Ordóñez, pues que fenomenal artículo nos has expuesto y por lo cual tengo que felicitarte - lo que no es cosa rara, vamos!
Como he escrito arriba, a nosotros los portugueses los bóeres no nos caen muy bien (y vice versa): desde el siglo XVI que holandeses y portugueses lo llevan difícil, muy difícil... ya de antes de la unión dinástica con España y por mucho tiempo, después de ella. Muchas cicatrices, mucha desconfianza, mucho desprecio que se reflecte, aún hoy, en la manera como miran los afrikaners hacia los inmigrantes portugueses en Sudáfrica.
Son muy racistas los bóeres; que no queden dudas a respeto. Pero en mi opinión eso no resulta en exclusiva de su herejía calvinista o hugonote. Basta que se observe la colonización belga en el Congo, más que la de otras potencias europeas. Buena parte de los colonos belgas eran valones - o sea, católicos (en la mayoría). Y la verdad es que África jamás vio colonización tan segregacionista y cruel como la belga.
También fueron racistas los portugueses y muchos lo son aún. Sobretodo por la convicción de que, amen de la evangelización, tenían los portugueses por misión gobernar una tierra porque los indígenas no tenían capacidad (tanto psicosomatica como cultural) para hacerlo. Todavía, el racismo de los portugueses nunca los ha impedido de abrazar un negro - y, por veces, de mucho más, como demuestra el mestizaje que se puede observar doquiera que un luso ha puesto pie.
Para los bóeres todavía, su presencia en África nada tiene que ver con evangelización, integración, dominio o gobierno. Tiene todo que ver con la obtención de una tierra prometida donde vivir segundo sus leyes y tradiciones. Así que se aleja de los bóeres el espíritu capitalista que es tan originariamente protestante y masón y que arrastra los ingleses en búsqueda del dominio mundial. Así que en la paradisíaca visión de su tierra prometida, a los bóeres los negros no hacen mucha falta y mejor estarían sin ellos.
Esta visión tan diferente de la presencia en África ha colocado a bóeres y ingleses en ruta de colisión. El malvado Cecil Rhodes ha lanzado el mote imperialista: From Cape to Cairo: rule Britannia! Los franceses deberían ser expulsados de Fachoda... y después de ser encontrado oro en Witwatersrand, miles de aventureros ingleses invadieron la "Tierra Prometida" del Transvaal.
Por ese tiempo, y desde la Conferencia de Berlin de 1888, Portugal se empeñaba en ocupar militarmente toda la tierra entre las actuales Angola y Moçambique, el llamado Bechuanaland que comprende, amen del actual Botswana, el actual Zimbabwe y parte de la actual Zambia. Se intentó hacer ver a los bóeres que era de su interese que se estableciera una tercera potencia en el África austral que moderara la codicia inglesa sobre aquél territorio y que a todos amenazaba.
Existió un aparente acuerdo: en 1889 Portugal cortó el acceso del tráfico del ferrocarril inglés al Índico y por su lado, los bóeres levantaron prohibitivas tajas aduaneras a la entrada de mercancías inglesas en Transvaal (en ruta para el Cabo)... parecía todo muy bien encaminado...
Al mismo tiempo que Portugal recibía un ultimatum de Inglaterra para abandonar todo el Bechuanaland y cedía vergonzosamente... al mismo tiempo, por la espalda, los bóeres financiaban y instigaban los zulus (vátuas) a sublevarse contra los portugueses en Moçambique. Muchos rifles que habrían de hacer falta en la segunda guerra contra los ingleses, los vendieron y dieron a los vátuas para atacasen a los portugueses.
Decenas de incursiones hicieron los vátuas contra colonos en la región de Lourenço Marques - actual Maputo... por fin, en 1895, unos pocos soldados de caballería bajo comando de Mouzinho de Albuquerque consiguen entrar en la capital vátua, Chaimite, y tomar prisionero su rey N'Gungunhane - en un de los episodios más heroicos de la caballería portuguesa.
Poco después recibirían los bóeres la paga por su traición... en en mismo año de 1895 empieza la sucia campaña inglesa para la ocupación de las dos repúblicas bóeres: el Dr. Jameson de la Compañía Británica de Sudáfrica hace su famoso "raid" que será detenido por las tropas bóeres. Paul Krüger recibe por ello las felicitaciones del Kaiser Wilhelm II de Alemania, lo que pone un poco acedas las relaciones entre los imperios inglés y alemán pero no asegura el apoyo alemán en caso de conflicto.
El pretexto para la invasión inglesa del Transvaal llega a ser ridiculo: Paul Krüger niega a los uitlanders los mismos derechos que a los ciudadanos bóeres... y esto es "intolerable" para lo gobierno de su majestad, la reina Victoria, que exige por ultimatum, los mismos derechos para todos los europeos a sur del río Zambezi... al contrario de Portugal, el Transvaal no cede...
Aunque estén de relaciones casi nulas desde el ultimatum de 1890, los ingleses solicitan pasaje para sus tropas en Moçambique para cercar los bóeres que, tras la "semana sangrienta" habían entrado en la provincia de Natal... y Portugal concede... como concede más tarde para el acceso de las tropas inglesas al Transvaal por el oriente... en 1902, todo estaba terminado...
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