Atrás quedan los tiempos en que España enviaba misioneros jesuitas a China y Japón, llenando aquellas tierras de católicos.
Pero los tiempos cambiaron y especialmente desde la implantación de la libertad religiosa en España desde 1967, a instancias del Concilio Vaticano II, se da el fenómeno contrario, no solo no enviar misioneros católicos al mundo sino de crear una España apóstata, descreída y llena de paganos, ha sido imparable, y aumentada desde la Constitución de 1978. Con la diferencia de que con Franco (y hasta la Constitución del 78) regía un orden público oficialmente católico, que impedía la monumentalidad escandalosa de construcciones acatólicas.
Obviamente, el tema de la monumentalidad budista viene siendo perfectamente legal y goza del visto bueno del Vaticano y de los obispos españoles en particular. Hay que recordar el documento "Nostra Aetate" (Vaticano II, octubre 1965) en que se escribían estas lindezas sobre el budismo (junto al Islam, hinduismo y judaísmo), que constituyen desde entonces el pensamiento oficial de la iglesia sobre el budismo:
Así, pues, vía libre de los obispos a "lo santo y lo verdadero" de budismo callando que unos años antes te decían que era una falsa religión idolátrica y demoníaca.En el Budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior. Así también los demás religiones que se encuentran en el mundo, es esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del corazón humano, proponiendo caminos, es decir, doctrinas, normas de vida y ritos sagrados.
La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero.
Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas.
Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen
Nostra aetate (vatican.va)
¿Qué pensarían de este Vaticano, estos papas y estos obispos modernos, si vieran tal aquelarre inmundo San Ignacio, santa Teresa, Cardenal Cisneros, Isabel la católica, Santo Domigo de Guzmán, Fernando III el Santo, el P. Claret, San José de Calasanz, etc etc.? Desde luego algo decisivo, inimaginable antaño ha fallado en la "caja de cambios" del catolicismo...
Lo característico de esta gente budista es su tendencia a la interioridad de culto compaginada con la manía del gigantismo monumental en territorios y atmósferas "puras", que ellos colman esparciendo "influencias" y "auras", a modo de antena "espiritual" que a todos nos impregne (aunque no lo deseemos), desde los picachos y riscos más abruptos de la geografía.
La gravedad radica en que no solo tienen via libre por España jefes espirituales del Lejano Oriente (tibetanos, birmanos, tailandeses...) sino que los centros son dirigidos por españoles metidos a "bonzos", anteriormente ya ateos o ya renegados del catolicismo (tampoco tiene nada de extraño, vistos los "santos" piropos católicos al budismo).
¿Quién los financia? Seguramente alguien que, de desear fundar un santuario católico al estilo de estos budistas, la jerarquía eclesiástica se lo impediría poniéndole mil pegas.
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Tomado de wikipedia:
Budismo en España
Los españoles entraron en contacto con budistas japoneses cuando algunos misioneros jesuitas se establecieron en Japón y China en el siglo XVI. Por entonces san Francisco Javier y algo después el superior de la misión en Japón, Cosme de Torres, escribieron algunos informes dando cuenta de la nueva religión descubierta y sus sacerdotes, los bonzos. Afirman que es "religión predominante" y señalan algunas de sus características como las largas meditaciones de los monjes zen y lo endiabladamente difícil que resultaba "refutar sus argumentaciones".
El budismo denomina a sus seguidores "estudiantes de dharma" o simplemente, "estudiantes", y a sus lugares de reunión "centros de estudio". En España el primer centro de estudios abrió en 1977 en Barcelona y pertenece a un linaje Kagyu- Karma Kagyu- del Budismo Tibetano, promovido por el maestro Akong Rimpoche. En la primavera de 1977 el monje budista zen Reizan Shoten (Antonio Sánchez Orellana) discípulo de Taisen Deshimaru, primer monje budista llegado a España y desde entonces Decano del zen, inició el budismo práctico con la apertura del primer Doyo Zen en Sevilla y también en España, (ver el libro El Budismo en España, Fco. Díez de Velazco-Ref páginas 45y46), representó al budismo en el Ministerio de Justicia durante la elaboración del artículo 16 de la Constitución sobre las libertades religiosas consiguiendo la inclusión del término «y comunidades», posteriormente creó la Misión Zen España que aun perdura (ver pag. Web Mision Zen España).
En 1977 llega también a Ibiza el lama Thubten Yeshe quien impulsa la creación de centros de las tradiciones más importantes como la Zen, Theravāda o el budismo tibetano en numerosos lugares de España como Alicante, Baleares, Barcelona, Madrid, Valencia y Granada entre otras.
Posteriormente se fueron creando monasterios, templos y centros de retiro en lugares escogidos generalmente alejados de las grandes ciudades para favorecer el recogimiento como Dag Shang Kagyü, uno de los más importantes de España y del que dependen más de diez centros fundado en 1984 en la provincia de Huesca.
Entre los más importantes maestros zen españoles destacan Dokushô Villalba (fundador de la Comunidad Budista Soto Zen en España y del Templo Luz Serena) y Denkō Mesa (presidente espiritual de la Comunidad Budista Soto Zen Canaria y primer laico reconocido como maestro de budismo zen de Europa).4
Budistas en España
Se estima que en España hay unos 40.000 budistas registrados en los centros de estudio,5 unos 65.000 practicantes y sumando quienes simpatizan con el budismo su número alcanzaría los 300.000.
Budismo en España - Wikipedia, la enciclopedia libre
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