Kontra una aclaración :



Como tú, opino que no es justificable bajo ningún caso la modita del desarraigo-hispanofobia que nos ha tocado padecer; no obstante, hay que analizar que eso, amén de hoy por hoy ser un sentimiento burgués y gratuito, tiene sus orígenes. Los separatistas no empezaron a ocupar cuotas de poder hasta el intervalo de la I República y luego en la II; para acabar consolidándose plenamente en la Constitución de Juancarlitos el Esquiador Abortista. Pero, con todo, tras el Conde Duque de Olivares hemos vivido siglos de políticas centralistas-estatalistas que han resultado totalmente antipáticas e inservibles para los pueblos que conforman España; dando lugar por ello a reacciones muy diversas y a regionalismos que, si más de un patriota de la época ( Pocos lo hicieron, como Menéndez Pidal, Menéndez Pelayo o Vázquez de Mella ) hubieran prestado más atención y comprensión; probablemente no se hubieran desvirtuado tanto. Realmente, el origen del problema ha estado en el centralismo/estatalismo, desde el Conde-Duque, el reformismo borbónico, la “ Restauración “ y el franquismo antes que en ese asqueroso separatismo. Y si no es justificable el separatismo, tampoco lo es el centralismo; pues al fin y al cabo son dos formas hechas del odio engendrado por la mísera Revolución Francesa que nada bueno ha aportado. No son los romanticismos regionales los que han destrozado a España; ni tampoco las “ tiranías feudales “; pues si bien en el Medievo o en el Renacimiento se cometieron barbaridades, existía un concepto y la figura de Dios que sobre la Sociedad reinaba; así lo entendieron fascismos místicos como los comienzos del Rex walón o la Legión Rumana; cosa que aquí no se desarrolló plenamente en ese contexto “ fascista “. La Hispanidad, como decía Maeztu, es Espíritu; y a partir de ahí es donde tenemos que empezar a ver lo que como españoles nos une para trabajar por nuestra reconstrucción; y entender de por qué esos fascismos estaban tan marcados de tradicionalismo y señalando siempre la idea de Universalidad Romana que también se situó en la Italia. ( Frente a los exabruptos “ nordicistas “ )



No concuerdo a día de hoy con “ Euskadi “ ( Históricamente las Provincias Vascongadas; ni siquiera unidas políticamente, cada una con pacto foral con Castilla; eso sí, quizás no sea del todo incorrecto el “ Euskal Herria “ como viejo concepto etnocultural ); ni con “ Els Països Catalans “ ( Ni tan siquiera con esa burda modita que tanto impera en la Historiografía actual de “ Confederación Catalano-Aragonesa “; pues este término modernista encubre la realidad : La Corona de Aragón con el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de las Mallorcas y el Reino de las Dos Sicilias, que es la historia que de verdad existió ) ni “ Extremadura “ ni “ Andalucía “ como engendros políticos; o de similar calibre como “ Comunidad de Madrid “, “ La Rioja “, “ Castilla y León “ o “ Cantabria “; pero las cosas no se pueden dejar como estar; España no va bien y hay que aportar soluciones.



La Foralidad a día de hoy no puede ser entendida como exacciones fiscales del pasado; sino como nuestra esencia política que, a partir de la mera organización municipal y el reconocimiento del trabajo ( Expresada en la tradición romana-católica del gremialismo o sindicalismo ) avancemos social y políticamente en pro de esa nueva España pero basada en su esencia, adaptadas a los nuevos tiempos por la lógica. Como pasa con el Foralismo, pasa con otros tantos conceptos.



Yo creo que la Revolución Liberal no fue ni por asomo “ necesaria “ y que, por tanto, en aquella época debería haber triunfado la Contrarrevolución ( Llámese Carlismo, Sönderbund, Vandée, o ciertos aspectos de los Confederados ); esto a día de hoy es otro cantar; no obstante te lo expongo como individual detallismo porque no deja de ser un punto de partida para con una interpretación histórica.



Un saludo.