alabras del Millán Astray a un Capitán de Requetés
Salamanca, Claustro de la Universidad
III CONGRESO NACIONAL DE ESTUDIANTES CARLISTAS
(26 de enero de 1937)
A don Jaime del Burgo, Capitán de Requetés:
«Carlistas, Soldados sin manchas, que habéis mantenido vuestros cuadros militares como se mantiene el honor, muy alto, por encima de toda política...
Vosotros, carlistas, habéis recibido el espaldarazo de La Legión. Así lo atestiguan los millares de tumbas sobre las que florecen Boinas rojas, que cubren los campos de héroes que murieron en un estrecho abrazo...
Sois, carlistas, lo más puro. Sois la maravillosa pureza de unos ideales conservados a través de generaciones para España. Tenéis un blasón inmaculado, carlistas. Vuestras actuaciones, jóvenes Requetés, no se han manchado con el lodo de la política. Seguid así, sin ambiciones, luchando, sacrificándoos, en aras de un solo ideal: España...
Seguid como hasta ahora, amándola por encima de todo, y llevando como meta el sacrificio por ella. Sois luchadores. Luchadores por acción y luchadores por Tradición, y ser luchador supone una pureza más».
Luis Togores, «Millán Astray Legionario», La Esfera de los Libros, 2003, pp. 351-352.
LXXXVI Aniversario de la fundación de La Legión
El 20 septiembre de 2006, se celebraba el LXXXVI Aniversario de la fundación de La Legión española, del Tercio de Extranjeros.
¿Por qué celebrarlo? Aunque La Legión se fundó bajo el régimen liberal del usurpador Alfonso (XIII), nunca hizo armas contra el Rey legítimo (a diferencia de otras unidades del Ejército de Tierra y de la Armada). Fue mal vista por los viejos jefes, ineptos y masonazos, del Ejército liberal; y pronto, en cuanto la permitieron entrar en acción, los dejó en evidencia. Porque su fundador, don José Millán Astray y Terreros, fue un patriota sincero y –contra cierta leyenda– un militar competente y culto.
Porque se fundó para defender la España africana; porque en la Cruzada de Liberación, constituyó junto a los Tercios de Requetés la columna vertebral del Ejército nacional.
Porque acogiéndose al fuero legionario, muchos carlistas perseguidos, bajo el alfonsinismo, la república y el franquismo (honramos al Comandante Franco, cofundador de La Legión; no al Jefe de Estado) encontraron en La Legión refugio y puesto de honor. Entre ellos, el propio Abanderado de la Tradición, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, quien con el nombre Enrique Aranjuez sirvió en el Tercio «Gran Capitán», Primero de La Legión.
Muchos otros carlistas, sin necesidad de persecución, sirvieron también en La Legión, por su limpio y glorioso historial. Entre ellos, dirigentes y militantes actuales de la Comunión Tradicionalista.
Los gobiernos democráticos han privado a La Legión de prácticamente todas sus características particulares. La han humillado, la han reducido a una unidad más –algo mejor, quien tuvo retuvo– de sus Fuerzas Armadas/ONG. Y hoy, cuando más nos hace falta, para contener a la morisma; cuando debería estar, junto con otras unidades de los tres Ejércitos, en las costas africanas, impidiendo la invasión de las Islas Canarias que está teniendo lugar; cuando el Gobierno de la nación se entrega a los terroristas separatistas, en lugar de vencerlos por las armas (pues el terrorismo etarra es un tipo de guerra; completamente ilícita e irregular, pero guerra al fin)... O se la retiene en la Península, o se la envía a misiones internacionales, bajo mandato de la ONU o de la OTAN, en las que no debería estar ni un solo militar español. Que el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, patrono del Tercio de Extranjeros, nos guarde.
¡Viva España! ¡Viva La Legión!
Arenga del Teniente Coronel Millán-Astray, Jefe del Tercio de Extranjeros
(Beni Arós, Protectorado Español de Marruecos, abril de 1921)
¡Caballeros Legionarios! Sí. ¡Caballeros! Caballeros del Tercio de España, Sucesor de aquellos Viejos Tercios de Flandes:
¡Caballeros!... Hay gentes que dicen que antes que vinierais aquí erais... Yo no sé qué, pero cualquier cosa menos Caballeros; unos erais asesinos y otros ladrones, y todos con vuestras vidas rotas, ¡muertos! Es verdad lo que dicen. ¿Quiénes sois vosotros? Los Novios de la Muerte. Los Caballeros de La Legión. Os habéis lavado de todas vuestras faltas, porque habéis venido aquí a morir y ya no hay más vida para vosotros que ésta Legión. Pero debéis entender que sois Caballeros Españoles, todos. Como Caballeros eran aquellos otros Legionarios que, conquistando América, os engendraron a vosotros. En vuestras venas hay gotas de la Sangre de aquellos aventureros que conquistaron un mundo y que, como vosotros, fueron Caballeros, fueron Novios de la Muerte.
¡Viva la Muerte!
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