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Tema: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

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ALACRAN Textos de periodistas e... 20/11/2020, 18:23
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 20/11/2020, 18:32
MONTECASINO Re: Textos de periodistas e... 20/11/2020, 23:44
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 26/11/2020, 17:38
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 26/11/2020, 17:42
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 04/12/2020, 17:34
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 04/12/2020, 17:41
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 04/12/2020, 17:46
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 15/12/2020, 18:11
ALACRAN Re: Textos de periodistas e... 15/12/2020, 18:19
  1. #1
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    Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    Eugenio Montes

    20 -X- 1936

    LA FALANGE ESPAÑOLA

    Fue en abril de 1931 cuando, a semejanza de la estación, con el orden numeroso del calendario y el rito justo de los ciclos cósmicos, un grupo de intelectuales españoles nos decidimos a consagrar la primavera. Aquellas primeras citas tuvieron todo el pudor, todo el amor y el encanto de las iniciaciones. Sin que lo buscásemos, nos envolvía esa atmósfera trémula, impaciente y metálica de las sinfonías de Stravinski: al fondo, un ruido sordo de descargas, y dentro la música acordada que traíamos.

    Era en la casa de Rafael Sánchez Mazas. Por la ventana abierta se veían los collados de la Moncloa […]

    Pero los caminos existen para ir y volver. De esta suerte, tras un recodo de trescientos años, el Occidente torna de nuevo a descubrir el Mediterráneo y descubrir América, o sea, a la política de unidad nacional de Isabel y Fernando –que tanto admiraba el fascista Maquiavelo- y a la gran codicia cesárea e imperial, que voló sobre el orbe con el águila heráldica de los Austrias. Gran mérito del general Primo de Rivera fue haberlo instituido por un secreto pálpito de su corazón de raza. Gran culpa de Manuel Azaña fue ignorarlo, partiendo de la calumnia maniática y rencorosa al pasado de un país que fatigó a la Historia y al cual lo por venir esperaba, amoroso, como espera la materia a la forma y al escultor el barro.

    Evidentemente si hubiese continuado la dictadura, sin poner con el gobierno Berenguer y el 14 de abril las dos premisas de la anarquía, España sería, a estas horas, una gran potencia, quizá superior a Italia. Pero lo que pudo haber sido y no fue, no es tema de políticos sino de elegía. El hecho era éste: que todas las obras del general estaban aniquiladas, todas, menos la obra maestra: su hijo José Antonio, en quien, por raro milagro –por milagro cristiano- se hicieron carne, tomando cabal encarnadura y armadura, todas las virtudes caballerescas, éticas, del padre, y aquellas otras intelectuales o no éticas de las que el general sólo participaba por vislumbre. Pues José Antonio es esencialmente un intelectual, discípulo de Sánchez Román y de Ortega y, como buen discípulo, superador de sus maestros. Por sus gustos, sería un catedrático que profesase en la más severa universidad, o un poeta forjador de medallas en forma de sonetos. Porque él posee por la gracia de Dios, el imperio del idioma y la cadencia exacta del estilo. Nadie dice más en menos palabras, ni con belleza tan clásica y desnuda.

    -Tu idioma es -le dije un día, conforme cruzábamos el campo de Alba de Tormes- de una hermosura absoluta, semejante a la de este paisaje puro de Castilla, sin decoración ni ornatos: tierra y cielo. ¿Para qué más? Así es España.
    - –me respondió-. Quiero un castellano apretado y duro. Por eso odio los resúmenes periodísticos. En cuanto se me abrevia la ya breve expresión, se me quedan las frases en los huesos. Quizá por tal causa –concluyó sonriendo- nadie me traga. Los huesos no se digieren.

    Por sus gustos… Sólo que la milicia es la vida y la servidumbre, que, además de gustos, sabe de deberes. Estos le obligaban a capitanear el futuro español, porque en él –y sólo en él- concurre la integridad de valores de la capitanía. Entre ellos, el personal, el coraje del mando, del riesgo y del peligro. Sé muy bien cuán poco le gustará que yo –yo menos que nadie- aluda a su bravura serena y sonriente. Pero allá va.

    Una tarde estaba citado conmigo en cualquier lugar. Llegó puntual, como siempre. Charlábamos del mayor o menor interés de la escuela de Marburgo. De un tema metafísico. Lo que menos me imaginaba era que dos horas antes había pasado por un grave riesgo físico. Atentaron contra él, pistola en mano. Lo supe por los periódicos. Porque una de sus características más nobles es el pudor. Y no deja de ser admirable esto de que un hombre pudoroso, haya creado, con éxito de fábula, un movimiento de técnica fascista, cuando el fascismo parece implicar grandes dosis de énfasis y retórica. Nosotros acertamos a crearlo con poesía. ¿Pero no escribió España su historia en verso?

    Militarmente y helénicamente bautizamos el grupo con este nombre alejandrino: Falange. Y ¿no fue Alejandro Magno, a quien los árabes españoles llamaban el Bifronte, quien quiso por primera vez en la antigüedad, integrar Europa y Asia, encarnando cultura y armadura? De un modo análogo nos propusimos rehacer la España por una síntesis de los conceptos de nación y trabajo, puestos en marcha para vencer y convencer.

    Tiempos duros, los de la amanecida. La hueste marxista, dócil a las órdenes de Moscú, agredía en las esquinas a nuestros camaradas, flor escolar de entusiasmo y alegría. Y la opaca derecha, creyéndose muy ducha, se burlaba sin gracia de que muriesen nuestros chicos: “Total –decían- por vender una revista literaria donde se habla de Platón”. ¡Como si no fuese más bello morir por hablar bien de Platón que por hablar mal de Jiménez de Asúa! (…)

    ¡Oh, gallos de Castilla, peleadores! ¡Dolor de ver en medio del desierto, cayendo, uno a uno, los falangistas jóvenes! ¡Qué tributo de sangre desde que vino el Frente Popular! Exanguis, non exanimis, reza la tumba de un capitán español en Nápoles. Sin sangre, son sin alma. Mas, ya lo dije antes, no admitimos nada parcial, nada incompleto. Con sangre y alma, pues, a la victoria. Porque el corcel más rápido es el dolor. De este modo, la ejemplaridad del heroísmo falangista preparaba el alzamiento militar. La Falange le devolvió al Ejército la fe en sí mismo y en su misión, y le devolvió a España el sentido guerrero de otros tiempos. Por eso ella es la animadora de este levantamiento por el cual un pueblo se alza, hasta la altura que le señalaron los sueños de sus muertos.

    Predicando en desierto, es posible que el viento se lleve la palabra, o que se entrañe, raíz profética, en la arena. Nos decían que perdíamos el tiempo, que no teníamos dónde caernos muertos, y que no se enteraba nadie. Y eso era verdad, porque teníamos, para morir por ella, toda la triste y espaciosa España, y si no se veía el crecimiento de la Falange era porque le habíamos llegado a lo hondo de Castilla, amiga del silencio y del recato.

    Hasta que, de pronto, calladamente, como una espiga, la patria, ya madura, estalló. El 18 de julio, en la madurez del grano, quiso la tierra castellana amanecer con haz. Los labradores de esos pueblos, que tienen resonancia de epopeya –Olmedo, Tordesillas-, levantaron el brazo con la liturgia falangista, y, abandonando las eras, se fueron al combate. “Yo soy siempre la misma Castilla”, dice un viejo mote señorial. Desnuda, quizás en los huesos, pero siempre alta, siempre meseta. Ahora, bien subida al carro del dolor, marcha hacia el horizonte del destino, cantando el himno que para la Falange compuso Alfaro. Y se va también al compás, ensanchando España, al paso grave y gentil del Romancero.

    (La Nación [Buenos Aires] 20-X-1936)

    Última edición por ALACRAN; 20/11/2020 a las 18:37
    Kontrapoder dio el Víctor.
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  2. #2
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    Fermín Yzurdiaga


    Fermín Yzurdiaga


    DISCURSO AL SILENCIO Y VOZ DE LA FALANGE (PAMPLONA 1937)

    Gloriosas e ilustres representaciones de Portugal. Excelentísimas Autoridades Militares y Civiles. Falange de Galicia:

    Deseaba, con ardiente deseo, en este Año jubilar, venir en peregrinación por las tierras sagradas del Apóstol, para traeros el amor de un abrazo y la verdad de un testamento. Fué así. Lo recuerdo exactamente. Cuando la España auténtica e inmortal se ponía de pie en un gesto bravo, neto y castrense -aquel 18 de julio que tenía gloria en las Banderas Nuevas, y luz en las Viejas camisas y cruces en los corazones de una juventud sedienta de espiritualismo y de Imperio- aquel día la Falange de Navarra abrazada con el Requeté, convirtió en sangre de heroísmo aquella frontera que había levantado con odio el separatismo vasco, unido ¡qué vergüenza! con gentes que se llamaban católicas. Salió allí para ganar la guerra. Y fué, Falanges de Galicia, como en el resto de España: ¿armamento, municiones, trajes? ¡Nada!... Sólo escuadras de corazones desnudos y valientes que daban el pecho al dolor de la muerte en el choque bárbaro de la revolución comunista.

    De pronto -lo recuerdo muy bien- por las calles de Pamplona que estaban aún ungidas de las oraciones de las canciones, del entusiasmo de la primera hora, pasó rauda, ancha, exacta y formidable vuestra Legión Gallega. Venía con impedimenta castrense, desconocida hasta entonces y con la gloria de la camisa azul, como banderín de audacias y de valentías. Yo falangista me fuí con ellos en la toma de Tolosa, del Burunza y me quedé pasmado en las faldas de la fortaleza de Santa Bárbara. Aquel sábado que precedió a la toma de San Sebastián, desgranó sus horas de ardida metralla sobre el monte: me acuerdo muy bien: le iban bordando los artilleros una peana de bombas a su Patrona la Virgen de los rayos y de las tormentas. Y en la hora del crepúsculo, entre el clamor de los dos fuegos enemigos, un rápido tableteo de las ametralladoras: y en quince minutos vuestra Legión gallega, al levantar la Bandera española con nuestra Bandera rojinegra sobre la montaña, había puesto la llave que abriría en puertas de amorosa liberación la ciudad de San Sebastián. Pero creo con sinceridad, falangistas gallegos, que más fuerte y tensa que esta emoción de la victoria fue esta otra escena emocionada y callada en el remanso de la noche. Porque entre los vítores, los aplausos y las voces se detuvo un camión: -¡un cura!- gritaron: me lancé encima: sobre la tabla, un falangista de vuestra Legión, agonizante: le incorporo: le cierro la vida con la Cruz Sagrada de las Santas Unciones: nos abrazamos los dos en ardor de hermanos: ¡Navarra y Galicia se habían unido para la Nueva España en la verdad trágica de un abrazo con la muerte por la salvación de España! Y, sencillamente, os quería traer este abrazo y el testamento de vuestro hermano que me dijo con la voz de la agonía: "Dí a mi Galicia: ¡Arriba España!"



    REVOLUCION DEL ESPIRITU

    Y entre la alegría de estas malas murmuraciones, puede parecer a muchos que siendo nuestro Movimiento de la Falange revolucionario en su esencia, atentaba contra su misma esencia esta etapa de remanso, de quietud y de silencio. ¡Qué ignorancia, señores! La Revolución tiene una misma raíz, una meta igual, con dos caras y con dos caminos. Hemos vivido la experiencia dolorosa de la revolución bolchevique en España. Desde las alturas del poder, la Ley, que debió ser promulgación del orden que trae la felicidad a todos los ciudadanos, se convirtió en arma ofensiva, se hizo persecución y cárcel para la mayor y mejor parte de los españoles, que éramos parias dentro de nuestra propia Patria. Y después, en la calle que era suya, las pistolas, la gasolina y la bencina, la tea incendiaria que se prende a los monumentos gloriosos, a las maravillas de arte que cincelaron nuestros mejores artesanos, a los santuarios de la Fe y de la Historia: y cuando se ha hundido todo esto en catástrofes espantosas de incendio, yo pregunto ¿qué ha hecho la revolución roja? Ahí lo tenis: la ruina de España…. El espíritu es una llama eterna, sobrenatural, vehemente y violenta -más violenta que la fuerza ciega de las pistolas que ilumina, que mueve, que arrastra el gobierno de los pueblos. Pues la Falange en estas horas augustas de su silencio renueva su vigor entrañablemente con el poder del espíritu. En la primera hora las pistolas nos ganaron el laurel y el campeonato de la valentía sobre el cemento de las grandes urbes, dando el pecho, ensangrentando las camisas azules con las flechas rojas, ganándole al marxismo todas las trincheras de la espantosa revolución de la fuerza. Pero ahora, se mete de voluntad en la fecundidad del silencio para ordenar sus mandos, y sobre todo para levantar con la serenidad de una arquitectura eterna, cueste lo que cueste, contra viento y marea, el Estado Nacionalsindicalista sobre estos tres postulados: la Fe, el Imperio y el Nacionalsindicalismo…

    ¿Cuántos españoles, de buena o de mala fe, ignoraban que nuestra Falange era así de católica, porque llevaba en el alma, hecha llama viva, la Historia de España y la dogmática eterna e inefable de la Iglesia de Roma? ¡Acatólicos y paganos nosotros! Pues tenemos, por fidelidad a nuestra doctrina auténtica, la misión gloriosa de catolizar todas las partes del mundo. Por eso el Punto 25 -este punto tan discutido, tan mal leído, tan mal comprendido, dice así: "Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico, de gloriosa tradición y predominante en España a la reconstrucción nacional". Claro es que la Falange parte de este hecho terrible, doloroso, pero realísimo, de tres siglos de nuestra Historia en que el "Catolicismo oficial" ponía cruces en la cúpula de sus coronas, decía y lucía de rimbombantes profesiones de fe, levantó al Cristo sobre el Cerro de los Angeles, sobre aquella montaña que tenía más de dolor de Getsemaní que de Tabor de gloria, porque el corazón y la conducta y la expresión oficial de España estaban muy lejos de ajustarse al verdadero mandamiento y sentido religioso de la Ley de Jesucristo. Y es ahora la Falange la que partiendo de esta realidad de la descatolización de España tiene la ambición y el signo de incorporar el sentido católico tradicional como base de la gloria de la Patria. ¿Y cómo ha de hacer efectiva la Falange Española esta misión de catolizar a la Patria? Lo sabemos muy bien, los de la Vieja Guardia. Lo tenemos grabado en el "Esquema de una Política de Aldea". Y si el Evangelio y la tradición de la Iglesia ponen a la parroquia como centro de toda vida espiritual, decimos nosotros "se empezar por pedir la ayuda de Dios, por la organización del mundo moral, por la elevación del orden religioso…



    NUESTRO SENTIDO DE IMPERIO

    En la segunda afirmación que hace la Falange descansa el gobierno augusto de España: el Imperio… Españoles: que la Patria -este nombre entrañable, inmortal y sagrado- no es la tierra de las regiones, soporte físico de nuestra cuna y de nuestra vida, sino algo espiritual. permanente, y como eterno: la conciencia de la Continuidad moral e histórica en el destino común y universal de que cada uno de nosotros debe sentirse parte. La Tradición, españoles, que no necesita ligarse al soporte territorial del suelo: que es la fe ardiente y expansiva, el nombre del héroe, del poeta y del santo: el laurel victorioso de las batallas: la penitencia desgarrada de los ascetas: la palabra de oro de los Maestros: la Ley, la costumbre, las instituciones seculares más fuertes que el bronce que desmorona el tiempo... y los romances de los caminos, y los cuentos de pastores y de lobos, que desgrana la abuela junto al fuego con su lengua joven y emocionada en torno de la familia. La familia, sí, integral magnífica de la Tradición, es el concepto augusto de la Patria: la gran Familia española ¿Y qué rango tenía la gran Familia española? Pues rango de Imperios. Que no lo olviden los nacionalistas.

    Por eso era, desde el nacer, Tradicionalista la Falange: porque nuestras Flechas son las lanzas imperiales de la Rendición de Breda, de las conquistas de Flandes, de Lepanto y Pavía; v el dardo imperial de fuego enamorado que llagó el corazón de Santa Teresa; y la espada imperial de Felipe II y de Gonzalo de Córdoba y el asta imperial para el estandarte del César Carlos, para el pendón de las Navas... para esta bandera rojinegra que se levanta ahora, con el ansia delirante de ondear a vientos católicos e imperiales. Y junto a las 23 Flechas el Yugo, combo, que es madera española para las quillas imperiales de las carabelas de Colón, que arrancaron mundos al sueño y a la audacia: el Yugo que es puente invencible sobre tierras y mares por donde pasan, en triunfo, nuestra Ley, nuestro derecho, nuestra cultura, nuestra sangre a las gentes bárbaras del mundo: este Yugo de la Falange, que se mete ahora en la tierra eterna de Castilla, como un arado imperial, muy hondo, para que la siembra toque la raíz de España, y junto a la cosecha de las espigas de oro, salte la cosecha imperial de la Patria, del Pan y de la justicia, porque el Imperio es menester de soldados, de artesanos y de poetas.

    Nacionalistas no: Imperiales y españoles: "porque el ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en el Mundo"… Fue precisamente un hombre de centro-Europa el que gritó primero la "decadencia de Occidente"; Spengler: mientras Heidegger se entretiene en manosear la angustia del hombre y de la Cultura. Ni decadencia ni angustia. La Fe y la alegría serena del Imperio de la Falange. Desde la rebeldía carnal de Lutero el hombre de Europa fué bajando los peldaños de la escala maravillosa que le unía al cielo: vinieron las terribles negaciones frías del racionalismo y del materialismo de Kant y de Krause. Y las espantosas negaciones sociales del marxismo y del comunismo que hacen del hombre como definió José Antonio "una máquina helada de tedio y de odio". Un momento, españoles, el más trágico, el más estéril y el menos español de nuestra Historia, una pandilla de descastados cobardes e irénicos, quisieron injertar en nuestra Cultura la decadencia y la angustia, el mal materialista europeo. Hemos tenido, para nuestra vergüenza, pensadores enciclopedistas y liberales: Institución libre de Enseñanza: ateneos y clubs de toda laya, casas del pueblo: logias y antros comunistas y las hemos soportado en las alturas del Poder.

    Yo pienso que Cisneros, Carlos V, Felipe II y Torquemada, en el sueño augusto de las tumbas, se esconderían en las alas altivas de las águilas imperiales, dormidas también en el sueño de piedra de las tallas maravillosas. Aquello no era España, porque no era el Imperio. Pero nos quedaba, por lo menos, el nombre del César y su Estandarte: su águila con las garras poderosas llenas de Yugos y de Flechas, que nadie le ha podido arrebatar, su espada, su corazón y su sangre: la sangre española, sobre todo, que siente ahora la llamada de la Misión y del Destino. Vuelve el Imperio espiritual de España a guiar culturas de Luz, de amor y de Paz, sobre la ruina de una edad bárbara de la historia, porque la Falange tiene apóstoles que irán descalzos en peregrinación de evangelio hasta subir a las estepas nevadas de la Rusia soviética y arrancar la hoz y el martillo para plantar el imperio de la Cruz que es imperio de Luz: y Fray Luis se sentará en su cátedra de Salamanca tostada de oros seculares, y con su biblia abierta, al volver a repetir su "Decíamos ayer" sentirán los hombres del mundo despertar de una pesadilla espantosa de siglos, con el refrigerio de su ciencia española. Y volverá Fray Juan de la Cruz a cantar y el Maestro Vitoria a regir y se llenarán los claustros de estudiantes, y las ventas de caballeros y los caminos de poetas, y un día, bajo el sol de oro de la nueva historia, ante el pasmo del Mundo, volverá don Quijote a su locura de enhebrar estrellas, de estrellar rufianes con su lanza y de batir monstruos, castillos y rebaños por el honor de una dama: nuestra Señora España

    LLAMAMIENTO AL IMPERIO

    ¿Que el Imperio es más? Sí. El laurel de las conquistas exteriores territoriales. Y no sabría deciros "por qué" todos esos estrechos nacionalistas sueñan -cuando sueñan en imperial haciendo un esfuerzo de su sueño- con la Hispanidad. En este instante para la América genuina el saludo, brazo en alto, de la Falange Española Tradicionalista, con la llamada sincera y entrañable a la Maternidad generosa de España. Y la voz de una experiencia: que las formas republicanas y democráticas son la tiranía de la libertad del hombre, la ruina de la tierra, la tristeza y el dolor de la vida. Nada más que esto. Y que despierte pronto de su sueño, antes que el comunismo le gane el corazón que es español, que es imperial y católico, como el nuestro.

    ¿Que además el Imperio es expansión territorial? Yo me vuelvo a la mejor historia de España, aquella que tiene un paralelo heroico y exacto con la historia de hoy. En aquel ciclo de la Reconquista subieron hasta las mismas Peñas de Covadonga, desde los despiertos africanos, los hijos del Islam: era nuestra cruzada de la fe y del espiritualismo. La victoria desde entonces nos llevó en el siglo XV a saludar, por primera vez las tierras de Melilla. Ha pasado el tiempo: se han enfriado los rencores religiosos: España cumplió en el desierto africano su misión de protectorado territorial y de cruzada civilizadora. Y ahora, en agradecimiento los hijos del Islam se han puesto la camisa azul y bajo nuestras Banderas Victoriosas han subido hasta Asturias para libertarla de las tiranas infernales del soviet. Y presiento que este Imperio de la Falange, por ser de la Falange tiene la virtud de ser difícil, áspero y doloroso, un Imperio abrasado de sed y de sol en los desiertos africanos. Sí. Volveremos con ellos hermanados en la gloria de la victoria, y saltaremos el Estrecho y bajaremos imperialmente hacia el Sur para buscar entre las arenas ardientes aquella Ciudad de Dios que talló San Agustín, para levantar, a su sombra, nuestra Ciudad del César. Y entonces, en el cántico emocionado de dos razas cristianas se habrá cumplido la realidad gozosa del Imperio Azul de la Falange (...)


    Última edición por ALACRAN; 20/11/2020 a las 18:38
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    Es muy probable que hoy día a Fermín Yzurdiaga primero lo excomulgarían, luego lo echarían de su trabajo, si tuviera cátedras lo expulsarían de ellas, posteriormente lo declararían muerto civilmente, y finalmente lo terminarían recluyendo en un manicomio.
    Eso si, todo ello en nombre de la libertad, igualdad y fraternidad, e invocando a voz en cuello los derechos humanos.
    ALACRAN dio el Víctor.

  4. #4
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    España y don Francisco de Quevedo

    9-I-1937

    Don Francisco de Quevedo y Villegas fue uno de los grandes españoles que amó a su Patria con más hondo y resplandeciente fervor. Parodiando la bella frase del Dante amor mi mosse che mi fa parlaro, pudiéramos escribir que el amor a España movió su pluma y le hizo hablar. Hijo de su tiempo rindió tributo a la espada y alimentó la hoguera de los sueños imperialistas. Muchas veces dice que la guerra es el oficio de los españoles. Y hasta tal punto llegó su afición a los temas heroicos que en una de sus páginas más brillantes replica a don Quijote, alzándose contra el discurso de las letras y las armas. Para el egregio autor de Política de Dios y Gobierno de Cristo no están, no pueden estar en el mismo plano las lanzas y las plumas. Las lanzas –viene a decirnos- conquistan los imperios y rasgan los mares; las plumas destruyen los reinos con leyes acomodaticias y constituciones huecas de emoción patriótica. No interesa el debate, que si viene a cuento y plaza es tan sólo para poner como de relieve el temple guerrero, el espíritu militar, la vocación castrense de aquel peregrino ingenio, maestro de tantas galas que llevó sobre su pecho la cruz de Santiago.

    A Quevedo “le dolía España”, como siglos después a otro español, más adicto a los modales literarios que a la formación espiritualista del gran polígrafo y magistral poeta. Por eso en toda su obra chasca y restalla el látigo implacable contra los “autores, cómplices y encubridores” de la “leyenda negra”, forjada por la envidia y esparcida por la ignorancia. Rescató nuestro prestigio, ya entonces amenazado en sus obras políticas. Y así, en “España defendida de los tiempos de ahora”, formidable alegato en pro de nuestra grandeza, vibrante acusación contra los “noveleros y sediciosos” se encara con Mureto, charlatán francés roedor de autores, y con otro escritor, de cuyo nombre no quiere acordarse, que “atreviéndosenos a la fe y a las tradiciones y a los santos, no admite que Santiago hubiese sido Patrón de España, ni venido a ella”. Y más herido en su sentimiento nacional al recordar que algún libelista, oriundo de España, puso en tela de juicio el nacimiento del Cid […]

    Y es que todas nuestras desventuras han de cargarse a la tibieza, a la fatiga y desgana en la profesión y ejercicio de la fe. España fue grande cuando sus hijos comprendieron el infinito valor de la protección divina, cuando en todos los corazones se elevaba un altar a la majestad de Dios. Bien lo expresa don Francisco de Quevedo, que de vivir en estos tiempos hubiera llevado la pompa de su hábito santiaguista a las avanzadas de la guerra:

    Como Dios de los Ejércitos unas veces nos amparó, y éstas fueron muchas con nuestro Patrón Santiago; otras con la cruz que hecha a vencer la misma suerte sabe dar vida a todos los que como estandarte de Dios acaudilla. Milicia fuimos suya en las Navas de Tolosa. La diestra de Dios venció en el Cid, y la misma tomó a gama, y a Pacheco, y a Alburquerque por instrumento en las Indias orientales para quitar la paz a los ídolos. ¡Quién sino Dios, cuya mano es miedo en todas las cosas, amparó a Cortés para que lograse dichosos atrevimientos, cuyo premio fue todo un nuevo mundo? Voz de Dios, la cual halla obediencia en todas las cosas, aquella con que Ximénez de Cisneros detuvo el día en la batalla de Orán, donde un cordón fue por todas las armas del mundo”.

    Batallas, dichosos atrevimientos, protección de Santiago y de la cruz, milicias de Dios… La Historia se repite. Venga, pues, en buena hora el aliento de Quevedo, archicofrade del Apóstol, caballero de Santiago, a remover y atizar nuestra esperanza en estas horas iniciales del año santo. ¡Año de gracia y de victoria!

    J. PORTAL FRADEJAS

    (A B C)
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    Víctor de la Serna

    Víctor de la Serna

    9-I-1937

    “PERIODISTAS” ROJOS DE MADRID

    Los que muerden la mano que les nutre

    El órgano de la golfería madrileña, Heraldo de Madrid, propiedad de los hermanos Busquets y dirigido por un antiguo croupier de Barcelona, llamado Manuel de Fontdevila, hoy huido de Madrid, pide que me encarcelen. Agradezco al periódico de los mangantes el compañero de cárcel que me designa: Fernando Luca de Tena, porque el motivo para nuestro encarcelamiento es de ser directores de los dos periódicos fascistas Blanco y Negro e Informaciones (del que se apoderó a mano armada el 18 de julio una banda de maleantes, que no consiguió cogerme a mí, como pretendían).

    Es lástima que los sabuesos del Frente Popular no dieran conmigo durante los 67 días que estuve en Madrid, muchas veces al alcance de su mano y otras tantas desaparecido delante de sus propias narices. No me extraña la petición de Heraldo de Madrid, porque son muy pocos los redactores del periódico maleante que no me hayan dado algún sablazo… Por eso han aceptado el knut de Stalin y lo agradecen más que la limpia plata española que yo les daba por caridad, por compasión hacia sus hijos…

    A estos tipos, escoria de España, casi todos ellos gentes detraquées, chulillos destetados con café con leche, formados en los camerinos de las vicetiples, les molestaban nuestras campañas nacionales, nuestra exaltación de la Patria y nuestro deseo de su redención… Luego tenían que esperarnos a los fascistas, a los carcas, a la puerta de nuestras casas para que les completáramos con unas monedas el presupuesto de la semana.

    Dos días antes de estallar el movimiento nacional, uno de estos tipos me visitaba en mi despacho para pedirme colaboración en "Informaciones", después de asegurarme que él sentía el fascismo en sus entrañas. Diré su nombre: (…). Creo que ahora dirige alguna de sus siniestras hojas, que paga –mal, por cierto- Moscú. Y el hombre modesto y leal, prodigio de simpatía y de bondad, a costa del cual vivía ese sujeto, Manolo Merino, me aseguraron en Madrid que había muerto fusilado.

    Es natural que quieran aniquilarnos. Su propia conciencia les acusa y quieren tranquilizarla quitándonos de su presencia. Padecen el satánico mal del resentimiento. Del resentimiento del vil, que muerde la mano que le da de comer.

    Víctor de la Serna

    Última edición por ALACRAN; 26/11/2020 a las 17:54
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil


    Francia, presa de Israel


    Juan Pujol

    16-I-1937

    Con frecuencia se oye comentar la conducta odiosa que contra España viene siguiendo el Gobierno francés, y por su decisivo influjo una gran parte de la Prensa, así como todas las emisoras de radio de ese país. Es difícil que se llegue a mayor perfidia, animosidad e hipocresía. Si no se supiera que en Francia hay una enorme masa de opinión honrada que nos asiste con su simpatía y considera esta guerra española exactamente como lo que es, una verdadera cruzada contra la barbarie, podría creerse que toda la nación vecina nos aborrece y habría que guardar en la memoria este proceder para cuando la cuenta pudiera ser debidamente liquidada.

    Pero la realidad es que Francia –merced a sus instituciones republicanas y democráticas- ha caído en poder de la organización judeo-masónica que la tiene sujeta, la explota y se sirve de ella para los fines supremos de Sión. Es allí la situación muy parecida a la de España en los últimos cinco años, hasta el alzamiento de todos los patriotas y hombres de bien. Del mismo modo que el sapo de Azaña y su comparsa de monstruos y criminales imponían aquí su voluntad, a las órdenes del judeo-bolchevismo, Francia está bajo la bota de la judería, que es dueña de su Parlamento, de parte de su Prensa, que maneja sus finanzas -¡y de qué modo!- y que por fin ha logrado encaramarse en el Gobierno e impone a un gran pueblo su voluntad.

    No es, pues, el noble pueblo francés el que se ha colocado en actitud de hostilidad contra nosotros. Es la banda judeo-masónica que lo tiene dominado. Y por supuesto la canalla, la chusma innoble de las grandes ciudades industriales, ese tipo de apache, de souteneur de baja estofa, de obrero pretencioso y primario, toda esa fauna abominable que no es específicamente francesa, sino producto de la gran industria, del vicio de las grandes ciudades, del cinematógrafo manejado por los judíos y especial y deliberadamente consagrado a la desmoralización.

    Esa canalla y aquella organización judeo-masónica que opera secretamente no son Francia. Pero desgraciadamente mandan en ella y le imprimen carácter […]

    La nación francesa está en poder de los judíos. Judíos han sido todos esos estafadores como madame Hanau y Stawinsky, organizadores del despojo del ahorro francés, protegidos por las bandas de políticos profesionales. Judía es ya la mayoría del personal gobernante. Y como en este punto no sería suficiente una afirmación de carácter general, he aquí los nombres que Henri Beraud ha dado en un número de Gringoire y que nos excusarán de todo otro comentario:

    Presidencia del Consejo. Gabinete: Señores A. Blumel, judío; Jules Moch, judío; Heilbroner, judío; Grünebaum, judío; R. Hug, judío; señoras Picard-Moch, judía; Magdalena Osmin, judía.

    Subsecretariado de Estado: Señor Mumber, judío. Ministerio de Estado. Gabinete: Señor J. Schuler, judío. Ministerio de Justicia. Gabinete: Señores Weil, judío; Pedro Rodríguez, judío. Ministerio del Interior. Gabinete: Señores Bechoff, judío; Salomón, judío; Cohen, Salvador, judío. Ministerio de Hacienda. Gabinete: Señor Weil-Raynal, judío. Instrucción Pública. Gabinete: Señores Marcel Abraham, judío; J. J. Moerer, judío; E. Wellhof, judío; Adriana Weil, judía; S. Chaskin, judía. Economía nacional. Gabinete: M. J. Cohen, Salvador, judío. Marina mercante. Gabinete: Señor Gregh, judío. Agricultura. Gabinete: Señores R. Lyón, judío; R. Kiefe, judío, R. Veil, judío. Correos y Telégrafos. Gabinete: Señores Didkowsky, judío; H. Grimm, judío. Trabajo. Gabinete: J. F. Dreyfus, judío . Sanidad. Gabinete: Señores Hazemann, judío; A. Rozier, judío: M. Wussler, judío. Educación Física: Señor Endlitz, judío …

    Sin olvidar, por supuesto, que el propio León Blum, presidente del Consejo, es un judío de origen alemán, como la nauseabunda Margarita Nelken. Pues toda esa banda que es indudable que obedece las órdenes del sanedrín supremo de la judería, que es la que ha facilitado por medio del capitalismo judío internacional el dinero a la Rusia de los Soviets y que en ese desgraciado país tiene ahora establecida su dominación sobre ciento cincuenta millones de esclavos, esa banda que ampara en Francia a los estafadores como Stawiski y está dispuesta a llevar a Francia a la ruina si con ello sirve los designios del supremo y secreto organismo judaico, es la que envía armas y municiones contra los españoles patriotas, a los rusos que pelean en nuestro suelo; la que desfigura el rostro de la Francia auténtica, haciéndola aparecer como una nación pérfida y criminal, servidora de la barbarie judeo-bolchevique. Es la que actúa de cómplice de los ladrones del oro español, de las joyas, de las riquezas muebles extraídas de España por el pillaje y el saqueo de la granujería internacional. Una terrible banda de parásitos, caídos sobre Francia hace mucho tiempo, apoderados de gran parte de su Prensa, operando allí con más destreza y sutileza, pero con el mismo fin de dominación que en Rusia. Hasta que ya creen que la cosa está madura y se quitan la careta, mediante la organización del golpe comunista, cuyos prolegómenos se parecen a los antecedentes de la actual situación española.

    ¿Tendrá Francia la decisión, la voluntad, de librarse de esa canalla? ¿O corroída en gran parte por la molicie, por las ventajas del confort material, por el descreimiento religioso, por la burla de los valores del espíritu distintos de la vanidad personal, se dejará definitivamente someter a la esclavitud israelita? Porque eso es lo enorme: que los franceses se hayan pasado medio siglo obsesionados para recuperar dos pequeñas provincias perdidas y ahora lo estén para rechazar una eventual invasión de sus vecinos del Este, y entre tanto se hayan dejado ocupar por infiltración, dominar, y se hallen a punto de ser esclavizados y por el más inmundo y más duro de los invasores.

    Juan PUJOL



    Última edición por ALACRAN; 04/12/2020 a las 17:48
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

    Autoridades y libertad

    21-I-1937

    No puede ser el genio o la bondad de un hombre, no pueden ser los propósitos generosos de un grupo o de una facción los legítimos creadores de la esperanza: Portugal, consciente de su propia realidad, tiene que salvarse por sí mismo, por la coordinación y armonía de sus valores seleccionados. Ante la existencia permanente de los grupos de población y territorio, agregados orgánicos, verdaderas células vivas de la nación, el individualismo político es una ofensa, una tiranía y una contradicción”. (“Aula Regia”, por Hipólito Raposo).

    Estas palabras del ilustre pensador portugués, al poner de relieve, una vez más, la traición del siglo XVIII y la estupidez del XIX, traen a primer plano un problema que, si interesa a la nación vecina y hermana, es en España de una vitalidad rotunda y apremiante: el de la conjugación de la unidad patria con la diversidad regional. Problema descentrado a lo largo de muchos lustros por la interferencia política y envenenado siempre por el patriotismo deformado a capricho de quienes, desde los puestos de mando de los partidos, tenían por turno que asaltar o defender el baluarte de unos intereses privados que se esforzaban en hacer coincidir con los intereses nacionales.

    No en balde guerreamos nosotros ahora contra todos aquellos artificios de la voluntad política, que al situar al individuo en la base de la sociedad, hacían a ésta creyente o escéptica, según las urnas diesen el triunfo a conservadores o a liberales; constituían la Familia, no como célula de la Nación, sino como simple agregado numérico, daban al Ayuntamiento un valor electoral y veían en la Región un sistema coactivo para operar sobre el Poder central con el arma que la democracia ponía a su alcance.

    Por todo esto, la misión de la España auténtica no estriba tan sólo en poner un digno remate a la victoria militar, sino también en darse a sí misma una estructura espiritualista, reorganizando la Familia como asociación de personas; el Municipio, como reunión de familias agrupadas profesionalmente, y la Región, como elemento de solidaridad suma de los anteriores, en cuyo contraste con las otras regiones se encuentre, precisamente sin coacción alguna, el secreto de la Unidad patria.

    Porque, ¿qué duda cabe de que bajo los pliegues de la bandera común de una guerra de Religión, los españoles luchamos hoy por una interpretación de España, que para los unos lleva consigo, como factor primordial, un credo histórico y tradicional; para los otros, un Estatuto de justicia social compatible con el vigor de la nación y la felicidad legítima del mayor número de hijos, y para los de más allá, esa orquestación de libertades regionales municipales, personales y corporativas, sin las cuales no es posible partir para una obre de reconquista del poderío y de la virtud pasada?

    Y si de nuestro bando pasamos al contrario, ¿qué observaremos? Allí, el denominador común es la anti-Religión y el materialismo histórico, político y económico, y por estar todo tocado de los más groseros errores, lo está hasta esa aspiración de libertades regionales que se convierten en secesionismo, seguramente alentado por factores extranacionales, pero que tiene tanta fuerza local que los partidos obreros han de buscar su alianza para poder actuar revolucionariamente en sus respectivos dominios. Y que es este el “caso de España”, lo prueba la más alta jerarquía de nuestra iglesia, el ilustre cardenal primado, quien ha dado este mismo título a un escrito reciente al que pertenecen las siguientes palabras: “El verdadero caso de España sería este: Que dentro de la unidad intangible y recia de la gran Patria se pudieran conservar las características regionales, no para acentuar hechos diferenciales, siempre muy relativos ante la sustantividad del hecho secular que nos plasmó en la unidad política e histórica de España, sino para estrechar, con la aportación del esfuerzo de todos, unos vínculos que nacen de las profundidades del alma de todos nuestros pueblos “.

    ¿Qué esto no lo podrá conseguir sino un poder autoritario continuo? ¿Qué nunca podrán llegar a esta meta nacional ni el cesarismo, ni mucho menos, la anarquía? Conformes. Solamente lo logrará, al ser instaurado, ese símbolo viviente de todas las fuerzas morales que representan la trayectoria espiritual de la Patria y para el cual no existe el temor, señalado por Raposo en su libro, que puebla de fantasmas las vigilias de los curanderos de la Democracia “y que solamente pueden mantenerse en su falsa posición, ya como tiranos, ya como funámbulos”.

    Justicia social, como la preconizada por el generalísimo Franco, pero también autarquías regionales, como las que sueña el cardenal primado, y franquicias corporativas y personales: esto es, justicia social de arriba abajo. Y que, como dice el propio Primado en su magnífica carta al presidente de Euzkadi, ya que “la Historia ha fallado sobre un momento de alucinación de nuestra vida política que ha llevado a España al borde del abismo”, que nos sirvan los yerros del pasado para establecer una Patria en que exorcizada la libertad, puedan las libertades traernos el aliento de un pasado en que fuimos alegres, justos y poderosos.

    EL MARQUÉS DE QUINTANAR

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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil


    EL TIEMPO ES NUESTRO ALIADO


    21-I-1937

    No sabemos exactamente si la guerra será corta o larga. Por la suma de elementos acumulados del lado de los rojos, no es temerario inclinarse hacia la segunda hipótesis. Y, en todo caso, siempre será preferible estar apercibidos a soportarla y afrontarla durante mucho tiempo, porque si la realidad viene a resultar lo contrario, en nada nos habrá dañado haber estado preparados para la peor eventualidad.

    Con ese genio militar de Castilla –que es, por igual, el de Aragón, el de Navarra, el de todas las comarcas sumadas al alzamiento nacional-, ya el pueblo había mostrado pensarlo así. Se instala en la guerra como en un estado habitual. A la vera misma de los grandes cañones, yo he visto proseguir sus labores agrícolas a los campesinos. Labrada y, donde es época de ello, sembrada la tierra. Las tareas cotidianas continúan. Y mientras del lado infernal, donde imperan judería y la canalla del universo aliadas, surgen los clamores del hambre por la falta de cuanto es elemental para la vida, y escasea el pan, y no hay carne, ni azúcar, ni patatas, ni carbón, es una gloria ver los campos de nuestra zona, sumidos ahora en la melancolía invernal, pero bien dispuestos ya para las epifanías de la primavera. Muchas veces, en estos caminos viejos mencionados en el romancero, veo las hileras de carretas cargadas de remolacha, que van a las fábricas azucareras. Pacen en las umbrías y entre los encinares las vacadas y los rebaños de ovejas. Hay humo en todas las chimeneas aldeanas. Un amigo que tiene intereses en nuestras colonias del África Occidental, me dice que de allí nos vendrá no sólo todo el cacao que necesitamos para nosotros, sino mucho sobrante para exportar; y que precisamente este año está subiendo de precio, por lo que esta partida de nuestros productos compensará en cierto modo las que de otras tengamos que importar. También de esas colonias podremos traer y traeremos cuanto café hace falta. Que nos sobra trigo, lo sé, por habérselo oído decir al locutor de una radio roja de Barcelona. ¿Cómo puede la España de los monstruos sostener una larga contienda con nosotros, una vez que haya agotado –y es mercancía que se agota pronto- la riqueza robada y no reproducida, el oro que no fructifica, las joyas que se venden una vez, pero que no pueden sembrarse y cosecharse anualmente?

    Error profundo el de Indalecio Prieto que, como buen judío, tenía la superstición del oro atesorado en el Banco y daba por cierto que con él nos vencería. Pero si en la zona donde, al menos parcial y nominalmente, gobierna, no se trabaja y no se produce; si hay que comprar el pan, la carne y las patatas, el azúcar y el carbón, la lana y el algodón para alimentar y vestir a doce millones de seres humanos durante muchos meses, ¿cuánto va a durar ese oro, comprometido y casi agotado para las necesidades de la guerra? Y es evidente que nadie quiere trabajar allí. ¿Para qué? ¿Para que se le incauten de las cosechas? ¿Para que si se las dejan recoger y son abundantes, luego se le maltrate y despoje en concepto de rico, como hacen en Rusia con los kulaks; es decir, con los campesinos medianamente acomodados? Y de otra parte, ¿qué obrero del campo o industrial querrá trabajar con gusto en las tareas de siempre, pero más horas y con más dura disciplina, cuando creía llegado el paraíso marxista, la era de vivir sin penar sobre el surco o la máquina? Lo que quiere la mayor parte son aventuras productivas, holganza y fusil a retaguardia, rapiña y orgía, gastar y no producir. Decirles ahora que tiene que volver a lo de antes, sino que con más dureza, mientras los jefecillos dilapidan el dinero robado y van y vienen en los automóviles que quedan, ¿cómo puede agradarles? Y así, en realidad, nadie trabaja allí, sino en los campos cercanos a nosotros, donde se tiene la certeza de que la cosecha será recogida en paz y en gracia de Dios.

    Cuando en estas horas de ansia y de espera sintamos que la impaciencia –bien humana y legítima y patriótica- comienza a atormentarnos en silencio, pensemos que el tiempo, en absoluto, está de nuestra parte y contra nuestros enemigos. Y que infinitamente más que el oro acuñado o en barras, vale como riqueza económica el orden, que permite a un pueblo laborar y producir cuanto le es indispensable. Ese oro robado a España –dos mil quinientos millones de pesetas aproximadamente- no es nada en relación, por ejemplo, con lo que han aumentado de valor las tierras y los bienes inmuebles de toda nuestra zona. Hace seis meses, nada o casi nada valían prácticamente. Nada valen a esta hora las fincas de Madrid, mientras nuestros soldados no lo ocupen. Nada las mejores propiedades de Cataluña. Pero aquí donde el orden impera y está garantizado el derecho de cada uno, esos bienes tienen actualmente un valor positivo de que hace medio año carecían, y que en conjunto se cifra en muchos miles de millones. Pues esa diferencia irá acentuándose día por día, y si apenas transcurridos cinco meses de guerra ya están desesperados en las grandes ciudades enemigas por la falta de alimentos y de combustible, considérese lo que ocurrirá a medida que esta situación se prolongue. Esa fauna de los suburbios de las grandes ciudades que forma el gran núcleo de nuestros adversarios, hez de los barrios industriales, roída de vicios y de rencores, alejada de la naturaleza y de Dios, va a aprender a su costa lo que vale y significa el campesino de la España rural, el hombre austero y sobrio que ahora está trabajando la gleba, mientras con el fusil sus hijos la defienden.

    Juan PUJOL

    Última edición por ALACRAN; 04/12/2020 a las 17:55
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil


    Eugenio Montes


    Ejemplos al revés

    (22-I-1937)

    El arma predilecta del enemigo, la única que quiere y sabe manejar, no es el fusil, ni la ametralladora, ni el cañón, sino un gas asfixiante, corruptor y corrompido que por donde va, va envenenando el aire: la mentira.

    El heroico general Queipo de Llano denuncia cada noche, con la ira justa de su temple hidalgo, esa sistemática transgresión de la verdad por parte de los rojos. Y la denuncia, por insistente que sea, nunca será excesiva. Porque hay muchos a quienes el Señor dio ojos, pero no saben ver, y se dejan empañar la mirada poco a poco por la niebla espesa y amarillenta que los bolcheviques forman con el vaho de sus envidias, sus resentimientos y sus potentes impotencias tristes.

    Primero ha sido la plebeya fiebre comicial, origen de las peores decadencias. Pues democracia y oratoria son casi lo mismo, exclamó Hobbes cuando ya Europa comenzaba a perder el sentido, a adorar flatus vocis y a encandilarse con sofismas. Después vino la insidia constante de la Prensa, que al recodo de cualquier noticia segregaba una pequeña calumnia, babeando lo noble, lo elevado y lo perdurable, invirtiendo las tablas de la ley y los valores hasta hacer creer que lo tonto es lo inteligente, el mal es el bien, lo jorobado es lo bello y el profesional de la confusión es el profesor intelectual, el que profesa el entendimiento. Y por último, para más ancha difusión de falsedades, ha utilizado, más que ningún otro medio, la radio, cosa natural en el Enemigo, pues ya decía el Apóstol que el diablo entra sobre todo por los oídos, y la esencia de la revolución es literalmente luciferina. Así el proceso revolucionario se identifica cada vez más con la perversión, hasta el punto de que se es perverso en la medida que se es marxista, y viceversa: se es marxista en la medida que se es perverso. Por eso tenía que concluir sovietizando el pervertido e invertido André Gide, y como él sus torpes remedos españoles Angel Ossorio y Bigardo, Rafael Alberti, desangelado rebelde, y el mosquito José Bergamín, que comenzó por hacer diabluras para terminar por ser demoníaco partidario del mal por el mal, poseído hasta las entrañas –hasta sus malas entrañas- por el Maligno.

    De este modo están endemoniados, con las serpientes en el alma y en el cuerpo, retorciéndose y devorándose a sí mismos, comiéndose, monos de imitación y revolución, la cola. Devorándose a sí mismos, porque no tenían hambre y sed de verdad, sino hambre y sed de mentira.

    El que tiene hambre y sed de verdad se magnifica y eleva. La verdad tiene tal grandeza objetiva, tal grandeza cósmica, que agiganta a quien se le aproxima. En cambio, la mentira empequeñece al mentiroso, y no dejándose desmenuzar, desmenuza a quien por ella es poseído. Por eso los mentirosos, los perversos, se reconocen en su impotencia de hacer cosa alguna de ancho aliento, un poema épico, con trote de paladines y de estrofas; una arquitectura lírica capaz de sustentar el firmamento; un plan con razón de Estado; una metafísica de gran estilo o una abarcadora agustiniana, síntesis histórica. En vez de hacer poesía hacen poemitas; en vez de un mundo divino, hacen diablos mundos o diablos mundillos; en vez de un Estado, hacen jarana demagógica; en vez de hacer Filosofía, aforismos; en vez de “grande y general Historia”, hacen historietas, chistes, chismes, malicias.

    Con todo ello se va progresivamente al caos, es decir, a la disolución de lo inteligible y lo inteligente. De tal manera los intelectuales mentirosos, los cultivadores de la paradoja, los sofistas, han ido llevando a España al caos y llevándose a sí propios hasta pudrir y consumir su inteligencia.

    Hay que ver, o hay que oír por la radio, los romancillos de Rafael Alberti a mayor gloria de los milicianos, para comprobar cómo el comunismo es una musa al revés, musa de pervertidos o invertidos, que enarena de prosa, de fealdad y desierto, el ánimo poético, donde un día hubo oasis, música de aguas y rosas frías patinadoras de la luna. No; esa no era, es cierto, poesía aristocrática, pues le faltaba el soplo ardiente de Dios, zarza profética y auténtica raíz de tierra y patria, surco, espiga, labranza y camposanto. No tenía virtudes señoriales y populares, profundas en lo eterno, y sí, en cambio, vicios de señorito o señorita. De señorito del barrio de Salamanca, que ve el Guadarrama desde el punto de vista del esquiador y no con la mirada del amor, como aquel arcipreste bien garrido que la corrió a lomos de mula, a la grupa, la Edad Media. Para Alberti no ha existido jamás el drama cósmico, nacional y aldeano de la lucha entre un tallo que quiere subir madurando en fruto y el viento regador que pugna por abatirlo y tronchar su rendimiento. Ignora siempre por igual las fuerzas ciegas de la naturaleza y las claras angustias defensivas de la cultura. Pero aun así, ignorándolo todo, sin letras y sin sangre, su poesía de poetiso era bonita, y porque era bonita no era plebeya. Si no palpitaba en sus versos un corazón tembloroso de noche y de infinito, tampoco esa epidermis lírica, tan débil, se sarpullía de granos, reventando en pus.

    Bastó, no obstante, que isidro en Rusia, se aturdiese con la tesis marxista del materialismo histórico, para que ya de sus versos se alejara la gracia fugitiva, embarullándose en charanga arrabalera la armonía inicial. Es que la poseía únicamente tiene sentido bajo la música pitagórica de las esferas y el cielo sereno, plateado, de Fray Luis, con un orden de números platónicos. Y ese orden sólo se percibe amándolo, y sólo regala su llovizna de coros evangélicos si el alma del poeta es armoniosa –ordo est amoris-, en paz con Dios y con Satán en guerra.

    No hay, pues, contra lo que creía o fingía creer el aturdimiento romántico, ninguna especie de satanismo poético, ni flores del alma ni hermosura o vida en el desorden. El satanismo es prosaico y el desorden afea y es mortal. Quien lo cultiva perece como ser de espíritu, o pervive en un infierno bolchevique, donde, por hambre y sed de mentira, se condena dantescamente a no saciarse nunca de crímenes y horrores y a horrorizarse de sí mismo, arrancándose los ojos para no verse, de miedo a la verdad.

    Pero aun así Goethe advierte que ni el endemoniado ni el demonio pueden realizar, como desearían, el mal absoluto. El grandioso símbolo de Fausto nos consuela con optimismo generoso y cierto al decirnos que Lucifer, agente directo del Socorro Rojo, es agente indirecto de alegría. Su ejemplo triste y recto prevalece sobre su torcida intención. Él quisiera perdernos, pero nos salva con su propia pérdida. Así, estos pobres diablos españoles, con su ejemplo y su suicidio, han contribuido y contribuirán aún más en la memoria del futuro, a salvar una generación que aprendió, escarmentando en mala cabeza ajena, a distinguir la inteligencia auténtica de la falsa. Generación que, un momento incierta, ahora ha encontrado la hermosura de la norma: y la certidumbre en la mentira: y en la guerra, la paz.


    (ABC, 22-I-1937)

    Última edición por ALACRAN; 15/12/2020 a las 18:14
    Kontrapoder dio el Víctor.
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil

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    24-I-1937

    Hace ya algún tiempo ocupábamos unas líneas de estas páginas en aportar razonamientos a la afirmación de que no es guerra civil, sino de independencia, la que en España se está librando. Hoy no hacen falta ya razonamientos para comprobar ese carácter primario de esta gloriosa lucha. Los hechos lo han comprobado absolutamente. Pero se nos figura que no es inútil subrayar otras enseñanzas, hondamente alentadoras, que se derivan de los caracteres de los acontecimientos; los acontecimientos que deseaba el espíritu vidente y generoso de Eugenio Montes, cuando, en ocasión solemne, increpaba al conformismo egoísta de los incrédulos en la vida de España, con estas elocuentes palabras: “Se conforman con que no acontezca nada; pero España debe acontecer, debe ser un continuo acontecimiento universal. Y debe serlo porque puede serlo”.

    El deseo del vidente se ha cumplido. España, esta España tan escasamente estimable para los sapientísimos maestros de la famosa generación del 98, ha vuelto a ser un acontecimiento universal y con todas las características de su gran tiempo. Ni siquiera falta el detalle de tener enfrente a Francia. Como en los gloriosos tiempos de la contrarreforma, la mano hidalga y heroica de España, sin reparar en sacrificios, levanta la bandera de la civilización cristiana y cierra intrépida contra sus enemigos.

    ¿Cómo habían de sospechar esto los sapientísimos varones que se han llevado siglo y medio convenciendo a los españoles y al mundo entero de que España debía resignarse a “durar”, ya que era incapaz de otra cosa, en el concierto de las naciones modernas, todas, todas, infinitamente superiores a ella?

    Acaso lo pensaban así, midiendo el alcance de su estatura con la de sus maestros del lado de allá de los Pirineos. Porque la verdad es que ninguno de los astros de primera magnitud que en el siglo XIX formaron la plana mayor de la intelectualidad desprestigiadora de España, han logrado ser tenidos en cuenta por sus congéneres extranjeros, en virtud de la aportación de alguna novedad mental, ni en sus escuelas, ni en su política.

    Sin embargo, la España que despreciaban influyó siempre en Europa. Influyó e influye. Vitoria conserva aún en el mundo del pensamiento, y entre los pensadores del mundo, la jerarquía que conquistó a la cabeza del Derecho internacional. El Concilio tridentino, uno de los más grandes y decisivos en la Historia, fue casi enteramente español. Aun en la última centuria, de la influencia y altura que, en el pensamiento europeo de sus escuelas, lograron mentalidades como Balmes, Donoso y Menéndez Pelayo, a la de Sáinz del Río, Giner y sus discípulos, en las suyas, hay un abismo. El que media entre la nada y las cantidades positivas.

    Y esa España que ellos despreciaban, por creerla muerta, es la que se ha puesto en pie y encuentra, como entonces –ya lo hemos dicho-, enfrente a Francia y hasta del mismo modo. (…)

    Pero, como entonces, España no ceja ni depone su actitud. La actitud de siempre. Sólo dejaría de ser España si la depusiera. De pronto, por ser España, por no haberlo dejado nunca de ser más que en la apariencia –la apariencia que lograron los malos hijos de España y que sólo a ellos engañó-, es por lo que súbitamente se encuentra de nuevo en su puesto. En el corazón de la Historia Universal. Acaso el caudillo no aspiraba a tanto de un modo inmediato; se proponía sólo limpiar a España de la lepra marxista. Pero con las costras de esa lepra se ha arrastrado todo lo que desfiguraba y tullía a España, y se ha puesto en pie, limpia y vigorosa. El fenómeno ha concitado a sus enemigos de siempre. Se explica lo que ocurre. Pero es tarde para impedirlo. Por fortuna ya aconteció, y España vuelve, como siempre, a ser “un acontecimiento universal”.

    J. LÓPEZ PRUDENCIO


    Última edición por ALACRAN; 15/12/2020 a las 18:23
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
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  11. #11
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    Re: Textos de periodistas e intelectuales del bando nacional durante la Guerra Civil


    Los buenos y los malos vascos


    30-1-1937

    Los hay buenos: excelentes patriotas, españolistas ejemplares. Asomaos a San Sebastián y a los pueblos más importantes de Guipúzcoa y los encontraréis sinceramente contrariados por la monomanía suicida de sus paisanos, los llamados nacionalistas. Si os asomáis a la Historia contemporánea los hallaréis a millares de millares.

    Las dos guerras civiles llamadas carlistas, por haberlas iniciado un Carlos V y un Carlos VII, pretendientes al Trono, que ocuparon Isabel II y Alfonso XII, no fueron sino vesánicas manifestaciones de exaltación españolista. Los unos, como absolutistas; los otros, como liberales, sentían el mismo impulso patriótico, romántico si se quiere, pero tan hondamente sentido, que les llevaba a afrontar la muerte.

    Como intermedio de las dos guerras hubo una tercera, en la que se ventilaba cuestión de honor nacional.

    A esta guerra, llamada de África [1859-60], por ser allende el Estrecho donde surgió el choque, acudieron los Tercios Vascos y se cubrieron de gloria por su bravura y santo amor a la madre Patria.

    Existían entonces Fueros; lo que no había era “bizcaitarrismo”, ni había surgido aberración humana de los Sabino Arana, Aguirre, Irujo y Monzón.

    En las guerras civiles culminaron figuras guerreras como los carlistas Zumalacárregui, cabrera, Dorregaray, Lizárraga y liberales como Moriones, Loma, Concha, Jovellar…, y es bien consignar que todavía no se ha hecho historia completa ni plena justicia a una institución militar guipuzcoana, el Cuerpo de Miqueletes, modelo de valor y disciplina, que tuvo jefes llamados Olazábal, Arnao, Arana (Juan), Urdampilleta, algunos de ellos condecorados varias veces con la Laureada y todos con ejecutoria de verdadero hispanismo. Llegué a conocer a alguno de estos héroes; no oía a ninguno hablar de Vasconia libre, ni profanaron sus labios con algún “Gora Euskadi askatuta”. En cambio, he oído en una reunión pública y al aire libre discurrir a título de prohombre de la principalía nacionalista a quien al ponderar las excelencias del suelo guipuzcoano afirmaba que la sabia naturaleza había tenido a gala colocar un río caudaloso al lado de poblaciones industriales como Tolosa, Vergara y Azpeitia, para mover las máquinas y telares de sus fábricas.

    Entre los oyentes y creyentes de las luminosas predicaciones como la mencionada, los hay hombres de buena fe, de cierta cultura, que confunden la bondad de una máxima con la sagacidad de una utopía.

    En la tarde del día 20 del pasado septiembre conversaba yo en el paseo de la Alameda de Deva con D. Ramón Idaeta, dueño del mejor hotel de aquella villa y del también mejor de Vergara, de cuya población era vecino, destacado por su posición social y muy especialmente por las bondadosas cualidades de su carácter de buen cristiano, de hombre honrado, trabajador y caritativo. Afiliado por sentimentalismo al nacionalismo platónico, defendía así la justicia de su causa: … “por eso creo firmemente que desear el régimen foral no es apetecer la separación de estas provincias de las del resto de España. En el seno de la mejor familia puede haber hijos de diversas ideologías y hasta de muy distintas capacidades, profesando uno ideas liberales y otro, carlistas y convivir un sacerdote y un militar, un ingeniero y un médico; pero si surge una amenaza o un peligro para la madre… ¡se acabaron las diferencias! Todos los hijos se unirán como un solo hombre para defender a la santa madre”.

    Aquel honrado Ramón Idaeta, la misma noche del día en que así hablaba cayó asesinado delante de su hotel, junto a un pariente al que tenía encomendada la administración de su industria.

    ¿Qué falta o delito podía imputarse al buenazo de Idaeta? ¡Horrendo!, según puede verse: Días antes, un grupo de forajidos había llevado a San Sebastián al capitán de Ingenieros Luis Sierra, pundonoroso militar, que pronto fue fusilado en la capital guipuzcoana, y si digo que villanamente asesinado no se reirá el diablo de la mentira. La familia de la viuda, varios niños y una anciana madre, parientes de Ramón Idaeta, fueron piadosamente recogidos por éste en su hotel, y sin duda esto no sabían ni podían perdonarlo los bandidos comunistas y sus dignos aliados, los nacionalistas. En la noche mencionada, un grupo de criminales fue al hotel hizo salir al dueño y su allegado, sobre los que dispararon sus pistolas los “valientes” defensores de la anarquía y de “Euskadi askatuta”. ¿Vengaron éstos el asesinato de su excelente correligionario?

    Ni siquiera asistieron a la conducción del cadáver a Vergara. Así de piadosos son también los hoy vasallos de Aguirre, el ridículo presidente de la todavía más ridícula República de “Euskadi askatuta".

    AEMECE

    Última edición por ALACRAN; 15/12/2020 a las 18:35
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

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