Sobre el valor de los localismos en el arte esto escribía el teórico Juan Eduardo Cirlot en el - Diccionario de los ismos - año de 1949:
Localismo:
Tendencia a supervalorar lo local geográfico, con sus particularidades y anecdotismos; con frecuencia este movimiento alcanza proporciones que, a su luz tan condicionada, parecen superiores a su entidad real.
Ello sucede porque en toda creación hay no sólo una perspectiva inherente, sino también un sistema de límites culturales que son emanados a tanta mayor distancia cuanto más profunda es la raíz creacional.
Esta ley se basa en la misma condición humana y en la estructuración del yo: y se ve confirmada por la evolución de los auténticos creadores cuya trayectoria los lleva siempre de lo particular a lo general, de las características nacionales a las de universalidad.
Por el contrario, en los localismos hay una fatal caída hacia la pequeñez del mundo-límite en el cual se hallan enclavados y si, a veces, técnicamente, logran calidades de consideración, pronto se determina la minusvalía de éstas, por falta de servicio a una gran idea de función total.
Los artistas que se limitan a lo regional son el más claro exponente de ello y aun cuando en ocasiones consigan alcanzar fama en países extranjeros por encontrar ambientes concomitantes con el que contribuyó a su formación, su importancia se deshace bajo la crítica severa de los puros significados últimos, de cuyo lenguaje no entienden una sola palabra.
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