
Iniciado por
Ennego Ximenis
Yo, desde, el a veces osado púlpito de mi mente, he sostenido que todo aquel católico de España que mantenga en sus costumbres y ser, restos de aquella existencia pretérita de cuando las Españas eran grandes y los reyes dirigían sus mesnadas, es parte de una misma gens: un "español viejo", o un "cristiano viejo" (no confundir con los antiguos cristianos viejos) se identifique como falangista o carlista. Incluso metería en esta categoría étnica a aquellos conservadores o esos primeros socialistas útopicos que reaccionaban frente a la caida de un viejo orden y frente a la nueva tiranía liberal sin saber muy bien hacia donde, ambos a pesar de los engaños ilusivos de las ideas racionales que en su mente están, pueden seguir siendo españoles viejos en sus costumbres, carácter y ser. Evidentemente el pastor montañés asiduo de su rosario y arraigadísimo en sus ancestrales constumbres y comunidades, que cuando se daba la ocasión se alzaba fervoroso y salvajemente libre en armas (aquí unas hondas, ahí un mosquete y allá una daga vizcaina) levantando pendones por su Religión, por sus costumbres (fueros) y por su Señor, es más español viejo que un ex liberal de Madrid que ante el temor rojo se pone la camisa azul.
Aun así el falangismo lo veo como una especie de "tradicionalismo en las ciudades": trataba de defender lo que aun de viejamente español quedaba en el mundo ya modernizado. El carlismo arraigaba donde aun había sociedad premoderna.
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