BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606)
1
A Inés enferma
Si tu mal diera en el cura
sin que te cupiera parte,
no era menester curarte.
como el cura no se cura.
Mas, pues el mal se te atreve
más que al cura, bebe Inés,
la zarzaparrilla un mes,
ya que el cura no la bebe.
***
2
¿Queréis saber de Constanza
cuán casta y honesta sea?
Que ninguno la desea
que quede con esperanza.
Porque como ella lo sepa,
luego le aplica el remedio,
sin dejar lugar en medio
donde la esperanza quepa.
***
3
Estando los escuadrones
florentinos y romanos,
de indinados corazones,
para venir a las manos
por sus antiguas pasiones,
iba el cardenal de España
rodeando la campaña,
y animando a sus soldados
que entrasen determinados
en la militar hazaña,
diciéndoles: -Ea, señores,
pelead como debéis,
pues en todo sois mejores,
y tantas veces habéis
vencido trances mayores.
La deseada victoria
que esperáis, ya es conocida;
no tenéis por qué dudalla:
los muertos en la batalla
vais a cenar a la gloria.
Y, oyendo el rumor vecino,
echóles la bendición,
y en un caballo sabino,
hijo de padre frisón,
tomó de Roma el camino.
Viendo los soldados esto,
que era indicio manifiesto
que iba el cardenal huyendo,
dábanle voces, diciendo:
-Monseñor, no os vais tan presto;
ya los enemigos vienen,
la bélica trompa suena,
para que todos se ordenen;
hallaros heis a la cena
que aderezada nos tienen.
El respondió, sin parar:
-Yo holgara de quedar,
aunque de camino voy,
por daros gusto; mas hoy
he dispuesto no cenar...
***
4
Cielo son tus ojos, Juana.
cielo dispuesto a llover,
pues siempre suelen tener
nubes a tarde y mañana.
Relámpagos, agua y nieve
son perpetuo desconsuelo
si Dios no tiene otro cielo
nunca Dios allá me lleve.
***
5
Un socarrón mesonero
dijo a un giboso al revés
-No me neguéis que esta vez
os cargasteis delantero.
El gibado, a estas razones,
replicó: -Es muy importante
llevar la carga delante
a quien se halla ante ladrones.
***
6
Modo de vivir apaciblemente en la vejez
Deseáis, señor Sarmiento,
saber en estos mis años,
sujetos a tantos daños,
cómo me porto y sustento.
Yo os lo diré en brevedad,
porque la historia es bien breve,
y el daros gusto se os debe
con toda puntualidad.
Salido el sol por oriente
de rayos acompañado,
me dan un huevo pasado
por agua, blando y caliente.
Con dos tragos del que suelo
llamar yo néctar divino,
y a quién otros llaman vino
porque nos vino del cielo.
Cuando el luminoso vaso
toca en la meridional,
distando por un igual
del Oriente y del ocaso,
me dan asada y cocida
una gruesa y gentil ave,
con tres veces del süave
licor que alarga la vida.
Después que cayendo, viene
a dar en el mar Hesperio,
desamparado el imperio
que en este horizonte tiene;
me suelen dar a comer
tostadas en vino mulso,
que el enflaquecido pulso
restituyen a su ser.
Luego me cierran la puerta,
yo me entrego al dulce sueño,
dormido soy de otro dueño;
no sé de mi nueva cierta.
Hasta que, habiendo sol nuevo
me cuentan cómo he dormido:
y así de nuevo les pido
que me den néctar y huevo.
Ser vieja la casa es esto:
veo que se va cayendo,
voile puntales poniendo
porque no caiga tan presto.
Más todo es vano artificio;
presto me dicen mis males
que han de faltar los puntales
y allanarse el edificio.
***
7
Este nombre Pedro es bueno,
por la memoria estimado
del pontífice nombrado
sucesor del Nazareno.
Pero si queréis quitalle
la cuarta letra, y dejalle,
se resuelve en tal suspiro
que ninguno habrá que a tiro
de arcabuz ose esperalle.
***
8
Epitafio a una dama muy delgada
Yace en esta losa dura
una mujer tan delgada,
que en la vaina de una espada
se trajo a la sepultura.
Aquí al huésped notifique
dura punta o polvo leve
que al pasar no se la lleve
o al pisarla no se pique.
***
9
Quísose Inés sacudir
las faldas, y descubrió
más que la ley permitió
que pudiese descubrir.
Y hubo un milagro que admira,
y es que, al tiempo que la vi,
yo era tuerto, y me volví
derecho como una vira.
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