Capitán Cortés:

No voy a negar que tienes parte de razón, y que estoy incumpliendo un precepto básico. Aun así, creo que no estoy preparado para perdonar a semejante bárbaro.
Quizás mi postura es la que hace posible que siga girando la rueda del odio, pero todavía no soy capaz de perdonar de corazón a algunos seres que pueblan o poblaron este mundo, como es el caso que nos ocupa.
De verdad te digo que queda mucho, mucho tiempo para que de corazón le conceda el perdón crisitiano a este traidor, a título póstumo, afortunadamente.