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Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Asturias de Santillana:
Archivo adjunto 5716
Asturias de Santillana es una comarca histórica cuyo territorio estaba ubicado entre las actuales comunidades autónomas de Cantabria y Asturias. Abarcaría aproximadamente un territorio situado entre Santander y el concejo de Llanes. Conocida también como merindad y documentada desde el siglo XIII. Comprende la parte occidental de Cantabria (salvo Liébana que se constituía en otra comarca) incluyendo el valle del río Saja y el del río Nansa. Sus límites iban desde el concejo de Llanes, hasta el de Astillero (en la Bahía de Santander), que da paso a la merindad de Trasmiera. Por el sur llegaba hasta la cordillera Cantábrica. Todos los valles de esta comarca son perpendiculares a la costa.
El merino era el representante del rey y en esta merindad vivía en Santillana del Mar (Cantabria), que es la capital de dicho territorio desde 1209. Para su vivienda se construyó una torre gótica apartada del centro urbano original, creando así un nuevo centro de la villa, de carácter civil, en torno a la torre del merino. A finales del siglo XIV el gobernador pasa de ser un merino a ser sustituido por la figura de un corregidor.
En el litoral de la merindad se encuentran las localidades de Santillana del Mar, Comillas y San Vicente de la Barquera. Hacia el oeste se encuentran los valles del Saja y del Nansa.
Durante la Baja Edad Media y el Antiguo Régimen, las Asturias de Santillana estuvieron dominadas por dos grandes linajes nobiliarios: el de los Mendoza-de la Vega, Duques del Infantado, Marqueses de Santillana y el de los Manrique de Lara, Marqueses de Aguilar de Campoo, Condes de Castañeda.
Entre 1785 y 1833 formó parte de la Intendencia de Burgos.
Junto a las de Santillana, existían también las Asturias de Oviedo con capital en Oviedo.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Ramón de Bonifaz
Me presento desde la Montaña
Saludos a todo el mundo.
Hace ya bastante tiempo que, sin animarme a participar en él dada la gran modestia de mis conocimientos y aptitudes en relación a las de muchos de los foreros que aquí participan, no conseguí reunir ánimo para participar en él y tratar de aportar el humildísimo grano de arena a la montaña de conocimiento que es este foro, un auténtico oasis intelectual en medio de la nada, la banalidad, la mediocridad más absoluta que impera hoy día en casi todos los ámbitos de la vida humana en la antigua Cristiandad y muy particularmente en su adalid por excelencia, Las Españas, su hija predilecta.
En lo personal no soy más que un modesto estudiante procedente de uno de los valles más orientales de la Montaña o de Cantabria, cuna del condado de Castilla que posteriormente se convertiría en reino y, al igual que los demás Reinos y pueblos hispánicos escribiría durante siglos su Historia con letras doradas, que, en una hora como la actual, en la que considero que se cumple (por muy diversos motivos que este mensaje no puede ni debe discutir por la propia naturaleza del mismo) la afirmación del muy lúcido don Marcelino Menéndez Pelayo: "Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte. Puede producir brillantes individualidades aisladas, rasgos de pasión de ingenio y hasta de género, y serán como relámpagos que acrecentará más y más la lobreguez de la noche."; más que nunca, la Historia de esos pueblos hispánicos, en medio de la lóbrega noche, para quienes saben vislumbrarla, son relámpagos que acrecentan la lobreguez de esta noche. Por ello considero que es necesario volver la vista atrás, entornar la misma a través de las neblinas legendarias y nubarrones negros que a muchos ciegan la vista sobre nuestro pasado y su proyección en el presente que considero la causa de los males de todas las Españas, incluidas las Españas de ultramar, pues en ello es donde se puede encontrar la llave que hemos perdido, o que nos han hecho perder. En caso contrario creo que nuestro destino como pueblo estará sellado, Dios así no lo quiera.
He elegido como mi pseudónimo en este foro el nombre de uno de los grandes hombres que La Montaña dio al conjunto de los pueblos hispánicos y en particular a la grande y noble Castilla que nació en los profundos valles y entre las enhiestas montañas de Cantabria. Existen varías teorías sobre el origen del ricohombre de Castilla don Ramón de Bonifaz y Camargo, "sabidor de las cosas de mar": que su origen es la noble ciudad de Burgos, la leal villa de Laredo (situada relativamente cerca de mi solar) y el real valle de Camargo, considero que su origen o al menos ascendencia montañesa del mencionado valle es la teoría más probable sobre su origen en tanto que su apellido no dejaba de hacer referencia al mismo, como no era infrecuente en los apellidos referentes a toponimia en la época, también explicaría su vinculación con las cosas marinas. Todo ello no quita la enorme vinculación que don Ramón tuvo con la excelentísima ciudad de Burgos, de la cual fue alcalde. También fue, en virtud a sus justos méritos en la Reconquista de Sevilla, investido Almirante de Castilla por su monarca. Mi foto de perfil es una imagen supuestamente atribuida a este gran marino, otro más de los grandes marinos montañeses que la Historia ha contemplado; mi avatar es el Pendón del Gran Rey San Fernando III de Castilla y de León, bajo el cual la noble empresa de la Reconquista de Sevilla, en la que tanto las gentes y navíos de mi Tierruca, navíos comandados por el personaje que he elegido como referente en este subforo, se llevó a cabo. Actualmente el Pendón de San Fernando se conserva, si mal no me equivoco, en la Catedral de Sevilla, junto a otras de las pertenencias de aquel gran y reconquistador monarca como su espada Lobera o las espuelas en que montaba a caballo.
Dicho esto, reitero mis saludos y deseo que mi humilde presencia sea buena y provechosa tanto para mí como para los demás foreros, que es lo mismo que decir para el foro. Si bien reitero también que mis conocimientos no dejan de ser muy modestos.
Un saludo en Cristo Rey.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
El PACC, Partido Automista de Cantabria y Castilla (Diario de Burgos 1979)
EL PACC, PARTIDO AUTONOMISTA DE CANTABRIA Y CASTILLA
"El PACC, Partido Autonomista de Cantabria y Castilla -que acaba de fundarse-, comunica a la opinión pública de ambas regiones autónomas e integradas, que la unión y autonomía es conjuntamente posible' Esta doble autonomía que pretende para Cantabria no es una utopía más, sino que se basa en hechos históricos, económicos, culturales, sociales y políticos evidentes, que evite el centralismo de Madrid, de Valladolid o de Bilbao.
Porque doble autonomía es la de las comarcas y concejos de Cantabria y Castilla, en sus merindades, mancomunidades, constituyendo a todos los niveles, entes autonómicos de gestión y de gobierno, de verdadera participación popular.
Históricamente, Cantabria engendró a Castilla y Castilla fortaleció a Cantabria, existiendo entre ambos entes autónomos muchos complementarismos: nuestra economía cántabra agraria de carne, leche y borona, necesita de los piensos cerealistas castellanos, así como sus mercados para vender. Nuestro turismo temporero e interior se nutre de castellanos y hasta nuestros puertos fueron grandes con Castilla y deprimidos con ella, siéndolo conjuntamente de ambas regiones autónomas.
Nuestras comunicaciones son mesetarias y mediterráneas, propiciadas por el padre Ebro, que nace en Cantabria y aglutina a cántabros, burgaleses, riojanos, aragoneses y catalanes, ayudando físicamente a la formación de esa España federal que siempre hemos sido históricamente.
Por eso denunciamos todos los intentos autonomistas de partidos de derechas que sólo defienden los intereses de la oligarquía dominante, así como de los de izquierdas que no fueron autonomistas nunca y que se rigen en todos los países donde dominan por el centralismo más feroz. Defendemos al pueblo mismo de Cantabria en perfectas simbiosis con el pueblo de Castilla, en una doble autonomía que a todos nos beneficiaría".
(Del comunicado publicado en "Diario de Burgos")
Informativo Castilla nº 3 abril 1979
Breviario Castellano: El PACC, Partido Automista de Cantabria y Castilla (Diario de Burgos 1979)
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla
Archivo adjunto 5718
En el año de nuestro señor 1245, el soberano de Castilla y más tarde Padre de Andalucía Fernando III el Santo visitó la ciudad de Burgos. Allí se encontraba la pequeña sede de todos los marineros castellanos que faenaban en las costas cántabras. En esta visita quedó encandilado de las sabidurías que poseía sobre los mares y de cómo navegarlos un viejo hombre de mar, Ramón de Bonifaz y Camargo.
Aprovechando la posibilidad de atacar por mar a las huestes moras para la reconquista de Sevilla, Fernando III encargó a Bonifaz hacerse cargo de las flotas de Vizcaya y Guipúzcoa, las cuales debía de apresar en sus respectivos puertos. La empresa encomendada no fue difícil para Bonifaz. Apresó todos los barcos y los reunió coordinadamente en conjunto con los ejércitos del Rey. Ya rumbo hacia el sur de la península fue captando nuevos buques y marineros en Asturias y Galicia.
En 1247 la armada de Bonifaz llega a Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del río Guadalquivir con el propósito de remontar el río rumbo a Sevilla. Tuvieron que batallar durante un año para poder llegar al puente de Triana en 1248. Lo que allí sucedió no pasó al olvido y se convirtió en una hazaña legendaria. Ramón de Bonifaz con gran lucidez esperó el momento oportuno de marea alta y el viento a favor. Así pues con los dos barcos más robustos de su flota que fueron reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dió lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas castellanas.
En 1924 y en recuerdo a lo acaecido aquellos gloriosos días en la ciudad de Sevilla se decidió que apareciera una estatua en su honor sita en el monumento al Rey Fernando III, en la Plaza nueva de Sevilla.
San Fernando, rey de los castellanos recompensa a Bonifaz con señoríos en Sevilla y en Burgos. De esta manera se convierte en un hombre muy popular en su tiempo llegando a eclipsar de alguna manera la figura del mismísimo Rey.
En 1250 es nombrado "Caudillo de todos los navíos que son para guerrear” y "Almirante de Castilla", siendo el pionero en poseer este titulo en España. Este nuevo cargo supuso de manera inmedita la fundación de la primera Armada Española con Ordenanzas Militares ya que antes solamente existía una marina mercante.
Nuestro ilustre y querido protagonista murió en su ciudad de Burgos en el año de 1256. Su cuerpo fue sepultado en su monasterio de San Francisco. Abajo del sepulcro, una inscripción:
“Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó a Sevilla. Murió el año MCCLVI”.
Uno de los homenajes más emotivos hacia la persona de Bonifaz se encuentra en Santander, ya que el escudo de los montañeses representa la reconquista de Sevilla por parte de marineros cántabros al mando del almirante. En el escudo figuran la Torre del Oro de Sevilla y la nave en la que Ramón de Bonifaz y sus hombres rompieron las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.
Archivo adjunto 5719
http://hispanememento.blogspot.com/2...te-de.html?m=1
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cantabria y La Rioja en Castilla la Vieja
La Constitución de 1978 hizo añicos la identidad de Castilla la Vieja, al despojarla de Cantabria y la Rioja. Es tiempo de reivindicar la unión de todos los territorios castellanos
La Constitución de 1978 supuso para algunos territorios de España un hito para el desarrollo de su autogobierno. Este es el caso, por ejemplo, de Andalucía, Cataluña o Galicia, entre otros. En el lado opuesto, los castellanos y leoneses vieron como se daba puntilla a las esperanzas depositadas en la Transición para el desarrollo de su personalidad histórica. De este modo, y quizá presionados por los nacionalistas vascos, se desmembró el territorio de Castilla la Vieja amputando Cantabria y La Rioja. Se complacía así a los nacionalistas vascos, que quizá albergaban y posiblemente sigan albergando, la esperanza de anexionarse estas dos provincias y poder así expandir su exiguo territorio.
Asimismo, se decidió en los despachos de Madrid en los que se cocinaba la nueva España, que leoneses y lo que quedaba de Castilla la Vieja debían compartir una misma autonomía (por cierto, una autonomía de segunda clase, ya que la división de honor autonómica estaría formada por las mal llamadas "comunidades históricas").
Ahora bien, ¿cuál debió haber sido el formato autonómico conveniente para Castilla y León? Sobre este punto, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Castilla la Vieja y León son dos territorios claramente diferenciados. Geográficamente, la línea divisoria natural es, al norte del Duero, el río Pisuerga. Históricamente, ambos territorios presentan una evolución diferente, que forjó una identidad diferenciada durante la Edad Media. Durante la etapa de Castilla como condado dependiente del Reino de León, y dado su carácter fronterizo, los reyes leoneses hicieron diferentes concesiones a los colonos del norte. Esto produjo rápidamente una diferenciación respecto al feudalismo del Reino. Asimismo, y por influencia de los colonizadores cántabros y vascos, el latín se deformó en el norte del condado castellano, dando origen al idioma castellano. Estas peculiaridades hicieron surgir ya en la Alta Edad Media conflictos entre los condes castellanos y los reyes leoneses, situación que finalmente derivaría en la independencia castellana, que se asocia históricamente al conde Fernán González.
Por otro lado, y a pesar de las diferencias entre Castilla la Vieja y León, no es menos cierto que los elementos comunes a ambos territorios son muy fuertes. Ambos territorios comparten un espacio geográfico común, la Meseta Norte. Asimismo, desde muy temprano, los reinos de Castilla y León se unieron, dando origen a una historia común.
Por tanto, ¿cuál debería ser el marco institucional para castellanos viejos y leoneses dentro del Estado Español? La respuesta es una Federación. Sin embargo, esta figura no está permitida en el marco de la Constitución de 1978. Esta Federación, denominada Castilla y León estaría integrada por dos Autonomías:
1. León, compuesta de las provincias de León, Salamanca y Zamora. La capital de esta autonomía sería la ciudad de León.
2. Castilla la Vieja, formada por las provincias de Ávila, Burgos, Cantabria, La Rioja, Palencia, Segovia, Soria y Valladolid. La capital de esta autonomía sería la ciudad de Burgos, capital histórica de Castilla la Vieja.
Ambas autonomías tendrían parlamentos propios. Castilla y León, tendría como capital administrativa la ciudad de Valladolid.
http://www.cantabriaencastilla.org/
http://www.causes.com/causes/259299-...la-vieja/about
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Por Ramón de Bonifaz:
Michael. Sin duda alguna si algo es La Montaña es la Castilla primigenia, por lo que sí existió una época en que La Montaña era Castilla, o mejor dicho Castilla era La Montaña, en tanto que el germen de lo que luego sería el reino de Castilla fue La Montaña (aunque existieran aportes vascongados y en menor, en todo caso menos relevantes que el aporte montañés en la fundación de Castilla). El propio linaje del conde Fernán González se puede rastrear, a partir del conde hacia atrás, al conde don Munio Núñez de Brañosera, durante la repoblación y aforamiento de esa villa y de la comarca por hombres libres, siguiendo el esquema que se puede considerar como el mismo origen de la cosmovisión castellana primigenia, del mismo modo históricamente, es razonablemente probable que el propio linaje de don Fernán González tuviera su origen en La Montaña dado que los repobladores de Brañosera y firmantes del fuero de Brañosera provenían mayoritariamente de los pobladores cristianos de La Montaña. No obstante, considero que el papel que históricamente ha jugado La Montaña en tanto respecto a lo que podríamos llamar "región de Castilla", una vez que el reino de Castilla se expandió hacia el sur en Reconquista y Repoblación, es decir, cuando, por decirlo de un modo sui-generis "Castilla alcanzó su mayoría de edad" es bastante similar a lo que ha sucedido en el caso de la cuna del reino de León, que no es otra que la heroica Asturias (o las Asturias de Oviedo), en que, aunque en ambos casos las regiones donde se halla en origen de ambos reinos . Hay citas que parecen indicar en este sentido. Si bien es obvio que históricamente la cuna del reino de León fue la gloriosa Asturias, en lo estrictamente referido a adscripción regional no dejan de ser dos regiones diferentes, en el caso de la Montaña y la región de Castilla, que no el reino, una vez que la expansión del reino de Castilla produciría lo que sencillamente llamamos "Castilla". Que tal adscripción regional montañesa, dentro del reino de Castilla pero no exactamente la "región castellana" se puede encontrar ya en Edad Media y una vez el reino de Castilla ya ha excedido las fronteras del original condado de Castilla, se puede encontrar en citas de la época, por citar dos ejemplos:
-Poema de Fernán González (datado en torno al siglo XIII, si mal no recuerdo), estrofa 148, en la parte del poema "Canto a España y a Castilla":
148
Sobre todas las tierras mejor es la Montaña,
De vacas e de ovejas non hay tierra tamaña,
Tantos hay ahi de puercos que es fiera fazaña,
Sírvense muchas tierras de las cosas de España.
Poema de Fernn Gonzlez (2) - Poema de Fernn Gonzlez - Hemeroteca - Turismo rural Burgos - Arlanza.com
-Fray Antonio de Guevara (escritor y eclesiástico montañés, natural de la localidad de Treceño en el valle de Valdáliga, finales del siglo XV y casi la primera mitad del siglo XVI). En su "Libro Primero de las Epístolas Familiares" (como se ve, ya acá, a finales del siglo XV, había una cierta conciencia de que el solar montañés desde el punto de vista regional es distinto al solar propiamente dicho castellano -Castilla, en cierto modo, es el fruto de la mesetarización y cambio de solar del elemento montañés, con aportes vascongados que explican características diferenciales de la lengua castellana respecto a otras lenguas románicas, y del antiguo reino visigodo ya en menor medida, estando el elemento godo en relativamente mayor proporción en el reino de León que en el reino de Castilla en sus orígenes-, aunque formando parte de la empresa castellana del mismo modo que castellanos o los pueblos de la Andalucía o del reino de Murcia, fruto de la Reconquista):
"A los que somos montañeses no nos pueden negar los castellanos que cuando España se perdió, no se hayan salvado en solas las montañas todos los hombres buenos, y que después acá no hayan salido de allí todos los nobles."
Libro primero de las epístolas familiares - Antonio de Guevara - Google Libros
Otro ejemplo se puede citar en que los pobladores de origen montañés del Virreinato de La Plata (concretamente de la ciudad de Buenos Aires), cuando fundaron durante los primeros años del siglo XIX el "Tercio de Cántabro Montañeses" (unidad miliciana de infantería urbana de la recién mencionada ciudad), primero para la defensa de la desembocadura de La Plata de las invasiones y ataques ingleses, y luego para unirse a los mal llamados "libertadores" (más bien todo lo contrario). O, si bien no me equivoco, también en ultramar, el periódico de nombre "La Montaña" era editado por la comunidad cubana de ascendencia montañesa de La Habana. Por citar solo dos ejemplos ya en los habitantes de las Españas de ultramar de ascendencia montañesa.
Si entendemos como castellanos los territorios pertenecientes al reino de Castilla (que no de la Corona de Castilla y León, que fue la unión dinástica de dos reinos diferentes, es decir, no incluyo a los territorios y pueblos del reino de León por mucho que ya a partir del siglo XIII ambos reinos caminaran definitivamente en destino político unido), entonces La Montaña sí es castellanísima, al igual que, desde este criterio, merecerían los antiguos reinos del Andalucía, la llamada Castilla Novísima, o los por usted mencionados Reinos Castellanos de Indias (que, regionalmente hablando, no son Castilla, aunque sí se puedan englobar de algún modo dentro de "la cosmovisión castellana" dentro de "la cosmovisión hispánica", siendo también el elemento montañés fundacional esencial en esa cosmovisión castellana), en cuyo caso estoy de acuerdo en lo referente a La Montaña). No así desde el punto de vista estrictamente regional.
El término Cantabria, si bien parece ser que existen algunas referencias a su uso para referirse a La Montaña, a partir del siglo XVI (lo cual no ha de confundirse con el antiguo Ducado de Cantabria del reino visigodo de Hispania, que, en teoría, contaba con una extensión bastante mayor a La Montaña), aunque como término bastante menos usado que La Montaña, me inspira menos confianza histórico que el de La Montaña, a pesar de que la labor (ámbito educativo y fundamentalmente institucional) del estatalismo de cuño autonomicista-regionalcentralista de las últimas décadas, por llamarlo de alguna manera, actual, esté desplazando del imaginario popular montañés el uso del término La Montaña por el de Cantabria al ser esta la denominación oficial desde la constitución de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Igual que han hecho, por otro lado y cosa también mala, con la indudable vinculación histórica de La Montaña a Castilla. Cosa que considero cierta si bien, en los términos que acabo de exponer, muestro mi desacuerdo con la a mi juicio excesivamente reduccionista frase "Cantabria es Castilla". Considero del mismo modo que la historiografía "cantabrista" trata de hacer una especie de revivimiento pseudo-historicista de la actual Cantabria como heredera de la Cantabria prerromana. Cuando la auténtica Cantabria (la que es ya algo más que un conjunto de pueblos diversos que, no obstante , o mejor dicho La Montaña, es fruto ya del elemento civilizador grecolatino y, sobre todo, cristiano. De ahí los prerromanos cántabros, o la parte de ellos que sobrevivió a su derrota, pasa, tras ese influjo civilizador, a ser lo que luego se conocería como montañeses o incluso "castellanos primigenios", considerando cual fue el germen del condado de Castilla:
Archivo adjunto 5728
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Michael
Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla
Archivo adjunto 5718
En el año de nuestro señor 1245, el soberano de Castilla y más tarde Padre de Andalucía Fernando III el Santo visitó la ciudad de Burgos. Allí se encontraba la pequeña sede de todos los marineros castellanos que faenaban en las costas cántabras. En esta visita quedó encandilado de las sabidurías que poseía sobre los mares y de cómo navegarlos un viejo hombre de mar, Ramón de Bonifaz y Camargo.
Aprovechando la posibilidad de atacar por mar a las huestes moras para la reconquista de Sevilla, Fernando III encargó a Bonifaz hacerse cargo de las flotas de Vizcaya y Guipúzcoa, las cuales debía de apresar en sus respectivos puertos. La empresa encomendada no fue difícil para Bonifaz. Apresó todos los barcos y los reunió coordinadamente en conjunto con los ejércitos del Rey. Ya rumbo hacia el sur de la península fue captando nuevos buques y marineros en Asturias y Galicia.
En 1247 la armada de Bonifaz llega a Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del río Guadalquivir con el propósito de remontar el río rumbo a Sevilla. Tuvieron que batallar durante un año para poder llegar al puente de Triana en 1248. Lo que allí sucedió no pasó al olvido y se convirtió en una hazaña legendaria. Ramón de Bonifaz con gran lucidez esperó el momento oportuno de marea alta y el viento a favor. Así pues con los dos barcos más robustos de su flota que fueron reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dió lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas castellanas.
En 1924 y en recuerdo a lo acaecido aquellos gloriosos días en la ciudad de Sevilla se decidió que apareciera una estatua en su honor sita en el monumento al Rey Fernando III, en la Plaza nueva de Sevilla.
San Fernando, rey de los castellanos recompensa a Bonifaz con señoríos en Sevilla y en Burgos. De esta manera se convierte en un hombre muy popular en su tiempo llegando a eclipsar de alguna manera la figura del mismísimo Rey.
En 1250 es nombrado "Caudillo de todos los navíos que son para guerrear” y "Almirante de Castilla", siendo el pionero en poseer este titulo en España. Este nuevo cargo supuso de manera inmedita la fundación de la primera Armada Española con Ordenanzas Militares ya que antes solamente existía una marina mercante.
Nuestro ilustre y querido protagonista murió en su ciudad de Burgos en el año de 1256. Su cuerpo fue sepultado en su monasterio de San Francisco. Abajo del sepulcro, una inscripción:
“Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó a Sevilla. Murió el año MCCLVI”.
Uno de los homenajes más emotivos hacia la persona de Bonifaz se encuentra en Santander, ya que el escudo de los montañeses representa la reconquista de Sevilla por parte de marineros cántabros al mando del almirante. En el escudo figuran la Torre del Oro de Sevilla y la nave en la que Ramón de Bonifaz y sus hombres rompieron las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.
Archivo adjunto 5719
Hispane Memento: Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla
Sobre la biografía de este indudablemente insigne personaje, como tantos otros, de la Historia de los pueblos hispánicos. Creo necesario añadir de forma breve también que, con la bendición del rey Don Fernando III de Castilla y de León, el Almirante y ricohombre de Castilla, "sabidor de las cosas de mar" y protagonista del lance naval en el Guadalquivir durante la Reconquista de Sevilla, don Ramón de Bonifaz y Camargo, fue un gran benefactor del monasterio franciscano de San Francisco de Burgos, al oeste de Santo Domingo de Silos, en los últimos años de vida, si bien el monasterio ya databa de unas pocas décadas con anterioridad a los últimos años de la vida de Bonifaz. Ello le valió recibir sepultura en dicho monasterio, que, por desgracia, fue prácticamente destruido durante la Guerra de la Independencia contra la Francia revolucionaria napoleónica, y demolido ya en 1837 bajo los auspicios del Gobierno liberal-progresista, tras la usurpación ilegal e ilegítima al trono que se produjo en 1833 a la muerte de Fernando VII.
Charlas en el viejo molino: Almirante Bonifaz
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Estimado Michael se agradece el esfuerzo en el armado de este hilo!
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cita:
Iniciado por
juan vergara
Estimado Michael se agradece el esfuerzo en el armado de este hilo!
De nada, gran amigo Juan Vergara. Siempre es un deleite leer tus aportes y opiniones. Siempre estoy a tus órdenes.
Abrazos en Nuestro Señor.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Estimado amigo Ramón: gracias por tus interesantes y muy buenos aportes. Es un placer leerlos.
un abrazo.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
La Montaña:
Archivo adjunto 5748
Mapa físico de Cantabria
La Montaña es, junto a Cantabria y Santander, uno de los nombres que ha recibido históricamente la comunidad autónoma de Cantabria, en el norte de la península ibérica (España).
Desde el siglo XVI el término ha hecho referencia en España a todo el reborde montañoso, perteneciente a la Cornisa Cantábrica, de la parte central de Cantabria y del extremo norte de Palencia y Burgos, sin límites fijos. Posteriormente el territorio conocido como La Montaña se identificó con la recién nacida provincia de Santander[1] (al principio, sensiblemente más grande que la Cantabria actual). En la actualidad, y por extensión, se denomina al conjunto de la comunidad autónoma cántabra con el topónimo de La Montaña, nombrando a los cántabros con el gentilicio de montañeses. Sin embargo, la identificación con la provincia de Santander fue desde el principio inexacta.
La Montaña identifica un amplio espacio que se localiza en el área central de la Cornisa Cantábrica, en sus dos vertientes. Carente de un territorio propio, puesto que ninguna demarcación se corresponde con este espacio histórico, responde en mayor medida a sus rasgos geográficos (...)
La Montaña comprendía y comprende tanto el espacio Peñas al Mar como el orientado de Peñas a Castilla. Elementos de referencia geográfica innegable porque identifican por un lado la costa, por el otro la Castilla llana y dilatada (...), de acuerdo con una percepción geográfica establecida desde la Baja Edad Media, al menos (García, 1985).
Antonio Bar Cendón; De la montaña a Cantabria (1995).[1]
No es históricamente adecuado fundamentar la Cantabria autónoma en la Montaña tradicional (...) La Montaña tradicional (...) constituye un referente equívoco.
Alfonso Moure Romanillo; Cantabria: historia e instituciones (2002).[2]
La Montaña - Wikipedia, la enciclopedia libre
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Pleito de los Nueve Valles
Pleito de los Nueve Valles
Tipo Pleito
Ámbito Historia de Cantabria
Suceso Nombramiento de Íñigo López de Mendoza como señor de los valles y reclamación del realengo por éstos.
Lugar Santillana del Mar
Ubicación Marquesado de Santillana (Corona de Castilla, España)
País España
Fecha 1544 - 1581
Participantes Valles de las Asturias de Santillana contra los duques del Infantado
Organización
Organizador Chancillería de Valladolid
El pleito de los Nueve Valles o simplemente pleito de los Valles fue un proceso que enfrentó a nueve valles de las Asturias de Santillana con los duques del Infantado. Comenzado en 1544, fue fallado en 1581 a favor de los Nueve Valles.[1] Su importancia fue capital en el proceso de la configuración territorial de Cantabria, ya que logró la independencia de los valles, constituidos en la provincia de los Nueve Valles en 1589, germen a su vez de la provincia de Cantabria de 1778,[1][2] y provocó el retroceso de los dominios señoriales en la región.[3] Su memorial ocupa 178 folios.[4]
Es importante señalar que las Asturias de Santillana se organizaban en valles paralelos al mar. Es decir, a pesar del auge del feudalismo, la sociedad coetánea no tenía como núcleo únicamente la aldea, sino que había conexiones entre todas las aldeas de un valle,[5] existiendo una suerte de federación de concejos.[6] Cada valle tenía su junta y sus ordenanzas. Cuando los vecinos de esos territorios litigaron contra la nobleza, lo hicieron por tanto a través de la representación de cada valle.[5] El pleito no estuvo aislado en el tiempo, ya que otras regiones de la actual Cantabria trataron de sacudirse el dominio señorial, como sucedió en Liébana.[7]
Historia
Contexto
Durante la Baja Edad Media el territorio que hoy es Cantabria estaba dividido en merindades, divisiones administrativas fiscales y jurídicas del reino de Castilla controladas por un merino. Sus diferentes parcelas tenían distintos grados de administración. Podían ser de realengo (dependientes del rey de Castilla), de abadengo (de un abad), solariegas (de un noble) y de behetría (de la Corona, pero supeditadas a un noble, libremente elegido, al que pagar tributo).[9]
Desde el siglo XII y, sobre todo, desde el XIII, ese territorio lo dominó la nobleza en detrimento del poder de los abades, que desde el siglo IX habían copado los privilegios de la región, especialmente los de la abadía de Santa Juliana. Los privilegios de los señores se engrosaron continuamente, obteniendo más territorios por gracia real[10] o usurpación de territorios antes pertenecientes a la Corona de Castilla en materia de impuestos, autoridad y jurisdicción.[11] A su vez mermaban los derechos del campesinado, que en un principio había podido elegir a sus señores.[3][10] Los valles de las Asturias de Santillana, antes de que por ellos se extendiese el poder del primer duque del Infantado, tenían libertad para celebrar juntas generales. La primera documentada fue en 1430 en el Campo del Revolgo de la villa de Santillana.[12][13] El aumento del poder señorial está documentado por comparación entre el Becerro de Behetrías (1351) y el Apeo de 1404, documentos ambos que señalan las condiciones de los lugares. En el primero hay más territorios de realengo y behetría y en el segundo más de señorío.[9]
Uno de los señores más importantes del siglo XIV fue Garci Lasso de la Vega I, valido de Alfonso XI de Castilla y chanciller de Valladolid, quien comenzó el linaje De la Vega y obtuvo territorios en las Asturias de Santillana. Durante el siglo XV los De la Vega se enfrentaron al poder de la Corona de Castilla, creando la figura del mayordomazgo para extender su poder, sistema administrativo controlado por ellos.[14] Los Vega recibieron en 1341, de la mano de Alfonso XI, los valles de Carriedo, Villaescusa, Cayón, Camargo y Cabezón, junto a otras propiedades.[15]Leonor Lasso de la Vega, heredera del linaje, se casó con Diego Hurtado de Mendoza, dando lugar a la casa De la Vega-Mendoza. Su primogénito, Íñigo López de Mendoza, quedó a la muerte de Leonor con los territorios de las Asturias de Santillana.[16] En 1445 el rey Juan II de Castilla le confirmó sus posesiones, hecho que no reconocieron los valles como lícito.
Aunque la casa De la Vega-Mendoza era la más poderosa, otras familias nobiliares se disputaban los territorios, incluso en algunos de los nueve valles. Es el caso de los condes de Castañeda, que tomaron por la fuerza posesión de algunas zonas del valle de Camargo.[14]
Cabe decir que a comienzos del siglo XVI, en los territorios controlados por el duque del Infantado, y especialmente las Asturias de Santillana, el campesinado sufrió un aumento continuo de los impuestos, lo que agitaba el descontento. Independizarse del dominio señorial era deseable, puesto que los impuestos podían quedar en cantidades simbólicas. Esa situación se dio en Trasmiera, los valles de Soba y Ruesga, y en el de Carriedo desde que el duque del Infantado perdió el poder tras la sentencia de 1505. Además algunas de estas comunidades no debían pagar aranceles por importar artículos de primera necesidad. Sin embargo, ganado el pleito y vueltos los nueve valles al estado de realengo, la presión fiscal se intensificó todavía más.[7]
Los primeros pleitos
Muchas veces se considera que el pleito de los Nueve Valles duró desde 1438 hasta su resolución en 1581 o incluso hasta la creación de la provincia de los Nueve Valles en 1589; esto es, cerca de 150 años.[11] En realidad se trató de una serie de pleitos, el primero de los cuales fue el pleito Viejo de los Valles, que favoreció al poder señorial.
El pleito Viejo de los Valles (1438-1444)
A comienzos del siglo XV el campesinado de la Merindad de las Asturias de Santillana, harto de su situación, se levantó en diversos pleitos en contra de la casa De la Vega-Mendoza. El pleito Viejo de los Valles comenzó en 1438[17] por discutir los valles su pertenecía al señorío de Íñigo López de Mendoza, aduciendo que durante las últimas décadas habían permitido quedar bajo el dominio de la casa De la Vega únicamente porque pensaron que el rey no hubiera escuchado sus quejas, al ser el titular amigo suyo.[18] Durante el mandato de Leonor de la Vega el tacto de ésta había evitado eclosionar las quejas. Sin embargo Íñigo entró con gran violencia en los valles, tomando posesión de ellos por las armas, lo que provocó la ira y la rebelión de los campesinos.[19]
En 1444 fue fallado el primer pleito por apartamiento del corregidor de las Asturias de Oviedo[17] a favor de Íñigo López de Mendoza, que al poco tiempo obtuvo los títulos de marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares.[3] Este hecho significó la entrega de Santillana del Mar al marqués de Santillana, y por tanto el fin de su merindad y de sus juntas generales, puesto que la jurisdicción de las Asturias de Santillana pasó a ser privilegio de la casas De la Vega-Mendoza, lo cual confirmó Juan II en 1448.Véase[20][3] Dicho marquesado incluía los valles de Carriedo (posteriormente escindido tras su pleito), Cayón, Penagos, Villaescusa, Piélagos, Camargo, Reocín, Cabezón, Cabuérniga, Alfoz de Lloredo (todos ellos escindidos tras el pleito de los Nueve Valles), Anieva, Cieza y Lamasón, además de la villa de Santillana, los dominios agrupados bajo el nombre tierra de La Vega, y Pando (actual Torrelavega).[21][22] En 1475 el marqués de Santillana recibió también el ducado del Infantado.[3]
El pleito de Carriedo (1495-1499)
Leonor de la Vega, en su testamento, había legado el valle de Carriedo a Íñigo López de Mendoza, a pesar de que este valle no le pertenecía desde que en 1403 se había solucionado un conflicto respecto a su posesión con el corregidor de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa.[17] No obstante, en 1495 el campesinado de dicho valle quiso emanciparse, presentando su solicitud ante la monarquía en lo que se conoce como pleito de Carriedo.[23] Carriedo, situado al sureste de las Asturias de Santillana, pertenecía entonces a la familia Velasco y era codiciado por los Mendoza; los campesinos se resistían a caer frente a los señores, quienes emplearon la violencia para hacerlos desistir de su empeño.[3] El pleito fue fallado por la chancillería de Valladolid en 1499 a favor del valle, que logró así su independencia jurisdiccional.[23] La sentencia fue recurrida y de nuevo confirmada en 1504, 1505 y 1546.[3]
En el pleito de Carriedo el valle declaró que no había denunciado su situación señorial durante los reinados de Juan II y Enrique IV de Castilla «porque siempre existió la privanza y el favor y las guerras y los miedos y temores».[24] Al igual que Carriedo, los otros valles enjuiciados de las Asturias de Santillana reclamaron más tarde que tampoco ellos habían considerado nunca legítima la dominación señorial.
El pleito de los Nueve Valles
Tras el fallo del pleito de Carriedo decidieron apelar a la monarquía los valles de Alfoz de Lloredo, Cabezón, Cabuérniga, Camargo, Cayón, Penagos, Piélagos, Reocín y Villaescusa, parte de las Asturias de Santillana, que pertenecían a los duques del Infantado, también marqueses de Santillana.[25] Los valles presentaron su querencia en 1544 al duque del Infantado.[3] Reocín y Cabuérniga fueron posesiones tardías del duque, y Cabuérniga se unió al pleito más tarde, por lo que a veces no son presentados como querellantes. Los valles protestaron ante el rey diciendo que:
...los Concejos y vecinos de los valles de Camargo, Alfóz de Lloredo, Villaescusa, Cayón, Penagos, Piélagos, Cabezón y Riocín, manifiestan, que todos los dichos valles, lugares, Concejos y vecinos dellos, con su término y montes, pastos, dehesas y vasallos, jurisdicción alta y baja, civil y criminal, mero y mixto imperio y las rentas y pechos y derechos con todas las otras cosas anejas á los valles, son realengas y de la corona real destos vuestros reinos y behetría de mar á mar. Y así no se pudieron ni pueden apartar, ni dividir, ni partir de dicha corona real, libres y exentos de todo vasallage, ni señorío alguno, no siendo vasallos del dicho duque ni pudiendo ser de derecho, ni lo debiendo, como no se le debe vasallaje, ni servicio, ni pecho, ni derecho, ni otro tributo alguno. El dicho duque por fuerza y no debidamente, tiene entrados y ocupados contra toda razón y justicia los dichos valles...[18]
Sentencia de 1553: La primera sentencia (en grado de vista[26] ), del 17 de octubre de 1553,[17] fue positiva para los valles, quienes consiguieron avances en asuntos de impuestos y rentas para los duques, así como considerar la jurisdicción civil y criminal de su territorio como derecho real, devolviéndolo al realengo.[3][26] Esta conclusión llegó al considerarse que los Mendoza habían forzado su poder sobre los valles, diciéndose que habían obtenido el favor de los
parientes mayores de los dichos valles para que fuesen sus vasallos dándoles muchas dádivas y acostamientos porque tuviesen maneras con los otros menores para que los recibiesen por tal señor.
Ortiz Real, J.; Cantabria..., pp. 84-99.
Esta sentencia no otorgó validez a los documentos presentados por Íñigo López de Mendoza relativos a su herencia. Incluso, el fiscal Juan García llegó a considerar perjuros a más de cincuenta testigos que declararon a favor del duque,[27][28] quien presentó hasta cuatro alegatos.[29]
Sentencia de 1568: La sentencia fue recurrida por los duques, pero en 1568 se confirmó la sentencia anterior.[17][30]
Sentencia de 1578: En 1578 la chancillería de Valladolid confirmó la devolución de la jurisdicción civil y criminal a los alcaldes de los valles. Los valles de Reocín y Cabuérniga, que no habían formado parte del señorío hasta 1544, fueron incluidos.[17]
Sentencia de 1581: En 1581 se confirmó por última vez la situación de realengo de los valles y se fijó la construcción de una provincia que los incluyera.[3]
La provincia de los Nueve Valles
Las consecuencias directas de la resolución del conflicto fueron la devolución de los valles a la corona castellana, integrados en 1589 la provincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana, la recuperación del poder real y la merma del poder señorial en la zona.[1][25][13] La nueva provincia fue constituida en la casa de juntas de Puente San Miguel, lugar donde en 1778 se decidió su integración en otra provincia, la de Cantabria, que aunque de corta duración se considera el origen político e histórico de la actual comunidad autónoma.[11]
La provincia de los Nueve Valles obtuvo privilegios, entre otros monarcas, de Felipe IV (1630), quien le permitió regirse por alcaldes ordinarios.[25] Este hecho hace que otras veces se considera 1630 como fecha para la creación de la provincia.[31] Otras veces, la fecha tomada es 1581, año en que terminó el pleito.[32] En 1645 entraron en vigor las ordenanzas generales de la provincia, que fueron reformadas en 1757.[25]
Argumentos
De los valles
Los Nueve Valles quisieron unir el pleito de Carriedo como precedente y concentraron sus argumentos en los siguientes puntos:[17]
Justicia. Los duques no les permitían adoptar alcaldes, merinos ni otros cargos judiciales, lo que les obligaba siempre a recibir la justicia de la villa de Santillana del Mar, controlada por los propios duques.
Seguridad. Los caminos entre las localidades no se protegían, lo que daba lugar a que los viajeros que debían acudir a Santillana fuesen fácilmente asaltados e incluso muertos muchas veces. La inseguridad se incrementó aprovechando los pleitos, para que los que debían acudir murieran en los caminos.
Economía. Los duques obligaban a los labriegos a pagar tributo para sufragar la administración de la justicia de la que se quejaban. Apresaban también a los procuradores concejiles díscolos.
Corrupción. Los duques pagaban a los escribanos para tenerlos a su disposición. Además los soldados a las órdenes de los duques, aprovechando la tensión generada por los pleitos, no castigaban la violencia, ni siquiera el asesinato, con lo que ésta se incrementó.
De los duques
Derecho. Los duques del Infantado aducieron que los territorios habían pertenecido a la casa de la Vega por 100 años.[18] Afirmaban también que en 1420 Juan II de Castilla había dado a Leonor de la Vega confirmación de la posesión sobre los valles, a pesar de que ésta no se ejerció hasta 1448, cuando se hizo por medio de la fuerza.[18]
Reacciones
La realeza
La realeza estaba contenta de poder recuperar poder en el norte de la península Ibérica, sucesivamente perdido desde hacía tres siglos. Además de crearse la provincia de los Nueve Valles, a quienes diferentes reyes fueron sumando ordenanzas, el valle de Carriedo, antecedente del pleito de los Valles, recibió del rey el título de Real Valle de Carriedo.[33]
Los duques del Infantado
La respuesta de los duques fue muy violenta. Existen varios testimonios acerca de las atrocidades cometidas por orden de Íñigo López de Mendoza, sus allegados y seguidores antes y durante los años que duraron los pleitos. Juan Martínez, testigo en el pleito, aseguró que el duque había entrado en su valle rodeado de hombres con pendones, atabales y trompetas y lo había rendido a la fuerza, haciendo huir a personas y ganados a los montes. Después, quemó las casas e impuso castigos a quienes pudo encontrar.[18] A Pero Díaz y Juan de Matamorosa, opositores al duque, les quemaron sus casas y les arrojaron por sendas ventanas.[17] Don Íñigo llegó a maltratar a opositores hidalgos emparentados con la casa de la Vega, y encarceló durante ocho meses a uno de ellos.[18] Cuando finalmente el Infantado perdió el pleito de 1581, el duque coetáneo decidió centrar su atención en los últimos territorios que le fueron concedidos en otros lugares de la península.[3]
Memorial
El nombre del documento del pleito, impreso en 1566, es Memorial contra las escrituras que el fiscal y valles presentan por autos de jurisdicción. En él están contenidos documentos de pleitos anteriores contra la misma familia nobiliar, siendo uno, por ejemplo, de 1398, anterior al pleito Viejo;[34] otro de los documentos adjuntos data de 1351.[35] En 1910 la Jurisdicción de Cantabria lo publicó bajo el título Memorial presentado al Rey por el Duque del Infantado en el pleito sostenido contra el Fiscal y los 7 valles de Villaescusa, Cayón, Penagos, Camargo, Cabezón, Alfoz de Lloredo y Piélagos.[36]
La documentación del pleito, perdida, se recuperó el 8 de febrero de 1957, cuando el periodista y escritor Antonio Bartolomé Suárez descubrió los documentos originales en una casa de Reocín, donde una familia los preservaba.[37]
El memorial en su conjunto cuenta con numerosas adiciones y documentos que dan una buena muestra del estado de La Marina desde comienzos del siglo XIV, entre ellos el Apeo de Pero Alfonso de Escalante.[34]
Lugares señoriales de los valles
Artículo principal: Torres defensivas de Cantabria.
El memorial del pleito ha sido estudiado en referencia a la historia de Cantabria por incluir un listado de las torres y casas fuertes que contenían los ocho valles (sin incluir Carriedo). En total son 43 torres y 2 casas fuertes, además del castillo de Liencres, bastantes fortificaciones para un territorio tan pequeño.[38][28] Se cree que en el siglo XVI había en la totalidad de las Asturias de Santillana más de 200 torres y casonas fuertes[38][14] junto con más de 1000 solares de hidalgos, tal y como se menciona en el memorial.[39] La tabla muestra la aportación de Fernando José de Velasco y Ceballos, que asoció algunas de las torres citadas a posibles linajes.[38]
Torres y casas fuertes citadas en el memorial[38]
Valle Torres y linajes
Villaescusa Torre de Liaño (Liaño); torre de la Concha (de la Concha); torre de Obregón (Obregón); torre de Villanueva (Ceballos).
Cayón-Penagos Torre de Totero; torre de La Penilla; torre de Tahulú (Ceballos Escalante).
Camargo Torre de Estaños; torre de Maliaño (Herrera); torre de los Orozco en Escobedo (Escobedo); cuatro torres en Igollo (Portas Discutido); torre de Herrera (Herrera).
Piélagos Torres de Cianca (Ceballos); dos torres en Quijano (Quijano); torre en Renedo (Ceballos Discutido); torre en Zurita (Ceballos); Fortaleza de Rueda (Ceballos, después Sánchez de Tagle); tres torres en Oruña, torre de Arce (Ceballos Escalante); castillo de Liencres (Casa de la Vega).
Cabuérniga Torre de Sancho de los Ríos; torre en Terán (Terán); Torre de Valle (Díaz CossíoDiscutido); torre de Ucieda (TeránDiscutido); torre en Sopeña (Díaz de Cossío), torre en Ruente (Mier y Terán).
Alfoz de Lloredo Casa fuerte de Comillas (Casa de la Vega); torre de Ruiseñada (Bracho); torre de Udías (Ceballos); torre de Cubillas (VillegasDiscutido), torre en Trasierra (Villegas); torre en Castro (Villegas); torre en Nuño (Villegas).
Reocín Torre de Quijas (Bustamante); torre en Quijas (Calderón); torre de Ibio (Guerra); torre en Cabezón de la Sal (Casa de la Vega); torre en Cos (Casa de la Vega); torre de Santibáñez (Gayón); torre junto al río Agüera (Agüeros, después de los Peredo).
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Michael
Asturias de Santillana:
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Asturias de Santillana es una comarca histórica cuyo territorio estaba ubicado entre las actuales comunidades autónomas de Cantabria y Asturias. Abarcaría aproximadamente un territorio situado entre Santander y el concejo de Llanes. Conocida también como merindad y documentada desde el siglo XIII. Comprende la parte occidental de Cantabria (salvo Liébana que se constituía en otra comarca) incluyendo el valle del río Saja y el del río Nansa. Sus límites iban desde el concejo de Llanes, hasta el de Astillero (en la Bahía de Santander), que da paso a la merindad de Trasmiera. Por el sur llegaba hasta la cordillera Cantábrica. Todos los valles de esta comarca son perpendiculares a la costa.
Pues me resuta interesantísima esta aportación tuya. Desde que cumplí los veinte añitos, tengo la costumbre de veranear todos los años, sin faltar ni uno solo (y así me permita Dios que pueda seguir haciendo...), en un conocidísimo pueblo marítimo de esa zona de La Montaña. Y ya había leído antes algo sobre esta cuestión. Amén de recordar también una conversación que mantuve en una ocasión con un profesor de historia del municipio vecino de San Vicente de la Barquera, hoy ya retirado por cierto... en la cual lo único que yo pude hacer fué escuchar muy atentamente, sin decir ni palabra, lo que él me contaba sobre la destrucción de esta histórica comarca.
Fué en 1821, cuando las Cortes decidieron crear el actual mapa provincial español. Cunado decidieron, también, nombrar a las provincias españolas con el nombre de su respectiva capital, excepto en las provincias forales. Y también cuando se delimitaron los límites de éstas. Así vemos en documentos oficiales de la época, cosas tan curiosas como éstas:
Cita:
Diario de las Sesiones de las Cortes del 3 de octubre de 1821 (página 89):
“Se mandaron tener presentes en la discusión del proyecto de división del territorio español: primero, una instancia de (…); y quinto, de la Diputación Provincial de Santander, en solicitud de que aquella se denomine Provincia de Cantabria.”
Para tres días después, en el Diario de Sesiones de las Cortes del 6 de octubre de 1821 (página 132), rectificar:
“Pues para no ofender el pundonor dejemos los nombres antiguos en los documentos históricos y no en los legales. Así me parece se conseguirá; lo primero, la mayor sencillez en la nomencla-tura; lo segundo, disminuir el descontento que esta división pueda producir, y tercero, evitar mil representaciones y solicitudes como las de Santander, que pide se le ponga el nombre deProvincia de Cantabria y otras por el mismo estilo. Nombradas las Provincias por sus capitales nadie se quejará, a mi modo de entender”
Y lo mismo ocurrió con los límites territoriales, delimitándose éstos en atención a cuestiones tales como los que se pueden leer en este recorte extraído de Diario de Sesiones del 19/12/1821:
Archivo adjunto 5751
Extraído de Diario de Sesiones de las Cortes perteneciente al 19 de diciembre de 1821
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Ya en 1778 en Cantabria se produjo una pugna entre dos mundos políticos muy distintos. Por un lado el viejo mundo rural de los concejos y de las juntas, del comunitarismo y de la oligarquía montañesa foralista del Antiguo Régimen, que fenecía... y por otro, el mundo de la burguesía santanderina mercantil y liberal, muy vinculada con Castilla, que emergía. Carlos III se apoyó en estos últimos para crear la Provincia de Santander y fijar su nombre, aunque ésta no tuvo tanto que ver en sus actuales límites territoriales. De un modo o de otro, la comarca de 'Asturias de Santillana', quedó dividida en dos, al fijarse la delimitación entre la nueva provincia de Santander y la de Asturias a partir de la parte oriental del río Deva, en lugar de hacerse en las márgenes del río Sella. Y lo mismo ocurrió con las tierras del interior de los Picos de Europa (salvo el Valle del Liébana que siempre fué comarca aparte). Así, esas históricas tierras que antaño fueron unidad, cuna de España y cuna de Castilla, hoy día se encuentran divididas. Y no solamente divididas en dos provincias distintas, sino, lo que es aún peor, en dos comunidades autónomas.
Merindad de Asturias de Santillana - Wikipedia, la enciclopedia libre
Cita:
La Merindad menor de Asturias de Santillana (Meryndat de Asturias de Santa Yllana) fue una división administrativa de la Corona de Castilla, vigente durante la Edad Media. Comprende la parte occidental de Cantabria (salvo Liébana que se constituía en otra comarca) incluyendo el valle del río Saja y el del río Nansa. Sus límites iban desde la cuenca del río Deva hasta la del río Miera (en la Bahía de Santander), que da paso a la merindad de Trasmiera. Por el sur llegaba hasta la cordillera Cantábrica. Todos los valles de esta comarca son perpendiculares a la costa.
Su descripción figura en el libro Becerro de las Behetrías de Castilla, redactado por las Cortes de Valladolid de 1351, cuando el estamento de los hidalgos solicitó al rey Pedro I la desaparición de las behetrías mediante su conversión en tierras solariegas
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P.D.:
"Picos de Europa" (Anabel Santiago): Picos de Europa- Anabel Santiago - YouTube
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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jasarhez
Pues me resuta interesantísima esta aportación tuya. Desde que cumplí los veinte añitos, tengo la costumbre de veranear todos los años, sin faltar ni uno solo
(y así me permita Dios que pueda seguir haciendo...), en un conocidísimo pueblo marítimo de esa zona de La Montaña. Y ya había leído antes algo sobre esta cuestión. Amén de recordar también una conversación que mantuve en una ocasión con un profesor de historia del municipio vecino de San Vicente de la Barquera, hoy ya retirado por cierto... en la cual lo único que yo pude hacer fué escuchar muy atentamente, sin decir ni palabra, lo que él me contaba sobre la destrucción de esta histórica comarca.
Fué en 1821, cuando las Cortes decidieron crear el actual mapa provincial español. Cunado decidieron, también, nombrar a las provincias españolas con el nombre de su respectiva capital, excepto en las provincias forales. Y también cuando se delimitaron los límites de éstas. Así vemos en documentos oficiales de la época, cosas tan curiosas como éstas:
Y lo mismo ocurrió con los límites territoriales, delimitándose éstos en atención a cuestiones tales como los que se pueden leer en este recorte extraído de Diario de Sesiones del 19/12/1821:
Archivo adjunto 5751
Extraído de Diario de Sesiones de las Cortes perteneciente al 19 de diciembre de 1821
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Ya en 1778 en Cantabria se produjo una pugna entre dos mundos políticos muy distintos. Por un lado el viejo mundo rural de los concejos y de las juntas, del comunitarismo y de la oligarquía montañesa foralista del Antiguo Régimen, que fenecía... y por otro, el mundo de la burguesía santanderina mercantil y liberal, muy vinculada con Castilla, que emergía. Carlos III se apoyó en estos últimos para crear la Provincia de Santander y fijar su nombre, aunque ésta no tuvo tanto que ver en sus actuales límites territoriales. De un modo o de otro, la comarca de
'Asturias de Santillana', quedó dividida en dos, al fijarse la delimitación entre la nueva provincia de Santander y la de Asturias a partir de la parte oriental del río Deva, en lugar de hacerse en las márgenes del río Sella. Y lo mismo ocurrió con las tierras del interior de los Picos de Europa
(salvo el Valle del Liébana que siempre fué comarca aparte). Así, esas históricas tierras que antaño fueron unidad, cuna de España y cuna de Castilla, hoy día se encuentran divididas. Y no solamente divididas en dos provincias distintas, sino, lo que es aún peor, en dos comunidades autónomas.
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P.D.:
"Picos de Europa" (Anabel Santiago): Picos de Europa- Anabel Santiago - YouTube
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Me alegro que te haya gustado la entrada, amigo. Me fascinó esa excelente aportación que has hecho. Para añadir quisiera decir que Carlos III fue un rey nefasto. Fue el campeón de las divisiones artificiales. Sus divisiones artificiales hicieron mucho daño en Las Indias. De la misma fue Carlos IV y para rematar la división muy artificial de Javier de Burgos.
Cuando hicieron sus reformas se dejaron llevar por razones políticas, económicas, etc. pero jamás se dejaron llevar por la tradición. Las divisiones nefastas que estos individuos hicieron durante su gobierno fueron fatales y destrozaron a España. Gran parte de la ruina de España se debe a la mala administración de estos nefastos individuos.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Para aportaciones interesantes en este, y en general, en casi todos los hilos, las tuyas. Mis aportaciones generalmente son solamente opiniones particulares, con muy escasa o nula aportación de datos eruditos. De todas formas, en cuanto a lo que se refiere al tema del que hablamos, tengo la sensación, y también alguna información fidedigna, de que esta cuestión está siendo utilizada por el recien nacido nacionalismo astur. Es curiosa la evolución que ha sufrido el actual mapa autonómico español. A la sufrida Castilla la Vieja se le desgajaron dos provincias históricas suyas, como Santander y la Rioja, únicamente para satisfacer los afanes expansionistas de los vascos (recordad la Rioja alavesa y el asentamiento de vascuences en toda la zona occidental de la provincia de Santander). Y ahora resulta que, también, los nacionalistas asturianos empiezan a lanzar sus redes para ver si les cae en 'herencia' algún que otro trozito del disputado territorio Cántabro.
Pobre tierra montañesa, tan querida...
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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jasarhez
Para aportaciones interesantes en este, y en general, en casi todos los hilos, las tuyas. Mis aportaciones generalmente son solamente opiniones particulares, con muy escasa o nula aportación de datos eruditos. De todas formas, en cuanto a lo que se refiere al tema del que hablamos, tengo la sensación, y también alguna información fidedigna, de que esta cuestión está siendo utilizada por el recien nacido nacionalismo astur. Es curiosa la evolución que ha sufrido el actual mapa autonómico español. A la sufrida Castilla la Vieja se le desgajaron dos provincias históricas suyas, como Santander y la Rioja, únicamente para satisfacer los afanes expansionistas de los vascos (recordad la Rioja alavesa y el asentamiento de vascuences en toda la zona occidental de la provincia de Santander). Y ahora resulta que, también, los nacionalistas asturianos empiezan a lanzar sus redes para ver si les cae en 'herencia' algún que otro trozito del disputado territorio Cántabro.
Pobre tierra montañesa, tan querida...
Gracias, amigo. Por lo que a mí respecta, siempre disfruto de leer tus interesantes aportes, sobre todo los de Franco. Disfruto mucho de leerlos. Sería muy agradable que pusieras más hilos y aportes sobre Franco, para que así los chavales que somos más jóvenes podamos aprender un poco más. Siempre es un deleite leer tus opiniones y aportes.
Fíjate que buscando por el internet encontré un web de nacionalistas "Cántabros", lo que me hace mucha risa es que estos quieren reivindicar para su "nación cántabra" algo que se parecía a los límites del antiguo ducado de Cantabria. Otros remontan su nacionalismo a la Cantabria pre-romana.
Y por supuesto que ha sido un ultraje usurpar a La Rioja y montar una comunidad autónoma artificial. Es lo que hemos venido recibiendo desde Carlos III: la desmembración de España.
Algo me parece paradójico del caso vasco: ¿Cómo es posible que el nacionalismo vasco suelte tantas cosas en contra de Castilla cuando parte de la esencia castellana es vasca?
Y lo mismo digo respecto al nacionalismo asturiano, también he visto muchas leyendas negras en contra de Castilla: ¿Cómo se pueden hablar tantas pestes de un territorio que surgió como una marca del Reino de Asturias y como un Condado del
Reino de León?
A mí en lo personal no me gusta el régimen autonómico. Me parece que es un provincialismo disfrazado. Las autonomías no son una institución tradicional de España.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Mapa representativo del Marquesado de Santillana después del pleito de los Valles:
Archivo adjunto 5778
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
En efecto, las autonomías no son una institución tradicional de España. Eso no quiere decir que lo tradicional sea el centralismo, ni mucho menos. Lo tradicional son los fueros y libertades. Pero el actual estado de autonomías es una farsa que so capa de autonomía crea un doble centralismo (centralismo en el gobierno de Madrid más centralismo en el regional) y no es otra cosa que una forma de caciquismo, en algunos casos una verdadera mafia como en Andalucía. Las autonomías son una tomadura de pelo. Y en algunos casos fomentan el separatismo, mientras que en el régimen tradicional, con todos los fueros, privilegios y demás, ningún catalán o vasco dejaba de sentirse español. En realidad, el nacionalismo vasco y catalán es de ayer por la mañana, un invento de finales del siglo XIX.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Michael
Fíjate que buscando por el internet encontré un web de nacionalistas "Cántabros", lo que me hace mucha risa es que estos quieren reivindicar para su "nación cántabra" algo que se parecía a los límites del antiguo ducado de Cantabria. Otros remontan su nacionalismo a la Cantabria pre-romana.
Si recuerdas mi intervención ya advertí, en mi segunda o tercera intervención en este foro (que además creo que has expuesto más arriba en este hilo) sobre este punto en particular, lo que subrayo en negrita de la cita, en lo referente a la posible manipulación autonómica que, en parte desde el mini Estado regional-centralista (mi opinión sobre la cuestión territorial es bastante similar a la que acaba de exponer Hyeronimus, también sostengo que si algo hacen las autonomías es precisamente replicar los males del Estado centralista liberal a pequeña escala) para, en realidad, falsificar la propia realidad histórica de La Montaña, que no es sino la Montaña cristiana, la Montaña de los concejos y las Juntas con unos de los niveles de autogobierno y participación popular mayores de la Historia (prueba es que un reino de hombres libres por excelencia como fue, durante siglos, el reino de Castilla, tiene su origen en La Montaña), el ser la fundadora de Castilla (los vascongados también, pero considero que el elemento montañés fue más decisivo que el vascongado en la génesis de lo castellano) y, junto a la heroica Asturias, la no conquistada, así como ser una parte fundadora y fundante determinante de la Tradición Hispánica desde la propia obra del Beato de Liébana en el histórico valle de Liébana, en en el monasterio San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio de Liébana, en el municipio de Camaleño, uno de los municipios del valle lebaniego), la Montaña la reconquistadora para la Cristiandad y la repobladora, así como ser los grandes marinos que La Montaña dio a Castilla y por tanto a las Españas, ora en los duros Mares del Norte, ora en la reconquista de Sevilla, ora en la conquista y evangelización del Nuevo Mundo desde sus comienzos (no muy lejos de mi valle se halla la villa marinera de Santoña, cuna del navegante y cartógrafo don Juan de la Cosa, que participó en varios de los primeros viajes de los españoles al Nuevo Mundo y que de hecho murió en la última expedición en que participó, donde hoy se yergue Turbaco en el Estado colombiano). Ésa es la auténtica Montaña histórica y no la pseudo-Cantabria que tratan de revivir algunos agentes con intereses, digamos que cuanto menos espúreos, como suele ser en toda manipulación interesada de la Historia.
En Cantabria sí es más corriente el regionalismo pero hasta el momento un sano sentimiento de amor y lealtad a la patria chica ello no se ha convertido, afortunadamente y hasta ahora, en ningún separatismo anti-español hasta el momento (sí, hay separatistas cántabros, pero son muy minoritarios, calculo que incluso en el pequeño foco falangista de Santoña halla más gentes que en el nacionalismo cántabro. En ningún momento ha obtenido partido político nacionalista o separatista cántabra escaño alguno en el Parlamento regional hasta ahora).
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Hyeronimus
En efecto, las autonomías no son una institución tradicional de España. Eso no quiere decir que lo tradicional sea el centralismo, ni mucho menos. Lo tradicional son los fueros y libertades. Pero el actual estado de autonomías es una farsa que so capa de autonomía crea un doble centralismo (centralismo en el gobierno de Madrid más centralismo en el regional) y no es otra cosa que una forma de caciquismo, en algunos casos una verdadera mafia como en Andalucía. Las autonomías son una tomadura de pelo. Y en algunos casos fomentan el separatismo, mientras que en el régimen tradicional, con todos los fueros, privilegios y demás, ningún catalán o vasco dejaba de sentirse español. En realidad, el nacionalismo vasco y catalán es de ayer por la mañana, un invento de finales del siglo XIX.
No tan sólo son tomaduras de pelo. Realmente no representan ningún tipo de independencia. En las autonomías se sigue pregonando y sosteniendo el centralismo estatal de siempre. Las autonomías me recuerdan a los llamados "estados federales".
Una autonomía no es algo tan noble como ser un reino o principado. Una autonomía es una institución simple que no ennoblece a las España que fueron mucho más que simples autonomías, fueron reinos.
Es triste ver como los territorios de las Españas que antes eran reinos se han convertido en meras autonomías o repúblicas centralistas, mal llamadas federalistas.
También es paradójico ver como cuando realmente los reinos peninsulares eran independientes, siendo reinos, se sentían más unidos y más españoles que ahora.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Ramón de Bonifaz
Si recuerdas mi intervención ya advertí, en mi segunda o tercera intervención en este foro (que además creo que has expuesto más arriba en este hilo) sobre este punto en particular, lo que subrayo en negrita de la cita, en lo referente a la posible manipulación autonómica que, en parte desde el mini Estado regional-centralista (mi opinión sobre la cuestión territorial es bastante similar a la que acaba de exponer Hyeronimus, también sostengo que si algo hacen las autonomías es precisamente replicar los males del Estado centralista liberal a pequeña escala) para, en realidad, falsificar la propia realidad histórica de La Montaña, que no es sino la Montaña cristiana, la Montaña de los concejos y las Juntas con unos de los niveles de autogobierno y participación popular mayores de la Historia (prueba es que un reino de hombres libres por excelencia como fue, durante siglos, el reino de Castilla, tiene su origen en La Montaña), el ser la fundadora de Castilla (los vascongados también, pero considero que el elemento montañés fue más decisivo que el vascongado en la génesis de lo castellano) y, junto a la heroica Asturias, la no conquistada, así como ser una parte fundadora y fundante determinante de la Tradición Hispánica desde la propia obra del Beato de Liébana en el histórico valle de Liébana, en en el monasterio San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio de Liébana, en el municipio de Camaleño, uno de los municipios del valle lebaniego), la Montaña la reconquistadora para la Cristiandad y la repobladora, así como ser los grandes marinos que La Montaña dio a Castilla y por tanto a las Españas, ora en los duros Mares del Norte, ora en la reconquista de Sevilla, ora en la conquista y evangelización del Nuevo Mundo desde sus comienzos (no muy lejos de mi valle se halla la villa marinera de Santoña, cuna del navegante y cartógrafo don Juan de la Cosa, que participó en varios de los primeros viajes de los españoles al Nuevo Mundo y que de hecho murió en la última expedición en que participó, donde hoy se yergue Turbaco en el Estado colombiano). Ésa es la auténtica Montaña histórica y no la pseudo-Cantabria que tratan de revivir algunos agentes con intereses, digamos que cuanto menos espúreos, como suele ser en toda manipulación interesada de la Historia.
En Cantabria sí es más corriente el regionalismo pero hasta el momento un sano sentimiento de amor y lealtad a la patria chica ello no se ha convertido, afortunadamente y hasta ahora, en ningún separatismo anti-español hasta el momento (sí, hay separatistas cántabros, pero son muy minoritarios, calculo que incluso en el pequeño foco falangista de Santoña halla más gentes que en el nacionalismo cántabro. En ningún momento ha obtenido partido político nacionalista o separatista cántabra escaño alguno en el Parlamento regional hasta ahora).
Estimado Ramón: no me queda más nada más que estar de acuerdo y subscribir todo lo que has dicho en tu muy acertado y veraz comentario.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
La Toma de Sevilla:
Archivo adjunto 5795 Archivo adjunto 5796 Archivo adjunto 5797
De cómo el rey don Fernando mando a Remont Bonifaz que fuese quebrantada la puente de Triana, et de cómo la quebrantó con las naves: "… et mando a Remont Bonifaz, con quien se conseio et otros que y fueron llamados que eran sabidores de la mar, que fuesen ensayar algun artifiçio commo les quebrantasen por alguna arte la puente, si podiesen, porque non podiesen unos a otros pasar. Et el acuerdo en que se fallaron fue este que fezieron: tomaron dos naves, las mayores et mas fuertes que y avie, et guisaronlas muy bien de todo quanto mester era para fecho de conbater. Esto era en dia de sancta Cruz, tercer dia de mayo, en la era de mill et dozientos et ochenta et seys; et andava la era de la Encarnaçion del Sennor en mill et dozientos et quarenta et ocho annos. Et esse Remont Bonifaz, guisado muy bien, entro en la una nave con buena conpanna et muy guisada de muchas armas; en la otra nave entraron aquellos que se don Remont Bonifaz escogio, omnes buenos et buena conpanna et bien guisada. et la nave en que don Remont yva, descendio muy mas ayuso que la otra. Et el rey don Fernando, en crencia verdadera, mando poner ençima de los mastes desas dos naves sendas cruzes, commo aquel que firme se avia de toda creençia verdadera.../...La nave que primero llego, que yva de parte del arenal, non pudo quebrantar la puente por o acerto, pero que la asedo yaquanto; mas la otra en que Remont Bonifaz yva, desque llego fue dar de frente un tal golpe que se passo clara de la otra parte"Continua la crónica resaltando que en este hecho: “.../...consistió toda la victoria, porque los moros desde aquella hora conocieron ser vencidos".
http://yaguegarces.blogspot.com/2009...rimer.html?m=1
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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Ramón de Bonifaz
Si recuerdas mi intervención ya advertí, en mi segunda o tercera intervención en este foro (que además creo que has expuesto más arriba en este hilo) sobre este punto en particular, lo que subrayo en negrita de la cita, en lo referente a la posible manipulación autonómica que, en parte desde el mini Estado regional-centralista (mi opinión sobre la cuestión territorial es bastante similar a la que acaba de exponer Hyeronimus, también sostengo que si algo hacen las autonomías es precisamente replicar los males del Estado centralista liberal a pequeña escala) para, en realidad, falsificar la propia realidad histórica de La Montaña, que no es sino la Montaña cristiana, la Montaña de los concejos y las Juntas con unos de los niveles de autogobierno y participación popular mayores de la Historia (prueba es que un reino de hombres libres por excelencia como fue, durante siglos, el reino de Castilla, tiene su origen en La Montaña), el ser la fundadora de Castilla (los vascongados también, pero considero que el elemento montañés fue más decisivo que el vascongado en la génesis de lo castellano).
Al hilo de esto, por ejemplo en la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, en la llamada Junta de Cuarentales (especie de órgano de gobierno de la institución) la composición de sus 40 miembros se hacía del siguiente modo:
- Los pueblos de la Comunidad (agrupados en los llamados sexmos), mandaban sus representantes, la elección se hacía mediante voto de todos los vecinos con "casa abierta" en el lugar.
- En la Ciudad, más industrial, las personas votaban dentro de sus respectivo gremios.
Además, mandaban representantes a la Junta:
- Los descendientes de los 2 linajes considerados fundadores de la Ciudad.
- Los "montañeses", que agrupaba a los descendientes de La Montaña y Burgos.
- Los "vizcainos", que agrupaba en general a los descendientes de las provincias vascas.
Tradicionalmente, se considera que en Segovia el grupo de los "vizcainos" fué mayor y más importante que el de los "montañeses".
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
RAMÓN BONIFAZ AYUDÓ AL REY FERNANDO III EL SANTO A
CONQUISTAR SEVILLA. EL TÍTULO DE ALMIRANTE “HOMBRE DEL
MAR” FUE UTILIZADO POR VEZ PRIMERA Y ADOPTADO POR TODAS
LAS MARINAS DEL MUNDO.
En el escudo de la ciudad de Santander está incluida la famosa “Torre del Oro” de Sevilla. También está representada Sevilla en el escudo de armas de San Vicente de la Barquera, Laredo, Castro Urdiales y Santoña.
Los hombres montañeses y sus naves, construidas en astilleros del Cantábrico el año 1247, fueron los que rompieron el puente de barcas y de cadenas que cerraba el río Guadalquivir entre Sevilla y Triana. Gesta histórica importantísima que logró para Fernando III el Santo la conquista de la ciudad de Sevilla gobernada por el rey Axataf.
En la iglesia de Santa María, de la villa de Laredo, en el centro de la iglesia, junto a la bóveda, cruzándola, hay una cadena de las que unía el puente de barcas de Sevilla a Triana. Desde entonces, las relaciones entre montañeses santanderinos y sevillanos han sido de cordialidad extrema, porque estos vínculos son de amor y de agradecimiento, por parte de los andaluces, a los que vinieron por el río, con su escuadra, para librarnos del yugo musulmán.
Ramón de Bonifaz y Camargo nació en Burgos el año 1196. Marino y mercader, navegó por el Mediterráneo y se estableció en Burgos. Enviudó muy joven. Se casó en segundas nupcias y tuvo dos hijos, ganó dinero y compró casas en la ciudad castellana que le vió nacer, cerca de la catedral, en la calle Cantarranas, hoy calle del Almirante Bonifaz. También fue nombrado alcalde de Burgos.
El rey Fernando III el Santo se entrevista con Bonifaz el año 1246 en Jaén. “Un omne de Burgos”, según la “Primera Crónica General” descrita por Ramón Menéndez Pidal.
La entrevista es secreta. El Rey le encarga que prepare una flota lo más presto que pudiese, para entrar por el Guadalquivir hasta Sevilla, y lo nombra “Primer Almirante de la Armada Castellana”.
En Santander, Laredo, Santoña, San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales, se trabaja con ahinco, preparando barcos y hombres para la toma de Sevilla.
Al nombrar a Bonifaz Primer Almirante de la Escuadra, se creó la palabra “Almirante”, de origen musulmán, que quiere decir “señor del mar”. Luego este término lo acogieron todas las marinas del mundo.
Desde el mes de marzo hasta agosto de 1247 se organizó la gran escuadra. Se bordeó la península ibérica por las costas portuguesas hasta que en el mes de agosto pusieron vista a la desembocadura del Guadalquivir, en bonanza. Allí se encontraron con naves musulmanas, librándose una batalla con la victoria de los de Santander.
Siguieron las escaramuzas y las batallas navales en el curso del Guadalquivir.
Fernando III el Santo estaba en el campamento de Bellavista, sitiando Sevilla. Al tener noticias que la escuadra de Bonifaz estaba en aguas del Guadalquivir, decide ir a verlo por el “Vado de las Estacas”. El 16 de agosto abraza a Bonifaz.
Siguen las batallas con gran éxito para los montañeses.
Aguas arriba, es Bonifaz quien va al encuentro del rey a la altura de Bellavista, en el castillo de Guadaira, en presencia del gran maestre de Santiago. Pelayo Pérez Correa; de Garci Pérez, Suárez Gallinato y otros capitanes. Allí se ultima, en secreto, la conquista de Sevilla.
La escuadra, con vientos favorables, se acerca a la ciudad. Dos naves realizan el ataque para romper el puente de barcas y cadenas entre Sevilla y Triana. Una, mandada por Bonifaz; la otra, por Roy Pérez de Avilés. Éste, embiste con su navío y golpea con fuerza contra el puente. No hay resultado satisfactorio. Las flecha, arcabuces y balas de cañón surcan el aire contra las naves. Bonifaz viene detrás. Espera vientos más fuertes. Se levanta, pasada media hora, una corriente propicia y la nave de Bonifaz, a manera de ariete, ya preparada para este ataque, se lanza contra el puente.
Se rompen las cadenas… Era el 3 de mayo de 1248, día de la Invención de la Santa Cruz. Detrás de esta nave entraba la escuadra, río arriba. Las tropas conquistaban Sevilla.
El rey Axataf se rindió el 23 de noviembre de 1248. El 22 de diciembre entraba triunfante en la ciudad de la Giralda, el ejército cristiano. Las órdenes militares de Santiago, Calatrava, San Juan y el Temple, con sus banderas y estandartes. El clero, con una preciosa carroza con la imagen de la Virgen que siempre acompañaba a Fernando III. Y éste, a caballo, con la espada desnuda “¡Sevilla por D. Fernando III!”, se aclamaba sin cesar… “Ichbiliah” empezaba a ser Sevilla.
Ramón Bonifaz se instala en la capital Hispalense, construyendo, junto con los montañeses de Cantabria, astilleros a orillas del Guadalquivir, asegurando así la salida al mar, organizándose el comercio marítimo con otras ciudades.
Cargado de fama, Bonifaz vuelve a Burgos, su ciudad natal, donde muere en 1256, con 60 años de edad.
En 1948 Sevilla celebró con fastuosidad los siete siglos de la Fundación de la Marina Castellana. Envió a las ciudades del norte que intervinieron en la construcción de las naves que conquistaron Sevilla y en su apoyo humano, a sus representantes: Manuel Bermuda, por el Ayuntamiento; Francisco Ruiz Esquivel –mi padre– por la Diputación Provincial; y José Sebastián Bandarán, capellán real, por el Cabildo de la catedral de Sevilla. Portaban, el Pendón de San Fernando; su espada victorioso y una reliquia del gran rey. Desde la ría de Marín hasta Santander, recibieron los representantes sevillanos muestras de cariño y acogida. Sevilla ofreció a Santander y a la Montaña, con motivo del VII Centenario de la Conquista de Sevilla y de la fundación de la Marina Castellana, una reproducción de la Virgen de las Batallas que siempre llevaba San Fernando en sus conquistas, que se halla en la Catedral de Sevilla, para que fuera instalada en la Catedral de Santander.
En Burgos existe una lápida en la Puerta de la Torre, situada sobre el arco de Santa María, que dice: “A Ramón Bonifaz, “un ome de Burgos” y Alcalde. La ciudad le agradece la gloria de viriles proezas al frente de los marinos del mar cántabro en la conquista de Sevilla, lograda por San Fernando Rey. 1248-10-IX-1948”.
Gloria y honor al primer almirante de Castilla, Ramón Bonifaz.
Sevilla, Castilla, Santander y sus villa, y la Armada Española, le honran con su memoria.
Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Carlismo Montañés:
Carlismo en Cantabria: ¿Por qué este blog?
Este blog tiene varios OBJETIVOS.
1. Ayuda y guión para mis investigaciones y base para futuros libros y artículos.
2. Servir de ayuda a otros investigadores, especialmente con la sección de Bibliografía.
3. Dar a conocer al público general lo que fue y es el carlismo y, en concreto, el carlismo en Cantabria, del que poco se ha escrito.
4. Demostrar que las nuevas tecnologías son una buena herramienta para la investigación histórica y su divulgación.
Pero a la vez defiendo que sigue siendo necesaria y esencial la investigación de archivo, de biblioteca y la lectura infatigable. Como dice Alejandro Llano, "el aposento de la persona culta es la biblioteca, no mister Google".
¿QUÉ ES EL CARLISMO?
(en construcción)
El carlismo es un movimiento antiliberal, una reacción frente al liberalismo y sus consecuencias. Marcial Solana, cántabro tradicionalista, escribió que "el liberalismo convierte el orden moral en una abstracción sin realidad". Por eso los carlistas son "antiliberales".
Otras páginas explican mejor algunos aspectos que pueden llamar la atención del gran público:
- ¿Por qué la boina?
"De boinas blancas a boinas coloradas", en el blog "Libro de Horas y Hora de Libros" de Barandán
"La boina y los vascos", de Olga Macías
- ¿Qué es el Oriamendi?
Marcha de Oriamendi
Oriamendi en castellano
Oriamendi en euskera
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Testimonio: Rafael Ferrando, requeté destinado en Santander
"Cuando terminó la guerra, todos los requetés del Tercio regresaron a sus casas salvo los que estábamos en quintas, que nos mandaron al 53 Regimiento de Infantería, primero a Bilbao y luego a Santander.
Recuerdo que allí, en Santander, se preparaba una visita oficial de Franco y los carlistas llenamos las calles por donde iba a pasar el Generalísimo de carteles en los que se defendía la independencia de la Comunión Tradicionalista frente a la Unificación. Nos detuvieron por aquello y, como represalia, a mí me destinaron al Servicio Especial del Estado Mayor, un puesto nada agradable, ya que nuestro cometido era buscar y detener antiguos republicanos con delitos de sangre. Recuerdo que apresamos a la “Ojo de Piedra”, una proxeneta que regentaba una casa de prostitución de niñas. Cuando detuvimos a aquella mala mujer, que se quedaba con el dinero de las chicas y las obligaba, las mandamos de regreso a sus casas mientras salían llorando de aquel lugar terrible.
Otro hecho terrible que me tocó fue el incendio del año 41. Recuerdo que una noche comenzaron a caer del cielo briznas encendidas y pude ver cómo estaba en llamas toda la parte de la catedral. Eran las nueve de la noche, y me di cuenta de que en la calle de San Francisco y en la de La Blanca, muy estrechas, los vecinos no se habían enterado del incendio. Fui corriendo, de portal en portal y de vivienda en vivienda, gritando y avisando a la gente para que saliera huyendo y se dirigiera al Teatro María Lisarda, donde se podrían refugiar.
También en esos meses en Santander pude fundar el Centro de Apostolado Castrense, el primero de España de ese tipo, y entré en la Junta local de Acción Católica."
Fuente y más información: Fundación Ignacio Larramendi - Requetés, de las trincheras al olvido
Carlismo en Cantabria: Testimonio: Rafael Ferrando, requeté destinado en Santander
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Ángel de los Ríos, un quijote montañés
"Anguloso como hecho de raíces de árbol, me dice quien alcanzó a conocerlo en su ancianidad, no guarda sólo parecido físico con Don Quijote. También era quijotesco su espíritu. Del hidalgo inmortal tenía este otro hidalgo cántabro el caráter aristado, la sed de justicia, los generosos impulsos, el prurito de ayudar al débil, el profundo respeto a la mujer. Al igual que Don Quijote, fue el Señor de Proaño un inadaptado, víctima de sí mismo, de sus ideales en pugna con la vulgaridad y la prosa de la vida, que acaban por imponerse casi siempre. La lectura y el campo, la pluma y la tierra, el cuidado de la hacienda y el cultivo del intelecto. Un carácter retraído, hosco y la generosidad sin límites, que le hace socorrer a los necesitados, exponiendo a veces la propia vida por salvar a un semejante, en trance de perecer bajo el temporal de nieve".
Agustín de Figueroa, marqués de Santo Floro / El Señor de Proaño, ABC, 10 de febrero de 1960.
Carlismo en Cantabria: Ángel de los Ríos, un quijote montañés
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cita:
Iniciado por
Paco
Al hilo de esto, por ejemplo en la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, en la llamada Junta de Cuarentales (especie de órgano de gobierno de la institución) la composición de sus 40 miembros se hacía del siguiente modo:
- Los pueblos de la Comunidad (agrupados en los llamados sexmos), mandaban sus representantes, la elección se hacía mediante voto de todos los vecinos con "casa abierta" en el lugar.
- En la Ciudad, más industrial, las personas votaban dentro de sus respectivo gremios.
Además, mandaban representantes a la Junta:
- Los descendientes de los 2 linajes considerados fundadores de la Ciudad.
- Los "montañeses", que agrupaba a los descendientes de La Montaña y Burgos.
- Los "vizcainos", que agrupaba en general a los descendientes de las provincias vascas.
Tradicionalmente, se considera que en Segovia el grupo de los "vizcainos" fué mayor y más importante que el de los "montañeses".
Es interesante lo comentas, en La Rioja (aunque las instituciones naturales a las comunidades humanas del territorio que hoy ocupa esa autonomía no eran Comunidades de Villa y Tierra) también el "partido de los vizcaínos" fue más influyente, numeroso y relevante que el "partido de los montañeses". No obstante esto tampoco era así en otros lugares de Castilla, por ejemplo y si no me equivoco, en el Burgos no montañés (la "Montaña burgalesa" era estrictamente el norte de lo que hoy es esa provincia, esto en términos geográficos, en términos administrativos lo que hoy es administrativamente el este de Cantabria y Burgos formaban partede una misma jurisdicción). No me refería estrictamente, sino a lo que podríamos llamar "la cosmovisión castellana", que considero, si bien es relativamente acertada la cita de Sánchez Albornoz "Castilla y los castellanos fueron el fruto de la simbiosis racial y cultural de lo cántabro, lo vasco y lo godo", tiendo a pensar que, especialmente en el aspecto cultural (en el aspecto demográfico no dispongo de datos suficientes, si bien está claro que ambos pueblos fueron vitales para la fundación de Castilla), lo montañés es más significativo que lo vascongado en la génesis de lo castellano, prueba es que los propios castellanistas incluyen a Cantabria en su concepción de Castilla y no así a Vascongadas, por poner un ejemplo). La causa de ello en mi opiniónes que es en La Montaña (incluyendo el norte de lo que hoy son las provincias de Palencia y Burgos) donde, por ejemplo, se extendía en su práctica totalidad en sus inicios el condado de Castilla en tanto que germen del reino que luego se alzaría hasta conseguir ser prácticamente el reino (especialmente tras la unión dinástica definitiva con el reino de León en el siglo XIII, ya en la persona de Fernando III el Santo) más poderoso de entre los reinos y Estados españoles, siendo la incorporación de Vizcaya a la Corona castellana más tardía siempre en un régimen de relación con la misma distinto al de la Montaña, parte del reino y del condado desde sus inicios.
Michael, sobre el carlismo montañés. Antes Jasarhez hablaba de la oposición entre "dos Cantabrias" ya a finales del siglo XVIII, su síntesis me parece relativamente acertada. En el siglo XIX persistió esa división social: por un lado una Cantabria costera donde ya hay una burguesía comercial relativamente floreciente e imbuida ya por las tesis y doctrinas liberales (al igual que la había también en por ejemplo la ciudad de Bilbao a pesar de que el resto de Vizcaya fue durante varias décadas todo un auténtica reducto carlista), esta Cantabria incluirían villas costeras como Santander, Santoña, Laredo o Castro Urdiales. Esta burguesía luego también estaría, por ejemplo, tras la fundación del Banco de Santander, en gran parte gracias a fondos financieros y recursos obtenidos en el Nuevo Mundo por los españoles americanos de ascendencia montañesa en ultramar, hay que recordar que montañeses, así como vizcaínos o asturianos, jugaron un papel determinante en la composición de las capas altas de la sociedad de la América española. La masonería y las ideas de cuño tanto afrancesado como anglosajón también tenían en estos lugares su influencia, relacionado en gran parte a la citada clase social. Otra de las pegas que se puede poner tanto a los elementos ya mencionados como posteriormente a los llamados "indianos" (emigrantes a la América Hispana, una vez ya consumada su separación de la Monarquía, indianos procedentes sobre todo del norte de la España europea, que conseguían hacer fortuna en ultramar, esta figura fue relativamente frecuente por estas tierras hasta ya bien entrado el siglo XX) fue el haber sido seducidos y vinculados a la masonería y ayudar a su penetración en sociedades católicas y tradicionales como hasta el siglo XIX eran, en gran medida, Asturias, La Montaña y sobre todo Vizcaya. La conexión de la burguesía comercial de Santander con el mundo anglosajón a través del puerto comercial también jugaría su papel, por lo tanto, esta burguesía fue, fundamentalmente, el bastión del régimen de la usurpación liberal en La Montaña. La Montaña rural, por el contrario, era mucho más cercana en general al carlismo, sociológicamente era en gran parte tradicionalista y realista, sus gentes (entre las cuales se hallaba también una grandísima proporción de hidalgos, al igual que en Vascongadas), y se puede considerar que era uno de los principales bastiones sociológicos de la España tradicional. No obstante, esta cercanía con el carlismo no se tradujo en la aparición de un núcleo carlista montañés por diversas razones: la pérdida de vitalidad de instituciones tradicionales montañesas como los concejos o las Juntas a la que en parte ya os habéis referido y el hecho de que la dinastía usurpadora, su Nuevo Régimen, con ayuda de la burguesía costera, consiguió atraer a su bando a buena parte de la hidalguía rural, que era el estrato social que sin mediar ello de por medio estaba en mayor condición y probabilidad de apoyar al carlismo como sucedió en tierras vascongadas. Considero que en esto el hecho de que las instituciones montañesas se hubieran visto ya más dañadas y menos vitales que las instituciones forales vizcaínas o vascas en general, tuvo un gran papel a la hora de que se consiguiera integrar a éstas en el nuevo sistema. La razón sería que había menos que defender (por algo fueron los lugares en que los fueros o estaban vigentes o tenían su expresión todavía en códigos legislativos de derecho privado de ámbito no estatal donde el carlismo mayor arraigo tuvo) y que esa pérdida de vitalidad, si bien agravada por el absolutismo, ya tenía raíces anteriores (como en otros lugares de Castilla pero en distintas manifestaciones históricas). Por último, los levantamientos carlistas montañeses que sí hubo al comienzo de la contienda fueron derrotados militarmente por las guarniciones liberales de los principales núcleos costeros. Además, la unión militar entre las partidas carlistas de Puente Viesgo y el valle de Toranzo, así como la partida de Santiago Villalobos que incluso llegó a controlar Torrelavega; con una partida carlista más nutrida procedente de Burgos (donde el carlismo sí tuvo mayores ecos que en La Montaña), fueron derrotados por las tropas isabelinas de la guarnición de Santander, en la batalla de Vargas en 1833. El hecho de que el bando isabelino consiguiera integrar en su seno al potencial principal apoyo tanto militar como político de la causa carlista en La Montaña (la hidalguía y baja nobleza rural, como sí sucedió en Navarra y Vascongadas) y derrotar militarmente al débil carlismo montañés fueron determinantes para que el carlismo no alcanzara excesivo arraigo en estas tierras. Aunque es cierto que en el este de La Montaña sí hubo batallas hasta prácticamente el final de la 1º Guerra, en gran parte más debido al esfuerzo bélico del carlismo vizcaíno y encartado que al del fracasado carlismo montañés. La derrota bélica inicial del carlismo montañés frente al bando isabelino también fue decisiva para que la parte indecisa de la hidalguía rural montañesa acabase cerrando filas en torno a las nuevas instituciones del Nuevo Régimen.
Es esencialmente importante comprender el curioso efecto sociológico que tuvo la integración de la hidalguía rural en las redes y clientelas del nuevo régimen. Ahí está la raíz de que gentes que eran esencialmente tradicionalistas como era esa propia hidalguía, al integrarse de un modo un tanto sui generis en el nuevo sistema liberal sin dejar de ser tradicionalistas sociológicos, no se tradujera en un fuerte tradicionalismo político. Aunque habría excepciones a esta desvinculación de La Montaña rural del carlismo. A finales del siglo XIX en una ocasión José María de Pereda fue elegido diputado carlista a las Cortes por el distrito electoral del valle de Cabuérniga, durante la 2º República la Comunión Tradicionalista también consiguió obtener un diputado por el distrito electoral de la provincia de Santander en las elecciones del año 1933, el diputado carlista en cuestión se llamaba José Luis Zamanillo y González-Camino. Pero en general, si bien exceptuando algunos ejemplos como los mencionados o algunos casos de montañeses que colaboraron con el carlismo, en La Montaña se dio el caso de que, al tiempo que en su mayor parte fue (en algunos aspectos incluso es, como explico brevemente al terminar este mensaje) una tierra sociológicamente tradicionalista, esta tendencia sociológica no se tradujo en un fuerte carlismo político como sí hizo en otras tierras de España. Ya ni siquiera hablo de Vascongadas o Navarra, es que hasta en la propia Asturias decimonónica el carlismo tuvo más arraigo que en La Montaña.
Fruto de esta curiosa faceta, en gran modo contradictoria, de sociedad fundamentalmente tradicionalista pero integrada de un modo un tanto estrambótico en un sistema ajeno a la inercia histórica montañesa (algo en mi opinión nefasta, considero que si el carlismo hubiera podido echar raíces, y había posibilidades razonables de ello que se vieron truncadas por lo ya comentado, en La Montaña, la Causa podría haber ganado un apoyo decisivo en la Tierruca y probablemente ésta misma se hubiera visto más beneficiada. A raíz de esto es curioso que los llamados indianos del tardío XIX y temprano XX procedieran en general de la parte de La Montaña menos infectada sociológicamente del veneno liberal, aunque en América Hispana acabaran sucumbiendo ante la masonería, en no poca parte siguiendo el ejemplo de los montañeses de ultramar que les habían precedido como me referí antes, considero que la contradicción entre la tendencia sociológica y la tendencia política causada en La Montaña por el no arraigo definitivo del carlismo jugó también un papel muy relevante en este aspecto) de nuestra Historia serían también personajes como Marcelino Menéndez Pelayo, en parte fuertemente imbuidos de esa "tradicionalidad montañesa", que a pesar de ser prácticamente por completo tradicionalistas hispánicos culturalmente y filosóficamente, en lo político se adscribía nada menos que a algo tan opuesto (a pesar de las apariencias) como el conservadurismo liberal (siendo en su momento diputado en Cortes por el Partido Liberal Conservador de Cánovas del Castillo). También es la causa de que aún hoy día muchos montañeses rurales (aunque La Montaña rural ya ha perdido mucho de su antiguo peso demográfico frente a La Montaña urbana) sean muy fieles a un partido "conservador" (no tenéis más que ver los resultados electorales en La Montaña para comprobar lo que digo) como el Partido Popular a pesar de ser bastante más próximos en su cosmovisión al tradicionalismo que a ese engendro de "derecha liberal", o en el partido pseudo-regionalista de Miguel Ángel Revilla (el mismo que te firma una Ley de Montes o mortales permisos de extracción de gas por fractura hidraúlica a la espalda mientras a la cara es todo un ejemplo de campechanía y elocuencia, como buen político de la partitocracia).
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cita:
Iniciado por
Ramón de Bonifaz
...cita de Sánchez Albornoz "Castilla y los castellanos fueron el fruto de la simbiosis racial y cultural de lo cántabro, lo vasco y lo godo".
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Provincia de Cantabria de 1778
La provincia de Cantabria de 1778 fue una jurisdicción española creada el 28 de julio de 1778 por consenso de la Junta General de la Provincia de los Nueve Valles, reunida en la Casa de Juntas de Puente San Miguel, localidad entonces llamada Bárcena de la Puente, y aprobada por el Consejo de Castilla en Real Cédula del 22 de noviembre de 1779. Existió hasta 1801, cuando Carlos IV instaura definitivamente en su lugar la provincia marítima de Santander, solicitada en 1799; ésta se consolida por real decreto de 1833, que crea en lugar de la anterior la provincia de Santander, actual comunidad autónoma de Cantabria.
Historia
Contexto histórico
Las reformas políticas en España de 1766 abrieron la discusión sobre la necesidad nacional de parcelar la Península Ibérica en divisiones administrativas homogéneas. En esa época comienzan a aparecer propuestas de creación de provincias, aunque ninguna de las primeras se llevó a cabo. En 1789 Floridablanca reflejó en un documento la división de la península y las islas cercanas en 38 entidades provinciales.
Por esta época Cantabria estaba dividida en entidades de diversa índole, destacándose:
El Partido de Laredo, perteneciente a la Intendencia de Burgos.
La Jurisdicción de los Montes del Pas, también parte de la Intendencia de Burgos.
El Partido de Reinosa, parte de la Intendencia de Toro.
El Corregimiento de realengo de las Cuatro Villas.
El Corregimiento de realengo de Campoo.
El Corregimieto de señorío de Soba, Ruesga y Villaverde de Trucíos.
El Corregimiento de señorío de Potes y Provincia de Liébana.
El Corregimiento de señorío del Mayordomado de la Vega y la Honor de Miengo.
Además existían en el territorio una larga serie de juntas elegidas por el pueblo que no tenían representación en la corte. Con estas juntas los hidalgos pretendían defender los intereses locales. En Cantabria, las más importantes fueron las siguientes:
La Junta de las Cuatro Villas de la Costa.
La Junta de la Provincia de Liébana.
La Junta de Trasmiera.
La Junta de Campoo.
La Junta de la Provincia de los Nueve Valles.
Las Juntas Generales del Bastón (esporádicas).
Intentos de unificación
Todos los intentos de unificar los territorios que hoy pertenecen a la comunidad autónoma de Cantabria fracasaron. Incluso la provincia de Cantabria de 1778, ya que dejó fuera el territorio de Campoo. Estos intentos los llevaron a cabo las juntas mencionadas durante el siglo XVIII. Estas juntas trataban de hacer valer los privilegios locales en un momento en que la Casa de Borbón pretendía un Estado más central. Además chocaron varias veces entre ellas en defensa de sus intereses particulares.
En 1727 y 1732 hubo sendos fuertes intentos de unificación por parte de las cuatro villas de la costa, encabezadas por Santander y Laredo; el poder de la villa de Laredo era quizá el más grande la región, reconociéndose en la expresión Bastón de Laredo. En 1796 lo intentaron los nueve valles, también sin resultado.
La provincia de Cantabria
En 1778 se creó la provincia de Cantabria por unión inicial de los Nueve Valles (Alfoz de Lloredo, Cabezón de la Sal, Cabuérniga, Camargo, Cayón, Reocín, Penagos, Piélagos y Villaescusa) más Valdáliga y, posteriormente, Anievas, Arenas de Iguña, Villas y San Vicente, Buelna, Cartes, Cieza, Coto de Estrada, Lamasón, Liébana, Los Llares, Peñamellera, Peñarrubia, Pie de Concha, Pujayo, Ribadedeva, Rionansa, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, Toranzo y Viérnoles.
Sin embargo, esa unión no representaba la realidad del todo el territorio denominado como La Montaña por los castellanos, ni aun de la jurisdicción de Laredo, dependiente a su vez de Burgos, que era el llamado Bastón. Por otro lado, Castro Urdiales no había sido siquiera invitada a la primera junta en Puente San Miguel (entonces Bárcena de la Puente), pues en ese momento sus intereses le llevaban a buscar el apoyo de los vizcaínos.
La realidad fue que esta provincia, de la cual la Corona no aprobó las ordenanzas, funcionó poco más que de nombre. Un ejemplo es que sus miembros llegaron incluso a negarse asistencia en materia de defensa contra Francia entre 1794 y 1795, muy poco antes de su creación. Las ordenanzas nunca llegaron, por lo que recurrieron a las de la antigua provincia de los Nueve Valles, pero que sólo valían para esos valles y no para otros territorios agregados, con lo que se acentuaron las diferencias, por los privilegios de unos y otros territorios. Tampoco existió una diputación permanente.
En 1792 Santander, que aún no se había unido a la provincia, impuso para adherirse, desde la figura de Antonio Cordero, tres condiciones ante la corte:
Ser su capital.
Tener un corregidor con honores de audiencia.
La adherencia a la provincia obligatoria para todas las jurisdicciones que formaban parte del Bastón de Laredo.
Recomendó también, aunque no exigió, que la provincia se llamase Santander en lugar de Cantabria. En 1796 Santander se unió a la provincia, si bien su permanencia rondó únicamente el año. Santander consiguió el 25 de septiembre de 1799 constituirse en provincia propia, aunque ésta sólo duró hasta 1803, al igual que lo hicieron Cádiz, Málaga, Alicante, Cartagena y Asturias por las mismas fechas. Ganó atribuciones a la Intendencia de Burgos, que fueron ampliadas en 1801 al territorio circundante, poniendo fin a la provincia de Cantabria.
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Ducado de Cantabria
Cantabriae
Ducado de Cantabria
Provincia de Cantabria
Provincia del reino visigodo de Toledo
683–768
Archivo adjunto 5802
Capital Amaya
Idioma principal Latín
Gobierno Ducado visigodo
Duque (dux, dux provinciae)
• ¿?-730 Pedro
Período histórico Hispania visigoda
• Establecido 683
• Alfonso es coronado rey de Asturias y el ducado pasa a formar parte de ese reino 739
• Disolución 768
El ducado de Cantabria o provincia de Cantabria fue una división territorial creada durante el reinado del rey visigodo Ervigio (680-687) para garantizarse la unidad del reino visigodo en el norte de la península Ibérica, situado en una región inestable. La aparición documental de este nombre data del año 883, cuando aparece en la Crónica Albeldense al tratar Alfonso I de Asturias (739 al 757) diciendo: «iste Petri Cantabriae ducis filius fuit», es decir, "que fue hijo del duque Pedro de Cantabria", lo que atestigua la territorialidad de su ducado en el momento de la invasión musulmana, convirtiendo Cantabria en un territorio independiente, desaparecido el reino visigodo, hasta la llegada de Alfonso I.
Cantabria como entidad territorial visigoda se forja después de la conquista de Peña Amaya, antigua capital o ciudad fuerte cántabra, por Leovigildo, en el marco de la dominación visigoda de la península Ibérica, fragmentada en territorios nominalmente romanos pero independientes de iure; en el caso de Cantabria, que aparece en el siglo VII con ese nombre, el territorio era rural, ya abandonadas las ciudades romanas de Julióbriga y Flavióbriga.[1] El Ducado de Cantabria era, pues, una de las 8 divisiones del reino visigodo de Toledo y la base militar utilizada por el rey Wamba para atajar las rebeliones de los vascos; por otra parte, este hecho redunda en establecer los límites del ducado rodeando las tierras vascas, yendo desde la Cantabria actual hasta la sierra de Cantabria en La Rioja.[2] Nótese que la fecha de fundación del ducado queda atribuida por la firma de ocho duques en el XIII Concilio de Toledo (año 683), confirmando la existencia de ocho provincias a finales del siglo VII, mencionadas en otros textos, siendo dos más que las provincias romanas inmediatamente anteriores; es decir, se supone que las nuevas provincias serían Asturias y el Ducado de Cantabria, del cual no se tiene constancia escrita como tal hasta el año 883.[3]
La equivalencia entre la Cantabria romana, el Ducado de Cantabria y la Cantabria actual fue largamente discutida y utilizada para dar un valor de antigüedad y mito a diversas regiones (País Vasco, La Rioja, Castilla) durante la historia de España, publicándose gran cantidad de textos y teorías que mezclaban mito y realidad. Dos hechos empiezan a esclarecer esta relación: el descubrimiento de Julióbriga cerca de Reinosa y la utilización sistemática de las fuentes clásicas por Juan de Castañeda en 1592, concretamente Dion Casio, Estrabón, Lucio Floro, Paulo Orosio y San Isidoro.[4][5]
Configuración del Ducado de Cantabria
Una de las incógnitas acerca del Ducado de Cantabria es su nivel de independencia y vasallaje, discutido desde diferentes perspectivas. Se conocen dos títulos asociados a distintos niveles de soberanía en el siglo VII,[6] asociados al Reino visigodo de Toledo, ambos castellanizados por "duque".
Dux: se atestigua la existencia de uno en el s. VII en la región del Bierzo (Revuelta, 1997: 43-44). Se especula que un dux en Cantabria hubiera desempeñado funciones gubernamentales, judiciales y militares (García Moreno, 1989: 116).
Dux provinciae: jefes del ejército visigodo, que tras la reforma de Chindasvinto y Recesvinto pasaron de ser duces a ser duces provinciaes, con funciones fiscales y judiciales (Menéndez Bueyes, 2006: 43), creyéndose que se corresponden con las firmas del XIII Concilio de Toledo y que se les dio territorios definidos.
Discusión histórica sobre la localización del Ducado de Cantabria
El Ducado de Cantabria debió de ser fundado en algún momento comprendido entre el año 653 y el 683, un periodo oscuro de la historia del norte de Hispania. Aún a pesar de los estudios realizados en los últimos veinte años, poco se sabe fehacientemente de la organización territorial del tercio norte peninsular y por ende de la Cantabria de época visigoda.[7] En la historiografía española existen opiniones dispares acerca de la localización territorial del Ducado de Cantabria. En tal sentido, unos autores, como Echegaray González consideran que se extendía sobre la Cordillera Cantábrica mientras que otros historiadores como Sánchez Albornoz se inclinan por considerar a La Rioja como la zona nuclear del ducado. Por otra parte, durante ciertos momentos cobró fuerza una variante de la primera, que consideraba las provincias vascas herederas de la antigua Cantabria en base sobre todo a la pervivencia de un idioma de base no indoeuropea. En esta tercera corriente destaca por su cientificidad la obra del jesuita Gabriel de Henao, Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria: enderazadas principalmente a descubrir las de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava (...) (Salamanca, 1689).
Igualmente hay divergencias sobre la posesión de territorios históricamente definidos en algunas épocas, como la defensa que hace Juan Antonio Llorente en 1808 de la pertenencia del Señorío de Vizcaya al ducado, alegando que era entonces parte de los territorios del dux Pedro y no un señorío especial.[8] Llorente afirma que Vizcaya aún era parte del ducado cuando éste, según él perteneciente al Reino de Navarra, fue dado en herencia por el rey Sancho a García. Tal sentencia concuerda con la Crónica Pinatense:
Aquesti rey Sancho señorió Nauarra, et Aragon, et el ducado de Cantabria, et todas las tierras que su agüelo Sancho Abarca señorió et conquirió, et por su muller señorió Castiella, et Leon entro Portogal, porque por sucesion fraternal le era prouenido. Et por la su probeza et virtud que en él era, Gascoña se sometió al su principado; et subjugó aqui el comte de Sobrarbe el cual fue su vasallo, et lo reconocieron por senyor.
.
Tras su derrota en la guerra del 29 al 19 a. C., los cántabros fueron progresivamente sedentarizándose, adquiriendo cada vez mayor importancia la agricultura. Eso originó un incremento demográfico en el área de la cordillera que provocó un gran movimiento migratorio de los cántabros hacia la Meseta. Las lápidas vadinienses testimonian el lento pero progresivo desplazamiento de los habitantes de los Picos de Europa hacia la zona de Cistierna (León). Los desplazamientos más importantes tuvieron lugar en dirección sureste: En el siglo II aparece la primera mención a la fortaleza cántabra de la Peña Amaya, que siguió poblada hasta la época de la conquista musulmana, y unos siglos después, ya en tiempos de los visigodos, se cita con profusión en las crónicas que la provincia de Cantabria, se extendía hasta tierras de La Rioja, la Ribera Navarra.
Dos eran las poblaciones principales de la provincia: La Peña Amaya y la Ciudad de Cantabria, situada cerca de la actual Logroño. Ambas ciudades fueron destruidas en el año 574 por el rey visigodo Leovigildo. Braulio de Zaragoza, obispo de Zaragoza (631-651), relata en su conocida obra sobre la vida de San Millán[9] la predicación de este santo en la segunda de estas dos ciudades. Se presentó ante el Senado cántabro, donde realizó una exhortación a sus habitantes para que se convirtieran. Puesto que los habitantes de Cantabria hicieron caso omiso de los consejos de San Millán, al año siguiente fue destruida por las tropas de Leovigildo:
El mismo año, en los días de Cuaresma, le fue revelada también la destrucción de Cantabria; por lo cual, enviando un mensajero, manda que el Senado se reúna para el día de Pascua. Reúinense todos en el día marcado; cuenta él lo que había visto, y les reprende sus crímenes, homicidios, hurtos, incestos, violencias y demás vicios, y predícales que hagan penitencia. Todos le escuchan respetuosamente, pues todos le veneraban como a discípulo de nuestro Señor Jesucristo; pero uno, llamado Abundancio, dijo que el Santo chocheaba por su ancianidad: mas él le avisó que por sí mismo experimentaría la verdad de su anuncio, y el suceso lo confirmó después, porque murió al filo de la vengadora espada de Leovigildo. El cual, entrando allí por dolo y perjurio, se cebó también en la sangre de los demás, por no haberse arrepentido de sus perversas obras; pues sobre todos pendía igualmente la ira de Dios.
Vita Sancti Aemiliani, XXVI. San Braulio.
La ciudad de Cantabria no volvió a ser reconstruida[10] aunque todavía circulan por La Rioja y Navarra tradiciones e historias relativas a su destrucción: La arqueta de marfil del Monasterio de Yuso contiene imágenes relativas a la predicación de San Millán en la ciudad,[11] y el poeta castellano Gonzalo de Berceo informó de dichos hechos en su biografía en verso de San Millán.[12]
Se dice incluso que los primeros habitantes de Logroño fueron los supervivientes de la toma de la ciudad a los que Leovigildo permitió asentarse en la zona.[cita requerida]
Foco montañés
La teoría del foco riojano, en el pasado generalizada, ha sido rebatida por prestigiosos historiadores al señalar que de la lectura de la Vida de San Millán no se deduce en absoluto que la Cantabria que Leovigildo ocupa sea una ciudad homónima y que habla de la actividad del santo en relación con los verdaderos espacios geográficos cántabros, citando en otros pasajes a la propia ciudad de Amaya corroborados por Juan de Biclaro en su crónica.[13][14] En este sentido Joaquín González Echegaray, el cual ha estudiado ampliamente este tema en su obra Cantabria en la transición al medievo, señala que:
[...] en la misma tradición del monasterio de San Millán se recuerda la actividad apostólica del Santo en Cantabria, precisando que no es La Rioja, sino la región del Monte Igedo, junto a las fuentes del Ebro, como dice una antigua glosa sobre un códice emilianense[15] del siglo X.[16]
Joaquín González Echegaray. Los Cántabros
Así se señala que el hecho de que el Ducado de Cantabria del final de la época visigoda incluyera el valle medio del río Ebro carece de fundamento al no existir argumentos definitivos que así lo indiquen.[17] Al contrario, existen numerosas evidencias que rebaten el desplazamiento de la Cantabria en época tardoantigua, desde el sector central de la Cordillera Cantábrica hasta La Rioja, al señalar que aquella posee costa y se encuentra en las fuentes del río Ebro.
El Cronicón de Hidacio cita que en el año 454 una incursión marítima de piratas hérulos saquearon las costas de Cantabria y Vardulia:
Ad sedes propias redeuntes, Cantabriarum et Vardaliarum loca maritima crudelissime deproedatio sunt
Fontes Hispaniae Antiquae, IX, p. 74
A finales del siglo VI, Gregorio de Tours relata una milagrosa historia según la cual un cántabro sufrió un accidente y, con objeto de sanarse, viajó en barco desde su tierra hasta Burdeos con objeto de solicitar su curación en un templo galo dedicado a San Martín:
Quidam in regione Cantabriae, Mauranus nomine, mane a lectulo consurgens...
De Miraculis Santi Martín, IV, 40
El pseudo-Fredegario explica cómo hacia el año 613 el rey visigodo Sisebuto sometió a los cántabros, citando expresamente que conquistó varias ciudades costeras:
Provinciam Cantabriam Gotthorum regno subegit, quam aliquando Franci possederant. Dux, Francio nomine, qui Cantabriam tempore Francorum subexerat, tributo Francorum regibus multo tempore impleverat. Sed cum a parte imperii fuerat Cantabria revocata, a Gotthis, ut supra legitur, praeoccupatur, et plures civitates ab imperio Romano Sisebodus in littore maris abstulit, et usque fundamentum destruxit.
His. Goth.VI
Una carta del rey Sisebuto dirigida a San Isidoro habla de cántabros y vascones, aludiendo a que los primeros habitan junto al océano:
et trans Oceanum ferimur porro, usque niuosus cum teneat Vasco nec parcat Cantaber horrens.
Epistolae Wisigoticae en Monumenta Germaniae Historica, tom. I, Berlín 1892
Foco vasco
A finales del XVII y durante el siglo XVIII cobró fuerza la teoría de que la Cantabria prerromana y el posterior ducado habían estado en las actuales provincias vascas. Gabriel de Henao defiende esta corriente en 1689 de manera científica pero con cierto anacronismo, pues establece la existencia de Julióbriga cerca de Reinosa y del Portus Victoriae Iuliobrigensium en Santoña, al tiempo que estipula Castro Urdiales como antigua Flaviobriga, estableciendo la relación etimológica Portus Amanum-Sámano.[18]
Posteriormente la postura vascocantabrista fue defendida por otro jesuita en el siglo XVIII, Manuel de Larramendi, en El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada (1736). En esta obra dice:
Los cántabros antiguos, que fueron terror de la Señora Orbe, Roma; (...) y son padres y abuelos de los guipuzcoanos.
Manuel de Larramendi; El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada.[19]
Esta argumentación la desarrolla posteriormente en otro libro, en 1736.[20] No obstante, en él se remite al personaje mítico Tubal, terminando así su argumentación histórica.
Duques de Cantabria, origen y desarrollo
Existen disensiones respecto a cuáles fueron verdaderamente duques de Cantabria, y aun en cuándo fue creado el ducado. Hoy en día se aceptan ineludiblemente como duques de Cantabria al dux Pedro y a su hijo Alfonso. Los demás posibles duques están documentados en citas y crónicas de la época. Fueron empleadas como documentos fehacientes (y por tanto demostrativos del valor histórico) de una determinada sociedad, actualmente definida como comunidad histórica.
Versión 1: Cantabria, dependiente del Reino visigodo de Toledo
La versión defendida por Llorente señala que hubo duques en Cantabria desde la época gótica, casi todos ellos de linaje real visigodo, siendo vasallos del reino visigodo excepto el último, vasallo del asturiano. Éstos son:
Favila
Beremundo
Pedro
Pelayo
Alfonso
Fruela
Versión 2: Cantabria, independiente y descendiente de la prerromana
Las versiones que remontan el Ducado de Cantabria a un teórico Estado surgido de las rebeliones en las montañas tras la conquista romana tiene su origen en la Crónica de Hauberto, un texto parcialmente demostrable, lo que establece la duda de si fue basado en fuentes destruidas o en parte inventado, escrito por un monje benedictino del monasterio de Dumio llamado Hauberto Hispalense.
Diego Gutiérrez Coronel, comisario de la Inquisición en el siglo XVIII, remonta el título de duque o príncipe y la existencia de un Estado cántabro hasta el fin de las Guerras Cántabras, retratando brevemente a sus señores y los acontecimientos sucedidos durante sus vidas, tomándolos por precursores del condado de Castilla. Llegado a época gótica nombra como duques a Andeca, Beremundo, Pedro y Fruela,[21] plenamente aceptados como tales entonces, diciendo de Pedro que mantuvo una soberanía independiente de los musulmanes y ya no adscrita al reino visigodo. El objetivo del autor era demostrar la independencia de Cantabria, al menos en cierto grado, desde la época romana hasta su inclusión en la Corona de Castilla, citando varias fuentes en su texto, como Silio Itálico y el obispo Idacio. Esta versión se apoya en el hecho de que el control visigodo total no iba mucho más allá de Toledo, cuya máxima expresión fue la existencia del Reino de Galicia, siendo al principio constantes y documentables las luchas en el norte de España y concretamente en tierras cántabras. De esta época dice Diego G. que
y aunque llegó el rey Leovigildo á la Ciudad de Amaya no pasó de alli, porque era entonces el confin, y termino del Ducado de Cantabria
Historia del origen, y soberanía del condado, y reyno de Castilla; Diego Gutiérrez Coronel.
Explica Diego el origen del ducado diciendo que los cántabros rebeldes, ya vencidos por los romanos, se replegaron a las montañas más norteñas bajo la dirección de un jefe llamado Lupo, que él llama primer príncipe o duque de Cantabria, si bien no constituyó ningún Estado con territorio definido ni estable, el cual terminó casándose Agripina, hija de Marco Agripa, terminándose temporalmente las hostilidades con Roma; esta historia está tomada de Pedro de Cossío y Celis (s. XVII),[22] hoy duramente criticado. En su discurso, Diego G. documenta cómo Cantabria perdió la mayor parte de su territorio tras la conquista romana y cómo recuperó gran parte de la misma en la configuración de su ducado, fijando sus límites antes de la caída de los visigodos en el río Sella al oeste, la villa de Bermeo al este y las cercanías de Bureba al sur; a partir de estos datos ofrece una explicación de la aparición del nombre Cantabria en La Rioja, como extensión natural de este territorio.
Apelando a los cronicones y a los historiadores, Diego G. afirma que a finales del siglo VII, a la muerte de Lupo VII, el territorio se fragmenta en tres pedazos, y el soberano de cada uno sigue ostentando el título de duque de Cantabria.
Andeca: duque de lo que hoy coincide aproximadamente con las Encartaciones de Vizcaya y La Rioja.
Beremundo: duque de las futuras Asturias de Santillana.
Pedro: duque de las zonas después lindantes con las Cuatro Villas de la Costa y la antigua región de Bardulia.
Esta versión se enfrenta a la de Llorente en que los duques citados no tenían relación sanguínea ni de vasallaje con los visigodos, explicando así que el título duque de Cantabria no se encuentre en su monarquía, además de que éstos no aparezcan en los concilios de Toledo; este último hecho, aunque demostraría la independencia de un Estado cántabro, es opinión del autor y no lo referencia históricamente con ningún documento ni testimonio. Díez Herrera explica la no aparición de los duques en los concilios de Toledo diciendo que el ducado fue incluido en la provincia de Galicia, por lo que sería probable que dependiera en lo religioso de la diócesis de Auca, que sí tuvo presencia en los mencionados concilios.[3]
Por último, Diego Gutiérrez considera el uso popular del nombre Castilla en vida del duque Fruela causa de la pérdida del de Cantabria.
Toda esta versión queda recogida también por Francisco de la Sota (Crónica de los príncipes de Asturias y Cantabria, 1681) y después por Jerónimo Zurita, aunque Iglesias Gil, al hablar de los límites históricos de Cantabria y mencionar qué autores defienden esta corriente, señala la lista de duques y príncipes anteriores a los visigodos como mítica y bíblica, basada en el cronicón o Crónica de Hauberto, presumiblemente en parte falsa.[23] No obstante, es cierto que a la luz de lo poco que se conoce, los cántabros debieron de disfrutar de una gran autonomía hasta la campaña que contra ellos emprendió Leovigildo, incluso después, como demuestran las escasas y localizadas muestras de aculturación de herencia romana.
Ducado de Cantabria y Reino de Asturias
En cualquier caso, titulan duque de Cantabria a Pedro (segundo dux de Cantabria), padre del Rey Alfonso I el Católico, entre otras, las Crónicas de los Obispos Rodrigo Ximénez de Rada Toledano (siglo XIII); Lucas Tudense (Eo tempore Adefonsus Catholiicus, Petri, Cantabriensis Ducis filius); la Crónica General de don Alfonso X el Sabio (año 1289, fundamentada en la Crónica Mundi de Lucas de Tuy del año 1230), Firmiter omnes obtinui munitipnes, sucit a victoriosísimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio y el cronista Assas en su Crónica General de España.* 1
Según el historiador Joaquín González Echegaray en su obra Cantabria Antigua, don Pelayo (quien en calidad de soldado profesional encabezó la sublevación inicial de los campesinos nativos de una zona del territorio de la Cantabria Occidental contra cierto control ejercido por el gobernador árabe de Asturias, Munuza) es nombrado jefe de los astures, logra la liberación de toda la Asturias Trasmontana del dominio cordobés y decide sellar un pacto con las otras zonas independientes del norte de España, que entonces controlaba el antiguo duque de Cantabria, Pedro. De esta manera, está aceptado que
La parte de esta provincia, que comprehendia lo que hoy se llama la montaña de Santander y Vizcaya, obedecia entonces a don Pedro, descendiente de la familia esclarecida de Recaredo. Este pais no fue hollado por los musulmanes; de modo que el primer estado cristiano que se halló establecido en España después de la caida de los visigodos fue indudablemente el ducado de Cantabria. Pero Asturias (...) fue ocupada por los moros, que pusieron un gobernador en Gijon, llamada antes Gegia ó Gigia.
Philippe-Paul Ségur (compte de); Historia moderna: Historia de España, vol. 26 (Madrid, 1835).
Bajo dicho pacto se concierta el matrimonio de Ermesinda, hija de don Pelayo, con Alfonso, hijo del duque Pedro, consolidando de esta forma la unión de ambos núcleos cristianos de lucha contra el Islam. A la muerte de don Pelayo en el 737, es nombrado jefe de los astures su hijo Fáfila (o Favila) quien tres años después resulta muerto por un oso durante una cacería en Llueves, aldea del monte de Cangas de Onís. Alfonso es elegido sucesor del trono de don Pelayo, siendo su yerno; tal vez contribuyó a su prestigio el que fuera hijo del duque Pedro. Se daba la circunstancia de que aunque al parecer Favila tenía hijos, estos eran aún menores. En cualquier caso Alfonso I el Católico ya nunca usó el título de duque de Cantabria, perdurando el nombre de Asturias para denominar al reino en general y más adelante también a la mayor parte del territorio que hoy ocupa la Comunidad Autónoma de Cantabria se la llamó las Asturias de Santillana. No obstante, el Ducado de Cantabria, aún integrado en Asturias, fue cedido por Alfonso I a su hermano Fruela una vez consiguió el trono de Asturias,[24] por lo que el ducado pervivió como entidad territorial desde el 739 (año de la cesión) hasta el 768 (fecha de la muerte de Fruela), cuando fue dividido en condados.[8] El historiador Luis de Salazar, apoyado por Llorente, afirma que que el ducado fue partido entre los hermanos del rey de Asturias Aurelio, hijo a su vez de Fruela, último duque de Cantabria, de esta manera: el Condado de Castilla para Rodrigo Fruelaz, el Condado de Lara para Gonzalo Fruelaz y el Condado de Castroxeriz para Sigerico, además de entre otros condados menores[8]
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Ducado de Cantabria
Cantabriae
Ducado de Cantabria
Provincia de Cantabria
Provincia del reino visigodo de Toledo
683–768
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Capital Amaya
Idioma principal Latín
Gobierno Ducado visigodo
Duque (dux, dux provinciae)
• ¿?-730 Pedro
Período histórico Hispania visigoda
• Establecido 683
• Alfonso es coronado rey de Asturias y el ducado pasa a formar parte de ese reino 739
• Disolución 768
El ducado de Cantabria o provincia de Cantabria fue una división territorial creada durante el reinado del rey visigodo Ervigio (680-687) para garantizarse la unidad del reino visigodo en el norte de la península Ibérica, situado en una región inestable. La aparición documental de este nombre data del año 883, cuando aparece en la Crónica Albeldense al tratar Alfonso I de Asturias (739 al 757) diciendo: «iste Petri Cantabriae ducis filius fuit», es decir, "que fue hijo del duque Pedro de Cantabria", lo que atestigua la territorialidad de su ducado en el momento de la invasión musulmana, convirtiendo Cantabria en un territorio independiente, desaparecido el reino visigodo, hasta la llegada de Alfonso I.
Cantabria como entidad territorial visigoda se forja después de la conquista de Peña Amaya, antigua capital o ciudad fuerte cántabra, por Leovigildo, en el marco de la dominación visigoda de la península Ibérica, fragmentada en territorios nominalmente romanos pero independientes de iure; en el caso de Cantabria, que aparece en el siglo VII con ese nombre, el territorio era rural, ya abandonadas las ciudades romanas de Julióbriga y Flavióbriga.[1] El Ducado de Cantabria era, pues, una de las 8 divisiones del reino visigodo de Toledo y la base militar utilizada por el rey Wamba para atajar las rebeliones de los vascos; por otra parte, este hecho redunda en establecer los límites del ducado rodeando las tierras vascas, yendo desde la Cantabria actual hasta la sierra de Cantabria en La Rioja.[2] Nótese que la fecha de fundación del ducado queda atribuida por la firma de ocho duques en el XIII Concilio de Toledo (año 683), confirmando la existencia de ocho provincias a finales del siglo VII, mencionadas en otros textos, siendo dos más que las provincias romanas inmediatamente anteriores; es decir, se supone que las nuevas provincias serían Asturias y el Ducado de Cantabria, del cual no se tiene constancia escrita como tal hasta el año 883.[3]
La equivalencia entre la Cantabria romana, el Ducado de Cantabria y la Cantabria actual fue largamente discutida y utilizada para dar un valor de antigüedad y mito a diversas regiones (País Vasco, La Rioja, Castilla) durante la historia de España, publicándose gran cantidad de textos y teorías que mezclaban mito y realidad. Dos hechos empiezan a esclarecer esta relación: el descubrimiento de Julióbriga cerca de Reinosa y la utilización sistemática de las fuentes clásicas por Juan de Castañeda en 1592, concretamente Dion Casio, Estrabón, Lucio Floro, Paulo Orosio y San Isidoro.[4][5]
Configuración del Ducado de Cantabria
Una de las incógnitas acerca del Ducado de Cantabria es su nivel de independencia y vasallaje, discutido desde diferentes perspectivas. Se conocen dos títulos asociados a distintos niveles de soberanía en el siglo VII,[6] asociados al Reino visigodo de Toledo, ambos castellanizados por "duque".
Dux: se atestigua la existencia de uno en el s. VII en la región del Bierzo (Revuelta, 1997: 43-44). Se especula que un dux en Cantabria hubiera desempeñado funciones gubernamentales, judiciales y militares (García Moreno, 1989: 116).
Dux provinciae: jefes del ejército visigodo, que tras la reforma de Chindasvinto y Recesvinto pasaron de ser duces a ser duces provinciaes, con funciones fiscales y judiciales (Menéndez Bueyes, 2006: 43), creyéndose que se corresponden con las firmas del XIII Concilio de Toledo y que se les dio territorios definidos.
Discusión histórica sobre la localización del Ducado de Cantabria
El Ducado de Cantabria debió de ser fundado en algún momento comprendido entre el año 653 y el 683, un periodo oscuro de la historia del norte de Hispania. Aún a pesar de los estudios realizados en los últimos veinte años, poco se sabe fehacientemente de la organización territorial del tercio norte peninsular y por ende de la Cantabria de época visigoda.[7] En la historiografía española existen opiniones dispares acerca de la localización territorial del Ducado de Cantabria. En tal sentido, unos autores, como Echegaray González consideran que se extendía sobre la Cordillera Cantábrica mientras que otros historiadores como Sánchez Albornoz se inclinan por considerar a La Rioja como la zona nuclear del ducado. Por otra parte, durante ciertos momentos cobró fuerza una variante de la primera, que consideraba las provincias vascas herederas de la antigua Cantabria en base sobre todo a la pervivencia de un idioma de base no indoeuropea. En esta tercera corriente destaca por su cientificidad la obra del jesuita Gabriel de Henao, Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria: enderazadas principalmente a descubrir las de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava (...) (Salamanca, 1689).
Igualmente hay divergencias sobre la posesión de territorios históricamente definidos en algunas épocas, como la defensa que hace Juan Antonio Llorente en 1808 de la pertenencia del Señorío de Vizcaya al ducado, alegando que era entonces parte de los territorios del dux Pedro y no un señorío especial.[8] Llorente afirma que Vizcaya aún era parte del ducado cuando éste, según él perteneciente al Reino de Navarra, fue dado en herencia por el rey Sancho a García. Tal sentencia concuerda con la Crónica Pinatense:
Aquesti rey Sancho señorió Nauarra, et Aragon, et el ducado de Cantabria, et todas las tierras que su agüelo Sancho Abarca señorió et conquirió, et por su muller señorió Castiella, et Leon entro Portogal, porque por sucesion fraternal le era prouenido. Et por la su probeza et virtud que en él era, Gascoña se sometió al su principado; et subjugó aqui el comte de Sobrarbe el cual fue su vasallo, et lo reconocieron por senyor.
.
Tras su derrota en la guerra del 29 al 19 a. C., los cántabros fueron progresivamente sedentarizándose, adquiriendo cada vez mayor importancia la agricultura. Eso originó un incremento demográfico en el área de la cordillera que provocó un gran movimiento migratorio de los cántabros hacia la Meseta. Las lápidas vadinienses testimonian el lento pero progresivo desplazamiento de los habitantes de los Picos de Europa hacia la zona de Cistierna (León). Los desplazamientos más importantes tuvieron lugar en dirección sureste: En el siglo II aparece la primera mención a la fortaleza cántabra de la Peña Amaya, que siguió poblada hasta la época de la conquista musulmana, y unos siglos después, ya en tiempos de los visigodos, se cita con profusión en las crónicas que la provincia de Cantabria, se extendía hasta tierras de La Rioja, la Ribera Navarra.
Dos eran las poblaciones principales de la provincia: La Peña Amaya y la Ciudad de Cantabria, situada cerca de la actual Logroño. Ambas ciudades fueron destruidas en el año 574 por el rey visigodo Leovigildo. Braulio de Zaragoza, obispo de Zaragoza (631-651), relata en su conocida obra sobre la vida de San Millán[9] la predicación de este santo en la segunda de estas dos ciudades. Se presentó ante el Senado cántabro, donde realizó una exhortación a sus habitantes para que se convirtieran. Puesto que los habitantes de Cantabria hicieron caso omiso de los consejos de San Millán, al año siguiente fue destruida por las tropas de Leovigildo:
El mismo año, en los días de Cuaresma, le fue revelada también la destrucción de Cantabria; por lo cual, enviando un mensajero, manda que el Senado se reúna para el día de Pascua. Reúinense todos en el día marcado; cuenta él lo que había visto, y les reprende sus crímenes, homicidios, hurtos, incestos, violencias y demás vicios, y predícales que hagan penitencia. Todos le escuchan respetuosamente, pues todos le veneraban como a discípulo de nuestro Señor Jesucristo; pero uno, llamado Abundancio, dijo que el Santo chocheaba por su ancianidad: mas él le avisó que por sí mismo experimentaría la verdad de su anuncio, y el suceso lo confirmó después, porque murió al filo de la vengadora espada de Leovigildo. El cual, entrando allí por dolo y perjurio, se cebó también en la sangre de los demás, por no haberse arrepentido de sus perversas obras; pues sobre todos pendía igualmente la ira de Dios.
Vita Sancti Aemiliani, XXVI. San Braulio.
La ciudad de Cantabria no volvió a ser reconstruida[10] aunque todavía circulan por La Rioja y Navarra tradiciones e historias relativas a su destrucción: La arqueta de marfil del Monasterio de Yuso contiene imágenes relativas a la predicación de San Millán en la ciudad,[11] y el poeta castellano Gonzalo de Berceo informó de dichos hechos en su biografía en verso de San Millán.[12]
Se dice incluso que los primeros habitantes de Logroño fueron los supervivientes de la toma de la ciudad a los que Leovigildo permitió asentarse en la zona.[cita requerida]
Foco montañés
La teoría del foco riojano, en el pasado generalizada, ha sido rebatida por prestigiosos historiadores al señalar que de la lectura de la Vida de San Millán no se deduce en absoluto que la Cantabria que Leovigildo ocupa sea una ciudad homónima y que habla de la actividad del santo en relación con los verdaderos espacios geográficos cántabros, citando en otros pasajes a la propia ciudad de Amaya corroborados por Juan de Biclaro en su crónica.[13][14] En este sentido Joaquín González Echegaray, el cual ha estudiado ampliamente este tema en su obra Cantabria en la transición al medievo, señala que:
[...] en la misma tradición del monasterio de San Millán se recuerda la actividad apostólica del Santo en Cantabria, precisando que no es La Rioja, sino la región del Monte Igedo, junto a las fuentes del Ebro, como dice una antigua glosa sobre un códice emilianense[15] del siglo X.[16]
Joaquín González Echegaray. Los Cántabros
Así se señala que el hecho de que el Ducado de Cantabria del final de la época visigoda incluyera el valle medio del río Ebro carece de fundamento al no existir argumentos definitivos que así lo indiquen.[17] Al contrario, existen numerosas evidencias que rebaten el desplazamiento de la Cantabria en época tardoantigua, desde el sector central de la Cordillera Cantábrica hasta La Rioja, al señalar que aquella posee costa y se encuentra en las fuentes del río Ebro.
El Cronicón de Hidacio cita que en el año 454 una incursión marítima de piratas hérulos saquearon las costas de Cantabria y Vardulia:
Ad sedes propias redeuntes, Cantabriarum et Vardaliarum loca maritima crudelissime deproedatio sunt
Fontes Hispaniae Antiquae, IX, p. 74
A finales del siglo VI, Gregorio de Tours relata una milagrosa historia según la cual un cántabro sufrió un accidente y, con objeto de sanarse, viajó en barco desde su tierra hasta Burdeos con objeto de solicitar su curación en un templo galo dedicado a San Martín:
Quidam in regione Cantabriae, Mauranus nomine, mane a lectulo consurgens...
De Miraculis Santi Martín, IV, 40
El pseudo-Fredegario explica cómo hacia el año 613 el rey visigodo Sisebuto sometió a los cántabros, citando expresamente que conquistó varias ciudades costeras:
Provinciam Cantabriam Gotthorum regno subegit, quam aliquando Franci possederant. Dux, Francio nomine, qui Cantabriam tempore Francorum subexerat, tributo Francorum regibus multo tempore impleverat. Sed cum a parte imperii fuerat Cantabria revocata, a Gotthis, ut supra legitur, praeoccupatur, et plures civitates ab imperio Romano Sisebodus in littore maris abstulit, et usque fundamentum destruxit.
His. Goth.VI
Una carta del rey Sisebuto dirigida a San Isidoro habla de cántabros y vascones, aludiendo a que los primeros habitan junto al océano:
et trans Oceanum ferimur porro, usque niuosus cum teneat Vasco nec parcat Cantaber horrens.
Epistolae Wisigoticae en Monumenta Germaniae Historica, tom. I, Berlín 1892
Foco vasco
A finales del XVII y durante el siglo XVIII cobró fuerza la teoría de que la Cantabria prerromana y el posterior ducado habían estado en las actuales provincias vascas. Gabriel de Henao defiende esta corriente en 1689 de manera científica pero con cierto anacronismo, pues establece la existencia de Julióbriga cerca de Reinosa y del Portus Victoriae Iuliobrigensium en Santoña, al tiempo que estipula Castro Urdiales como antigua Flaviobriga, estableciendo la relación etimológica Portus Amanum-Sámano.[18]
Posteriormente la postura vascocantabrista fue defendida por otro jesuita en el siglo XVIII, Manuel de Larramendi, en El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada (1736). En esta obra dice:
Los cántabros antiguos, que fueron terror de la Señora Orbe, Roma; (...) y son padres y abuelos de los guipuzcoanos.
Manuel de Larramendi; El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada.[19]
Esta argumentación la desarrolla posteriormente en otro libro, en 1736.[20] No obstante, en él se remite al personaje mítico Tubal, terminando así su argumentación histórica.
Duques de Cantabria, origen y desarrollo
Existen disensiones respecto a cuáles fueron verdaderamente duques de Cantabria, y aun en cuándo fue creado el ducado. Hoy en día se aceptan ineludiblemente como duques de Cantabria al dux Pedro y a su hijo Alfonso. Los demás posibles duques están documentados en citas y crónicas de la época. Fueron empleadas como documentos fehacientes (y por tanto demostrativos del valor histórico) de una determinada sociedad, actualmente definida como comunidad histórica.
Versión 1: Cantabria, dependiente del Reino visigodo de Toledo
La versión defendida por Llorente señala que hubo duques en Cantabria desde la época gótica, casi todos ellos de linaje real visigodo, siendo vasallos del reino visigodo excepto el último, vasallo del asturiano. Éstos son:
Favila
Beremundo
Pedro
Pelayo
Alfonso
Fruela
Versión 2: Cantabria, independiente y descendiente de la prerromana
Las versiones que remontan el Ducado de Cantabria a un teórico Estado surgido de las rebeliones en las montañas tras la conquista romana tiene su origen en la Crónica de Hauberto, un texto parcialmente demostrable, lo que establece la duda de si fue basado en fuentes destruidas o en parte inventado, escrito por un monje benedictino del monasterio de Dumio llamado Hauberto Hispalense.
Diego Gutiérrez Coronel, comisario de la Inquisición en el siglo XVIII, remonta el título de duque o príncipe y la existencia de un Estado cántabro hasta el fin de las Guerras Cántabras, retratando brevemente a sus señores y los acontecimientos sucedidos durante sus vidas, tomándolos por precursores del condado de Castilla. Llegado a época gótica nombra como duques a Andeca, Beremundo, Pedro y Fruela,[21] plenamente aceptados como tales entonces, diciendo de Pedro que mantuvo una soberanía independiente de los musulmanes y ya no adscrita al reino visigodo. El objetivo del autor era demostrar la independencia de Cantabria, al menos en cierto grado, desde la época romana hasta su inclusión en la Corona de Castilla, citando varias fuentes en su texto, como Silio Itálico y el obispo Idacio. Esta versión se apoya en el hecho de que el control visigodo total no iba mucho más allá de Toledo, cuya máxima expresión fue la existencia del Reino de Galicia, siendo al principio constantes y documentables las luchas en el norte de España y concretamente en tierras cántabras. De esta época dice Diego G. que
y aunque llegó el rey Leovigildo á la Ciudad de Amaya no pasó de alli, porque era entonces el confin, y termino del Ducado de Cantabria
Historia del origen, y soberanía del condado, y reyno de Castilla; Diego Gutiérrez Coronel.
Explica Diego el origen del ducado diciendo que los cántabros rebeldes, ya vencidos por los romanos, se replegaron a las montañas más norteñas bajo la dirección de un jefe llamado Lupo, que él llama primer príncipe o duque de Cantabria, si bien no constituyó ningún Estado con territorio definido ni estable, el cual terminó casándose Agripina, hija de Marco Agripa, terminándose temporalmente las hostilidades con Roma; esta historia está tomada de Pedro de Cossío y Celis (s. XVII),[22] hoy duramente criticado. En su discurso, Diego G. documenta cómo Cantabria perdió la mayor parte de su territorio tras la conquista romana y cómo recuperó gran parte de la misma en la configuración de su ducado, fijando sus límites antes de la caída de los visigodos en el río Sella al oeste, la villa de Bermeo al este y las cercanías de Bureba al sur; a partir de estos datos ofrece una explicación de la aparición del nombre Cantabria en La Rioja, como extensión natural de este territorio.
Apelando a los cronicones y a los historiadores, Diego G. afirma que a finales del siglo VII, a la muerte de Lupo VII, el territorio se fragmenta en tres pedazos, y el soberano de cada uno sigue ostentando el título de duque de Cantabria.
Andeca: duque de lo que hoy coincide aproximadamente con las Encartaciones de Vizcaya y La Rioja.
Beremundo: duque de las futuras Asturias de Santillana.
Pedro: duque de las zonas después lindantes con las Cuatro Villas de la Costa y la antigua región de Bardulia.
Esta versión se enfrenta a la de Llorente en que los duques citados no tenían relación sanguínea ni de vasallaje con los visigodos, explicando así que el título duque de Cantabria no se encuentre en su monarquía, además de que éstos no aparezcan en los concilios de Toledo; este último hecho, aunque demostraría la independencia de un Estado cántabro, es opinión del autor y no lo referencia históricamente con ningún documento ni testimonio. Díez Herrera explica la no aparición de los duques en los concilios de Toledo diciendo que el ducado fue incluido en la provincia de Galicia, por lo que sería probable que dependiera en lo religioso de la diócesis de Auca, que sí tuvo presencia en los mencionados concilios.[3]
Por último, Diego Gutiérrez considera el uso popular del nombre Castilla en vida del duque Fruela causa de la pérdida del de Cantabria.
Toda esta versión queda recogida también por Francisco de la Sota (Crónica de los príncipes de Asturias y Cantabria, 1681) y después por Jerónimo Zurita, aunque Iglesias Gil, al hablar de los límites históricos de Cantabria y mencionar qué autores defienden esta corriente, señala la lista de duques y príncipes anteriores a los visigodos como mítica y bíblica, basada en el cronicón o Crónica de Hauberto, presumiblemente en parte falsa.[23] No obstante, es cierto que a la luz de lo poco que se conoce, los cántabros debieron de disfrutar de una gran autonomía hasta la campaña que contra ellos emprendió Leovigildo, incluso después, como demuestran las escasas y localizadas muestras de aculturación de herencia romana.
Ducado de Cantabria y Reino de Asturias
En cualquier caso, titulan duque de Cantabria a Pedro (segundo dux de Cantabria), padre del Rey Alfonso I el Católico, entre otras, las Crónicas de los Obispos Rodrigo Ximénez de Rada Toledano (siglo XIII); Lucas Tudense (Eo tempore Adefonsus Catholiicus, Petri, Cantabriensis Ducis filius); la Crónica General de don Alfonso X el Sabio (año 1289, fundamentada en la Crónica Mundi de Lucas de Tuy del año 1230), Firmiter omnes obtinui munitipnes, sucit a victoriosísimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio y el cronista Assas en su Crónica General de España.* 1
Según el historiador Joaquín González Echegaray en su obra Cantabria Antigua, don Pelayo (quien en calidad de soldado profesional encabezó la sublevación inicial de los campesinos nativos de una zona del territorio de la Cantabria Occidental contra cierto control ejercido por el gobernador árabe de Asturias, Munuza) es nombrado jefe de los astures, logra la liberación de toda la Asturias Trasmontana del dominio cordobés y decide sellar un pacto con las otras zonas independientes del norte de España, que entonces controlaba el antiguo duque de Cantabria, Pedro. De esta manera, está aceptado que
La parte de esta provincia, que comprehendia lo que hoy se llama la montaña de Santander y Vizcaya, obedecia entonces a don Pedro, descendiente de la familia esclarecida de Recaredo. Este pais no fue hollado por los musulmanes; de modo que el primer estado cristiano que se halló establecido en España después de la caida de los visigodos fue indudablemente el ducado de Cantabria. Pero Asturias (...) fue ocupada por los moros, que pusieron un gobernador en Gijon, llamada antes Gegia ó Gigia.
Philippe-Paul Ségur (compte de); Historia moderna: Historia de España, vol. 26 (Madrid, 1835).
Bajo dicho pacto se concierta el matrimonio de Ermesinda, hija de don Pelayo, con Alfonso, hijo del duque Pedro, consolidando de esta forma la unión de ambos núcleos cristianos de lucha contra el Islam. A la muerte de don Pelayo en el 737, es nombrado jefe de los astures su hijo Fáfila (o Favila) quien tres años después resulta muerto por un oso durante una cacería en Llueves, aldea del monte de Cangas de Onís. Alfonso es elegido sucesor del trono de don Pelayo, siendo su yerno; tal vez contribuyó a su prestigio el que fuera hijo del duque Pedro. Se daba la circunstancia de que aunque al parecer Favila tenía hijos, estos eran aún menores. En cualquier caso Alfonso I el Católico ya nunca usó el título de duque de Cantabria, perdurando el nombre de Asturias para denominar al reino en general y más adelante también a la mayor parte del territorio que hoy ocupa la Comunidad Autónoma de Cantabria se la llamó las Asturias de Santillana. No obstante, el Ducado de Cantabria, aún integrado en Asturias, fue cedido por Alfonso I a su hermano Fruela una vez consiguió el trono de Asturias,[24] por lo que el ducado pervivió como entidad territorial desde el 739 (año de la cesión) hasta el 768 (fecha de la muerte de Fruela), cuando fue dividido en condados.[8] El historiador Luis de Salazar, apoyado por Llorente, afirma que que el ducado fue partido entre los hermanos del rey de Asturias Aurelio, hijo a su vez de Fruela, último duque de Cantabria, de esta manera: el Condado de Castilla para Rodrigo Fruelaz, el Condado de Lara para Gonzalo Fruelaz y el Condado de Castroxeriz para Sigerico, además de entre otros condados menores[8]
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Ducado_de_Cantabria
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Historia de las instituciones de Cantabria:
Finales del S. XII - Las Merindades
Desde finales del siglo XII se nombran en Castilla oficiales con funciones inicialmente coactivas, que luego se van aumentando, sobre determinados territorios. Serán los merinos y adelantados.
El territorio de Cantabria está integrado en la Merindad Mayor de Castilla, con una cierta capitalidad en Burgos, y que agrupa terrenos de Cantabria, Burgos, Palencia, Valladolid, León, Soria, Álava, La Rioja y Asturias.
A su vez estaba dividida en Merindades Menores. Las Merindades Menores que en 1351 cubrían algún territorio de la actual Cantabria eran:
•Merindad de Aguilar de Campoo.
•Merindad de Liébana y Pernía.
•Merindad de Asturias de Santillana.
•Merindad de Trasmiera.
•Merindad de Vecio.
•Merindad de Castilla Vieja.
Villas y Fueros
El paso a la Baja Edad Media trae un cambio a una sociedad más urbana y la aparición de las villas.
En este contexto bajomedieval nacen las villas, que son aldeas que han cambiado su denominación a villas por tres razones:
• Por cambio de tamaño natural.
• Por fueros.
• Por privilegio de Villazgo.
Los Fueros municipales deben de ser entendidos como sinónimo de privilegio, de derecho privilegiado. Son ordenamientos especiales que concede el monarca a una población, buscando que crezca con fines económicos o estratégicos.
Los fueros se pueden dividir en fueros breves y extensos; o en fueros de francos, y fueros de la extremadura, para quienes vivían en territorios limítrofes entre cristianos y musulmanes.
El mismo fuero se le podía conceder a más de una población, dando lugar a una familia de fueros.
Fueros en la Cantabria de los s.XII y XIII:
•Castro Urdiales: 1163. Basado en el fuero de Logroño.
•Santander: 1187. Basado en el fuero de Sahagún.
•Laredo: 1200. Idéntico al de Castro Urdiales y Logroño.
•Santillana del Mar: 1209. Es el de Santander.
•San Vicente de la Barquera: 1210. Basado en el fuero de San Sebastián.
•Valle de Toranzo: 1337. No es realmente un fuero, sino una confirmación de derechos tradicionales.
Los Señoríos
Señorío: asunción por parte de una persona de ciertas atribuciones jurisdiccionales que ostenta generalmente el Monarca o Estado. Podía ser por donación, pago a servicios prestados, herencia, ocupación, etc.
Podía ser eclesiástico (de una iglesia o parroquia) o solariego (seglar). También lo podía llevar a cabo una orden militar.
Existían también los hombres de behetría, aquellos que podían optar entre continuar siendo totalmente libres o acogerse a la protección de un señor, escogiendo a cualquier persona (behetría de mar a mar) o a alguien de una determinada familia (behetría de linaje).
Los Señoríos en Cantabria:
Archivo adjunto 5914
• Señorío de la Casa de la Vega-Duque del Infantado: Marquesado de Santillana, Marquesado de Argüeso, Mayordomado de la Vega, Liébana y otros.
Archivo adjunto 5915
• Señorío de la Casa de Velasco: Sobra, Ruesga y Villaverde.
Archivo adjunto 5916
• Señorío de los Condes de Castañeda: Castañeda, Cartes, Iguña, Puentenansa, Val de San Vicente, entre otros.
Archivo adjunto 5917
• Conde de Escalante: Villa de Escalante, Valle de Valdáliga, y otros.
Archivo adjunto 5919
• Otros señoríos laicos: Bravo de Hoyos (zonas de Valdeolea), Ceballos Guerra (Rioseco y zonas de Cayón), Sánchez de Tagle (Aguayo), Mioño (San Vicente de León y Los Llares), Pero Niño (Buelna), Vega del Sella (Coto de Estrada), compartido por tres familias en Tresviso.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Archivo adjunto 5920
Señoríos eclesiásticos: Abadía de Santillana, abadía de Santander, Monasterio de Nájera (Santoña), Arzobispado de Burgos (Pesquera), Orden de San Juan de Jerusalén (Nates, Susvilla, Camesa, Bustasur), Monasterio de Santo Toribio, Obispado de Palencia (Bárago, Bedoya, Castro Cillorigo).
Archivo adjunto 5921
• La extensión total del régimen señorial en Cantabria
La Edad Moderna - Corregimientos
La Edad Moderrna en España se caracteriza por el Estado Absoluto y la Monarquía Absoluta, partiendo de una Sociedad estamental.
Se realiza la unificación de nivel territorial (Granada y Navarra) y del religioso (judíos y musulmanes). Pero aparecen las ideas religiosas auspiciadas por la Reforma y la contrarreforma religiosa.
Se dan ya las condiciones para un Precapitalismo con la apertura de nuevas fronteras económicas y comerciales. El descubrimiento de América crea nuevas formas de riqueza.
En Cantabria se mantienen antiguas instituciones territoriales, como las Merindades, pero sus atribuciones son absorbidas por las nuevas instituciones (La Merindad de Campoo es el Corregimiento de Campoo).
La división territorial básica de la Corona de Castilla será el Corregimiento, de origen bajomedieval, pero generalizado y establecido institucionalmente de forma definitiva por los Reyes Católicos.
Corregimiento: institución territorial más importante de la Corona de Castilla. Al frente del corregimiento un Corregidor, con atribuciones fiscales, militares, gubernativas, jurisdiccionales (jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio), administrativas…en definitiva, amplísimos poderes. A veces estaba auxiliado por un teniente.
Había corregimientos en lugares de realengo y de señorío.
Corregimientos de realengo en Cantabria:
•Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar.
•Corregimiento de la Merindad de Campoo y Villa de Reinosa.
Corregimientos de señorío en Cantabria:
•Corregimiento del Mayordomado de la Vega y Honor de Miengo: Casa del Infantado.
•Corregimiento de Liébana: Casa del Infantado.
•Corregimiento de los Valles de Soba, Ruesga y Villaverde: Casa de Velasco.
Otros corregimientos que hubo en Cantabria:
•Nueve Valles.
•San Vicente y Peñamellera.
Archivo adjunto 5922
Las divisiones inferiores a los Corregimientos : Cuerpos asamblearios.
Las jurisdicciones inferiores (concejos) se reunían en asambleas que abarcaban a varios de ellos, tomando como base un criterio geográfico (todos los concejos de un valle, por ejemplo). El origen de las mismas estriba en la inexistencia de representación en Cortes directa de estos territorios, por lo que debían unirse para hacerse oir.
Se denomina a estos cuerpos de formas diferentes dependiendo del lugar. En lo que posteriormente será Cantabria son conocidos como Valles, Juntas, Hermandades, Alfoces, Sigillos, Mayordomados, Merindades, etc.
Se reúnen en un lugar determinado, en asambleas a las cuales acuden uno o dos representantes de cada concejo, denominados usualmente procuradores. En esas reuniones se deciden cosas que afectan al común de todos, especialmente en materia de urbanismo y mantenimiento de obras públicas (puentes, caminos), económicas (se puede potenciar, por ejemplo, el consumo de productos propios) o fiscales (hacer fuerza para conservar antiguos privilegios).
Los concejos.
Hay una doble acepción del término concejo: como espacio geográfico de un pueblo y también como reunión asamblearia de todos sus vecinos.
Dos tipos de concejo: abierto, al cual acuden todos los vecinos del pueblo; y cerrado, al que acuden sólo algunos representantes escogidos por los vecinos. En Cantabria casi siempre abierto.
Sólo acudían los vecinos: varones mayores de edad con casa propia. Las viudas tenían consideración de de medio-vecino, pero sólo a efectos de repartos comunales, jamás acudían al concejo.
En concejo se escogían diferentes cargos concejiles: regidores, fieles, cogedores de alcabalas, apreciadores de vinos, etc.
Las formas de elecciones, siempre consuetudinarias, eran innumerables: cooptación, insaculación, calle ahita, etc…
El Derecho local durante la Edad Moderna.
Dos grandes fuentes: autos de buen gobierno (sobre un tema específico) y ordenanzas (más generales, cubren todas las manifestaciones vitales de un concejo).
Se elaboraban por parte de una comisión de vecinos, que recogía el derecho consuetudinario del lugar. Luego las aprobaba la autoridad competente para ello, habitualmente el corregidor que correspondiera, o su teniente.
Su contenido cubría cualquier situación que pudiera darse en un concejo durante la Edad Moderna, y tenía un especial cuidado en regular hasta el extremo aspectos de corte agropecuario, por su interés económico.
Instituciones jurídicas tradicionales que aparecen en las ordenanzas concejiles: la vez o vecería (de monte, ganado, campanas, moribundos, etc), la derrota, la riedra, la roboración, la mesguería.
BIBLIOGRAFIA Y REFERENCIAS :
Los textos y mapas están tomados del curso “Historia de las Instituciones de Cantabria”, impartido por los profesores Marcos Pereda Herrera y Manuel Estrada Sánchez, en el 4º Curso SENIOR de la Universidad de Cantabria.
http://bisalia.com/Instituciones.html
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Soy natural del territorio otrora denominado Asturias de Santillana y lo cierto es que a pesar del nombre ningún natural de ese territorio se ha identificado cómo asturiano. Los asturianos de verdad era los asturianos de las Asturias de Oviedo.
Los naturales de Asturias de Santillana se identificaban con el binomio histórico de montañés y cántabro. No en vano, en las Asturias de Santillana nació la "idea" de unificar la Cantabria fragmentada en una flamante federación a la que llamaron "Provincia de Cantabria", nunca "Provincia de Santander" o "Provincia de la Montaña".
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Merindades de Cantabria
Archivo adjunto 7034
Desde la formación del reino de Asturias en el siglo VIII, Cantabria había desaparecido como entidad política, engrosando en este reino astur. Sería trascendental la formación del condado de Castilla en el siglo IX, convertido en reino desde el XI que poco a poco iría inclu- yendo todos los territorios cántabros, si bien, conservando sus nom- bres e identidades.
A finales del siglo XII se crearon unas divisiones territoriales en el reino de Castilla llamadas merindades. Se conoce bien poco sobre estas, aunque parece que Cantabria entraría dentro de la llamada "Peñas de Amaya fasta el Mar". En 1352 se redacta el Libro de las Merindades de Castilla o "Becerro de las Behetrías" que distribuye el territorio cántabro en 4 merindades: La Merindad de Liébana y Pernía incluía ambas comarcas ( Pernía es hoy palentina ) y el valle de Pola- ciones. La capital estaría en Cervera de Pisuerga.
Más tarde se escindiría en otras dos merindades, trasladándose la capital de Liébana a Potes, donde desde finales del siglo XII tenía lugar un gran mercado.
La Merindad de Aguilar de Campoo englobaba la comarca de Campoo y territorios cercanos en Palencia y Burgos con capital en Aguilar. Posteriormente habría una Merindad de Campoo más reducida con capital en Reinosa, localidad con importante mercado y cruce de caminos.
La Merindad de Asturias de Santillana agrupa territorios cánta- bros únicamente. De Oeste a Este abarcaba desde la cuenca del Deva hasta la bahía de Santander y de Norte a Sur llegaba desde la costa hasta Picos de Europa, Peña Sagra, Sejos y montes pasiegos. La capital era la villa de Santillana, sede del dominio monástico de Santa Juliana, potenciada por el fuero de Alfonso VIII en 1209.
La Merindad de Castilla Vieja englobaba a la Merindad de Trasmiera ( zona oriental de Cantabria ), así como la co- marca del Norte de Burgos ( denominada Castilla Vieja ). La capital debía ser Medina de Pomar hasta que en 1560 se traslada a Villarcayo. Las juntas de Trasmiera se reu- nían en Hoz de Anero ( Ribamontán al Monte ), bajo una encina que todavía hoy existe.
También se ha hablado sobre la existencia de la Merindad de Vecio, que englo- baría la parte más oriental de Cantabria ( Liendo, Guriezo, Castro... ) y la más occidental de Vizcaya.
Estas merindades eran gobernadas por un merino o delegado real, hasta que a finales del siglo XIV aparece la figura del corregidor, representantes reales que podían controlar varias merindades. De esta forma, a partir de 1396, un corregi- dor gobernaba las merindades de Asturias de Santillana, Campoo y Liébana y a otro se le asignaron las Cuatro Villas de la Costa y la Merindad de Trasmiera.
Cantabria Joven - Historia - Baja Edad Media
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Pesquera
Archivo adjunto 7039
De muy remoto origen tiene que ser el asentamiento de una población en Pesquera, al estar situada la villa sobre el camino romano que unía Pisoraca con Portus Blendium. Sin embargo entra en la historia el año 1085, cuando se consagra el templo románico de San Miguel, alrededor del cual se va reuniendo una población para el cultivo de las tierras de los alrededores. Elemento indispensable en estos poblamientos era la existencia de molinos; en el caso de Pesquera el río Besaya y sus afluentes fueron aprovechados por los habitantes para construir este tipo de artefactos.
Aunque no se conocen en este municipio restos prehistóricos paleolíticos, ni siquiera de la Edad de Bronce, la existencia de hallazgos de esta época en lugares próximos, como es el caso de los menhires de Sejos, en la Hemandad de Campoo de Suso, hacen suponer que también el territorio de Pesquera fue visitado por gentes del periodo megalítico. El mismo razonamiento se puede aplicar con respecto a los asentamiento cántabros, pues, pese a que no han aparecido huellas de éstos en estos parajes, el hecho de que Pesquera se ubique entre los valles de Iguña y Campoo, donde sí han sido localizados restos de este tipo, dejan entrever la posibilidad de que también existieran en este territorio.
Más palpable es el paso de los romanos por este municipio, en el que se conserva aun parte de la calzada que unía Pisoraca( Herrera de Pisuerga) con Iulobriga (Retortillo) y con el Portus Blendium (Suances), siendo ésta la principal vía de comunicación con la Meseta.
La pertenencia de Pesquera, en la jurisdicción civil y eclesiástica:
Ya en el siglo XI.- Las primeras noticias de Pesquera se remontan a finales del siglo XI, concretamente el año 1085, fecha de la consagración de una antigua iglesia de fábrica románica por el Obispo Gómez de Burgos. La singularización de esta población sería la consecuencia de la agrupación de gentes en torno a esta iglesia, gentes que, muy probablemente estarían relacionadas con el fenómeno del flujo-reflujo repoblador, por otra parte gente de esta comarca.
De esta iglesia románica , constituida bajo la advocación de San Miguel, sólo se conservan viejos muros de sillería, en ellos está grabada la inscripción de la consagración, ya mencionada: “Consecrata hec Eglesia a/Gomicone episcopo bur/gensi VI Kalendas Iunius/era MCXXIII felis ara” (Fue consagrada esta iglesia por el obispo Gómez de Burgos el VI de las Kalendas de junio de la era MCXXIII-año 1.085. Feliz ara)
Este acto de consagración, muy probablemente, implicaba una dependencia del lugar del abadengo del obispo burgalés. En el “Becerro de las Behetrías”, del año 1352, consta expresamente esta dependencia señorial de Pesquera, como lugar del obispo de Burgos. También nos informa de la influencia señorial del infante Don Tello, señor de Aguilar, hijo natural de Alfonso XI de Castilla, a quien este concedió dos solares realengos en Pesquera, según consta en esta fuente documental. Pero esta circunstancia no impidió que el señorío eclesiástico se generalizase, perdurando aún a finales de la época moderna.
Sin embargo, esta dependencia eclesiástica no fue un obstáculo a la hora de la participación de sus diputados en las juntas generales de provincia organizadas por las jurisdicciones de las Asturias de Santillana y Trasmiera, a pesar de estar Pesquera integrada a efectos fiscales, al igual que toda la Merindad de Campoo, en la provincia de Toro desde 1749.
Este sometimiento a un señorío eclesiástico se tradujo, como en todo proceso de feudalización, en la percepción de unos derechos económicos por el usufructo de la tierra, y en el ejercicio de diversos derechos jurisdiccionales en su término, que también podía tener como consecuencia la percepción de derechos económicos (impuesto, multas). Un ejemplo de estos derechos era el ejercicio de la administración de justicia. La existencia en la localidad de una picota o “rollo”, de piedra labrada, con cuatro cabezas de animales que sobresalen como si fueran canecillos, es un indicativo claro de ello.
Esta situación perduró durante las edades Media y Moderna.
En el mismo año, en la segunda de las “Respuestas Generales” del Catastro del Marqués de la Ensenada referidas a Pesquera se afirma que “dicha villa es de señorío y la posee el Ilustrísimo Señor Arzobispo de Burgos”; se puede deducir que el alcalde ordinario que figura entre los convocados para responder a este “Interrogatorio General” es de señorío, nombrado por el poseedor de la villa. Así mismo, en el Informe de Floridablanca de 1785 se constata la actuación sobre la villa de un alcalde ordinario de señorío que administraba justicia.
Con la formación de los ayuntamientos constitucionales (1812-1823), Pesquera se conformó como municipio singular, con la villa como capital.
Este término fue incorporado a la provincia de Santander, conformándose como ayuntamiento en el año 1835 tras la división que durante el periodo constitucional se hizo de la vieja Hermandad de las Cinco Villas, a la que pertenecía hasta entonces el poblamiento de Pesquera. Desde ese momento permanece adscrito al partido judicial de Reinosa.
En resumen:
La pertenencia de Pesquera, en la jurisdicción civil, ha seguido las vicisitudes de la Merindad de Campoo: Palencia, Toro, nuevamente Palencia, y, finalmente, Santander. El Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 fijaría su definitiva incorporación a la provincia de Santander, actualmente denominada Comunidad Autónoma de Cantabria.
En materia eclesiástica, dependió del arzobispado de Burgos hasta la creación del obispado de Santander por el papa Benedicto XIV, el 12 de diciembre de 1754, mediante la bula “Romanux Pontifex”, del que pasó a depender al elegir voluntariamente la Hermandad de Cinco Villas, la nueva diócesis santanderina.
Durante los Siglos XVI-XVII
Por estas tierras pasó el rey Carlos I y su séquito el 28 de Julio de 1522, cuando se dirigía de Molledo a Reinosa, en el segundo viaje que realizaba por Cantabria.
En el mapa de las Montañas Bajas, realizado por el canónigo suizo Pellegrino Zuyer en 1.660, figuraban Somaconcha y Pesquera.
Siglo XVIII
La villa de Pesquera era de señorío y pertenecía a la jurisdicción de la villa de Reinosa. Era una de las que formaban la Hermandad de Cinco Villas, en la Merindad de Campoo, partido de Reinosa. En materia religiosa, Pesquera dependía desde hacia siglos del Arzobispo de Burgos. La autoridad local era un Alcalde Ordinario, empleo que poseía el Arzobispo de Burgos.
Los regidores y un grupo de vecinos solicitan el día 11 de febrero de 1712 al escribano don Sebastián Mier y Rios Terán testimonio de la elección realizada de alcalde ordinario y ministro para enviarlo al Arzobispo de Burgos, señor de la villa.
Ejercía en 1751 el oficio de Alcalde y Justicia Ordinaria D. Miguel Fernández de los Ríos y los de regidores D. Raymundo Fernández de los Ríos por el estado noble y D. Francisco de Cayón Miranda por el estado de hombres buenos.
Para el año 1.752 se nombró a D. Juan de las Cuevas como Alcalde y Justicia Ordinaria y a Jorge de Cayón Miranda como “ministro”, según se recoge en el acta de elección de oficios de 6 de enero de 1752.
Las “Respuestas Generales” del Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 nos proporcionan una semblanza de Pesquera como una comunidad campesina, demográficamente escasa; su paisaje agrario viene determinado por una ocupación y aprovechamiento del suelo basado en un policultivo mixto, de subsistencia y de mercado. El de subsistencia, fundamentalmente trigo, estaba destinado a la alimentación humana. El policultivo de mercado, ganadería, artesanía de la madera, descansaba casi en su totalidad en el uso comunal del suelo, si bien no podemos olvidar que todo el sistema productivo, en general, tenía una cierta tendencia colectivista, ya que en el uso y aprovechamiento del suelo, de propiedad privada o comunal, primaba el beneficio o interés del conjunto de la comunidad sobre el de los particulares, tal y como se aprecia claramente en las Ordenanzas de 1794.
Los impuestos eran abonados anualmente a Su Majestad y ascendían a 1.391 reales y 7 maravedíes. La villa era de corto vecindario, sin tráfico ni comercio útil y consideraban que estaba bastante cargada en las contribuciones, si bien no pagaba el Servicio real por ser la mayor parte de sus vecinos del estado noble.
La práctica del cultivo era de año y vez, alternando trigo y habas, sin viñas ni hortalizas, siendo las tierras de secano y produciendo una única cosecha.
Los tres montes estaban poblados de acebos, avellanos, cornahuelos, espinos, grigajos, hayas y robles, además de unos 150 árboles , entre fresnos y robles, que incluían los del nuevo plantío, situados en egido de concejo y plantados parte a manta y parte a línea. Estos árboles no rendían utilidad alguna.
En el término se utilizaba como unidad de medida la fanega de sembradura, que correspondía la pedazo de tierra o prado en que se sembraba una fanega de trigo, de habas u otra especie. Su equivalencia era la de 250 estadales de 4 varas en cuadro cada uno (aproximadamente 27,94915 áreas). El término de Pesquera comprendía 67.748,7395 áreas, siendo la mayor parte, más de 78 %, monte y baldíos.
El ganado existente en el término era caballar, ovino, porcino y vacuno.
Había 47 pies de colmena. La producción total sería de 47 “quarterones” de cera y de 23½ “quartillos” de miel.
El común de la villa de Pesquera no gozaba de arbitrio alguno. Estaba enajenado de la Corona el empleo de alcalde ordinario, que lo poseía el Arzobispo de Burgos. Este empleo, junto con el señorío de la villa, no sabían si pertenecía al dicho Arzobispo de Burgos por vía de gracia, merced o venta.
En 1.761 ejercía de teniente de alcalde justicia ordinaria D. Pedro Martínez de la Lastra y de regidores D. Enrique García de Cevallos y D. Joseph de Cayón.
En el periodo transcurrido entre 1752 y 1.761 se habían realizado las siguientes edificaciones:
En el barrio de La Fragua se había edificado una casa para Ayuntamiento y Cárcel, de 32 pies de frente y 21 pies de fondo.
En el sitio de El Gorgollón había levantado D. Marcos Antonio de Vierna una casa, entre el camino real y el río Besaya. Inmediato a la casa había levantado edificio para ferrería y otro para molino harinero.
Las Ordenanzas de la villa de Pesquera se redactan en 1794, por haberse extraviado las que tradicionalmente venían usando. A la sazón era Alcalde Justicia Ordinaria D. Pablo de Vierna, administrador de la ferrería de “El Gorgollón”.
Aunque ya se constatan referencias documentales sobre la existencia de concejos en Cantabria en el siglo XI, la cristalización de esta institución como grupo de vecinos libres de una localidad, unidos para la defensa y administración de sus intereses comunes, no se produce hasta el siglo XIII.
Las Ordenanzas municipales o concejiles constituían por escrito la expresión local, de los usos y costumbres (normas consuetudinarias) por las que se regía el concejo o municipio. El contenido de su articulado no podía contravenir la legislación general del reino, ni implicar daño o menoscabo del patrimonio real o señorial, según cada caso; para que llegaran a tener validez legal debían ser aprobadas formalmente por la autoridad delegada de la corona o del señor.
En la práctica raramente estos textos se han conservado en su redacción original. Por un lado, su uso continuado a lo largo de los siglos provocó su deterioro. Por otro lado, la necesidad de regular nuevas situaciones sociales y económicas, surgidas con el discurrir de los siglos, impuso la necesidad de sustituir los primitivos textos por otros nuevos, con el articulado de las ordenanzas actualizado.
Se conserva una copia certificada realizada por el secretario del Ayuntamiento, Pedro de las Cuevas Bustamante, en 1.856, del original de las ordenanzas redactado en 1.794, a requerimiento del gobernador provincial.
Consta de 34 capítulos, que regulan toda la actividad del común, en sus manifestaciones económicas, sociales o administrativas. El mayor porcentaje de su articulado lo constituyen disposiciones referidas a la actividad ganadera; le siguen los dedicados a la defensa y protección de la propiedad, privada o comunal. El resto de artículos se divide en el relativo a abastos y obras públicas, órganos de gobierno, elecciones y derechos de vecindad, policía y sanidad y moralidad pública y religiosidad.
En el Siglo XIX
El Cabildo de la catedral santanderina exigía en 1.825 a los vecinos de Pesquera sobre que paguen el diezmo de patatas, como fruto subrogado en tierras que han dado ya diezmo a la Iglesia.
Pesquera en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz, que publica datos recogidos entre los años 1845 y 1850, de cada uno de los pueblos y lugares de España, incluye, naturalmente, los correspondientes a Pesquera “villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Santander”, once leguas distante de la capital en el partido judicial de Reinosa del que dista dos leguas y media, y perteneciente a la Audiencia Territorial de Burgos, “situado entre altas montañas”. “Su clima es frío; sus enfermedades más corrientes, fiebres catarrales. Tiene 40 casas distribuidas en los barrios de Pesquera y Ventorrillo, la Consistorial y cárcel; escuela de primeras letras dotada con 1.100 reales pagados por los padres de los 26 niños de ambos sexos que la frecuentan; iglesia parroquial de San Miguel servida por un cura de provisión del diocesano en patrimoniales; una ermita, de Nuestra Señora de Somaconcha en las agueras junto a los escombros de un barrio de que toma nombre”. Cita la existencia de “buenas aguas potables”, sin precisar fuentes o manantiales. La localización contempla sus limites inmediatos “confina con los términos de Santa María de Aguayo, Santiurde y Rioseco. El terreno es de secano y de segunda y tercera calidad; por él corre un arroyo llamado Rumaldrido o el Esego, que se une al Besaya”. También cita “dos montes de roble, abedules, avellanos, y otros arbustos; varias canteras de piedra y prados naturales”. La producción base de que disponían era granos, las legumbres y los pastos; criaban ganados “de todas clases”, que se alimentaban en los montes cercanos, donde también la caza mayor y menor era abundante. Y donde, seguramente no faltaría el lobo, entonces terrible azote de los rebaños. La única industria del lugar la constituían dos molineros maquileros y una fábrica de harinas, una ferrería y “transporte de efectos comerciales”. Todo para una población de cincuenta vecinos, es decir, doscientas cincuenta almas que “contribuían con el ayuntamiento”.
El diccionario geográfico publicado por D. Sebastián de Miñano nos ofrece interesantes referencias sobre Pesquera, entonces perteneciente a la provincia de Palencia. Era Pesquera una Villa Eclesiástica, en el partido de Reinosa. En materia religiosa, Pesquera pertenecía al obispado de Santander, teniendo una parroquia. Tenía Alcalde Ordinario y estaba poblada por 67 vecinos, que hacían 260 habitantes.
El Decreto orgánico municipal de 23 de julio de 1.835, configuraba a Pesquera como ayuntamiento perteneciente al partido judicial de Reinosa.
La visita de escuelas en 1842, nos indica que el pueblo de Pesquera sostenía una escuela incompleta. El local destinado a escuela era la casa de Ayuntamiento, edificio que también servía de cárcel. Asistían 32 niños y 10 niñas, percibiendo el maestro 900 reales de retribución, además de 200 reales de los fondos comunes del Ayuntamiento. Se recomiendan ciertas mejoras en la calidad de la enseñanza y provisión de diversos enseres. La enseñanza se realizaba por el sistema individual, careciendo de reglamento.
Al morir en el exilio, en Paris, D. Ángel Fernández de los Ríos dejó establecida una fundación para crear en la villa de Pesquera un grupo escolar laical.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Pesquera no pertenecía a las Asturias de Santillana.
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re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cita:
Iniciado por
Españolista
Pesquera no pertenecía a las Asturias de Santillana.
Y por eso es que el Administrador y yo estamos hablando para cambiar el título del hilo. Este hilo posee suficiente información sobre Cantabria y no creo que sea necesario hacer un hilo nuevo.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Asturias de Santillana, en Cantabria
En el s. XVIII es muy frecuente hallar en documentos cántabros la exp`resión " de esta Probincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana de la Cantabria ...".
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Bastón de Laredo:
Archivo adjunto 7043
Escudo de la Ciudad de Laredo
Archivo adjunto 7041Archivo adjunto 7041
Mapa del Bastón de Laredo en dos partes
El Bastón de Laredo se refiere a la autoridad territorial que obtuvo la localidad de Laredo, Cantabria, España en la segunda mitad del siglo XVIII; la preponderancia que había alcanzado Laredo desde el siglo XVI como autoridad territorial de las Cuatro Villas de la Costa, y por encontrarse en la villa la sede habitual del Corregidor de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa avivó el deseo de obtener de modo oficial la titulación de capital de esta demarcación territorial.
Primeras referencias a la Villa de Laredo
Casa Consistorial proyectada por Simón de Bueras (1561). Sede del Ayuntamiento de Laredo hasta 2008.
Los primeros documentos sobre la existencia de la villa; se sitúan en el siglo XI. El primitivo núcleo se formó alrededor del monasterio de San Martín y tuvo un crecimiento ascendente durante toda la Edad Media.
Nacimiento de la Hermandad de las Cuatro Villas de la costa.
En al año 1200 el rey Alfonso VIII les concede el Privilegio Viejo, convirtiéndose, junto con Santander, Castro-Urdiales y San Vicente de la Barquera, en una de las Cuatro Villas de la Costa.
Importancia histórica de Laredo y de la actividad de su puerto.
A partir del siglo XV, debido a la relevancia que va adquiriendo el comercio con Flandes, Inglaterra y Francia y hasta el XVII... Laredo, alcanza importancia regional y se instala allí, la sede ordinaria del corregidor de las Cuatro Villas, posteriormente lo haría el regimiento de milicias. Durante siglos la villa tubo una relativa estabilidad, alterada por los incendios, las pestes y la lucha contra los franceses que provocaron momentos de decadencia. Laredo destacó por su poderío marítimo y su actividad mercantil, siendo en 1529 el único puerto de la Costa Cantábrica, entre Bilbao y Avilés, habilitado para las expediciones a América.Las sucesivas presencias de personajes reales denotan su significación histórica. Destaca la del rey Carlos V en 1556 camino de su retiro al monasterio de Yuste.
Renovación de la Villa de Laredo.
Iglesia de Santa María de la Asunción de Laredo. Principios del siglo XIII.
Durante el siglo XVI Laredo sufrió un fuerte desarrollo económico que dio lugar a la reforma del puerto, con la finalidad de adecuarlo al comercio con Europa y América, y a la renovación de la villa, que llega de la mano de una nueva arquitectura civil y religiosa renacentista. Símbolo del destacado papel alcanzado por el poder civil en la villa de Laredo se levantaron en el siglo XVI las Casas Consistoriales, situándolas en pleno centro de la actividad mercantil, junto a los muelles. Al día de hoy, se conservan algunas casonas y palacios del siglo XVI, como la Casa de los Villota, que había sido ocupada por los frailes franciscanos hasta la construcción de su convento, y la Casa donde habitó el corregidor de la Hermandad de las Cuatro Villas de Costa, conocida como la Casa del Condestable. Del siglo XVII se conserva la Casa de la familia Mar y del XVIII la Casa de Zaráuz y la de Diego Cacho. Todas ellas presentan en sus fachadas los ricos escudos con las armas de sus linajes.
Cronología de acontecimientos.
En 1629 Laredo se convirtió en capital de hecho del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar, pasando al cobro de las recaudaciones de los impuestos reales. Tan sólo diez años más tarde, en 1639, la villa fue objeto del asalto y saqueo por parte de las tropas del arzobispo de Burdeos y ministro de la marina del cardenal Richelieu, Henri d´Escubleau de Sourdis. Esto agravó la difícil situación económica de la localidad, que veía mermar el puerto, a causa del crecimiento de los arenales, llevando a la villa a perder su posición dominante frente a la emergente Santander.
Evolución del espacio territorial del Bastón de Laredo
Muralla de Laredo. Siglo XIII.
En el siglo XVII (1600-1700), el concejo de Laredo comprendía, además del casco urbano, los barrios de Mellante, Pereda, Salviejo, Seña, Serna, Tarrueza y Valmejor, extendiéndose su jurisdicción a Ampuero, Cereceda, Hoz de Marrón, Oriñón y Udalla. En la siguiente centuria, la jurisdicción de Laredo se redujo con la emancipación de Ampuero (1728) y Seña y la limitación de las prerrogativas que la villa tenía sobre Guriezo y Liendo. Más allá del casco urbano, seguían bajo su gobierno Tarrueza y la Junta de Parayas (Cereceda, Gibaja, Hoz de Marrón, Ramales, Rasines y Udalla).
Los cargos de poder del Bastón
A lo largo de toda la Edad Moderna, el ayuntamiento de la villa estuvo integrado por el corregidor real y seis regidores electos, cuatro en representación de los linajes preeminentes (Escalante, La Obra, Cachupín y Villota del Hoyo), uno en representación de los hombres de la mar y otro en representación de comerciantes y artesanos. En 1762 Laredo consiguió la ubicación del Regimiento de Milicias, cuyo bastón de mando recaía en el corregidor como representante del rey, y la denominación de Bastón de Laredo se extendió para el territorio comprendido entre Vizcaya y las Asturias de Oviedo.
Incremento del poder de Santander, y decadencia del Bastón de Laredo
El incremento de concesiones no logró impedir que Santander se hiciera con la primacía en el territorio de la futura provincia (puerto del Camino de las Harinas de Castilla 1749-1753, sede catedralicia en 1754, ciudad desde 1755, sede de Consulado de Mar y Tierra desde 1785 y residencia del corregidor desde 1802). En 1822 Laredo pasó a ser ayuntamiento y cabeza de partido judicial. En 1833 se constituyó la provincia de Santander y tres años más tarde (1836) Laredo perdió el bastón y con él el corregimiento y todas las instituciones que en él pudieran estar radicadas.
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Bastón_de_Laredo
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Territorio del Bastón (aporte por Españolista):
Cita:
Las siguientes líneas fueron escritas en 1784 por Don Antonio José del Castilo, apoderado de las 37 jurisdicciones del Bastón de Laredo, tras cambiar la Superioridad el nombre de la Sociedad Cántabra de Amantes de la Patria por el de Sociedad Económica de Santander.
"En 1775, ocurrí a V.A proponiendo el establecimiento de la Sociedad Económica con título y denominación de Cántabra, bajo reglas y estatutos que al propio tiempo presenté al Consejo por quien se mandaron pasar a la Real Sociedad Económica de Madrid. En vista del dictamen de dicha sociedad y de lo que expuso el Señor Fiscal, se sirvió V.A aprobar en la forma ordinaria por autos de 17 de febrero de 1777 y 3 de abril de 1778, los estatutos formados para régimen y gobierno de la Sociedad Cántabra con las adiciones y modificaciones hechas a ellos por la Real Sociedad Matritense.
Después de éstas dos aprobaciones del Consejo, bajo del expresado título y denominación de Cántabra, se dirigió por varios cuerpos y sujetos de la ciudad de Santander a S.M cierta representación con cuyo motivo se le ha mudado el título de Cántabra, denominándola de Santander. Esta novedad ha llenado de sentimiento y consternación los Pueblos y naturales de las 37 jurisdicciones del Bastón de Laredo. De los cuatrocientos y más sujetos que se habían firmado como socios, casi todos han retirado sus subscripciones, no por una vana ostentación de dicho título, sino porque no habiendo otro que corresponda con más propiedad y certeza a todo el territorio del Bastón de Laredo (...)
El Bastón de Laredo se extiende por toda la costa del Océano, desde los Pueblos llamados Encartaciones, hasta Asturias y por la raya de Asturias y Castilla la Vieja hasta la ciudad de Frías que confina con la Bureba. Esta es toda su extensión. Nadie duda ni puede negar que ella fue territorio de la Cantabria, verdad irrefragable, acreditada en documentos de antigüedad. Tampoco niegan los mayores émulos de su gloria que fuese la mayor parte de la Cantabria. (...)
Ni a la verdad hay otro título alguno que sea general y propio de todo el País, que anime el celo de los naturales y que pueda contribuir a la unión y al sólido establecimiento de la Sociedad, como el de Cántabra.
Las 37 jurisdicciones recurren pues a V.A con una suma confianza en que el Consejo...no ha de permitir que se las prive de la Sociedad, privándolas de un título que las corresponde.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Antecedentes al Bastón:
Hermandad de las Cuatro Villas
La Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar fue una entidad administrativa medieval y moderna que agrupaba las villas costeras del norte del Reino de Castilla, todas ellas parte de la actual Cantabria; a saber, de oeste a este: San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales. A finales del siglo XV pasó a formar parte del Corregimiento de las Cuatro Villas junto con otros territorios del norte de la península Ibérica. En 1514 la provincia pasó a llamarse Corregimiento de las Tres Villas de la Costa, por separación de la villa de San Vicente, que volvió a unirse en 1521. Villas hermanadas desde el siglo XIII, su fundación como corregimiento data del reinado de los Reyes Católicos, en torno a 1496, sobreviviendo hasta su inclusión en la provincia de Cantabria de 1778.[1]
Formaron un poder naval de primer orden al servicio del Reino de Castilla y su importancia económica fue tal que junto con la Hermandad de las Marismas (de la que también formaban parte las villas marineras vascas) frenaron la expansión de la Liga Hanseática hacia el sur del Arco Atlántico.[2] Como corregimiento, constituyeron la entidad administrativa histórica más grande e importante de cuantas precedieron a la actual comunidad autónoma de Cantabria[3] y como hermandad, absorbieron desde mediados del siglo XV hasta mediados del siglo XVI el 40% de toda la actividad comercial generada en el mar Cantábrico ibérico.[4] Las Cuatro Villas fueron también, junto con la también villa Santillana del Mar, el único tejido urbano de la región en la Edad Media, cuya estructura fue eminentemente rural hasta el siglo XIX.[5]
Extensión
La Hermandad de las Cuatro Villas abarcaba las villas de Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera, así como un territorio en torno a ellas que comprendía diversos pueblos y campos. La Hermandad, desde finales del siglo XV, quedó inscrita en el Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa del Mar, con sede primero en cada una de las villas y después centralizada en Laredo. El corregimiento comprendía la mayor parte de la actual Cantabria y pequeñas partes de lo que hoy son la provincia de Burgos y Asturias. En concreto el corregimiento incluía, además de las cuatro villas y sus términos, los valles de Peñamellera y Rivadedeva (actual Asturias), los valles de Tudela, Mena y localidades aledañas (Burgos), la Merindad de Trasmiera y sus villas hermanadas Santoña, Argoños y Escalante, los valles de realengo de Liendo, Guriezo, los concejos de la junta de Parayas, y los valles de realengo de las Asturias de Santillana, desgajados del ducado del Infantado tras el pleito de los Nueve Valles.[3]
En 1511 San Vicente de la Barquera y Peñamellera formaron corregimiento propio, aunque en 1521 volvieron a incluirse en el de las Cuatro Villas. Previamente la villa había pedido al rey, en 1517, que no nombrase más corregidores, después de las dificultades económicas que atravesó tras sufrir varios incendios. Castro Urdiales se separó del corregimiento entre 1739 y 1763, formando parte durante varios de esos años del señorío de Vizcaya. Las Asturias de Santillana se separaron de las Cuatro Villas en 1674, cuando Carlos II creó el corregimiento de su nombre para evitar disensiones entre los valles. Las Asturias de Santillana se reintegraron en el de las Cuatro Villas en 1678 a causa del coste económico de mantener al nuevo corregidor.[3]
Historia
A finales del siglo XII las poblaciones marineras de lo que hoy es Cantabria eran los únicos puertos de los que disponía el Reino de Castilla. En esa época el rey castellano Alfonso VIII (1158-1214), de viaje por esas tierras, otorgó diversos fueros que dieron ventajas comerciales, entre otras libertades, a Castro Urdiales en 1163, a Santander en 1187, a Laredo en 1200 y a San Vicente de la Barquera en 1210, con el objetivo de proyectar el comercio castellano hacia las rutas comerciales marítimas. Las cuatro poblaciones obtuvieron así el rango de villas y comenzaron a despegar poblacional y económicamente.[6] Con la fundación de estas villas, las únicas del Reino de Castilla desde su separación de León en 1157 hasta la anexión de Guipúzcoa y el Duranguesado en torno a 1200, la realeza se aseguraba el control de un litoral adyacente a tierras muy controladas por nobles y abades. Como efectos directos, las nuevas villas crearon el primer tejido urbano de Cantabria desde la caída del Imperio romano y los reyes castellanos desplazaron parte de su atención a La Montaña y no sólo a las fronteras de la Reconquista. Cabe destacar que entre los siglos IX y XI el litoral no era seguro debido a las incursiones vikingas y musulmanas.
Los fueros que recibieron fueron similares a los de Sahagún y Logroño. Todas las villas se fundaron sobre poblaciones preexistentes, habitadas como núcleos urbanos hasta el siglo VI. Santander cuenta con restos romanos contrastados y Castro Urdiales, romanos e incluso prerromanos. Documental y arqueológicamente, las poblaciones se desvanecieron entre los siglos VI y XI, cuando aparecen las aldeas ligadas a sendos monasterios que Alfonso VIII encontró al siglo siguiente.
Las cuatro villas se hicieron célebres en 1248 porque sus barcos fueron mayoría en la flota con que Fernando III de Castilla conquistó Sevilla. Especial felicitación mereció Santander, uno de cuyos barcos destruyó las cadenas del puente de Triana. El rey dio blasón a la villa, obligó a Sevilla a pagarle una cantidad periódica de maravedíes y reconstruyó su colegiata, convertida hoy en catedral.[8] Participaron igualmente en otros conflictos de la época, como la conquista de Tarifa (1339) y la batalla de Rochela (1372).
Es difícil conocer el poderío de las cuatro villas en torno al siglo XIII, si bien los datos de los que se dispone hoy en día dan a entender que fue grande. Por ejemplo, los documentos fiscales de 1293 constatan que las cuatro villas habían recaudado más del doble de dinero que los puertos guipuzcoanos, siendo Santander el que más había cobrado con el 46% del total.
A finales del siglo XIII Alfonso X el Sabio practicó una política de exenciones comerciales en los núcleos urbanos para generar riqueza en ellos. Las Cuatro Villas fueron las más beneficiadas de todo el reino, gracias a las medidas proteccionistas sobre sus productos estrella: vino, sal y hierro. No obstante, este tipo de medidos acarreó al rey una revuelta aristocrática en el año 1272. Estas medidas eximieron del impuesto de portazgo a Santander en 1253 en cierta localidad y a partir de 1255, en todo el reino excepto Sevilla y Murcia, que San Vicente de la Barquera ya poseía desde 1241, exceptuando también el portazgo de Toledo. Ese mismo año Laredo y Castro Urdiales obtuvieron privilegios de franquicia en Medina de Pomar, por donde pasaban la mayor parte de las mercancías de la época entre el mar y el interior; además, Laredo obtuvo la misma exención que Santander y el derecho de pesca y salgado en cualquier punto de los reinos de Galicia, León y Castilla. Santander quedó eximida en 1263 de los impuestos en las ferias de Valladolid, en 1276 de los diezmos reales a la sal y en 1281 de los de su cosecha de vino. Como prueba de su importancia, las tres de las cuatro villas (excepto San Vicente) aparecen citadas en 1268 entre los dieciocho puertos de mercancías más importantes del reino en un documento de las Cortes de Jerez.
No menos importante que la jurisdicción terrestre y los privilegios fue la concesión que los reyes castellanos hicieron a las villas. Les dieron jurisdicción común sobre el mar desde la ría de Tina Mayor hasta Ontón, así como sobre los cursos fluviales que desembocaban entre esos puntos y sus riberas. La influencia sobre este territorio, que provocó el crecimiento de las villas al tiempo que la ira de los señores medievales que anteriormente lo controlaban, debió de causar entre los reinados de Alfonso VIII y Alfonso X el amurallamiento de las poblaciones y el desarrollo de modelos urbanísticos planificados para su expansión.
La Hermandad de las villas de la Marina de Castilla (1296-1490)
Las cuatro villas se unieron a Vitoria y a varios puertos vascos el 4 de mayo de 1296, formando la Hermandad de las Villas de la Marina de Castilla con Vitoria, dinamísima institución que mantuvo relaciones comerciales con algunas de las ciudades portuarias más importantes de toda Europa[6] y sobrevivió a las otras hermandades castellanes, surgidas a partir de 1295.[12] Si bien fue constituida en Castro Urdiales, localidad que se convirtió en su capital, en 1296, su hermandad de facto es anterior.[13] Esta hermandad, diluida en 1490, se hizo a ejemplo de la Liga Hanseática y según historiadores como Fernando García de Cortázar constituyó toda una potencia internacional.[2] La integraron los puertos de San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo, Castro Urdiales, Guetaria, Bermeo, Fuenterrabía y San Sebastián, y la plaza de Vitoria. En 1342 la hermandad se había ampliado hasta contar con dieciocho poblaciones.[9] [nota 2] La hermandad tuvo poder suficiente para legislarse a sí misma, firmar tratados con ciudades de toda Europa e incluso con el rey de Inglaterra sin la intercesión de los reyes de Castilla, si bien estaba supeditada al reino y, en el caso del tratado con el rey de Inglaterra, Alfonso XI apoyó gustosamente la propuesta. Esta libertad permitió a las villas portuarias firmar la paz con puertos pertenecientes a Estados en guerra contra España, con lo que el comercio no se interrumpía.[13] La presencia de la villa de Vitoria -posterior sede- en la hermandad aseguró el control de una ruta mercantil que, merced a la creación de una serie de villas a mediados del siglo XIII, unía la meseta con la Costa Vasca pasando por Vitoria. Las villas costeras utilizaron esa vía para exportar la lana de Castilla e importar los manufacturados de Francia y Flandes.[14]
De este modo, la guerra de los Cien Años benefició el comercio entre las villas y varios otros puertos europeos, sobre todo con Brujas, que importaba lana de Castilla para el desarrollo de una poderosa industria textil. Destacaban, aunque a otro nivel, Dieppe, Harfleur y Ruán. El comercio de las villas montañesas y vascas con Países Bajos y Francia rivalizó con el de los navíos ingleses y hanseáticos.[15]
En esta época se engrandece el poderío comercial de las villas y comienzan a perfilarse unas oligarquías poseedoras de la riqueza, que representan al pueblo ante el rey y obtienen el reconocimiento de la realeza. Los antecedentes de esta clase están presentes a mediados del siglo XIII.[7]
Corregimiento de las Cuatro Villas de la Mar de Cantabria (1494-1778)
En época de los Reyes Católicos, que reformaron todo el sistema institucional castellano, la Hermandad de las Marismas desapareció. Las cuatro villas cántabras se unieron entonces en el Corregimiento de las Cuatro Villas, con sede inicial, recaudación de impuestos y regimiento de milicias en Laredo, capitalidad que fue largamente discutida por Santander. Dichas villas se gobernaron mediante juntas hasta su inclusión en la provincia de Cantabria de 1778, cuando el corregimiento desapareció.[6] En 1477 se producen las demarcaciones fiscales de las villas. Esto surgiría a partir de arrendamientos prolongados bajo la fórmula alcabalas y salines de las villas de San Viçente y Santander y sus tierras y de als alcabalas y tercias de las villas de Laredo y Castro Ordiales y sus tierras y terminos. En 1483 aparece el término Quatro Villas en la fiscalidad del reino. La Contaduría de Castilla trató a las cuatro villas como una única demarcación fiscal, hecho que fue consolidándose con el tiempo, al contrario de lo que sucedió en otras partes del reino, aunque a partir de 1490 San Vicente de la Barquera fue considerada un partido fiscal aparte de manera intermitente.[16]
En 1494, con la creación del Consuldado de Burgos, las cuatro villas se percibieron como una unidad que compartía una región geográfica común y un estado de realengo. Las poblaciones disfrutaban entonces de privilegios sobre cinco leguas en torno suyo.[16] Con la constitución del corregimiento, se unieron a las cuatro villas el resto de territorios de realengo de La Montaña a excepción de la Merindad de Campoo. El nuevo Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa del Mar de Cantabria pasó a estar formada por tres entidades que celebraban sus propias juntas por separado: las Cuatro Villas de la Costa, la provincia de los Nueve Valles y la Merindad de Trasmiera. A partir de la institución en 1749 de las intendencias borbónicas, el corregimiento pasó a estar a cargo política, administrativa y jurisdiccionalmente del partido del Bastón de Laredo, que obedecía a la intendencia de Burgos. De este modo, la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar estaba representada por una junta y dependía del corregimiento homónimo, que a partir del siglo XVIII dependió a su vez de un partido y éste, de una intendencia monárquica.[17] Hasta 1629 la capital del corregimiento era itinerante, de modo que el corregidor pasaba tres meses en cada una de las villas. Cuando ese año el corregidor aprovechó que Laredo obtuvo la sede de recaudación de impuestos para fijar su residencia allí, el sentimiento de igualdad entre las villas se rompió y se generaron pleitos y disputas que durarían hasta la elección de Santander como capital de su futura provincia.[3]
Hasta la fundación del corregimiento Santander y San Vicente de la Barquera formaban parte de las Merindad de las Asturias de Santillana, mientras que Castro Urdiales y Laredo dependían de la Merindad de Castilla la Vieja.[18] A finales del siglo XV se constituyeron las juntas generales de las Cuatro Villas y de la Merindad de Trasmiera. En ambos casos las cartas de hermanamiento se presentaron sin interjección de intereses externos a cada concejo, al contrario de lo que sucedió en otros lugares como Galicia. La tercera junta general del corregimiento, las de los Nueve Valles, se constituyó tras un largo proceso judicial denominado pleito de los Nueve Valles, ya a finales del siglo XVI.[19]
Formación de la provincia de Cantabria (1778)
Tras varios intentos de unificación territorial de lo que hoy es la comunidad autónoma de Cantabria, algunos provenientes de las cuatro villas, éstas finalmente se unieron a la mayor parte del territorio cántabro en la provincia de Cantabria de 1778, el 28 de julio de ese año, si bien Castro Urdiales no formó parte de la misma hasta 1796.
Estas villas fueron las únicas en toda Cantabria que tuvieron murallas, lo que da a entender la importancia y capacidad económica de estos asentamientos para levantar estas defensas.
Antes que la flota comercial, nació en Cantabria la pesquera. Documentos del siglo XII nos informan ya de la pesca de la ballena y su desembarco en Santoña. A fines del mismo siglo transitaban paños, cueros, armas y otras mercancías por los puertos de Santander y Castro Urdiales. El cántabro Roy García de Santander es el primer navegante de la Marina de Castilla que surca los mares del sur, participando con sus naves en la conquista de Cartagena.
Se desconoce la fecha precisa de constitución de esta coalición pero se sabe que cuando los Reyes Católicos, ya en el siglo XIV, fijaron definitivamente el régimen de corregimientos reales, la mayor parte de Cantabria quedó incluida en la que se denominaría Corregimiento de las Cuatro Villas, heredera de la Hermandad y abarcando las áreas de influencia de los puertos de aquella.
Esta federación perduraría hasta el siglo XVIII como instrumento útil para evitar el abuso del poder central y la salvaguardia de los privilegios tradicionales.
Política
Hasta la constitución de la provincia de Santander de 1833 la división administrativa de Cantabria era complejísima debido a la incompatibilidad de intereses entre señores, villas y reyes. En la Edad Moderna, una vez establecidos los corregimientos, se estableció la capitalidad de las Cuatro Villas en Laredo, población que dispuso así de un alcalde mayor, que cumplía funciones de consejero del corregidor en materias judiciales y militares. Santander, que disputaba la capitalidad a Laredo, también dispuso de alcalde mayor, que era delegado del corregidor y administraba en la villa la justicia. En San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales hubo alcaldes ordinarios, que se encargaban de lo gubernamental y en primera instancia de la justicia. Nuevamente la excepción fue Santander, que contaba con dos alcaldes ordinarios, uno para la Puebla Vieja y otro para la Puebla Nueva; estos alcaldes tenían poderes en asuntos gubernamentales y administrativos. Unos y otros alcaldes eran cargos máximos de los concejos, que podían ser restringidos, en cuyo caso estaban formados por una oligarquía, o abiertos, en los que podían participar una delegación de vecinos.[nota 3] Cada concejo poseís unas ordenanzas propias.[20]
En Cantabria, la estructura administrativa inmediatamente superior al concejo era el valle. En cada valle se celebraban juntas de valle en las que estaban representados los concejos mediante un delegado que recibía diferente denominación según el lugar, como por ejemplo procurador general o diputado. A su vez, estas juntas contaban con sus propios delegados para las juntas generales de cada corregimiento o provincia, en el caso de las Cuatro Villas el Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa del Mar. En última instancia, todos los representantes de concejos y juntas eran hidalgos y otros miembros de la baja nobleza que, gracias a la estructura política descrita, dominaban el reparto de impuestos, la gestión de la propiedad pública y privada, y todo asunto de interés administrativo.[20] A su vez las Cuatro Villas formaban un bloque dentro del corregimiento homónimo, junto con los Nueve Valles de las Asturias de Santillana y Trasmiera, que desde 1749 dependió del partido del Bastón de Laredo y éste, a su vez, de la Intendencia de Burgos. La constante en todo esta superposición de instituciones fue que todas ellas tuvieron como único señor al rey, sin depender de abades ni aristócratas intermedios.[17]
El gobierno mediante juntas generales fue habitual en la costa cantábrica de España. No obstante, mientras que Galicia, Asturias, las provincias vascas por separado y Navarra desarrollaron juntas generales poderosas que abarcaban cada territorio y crearon un bagaje legislativo propio, esto no sucedió en Cantabria durante la Edad Moderna. Las juntas generales del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa no eran las únicas del territorio y no tenían representación en las Cortes.[19]
Corregimientos que existieron en Cantabria (s. XV-XVI)[17]
Corregimiento Juntas generales Jurisdicción
Cuatro Villas de la Costa de la Mar *Cuatro Villas de la Costa de la Mar
*Merindad de Trasmiera
*Nueve Valles Realengo
(Corona de Castilla)
Merindad de Campoo *Merindad de Campoo Realengo
(Corona de Castilla)
Provincia de Liébana *Provincia de Liébana Señorío
(Casa de la Vega-Casa de Mendoza)
Mayordomazgo de la Vega *Mayordomazgo de la Vega
*Honor de Miengo Señorío
(Casa de la Vega-Casa de Mendoza)
Soba, Ruesga y Villaverde *Señorío se Sobra
*Señorío de Ruesga
*Señorío de Villaverde (o Villaverde de Trucíos) Señorío
(Casa de Velasco)
Inexistencia de corregimiento *Marquesado de Argüeso
*Condado de Castañeda
*Villa de Pesquera
*Villa de Tresviso
*Villa de Suances
*Otros. Señorío, abadengo y jurisdicciones compartidas.
Las juntas del Corregimiento de las Cuatro Villas de las Costa del Mar se celebraban bien en Bárcena de Cicero, bien en turno rotatorio entre las villas que la componían. Siempre prestando una especial atención a que ninguna de las villas prevaleciera sobre las demás bajo amenaza drástica de pleitos (como así sucedió en 1557 y 1653). De esta federación de villas surgieron, a partir de 1726, los primeros intentos de fusionar todas las jurisdicciones cántabras en una misma entidad bajo el nombre de Cantabria, meta alcanzada en 1778.
Demografía
Las cuatro villas vivieron un aumento poblacional ligado a su evolución económica a partir de la concesión de sus fueros. En 1561 alcanzaron su máximo apogeo poblacional hasta entonces, a excepción de Castro Urdiales, que lo hizo cerca de 1584. No obstante, las epidemias de peste traídas de Europa que azotaron Cantabria en 1568, 1596, 1597 y 1598 redujeron su población en torno al 40%. Al mismo tiempo se sucedieron las crisis económicas, con lo que no se sentaron las bases para un aumento poblacional. El siglo XVII no fue más amable, ya que fue pródigo en ataques corsarios, reclutamientos para los ejércitos reales, crisis alimenticias y epidemias, procesos análogos a los que también se dieron en la costa vasca.[21] Los reclutamientos forzosos afectaron grandemente a las villas durante los siglos XVI y XVII. Así, la población de Castro Urdiales poco antes de 1590 superaba los 7.000 habitantes (1.500 vecinos),[nota 3] pero esta cifra se vio muy mermada por la leva forzosa para las guerras contra Portugal, Flandes e Inglaterra. En 1741 los vecinos no llegaban ni a 200. Sólo a la Armada Invencible Castro Urdiales envió a 380 hombres.[8]
Las pestes de 1596-1598 afectaron menos a Laredo, cuya economía experimentó una ligera mejora que, unida a un fenómeno inmigratorio, le permitió acometer una modernización de sus infraestructuras y edificaciones. Desde 1652 Santander y Laredo afrontaron lentos aumentos poblacionales salpicados de cortas crisis de mortandad. En 1752 Laredo contaba con 483 vecinos de los que 417 vivían en su casco urbano (unos 1.668 habitantes), y Santander con 1.095, de los que 680 vivían en la villa (unos 2.400 habitantes). Santander, por tanto, duplicaba la población de la segunda villa más poblada, Laredo, máxime si se contabilizan las gentes de su término, que sumaban en torno a 4.038 personas.[21]
Vecinos[nota 3] de las Cuatro Villas entre 1534 y 1752[22]
Lugar 1534 1552 1561 1584 1591 1631 1752
Castro Urdiales 488 660 700 853 656 460 346
Laredo 415 552 586 465 454 380 483
Santander 368 595 808 534 789 690 1.095
San Vicente de la Barquera 629 440 1.078 343 266 242 250
Total 1.900 2.247 3.172 2.195 2.165 1.772 2.174
Economía
Los privilegios recibidos de mano de Alfonso VIII de Castilla dieron un gran impulso económico a las cuatro villas, enfocado a la actividad pequera y al comercio europeo. A principios del siglo XVI las cuatro villas eran las mayores urbas de lo que hoy es Cantabria, habiendo superado a otras villas, como Santillana del Mar. Además, las cuatro villas poseían sendos territorios en torno suyo, especificados en sus cartas forales, y entre todas ejercían plena jurisdicción sobre las actividades marítimas de toda la costa que hoy forma parte de Cantabria.[21] La base de la economía de las villas era el comercio. Así, el catastro del Marqués de la Ensenada cifró en 50.280 reales las ganancias salariales en Santander, frente a los 180.345 de las comerciales.[23]
A finales del siglo XVI la economía se contrajo, a la vez que la población sufría los rigores de sucesivas pestes. A partir de ese momento la mortalidad en las distintas villas marcó el desarrollo de las mismas. San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales languidecieron lentamente, mientras que Laredo y, sobre todo, Santander, encararon mejor el siglo XVII. En el siglo XVIII el incremento poblacional se intensificó en Santander, de manera que la villa despegó económicamente más que las otras. No obstante, el final del siglo XVI había terminado con el liderazgo de las villas, dependientes del Consulado de Burgos, debido al surgimiento del puerto de Bilbao, que desde 1511 contaba con un consulado propio y a derechos forales que le permitían establecer una zona de libre comercio y controlar su fiscalidad. Esto acabó con el liderazgo en el transporte entre Castilla y Europa de las cuatro villas y, por añadidura, con el de prácticamente todas las villas de la Cornisa Cantábrica. El trasvase del comercio de lanas a Bilbao a causa de la decadencia de Burgos perjudicó especialmente a Santander. Las causas de este declive están en el descenso de producción agrícola y ganadera castellana y las guerras que España libró en el siglo XVI contra Inglaterra, Francia y Países Bajos; esto provocó la merma del intercambio mercantil de Castilla con esas regiones, principales socios comerciales de las cuatro villas. Otro golpe fue la centalización del comercio indiano en los puertos de Sevilla y Cádiz, pues las cuatro villas exportaban los productos americanos a Europa.[21]
Actividades pesqueras
Los buques de las cuatro villas fondeaban tanto en el mar Cantábrico como en el océano Atlántico, centrándose en la captura del bacalao y la ballena, desde la costa africana hasta las islas de Terranova e Irlanda. Se beneficiaron de esta actividad, por este orden, Castro Urdiales, San Vicente de la Barquera y Laredo, y muy poco Santander. Posteriormente la pesca casi se convirtió en la única actividad de San Vicente. Las capturas se destinaban a la mitad norte de la meseta central, en territorio castellano. Sin embargo, factores como la competencia con los pesqueros ingleses, el descenso de la demanda en el interior y el impuesto de sal de 1631 hicieron que a partir de 1650 la pesca hubiera perdido gran parte de su rentabilidad. En 1731 la actividad sufrió su peor afrenta, cuando el tratado de Utrech prohibió la pesca de las villas cantábricas en el Atlántico Norte.[21]
Actividades comerciales
Aunque fue una actividad menor, tuvo cierta importancia la exportación de vino a Europa en el siglo XVI. Sin embargo, la mayor parte del vino que llegaba a las villas se vendía para el consumo local y de las tripulaciones. La verdadera importancia comercial de estas villas, como grandes puertos que poseía la Corona de Castilla en el norte de la península Ibérica, fue la del comercio de lana. La lana embarcaba en ellos con destino a la Europa atlántica, sobre todo desde Santander y en menor medida desde Laredo. El comercio de lanas desde estas localidades quedó regulado en 1494 con la creación del Consulado de Burgos, y constituyó su primera fuente de riqueza. Otros productos exportados eran el hierro, la madera, piezas de artillería y, desde Santander, también cereales, mientras que se importaba de Europa vino, pescado y productos manufacturados. Cuando las guerras impidieron el comercio, las villas se dieron al corso, amparadas por la Corona de Castilla.[21]
Laredo recibió en 1529 el permiso que le permitía comerciar con las Indias, siempre que en la travesía de vuelta sus barcos atracasen primero en Sevilla. En la misma época Laredo se especializó en la importación de telas de los Países Bajos, mientras que Santander lo hizo en la importación de un tinte vegetal llamado pastel.[21] El comercio más importante fue el internacional, que en el caso de Santander creció al final de la época del corregimiento, entre 1763 y 1768, un 534,2%, bastante por encima de los crecimientos de otros grandes puertos españoles, como La Coruña (+227,0%) y Gijón (+89,5%).[23]
Ingresos comerciales según el catastro del marqués de la Ensenada de 1753[23]
Villa Ingresos (en reales) Porcentaje de ingresos respecto
al total de Cantabria
Castro Urdiales sin datos sin datos
Laredo 55.487 12,10%
Santander 108.345 39,40%
San Vicente de la Barquera 17.195 3,80%
Total Cantabria
(Reinosa)
(Potes) 457.511
(70.470)
(24.900) 100%
(15,40%)
(5,40%)
Actividades industriales
La pesca se complementaba con una industria de escabechado y curado del pescado. También existían talleres industriales y artesanales, cuya proyección era modesta y alcanzaban las comarcas, exportándose los eventuales excedentes entre las villas, especialmente toneles, remos y curtidos. También tuvo cierto impacto la fabricación naval, destacando en ello Laredo, que construyó un astillero en Colindres al servicio de la Corona en 1619.[21]
Las cuatro villas
Castro Urdiales, San Vicente de la Barquera, Laredo y Santander recibieron cartas forales en un breve espacio de tiempo, a finales del siglo XII y comienzos del XIII, iniciando un rápido desarrollo económico que se tradujo en un desarrollo urbano. Así, todas las villas se amurallaron y, a excepción de Laredo, construyeron castillos urbanos. Su expansión se vio truncada a finales del siglo XVI debido a sucesivas crisis que afectaro a la corona castellana. En esa época se produjo un fenómeno de desurbanización y se reutilizaron edificios y solares abandonados intramuros para el desarrollo de actividades del sector primario. En el caso de San Vicente de la Barquera este proceso fue especialmente grave, prolongándose hasta el siglo XIX, así como en Castro Urdiales, mientras que Laredo logró capear el siglo XVII y Santander, algo menos afectada por muchas de las crisis, despegó de nuevo mediado el siglo XVIII.[21]
Castro Urdiales y Laredo recibieron un fuero fundacional similar al de Logroño, con lo que sus términos jurisdiccionales fueron más amplios, con un núcleo urbano ejerciendo de capital sobre un territorio rural, y sus actividades artesanales y comerciales se vieron especialmente potenciadas. Santander recibió el fuero de Sahagún y San Vicente de la Barquera, el de San Sebastián.[7]
Castro Urdiales
Fue la primera en recibir carta foral y denominación de villa (1163). En 1591, con 2.175 habitantes, era la más poblada de las cuatro villas, aunque progresivamente fue perdiendo posiciones ante Santander y Laredo. En 1787, con 2.243 habitantes, sólo poseía más poder que San Vicente de la Barquera. Estaba gobernada por un concejo restringido, también denominado regimiento, cuyos cargos fueron hasta 1641 elegidos cada año a excepción del de alcalde mayor, que era elegido a dedo por el corregidor de las Cuatro Villas. Además del alcalde integraban el concejo un procurador general, un procurador que representaba a la corporación Cabildo de Mareantes de San Andrés, cuatro regidores, un fiel o mayordomo y un alguacil. En 1641 la villa paga a Felipe IV 1.000 ducados y obtiene dos privilegios: la elección de alcaldes mayores propios y la integración en la Junta de las Cuatro Villas, no dependiendo ya directamente del Corregimiento de las Cuatro Villas.[24] En época del corregimiento la villa estaba dividida en dos pueblos o barrios: la Puebla Vieja, núcleo original, y la Puebla de Abajo, con origen en un arrabal medieval.[22] Además existía el Castro, ciudadela amurallada situada en el corazón de la villa que contenía una ermita, una iglesia gótica, un hospital, un castillo medieval, un cementerio y un complejo llamado Palacios del Rey, posiblemente vestigio del paso de Alfonso VIII, estacionado en Castro Urdiales en 1208 y 1209, y cuyas ruinas desaparecieron a comienzos del siglo XIX. A comienzos del siglo XVI se construyeron un cay y un contracay o muelle de tierra, que según fue pasando el siglo dieron lugar a un puerto protegido.[25]
La relación de Castro Urdiales con las otras villas fue desigual. Mantuvo tensiones territoriales con Laredo debido a los límites exactos entre sus concejos y a ciertos privilegios económicos. Peores fueron las tensiones con el corregidor, que en 1642 intentó apropiarse el derecho de elegir a los oficiales de las milicias de la villa.[24] En cuanto a desastres, además de las epidemias que diezmaron la población europea a comienzos del siglo XVI, el crecimiento poblacional y la flota de la villa se resintieron mucho con la pérdida de la Armada Invencible, a lo que se añadió un maremoto que arrasó su costa en 1595. Entre 1597 y 1598 una gran epidemia devastó todo el corregimiento, con especial virulencia Castro Urdiales.[22]
En 1738 Castro Urdiales, al igual que otras localidades cántabras (en ese tiempo, parte del Consulado de Burgos), solicitaron su inclusión en el Señorío de Vizcaya para el disfrute de los privilegios forales que éste tenía, a pesar del rechazo de Bilbao. En 1741 quedó fuera de Vizcaya, aunque trató de incorporarse a ella nuevamente. Sin embargo, Carlos III, el 23 de julio de 1763, soliviantó la situación devolviendo la villa al Corregimiento de las Cuatro Villas y devolviendo el dinero pagado por los privilegios vascos, hecho que marcó su pertenencia a la Provincia Marítima de Santander (1799-1801) y, por tanto, a la actual Cantabria con posterioridad.[24] [21] A pesar de la pérdida económica que supuso la separación de Vizcaya, Castro Urdiales obtuvo compensación en 1477 y 1485 con la confirmación de sus derechos por parte de los Reyes Católicos.[22]
Laredo
Las murallas de Laredo protegían tanto la Puebla Vieja como el Arrabal, barrios separados por el río Bario, parcialmente cubierto en época moderna. Primitivamente sólo la Puebla Vieja había estado amurallado, desapareciendo el lienzo de muralla que la separaba del arrabal al construirse su ampliación. En la puebla se levantaron una iglesia gótica y destacadas casas-torre, además del ayuntamiento y la cárcel. Habitaban en ella, inicialmente, los clérigos y los nobles, mientras que los artesanos y los pescadores ocupaban sendas manzanas diferenciadas en el arrabal. A partir del siglo XVI el arrabal obtuvo gran protagonismo, construyéndose allí los principales edificios y convirtiéndose en el nuevo centro urbano.[25] Su término jurisdiccional se extendía desde la desembocadura del río Asón hasta la del Agüera, y por el interior hasta Ampuero. Prueba de su prestigio medieval es su citación en las Cantigas de Santa María y su elección como puerto desde donde embarcó Juana la Loca para casarse con Felipe el Hermoso.[9]
En una península que sobresalía del arrabal existió algún tipo de estructura defensiva, pero Laredo fue la única de las cuatro villas que careció de castillo. Sí poseyó, sin embargo, un espigón almenado que resguardó su puerto interior desde 1526, parte de un plan que modificó el urbanismo de la villa y el puerto.[25]
Laredo fue sede del corregidor desde 1629, convirtiéndose en capital de facto de las cuatro villas, de Trasmiera, de Santoña y las otras villas hermanadas con Trasmiera, y de los Nueve Valles. Sin embargo, en 1639 sufrió un ataque de la armada francesa que arrasó la población, lo que dio lugar al inicio de un lento declive.[25] La sede del corregimiento se estableció en Laredo por ser la mejor comunicada con Burgos, mediante una calzada que atravesaba la cordillera Cantábrica por el puerto de Los Tornos.[3]
Santander
Santander vista por Joris Hoefnagel a finales del siglo XVI. Este grabado es la imagen más antigua existente de la ciudad. Se sabe que Hoefnagel no estuvo en la por entonces villa y que lo hizo a partir de otras fuentes para su obra Civilates orbis terrarum (Las ciudades del mundo) de 1572.
Artículo principal: Historia de Santander
A finales del siglo XV, fecha en que nació el Corregimiento de las Cuatro Villas, Santander contaba con los barrios de la Puebla Vieja, la Puebla Nueva, separadas por la ría de Becedo y unidas por un puente de madera, el Arrabal de Fuera de la Puerta y el Arrabal de la Mar. Poseía murallas, castillo y una iglesia colegial gótica, la de los Cuerpos Santos, catedral desde 1754. El castillo, llamado de San Felipe, ya era antiguo entonces y su fábrica se encontraba deteriorada. Contaba también con una fortaleza llamada la Bastida, situada a nivel del mar, que protegía la entrada a un puerto interior, protegido por un muelle curvo. A finales de la Edad Media el centro urbano se había desplazado de la Puebla Vieja a la Puebla Nueva, donde se asentaron las nuevas familias aristocráticas. La ciudad de la época se completaba con tres hospitales, unos almacenes de lanas, una cárcel, unas atarazanas construidas en el siglo XIV y diversas torres y conventos.[25]
Santander sufrió, al igual que las otras villas, los desastres que interrumpieron el buen desarrollo de su economía desde la segunda mitad del XVI a la primera mitad del XVII. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, sin embargo, su burguesía y sobre todo, la monarquía española, recuperaron el comercio de lanas de Santander. De este modo los impuestos repercutían en el Estado, no perdiéndose debido a la fiscalidad de las provincias vascas si la lana se exportaba desde Bilbao. La idea, propuesta por José Patiño Rosales y desarrollada por el marqués de la Ensenada, propició la creación del camino de las Harinas y el despegue económico de los lugares que atravesaba, hasta Santander. Este crecimiento propició que, entre otros derechos, Santander obtuviera el título de ciudad en 1755.[21]
San Vicente de la Barquera
Puebla Vieja de San Vicente de la Barquera.
Artículo principal: San Vicente de la Barquera
La Puebla Vieja de San Vicente, elevada sobre un promontorio que domina la ría de San Vicente, poseyó muralla ya desde el siglo XIII, además de dos arrabales, Tenerías, habitado por artesanos y mercaderes, y La Ribera o de la Mar, donde vivían pescadores y marineros, unidos en la Cofradía de pescadores y mareantes de San Vicente de la Barquera, que poseía su propia ermita. A su vez la Puebla Vieja poseía dos barrios, Corro de Arriba y Corro de Abajo, que en la Edad Moderna pasaron a llamarse Santa María y San Nicolás, respectivamente. El primero destacaba por su iglesia gótica y el segundo por el castillo. Además existían entonces dos puentes que unían el istmo donde se asentaba la villa con dos lados de la ría, atravesando sus brazos o rías de la Maza y el Peral. En la segunda mitad del siglo XV existían en La Ribera un muelle de piedra y un astillero, en sustitución a los antiguos muelles en El Peral.[25
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Herma..._Cuatro_Villas
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Me presento de nuevo, ya que mi anterior mensaje en el otro hilio dedicado a Cantabria no aparece por ningun lado.
Mi alias es Leolfredo, montañés sorprendido por la hostilidad en el foro contra 'Españolista' quien, ademas de educadamente, se ha expresado certera y documentadamente.
La conciencia regional montañesa o cántabra no es ninguna invención. Cualquiera con mínima familiaridad con los viejos textos no debería desconocer esto. No es, ni mucho menos, cosa del siglo XIX sino mucho anterior.
Y desde luego, las figuras que ha dado el Tradicionalismo en Cantabria se quedarian ojiabiertos se les cuentan que en el siglo XXI uno de los foros mas importantes del Carlismo negaría tal evidencia.
Ramón de Bonifaz lo ha explicado perfectísimamente.
En fin, un saludo y espero que este mensaje sí salga.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Una pregunta, Leolfredo, ¿Eres Españolista solo que desde otra cuenta nueva?
Yo también suscribo este párrafo del gran montañés que solía hablar por aquí:
Cita:
Si entendemos como castellanos los territorios pertenecientes al reino de Castilla (que no de la Corona de Castilla y León, que fue la unión dinástica de dos reinos diferentes, es decir, no incluyo a los territorios y pueblos del reino de León por mucho que ya a partir del siglo XIII ambos reinos caminaran definitivamente en destino político unido), entonces La Montaña sí es castellanísima, al igual que, desde este criterio, merecerían los antiguos reinos del Andalucía, la llamada Castilla Novísima, o los por usted mencionados Reinos Castellanos de Indias (que, regionalmente hablando, no son Castilla, aunque sí se puedan englobar de algún modo dentro de "la cosmovisión castellana" dentro de "la cosmovisión hispánica", siendo también el elemento montañés fundacional esencial en esa cosmovisión castellana), en cuyo caso estoy de acuerdo en lo referente a La Montaña). No así desde el punto de vista estrictamente regional.
Me parece clarificador La Montaña como región geográfica con identidad particularizada respecto a Castilla es algo diferente de la región castellana, pero no como Reino que es castellanísima. Pero el problema es que desde el tradicionalismo se defiende una administración de España en base a los reinos tradicionales y no a regiones e identidades localistas. Así que los montañeses no habrían de enojarse de que en los mapas de los reinos de España se les meta en Castilla o que desde el tradicionalismo se pretenda un gobierno común, ahora bien esto es muy distinto de tratar de lavar el cerebro a los montañeses y decirles "sois castellanos, sois castellanos" que es lo que ha hecho el gobierno cántabro con respecto al término "Cantabria" mero cultismo hasta el sXIX cuando empezó a usarse más pero no ha sido hasta época autonómica cuando se ha oficializado.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Por alusiones. Yo no soy Leolfredo. Ni virtual ni físicamente.
Cita:
"es lo que ha hecho el gobierno cántabro con respecto al término "Cantabria"
Tengo diversos documentos editados por la Diputación Provincial de Santander de los años 60 y 70. En todos aparece esta tierra nombrada cómo Cantabria o la Montaña. Es decir, con la Diputación de Santander ya se daba la "lata" con Cantabria. ¿Y el Gobierno de la Cantabria autonómica?.¿Qué pretendes?. ¿Qué hable de la Provincia de Santander?. Cantabria ha sido un nombre que ha estado permanentemente en la vida social, cultural, política, etc de la extinta Provincia de Santander. No es algo raro para los montañeses, cómo te puede suceder a ti.
En la Montaña siempre existieron montañeses entusiastas y defensores del nombre de Cantabria. Muerto Franco, y al calor de los regionalismos, dormidos estos durante el Franquismo, es el primer tema de ámbito provincial que se toca, junta al Concierto Económico: la defensa del nombre de Cantabria y su posterior oficialización. ¿O te crees que esto nace de la noche a la mañana?.
"Cantabria" ha sido la principal cuestión respecto a la identidad colectiva entre los habitantes de la antigua Provincia de Santander. Líneas y líneas escritas sobre el tema del nombre, siempre abrumadoramente favorables a ser Cantabria. Yerras con el supuesto lavado de cerebro que propones. Ha sido una cuestión latente históricamente. Las cosas caen por su propio peso.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Amigo Ennego Ximenis, agradeciendo tu talante quería recordar que el título del hilo hace referencia a la "invención de una conciencia regional". Aquí lo que ha explicado "Españolista", con toda la razón del mundo, es que no existe tal invención, INDEPENDIENTEMENTE de de que en ese reino haya estado integrado, lo mismo que otros territorios para los que no duelen prendas en proporcionarles subforo diferenciado.
Que la Montaña ha sido la cuna de Castilla. Sí, como también lo ha sido del incipiente reino de Asturias, y éste del de León, del cual se desgajaron los condados castellanos.
Ahora bien, dejando esto aparte, no diverjo aquí del pensamiento tradicionalista por el cual deba existir un reflejo directo entre "identidad" y forma de gobierno o estructura administrativa. Lo cual vale para todos y no solo para la Montaña. El llamado Antiguo Régimen ofrecía suficientes instrumentos para darle salida a esta cuestión tan interesente formulada por el Tradicionalismo apelando al principio de subsidiariedad. De hecho, cuando el Estado liberal decimonónico trazó el mapa actual de provincias interrumpieron el proceso que desde las estructuras del Antiguo Régimen estaban llevando a la unificación de las jurisdicciones montañesas en la Provincia de Cantabria, por propia voluntad de los representantes que los concejos y valles enviaban a la Casa de Juntas en Bárcena de la Puente, que cada vez iba incorporando más territorios de la Montaña según los mencionados principios de subsidiariedad y de abajo hacia arriba.
Cita:
Iniciado por
Ennego Ximenis
Me parece clarificador La Montaña como región geográfica con identidad particularizada respecto a Castilla es algo diferente de la región castellana, pero no como Reino que es castellanísima. Pero el problema es que desde el tradicionalismo se defiende una administración de España en base a los reinos tradicionales y no a regiones e identidades localistas. Así que los montañeses no habrían de enojarse de que en los mapas de los reinos de España se les meta en Castilla o que desde el tradicionalismo se pretenda un gobierno común, ahora bien esto es muy distinto de tratar de lavar el cerebro a los montañeses y decirles "sois castellanos, sois castellanos" que es lo que ha hecho el gobierno cántabro con respecto al término "Cantabria" mero cultismo hasta el sXIX cuando empezó a usarse más pero no ha sido hasta época autonómica cuando se ha oficializado.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Bueno agradezco tu mesura aquí Españolista.
Cita:
¿O te crees que esto nace de la noche a la mañana?.
"Cantabria" ha sido la principal cuestión respecto a la identidad colectiva entre los habitantes de la antigua Provincia de Santander. Líneas y líneas escritas sobre el tema del nombre, siempre abrumadoramente favorables a ser Cantabria
Son 200 años de uso exclusivo del término Cantabria y otros 300 más de uso compartido junto con vascos y navarros. Así que evidentemente no se crea de la noche a la mañana. Lleva 200 años popularizándose su uso en La Montaña pero antes era un cultismo. Lo mismo que me estás diciendo, las líneas y líneas vertidas sobre el nombre dan a entender que no era algo oficial que no estaba aceptado plenamente sino que se sabía que era algo culto y del pasado, sino no hubiera sucedido eso.
Mira yo al final no tengo problemas en llamar a esa noble región Cantabria pero lo que no acepto es embustes históricos y pretender creer que descendeis de los antiguos cántabros. Y ya he dicho que no tengo una postura definitiva sobre como debería ser la administración territorisl de las Españas, si la forma (concejos, familias, monarquía) pero no los límites de las entidades territoriales, pero eso si en los mapas de los reinos: el Reino de Castilla incluye Cantabria.
Un saludo
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cita:
Lo mismo que me estás diciendo, las líneas y líneas vertidas sobre el nombre dan a entender que no era algo oficial que no estaba aceptado plenamente sino que se sabía que era algo culto y del pasado, sino no hubiera sucedido eso
Es totalmente al revés de lo que pretendes decir. Lo que da a entender es que el nombre oficial de "Provincia de Santander" ha sido siempre discutido, cuando no denostado, cuando no ignorado. Lo que no estaba aceptado era lo de "Provincia de Santander". Sin llegar la sangre al rio, pero aquí se preferían otros títulos a la hora de impulsar cualquiera actividad provincial-regional, porque la conciencia regional cántabra es anterior a la creación provincial santanderina. Jamás se habló de "regionalismo santanderino" sino de "regionalismo montañés o cántabro", sobre todo bajo este último título. Es tan obvio. ¿Se ha discutido alguna vez la denominación "Provincia de Salamanca" o "Provincia de Cuenca"?.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
En eso estoy de acuerdo contigo, provincia de Santander solo interesaba a la ciudad de Santander para reconocer su supremacía. Probablemente sucederían cosas similares en todas las provincias de España, pues con el liberalismo a todas, excepto vascas y navarras, se les impuso el nombre de una ciudad. Es por ello que ni Cantabria ni Santander, La Montaña prefiero yo.
Un cordial saludo.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Cada uno puede preferir lo que quiera.
Aquí en 1778, 1808, 1821 y 1963 se pidió ser "Cantabria" a efectos legales.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Descripción del Bastón de Laredo, año 1792:
LAREDO ( Bastón de), Territorio grande y bien conocido de España con titulo de partido en el Reyno de Castilla la vieja , y perteneciente á su Provincia de Burgos. Hállase situado entre los 43.0 con 4/ y los 33/ mas de latitud , y baxo de Jos n.°con 34.' y los 14.0 cabales de longitud. Tiene de Levante á Poniente unas veinte leguas de largo, contadas desde los limites del valle de Samano con el Señorío de Vizcaya hasta los del valle de Riba de Deba con el Principado de Asturias; y de ancho alcanza de Mediodía á Norte por donde mas unas ocho escasas llevadas desde el Puerto llamado las estacas de Trueba, lindero al Corregimiento de Villarcayo, hasta la Ciudad de Santander, junto á la costa del mar. Confína el bastón por el Oriente con el Señorío de Vizcaya, por el mediodía con dicho Corregimiento de Villarcayo , que hace otra parte de la Provincia de Burgos ; y con Ja Provúacia de Toro j por el Occidente con la Piwvaaci* de Líebana, y parte del Principado de Asturias; y por el Septentrión con el Océano Cantábrico., Es en lo general tierra muy montuosa , y regada de muchos rios. Sus. principales sierras son los montes de la Ordunte: el monte Cabrio , el Cobillas, Orina , Regolfo, Pilares, Cor be r a Do* bra, Páramo, las Caldas , Rudeza , Peñarrobrc, Obios , Escudo , Luey , Abarollas , Arria , San Pedro, Peña sagra, y las celebradas peña» de Europa , que son unos cerros muy altos. Los nos mas caudalosos, procediendo de Levante á Poniente , se nombran: el Cadagna, Samano, Agüera , Ason , Mayor, Carabion, Compiezo (ó bolarga), Rianzo, Miera, Pisueña, Pas ,Btsaya,Saja ,°Nansa , Tanca y Deba , que todos desembocan en dicho mar cantábrico.
Dividese el Bastón en muchos valles , cuyos nombres no nos constan de todos por haber algunos muy pequeños; pero los mas extensos J nombrados se llaman (caminando también de Levante á Ponente): Mena, que parece el mayor y principal Ce todos: Villaverde , Samano , Guriezo, Liendo, Parayas, Soba, Rucsga, Boto, Cesto , Sietevillas , Rivamontan , Cudeyo, Carriedo, las tres Villas de Pas, Toranzo , Cayon, Piélagos , Camargo, 1 orrelavega, Buleña , Zie za , Iguña , Poblaciones, Cabuerniga , Reocin, Alfoz de Lloredo , Valdaliga, Cabezón, Tudanca, Rionansa, Lamason, ban Vicente , Riva de Deba y Peñameleras alta y baxa. Los Pueblos principales del Bastón son la ciudad de Santander, y las Villas nombradas: Castro de Urdiales , Laredo , Colindres, Santoña, Escalante , Noja, Ajo, Suances, Santillana , Cumulas y San Vicente de la Barquera, que todas caen en la costa del mar, ó muy inmediatas. Las que están tierra mas adentro se llaman : Ampuero , San Pedro, Lavega, San Roque, Selaya , Barcena , Arnuero, Pamanes, la Cabada, Lierganes, Vargas, Torrelavega y Cabezón de Sal. Si incluimos baxo el nombre del Partido del Bastón de Lando al Corregimiento de Villarcayo, por estarle unido á su mediodía, diremos que este Corregimiento tiene unas nueve leguas de largo de Oriente á Poniente , con cosa de ocho escasas de ancho de Norte á Sur. Dividese en las merindades llamadas Valdcporres , Sotos de Cueva, Manzaneda, Villarcayo, Valdivieso , Aldeas de Medina, Montija y Aforados de Moneo. Riegan toda esta tierra los rios Nela, Trueva, Cerneja , Gerta, y otros de menos caudal, que todos van al Ebro. Las principales poblaciones son Barcena de Espinosa , Espinosa de los monteros, Torme , Villarcayo , Medina de Pomar, y otras de menos consideración. Por lo que hace á la Provincia de Liebana , que también se puede contar por parte del Bastón de Laredo, vaase el articulo siguiente, que hemos hecho separado. S.
Encyclopedia metodica: geografia moderna - Google Libros
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
EL BASTON DE LAREDO
Unos dicen: ¡viva Cangas!
Otros dicen: ¡viva Oviedo!
Y yo, como apasionado,
¡Viva el Baston de Laredo!
('Cantar montañés.)
Antes que la montaña de Santander fuese provincia, el Baston de Laredo fué el sucesor inmediato de la antigua Gobernacion de las cuatro villas del Mar, y de las más antiguas colectividades llamadas Merindades, de Castilla la Vieja, Asturias de Santillana, Aguilar de Campóo, Liébana y Pernia; ....
Pero volviendo á las fuentes de tan poderosos raudales, á las primitivas agrupaciones llamadas Merindades, por los Merinos (Majorinus) que en ellas administraban justicia, tan grabado estaba en las costumbres y tan natural era este medio de union, que áun cuando Castilla, huérfana de sus Condes, se rebeló á los Reyes de Leon, no los sustituyó sino con Jueces; y el Baston de Laredo (no más antiguo, segun mis noticias, que la dinastía de Borbon en España) reunió casi íntegros los cuatro más antiguos bastones de la restauracion castellana; esto es, Castilla la Vieja, Asturias de Sautillana, Aguilar de Campóo, Liébana y Pernia.
Así resulta, entre otros datos, de las listas que he tenido ocasion de ver, procedentes de mi tatarabuelo, capitan de una de las compañías que formaban el Provincial de Laredo, á poco de su creacion por Felipe V.
Y he de añadir, en justo tributo al patriotismo que eutónces nos libró de ser repartidos, como Italia y Flandes, ó destrozados antes por la guerra civil que por el hierro extranjero, como Polonia, que si el regimiento Provincial de Laredo tomó este nombre, fué porque Laredo, y no Santander ni otra alguna de las cuatro villas del Mar, se ofreció á costear el cuartel para esta honrosa milicia, toda de hidalgos; y tan hidalgos, que yo mismo la vi pasar revista á principios de la guerra civil de siete años, dando el comisario tratamiento de Don y saludando con el sombrero á cada soldado.
Ni hay mano que yo estreche con tal gusto que la callosa y todavía firme de uno de ellos, probada contra los enemigos de nuestra independencia en las alturas de San Marcial, y vencedora en Tolosa, al cabo de más de mil años, como los soldados de Eudon sobre las huestes de Zama (Ac-zam).
Este veterano del Provincial de Laredo, Pablo de Rábago, vecino de Celada de los Calderones, fué herido en la batalla de Tolosa, y cobra desde entonces la pension de un real diario; y á pesar de su edad de noventa años cumplidos, hace con suma frecuencia á pié y con facilidad excursiones á Reinosa.
Angel De Los Ríos Y Ríos.
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Re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria
Historia de Ribadedeva
En la Alta Edad Media el concejo junto con Llanes forma parte de la región Premoriense. La historia documentada de Ribadedeva procede de un documento de 1.157. Tras la unión de los reinos de León y Castilla en 1.230 bajo mandato de Fernando III, el territorio de Ribadedeva, fue separado de Asturias y agregado a tierras castellanas. Esta situación se mantuvo hasta 1.834, fecha en la que regresó a la anterior situación.
En la Edad Moderna Ribadedeva formó parte del corregimiento de las cuatro villas de la Costa de la Mar. En el siglo XVIII recibió la denominación de Real Valle de Ribadedeva siendo sus habitantes hidalgos no sometidos a ningún señorío. La guerra de la Independencia tuvo una gran repercusión en toda la zona, estableciendo el ejército Asturiano su línea de defensa en los ríos Deva y Pesués bajo mando del General Ballesteros.
A comienzos del siglo XX comenzaron a modernizarse las comunicaciones de la localidad. Se juntaron las líneas ferroviarias que unen Asturias con Cantabria y se mejoran las carreteras. Durante la república el concejo quedó en manos del frente popular, hasta que se produjo el alzamiento militar que originó la guerra civil. Durante el conflicto las tropas nacionales entraron en el concejo en septiembre de 1.937. En 1.948 la playa de La Franca fue escenario de la emboscada y posterior asesinato de los guerrilleros Corsino y Eduardo Castiello.
La foto pertenece a una antigua Casa de Postas, donde se descansaba y cambiaban las caballerías, en la actualidad es lo que se conoce por "Casa Velarde",así se apellidaba la familia que durante muchos años regentó lo que mucho conocimos como la tienda de "QUINITO",la casa de al lado fue durante muchos años la tienda de "VILLASOLA",quizá por eso ambas familias estuvieron siempre tan unidos, aunque esta página es de Villasola, hay que reconocer que nunca nadie de Villasola consiguió hacer los paquetes mejor que Quinito Pereda, aprovechaba el papel y dejaba unos paquetes perfectos, en esos tiempos las bolsa de plástico no existían, todo se despachaba en papel; otra cosa por lo que destacó esta tienda fue por su magnifico bacalao.
En la actualidad Lola Pereda, mantiene la casa tan perfecta como cuando en ella vivían Turin, Angelita,............da gusto ver esos balcones siempre primorosos llenos de flores, hay un montón de historia en esa casa y algún día les contaré cosillas que grandes escritores contaron de su paso por ella.
El puente de madera, aún hoy se conservan lo que conocemos por "las cepas", la base de cemento que sirvió para sujetar sus pilares.
Entre estas cepas, en el verano, se ven los salmones río arriba en la época del desove; de muchos de ellos dieron buena cuenta Toño y Ramón Álvarez los de Villasola, excelentes pescadores deportivos junto con Lolo Lamadrid,”el campanu”; en Casa Julian, ó en La Molinuca de Niserias aún recuerdan algunos de los ejemplares que por su peso hoy hubieran sido titulares de algún periódico deportivo.
Villasola.es