Antecedentes.
Una vez muerto Franco, el presidente Arias Navarro implantó cierta apertura moderada que exigía permitir y legalizar los partidos políticos. Así, las Cortes, digamos “ex franquistas” aprobaron en junio de 1976 la modificación del Código Penal para permitir el “derecho de asociación política” exigiendo solo dos requisitos: que los partidos “no fueran opuestos a las leyes” y que “se registraran legalmente” (… la famosa “ventanilla”).
Se mantenía la prevención contra el peligro comunista, al que tácitamente, se excluía de los riesgos del futuro juego político mediante un añadido:
Art. 172. Son asociaciones ilícitas: …
Apartado 5. Las que, sometidas a una disciplina internacional, se propongan implantar un sistema totalitario.»
Esa prevención era debida a que, a la altura de 1976, la tiranía comunista seguía vigente en la URSS y países del Este de Europa, así como en China y varios países del Tercer Mundo, y los partidos comunistas europeos eran simples satélites de China y la URSS, cuyos regímenes totalitarios querían implantar en los países europeos por métodos no muy claros, ya electoralmente, ya violentamente según países y circunstancias.
Sorprendentemente, aquellas Cortes de 1976, sin embargo, no veían mal el socialismo, considerado democrático y europeísta a todos los niveles, pese a que en la Guerra Civil española había sido tan violento y beligerante contra la España Nacional como el comunismo y el anarquismo.
***
Una vez caído el presidente Arias Navarro, y elegido Adolfo Suárez por el rey (julio de 1976) se pasó rápida y decididamente a una reforma política total, sin reparar en nada y romper de facto con los principios del régimen anterior, para la perfecta homologación con la Europa democrática de entonces, la del “Mercado Común”.
Esa homologación europeísta precisaba de elecciones generales absolutamente libres, en que todos los partidos participaran sin cortapisas, incluidos los comunistas… con lo que se contrariaría al Código Penal que excluía de la ley a “los que sometidos a una disciplina internacional, se propongan implantar un sistema totalitario.»
Además, estaba el temor y la "certeza" de que la legalización del Partido comunista produciría descontento en el Ejército (entonces heredero y simpatizante de Franco), y pudiera precipitar alguna revuelta e incluso la involución política mediante un golpe de Estado.
Esa era la jugada (declarar legal al comunismo, salvando el escollo del Ejército) que Adolfo Suárez debería resolver antes de celebrarse las elecciones generales que se preveían para la primavera de 1977.
Previamente, tras enviar a las Cortes el proyecto de ley de Reforma política en que abiertamente ya se proclamaba la revolucionaria “soberanía popular” y sus consecuencias de libertad total de afiliación política y de elecciones totalmente libres, el presidente Suárez, el 8 de septiembre de 1976, tuvo una reunión con la cúpula militar, para calmarla, en la que garantizó, mintiendo, que en ningún caso se legalizaría al Partido comunista…
***
Sin embargo, frente a lo anterior, desde entonces, las simpatías y guiños al comunismo de Suárez se fueron incrementando, pues (aunque no legal) se permitía libremente la afiliación, asociación, información, mitines y propaganda comunista; dándose un paso gigantesco y definitivo con la teatralizada “captura policial” de Carrillo que no pasó de ser un lavado de imagen para su puesta en libertad instantánea y ya sin cargos ante la Justicia (navidades de 1976), pasando a ser un ciudadano respetable y hasta consejero a todos los niveles del presidente Suárez.
Ver:
http://hispanismo.org/biografias/28460-impunidad-complicidad-y-vista-gorda-hacia-carrillo-en-su-regreso-espana.html?highlight=carrillo
Otro paso decisivo, aunque indirecto a favor del comunismo, fue la llamada matanza de abogados laboralistas (y comunistas) de Atocha, en enero de 1977, en que el gobierno Suárez participó como un marxista más en las condenas del crimen y en los homenajes a los comunistas asesinados, que prácticamente recibieron honores de Estado.
Por si fuera poco, en marzo de 1977, se celebró en Madrid, con todas las bendiciones gubernamentales la cumbre “eurocomunista” de los líderes Marchais (francés), Berlinguer (Italia) y Carrillo (España), que se vendió internacionalmente como una muestra más de la llegada e instalación de la democracia en España.
Así, con esos precedentes favorables al comunismo, nos situamos en la época decisiva, viendo las argucias, mentiras y marrullerías del “duque de Cebreros” para legalizarlo, vistas desde la óptica de la decencia y del sentido común.
Para una perspectiva general de la problemática política de entonces, ver:
http://hispanismo.org/historiografia...1975-78-a.html
Marcadores