Lógicamente los responsables de la tragedia de Saint-Etienne-du-Rouvray son las autoridades francesas, que han sido tan cortos de miras de dejar hacer a un sujeto que ya tenían fichado por asuntos de terrorismo. ¿Acaso esperaban que el muchacho se hubiese acercado a la iglesia a rezar, siendo supuestamente musulmán? ¿O es que las pulseras que les ponen no funcionan?

En cualquier caso, quede con Dios el alma del sacerdote Jacques Hamel, de quien puede decirse que murió por su Fe.