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Tema: Carta a los Españoles Americanos

  1. #41
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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

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    Última edición por Ordóñez; 08/12/2009 a las 11:41

  2. #42
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    CARTA A UN CHOLO PERUANO ( 2 )



    - Querido cholo:

    Como ya sabes que soy muy olvidadizo y que con lo que me apasiona este tema se me pone más obtusa todavía la memoria, un amigo argentino me viene a refrescar la memoria. Entono el mea culpa y aquí te expongo los datos que él me facilita:



    * Las peleas entre las Juntas de Sevilla, Galicia, etc. por nombrar funcionarios en las Indias. Prerrogativa que ninguna tenía. Y que los americanos consideraron un insulto.


    * El peruano Ramón Castilla negó a Maroto el derecho a desembarcar en el Perú, mas luego fue enemigo acérrimo de Gabriel García Moreno, tanto que conspiró varias veces para asesinarlo.


    * La expedición de Morillo (enviado por las Cortes de Cádiz) y la rebelión contra el virrey Abascal de quienes juraron la Constitución de 1812 y quisieron negociar con San Martín para que éste también la jurara.


    * Casi todos los oficiales realistas de mayor rango eran liberales, incluso los criollos, Álzaga, por ejemplo, había liderado el llamado "Partido Republicano" en 1809 y que intentó deponer a Liniers como virrey, quien sólo pudo sostenerse con el apoyo de los cuerpos criollos, pues los cuerpos de peninsulares apoyaban a los liberales. Incluso una buena cantidad de oficiales realistas eran masones.


    * Fernando VII se negó a recibir a los delegados americanos que quisieron encontrarse con él desde 1814 y pretendió castigar a aquellos que habían conservado sus derechos en América frente a los afrancesados napoleónicos primero y los agentes ingleses después. Si los proyectos de Doña Carlota y de Don Francisco de Paula no prosperaron, fue justamente porque los americanos sabían bien que tras ellos estaba Inglaterra. Ay D. Francisco de Paula, el mismo que lo mismo se decía el mejor " camarada " de su hermano Carlos y que luego presumía de ser el más masón de los Madriles....

    Pero incluso Iturbide se dedicó durante todo un año a tratar de negociar con Fernando VII o con un príncipe español, entre ellos Don Carlos. Sólo cuando el vacío de poder se hizo gravísimo, frente al expansionismo estadounidense, fue que las tropas mexicanas le ofrecieron la corona imperial al estilo de los viejos tribunos romanos recibiendo el imperium. Si aunque sea, Fernando VII ("el deseado", como también lo llamaban en América) hubiese recibido a los delegados americanos en vez de echarlos a patadas por instigación de sus ministros... quizá otra historia cantaría.


    * En el Alto Perú, los indios fueron mayoritariamente anti-realistas. Si las tropas del virrey del Perú no pudieron arrasar con las fuerzas "patriotas" y marchar sobre Buenos Aires a pesar de tener entre 4 y 10 veces más efectivos, fue justamente por las guerrillas indias del Alto Perú, acaudilladas por Juana Azurduy y su marido Asencio Padilla.



    Así, pues, querido cholo, en este maremagnum, nos parecemos a los árabes. ¿ Sabes por qué ? Porque han pasado ya un par de siglos y no nos ponemos de acuerdo. Parece que sólo puede existir un " discurso lineal " sobre las Guerras Civiles Hispanoamericanas y por eso yo me apasiono, me apasiono y me rebelo porque en dos siglos no se ha dado voz a los realistas, considerando incluso en esta España imposible que fue una guerra de " invasores contra invadidos ", cuando no fue eso. Te digo lo de los árabes porque hay un dicho árabe que dice: Los árabes sólo están de acuerdo en que nunca se pondrán de acuerdo. Pues mira, ni los tradicionalistas nos ponemos de acuerdo en este tan difícil conflicto.


    Hubo de todo en ambos bandos. Desde España no se hicieron las cosas bien, y en efecto, muchas incipientes rebeliones no tenían un deseo de independencia al principio, lo cual derivó después. Empero, sí que había un plan independentista bien planeado desde el principio, por Francisco Miranda, agente de Inglaterra, quien lo deja bien claro en su proclama a los ¿ américo-colombianos ?. Que Napoleón invadiera la Península le vino muy bien a muchos. Inglaterra aplicó el " A España hay que vencerla en América y no en Europa " y el " divide y vencerás "; y todos fuimos víctimas. Todos pues Inglaterra tenía el resquemor desde que fue humillada por Blas de Lezo en Cartagena de Indias, por Bernardo de Gálvez en Norteamérica y por Santiago de Liniers en el Río de la Plata. Qué tres grandes derrotas cholo; la Pérfida Albión se tuvo que ir con el rabo entre las piernas y eso no se le olvidó. Vaya que no, y aprovechó su oportunidad dorada....Así, después de mandar muchísimos suboficiales para las tropas de Bolívar, a los años los ingleses serán los artífices del bloqueo a la Argentina rosista.


    Ay cholo, pero es que aquí hay tantos " grises "....El indio venezolano Juan de los Reyes Vargas, ferviente realista, luego no aceptará el Trienio Liberal y se pasará al ala más " conservadora " de los independentistas. Los peruanos Torre Tagle y Riva Agüero serán independentistas pero luego resistirán en el Callao con los realistas. Los realistas neogranadinos, tras las vicisitudes de los años, acabarán apoyando al general Santander. El terrible José Tomás Boves coqueteó con el bando republicano hasta que fue azotado públicamente y con sus negros fue la pesadilla de Bolívar. Bolívar fue otro artista....El mismo que traicionó a Miranda, como sabes, y que se convirtió en el gran tirano de América. Por eso cholo, claro que comprendo el descontento contra el nefasto Fernando VII, aquel felón que traicionó a todo el mundo. ¿ Pero y Bolívar ? No fue mejor cholo. La Revolución nos desquició, nos dividieron y nos vencieron. Las independencias fueron una desgracia, y aunque la Historia no tiene vuelta de hoja, aún se siguen aprovechando de todos los hispanos.


    Hay otra cosa que me cuenta mi amigo argentino, en lo que coincide plenamente con el colombiano Pablo Victoria. Muchos peninsulares, aun " sin quererlo ", eran " muy plebeyos " y comenzaron a " hablar mal " y a " tratar despectivamente " a los americanos. Obviamente hay de todo: Es como si pensáramos que en Sudamérica se nos odia porque hay quien nos llama " gallegos brutos ", " chapetones ", " gachupines "; o hasta a mí una ecuatoriana en Sevilla me llamó " gringo " y era para preguntarme la hora. Pablo Victoria decía que no había esos problemas con andaluces y canarios, mucho más cercanos al " trato americano ". Ay cholo, pero eso porque es verdad lo que dice un primo mío que ha estado por el Nuevo Mundo: El hispanoamericano es un andaluz exacerbado. Con gotas vascas, castellanas, influjo fuerte autóctono y todo lo que tú quieras, pero muy andaluz, y más concretamente, muy barroco sevillano. Por eso mismo, mi primo es de la opinión de que eso de que los andaluces nos parecemos a los moros es mentira, y que para ver parecidos a los andaluces hay que viajar a América.

    El hispanoamericano, y en especial el criollo ( Término de origen francés-despectivo ), en muchos casos, descendiente de poblador/conquistador y por lo tanto hijodalgo. Por eso, los americanos, muy celosos de su españolía ultramarina, al escuchar hablar de " colonias " a los Reinos de Indias por parte de los funcionarios " ilustrados " o que el obispo Orellana de Buenos Aires dijo que el último de los peninsulares era superior al más encumbrado de los criollos les sentaba como una patada en salva sea la parte. Y mira que en las crónicas barrocas, ya sean en el Perú de Cieza de León o en la Venezuela de Oviedo Baños, se decía todo lo contrario, que la viveza e inteligencia de los americanos era superior a la de la Península....Y mira que también lo vino a decir en el siglo XVIII el barón de Humboldt. Pablo Victoria también habla del episodio de " la mancha de la tierra " o del famoso incidente del florero, que tanto jaleó acarreó en Nueva Granada.

    No obstante, en lenguaje insultante también tenemos a Belgrano, en carta a San Martín, calificando a los negros y a los mulatos de canalla cobarde.



    Sí, en efecto el gobierno fue muy malo. Carlos III no hizo caso de los planes medio decente para un nuevo gobierno en América y acabó expulsando a los jesuitas; y más de un jesuita andaría metido en el ajo. Fernando VII tampoco hizo caso, y de aquellos polvos estos lodos...Aunque sigo pensando que a pesar de los malos gobiernos habidos y por haber, el separarse de la patria, y más así, es una desgracia; y una desgracia porque en el bando independentista, se impuso el peor posible; el peor posible que ahora es reivindicado por los tiranos rojo-indigenistas que beben de las fuentes ideológicas revolucionarias europeas y que se parecen tanto a la idiosincrasia de las Indias como un huevo a una castaña. Estamos apañados a ambas orillas de la Hispanidad....Y en todo ese contexto, se avista que Iturbide no dejó de ser un gran tipo.


    Sigo viendo que hay mucho de " encomenderos " en Bolívar y compañía. Con los Borbones las revueltas serán distintas, de un cariz " más social " si cabe, eso de " viva el rey muera el mal gobierno ", cuántas veces se dio; mismamente, una de las quejas de las huestes de Túpac Amaru era el cierre de los colegios de indios nobles. Mas la " Pax Hispanica " de los Austrias tuvo que lidiar con auténticas guerras civiles entre conquistadores, que provocaron años sangrientos en el siglo XVI, y resquemores nunca olvidados. Te hablaba de los celtíberos, ¿ recuerdas cholo ?, pues ya los romanos decían que cuando no tenían guerra afuera, la buscaban dentro. ¿ Quién nos entiende ?


    Bueno cholo, mi principal " cometido " es que no se presente este tan magno conflicto como de " invasores e invadidos " y que no se hable de renegados de los americanos que no quisieron separarse de España; y que se dé voz ya a los del otro bando, tan americanos como los otros. En líneas objetivas, creo que te he demostrado que es así. Aunque como dice mi amigo y maestro argentino, hay que contarlo todo, y más en honor a la justicia. Y en honor a la justicia, pienso que no debes considerar a tu paisano Huachaca y a la indiada realista como renegados, pues defendieron el sentir de muchos americanos de distintas razas; y que la estatua de Bolívar en Sevilla no pinta nada y mucho menos con dinero público; para que luego se quite la estatua de Francisco Pizarro ( A quien San Martín calificó " el bravo español " ) de la plaza de armas de Lima. Y por supuesto, sabiendo de la traición de muchos gerifaltes que en América fueron realistas y en España cristinos, lo que busco es los Goméz y los Zumalacárreguis americanos que han sepultado en el silencio. O incluso, por qué no, los que yo llamo, en base a José Manuel González, los hafsuníes de las Indias; de esto ya te contaré.

  3. #43
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    Una película del " Taita " Boves. Curioso cuanto menos:


    YouTube - Taita Boves

  4. #44
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    El director Luis Alberto Lamata se basa en una novela venezolana, Boves el urogallo, de Francisco Herrera Luque. Y no digo que Boves no tuviera mucho de eso. Pero que después nos pinten a Bolívar como un santito pues como que no vale. Boves sería un bestia, y como coinciden los colombianos Pablo Victoria y Luis Corsi, acaso un antecedente de los paramilitares de las AUC; pero nunca quiso entregar nuestra América a la Union Jack; Miranda y Bolívar sí; y el mismo Bolívar, con la independencia ya más que " iniciada ", " propuso " a la Nueva Granada como protectorado británico, lo que enfrentólo con el general Santander, a quien acabaron vitoreando los antiguos realistas.

    En fin, eso, curioso cuanto menos.

    Y con todo, gustaríame más una película basada en Las lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri.

  5. #45
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    HAFSUNÍES DE LAS INDIAS




    Hafsuníes de las Indias,
    Fueron los Pincheiras,
    De sangre ardorosa,
    Regada en las haciendas,


    La sombra de Ben Hafsún,
    Se proyectó en Boves,
    Como vivió Agualongo,
    Hafsuníes horizontes,


    Aires hafsuníes,
    Para tiempos difíciles,
    Juan de los Reyes Vargas,
    Vicente Benavides,


    Resistencia hafsuní,
    Tuvo Huachaca,
    En el Perú virreinal,
    Por el rey de España,


    Una vida a caballo,
    En tierra de fronteras,
    Que nació en la Reconquista,
    La Piel de Toro por bandera,


    Terribles guerras civiles,
    Ni invasores ni invadidos,
    Quiebra de las Españas,
    Sus espíritus malheridos,


    La república en jaque,
    Hafsuníes americanos,
    Mas así, como Ben Hafsún,
    De finales desgraciados,


    Una guerra terrorífica,
    De incomprensiones llena,
    Sepultados en el silencio,
    Muchos héroes de América,


    Herederos de los hafsuníes,
    Mantened las " ideas godas ",
    Hafsunitas indianos:
    Llegarán vuestras horas.








    " TAITA " BOVES





    Pum, pum, pum, pum....
    Zumban tambores rotundos,
    Tambores de guerra,
    De Boves, el iracundo,


    " ¡ Taita ! ¡ Taita ! ¡ Taita ! ",
    Gritan los fuertes negros,
    Mientras las banderas godas,
    Ondean al viento,


    " ¡ Taita ! ¡ Taita ! ¡ Taita ! ",
    Grita el pueblo enfurecido,
    Contra el tirano Bolívar,
    Vitorean a su caudillo,


    Allá el terrible astur,
    Con los furiosos lanceros,
    Contra banderas tricolores,
    Feroces sentimientos,


    Legiones infernales,
    Epopeya americana,
    Boves, el urogallo,
    " ¡ Taita ! ¡ Taita ! ¡ Taita ! "


    Lenguas son espadas,
    ¡ Viva el rey !
    Españoles americanos,
    De llanera ley,


    " ¡ Taita ! ¡ Taita ! ¡ Taita ! ",
    ¡ Mueran los blancos, carajo !
    " ¡ Ecue yamba-ó ! ¡ Ecue yamba-ó ! "
    Pleno pulmón a destajo,


    Ahí la Venezuela compungida,
    Ahí nuestra América en llamas,
    A la guerra a muerte van,
    Las lanzas coloradas.



    " ¡ Taita ! ¡ Taita ! ¡ Taita ! "

  6. #46
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    Muy bueno como siempre Ordoñez, me pregunto si esto sería material para un poema:

    Últimos días de Agualongo [editar]

    Finalmente, Agualongo fue capturado por el antiguo militar realista José María Obando el 24 de junio de 1824 y es llevado prisionero a Popayán. Allí se le ofreció respetarle la vida, a condición de que jurara fidelidad a la Constitución de la República de Colombia, su respuesta fue un tajante ¡Nunca!. Entonces fue juzgado y condenado a morir por fusilamiento. Al ser condenado a muerte, pidió y se le concedió la gracia de vestir uniforme de Coronel realista. El 13 de julio de 1824, ante el pelotón de fusilamiento exclamo que:
    Si tuviese veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la Religión Católica y por el Rey de España.[7]
    Exigió que no le vendaran, porque quería morir de cara al sol, mirando la muerte de frente, sin pestañear, siempre recio, como su suelo y su estirpe. Sus últimos momentos fueron de gran valor, como había sido su vida militar bravía, valerosa y constante, se enfrentó serenamente al pelotón y gritó:
    “¡Viva el Rey!”[8]
    Agualongo, murió sin enterarse de la Cédula Real, otorgada por Fernando VII confiriendole el grado de General de Brigada de los Ejércitos del Rey.

    - Y ni después de muerto le dejaron descansar:

    En 1987, sus restos fueron sacrílegamente sustraídos por una célula del grupo subersivo M-19, a cargo de Antonio Navarro Wolf y sólo devueltos en 1990


    Por cierto bicheando en la red he leído varios comentarios de rojos venezolanos y hasta un blog en el que se ensalza la figura de Boves junto a la de Bolívar. No parece muy inteligente que digamos... Misión Boves

  7. #47
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    Rodrigo, muchas gracias.

    Así como esto que expones a lo último, valga un dato medio relacionado: La hija de Pérez Jiménez es una entuasiasta chavista. Cosas veredes....

  8. #48
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    YTURBIDE



    Entró Napoleón,
    España se desangraba,
    Mientras la canalla liberal,
    Conspiraba y conspiraba,


    Los americanos sabían,
    Defender la patria,
    ¿ Por qué esa actitud,
    Esa actitud desde España ?


    Fernando era el Deseado,
    Y bien odiado acabó,
    Hondos puñales hirieron,
    El indiano corazón,


    Agustín de Yturbide,
    De estirpe navarra,
    Leal y valiente,
    Por la Nueva España,


    Qué paciencia tuviste,
    Qué mal te trataron,
    Tus excelentes servicios,
    Los obtusos no valoraron,


    ¡ Dios, qué gran vasallo,
    Si hubiera un buen señor !
    Tú que con don Carlos hablaste,
    Queriendo un príncipe español,


    Encarnaste el espíritu,
    Antiliberal americano,
    Como popular tribuno,
    Padre mexicano,


    Se te entregó el imperium,
    Ante la amenaza gringa,
    Religión e independencia,
    Una patria unida,


    Un imperio católico,
    Un próspero sueño,
    Amistad con la madre patria,
    Fue tu deseo sincero,


    Cuídate de los masones,
    Cuídate de los republicanos,
    Cuídate de los yanquis,
    Y de los malos hispanos,


    Las tres garantías,
    El águila contra la serpiente,
    Caballero imperial,
    De garra potente,


    Blanco, verde y rojo,
    Julio César de las Indias,
    Agustín de Yturbide,
    El honor es tu divisa.


  9. #49
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    Rodrigo, ahí va:


    AGUALONGO



    Antes la muerte que jurar,
    Constitución republicana,
    Yo lucho por la Religión,
    Y por el rey de España,


    Yo soy Agustín de Agualongo,
    Mestizo indiado neogranadino,
    Adalid del pueblo realista,
    Igual de Pasto que de Quito,


    ¿ A general de brigada,
    Llegaré algún día ?
    Ni lo sé ni me importa,
    La lealtad es mi guía,


    Empuño bravos estandartes,
    Estandartes de la corona,
    Soy caudillo de bravos godos,
    Mi coraje es mi honra,


    Nuestras coloridas huestes,
    Nuestra populosa alma,
    Por toda la América,
    Extendiende la llama,


    Soy camarada de Boves,
    De Huachaca y Benavides,
    Soy de todo aquel americano,
    Que por las Españas resiste,


    Sé que desde la península,
    Las cosas se han hecho muy mal,
    Entre conspiradores e " ilustrados ",
    La situación suena fatal,


    Pero yo sé que la separación,
    Sólo traerá calamidades,
    Y muchos ricos revolucionarios,
    Traerán duras tempestades,


    Así, pues, entérense bien,
    Yo soy Agustín de Agualongo,
    Y estoy dispuesto a morir,
    Luchando por el rey católico,


    Si me capturan y asesinan,
    Déjenme mi uniforme,
    No me venden los ojos,
    Pues gritaré al orbe:


    ¡ Viva la Religión,
    y que viva el rey !
    ¡ Así es mi tierra,
    Así es mi ley !


    Mirando de cara al sol,
    Inmolaré mi destino,
    Por Dios que nuestra gesta,
    No caiga en el olvido.



  10. #50
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    SEÑORITO MANTUANO





    * Métrica inspirada en la canción de Joaquín Díaz, "Soldadito"

    ** Dedicado a Hugo Chávez, a todos aquellos que se apuntaron a su moda cuando en verdad lo que les preocupa es la ruta del narcotráfico e imponer su tiranía, y a todos aquellos " asesores " españoles que los jalean cuando no los financian, cumpliendo sus dictados, y ayudando a hacer del mundo peor de lo que ya es, con el dinero de todos, eso sí. Y también dedicado a todos aquellos que se indignan al contemplar la estatua de Bolívar ( Esculturado cual rejoneador ) en Sevilla.


    Señorito mantuano,
    Señorito mantuano,
    Sal corriendo, sal corriendo,
    Sal corriendo, sal corriendo,
    Ay que vienen de los Llanos,


    El que viene es José Boves,
    El que viene es José Boves,
    Con los negros y los pardos,
    Con los negros y los pardos,
    Las lanzas y los cañones,


    La república malvada,
    La republica malvada,
    Bolívar y Páez no saben,
    Bolívar y Páez no saben,
    No saben quién es el " Taita ",


    Pérfida es su guerra a muerte,
    Pérfida es su guerra a muerte,
    Pero los bravos realistas,
    Pero los bravos realistas,
    Tienen mucha y buena hueste,


    La bandera colorada,
    La bandera colorada,
    Es traída por los godos,
    Es traída por los godos,
    Bandera del rey de España,


    El futuro se ve triste,
    El futuro se ve triste,
    Ya lo traía Miranda,
    Ya lo traía Miranda,
    Traiciones que aún embisten,


    Señorito mantuano,
    Señorito mantuano,
    Helarás los corazones,
    Helarás los corazones,
    Rico revolucionario.
    Última edición por Ordóñez; 12/12/2009 a las 01:04

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    la tumba de boves


    la tumba de boves

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    Esa es la tumba de José Tomas Boves,en Urica. Rafael Gómez,Carmencita,Carmen Garantón,Andrés J. Gómez,Clota Gómezy el ayudante de papá en la prefectura
    Subida en Gente de Venezuela
    Autor: CARMEN ALICIA SANABRIA GOMEZ
    Fecha Tomada: 0000-00-00
    Fecha de Subida: 2009-06-22




    la tumba de boves - Venezuela Tuya

  12. #52
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    PRIMERA CARTA A UN AMIGO Y MAESTRO DE LA ARGENTINA. SEMBLANZA DEL TAITA BOVES, EN CLAVE DE MI REALISMO MÁGICO.



    - Querido amigo y maestro:


    A pesar de tu falta de tiempo, más o menos has ido siguiendo mis poesías y mis cartas referentes a una etapa complicada, la que yo prefiero denominar " de Guerras Civiles Hispanoamericanas ". No sé si viste bien la segunda carta, CARTA A UN CHOLO PERUANO ( 2 ), donde gracias a tu prodigiosa memoria pude exponer datos que me dejé -- injustamente -- en el tintero en la primera epístola. Me dijiste que no eran " correcciones " porque tú no eras nadie para eso, pero sí que fueron correcciones amigo, pues, sabiendo como sabes, lo andaluz que soy, y más para con este tema, me es muy difícil guardar el equilibrio pasional. Y como te digo, acá habrá algo de realismo mágico, y no sé si en esa clave habremos de mirar que en este tema en especial, yo me sienta tan americano. A lo mejor es por eso que supuestamente me especialicé en América dentro de mi licenciatura de Historia, viste.




    Retomando otra vez tu falta de tiempo, he decidido ir directamente al abuso y así " picarte " para que me respondas.


    - Me pusiste un ejemplo que me parece la mar de ilustrativo sobre el tema a tratar, así que, con tu permiso o sin él ( Ya sabes que soy un mandado ), vamos a exponerlo: En el caso porteño, tenemos del lado "realista" al liberal Alzaga y al legitimista Liniers, versus el jacobino Moreno junto al tradicionalista Saavedra del lado "patriota". Amigo, creo que en este laconismo ejemplar se encierra con elocuencia el drama de nuestra América, que hasta nuestros días viene repercutiendo, en mayor o menor medida. Aquellas dolorosas y prolongadas guerras se convirtieron en un " totum revolutum ". Pero la cosa es que sólo se ha escuchado la versión de un bando. Como bien dices, la historiografía liberal ha falseado ad nauseam hasta la historia del bando independentista. Y aun así, de los realistas, jamás hemos escuchado nada. Desde el colegio a la universidad lo que escuché es que los realistas eran unos malvados absolutistas invasores, el último exponente de la leyenda negra, mientras que los " libertadores " eran unos seres angelicales que con toda la justicia del mundo se libraron de la opresión española, ese " inmenso sudario de sangre " en palabras del masón Castelar, que con sus luengos bigotes y famosa oratoria fue presidente del esperpento de la I República. Sé que ni incluso muchos independentistas pensaron así cuando combatían; pero por ello, te explico ( Seguro que mal ) mi interés en " los otros ".



    No obstante, me decías que el caso porteño se dio en Venezuela, en México, etcétera. Muy acertado, pues. Por ello sigo pensando que Yturbide fue un gran tipo y que acaso es un personaje importantísimo de la época que nos ocupa.





    El caso es que o bien se ha escuchado esa versión que decimos, o bien una versión desde el punto de vista del nacionalismo católico sobre las Guerras Civiles Hispanoamericanas. Pero hasta hace muy poco, nadie, absolutamente nadie, habló de los realistas más que para vituperarlos.



    Yo lo que me pregunto es:


    ¿ Por qué nadie me habló de José Tomás Boves ?


    ¿ Por qué nadie me habló de Vicente Benavides ?


    ¿ Por qué nadie me habló de José Antonio Pincheira ?


    ¿ Por qué nadie me habló de Juan de los Reyes Vargas ?


    ¿ Por qué nadie me habló de Joaquín de Mosquera y Figueroa ?


    ¿ Por qué nadie me dijo que, amén de " realistas " que quisieron obligar a firmar la constitución, como Morillo, también hubo americanos como Lardizábal en el Manifiesto de los Persas ?


    ¿ Por qué nadie me habló de Leandro Castilla ?


    ¿ Por qué nadie me habló de Agustín de Agualongo ?


    ¿ Por qué nadie me hablo de Antonio Navala Huachaca ?







    Personalidades tan distintas del mismo bando, ciertamente. ¿ Pero por qué ese silencio sepulcral ? ¿ Por qué cuando se rompe es sólo para el insulto, la denigración ? ¿ Por qué ese proceso tan selectivo y excluyente de la memoria histórica hispanoamericana ?





    Esto es lo que me escama. Y como me escama, resalto también la resistencia del pueblo americano al Trienio Liberal, resistencia que quebró muchas lealtades realistas, como la de Juan de los Reyes. Jamás Yturbide por ejemplo quiso acogerse a eso, y en la península se iban a iniciar las Guerras Realistas, desde Navarra y Cataluña hasta Sevilla, tan bien tratadas por Rafael Gambra y Alexandra Wilhelmsen.



    Sin duda Yturbide tuvo paciencia de santo. Aquel valiente de estirpe navarra, realista leal que fue acusado injustamente de ladrón, que tragó sapos y culebras por mantener su lealtad....Hasta que al final las autoridades de aquí propiciaron lo inevitable: Que aquel tipo con madera de caudillo recibiera el imperium ante la amenaza expansionista gringa y con el objeto del buen gobierno con estructura monárquica; Religión, Independencia y Unidad en amistad con España....El sueño de un Imperio Mexicano Católico, mucho mejor definido que el Brasil....Que la Gringada nunca quiso permitir. Sin duda Yturbide es todo un símbolo. Y acaso si las cosas se hubieran hecho bien, la Nueva España toda habría sido el mejor partido de D. Carlos en las Indias, como dice Miguel Navarro.







    Tú me dices que acaso los conflictos que provocaron las independencias fueron la antesala de lo que iba a ocurrir en España. Con sagaz intuición y sabiduría, no te falta razón amigo. Aquí ponemos lo de las Guerras Realistas. El despotismo ilustrado ya no daba más de sí. Quizá la puntilla definitiva había sido la expulsión de los jesuitas, esa maligna obra del marqués de Pombal, el conde de Aranda y Carlos III. Y tú, como Pablo Victoria, insistes mucho en el " funcionariado ilustrado " que nunca entendió a los Reinos de Indias. Los Austrias tuvieron que lidiar con guerras civiles entre conquistadores y luego con el problema encomendero, y los Borbones, con " guerras sociales " de ¡ Viva el rey y muera el mal gobierno ! Sobre esos funcionarios, Pablo Victoria insiste en que si al menos hubieran predominado andaluces y canarios, igual otro gallo hubiera cantado, pues eran gentes mucho más acostumbradas al trato americano. Sigue siendo así, amigo, los hispanoamericanos se sienten más en casa en las Andalucías y en las Canarias cuando vienen a la Vieja España.





    En fin, nuestras instituciones de vigor foral se fueron carcomiendo, se fueron carcomiendo como se fue carcomiendo toda la Cristiandad, en especial desde Westfalia, y encima entró Napoleón....Se abrió la caja de Pandora para propios y extraños.




    Cierto es que no todos los realistas fueron Cruzados de la Causa y no todos los patriotas fueron masones anglófilos. Si se entendió que yo pretendí decir eso, pido disculpas, pues estaría faltando gravemente a la verdad.



    No obstante, tampoco todos los realistas fueron malvados absolutistas ilustrados invasores, como se dice tanto por ahí. Y otra vez me pregunto: ¿ Por qué no se les ha dado voz, ni siquiera un mínimo respiro; y por qué mucho menos desde España, y cuando se ha vuelto a retomar el tema ha sido desde Hispanoamérica ?






    Siempre nos tiramos los trastos a la cabeza con el papel de Inglaterra. Porque unos podemos hablar de Cochrane o de los muchos oficiales que tuvo Bolívar y que tuvo O´Higgins de la Pérfida Albión, pero como me indicas, cierto es que D. Francisco de Paula y Dª Carlota estaban detrás de la Union Jack, y que el mismo y felón Fernando VII convirtió a España en una suerte de protectorado británico ( También fue Portugal ), manchando el Toisón de Oro entregado a un hereje como el Velintón, que muchos no saben que entregó a sus tropas al saqueo aquí; y Pérez-Reverte de vez en cuando lo recuerda. Al final, querido amigo y maestro, lo que sucede es que Inglaterra nos usó como conejillos de Indias. " A España hay que vencerla en América y no en Europa ". Después de Cartagena de Indias, después de la Luisiana y después de Buenos Aires y Montevideo, la invasión de Napoleón supuso todo un caldo de cultivo para ellos. Aprovecharon el acto más infame de la Historia de las Españas, cuando Carlos IV le entregó la Corona a Napoleón....Mientras que, como decía Frederick Wilhelmsen, el único que jamás abdicó de sus derechos y deberes fue D. Carlos, nuestro futuro Carlos V. Significativo, cuanto menos.



    Totum revolutum...A río revuelto, ganancia de pescadores. Fuimos presa de intereses británicos, gálicos y gringos. Nos jodieron y en muy buena medida nos dejamos joder.







    En fin, creo que esto, aun no terminándolo nunca de explicar, más o menos quedaría así. Y ahora te quería explicar mi interés por José Tomás Boves, por el Taita, con quien te dije que me sentía más o menos identificado quizá en clave del realismo mágico que tanto me gusta. Pues te explico amigo: Para mí el Taita Boves es el símbolo de toda una época, una poesía dramática, un colorido grotesco, una lucha entre arraigo y desarraigo, una explosión de júbilo que trae pesimismo por de dentro, una pasión, una fuerza, una razón, un desenfreno, un alboroto y una desazón. Boves se inició en la Marina. Siendo un tipo de familia muy humilde, demostró ser más avispado de la cuenta y así se aficionó al contrabando. Boves llega a Venezuela y se funde en los Llanos con la compra-venta de ganados, una tierra que le va a atrapar y cautivar. Hablaba el uruguayo Carlos Reyles del embrujo de Sevilla....Pues para Boves el embrujo radicó en esta parte del norte sudamericano. Siendo blancón, intentó confraternizar con los blancos del país, intentó insertarse en lo que diríamos " alta sociedad ", en los " mantuanos ", que siempre le aborrecieron y despreciaron por chapetón pobre, por extravagante peninsular, por plebeyo desmedido, por su atracción irrefrenable hacia el mundo de las " castas ". Boves desentonaba en esos ambientes bien elitistas.





    Ese mentado orgullo tiene su parte de razón, tiene su razón en que muchos eran descendientes de conquistador y poblador, tiene la hidalguía y no el " creole " gálico aplicado al común. Tiene también su justificación en la enorme y sorprendente influencia del barroco bajoandaluz. Y tiene su justificación porque ese orgullo se demostró en la práctica cuando los americanos fueron los primeros en defender a las Españas de las invasiones, cuando el Regimiento Fijo boricua luchó con uñas y dientes para expulsar al invasor anglo, por poner uno de muchos ejemplos. Cuando muchos americanos acudieron para formar juntas y salvar la patria de la invasión napoleónica, llamando a Fernando de Borbón " el Deseado ", tal y como en la Península. Los americanos habían demostrado con creces su defensa y su implicación con España....¿ Por qué esa actitud desde la Corte ? Ya retomaríamos el tema que iniciamos y que dejamos medio explicado....




    Bueno, a lo que iba. Empero, creo que el orgullo mantuano era distinto. Y era distinto porque era el orgullo de muchas familias cuya fortuna residía en el esclavismo, es el mismo caso de Simón Bolívar. Familias que se irritaron contra la Real Cédula de Gracias al Sacar de tiempos de Carlos IV que mejoraba el trato a los negros, intentando mejorar lo que Carlos III había hecho. Carlos III hablaba de mejorar tratos mientras que con su reinado España tuvo su primera compañía esclavista, la Gaditana de Negros....El orgullo de los mantuanos era en parte el de los encomenderos. El de un " protofeudalismo " que " oficialmente " nunca cuajó en nuestra América, pero que en la práctica estaba al quite. Aquí en la Piel de Toro pasaba tres cuartos de lo mismo, y más en nuestra Andalucía. La Real Cédula fue el comienzo de una rebelión venezolana. O mejor dicho: Un comienzo. En este enfrentamiento tan poliédrico. Hay muchos más motivos, e incluso ni los que luego se destacarían como revolucionarios, en sus principios acudían a las leyes de Indias y etcétera. Pero en Venezuela, en un gran epicentro del independentismo, estamos ante un motivo que hemos de subrayar medianamente.





    Por ello, si bien es verdad que hubo declaraciones malsonantes sobre los americanos desde el obispo Orellana hacia el incidente del florero en Nueva Granada, también las había contra los peninsulares. Y con nuestro orgullito pues eso se convierte en bomba de relojería, y más cuando Carlos III acentúa la " política del funcionariado ", desprecia los colegios de nobles indios y no entiende el lógico poder que los criollos tienen de facto en las Américas. Pero ese orgullo del que hablamos, y esos epítetos despectivos, a los dos siglos seguimos en las mismas....





    Boves, tal vez por su " hecho racial ", intentó insertarse en esa compleja sociedad. Tanto así, que fue esa compleja sociedad la que, a excepción de María Antonia Bolívar, inició el separatismo en el Nuevo Reino de Granada. Y Boves se quiso alistar con ellos. Dicen que tenía intrigas y desaires con muchos principales de esta causa, y a eso le añadimos su plebeyismo chapetón, que nunca aceptaron, por lo que fue azotado brutalmente. Y esto le empujó a tomar las banderas del Rey; y las tomó con los negros y los pardos, amén de con muchos indios. No lo digo yo amigo, lo dice González: " Es preciso que se sepa que la independencia fue impopular en la generalidad de los habitantes del país ".


    Boves quiso ser algo que él no era. Quiso " entrar en sociedad " y se convenció a base de palos.


    Por eso, creo que no apunto demasiado mal si digo que la independencia en el caso neogranadino fue cosa principalmente de blancos ricos. Quitando el mulato Piar, a quien Bolívar humilló.






    No pretendo hacer una idealización barata ( Cosa a la que tanto soy dado ) del mariscal asturiano. Sé que Boves no fue ningún santito. Pero ni por asomo lo fue Miranda, ni lo fue Bolívar. Boves jamás pensó en entregar nuestra América a Inglaterra, los dos primeros sí. Bolívar, después de traicionar a Miranda, se ofreció voluntario para combatir en España con el Velintón....Otra vez el Velintón....Que después fue diciendo que él apoyaría a Carlos V para el Trono de España. A los años de eso, Bolívar quiso entregar la actual Colombia a Gran Bretaña, cosa que le enfrentó con el general Santander, el cual fue vitoreado por muchos antiguos realistas. Con todo, nadie más explícito que Miranda, el llamado precursor, allá en el 1806 "...con la protección de la marina británica ". Pablo Victoria también destapa los documentos donde Miranda tenía pensado entregar gran parte de nuestra América a Inglaterra. Miranda, el hijo de canarios, soldado español, contrabandista, luego revolucionario francés, luego agente de Inglaterra, masón principal.....Cierto es que no todos los independentistas fueron así, pero sí lo fue nada más y nada menos el llamado "" precursor ". Miranda fue hijo de padre canario como también lo sería José Martí. En ambos, el manifiesto rechazo a España era todo un complejo de Edipo. Como lo es para Fidel Castro su manifiesto origen gallego.




    Por eso, como sabes, nunca valen las leyendas rosas. No para unos, pero tampoco para otros. Y en esto estamos de acuerdo, aunque siempre parece como si miráramos desde distinta óptica.





    La figura de Bolívar está siendo relucida a revientacalderas y con muchas falsedades, desde un gobierno de un imbécil como Hugo Chávez el petrogorila, cuyo interés primario ahora radica en controlar las rutas de narcotráfico hacia Yanquilandia. Y lo peor es que desde España se le ha dado mucho pábulo. Y otra vez vuelvo a lo mismo: ¿ Por qué en España hay estatuas de Bolívar ? Porque creo que basta en España que alguien la defienda para olvidarlo cuando no insultarlo, y basta eso para premiar siempre a quien fue enemigo declarado.




    Boves encontró en su mundo en las " castas ", en especial en los hoy llamados " afrodescendientes ". Boves era de los poquísimos de origen peninsular de esas huestes. Porque fueron huestes americanas, americanos que muchos no estaban por las Cortes de Cádiz, ni por el despotismo ilustrado, ni por la traición de " los ayacuchos "; un pueblo que, sencillamente, no quería la probablemente mal llamada independencia. Hay muchos Gómez y muchos Zumalacárreguis ocultos. Aquí en España, mismamente, tenemos a todo un flamante General Castaños, que derrotó a Dupont con el bravo concurso de San Martín en Bailén, y luego fue tristemente isabelino....Como isabelinos fueron Espartero, Morillo, Rodil....Y bueno, Maroto.....Pero sin embargo, no fueron isabelinos Gómez, Zumalacárregui o el cura Merino, que combatieron en el mismo bando, en la misma guerra contra el tirano corso. No sé si me comprende, pero a eso voy amigo, a eso voy. Porque por lo que veo y leo, hay algunos que parecen disculpar todo del bando independentista y nada del bando realista. Como tú me dices, yo no puedo ni debo hacer lo contrario. Lo intentaré.....Aunque por mi carácter, dudo que tenga algo de éxito en ello. Pero lo que voy buscando es esos Merinos indianos, básicamente. Amén de intentar sumergirme todo lo posible en América, en esa encrucijada que tanto nos compete y atormenta.





    Entiendo que desde el nacionalismo católico se haya querido resaltar que no todos los patriotas fueron masones anglófilos. Entiendo que se resalte que muchas revueltas estaban impregnadas de " jesuitismo " ( En el mejor sentido de la palabra ) y que había muchos católicos de buena voluntad que, es más, en un principio, ni querían separarse de España per se, hasta que los acontecimientos derivaron, provocados por unas obtusas autoridades que ya fueron alimentando la Revolución desde dentro. Y como entiendo esto, quisiera que ellos entendieran lo que yo digo y busco y hasta reivindico.




    ¿ Por qué el Taita Boves ? Amigo, porque yo, que tanto defiendo el arraigo, acabo desarraigado sin quererlo. Porque muchas veces he querido formar parte de una sociedad que me ha rechazado, amén de por mis miserias personales, por mis convicciones y acaso por mis orígenes. Boves, porque en un mundo hostil de incomprensión y soberbia, donde no se encuentra el mérito y el esfuerzo. Boves, porque siguió hallando en América su España. Boves, porque entiendo que a pesar de la repugnancia que causó y causa Fernando VII, lo peor que podía pasar era la separación. Boves es la rabia de un tiempo clave para nuestra historia, Boves es la decisión y el empuje, y la muestra más clara de que aquello no fue una guerra entre invasores e invadidos, sino una guerra civil, una guerra de americanos contra americanos, y que acabó prevaleciendo lo peor, y lo digo precisamente por la " mentalidad bolivariana ", que a día de hoy, aún girada a la izquierda y con falso folklorismo, se fomenta desde España, esta España que un día fue madre patria y acaso a día de hoy no merece ni el nombre de....Mejor me callo.




    ¿ Por qué el Taita Boves ? Porque reunió en unos días de quebranto el natural caudillaje al que siempre acudimos los hispanos y más en los momentos desesperados. Boves tiene mucho de desesperación, mucho de agonía, y también mucho de fuerza, de coraje, de valentía, de tesón. Boves es " un todo ", y a su manera, toda una representatividad de la América Hispana. A su manera, a la distinta de Agustín de Yturbide, otra gran representación. En distintos bandos hallaremos grandes espejos en los que mirar una historia apabullante.





    ¿ Por qué el Taita Boves ? Porque creo que a Hugo Chávez le convendría bien un exorcismo. A él y a todos los progres ( Que no pobres ) de la tierra. Porque los gritos de Boves aún se rebelan en la sabana contra el silencio injusto y premeditado, contra el que hasta los caballos, muchos de andaluza estirpe, relinchan. Porque Boves acaudilló una causa popular y eso hay muchos que, a entrambas orillas del Atlántico, ni lo entienden ni lo quieren entender. Boves, por un heroísmo ahogado, por una epopeya terrible, por los tambores de guerra; Boves, porque fue el desafío máximo al desgarro de América, a la injusta guerra a muerte que predicó Bolívar. Uno de los gritos de guerra de los realistas venezolanos fue el " ¡ Mueran los blancos ! "; " blancos " más como sinónimo de mantuano que de raza blanca en sí. Sí, Boves hizo una guerra cruenta, pero después de la guerra a muerte de Bolívar, guerra partidista que prometía la vida a los americanos aun estando en las banderas del rey y la muerte de todos los peninsulares y canarios, sólo siendo perdonada si combatían con la bandera tricolor. Liberación de esclavos que Bolívar permitió sólo si combatían en su bando, de lo contrario, servidumbre para toda la familia. Esclavos forzosos que agarró como carne de cañón y muchos acabaron desertando. Esclavos de los que se sirvió muchos años su familia. Un Bolívar que en su puño y letra reconoce que lucha sólo por su propia gloria. Y un Bolívar que acaba muriendo arrepentido, como arrepentido murió Miranda. Y Boves fue la respuesta directa y contundente que hallaron; Boves, como representante de una muy buena parte del pueblo venezolano.



    Así como González o Arizmendi reconocieron la impopularidad de su causa, lo mismo que reconoce Nariño, Nariño el que robaba los diezmos de las iglesias y hablaba de los derechos del hombre....Así, S. Bolívar pone de estúpidos a los negros porque no se suman en masa a sus banderas. ¡¡ Con las condiciones tiránicas que impuso, encima no se lo explicaba, que esos negros se fueran con Boves !!





    ¿ Por qué eso no se dice y sin embargo se sigue pintando a Boves como a un vampiro indiano, como a un animal sediento de sangre ? Boves no fue ningún angelito, pero no fue eso. Boves fue el " producto " de un momento trágico y el Taita de muchas " castas " que se quedaron totalmente desamparadas. Utilizó la crueldad, pero antes la habían utilizado contra él. Quizá nosotros , en nuestros infames días, tenemos un sentido demasiado " romántico " de las guerras, también puede ser.





    Pero, por eso mismo, ¿ por qué Bolívar puede tener una estatua en Sevilla y no Boves ?



    Aun habiendo tantas diferencias en el bando independentista, ¿ por qué por toda España, --- y muchas se hicieron en la época de Franco ---, hay estatuas de Bolívar, San Martín, etc., y ni una de Agualongo o Benavides ?







    En este caso nos hemos centrado en el caso neogranadino, acaso porque fue uno de los casos más trágicos y significativos de todas las Guerras Civiles Hispanoamericanas, cuyas coloridas pinceladas de tragedia siguen coleando hasta las selvas colombianas. Dos siglos donde la Revolución nos destrozó, y donde nuestro pueblo, aun en una u otra bandera, ha mostrado rechazo. Pero aún seguimos....





    Y ahora, una reflexión personal, no sé si en clave de más o menos realismo mágico: Bolívar, buscando la muerte de los españoles, buscó su propia muerte; buscó la fuerza del desarraigo, apareciendo en un mural con Páez, el futuro dictador, con la tricrucífera anglosajona.

    Hace poco veía un reportaje de la televisión venezolana de esos que hacía Arturo Uslar Pietri. Su monólogo era basado sobre la identidad hispanoamericana. ¿ Qué somos ?, se preguntó este genial intelectual una y otra vez. Acaso se lo preguntaba también José Enrique Rodó con su Ariel. Acaso lo intentó el mexicano José Vasconcelos con la " raza cósmica ". Como te digo, creo que la excelencia de Las lanzas coloradas sirven mucho para ilustrarnos qué fue y que no fue la independencia hispanoamericana. Mas no obstante, en ese inteligente monólogo, creo que Uslar yerra el tiro. Yerra porque se contradice, porque por ejemplo habla de la imposición del europeo pero no de las anteriores imposiciones de los aztecas. Yerra porque busca y no encuentra, porque reconoce que Hispanoamérica es una unidad pero que al fin y al cabo, es un " término insatisfactorio "; ya que los americanos no son españoles, son otra cosa. Y yo discrepo. Quiero decir: Los americanos no fueron españoles de la Piel de Toro, fueron españoles del Nuevo Mundo, en conjunción con la cultura del blanco, del indio y del negro, se consiguió una unidad formidable que ha sido objeto de estudio por parte de muchos historiadores anglosajones que admiran la textura de la Hispania Ultramarina. La identidad americana se perfecciona en la Fe hacia un mismo Altar y en la lealtad hacia un mismo Monarca. Arturo Uslar quizá nunca acabó de entender esto, por ello, hasta el término " Hispanoamérica " le pareció insuficiente, y por eso se hartó de buscar y creo que sin encontrar respuestas convincentes, aun escribiendo páginas doradas, muestras exquisitas de nuestra universal lengua. Pues las tenía. Tal vez " no del todo matemáticas ", dada la rica y compleja diversidad del mundo americano, pero sí que haylas.

    Por eso, los problemas de la identidad hispanoamericana, ¿ cuándo comienzan a aparecer ? Pues desde que el " imperio tradicional " se desnaturaliza, y muchos traen la mentalidad y práctica de " colonias/factorías ", hasta el triunfo de la guerra a muerte bolivariana; guerra a muerte cruel que también se dio en el Chile. De los dos lados vino. Entre todos nos lo cargamos, con ayudita de fuera, del veneno inglés, de los gorros frigios, de ilustraciones franchutes, y la...que los parió a todos.




    Y sin embargo, es curioso cómo este tema ha sido mucho más y mejor tratado por hispanoamericanos que por españoles. Hispanoamericanos que aún indagan en las raíces de la identidad y que aún hacen monumentos a la revisión histórica que tanto merecen estas dolorosas guerras que tratamos, ahora en bicentenario. Desde América se empezó a celebrar el 12 de octubre, frente a una España que casi nunca echaba cuenta. ¿ Acaso España ha perdido totalmente su identidad, su orgullo, su tradición, y por eso sólo hace sumarse vagamente y financiar sin rechistar al bolivarianismo mediático revestido de rojerío ? Es posible....Mas me temo que España siempre ha sido muy proclive a despreciar a quien lucha por ella.



    A veces, pienso que ciertos argumentos son equiparables a que si yo pensara separar a Andalucía de España por esta tiranía insufrible que padecemos, y de paso, intentara establecer un gobierno tradicional católico en una Andalucía " independiente ". Sé que en nuestros días este caso no tiene ni ton ni son en tanto y en cuanto a hechos más que consumados, pero sería un planteamiento válido para principios del nebuloso siglo XIX; sería un planteamiento muy en cabeza de no pocos españoles de Ultramar.



    Por todo ello, es ridículo que cuando tratemos estos temas nos acabemos echando los trastos a la cabeza, y nos miremos como extraños. ¿ Será que en eso imitamos a los árabes, cuyo propio proverbio reza eso de que sólo se pondrán de acuerdo en que jamás estarán de acuerdo ? Decía Uslar, no, los americanos no somos españoles....Estoy más con Miguel de la Quadra-Salcedo, cuando éste dice que muchos iberoamericanos nos están recordando a los españoles lo que hemos sido. Hasta en los errores se empeñan en seguir siendo españoles.....Y como y tú yo sabemos, sin Corona Católica y Foral, nunca podremos reencontrarnos como tales. Mientras sigamos así, seguiremos cojeando en nuestra historia, y acaso la complejidad de las Guerras Civiles Hispanoamericanas y su posterior tratamiento encierra mucho de esa pérdida que todos sufrimos.




    Caro amigo: Tú has sido acaso uno de mis principales maestros en el Tradicionalismo. Y aun así, tengo la osadía de escribirte en estos términos. Tienes una paciencia de santo conmigo, y nadie mejor que tú para ponerme las pilas cuando acechan mis desvaríos. Pero no sé por qué, esta vez creo que no estoy desvariando demasiado. No desvarío demasiado si te digo que me siento identificado con José Tomás Boves porque quisiera entrar con una cohorte de fuertes negros arrasando más de un pago de por aquí, con tantos caciquillos, tantos ignorantes, tantos desarraigados, tantos abrazafarolas....Necesitaría una catarsis de lucha. Lo que pasa es que esa catarsis en América fue todo un quilombo, un quilombo que inicióse en España, como decía Ramiro de Maeztu. No sé si de esta carta habrás entendido lo que te quiero decir, es difícil, pues las más de las veces a mí no es que no me entienda nadie, sino que no me entiendo ni yo.

    ¿ Pero acaso no será " quilombo " el término más acertado para referirnos a las Guerras Civiles Hispanoamericanas ?


    Mi objetivo en efecto es dar un aldabonazo en ese mar histórico donde hay tantos naufragios. No soy nadie para enmendar la plana, y menos a gente tan instruida que ha laborado tan bien sobre este complicado tema, ni blanco ni negro y sí lleno de muchos grises, poco apto para kantianos redomados. Empero, creo que entiendes mi picajosa curiosidad y mi hispalense nervio. Créeme amigo que no es por " venganza histórica ", y lamentaría mucho si con mis líneas hago cabrear a muchos hispanoamericanos de buena voluntad, pues en absoluto es mi intención. Mi intención es por la contra presentar que, a saber, no fue una guerra de invasores contra invadidos, y no fueron " menos americanos " los muchos que optaron por las banderas reales.


    Por todo ello, creo que queda explicada la génesis de mi poesía al " TAITA " BOVES . No sé si viste la que le hice a YTURBIDE. En esos versos creo que hay mucho de mi alma americanista, y mucho de lo que pretendo decir y estudiar. No sé si algún día sacaré algo en claro, pero para eso estás tú, para que yo abuse de tu tiempo y de tu paciencia.



    Ya nos veremos, si Dios quiere. Por lo pronto, un fuerte abrazo en Cristo Rey y en Nuestra Señora de Luján; por el Rey Legítimo que, con más o menos sebastianismo, habrá de venir.
    Última edición por Ordóñez; 13/12/2009 a las 20:33

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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

    Os dejo acá un texto de Antonio Caponnetto de hace tiempecillo, que me había dejado en el tintero:




    El Problema Del 25 De Mayo
    Por Antonio Caponnetto

    [El Caballero De Nuestra Señora, 2º época Año: 8 Numero 147 8 de mayo del año del Señor 2008]

    Querido Marcelo:

    Me pides que te escriba para El Caballero de Nuestra Señora –publicación que llevo gratamente en el corazón desde los tiempos en que la iniciará, el inolvidable Padre Carlos Lojoya- alguna nota sobre La Revolución de Mayo.

    Permitime que te diga porqué me resulta tan difícil hacerlo.

    Tradicionalmente prevalecía la visión liberal y masónica de Mayo. Mayo era un dogma indiscutido, en virtud del cual debía repetirse que la patria había nacido en 1810, bajo los sacros auspicios de la democracia, del liberalismo y de la macabra Revoluta de 1789. España era una madrasta malísima –como la de las patochadas infantiles de Walt Disney- y habíamos hecho muy bien en sacárnoslas de encima. Los realistas eran tiranos opresores, los revolucionarios eran libertadores, y cada quien ocupaba su bando de malo o de bueno en los libros de texto. ¡Manes de parabienes!

    No le faltaba fundamento in re a esta visión. Porque efectivamente, este Mayo liberal, masónico, antiespañol y aún anticatólico había existido. Quien se acerque a las malandanzas de Castelli, Moreno y Monteagudo –entre tantos otros- podrá comprobarlo. Otrosí queda penosamente al descubierto cuando se consideran los escritos o los actos del curerío progresista de entonces, más confundidos que Casaretto después del Summorum Pontificum de Benedicto XVI. Por eso desde Roma llegaron voces legítimamente recelosas sino admonitorias respecto del movimiento revolucionario, como lo ha probado Rómulo Carbia en su La Iglesia y la Revolución de Mayo.

    Nuestro mismo Himno ratifica penosamente la existencia oficial de ese Mayo en todo contrario a nuestras raíces católicas. Hasta Ricardo Rojas –que le ha encontrado un par de plagios a la letra, y que nos exime “de la admiración estética”- se intranquiliza un poquitín ante aquello de “escupió su pestífera hiel”. ¿No será mucho, Vicente? Cristina lo canta a lo yanky, con la mano en su siliconado pecho. Yo, caro amigo, te confieso, como bautizado, no puedo andar gritando por ahí que la libertad es “un grito sagrado”. Y si tengo que ver “en un trono a la noble igualdad”, ya no es igualdad, pues está entronizada y ennoblecida.

    Como fuere, el Mayo masonete existió y es aborrecible. Existió y fue el que terminó imponiéndose, salvo durante el interregno glorioso de Don Juan Manuel. Los zurdos –que atacan a Roca por lo que tuvo de bueno- suelen decir que “es preferible un Mayo Francés a un Julio Argentino”. Tengo para mí en ocasiones, ante tanta confusión, que es preferible que no haya mayos.

    Los revisionistas –salvo alguno que creyó ver en el 25 de Mayo un 17 de octubre avant garde, y en el gorro frigio al famoso pochito con visera- en principio, pusieron las cosas en su lugar. Al menos los mejores de sus representantes probaron que hubo otro Mayo. Monárquico, hispánico, católico, militar y patricio; enemigo de Napoleón que no de España, fiel a nuestra condición de Reyno de un Imperio Cristiano, en pugna contra britanos y franchutes, filosóficamente escolástico, legítima e ingenuamente leal al Rey cautivo, y germen de una autonomía, que devino forzosamente en independencia, cuando la orfandad española fue total, como total el desquicio de la casa gobernante. Federico Ibarguren y Roberto Marfany, entre otros, se llevan las palmas del esclarecimiento y de la reivindicación de este otro Mayo. Mas nadie ha empardado, en claridad y en rectitud de juicio, al Mayo Revisado de Enrique Díaz Araujo. Sólo ha salido un tomo de los tres anunciados que componen la singular obra, pero es para aguardar ansiosos que la tríada se complete.

    Tampoco faltan hechos y personajes para probar la existencia de este Mayo genuino. Están las Memorias de Saavedra, la Autobiografía de Domingo Matheu, la de Manuel Belgrano, las cartas de Chiclana, Viamonte y Tomás Manuel de Anchorena. Está la obrita curiosa de Alberdi, El Gobierno de Sudamérica, y el mensaje magnífico de Rosas a la Legislatura, del 25 de mayo de 1836. Y hasta las fábulas humorísticas de Domingo de Azcuénaga están para nuestro entendimiento de la época.

    Leyendo meditadamente este material, es asombroso cómo se intelige el pasado y cómo se disipan las ficciones ideológicas. Lo que surge de estos valiosos testimonios no es el enjambre de conjeturales paraguas populistas, sino la espada de Saavedra “de dulce y pulido acero toledano, y que en su mano parecía una joya”, al buen decir de Hugo Wast. Espada puesta al servicio de la misma causa por la que en España, hacia la misma época, se desenvainaran otras para enfrentar al invasor Bonaparte. Y si surge también el Cabildo de estas veras semblanzas, es porque entonces, el mismo no era aún una figurita didáctica, sino una hidalga institución de raigambre medieval, custodia de los fueros locales y comarcales.

    Pero están los documentos que retratan este Mayo porque estuvieron los acontecimientos y los hombres que los protagonizaron. Y esto sería lo más importante por considerar y celebrar hoy, sino fuera que ese “Mayismo” fue derrotado, y prevaleció el otro. No sólo historiográficamente, que ya es grave, sino política y fácticamente, que es lo peor.

    Escuchemos a Rosas, en un fragmento de su valioso mensaje precitado: ”No se hizo [la Revolución de Mayo] para rebelarnos contra nuestro soberano, sino para conservarle la posesión de su autoridad. No se hizo para romper los vínculos que nos ligaban a los españoles, sino para fortalecerlos más por el amor y la gratitud. ¡Pero quien lo hubiera creído! Un acto tan heroico de generosidad y patriotismo, no menos que de lealtad y fidelidad a la nación española, fue interpretado en algunos malignamente […] Perseveramos siete años en aquella noble resolución de mantenernos fieles a España, hasta que, cansados de sufrir males sobre males, nos pusimos en manos de la Divina Providencia y confiando en su infinita bondad y justicia tomamos el único partido que nos quedaba para salvarnos: nos declaramos libres e independientes de los Reyes de España y de toda otra dominación extranjera”.


    Nuestros amigos carlistas, de un lado y del otro del Atlántico, están enojados con el 25 de Mayo. No les falta razones, ni son pocas las verdades que al respecto han recordado. Puede aceptarse incluso lo que enseñan: que nuestra guerra independentista tuvo algo o bastante de una dolorosa guerra civil, en tanto americanos hubo que se sentían inaboliblemente insertos a la Corona, con un gesto de lealtad que los honra. Puede y debe aceptarse, además, que la fábula escolar de “los realistas” malvados y los “patriotas” impolutos es un cuento de mal gusto. El realista Liniers fue un arquetipo de nuestra lucha soberana; el patriota Moreno, la contrafigura del cipayo. Y hasta tienen razón los carlistas cuando comentan que, en ciertas zonas hispanoamericanas, los negros defendieron la Corona y se batieron por su causa, sin importarle su condición. Claro que hablamos –como lo hace Luis Corsi Otálora- de los bravos negros que enarbolaban orgullosos los pendones de la Orden de San Luis- y no de los morochos mercenarios de D’elía. Por eso decía Ramón Doll que “hay negros de todos los colores”.

    Pero determinadas cosas vinculadas a nuestro 25 de Mayo, los admirados carlistas parecería que no quieren ver, o ven a medias, y entonces precipitan sus juicios. No quieren ver, por ejemplo,la gravísima crisis moral del Imperio Español, sintetizada en aquella sentencia tan dura cuanto cierta de Richard Heer: “España estaba gobernada por un galán frívolo, una reina lasciva y un rey cornudo”. No quieren ver que, a comienzos de 1810, sólo quedaban las apariencias de España, con “los franceses que salen por un lado y los ingleses que entran por el otro”, según afirmación de Benito Pérez Galdós en “El equipaje del Rey José”. No quieren ver que tanto ultraje, tanto vejamen, tanta depredación y anonadamiento de la Madre Patria, eran males causados por sus mismos reyes felones, por su misma borbonidad traicionera, por la vacancia y la acefalía cobarde de una Corona, que ya no era la de los siglos del Descubrimiento y la Evangelización.

    Y no quieren ver –como lo ha sintetizado certeramente Luis Alfredo Andregnette Capurro, replicando a Federico Suárez Verdeguer- que “las Cortes de 1810 y 1812, pletóricas de iluminismo jacobino, y Fernando VII con su avaricia absolutista, precursora del liberalismo, sellaron la destrucción del Imperio Católico. Crimen incalificable, porque la Revolución (en el sentido del verbo latino volver hacia atrás),aspiró a una unión más perfecta con la Metrópoli”. Crimen que se ejecutó con varias puñaladas traperas, como cuando el 24 de septiembre de 1810, las Cortes de Cádiz aprobaron la ley por la cual se dispuso la extinción de Provincias y Reynos diferenciados de España e Indias, en clara señal de abolición de los honrosos Pactos sellados por Carlos V en Barcelona el 14 de septiembre de 1519.

    ¿De qué lado estaba entonces la traición? ¿De los americanos que se levantaban jurando fidelidad al rey Cautivo, deseando conservar sus tierras, aunque reclamando la necesaria autonomía para no ser arrastrados por la crisis peninsular, o de la casa gobernante española que pactó la rendición ante Napoleón Bonaparte? ¿Quiénes eran los leales, los que se rebelaban aquí, a imitación de los combatientes hispánicos, para comportarse como súbditos corajudos y lúcidos, o aquellos funcionarios, cortesanos y monarcas que se desentendieron vilmente de la suerte de estos Reynos, como lo gritaba Fray Pantaleón García en el Buenos Aires de 1810? ¿Adónde la fidelidad? ¿En las intrigas borbónicas para convertirnos en pato de la boda, como decía Saavedra; o en este surero Buenos Aires levantado en hazañas, primero contra el hereje britano, y contra los alcahuetes de Pepe Botella después, y en ambos casos, levantado siempre con la bandera de España entre los mástiles?

    A ver si nos vamos entendiendo.

    La historia es historia de lo que fue, no de lo que pudo haber sido, o de lo que nos hubiese gustado que fuera.

    Nos hubiese gustado que el Imperio Hispano Católico no se extinguiera; y que nosotros nos constituyéramos en “la última avanzada de ese Imperio”, como cantaba Anzoátegui. Nos hubiese gustado que Mayo no hubiese sido necesario; y seguiremos repitiendo con José Antonio: “si volvieran Isabel y Fernando, ya mismo me declaraba monárquico”; esto es vasallo de aquella Corona por la cual la monarquía se reencontró a sí misma como forma pura y paradigmática de gobierno.

    Nos hubieran gustado tantas cosas.

    Pero los hechos se dieron de otro modo, seguramente por permisión de la Divina Providencia. Y no renegamos de nuestro Mayo Católico e Hispánico, ni de una autonomía que no era desarraigo, ni separación espiritual, ni ingratitud moral. No renegamos de aquellos patriotas que, portadores de sangre y de estirpe hispanocriolla, tuvieron que batirse al fin, heroicamente, para que esa autonomía fuese respetada.

    ¿Ves, querido Marcelo, porqué es tan difícil hablar o escribir sobre el 25 de Mayo?

    ¿Qué festejamos ese día? El Mayo masón desde ya que no. Ese será el del Bicentenario Oficial. Un festejo tan desnaturalizado y horrible como lo fue el de la gloriosa Reconquista y Defensa de 1806-1807. Será el Mayo falsificado y ruin, liberal y marxista, agravado por el magisterio soez de Felipe Pigna –nuevo Taita Magno de la Historia, como lo ridiculizaría Castellani- según el cual, Moreno fue el primer desaparecido y Saavedra el primer represor. Y lo peor es que a esta obscenidad llaman algunos ahora revisionismo histórico.

    El Mayo de algunos de nuestros entrañables amigos españoles, tampoco podríamos festejar. Para ellos lo de aquí fue una simple traición a España; y aunque traidores hubo, sin duda, tuvo aquel acontecimiento protagonistas centrales transidos de lealtad y de fidelidad, de arraigo espiritual y encepamiento religioso, de recto y fecundo amor al solar natal, de prudente, gradual y legítimo sentido de emancipación americana.

    El Mayo de los revisionistas heterodoxos, que vieron en aquellas jornadas de 1810 un alzamiento de orilleros resentidos y desarrapados rencorosos, tampoco es celebrable. Entre otras cosas, porque no existió. El piqueterismo es cosa de este siglo. Tampoco el Mayo de los católicos liberales, que creyeron calmar sus conciencias encontrando alguna tonsura entre los revolucionarios, aunque enseñaran las peores macanas modernistas.

    Si algún Mayo recuerdo con gratitud,emoción y decoro; con absoluta austeridad de manifestaciones festivas, es el que encarna aquel Comandante de Patricios, que afirmando con meridiana claridad que se alzaba contra franceses e ingleses -y contra todos aquellos que aquí o acullá quisieran comprometer el destino de estas tierras franqueándoles las invasiones- puso su condición militar al servicio de Dios y de entrambas Españas.

    De él dijo Braulio Anzoátegui: “Saavedra era un militar que jamás andaba sin uniforme, porque comprendía que un militar sin uniforme es una persona peligrosa que de pronto le da por pensar como un político cualquiera, y piensa y es capaz de olvidarlo todo; es como una dueña de casa que olvida lo que vale la docena de huevos. En esto se parecen las malas dueñas de casa a los malos militares: en que no saben cuánto valen los huevos”.

    Saavedra lo sabía. Y tenía fama de saber estas cosas fundamentales. Por eso, el Capitán Duarte lo quiso proclamar Rey de América. Pero Moreno lo acusó de borracho y lo desterró de la ciudad. También desterrado acabaría Saavedra.

    Curioso destino el de nuestros hombres de armas. Si no saben cuánto valen los huevos los nombran Generales. Si proclaman nuestra soberanía pasan a la historia por borrachos.

    Te mando un abrazo fuerte
    En Cristo y en la Patria

    Antonio Caponnetto

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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

    CAUSAS DE LA INDEPENDENCIA. Historia (XLI)

    A propósito de conmemorarse el 24 de Mayo la Batalla del Pichincha:
    CAUSAS DE LA

    INDEPENDENCIA*.

    ***
    Como en todo hecho trascendental, debemos distinguir las causas remotas, profundas, y las que son inmediatas, más o menos circunstanciales. Hay dos causas remotas, evidentes: la decadencia de España y la formación de una personalidad hispanoamericana diversa de la hispanopeninsular.
    Entre las causas inmediatas debemos considerar principalmente: 1ª El influjo de la independencia de los Estados Unidos; 2ª El de la Revolución francesa; 3ª De las ideas revolucionarias liberales que presidieron estos dos movimientos; 4ª El afán inglés de acabar definitivamente con el Imperio español; 5ª La labor de la masonería; 6ª La situación crítica que sobreviene a España por la invasión napoleónica; 7ª Resentimientos personales, y 8ª Limitaciones económicas.

    A) Causas remotas
    La decadencia de España obedece a un proceso de biología política de explicación sencilla. Esta nación hace un esfuerzo extraordinario durante dos siglos (fines del XV a principios del XVII), en los que combate en todos los puntos de la tierra: en África y en Flandes, en América y en Oceanía en Asia, y en los océanos; y combate contra moros y contra herejes protestantes; contra turcos y contra ingleses, contra franceses y flamencos; y al mismo tiempo envía a millares de sus hijos a que creen nuevos mundos en las tierras salvajes que devoran a los que se aventuran por ellas. Este esfuerzo continuado, creador y gigantesco, le desgasta; y sus rivales, que unidos resultan más poderosos, valiéndose de toda clase de medios, al fin le vencen. España exhausta vive de su gloria, pero deja de empuñar el cetro de Occidente, el que pasa a Francia e Inglaterra. Con su vitalidad disminuida, no tiene: fuerza suficiente ni para presidir de manera eficaz la vida del Imperio, que comienza a resquebrajarse, ni para mantener una política independiente que obedezca a su espíritu, a su misión histórica y a sus intereses, y cae en la órbita de sus antiguos rivales, cuyos fines sirve.
    No sólo hay despoblación catastrófica, sino también decadencia espiritual. Si en tiempo de los Reyes Católicos contaba España con unos diez millones de habitantes, al cabo de un siglo, después de la muerte de Felipe II, no tenía más de cinco; lejos de duplicarse, se había reducido a la mitad. Concomitantemente se había ido perdiendo, a manera de evaporación, la afirmación eficaz de los propios valores y el propio destino. España ya, no era ni se sentía eje de Occidente; había pasado a ser accesoria, segundona, pronta a imitar a sus antiguas rivales, disminuida de personalidad.
    Entonces las novedades francesas e inglesas se procuran copiar al pie de la letra, sea en la superficialidad de los vestidos, sea en la brillantez de las ideas enciclopedistas, sea en la misteriosa introducción de las logias masónicas. Se había empequeñecido en todo sentido; y ni siquiera, en el afán de imitación, había logrado subir al coche de la técnica en que se habían embarcado sus competidoras.
    Ya se comprende que así no podía dar vitalidad a las grandes extremidades del Imperio. La falta de fe en sí de la cabeza misma, contagia a los demás. Muchas veces sin explicarse, subconscientemente, criollos y mestizos, aun honrándose de pertenecer a España, sentirían enfriamiento, alejamiento, desconfianza. La vida iba muriendo en las articulaciones imperiales. Y un proceso semejante presenciamos ahora en los países europeos que desangraron física y espiritualmente al español.
    Por esa mecánica que existe en los acontecimientos sociales, correlativamente con la, decadencia española iba fortaleciéndose el organismo de las colonias. Se había formado un nuevo tipo racial, un nuevo tipo humano, que más que mestizaje sanguíneo lo tenía psíquico. Era el fenómeno que estudiamos al hablar concretamente del mestizaje; era la influencia de un medio diverso en el hombre europeo.
    A cada persona humana corresponde una personalidad, un modo se ser; a los hispanoamericanos correspondía una personalidad que no era, la de los hispanopeninsulares; consecuentemente, las entidades regionales de Hispanoamérica que habrían de dar origen a los actuales Estados, tenían personalidad colectiva diversa de la española. América, con su vida igual, pacifica, religiosa, inundada de indios sojuzgados, suaviza las aristas hasta en el modo de hablar. No se oirán en gargantas americanas las duras y jotas, ni se diferenciarán las zetas lo español perderá dureza en América, pero perderá también definición el español. Se presentará más expeditivo, más francote y directo, más mandón; el hispanoamericano, más sutil; más amanerado, más cortés, más lleno de rodeos menos enérgico y menos alegre. El que tiene más acusado sentido de acción suele mirar despectivamente al que lo tiene en grado inferior; de ahí que los nórdicos miren del hombro para abajo a los mediterráneos; los occidentales a los de Oriente; algo semejante sucedía con españoles e hispanoamericanos. Era natural que esto sucediera. Allí en plena decadencia, el español conservaba, sus aristas intransigentes y duras, que las sabía hincar al rato menos pensado; si no, díganlo los franceses, que tuvieron que habérselas con un 2 de mayo, con Zaragoza y con Bailén, y dígalo la, España de 1936, que le hizo, exclamar a Claudel: “Dijeron que dormías y habías quedado estéril y en un momento has despertado y poblado los cielos con un millón de mártires”. El español, expeditivo, duro y proveniente de un medio, más culto, más civilizado y con el control de los primeros cargos y dignidades, tenía que ver desdeñosamente al hispanoamericano, menos enérgico nacido en un medio menos adelantado.
    Cuando el hispanoamericano culto midió sus armas con el hispanoeuropeo culto o con otros europeos y se dio cuenta de su valer, trocó la natural admiración por lo español, en resentimiento; se sintió preterido injustamente; juzgó, luego, que era un atropello y una explotación que se prefiriera para el gobierno a gentes venidas de la Península, cuando en la propia tierra había personas capaces y de méritos. Y muchos patriotas fueron simplemente hombres de mérito que recibieron estos agravios u otros provenientes de las instituciones de la época, que les hicieron reaccionar tanto contra las instituciones como contra la autoridad española y aun contra España. Ese fue el caso de Miranda y el de Espejo, que reciben agravios personales, y el del marqués de Miraflores, que los recibió en su padre y lo mismo sucedió con muchos religiosos y habría pasado con Mejía si su pronta ida a España no le hubiera colocado en situación brillantísima que contrastaba con sus humillaciones en Quito y no hubiera llegado a apreciar a los españoles al compararles con los franceses invasores.
    Al sentirse agraviados, ya se comprende cómo se haría violenta la convivencia de criollos y chapetones y cómo habrán caído, mutuamente pesadas, las personalidades respectivas. Entonces, se comenzó en América a repudiar a lo español y se oiría en las calles de Quito, en 1765, el grito de “Mueran los chapetones, ¡abajo el mal gobierno! (¡Viva el Rey!)”. Este principio de reacción antiespañola no, lo pudieron suprimir ni hombres como Carondelet, todo él gallarda generosidad, ni menos los que empezaron a emplear medidas radicales, muy españolas y muy explicables por la época y las circunstancias, por cierto, pero que acabaron por encender inconteniblemente la hoguera.
    Lo único que habría, cabido entonces era una, oportuna y amistosa, aunque dolorosa y forzada, retirada española ; pero ya se comprende que era casi imposible. No cabe ejemplificar con lo actuado por Inglaterra con la India, pues ni nosotros somos hindúes, ni España Inglaterra, ni mediados del siglo XX es lo mismo que principios del XIX; y recuérdese cómo fue de dura y larga la lucha entre la metrópoli y las colonias inglesas, que se independizaron a cañonazos.
    He aquí cómo la afirmación de la personalidad hispanoamericana, al dar a nuestros dirigentes consciencia de su propio valer, condujo a la separación de España. Estudiadas las causas remotas de la independencia, pasemos a las otras.

    B) Causas inmediatas
    Entre ellas, como dejamos indicado arriba, tuvieron influencia decisiva las ideas democrático-liberales, y las revoluciones por ellas engendradas, especialmente la de independencia de los Estados Unidos y la francesa.
    Las ideas revolucionarias tienen su origen remoto y doctrinario en la revolución religiosa, protestante del siglo XVI, y en el inmediato desarrollo económico de la burguesía. Tienen filósofos alemanes e ingleses que las ayudan con sus lucubraciones y cuentan en el siglo XVIII con propagandistas entusiastas tales como Voltaire, el satírico mordaz, destructor de todo lo que hasta entonces había sido respetado; Juan Jacobo Rousseau, el teorizador del origen del Estado en el pacto social de los hombres primitivos; el barón de Montesquie, admirador de las instituciones inglesas, autor de “El espíritu de las leyes”, y los enciclopedistas tales como Diderot, D’Alembert, etc., que frecuentaban las tertulias de damas aristocráticas pagadas de su intelectualismo y que hicieron su Enciclopedia.
    Aquellas ideas, propugnadas por estos intelectuales, algunos de ellos escritores sugestivos, se presentaron tumultuosamente en Francia a partir de 1789 y llenaron de entusiasmo a varias mentalidades jóvenes de América, noveleras de las últimas teorías, ansiosas, de sobresalir y con espíritu apto para aceptarlas, dada la oposición, no, exenta de envidia, con los peninsulares, favorecidos con preeminencias, y dada la aureola romántica que rodeaba a ciertos personajes que habían intervenido con el pensamiento o la acción en las revueltas de Francia, romanticismo que hace presa fácil en la gente joven.
    Este conjunto de ideas se propagó en América, no obstante la vigilancia de las autoridades españolas en el mercado de libros; ostentaba como principios fundamentales el derecho de rebelión del pueblo contra la autoridad, el origen meramente popular de la misma, la independencia de los poderes del Estado, y el sufragio universal como medio de designar autoridades; y estaba informado por las tesis o dogmas rousseaunianos, tales como él de que los hombres son buenos por naturaleza, pero corrompidos por la sociedad, y el de que el origen de ésta estuvo en el contrato primitivo de los asociados, esto es, en el “pacto social”, hecho imaginario que sólo tuvo realización al tiempo en que vivía Rousseau en un país, esto es, en los Estados Unidos, y que fue tomado por los secuaces de Rousseau como mera interpretación del hecho social.
    He aquí los principios que causaron novedad y entusiasmo en las postrimerías del siglo XVIII, que provocaron la Revolución francesa y que, al ser bebidos por varios intelectuales de América Hispana, sirvieron de fermento que, unido, a otros factores estudiados ya o por estudiarse a continuación, produjeron la revolución de independencia.
    Pero si los principios liberales actuaron directamente sobre el espíritu de algunos americanos influyentes, también ejercieron influjo en la Independencia por medio de los hechos por ellos engendrados, tales como el ya anotado de la Revolución francesa y aun antes de ella, por medio de la independencia de los Estados Unidos. En cuanto a ésta, nos basta observar lo siguiente: 1º Que varios revolucionarios, especialmente Miranda, esgrimieron el argumento de que si España había ayudado a la independencia yanqui, Inglaterra, para, desquitarse, debía de ayudar a la de Hispanoamérica; 2º En Estados Unidos se preparó al menos una expedición revolucionaria contra el gobierno español; 3º El ejemplo de Estados Unidos, que comenzaba con entusiasmo su vida independiente, sirvió de continuo modelo de los independentistas hispanoamericanos, que se enamoraron hasta de cosas propias de los Estados Unidos, como el sistema federal, lo que, al tratar de imitar infantilmente, desde México hasta Venezuela y desde Nueva Granada hasta Buenos Aires, ocasionó guerras sangrientas entre los mismos independentistas y motivó más de uno de sus fracasos frente a la reacción realista.
    Pero junto al liberalismo y a los hechos por él engendrados o por él apoyados, hubo otros elementos doctrinarios o sectarios que intervinieron en la disolución del Imperio español; nos referimos principalmente a la masonería.
    El liberalismo y la masonería no sólo actuaban directamente por medio del influjo sobre los independentistas o patriotas, sino que se infiltraban en la misma Península y tomaban posiciones, maniatando a España en su defensa contra la revolución emancipadora, y así vemos a secuaces de ellos, como el general Riego, sublevarse en Cabezas de San Juan cuando se disponía a embarcarse hacia América para debelar la revolución. Inglaterra y Francia contaron con el liberalismo y la masonería como aliados poderosos para someter a los políticos españoles a sus fines nacionales, aunque ello fuera en mengua de los intereses de España. La misma expulsión de los jesuitas de América, golpe fatal para la obra de España en nuestros países, fue algo en que tuvo bastante que ver la masonería (Nota editorial: y habría que ver hasta que punto esta expulsión no fue una maniobra generada desde adentro de la misma Compañía para batir a las Españas y a su Imperio). Al estudiar este acontecimiento en el número 228 de la tesis anterior, ya lo hemos indicado, influyó en el relajamiento de los vínculos de España con las colonias; y en la tesis siguiente veremos cómo algún jesuita, al desvincularse del Imperio español, hizo de uno de los precursores en la Independencia.
    En la historia y en el espíritu de la masonería pueden anotarse estos caracteres: 1º Alianza con el judaísmo y con el imperio británico; 2º Anticlericalismo y anti-catolicismo fanáticos en los países latinos; 3º Oposición a las formas tradicionales de vida de estos pueblos; 4º Secretismo y espíritu de grupo o círculo.
    De la relación de estos caracteres de la masonería puede deducirse mucho saber el por qué de su intervención activa en la Revolución francesa, de su apoyo a Napoleón en los primeros tiempos, para luego volver las espaldas y coadyuvar con Inglaterra para su caída; asimismo puede deducirse el por qué de la intervención masónica en la disolución del Imperio español, Imperio católico, el primero, a partir del siglo XV, en haber tratado radicalmente el problema judío (con la expulsión de estos de todos sus territorios), aferrado a las bases constitutivas de su grandeza, como todo gran pueblo, y representante de la antítesis de Inglaterra.
    (Sigue…)

    La masonería, pues, como hemos visto, comenzó su labor de zapa al introducir en sus filas a varios políticos y militares españoles, desde el siglo XVIII después actuó directamente sobre los revolucionarios de América, a quienes relacionó, captó y encubrió. Así vemos, por ejemplo, que Miranda, Bolívar y San Martín ingresaron en las logias aun cuando más tarde, algunos de ellos como Bolívar, renegara de ellas y las disolviera en el Perú y Colombia, acusándolas de constituir un peligro para el orden, el progreso y la paz del Estado (1).
    He aquí cómo el liberalismo y la masonería fueron factores inmediatas de la Independencia en cuanto actuaron directamente sobre los patriotas; y fueron factores mediatos o remotos (resaltado en el original) en cuanto al apoderarse de algunos dirigentes e infiltrarse en algunos organismos del Imperio español, precipitaron el espíritu disolvente que se inició al comenzar la decadencia hispana (resaltado en el original).
    Nos falta, pues, hablar del otro socio de la empresa antiespañola: de Inglaterra.
    Este país, como hemos dicho antes, por motivos de hegemonía imperialista y de, índole doctrinaria o sectaria, procuró en todo momento, dar al traste con el poderío de España, valiéndose de todo medio. Apoyó en un principio con cautela a los precursores de la Independencia y después, abiertamente, a los revolucionarios; todavía, conserva el Ecuador una deuda de varios millones de sucres por esa ayuda inglesa (el texto es de 1951; la “deuda inglesa” se terminó de pagar al fin en el gobierno del Gral. Guillermo Rodríguez Lara 1972-1976, después de casi 200 años de haberla adquirido [!] ). Pero juntamente con el apoyo con gente, armas y pertrechos a los revolucionarios hispanoamericanos, trató de hacer sus conquistas directamente; y así, en 1806 toman los ingleses Buenos Aires y dan los primeros pasos para, hacer cosa semejante con Chile, pero fracasan en sus proyectos por la brillante reacción de los argentinos, que los expulsan tras lucha sangrienta. Este mismo rechazo hace sentir a los criollos su fuerza y les alienta para conseguir la autonomía. Sin embargo, Inglaterra seguirá ayudando la, revolución independentista, vengando de esta manera, además, el apoyo que España dio a los Estados Unidos para su independencia.

    De los resentimientos o de reacciones contra reales o supuestos agravios, hemos hablado ya al tratar en el número 297 de la acentuación de una personalidad hispanoamericana; y tocarnos ahí este problema porque se presentó como tal, ya avanzada la Colonia, como consecuencia de una diferenciación llena de amor propio entre el criollismo y el hispanismo peninsular; es decir, como resultado de una afirmación más o menos consciente de la idiosincrasia y afanes de los hispanoamericanos frente a los hispanoeuropeos. Sin embargo, por la época, en que se presentan, esto es, ya cerca de la época de la. Independencia, les hemos clasificado entre las causas inmediatas, o próximas.
    Las diferencias económicas y la oposición de intereses entre España y América, tenían que presentarse tarde o temprano, en cuanto las colonias aumentasen en población -por lo mismo, en necesidades- y los colonos desarrollasen la natural tendencia de enriquecimiento y de poder, máxime si había las ofertas tentadoras de los enemigos de la Metrópoli.
    Mientras a España le interesaba, para el mejor control del Imperio y aun para su mejor defensa frente a rivales y enemigos, orientar la economía hacia la unidad armónica, a los productores de diversas regiones, que veían lo suyo y no la totalidad del Imperio les interesaba la prosperidad local, lo que veían y palpaban. Si se les ponían limitaciones que restringían lo que querían producir o vender, tenían que sentirse incómodos. Esto llegó a constituir un problema sobre todo en el Virreinato de Buenos Aires; no sucedió lo mismo en la Audiencia de Quito, pese a, la gravísima crisis que vino por las calamidades geológicas y sanitarias.
    Queda una última causa de la Independencia, más inmediata, la más próxima a todas, la que, unida, a las anteriormente expuestas, dio ocasión y pretexto para el alzamiento general de, las colonias hispanoamericanas: la invasión de España por Napoleón.
    Este caudillo entró en la Península en son de amigo, ya que eran aliadas Francia y la Madre Patria, contra Inglaterra se proponían las dos castigar a Portugal, aliado de Inglaterra; pero cuando las tropas francesas estuvieron en gran número en España, se quedaron como dominadoras provocando la reacción heroica de los españoles. Estos luchaban como podían y principalmente mediante el sistema de guerrillas, contra los hasta entonces invencibles ejércitos napoleónicos; lograron ganar alguna victoria en batalla campal, como la de Bailén; se hicieron fuertes en algunas ciudades como Gerona y Zaragoza, que defendieron con valentía no conocida en Europa en esos días, y constituyeron juntas provinciales o regionales de defensa contra el “intruso” y “tirano Bonaparte”.
    Estas Juntas al fin se reunieron en una, que adoptó el título de Suprema, la, que, acosada por los franceses, se refugió en Sevilla y luego pasó más al Sur, alojándose en la isla, de León, frente a Cádiz; nombró un Consejo de Regencia que gobernaría en ausencia de los reyes, presos en Francia, el que convocó a Cortes, las que se reunieron en Cádiz integradas también por diputados americanos, entre ellos los ecuatorianos Mejía, Olmedo, Matheu y Rocafuerte, descollando admirablemente el primero, como ya veremos y dejando de concurrir el último. En estas Cortes se dejan sentir fuertes influencias liberales y masónicas, que procuran romper el orden tradicional de España, en buena parte con el apoyo de los diputados americanos.

    Esta situación caótica de España que dejamos descrita, dio lugar a que en América se formaran también Juntas Patrióticas de defensa semejantes a las españolas, pero que en general constituyeron una mera simulación organizada por americanos independentistas (autonomistas en verdad) quienes, so pretexto de oponerse a las autoridades afrancesadas y a los emisarios que mandó Napoleón, trabajaban por la Independencia, engañando o tratando de engañar doblemente, sea a las autoridades españolas, sea al pueblo, que, generalmente, no sentía el afán de independizarse.

    C) Causas internas, externas y -mixtas.
    De todas estas causas de la Independencia, que hemos diferenciado en remotas y próximas, podemos hacer una segunda clasificación tripartita: 1º La decadencia del Imperio español, la formación de una personalidad hispanoamericana, la oposición entre criollos y peninsulares, y las dificultades económicas, son factores internos; 2º La influencia inglesa, francesa y yanqui, son causas externas; 3º Los factores doctrinarios o sectarios participan de las dos primeras categorías; son causas externas, porque fueron promovidas desde afuera; y son causas internas, porque se infiltraron en el organismo del Imperio.
    ______________
    Notas:
    * Extraído de la obra de Jorge Luna Yépes: “Síntesis histórica y geográfica del Ecuador”, 2ª Edición, Ediciones de Culutura Hispánica, Madrid 1951, pp. 332-343.
    **Dr. Jorge Luna Yépes: (Quito 1909) Político y escritor revisionista, autor entre otras obras: “Síntesis Histórica y Geográfica del Ecuador” -2 ed. Quito y Madrid-, “El pensamiento de ARNE”, etc. Fundador de ARNE- “Acción REVOLUCIONARIA NACIONALISTA Ecuatoriana”, en 1943. 2º Jefe de ARNE.
    (1) Son célebres los vehementes denuestos de Bolívar a las organizaciones masónicas después de que rompió con ellas, en especial a raíz del asesinato frustrado en Bogotá. “En las logias he hallado, dijo, uno que otro hombre de mérito, algunos de buena fe, muchos pícaros y una multitud de imbéciles engañados”. Los cita en sus memorias su edecán Perou de la Croix.


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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

    HISTORIA (XII)

    A propósito de la mal llamada “Gesta Libertaria” o peor “El Primer Grito de la Independencia” o para ser más ironicos todavía la “Independencia”, que en realidad fue una guerra civil imperial -que será expuesta en su verdadero significado en un próximo post- a rememorarse el día 10 de Agosto. Como siempre para que piensen… (si es que aún pueden)… ¡AH! y por cierto… de paso una frase de nuestro “genio” y “libertador” (¿de qué?) Bolívar sobre nosotros, para que veamos lo mucho que nos quería y amaba:
    “Yo creo que le he dicho a Ud., antes de ahora, que los quiteños son los peores colombianos. El hecho es que siempre lo he pensado. Los venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados. Los quiteños y los peruanos son la misma cosa: viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios, y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio moral que los guíe.”
    Carta de Bolívar dirigida a Francisco de Paula Santander para solicitare más tropas.
    Nos preguntamos que pensaría su “adorada” Manuelita, que cometió el error de dejarlo vivo….
    _______
    VISIÓN CONTRA-CORRIENTE DE LA
    INDEPENDENCIA AMERICANA

    Luis Corsi Otálora (*)

    No había pasado un año del triunfo “”"patriota”"” en la Batalla del Pichincha, cuando las fuerzas “españolas” -criollas en su mayor parte- del Crnel. INDIO Agustín Agualongo, acantonadas en Pasto, se sublevaron e intentaron marchar hacia Quito. Batalla de Ibarra de 1823. Combate dirigido por el dignísimo INDIO pastuso Gral. Agustin Agualongo bajo el lema Por la Religión, la Patria y el Rey ( sus últimas palabras antes de ser fusilado fueron ¡Viva el Rey!) al mando de los realistas criollos contra Bolívar.
    __________


    “La liberación de las espaldas de indígenas por la introducción de bestias, bien merecen, corno el asno, más estatuas que tantos de nuestros libertadores”.
    José Vasconcelos
    “La España nos ha hecho la guerra con hombres criollos, con dinero criollo, con provisiones criollas, con frailes y clérigos criollos y con casi todo criollo”
    Germán Roscio en carta a Bolívar
    “…dentro de las filas realistas descollaba doña María Antonia Bolívar, hermana de Simón, largo tiempo exiliada en Cuba, en donde se mantuvo con pensión de las autoridades reales.”

    ______

    Era de suponer que la ocupación de una potencia extranjera en áreas tan vastas como las de Hispanoamérica se tradujese en sus rasgos esenciales, cuales son los de significativos volúmenes transitorios de población alógena dedicados a la exacción de sus riquezas, con el apoyo armado de fuertes contingentes integrados por personas sin vínculo con la región, afín de poder ejercer una represión sin escrúpulos.
    Ninguno de estos factores jamás llegó aquí a ser configurado.
    En efecto, si bien es cierto que en comienzo se dio un fuerte flujo de oro y plata hacia la Península Ibérica, éste -en sus cuatro quintas partes- estaba constituido por el pago de semillas, ganado, herramientas y mercancías indispensables a la puesta en valor del desarrollo económico en sus diferentes zonas; en un detallado cuadro que va de 1515 a 1600 Alberto Pardo muestra como la balanza comercial durante este período desde España fue de 67.637 toneladas de exportación contra 43.728 toneladas de importaciones (1). El impacto de las nuevas tecnologías transmitidas a través de ellas fue verdaderamente espectacular, pues si un hombre con sus solas fuerzas necesita 40 días para preparar una hectárea, este tiempo se reduce a un día cuando lo hace con un arado y dos caballos; hasta el temprano 1570, de la Metrópoli se habían despachado 20.000 rejas para arados. El tiempo de corte de un árbol con hacha de acero descendía de dos meses a dos días, por lo cual los indígenas se batían a muerte por su adquisición; y una herradura de acero valía más que su peso en oro.
    De ahí que con José Vasconcelos, el insigne ensayista mexicano del siglo XX pueda concluirse: “La liberación de las espaldas de indígenas por la introducción de bestias, bien merecen, corno el asno, más estatuas que tantos de nuestros libertadores”.
    En cuanto a los flujos migratorios es bien sabido de su sentido irreversible; el asentamiento era logrado a través de grupos enteros de familias ya conformadas, incluso con párroco a la cabeza, como uno que al salir de Antequera (España) en 1520 estaba constituido por 34 familias con 90 hijos. En los albores de los años 1800 la proporción de nacidos en la península no pasaba del 1.5%; este era el caso de Venezuela, en donde eran muchos, en total 12.000 personas, en su mayoría funcionarios, sobre 800.000 habitantes con los que entonces contaba dicha Capitanía (2).

    Y ya también en este período terminal hasta la contribución tributaria para gastos de administración diplomacia y defensa era irrisoria; el imprescindible Barón de Humboldt constaba sobre el terreno: —La mayor parte de aquellas provincias (a las cuales no se da por los españoles el nombre de colonias sino de reinos) no envían caudal alguno neto a la Tesorería General” (3). Esta apreciación era refrendada por J. M. Restrepo, por cierto futuro Ministro Republicano de Bolívar: “Las rentas públicas con que contaban el capitán general de Venezuela y el virrey de Santa Fe para sostener los establecimientos civiles, militares y eclesiásticos… apenas bastaban para los gastos en la Nueva Granada… en Venezuela quedaba algo para la Metrópoli (4).
    Más aún, el aparato militar del Estado Hispánico era simbólico en la práctica; se limitaba a la defensa de las plazas fuertes en las costas, porque en el interior era tal el consenso que bastaban unos cuantos voluntarios nativos agrupados en “milicias”. De nuevo es el insospechable de parcialidad J. M. Restrepo quien lo confirma: “Las fuerzas que el Virrey de Santa Fe tenía a sus órdenes para defender el Virreinato eran harto insignificantes. Constaban de tres mil ochocientos hombres de tropa de línea de todas armas con nueve mil de milicias” (5).
    De ahí que al desencadenarse la insurrección republicana, correspondiere hacerle frente a los realistas criollos, ya que todas las fuerzas de la Península Ibérica estaban en integral movilización para arrojar la usurpación napoleónica. El propio Ministro de Guerra informaba a las Cortes que a Venezuela, eje del conflicto, sólo habían podido ser despachados entre 1811 y 18 15 tan sólo 1.800 hombres, casi todos el año anterior.

    De los 10.000 de la expedición de Morillo en 1815, más del 20 % siguieron al Perú y Puerto Rico (6) ; el resto resultó diezmado, no sólo por el sitio de Cartagena de Indias, sino por el mortífero clima, siendo tan sólo posteriormente reemplazado a cuenta gotas. Entonces no era de extrañar que en pleno 1820 el Dr. Germán Roscio escribiera con angustia y desconcierto a Bolívar: “La España nos ha hecho la guerra con hombres criollos, con dinero criollo, con provisiones criollas, con frailes y clérigos criollos y con casi todo criollo” (7).
    Hasta el punto que un republicano tan destacado como el general Joaquín Posada Gutiérrez llegó a expresar: “He dicho poblaciones hostiles porque es preciso se sepa que la independencia fue impopular en la generalidad de los habitantes… los ejércitos españoles se componían de cuatro quintas partes de los hijos del país; que los indios en general fueron tenaces defensores del gobierno del Rey, como que presentían que como tributarios eran más felices que lo que serían como ciudadanos de la República (8).
    En una de sus importantes obras, Javier Ocampo López recuerda que en los 12.600 soldados realistas de la Batalla de Ayacucho, sólo 600 eran peninsulares (9); se impone entonces hablar de su integración y comando a través de todo el conflicto.
    Es cierto que, sobre todo al comienzo, en la alta oficialidad realista primaba el origen peninsular; la inexperiencia militar de 300 años de paz en estas provincias así lo exigía. No obstante, en la medida en que se extendía y prolongaba la guerra el ascenso de los criollos era continuo; máxime que, ya fue mencionado, los refuerzos europeos sólo llegaban a cuenta gotas, mientras el clima hacía tales estragos dentro de sus filas que el “pardo” coronel Rafael López, comandante de la caballería realista llanera, en el curso de sorprendentes entrevistas mantenidas con su par rival, el general J. A. Páez, relata este mismo, intercedía por los “pobres europeos”.
    Era tan hábil y valeroso dicho coronel Rafael López que cuando murió en combate en el curso del año de 1818, el propio Bolívar hizo un largo viaje para constatar su muerte, haciendo desenterrar su cadáver, pues consideraba tal acontecimiento más importante que el triunfo en una gran batalla. El ministro e historiador Restrepo aclara que luego de tal diligencia no se procedió a ahorcar su cadáver; tal como ha sido insistentemente afirmado (10).
    Ahora bien, este aporte de ultramar no constituía un rasgo de las filas realistas. Por el contrario, su proporción fue mayor en las republicanas, a las cuales afluyeron miles de mercenarios, residuos de las conflagraciones napoleónicas, los Wilson, Ferguson, O’Leary, Lacroix, Miller, etc., etc.; en la sola Venezuela el imprescindible Restrepo contabiliza 5.088 entre oficiales y soldados (11).
    De la actuación de esta gente tenía tan mala idea el nacionalista general Francisco de Paula Santander que ya en Agosto de 1822 escribía a otro alto oficial republicano:
    “Me alegro que te hayas deshecho de los ingleses, afortunadamente quedan todas las propiedades de secuestros no son bastantes para sus peticiones: además es gente que se acuerda siempre de su país, de su nación y en un lance serían sus servidores. Me parece, pues, mejor comprometerlos que se consuman: Pocos servicios y muchos para gastos han hecho a la república”; acontecimientos futuros le darían razón a sus prevenciones, en lo sucesivo cada vez más intensas. No obstante, toda la escuela del reaccionario Laureano Gómez se iría lanza en ristre contra él, llegando a escribir en pleno 1940, cuando el imperialismo inglés había llegado a su cenit, luego de saquear medio mundo y mantener bajo su férula una constelación de naciones con 475 millones de habitantes (Las antiquísimas India y Egipto dentro de ellas) que gemían sobre 35 millones de agobiados kilómetros cuadrados: “En ese documento hay una triste prueba de la ingratitud de Santander con los héroes de la Legión Británica ¡Qué pronto olvidó las proezas de que fuera testigo en la campaña del año 1819!, ¡Qué pronto olvidó el heroico arrojo que decidió la victoria de Carabobo! Para Santander no merecía sino la línea de Puerto Cabello, donde los devoraría la fiebre” (12)
    Esta mención a la campaña de 1819 permite abarcar otra influencia de la “pérfida” aunque sagaz Albión, esta vez en el seno mismo de las propias filas realistas.
    En efecto, al dibujarse en el panorama la perspectiva de importantes combates en el centro del virreinato de la Nueva Granada, se encontraba a la cabeza de la 111 División allí acantonada el joven e inexperto coronel José María Barreiro; su propia oficialidad, apoyada por el virrey Sámano, le había pedido entregar el mando al célebre coronel Sebastián de la Calzada, a quien por derecho le correspondía, máxime que era considerado casi criollo por su larga trayectoria en América. Se negó hacerlo, con el apoyo y respaldo del general en jefe, don Pablo Morillo; su derrota resultó aplastante en la poco sangrienta (sólo 13 muertos) aunque decisoria Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819 (13).
    Luego de caer prisionero, el coronel Barreiro intentó salvar su vida presentando un argumento de peso al general Santander: El de sus diplomas de masón (14).
    No le sirvió, actitud que anuncia un posterior cambio de rumbo de su interlocutor.
    En cuanto a la carrera de su amigo el general Morillo cabe el recordar que de extracción de las más humildes, asciende durante la invasión napoleónica al grado de sargento; y combate con valor a las órdenes del duque de Wellington, comandante del cuerpo expedicionario inglés. Con el apoyo de éste y a pesar de ser casi analfabeto, obtiene en el curso de seis años sucesivas promociones que le llevan a la dirección de la expedición a América en 1814, siendo su nombre preferido al de varios virreyes; su afiliación a las Logias Masónicas, registrada por sus biógrafos (15) permite responder al inquieto Jean Descola: Que pensamiento oculto, casi maquiavélico, había inspirado la designación de Morillo, quien partiendo de Cádiz con consignas de amnistía debía unos diez meses más tarde escribir a su rey con ingenuidad: “Para subyugar las provincias sublevadas, una sola medida, exterminarlas” (16).
    No obstante, tampoco cabía, toda la responsabilidad a este humilde suboficial, al cual, como a Francisco Pizarro y a tantos otros abría el Imperio Hispánico las puertas de la más encumbrada nobleza. En sus duras e impolíticas decisiones debieron pesar las opiniones de sus lugartenientes criollos. ya abrazados por los estragos de la guerra civil; por ejemplo la del Dr. Faustino Martínez, antioqueño, quien era prácticamente su Ministro de Justicia, la del profesor universitario santafereño, José Domingo Duarte, Intendente, que había ejercido gran influencia sobre otro modesto personaje en ascenso, José Tomás Boves.
    En cuanto a los más altos oficiales es de citar al aindiado general José Manuel de Goyeneche, conde de Guanqui, natural de Arequipa y delegado de la Junta Suprema de Sevilla; mientras estuvo al mando de la-s tropas en el sur del continente, se mantuvo imbatido. (17)
    Y cuando las fuerzas realistas se dividieron en liberales y absolutistas, el comando de estas últimas correspondió al general peruano Pedro Antonio de Olañeta, quien libró contra los republicanos la última gran batalla formal en América, la de Tumulsa, que tuvo lugar el 1 de abril de 1825, luego de la de Ayacucho; pero como a pesar de haber fallecido en el combate sus fuerzas se negaban a entregar las armas, máxime cuando se supo, póstumamente de su nombramiento como virrey, de acuerdo a las leyes del Reino correspondía este cargo a otro general peruano, don Pío Tristán, quien lo asumió, y en tal calidad se vio obligado a capitular, resultando en extremo significativo que el último virrey de América fuese criollo.
    Este hecho hace resaltar aún más el epílogo trágico y grandioso de la dirigencia realista criolla del Perú, la cual, encabezada por el marqués de Torre Tagle, se encerró en la fortaleza del Callao y allí pereció con 5.000 de sus conciudadanos, la élite realista, luego de más de un año de asedio: Cartagena de Indias sólo había resistido tres meses y medio a Morillo. El 23 de enero de 1826 el comandante José Ramón Rodil se vio obligado a rendir la última gran fortaleza del Imperio en la América del Sur; también resulta significativo que los dos primeros presidentes del Perú, José María de la Riva Agüero y el marqués de Torre Tagle hubiesen regresado a las filas realistas, como también lo hizo en Venezuela el Presidente del 1er Congreso Constituyente de ese país, Juan Rodríguez de Toro.
    Y seguramente, de mediar mejores circunstancias lo hubiese hecho en la Nueva Granada don Antonio Nariño, quien varias veces estuvo a punto de dar este paso; no sólo por la evolución de sus convicciones sino por la presión de su hijo Gregorio, una de las figuras más prestantes del realismo local. Seguramente no se decidió porque al regresar de las prisiones donde estaba recluido, junto con otros destacados monarquistas liberales de la Metrópoli, pudo constatar en los congresos republicanos el acomodamiento muy a la colombiana de notables figuras del Antiguo Régimen que como el Dr. José Félix de Restrepo -el gran adversario del utilitarismo y la esclavitud- se creían en capacidad de hacer variar el rumbo nuevo, adaptándose a sus formas; no contaban con una marea masónica que en lo sucesivo condicionaría la vida del país, sobre todo en un comienzo cuando era difícil encontrar un prócer republicano que no estuviese afiliado a las logias (18).

    En cambio en Venezuela la polarización había sido casi total, con masivos desplazamientos de población y fraccionamiento de familias enteras; tanto que dentro de las filas realistas descollaba doña María Antonia Bolívar, hermana de Simón, largo tiempo exiliada en Cuba, en donde se mantuvo con pensión de las autoridades reales. En tal fenómeno jugó un gran papel la infatigable acción conscientizadora del Dr. José Domingo Díaz, el más destacado publicista de la posición realista; ningún testimonio tan diciente como el de su antagonista de entonces, el neogranadino José Manuel Restrepo: “Este hombre de una familia oscura… (sus) Cartas… contribuyeron sobremanera a extraviar la opinión pública y a fomentar las insurrecciones contra Bolívar y demás jefes independientes (19).
    Pero no eran solamente sus “Cartas” o artículos que aparecían en móviles periódicos portátiles, como el Posta Español del general Morales; su acción se extendió a todos los Cabildos de Venezuela, los cuales adhirieron al célebre “Manifiesto Trilingüe” firmado por todos ellos en el curso de 1819 y divulgado el mundo entero en tres idiomas. Parece que también a su pluma se deben las resonantes “Memorias del General Morillo”, aparecidas en París en 1826 con suplemento suyo; y desde luego, con su firma en Madrid en 1829 “Recuerdos sobre la Rebelión de Caracas”.
    En la Nueva Granada es de destacar la amplia influencia ejercida por el sólido y documentado pensamiento del Dr. José Antonio de Torres y Peña, de Tunxa, cuyas “Memorias sobre la Independencia Nacional” (1814) constituyen una respuesta en regla al “Memorial de Agravios” de don Camilo Torres; a su lectura fue tal la impotente cólera del General Santander que prácticamente lo condenó a muerte al desterrarlo a las más profundas y malsanas selvas, pese a su avanzada edad (20). De haber conocido su “Réplica al ciudadano Miguel de Pombo”, seguramente le habría hecho fusilar en el acto; aunque luego y con la sorprendente evolución experimentada por él ante los acontecimientos, habría reconocido que su antagonista había visto lejos y claro al profetizar: “Independientes en la apariencia aún no hemos llegado a calcular los males terribles que se seguirán a esa libertad insignificante sin recursos para sostenerla, sin comercio, sin contacto político en las Naciones Europeas, indefensos nuestros puertos, sin un hombre que dirija las operaciones militares, sin gente, sin disciplina, y, sobre todo, sin dinero, es una quimera el creer que el Nuevo Reino de Granada pueda figurar como soberano y sostener todo el aparato de una nación independiente; él vendrá a ser, atendida su debilidad y miseria, la presa del primer pirata que se presente en nuestras costas; entonces, entregados como manadas de ovejas, al extranjero, sentiremos todo el peso de las cadenas y un sistema bárbaramente colonial se dejará ver entre nosotros con todos sus horrores. Entonces si conoceremos que cosa es la opresión, entonces veremos como son las cadenas y la esclavitud (21).
    Ahora bien, y para concluir, podrá ser subrayado con Enrique de Gandía el carácter intestino del conflicto de la Independencia recordando que “La guerra en la Nueva España no fue ningún movimiento de tipo nacional, sino una verdadera guerra civil, culminada en el hecho representativo de que un criollo sea el que abandone México con la bandera rojo y gualda, y tres españoles los que hagan su entrada triunfal en la ciudad, portadores de la bandera tricolor” (22). Y como si fuera poco, dentro de las mismas filas republicanas combatieron destacadas personalidades peninsulares, tales como don Antonio González, marqués de Valdeterrazo, quien al regresar a la Metrópoli llegó hasta la Presidencia del Consejo del Rey, así como el general Infante, allí Ministro y cabeza de una Asamblea Constituyente; en la Gran Colombia se recordará al Dr. Manuel de Torres nada menos que hasta su muerte a cargo de la Embajada en Washington.

    NOTAS:
    (*) Luis Corsi Otálora: Economista e historiador colombiano. Docente Universitario. Obras: Autarquía y Desarrollo, De la democracia al partido único; Bolívar: Impatco del desarraigo; etc.
    (1) Alberto Pardo Pardo. Geografía Económica y Humana de Colombia. Bogotá. 1979. Pág. 351 (Ed. Tercer Mundo).
    (2) Restrepo, José Manuel. Historia de la Revolución de la República de Colombia en la América Meridional. Tomo 1. Besanzon 1858. Pág. 295 (Ed. Jacquin).
    (3) Citado Alvarado Uribe Rueda. El Tiempo. Bogotá Agosto 25 de 1988.
    (4) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo 1. Op. cit. Pág. 21.
    (5) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo 1. Op. cit. Pág. 21.
    (6) Vallenilla Lanz. Cesarino Democrático. Op. cit. Pág. 7.
    (7) Vallenilla Lanz. Cesarino Democrático. Op. cit. Pág. 16.
    (8) Indalecio Liévano Aguirre. Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de nuestra Historia. Tomo III. Ed. Nueva Prensa. Pág. 248 (Sin fecha).
    (9) Javier Ocampo López. El Proceso Ideológico de la Emancipación en Colombia. Bogotá 19 80. Pág. 245. (Ed. Colcultura).
    (10) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo 11. Op. cit. Págs. 593-594.
    (11) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo 11. Op. cit. Pág. 608.
    (12) Laureano Gómez. El mito de Santander. Bogotá 1971. Págs. 78-80. (Ed. Populibro).
    (13) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo Y Op. cit. Págs., 529 y 596.
    (14) Américo Carnicelli. La Masonería en la Independencia de América. Tomo 1. Bogotá 1970. Pág. 172.
    (15) Restrepo. Historia de la Revolución. Tomo 1. Op. cit. Pág. 425. Antonio Rodríguez Villa. El T. General Pablo Morillo – Madrid 1920 – Pág. 116 (Ed. América).
    (16) Descola. Libertadores. París 1977. Pág. 332.
    (17) La Independencia Americana. Enrique de Gandia. Buenos Aires 196 1. Pág. 156 (Ed. Mirasol).
    (18) Américo Carnicelli. Historia de la Masonería Colombiana. Bogotá 1975.
    (19) Restrepo. Historia de la Revolución. Op. cit. Tomo V. Pág. 579.
    (20) Torres y Peña. Memorias sobre la Independencia Nacional. Op. cit. Pág. 25.
    (21) Impugnaciones al Impreso del ciudadano Miguel Pombo. Boletín Cultural y Bibliográfico. Banco República. Vol. VI NI 6. Pág. 823.
    (22) De Gandía. Independencia Americana, Op. cit. Pág. 24.



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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

    HISTORIA (XIII) Y ORIENTACIONES (XI)


    EL 10 DE AGOSTO REVISADO
    ¿Independencia subversiva o Restauración en el Orden Imperial?
    Frente a este escudo masónico-alfarista de la republiqueta bananera que somos al momento, hoy en nuestra fecha de la Restauración, proponemos y exigimos el Nuevo Emblema del Nuevo Imperio que deberemos forjar:

    Este es el Escudo del Nuevo Imperio, del "Otro Ecuador", del Quito Imperial, porque "un Nuevo Imperio Forjará los Mundos" y las ruinas de este viejo y asqueroso mundo serán arrasadas. ¡Qué muera lo viejo! y ¡Qué viva lo eterno!

    “Pueblos de América: La sacrosanta Ley de Jesucristo y el IMPERIO
    de Fernando VII, perseguido y desterrado de la Península, han sentado su augusta mansión en Quito
    Dr. Manuel Quiroga en su proclama a los pueblos de América.
    4 de Septiembre de 1809.
    Juro por Dios y sobre la cruz de mi espada defender a mi legítimo Rey, Fernando VII, mantener y proteger sus derechos, soste*ner la pureza de la Santa Iglesia Católica Romana y obedecer a la auto*ridad constituida”
    -Juramento de los próceres del 10 de Agosto de 1809,
    ¿juramento de “independentistas”?-
    “El muy miserable de Fernando (VII), cuando volvió al trono, desconoció el esfuerzo americano en favor de su real trono y nos llamó traidores, ¡basura! Lo único bueno que hizo en su vida fue eliminar la horca (lo cual Dios le habrá tenido en cuenta) porque –el- resto fue una serie de bajezas de todo tipo, incluidas sus rapacerías de tahúr por los prostíbulos de Madrid. Si la tradición sufrió, fue por su culpa. No muchos lo comprendieron y prefirieron mantenerse fieles a la figura real, antes que a la Patria. Así les fue.”

    I.Introducción:
    La historiografía oficial ha hecho del 10 de Agosto el símbolo de la mal llamada “Independencia”, como su “Primer Grito, y en ambas cosas se equivoca, porque no fue un grito –al menos nadie gritó- , ni fue independista –a menos que jurar fidelidad al monarca y a su imperio sea esto-, ni fue el primero -porque anteriormente ya se habían producido varios movimientos revolucionarios independentistas, el primero de ellos en 1806, cuando Francisco de Miranda –auspiciado por ingleses y masones-, al mando de un ejército que él mismo había conformado, desembarcó en Coro (hoy Venezuela) para iniciar las luchas por la “independencia” de la América Española (en realidad la tan famosa independencia no existió y no existe en la mayoría de los países de Hispanoamérica, que pasaron de formar parte del Imperio Español a ser colonia inglesa, holandesa o judeo-norteamericana, con sus Honrosas Excepciones, como el Ecuador en época de Gabriel García Moreno, la Argentina en época de Juan Manuel de Rosas o el Paraguay en época de Francisco Solano López, los tres con trágicos finales por su firmeza frente a la perfidia extranjera). El trajo la bandera con los colores amarillo azul y rojo (aunque en diferente orden, tal lo demuestra el historiador e investigador guayaquileño Sr. Eduardo Estrada Guzmán), y fue él quien impuso el nombre de Colombia, que quería dárselo a todo el continente sudamericano, como un homenaje a Colón – tan patriota era, que quiso darle al nombre de su nueva nación el de un genovés al servicio de su odiada España-.
    Posteriormente, el 25 de mayo y el 16 de Julio de 1809, en Chuquisaca y en La Paz -respectivamente-, estallaron también los movimientos revolucionarios con los que se inició la emancipación política – mas no económica, ni cultural, ni social como tampoco en los demás países del continente- de lo que hoy es la República de Bolivia. Todo esto, antes del 10 de agosto de 1809-, y en cambio la historiografía marxista o pseudo-tradicionalista ha querido ver en este hecho, un mero acto de suplantación de funciones económicas guiadas por viles intereses materiales, la primera; y un acto de traición a la legalidad esto suena familiar a nuestros liberales fanáticos amantes de la legalidad- Virreinal o Real, sin entender su legitimidad, la segunda; así, vale recalcar la interpretación, o mejor dicho la realidad del 10 de Agosto cómo un acto “Restaurador” y no independentista (ver “La revolución política durante la época de la independencia, El Reino de Quito 1808-1822, por Jaime E. Rodríguez O., Quito 2006, Editado por la Universidad Andina Simón Bolívar y la Corporación Editora Nacional) –como las juntas que se formaron en las Españas peninsulares- y de fidelidad al Imperio y al Rey –por pésimo que fuera este-, frente a los abusos del Virreinato que entonces no representaba a la legítima dinastía sino al invasor francés en la figura de “Pepe Botellas”, José Bonaparte ; por tanto la legitimad del Virrey y de sus representantes no eran más validas-.“Se propuso entonces -tal era el objetivo- deponer a las autoridades de la Audiencia que obedecían a los franceses y nombrar a las autoridades criollas que gobernaran en nombre de Fernando VII, considerando además -muy seriamente- la posibilidad de que el Rey venga a gobernar desde América” (Efrén Avilés Pino, en la Enciclopedia del Ecuador).

    Lamentablemente y como era propio y de esperarse de un monarca Borbón, Fernando VII, no solo que no entendió nada, sino que al volver al trono premió e incitó a los entes y personas que SI ocasionarían la “independencia”, como el Virrey del Perú Abascal y Sousa o a Murillo en Venezuela, que con sus acciones brutales crearían el ambiente propicio para que hasta para que los mas monárquicos y fieles, empezaran a dudar de la causa de la Hispanidad y de su Imperio, y los subversivos se aprovecharían de esto, diríamos pues, que una mano muy maquiavélica con tufo masónico planifico muy bien todo para la destrucción del más grande y ultimo Imperio – en su sentido tradicional- de Occidente, fuera realizado entre la complicidad del gobierno español y de los subversivos americanos.
    Bien dijo alguien de Fernando VII :
    “El muy miserable de Fernando, cuando volvió al trono, desconoció el esfuerzo americano en favor de su real trono y nos llamó traidores, ¡basura! Lo único bueno que hizo en su vida fue eliminar la horca (lo cual Dios le habrá tenido en cuenta) porque resto fue una serie de bajezas de todo tipo, incluidas sus rapacerías de tahúr por los prostíbulos de Madrid. Si la tradición sufrió, fue por su culpa. No muchos lo comprendieron y prefirieron mantenerse fieles a la figura real, antes que a la Patria. Así les fue.”
    “…con la Independencia americana, los tradicionalistas españoles no pueden aceptar que, la parte mayúscula e intransferible de la culpa la tiene la dinastía reinante, al traicionar primero a España y luego a América… Es verdaderamente un sacrilegio pensar que nuestros antepasados MINTIERON por espacio de años y se jugaron la vida por una mentira (con independencia de la heráldica semi-masónica que cualquiera podría encontrar en la época) como sería el mantenimiento de la memoria y autoridad del rey Fernando.”

    II.Contexto Histórico

    Quito, la más antigua capital de América del Sur, se encontraba a principios del Siglo XIX en una crisis moral, política y económica –como muchas otras partes de América, Nuestra América-, que bajo el influjo de ideas nuevas y subversivas venidas de Europa (donde la “Rev.” Francesa hacia sus estragos) y de Estados Unidos , siendo la mayor y más desastrosa de esta ideas, la de la inexistente, antinatural e irreal igualdad como “principio inmortal” que aunaba y servía como caldo de cultivo a los “revolucionarios”, subversivos en verdad, que querían la separación de España, un ejemplo típico de esto es el “ilustre” Eugenio de Santa Cruz y Espejo. Mas estas ideas no fueron las que propiciaron la Revolución, aquí en su sentido verdadero de re-volver o volver a los orígenes sacros, del 10 de agosto de 1809.

    Bien vale citar el ejemplo de la “realista”, “monárquica” y “reaccionaria” Maria Antonia Bolívar, hermana del “libertador” (hasta ahora ¿no sabemos de qué?) que nos pinta un claro cuadro de las verdaderas intenciones y resultados de los “independentistas” –guiados por las logias masónicas desde Europa-:

    “…Cuando los reformadores de Venezuela empezaron sus movimiento para cambiar la faz del
    Gobierno, no pude manifestar de otra suerte mi disgusto y oposición a aquellas novedades que
    abandonando la capital y retirándome al pueblo de Macarao.
    Desde aquel retiro vi sucederse las vicisitudes y progresivos horrores de tan funesta revolución con
    el dolor propio de una mujer reflexiva y de una tierna madre que veía desaparecer a pasos
    precipitados la tranquilidad general del territorio, que observaba el incremento que tomaban las
    divisiones intestinas, el espíritu de la discordia, EL FANATISMO DE LA IGUALDAD y otros monstruos
    desoladores de los pueblos.
    Demasiado apegada a mis principios declamé muchas veces contra la falsa filosofía que nos
    arrebataba el estado de orden para hacernos sucumbir en el desorden y en la anarquía y en el
    piélago insondable de males y peligros que nos circundaban por todas partes…”
    (María Antonia Bolívar a la Real Audiencia de Caracas, 28 de agosto de 1816, Boletín de la
    Academia Nacional de la Historia, reproducido en el Boletín de la Academia Nacional de la
    Historia, No. 131, Tomo XXXIII, Jul-Sept, 1950, p. 321.)



    La crisis política y moral se profundizó con la invasión de los franceses a la España peninsular; “Los habitantes de Reino de Quito respondieron a la crisis de la monarquía con gran patriotismo y determinación. Reconocieron a Fernando VII como su Rey legitimo y amado, rechazaron a Napoleón y contribuyeron con fondos –y personas, como el Crnel. Carlos Montufar, hijo de Juan Pio Marques de Selva Alegre que tuvo destacada y heroica participación en el conflicto, siendo condecorado por el Consejo de Regencia – para apoyar la guerra en la Península, además de preparar para defender la nación de los opresores franceses. El 6 de Octubre de 1808, la ciudad de Quito, por ejemplo recibió noticia de que:

    ‘Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses tiene prisioneros a nuestro Rey y Señor natural Don Fernando Séptimo, con su Real Familia, …(El) ayuntamiento… penetrado de los más justos sentimientos de su amor, y lealtad por la religión, la Soberanía de su Rey, y la Patria, da sus más vehementes muestras, sin excusar la de sacrificar sus vidas y haziendas… Por ahora no puede dilatar la de hacer que entienda el Mundo, que esta fieLísima ciudad no reconoce, ni reconocerá otro Soberano que al Señor Don Fernando Séptimo, aunque sea a Costa de la última gota de la sangre de sus venas, que derramaría con la Mayor Gloria.’ ( Actas del Consejo de Quito, 1808 )

    En marzo, abril y mayo las 1809, las noticias en torno a las victimas españolas alentaron temporalmente a los habitantes del Reino. Quito, Cuenca y otras ciudades hicieron “rogativas publicas en acción de gracias por las victorias que las armas españolas de la Patria madre, han conseguido contra el emperador de los franceses”. El entusiasmo se propago y fue expresado de diferentes maneras. Con Misas y actividades sociales.

    Al mismo tiempo llegaron noticias sobre la formación de la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, noticias que acrecentaron el sentimiento de que la situación en la península mejoraba… A principios de marzo, Quito celebró, “…después de una Misa solemne en las manos del ilustrísimo Señor Obispo… el juramento de reconocimiento a la Junta Suprema” en la Catedral.
    A continuación se procedió por parte del Consejo, a solicitar la representación de diputados hispanoamericanos en las Cortes, esta fue cumplida; los diputados americanos fueron con instrucciones muy minuciosas a España, para velar por los derechos de la Patria, la Grande y la Pequeña, todos juraron lealtad a Fernando VII.

    “Antes de que los delgados recién electos de América pudieran reunirse con la Junta Central, los franceses renovaron su ofensiva para conquistar la península. La Junta Central se replegó primero a Cádiz y más tarde a la isla de León, el último punto de España libre del dominio francés gracias a los cañones de la armada británica. El 29 de Enero de 1810, la asediada Junta Central, nombró un Consejo de Regencia que se encargaría de gobernar el país, y dos días después se disolvió.”

    Las noticias de estas calamidades aterraron a los americanos, muchos de los cuales consideraron que España no sobreviria en calidad de Monarquía independiente. No sorprende, en consecuencia, que en 1809, aun cuando estaba en marcha el proceso de elección de los representantes a la Junta Central, estallara a lo largo del continente una serie de movimiento a favor de la autonomía dirigidos por la elite y los grupos de profesionales. Los primeros movimientos se produjeron en los dos reinos sudamericanos a los que no se había otorgado representación ante la Junta Central: La Audiencia de Charcas en mayo y julio, y la Audiencia de Quito el diez de Agosto de 1809. (ver “La revolución política durante la época de la independencia, El Reino de Quito 1808-1822, por Jaime E. Rodríguez O., Quito 2006, Editado por la Universidad Andina Simón Bolívar y la Corporación Editora Nacional)

    III.La Revolución de Quito. ¿Independencia subversiva o Restauración en el Orden Imperial?

    La influencia de Francia sobre España fue tan poderosa, que no le resultó difícil al usurpador hacer efectiva su autoridad en las Colonias “La generalidad de las Autoridades españolas en América parecieron inclinarse ante el hecho consumado y dispuestos a acatar el decreto firmado por el Consejo de Indias, que los confirmaba en sus empleos y les mandaba reconocer las cesiones acordadas… pero no así los súbditos que, para manifestar su adhesión a la familia real, arrojaron públicamente a las llamas la proclama del Rey intruso y expulsaron a sus emisarios” (José Le Gouhir y Rodas.- Historia de la República del Ecuador, tomo I, p. 71).

    En efecto, para enfrentar esta situación, en cada provincia y ciudad grande de España se formaron “Juntas Soberanas de Gobierno” que rechazaron al régimen usurpador de José Bonaparte, proclamando y defendiendo además los derechos de Fernando VII. El concepto de estas “Juntas” se impuso también en algunas ciudades de América, donde se conformaron otras “Juntas” con el mismo y único propósito de defender los derechos del monarca español a quien correspondía la corona.

    Morales y Quiroga, que habían sufrido las afrentas del régimen usurpador virreinal, son los motores para la consumación de los hechos en la Junta Suprema de Gobierno de Quito, y quienes aunaron e incitaron a la nobleza criolla a tomar el reto de fidelidad a la Causa de la Hispanidad. (ver: http://elotroecuador.wordpress.com/2008/08/02/historia-viii/ )
    “Con mucha habilidad Morales y Quiroga convencieron también a distinguidos quiteños como Juan Salinas, Nicolás de la Peña, Juan Pablo Arenas, Francisco Xavier Ascázubi, y el presbítero Dr. José Riofrío, entre otros, con quienes -invocando los derechos de Fernando VII- se reunieron el 25 de diciembre de ese mismo año en la hacienda de Chillo de don Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre, para organizar la primera Junta Suprema de Gobierno de Quito.”

    “Se propuso entonces -tal era el objetivo- deponer a las autoridades de la Audiencia que obedecían a los franceses y nombrar a las autoridades criollas que gobernarían en nombre de Fernando VII, considerando además -muy seriamente- la posibilidad de que el Rey venga a gobernar desde América.” (Efrén Avilés Pino)
    Y comenzaron las reuniones de los patriotas en la casa de Manuela Cañizares.
    En la noche del 9 de agosto los conjurados se reunieron una vez más en casa de Manuela Cañizares, y luego de ultimar los detalles relacionados con el movimiento revolucionario, obedeciendo a una propuesta de Morales y Quiroga procedieron a destituir al Conde Ruiz de Castilla del cargo de Presidente de la Audiencia –que obedecía a Lima y no a Bogotá como era debido- y a conformar una nueva Junta Suprema que gobernaría a nombre y en representación de S. M. Fernando VII.

    Miembros de esta Junta -aunque no estuvieron presentes- fueron nombrados don Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre, en el cargo de Presidente; el obispo José Cuero y Caicedo fue designado vicepresidente; como vocales se nombró al Marqués de Villa Orellana, al Marqués de Solanda, al Conde de Casa Guerrero, al Marqués de Miraflores, a Don Manuel Zambrano, a Don Manuel Matheus y a Don Pedro Montúfar; y en los despachos de lo Interior, Gracia y Justicia, y Hacienda fueron nombrados Juan de Dios Morales, Manuel Quiroga y Juan Larrea, respectivamente.
    Esta nueva Junta Suprema -al igual que la primera- nunca habló de independencia y, por el contrario, demostró su fidelidad a España jurando lealtad a la Corona y proclamando su respaldo total e incondicional a su “amadísimo soberano Fernando VII”.
    Eran las 3:00 de la madrugada cuando el Cap. Salinas salió al mando de un grupo de milicianos para intentar capturar el Cuartel Real de Lima, al tiempo que otra comisión era enviada para dominar a la caballería. Salinas no tuvo problemas para tomar el cuartel cuyas tropas, arengadas ardorosamente por él mismo, se pronunciaron unánimemente por el nuevo orden.
    La comunicación entregada al Conde Ruiz de Castilla era clara y directa, y decía que: “La actual situación de inestabilidad de España, el total aniquilamiento de las autoridades legítimamente constituidas y los peli*gros que la Corona del amado Fernando VII y sus dominios corren de caer en poder del tirano de Europa, han empujado a nuestros hermanos transatlánticos a formar gobiernos provisionales para su seguridad per*sonal tanto en contra de las maquinaciones de algunos de sus traicione*ros paisanos, indignos del nombre de españoles, como contra las armas del enemigo común. Los leales habitantes de Quito, resueltos a preser*var para su legítimo Rey y Señor esta parte de su reino, han establecido una Junta Soberana en esta ciudad de San Francisco de Quito, de la cual, y por orden de su Alteza Serenísima el Presidente -el Marques de Selva Alegre- y los vocales, tengo el honor de informar a Su Señoría y de anunciarle que las funcio*nes de los miembros del antiguo Gobierno han cesado. Dios guarde a Su Señoría por muchos años. Sala de la Junta, en Quito, Agosto 10 de 1809. Manuel Morales, Secretario del Interior” (William B. Stevenson.- Veinte Años de Residencia en Sudamérica, p. 73).

    Así podemos entender que los quiteños entendían que “el poder político era sagrado y recibía de Dios –y no de los hombres y de su legalidad- su legitimidad absoluta. Atentar contra él era ofender al orden natural que el Creador había puesto en las cosas. Era factible sí, la existencia de gobernantes injustos – como lo sería Fernando VII y la mayoría de los Borbones- , pero como el Estado no lo poseía todo como ahora, el Cabildo ejercía un efectivo contrapeso, impidiendo y contrarrestando la omnipotencia del poder político.” (Los ciclos de la decadencia argentina, Prof. Marcos Ghio, Buenos Aires, 1985)
    Pues en la estructura “colonial”, existía “por debajo el cuerpo social cohesionado gracias a la presencia en cada Municipio de un órgano de representación natural –y tradicional- que no han conocido los modernos. Nos referimos al Cabildo. En el Cabildo, a diferencia con lo que sucede en nuestros parlamentos, los habitantes tenían una presencia efectiva: allí estaba toda la comunidad presente ocupando autentico sitial, desde los vecinos más ilustres, hasta los delegados de los órganos profesionales. El Cabildo dio dos cosas fundamentales a nuestra Patria. En la armonización paciente de intereses contrapuestos, preservó durante más de un cuarto de milenio la paz social y el orden interno. La sociedad colonial desconoció algo que será en la nuestra un fenómeno cotidiano, esto es la ‘Revolución’; o sea el cambio abrupto y repentino del orden político. Para los hombres de la Colonia la Revolución era imposible pues era una contradicción en los términos.” (Los ciclos de la decadencia argentina, Prof. Marcos Ghio, Buenos Aires, 1985)
    Y vemos como el movimiento del 10 de Agosto, se manifestó “el 16 de agosto, por disposición de la Junta Suprema y de su Presidente, don Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre, en la Sala Capitular de San Agustín y al amparo de un retrato de Fernando VII -ubicado en sitio preferencial-, llevando a cabo un Cabildo Abierto al que asistieron con toda pompa y lujo las personalidades más representativas de la ciudad, del ayuntamiento y del clero; rectores de las universidades, miembros del Colegio de Abogados, de la Nobleza Criolla y de la Administración; militares y religiosas, nobles y vecinos .”
    En dicho Cabildo -celebrado seis días después de la asonada- el recién nombrado Presidente de la Audiencia de Quito, don Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre, habló de la defensa del Monarca legítimo y de la propiedad de la patria, y tal lo afirma el Dr. Aguirre Abad en la página 156 de su documentado Bosquejo Histórico de la República del Ecuador, don Juan Pío Montúfar “concluyó excitando a la unión diciendo: Viva nuestro Rey legítimo y Señor natural Don Fernando VII, y conservándole, a costa de nuestra sangre, esta preciosa porción de sus vastos dominios, libre de la opresión y tiranía de Bonaparte, hasta que la divina misericordia lo vuelva a su trono, o que nos conceda la gloria de que venga a IMPERAR entre nosotros.
    “Estos tratamientos, que constan en el Acta del 10 de Agosto, no hacen otra cosa que confirmar que no se trataba de un movimiento independentista sino de un golpe de estado eminentemente monárquico”. (Efrén Avilés Pino)
    Mas ahora, profundicemos en los documentos que nos proporcionan los revolucionarios de agosto, de esa “Revolucion de los Marqueses” (Se le dio el nombre de la “revolución de los marqueses”, debido a que los que conformaron la Junta Suprema del 10 de Agosto de1809 fueron: “Su Alteza Serenísima” o “El Serenísimo” Marqués de Selva Alegre, Don Juan Pío Montúfar y Larrea, como presidente, el Marqués de Solanda, el Marqués de Villaorellana, el Marqués de Miraflores, el Conde de Selvaflorida; Don Manuel Matheu y Aranda – su sobrino Manuel Ascázubi y Matheu Conde de Puñorostro, aunque nunca utilizó el título, sería el cuarto Presidente de la República- de la casa de los Condes de Puñonrostro y Marqueses de Maenza, Grandes de España; Don Manuel de Larrea de la casa de los Marqueses de San José y del Vizcondado de de Casa Larrea, Don Juan José Guerrero y Mateu, Conde de Casa Guerrero y de la misma casa de los Marqueses de Maenza; Don Manuel Zambrano de la casa condal de Selvaflorida y Don Melchor Venavides) para poder entender en su verdadera magnitud y significado.
    Citamos fragmentos del acta de “independencia”, para entender el verdadero espíritu de la misma: “(se conforma) una Junta Suprema que gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro soberano, el señor Fernando Séptimo, y mientras Su Majestad recupere la península o viniere a IMPERAR (otra vez, no reinar, o regir, sino IMPERAR, es decir la noción de Imperio y no de Colonia esta siempre presente en la época) en América”… “La Junta como representante del Monarca tendrá el tratamiento de Majestad, su Presidente el de Alteza Serenísima; y sus vocales el de Excelencia”… “Prestará juramento solemne de obediencia y fidelidad al Rey en la Catedral inmediatamente y lo hará prestar a todos los cuerpos constituidos así eclesiásticos, como seculares.- Sostendrá la pureza de la religión, los derechos del Rey, los de la Patria y hará guerra mortal a todos sus enemigos, principalmente franceses, valiéndose de cuantos medios o arbitrios honestos les sugiriesen el valor y la prudencia para lograr el triunfo”, también la junta instauró un “Protector General de Indios”, … “Dado y firmado en el Palacio Real de Quito, a diez de agosto de mil ochocientos nueve”.

    Era tan “independentista” el acta, que hasta se firmo en el Palacio Real de Quito.
    Y leemos el juramento de los participes del hecho:
    Juro por Dios y sobre la cruz de mi espada defender a mi legítimo Rey, Fernando VII, mantener y proteger sus derechos, soste*ner la pureza de la Santa Iglesia Católica Romana y obedecer a la auto*ridad constituida”
    - ¿juramento de “independentistas”?-
    Se repetía, una vez más, el juramento de lealtad a España y a Fernando VII; pero nadie ha considerado que un juramento es un compromiso de honor y que quien lo incumple es un cobarde o un traidor (a si mismo incluso).
    A las diez de la mañana, quienes habían participado en la revuelta se reunieron en el Palacio del Presidente con los miembros de la Junta Suprema de Gobierno y procedieron a suscribir el Acta Constitutiva del Nuevo Gobierno o Acta del 10 de Agosto de 1809.
    Ese mismo día y por disposición del Marqués de Selva Alegre, en la Plaza Mayor y ante la presencia del escribano Anastasio Olea, amparado por el Pendón Real –y no el rojo solo que se ha pretendido contra todos los documentos históricos fue usado en esas fechas- que presidía la marcha de los soldados, el mestizo Clemente Cárdenas -pregonero de oficio- promulgó el primer bando de la corporación suprema.
    “La Junta de Gobierno establecida en Quito el 10 de Agosto de 1809, se titulaba Suprema y debía mandar en la provincia de Quito y las de Guayaquil y Panamá, si voluntariamente querían unirse, y atribuyéndose el tratamiento de Majestad, dio a su presidente el de Alteza Serenísima y á sus miembros el de Excelencia (…) El juramento que hizo la junta y que exigió a cada uno de los empleados y corporaciones fue de obediencia y fidelidad a Fernando VII…” (Carlos Benedetti.- Historia de Colombia, p. 377; Imprenta del Universo de Carlos Prince, Lima 1887).

    Ahora podemos repasar, lo que el 4 de septiembre, la Junta Soberana de Quito envió a los pueblos de América; un comunicado -firmado por Quiroga, en su calidad de Ministro de Gracia y Justicia- que en algunas de sus partes decía: “Pueblos de América: La sacrosanta Ley de Jesucristo y el IMPERIO (nuevamente se habla de IMPERIO) de Fernando VII, perseguido y desterrado de la Península, han sentado su augusta mansión en Quito… Pueblos del continente americano: Favoreced nuestros santos designios, reunid vuestros esfuerzos al espíritu que nos inspira y nos inflama. Seamos uno. Seamos felices y dichosos y conspiremos con el único objeto de morir por Dios, por el Rey y por la Patria. Esa es nuestra divisa. Esa será también la gloriosa herencia que dejaremos a nuestra posteridad” (¿Son estos los ideales de quien busca la independencia?, definitivamente no).(Alfredo Ponce Rivadeneira.- Quito: 1809 – 1812, según documentos del Archivo Nacional de Madrid – Madrid 1960, p. 157-158 / Nueva Historia del Ecuador, E. Ayala Mora, Tomo 6, p. 98 ).

    IV.Conclusión

    Así podemos concluir con Efrén Avilés Pino en su monumental Enciclopedia del Ecuador que “la revuelta quiteña no era independentista. Tan no era independentista, que los firmantes del Acta del 10 de Agosto de 1809 nombraron, en representación de los barrios de Quito, como lo señalamos anteriormente, a distinguidos “Nobles Quiteños”, miembros fieles de la Corona Española, tales como el Marqués de Selva Alegre, el Marqués de Villa Orellana, el Marqués de Solanda, el Marqués de Miraflores, el Conde de Selva Florida, etc, etc, etc,… Pero el pueblo no participa del nuevo gobierno, el nuevo gobierno está conformado por esa elite de monarquía criolla…”
    De esta forma, el 10 de Agosto debe estar considerado por nosotros, como un verdadero acto patriota de Restauración y de Revolución en su verdadero sentido –de re-volver a los orígenes sacros, en este caso de IMPERIO, tantas veces mencionado por los próceres de Agosto-, que mantuvo las creaciones del orden natural y del orden tradicional que serán duraderas y sobrevivirán el mismo arrastre de la Revolución y de sus trágicas y brutales consecuencias (como el 2 de Agosto de 1810, o el fusilamiento del Crnel. Carlos Montufar por los gobernantes peruanos, instrumentos de las fuerzas ocultas para la independencia). Así pues, el 10 de Agosto de 1809, fecha liminar de nuestra Historia, se lo deberemos también al Cabildo. Pero atención, no se trata aquí de una edición ecuatoriana del movimiento jacobino, ni de una asonada liberal; por el contrario el espíritu tradicional del Cabildo y de la Aristocracia, podrá encauzar el movimiento revolucionario hacia un acto de preservación de nuestra cultura (no olvidemos: “Sostendrá la pureza de la religión, los derechos del Rey, los de la Patria y hará guerra mortal a todos sus enemigos, principalmente franceses”, reza una parte del acta del 10 de Agosto). Evitando que el modernismo Borbón que arrastraba y que finalmente arrastro y arrasó a España, también destrozara estas tierras, reserva viva de la Cristiandad.
    Entonces, vale repetir, que el 10 de Agosto de 1809, representa un acto restaurador que se verá reforzado, consolidado y guiado únicamente con el triunfo de García Moreno –aunque teniendo sus merecedores y necesarios antecesores en las figuras heroicas del Crnel. Carlos Montúfar, en el Gral. Juan José Flores y en Don Vicente Rocafuerte, todos ellos integérrimos defensores del orden sacral, jerárquico y monárquico –el poder de uno- de la política, y también teniendo sus dignos sucesores como Placido Caamaño y Aparicio Rivadeneira; ninguno de estos personajes podía concebir un gobierno sin poder espiritual y sin haber sido ungido desde Lo Alto. García Moreno, así, quiso restaurar o mejor “regenerar” las figuras culturales y políticas existentes en el periodo “colonial” mejor Imperial como debería ser conocido, y su antecedente histórico inmediato es la Revolución Restauradora de Quito de Agosto de 1809, en verdad una Fiesta Patria.

    Por Kitohispánico II
    _________
    ANEXO:
    ACTA DEL 10 DE AGOSTO DE 1809
    Nos, los infrascritos diputados del pueblo, atendidas las presentes circunstancias críticas de la nación, declaramos solemnemente haber cesado en sus funciones los magistrados actuales de esta capital y sus provincias; en su virtud, los del barrio del Centro o Catedral elegimos y nombramos por representantes de él a los Marqueses de Selva Alegre y Solanda, y lo firmamos.- Manuel de Angulo, Antonio Pineda, Manuel Cevallos, Joaquín de la Barrera, Vicente Paredes, Juan Ante y Valencia. Los del barrio de San Sebastián elegimos y nombramos por representantes de él a don Manuel Zambrano, y lo firmamos.- Nicolás Vélez, Francisco Romero, Juan Pino, Lorenzo Romero, Manuel Romero, Miguel Donoso.- Los del barrio de San Roque elegimos y nombramos por representantes de él al Marqués de Villa Orellana y lo firmamos.- José Rivadeneira, Ramón Puente, Antonio Bustamante, José Alvarez, Diego Mideros.- Los del barrio de San Blas elegimos y nombramos por representantes de él a don Manuel de Larrea y lo firmamos.- Juan Coello, Gregorio Flor de la Bastida, José Ponce, Mariano Villalobos, José Bosmediano, Juan Unigarro y Bonilla.- Los del barrio de Santa Bárbara elegimos y nombramos por representantes de él al Marqués de Miraflores y lo firmamos.- Ramón Maldonado, Luis Varas, Cristóbal Garcés, Toribio Ortega, Tadeo Antonio Arellano, Antonio Sierra.- Por el barrio de San Marcos elegimos y nombramos por representantes de él a don Manuel Mateu y lo firmamos.- Francisco Javier Ascázubi, José Padilla, Nicolás Vélez, Nicolás Jiménez, Francisco Villalobos, Juan Barreto.- Declaramos que los antedichos individuos unidos con los representantes de los Cabildos de las provincias sujetas actualmente a esta gobernación y a las que se unan voluntariamente a ello en lo sucesivo, como son Guayaquil, Popayán, Pasto, Barbacoas y Panamá, que ahora dependen de los virreinatos de Lima y Santa Fe las cuales se procurará atraer, compondrán una Junta Suprema que gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro soberano, el señor Fernando Séptimo, y mientras Su Majestad recupere la península o viniere a imperar en América, elegimos y nombramos por Ministros o Secretarios de Estado a don Juan de Dios Morales, a don Manuel Quiroga y a don Juan de Larrea, el primero para el despacho de Negocios Extranjeros y de la Guerra, el segundo para el de Gracia y Justicia y el tercero para el de Hacienda; los cuales como tales serán individuos natos de la Junta Suprema. Esta tendrá un Secretario Particular con voto y nombramos como tal a don Vicente Alvarez.- Elegimos y nombramos por representantes por Presidente de ella al Marqués de Selva Alegre.- La Junta como representante del Monarca tendrá el tratamiento de Majestad, su Presidente el de Alteza Serenísima; y sus vocales el de Excelencia, menos el Secretario Particular a quien se le dará el de Señoría.- El Presidente tendrá por ahora y mientras se organizan las rentas del Estado seis mil pesos de sueldo, dos mil cada vocal y mil el Secretario Particular.-Prestará juramento solemne de obediencia y fidelidad al Rey en la Catedral inmediatamente y lo hará prestar a todos los cuerpos constituidos así eclesiásticos como seculares.- Sostendrá la pureza de la religión, los derechos del Rey, los de la Patria y hará guerra mortal a todos sus enemigos, principalmente franceses, valiéndose de cuantos medios o arbitrios honestos les sugiriesen el valor y la prudencia para lograr el triunfo. Al efecto y siendo absolutamente necesaria una fuerza militar para mantener el Reino en respeto, se levantará prontamente una falange compuesta de tres batallones de infantería sobre el pie de ordenanza y montada la compañía de granaderos: quedando por consiguiente reformadas las dos de infantería y el piquete de dragones actuales. El jefe de la falange será Coronel y nombramos tal a don Juan Salinas, a quien la Junta habrá de reconocer inmediatamente. Nombramos de auditor general de guerra con honores de Teniente Coronel, tratamiento de Señoría y mil quinientos pesos de sueldo a don Juan Pablo Arenas y la Junta le hará reconocer. El Coronel hará las propuestas de los oficiales, los nombrará la Junta, expedirá sus patentes y las dará gratis el Secretario de la Guerra. Para que la falange sirva gustosa y no le falte lo necesario, se aumentará la tercera parte sobre el sueldo actual desde soldado arriba.- Para la más pronta y recta administración de justicia creamos un Senado de ella compuesto de dos salas Civil y Criminal con tratamiento de Alteza. Tendrá a su cabeza un Gobernador con dos mil pesos de sueldo y tratamiento de Usía Ilustrísima. La Sala de los Criminal, un Regente subordinado al Gobernador con dos mil pesos de sueldo y tratamiento de Señoría; los demás ministros con el mismo tratamiento y mil quinientos pesos de sueldo; agregándose un Protector General de Indios con honores y sueldo de Senador. El Alguacil Mayor con tratamiento y sus antiguos emolumentos.- Elegimos y nombramos tales en la forma siguiente: Sala de lo Civil: Gobernador don José Javier Ascázubi; Decanos, don Pedro Jacinto Escobar, don José Salvador, don Ignacio Tenorio, don Bernardo de León.- Fiscal, don Mariano Merizalde.- Sala de lo Criminal: Regente: don Felipe Fuertes Amar, decano, don Luis Quijano.- Senadores, don José del Corral, don Víctor de San Miguel, don Salvador de Muergueitio.- Fiscal, don Francisco Javier de Salazar.- Protector, don Tomás Arechaga.- Alguacil Mayor, don Antonio Solano de la Sala.- Si alguno de los sujetos nombrados por esta Soberana diputación renunciare al cargo sin justa y legítima causa, la Junta la admitirá la renuncia, si lo tuviere por conveniente, pero se le advertirá antes que será reputado como tal mal patriota y vasallo y excluido para siempre de cualquier empleo público.- El que disputare la legitimidad de la Junta Suprema constituida por esta acta tendrá toda libertad bajo la salvaguardia de las leyes de presentar por escrito sus argumentos y una vez que se declaren fútiles, ratificada que sea la autoridad que le es conferida se le intimará a prestar obediencia lo que no haciendo se le tendrá y tratará como reo de Estado.
    Dado y firmado en el Palacio Real de Quito, a diez de agosto de mil ochocientos nueve.- Manuel de Angulo – Antonio Pineda – Manuel Cevallos – Joaquín de la Barrera – Vicente Paredes – Juan Ante y Valencia – Nicolás Vélez – Francisco Romero – Juan Pino – Lorenzo Romero – Manuel Romero – Miguel Donoso – José Rivadeneira – Ramón Puente – Antonio Bustamante – José Alvarez – Juan Coello – Gregorio Flor de la Bastida – José Ponce – Mariano Villalobos – Diego Mideros – Vicente Melo – José Bosmediano – Juan Guijarro y Bonilla – Ramón Maldonado – Luis Vargas – Cristóbal Garcés – Toribio Ortega – Tadeo Antonio Arellano – Antonio de Arellano – Antonio de Sierra – Francisco Javier de Ascázubi – José Padilla – Nicolás Jiménez – Francisco Villalobos – Juan Barreto


    </div> Esta entrada fue publicada el a las Domingo 10 de Agosto de 2008 y está archivada bajo las categorías Cosmovisión., García Moreno, Metapolítica, Orientaciones y historia. Etiquetado: "independencia" del Ecuador, "independencia" Ecuador, 10 de Agosto, 10 de Agosto de 1809, 10 de Agosto de 1809 en Quito, 10 de Agosto El Otro Ecuador, ACTA DEL 10 DE AGOSTO DE 1809, Colonias españolas, Consejo de Regencia, Dr. Manuel Quiroga, escudo Imperial del Quito, escudo masonico del Ecuador, Fernando VII, gesta libertaria, gesta libertaria Ecuador, gesta libertaria Quito, imperio español, imperium hispanorum, Independencia, Independencia el Otro Ecuador, Independencia o Restauración, Juan Pío Montufar, Junta Suprema de Gobierno, María Antonia Bolívar, Marques de Selva Alegre, masonería Ecuador, masones Ecuador, masones independencia de América, masonismo Ecuador, primer grito de la independencia, primer grito de la independencia en Quito, Simón Bolívar, Simón Bolívar masón. You can feed this entry. Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.

  17. #57
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    Unas reflexiones de Arturo Uslar Pietri que creo que vienen al caso:
    YouTube - Gómez corona el esfuerzo por reconstruir un orden

  18. #58
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    " ESPAÑOLES QUE NO PUDIERON SERLO ", DE JOSÉ ANTONIO ULLATE FABO





    La verdadera historia de la independencia de América

    ::.Libros Libres.::


    Hemos aquí la nueva y flamante obra de este todoterreno navarro. Están siendo fructíferas estas Navidades para la lectura.


    No nos encontraremos una obra que nos describa a los lanceros de Boves o la heroica muerte de Agualongo. Nos hallaremos con una obra que analiza detalladamente, sin apasionamientos ni partidismos, desde un punto de vista de la filosofía, el derecho, y la piedad política, lo acaecido en las Españas como comunidad política a ambos lados del gran charco.


    Si alguien ha podido pensar que este libro se dedica a ensalzar a Morillo o a Fernando VII, yerra. No son menores las críticas para ellos que hacia los llamados " libertadores ". Asimismo, hace acaso la crítica más demoledora al regalismo que un servidor ha podido leer. Regalismo que no nació con los Borbones, pero sí que fue potenciado con éstos, hasta que en la época de Carlos IV y Godoy se pensó en hacer una " iglesia nacional ". Fernando VII no arregló esto, para acabar firmando constituciones de masones liberales, con la costosa guerra de América de por medio....


    La infame expulsión de los jesuitas, la influencia imposible del gran granadino Suárez, el oportunismo revolucionario a ambas orillas hispanas, la oleada revolucionaria y masónica que arraigó en Europa y la desazón que en los americanos supuso el Trienio Liberal, aliñado con crónicas de la época que parece que nos están vetadas, junto a una bibliografía potente, para poner en velocidad comparativa lo sucedido sucesivamente entre la Iberia y las Indias, engrandecerán con sana curiosidad esta forzuda obra.


    Los verdaderos proyectos " anglicistas " de Miranda y Bolívar, las ideologías nacionalistas que surgirán en los nuevos y fragmentados estados, el gravísimo pecado del olvido de América por parte de la vieja España, el rupturismo político desde la decadencia de la Cristiandad y la invasión de Napoleón....


    ¿ De verdad fueron absolutamente inevitables las independencias americanas ? ¿ Cómo fue ese clima de malestar ? ¿ Qué papel desempeñaron indios, mestizos, mulatos o negros ? ¿ Estaban discriminados los criollos frente a los peninsulares o los canarios ? Preguntas que hallarán respuesta.


    Ya dije una vez que leyendo a Oliveira Martins me impresioné de los paralelismos entre la historia de Portugal y España. ¿ Que no diré, pues, en este episodio tan poliédrico de una historia que nos afecta tan directamente a españoles e hispanoamericanos, por más que los españoles no empeñemos en ignorar que esto fue la consumación radical de nuestra ruptura política tradicional hacia el 1833 ? Hablando de paralelismos desde esta época en adelante, hasta el peruano Fernando Iwasaki los apunta.


    Y otra vez me hago la misma pregunta: ¿ Por qué no se nos habló nunca, y cuando se hizo fue para el vilipendio, de los americanos que defendieron a la Corona, siendo éstos tantos ? No hablo de los mandamases como La Serna o Rodil, hablo de esa parte tan sustancial del pueblo español americano que han querido borrar de un plumazo, siendo tan populosa en el difícil conflicto. ¿ Por qué sólo se nos han dado versiones por y para la independencia, aun desde distintas ópticas ? Lo mismo que se realza la suficiencia peninsular frente a la criolla pero se omiten los insultos de criollos hacia peninsulares.


    ¿ Es comparable a que si yo quisiera separar Andalucía de España por el mal gobierno actual ? En nuestros días no, en aquellos sí, y así lo vieron muchos americanos, que no eran absolutistas ilustrados ni regalistas enciclopedistas. Por otra parte, los gobiernos salidos tras los " libertadores " no fueron a la zaga en esta política, ni echaron a un lado los contractualismos sociales de Rousseau.

    ¿ Era más gachupín el realista López Cancelada, que pasó la mayor parte de su vida en México, que Miranda, que apenas llegó a la adolescencia en Venezuela y no fue escuchado siquiera en su tierra y acabó traicionado por el que se considera " libertador de libertadores " ?

    ¿ Acaso fue un precursor Túpac Amaru ? ¿ Lo fueron los comuneros del Socorro ?


    ¿ Por qué fueron tan costosas y duraderas estas guerras, como han advertido desde Arturo Uslar Pietri a Luis Corsi Otálora y José Manuel González ?

    ¿ Qué hay del Padre Berthe, el Padre Figuera o J. Romero ?

    ¿ Por qué esa ideología negadora de las raíces que nos hicieron desde el legado romano y el III Concilio de Toledo y la Reconquista que corrió pareja en las frágiles repúblicas americanas y en la imposible monarquía liberal-golpista española; herederos todos de una decadencia triste y común ? ¿ Por qué la separación cuando los revolucionarios en el fondo siguen unidos en sus premisas antihispánicas y anticatólicas ?



    Lean el libro. Si bien por mi torpeza parecióme " muy filosófico ", en absoluto tiene desperdicio y aporta muchísimas claves sobre un conflicto que, lejos de haber terminado, sigue bien vivo.

    Un libro importantísimo y que con toda justicia dará mucho de sí, mucho que hablar.






    * Referencias a esta obra en la red:


    Nuevo libro de José Antonio Ullate: La verdadera historia de la independencia de América.



    Españoles que no pudieron serlo o la urgencia de la política católica



    «Con la doctrina católica en la mano, las independencias americanas fueron injustas» - ReL

  19. #59
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    Respuesta: Carta a los Españoles Americanos

    " LAS LANZAS COLORADAS ", DE ARTURO USLAR PIETRI




    - Ed. Cátedra, Letras Hispánicas.

    * Edición de Domingo Miliani.


    Así comenzamos el año de 2010, haciendo el comentario de un libro que ha sido de los que más me ha impresionado de cuantos eh leído.

    La primera vez que le eché un tiento fue en mis años universitarios, cuando cursaba la asignatura Historia de Iberoamérica Contemporánea, donde la profesora me indicó que le hiciera un trabajo sobre esta obra. Hice un comentario hace mucho tiempo, que aquí recuerdo --- LAS LANZAS COLORADAS



    Ya en esta segunda lectura he podido leerla con mucha más serenidad y menos " apasionamiento partidista ", pero con igual impaciencia. He devorado el colorido, las descripciones, la lengua rota, las sensaciones, los diálogos, las impresiones, la rapidez desenfrenada, la amargura sin disimulo, las incertidumbres elocuentes, el paisaje costumbrista, las pinturas bamboleantes, las frescuras y sorpresas, la musicalidad habilidosa....A mi juicio, una excelencia de estilo que engancha al lector desde las primeras páginas.


    Según José Manuel González y Luis Corsi Otálora, esta novela constituye un monumento a la revisión histórica. Curiosamente, es una obra de juventud, y a mi juicio, Uslar se planteó mejor las reflexiones sobre la independencia hispanoamericana ( Más en el contexto venezolano ) ya en los años de su vejez. Uslar Pietri se enrocó toda su vida en la búsqueda de la identidad hispanoamericana. La búsqueda de identidad es algo que nos ha obsesionado a los hispanos de todo el orbe después de la ruptura de nuestra comunidad política tradicional, pero quizá en Hispanoamérica se ha laborado más y hasta mejor. Ramiro de Maeztu se haría eco de todo ello.



    Cierto es que en sus devaneos, el buen Uslar se enrollaba más que una persiana. Porque Uslar era de los que pensaba en la " cerrazón española " que no había penetrado en las " nuevas ideas ". Hace poco citábamos a Gustavo Bueno sobre esto. Al final de su vida, Uslar defendió que la historia de Venezuela estaba mal contada, pues era un continuo rechazo sobre su pasado, y que merecía una absoluta revisión. Revisión que el ya intuyó con esta fantástica novela, novela de Boves contra Bolívar, de Zambrano contra Ribas, de la imaginación de don Arturo en Fernando Fonta contra P. Campos, en las ráfagas de fuego del Orinoco, los Llanos o Caracas; novela de una Venezuela en llamas imprescindible para entender lo que pasó y lo que está pasando, siendo transportable su quizá localista contexto a la Hispanoamérica toda.

    ¿ Qué somos ? Se decía, apelando en un principio al " nuevo género humano " que citara Bolívar, " sin ser ni españoles ni indios ". Algo que objetivamente no deja de ser una paparruchada nefasta, una hueca palabrería. " América es universal ", sí, pero esa universalidad fue fundada en la base de la Monarquía Católica. Por eso los genocidas derechos del hombre no dejan de ser una abstracción y por eso el Derecho de Gentes fue una concienzuda concreción. El " buscar lo nuevo " rechazando de plano los orígenes es la tarea imposible del pensamiento revolucionario, cuya barbarie práctica aún sufrimos, no sé por cuánto tiempo. No hay que olvidar que el rechazo a la constitucion histórica y espiritual llevó a que Miranda y Bolívar quisieran entregar buena parte de América a la Pérfida Albión por considerar a ésta " genio del comercio "; no hay que olvidar los continuos ires y venires del proceso de " emancipación ", no hay que olvidar que similares resultados se han dado en la península ibérica e islas adyacentes....¿ De verdad somos tan distintos ? ¿ De verdad somos " otra cosa " ? ¿ Qué somos, si rechazamos lo que fuimos y por lo tanto, nada seremos ?

    " América no es europea ". Claro. La Península Ibérica es europea, no lo son las Canarias, Ceuta y Melilla. Y por esa vocación universal heredada de la Romanidad y perfeccionada en el Catolicismo, América es América, acordándome del canto del malogrado Nino Bravo.

    " Ser o no ser, esa es la cuestión "; que dijo un tal Shakespeare. Y españoles de todos los lados del gran charco nos empeñamos en no ser, y en buscar donde no hay, despreciando lo muy bueno que tiene lo nuestro.


    Todo ello fue la aventura intelectual de Arturo Uslar Pietri, todo ello ocupó sus búsquedas, contradicciones y sinsabores, todo ello ocupó su fecundidad y talento.


    Ha habido un discurso prácticamente unívoco en tanto y en cuanto a las independencias hispanas del ultramar, pero nadie, y menos en España, se planteó por qué tantos americanos no se quisieron separar de la Corona. Lo cierto es que en la novela, Uslar " deforma " y simplifica los planteamientos tanto de separatistas como de realistas, sumergiéndolos muy rápido en la vorágine de la batalla, en la locura inmediata, en la pasión y el poder. Mas con su briosa literatura de juventud plantó una semilla que acaso ha querido crecer hasta que autores españoles americanos, antes del bicentenario de las independencias, usaron su cálida pluma para desarrollar tan poliédrico tema. Y no olvidemos que Arturo U. Pietri nunca dejó de tener un retrato de Bolívar en su biblioteca.


    ¿ Por qué nuestra América se desgarró ? ¿ Por qué las Españas se rompieron ? ¿ Cómo fueron aquellos momentos ? ¿ Cuáles fueron sus orígenes y cómo se fueron desarrollando en la tragedia ?


    Esta edición de Miliani ya la conocía por otra editorial. Como prólogo histórico, cultural, social y literario, no tiene apenas desperdicio. Nos da un retazo muy completo de nuestro autor, aunque a mi juicio, omite las claves finales de Uslar Pietri sobre tan complejo tema, y por ejemplo a esto nos referimos: INTERESANTE REFLEXIÓN DE ARTURO USLAR PIETRI.



    Como novela, me parece genial. Como principio de reflexión histórica, importantísima, en el momento histórico tan importante que nos ocupa.

  20. #60
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    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    BOVES VIENE



    * Poesía inspirada en la lectura de " Las lanzas coloradas " de Arturo Uslar Pietri. Dedicada a Hugo Chávez.




    Boves viene,
    Boves avanza,
    Con los lanceros,
    Del rey de España,


    Boves viene,
    Allá por el Llano,
    Viene el Taita,
    Taita venezolano,


    Boves viene,
    Colorido y calor,
    Exhalando furia,
    Inspirando temor,


    Boves viene,
    Ojos encendidos,
    Bravura destilada,
    Cabellos crecidos,


    Trotes y suspiros,
    Caballos y guerreros,
    Lúgubres presagios,
    Febriles momentos,


    Boves viene,
    Viene con las " castas ",
    Estallan las Indias,
    Lanzas coloradas,


    Boves ya viene,
    Boves ya avanza,
    Boves ya llega,
    ¡ Taita, taita, taita !

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