Revista FUERZA NUEVA, nº 538, 30-Abr-1977
En España ya lo vamos a saber
LO QUE REPRESENTA UN PARTIDO COMUNISTA LEGALIZADO
Sin renunciar a sus acciones clandestinas y a sus métodos revolucionarios, en Europa occidental un partido comunista legalizado actúa generalmente respetando la legalidad vigente y se ampara en ella para la conquista democrática del poder. Procura, por todos los medios, debilitar a sus adversarios y enarbola la bandera de todo género de reivindicaciones con el fin exclusivo de alzarse con la victoria en una sociedad insatisfecha, creciente y a veces artificialmente insatisfecha.
El edificio.
Un partido comunista legalizado que cuente con una militancia importante (Francia e Italia) suele disponer de un magnífico edificio. Ese edificio ha sido levantado por una sociedad inmobiliaria integrada por miembros directivos del Partido Comunista y confiada su construcción, ¡qué casualidad!, a un arquitecto extranjero que se declara marxista y “encantado de poder prestar un servicio a los camaradas del partido”, y que ha sido galardonado con el premio Lenin de la Paz y la medalla del oro del Consejo Mundial de la Paz.
La sede del partido legalizado, y “transparente” ante la opinión pública, dispone de las siguientes instalaciones:
•Un cerebro electrónico para atender a todos los equipos de seguridad.
•Un pabellón de guardia.
•Piso reservado a las jerarquías del Partido.
•Archivos blindados, cristales contra balas, extintores, etc.
El cerebro de seguridad está integrado por los siguientes elementos:
• Un circuito interno de televisión que controla los accesos exteriores del edificio y todas las salas de reunión.
• Una red de micrófonos y de interferómetros.
Ese edificio ha costado más de 500 millones de pesetas (1977). Su financiación responde a los moldes clásicos de operaciones del género (préstamos, empréstitos, ventas de locales, más donaciones)
Organización.
No suele variar del partido de masa organizado según los moldes del de la Unión Soviética.
•El Comité Central, “elegido” en el Congreso Nacional (de ochenta a cien miembros).
•El “Bureau” político (dieciséis titulares).
•El Secretariado Nacional (siete miembros).
•La Comisión Central de Control Político (diez miembros)
•La Administración Interna del Partido (enlace entre el “Bureau” y el Secretariado, coordinación de Federaciones, proselitismo, educación, relaciones con el parlamento, etcétera).
•Órganos de prensa y de investigación histórica e ideológica.
•Comisiones de Cultura, Campesinado, Juventud, Trabajo, Ingenieros, Técnicos, Cuadros e Inmigración.
Los militantes se distribuyen en células de quince, en empresas, medio rural y corporaciones locales. Cada célula se compone de comité, “bureau” y secretariado. Varias células constituyen la sección (en grandes empresas y ciudades pequeñas), con idéntica organización.
Entre las secciones y Federación (órgano provincial) están los comités de distrito, con funciones primordialmente propagandísticas.
Cada Federación cuenta con tres secretarios (político, organización y propaganda) y los responsables de Organización, Tesorería, Prensa, Cultura, Juventud y Trabajo del Partido en la población femenina.
Los militantes
El 30 por ciento de los militantes suele pertenecer a la clase obrera. Sin embargo, en el conjunto de las empresas de cualquier país industrializado ese porcentaje se traduce en poco más del 1 por 100, lo que significa un tanto por ciento muy débil para un “partido de la clase obrera”.
A los empleados les corresponde un porcentaje algo inferior. Y lo mismo podría decirse de los maestros. En cambio, la penetración en agricultores, ingenieros, técnicos y cuadros suele ser muy reducida.
El 27 por 100 de los efectivos corresponde al sexo femenino, al que el partido dedica grandes esfuerzos.
La formación de cuadros
Es una preocupación constante. La organización de la formación de cuadros está rigurosamente controlada por la Sección Central de Educación (o ideológica) del Comité Central.
Dicha sección se encarga del control ideológico de los cursos y de su preparación material: reclutamiento de alumnos, edición de folletos y organización de cursos.
Se da preferencia a militantes de clase modesta.
Además de recibir rudimentos de formación teórica y práctica, los alumnos son orientados pedagógicamente en sus actividades -lectura de prensa comunista, debates, campañas electorales, huelgas, etc.
Las escuelas son elementales, federales (provinciales) y centrales (nacionales. Las primeras van encaminadas a hacer de cada militante un propagandista. Estudian cuatro asignaturas (clases sociales y nación, imperialismo y Estado, socialismo y comunismo y el Partido). Dichas asignaturas siguen muy de cerca la actualidad política.
Las escuelas federales organizan cursos de quince días para cuadros medios: secretarios de células, responsables de comités de empresas, miembros de secretariado de sección, de “bureaus” y comités federales.
Las escuelas centrales dispensan una enseñanza completa (ideológica, política, práctica, administrativa y técnica) para miembros del Comité Central, secretarios federales, parlamentarios, propagandistas nacionales, instructores de organización, responsables de organizaciones de masa, etc. La duración de esos cursos varía de uno a cuatro meses. El régimen es de internado. Muchos alumnos renuncian a sus vacaciones. Además de clases teóricas, se imparten clases prácticas (estudio analítico de textos políticos, interpretación de acontecimientos, redacción de artículos, carteles y panfletos, preparación de un mitin o de una campaña electoral…)
El estudio de Marx, Lenin, etc. va relegándose, siendo sustituido por el de documentos modernos (Congresos recientes, sesiones del Comité Central, etc.)
Las escuelas internacionales de Moscú
Los comunistas “nacionales” acuden a la Unión Soviética para seguir cursos de diez meses (de septiembre a julio).
Esas escuelas son en realidad “cursos especiales” para extranjeros en la Universidad moscovita. Allí se estudia filosofía, ciencias sociales y ciencias económicas Y a final de curso hay exámenes.
Los militantes elegidos pertenecen a niveles superiores dentro del Partido, llegando algunos a pertenecer al Comité Central. Son jóvenes y han pasado por diferentes cursos en su país de origen.
También el Konsomol (organización juvenil) tiene su escuela propia, que admite a líderes presuntos de las juventudes comunistas en el extranjero.
Los funcionarios del Partido
Se consideran como tales los parlamentarios -ingresan todos sus emolumentos-, los colaboradores políticos y técnicos del Comité Central y los empleados de las federaciones; es decir, quienes perciben sus sueldos del Partido. Ahora bien, esta escasa nómina de funcionarios se amplía con la de sociedades, asociaciones y corporaciones locales controladas por el Partido Comunista. Los salarios oscilan alrededor de los que perciben obreros especializados, aunque luego hay ventajas de orden material más compensadoras.
El plano electoral
Con el control de ciertos municipios y entidades provinciales, así como de un número apreciable de escaños parlamentarios, el Partido Comunista dispone de un mecanismo electoral que, en votos obtenidos, llega a multiplicar por diez el número de militantes.
La incidencia del “copo” de esos puestos municipales es de orden propagandístico. Se dedican a alabar su propia gestión y al mismo tiempo a señalar la “mala fe del Gobierno” y de lo que ellos podrían hacer con un “régimen socialista”.
El Estado -según ellos- es “instrumento de los monopolios capitalistas” y, por consiguiente, fuente de todos los males, así como responsable de cuanto marcha mal en el municipio.
La conquista de los Ayuntamientos le vale al Partido Comunista:
•El establecer un cierto control de la población y ejercer sobre ella los efectos de su propaganda.
•La disponibilidad de personal que trabaje indirectamente en beneficio del Partido, locales, subvenciones, medios de transporte, etc.
•La posibilidad de pasar pedidos a sociedades para comunistas o de formular contratos de servicios a firmas relacionadas con el Partido.
Pero el Partido Comunista es algo más complejo
Con el fin de llegar a los diferentes grupos sociales, expandir “insidiosamente” su propaganda y ampliar el círculo de simpatizantes, el Partido Comunista controla una red de organizaciones “satélites” en las que colaboran comunistas con no comunistas, que les sirven de “correos de transmisión”.
Los comunistas están tanto en los movimientos juveniles como en las organizaciones sindicales obreras, asociaciones de vecinos, asociaciones de ancianos, asociaciones de excombatientes, de exprisioneros, entidades culturales y deportivas. Y no digamos en las asociaciones de “amigos” de la URSS y demás países socialistas.
Y, por si fuera poco, el Partido Comunista tratando de crear un “Estado” dentro del Estado, suele implantar una amplia red comercial con el fin de:
•Suministrar bienes y servicios o determinadas corporaciones locales.
•Confeccionar el material propagandístico.
•Difundir la ideología comunista (editoriales y librerías).
•Realizar intercambios comerciales con Europa Oriental.
•Hacer publicidad.
•Crear cooperativas de consumo y mutualidades.
Los recursos financieros
Para remunerar a los funcionarios, pagar alquileres, coches, etc., y preparar sus potentes campañas electorales, el Partido Comunista necesita tanto de ingresos ordinarios como de recursos “ocultos”, que ayudan a nivelar el presupuesto “real”, muy superior al oficial.
Además de las cuotas, suscripciones, bonos, beneficios de festejos, etc., resulta curioso cómo apoyan a la prensa. Cada militante tiene la obligación de suscribirse vitaliciamente al órgano oficial de prensa y de ayudar asimismo a los periódicos locales.
Pero más curioso es comprobar el apoyo publicitario que reciben de los grandes establecimientos bancarios y comerciales.
Y a los beneficios de las sociedades controladas por el Partido Comunista se suma la financiación indirecta procedente de países comunistas. ¿Cómo? Primando las mercancías exportadas a dichos países, para que el importe de la prima vaya a manos del Partido Comunista. O ingresando el beneficio obtenido por grupos artísticos desplazados desde el Este. O transfiriendo al Partido Comunista el producto de viajes turísticos a los países de las “democracias populares”. O suscribiéndose a la prensa del Partido Comunista en los países comunistas.
Pero también hay transferencias de fondos secretos a través de entidades bancarias de filiación comunista.
La prensa
Se da especial relieve en el órgano central a la difusión de noticias locales, lo que repercute en un elevado número de corresponsales, que son complementariamente ayudados por “comités de difusión”, células y organizaciones satélites. La cuestión es que, en alguna parte del periódico, aparezcan reflejadas las “preocupaciones particulares de cada militante o lector”. Así penetran las ideas comunistas en cientos de miles de hogares.
Punto final
Se ha querido explicar lo que es un partido comunista legalizado. Su gran maquinaria de organización es capaz de hacer de nuestra Patria un feudo comunista. Porque se habrá visto que una cosa es el aparato legal y otra es la compleja organización de masas y los apoyos de toda índole que reciben.
Y a eso se suman las actuaciones netamente clandestinas. El fin sí que justifica los medios.
¿Qué ventajas nos reporta hoy para la convivencia democrática contar con un aparato así totalmente legal? Si quieren subvertir nuestro sistema…, que lo hagan afrontando el peso de la ley.
Mas si no queremos ser devorados por el comunismo, organicémonos, unámonos. Cuando seamos protagonistas de nuestro propio destino, veremos cómo podemos hacer frente a esta plaga social que es el comunismo. Hoy por hoy, admitir su legalización sería más que una ingenuidad, un suicidio y una traición a nuestro pueblo.
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