La vida sigue igual: el tabú para los regeneracionistas de entonces era el "sistema liberal y los derechos políticos" (o sea, mantener los privilegios de sus amigos vividores de la política); y para los regeneracionistas de ahora el único tabú es el 'Estado de las Autonomías' (es decir, además de los vividores de la política en Madrid, como entonces, también mantener a sus amigos vividores de la política en la periferia).Como a casi todos los demás regeneracionistas, no se le pasaba por la mente acabar con el sistema liberal. En el caso de Costa, ni se le ocurría sugerir las reformas del catalanismo, o en alguna frase ambigua de Polavieja o de Silvela sobre el sistema de representación. Por el contrario, en cuanto a los “Derechos políticos”, se imponía el mantenimiento del statu quo. “Ha pasado ya la moda de llamar pestilencia y abominación a la democracia. Valgan poco o valgan mucho, el Parlamento, el Jurado, los derechos individuales y el sufragio universal constituyen una legalidad común a toda Europa, han costado caudales inmensos y torrentes de sangre a dos generaciones; y creemos que sería un atentado contra el país reponerlos al estado de problema y complicar las preocupaciones presentes con otras que no son ya o que no son todavía cuestión fuera de la Universidad o de la Academia.”
¿Quién, ante el planteamiento de una hipotética eliminación de las "Autonomías", no ha oído esto mismo: "Creemos que sería un atentado contra el país reponer el problema y complicar las preocupaciones presentes con otras que no son ya"?
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