¿Qué puedo decir ante un mensaje como el que acabas de publicar? Que deberíamos imprimirlo y meditarlo, porque explica magistralmente el problema.
Tienes razón en que la causa de la crisis no son los inmigrantes. La causa está en los errores del capitalismo sumados a la corrupción generalizada, como bien explicas. Alguno no se lo creerá, pero allá por 1990-1999, cuando apenas había inmigrantes en España, también se vivía una crisis económica y las cosas iban fatal. La delincuencia era incluso peor. Así lo dicen los números y así lo dice la percepción de mucha gente. Los atracos estaban a la orden del día y los fines de semana juveniles acababan casi siempre bañados en sangre.
Por otra parte, la causa de crisis demográfica española no la tienen tampoco los inmigrantes. Nosotros nos alejamos de la religión y nos cargamos la familia tradicional (el problema viene de mucho antes de la aprobación del matrimonio homosexual); nos entregamos al hedonismo y decidimos no tener hijos porque nos quitaban "calidad de vida", mientras nos reíamos de las familias numerosas por "atrasadas"; celebramos que la sexualidad estuviese desligada de la procreación como la gran conquista de Occidente, en la que incluso acabó cayendo Iglesia con el cuento ese de la "planificación familiar natural".
De ahí vino la ínfima natalidad de los españoles, que no llegábamos a producir el reemplazo generacional, necesario para que la gente disfrute de las pensiones y de otros derechos sociales. Entonces, por los flujos demográficos que siempre se han dado de manera natural, y también por la facilidad de las comunicaciones que convertía al mundo en una celebrada aldea global, vinieron inmigrantes. Esos inmigrantes paliaron en cierta medida la crisis demográfica, pero también trajeron delincuencia y todo tipo de problemas, como siempre que se desplazan grandes contingentes humanos en poco tiempo. Pero algunos nos dijeron que el problema eran los inmigrantes y no la larga cadena de causas que condujo a su venida. Ponían tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias. Otros nos dijeron que la maldad de los inmigrantes venía codificada en sus genes, tornándose más propensos a delinquir a medida que se oscurecía su piel. Lo absurdo de esta proposición se ve al comprobar que, por ejemplo, en Inglaterra los que más delinquen proporcionalmente son los polacos y otras nacionalidades eslavas de raza blanca, precisamente porque son los más numerosos y se han desplazado en poco tiempo.
Hablas sobre la propaganda mentirosa que hay sobre los inmigrantes. Ésta es una de las cosas que más me disgustan. Me molesta la mentira reiterada, sea cual sea el tema. Aunque tuvieran razón en sus críticas, si para formularlas se valen de mentiras, su causa pierde legitimidad. Si detecto que un partido o persona a la que apoyo está constantemente mintiendo, dejo de apoyarlos. Lo que me preocupa es que mucha gente parece imperturbable ante el torrente de mentiras que circula todos los días por Internet. Parece como si la mentira fuese un arma legítima para cierta derecha, lo mismo de lo que acusaban a Lenin. Por otra parte, es mezquino fomentar una suerte de "pogromos contra el marrón" valiéndose de mentiras y exageraciones. A José Antonio o a Ramiro Ledesma les habría repugnado esa manera de actuar. Me acuerdo de cuando ocurrieron incidentes en El Ejido. Varios partidos acudieron allí al olor de la sangre, a ver si pescaban apoyos y conseguían exaltar los ánimos, pero no recibieron ningún apoyo y en las elecciones locales siguió arrasando el PP. Que ésa es otra. Muchos de los que ahora promueven los "pogromos", durante décadas han estado votando al PP con fidelidad perruna. Y ahora siguen votando al PP de tapadillo, aunque te suelten un discursete sobre el mundialismo y el multiculturalismo.
El goteo de mentiras es constante. Pero ya no es cosa únicamente de las Alertas Digitales. La prensa del sistema también ha entrado en el juego, consciente de que ese nicho le reporta muchas visitas. Hace años puede que evitasen decir la nacionalidad de los delincuentes para no exaltar los ánimos (la prensa local y regional nunca lo ha evitado, desde luego), pero ahora la dicen y en algunos casos la inventan. Los bulos recorren los periódicos y las redes sociales. El otro día dijeron que no sé qué violador era marroquí y luego resultó que era español, pero la rectificación a nadie le interesó. Todos recordamos la noticia de aquel inmigrante musulmán que decían que había tirado por la borda de la patera a otros inmigrantes cristianos. Ahora se ha descubierto que el tipo no era musulmán, sino católico, y que en realidad no tiró a a nadie. Es sólo un ejemplo. A buen seguro que la rectificación no se va a publicar en las primera planas ni va a circular por las redes sociales. Hay que demonizar como sea y hay que buscar el chivo expiatorio, siguiendo la estela de pueblos bárbaros.
Pero no soy pesimista. Si una persona de tu edad ha podido escribir ese brillante análisis, hay salvación. Y como has comentado en ocasiones anteriores, el pueblo español sigue teniendo un poso católico que evitará que caigamos en las falsas soluciones propias de pueblos bárbaros. Eso nos acerca a la verdadera solución. Además, vamos con un siglo de retraso con respecto al problema demográfico y somos los que menos musulmanes hemos recibido. Eso hace que, en el fondo, no estemos tan mal como otros países pese a que los síntomas sean más escandalosos en nosotros. Hay esperanza. Aunque hay que procurar trabajar en esa vía.