“La verdadera fe es incolora, por decirlo así, como el aire y el agua; medio transparente a través del cual el alma ve a Cristo. Nuestros ojos no ven el aire y de la misma manera nuestra alma no se detiene a contemplar su propia fe. Cuando, por consiguiente, los hombres toman esta fe como si dijéramos en las manos, la inspeccionan curiosamente, la analizan, se absorben en ella, se ven forzados a materializarla, a darle color para que pueda ser tocada y vista. En otros términos, sustituyen a ella, colocan sobre ella, cierto sentimiento, cierta impresión, cierta idea, cierta convicción, algo en fin en que la atención pueda prenderse. Cristo les interesa menos que lo que llaman ellos sus experiencias. Los vemos trabajando para seguir en sí mismos los signos de la conversión, la variación de sus sentimientos aspiraciones y deseos: los vemos ponerse a conversar con los demás sobre todo esto. ”. John Henry Newman
Dejemos las catedrales en su sitio, que bastante padecen al ser "pisoteadas" por esa fauna tan abundante que dícese llamarse "turista", y pisotea sin rubor lo más sagrado sin respetar lo que ello significa para los católicos.
Lo cierto, -volviendo al post aquí iniciado por Tautalo- es que la figura deportiva de Nadal ha llmado mucho la atención en todos los aspectos. No sólo en lo deportivo, donde sus logros y estadísticas ahí están, sino en la humildad con la que vive el triunfo. No deja que éste se le suba a la cabeza y alrdee de ello como si de un "nuevo dios" fuese. Otros deportistas, (casi todos del ámbito futbolístico, aunque no los únicos) lo primero que han hecho es fanfarronear de poder económico y de dinero, y aun viniendo de clases humildes, su índice de soberbia y orgullo aumentó con cada euro que engrosaba su cuenta corriente. Nadal ha aceptado muy bien el éxito, debido a muchas razones, pero en lo fundamental, diremos a que no se ha dejado llevar por los cantos de sirena que proporciona la falsa fama.
Otro aspecto que me gustaría destacar de la figura del Sr. Nadal, es que nunca, nunca, allí donde ha ido ha renegado de su nacionalidad, la española, y ha hecho causa por ella en todos los eventos deportivos en los que ha participado y en todos los comentarrios que los "periodistas" capciosos y obedientes de sus amos le han interrogado. Sobre todo en lo referente a la catalanidad, a las Baleares independientes, y a la pertenecia o no a España como nación indivisible. En este sentido, el gran tenista ha dicho que se siente sobre todo español, de las Islas Baleares, a las que quiere mucho, y de su localidad de nacimiento en especial, por razones obvias. Sensatez en la respuesta, y humildad en el carácter. Sólo por eso, ya merecería un premio.
Conócete, acéptate, supérate.(San Agustín)
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