Informe del Comité Cunliffe

Fuente: Social Credit, Vol. 7, Nº. 7, 24 de Septiembre de 1937, página 1.




LO QUE PASÓ REALMENTE CUANDO McKENNA FUE MINISTRO DE HACIENDA



La necesidad que tenía el Gobierno de fondos con los que poder financiar la guerra, por encima de las cantidades ya recolectadas a través de los impuestos y de los préstamos procedentes del público, hizo necesaria la creación de créditos a su favor con el Banco de Inglaterra.

De esta forma, la cantidad total de los depósitos del Banco se incrementó desde los aproximadamente £ 56.000.000 en Julio de 1914, hasta los £ 273.000.000 el 28 de Julio de 1915 y, aunque se ha efectuado una considerable reducción desde aquel entonces, hoy día (15 de Agosto de 1918) ascienden a la cantidad de £ 171.870.000.

Los saldos creados mediante estas operaciones, habiendo pasado –por medio de los pagos hechos a los contratistas y a otros– a los bancos comerciales, han constituido la base para un gran crecimiento de los depósitos de estos últimos; depósitos que también han aumentado como consecuencia de la creación de créditos en relación con las suscripciones realizadas sobre los varios tipos de Préstamos o Bonos de Guerra.

Este proceso ha tenido resultados de una importancia tan amplia que bien podría ser útil exponer con detalle la manera en que funciona.

Supongamos, por ejemplo, que en una semana dada el Gobierno requiriera de £ 10.000.000, al margen de los ingresos que recibe de los impuestos y de los préstamos del público.

Solicita un adelanto al Banco de Inglaterra el cual, mediante una anotación en cuenta, pone la cantidad requerida en la cuenta de crédito de los Depósitos Públicos, del mismo modo en que cualquier otro banquero lo hubiera anotado en el crédito de la cuenta de un cliente una vez que le hubiera concedido un préstamo temporal.

Esta cantidad, a continuación, es desembolsada a los contratistas y otros acreedores del Gobierno, y pasa –una vez que los cheques han sido liquidados– a la cuenta de crédito de sus banqueros, que éstos tienen en los libros contables del Banco de Inglaterra; en otras palabras, se ha transferido desde los Depósitos Públicos a los depósitos de “otros”, habiendo sido el efecto de toda esta transacción el incrementar por valor de £ 10.000.000 el poder adquisitivo en manos de la población, en forma de depósitos dentro de los Bancos Comerciales, así como el incrementar por la misma cantidad el efectivo o dinero en caja que los banqueros poseen en el Banco de Inglaterra.

Habiendo aumentado de esta forma por valor de £ 10.000.000 el pasivo que los banqueros tienen con respecto a sus depositantes, así como también sus reservas de caja por una cantidad equivalente, la proporción que tenían de efectivo con respecto al pasivo (la cual, antes de la guerra, estaba normalmente algo por debajo del 20 por ciento) se ha aumentado, con el resultado de que se encuentran en una posición en la que poder realizar préstamos o adelantos a sus clientes en una cantidad igual a cuatro o cinco veces la suma añadida a sus reservas de caja o, en ausencia de demanda de tales préstamos, poder incrementar sus inversiones en una cantidad igual a la diferencia entre el efectivo recibido y la proporción de ese efectivo que están obligados a retener para compensar el incremento acaecido en su pasivo de depósitos.

Desde el estallido de la guerra, es éste segundo procedimiento el que se ha seguido principalmente, habiéndose usado ese exceso de efectivo para suscribir Letras del Tesoro y otros títulos-valores gubernamentales.

El dinero, así suscrito, ha sido gastado de nuevo por el Gobierno y ha retornado en la manera antes descrita a los saldos de caja de los banqueros, repitiéndose así el proceso una y otra vez hasta que finalmente esos £10.000.000 originalmente adelantados por el Banco de Inglaterra han creado nuevos depósitos, los cuales representan nuevo poder adquisitivo, en una cantidad igual a varias veces aquélla original.


Tomado del Informe Interino del Comité (Cunliffe) sobre Política Monetaria y de Divisas después de la Guerra. 15 de Agosto de 1918, página 4.