Aunque lo que sugieren Penrose y Hameroff sea muy interesante y hasta un paso más hacia la compresión de cómo funciona la mente humana, la mecánica cuántica no es sino una teoría de fundamentos probabilísticos, al menos por ahora, y cuya comprensión real escapa todavía prácticamente a todos los investigadores que a ella se dedican. ¿Rechazar la hipótesis Penrose-Hameroff? No, aunque sea eso, una hipótesis, pero tomarla con el sano escepticismo propio de cualquier actividad científica, si. Por otro lado, no olvidemos que el nivel con el que trabajan no es empírico, sino especulativo, y este intento de explicación es más bien filosófico. Al fin y al cabo, si se admitiese como probable esta hipótesis, ¿por qué los animales no tienen mente y conciencia y nosotros si? La pregunta no tiene respuesta, pues si a nivel cuántico todo rasgo diferenciador y definidor ha desaparecido, en el proceso de formación de éstos algo tiene que suceder para que el resultado final, o sea, físico y no cuántico, seamos nosotros y mi perro no me hable, no medite o no conozca qué es la moral.