Williamson, El obispo perdonado por el papa, está en Buenos Aires
El cura nazi predica en Moreno
Negó el Holocausto y pertenece al lefebvrismo, una rama ultraconservadora del catolicismo. Ahora dicta seminarios en La Reja y reúne fondos a través de internet
Por: Pablo Corso
27.01.2009
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El obispo Richard Williamson –uno de los cuatro que el Papa decidió reincorporar a la Iglesia– enseña en la Argentina. Defensor de la misa en latín y negador del Holocausto, dicta su particular cosmovisión en un seminario en La Reja, partido de Moreno, cuya piedra fundamental fue puesta por el mismísimo Marcel Lefebvre, el arzobispo que hace 20 años ocasionó un cisma en el catolicismo por sus posturas ultraconservadoras.
El movimiento fundado por Lefebvre tiene 600 mil miembros y unos 500 sacerdotes en todo el mundo, 22 de ellos en la Argentina. Pero a pesar de su éxito inicial, el seminario de La Reja hoy arrastra un déficit mensual de 10 mil dólares. “Realmente nos ayudaría una donación mensual”, se sincera Williamson desde la web, donde intenta conquistar donantes con un argumento al menos heterodoxo: “Si la crisis financiera continúa, ¿no vale la pena hacer una inversión en la seguridad de una cuenta bancaria celestial, a salvo de todos los políticos y banqueros?”.
Antes de ser desplazado del centro del poder del Vaticano, Lefebvre llegó a la conclusión de que “Argentina sería el país más adecuado en Latinoamérica para lanzar la misión de la sociedad de formar curas para esta enorme parte del mundo católico”, según relató el propio Williamson en el sitio Angelus Online. El obispo se refería a la sociedad de San Pío X, que desde 1968 predica que “la teoría de la evolución no ha sido probada como un hecho” y que quienes vivieron la Inquisición “nunca la criticaron, salvo para quejarse de que no reprimió la herejía de forma suficientemente severa”.
Junto a Williamson y sus colegas Bernard Fellay, Bernard Tissier de Maillerais y Alfonso de Galarreta, Lefebvre se había mostrado en contra del progresista Concilio Vaticano II y a favor de la vuelta a los rituales eclesiásticos tradicionales, como celebrar la misa en latín y de espaldas de los fieles. Sus posturas enfurecían a Juan Pablo II, quien en 1988 decidió excomulgarlo luego de que proclamara obispos a esos religiosos. Pero los lefebvristas ya habían encontrado nuevos horizontes: desde fines de los 70, la sociedad encontró en la Argentina un incuestionable apoyo político. “El Episcopado auspiciaba una Iglesia verticalista, autoritaria, en comunión con el militarismo, y ahí encajaba perfectamente Lefebvre”, recordó el filósofo y teólogo Rubén Dri ante Crítica de la Argentina.
La sociedad compró una casa colonial y el líder religioso puso manos a la obra: “Recuerdo la silenciosa determinación del arzobispo al clavar la pala en el fango cubierto de hierba de un campo abierto, sin edificios a cientos de yardas a la redonda”, escribiría Williamson más tarde. El sacrificio dio sus frutos: en un cuarto de siglo el seminario formó una “pequeña pero tenaz” red de curas tradicionalistas. Hoy casi no tiene habitaciones libres. Sin embargo, la comunidad se cerró sobre sí misma y con el tiempo se transformó en un misterio para los vecinos de Moreno. “El obispo no recibe a nadie. Es una persona muy firme y no va a cambiar de opinión”, aseguró un monaguillo desde el portón de la casona enrejada.
En Moreno, Williamson da misa en latín, según el rito romano del siglo XI. “En esos lugares se hace un lavado de cabeza: es un microclima muy especial, donde la virtud fundamental es la obediencia. Todo lo que dice el superior expresa la voluntad de Dios”, graficó Dri. “A La Reja van algunos chicos católicos con inclinaciones conservadoras. Los lefebvristas rechazan el ecumenismo, postulan la misa a espaldas del pueblo y practican la mortificación de la carne”, confió Álvaro Pino Coviello, jefe de la carrera de Comunicación en la Universidad Católica de Salta. Aunque la semana pasada el Vaticano levantó la excomunión que pesaba sobre Williamson y sus colegas de ordenamiento, por ahora resulta difícil imaginar una postura más abierta en los lefebvristas.
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