Re: ¿Qué hacer con los políticos en España?

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Valderrábano
Yo me conformaría con vivir en un país justo, aunque fuese un país de pervertidos. Porque se puede ser maricón o ateo y tener sentido de la justicia aunque Vd no lo crea...
¿País justo, un país de pervertidos? Yo conozco dos casos y hay que ver cómo acabaron: Sodoma y Gomorra. Usted no sabe ni de lo que habla.

Iniciado por
Valderrábano
Un Estado que no es capaz de hacer cumplir la ley,
Un Estado que depende de "la moral" de sus ciudadanos para que se cumplan unos mínimos éticos ¿para qué sirve?
O sea...
Si no hay criminales porque somos todos muy morales ¿para qué quiero el Estado entonces?
Si no hay criminales ¿Para qué las leyes, los abogados, los jueces, los reyes, la iglesia...?
Viva la moral, y volvamos todos a las cuevas y a la superstición
Lea usted los teóricos de la Ciencia Política desde Platón y encontrará respuestas a la necesidad de la moral en los individuos sociales. Y La Iglesia, es decir La Católica, pues sólo hay una Verdadera, se escribe siempre con mayúscula, aunque no sea más que por respetar las reglas gramaticales. Pues bien, la existencia de La Iglesia obedece a la existencia de los pecados, tengan la condición añadida o no la tengan de delitos, crímenes, aberraciones, y otras truculencias, o se trate de simples pecadillos, como por ejemplo "sisar" algo del dinero que mami da a su hijito para ir al super; o decir mentirijillas aunque sean de esas llamadas "piadosas". Se llaman pecados mortales o pecados veniales, según el caso y circunstancias.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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