No es invención del forero Tomás Moro, sino el pan nuestro de cada día de la Iglesia actual.Es una pura invención del forero Tomás Moro, igual que esa teoría de que la democracia liberal, traída por los enemigos de Dios y nunca mencionada por el magisterio sino para condenarla, nos acerca a la Ciudad de Dios, todo lo contrario. Todo eso se lo ha inventado él en su casa, no está sacado de ningún documento papal ni de ningún doctor de la Iglesia.
Es una invención del hereje Lamennais, quien visto lo irreversible de la Revolución Francesa, elucubró adaptar esos postulados al cristianismo ( tergiversando el sentido cristiano ESPIRITUAL que pudieran tener la igualdad, libertad, fraternidad) a la realidad terrenal y política de la Iglesia, en competición (o connivencia) con la Masonería que los sacó a la luz.
Esas teorías fueron condenadísimas por los pontificados del siglo XIX y Lamennais murió hereje.
Pero hete aquí que el golpe de Estado del vaticano II dio la vuelta a la tortilla y, vía Maritain, entronizó urbi et orbe la democracia (...masónica, porque ni hay ni ha habido otra) y alega para disculparse que ya la Iglesia y su mensaje eran liberales, igualitaria etc etc.)
Es decir: se aceptan las reglas del juego de la Masonería, el enemigo secular, pero se maquillan esas ideas a efectos de los católicos incautos (absoluta mayoría) que desconocen la Historia de la Iglesia, silenciada por los nuevos curas desde 1962.
Pero que el forero tomás Moro no tiene culpa: él solo repite lo que dicen en las homilías todos los curas de la Nueva Iglesia postconcilar.
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