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9. Matemáticos
Destacan en el siglo XVI, como matemáticos, la mayor parte de nuestros cartógrafos y cosmógrafos de la Casa de Contratación. Justo renombre logró Juan Martínez Silíceo, profesor durante nueve años en la Universidad de París, obispo luego de Cartagena: escribió un Arte calculatoria. Juan Pérez de Moya, Gaspar Lax y Juan de Hortega, autor este último de un Tratado subtilísimo de aritmética y geometría, son también grandes prestigios de aquel siglo. Muchos de estos matemáticos españoles alcanzaron fama y renombre europeo.
El siglo XVII no fue tan brillante; pero cuenta con dos figuras extraordinarias. La primera es el P. Zaragoza (muerto en 1678), que fue asimismo un gran astrónomo, y la segunda, Antonio Hugo de Omerique, cuya Análisis Geométrica (1698) fue elogiada por Newton.
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10. Ciencias Naturales
El jesuita P. José Acosta (m. 1600) escribió en latín y tradujo luego al castellano una monumental Historia Natural de las Indias. Francisco Hernández Micó y Lorenzo Pérez fueron asimismo excelentes botánicos. El gran naturalista Andrés Laguna (traductor y comentarista de Dioscórides) orientó a Felipe II para establecer el primer Jardín Botánico, en Aranjuez. En el siglo XVII descuella Bernardo Cienfuegos, autor de una importante Historia de las plantas. En las universidades, como la de Valencia, se regulaban las excursiones botánicas de los escolares.
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11. Física, Química, Metalurgia
No faltaron excelentes físicos y químicos, pero estos estudios tuvieron preferentemente un carácter aplicado a la metalurgia, la arquitectura hidráulica, etc. Entre otros muchos sobresalen Bartolomé Medina, que introdujo en Méjico el procedimiento de la amalgamación (1555), y López de Velasco, que lo introdujo en el Potosí (1571). Lope de Saavedra Barba se manifestó asimismo como un gran técnico (1633). Todos estos trabajos tuvieron una gran resonancia, lo mismo que los de Álvaro Alonso Barba (1569).
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12. Astronomía
No se interrumpió durante el Siglo de Oro la ciencia astronómica española, ya que “al cultivarla, continuaba la gloriosa escuela tradicional de Alfonso el Sabio”, al decir de Ballesteros Beretta. Buenos astrónomos fueron los cartógrafos y cosmógrafos citados. A éstos habría que añadir muchos nombres: Poza, Fontano, Juan Sánchez. Juan Molina, y en el siglo XVII, el P. José de Zaragoza.
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13. La medicina
Llegó a gran esplendor en el siglo XVI gracias a la actividad humanística y experimental de nuestros médicos. Decayó algo en el XVII, pero sin dejar de tener grandes figuras. Luis de Lucena (m. 1555) alcanzó gran renombre en España y en Roma. Andrés Laguna (m. 1560) fue un excelente tratadista y a la vez erudito y descubridor en la medicina. Sobresalió en la farmacología el médico Nicolás Monardes (m. 1568).
Especial mención merece la pléyade española de precursores de Harvey: Servet, Francisco la Reina, Lobera de Ávila y otros. Francisco Vallés, el Divino (m. 1592), médico y filósofo, escribió muchos tratados: de él decía Boerhaave que “el alma de Hipócrates había transmigrado a Vallés”. Una numerosa escuela de comentadores de Galeno e Hipócrates surge en este siglo. Daza Chacón escribe la Práctica y teórica de cirugía en romance y en latín. Mientras teóricos, farmacólogos, cirujanos y galenistas hacían progresar diferentes aspectos de la medicina, el benedictino Pedro Ponce de León descubría un medio para enseñar a hablar a los mudos, expuesto por Juan Pablo Bonet en 1620.
(Historia de la civilización española, 1946)
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