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Tema: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

  1. #1
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    Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    Amazon.com: Alaska-Nutka: Colofon del Imperio Espanol (9788460488286): Arsenio Rey-Tejerina: Books

    Este pequeño libro, que el doctor Arsenio Rey Tejerina, Profesor de la Universidad de Alaska Anchorage, acaba de publicar sobre la herencia cultural hispánica de nuestro estado, se lee con mucho gusto y en poco tiempo. El libro recuenta cómo llegaron a estas latitudes los primeros hispanos procedentes de México. Hace poco más de doscientos años un puñado de valerosos y esforzados navegantes al mando del capitán Juan Pérez, amigo y paisano del célebre Fray Junípero Serra, el gran apóstol de California, arribó a las costas sureñas de nuestro estado. Los hombres que le acompañaban provenían en su mayoría de los ranchos de Jalisco alrededor de Guadalajara. Eran hombres de tierra caliente, como los llamó Michael Thurman, un historiador norteamericano, que trató de este viaje hace ya 30 años. Después de varias frustrantes exploraciones que les llevaron hasta la actual Bahía de Bristol, el reino del salmón más codiciado del globo, en busca de posibles establecimientos rusos, el explorador José Martínez Sierra convenció a las autoridades virreinales sobre la construcción de una fortaleza en la isla de Nutka (Nootka), sita en la costa norte-occidental de la Isla de Vancouver sobre el paralelo 45. La fortaleza de San Miguel, erizada de potentes cañones, defendió por varios años desde 1789 los derechos hispánicos en el Noroeste del Pacífico.
    Dentro de Alaska la actual Forrester Island fue nombrada Isla de Santa Cristina, mi santa patrona, y el cabo marítimo, que hoy día lleva el nombre de Muzón trastocado de Muñoz por el navegante inglés George Vancouver años después, fue llamado Punta de Santa Margarita.
    Los indígenas se acercaron temerosos a la costa para observar la pequeña nave que a ellos les pareció un ave gigantesca que se venía sobre el litoral. Al principio estaban asustados pues creían que las personas que vieron dentro eran las almas de sus muertos que venían a reconvenirles por haberse olvidado de ellos, pero luego al acercarse más y más vieron que eran unos hombres desconocidos y hablando una lengua extraña. Esa lengua extraña es la que ahorita estamos escuchando por estas ondas. Así que el español es la primera lengua que se escuchó aquí en Alaska después de la de los indígenas. Antes que la de los rusos, a quienes, aunque habían llegado 33 años antes a la isla Kayak, nadie pudo escuchar pues no había ninguna gente en aquel inhóspito lugar.
    Los hispanos se hicieron muy pronto amigos de los nativos pues les dejaron subir a su barco y les hicieron regalos de lo que traían, dándoles pan que por cierto no les gustó nada. Los indios les regalaron pescado fresco y salmón curado que gustó mucho a los hombres de México. Tan amigos se hicieron unos de otros que algunos jóvenes indígenas se fueron con los exploradores a Jalisco. Iban con la idea de aprender español para, al volver, servir de intérpretes. La historia no cuenta qué pasó con estos jovencitos, tal vez se quedaron en Jalisco por haberles gustado el ambiente y el clima, mucho más cálido y menos lluvioso que el de sus costas de Ketchican. El libro puede obtenerse por un precio módico llamando a la oficina de Lenguas en la Universidad de Alaska y si alguno está interesado en hojearlo simplemente puede verlo en la biblioteca pública de Loussac que lo ha recibido como regalo. Alaska-Nutka: Colofón del imperio español, que es el título del libro, relata brevemente la historia del primer viaje y se extiende en presentar con detalle la controversia de Nutka iniciada por los ingleses. Esta desgraciada controversia tuvo por conclusión detener el avance de los hispanos en el Noroeste Pacífico. San Lorenzo de Nutka, situado en la costa occidental de la isla de Vancouver, era el bastión de avanzadilla elevado por el virrey Conde de Revillagigedo para controlar y vigilar estos inmensos territorios hispánicos al norte de las Californias. Los gobiernos de Madrid y Londres firmaron un tratado por el que se decidía el desmantelamiento del fuerte de San Miguel, situado en Nutka. A mediados de 1795 se arriaron las banderas española y británica y se destruyó la fortaleza llevándose sus cañones al castillo de San Blas en el estado de Nayarit. Este acto dio luz verde a los rusos que poco a poco fueron extendiéndose desde la isla de Kodiak a Prince William Sound, Yakutat y Sitka, llegando hasta las mismas puertas de San Francisco donde establecieron su Fort Ross, (Fuerte Ruso).


    Resumen de una corta charla
    presentada en la Estación KRUA-FM de la Universidad de Alaska Anchorage.
    Cristina Calloni.
    Pious dio el Víctor.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  2. #2
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    La historia de esa parte de América es fascinante; me parece una cruda demostración histórica de la ley de Murphy. Lo fue así tanto para la hispanidad como para los rusos -recordemos las 2 fiebres del oro en California y en Alaska, y la gran reserva estratégica de petroleo que esta última proporciona a los EU-, mientras los afortunados gringos llamaron en su momento "la tontería de Seward" a la compra de Alaska, auspiciada por dicho senador para tomarle la palabra a los rusos que acabaron malbaratando sus posesiones por 7.2 millones de dolares -6 de los cuales se gastaron en cubrir el costo desmesurado de la operación financiera.

    Aparte de los tomos que componen la excelente colección mapfre de américa, recomiendo este documental de 4 capítulos del History Channel; el primero es acerca de la colonización de Alaska. También está el excelente estudio sobre la expansión rusa en America de Michel Poniatowsky "Histoire de la Russie d'Amérique et de l'Alaska" -única edición está en francés.


    Reseña:

    Han pasado unos cuantos años desde la llegada de Cristóbal Colón a las Américas. Tras el descubrimiento de un nuevo continente, con el resultante tratado de Tordesillas firmado entre portugueses y españoles, el resto de potencias no están dispuestas a aceptar el "status quo" que deja tan suculenta tajada para el exclusivo reparto entre las potencias firmantes del mismo. De esta manera, Francia, Inglaterra, Rusia y Holanda harán todo lo posible para asegurarse su parte en América
    01. El Noroeste

    En 1725, Rusia era la única gran nación europea que no había participado en la conquista del Nuevo Mundo. Pero esa circunstancia estaba a punto de cambiar. Pedro el Grande quería saber si Asia y Norteamérica estaban conectadas en algún punto. Pedro seleccionó al capitán danés Vitus Bering para dirigir una expedición que constituyó un desafío directo al dominio español, inglés y francés en América del Norte. Veremos cómo el comercio de pieles de Rusia generó dos décadas de riqueza en la "América rusa" y por qué los rusos al final vendieron sus tierras en 1841 a John Sutter por el equivalente de $30,000 dólares. Siete años después, California se convirtió en parte de los Estados Unidos, y se descubrió oro en las tierras de Sutter cerca de Sacramento.



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    02. El Noreste

    Fue uno de los grandes debates intelectuales del momento: ¿había una ruta marítima por el norte hasta las Indias Orientales? Henry Hudson, escogido por una compañía mercantil inglesa, dirige lo que será el primero de cuatro viajes épicos en busca de un paso septentrional. Pero la obsesiva búsqueda de Hudson y su fracaso final conduce a un suceso mucho más importante: la conquista y la colonización del Noreste. La colonia holandesa de Nueva Holanda, fundada en 1624, es un modelo de multiculturalismo y tolerancia religiosa. En cambio, los ingleses sólo han establecido una débil cabeza de playa en Virginia, y faltan años para el desembarco de los Peregrinos. Los holandeses y los ingleses no tardan en convertirse en enemigos, y el Noreste sufre décadas de conflicto entre ambos bandos, hasta 1664, cuando los ingleses ocupan la próspera colonia holandesa que se convierte en Nueva York.



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    03. El Sureste

    Las rivalidades del Viejo Mundo caen sobre el suelo virgen de la Florida cuando Francia intenta asentarse en la península y España está determinada a no dejar que ningún país invada lo que considera sus posesiones. En 1560, los españoles aún no habían establecido una colonia en Norteamérica, y Francia decide ocupar territorios. Esta es la historia de la competencia entre Francia y España por ser los primeros en colonizar la región hoy conocida como la Florida, y la guerra que ambas naciones libraron en el Nuevo Mundo. Veremos cómo San Agustín se convirtió en el primer asentamiento permanente en la Florida, y por qué los franceses desviaron su atención hacia el interior del continente y hacia Canadá, en el lejano norte.



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    04. El Suroeste

    En 1540, Francisco Vázquez de Coronado, el joven gobernador de una provincia en el norte de México, organizó la mayor expedición de conquista que se hubiera preparado en América del Norte. Esta es la historia del viaje de Coronado, que lo condujo al Gran Cañón y a lo que es hoy Kansas en busca de riquezas. Dos años después de regresar a México, Coronado fue llevado a juicio por crueldad con los indios, pero salió absuelto. Aunque su misión se podría considerar un fracaso, demostró que la región no tenía riquezas míticas.


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    Espero que lo disfruten están muy interesantes, aunque el titulo deberia de ser la conquista de Norte América.
    Última edición por Clanvloar; 25/08/2011 a las 01:33

  3. #3
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol



    Nutka, Nuca o Nootka.


    Coordenadas 49º 43´ 48″ N, 126º 45´0″- En decimal 49.73º, 126.75º


    Nutka o Nootka era un puerto natural en una isla adyacente a la actual Vancouver, lugar estratégico para el comercio de pieles y caladero de balleneros. Nuestros compatriotas bautizaron este lugar como isla de San Lorenzo de Nutka. Actualmente esta isla costera del tramo central de la costa suroccidental de la isla de Vancouver, perteneciente a la provincia de la Columbia Británica (Canadá).





    Tal y como nos indica Fernando Suárez en su trabajo <<… los marineros y militares españoles no solo prestaban servicio a su patria en los campos de batalla y bajo el fuego de los fuertes y cañones enemigos, sino que su labor iba mucho más allá y, con frecuencia, abarcaba materias alejadas de los escenarios bélicos.>>(1) << Debido a la rectificación de la política colonial española por los monarcas de la Casa de Borbón-impulsada sobre todo por Carlos III-, que permite a los súbditos de la Corona de Aragón disfrutar de cargos en América, gran numero de ellos se ponen al servicio de la monarquía española su tesón y conocimientos. Por eso comenzamos a encontrarlos en América a partir de este reinado y, concretamente, los primeros años de la historia de California se alimenta de ellos: Fra Juniper Serra, Gaspar de Portolá, Pere Fages, Miguel Constansó (ingeniero), el piloto mallorquín Joan Pérez - que durante muchos años dió su nombre al canal al N.de la isla Reina Carlota (actualmente Dixon)- Fra Crespi, Palou, Font, Pere Prat de Montpellier (cirujano de S.M.), Soler, Alberni, Moragues, Romeu, Jorba, Picó, Rivera i Montcada, natural de Celaya, aunque de padres mallorquines, y tantos otros.>>(2)


    Antecedentes

    En 1774 una expedición marítima al mando del mallorquín Juan Pérez y con instrucciones detalladas del Virrey de la Nueva España, Juan Antonio Bucareli, llego a la Isla de la Reina Carlota y se aproximo a lo que hoy es el limite meridional de Alaska. En el transcurso de este viaje descubrieron lo que es la Bahía de Nootka y la isla de Vancouver.


    Fuente: Nootka el asentamiento más recóndito del imperio español
    << Para facilitar pues la habilitación de tales expediciones se formo en el puerto de San Blas un pequeño astillero donde se construyesen y carenasen los buques, y conservasen los pertrechos de su armamento. De este puerto salió en 1774 el Alférez de Fragata D Juan Pérez con la corbeta Santiago: subió hasta el paralelo de 55º; y precisado á regresar desde este punto, fue el primero que fondeo á la entrada del puerto que llamó de San Lorenzo, y hoy es conocido con el nombre de Nutka, que después le impuso el célebre Capitán Cook en 1778, creyendo ser el que le daban los indios, bien que estos no lo hayan conocido realmente sino con el de Incuatl>> . (3)


    El 5 de mayo de 1789 el sevillano Esteban José Martínez comandando las naves Princesa y San Carlos, tomó posesión de la Ensenada de Nutka, cuyo territorio pasó a formar parte del Virreinato de Nueva España. En el islote de San Miguel o Isla de los Cerdos, se construyó una batería que constituiría el Fuerte de San Miguel, en otro islote se construyó el Baluarte de San Rafael, pero a fines de julio de 1789 se recibió la orden de abandonar el establecimiento.
    <<… hacia mediados del siglo XVIII, lograron coincidir en la Nueva España diversos grupos de catalanes, entre los que destacaban ciertas personalidades integradas al gobierno real, algunos comerciantes, un buen numero de frailes franciscanos y el mencionado contingente militar comandado por experimentados oficiales.>>(4) Lo que seria la Compañia Franca de Voluntarios de Cataluña al mando del Capitán Callis, contándose entre ellos Pere Fages, Esteve de Solá, Antonio de Pol, Nicolau Soler y Pere Alberni, destacado este ultimo en la colonización de Nutka, Nuca o Nootka.

    España en San Lorenzo de Nutka (Nootka).



    Nos encontramos en el puesto español más avanzado en el norte de la costa pacífica de Norteamérica, San Lorenzo de Nutka posición que fue ocupada desde 1789 hasta su perdida en 1794 por una cuestión diplomática con Inglaterra y que se llamo en su época la Cuestión de Nutka.


    El 25 de marzo de 1790 los navíos Concepción y San Carlos atracaron en la isla de Nutka. Allí desembarcó la Primera Compañía Franca de los Voluntarios de Cataluña cuyo mando correspondía al capitán Pedro Alberni como comandante del destacamento militar de San Lorenzo de Nutka, bajo las ordenes del teniente de navío Francisco Eliza.
    Este catalán nacido en Tortosa, ademasreparar y mejorar la batería de cañones del Fuerte de San Miguel que fue construido por Esteban José Martínez, realizo los primeros experimentos de agricultura científica en la costa noroeste del Pacifico (5).

    ALASKA: CATALANES ESPAÑOLES QUE DEFENDIERON LOS INTERESES DE SU PATRIA EN NUTKA O NOOTKA.(1789-1794). Noviembre/2013 | Movimiento Social para la Defensa de España
    Última edición por Hyeronimus; 10/12/2013 a las 19:52

  4. #4
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña



    Fuente: Canadiense de Historia Militar Portal
    Reconstrucción de David Rickman. (Parks Canada)
    Fuente: Canadiense de Historia Militar Portal
    Reconstrucción de David Rickman. (Parks Canada)




    El 13 de agosto de 1791 la Expedición de Alejandro Malaspina, italiano al servicio de la corona Española, divisa el establecimiento de Nutka y en su diario escribe;
    “… Puede imaginarse cuál sensación nos haría el ver poco después tremolar la bandera nacional en un altito inmediato a la punta sur, y entre los arboles distinguirse los tres palos de una embarcación desaparejada: no ignorábamos de antemano la existencia de un establecimiento nuestro en estas costas; no ignorábamos cuantos caudales se habían derramado y cuánta sangre pudo haberse esparcido para sostener su posición legítima …”(6). Quedo constancia en esta expedición la presencia de voluntarios catalanes a través de los dibujos realizados a la guarnición de Nuca donde aparecen soldados españoles portando la típica barretina catalana.


    Alejandro Malaspina
    Del capitán George Vancover suministro nave Daedalus y la fortaleza española en Nootka Sound, 1792.
    Fuente: History


    Fuente:
    Conde de FloridaBlanca

    <<Firmóse pues el 28 de octubre la presente convención, y para llevar á ejecución los artículos 1º y 2º se concluyeron dos nuevos convenios, el 12 de febrero de 1793 y 11 de enero de 1794; el uno señalando la indemnización que debía satisfacer el gobierno español; y en virtud del otro comisionados de ambas cortes presenciaron la demolición del fuerte español de San Lorenzo, canjeando el 23 de marzo de 1795 en el golfo de Nootka las declaraciones de que se hace mérito en el último de estos convenios.>>(7)

    Otros catalanes españoles.

    Incluimos por su interés los siguientes datos ; Pere Fages nació en Guissona (Lérida), desembarco con su regimiento en Veracruz en otoño de 1767 . Una parte de su tropa estaba formada por reclutas de la comarcas catalanas de Segarra y L´Anoia. En1784 Fages que llego a ser Gobernador de las Californias fue quiendio origen al “movimiento rancho” en la Alta California, mediante la autorización que hiciera a los soldados retirados de introducir ganado en las tierras que ellos mismos habían elegido. Gaspar de Portolá i Rovira, nació en Balaguer (Lérida) fue Gobernador de Puebla de los Ángeles (México); en 1770Pedro Corbalán fue primer intendente interino de la Real Hacienda de Sonora y Sinaloa, siendo más tarde en 1787 de Veracruz ; José de Gálvez Visitador General de origen catalán o el sargento Juan Pujol de los Voluntarios de Cataluña que tuvo en 1781 la iniciativa aunque frustrada, de trasladar 50 familias catalanas y formar una comunidad en Sonora. Otros como Salvador Fidalgo y Lopegarcía nacido en la Seo de Urgel (Lérida) explorador de la Costa Noroeste de América que llego a ser capitán de fragata, Esteban Sola, Pedro Nata Viñolas y muchos más, unos naturales otros de origen, unos conocidos y otros anónimos, pero todos llevaron con orgullo sus raíces catalanas y defendieron con honor el nombre de España.





    ALASKA: CATALANES ESPAÑOLES QUE DEFENDIERON LOS INTERESES DE SU PATRIA EN NUTKA O NOOTKA.(1789-1794). Noviembre/2013 | Movimiento Social para la Defensa de España






  5. #5
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol




    España 1967. Sello de la Forjadores de América. Costa de Nutka o Nootka.
    Fuente:

    España 1967. Sello de la serie Forjadores de América. Fuerte español en Nuca o Nutka.







    BIOGRAFÍA CITADA: (1) -La Monarquía Hispánica en los confines septentrionales del mundo. Fernando Suárez Bilbao. (2)- La Expedición a Monterrey (1768-1770), en los diarios de Portolá y Pere Fages. Josep Maria Dalmao Miserachs. (3)-Memorias sobre las observaciones astronómicas, hechas por los navegantes españoles en distintos lugares del globo, Tomo I. Pág.44-45 .Madrid 1809. Escrito por José Espinosa y Tello. (4)- Los Militares catalanes y el establecimiento del nuevo sistema de autoridad en el noroeste novohispano. Patricia Osante. Tiempos de América, nº 3-4 (1999) pp.67-84 (5)-Pedro Alberni y los primeros experimentos de agricultura científica en la costa noroeste del Pacifico. Donal C. Cutter. Revista de Historia Naval 1987 . Año V. Núm. 18, pp.41-55. (6) - Alejandro Malaspina, un ilustrado español en la costa norte del Pacífico (1791). Emilio Soler Pascual, 1991 pag.50; Malaspina, Alejandro: Op. cit Vid. PALAU, Mercedes: Diario de Viaje de Alejandro Malaspina, Madrid 1984 (7)- Colección completa de los tratados, convenciones, capitulaciones, Armisticios y otros actos diplomáticos de todos los estados de la América Latina. Comprendidos entre el golfo de Méjico y el Cabo de Hornos. . Tomo tercero. pp. 355-356. Madrid 1864. Escrito por Carlos Calvo.
    ——-
    OTRAS REFERENCIAS PARA CONSULTA: - Google - Wikipedia - Alaska – Nutka : colofón del Imperio Español .Arsenio Rey Tejerina. Madrid : Artes Gráficas Villena, 1993. - Presencia Hispánica en la Costa Noroeste de América. (Siglo XVIII). Tomás Bartroli. AIH. Actas III (1968). Universidad de British Columbia. Vancouver. - La Aplicación de las convenciones de Nootka una aportación documental. Leandro Martínez Peñas y Sara Granda Lorenzo. - El Gran Norte de México: una frontera imperial en la Nueva ESPAÑA. (1540-1820). Alfredo Jiménez Núñez – 2006 - Banderas Lejanas: La exploración, conquista, y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. Fernando Martínez Láinez, Carlos Canales Torres - 2009 - Diario de fray Junípero Serra en su viaje de Loreto a San Diego. Carlos Lazcano Sahagún – 2002 - Aventura Catalana. Josep Soler Vidal - 2001 - Historia de América. II, 1. América del Norte y América Central. Miguel Arjona Colomo – 1975 - La excepción y la norma: las sociedades indígenas de la Costa Noroeste de Norteamérica desde la Arqueología. Asunción Vila, ‎Jordi Estévez – 2010 - Canadá: introducción al sistema político y jurídico. Esther Mitjans y Josep M. Catellà. (Coords.)2001 - El final del descubrimiento de America: California, Canadá y Alaska.( 1765-1822). Francisco Fuster Ruiz. Universidad de Murcia. 1998 - De poder a poder. Jefes nativos y oficiales españoles en el establecimiento español de San Lorenzo de Nootka. Emma Sánchez Montañéz. - Encaramado a la red: Alberni y Fages

    ALASKA: CATALANES ESPAÑOLES QUE DEFENDIERON LOS INTERESES DE SU PATRIA EN NUTKA O NOOTKA.(1789-1794). Noviembre/2013 | Movimiento Social para la Defensa de España

  6. #6
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    ¿Blas de Lezo defendió Colombia? Los catalanes defendimos Alaska

    La Generalitat no se lo contará, pero los españoles juntos hacemos cosas más grandes y antes que nadie.

    Fuerte San Miguel, en Nutka (Alaska)



    El interesante blog Manos de Tiza nos recuerda las proezas de las barretinas catalanas en Alaska. En 1774, desde el virreinato de Nueva España se envió una expedición a Alaska al mando del capitán Juan José Pérez Hernández. Lamentablemente, la enfermedad de varios marineros le obligó a regresar sin llegar a su objetivo, pero se pudo tomar posesión de la isla Nutka y otras a la altura de los 50° Norte.

    En 1789 rusos e ingleses merodeaban por la isla. Desde Nueva España envió otra expedición al Norte compuesta por cincos naves. Entre ellos, la Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña (cuerpo del ejército colonial español formado por voluntarios catalanes creado en 1767) que ya había participado en la exploración de California. Parte de esta Compañía se quedó fortificando la isla de Nutka y el resto se repartió entre los barcos para seguir explorando: fundaron Córdova (topónimo hispano más al Norte en la actualidad) y tomaron posesión de otras tierras.



    ¿Blas de Lezo defendió Colombia? Los catalanes defendimos Alaska |
    Sí, els catalans també vam participar a la conquesta d’Amèrica. Com la resta d’espanyols, perquè som Espanya. Malgrat que la consellera Rigau provi d’amagar-ho.

  7. #7
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    BARRETINAS CATALANAS EN LA ALASKA DEL SIGLO XVIII, POR JAVIER SANZ

    La bula menor Inter caetera otorgada por el papa Alejandro VI en 1493 adjudicaba a los reyes de Castilla y León todas las tierras halladas y por hallar al oeste del meridiano que dista cien leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde. Posteriormente sería modificado, por le Tratado de Tordesillas, para que Portugal pudiese tomar la posesión de Brasil.
    Tuvieron que pasar casi tres siglos, y alguna sospecha de que los rusos deambulaban por allí, para que los españoles decidiesen tomar la posesión de las tierras – la propiedad ya la tenían concedida por la bula papal – del continente americano más allá del paralelo 60° Norte… Alaska. En 1774, desde el virreinato de Nueva España, se envió una expedición al mando del capitán Juan José Pérez Hernández. Lamentablemente, la enfermedad de varios marineros le obligó a regresar sin llegar a su objetivo pero, aún así, todavía se pudo tomar posesión de la isla Nutka y otras a la altura de los 50° Norte. Posteriores expediciones, bordeando la costa californiana, fueron llegando más Norte: estuario del río Columbia, islas Kayak, la sierra de San Elías, la península de Kenai… En 1789, se ordenó ocupar la isla de Nutka por la presencia de rusos y cuando llegaron los españoles – ¡Oh, sorpresa! – merodeaban por la zona los ingleses. Esteban José Martínez, al mando de la fragataPrincesa, no se dejó intimidar y apresó a los ingleses. El cambio de virrey en Nueva España, al regreso del capitán, supuso que en lugar de una honrosa felicitación recibiese una dura reprimenda ante el temor de que aquel episodio supusiese el inicio de una guerra con Inglaterra.





    Mientras la diplomacia española e inglesa negociaban la salida de aquella situación, siempre con los ingleses con la sartén por el mango por su superioridad naval, desde Nueva España se volvía a enviar otra expedición al Norte compuesta por cincos naves. Entre los componentes de aquella expedición figuraba la Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña (cuerpo del ejército colonial español formado por voluntarios catalanes creado en 1767) que ya había participado en la exploración de California. Parte de esta Compañía se quedó fortificando la isla de Nutka y el resto se repartió entre los barcos para seguir explorando: fundaron Cordova (topónimo hispano más al Norte en la actualidad) y tomaron posesión de otras tierras.

    Fuerte de San Miguel Nutka


    Tras la firma de los tratados de San Lorenzo, los españoles debían devolver todo lo capturado a Inglaterra, se les concedía el comercio en el Pacífico Norte y, además, se fijaban los límites de las posesiones españolas más al Sur. Castellanos, extremeños, gallegos, catalanes… sufrieron las duras condiciones climatológicas de Alaska y el acoso de rusos e ingleses pero aguantaron en sus posiciones y mantuvieron las posesiones conquistadas. Todo lo que consiguieron juntos, se perdió por los políticos… ¿Os suena?



    De las barretinas que se citan en el título, tenemos constancia por las anotaciones de la expedición Malaspina cuando en 1791 llegó a Nutka.

    BARRETINAS CATALANAS EN LA ALASKA DEL SIGLO XVIII, POR JAVIER SANZ - Manos de Tiza

  8. #8
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    ALASKA Y EL VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA





    ALASKA Y EL VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA


    (EXPEDICIONES DESDE SAN BLÁS EN LA NUEVA GALICIA)

    Hacia el año de 1800, el Virreinato de la Nueva España comprendía la mayor parte de las tierras de Norteamérica.
    A fines de la dominación española en el continente americano, el territorio de la Nueva España llegó a extenderse hasta las costas de Alaska.


    Ya para 1568, el capitán Juan de Islas, compañero del Padre Andrés de Urdaneta (en las navegaciones hacia y desde, las Islas Filipinas), proponía a la Corona Española averiguar, partiendo del Archipiélago Filipino, si las costas de China se prolongaban hasta la California (conquistada por Hernán Cortés), o si estaban separadas por algún brazo de mar, pero las expediciones que llevaron a cabo Pedro de Unamuno y Sebastián Rodríguez Zermeño fracasaron.


    En cambio tuvieron éxito las que las expediciones que partieron del puerto de San Blas, en el antiguo Reino de la Nueva Galicia, rumbo a Alaska en busca del supuesto estrecho.
    La primera expedición fue la que salió de San Blas en 1774, al mando del alférez Juan Pérez. En la fragata Santiago recorrió la costa de la Alta California hasta los 55º latitud norte, en el actual territorio de Canadá.


    Le siguieron las expediciones del capitán Bruno Heceta y la del capitán Juan Francisco de la Bodega y Cuadra (1) en la goleta Sonora, llegaron ambas hasta el grado 60 de la actual Alaska, hasta la desembocadura del río Columbia, que se llamó Bahía de la Ascensión o Boca de Heceta, también fundaron el Puerto de Bucareli. Más tarde el 11 de febrero de 1779 el capitán De La Bodega en la fragata Nuestra Señora de los Remedios, y el Teniente Ignacio Arteaga a bordo de la fragata Nuestra Señora del Rosario salieron de San Blas y llegaron hasta las costas de Alaska. Arribaron al asentamiento español de San Lorenzo de Nutka, actualmente el puerto de Vancouver y el fuerte de San Miguel de Nutka en el Peñón sur de la isla de Nutka.


    El 8 de marzo de 1788 salió del puerto de San Blas, de nueva cuenta la fragata Nuestra Señora del Rosario al mando del Alférez José Esteban Martínez, acompañado del paquebote San Carlos capitaneado por Gonzalo López de Haro quienes llegaron también hasta Alaska y tomaron posesión de toda la costa porque los rusos y los ingleses merodeaban ya queriendo tomar las pesquerías españolas (novohispanas) que funcionaban por trueque con los indios. Martínez construyó un Fuerte de madera y piedra en 1789, pero fue desmantelado en octubre de ese mismo año. Fue después reconstruido y ampliado en 1790 por Pedro Alberni en la expedición de Francisco de Eliza: entonces el estrecho de Nutka fue reocupado por De Eliza. El capitán Alberni era catalán y traía consigo unos ochenta voluntarios catalanes.


    La fortificación consistía básicamente en una batería de artillería para la defensa del puerto y de las edificaciones, y estaba casi al lado de la casa del cacique indio Macuina jefe de la tribu Nuuchanult.


    El 4 de mayo de 1790, desde la base naval de San Miguel de Nutka (actual Vancouver) salió una expedición militar al mando del capitán Salvador Fidalgo para averiguar y expulsar en su caso a los rusos siberianos que ocupaban la costa. El Fuerte protegía el primer asentamiento español en esa costa, el asentamiento se llamó originalmente Santa Cruz de Nutca. El capitán de Eliza estableció tres líneas de defensa: La primera estuvo a cargo de la fragata de 300 toneladas Concepción, la segunda con los soldados a las órdenes de Alberni en tierra, y la tercera a cargo de la batería de artillería del Fuerte de San Miguel.


    La construcción de la batería fue complicada. Se construyó en lo alto de una isla rocosa, alta pero pequeña. Las troneras debían ser construidas para soportar las armas. Llevó cuatro días situar ocho grandes cañones. Más tarde, otros seis cañones menores fueron también instalados. La batería sin embargo no disponía de espacio suficiente para otros ocho grandes cañones que Eliza también había traído y fueron almacenados en la orilla. Fue una proeza heroica por tratarse de un trabajo en condiciones muy precarias a causa del crudo invierno y la fuerza de los vientos marinos.
    Inglaterra: la pérfida Albión, no cejaba en su empeño para desposeer a España de los inmensos y ricos territorios norteños de América, así que amenazó con una guerra más, y por medio de un convenio unilateral y forzado, se quedó con el puerto de Nutka y todos sus territorios del interior.


    Y hacia el 1800, la Corona Española tuvo que ceder forzadamente, a Inglaterra el puerto de Nutka, a causa de las llamadas Convenciones de Nutka. Perdiéndose para el Virreinato de Nueva España aquellas ricas tierras norteñas.
    LUIS OZDEN
    Febrero del 2016.


    Verdadera Historia de México: ALASKA Y EL VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA

  9. #9
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    Historia de España

    Nutka, el plan de Carlos III para conquistar Alaska

    Ante la presión inglesa, rusa y francesa, España emprendió la exploración de la costa de Norteamérica, y por breve tiempo dominó una posición clave.




    Nativos canadienses se dirigen a las naves españolas.


    Miguel A. Delgado @rosenrod

    19.03.2017 01:55 h.




    La serie de la BBC y FX Taboo, protagonizada por Tom Hardy y producida por Ridley Scott, está poniendo de moda el nombre de un lugar de sonido exótico, Nutka (o Nootka, según quien lo escriba). A lo largo de sus capítulos, se nos van narrando las luchas e intrigas, a principios del siglo XIX, entre la Corona inglesa, la East India Company y los recién nacidos Estados Unidos para hacerse con el control del estrecho de ese nombre en lo que hoy es la Columbia Británica, en Canadá. Unas luchas justificadas por el hecho de que ese territorio, dominado por una isla de poco más de 500 kilómetros cuadrados, era la llave que abría el Noroeste del continente americano, escenario en ese momento de la lucrativa industria de las pieles y por donde se suponía que pasaría una ruta hacia China en cuanto se encontrara el mítico Paso del Noroeste. Lecciones históricas muy interesantes, si no fuera por un pequeño detalle: que Nutka había sido española. Y hasta hacía poco tiempo.

    En realidad, es algo que no debería extrañar, por más que sea una parte de nuestra historia (otra más) borrada de la memoria colectiva. Porque es muy poco conocido que Carlos III, el perfecto monarca ilustrado, comprendió, gracias al consejo del virrey de Nueva España entre 1771 y 1779, Antonio María Bucareli y Ursúa, que lo que estaba sucediendo en Norteamérica podía comprometer gravemente la hegemonía española en el centro y el sur del continente.

    En el lejano Norte se estaba desarrollando una compleja partida de ajedrez que dibujaba uno de los escenarios más fascinantes de la historia: la presencia española había obligado a los ingleses a buscar una ruta por Canadá que pudiera llegar a Asia sin tener que pasar por suelo español. Los rusos, por su parte, iban expandiéndose y habían rebasado el estrecho de Bering, aduciendo que los habitantes de Alaska procedían de Rusia, lo que les daba derecho sobre aquellas tierras. Unos y otros habían descubierto el enorme negocio de las pieles, y los franceses también se habían sumado a la fiesta. ¡Ah! Tampoco faltaban los estadounidenses, claro, la última adquisición de la escena internacional.

    Por si ese cóctel no fuera suficientemente explosivo, los franceses redescubrieron el Memorial de Lorenzo Ferrer Maldonado, quien ya a finales del siglo XVI había intentado hacer creer a Felipe III que había descubierto el Paso del Noroeste, y que a través de él había llegado hasta Asia. Un relato tachado de invención pero que, misteriosamente, todas las potencias volvieron a creerse doscientos años después, por lo que lanzaron barcos y expediciones a descubrir ese canal que sólo había existido en la mente del granadino.

    En ese contexto, la Corona envió varias expediciones que fueron recorriendo la costa, llenándola de topónimos españoles, y llegando tan al norte como el cabo Español (hoy Hinchinbrook), en el paralelo 60º; es decir, en pleno Alaska, en territorio prácticamente inexplorado. El famoso estrecho de Nutka ya había sido avistado por Juan José Pérez Hernández en 1774, y cuatro años después Cook fue el primer europeo en poner el pie en una de las islas del mismo. En 1789 se produjo el desembarco efectivo de Esteban José Martínez en la propia isla de Nutka y la anexión oficial al Virreinato de Nueva España. A pesar de un intento inglés por hacerse con ella, las tropas españolas lograron permanecer y fortificar la isla.





    Esteban José Martínez, quien anexionó Nutka a la Corona española en 1789.


    Ése fue el panorama que se encontró Alejandro Malaspina a su paso durante su viaje alrededor del mundo en 1791. En su diario anotó su emoción cuando, al acercarse, vio "tremolar la bandera nacional en un altito". Las tropas allí acantonadas pertenecían a la Compañía de Voluntarios de Cataluña, como se puede ver en los múltiples grabados realizados por los dibujantes del barco, que plasmaron la abundancia de los uniformes con la típica barretina. Cuando, poco después, Malaspina siguió viaje al Sur, era optimista: había firmado un acuerdo sólido con el jefe indígena, y se daba cuenta del enorme potencial de aquel estrecho para abrirle las riquezas del Noroeste.

    Pero será sólo una gloria efímera: poco después, desembarcaron los ingleses, y durante cuatro años obligaron a España a compartir el territorio sin que ninguno reivindicara la posesión. Finalmente, en 1795, los españoles se retiraron, y terminaron haciéndolo de todo el litoral del Noroeste. Prácticamente todos los topónimos fueron cambiados, y son muy pocos los que permanecen; uno de ellos, Valdez, la localidad donde finaliza el famoso oleoducto de Alaska (tristemente conocido también por la tragedia del hundimiento del Exxon Valdez). Apenas queda nada del recuerdo de que mucho de aquel litoral fue explorado y cartografiado por primera vez por exploradores españoles. Eso no lo superas ni tú, Tom Hardy.



    ___________________________________

    Fuente:

    Nutka, el plan de Carlos III para conquistar Alaska
    Última edición por Mexispano; 21/03/2017 a las 04:34

  10. #10
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    De mi libro «BANDERAS LEJANAS», que acaba de alcanzar su 13ª Edición

    Esto es Cordova, Alaska, a 60°32′21″ Latitud Norte y 145°42′08″ Longitud Oeste.

    En 1790, el conde de Revillagigedo, virrey de Nueva España, envío al capitán Salvador Fidalgo, al mando del «San Carlos» al fuerte de San Lorenzo de Nutka (actual Columbia Británica, en Canadá), la base española más al norte en América, para desde allí, intentar localizar puestos rusos.

    Navegando siempre hacia el norte, el 3 de junio desembarcaron en la costa del actual Orca Inlet (Cala de la Orca) y, en una ceremonia solemne erigieron una gran cruz de madera, y declararon la soberanía española sobre Alaska. El lugar fue llamado Puerto Córdova, en honor de don Luis de Córdova, capitán general de la Armada Española.

    Fidalgo continuó a lo largo de la costa, hasta alcanzar punta Gravina, donde celebró otra ceremonia de soberanía española, y descubrieron un puerto, al que llamaron Puerto Valdez, en honor de Antonio Valdés, entonces Ministro de la Armada.

    Ese día, 15 de junio de 1790, el Imperio Español alcanzó la máxima expansión de su historia.

    Ambas son hoy en día las localidades con nombre en castellano, más al norte del mundo.






    ___________________________________

    Fuente:

    https://www.facebook.com/photo.php?f...type=3&theater
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas

  11. #11
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    España conquista el fin del mundo: las memorables expediciones a las gélidas costas de Alaska y Canadá

    En las últimas décadas del siglo XVIII una serie de expediciones ampliaron los dominios españoles en extremo noroeste de Norteamérica

    Para escucharlo, haz clic en el Play del reproductor

    Manuel Trillo

    @manueltrillo


    Diego Moreno Bermejo

    @morenobermejo


    Actualizado: 20/03/2019 10:16 h



    En las últimas décadas del siglo XVIII, mientras Estados Unidos daba sus primeros pasos como país tras la independencia de las trece colonias británicas en Norteamérica, España seguía ensanchando los confines del mundo conocido al otro lado del continente, en el litoral del Pacífico. Una serie de expediciones navales exploraron entre 1774 y 1795 las frías tierras de Alaska y el oeste de Canadá, incorporándolas de manera efectiva a los territorios españoles.

    Hoy día, dos pequeñas localidades más allá de los 60º de la latitud norte mantienen el nombre con el que fueron bautizados aquellos remotos parajes entonces: Valdez y Cordova. Se trata solo de dos ejemplos de los numerosos vestigios en la toponimia de la región de una época fascinante, apenas conocida por el gran público, en la que aguerridos marinos como Juan Pérez, Juan Francisco de la Bodega y Quadra o Salvador Fidalgo, entre otros, llevaron la bandera española hasta el último rincón del planeta.




    ESTAMOS EN LA HISTORIA V. «CUANDO ESPAÑA CONQUISTÓ EL FIN DEL MUNDO»

    -Un reportaje de Manuel Trillo.

    - Narración: Diego Moreno.

    - Con la colaboración de: Andrea Carrasco, Rodrigo Muñoz y Patxi Fernández.

    - Ilustración: David Conde.


    Con fragmentos de los diarios de J. F. Bodega y Quadra publicados en «El descubrimiento del fin del mundo (1775-1792)» (Alianza Editorial, 1990) y de Salvador Fidalgo, archivados en el Museo Naval de Madrid.




    _______________________________________

    Fuente (con audio):

    https://www.abc.es/historia/abci-esp...COdIsft1-9xbeE

  12. #12
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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

    El conflicto de Nutka, 1790

    18 febrero, 2021



    Santiago Gómez

    Introducción

    En 1790 estalla uno más de los numerosos conflictos que hubo entre España y Gran Bretaña por la posesión de territorios en el continente americano, se trata en esta ocasión del territorio de Nutka (Nootka), situado en la costa norte del océano Pacífico, en la actual isla de Vancouver, Columbia Británica (Canadá).

    Este conflicto estuvo a punto de provocar una guerra entre las dos naciones. Los hechos puntuales que provocaron la crisis diplomática fueron la detención en junio de 1789 por el capitán español Esteban José Martínez de dos buques británicos y sus dotaciones en la bahía de Nutka.

    A lo largo de los siglos de presencia europea en América hubo cientos o miles de detenciones de buques que no provocaron un conflicto de tales proporciones.

    Mapa con la situación de la isla de Nutka, o Nootka, en la Isla Vancouver, Columbia británica, Canadá. Google Maps.

    Cierto es que las posibilidades económicas y estratégicas del territorio del noroeste del Pacífico eran enormes, pero no era eso lo que estaba en juego, sino el monopolio español en América, mantenido durante siglos.

    Como en otras ocasiones, hubo conversaciones diplomáticas con otras naciones para atraer aliados a la causa de cada bando.

    En este caso, España se quedó sola y Gran Bretaña puso en juego su potencia naval para hacer valer sus intereses.

    Antecedentes. Las primeras exploraciones


    Existía en el siglo XVIII un casi total desconocimiento de la costa noroeste de América. España comienza a realizar varias expediciones por diversos motivos, muchos de ellos científicos, como la búsqueda de un paso que comunicara los dos océanos y la defensa de los intereses españoles ante la penetración extranjera, sobre todo rusa.

    Varios factores propician las nuevas exploraciones hacia la Alta California.

    El principal fue la preocupación en Madrid y el virreinato de Nueva España del número, cada vez mayor, de buques anglo-americanos que llegaban a las costas del Pacífico y sobre todo rusos, que avanzaban desde Alaska hacia el sur, por lo que se empieza a plantear llegar lo más al norte posible, evitando así futuros asentamientos y reivindicaciones de los rusos.

    El virrey marqués de Croix recibe la orden de 30 de noviembre de 1767 de ocupar San Diego y Monterrey. Por aquel entonces se encontraba en Nueva España el visitador general José de Gálvez, enviado desde Madrid para investigar el estado de las finanzas y la organización administrativa.

    Mapa de la isla de Nutka, o Nootka y sus alrededores. Google Maps.

    A Gálvez le correspondió la organización por tierra y mar de una expedición a la Alta California. Eligió de base el puerto de San Blas, que se convirtió en apostadero naval y base de las futuras expediciones. A mediados de mayo de 1768 convoca Gálvez una reunión en San Blas para preparar la expedición.

    Se contaba con los bergantines San Carlos (a) El Filipino, y San Antonio (a) Príncipe, las pequeñas goletas de 30 toneladas Sinaloa y Sonora y los paquebotes Concepción y Lauretana, a los que se sumó el recién botado San José.

    Como tropa se eligió a 25 soldados de la Compañía de Voluntarios de Cataluña, al mando del teniente Pedro Fages, que estaban basados en Guaymas, cerca de San Blas.

    Gálvez embarcó en la goleta Sinaloa para comandar en persona la expedición. Esperó tres meses, al sur de la península de California, la llegada del resto de buques, pero habían regresado a puerto por el mal tiempo.

    Tras carenar los buques, embarcar los víveres y pertrechos, la expedición naval sale de nuevo en enero de 1769. Debían llegar al puerto de La Paz, al sur de la península californiana, desde donde iniciarían la travesía rumbo norte.

    El San Antonio no pudo entrar en el citado puerto a causa de los vientos contrarios y arribó el 25 de enero de 1769 a la bahía de San Bernabé, en el cabo San Lucas, extremo sur de la península de California. Estaba al mando de Juan Pérez y llevaba como segundo al mando al piloto Miguel del Pino, dos sacerdotes y 28 marineros.

    Allí se mantuvo casi un mes donde se le reconocieron sus costados, hasta comenzar su navegación hacia el norte el 15 de febrero de 1769. Mientras tanto, el paquebote San Carlos zarpa el 10 de enero de 1769 del puerto de La Paz y llegan el día 14 a la bahía de San Bernabé, en el cabo San Lucas, acompañado por el paquebote Concepción.

    El 15 de enero dobla el cabo San Lucas en solitario rumbo al norte. Se encontraba al mando del teniente de navío Vicente Vila, su segundo el piloto Jorge Estorace, llevaba capellán, cirujano, un ingeniero y los 25 soldados al mando del teniente Fages.
    Llegaron a San Diego, el San Antonio el 11 de abril y el San Carlos el 29 del mismo mes, tras una penosa travesía.

    La expedición naval y terrestre se concede al capitán Gaspar de Portolá, del Regimiento de Dragones de España. La expedición terrestre sale de Loreto el 24 de marzo de 1769 y, después de muchos avatares en el desierto, llega a San Diego el 14 de mayo, punto de reunión de las dos expediciones.

    El San Carlos había llegado con todos los hombres enfermos, excepto dos hombres, uno de ellos el teniente Vila. La enfermedad se contagió a los hombres del San Antonio, y fallecieron casi medio centenar. Era imposible cumplir las órdenes de Gálvez en tales circunstancias.

    Con los pocos marineros disponibles a bordo del San Antonio, parte el 9 de junio de 1769 rumbo a San Blas para recoger marineros capaces de dotar al San Carlos, que quedó en la bahía de San Diego, con Vila, los enfermos y 10 dragones de cuera para protegerlos. A los veinte días llega a San Blas.

    El viaje de regreso a San Diego no fue tan sencillo a causa de las tormentas y vientos contrarios. Zarpó de San Blas el 20 de diciembre de 1769 y no llegó a su destino hasta el 24 de marzo de 1770 con tripulaciones de refresco, víveres y bastimentos.
    Mientras tanto, Portolá y fray Junípero Serra salen para Monterrey con los 28 dragones que le quedan, con el sargento Ortega y el teniente Rivera, 6 voluntarios de Cataluña con el teniente Fages, 15 indios cristianos, 6 arrieros, 2 sirvientes y dos sacerdotes.

    Vista del interior de la Cala de los Amigos en la entrada de Nutka. Se aprecia el asentamiento español a la izquierda.

    Los dos paquebotes emprenden la navegación desde San Diego el 16 de abril y llegan a Monterrey entre el 21 al 31 de mayo. Otras fuentes mencionan que llegaron el 24 de mayo. Con la llegada de Portolá y la expedición terrestre a Monterrey se realiza una ceremonia de toma de posesión el 3 de junio de 1770.


    El 9 de julio zarpa de Monterrey el San Antonio, con Portolá a bordo, y regresa a San Blas el 1º de agosto, mientras el San Carlos queda en San Diego, encontrándose en ese puerto en octubre de 1770, junto al paquebote San José.


    A partir de entonces, no sin grandes penalidades, Junípero Serra y sus franciscanos crearon varias misiones y se fueron asentando familias de forma definitiva en la Alta California.

    Nuevas exploraciones

    José de Gálvez, el antiguo visitador, había regresado a Madrid y defendió en la Corte la necesidad de consolidar los asentamientos y ampliarlos hacia el norte. Por los informes llegados del conde de Lacy, embajador en la corte rusa, existía un amplio comercio ruso en las costas de Alaska.

    Por orden de Carlos III el virrey de Nueva España, Antonio Bucarelli, estableció una serie de expediciones científicas y militares para contrarrestar esa presencia extranjera.

    La noche del 24 al 25 de enero de 1774, al mando del alférez graduado de fragata y primer piloto Juan José Pérez Hernández, más conocido como Juan Pérez, zarpa la fragata Santiago (a) Nueva Galicia, del puerto de San Blas y recorrió las costas de California.

    Llevaba como segundo en el mando al 2º piloto Esteban José Martínez. Pasó por San Diego y Monterrey y tenía órdenes de llegar hasta los 60º N para reconocer los lugares más oportunos para un futuro asentamiento. Desde Monterrey alcanzó los 55º 17’ de latitud y descubrió el acceso a un puerto, que más tarde sería conocido como Bucareli.

    Descendiendo por la costa reconoció la entrada a la bahía de Nutka, lugar en el que fondeó el 9 de agosto y al que llamaron San Lorenzo, por ser al día siguiente 10 de agosto el día de San Lorenzo en el calendario. Pérez informó que se encontraba a los 49º 30’ de latitud. Regresó a San Blas el 3 de noviembre de 1774.

    La expedición de Juan Pérez está bien documentada por los diarios y derroteros escritos y entregados al virrey Bucarelli. Lo mismo hicieron los frailes Juan Crespi y Tomás de la Peña Sarabia, que escribieron diarios más descriptivos y humanos de lo acontecido, además de los encuentros con los nativos.

    El virrey Bucareli organiza al año siguiente una segunda expedición hacia el norte. Estaba liderada por el teniente de navío Bruno de Heceta, comandante de la fragata Santiago, siendo su segundo el alférez de fragata y primer piloto Juan José Pérez, de segundo piloto Cristóbal Revilla, el cirujano Juan González y dos sacerdotes, además de 80 hombres de tripulación.
    Le acompañaba la goleta Felicidad (a) Sonora, mandada por el teniente de fragata Juan Francisco de la Bodega y Quadra y su segundo era el piloto Francisco Mourelle de la Rua. Zarparon de San Blas el 16 de marzo de 1775.

    Aunque Bruno de Heceta regresa antes de llegar a Alaska, a la altura de los 45º de latitud norte, entrando en Monterrey el 29 de agosto tras descubrir la desembocadura del río Columbia, la goleta Sonora llega en el mes de agosto hasta Sitka, a 59º de latitud norte y futuro emplazamiento de la capital de la Alaska rusa.


    Retrato del marino Juan Francisco de la Bodega y Quadra (1743-1794). Museo Naval de Madrid.

    Entra en Monterrey el 7 de octubre y se reúne con Heceta, regresando ambas naves a San Blas el 20 de noviembre. La mala noticia fue el fallecimiento del piloto Juan José Pérez. Hasta ese momento ningún otro europeo había alcanzado esa latitud.
    Del diario escrito por Mourelle, publicado después por Saines Barrington, se aprovechó años más tarde el famoso marino y explorador británico James Cook en su última expedición.

    También zarparon otros buques, como el paquebote o bergantín San Carlos (a) El Filipino, al mando del teniente de navío Miguel Manrique, su segundo el teniente de navío Juan Bautista Ayala y el piloto José Cañizares, para llegar a Monterrey el 27 de junio de 1775 con provisiones y continuar al norte para explorar la bahía de San Francisco.

    Manrique enloqueció y Ayala toma el mando. Llega a la bahía el 1º de agosto y la explora durante cuarenta días. Hechas las cartas náuticas y mapas, regresa a Monterrey el 22 de septiembre.

    De California a Alaska

    El 29 de marzo de 1778 llega a Nutka el británico James Cook con las corbetas Resolution y Discovery. Cook reclamó el territorio para Gran Bretaña y lo llamó Puerto Pacífico. Pasados los años, este puerto sería denominado San Lorenzo de Nutka por los españoles y Nootka Sound por los británicos.

    La visita de Cook es primordial para entender el conflicto que años más tarde tendría lugar. Muchos historiadores británicos reconocen la llegada de Juan Pérez a Nutka en 1774, pero la ignoran o desprecian su importancia.

    Robin Fisher llega a afirmar que Cook y sus hombres fueron los primeros europeos en tener contacto con los indios de Nutka. Seguidamente reconoce la visita cuatro años antes de Juan Pérez y el comercio con algunos indios, pero no desembarcó a tierra e incluso duda que el lugar al que llegó Pérez fuera Nutka.

    Los derechos de posesión británica, para Fisher y otros autores, se basan en que Cook pasó mucho tiempo realizando trabajos científicos y teniendo contacto con los nativos, quitando importancia, si es que lo mencionan, la visita anterior de Juan Pérez.
    Lo cierto, y muchos lo olvidan, es que Cook y sus hombres encontraron pruebas de la presencia anterior de los españoles. Se trataba de dos cucharas de plata españolas propiedad del piloto Esteban José Martínez, segundo en el mando en la expedición de 1774, y que los indios le habían robado.

    La segunda ocasión en la que los españoles llegan a Nutka fue en 1779. El 11 de febrero de ese año zarpa de San Blas y explora las costas de Alaska la fragata recién botada Nuestra Señora del Rosario (a) La Princesa, al mando del teniente de navío Ignacio de Arteaga y su segundo el teniente de fragata Fernando Quirós, acompañado de la fragata Nuestra Señora de los Remedios (a) Favorita, mandada por el teniente de fragata Juan Francisco de la Bodega y Quadra y llevaba como segundo al alférez de fragata Francisco Mourelle.

    La orden del virrey era llegar hasta los 70º latitud norte, alcanzando en su viaje el golfo del Príncipe Guillermo el 22 de julio de 1779 a 61º. En la costa levantaron los españoles una cruz y proclamaron estas tierras de dominio español.

    Pero pasaron diez años sin que los españoles hicieran nada. Tras la muerte del virrey de Nueva España Antonio María de Bucareli y Urzúa en 1779 le sucedió en el cargo de forma interina Martín de Mayorga, hasta que en 1783 le sucedió el nuevo virrey Matías de Gálvez.

    Al año de gobierno fallece y le sucede su hijo Bernardo de Gálvez, muerto también al cabo de un año. Pasó más de un año sin que se ocupara el cargo y nadie quiso tomar la decisión de emprender nuevas expediciones.

    Por otra parte, no sobraban los recursos para emprender nuevos establecimientos en el norte y llevar a cabo una colonización viable.

    Mientras tanto, rusos, franceses, norteamericanos y británicos aprovecharon la ocasión para explorar y sacar beneficios de los muchos recursos de la zona.

    El francés Jean-François de Galaup, conde de La Perouse, no informó a su llegada a Monterrey que había explorado la región y había establecido un puesto que llamó Port des Français.

    También se tuvo conocimiento de que los rusos realizaban comercio de pieles y habían establecido algún puesto más al sur de lo que se suponía. También naves británicas realizaron navegaciones.

    En 1785 llegó a la zona el bergantín Terrible, en 1786 el paquebote Nootka y en 1788 el Felice Aventurer y el Ifigenia Nubiana. Estos buques estaban afincados en Macao y eran propiedad de la firma portuguesa Merchant Propietors, aunque era su promotor el británico John Meares.

    El teniente Meares afirmó que en 1787 compró unos terrenos y construyó una barraca, hecho que tendrá repercusiones en el futuro. Ante estas y otras alarmantes noticias, Carlos III ordena en enero de 1787 realizar una cuarta expedición y el ministro Floridablanca da las instrucciones el 8 de julio de ese año para afirmar la soberanía española en la zona.

    El 8 de marzo de 1788 zarparon del puerto de San Blas la fragata Nuestra Señora del Rosario (a) La Princesa, y el paquebote San Carlos (a) El Filipino, a los mandos del alférez de navío graduado Esteban José Martínez Fernández de la Sierra y el primer piloto Gonzalo López de Haro.


    Retrato de Esteban José Martínez Fernández y Martínez de la Sierra.

    Tras una disputa entre estos comandantes, los dos buques se separan. López de Haro llega a Unalaska donde dos fragatas rusas estaban preparadas para establecerse en Nutka, según habían anunciado algunos comerciantes rusos.

    La causa era impedir el comercio de los británicos, pues el capitán Gree, comandante de un paquebote, había llegado a Unalaska en 1783 y manifestado a los rusos que Nutka les pertenecía desde su descubrimiento por el capitán Cook. Martínez fue informado también de este hecho en las Aleutianas por el ruso Zaikov.

    Pero se enteró de un hecho aún más alarmante, el comerciante británico John Meares había realizado varios viajes a Nutka para comerciar con pieles.

    Ante estas noticias, Martínez decide no seguir explorando y regresar a San Blas para informar al virrey. López de Haro regresa a San Blas el 22 de octubre y Martínez el 6 de diciembre.

    Tras regresar a San Blas, Martínez informa al nuevo virrey Manuel Antonio Flores. Sin esperar autorización de Madrid, el virrey ordena a Martínez preparar una nueva expedición para establecerse en Nutka.

    El 18 de febrero de 1789 salen de nuevo de San Blas la fragata Princesa y el paquebote San Carlos. Embarcaron un sargento, 2 cabos y 28 soldados. El 9 de marzo zarpa la fragata Nuestra Señora de Aránzazu, al mando del primer piloto graduado de alférez de navío José Cañizares para llevar provisiones a los presidios de California y llegar hasta Nutka para dar instrucciones del virrey a Martínez.

    Cuando llega la fragata Princesa el 5 de mayo a la isla de Nutka, Martínez ordena construir algunos edificios y desembarca algunos cañones para formar una batería apuntando al mar y la bahía. Eran seis cañones de a 12 libras y 4 de a 8 libras. El 13 de mayo llega a Nutka el paquebote San Carlos al mando de López de Haro.

    El mismo día de la llegada de la fragata Princesa encuentra varios buques fondeados, el bergantín Columbia Rediviva y la balandra Lady Washington, ambos propiedad de Robert Gray, matriculados en Boston. Sus capitanes, John Kendick y Robert Gray, manifestaron que se refugiaron allí por el mal tiempo. Martínez acepta sus excusas y les deja en total libertad, no hallando motivos para detenerlos.


    «Columbia en una tormenta», por George Davidson, pintor que sirvió a bordo del Columbia Rediviva en 1793.

    El comandante Martínez recibe muestras de afecto de los nativos, en especial del jefe Macuina, mostrándole las conchas de Monterrey que en 1774 le había regalado y que conservaba Macuina con gran aprecio.

    La situación se complica con la presencia de buques británicos en la zona. John Meares había dejado en los alrededores de la isla de Nutka al capitán William Douglas, comandante del paquebote o goleta Iphigenia Nubiana.

    Este buque navegaba bajo bandera portuguesa y pertenecía a la firma comercial afincada en Macao, propiedad de Juan Carvalho. Aunque su comandante era el portugués Francisco de Viana, el mando efectivo lo ejercía Douglas, y fue a éste al que Martínez le solicita sus papeles e instrucciones.

    Todo parecía en regla, pero Martínez sospecha que los documentos entregados y escritos en portugués no eran sinceros y retiene al paquebote y su tripulación a la espera de instrucciones del virrey. Durante la espera, se permite a Douglas abastecerse y reparar la nave.

    Douglas informa a Martínez que se esperaba la llegada de otra nave llamada North West America, de la misma compañía portuguesa y al mando de Robert Funter, el cual se haría cargo del pago de las reparaciones y de las provisiones.

    Douglas se hizo a la vela con su paquebote Iphigenia Nubiana para regresar a su base de Macao, al ser liberados por Martínez el 26 de mayo, zarpando rumbo a las islas Sandwich el 2 de junio.

    Había sido abastecido, reparado y tenía su carga intacta, unas 700 pieles de nutria, llegando a Macao en octubre de 1789.
    Una semana después de zarpar el Iphigenia Nubiana aparece la goleta Norh West America, como había anticipado el capitán Douglas. Tras repararla de sus averías, Martínez la incorpora a su flotilla con el nombre de Santa Gertrudis (a) La Magna, en satisfacción a los gastos ocasionados por el Iphigenia.

    Esta nave saldría el 21 de junio al mando de José María Narváez para explorar la costa sur de Nutka, regresando a primeros de julio. El 16 de junio llega la balandra británica Princess Royal, al mando de Thomas Hudson, de la misma compañía de Meares afincada en Macao.

    Hudson y la tripulación fueron tratados con cortesía. Martínez le dejó marchar el 2 de julio con toda su carga intacta y con instrucciones de no comerciar en territorio español.

    El incidente

    El 2 de julio aparece a la entrada de la bahía otro paquebote británico, el Argonaut, al mando del teniente James Colnett. Martínez le invita a entrar en el puerto y abastecerse. Al mismo tiempo entrega a Colnett una carta de agradecimiento de Hudson en la que mostraba el buen trato recibido.

    Colnett informa a Martínez que tenía la pretensión de tomar posesión de Nutka y fortificarlo, basándose sus derechos en el descubrimiento de aquellas tierras por el británico James Cook en 1778.

    Hay que recordar que Martínez fue el segundo en el mando en la expedición a Nutka de Juan Pérez en 1774, cuando España toma posesión del lugar.

    Tenía como testigo al jefe indio Macuina, narrando a los capitanes británicos y americanos el suceso protagonizado por el propio Martínez cuando hirió de forma involuntaria a uno de los nativos, que era precisamente hermano del jefe Macuina.
    Martínez le hizo saber a Colnett que se encontraba en territorio español, pero si quería entrar en la bahía sería bien tratado y podría salir sin impedimentos.

    Después de algunos debates, Colnett accede a entrar, fondeando entre los dos buques de guerra españoles, resistiéndose siempre a mostrar sus documentos e instrucciones.

    El 4 de julio manifiesta Colnett sus intenciones de zarpar esa misma noche. Martínez le pide que antes suba a bordo del Princesa para mostrar los papeles.

    Colnett acude con su uniforme y espada, no reconociendo la autoridad de los españoles sobre Nutka. El altercado entre estos dos oficiales de fuerte carácter se resuelve con el arresto del británico.

    Incautación del capitán Colnett durante la crisis de Nootka, 1789. Centennial History of Oregon, de Joseph Gaston.

    Desde ese momento, Colnett estuvo delirante y fuera de sus cabales por lo que Robert Duffin, primer piloto y segundo en el mando, tuvo que hacerse cargo de la tripulación y la nave.

    Su segundo afirmó lo siguiente:

    Captain Colnett has been in a high state of insanity; sometimes he starts, at other times he asks how long he has to live, who is to be his executioner, what death he is to be put to, with all such delilious expressions… which induces me and every other person who sees him, to believe his brain is turned.

    (El capitán Colnett ha estado en un gran estado de locura; a veces se sobresalta, otras veces pregunta cuánto tiempo le queda de vida, quién será su verdugo, qué muerte se le va a dar, con todas esas expresiones delirantes … lo que me induce a mí y a todas las demás personas que lo ven a creer que su cerebro está trastornado).
    El 14 de julio sale el paquebote Argonaut rumbo a San Blas marinado con dotación española, al mando del teniente José Tobar y Tamariz. Llega a San Blas el 15 de agosto.

    El 13 de julio regresa a Nutka la balandra Princess Royal desoyendo las instrucciones dadas por Martínez. Su comandante Hudson entró en la bahía en un bote, siendo arrestado con sus hombres, tras lo cual, su buque es abordado por los hombres de Martínez y capturado.

    El 27 de julio sale de Nutka la balandra Princess Royal, rebautizada Princesa Real, al mando del primer piloto José María Narváez. Llega a San Blas el 27 de agosto de 1789. La tripulación del North West America es embarcada en el buque Columbia, que sale de Nutka en agosto rumbo a China.

    Cuando llegan los dos buques capturados a San Blas, determina el virrey Flores que se desembarque la carga en presencia de sus capitanes y firmasen los inventarios que se realizan, guardándose ellos una copia. También dispone carenar los buques tras realizar un presupuesto, siempre con el conocimiento y beneplácito de los británicos.

    Conforme al reglamento que reinaba entonces en San Blas, quedan los capitanes y dotación en libertad, sin poder salir de San Blas hasta que se determinase si las capturas eran o no “buena presa”, atendiéndoles con buen trato y alojamiento y un sueldo correspondiente a sus empleos.

    A petición de los capitanes Colnett y Hudson, el nuevo virrey conde de Revillagigedo les concede trasladarse a Méjico capital para trasladarle sus quejas.

    El virrey manda formar Consejo de Guerra a Martínez, pero con la ausencia del acusado y de muchos de los testigos por hallarse en comisiones y asuntos del real servicio, y el deseo de los demandantes de obtener una pronta libertad que no sería posible en un largo juicio, determina al virrey concluir el juicio.

    Mientras tanto llega la Real orden del 26 de enero de 1790 por la que se debían restituir los buques británicos y también se toma la determinación de conservar el puesto de Nutka.

    El Argonaut es liberado el 9 de julio de 1790 y Colnett se hace a la vela. Llega a Nutka en enero de 1791 tras recalar en dos ocasiones en la costa.

    A pesar de recibir la orden del virrey Revillagigedo de no comerciar, Colnett obtiene mil pieles de nutria entre octubre de 1790 y marzo de 1791.

    Llega a Macao con la mercancía a finales de mayo de 1791, pero los puertos chinos estaban cerrados para los comerciantes de pieles. Pone rumbo a Japón, donde consigue un éxito menor en la venta de las pieles. Llega a Inglaterra y vende el resto de las pieles a la Compañía de las Indias Orientales por 9.760 libras.

    Cuando la orden de liberar los buques llega a San Blas, el Princesa Real, al mando de Manuel Quimper, ya había zarpado rumbo a Nutka con la expedición de Eliza.

    Después de su regreso a San Blas, en 1791 zarpa Quimper rumbo a Filipinas haciendo escala en las islas Sandwichs el 20 de marzo, fondeando tres días más tarde en la costa occidental de Hawai, en la actual bahía de Kawaihae.

    En las islas Filipinas tomaría el mando otro capitán para llevar la nave a Macao. El 1º de abril llega a la bahía de Karacacoa, donde se encuentra con el capitán James Colnett y su paquebote Argonaut. Colnett exige a Quimper que le entregue la balandra.

    El comandante español le responde que tiene órdenes de llegar a las islas Filipinas. En esta nueva disputa, tuvo que mediar el norteamericano Kendrick, que estaba al servicio de los españoles.

    Colnett estaba dispuesto a entablar combate, pero tuvo que desistir en sus pretensiones al ver que Quimper se preparaba también para el combate.

    Después de haber reconocido las islas Sandwich y levantar planos, Quimper llega a Manila el 11 de junio. La balandra es carenada y, antes de acabar el año, llega a Macao tripulada por un piloto, un contramaestre, un guardián y quince hombres, pero estaba en un estado ruinoso y los británicos se niegan a aceptarla.

    A pesar de ello, la embarcación pasa de nuevo a manos británicas y se pierde en un huracán ese mismo año.
    Como ya se ha mencionado, la fragata Aránzazu, sale de San Blas el 9 de marzo y llega a Nutka el 29 de julio de 1789 con provisiones y la noticia de la muerte del rey Carlos III. También lleva instrucciones del virrey Flores por las que se debía abandonar la posición de Nutka antes de fin de año.

    Sorprende que la orden de retirada está fechada el 25 de febrero de 1789, pocos días después de la salida de Martínez de San Blas, entrando en contradicción con las órdenes dadas a Martínez donde no se sospecha que la ocupación no sea definitiva.
    Según una carta del virrey Flores enviada a Antonio Valdés, ministro de Indias, la ocupación de Nutka era “fingida”, con el solo pretexto de adelantarse a los extranjeros. Estando ocupados en las órdenes de abandonar Nutka, en el mes de octubre apresan otra embarcación, la goleta norteamericana Fair American, al mando de Thomas Humphrey Metcalfe.

    Se encontraba en muy mal estado, los españoles la reparan y la envían a San Blas, al igual que a su dotación. Otro buque, el Eleanora, al mando del padre de Thomas, Simon Metclafe, pudo escapar. El 30 de octubre de 1789 se hacen a la vela las naves españolas con rumbo sur, llegando Martínez el 6 de diciembre al puerto de San Blas.

    La captura de los buques estadounidenses North West America y Fair America no provoca ninguna crisis diplomática entre Estados Unidos y España.

    Mientras todos estos sucesos ocurrían en la costa norte del Pacífico, en Madrid se hacen planes muy diferentes, a fin de impedir que los británicos se asienten en la zona. Se nombra un nuevo virrey de Nueva España, Manuel Vicente de Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo.

    Embarca en el navío de línea San Ramón y sale de Cádiz el 8 de junio de 1789. Llega a Veracruz el 9 de agosto. En el navío, al mando del brigadier Pedro Autrán, se habían embarcado también tropas y varios oficiales de la Armada destinados al apostadero de San Blas, el capitán de navío Juan Francisco de la Bodega y Quadra, los tenientes de navío Francisco de Eliza y Revenga, Salvador Fidalgo, Jacinto Caamaño y Moraleja, el teniente de fragata Ramón de Saavedra Giráldez, el 2º piloto Salvador Menéndez Valdés y el alférez de navío Manuel Quimper.

    La Corte española daba un gran impulso a las exploraciones en la Alta California y Alaska. Ese mismo año zarpan de Cádiz las corbetas Descubierta y Atrevida a los mandos de Alejandro Malaspina.

    Cuando el nuevo virrey se posesiona del mando, el 18 de octubre de 1789, da las órdenes para conservar Nutka y preparar una nueva expedición que sustituya a la anterior de Martínez.

    El 3 de febrero de 1790 salen de San Blas la fragata Concepción, de 30 cañones, al mando del comandante de la expedición el teniente de navío Francisco de Eliza, el paquebote San Carlos, al mando del teniente de navío Salvador Fidalgo, y la balandra Princesa Real, al mando de Manuel Quimper.

    Este último buque era uno de los capturados por Martínez. Con ellos fueron las tropas de la primera compañía de Voluntarios de Cataluña, compuesta por 80 hombres, pero sólo embarcaron 76 soldados al mando del capitán Pedro Alberni.

    Otro buque, la fragata Nuestra Señora del Rosario (a) La Princesa, debía haber zarpado con los buques de Eliza, pero se retrasa la puesta a punto del aparejo, zarpando el 15 de abril al mando del teniente de fragata Jacinto Caamaño.

    Lo primero que se hizo al llegar a Nutka, el día 4 de abril, fue construir un nuevo fuerte donde se instalaron 20 cañones, otros nueve edificios y hasta una huerta.

    El 4 de mayo se hace a la vela Fidalgo y recala el 23 en la bahía del Príncipe Guillermo, tomando posesión de aquel territorio, Alaska, el 3 de junio en nombre del rey Carlos IV. Al día siguiente descubre varios buques.

    Eran buques rusos fondeados en la actual península de Kenai. Fidalgo busca el principal asentamiento ruso, y lo encuentra en la isla de Kodiak.

    Ante los asombrados rusos, celebra cerca del puesto de Alexandrovsk, al sudoeste de la actual Anchorage, otra ceremonia de posesión del territorio. Pone rumbo sur para informar al virrey y llega a San Blas el 15 de noviembre de 1791.

    Por su parte, Quimper sale el 31 de mayo para realizar exploraciones en los canales del estrecho de Juan de Fuca, hasta la actual Puget Sound. Localiza en un lugar que llama Núñez Gaona, una excelente posición para establecerse.

    El 10 de agosto de 1790 intenta Quimper entrar en Nutka, pero los vientos contrarios y la niebla se lo impiden, llegando a Monterrey el 1º de septiembre y a San Blas en el mes de noviembre. La fragata de Caamaño, tras invernar en Nutka, regresa a San Blas el 5 de mayo de 1791.

    El conflicto diplomático

    Las noticias del incidente llegan a Madrid, y el 20 de enero de 1790 envía el conde de Floridablanca una nota al embajador español en Londres, marqués del Campo, para que se quejase de los intentos de usurpación de las posesiones españolas y se reconociese el dominio español sobre Nutka, lo que hizo el 10 de febrero.

    Debía añadir que el virrey de Nueva España había liberado a los ciudadanos británicos presos, al considerar que habían actuado por ignorancia y no deliberadamente.

    El primer ministro William Pitt (el Joven) afirmó que los británicos tenían derecho a comerciar en cualquier territorio español deseado, a pesar de las leyes españolas en sentido contrario.

    Sabía que esta afirmación era indefendible y probablemente conduciría a la guerra, pero se sintió impulsado a hacerlo por «la protesta pública» en Gran Bretaña.

    El gobierno británico, ante esa oleada de indignación, responde airadamente el 26 de febrero por el “acto de violencia” cometido, exigiendo la devolución de los navíos capturados. Pero había más, pedía una satisfacción justa y proporcionada.

    El líder de la oposición en el Parlamento era más firme en las declaraciones:

    We now hace the opportunity and ought to embrace it, of putting an end to the assertion of (Spain´s rights in the Americas) forever.

    (Ahora tenemos la oportunidad y debemos aprovecharla, de poner fin a la reivindicación de (los derechos de España en las Américas) para siempre)
    La ingenua corte española no esperaba una respuesta tan contundente. Los rusos habían atendido a las reclamaciones españolas en los términos siguientes:

    Que de mucho tiempo atrás tenía dada órdenes a los que comerciaban en Kamchatska de no establecerse en terrenos pertenecientes a otras potencias, y suponía que las órdenes habían sido obedecidas; pero de no ser así, si sus vasallos se hubieren introducido en aquella parte de la América española, pedía al Rey pusiese remedio, arreglando las infracciones con buena conformidad.

    ¿Por qué los británicos obraban de una forma tan agria?, y más importante ¿tenían razón en sus reclamaciones?

    Los tratados y acuerdos entre las dos naciones daban la razón a España. Todas las naciones reconocían la posesión española de los territorios de California.

    El artículo 8º del Tratado de Utrecht es muy claro respecto a ese punto, sin olvidar los actos de posesión de toda la costa californiana por parte española.

    Desde el final de la anterior guerra en 1783 existían disputas entre españoles y británicos sobre los establecimientos de Campeche y Honduras y no deseaban iniciar otra disputa por la costa norte del Pacífico. Los británicos, de la mano de su primer ministro Pitt, se negaban a acceder a las reclamaciones españolas.

    Estaban dispuestos a ir a la guerra para que sus buques pudiesen comerciar y navegar libremente por el Pacífico. Para complicar más la disputa llega a Inglaterra en abril el capitán Meares, y el 13 de mayo de 1790 presenta un Memorial en la Cámara de los Comunes demostrando la compra en 1787 de unas tierras y una casita de madera al rey Macuina.

    En la ensenada de Clayoquot, al sur de Nutka, compró Meares otras dos casas de madera. Sus informes y el de sus compañeros son bastante contradictorios respecto a estas compras y es indudable que trató de exagerar para magnificar la importancia de sus expediciones.

    Cuando Martínez llegó a Nutka a primeros de mayo de 1789 no quedaba vestigio de ningún edificio comprado o construido por Meares. Este dato lo corroboran las declaraciones de los comandantes de las naves detenidas por Martínez y el desconocimiento del hecho que manifestaron Douglas y Colnett.

    Pero Meares afirmó que las tierras compradas habían sido tomadas por los españoles, acusó a Martínez de matar a un jefe indio y de obligar a trabajar en las minas en los chinos llevados por Colnett. Meares insistió en el Memorial en la conducta salvaje y violenta de los españoles.

    A Martínez lo trató de falsario, mentiroso y ladrón. De haber sido ciertas las afirmaciones de Meares y Colnett, el teniente Martínez debería haber sido juzgado por piratería.

    Pero sus afirmaciones carecían de fundamento. En las investigaciones posteriores, Macuina negó haber vendido tierras, la muerte del jefe indio fue un acto temerario de un soldado español, y no había minas.

    La costumbre y política española de mantener sus documentos en secreto, llevó a los escritores contemporáneos, incluidos a algunos españoles, a creer la versión de Meares.

    Este caso recuerda al que hace más de 50 años protagonizó Robert Jenkins, el cual fue utilizado como excusa para iniciar una guerra contra España por una cuestión económica. No se puede pasar por alto que las guerras han sido provocadas por los poderosos comerciantes británicos respaldados por la poderosa armada de su nación.

    En resumen, el derecho internacional vigente daba la razón a los españoles, la superioridad naval se la daba a los británicos, y esa fue su arma.

    Bien cierto es que el choque entre dos hombres de fuerte carácter, Martínez y Colnett, traería consecuencias. Martínez tuvo serias disputas con López de Haro y al regreso de la expedición de 1788 fue encausado por sus excesos cometidos, “cuyo principal origen se debía al vicio de la embriaguez en que incurría casi diariamente”, según palabras de Haro.

    Esta declaración contrasta con las dadas por los sacerdotes Tomás de la Peña y Juan Crespi en sus diarios del viaje de 1774, donde muestran su admiración y aprecio por este marino.

    El fuerte carácter de Colnett quedó palpable en 1791 durante un encuentro con Manuel Quimper en las islas Hawai. El combate no se produjo entre las dos naves que mandaban, porque Colnett cedió ante la enérgica respuesta del español.
    Martínez comenta en su diario del viaje:

    …el arrogante Colnett, a quien todos en Macao temen y conocen por valiente, pero yo lo tengo por cobarde y pusilánime, porque hombre que cae prisionero, que son acasos de la fortuna, se tira al agua precipitadamente con intento de ahogarse, no es para juzgarlo de otra cosa.

    Según declaraciones de varios testigos, sin la ayuda de los pilotos españoles, el Argonaut de Colnett no hubiera podido entrar en la bahía, haciendo aún mayor la insolencia de este capitán que provocó las iras de Martínez en la cámara de su propia nave.
    En los relatos de sus viajes, Colnett menciona su apresamiento por los españoles. Cuando se presentó en la cabina del Princesa para entregar los documentos, Martínez afirmó, sin examinarlos, que eran falsos, tras lo cual quedó prisionero.

    El comandante español, enloquecido, abordó su buque con hombres armados y apresó a sus hombres, y él mismo fue tratado como a un criminal y un pirata. Hasta llegar a San Blas murieron muchos de sus hombres a consecuencia del mal trato recibido.

    Estas declaraciones serían utilizadas por Meares en su nefasto memorial. A su vez, el primer ministro británico Pitt lo utilizaría como un eficaz instrumento de propaganda.

    El 25 de mayo de 1790 el Almirantazgo hizo llegar al parlamento inglés, para su debate, la relación de hechos que habían tenido lugar a principios de ese año en el estrecho y la isla de Nutka y que aparecen en una crónica de la época:

    España, incapaz de obtener los mismos beneficios en su costa, no toleraba un vecino y rival próspero y, celoso al mismo tiempo de que nosotros hubiésemos descubierto su debilidad en esa parte del mundo, envió dos barcos de guerra, uno de 26 cañones y otro de 16, al estrecho de Nootka, para tomar como prisioneros a los comerciantes y capturar el fuerte. Don Joseph Martinez, comandante de la expedición, ejecutó sus órdenes con un grado de cruel rapacidad inusual en la confrontación naval moderna.

    La Iphigenia fue saqueada completamente, incluso se llevaron los uniformes del capitán y la tripulación, los miembros de ésta fueron encadenados y obligados mediante severo castigo a trabajar en la fortificación. La bandera inglesa fue despedazada y sustituida por la española; otros barcos británicos fueron capturados de manera semejante, y los oficiales y dotaciones recluidos en San Blas.

    Meares estimaba en más de 650.000 pesos el valor de la carga que los españoles habían confiscado a los británicos.
    España no se podía permitirse ir a la guerra, pero armó una potente escuadra, como veremos, pero ni de lejos equiparable a la Royal Navy.

    Además, contaban los británicos con aliados, como Holanda, que armó sus escuadras y las puso a su servicio, mientras que otras naciones se mantuvieron neutrales.

    A la corte española sólo le quedaba la opción de Francia, unidas las dos naciones por un Pacto de Familia. Las escuadras española y francesa unidas serían una seria amenaza para los británicos.

    La situación que atravesaba la monarquía francesa tras la Revolución de julio de 1789 obligada a informar a la Asamblea Nacional.

    El rey Luis XVI todavía era el monarca y el ejército francés estaba relativamente intacto. Finalmente, después de muchos contratiempos, Mirabeau consigue la orden de armar 45 navíos y otros buques menores.

    La situación de abandono en la que se encontraba la Marina francesa, por las insubordinaciones, era pésima y comenzó el armamento de sólo 15 de los navíos.

    La Asamblea Nacional declara finalmente que no irá a la guerra. España estaba sola. No queda más remedio que negociar para evitar la guerra.



    https://www.todoababor.es/historia/e...de-nutka-1790/
    ALACRAN dio el Víctor.

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    Re: Alaska-Nutka: Colofón del Imperio Espanol

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    Preparándose para la guerra (Crisis de Nutka, 1790)

    18 febrero, 2021



    Por Santiago Gómez

    Despliegue naval español

    La Armada Real sufría de muchas carencias, pero el apresto de tan importante escuadra en tan poco tiempo dejaría sorprendidos a los británicos.

    La carencia más importante era en esos momentos la falta de dinero para afrontar una guerra, y eso lo sabían muy bien los británicos.

    Contaba la Real Armada con 69 navíos y 48 fragatas, mientras la británica podía disponer de 134 navíos de línea, 14 navíos de 50 cañones, 138 fragatas, 38 corbetas.A pesar de la evidente superioridad, en la corte británica hubo cierta preocupación, cuando sus embajadores y cónsules informaron a Londres que para el mes de mayo de 1790 había armados en Cádiz 24 navíos de línea, muy alejado de la idea preconcebida por la que los españoles tendrían grandes dificultades para reclutar a las dotaciones.

    Floridablanca redactó un plan de operaciones de catorce puntos para prevenir una posible guerra. El punto principal era reunir en Cádiz una escuadra preparada para intervenir donde fuese necesario, ya sea en Europa o en América.

    Acercar tropas de infantería y dragones a Cádiz para defender el arsenal o embarcarse para futuras operaciones, además de prevenir un enfrentamiento con Marruecos. Parte de estas tropas podrían establecerse en el Campo de Gibraltar con el objeto de que los británicos destinen tropas en Europa y evitar el envío de éstas a América.

    Concentrar tropas en Ferrol y La Coruña para prevenir ataques a la costa. Con el concurso de los franceses, concentrar en Cádiz su escuadra de Tolón, reuniendo una superior a la británica.

    Que los franceses armasen otra escuadra en Brest y enviasen tropas a Brest y los puertos del Canal, manteniendo así ocupada otra escuadra británica. Enviar avisos a diferentes partes de América y Filipinas. Reunir tropas al sur de Cuba para hacer creer un ataque a Jamaica.

    Enviar fragatas para la defensa de posibles puntos susceptibles de ser atacados como Puerto Rico, Trinidad y la bahía de Honduras. Otros puntos, más diplomáticos que militares, trataban de atraer a la causa a las cortes de Rusia, Dinamarca, Suecia, Prusia y Portugal.

    El principal problema eran los numerosos y distantes puntos que había que defender, proponiendo una guerra ofensiva.

    En mayo comienza la reunión en Cádiz de la escuadra española. El 29 de mayo de 1790 se concede el mando de la escuadra al teniente general José Solano Bote, marqués de Socorro. Llega a Cádiz el 11 de junio y toma posesión de su cargo el día 14 de ese mes.

    Como segundo al mando fue asignado el teniente general José de Mazarredo, que arbola su insignia en el Conde de Regla el 15 de junio, y tercero al teniente general Francisco de Borja, comandante de la escuadra de evoluciones. Los jefes subalternos eran los de escuadra Francisco Javier Morales, Gabriel de Aristizabal, Juan Joaquín Moreno, Fernando Daoiz, Basco Morales y Miguel de Sousa.

    Navío Conde de Regla, de 112 cañones. Pintura de Carlos Parrilla. Esta era otra de las soberbias unidades que se pusieron a disposición de la Armada.


    Los buques de los tres departamentos que se mandaron armar, incluidos los de la escuadra de evoluciones (e), que fondea en Cádiz el 30 de mayo, incorporándose a la escuadra del marqués de Socorro por Real orden del 8 de junio, eran los siguientes:

    Composición escuadra española

    Departamento de Cádiz

    Navíos Conde de Regla, 112, San Carlos, 94, Rayo, 80, Astuto, 64, San Ramón, 64, Castilla, 64 y San Pedro Alcántara, 64. Fragatas Santa Bárbara, 34 (e), Santa Dorotea, 34 (e) y Mercedes, 34. Bergantines Vivo, 14 (e) y Ardilla, 14 (e).
    Departamento del Ferrol

    Navíos Salvador del Mundo,114, San Rafael, 80, Serio, 74, Oriente, 74, Arrogante, 74, San Justo, 74, San Gabriel, 74, San Telmo, 74, Europa, 74 (e) y San Leandro, 64. Fragatas Juno, 34 (e), Palas, 34, Santa Teresa, 34 (e) y Santa Catalina, 34.

    Departamento de Cartagena

    Navíos San Pablo, 74 (e), Ángel de la Guarda, 74, San Francisco de Asís, 74, San Ildefonso, 74, Firme, 74, Atlante, 74, Glorioso, 74, sustituido por el Terrible, 74, Guerrero, 74, y San Fulgencio, 64 (e). Fragatas Santa Florentina, 34, Perla, 34 (e), Mahonesa, 34 (e) y Soledad, 34. Balandra Tártaro, 18 (e).

    Procedentes de Ferrol, llegan a Cádiz el 9 de junio de 1790 los navíos Salvador del Mundo, San Gabriel, Oriente, San Telmo, Arrogante y San Leandro.

    El teniente general José Solano Bote arbola su insignia en el navío Salvador el 14 de junio. El 10 de julio se ordena al marqués de Socorro destacar de su escuadra a los navíos San Pedro Alcántara y San Leandro y a la fragata Santa Catalina para conducir al cónsul de Marruecos.

    También se le ordena mantenerse, después de su salida de Cádiz, sobre cabo San Vicente ejercitándose en maniobras y evoluciones, debiendo dar aviso en Cádiz cada ocho días de todas las novedades.

    A la escuadra de Solano, compuesta en ese momento por 27 navíos, 10 fragatas y 3 buques menores, se les debía unir los navíos Mejicano, San Lorenzo y San Genaro, la fragata Santa Casilda, los bergantines Galgo y Atocha, balandra Primera Resolución y el lugre San León. Con estos refuerzos, la escuadra queda aumentada a 30 navíos, 11 fragatas y 7 buques menores.

    Organización de la escuadra

    La escuadra reunida en Cádiz en julio de 1790, queda organizada en nueve divisiones que forman tres escuadras con los distintivos blanco-azul, blanco y azul.

    Primera Escuadra. Vanguardia (Distintivo blanco-azul)

    3ª División

    Navío San Pablo, 74. Brig. Francisco Millau; navío Astuto, 58. CN Benito de Lira; navío Serio, 74. JE Basco Morales, CN Antonio Posada; fragata Sª Catalina, 34. CF Diego Croquet de Isla.

    4ª División

    Navío Conde de Regla, 112. TG José de Mazarredo, Brig. Gabriel Guerra (Lorenzo de Mendoza); Navío Oriente, 74. CN José de Leizaur; fragata Sª Dorotea, 34. CF Juan Antonio Salinas. Bergantín Vivo, 14. TN Francisco Javier Varona.
    5ª División

    Navío San Francisco de Paula, 74. Brig. Federico Gravina; navío Europa, 80. CN Pedro Obregón; navío Rayo, 80. JE Juan Joaquín Moreno. CN Fernando Reinoso; navío Ángel de la Guarda, 74. CN Antonio Basurto; fragata Sª Teresa, 34. CN José Salazar; fragata Sª Casilda, 34. CF Marcos Fonguión.

    6ª División

    Navío San Pedro Apóstol, 74. Brig. Antonio de Córdova; navío San Ramón, 64. Brig. Pedro Autrán; navío San Carlos, 94. JE Francisco Javier Moreno. Brig. Sebastián Ruiz de Apodaca; fragata Soledad, 34. CF Juan José Martínez.

    Segunda Escuadra. Centro (Distintivo blanco)

    1ª División

    Navío Guerrero, 74. Brig. Francisco Javier Muñoz; navío Bahama, 74. CN Rafael Orozco; navío San Genaro, 74. Brig. Francisco Delgado; navío San Rafael, 80. JE Gabriel de Aristizábal. Brig. Juan Quindós; navío Magnánimo, 74. JE Miguel Alfonso de Sousa. Brig. Ignacio Iturriaga; fragata Loreto, 40. CN Luis Villabriga; fragata Mahonesa, 34. CF Antonio García de Postigo.

    2ª División

    Navío San Gabriel, 74. CN Pablo de la Cosa Llatazo; navío San Telmo, 74. CN José Lorenzo Goicoechea; navío Arrogante, 74. Brig. José de Pereda; navío Salvador del Mundo, 112. TG José Solano Bote, marqués de Socorro. Brig. Jacinto Serrano. Mayor General CN Ignacio María de Álava, ayudantes TN José Solano y Ortíz de Rozas, TN Cosme Damián Churruca y TF Carlos Pignateli; fragata Perla, 34. CN Antonio Pérez de Meca; fragata Palas, 34. CF Manuel Emparán; bergantín Infante, 16. TN José de Uriarte y Borja.

    Tercera Escuadra. Retaguardia (Distintivo azul)

    7ª División

    Navío San Francisco de Asís, 74. Brig. Juan Obando; navío San Justo, 74. CN Francisco Ordóñez; navío Atlante, 74. JE Fernando Daoiz. CN Juan de Mendoza; fragata Mercedes, 34. CF Juan de Aguirre y Villalba.

    8ª División

    Navío Firme, 74. CN Fulgencio Montemayor; navío Terrible, 74. CN Diego de Mendoza; navío Mejicano, 112. TG Francisco de Borja. Brig. Santiago Muñoz de Velasco; fragata Juno, 34. CN Joaquín Valderrama; fragata Sª Florentina. CF Baltasar Hidalgo de Cisneros; bergantín Ardilla, 14. TN Adrián García de Castro.

    9ª División

    Navío San Lorenzo, 74. CN Tomás Ugarte y Liaño; navío San Ildefonso, 74. CN Domingo de Nava; navío San Fulgencio, 64. CN Miguel Tacón.

    El 12 de julio zarpan de Ferrol dos fragatas y una balandra rumbo a las islas Azores, llevando la comisión de avisar y dar noticias a las embarcaciones que venían de América y que tenían por destino las costas españolas. Otras dos fragatas debían apostarse en las aguas del cabo de San Vicente con la misma comisión.

    La salida de la escuadra de la bahía de Cádiz se produce el 20 de julio, completa de gente según reglamento de paz y víveres para tres meses. La mañana del día siguiente zarpan los navíos Arrogante, Europa, San Justo, San Ildefonso y Magnánimo. Quedaron habilitándose en Cádiz las fragatas Nuestra Señora de Loreto, Nuestra Señora de las Mercedes y el bergantín Infante, que debían poner rumbo al cabo de San Vicente y unirse al resto de la escuadra.

    Las fragatas Carmen y Pilar y la balandra Ventura zarpan el 21 o 22 de julio rumbo al Canal de la Mancha para vigilar los movimientos de las escuadras británicas. La mañana del 22 de julio zarpa de Cádiz la fragata Dorotea con órdenes de la Corte para el general Solano. Las fragatas Perla y Mahonesa se separaron de la escuadra en misión de descubierta. Poco después se separan las fragatas Loreto y Mercedes y el bergantín Infante.

    El bergantín Vivo entró en Cádiz el 22 de julio para reparar su dañada arboladura. La mañana del 23 de julio entra el bergantín Ardilla para entregar pliegos de Solano a la Corte.

    El día 23 de julio, ya fuera de la vista de Cádiz, abre Solano el pliego de órdenes, según las cuales debía dirigirse al paralelo del cabo de Finisterre para vigilar los movimientos de la escuadra británica.

    En caso de que algún destacamento de la escuadra británica partiera rumbo a América, debía mandar Solano otra escuadra mayor al mando del teniente general Francisco de Borja para vigilar sus movimientos. El día 24 de julio se informa a Solano que la escuadra británica permanece en la bahía de Torbay y no se cree que salgan de sus costas.

    El 27 de julio llega a Cádiz desde Cartagena el bergantín Galgo, zarpando el día 29 para unirse a la escuadra de Solano. El 30 de julio se encontraba la escuadra en aguas del cabo San Vicente.

    La mañana del 3 de agosto entra en Cádiz el bergantín Infante para ser reparado tras abordarse con la fragata Perla, que entra también en Cádiz esa noche, entregando pliegos para la Corte. El bergantín Galgo llega a Cádiz la mañana del 6 de agosto para entregar pliegos del general Solano.

    La mañana del 15 de agosto, después de una penosa navegación con vientos contrarios, llega la escuadra al cabo de Finisterre donde le esperaba un bergantín salido de Ferrol con pliegos del ministro Valdés. Le comunicaba que, según las últimas noticias, la escuadra británica no había salido todavía de Torbay. A pesar de ello debía permanecer vigilante.

    La tarde del 18 de agosto se descubre un navío que intenta huir, pero es alcanzado por el navío San Francisco de Paula a la altura de Vigo. Era un navío británico de 54 cañones y forrado de cobre. Después de algunas formalidades el navío británico se retira y se aleja de la vista de la escuadra. En los sucesivos días, varios buques informaron y confirmaron a Solano que el grueso de la escuadra británica no había salido de puerto. La escuadra británica no saldría de Torbay hasta el 20 de agosto.

    En la mañana del 23 de agosto se incorporaron varios buques salidos del Ferrol, los navíos San Hermenegildo, 112, JE Felipe López de Carrizosa, Brig. José Bustillo, marqués de Castañar, Santa Isabel, San Juan Nepomuceno y San Fermín, de 74, Brig. Antonio O´Carol, CN Pedro de landa y Manuel Pando, respectivamente.

    Navío San Hermenegildo de 112 cañones. Pintura de Carlos Parrilla. Esta era una de las unidades más potentes que tenía la Real Armada española.


    El jefe de escuadra López de Carrizosa llevaba instrucciones para que la escuadra haga patrullas en las costas de del norte de África antes de retirarse a Cádiz. Esa misma tarde, la escuadra de Solano pone rumbo sur y, el 29 de agosto, llega a la costa norteafricana.

    El 30 de agosto llega a la vista de Salé y al día siguiente encuentra en las inmediaciones a los navíos con destino en América: San Pedro Alcántara y San Leandro, al mando del brigadier Tomás de Gayangos, que se dirigían a Lima y dos fragatas con otro destino en América.

    Por las calmas en los vientos y las corrientes tuvo que alejarse la escuadra de la costa y dirigirse al norte, recalando después en Larache y en Arcila el 4 de septiembre.

    La balandra Tártaro sale de Cádiz el 1º de septiembre para llevar correos al general Solano. Debía regresar la escuadra a las inmediaciones de Cádiz y patrullar entre los cabos San Vicente y Santa María. Se le ordena que seis de sus navíos, de la división de Aristizábal y Moreno, entren en La Carraca para ser forrados de cobre y salir para otra comisión.

    Después de navegar entre cabo Espartel y la boca del estrecho de Gibraltar, la escuadra aparece a la vista de Cádiz el 7 de septiembre, entrando en la bahía el día 8 y en el orden siguiente:

    Navío San Ildefonso, San Lorenzo, Atlante, fragata Soledad, navíos. San Fco. de Asís, Nepomuceno, San Justo, Mejicano, Terrible, fragata Juno, navíos Firme, Magnánimo, San Genaro, San Rafael, Bahama, Guerrero, San Fulgencio, San Hermenegildo, bergantín Ardilla, navío Salvador, balandra Tártaro, fragata Casilda, navíos San Fermín, Arrogante, San Telmo, San Carlos, San Ramón, San Gabriel, San Pedro Apóstol, Serio, Astuto, fragata Dorotea, navíos San Pablo, Conde de Regla, Oriente, Santa Isabel, Rayo, San Fco. de Paula, Ángel de la Guarda y Europa.

    Otros buques, sobre todo fragatas y buques menores, entran en días posteriores. Durante la larga travesía no ocurre nada destacable a la escuadra, ni más muertos que catorce de los 24.000 hombres que la tripulaban. Los ánimos finalmente se apaciguaron y no se declaró la guerra, tras la firma en San Lorenzo de la Convención de Nootka el 28 de octubre de 1790.
    El 14 de septiembre de 1790 salieron para Ceuta los navíos San Fulgencio y Firme, la fragata Soledad y el lugre San León, llevando a bordo al regimiento de infantería de Aragón. En breve partieron para Cartagena el navío San Ramón, la fragata Casilda, el bergantín Infante y la balandra Tártaro.

    Son nombrados para salir en comisión a las órdenes del jefe de escuadra don Gabriel de Aristizabal los navíos San Rafael, Santa Isabel, San Joaquín, San Francisco de Asís y San Telmo, con la fragata María. La escuadra queda disuelta en septiembre de ese año.

    El 3 de diciembre de 1790 llega a Cádiz la orden de Madrid para desarmar la escuadra de José Solano.

    A finales de enero de 1791 se ordena a Solano regresar a Madrid para reincorporarse como presidente del Consejo de la Armada, mientras la escuadra de Cádiz se pone al mando del teniente general Francisco de Borja, compuesta de 12 navíos, 8 fragatas y 4 buques menores, permaneciendo armados hasta solucionar las desavenencias con los británicos, siendo esta escuadra a su vez desarmada en febrero de 1791.

    El resto de buques de la escuadra debían regresar a sus departamentos para ser desarmados.

    Despliegue naval británico

    Por su parte, los británicos se preparan también para la guerra mientras se desarrollaban las negociaciones, siendo la Royal Navy el argumento principal de las mismas. El 5 de mayo de 1790 propuso Pitt al parlamento la votación de un crédito de un millón de libras para sufragar los gastos del armamento de su escuadra.

    Aprobado el crédito, comienza un ambicioso plan de ataque. El resentimiento británico contra los españoles por su apoyo a los rebeldes en la guerra de las Trece Colonias lleva a Pitt a apoyar la independencia de América en vez de una guerra abierta.
    En el mismo mes de mayo de 1790 se había entrevistado el primer ministro con Francisco de Miranda donde se fraguó un plan de apoyo británico a la independencia de la América española a cambio de grandes ventajas económicas. El final del conflicto de Nutka trastoca los planes de Miranda.

    La Royal Navy contaba con 148 navíos de línea, 172 fragatas y corbetas y numerosos buques menores. Para primeros de mayo estaban listos 23 navíos de línea y otros 15 se ordenaron alistar.

    El principal problema era reunir las tripulaciones, estimándose en más de 30.000 hombres los necesarios para dotar a todos los buques armados. Los incentivos monetarios no eran suficientes, teniendo que recurrir, como en otras ocasiones, a la leva forzosa.

    En el mismo mes de mayo llegan a los puertos británicos más de 300 mercantes de los que se sacaron muchos marineros.
    Algunos quedaron prácticamente sin tripulación, debiendo permanecer en puerto durante meses. El último día de mayo parte el almirante Barrington de Londres a Portsmouth para tomar el mando de los buques ya alistados para zarpar.

    A pesar de la falta de hombres, Barrington, asistido por el contralmirante Sir John Jervis, reúne 21 de línea y 22 fragatas.

    A finales de junio ponen rumbo a Torbay. En junio de 1790 el número de buques armados eran 38 navíos, 33 fragatas y 48 buques menores.

    Mientras tanto, el comandante de la escuadra del Mediterráneo, el contralmirante Joseph Peyton, había enviado el Hurón 14, Robert Stopford, a observar los movimientos de los españoles en Cádiz.

    El 5 de julio llega Stopford a Falmouth para informar del paradero de la escuadra española. Al reconocer Cádiz el 20 de junio había identificado 35 buques de guerra, de los cuales 18 eran navíos de línea.

    En las inmediaciones de Cádiz quedaron el Bulldog y Zebra 16, mandados por Robert Forbes, para vigilar a los españoles.
    Después de conferenciar en Londres con el rey, en el palacio de St. James, el almirante Lord Howe parte hacia Portsmouth a mediados de julio para reunirse con su buque insignia, el Queen Charlotte, dirigirse a Torbay con otros 6 navíos de línea y reasumir el mando de la flota.

    Después de permanecer en Spithead durante varios días por los vientos contrarios, Howe finalmente parte hacia Torbay el 10 agosto, pero el mal tiempo retrasa su llegada a Devon hasta la mañana del 14.

    A mediados de junio llega a Portsmouth una escuadra holandesa desde Texel al mando del vicealmirante Kinsbergen, compuesta por cuatro navíos, Vryheid, 76, insignia capitán Aberson, Venwayting, 68, contralmirante Den Scout, Gelderland, 68, capitán Tullerton, y Brakel, 56, capitán Rolls, tres fragatas, Munni Kendon, 44, capitán Bois van Treslang, Pollux, 44, capitán Masehop, y Venux, 26, capitán Alliers, y cuatro buques menores, Pyle, 16, teniente Oldunhausen, Portilur, 16, Beyens, Courier, 16, Marschall, y Spernere, 12.

    El mismo día en que Howe llega a Torbay se reciben noticias de la salida de Cádiz de la escuadra española, con 33 navíos y gran cantidad de fragatas y buques menores, avistada frente al cabo San Vicente por el Zebra.

    Howe sale de Torbay el 17 de agosto con 31 navíos de línea, 9 fragatas y 20 buques menores para patrullar en el Canal. Casi una docena de sus capitanes estaban recelosos de hacerse a la vela por la escasa dotación de los buques.

    Composición escuadra británica

    El HMS Queen Charlotte en Spithead. Este era el buque insignia del almirante Howe, comandante de las fuerzas navales británicas en la crisis de Nutka e 1790. Grabado de John Fairburn.


    A finales de agosto de 1790, los buques británicos en servicio, 63 navíos, unas 20 fragatas y 10 menores, se repartían de la siguiente manera:

    En Torbay

    30 navíos, 5 fragatas, 5 menores.

    Navíos Queen Charlotte, 100, Alm.18 Lord Howe, CA John Leveson-Gower, capitán de la flota, capt. Sir Roger Curtis, Royal George, 100, Alm. Samuel Barrington, capt. Thomas Pringle, Victory, 100, VA Lord Hood, capt. William Domett, Princess Royal, 98, CA William Hotham, capt. John Holloway, Impregnable, 98, CA Sir Richard Bickerton, capt. Sir Thomas Byard, Barfleur, 98, CA Sir John Jervis, capt. Robert Calder, Formidable, 90, capt. Keith Stewart, Gibraltar, 80, Samuel Granston Goodall, Alcide, Sir Andrew Snaper Douglas, Arrogant, John Harvey, Bedford, Ronert Mann, Bellona, Francis John Hartwell, Bombay Castle, John Thomas Duckworth Bruswick, Sir Hyde Parker, Carnatic, John Ford, Colossus, Hugh Christian, Courageux, Alan Gardner, Culloden, Henry Colins, Cumberland, John MacBride, Edgar, Anthony James, Egmont, Charles Hope, Hannibal, John Colpoys, Illustrious, Alexander Edgar, Magnificent, Richard Onslow, Marlborough, Samuel Pitchford Cornish, Orion, Charles Chamberlaine, Saturn, Robert Linzee, Valiant, Duke of Clarence, Vengeance, de 74, Thomas Rich, Director, 64, Thomas West; fragatas Hebe, 38, Alexander Hood, Latona, 38, Albemarle Bertie, Prudence, 38, Henry Trollope, Crescent, 36, William Young, Nymphe, 36, George Campbell; menores Orestal, 18, Thomas Ravell Shivers, Fury, 16, Velters Berkeley, Spitfire, 14, Robert Watson, Tisiphone, 14, Charles Tyler, y Roebuck, George Lindsay.

    En Spithead

    11 navíos, 9 fragatas y 5 menores.

    Navíos Royal Williams, 84, VA Robert Roddam, capt. George Gayton, Royal Sovereign, 100, Richard Fisher, Swiftsure, Sir James Wallace, Elepahnt, Charles Thompson, Vanguard, Sir Andrew Snape Hamond, Captain, Archibald Dickson, Canada, Hugh Seymour Conway, Monarch, Peter Rainier, Scipio, de 74, Edward Thronbrough, Ardent, James Washon, Lion, de 64, Seymour Finch; fragatas Arethusa, 38, John Stanhope, Melampus, 36, Charles Morice Pole, Romulus, 36, Thomas Lennox Frederick, Niger, 32, Thomas Farnham, Mermaid, 32, Cutbert Collingwood, Southampton, 32, Richard Keats, Juno, 32, Samuel Hood, Carysfort, 28, Mathew Smith, Triton, 28, George Murray; menores Brisk, 16, Henry Curzon, Shark, 16, John Dilkes, Flirt, 14, James Norman, Scout, 14, Charles Cobb, y Gorgon, 24, tte. William Harvey.

    En Downs

    Navío Bellerophon, 74, Thomas Parley, Alfred, 74, Henry Harvey, y Robust, 74, Rowland Cotton.

    En Portsmouth

    8 navíos y 2 fragatas.

    Navíos Britannia, 100 (reparándose), St George, 98, Sir George Collier, Duke, 90, Robert Kingsmill, Berwick, Benjamin Caldwell, Warspite, William Clement Finch, Hector, George Montagu, de 74, Ruby, Sir John Collins, y Stately, de 64 (quedará al mando de Robert Calder); fragatas Quebec, 32, John Rodney, y Heroine, 32, Lord Rosehill.

    En Plymouth

    Navíos Cambridge, 80, VA Thomas Graves, capt. William Locker, Prince, 98, Josias Rogers, Fame, 74, Robert Stopford, Nassau, 64, Andrew Sutherland.

    En Chatham

    Navíos Excellent, 74, John Gell, Defence, 74, George Murray, y Dictator, 64, Richar Rodney Bligh.

    En Wolwich

    Navío Boyne, 98, George Bowyer, fragata Inconstant, 36, George Wilson.

    En Blacktakes

    Navío Asia, 64, Andrew Mitchell; en Long Reach: navío Windsor Castle, 98, CA Herbert Sawyer, capt. James Barclay; en Nore, el Sandwich, 90, CA John Dalrymple, capt. Thomas Tonken.

    El navío Majestic, 74, William Waldegrave, y las fragatas Hussar, 28, Eliab Harvey, y Lizard, 28, John Hutt, no tenían puerto designado.

    Navío HMS Royal George, de 100 cañones. Pintura de Derek G.M. Gardner.


    Hasta comienzos del mes de septiembre, Lord Howe navega sin novedad en el Canal de la mancha, entre Lizard y Ushant. El vicealmirante Lord Hood recibe la orden de poner rumbo a Downs con varios buques para partir hacia el Báltico.

    Pero la guerra no se declara, para consternación de los oficiales británicos en busca de honor y gloria, y la escuadra recibe la orden de regresar a puerto el 13 de septiembre, la mitad a Plymouth y la otra mitad a Portsmouth, mientras las órdenes de ir al Báltico son revocadas. Permanecieron vigilantes en puerto, mientras la fragata Melampus es enviada a reconocer Ferrol y la Lizard a La Coruña.

    La escuadra, que temían los españoles zarpara rumbo a América, lo hizo el 26 de octubre al mando del contralmirante Samuel Cornish.

    Compuesta por los navíos Marlborough, 74, insignia, capitán Charles Craven, Culloden, 74, Colins, Cumberland, 74, MacBride, Orion, 74, Chamberlaine, Ardent, 64, Washon, Lion, 64, Finch, y la fragata Proserpine, 28, Edward Tyrell Smith, daba escolta a más de cien mercantes, siendo a su vez escoltada por la escuadra de Lord Howe hasta la salida del Canal.
    La escuadra de Cornish regresa a las costas británicas en abril de 1791.

    El Tratado de El Escorial y la expedición de límites

    La debilidad militar y diplomática española obliga a Floridablanca a ceder en algunas pretensiones británicas y así evitar una guerra que sería desastrosa.

    A primeros de junio llega a Madrid lord Alleyne Fitz-Herbert, embajador británico. Según este embajador, el gobierno británico no deseaba una guerra a la vez que dejaba bien claro que no iban a ceder en sus pretensiones.

    El 18 de junio propone Floridablanca un arbitraje por un gobierno europeo, conceder la indemnización pedida si se probaban que las peticiones eran justas, a la vez que los británicos debían satisfacer si se probaba que la culpabilidad era de los marinos británicos. La firma de estos documentos el 24 de julio consigue la desmovilización de las escuadras, ordenando el 18 de agosto a la española su regreso a Cádiz.

    Parece ser que Carlos IV no aceptó por completo estos acuerdos y Floridablanca envía en septiembre una nueva propuesta más favorable a los intereses españoles. Los británicos no aceptan e insisten en su postura inicial.

    Por fin, el 28 de octubre de 1790 se firma un primer Convenio en El Escorial entre Floridablanca y Fitz-Herbert, formado por ocho artículos y otro más secreto. Comprometía a España a devolver los edificios y terrenos ocupados e indemnizar a los británicos.

    Se establecía el libre comercio, navegación y pesca por el Pacífico. Este convenio fue notificado al virrey Revillagigedo el 25 de diciembre de 1790.


    Fuerte de San Miguel en Nootka, en 1793. Sigismund Bacstrum, ca. 1750-1805.


    El 29 de febrero de 1792 se inicia la expedición del capitán Juan Francisco de la Bodega y Quadra, elegido para presidir la comisión española de límites.

    La componen la fragata Santa Gertrudis, al mando de Alonso de Torres, la fragata Princesa, Salvador Fidalgo, y la goleta Activa, Salvador Menéndez Valdés. Por una vía de agua en la Princesa, queda en San Blas, recibiendo el teniente de navío Fidalgo la orden de hacerse a la vela en cuanto estuviese reparada, con la fragata Aránzazu, del teniente de navío Jacinto Caamaño.

    Bodega y Quadra llega a Nutka el 29 de abril, donde se reúne con la fragata Concepción, del teniente Francisco Eliza y con Pedro Alberdi, capitán de la tropa. El 4 de mayo llega la goleta Activa con el mastelero de gavia rendido y una pequeña vía de agua. El 11 de mayo llegan las goletas Sutil y Mexicana, a las órdenes de Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés, con algunas averías, zarpando el 5 de junio reparadas.

    La noche del 13 de mayo aparece la fragata Aránzazu, de Caamaño, quedando fondeada. Reparada y abastecida, zarpa el 13 de junio para realizar exploraciones.

    El 11 de junio llega el paquebote (bergantín) portugués Félix Aventurero, que había salido de Macao el 4 de mayo de 1791 al mando del capitán Francisco José de Viana.

    Perdido su capitán y la mitad de su tripulación y consumidos los víveres, entra en el fondeadero con un cargamento de 500 pieles, ocasión que aprovecha Bodega y Quadra para averiguar lo que ocurrió realmente en Nutka, puesto que Viana había llegado en 1788 a Nutka al mando de la Iphigenia Nubiana, incautada por Martínez.

    El 20 de junio zarpa el bergantín portugués Félix para continuar su viaje, abastecido de todo lo necesario. Tras ser alistada, la fragata Concepción sale de Nutka el 24 de junio rumbo a Monterrey, con cartas de Bodega para el virrey.

    El 4 de julio llega a Nutka el mercante inglés Daedalus, salido de Portsmouth el 18 de agosto de 1791 con víveres para abastecer a la expedición de George Vancouver. Su capitán, Thomas New, entrega a Bodega una Real orden de 12 de mayo de 1791, comunicada por el conde de Floridablanca, por la que se debía entregar al oficial británico el mando de Nutka.

    El teniente Richard Augusto era el encargado de entregar las órdenes a Vancouver, pero el teniente había muerto en un enfrentamiento con los indios en las islas Sandwich, por lo que Bodega juzgó conveniente esperar la llegada de Vancouver. Ante su retraso, Bodega decide hacerse a la vela a bordo de la goleta Activa el 20 de julio.

    El 22 de julio avista Bodega y Quadra al bergantín americano Columbia Rediviva, al mando de Robert Gray, en punta San Esteban, el punto más meridional de la ensenada de Nutka. Los españoles tienen que socorrerlo al haber encallado en unas rocas.

    Gray le informó que George Vancouver se encontraba en el estrecho desde abril. Había salido de Inglaterra en abril de 1791 a bordo de la fragata Discovery y bergantín Chatham, realiza exploraciones en la costa del Pacífico norte y colabora con los españoles en las exploraciones.

    El día 31 llega el bergantín Hope, al mando de Joseph Ingraham. Sabiendo que este comandante y Gray fueron testigos de los hechos de Nutka en 1789, Bodega les pide que tuvieran la bondad de contarle los hechos.

    Durante las investigaciones llevadas a cabo por Bodega y Quadra, se pudo conocer lo que realmente ocurrió en aquel enfrentamiento. El jefe indio Macuina desmintió públicamente la apropiación indebida de terrenos por parte de Martínez, siendo testigos de estas palabras los capitanes Santiago Maje, Juan de Barros Andrade, el doctor Howell, el presbítero José Jiménez y el piloto Salvador Menéndez.

    El capitán portugués Francisco de Viana, fue preguntado por Bodega acerca de los malos tratos y robo por los que se acusa a Martínez. Dijo que las pieles y otras cargas que llevaba a bordo fueron devueltas por Martínez cuando les dejó en libertad.

    Fueron bien tratados y su buque fue socorrido con bastimentos y una amarra, además de ordenar Martínez calafatear la nave. También manifestó sobre la casa que había dejado Meares en sus anteriores viajes, de haber existido, era muy pequeña o la derribaron cuando se fueron en octubre de 1788, por esa razón Martínez no encontró casa alguna al llegar a Nutka.

    También dice Viana que se les permitía bajar a tierra libremente, momento que aprovechaban para levantar a Macuina contra los españoles, lo que demuestra que fueron bien tratados, e incluso dos marineros y el propio hijo del capitán Kendrick se pasaron al servicio de Martínez.

    Los capitanes Gay e Ingraham también manifestaron a Bodega y Quadra que la detención del Iphigenia fue un mal entendido de Martínez con las instrucciones que llevada el buque. Al darse cuenta del error, puso a todos en libertad. Viana se hizo a la vela auxiliado con anclas, cables, jarcias y víveres, llegando a China cargado con 700 pieles.

    Manifestaron no haber oído nada sobre las supuestas tierras compradas por Meares a Macuina, a pesar de pasar con ellos nueve meses. Finalizaron añadiendo que todos fueron bien tratados por Martínez, que llegaron a China en el Columbia con la tripulación del North West America y cien pieles de nutria, cuyo valor, 4.875 pesos, entregaron a Meares.

    En agosto de 1791 llega a Friendly Cove la expedición de Alejandro Malaspina con las corbetas Descubierta y Atrevida. Después de dos semanas de trabajos científicos, salen los dos buques hacia Monterrey.

    El virrey conde de Revillagigedo, tras informarse de las exploraciones de Malaspina, decide ocupar la orilla sur del estrecho de Juan de Fuca, eligiendo el puerto de Núñez Gaona, hoy en día Neah Bay, en el estado actual norteamericano de Washington.
    Es enviada la fragata Princesa, al mando de Salvador Fidalgo, con un cabo y trece soldados, y se construyen varios edificios. Pero este nuevo establecimiento estaba condenado a durar poco, dado que Bodega y Quadra no se puso de acuerdo con el representante británico, Vancouver, y ordena abandonarlo.

    El material que se podía recuperar se embarca en la Princesa y abandona Núñez Gaona el 27 de septiembre de 1792.

    «Recalada en Nutka». Pintura de Carlos Parrilla donde se nos muestra a las corbetas «Atrevida» y «Descubierta» durante una escala de la expedición de Malaspina por aquellas tierras.


    El 28 de agosto de 1792 se reúnen por fin Vancouver y Bodega. Al día siguiente envía a Vancouver las copias de las cartas y las respuestas de Viana, Gray e Ingraham. Durante casi un mes mantuvieron correspondencia y visitas los dos marinos, pero no llegaron a acuerdos.

    Bodega se hace a la vela la mañana del 21 de septiembre y llega a Monterrey el 9 de octubre, donde encuentra a la fragata Gertrudis y a las goletas Sutil y Mexicana. El 16 de noviembre recibe notificación de la llegada de Vancouver a San Francisco, que llega a Monterrey el 25.

    Vancouver reacondiciona sus naves y no se le cobra el pago de los gastos ocasionados durante su estancia en San Francisco y Monterrey. Parte rumbo a Haway a mediados de enero, mientras Bodega llega a San Blas el 1º de febrero de 1793.
    A pesar de las buenas relaciones entre Bodega y Vancouver, terminaron las negociaciones sin haber llegado a ningún acuerdo en diciembre de 1792. Sí que acordaron que la isla se llamara “Isla de Bodega y Vancouver”. Con los años, y la pérdida de influencia española en la zona, quedó con el nombre de Vancouver.

    La crisis se resuelve de forma definitiva el 11 de enero de 1794 cuando se firma en Madrid un acuerdo por el que España renunciaba a sus derechos, poniendo fin a la presencia española en la costa canadiense del Pacífico.

    El abandono de Nutka llevó un tiempo. Ya en julio de 1792 se habían embarcado la mayoría de las tropas para su traslado a Monterrey, quedando sólo dos cabos y 20 soldados y otra parte de la tropa embarcada en los buques de la Armada.

    El 23 de marzo de 1795 se retiran en la goleta Activa los últimos veinte soldados de la Compañía Fija de San Blas, se embarcan los cañones y todo lo aprovechable.

    Este episodio de Nutka simboliza el declive definitivo del imperio español y la recuperación británica tras la guerra de independencia de las Trece Colonias.

    Aunque en el tratado se permitía a España establecer bases, nunca ejerció su derecho. Por la falta de voluntad, escasez de dinero e incluso ignorancia, se perdió para siempre la costa noroeste de América.

    Bibliografía


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