Éstas son algunas frases y consejos de San Juan de la Cruz que han tenido mucho significado para mi:

1. "En el atardecer de nuestra vida seremos juzgados en el amor."
2. "El amor de Dios en un alma pura y sencilla casi frecuentemente está en acto."
3. "La Fe y el Amor te conducirán al refugio de Dios por caminos que desconoces."
4. "Mucho se agrada Dios en el alma a quien ha dado su Gracia, porque en ella mora bien agradado, y ella está con Él engrandecida y honrada."
5. "Dios es como la fuente, de la cual cada uno coge como lleva el vaso". (mi traducción: "Ra Nthioo cuu tava iin ndoyo, ndaa iin ta iin yo quihin ndutaya, vati tacan ndiso yo yachin yo.")
6. "La Caridad es a manera de una excelente toga colorada, que no sólo da gracia, hermosura y vigor a lo blanco de la Fe, y verde Esperanza, sino a todas las virtudes: porque sin Caridad, ninguna virtud es graciosa delante de Dios." (que traduje a la lengua de mi pueblo así:
"Tachan cuni mani yo chi ndihi tahan ñivi cuu yoso cuhva ya: iin sahma cuahan ta taqui xaan cha ña mani cua cuhva chi tumanini, sii xaan ta tundee ini chihin cha cuu cuichin Fe chi ra Ntioo, ta ndita ini yo cha cuu cuii, vati tahan va cuhva chi chi ndihi cha cuu vaha ta cuiti: vati tu ñahni caridaáya, ni iin virtuú cua cuu sii xaan iti nuun ra Ntioo". )


El consejo:

"[...] Tenemos figura bien al vivo en Génesis, donde se lee, que queriendo el Patriarca Jacob subir al monte Betel a edificar allí a Dios un altar, en que le ofreciese sacrificio, primero mando a sus gentes tres cosas: la primera que arrojasen de sí todos los dioses extraños. La segunda que se purificasen. La tercera que mudasen sus vestiduras: Iacob vero, convocata omni domo sua ait: Abjicite deos alienos, qui in medio vestri sunt, et mundamini, ac mutate vestimenta vestra." [Gén 35:2]
En las cuales tres cosas de da a entender, que el alma que quisiere subir a este monte (de perfección), ha hacer de sí misma altar en él, en que se ofrezca a Dios sacrificio de amor puro, alabanza y reverencia pura, primero que suba a la cumbre del monte, ha de haber perfectamente hecho las tres cosas referidas. Lo primero, que arroje todos los dioses ajenos, que son todas las extrañas aficiones y asimientos. Lo segundo que se purifique del dejo, que han dejado en el alma estos dos apetitos [...] Y lo tercero, que ha de tener para llegar a este monte, es las virtudes mudadas. Las cuales [...] se las mudará Dios de viejas a nuevas, poniendo en el alma un nuevo entender de Dios en Dios, dejado el viejo entender del hombre, y un nuevo amar a Dios en Dios [...]"

[Subida del Monte Carmelo Lib. I, cap. v]