"Los romanistas abajo firmantes, participantes del XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología románicas, manifiestan su satisfacción por los progresos recientemente obtenidos por la lengua catalana mediante su normalización con la creación de nuevos centros de investigación, la incorporación de la lengua en sus diversos grados de enseñanza, la multiplicación de publicaciones y otras manifestaciones culturales, si bien no ha alcanzado aún en los medios de comunicación social la intensidad deseable. Lamentamos, sin embargo, las tentativas de secesión idiomática efectuadas en el País Valenciano por ciertos grupos de presión por razones desprovistas de todo fundamento científico. El catalán, como quiera que es un idioma, tiene su propia estructura; bien definida, y los romanistas de este XVI Congreso consideran inaceptables las tentativas de fragmentación lingüística."

Así rezaba el ducumento que el Comité Organizador del XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología románicas, celebrado en Palma de Mallorca durante Abril de 1980, presentó a los 723 congresistas que participaron del mismo con la intención de obtener su apoyo y poder asestar de este modo, un golpe definitivo a los intentos de independencia lingüistica por parte de valencianos y baleares.





Resulta evidente que las personas mas capacitadas, no así las unicas legitimadas, para debatir sobre las lenguas y sus origenes, son aquellas que han realizado estudios de filología y/o historia. Actualmente no existe estudioso serio alguno que discuta el origen común de catalán, valenciano y balear o mallorquín, siendo asumido por todos un nexo de unión entre estas hablas y teniendo esta opinión caracter de verdad objetiva e irrefutable. No obstante esto, desde ciertos sectores baleares y desde la práctica totalidad de la ciudadania valenciana, se defiende la independencia de sus lenguas maternas respecto al catalán, enfrentandose así a la política lingüistica que los respectivos gobiernos autónomos mantienen siguiendo los dictados de sus universidades. De este modo, obtenemos dos opiniones respecto a la lengua, una, la universitaria, legitima y versada, poseedora de información privilegiada, y otra, la ciudadana, igualmente legítima pero que obtiene el apoyo de contados expertos nacionales.

Muchos son los que denuncian partidismos dentro de las universidades españolas y que estas estan al servicio de diversos intereses políticos, y pocos, a excepción de los altos cargos universitarios, los que se aventuran a poner la mano en el fuego por las mismas. Este supuesto es utilizado frecuentemente por el bando "heterodoxo" para justificar la posición respecto a la lengua por parte de los organismos universitarios en el caso del catalán. A pesar de esto, se prodria aducir que esta posición no se da tan solo en las universidades valencianas, baleares i catalanas, sino que es común en todas las universidades españolas, aunque no menos cierto es que en este tema concreto, la mayoria de universidades beben de los trabajos, documentos e investigaciones de las universidades cuestionadas, investigaciones estas que no han aportado nada nuevo, ni a favor ni encontra, desde que se comenzó a sostener que catalán, valenciano y mallorquin eran dialectos de una misma lengua, el catalán. ¿Es motivo este suficiente para dudar de lo que la ciencia tiene que decir al respecto? Evidentemente no. Bastaria con acudir a científicos fuera del radio de acción de estas supuestas presiones políticas y económicas para obtener una opinión lo mas imparcial posible. Esto mismo es lo que pensaron los organizadores del XVI Congreso Internacional de Lingüística y Filología románicas, obtener un refrendo por parte de especialistas internacionales en lenguas romances para acallar cualquier tipo de voz disidente. Nadie se atreveria a decir que toda la comunidad lingüistica mundial estaba "untada" con el dinero de la recién estrenada Generalitat de Catalunya y de la incipiente burguesia catalanista.

Pues bien, tan solo hizo falta intentar una vez una acción de tal calado. Durante el transcurso de una sesión plenaria del congreso en cuestión, la secretaria del Comité Organizador presento a firma a los 723 participantes el documento que al comienzo he transcrito. Del total de los participantes lo suscribieron 36, siendo de estos 7 miembros del comité científico formado por 22 especialistas, obteniendo así una respuesta objetiva a las pretensiones de valencianos y baleares.

Saludos cordiales.