Re: La foralidad de la Nobleza en la España del siglo XVIII

Iniciado por
DOBLE AGUILA
Con todo el sentimiento, he de decir que la "nobleza" titulada de hoy en día y la no titulada (es decir, los hidalgos) son, con honrosas excepciones, una expresión perfecta de la Casa Real reinante y de la sociedad española en su conjunto.
DOBLE ÁGUILA, apreciado amigo, entiendo lo que dices, pero creo que hay que matizar algunas cuestiones. La verdad es que he tardado en responder debido a la hecatombe informática que he sufrido en la que dos ordenadores se me han estropeado en el mismo día
y lamentablemente ya no tenía más, así que he tenido que esperar a la fecha de hoy para que en un servicio técnico me arreglasen al menos uno de ellos.
Yendo al asunto, esa "expresión" siempre ha sido la de la monarquía. En tiempos medievales, cuando los reyes eran electivos -primus inter pares- la nobleza ya era expresión de ellos, pues de ellos salían. Más aún, los reyes se ocuparon de que los títulos tuviesen un sentido propio: marqués de "marca, límite o frontera"; conde de administrador, etc., es decir, ejercían un control social (en términos modernos de Sociología) sobre los títulos para impedir que el poder de éstos se volviese contra ellos y, al tiempo, los nobles ejercían lo propio sobre la población pechera. Es lo que en términos históricos se llama feudalismo. Por supuesto, el papel de la nobleza -prescindamos del término aristocracia, o refirámonos a él con el significado de los regímenes de los griegos clásicos)-, ha ido variando con los siglos. Mayor representación de la monarquía que la existencia de los cortesanos durante los siglos de absolutismo no ha habido nunca. Y hoy en día, en el caso de España, hay un completo divorcio entre la Jefatura del Estado y los cuerpos de la nobleza, más que nunca. Por ejemplo, D. Juan Carlos cuando invitaba a su onomástica en el Palacio de Oriente, no era a los cuerpos mencionados, sino a personajes como los miembros del gobierno central, o los autonómicos -digamnos que bastante normal-, pero también a Carrillo, Lola Flores (q.e.p.d.) y otros representantes del "mundo de la cultura y el folklore", pero en modo alguno títulos, ni miembros de la nobleza no titulada.
El decoro me impide poner declaraciones de hijos de Grandes de España, que no tienen NI LA MÁS REMOTA IDEA de lo que es ser aristócrata y de lo que significan las cargas y servidumbres del Estamento Nobiliario. Nada queda en ellos que se parezca a esa condición, e incluso alguno (o alguna) afirma a la prensa rosa con falsa modestia, que cuando señalan su origen "me muero de verguenza" (sic). Una gentecilla vanal y pesetera; simples burgueses con título y antepasados.
Iba a seguir exponiendo en mi respuesta al parágrafo anterior, pero prefiero hacerlo ahora pues todo está relacionado. Vamos a ver, tienes razón en lo que afirmas sobre algunos personajes del colorín, pero la mayoría de la gente con título o sin él no es de la tribu de los "pocholos" y asimilados. Más aún, en el Elenco de Grandezas y Títulos de España, hay más de 2.000 de ellos, con un aproximadamente diez por ciento de títulos vacantes por diversas causas, entre ellos los que están en litigio, ¿cuántos "pocholos" son los que salen en las páginas del colorín? Pocos, realmente escasísimos, mientras que la mayoría de los titulados y sus correspondientes familias se dedican a actividades muy normales, tanto que pueden estar a tu lado en la cola del supermercado, o en la butaca del cine de al lado, o conduciendo un utilitario en medio de un atasco de circulación en el centro de tu ciudad. Más aún, puede ser que tu vecino de arriba o de abajo, lo sea y tú ni lo sospeches.
Por otra parte, a nada que se indague un poco, resulta que es habitual encontrar a este tipo de personas dedicando horas a la semana a prestar servicios sociales en diferentes organizaciones, a veces eclesiales, a veces educativas (por ejemplo, impartiendo clases de educación de adultos) o ayudando en comedores. Por tanto, no me parece muy correcto que se les presente a la mayoría como esos del "colorín", es injusto hacerlo de ese modo y además es desconocer su realidad. Todo lo dicho no quita para que también haya imbéciles aunque no salgan en los "colorines", pero eso ya está extendido a todas partes, o sea, no es un rasgo caraterístico de ellos, siendo mucho más evidente en en "snobs" que queriendo parecerlo, no lo son.
Por otra parte, la nobleza no tiulada no está compuesta tan sólo por hidalgos, reunidos una mínima parte de los posibles en la R.A.H.E (Real Asociación de Hidalgos de España), organización con dos declaraciones de "interés social", fundada por un carlista, Vicente Cadenas su primer presidente (q.e.p.d.), y en la que hay otros carlistas asociados (algunos con título y, por cierto, archiconocidos en los ámbitos del Carlismo), así como falangistas, militares, magistrados, profesores, abogados, médicos, farmaceúticos, y también gentes sin más "grandeza" personal que el proceder de alguien que hizo probanza de hidalquía hace equis generaciones. También hay agricultores y artesanos, o personas tenidas por clase media baja.
Por supuesto, no es esta la única organización al respecto, existen otras corporaciones como, por ejemplo, el Cuerpo de la Nobleza de Asturias, o el mismo pero de Madrid y otros muchos pues el número de estas organizacionjes es considerable. Además, todas las órdenes militares, hospitalarias, etc., implican nobleza no titulada, y es que en lugar de hidalgos, son caballeros o damas en el caso de las mujeres. ¿Su número? es decir, el número total de personas que reunen tales condiciones (los títulos son patrimoniales y se pagan impuestos por ellos) es bastante complicado de saber, pero afecta a muchos miles, sólo la hidalguía llegó a afectar en España a unas 170 mil familias. Me parece que considerar que la nobleza está representanda por cuatro payasos en las revistas cardiacas o del colorín , ni es justo, tal como he dicho, ni se corresponde con la verdad.
Lo cierto, es que la actual nobleza no es ya un estamento, pues la sociedad estamental desapareció con las revoluciones, pero si forman un grupo social que todavía mantiene un cierto prestigio entre mucha gente, unos orgullosos de sus orígenes y otros deseando estar también. Ya en el XIX se empezó a asociar nobleza con burguesía adinerada y así ha venido siendo desde entonces. A unos porque les interesaba mantener el estatus y a otros por querer ennoblecerse. Digamos que el tema está muy estudiado.
Si de mí dependiera sería muy difícil, por no decir casi imposible, desvincular la condición nobiliaria de su concepción original: El ejercicio de las armas.
Esa es una visión muy medieval y, perdóname, peliculera. Lo que pasa es que en mi respuesta a Alacrán, que creyó en mi opinión encontrar un punto débil por el que atacar al foralismo, intenté convertir su visión en una humorada. Los títulos se han concedido siempre por diversas razones, no sólo por servicios de armas, casi diría que la mayoría han tenido otras causas, pero habría que analizar uno a uno para conocer su procedencia y antigüedad.
Por demás, si de lo que se trata de es de presentar este grupo social como algo frívolo, no tengo ningún inconveniente en analizar el resto de grupos sociales españoles porque comparativamente iban a salir perdiendo la mayoría. Un ejemplo, lo que acaba de pasar en la AP-6, es de traca verbenera, ¡qué manera de hacer el ridículo! pero eso es materia para otro tema.
Última edición por Valmadian; 08/01/2018 a las 22:00
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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