Un tema sumamente interesante el de las traducciones, Kontrapoder.
Un buen traductor no sólo ha de conocer lo mejor posible el idioma que traduce, sino la época en la que se escribió el original, así como la personalidad del escritor al que se traduce. Mussolini en este caso.
Por ejemplo, ¿a qué se refiere Mussolini con el término "derecha"? ¿qué era "derecha" en la época que escribe? ¿lo mismo que hoy el PP?
Un traductor fidedigno no debería haber sustituido una palabra por otra, pero, en cualquier caso, sí añadir una nota al pie de página para explicar lo que el considere conveniente para que, en este caso, una traducción literal no induzca a error. Lo mismo con lo de "socialismo", etc.
Respecto a lo de ser "imparcial" mucho me temo que siempre estaremos atados a nuestra particular visión, pero no ya política, sino vital, en general.
Aunque en este caso la intención será lo que cuente: no tratar de tergiversar intencionadamente, como bien dice Kontrapoder.
Y muy importante, como tan bien dice, ver distintas traducciones si es que se desconoce la lengua original del escrito.
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