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Tema: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

  1. #21
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cita Iniciado por Ramón de Bonifaz Ver mensaje
    Si recuerdas mi intervención ya advertí, en mi segunda o tercera intervención en este foro (que además creo que has expuesto más arriba en este hilo) sobre este punto en particular, lo que subrayo en negrita de la cita, en lo referente a la posible manipulación autonómica que, en parte desde el mini Estado regional-centralista (mi opinión sobre la cuestión territorial es bastante similar a la que acaba de exponer Hyeronimus, también sostengo que si algo hacen las autonomías es precisamente replicar los males del Estado centralista liberal a pequeña escala) para, en realidad, falsificar la propia realidad histórica de La Montaña, que no es sino la Montaña cristiana, la Montaña de los concejos y las Juntas con unos de los niveles de autogobierno y participación popular mayores de la Historia (prueba es que un reino de hombres libres por excelencia como fue, durante siglos, el reino de Castilla, tiene su origen en La Montaña), el ser la fundadora de Castilla (los vascongados también, pero considero que el elemento montañés fue más decisivo que el vascongado en la génesis de lo castellano) y, junto a la heroica Asturias, la no conquistada, así como ser una parte fundadora y fundante determinante de la Tradición Hispánica desde la propia obra del Beato de Liébana en el histórico valle de Liébana, en en el monasterio San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio de Liébana, en el municipio de Camaleño, uno de los municipios del valle lebaniego), la Montaña la reconquistadora para la Cristiandad y la repobladora, así como ser los grandes marinos que La Montaña dio a Castilla y por tanto a las Españas, ora en los duros Mares del Norte, ora en la reconquista de Sevilla, ora en la conquista y evangelización del Nuevo Mundo desde sus comienzos (no muy lejos de mi valle se halla la villa marinera de Santoña, cuna del navegante y cartógrafo don Juan de la Cosa, que participó en varios de los primeros viajes de los españoles al Nuevo Mundo y que de hecho murió en la última expedición en que participó, donde hoy se yergue Turbaco en el Estado colombiano). Ésa es la auténtica Montaña histórica y no la pseudo-Cantabria que tratan de revivir algunos agentes con intereses, digamos que cuanto menos espúreos, como suele ser en toda manipulación interesada de la Historia.

    En Cantabria sí es más corriente el regionalismo pero hasta el momento un sano sentimiento de amor y lealtad a la patria chica ello no se ha convertido, afortunadamente y hasta ahora, en ningún separatismo anti-español hasta el momento (sí, hay separatistas cántabros, pero son muy minoritarios, calculo que incluso en el pequeño foco falangista de Santoña halla más gentes que en el nacionalismo cántabro. En ningún momento ha obtenido partido político nacionalista o separatista cántabra escaño alguno en el Parlamento regional hasta ahora).


    Estimado Ramón: no me queda más nada más que estar de acuerdo y subscribir todo lo que has dicho en tu muy acertado y veraz comentario.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  2. #22
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    La Toma de Sevilla:

    image.jpg image.jpg image.jpg


    De cómo el rey don Fernando mando a Remont Bonifaz que fuese quebrantada la puente de Triana, et de cómo la quebrantó con las naves: "… et mando a Remont Bonifaz, con quien se conseio et otros que y fueron llamados que eran sabidores de la mar, que fuesen ensayar algun artifiçio commo les quebrantasen por alguna arte la puente, si podiesen, porque non podiesen unos a otros pasar. Et el acuerdo en que se fallaron fue este que fezieron: tomaron dos naves, las mayores et mas fuertes que y avie, et guisaronlas muy bien de todo quanto mester era para fecho de conbater. Esto era en dia de sancta Cruz, tercer dia de mayo, en la era de mill et dozientos et ochenta et seys; et andava la era de la Encarnaçion del Sennor en mill et dozientos et quarenta et ocho annos. Et esse Remont Bonifaz, guisado muy bien, entro en la una nave con buena conpanna et muy guisada de muchas armas; en la otra nave entraron aquellos que se don Remont Bonifaz escogio, omnes buenos et buena conpanna et bien guisada. et la nave en que don Remont yva, descendio muy mas ayuso que la otra. Et el rey don Fernando, en crencia verdadera, mando poner ençima de los mastes desas dos naves sendas cruzes, commo aquel que firme se avia de toda creençia verdadera.../...La nave que primero llego, que yva de parte del arenal, non pudo quebrantar la puente por o acerto, pero que la asedo yaquanto; mas la otra en que Remont Bonifaz yva, desque llego fue dar de frente un tal golpe que se passo clara de la otra parte"Continua la crónica resaltando que en este hecho: “.../...consistió toda la victoria, porque los moros desde aquella hora conocieron ser vencidos".

    http://yaguegarces.blogspot.com/2009...rimer.html?m=1
    Última edición por Michael; 18/07/2013 a las 11:04
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  3. #23
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cita Iniciado por Ramón de Bonifaz Ver mensaje
    Si recuerdas mi intervención ya advertí, en mi segunda o tercera intervención en este foro (que además creo que has expuesto más arriba en este hilo) sobre este punto en particular, lo que subrayo en negrita de la cita, en lo referente a la posible manipulación autonómica que, en parte desde el mini Estado regional-centralista (mi opinión sobre la cuestión territorial es bastante similar a la que acaba de exponer Hyeronimus, también sostengo que si algo hacen las autonomías es precisamente replicar los males del Estado centralista liberal a pequeña escala) para, en realidad, falsificar la propia realidad histórica de La Montaña, que no es sino la Montaña cristiana, la Montaña de los concejos y las Juntas con unos de los niveles de autogobierno y participación popular mayores de la Historia (prueba es que un reino de hombres libres por excelencia como fue, durante siglos, el reino de Castilla, tiene su origen en La Montaña), el ser la fundadora de Castilla (los vascongados también, pero considero que el elemento montañés fue más decisivo que el vascongado en la génesis de lo castellano).
    Al hilo de esto, por ejemplo en la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, en la llamada Junta de Cuarentales (especie de órgano de gobierno de la institución) la composición de sus 40 miembros se hacía del siguiente modo:
    - Los pueblos de la Comunidad (agrupados en los llamados sexmos), mandaban sus representantes, la elección se hacía mediante voto de todos los vecinos con "casa abierta" en el lugar.
    - En la Ciudad, más industrial, las personas votaban dentro de sus respectivo gremios.
    Además, mandaban representantes a la Junta:
    - Los descendientes de los 2 linajes considerados fundadores de la Ciudad.
    - Los "montañeses", que agrupaba a los descendientes de La Montaña y Burgos.
    - Los "vizcainos", que agrupaba en general a los descendientes de las provincias vascas.

    Tradicionalmente, se considera que en Segovia el grupo de los "vizcainos" fué mayor y más importante que el de los "montañeses".

  4. #24
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    RAMÓN BONIFAZ AYUDÓ AL REY FERNANDO III EL SANTO A
    CONQUISTAR SEVILLA. EL TÍTULO DE ALMIRANTE “HOMBRE DEL
    MAR” FUE UTILIZADO POR VEZ PRIMERA Y ADOPTADO POR TODAS
    LAS MARINAS DEL MUNDO.






    En el escudo de la ciudad de Santander está incluida la famosa “Torre del Oro” de Sevilla. También está representada Sevilla en el escudo de armas de San Vicente de la Barquera, Laredo, Castro Urdiales y Santoña.


    Los hombres montañeses y sus naves, construidas en astilleros del Cantábrico el año 1247, fueron los que rompieron el puente de barcas y de cadenas que cerraba el río Guadalquivir entre Sevilla y Triana. Gesta histórica importantísima que logró para Fernando III el Santo la conquista de la ciudad de Sevilla gobernada por el rey Axataf.


    En la iglesia de Santa María, de la villa de Laredo, en el centro de la iglesia, junto a la bóveda, cruzándola, hay una cadena de las que unía el puente de barcas de Sevilla a Triana. Desde entonces, las relaciones entre montañeses santanderinos y sevillanos han sido de cordialidad extrema, porque estos vínculos son de amor y de agradecimiento, por parte de los andaluces, a los que vinieron por el río, con su escuadra, para librarnos del yugo musulmán.


    Ramón de Bonifaz y Camargo nació en Burgos el año 1196. Marino y mercader, navegó por el Mediterráneo y se estableció en Burgos. Enviudó muy joven. Se casó en segundas nupcias y tuvo dos hijos, ganó dinero y compró casas en la ciudad castellana que le vió nacer, cerca de la catedral, en la calle Cantarranas, hoy calle del Almirante Bonifaz. También fue nombrado alcalde de Burgos.


    El rey Fernando III el Santo se entrevista con Bonifaz el año 1246 en Jaén. “Un omne de Burgos”, según la “Primera Crónica General” descrita por Ramón Menéndez Pidal.


    La entrevista es secreta. El Rey le encarga que prepare una flota lo más presto que pudiese, para entrar por el Guadalquivir hasta Sevilla, y lo nombra “Primer Almirante de la Armada Castellana”.


    En Santander, Laredo, Santoña, San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales, se trabaja con ahinco, preparando barcos y hombres para la toma de Sevilla.


    Al nombrar a Bonifaz Primer Almirante de la Escuadra, se creó la palabra “Almirante”, de origen musulmán, que quiere decir “señor del mar”. Luego este término lo acogieron todas las marinas del mundo.


    Desde el mes de marzo hasta agosto de 1247 se organizó la gran escuadra. Se bordeó la península ibérica por las costas portuguesas hasta que en el mes de agosto pusieron vista a la desembocadura del Guadalquivir, en bonanza. Allí se encontraron con naves musulmanas, librándose una batalla con la victoria de los de Santander.


    Siguieron las escaramuzas y las batallas navales en el curso del Guadalquivir.


    Fernando III el Santo estaba en el campamento de Bellavista, sitiando Sevilla. Al tener noticias que la escuadra de Bonifaz estaba en aguas del Guadalquivir, decide ir a verlo por el “Vado de las Estacas”. El 16 de agosto abraza a Bonifaz.


    Siguen las batallas con gran éxito para los montañeses.


    Aguas arriba, es Bonifaz quien va al encuentro del rey a la altura de Bellavista, en el castillo de Guadaira, en presencia del gran maestre de Santiago. Pelayo Pérez Correa; de Garci Pérez, Suárez Gallinato y otros capitanes. Allí se ultima, en secreto, la conquista de Sevilla.


    La escuadra, con vientos favorables, se acerca a la ciudad. Dos naves realizan el ataque para romper el puente de barcas y cadenas entre Sevilla y Triana. Una, mandada por Bonifaz; la otra, por Roy Pérez de Avilés. Éste, embiste con su navío y golpea con fuerza contra el puente. No hay resultado satisfactorio. Las flecha, arcabuces y balas de cañón surcan el aire contra las naves. Bonifaz viene detrás. Espera vientos más fuertes. Se levanta, pasada media hora, una corriente propicia y la nave de Bonifaz, a manera de ariete, ya preparada para este ataque, se lanza contra el puente.


    Se rompen las cadenas… Era el 3 de mayo de 1248, día de la Invención de la Santa Cruz. Detrás de esta nave entraba la escuadra, río arriba. Las tropas conquistaban Sevilla.


    El rey Axataf se rindió el 23 de noviembre de 1248. El 22 de diciembre entraba triunfante en la ciudad de la Giralda, el ejército cristiano. Las órdenes militares de Santiago, Calatrava, San Juan y el Temple, con sus banderas y estandartes. El clero, con una preciosa carroza con la imagen de la Virgen que siempre acompañaba a Fernando III. Y éste, a caballo, con la espada desnuda “¡Sevilla por D. Fernando III!”, se aclamaba sin cesar… “Ichbiliah” empezaba a ser Sevilla.


    Ramón Bonifaz se instala en la capital Hispalense, construyendo, junto con los montañeses de Cantabria, astilleros a orillas del Guadalquivir, asegurando así la salida al mar, organizándose el comercio marítimo con otras ciudades.


    Cargado de fama, Bonifaz vuelve a Burgos, su ciudad natal, donde muere en 1256, con 60 años de edad.


    En 1948 Sevilla celebró con fastuosidad los siete siglos de la Fundación de la Marina Castellana. Envió a las ciudades del norte que intervinieron en la construcción de las naves que conquistaron Sevilla y en su apoyo humano, a sus representantes: Manuel Bermuda, por el Ayuntamiento; Francisco Ruiz Esquivel –mi padre– por la Diputación Provincial; y José Sebastián Bandarán, capellán real, por el Cabildo de la catedral de Sevilla. Portaban, el Pendón de San Fernando; su espada victorioso y una reliquia del gran rey. Desde la ría de Marín hasta Santander, recibieron los representantes sevillanos muestras de cariño y acogida. Sevilla ofreció a Santander y a la Montaña, con motivo del VII Centenario de la Conquista de Sevilla y de la fundación de la Marina Castellana, una reproducción de la Virgen de las Batallas que siempre llevaba San Fernando en sus conquistas, que se halla en la Catedral de Sevilla, para que fuera instalada en la Catedral de Santander.


    En Burgos existe una lápida en la Puerta de la Torre, situada sobre el arco de Santa María, que dice: “A Ramón Bonifaz, “un ome de Burgos” y Alcalde. La ciudad le agradece la gloria de viriles proezas al frente de los marinos del mar cántabro en la conquista de Sevilla, lograda por San Fernando Rey. 1248-10-IX-1948”.


    Gloria y honor al primer almirante de Castilla, Ramón Bonifaz.


    Sevilla, Castilla, Santander y sus villa, y la Armada Española, le honran con su memoria.


    Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  5. #25
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Carlismo Montañés:


    Carlismo en Cantabria: ¿Por qué este blog?


    Este blog tiene varios OBJETIVOS.


    1. Ayuda y guión para mis investigaciones y base para futuros libros y artículos.


    2. Servir de ayuda a otros investigadores, especialmente con la sección de Bibliografía.


    3. Dar a conocer al público general lo que fue y es el carlismo y, en concreto, el carlismo en Cantabria, del que poco se ha escrito.


    4. Demostrar que las nuevas tecnologías son una buena herramienta para la investigación histórica y su divulgación.


    Pero a la vez defiendo que sigue siendo necesaria y esencial la investigación de archivo, de biblioteca y la lectura infatigable. Como dice Alejandro Llano, "el aposento de la persona culta es la biblioteca, no mister Google".


    ¿QUÉ ES EL CARLISMO?


    (en construcción)


    El carlismo es un movimiento antiliberal, una reacción frente al liberalismo y sus consecuencias. Marcial Solana, cántabro tradicionalista, escribió que "el liberalismo convierte el orden moral en una abstracción sin realidad". Por eso los carlistas son "antiliberales".


    Otras páginas explican mejor algunos aspectos que pueden llamar la atención del gran público:


    - ¿Por qué la boina?


    "De boinas blancas a boinas coloradas", en el blog "Libro de Horas y Hora de Libros" de Barandán
    "La boina y los vascos", de Olga Macías


    - ¿Qué es el Oriamendi?

    Marcha de Oriamendi
    Oriamendi en castellano
    Oriamendi en euskera


    ----
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    Antonio Aparisi

  6. #26
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Testimonio: Rafael Ferrando, requeté destinado en Santander
    "Cuando terminó la guerra, todos los requetés del Tercio regresaron a sus casas salvo los que estábamos en quintas, que nos mandaron al 53 Regimiento de Infantería, primero a Bilbao y luego a Santander.


    Recuerdo que allí, en Santander, se preparaba una visita oficial de Franco y los carlistas llenamos las calles por donde iba a pasar el Generalísimo de carteles en los que se defendía la independencia de la Comunión Tradicionalista frente a la Unificación. Nos detuvieron por aquello y, como represalia, a mí me destinaron al Servicio Especial del Estado Mayor, un puesto nada agradable, ya que nuestro cometido era buscar y detener antiguos republicanos con delitos de sangre. Recuerdo que apresamos a la “Ojo de Piedra”, una proxeneta que regentaba una casa de prostitución de niñas. Cuando detuvimos a aquella mala mujer, que se quedaba con el dinero de las chicas y las obligaba, las mandamos de regreso a sus casas mientras salían llorando de aquel lugar terrible.


    Otro hecho terrible que me tocó fue el incendio del año 41. Recuerdo que una noche comenzaron a caer del cielo briznas encendidas y pude ver cómo estaba en llamas toda la parte de la catedral. Eran las nueve de la noche, y me di cuenta de que en la calle de San Francisco y en la de La Blanca, muy estrechas, los vecinos no se habían enterado del incendio. Fui corriendo, de portal en portal y de vivienda en vivienda, gritando y avisando a la gente para que saliera huyendo y se dirigiera al Teatro María Lisarda, donde se podrían refugiar.


    También en esos meses en Santander pude fundar el Centro de Apostolado Castrense, el primero de España de ese tipo, y entré en la Junta local de Acción Católica."


    Fuente y más información: Fundación Ignacio Larramendi - Requetés, de las trincheras al olvido


    Carlismo en Cantabria: Testimonio: Rafael Ferrando, requeté destinado en Santander
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    Antonio Aparisi

  7. #27
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Ángel de los Ríos, un quijote montañés
    "Anguloso como hecho de raíces de árbol, me dice quien alcanzó a conocerlo en su ancianidad, no guarda sólo parecido físico con Don Quijote. También era quijotesco su espíritu. Del hidalgo inmortal tenía este otro hidalgo cántabro el caráter aristado, la sed de justicia, los generosos impulsos, el prurito de ayudar al débil, el profundo respeto a la mujer. Al igual que Don Quijote, fue el Señor de Proaño un inadaptado, víctima de sí mismo, de sus ideales en pugna con la vulgaridad y la prosa de la vida, que acaban por imponerse casi siempre. La lectura y el campo, la pluma y la tierra, el cuidado de la hacienda y el cultivo del intelecto. Un carácter retraído, hosco y la generosidad sin límites, que le hace socorrer a los necesitados, exponiendo a veces la propia vida por salvar a un semejante, en trance de perecer bajo el temporal de nieve".


    Agustín de Figueroa, marqués de Santo Floro / El Señor de Proaño, ABC, 10 de febrero de 1960.

    Carlismo en Cantabria: Ángel de los Ríos, un quijote montañés
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    Antonio Aparisi

  8. #28
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cita Iniciado por Paco Ver mensaje
    Al hilo de esto, por ejemplo en la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, en la llamada Junta de Cuarentales (especie de órgano de gobierno de la institución) la composición de sus 40 miembros se hacía del siguiente modo:
    - Los pueblos de la Comunidad (agrupados en los llamados sexmos), mandaban sus representantes, la elección se hacía mediante voto de todos los vecinos con "casa abierta" en el lugar.
    - En la Ciudad, más industrial, las personas votaban dentro de sus respectivo gremios.
    Además, mandaban representantes a la Junta:
    - Los descendientes de los 2 linajes considerados fundadores de la Ciudad.
    - Los "montañeses", que agrupaba a los descendientes de La Montaña y Burgos.
    - Los "vizcainos", que agrupaba en general a los descendientes de las provincias vascas.

    Tradicionalmente, se considera que en Segovia el grupo de los "vizcainos" fué mayor y más importante que el de los "montañeses".
    Es interesante lo comentas, en La Rioja (aunque las instituciones naturales a las comunidades humanas del territorio que hoy ocupa esa autonomía no eran Comunidades de Villa y Tierra) también el "partido de los vizcaínos" fue más influyente, numeroso y relevante que el "partido de los montañeses". No obstante esto tampoco era así en otros lugares de Castilla, por ejemplo y si no me equivoco, en el Burgos no montañés (la "Montaña burgalesa" era estrictamente el norte de lo que hoy es esa provincia, esto en términos geográficos, en términos administrativos lo que hoy es administrativamente el este de Cantabria y Burgos formaban partede una misma jurisdicción). No me refería estrictamente, sino a lo que podríamos llamar "la cosmovisión castellana", que considero, si bien es relativamente acertada la cita de Sánchez Albornoz "Castilla y los castellanos fueron el fruto de la simbiosis racial y cultural de lo cántabro, lo vasco y lo godo", tiendo a pensar que, especialmente en el aspecto cultural (en el aspecto demográfico no dispongo de datos suficientes, si bien está claro que ambos pueblos fueron vitales para la fundación de Castilla), lo montañés es más significativo que lo vascongado en la génesis de lo castellano, prueba es que los propios castellanistas incluyen a Cantabria en su concepción de Castilla y no así a Vascongadas, por poner un ejemplo). La causa de ello en mi opiniónes que es en La Montaña (incluyendo el norte de lo que hoy son las provincias de Palencia y Burgos) donde, por ejemplo, se extendía en su práctica totalidad en sus inicios el condado de Castilla en tanto que germen del reino que luego se alzaría hasta conseguir ser prácticamente el reino (especialmente tras la unión dinástica definitiva con el reino de León en el siglo XIII, ya en la persona de Fernando III el Santo) más poderoso de entre los reinos y Estados españoles, siendo la incorporación de Vizcaya a la Corona castellana más tardía siempre en un régimen de relación con la misma distinto al de la Montaña, parte del reino y del condado desde sus inicios.

    Michael, sobre el carlismo montañés. Antes Jasarhez hablaba de la oposición entre "dos Cantabrias" ya a finales del siglo XVIII, su síntesis me parece relativamente acertada. En el siglo XIX persistió esa división social: por un lado una Cantabria costera donde ya hay una burguesía comercial relativamente floreciente e imbuida ya por las tesis y doctrinas liberales (al igual que la había también en por ejemplo la ciudad de Bilbao a pesar de que el resto de Vizcaya fue durante varias décadas todo un auténtica reducto carlista), esta Cantabria incluirían villas costeras como Santander, Santoña, Laredo o Castro Urdiales. Esta burguesía luego también estaría, por ejemplo, tras la fundación del Banco de Santander, en gran parte gracias a fondos financieros y recursos obtenidos en el Nuevo Mundo por los españoles americanos de ascendencia montañesa en ultramar, hay que recordar que montañeses, así como vizcaínos o asturianos, jugaron un papel determinante en la composición de las capas altas de la sociedad de la América española. La masonería y las ideas de cuño tanto afrancesado como anglosajón también tenían en estos lugares su influencia, relacionado en gran parte a la citada clase social. Otra de las pegas que se puede poner tanto a los elementos ya mencionados como posteriormente a los llamados "indianos" (emigrantes a la América Hispana, una vez ya consumada su separación de la Monarquía, indianos procedentes sobre todo del norte de la España europea, que conseguían hacer fortuna en ultramar, esta figura fue relativamente frecuente por estas tierras hasta ya bien entrado el siglo XX) fue el haber sido seducidos y vinculados a la masonería y ayudar a su penetración en sociedades católicas y tradicionales como hasta el siglo XIX eran, en gran medida, Asturias, La Montaña y sobre todo Vizcaya. La conexión de la burguesía comercial de Santander con el mundo anglosajón a través del puerto comercial también jugaría su papel, por lo tanto, esta burguesía fue, fundamentalmente, el bastión del régimen de la usurpación liberal en La Montaña. La Montaña rural, por el contrario, era mucho más cercana en general al carlismo, sociológicamente era en gran parte tradicionalista y realista, sus gentes (entre las cuales se hallaba también una grandísima proporción de hidalgos, al igual que en Vascongadas), y se puede considerar que era uno de los principales bastiones sociológicos de la España tradicional. No obstante, esta cercanía con el carlismo no se tradujo en la aparición de un núcleo carlista montañés por diversas razones: la pérdida de vitalidad de instituciones tradicionales montañesas como los concejos o las Juntas a la que en parte ya os habéis referido y el hecho de que la dinastía usurpadora, su Nuevo Régimen, con ayuda de la burguesía costera, consiguió atraer a su bando a buena parte de la hidalguía rural, que era el estrato social que sin mediar ello de por medio estaba en mayor condición y probabilidad de apoyar al carlismo como sucedió en tierras vascongadas. Considero que en esto el hecho de que las instituciones montañesas se hubieran visto ya más dañadas y menos vitales que las instituciones forales vizcaínas o vascas en general, tuvo un gran papel a la hora de que se consiguiera integrar a éstas en el nuevo sistema. La razón sería que había menos que defender (por algo fueron los lugares en que los fueros o estaban vigentes o tenían su expresión todavía en códigos legislativos de derecho privado de ámbito no estatal donde el carlismo mayor arraigo tuvo) y que esa pérdida de vitalidad, si bien agravada por el absolutismo, ya tenía raíces anteriores (como en otros lugares de Castilla pero en distintas manifestaciones históricas). Por último, los levantamientos carlistas montañeses que sí hubo al comienzo de la contienda fueron derrotados militarmente por las guarniciones liberales de los principales núcleos costeros. Además, la unión militar entre las partidas carlistas de Puente Viesgo y el valle de Toranzo, así como la partida de Santiago Villalobos que incluso llegó a controlar Torrelavega; con una partida carlista más nutrida procedente de Burgos (donde el carlismo sí tuvo mayores ecos que en La Montaña), fueron derrotados por las tropas isabelinas de la guarnición de Santander, en la batalla de Vargas en 1833. El hecho de que el bando isabelino consiguiera integrar en su seno al potencial principal apoyo tanto militar como político de la causa carlista en La Montaña (la hidalguía y baja nobleza rural, como sí sucedió en Navarra y Vascongadas) y derrotar militarmente al débil carlismo montañés fueron determinantes para que el carlismo no alcanzara excesivo arraigo en estas tierras. Aunque es cierto que en el este de La Montaña sí hubo batallas hasta prácticamente el final de la 1º Guerra, en gran parte más debido al esfuerzo bélico del carlismo vizcaíno y encartado que al del fracasado carlismo montañés. La derrota bélica inicial del carlismo montañés frente al bando isabelino también fue decisiva para que la parte indecisa de la hidalguía rural montañesa acabase cerrando filas en torno a las nuevas instituciones del Nuevo Régimen.

    Es esencialmente importante comprender el curioso efecto sociológico que tuvo la integración de la hidalguía rural en las redes y clientelas del nuevo régimen. Ahí está la raíz de que gentes que eran esencialmente tradicionalistas como era esa propia hidalguía, al integrarse de un modo un tanto sui generis en el nuevo sistema liberal sin dejar de ser tradicionalistas sociológicos, no se tradujera en un fuerte tradicionalismo político. Aunque habría excepciones a esta desvinculación de La Montaña rural del carlismo. A finales del siglo XIX en una ocasión José María de Pereda fue elegido diputado carlista a las Cortes por el distrito electoral del valle de Cabuérniga, durante la 2º República la Comunión Tradicionalista también consiguió obtener un diputado por el distrito electoral de la provincia de Santander en las elecciones del año 1933, el diputado carlista en cuestión se llamaba José Luis Zamanillo y González-Camino. Pero en general, si bien exceptuando algunos ejemplos como los mencionados o algunos casos de montañeses que colaboraron con el carlismo, en La Montaña se dio el caso de que, al tiempo que en su mayor parte fue (en algunos aspectos incluso es, como explico brevemente al terminar este mensaje) una tierra sociológicamente tradicionalista, esta tendencia sociológica no se tradujo en un fuerte carlismo político como sí hizo en otras tierras de España. Ya ni siquiera hablo de Vascongadas o Navarra, es que hasta en la propia Asturias decimonónica el carlismo tuvo más arraigo que en La Montaña.

    Fruto de esta curiosa faceta, en gran modo contradictoria, de sociedad fundamentalmente tradicionalista pero integrada de un modo un tanto estrambótico en un sistema ajeno a la inercia histórica montañesa (algo en mi opinión nefasta, considero que si el carlismo hubiera podido echar raíces, y había posibilidades razonables de ello que se vieron truncadas por lo ya comentado, en La Montaña, la Causa podría haber ganado un apoyo decisivo en la Tierruca y probablemente ésta misma se hubiera visto más beneficiada. A raíz de esto es curioso que los llamados indianos del tardío XIX y temprano XX procedieran en general de la parte de La Montaña menos infectada sociológicamente del veneno liberal, aunque en América Hispana acabaran sucumbiendo ante la masonería, en no poca parte siguiendo el ejemplo de los montañeses de ultramar que les habían precedido como me referí antes, considero que la contradicción entre la tendencia sociológica y la tendencia política causada en La Montaña por el no arraigo definitivo del carlismo jugó también un papel muy relevante en este aspecto) de nuestra Historia serían también personajes como Marcelino Menéndez Pelayo, en parte fuertemente imbuidos de esa "tradicionalidad montañesa", que a pesar de ser prácticamente por completo tradicionalistas hispánicos culturalmente y filosóficamente, en lo político se adscribía nada menos que a algo tan opuesto (a pesar de las apariencias) como el conservadurismo liberal (siendo en su momento diputado en Cortes por el Partido Liberal Conservador de Cánovas del Castillo). También es la causa de que aún hoy día muchos montañeses rurales (aunque La Montaña rural ya ha perdido mucho de su antiguo peso demográfico frente a La Montaña urbana) sean muy fieles a un partido "conservador" (no tenéis más que ver los resultados electorales en La Montaña para comprobar lo que digo) como el Partido Popular a pesar de ser bastante más próximos en su cosmovisión al tradicionalismo que a ese engendro de "derecha liberal", o en el partido pseudo-regionalista de Miguel Ángel Revilla (el mismo que te firma una Ley de Montes o mortales permisos de extracción de gas por fractura hidraúlica a la espalda mientras a la cara es todo un ejemplo de campechanía y elocuencia, como buen político de la partitocracia).
    Última edición por Ramón de Bonifaz; 18/07/2013 a las 22:02
    jasarhez dio el Víctor.

  9. #29
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cita Iniciado por Ramón de Bonifaz Ver mensaje
    ...cita de Sánchez Albornoz "Castilla y los castellanos fueron el fruto de la simbiosis racial y cultural de lo cántabro, lo vasco y lo godo".

  10. #30
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Provincia de Cantabria de 1778


    La provincia de Cantabria de 1778 fue una jurisdicción española creada el 28 de julio de 1778 por consenso de la Junta General de la Provincia de los Nueve Valles, reunida en la Casa de Juntas de Puente San Miguel, localidad entonces llamada Bárcena de la Puente, y aprobada por el Consejo de Castilla en Real Cédula del 22 de noviembre de 1779. Existió hasta 1801, cuando Carlos IV instaura definitivamente en su lugar la provincia marítima de Santander, solicitada en 1799; ésta se consolida por real decreto de 1833, que crea en lugar de la anterior la provincia de Santander, actual comunidad autónoma de Cantabria.


    Historia


    Contexto histórico


    Las reformas políticas en España de 1766 abrieron la discusión sobre la necesidad nacional de parcelar la Península Ibérica en divisiones administrativas homogéneas. En esa época comienzan a aparecer propuestas de creación de provincias, aunque ninguna de las primeras se llevó a cabo. En 1789 Floridablanca reflejó en un documento la división de la península y las islas cercanas en 38 entidades provinciales.


    Por esta época Cantabria estaba dividida en entidades de diversa índole, destacándose:


    El Partido de Laredo, perteneciente a la Intendencia de Burgos.
    La Jurisdicción de los Montes del Pas, también parte de la Intendencia de Burgos.
    El Partido de Reinosa, parte de la Intendencia de Toro.
    El Corregimiento de realengo de las Cuatro Villas.
    El Corregimiento de realengo de Campoo.
    El Corregimieto de señorío de Soba, Ruesga y Villaverde de Trucíos.
    El Corregimiento de señorío de Potes y Provincia de Liébana.
    El Corregimiento de señorío del Mayordomado de la Vega y la Honor de Miengo.

    Además existían en el territorio una larga serie de juntas elegidas por el pueblo que no tenían representación en la corte. Con estas juntas los hidalgos pretendían defender los intereses locales. En Cantabria, las más importantes fueron las siguientes:


    La Junta de las Cuatro Villas de la Costa.
    La Junta de la Provincia de Liébana.
    La Junta de Trasmiera.
    La Junta de Campoo.
    La Junta de la Provincia de los Nueve Valles.
    Las Juntas Generales del Bastón (esporádicas).

    Intentos de unificación

    Todos los intentos de unificar los territorios que hoy pertenecen a la comunidad autónoma de Cantabria fracasaron. Incluso la provincia de Cantabria de 1778, ya que dejó fuera el territorio de Campoo. Estos intentos los llevaron a cabo las juntas mencionadas durante el siglo XVIII. Estas juntas trataban de hacer valer los privilegios locales en un momento en que la Casa de Borbón pretendía un Estado más central. Además chocaron varias veces entre ellas en defensa de sus intereses particulares.


    En 1727 y 1732 hubo sendos fuertes intentos de unificación por parte de las cuatro villas de la costa, encabezadas por Santander y Laredo; el poder de la villa de Laredo era quizá el más grande la región, reconociéndose en la expresión Bastón de Laredo. En 1796 lo intentaron los nueve valles, también sin resultado.


    La provincia de Cantabria

    En 1778 se creó la provincia de Cantabria por unión inicial de los Nueve Valles (Alfoz de Lloredo, Cabezón de la Sal, Cabuérniga, Camargo, Cayón, Reocín, Penagos, Piélagos y Villaescusa) más Valdáliga y, posteriormente, Anievas, Arenas de Iguña, Villas y San Vicente, Buelna, Cartes, Cieza, Coto de Estrada, Lamasón, Liébana, Los Llares, Peñamellera, Peñarrubia, Pie de Concha, Pujayo, Ribadedeva, Rionansa, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, Toranzo y Viérnoles.


    Sin embargo, esa unión no representaba la realidad del todo el territorio denominado como La Montaña por los castellanos, ni aun de la jurisdicción de Laredo, dependiente a su vez de Burgos, que era el llamado Bastón. Por otro lado, Castro Urdiales no había sido siquiera invitada a la primera junta en Puente San Miguel (entonces Bárcena de la Puente), pues en ese momento sus intereses le llevaban a buscar el apoyo de los vizcaínos.


    La realidad fue que esta provincia, de la cual la Corona no aprobó las ordenanzas, funcionó poco más que de nombre. Un ejemplo es que sus miembros llegaron incluso a negarse asistencia en materia de defensa contra Francia entre 1794 y 1795, muy poco antes de su creación. Las ordenanzas nunca llegaron, por lo que recurrieron a las de la antigua provincia de los Nueve Valles, pero que sólo valían para esos valles y no para otros territorios agregados, con lo que se acentuaron las diferencias, por los privilegios de unos y otros territorios. Tampoco existió una diputación permanente.


    En 1792 Santander, que aún no se había unido a la provincia, impuso para adherirse, desde la figura de Antonio Cordero, tres condiciones ante la corte:


    Ser su capital.
    Tener un corregidor con honores de audiencia.
    La adherencia a la provincia obligatoria para todas las jurisdicciones que formaban parte del Bastón de Laredo.
    Recomendó también, aunque no exigió, que la provincia se llamase Santander en lugar de Cantabria. En 1796 Santander se unió a la provincia, si bien su permanencia rondó únicamente el año. Santander consiguió el 25 de septiembre de 1799 constituirse en provincia propia, aunque ésta sólo duró hasta 1803, al igual que lo hicieron Cádiz, Málaga, Alicante, Cartagena y Asturias por las mismas fechas. Ganó atribuciones a la Intendencia de Burgos, que fueron ampliadas en 1801 al territorio circundante, poniendo fin a la provincia de Cantabria.


    Provincia de Cantabria de 1778 - Wikipedia, la enciclopedia libre
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  11. #31
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Ducado de Cantabria
    Cantabriae
    Ducado de Cantabria
    Provincia de Cantabria
    Provincia del reino visigodo de Toledo

    683–768

    image.jpg



    Capital Amaya
    Idioma principal Latín
    Gobierno Ducado visigodo
    Duque (dux, dux provinciae)
    • ¿?-730 Pedro
    Período histórico Hispania visigoda
    • Establecido 683
    • Alfonso es coronado rey de Asturias y el ducado pasa a formar parte de ese reino 739
    • Disolución 768



    El ducado de Cantabria o provincia de Cantabria fue una división territorial creada durante el reinado del rey visigodo Ervigio (680-687) para garantizarse la unidad del reino visigodo en el norte de la península Ibérica, situado en una región inestable. La aparición documental de este nombre data del año 883, cuando aparece en la Crónica Albeldense al tratar Alfonso I de Asturias (739 al 757) diciendo: «iste Petri Cantabriae ducis filius fuit», es decir, "que fue hijo del duque Pedro de Cantabria", lo que atestigua la territorialidad de su ducado en el momento de la invasión musulmana, convirtiendo Cantabria en un territorio independiente, desaparecido el reino visigodo, hasta la llegada de Alfonso I.

    Cantabria como entidad territorial visigoda se forja después de la conquista de Peña Amaya, antigua capital o ciudad fuerte cántabra, por Leovigildo, en el marco de la dominación visigoda de la península Ibérica, fragmentada en territorios nominalmente romanos pero independientes de iure; en el caso de Cantabria, que aparece en el siglo VII con ese nombre, el territorio era rural, ya abandonadas las ciudades romanas de Julióbriga y Flavióbriga.[1] El Ducado de Cantabria era, pues, una de las 8 divisiones del reino visigodo de Toledo y la base militar utilizada por el rey Wamba para atajar las rebeliones de los vascos; por otra parte, este hecho redunda en establecer los límites del ducado rodeando las tierras vascas, yendo desde la Cantabria actual hasta la sierra de Cantabria en La Rioja.[2] Nótese que la fecha de fundación del ducado queda atribuida por la firma de ocho duques en el XIII Concilio de Toledo (año 683), confirmando la existencia de ocho provincias a finales del siglo VII, mencionadas en otros textos, siendo dos más que las provincias romanas inmediatamente anteriores; es decir, se supone que las nuevas provincias serían Asturias y el Ducado de Cantabria, del cual no se tiene constancia escrita como tal hasta el año 883.[3]

    La equivalencia entre la Cantabria romana, el Ducado de Cantabria y la Cantabria actual fue largamente discutida y utilizada para dar un valor de antigüedad y mito a diversas regiones (País Vasco, La Rioja, Castilla) durante la historia de España, publicándose gran cantidad de textos y teorías que mezclaban mito y realidad. Dos hechos empiezan a esclarecer esta relación: el descubrimiento de Julióbriga cerca de Reinosa y la utilización sistemática de las fuentes clásicas por Juan de Castañeda en 1592, concretamente Dion Casio, Estrabón, Lucio Floro, Paulo Orosio y San Isidoro.[4][5]

    Configuración del Ducado de Cantabria


    Una de las incógnitas acerca del Ducado de Cantabria es su nivel de independencia y vasallaje, discutido desde diferentes perspectivas. Se conocen dos títulos asociados a distintos niveles de soberanía en el siglo VII,[6] asociados al Reino visigodo de Toledo, ambos castellanizados por "duque".

    Dux: se atestigua la existencia de uno en el s. VII en la región del Bierzo (Revuelta, 1997: 43-44). Se especula que un dux en Cantabria hubiera desempeñado funciones gubernamentales, judiciales y militares (García Moreno, 1989: 116).
    Dux provinciae: jefes del ejército visigodo, que tras la reforma de Chindasvinto y Recesvinto pasaron de ser duces a ser duces provinciaes, con funciones fiscales y judiciales (Menéndez Bueyes, 2006: 43), creyéndose que se corresponden con las firmas del XIII Concilio de Toledo y que se les dio territorios definidos.
    Discusión histórica sobre la localización del Ducado de Cantabria
    El Ducado de Cantabria debió de ser fundado en algún momento comprendido entre el año 653 y el 683, un periodo oscuro de la historia del norte de Hispania. Aún a pesar de los estudios realizados en los últimos veinte años, poco se sabe fehacientemente de la organización territorial del tercio norte peninsular y por ende de la Cantabria de época visigoda.[7] En la historiografía española existen opiniones dispares acerca de la localización territorial del Ducado de Cantabria. En tal sentido, unos autores, como Echegaray González consideran que se extendía sobre la Cordillera Cantábrica mientras que otros historiadores como Sánchez Albornoz se inclinan por considerar a La Rioja como la zona nuclear del ducado. Por otra parte, durante ciertos momentos cobró fuerza una variante de la primera, que consideraba las provincias vascas herederas de la antigua Cantabria en base sobre todo a la pervivencia de un idioma de base no indoeuropea. En esta tercera corriente destaca por su cientificidad la obra del jesuita Gabriel de Henao, Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria: enderazadas principalmente a descubrir las de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava (...) (Salamanca, 1689).

    Igualmente hay divergencias sobre la posesión de territorios históricamente definidos en algunas épocas, como la defensa que hace Juan Antonio Llorente en 1808 de la pertenencia del Señorío de Vizcaya al ducado, alegando que era entonces parte de los territorios del dux Pedro y no un señorío especial.[8] Llorente afirma que Vizcaya aún era parte del ducado cuando éste, según él perteneciente al Reino de Navarra, fue dado en herencia por el rey Sancho a García. Tal sentencia concuerda con la Crónica Pinatense:

    Aquesti rey Sancho señorió Nauarra, et Aragon, et el ducado de Cantabria, et todas las tierras que su agüelo Sancho Abarca señorió et conquirió, et por su muller señorió Castiella, et Leon entro Portogal, porque por sucesion fraternal le era prouenido. Et por la su probeza et virtud que en él era, Gascoña se sometió al su principado; et subjugó aqui el comte de Sobrarbe el cual fue su vasallo, et lo reconocieron por senyor.


    .
    Tras su derrota en la guerra del 29 al 19 a. C., los cántabros fueron progresivamente sedentarizándose, adquiriendo cada vez mayor importancia la agricultura. Eso originó un incremento demográfico en el área de la cordillera que provocó un gran movimiento migratorio de los cántabros hacia la Meseta. Las lápidas vadinienses testimonian el lento pero progresivo desplazamiento de los habitantes de los Picos de Europa hacia la zona de Cistierna (León). Los desplazamientos más importantes tuvieron lugar en dirección sureste: En el siglo II aparece la primera mención a la fortaleza cántabra de la Peña Amaya, que siguió poblada hasta la época de la conquista musulmana, y unos siglos después, ya en tiempos de los visigodos, se cita con profusión en las crónicas que la provincia de Cantabria, se extendía hasta tierras de La Rioja, la Ribera Navarra.

    Dos eran las poblaciones principales de la provincia: La Peña Amaya y la Ciudad de Cantabria, situada cerca de la actual Logroño. Ambas ciudades fueron destruidas en el año 574 por el rey visigodo Leovigildo. Braulio de Zaragoza, obispo de Zaragoza (631-651), relata en su conocida obra sobre la vida de San Millán[9] la predicación de este santo en la segunda de estas dos ciudades. Se presentó ante el Senado cántabro, donde realizó una exhortación a sus habitantes para que se convirtieran. Puesto que los habitantes de Cantabria hicieron caso omiso de los consejos de San Millán, al año siguiente fue destruida por las tropas de Leovigildo:

    El mismo año, en los días de Cuaresma, le fue revelada también la destrucción de Cantabria; por lo cual, enviando un mensajero, manda que el Senado se reúna para el día de Pascua. Reúinense todos en el día marcado; cuenta él lo que había visto, y les reprende sus crímenes, homicidios, hurtos, incestos, violencias y demás vicios, y predícales que hagan penitencia. Todos le escuchan respetuosamente, pues todos le veneraban como a discípulo de nuestro Señor Jesucristo; pero uno, llamado Abundancio, dijo que el Santo chocheaba por su ancianidad: mas él le avisó que por sí mismo experimentaría la verdad de su anuncio, y el suceso lo confirmó después, porque murió al filo de la vengadora espada de Leovigildo. El cual, entrando allí por dolo y perjurio, se cebó también en la sangre de los demás, por no haberse arrepentido de sus perversas obras; pues sobre todos pendía igualmente la ira de Dios.

    Vita Sancti Aemiliani, XXVI. San Braulio.
    La ciudad de Cantabria no volvió a ser reconstruida[10] aunque todavía circulan por La Rioja y Navarra tradiciones e historias relativas a su destrucción: La arqueta de marfil del Monasterio de Yuso contiene imágenes relativas a la predicación de San Millán en la ciudad,[11] y el poeta castellano Gonzalo de Berceo informó de dichos hechos en su biografía en verso de San Millán.[12]

    Se dice incluso que los primeros habitantes de Logroño fueron los supervivientes de la toma de la ciudad a los que Leovigildo permitió asentarse en la zona.[cita requerida]

    Foco montañés
    La teoría del foco riojano, en el pasado generalizada, ha sido rebatida por prestigiosos historiadores al señalar que de la lectura de la Vida de San Millán no se deduce en absoluto que la Cantabria que Leovigildo ocupa sea una ciudad homónima y que habla de la actividad del santo en relación con los verdaderos espacios geográficos cántabros, citando en otros pasajes a la propia ciudad de Amaya corroborados por Juan de Biclaro en su crónica.[13][14] En este sentido Joaquín González Echegaray, el cual ha estudiado ampliamente este tema en su obra Cantabria en la transición al medievo, señala que:

    [...] en la misma tradición del monasterio de San Millán se recuerda la actividad apostólica del Santo en Cantabria, precisando que no es La Rioja, sino la región del Monte Igedo, junto a las fuentes del Ebro, como dice una antigua glosa sobre un códice emilianense[15] del siglo X.[16]

    Joaquín González Echegaray. Los Cántabros
    Así se señala que el hecho de que el Ducado de Cantabria del final de la época visigoda incluyera el valle medio del río Ebro carece de fundamento al no existir argumentos definitivos que así lo indiquen.[17] Al contrario, existen numerosas evidencias que rebaten el desplazamiento de la Cantabria en época tardoantigua, desde el sector central de la Cordillera Cantábrica hasta La Rioja, al señalar que aquella posee costa y se encuentra en las fuentes del río Ebro.

    El Cronicón de Hidacio cita que en el año 454 una incursión marítima de piratas hérulos saquearon las costas de Cantabria y Vardulia:

    Ad sedes propias redeuntes, Cantabriarum et Vardaliarum loca maritima crudelissime deproedatio sunt

    Fontes Hispaniae Antiquae, IX, p. 74


    A finales del siglo VI, Gregorio de Tours relata una milagrosa historia según la cual un cántabro sufrió un accidente y, con objeto de sanarse, viajó en barco desde su tierra hasta Burdeos con objeto de solicitar su curación en un templo galo dedicado a San Martín:

    Quidam in regione Cantabriae, Mauranus nomine, mane a lectulo consurgens...

    De Miraculis Santi Martín, IV, 40
    El pseudo-Fredegario explica cómo hacia el año 613 el rey visigodo Sisebuto sometió a los cántabros, citando expresamente que conquistó varias ciudades costeras:

    Provinciam Cantabriam Gotthorum regno subegit, quam aliquando Franci possederant. Dux, Francio nomine, qui Cantabriam tempore Francorum subexerat, tributo Francorum regibus multo tempore impleverat. Sed cum a parte imperii fuerat Cantabria revocata, a Gotthis, ut supra legitur, praeoccupatur, et plures civitates ab imperio Romano Sisebodus in littore maris abstulit, et usque fundamentum destruxit.

    His. Goth.VI
    Una carta del rey Sisebuto dirigida a San Isidoro habla de cántabros y vascones, aludiendo a que los primeros habitan junto al océano:

    et trans Oceanum ferimur porro, usque niuosus cum teneat Vasco nec parcat Cantaber horrens.

    Epistolae Wisigoticae en Monumenta Germaniae Historica, tom. I, Berlín 1892

    Foco vasco

    A finales del XVII y durante el siglo XVIII cobró fuerza la teoría de que la Cantabria prerromana y el posterior ducado habían estado en las actuales provincias vascas. Gabriel de Henao defiende esta corriente en 1689 de manera científica pero con cierto anacronismo, pues establece la existencia de Julióbriga cerca de Reinosa y del Portus Victoriae Iuliobrigensium en Santoña, al tiempo que estipula Castro Urdiales como antigua Flaviobriga, estableciendo la relación etimológica Portus Amanum-Sámano.[18]

    Posteriormente la postura vascocantabrista fue defendida por otro jesuita en el siglo XVIII, Manuel de Larramendi, en El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada (1736). En esta obra dice:

    Los cántabros antiguos, que fueron terror de la Señora Orbe, Roma; (...) y son padres y abuelos de los guipuzcoanos.

    Manuel de Larramendi; El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada.[19]
    Esta argumentación la desarrolla posteriormente en otro libro, en 1736.[20] No obstante, en él se remite al personaje mítico Tubal, terminando así su argumentación histórica.

    Duques de Cantabria, origen y desarrollo


    Existen disensiones respecto a cuáles fueron verdaderamente duques de Cantabria, y aun en cuándo fue creado el ducado. Hoy en día se aceptan ineludiblemente como duques de Cantabria al dux Pedro y a su hijo Alfonso. Los demás posibles duques están documentados en citas y crónicas de la época. Fueron empleadas como documentos fehacientes (y por tanto demostrativos del valor histórico) de una determinada sociedad, actualmente definida como comunidad histórica.

    Versión 1: Cantabria, dependiente del Reino visigodo de Toledo


    La versión defendida por Llorente señala que hubo duques en Cantabria desde la época gótica, casi todos ellos de linaje real visigodo, siendo vasallos del reino visigodo excepto el último, vasallo del asturiano. Éstos son:

    Favila
    Beremundo
    Pedro
    Pelayo
    Alfonso
    Fruela

    Versión 2: Cantabria, independiente y descendiente de la prerromana

    Las versiones que remontan el Ducado de Cantabria a un teórico Estado surgido de las rebeliones en las montañas tras la conquista romana tiene su origen en la Crónica de Hauberto, un texto parcialmente demostrable, lo que establece la duda de si fue basado en fuentes destruidas o en parte inventado, escrito por un monje benedictino del monasterio de Dumio llamado Hauberto Hispalense.

    Diego Gutiérrez Coronel, comisario de la Inquisición en el siglo XVIII, remonta el título de duque o príncipe y la existencia de un Estado cántabro hasta el fin de las Guerras Cántabras, retratando brevemente a sus señores y los acontecimientos sucedidos durante sus vidas, tomándolos por precursores del condado de Castilla. Llegado a época gótica nombra como duques a Andeca, Beremundo, Pedro y Fruela,[21] plenamente aceptados como tales entonces, diciendo de Pedro que mantuvo una soberanía independiente de los musulmanes y ya no adscrita al reino visigodo. El objetivo del autor era demostrar la independencia de Cantabria, al menos en cierto grado, desde la época romana hasta su inclusión en la Corona de Castilla, citando varias fuentes en su texto, como Silio Itálico y el obispo Idacio. Esta versión se apoya en el hecho de que el control visigodo total no iba mucho más allá de Toledo, cuya máxima expresión fue la existencia del Reino de Galicia, siendo al principio constantes y documentables las luchas en el norte de España y concretamente en tierras cántabras. De esta época dice Diego G. que

    y aunque llegó el rey Leovigildo á la Ciudad de Amaya no pasó de alli, porque era entonces el confin, y termino del Ducado de Cantabria

    Historia del origen, y soberanía del condado, y reyno de Castilla; Diego Gutiérrez Coronel.


    Explica Diego el origen del ducado diciendo que los cántabros rebeldes, ya vencidos por los romanos, se replegaron a las montañas más norteñas bajo la dirección de un jefe llamado Lupo, que él llama primer príncipe o duque de Cantabria, si bien no constituyó ningún Estado con territorio definido ni estable, el cual terminó casándose Agripina, hija de Marco Agripa, terminándose temporalmente las hostilidades con Roma; esta historia está tomada de Pedro de Cossío y Celis (s. XVII),[22] hoy duramente criticado. En su discurso, Diego G. documenta cómo Cantabria perdió la mayor parte de su territorio tras la conquista romana y cómo recuperó gran parte de la misma en la configuración de su ducado, fijando sus límites antes de la caída de los visigodos en el río Sella al oeste, la villa de Bermeo al este y las cercanías de Bureba al sur; a partir de estos datos ofrece una explicación de la aparición del nombre Cantabria en La Rioja, como extensión natural de este territorio.

    Apelando a los cronicones y a los historiadores, Diego G. afirma que a finales del siglo VII, a la muerte de Lupo VII, el territorio se fragmenta en tres pedazos, y el soberano de cada uno sigue ostentando el título de duque de Cantabria.

    Andeca: duque de lo que hoy coincide aproximadamente con las Encartaciones de Vizcaya y La Rioja.
    Beremundo: duque de las futuras Asturias de Santillana.
    Pedro: duque de las zonas después lindantes con las Cuatro Villas de la Costa y la antigua región de Bardulia.
    Esta versión se enfrenta a la de Llorente en que los duques citados no tenían relación sanguínea ni de vasallaje con los visigodos, explicando así que el título duque de Cantabria no se encuentre en su monarquía, además de que éstos no aparezcan en los concilios de Toledo; este último hecho, aunque demostraría la independencia de un Estado cántabro, es opinión del autor y no lo referencia históricamente con ningún documento ni testimonio. Díez Herrera explica la no aparición de los duques en los concilios de Toledo diciendo que el ducado fue incluido en la provincia de Galicia, por lo que sería probable que dependiera en lo religioso de la diócesis de Auca, que sí tuvo presencia en los mencionados concilios.[3]

    Por último, Diego Gutiérrez considera el uso popular del nombre Castilla en vida del duque Fruela causa de la pérdida del de Cantabria.

    Toda esta versión queda recogida también por Francisco de la Sota (Crónica de los príncipes de Asturias y Cantabria, 1681) y después por Jerónimo Zurita, aunque Iglesias Gil, al hablar de los límites históricos de Cantabria y mencionar qué autores defienden esta corriente, señala la lista de duques y príncipes anteriores a los visigodos como mítica y bíblica, basada en el cronicón o Crónica de Hauberto, presumiblemente en parte falsa.[23] No obstante, es cierto que a la luz de lo poco que se conoce, los cántabros debieron de disfrutar de una gran autonomía hasta la campaña que contra ellos emprendió Leovigildo, incluso después, como demuestran las escasas y localizadas muestras de aculturación de herencia romana.

    Ducado de Cantabria y Reino de Asturias


    En cualquier caso, titulan duque de Cantabria a Pedro (segundo dux de Cantabria), padre del Rey Alfonso I el Católico, entre otras, las Crónicas de los Obispos Rodrigo Ximénez de Rada Toledano (siglo XIII); Lucas Tudense (Eo tempore Adefonsus Catholiicus, Petri, Cantabriensis Ducis filius); la Crónica General de don Alfonso X el Sabio (año 1289, fundamentada en la Crónica Mundi de Lucas de Tuy del año 1230), Firmiter omnes obtinui munitipnes, sucit a victoriosísimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio y el cronista Assas en su Crónica General de España.* 1

    Según el historiador Joaquín González Echegaray en su obra Cantabria Antigua, don Pelayo (quien en calidad de soldado profesional encabezó la sublevación inicial de los campesinos nativos de una zona del territorio de la Cantabria Occidental contra cierto control ejercido por el gobernador árabe de Asturias, Munuza) es nombrado jefe de los astures, logra la liberación de toda la Asturias Trasmontana del dominio cordobés y decide sellar un pacto con las otras zonas independientes del norte de España, que entonces controlaba el antiguo duque de Cantabria, Pedro. De esta manera, está aceptado que

    La parte de esta provincia, que comprehendia lo que hoy se llama la montaña de Santander y Vizcaya, obedecia entonces a don Pedro, descendiente de la familia esclarecida de Recaredo. Este pais no fue hollado por los musulmanes; de modo que el primer estado cristiano que se halló establecido en España después de la caida de los visigodos fue indudablemente el ducado de Cantabria. Pero Asturias (...) fue ocupada por los moros, que pusieron un gobernador en Gijon, llamada antes Gegia ó Gigia.

    Philippe-Paul Ségur (compte de); Historia moderna: Historia de España, vol. 26 (Madrid, 1835).
    Bajo dicho pacto se concierta el matrimonio de Ermesinda, hija de don Pelayo, con Alfonso, hijo del duque Pedro, consolidando de esta forma la unión de ambos núcleos cristianos de lucha contra el Islam. A la muerte de don Pelayo en el 737, es nombrado jefe de los astures su hijo Fáfila (o Favila) quien tres años después resulta muerto por un oso durante una cacería en Llueves, aldea del monte de Cangas de Onís. Alfonso es elegido sucesor del trono de don Pelayo, siendo su yerno; tal vez contribuyó a su prestigio el que fuera hijo del duque Pedro. Se daba la circunstancia de que aunque al parecer Favila tenía hijos, estos eran aún menores. En cualquier caso Alfonso I el Católico ya nunca usó el título de duque de Cantabria, perdurando el nombre de Asturias para denominar al reino en general y más adelante también a la mayor parte del territorio que hoy ocupa la Comunidad Autónoma de Cantabria se la llamó las Asturias de Santillana. No obstante, el Ducado de Cantabria, aún integrado en Asturias, fue cedido por Alfonso I a su hermano Fruela una vez consiguió el trono de Asturias,[24] por lo que el ducado pervivió como entidad territorial desde el 739 (año de la cesión) hasta el 768 (fecha de la muerte de Fruela), cuando fue dividido en condados.[8] El historiador Luis de Salazar, apoyado por Llorente, afirma que que el ducado fue partido entre los hermanos del rey de Asturias Aurelio, hijo a su vez de Fruela, último duque de Cantabria, de esta manera: el Condado de Castilla para Rodrigo Fruelaz, el Condado de Lara para Gonzalo Fruelaz y el Condado de Castroxeriz para Sigerico, además de entre otros condados menores[8]
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Ducado de Cantabria
    Cantabriae
    Ducado de Cantabria
    Provincia de Cantabria
    Provincia del reino visigodo de Toledo

    683–768

    image.jpg



    Capital Amaya
    Idioma principal Latín
    Gobierno Ducado visigodo
    Duque (dux, dux provinciae)
    • ¿?-730 Pedro
    Período histórico Hispania visigoda
    • Establecido 683
    • Alfonso es coronado rey de Asturias y el ducado pasa a formar parte de ese reino 739
    • Disolución 768



    El ducado de Cantabria o provincia de Cantabria fue una división territorial creada durante el reinado del rey visigodo Ervigio (680-687) para garantizarse la unidad del reino visigodo en el norte de la península Ibérica, situado en una región inestable. La aparición documental de este nombre data del año 883, cuando aparece en la Crónica Albeldense al tratar Alfonso I de Asturias (739 al 757) diciendo: «iste Petri Cantabriae ducis filius fuit», es decir, "que fue hijo del duque Pedro de Cantabria", lo que atestigua la territorialidad de su ducado en el momento de la invasión musulmana, convirtiendo Cantabria en un territorio independiente, desaparecido el reino visigodo, hasta la llegada de Alfonso I.

    Cantabria como entidad territorial visigoda se forja después de la conquista de Peña Amaya, antigua capital o ciudad fuerte cántabra, por Leovigildo, en el marco de la dominación visigoda de la península Ibérica, fragmentada en territorios nominalmente romanos pero independientes de iure; en el caso de Cantabria, que aparece en el siglo VII con ese nombre, el territorio era rural, ya abandonadas las ciudades romanas de Julióbriga y Flavióbriga.[1] El Ducado de Cantabria era, pues, una de las 8 divisiones del reino visigodo de Toledo y la base militar utilizada por el rey Wamba para atajar las rebeliones de los vascos; por otra parte, este hecho redunda en establecer los límites del ducado rodeando las tierras vascas, yendo desde la Cantabria actual hasta la sierra de Cantabria en La Rioja.[2] Nótese que la fecha de fundación del ducado queda atribuida por la firma de ocho duques en el XIII Concilio de Toledo (año 683), confirmando la existencia de ocho provincias a finales del siglo VII, mencionadas en otros textos, siendo dos más que las provincias romanas inmediatamente anteriores; es decir, se supone que las nuevas provincias serían Asturias y el Ducado de Cantabria, del cual no se tiene constancia escrita como tal hasta el año 883.[3]

    La equivalencia entre la Cantabria romana, el Ducado de Cantabria y la Cantabria actual fue largamente discutida y utilizada para dar un valor de antigüedad y mito a diversas regiones (País Vasco, La Rioja, Castilla) durante la historia de España, publicándose gran cantidad de textos y teorías que mezclaban mito y realidad. Dos hechos empiezan a esclarecer esta relación: el descubrimiento de Julióbriga cerca de Reinosa y la utilización sistemática de las fuentes clásicas por Juan de Castañeda en 1592, concretamente Dion Casio, Estrabón, Lucio Floro, Paulo Orosio y San Isidoro.[4][5]

    Configuración del Ducado de Cantabria


    Una de las incógnitas acerca del Ducado de Cantabria es su nivel de independencia y vasallaje, discutido desde diferentes perspectivas. Se conocen dos títulos asociados a distintos niveles de soberanía en el siglo VII,[6] asociados al Reino visigodo de Toledo, ambos castellanizados por "duque".

    Dux: se atestigua la existencia de uno en el s. VII en la región del Bierzo (Revuelta, 1997: 43-44). Se especula que un dux en Cantabria hubiera desempeñado funciones gubernamentales, judiciales y militares (García Moreno, 1989: 116).
    Dux provinciae: jefes del ejército visigodo, que tras la reforma de Chindasvinto y Recesvinto pasaron de ser duces a ser duces provinciaes, con funciones fiscales y judiciales (Menéndez Bueyes, 2006: 43), creyéndose que se corresponden con las firmas del XIII Concilio de Toledo y que se les dio territorios definidos.
    Discusión histórica sobre la localización del Ducado de Cantabria
    El Ducado de Cantabria debió de ser fundado en algún momento comprendido entre el año 653 y el 683, un periodo oscuro de la historia del norte de Hispania. Aún a pesar de los estudios realizados en los últimos veinte años, poco se sabe fehacientemente de la organización territorial del tercio norte peninsular y por ende de la Cantabria de época visigoda.[7] En la historiografía española existen opiniones dispares acerca de la localización territorial del Ducado de Cantabria. En tal sentido, unos autores, como Echegaray González consideran que se extendía sobre la Cordillera Cantábrica mientras que otros historiadores como Sánchez Albornoz se inclinan por considerar a La Rioja como la zona nuclear del ducado. Por otra parte, durante ciertos momentos cobró fuerza una variante de la primera, que consideraba las provincias vascas herederas de la antigua Cantabria en base sobre todo a la pervivencia de un idioma de base no indoeuropea. En esta tercera corriente destaca por su cientificidad la obra del jesuita Gabriel de Henao, Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria: enderazadas principalmente a descubrir las de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava (...) (Salamanca, 1689).

    Igualmente hay divergencias sobre la posesión de territorios históricamente definidos en algunas épocas, como la defensa que hace Juan Antonio Llorente en 1808 de la pertenencia del Señorío de Vizcaya al ducado, alegando que era entonces parte de los territorios del dux Pedro y no un señorío especial.[8] Llorente afirma que Vizcaya aún era parte del ducado cuando éste, según él perteneciente al Reino de Navarra, fue dado en herencia por el rey Sancho a García. Tal sentencia concuerda con la Crónica Pinatense:

    Aquesti rey Sancho señorió Nauarra, et Aragon, et el ducado de Cantabria, et todas las tierras que su agüelo Sancho Abarca señorió et conquirió, et por su muller señorió Castiella, et Leon entro Portogal, porque por sucesion fraternal le era prouenido. Et por la su probeza et virtud que en él era, Gascoña se sometió al su principado; et subjugó aqui el comte de Sobrarbe el cual fue su vasallo, et lo reconocieron por senyor.


    .
    Tras su derrota en la guerra del 29 al 19 a. C., los cántabros fueron progresivamente sedentarizándose, adquiriendo cada vez mayor importancia la agricultura. Eso originó un incremento demográfico en el área de la cordillera que provocó un gran movimiento migratorio de los cántabros hacia la Meseta. Las lápidas vadinienses testimonian el lento pero progresivo desplazamiento de los habitantes de los Picos de Europa hacia la zona de Cistierna (León). Los desplazamientos más importantes tuvieron lugar en dirección sureste: En el siglo II aparece la primera mención a la fortaleza cántabra de la Peña Amaya, que siguió poblada hasta la época de la conquista musulmana, y unos siglos después, ya en tiempos de los visigodos, se cita con profusión en las crónicas que la provincia de Cantabria, se extendía hasta tierras de La Rioja, la Ribera Navarra.

    Dos eran las poblaciones principales de la provincia: La Peña Amaya y la Ciudad de Cantabria, situada cerca de la actual Logroño. Ambas ciudades fueron destruidas en el año 574 por el rey visigodo Leovigildo. Braulio de Zaragoza, obispo de Zaragoza (631-651), relata en su conocida obra sobre la vida de San Millán[9] la predicación de este santo en la segunda de estas dos ciudades. Se presentó ante el Senado cántabro, donde realizó una exhortación a sus habitantes para que se convirtieran. Puesto que los habitantes de Cantabria hicieron caso omiso de los consejos de San Millán, al año siguiente fue destruida por las tropas de Leovigildo:

    El mismo año, en los días de Cuaresma, le fue revelada también la destrucción de Cantabria; por lo cual, enviando un mensajero, manda que el Senado se reúna para el día de Pascua. Reúinense todos en el día marcado; cuenta él lo que había visto, y les reprende sus crímenes, homicidios, hurtos, incestos, violencias y demás vicios, y predícales que hagan penitencia. Todos le escuchan respetuosamente, pues todos le veneraban como a discípulo de nuestro Señor Jesucristo; pero uno, llamado Abundancio, dijo que el Santo chocheaba por su ancianidad: mas él le avisó que por sí mismo experimentaría la verdad de su anuncio, y el suceso lo confirmó después, porque murió al filo de la vengadora espada de Leovigildo. El cual, entrando allí por dolo y perjurio, se cebó también en la sangre de los demás, por no haberse arrepentido de sus perversas obras; pues sobre todos pendía igualmente la ira de Dios.

    Vita Sancti Aemiliani, XXVI. San Braulio.
    La ciudad de Cantabria no volvió a ser reconstruida[10] aunque todavía circulan por La Rioja y Navarra tradiciones e historias relativas a su destrucción: La arqueta de marfil del Monasterio de Yuso contiene imágenes relativas a la predicación de San Millán en la ciudad,[11] y el poeta castellano Gonzalo de Berceo informó de dichos hechos en su biografía en verso de San Millán.[12]

    Se dice incluso que los primeros habitantes de Logroño fueron los supervivientes de la toma de la ciudad a los que Leovigildo permitió asentarse en la zona.[cita requerida]

    Foco montañés
    La teoría del foco riojano, en el pasado generalizada, ha sido rebatida por prestigiosos historiadores al señalar que de la lectura de la Vida de San Millán no se deduce en absoluto que la Cantabria que Leovigildo ocupa sea una ciudad homónima y que habla de la actividad del santo en relación con los verdaderos espacios geográficos cántabros, citando en otros pasajes a la propia ciudad de Amaya corroborados por Juan de Biclaro en su crónica.[13][14] En este sentido Joaquín González Echegaray, el cual ha estudiado ampliamente este tema en su obra Cantabria en la transición al medievo, señala que:

    [...] en la misma tradición del monasterio de San Millán se recuerda la actividad apostólica del Santo en Cantabria, precisando que no es La Rioja, sino la región del Monte Igedo, junto a las fuentes del Ebro, como dice una antigua glosa sobre un códice emilianense[15] del siglo X.[16]

    Joaquín González Echegaray. Los Cántabros
    Así se señala que el hecho de que el Ducado de Cantabria del final de la época visigoda incluyera el valle medio del río Ebro carece de fundamento al no existir argumentos definitivos que así lo indiquen.[17] Al contrario, existen numerosas evidencias que rebaten el desplazamiento de la Cantabria en época tardoantigua, desde el sector central de la Cordillera Cantábrica hasta La Rioja, al señalar que aquella posee costa y se encuentra en las fuentes del río Ebro.

    El Cronicón de Hidacio cita que en el año 454 una incursión marítima de piratas hérulos saquearon las costas de Cantabria y Vardulia:

    Ad sedes propias redeuntes, Cantabriarum et Vardaliarum loca maritima crudelissime deproedatio sunt

    Fontes Hispaniae Antiquae, IX, p. 74


    A finales del siglo VI, Gregorio de Tours relata una milagrosa historia según la cual un cántabro sufrió un accidente y, con objeto de sanarse, viajó en barco desde su tierra hasta Burdeos con objeto de solicitar su curación en un templo galo dedicado a San Martín:

    Quidam in regione Cantabriae, Mauranus nomine, mane a lectulo consurgens...

    De Miraculis Santi Martín, IV, 40
    El pseudo-Fredegario explica cómo hacia el año 613 el rey visigodo Sisebuto sometió a los cántabros, citando expresamente que conquistó varias ciudades costeras:

    Provinciam Cantabriam Gotthorum regno subegit, quam aliquando Franci possederant. Dux, Francio nomine, qui Cantabriam tempore Francorum subexerat, tributo Francorum regibus multo tempore impleverat. Sed cum a parte imperii fuerat Cantabria revocata, a Gotthis, ut supra legitur, praeoccupatur, et plures civitates ab imperio Romano Sisebodus in littore maris abstulit, et usque fundamentum destruxit.

    His. Goth.VI
    Una carta del rey Sisebuto dirigida a San Isidoro habla de cántabros y vascones, aludiendo a que los primeros habitan junto al océano:

    et trans Oceanum ferimur porro, usque niuosus cum teneat Vasco nec parcat Cantaber horrens.

    Epistolae Wisigoticae en Monumenta Germaniae Historica, tom. I, Berlín 1892

    Foco vasco

    A finales del XVII y durante el siglo XVIII cobró fuerza la teoría de que la Cantabria prerromana y el posterior ducado habían estado en las actuales provincias vascas. Gabriel de Henao defiende esta corriente en 1689 de manera científica pero con cierto anacronismo, pues establece la existencia de Julióbriga cerca de Reinosa y del Portus Victoriae Iuliobrigensium en Santoña, al tiempo que estipula Castro Urdiales como antigua Flaviobriga, estableciendo la relación etimológica Portus Amanum-Sámano.[18]

    Posteriormente la postura vascocantabrista fue defendida por otro jesuita en el siglo XVIII, Manuel de Larramendi, en El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada (1736). En esta obra dice:

    Los cántabros antiguos, que fueron terror de la Señora Orbe, Roma; (...) y son padres y abuelos de los guipuzcoanos.

    Manuel de Larramendi; El imposible vencido. Arte de la lengua bascongada.[19]
    Esta argumentación la desarrolla posteriormente en otro libro, en 1736.[20] No obstante, en él se remite al personaje mítico Tubal, terminando así su argumentación histórica.

    Duques de Cantabria, origen y desarrollo


    Existen disensiones respecto a cuáles fueron verdaderamente duques de Cantabria, y aun en cuándo fue creado el ducado. Hoy en día se aceptan ineludiblemente como duques de Cantabria al dux Pedro y a su hijo Alfonso. Los demás posibles duques están documentados en citas y crónicas de la época. Fueron empleadas como documentos fehacientes (y por tanto demostrativos del valor histórico) de una determinada sociedad, actualmente definida como comunidad histórica.

    Versión 1: Cantabria, dependiente del Reino visigodo de Toledo


    La versión defendida por Llorente señala que hubo duques en Cantabria desde la época gótica, casi todos ellos de linaje real visigodo, siendo vasallos del reino visigodo excepto el último, vasallo del asturiano. Éstos son:

    Favila
    Beremundo
    Pedro
    Pelayo
    Alfonso
    Fruela

    Versión 2: Cantabria, independiente y descendiente de la prerromana

    Las versiones que remontan el Ducado de Cantabria a un teórico Estado surgido de las rebeliones en las montañas tras la conquista romana tiene su origen en la Crónica de Hauberto, un texto parcialmente demostrable, lo que establece la duda de si fue basado en fuentes destruidas o en parte inventado, escrito por un monje benedictino del monasterio de Dumio llamado Hauberto Hispalense.

    Diego Gutiérrez Coronel, comisario de la Inquisición en el siglo XVIII, remonta el título de duque o príncipe y la existencia de un Estado cántabro hasta el fin de las Guerras Cántabras, retratando brevemente a sus señores y los acontecimientos sucedidos durante sus vidas, tomándolos por precursores del condado de Castilla. Llegado a época gótica nombra como duques a Andeca, Beremundo, Pedro y Fruela,[21] plenamente aceptados como tales entonces, diciendo de Pedro que mantuvo una soberanía independiente de los musulmanes y ya no adscrita al reino visigodo. El objetivo del autor era demostrar la independencia de Cantabria, al menos en cierto grado, desde la época romana hasta su inclusión en la Corona de Castilla, citando varias fuentes en su texto, como Silio Itálico y el obispo Idacio. Esta versión se apoya en el hecho de que el control visigodo total no iba mucho más allá de Toledo, cuya máxima expresión fue la existencia del Reino de Galicia, siendo al principio constantes y documentables las luchas en el norte de España y concretamente en tierras cántabras. De esta época dice Diego G. que

    y aunque llegó el rey Leovigildo á la Ciudad de Amaya no pasó de alli, porque era entonces el confin, y termino del Ducado de Cantabria

    Historia del origen, y soberanía del condado, y reyno de Castilla; Diego Gutiérrez Coronel.


    Explica Diego el origen del ducado diciendo que los cántabros rebeldes, ya vencidos por los romanos, se replegaron a las montañas más norteñas bajo la dirección de un jefe llamado Lupo, que él llama primer príncipe o duque de Cantabria, si bien no constituyó ningún Estado con territorio definido ni estable, el cual terminó casándose Agripina, hija de Marco Agripa, terminándose temporalmente las hostilidades con Roma; esta historia está tomada de Pedro de Cossío y Celis (s. XVII),[22] hoy duramente criticado. En su discurso, Diego G. documenta cómo Cantabria perdió la mayor parte de su territorio tras la conquista romana y cómo recuperó gran parte de la misma en la configuración de su ducado, fijando sus límites antes de la caída de los visigodos en el río Sella al oeste, la villa de Bermeo al este y las cercanías de Bureba al sur; a partir de estos datos ofrece una explicación de la aparición del nombre Cantabria en La Rioja, como extensión natural de este territorio.

    Apelando a los cronicones y a los historiadores, Diego G. afirma que a finales del siglo VII, a la muerte de Lupo VII, el territorio se fragmenta en tres pedazos, y el soberano de cada uno sigue ostentando el título de duque de Cantabria.

    Andeca: duque de lo que hoy coincide aproximadamente con las Encartaciones de Vizcaya y La Rioja.
    Beremundo: duque de las futuras Asturias de Santillana.
    Pedro: duque de las zonas después lindantes con las Cuatro Villas de la Costa y la antigua región de Bardulia.
    Esta versión se enfrenta a la de Llorente en que los duques citados no tenían relación sanguínea ni de vasallaje con los visigodos, explicando así que el título duque de Cantabria no se encuentre en su monarquía, además de que éstos no aparezcan en los concilios de Toledo; este último hecho, aunque demostraría la independencia de un Estado cántabro, es opinión del autor y no lo referencia históricamente con ningún documento ni testimonio. Díez Herrera explica la no aparición de los duques en los concilios de Toledo diciendo que el ducado fue incluido en la provincia de Galicia, por lo que sería probable que dependiera en lo religioso de la diócesis de Auca, que sí tuvo presencia en los mencionados concilios.[3]

    Por último, Diego Gutiérrez considera el uso popular del nombre Castilla en vida del duque Fruela causa de la pérdida del de Cantabria.

    Toda esta versión queda recogida también por Francisco de la Sota (Crónica de los príncipes de Asturias y Cantabria, 1681) y después por Jerónimo Zurita, aunque Iglesias Gil, al hablar de los límites históricos de Cantabria y mencionar qué autores defienden esta corriente, señala la lista de duques y príncipes anteriores a los visigodos como mítica y bíblica, basada en el cronicón o Crónica de Hauberto, presumiblemente en parte falsa.[23] No obstante, es cierto que a la luz de lo poco que se conoce, los cántabros debieron de disfrutar de una gran autonomía hasta la campaña que contra ellos emprendió Leovigildo, incluso después, como demuestran las escasas y localizadas muestras de aculturación de herencia romana.

    Ducado de Cantabria y Reino de Asturias


    En cualquier caso, titulan duque de Cantabria a Pedro (segundo dux de Cantabria), padre del Rey Alfonso I el Católico, entre otras, las Crónicas de los Obispos Rodrigo Ximénez de Rada Toledano (siglo XIII); Lucas Tudense (Eo tempore Adefonsus Catholiicus, Petri, Cantabriensis Ducis filius); la Crónica General de don Alfonso X el Sabio (año 1289, fundamentada en la Crónica Mundi de Lucas de Tuy del año 1230), Firmiter omnes obtinui munitipnes, sucit a victoriosísimo Rege Domino Adefonso, Petri Ducis filio y el cronista Assas en su Crónica General de España.* 1

    Según el historiador Joaquín González Echegaray en su obra Cantabria Antigua, don Pelayo (quien en calidad de soldado profesional encabezó la sublevación inicial de los campesinos nativos de una zona del territorio de la Cantabria Occidental contra cierto control ejercido por el gobernador árabe de Asturias, Munuza) es nombrado jefe de los astures, logra la liberación de toda la Asturias Trasmontana del dominio cordobés y decide sellar un pacto con las otras zonas independientes del norte de España, que entonces controlaba el antiguo duque de Cantabria, Pedro. De esta manera, está aceptado que

    La parte de esta provincia, que comprehendia lo que hoy se llama la montaña de Santander y Vizcaya, obedecia entonces a don Pedro, descendiente de la familia esclarecida de Recaredo. Este pais no fue hollado por los musulmanes; de modo que el primer estado cristiano que se halló establecido en España después de la caida de los visigodos fue indudablemente el ducado de Cantabria. Pero Asturias (...) fue ocupada por los moros, que pusieron un gobernador en Gijon, llamada antes Gegia ó Gigia.

    Philippe-Paul Ségur (compte de); Historia moderna: Historia de España, vol. 26 (Madrid, 1835).
    Bajo dicho pacto se concierta el matrimonio de Ermesinda, hija de don Pelayo, con Alfonso, hijo del duque Pedro, consolidando de esta forma la unión de ambos núcleos cristianos de lucha contra el Islam. A la muerte de don Pelayo en el 737, es nombrado jefe de los astures su hijo Fáfila (o Favila) quien tres años después resulta muerto por un oso durante una cacería en Llueves, aldea del monte de Cangas de Onís. Alfonso es elegido sucesor del trono de don Pelayo, siendo su yerno; tal vez contribuyó a su prestigio el que fuera hijo del duque Pedro. Se daba la circunstancia de que aunque al parecer Favila tenía hijos, estos eran aún menores. En cualquier caso Alfonso I el Católico ya nunca usó el título de duque de Cantabria, perdurando el nombre de Asturias para denominar al reino en general y más adelante también a la mayor parte del territorio que hoy ocupa la Comunidad Autónoma de Cantabria se la llamó las Asturias de Santillana. No obstante, el Ducado de Cantabria, aún integrado en Asturias, fue cedido por Alfonso I a su hermano Fruela una vez consiguió el trono de Asturias,[24] por lo que el ducado pervivió como entidad territorial desde el 739 (año de la cesión) hasta el 768 (fecha de la muerte de Fruela), cuando fue dividido en condados.[8] El historiador Luis de Salazar, apoyado por Llorente, afirma que que el ducado fue partido entre los hermanos del rey de Asturias Aurelio, hijo a su vez de Fruela, último duque de Cantabria, de esta manera: el Condado de Castilla para Rodrigo Fruelaz, el Condado de Lara para Gonzalo Fruelaz y el Condado de Castroxeriz para Sigerico, además de entre otros condados menores[8]

    http://es.m.wikipedia.org/wiki/Ducado_de_Cantabria
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Historia de las instituciones de Cantabria:

    Finales del S. XII - Las Merindades
    Desde finales del siglo XII se nombran en Castilla oficiales con funciones inicialmente coactivas, que luego se van aumentando, sobre determinados territorios. Serán los merinos y adelantados.
    El territorio de Cantabria está integrado en la Merindad Mayor de Castilla, con una cierta capitalidad en Burgos, y que agrupa terrenos de Cantabria, Burgos, Palencia, Valladolid, León, Soria, Álava, La Rioja y Asturias.
    A su vez estaba dividida en Merindades Menores. Las Merindades Menores que en 1351 cubrían algún territorio de la actual Cantabria eran:
    •Merindad de Aguilar de Campoo.
    •Merindad de Liébana y Pernía.
    •Merindad de Asturias de Santillana.
    •Merindad de Trasmiera.
    •Merindad de Vecio.
    •Merindad de Castilla Vieja.


    Villas y Fueros
    El paso a la Baja Edad Media trae un cambio a una sociedad más urbana y la aparición de las villas.
    En este contexto bajomedieval nacen las villas, que son aldeas que han cambiado su denominación a villas por tres razones:
    • Por cambio de tamaño natural.
    • Por fueros.
    • Por privilegio de Villazgo.
    Los Fueros municipales deben de ser entendidos como sinónimo de privilegio, de derecho privilegiado. Son ordenamientos especiales que concede el monarca a una población, buscando que crezca con fines económicos o estratégicos.
    Los fueros se pueden dividir en fueros breves y extensos; o en fueros de francos, y fueros de la extremadura, para quienes vivían en territorios limítrofes entre cristianos y musulmanes.
    El mismo fuero se le podía conceder a más de una población, dando lugar a una familia de fueros.


    Fueros en la Cantabria de los s.XII y XIII:
    •Castro Urdiales: 1163. Basado en el fuero de Logroño.
    •Santander: 1187. Basado en el fuero de Sahagún.
    •Laredo: 1200. Idéntico al de Castro Urdiales y Logroño.
    •Santillana del Mar: 1209. Es el de Santander.
    •San Vicente de la Barquera: 1210. Basado en el fuero de San Sebastián.
    •Valle de Toranzo: 1337. No es realmente un fuero, sino una confirmación de derechos tradicionales.


    Los Señoríos
    Señorío: asunción por parte de una persona de ciertas atribuciones jurisdiccionales que ostenta generalmente el Monarca o Estado. Podía ser por donación, pago a servicios prestados, herencia, ocupación, etc.
    Podía ser eclesiástico (de una iglesia o parroquia) o solariego (seglar). También lo podía llevar a cabo una orden militar.
    Existían también los hombres de behetría, aquellos que podían optar entre continuar siendo totalmente libres o acogerse a la protección de un señor, escogiendo a cualquier persona (behetría de mar a mar) o a alguien de una determinada familia (behetría de linaje).


    Los Señoríos en Cantabria:


    image.jpg
    • Señorío de la Casa de la Vega-Duque del Infantado: Marquesado de Santillana, Marquesado de Argüeso, Mayordomado de la Vega, Liébana y otros.






















    image.jpg
    • Señorío de la Casa de Velasco: Sobra, Ruesga y Villaverde.


















    image.jpg
    • Señorío de los Condes de Castañeda: Castañeda, Cartes, Iguña, Puentenansa, Val de San Vicente, entre otros.
























    image.jpg
    • Conde de Escalante: Villa de Escalante, Valle de Valdáliga, y otros.



















    image.jpg



    • Otros señoríos laicos: Bravo de Hoyos (zonas de Valdeolea), Ceballos Guerra (Rioseco y zonas de Cayón), Sánchez de Tagle (Aguayo), Mioño (San Vicente de León y Los Llares), Pero Niño (Buelna), Vega del Sella (Coto de Estrada), compartido por tres familias en Tresviso.
    Última edición por Michael; 05/08/2013 a las 10:00
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

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    Señoríos eclesiásticos: Abadía de Santillana, abadía de Santander, Monasterio de Nájera (Santoña), Arzobispado de Burgos (Pesquera), Orden de San Juan de Jerusalén (Nates, Susvilla, Camesa, Bustasur), Monasterio de Santo Toribio, Obispado de Palencia (Bárago, Bedoya, Castro Cillorigo).




























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    • La extensión total del régimen señorial en Cantabria












    La Edad Moderna - Corregimientos
    La Edad Moderrna en España se caracteriza por el Estado Absoluto y la Monarquía Absoluta, partiendo de una Sociedad estamental.
    Se realiza la unificación de nivel territorial (Granada y Navarra) y del religioso (judíos y musulmanes). Pero aparecen las ideas religiosas auspiciadas por la Reforma y la contrarreforma religiosa.
    Se dan ya las condiciones para un Precapitalismo con la apertura de nuevas fronteras económicas y comerciales. El descubrimiento de América crea nuevas formas de riqueza.
    En Cantabria se mantienen antiguas instituciones territoriales, como las Merindades, pero sus atribuciones son absorbidas por las nuevas instituciones (La Merindad de Campoo es el Corregimiento de Campoo).
    La división territorial básica de la Corona de Castilla será el Corregimiento, de origen bajomedieval, pero generalizado y establecido institucionalmente de forma definitiva por los Reyes Católicos.
    Corregimiento: institución territorial más importante de la Corona de Castilla. Al frente del corregimiento un Corregidor, con atribuciones fiscales, militares, gubernativas, jurisdiccionales (jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio), administrativas…en definitiva, amplísimos poderes. A veces estaba auxiliado por un teniente.
    Había corregimientos en lugares de realengo y de señorío.
    Corregimientos de realengo en Cantabria:
    •Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar.
    •Corregimiento de la Merindad de Campoo y Villa de Reinosa.




    Corregimientos de señorío en Cantabria:
    •Corregimiento del Mayordomado de la Vega y Honor de Miengo: Casa del Infantado.
    •Corregimiento de Liébana: Casa del Infantado.
    •Corregimiento de los Valles de Soba, Ruesga y Villaverde: Casa de Velasco.




    Otros corregimientos que hubo en Cantabria:
    •Nueve Valles.
    •San Vicente y Peñamellera.






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    Las divisiones inferiores a los Corregimientos : Cuerpos asamblearios.
    Las jurisdicciones inferiores (concejos) se reunían en asambleas que abarcaban a varios de ellos, tomando como base un criterio geográfico (todos los concejos de un valle, por ejemplo). El origen de las mismas estriba en la inexistencia de representación en Cortes directa de estos territorios, por lo que debían unirse para hacerse oir.
    Se denomina a estos cuerpos de formas diferentes dependiendo del lugar. En lo que posteriormente será Cantabria son conocidos como Valles, Juntas, Hermandades, Alfoces, Sigillos, Mayordomados, Merindades, etc.
    Se reúnen en un lugar determinado, en asambleas a las cuales acuden uno o dos representantes de cada concejo, denominados usualmente procuradores. En esas reuniones se deciden cosas que afectan al común de todos, especialmente en materia de urbanismo y mantenimiento de obras públicas (puentes, caminos), económicas (se puede potenciar, por ejemplo, el consumo de productos propios) o fiscales (hacer fuerza para conservar antiguos privilegios).




    Los concejos.
    Hay una doble acepción del término concejo: como espacio geográfico de un pueblo y también como reunión asamblearia de todos sus vecinos.
    Dos tipos de concejo: abierto, al cual acuden todos los vecinos del pueblo; y cerrado, al que acuden sólo algunos representantes escogidos por los vecinos. En Cantabria casi siempre abierto.
    Sólo acudían los vecinos: varones mayores de edad con casa propia. Las viudas tenían consideración de de medio-vecino, pero sólo a efectos de repartos comunales, jamás acudían al concejo.
    En concejo se escogían diferentes cargos concejiles: regidores, fieles, cogedores de alcabalas, apreciadores de vinos, etc.
    Las formas de elecciones, siempre consuetudinarias, eran innumerables: cooptación, insaculación, calle ahita, etc…




    El Derecho local durante la Edad Moderna.
    Dos grandes fuentes: autos de buen gobierno (sobre un tema específico) y ordenanzas (más generales, cubren todas las manifestaciones vitales de un concejo).
    Se elaboraban por parte de una comisión de vecinos, que recogía el derecho consuetudinario del lugar. Luego las aprobaba la autoridad competente para ello, habitualmente el corregidor que correspondiera, o su teniente.
    Su contenido cubría cualquier situación que pudiera darse en un concejo durante la Edad Moderna, y tenía un especial cuidado en regular hasta el extremo aspectos de corte agropecuario, por su interés económico.
    Instituciones jurídicas tradicionales que aparecen en las ordenanzas concejiles: la vez o vecería (de monte, ganado, campanas, moribundos, etc), la derrota, la riedra, la roboración, la mesguería.








    BIBLIOGRAFIA Y REFERENCIAS :
    Los textos y mapas están tomados del curso “Historia de las Instituciones de Cantabria”, impartido por los profesores Marcos Pereda Herrera y Manuel Estrada Sánchez, en el 4º Curso SENIOR de la Universidad de Cantabria.



    http://bisalia.com/Instituciones.html
    Última edición por Michael; 05/08/2013 a las 10:01
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  15. #35
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Soy natural del territorio otrora denominado Asturias de Santillana y lo cierto es que a pesar del nombre ningún natural de ese territorio se ha identificado cómo asturiano. Los asturianos de verdad era los asturianos de las Asturias de Oviedo.

    Los naturales de Asturias de Santillana se identificaban con el binomio histórico de montañés y cántabro. No en vano, en las Asturias de Santillana nació la "idea" de unificar la Cantabria fragmentada en una flamante federación a la que llamaron "Provincia de Cantabria", nunca "Provincia de Santander" o "Provincia de la Montaña".

  16. #36
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

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    Antonio Aparisi

  17. #37
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Merindades de Cantabria


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    Desde la formación del reino de Asturias en el siglo VIII, Cantabria había desaparecido como entidad política, engrosando en este reino astur. Sería trascendental la formación del condado de Castilla en el siglo IX, convertido en reino desde el XI que poco a poco iría inclu- yendo todos los territorios cántabros, si bien, conservando sus nom- bres e identidades.




    A finales del siglo XII se crearon unas divisiones territoriales en el reino de Castilla llamadas merindades. Se conoce bien poco sobre estas, aunque parece que Cantabria entraría dentro de la llamada "Peñas de Amaya fasta el Mar". En 1352 se redacta el Libro de las Merindades de Castilla o "Becerro de las Behetrías" que distribuye el territorio cántabro en 4 merindades: La Merindad de Liébana y Pernía incluía ambas comarcas ( Pernía es hoy palentina ) y el valle de Pola- ciones. La capital estaría en Cervera de Pisuerga.




    Más tarde se escindiría en otras dos merindades, trasladándose la capital de Liébana a Potes, donde desde finales del siglo XII tenía lugar un gran mercado.




    La Merindad de Aguilar de Campoo englobaba la comarca de Campoo y territorios cercanos en Palencia y Burgos con capital en Aguilar. Posteriormente habría una Merindad de Campoo más reducida con capital en Reinosa, localidad con importante mercado y cruce de caminos.




    La Merindad de Asturias de Santillana agrupa territorios cánta- bros únicamente. De Oeste a Este abarcaba desde la cuenca del Deva hasta la bahía de Santander y de Norte a Sur llegaba desde la costa hasta Picos de Europa, Peña Sagra, Sejos y montes pasiegos. La capital era la villa de Santillana, sede del dominio monástico de Santa Juliana, potenciada por el fuero de Alfonso VIII en 1209.




    La Merindad de Castilla Vieja englobaba a la Merindad de Trasmiera ( zona oriental de Cantabria ), así como la co- marca del Norte de Burgos ( denominada Castilla Vieja ). La capital debía ser Medina de Pomar hasta que en 1560 se traslada a Villarcayo. Las juntas de Trasmiera se reu- nían en Hoz de Anero ( Ribamontán al Monte ), bajo una encina que todavía hoy existe.


    También se ha hablado sobre la existencia de la Merindad de Vecio, que englo- baría la parte más oriental de Cantabria ( Liendo, Guriezo, Castro... ) y la más occidental de Vizcaya.




    Estas merindades eran gobernadas por un merino o delegado real, hasta que a finales del siglo XIV aparece la figura del corregidor, representantes reales que podían controlar varias merindades. De esta forma, a partir de 1396, un corregi- dor gobernaba las merindades de Asturias de Santillana, Campoo y Liébana y a otro se le asignaron las Cuatro Villas de la Costa y la Merindad de Trasmiera.




    Cantabria Joven - Historia - Baja Edad Media
    Última edición por Michael; 08/05/2014 a las 08:23
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  18. #38
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    Pesquera

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    De muy remoto origen tiene que ser el asentamiento de una población en Pesquera, al estar situada la villa sobre el camino romano que unía Pisoraca con Portus Blendium. Sin embargo entra en la historia el año 1085, cuando se consagra el templo románico de San Miguel, alrededor del cual se va reuniendo una población para el cultivo de las tierras de los alrededores. Elemento indispensable en estos poblamientos era la existencia de molinos; en el caso de Pesquera el río Besaya y sus afluentes fueron aprovechados por los habitantes para construir este tipo de artefactos.


    Aunque no se conocen en este municipio restos prehistóricos paleolíticos, ni siquiera de la Edad de Bronce, la existencia de hallazgos de esta época en lugares próximos, como es el caso de los menhires de Sejos, en la Hemandad de Campoo de Suso, hacen suponer que también el territorio de Pesquera fue visitado por gentes del periodo megalítico. El mismo razonamiento se puede aplicar con respecto a los asentamiento cántabros, pues, pese a que no han aparecido huellas de éstos en estos parajes, el hecho de que Pesquera se ubique entre los valles de Iguña y Campoo, donde sí han sido localizados restos de este tipo, dejan entrever la posibilidad de que también existieran en este territorio.


    Más palpable es el paso de los romanos por este municipio, en el que se conserva aun parte de la calzada que unía Pisoraca( Herrera de Pisuerga) con Iulobriga (Retortillo) y con el Portus Blendium (Suances), siendo ésta la principal vía de comunicación con la Meseta.


    La pertenencia de Pesquera, en la jurisdicción civil y eclesiástica:


    Ya en el siglo XI.- Las primeras noticias de Pesquera se remontan a finales del siglo XI, concretamente el año 1085, fecha de la consagración de una antigua iglesia de fábrica románica por el Obispo Gómez de Burgos. La singularización de esta población sería la consecuencia de la agrupación de gentes en torno a esta iglesia, gentes que, muy probablemente estarían relacionadas con el fenómeno del flujo-reflujo repoblador, por otra parte gente de esta comarca.


    De esta iglesia románica , constituida bajo la advocación de San Miguel, sólo se conservan viejos muros de sillería, en ellos está grabada la inscripción de la consagración, ya mencionada: “Consecrata hec Eglesia a/Gomicone episcopo bur/gensi VI Kalendas Iunius/era MCXXIII felis ara” (Fue consagrada esta iglesia por el obispo Gómez de Burgos el VI de las Kalendas de junio de la era MCXXIII-año 1.085. Feliz ara)


    Este acto de consagración, muy probablemente, implicaba una dependencia del lugar del abadengo del obispo burgalés. En el “Becerro de las Behetrías”, del año 1352, consta expresamente esta dependencia señorial de Pesquera, como lugar del obispo de Burgos. También nos informa de la influencia señorial del infante Don Tello, señor de Aguilar, hijo natural de Alfonso XI de Castilla, a quien este concedió dos solares realengos en Pesquera, según consta en esta fuente documental. Pero esta circunstancia no impidió que el señorío eclesiástico se generalizase, perdurando aún a finales de la época moderna.


    Sin embargo, esta dependencia eclesiástica no fue un obstáculo a la hora de la participación de sus diputados en las juntas generales de provincia organizadas por las jurisdicciones de las Asturias de Santillana y Trasmiera, a pesar de estar Pesquera integrada a efectos fiscales, al igual que toda la Merindad de Campoo, en la provincia de Toro desde 1749.


    Este sometimiento a un señorío eclesiástico se tradujo, como en todo proceso de feudalización, en la percepción de unos derechos económicos por el usufructo de la tierra, y en el ejercicio de diversos derechos jurisdiccionales en su término, que también podía tener como consecuencia la percepción de derechos económicos (impuesto, multas). Un ejemplo de estos derechos era el ejercicio de la administración de justicia. La existencia en la localidad de una picota o “rollo”, de piedra labrada, con cuatro cabezas de animales que sobresalen como si fueran canecillos, es un indicativo claro de ello.


    Esta situación perduró durante las edades Media y Moderna.


    En el mismo año, en la segunda de las “Respuestas Generales” del Catastro del Marqués de la Ensenada referidas a Pesquera se afirma que “dicha villa es de señorío y la posee el Ilustrísimo Señor Arzobispo de Burgos”; se puede deducir que el alcalde ordinario que figura entre los convocados para responder a este “Interrogatorio General” es de señorío, nombrado por el poseedor de la villa. Así mismo, en el Informe de Floridablanca de 1785 se constata la actuación sobre la villa de un alcalde ordinario de señorío que administraba justicia.


    Con la formación de los ayuntamientos constitucionales (1812-1823), Pesquera se conformó como municipio singular, con la villa como capital.


    Este término fue incorporado a la provincia de Santander, conformándose como ayuntamiento en el año 1835 tras la división que durante el periodo constitucional se hizo de la vieja Hermandad de las Cinco Villas, a la que pertenecía hasta entonces el poblamiento de Pesquera. Desde ese momento permanece adscrito al partido judicial de Reinosa.


    En resumen:


    La pertenencia de Pesquera, en la jurisdicción civil, ha seguido las vicisitudes de la Merindad de Campoo: Palencia, Toro, nuevamente Palencia, y, finalmente, Santander. El Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 fijaría su definitiva incorporación a la provincia de Santander, actualmente denominada Comunidad Autónoma de Cantabria.


    En materia eclesiástica, dependió del arzobispado de Burgos hasta la creación del obispado de Santander por el papa Benedicto XIV, el 12 de diciembre de 1754, mediante la bula “Romanux Pontifex”, del que pasó a depender al elegir voluntariamente la Hermandad de Cinco Villas, la nueva diócesis santanderina.


    Durante los Siglos XVI-XVII


    Por estas tierras pasó el rey Carlos I y su séquito el 28 de Julio de 1522, cuando se dirigía de Molledo a Reinosa, en el segundo viaje que realizaba por Cantabria.


    En el mapa de las Montañas Bajas, realizado por el canónigo suizo Pellegrino Zuyer en 1.660, figuraban Somaconcha y Pesquera.


    Siglo XVIII


    La villa de Pesquera era de señorío y pertenecía a la jurisdicción de la villa de Reinosa. Era una de las que formaban la Hermandad de Cinco Villas, en la Merindad de Campoo, partido de Reinosa. En materia religiosa, Pesquera dependía desde hacia siglos del Arzobispo de Burgos. La autoridad local era un Alcalde Ordinario, empleo que poseía el Arzobispo de Burgos.


    Los regidores y un grupo de vecinos solicitan el día 11 de febrero de 1712 al escribano don Sebastián Mier y Rios Terán testimonio de la elección realizada de alcalde ordinario y ministro para enviarlo al Arzobispo de Burgos, señor de la villa.


    Ejercía en 1751 el oficio de Alcalde y Justicia Ordinaria D. Miguel Fernández de los Ríos y los de regidores D. Raymundo Fernández de los Ríos por el estado noble y D. Francisco de Cayón Miranda por el estado de hombres buenos.


    Para el año 1.752 se nombró a D. Juan de las Cuevas como Alcalde y Justicia Ordinaria y a Jorge de Cayón Miranda como “ministro”, según se recoge en el acta de elección de oficios de 6 de enero de 1752.


    Las “Respuestas Generales” del Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 nos proporcionan una semblanza de Pesquera como una comunidad campesina, demográficamente escasa; su paisaje agrario viene determinado por una ocupación y aprovechamiento del suelo basado en un policultivo mixto, de subsistencia y de mercado. El de subsistencia, fundamentalmente trigo, estaba destinado a la alimentación humana. El policultivo de mercado, ganadería, artesanía de la madera, descansaba casi en su totalidad en el uso comunal del suelo, si bien no podemos olvidar que todo el sistema productivo, en general, tenía una cierta tendencia colectivista, ya que en el uso y aprovechamiento del suelo, de propiedad privada o comunal, primaba el beneficio o interés del conjunto de la comunidad sobre el de los particulares, tal y como se aprecia claramente en las Ordenanzas de 1794.


    Los impuestos eran abonados anualmente a Su Majestad y ascendían a 1.391 reales y 7 maravedíes. La villa era de corto vecindario, sin tráfico ni comercio útil y consideraban que estaba bastante cargada en las contribuciones, si bien no pagaba el Servicio real por ser la mayor parte de sus vecinos del estado noble.


    La práctica del cultivo era de año y vez, alternando trigo y habas, sin viñas ni hortalizas, siendo las tierras de secano y produciendo una única cosecha.


    Los tres montes estaban poblados de acebos, avellanos, cornahuelos, espinos, grigajos, hayas y robles, además de unos 150 árboles , entre fresnos y robles, que incluían los del nuevo plantío, situados en egido de concejo y plantados parte a manta y parte a línea. Estos árboles no rendían utilidad alguna.


    En el término se utilizaba como unidad de medida la fanega de sembradura, que correspondía la pedazo de tierra o prado en que se sembraba una fanega de trigo, de habas u otra especie. Su equivalencia era la de 250 estadales de 4 varas en cuadro cada uno (aproximadamente 27,94915 áreas). El término de Pesquera comprendía 67.748,7395 áreas, siendo la mayor parte, más de 78 %, monte y baldíos.


    El ganado existente en el término era caballar, ovino, porcino y vacuno.


    Había 47 pies de colmena. La producción total sería de 47 “quarterones” de cera y de 23½ “quartillos” de miel.


    El común de la villa de Pesquera no gozaba de arbitrio alguno. Estaba enajenado de la Corona el empleo de alcalde ordinario, que lo poseía el Arzobispo de Burgos. Este empleo, junto con el señorío de la villa, no sabían si pertenecía al dicho Arzobispo de Burgos por vía de gracia, merced o venta.


    En 1.761 ejercía de teniente de alcalde justicia ordinaria D. Pedro Martínez de la Lastra y de regidores D. Enrique García de Cevallos y D. Joseph de Cayón.


    En el periodo transcurrido entre 1752 y 1.761 se habían realizado las siguientes edificaciones:


    En el barrio de La Fragua se había edificado una casa para Ayuntamiento y Cárcel, de 32 pies de frente y 21 pies de fondo.


    En el sitio de El Gorgollón había levantado D. Marcos Antonio de Vierna una casa, entre el camino real y el río Besaya. Inmediato a la casa había levantado edificio para ferrería y otro para molino harinero.


    Las Ordenanzas de la villa de Pesquera se redactan en 1794, por haberse extraviado las que tradicionalmente venían usando. A la sazón era Alcalde Justicia Ordinaria D. Pablo de Vierna, administrador de la ferrería de “El Gorgollón”.


    Aunque ya se constatan referencias documentales sobre la existencia de concejos en Cantabria en el siglo XI, la cristalización de esta institución como grupo de vecinos libres de una localidad, unidos para la defensa y administración de sus intereses comunes, no se produce hasta el siglo XIII.


    Las Ordenanzas municipales o concejiles constituían por escrito la expresión local, de los usos y costumbres (normas consuetudinarias) por las que se regía el concejo o municipio. El contenido de su articulado no podía contravenir la legislación general del reino, ni implicar daño o menoscabo del patrimonio real o señorial, según cada caso; para que llegaran a tener validez legal debían ser aprobadas formalmente por la autoridad delegada de la corona o del señor.


    En la práctica raramente estos textos se han conservado en su redacción original. Por un lado, su uso continuado a lo largo de los siglos provocó su deterioro. Por otro lado, la necesidad de regular nuevas situaciones sociales y económicas, surgidas con el discurrir de los siglos, impuso la necesidad de sustituir los primitivos textos por otros nuevos, con el articulado de las ordenanzas actualizado.


    Se conserva una copia certificada realizada por el secretario del Ayuntamiento, Pedro de las Cuevas Bustamante, en 1.856, del original de las ordenanzas redactado en 1.794, a requerimiento del gobernador provincial.


    Consta de 34 capítulos, que regulan toda la actividad del común, en sus manifestaciones económicas, sociales o administrativas. El mayor porcentaje de su articulado lo constituyen disposiciones referidas a la actividad ganadera; le siguen los dedicados a la defensa y protección de la propiedad, privada o comunal. El resto de artículos se divide en el relativo a abastos y obras públicas, órganos de gobierno, elecciones y derechos de vecindad, policía y sanidad y moralidad pública y religiosidad.


    En el Siglo XIX


    El Cabildo de la catedral santanderina exigía en 1.825 a los vecinos de Pesquera sobre que paguen el diezmo de patatas, como fruto subrogado en tierras que han dado ya diezmo a la Iglesia.


    Pesquera en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz, que publica datos recogidos entre los años 1845 y 1850, de cada uno de los pueblos y lugares de España, incluye, naturalmente, los correspondientes a Pesquera “villa con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Santander”, once leguas distante de la capital en el partido judicial de Reinosa del que dista dos leguas y media, y perteneciente a la Audiencia Territorial de Burgos, “situado entre altas montañas”. “Su clima es frío; sus enfermedades más corrientes, fiebres catarrales. Tiene 40 casas distribuidas en los barrios de Pesquera y Ventorrillo, la Consistorial y cárcel; escuela de primeras letras dotada con 1.100 reales pagados por los padres de los 26 niños de ambos sexos que la frecuentan; iglesia parroquial de San Miguel servida por un cura de provisión del diocesano en patrimoniales; una ermita, de Nuestra Señora de Somaconcha en las agueras junto a los escombros de un barrio de que toma nombre”. Cita la existencia de “buenas aguas potables”, sin precisar fuentes o manantiales. La localización contempla sus limites inmediatos “confina con los términos de Santa María de Aguayo, Santiurde y Rioseco. El terreno es de secano y de segunda y tercera calidad; por él corre un arroyo llamado Rumaldrido o el Esego, que se une al Besaya”. También cita “dos montes de roble, abedules, avellanos, y otros arbustos; varias canteras de piedra y prados naturales”. La producción base de que disponían era granos, las legumbres y los pastos; criaban ganados “de todas clases”, que se alimentaban en los montes cercanos, donde también la caza mayor y menor era abundante. Y donde, seguramente no faltaría el lobo, entonces terrible azote de los rebaños. La única industria del lugar la constituían dos molineros maquileros y una fábrica de harinas, una ferrería y “transporte de efectos comerciales”. Todo para una población de cincuenta vecinos, es decir, doscientas cincuenta almas que “contribuían con el ayuntamiento”.


    El diccionario geográfico publicado por D. Sebastián de Miñano nos ofrece interesantes referencias sobre Pesquera, entonces perteneciente a la provincia de Palencia. Era Pesquera una Villa Eclesiástica, en el partido de Reinosa. En materia religiosa, Pesquera pertenecía al obispado de Santander, teniendo una parroquia. Tenía Alcalde Ordinario y estaba poblada por 67 vecinos, que hacían 260 habitantes.


    El Decreto orgánico municipal de 23 de julio de 1.835, configuraba a Pesquera como ayuntamiento perteneciente al partido judicial de Reinosa.


    La visita de escuelas en 1842, nos indica que el pueblo de Pesquera sostenía una escuela incompleta. El local destinado a escuela era la casa de Ayuntamiento, edificio que también servía de cárcel. Asistían 32 niños y 10 niñas, percibiendo el maestro 900 reales de retribución, además de 200 reales de los fondos comunes del Ayuntamiento. Se recomiendan ciertas mejoras en la calidad de la enseñanza y provisión de diversos enseres. La enseñanza se realizaba por el sistema individual, careciendo de reglamento.


    Al morir en el exilio, en Paris, D. Ángel Fernández de los Ríos dejó establecida una fundación para crear en la villa de Pesquera un grupo escolar laical.
    Última edición por Michael; 09/05/2014 a las 01:00
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  19. #39
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Pesquera no pertenecía a las Asturias de Santillana.

  20. #40
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

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    Cita Iniciado por Españolista Ver mensaje
    Pesquera no pertenecía a las Asturias de Santillana.

    Y por eso es que el Administrador y yo estamos hablando para cambiar el título del hilo. Este hilo posee suficiente información sobre Cantabria y no creo que sea necesario hacer un hilo nuevo.
    Última edición por Michael; 09/05/2014 a las 00:57
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

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