Re: ¿Es la conciencia una realidad no material?
Aunque lo que sugieren Penrose y Hameroff sea muy interesante y hasta un paso más hacia la compresión de cómo funciona la mente humana, la mecánica cuántica no es sino una teoría de fundamentos probabilísticos, al menos por ahora, y cuya comprensión real escapa todavía prácticamente a todos los investigadores que a ella se dedican. ¿Rechazar la hipótesis Penrose-Hameroff? No, aunque sea eso, una hipótesis, pero tomarla con el sano escepticismo propio de cualquier actividad científica, si. Por otro lado, no olvidemos que el nivel con el que trabajan no es empírico, sino especulativo, y este intento de explicación es más bien filosófico. Al fin y al cabo, si se admitiese como probable esta hipótesis, ¿por qué los animales no tienen mente y conciencia y nosotros si? La pregunta no tiene respuesta, pues si a nivel cuántico todo rasgo diferenciador y definidor ha desaparecido, en el proceso de formación de éstos algo tiene que suceder para que el resultado final, o sea, físico y no cuántico, seamos nosotros y mi perro no me hable, no medite o no conozca qué es la moral.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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