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Tema: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

  1. #1
    ColPat está desconectado Proscrito
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    01 jun, 06
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    ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    He encontrado un texto bastante interesante sobre la protección jurídica de los indios en América, y su inoperancia en la práctica.
    Con esto quiero abrir un debate empezado en el tema "28 de Julio, una fecha que no quedará impune"http://hispanismo.org/showthread.php?t=3496).
    He considerado que su especificidad merecía un tema a parte. La pregunta es: ¿Existía desigualdad de derechos, existía una cierta explotación que excusara la emancipación hispanoamericana?
    En este texto se habla sobre el derecho de los indígenas. Estoy buscando información sobre el derecho de criollos y mestizos. En cuanto tenga algo lo colgaré. Cualquier aportación será bien recibida. Gracias.


    LA DEFENSA DE LOS INDIOS EN LA AMÉRICA DEL IMPERIO ESPAÑOL.

    "A pesar de que siempre había habido voces aisladas, que clamaban por un mayor respeto a los conquistados, nuevas voces, cada vez más fuertes y frecuentes, se comenzaron a alzar para condenar el maltrato que los españoles daban a los indígenas y el usufructo irrestricto que se hacía de su trabajo y de las tierras que ellos antes habían poseído.

    Para gobernar los territorios incorporados al reino de España, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, crearon, en 1511, una institución llamada la Colonia del Caribe, que fue la primera organización legal instituída por la Corona en América. Tuvo su sede en Santo Domingo y durante muchos años fue el único Tribunal de Apelaciones que existía en los territorios conquistados.

    Ese mismo año, el sacerdote Antonio de Montesinos condenó, desde el púlpito de la iglesia de la Plaza Mayor de Lima, la actitud abusiva de los conquistadores hacia los indios. Inicialmente se creyó que esa arenga era de su propia iniciativa, pero luego se supo que el documento que protestaba contra el régimen imperante de sometimiento de los indígenas, había sido redactado por la comunidad de los sacerdotes dominicos establecidos en el territorio de la Isla Española, que es como se llamó inicialmente a Cuba.

    La conmoción causada por el primer sermón de Montesinos fue en aumento porque el sacerdote continuó con su prédica a favor de los indígenas.

    "Decid ¿con qué derecho y con qué justicia teneis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios?", preguntó una vez, desde el púlpito, a sus asombrados oyentes.

    La queja por esta actitud, que las autoridades de la Colonia consideraban que azuzaba a la rebelión en las Indias, llegó al Provincial de los Dominicos de la Colonia, quien la transmitió a su superior en España. Y de ahí llegó, rápidamente, a oídos del Rey Fernando.

    Conmocionado por el tema de la injusticia del trato a la población nativa, el mismo que había merecido un párrafo en el testamento de la reina Isabel, su esposa, quien pidió "justicia y bienestar a favor de los indios", el rey convocó a teólogos y juristas a una reunión que es conocida como la Junta de Burgos, por el nombre de la ciudad donde tuvo lugar.

    Allí, mientras los sacerdotes, especialmente los dominicos, defendían a los indígenas, algunos teólogos afirmaban que los indios vivían en una ociosidad "casi invencible", por lo que, consideraban, sería muy difícil que ellos pudieran ser aceptados en la religión cristiana.

    Por eso, decían los que denigraban a la población americana, era necesario establecer para ellos una “tutoría” que debía durar “tres vidas” o sea que sólo se podía extinguir cuando hubiera sido heredada tres veces.

    Como resultado de esta reunión, en 1512 se redactó una Declaración de Principios, que se conoce con el nombre de Leyes de Burgos y que constaba de siete puntos. En opinión de algunos historiadores, estas leyes fueron el primer esbozo de Derecho Laboral moderno, a nivel internacional, porque reconocían los derechos de los trabajadores, como tales, sin tener en cuenta su nacionalidad.

    Refiriéndose a esas disposiciones, el historiador Angel Lozada, ha dicho que, en su conjunto, las Leyes de Burgos fueron “el primer código en la historia de la humanidad que rige las relaciones entre el pueblo colonizador y el pueblo colonizado” y les atribuye además la característica especial y el mérito de haber sido promulgadas por el opresor en beneficio del oprimido.

    Esa legislación, indudablemente, constituyó un hito en el llamado Derecho Indiano, a pesar de que sólo se ocupaba de asuntos muy puntuales en relación a la problemática de los indígenas.

    Se establecía en las llamadas Leyes de Burgos que los indígenas tenían que llevar sobre sus espaldas “una carga máxima soportable”, que tenían derecho a descansos obligatorios y que las mujeres embarazadas estaban eximidas de trabajar. También contemplaba ese documento que los pobladores nativos merecían “un buen trato” y, para hacer que esas disposiciones se cumplieran, se estableció que hubiera inspectores que debían recorrer los territorios de la colonia vigilando que se respetaran las leyes.

    Estas disposiciones, sin embargo, no fueron del agrado de quienes defendían la causa indígena. Fray Bartolomé de las Casas, un sacerdote que había llegado a América en una de las 17 naves que formaban parte de la escuadra del segundo viaje de Cristóbal Colón, fue uno de los principales detractores de las Leyes de Burgos, a las que se opuso con apasionados alegatos.

    Como la polémica seguía, al año siguiente, en 1513, se convocó, esta vez en la ciudad de Valladolid, una nueva Junta para revisar las Leyes de Burgos. Y salieron entonces las Leyes de Valladolid, que hacían algunas modificaciones, más de forma que de fondo, a las anteriores.


    Fray Bartolomé de las Casas

    Llamado por los historiadores “el apóstol de los indios”, Bartolomé de las Casas era hijo de don Pedro de las Casas, español que ya se encontraba en América y era dueño de tierras cuando su hijo llegó, en 1502.

    Se dice que Fray Bartolomé de las Casas fue el primer sacerdote que dijo su primera misa en el nuevo mundo, porque poco antes de viajar se había ordenado de presbítero.

    En los primeros tiempos de su permanencia en América, desempeñó el doble y contradictorio rol de sacerdote y colono, pues tenía una “encomienda” heredada de su padre.

    En su calidad de miembro de la orden religiosa de los frailes dominicos, De las Casas estuvo entre los españoles que por orden de Diego Colón, habían ido a poblar Cuba y en esa ocasión, recibió de manos de Diego Velásquez, el jefe de la expedición, un buen “repartimiento de indios” o sea un gran número de indios que trabajaban para él.

    Sin embargo, él insistía en que no había ninguna contradicción entre ambas posiciones, pues si bien los nativos trabajaban para él, recibían un salario y un buen trato.

    Criticando esa actitud, sus detractores decían que fue un sentimiento de culpa, el que, años más tarde, en 1515, devueltas ya las “encomiendas”, lo que lo llevó a defender tan ardorosamente a los pobladores nativos de América.

    Sus alegatos, para difundir los cuales usó muchas veces “la prensa” o sea panfletos impresos en la recién inventada imprenta, dieron origen a la causa y a la doctrina “Lascasista”, en las que se enrolaron todos los que defendían los derechos de los indígenas, los cuales, a pesar de las prédicas y las leyes dictadas a su favor, seguían siendo materia de explotación y de malos tratos.

    De las Casas no había seguido estudios universitarios, como muchos de los otros sacerdotes y juristas que se encontraban en América al mismo tiempo que él. Era audodidacta, pero sus continuas lecturas, sus viajes y el conocer de cerca la realidad de los indígenas le daban conocimientos suficientes como para defender firmemente su verdad.

    Por sus ideas libertarias y por su tenacidad en defenderlas, De las Casas ha sido comparado con Jean Jacques Rousseau, literato y filosófo suizo que, siglos más tarde pregonó que el primer derecho del hombre era el de ser libre. En su “Discurso sobre el origen de la desigualdad”, Rousseau, preconizaba, como lo hizo De las Casas, en la América colonial, que era la sociedad la que corrompía a los hombres.

    De las Casas ejercía la defensa de los indígenas en dos frentes: en el aspecto de la evangelización, que él consideraba necesaria para la superación espiritual de los nativos y en el de la asistencia en el plano material, que él consideraba que debía realizarse con la intervención de los poderes públicos.

    En uno de sus pronunciamientos a favor de los indios, dijo: “Toda intervención de un pueblo desarrollado en los asuntos de uno menos desarrollado, ya sea con fines de ayuda material, para hacerle cambiar de religión o de ideologías que se consideren erróneas, debe estar condicionada al absoluto respeto de las creencias ancestrales de dicho pueblo”.

    Aún sin tener conocimientos especializados, guián­dose solamente por el principio que regía su vida que era una oposición resuelta a todo tipo de violencia, De las Casas fue uno de los precursores del Derecho Indiano en el aspecto del respeto a los derechos humanos de los más desvalidos.


    El gran debate

    El debate sobre los derechos de los indígenas llegó a su punto mayor entre los años de 1550 y 1551, cuando el jurista Juan Ginés de Sepúlveda y Fray Bartolomé de las Casas se involucraron en una larga y ardorosa discusión pública acerca de la condición de los indígenas y de los derechos que les correspondían.

    En España, a través de diferentes foros, Ginés de Sepúlveda manifestó en ese entonces que los indígenas eran seres “intermedios” entre los hombres y las bestias y que debía doblegárseles por la fuerza, puesto que al ser una raza inferior, habían nacido para ser dominados.

    Al sostener sus postulados, el jurista español se refirió, inclusive, a la teoría de Aristóteles, que, a finales del siglo III a. C, basándose en los estudios que había hecho sobre anatomía comparada y sobre la clasificación de diversas especies animales, proclamaba la servidumbre natural de algunas personas y manifestaba la necesidad de emplear los métodos más violentos para doblegar a los indígenas, si ellos oponían resistencia a las leyes que les imponían los conquistadores.

    En cambio De las Casas, quien por ser un antiguo “encomendero, conocía muy de cerca la realidad indígena a diferencia de Sepúlveda quien nunca llegó a América, resaltaba la vigencia plena de los derechos civiles de los aborígenes, así como sus virtudes inherentes a todo ser humano y que eran mayores aún por no estar ellos contaminados con los adelantos de la civilización.

    Resaltó también Fray Bartolomé de las Casas, la organización del imperio y la notoria prosperidad material que los españoles habían encontrado en esas tierras cuando llegaron, lo que, según él, evidenciaba la inteligencia y habilidad de los nativos.

    Este áspero debate, nuevamente, llegó a la Corte Española y los teólogos estudiaron ambas posiciones y también, luego de largos debates y disquisiciones, dictaminaron que los indígenas eran seres libres, que debían ser instruídos en la fe cristiana y que, a pesar de que podían ser obligados a trabajar, se les tenía que dejar tiempo libre para su instrucción. Decían además los teólogos, que los indios tenían derecho a tener casa y tierra propia y que se les debía dar un pago por su trabajo.

    Estas conclusiones fueron plasmadas en leyes que, según algunos, daban privilegios a los indios, pero De las Casas fue uno de sus más ardorosos opositores por considerarlas injustas y discriminatorias.

    Años antes, entre 1542 y 1543, en España se habían dado las Leyes Nuevas para el gobierno de las Indias, las mismas que suprimían el otorgamiento de nuevas “encomiendas” y la prórroga de las ya existentes y castigaba con penas severas a quien injuriara, hiriera o matara a un indio.

    La medida que trajo como consecuencia una rebelión de los encomenderos, no mejoró la condición de los indios que vivían en situación deplorable y no contaban con instancias judiciales ante las cuales pudieran hacer valer los derechos que les daban las leyes españolas, pero que en la realidad eran inexistentes.

    Los principales reclamos de los indios estaban referidos a la posesión de sus tierras y al trabajo obligatorio al que estaban sometidos, pero la justicia existente en ningún caso les dio la razón."

    Fuente:
    http://www.pj.gob.pe/historia/indiano_a.html

  2. #2
    Casioo está desconectado Miembro graduado
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    Wink Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    España nunca tuvo colonias, las primeras divisiones politicas que surgieron fueron los Obispados, estaba el de Puerto Rico, dos en Santo Domingo y luego el Arzobispado de Santo Domingo, se que existió un Reino llamado Reino de las Catorce Islas el cual estaba compuesto de todas las islas descubiertas en América, el Reino tenía representacion junto con los demás reinos, los Reyes nunca consideraron a la Hispania Ultramarina como colonia sino como un reino mas conquistado para la Cristiandad, muchas veces el Reino de Indias era considerado como un Imperio, un gran abrazo.

  3. #3
    Avatar de CRISTIÁN YÁÑEZ DURÁN
    CRISTIÁN YÁÑEZ DURÁN está desconectado Miembro Respetado
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Estimado Colpat:

    Se han escrito varios hilos en el foro respecto de las mentiras que fundaron la revolución independentista y las nefastas consecuencias de habernos separado de la Corona un hato de traidores. Ni qué hablar de la leyenda negra.

    LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

  4. #4
    fernando VII está desconectado Miembro graduado
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Estoy de acuerdo, aunque desconozco la tal historia negra, he hecho muchos análisis y deducciones así como lecturas entre-lineas de las estupidas historias de heroes que nos cuentan aqui en america. Una cosa sí te aseguro, Napoleon Bonaparte fue un anticristo y la cagó, por su culpa se cometiron muchos crimenes y entre hermanos: asesinatos, violaciones, usurpaciones, ajusticiamientos, despojamientos a la fuerza, y toda clase de cochinadas . Pero no sé quien es mas culpable: El anticristo de napoleon que era un maldito loco ooooo: los tiranos que lo siguieron y le dieron importancia.. Que dios los perdone. fue asqueroso todo lo que hicieron...

  5. #5
    Casioo está desconectado Miembro graduado
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    A mi entender buena parte de la culpa la tuvieron Los Borbones por denominar a Los Reinos de Ultramar colonias, por querer separar Iglesia y Estado, por su centralismo, etc. pero al fin y al cabo eso no era excusa para querer separarse del país al que uno pertenece, en pocas palabras no existió ninguna justificación para la independencia hispanoamericana.

  6. #6
    Avatar de juan vergara
    juan vergara está desconectado Miembro Respetado
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Como he opinado en alguna otra oportunidad este tema tiene sus bemoles, en mi modesto modo de ver no puede ser examinado maniqueamente, ni con infecundos "ideologismo", provengan estos de la "derecha" o la "·izquierda", (más allá de lo inapropiado de estos términos), o con leyendas "rosas" o "negras", ni con puras subjetividades, fanatismos, o "puritanismos", que poco tienen que ver con las realidades humanas.
    Hay muchísimos factores a tener en cuanta tanto históricos, como políticos, culturales,
    Jurídicos, sociológicos, psicológicos, religiosos, espirituales, sentimentales, y de todo orden, que suelen ser ignorados o mal valorados por los que tratan esta dolorosa, engorrosa espinosa y hasta trágica cuestión.
    Tambien se debe ponderar la imprecionante documentación existente que suele no ser leída ni tenida en cuenta, y es mayor aun la que aguarda en los archivos sin haber sido consultada.
    Se podrían poner innumerables ejemplos de lo que vengo diciendo.
    Asi por ejemplo para el Jesuita Teólogo y Canonista Belarmino, no habia ninguna "excusa", sino que había Derechos, y esto fue seguido por varios sacerdotes de la Companía.
    Fueron unos de los primeros que cuestionaron la facultad del Papa para dictar el Tratado de Tordesillas...
    Por otra parte fueron muchos los monarcas -sobre todos los Franceses- que cuestionaban la valides del mentado tratado.
    Otra, el rey de España no podía ceder ni vender un metro del territorio Hispanoamericano sin embargo cedió y vendió cientos de miles de kilómetros cuadrados.
    En todos los caso sin siquiera hacérselo saber a los Americanos, sino después del hecho consumado y ademas nosotros no podíamos decir ni pió, eramos como si no existiéramos.
    Para que te des una idea es como si de un día para otro el Rey hubiera decidido que
    Cataluña, Asturias, y Galicia, etc pasaran a formazr parete de otra Nación...
    Los territorios entregados en América a otras potencias superaron a los que ocupa todo España...
    Podríamos seguir con otras ejemplos de no poca monta, pero por hoy es suficiente.
    Aclaro que no estoy dando la razón a Belarmino y cía. simplemente estoy señalando que no todo es tan sencillo ni mucho menos. y que esos jesuitas eran leídos por los que bregaban por la independencia, como era leído el Jesuita Suarez, de modo que se creían plenamente justificados en su lucha emancipadora.
    Pero quien le pone el cascabel al gato...
    De eso no se habla...

  7. #7
    Avatar de Tercios
    Tercios está desconectado Miembro graduado
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    23 mar, 11
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Sólo dejo algunos apuntes, más adelante comentaré sobre este tema, ofrezco el comienzo de un relato que creo que ayuda a este debate:

    ¿Latinoamérica o Hispanoamérica?:
    A diferencia de la independencia de Brasil, la de los territorios de lengua española se logró a base de largas y sangrientas luchas, algunas de las cuales llegaron hasta nuestros días, como la fronteriza entre Perú y Ecuador, a la que puso fin el Tratado de Brasilia, de 26 de octubre de 1998, recientemente firmado en el Palacio de Itamaraty, con la asistencia de los Reyes de España como testigos privilegiados. O el litigio entre Argentina y Chile sobre los Campos de Hielo, que se zanjó mediante un Acuerdo de 16 de diciembre de 1998. «Tras la guerra, la independencia; y tras la independencia, la unión y la libertad». Así lo había prometido Bolívar. Después de sus victorias militares, se dispuso a sentar las bases de la futura constitución de las nuevas repúblicas, pero no fue más allá de la Gran Colombia que, por otra parte, habría de dinamitar su compañero el caudillo republicano José Antonio Páez. Era evidente que, roto el vínculo unificador que representaba la Corona española, el entendimiento entre pueblos y, sobre todo, entre los dirigentes, no se alcanzaría nunca. Y no sería por falta de proyectos, orales y escritos: el mismo Bolívar había publicado el «Manifiesto de Cartagena» en 1812, la «Carta de Jamaica» en 1815 -difusa como todas las suyas, según Pi y Margall-; en 1919 pronuncia el Discurso de Angostura, y otro en 1825 ante el Congreso constituyente de Bolivia. En todos insiste en la necesidad de alcanzar la unidad, «una sola nación sujeta al mismo soberano y a las mismas leyes». Pero en el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 -«mermada asamblea, malograda, escuálida»- Bolívar no compareció. Sus entusiasmos iniciales, sus reiteradas promesas de independencia, unidad y libertad, no pudieron hacerse realidad. Antes al contrario, las divisiones y disensiones brotaban por doquier: luchas internas, fronterizas, personales entre dirigentes, etc. llevaron a Bolívar a un sentimiento de derrota que le consumía. «La América entera es un cuadro espantoso de desorden sanguinario… Nuestra Colombia marcha dando caídas y saltos, todo el país está en guerra civil… En Bolivia, en cinco días ha habido tres presidentes y han matado a dos…», se lamentaba en 1829. Y más tarde: «la América es ingobernable para nosotros… el que sirve una revolución ara en el mar… nunca he visto con buenos ojos las insurrecciones, y últimamente he deplorado hasta la que hemos hecho contra los españoles». Decepcionado, desilusionado, se retiró en 1830 a Santa Marta, en donde, hospedado en la Quinta de San Pedro Alejandrino, propiedad del español Joaquín de Mier, fallecía de tuberculosis pulmonar el 17 de diciembre de dicho año, a los cuarenta y siete de edad, rodeado de los pocos amigos que le habían acompañado. La unidad sería ya irrecuperable, según habían previsto Humboldt y San Martín, para quienes el único vínculo integrador de aquellas tierras y aquellos pueblos era el elemento hispano, del que ahora renegaban. «Los españoles europeos, nuestros natos e implacables enemigos… los destructores españoles… las barbaridades que cometieron los españoles…, madrastra España…», eran frases que acostumbraban a emplear los insurgentes republicanos, los rebeldes españoles de ultramar, no los indios.

    Ni la amenaza procedente del Norte fue suficiente para promover la unidad de las jóvenes repúblicas. En 1821 se formuló la doctrina del «destino manifiesto» que se remató en 1822 con el mensaje de Monroe al Congreso: «América para los americanos». Y a partir de entonces, la marcha hacia el Sur, hacia el Pacífico, a base de tratados, ocupaciones y astucias: Texas, Arizona, Nuevo México, Colorado, Nevada, California y Utah, son incorporados a la Unión. La raza anglosajona amenaza a la raza latina, según denuncia el colombiano José María Torres Caicedo en su poema «Las dos Américas». Y los años siguientes demostraron hasta la saciedad cómo la política exterior y la diplomacia norteamericanas seguirían en esa dirección. Francia, que se consideraba defensora de la latinidad, no podía permanecer indiferente ante esta invasión. Y como España no estaba en condiciones de asumir la defensa de lo hispano, y menos de lo latino, el economista francés Michel Chevalier, que había viajado por el Nuevo Mundo, y a la sazón era consejero y ministro de finanzas de Luis Napoleón, ideó y perfiló el concepto de Europa Latina para oponer al de América Sajona. Planteado como un conflicto étnico, era necesario trasladarlo a América para construir la defensa a fin de evitar que los dominadores anglosajones del Norte traspasen la línea del Río Grande o Bravo. Y se aprovechó esta ocasión para el envío de tropas a México, con cuya ocupación se preparaba el desembarco para restaurar una monarquía latina. La frustrada operación, que se saldó con el fusilamiento del emperador Maximiliano, en 1867, tras un efímero imperio de tres años, obligó a la retirada de Francia, en un final previsto por Prim, comunicado en carta a Napoleón III, así como por Castelar. Y en 1856 aparece el nuevo concepto de la América Latina, Latinoamérica, con objetivos político-culturales, en textos del citado Torres Caicedo y del chileno Francisco Bilbao, que escribían desde París. Y aunque estos términos empiezan siendo utilizados como equivalentes o sinónimos de los entonces vigentes América Hispana o Hispanoamérica, lo cierto es que estos últimos dejan de emplearse poco a poco, a impulsos de un movimiento indigenista de raíz antiespañola, encabezado por Vasconcelos, quien lo abandona para confesar, poco antes de morir, que «parias del alma nos quedamos al renegar de lo español que había en nosotros».
    ¡¡Viva España y viva los que se sienten españoles!!.

  8. #8
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Excelentes observaciones, Juan. Y no olvidemos tampoco el libro de José Antonio Ullate Fabo, "Españoles que no pudieron serlo", fundamental y novedosísimo en sus planteamientos.

    http://hispanismo.org/historiografia...ron-serlo.html

  9. #9
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Amigos muchas gracias por esas excelentes explicaciones, por eso digo que la gran parte de la culpa la tuvieron los Borbones ellos faltaban a sus palabras y denominaron a Las Indias colonias, por casualidad Hyeronimus no sabes a quienes apoyaron las Indias en la Guerra de Sucesion al Archiduque o a Felipe V?

  10. #10
    Avatar de juan vergara
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    Excelentes observaciones, Juan. Y no olvidemos tampoco el libro de José Antonio Ullate Fabo, "Españoles que no pudieron serlo", fundamental y novedosísimo en sus planteamientos.

    http://hispanismo.org/historiografia...ron-serlo.html
    Estimado Hyeronimus:
    Estoy en deuda con José Antonio Ullate Fabo, he tratado de conseguirlo pero por el momento no lo he logrado, se que es muy bueno.
    Espero poder leerlo cuanto antes.

  11. #11
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    A lo mejor puedes conseguirlo por aquí:

    ::.Libros Libres.::

    Por cierto, esta es una editorial contracorriente que tiene libros muy recomendables en su catálogo.

  12. #12
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Recomiendo que los hispanistas siempre compren sus libros aqui:

    La Librería Católica

    Que es la libreria de Ullate. Ahi se puede conseguir el libro en cuestion y muchos otros de gran calidad.
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  13. #13
    Avatar de juan vergara
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Agradezco el dato Donoso, aunque por razones de distancia tratare de ubicarlo por aquí, si no lo consigo lo encargare a la Librería Católica.

  14. #14
    Avatar de Donoso
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Si no lo consiguieras avísame, y te llevo uno a Argentina, que paso por allí de vez en cuando
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  15. #15
    Avatar de juan vergara
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    Re: ¿Hubo excusa para la emancipación hispanoamericana?

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Vale!

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