Cita Iniciado por Cirujeda Ver mensaje
¿Y esto no se parece al argumento ontológico de San Anselmo?
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Argumento Ontológico de Anselmo de Canterbury [editar]

La versión del argumento ontológico de san Anselmo de Canterbury es quizá la más conocida de dicho argumento. Apareció en el segundo capítulo del Proslogion (1078) de dicho autor, en el que, aunque no expone un sistema ontológico, se muestra muy preocupado por la naturaleza del ser, distinguiendo entre seres necesarios (aquellos que no pueden no existir) y contingentes (aquellos que pueden existir, pero no necesariamente).
Anselmo presentó su argumento ontológico como parte de una oración dirigida a Dios. Comienza con una definición del propio Dios (o una necesaria asunción sobre la naturaleza de Dios):
"Pues creemos que [El Señor] es algo tan grande que nada mayor puede ser concebido." A continuación se pregunta si Dios existe:
"¿Entonces, acaso no existe tal naturaleza, pues algo ha llevado al mentecato a afirmar en su corazón: Dios no hay?" Para contestar a esto, trata primero de mostrar que Dios existe en el entendimiento:
"Mas, indudablemente, este mismo mentecato, cuando escucha esto mismo que estoy diciendo - que hay algo tal que nada más grande puede ser imaginado -, comprende lo que escucha, y lo que comprende está en su entendimiento, incluso aunque no comprenda que lo sea; pues una cosa es que algo esté en el entendimiento, y otra es comprender que una cosa es." Tras esto, Anselmo trata de justificar su asunción, usando la analogía de un pintor:
"Pues, cuando un pintor imagina de antemano lo que va a dibujar, alberga en su entendimiento lo que aún no ha hecho pero todavía no comprende que es. Pero cuando ya lo ha pintado, alberga en su entendimiento tanto lo que ya ha pintado como el hecho de comprender que ello es. Por tanto, incluso el más extravagante mentecato está obligado a admitir que, al menos en el entendimiento, existe algo tal que nada mayor pueda ser imaginado, pues, al esuchar esta afirmación, la entiende, y cualquier cosa que se entiende está en el entendimiento." A continuación, desarrolla la base del argumento ontológico:
"Y, ciertamente, algo tan grande que nada mayor pueda ser imaginado no puede estar únicamente en el entendimiento, ya que si sólo estuviera en el entendimiento, también podría imaginársele como parte de la realidad, y en ese caso sería aún mayor. Esto es, que si algo tal que nada mayor pueda ser imaginado estuviera únicamente en el entendimiento, entonces esa misma cosa tal que nada mayor pueda ser imaginado sería algo tal que algo mayor sí pudiera imaginarse, algo que no puede ser." Anselmo da así con la contradicción de la que extrae su conclusión:
"Ha de existir, por tanto, y más allá de toda duda, algo tal que nada mayor pueda ser imaginado, tanto en el entendimiento como en la realidad." A ese algo tal que nada mayor pueda ser imaginado lo llama Dios.

Versión moderna del argumento de San Anselmo [editar]

El argumento de Anselmo podría reformularse en las siguientes proposiciones:
1.Dios es, por definición, el mayor ser que puede imaginarse. 2.Hay más grandeza en la existencia tanto en la realidad como en el entendimiento, que en la existencia únicamente en el entendimiento de uno mismo. Ergo:
3.Dios debe existir en la realidad, pues si no existiera, no podría ser un ser mayor que nada mayor que pudiera imaginarse. Esta es una versión reducida del argumento de Anselmo. En rigor, la línea de razonamientos seguida por san Anselmo sería una reducción al absurdo como la que sigue:
1.Dios es aquella entidad tal que nada mayor pueda ser. 2.El concepto de Dios existe en el entendimiento humano. 3.Dios existe en la mente de uno mismo pero no en la realidad. 4.Si Dios existiera en la realidad, sería algo mucho más grandioso que la existencia de Dios en la mente propia. 5.Con base en [1], se sigue de [4] que Dios realmente debe existir. Al hablar de grandeza, el argumento pierde fuerza semántica que no obstante recupera si se sigue la línea de razonamientos de Descartes, en los que se propone a Dios como el ser más perfecto que pueda existir (aquél que carece de imperfección).

Segundo Argumento Ontológico de San Anselmo [editar]

En el tercer capítulo de su Proslogion, Anselmo ofrece otro argumento a priori sobre la existencia de Dios, esta vez basado en la idea de la existencia necesaria. Afirma que si Dios es tal que nada mayor pueda ser imaginado, es mejor ser necesario que ser contingente, y que por tanto Dios debe existir:
1.Dios es dicho ser tal que nada mayor puede ser concebido. 2.Es mayor ser necesario que no serlo. 3.Dios debe de ser, por tanto, necesario. 4.Si Dios es necesario, debe necesariamente existir.