Fuente:
http://laplumaviperina.blogspot.com/2009/06/el-fascista-bueno-de-la-senora.html
EL FASCISTA BUENO DE "LA SEÑORA"
Ya comenté hace tiempo que me identifico mucho con la forma que tienen los socialistas de entender la televisión y que me encantan las series que han promovido desde RTVE cuando han estado en el Gobierno. A pesar del sesgo político de alguna de ellas, suelen ser producciones muy interesantes y con mucho contenido histórico generalmente bastante bien documentado.
Una serie cuya segunda temporada se está emitiendo ahora y que cumple todos estos requisitos es La Señora, que recomiendo encarecidamente a todos los amantes de la historia de España y sobre todo a los interesados en el período correspondiente al primer tercio del siglo XX.
La serie, dirigida por Jordi Frades, con el magnífico guión de Virginia Yagüe, en realidad no es histórica, sino romántica. Pero lo que la hace tan atractiva para mí es su logrado trasfondo socio-político (luchas obreras, papel de la Iglesia) y lo bien caracterizados que están sus simbólicos personajes. Cada uno representa una clase social, una idea, una pasión, una actitud ante la Religión… En fin, la auténtica España de los años veinte.
El argumento es sencillo. Tras resistirse a ceder al poderoso Don Gonzalo, Marqués de Castro (Roberto Enríquez), una participación en su lucrativa mina de acero, Ricardo Márquez fallece en un extraño accidente, pasando el negocio a manos de sus jovencísimos e idealistas hijos Victoria (Adriana Ugarte) y Pablo (Alberto Ferreiro), quienes, pese a su origen burgués, sueñan con introducir valientes mejoras en las condiciones de los mineros. El eje de la trama es el apasionado romance de Victoria con Ángel (Rodolfo Sancho), un muchacho de clase humilde al que terminan obligando a ordenarse sacerdote, mientras que ella se convierte en la señora al casarse con el Marqués, obsesionado por dominar los negocios y las voluntades de toda la comarca. Lo que la pobre Victoria no sabe es que fue precisamente su influyente marido quien mandó asesinar a su padre.
Pero lo más sorprendente de la serie, lo que a mí me ha dejado de piedra desde el principio, es que sale un fascista y encima hace de bueno. Se trata de Pablo Márquez, el hermano de Victoria, que en los primeros episodios era socialista, pero que tras escaparse con una italiana y presenciar los acontencimientos que siguieron a la Marcha sobre Roma, regresa a Asturias más mussoliniano que el mismo Duce y ya no se ha quitado la camisa negra en lo que va de serie. El joven fascista es un revolucionario social de tomo y lomo y no hace más que esforzarse por conseguir mejoras salariales y el descanso dominical para los obreros de su mina. También construye y mantiene de su propio bolsillo un dispensario médico para los pobres de la ciudad y, por si fuera poco, se enamora y se casa con una joven obrera con la que tiene un hijo. No deja de apoyar en ningún momento a los mineros, negociando con ellos y oponiéndose con bravura a las pretensiones “anticuadas” y feudales del Marqués, que desea tener lacayos más que trabajadores. Su carácter es bondadoso y solidario; quiere muchísimo a su hermana y su único deseo es que sea feliz, y se opone siempre a las injusticias de cualquier clase (maltrato al servicio doméstico, discriminaciones sociales, etc)
Con frecuencia, Pablo Márquez explica con profusión de datos la doctrina fascista o pronuncia citas sociales de Mussolini. Deja caer una y otra vez que las aspiraciones de la izquierda económica son legítimas, pero que el internacionalismo marxista es antinatural y va contra los valores y sentimientos nacionales de los trabajadores. Yo cada vez que sale una escena de estas me emociono, se me cae la baba…
¿Cómo es posible que un personaje así aparezca en una serie de la Primera?. ¿A qué viene este repentino ataque de honradez histórica y esta profundización tan documentada en la doctrina fascista?. ¿Por qué no ponen mejor a un chulo asesino que apalee a los mineros huelguistas o que forme parte del somatén macarra del Marqués de Castro en vez de oponerse a él?. ¿Por qué no va al puticlub como los malos y viciosos de la serie?. ¿Por qué no lleva pistola, ni vocea, ni insulta, ni intenta imponer su voluntad a los demás? No me lo explico.
Uno sospecha que esto no puede quedar así y que la serie, que presumiblemente se prolongará hasta la época de la II República y quizá hasta el Alzamiento, terminará dando un giro argumental y el buen Pablito se rehabilitará y se dará cuenta de que el águila y las fasces son una cosa siniestra para matones de pueblo, y se afiliará al PSOE y será feliz y comerá perdiz. Lo más seguro es que cuando aparezcan los primeros falangistas en España o cuando el Duce comience a coquetear con Hitler y a ponerse racistón y antisemita, el joven heredero de los Márquez recapacitará y caerá en la cuenta de que no se puede ser tan ultra y se reciclará en las Juventudes Socialistas Unificadas de Carrillo, o, en el peor de los casos, se hará hedillista en el 37 por entender que el facha de Franco no simboliza sus ideales. A saber...
Por el momento, seguiremos anonadados, presenciado este hecho sin precedentes en la televisión socialista y recordando como la doctrina fascista (a la que yo diferencio mucho del régimen histórico del mismo nombre) contiene propuestas fascinantes, muy novedosas y profundamente basadas en una auténtica justicia social, a diferencia de lo que suele creerse y difundirse.
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