Como bien dijera el R. P. Osvaldo Lira Pérez, adecuando su etimología a la realidad, la democracia no es más que el gobierno del demonio. Es clarísimo que la condición óptima para el gobierno del anticristo es la democracia. Forma de gobierno degenerada y genocida cuyos únicos frutos son: aborto, eutanasia, eugenesia, "legalización" de la homosexulidad, ateísmo, indiferentismo religioso, divorcio y un larguísimo etcétera de maldades execrables.
El binomio Cristianismo-Democracia es de imposibilidad metafísica. Quienes sostienen lo contrario lo hacen o bien por subnormales, por ignorancia invencible o por mala fe.
EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM
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