Las banderas del período catalano-aragonés
La influencia de la Corona de Aragón en el Reino de Murcia, no por breve, dejó de ser intensa en muchos aspectos de los que hoy configuran nuestra personalidad: urbanismo, estructura de la propiedad (minifundismo frente al latifundismo de las conquistas castellanas), lengua, derecho, vivienda, agricultura, fiscalidad... Es por eso que el valor simbólico, como representativos de nuestra identidad, de los estandartes de ese período tienen una importancia mucho mayor que la que podría otorgarle la duración temporal estricta.

Pues bien. Existe un Portolano del cartógrafo mallorquín Angelino Dulcert en el que aparecen las enseñas de los reinos. Para el reino de Murcia aparece una bandera vertical de dos franjas, sin colorear, pero que hay que suponer amarilla con dos franjas rojas.

La concesión de pendón o bandera a los reinos no era costumbre catalana, sino castellana. Los reyes catalano-aragoneses sólo concedían sellos heráldicamente constituidos o bien ejemplares de los pendones o estandartes reales, muestra de honor y signo de soberanía, sin modificación alguna, y lo mismo concedidos a todo un reino que a una ciudad que a una humilde cofradía.

Es de suponer, basándose en el testimonio cartográfico aludido, que la primera bandera del reino de Murcia, tras la reconquista, sea la que aparece en la imagen.