La cosa tiene miga: hacerse llamar en 1958 Roncalli, precisamente, con el nombre del antiguo antipapa "Juan XXIII", que había quedado vacante desde el siglo XV....el 17 de mayo de 1410, los cardenales eligieron por unanimidad al pisano Baltasar Cossa como Juan XXIII. Al igual que su predecesor el antipapa Alejandro V, Juan XXIII también obtuvo el apoyo más amplio entre los tres reclamantes.
“Aunque todavía habían tres reclamantes al papado, Juan [XXIII] comandaba el apoyo más amplio, con Francia, Inglaterra y varios estados italianos y alemanes que lo reconocieron. Con la ayuda de Luis de Anjou… fue capaz de establecerse en Roma”[22].
Como vemos, el antipapa Juan XXIII pudo reinar en Roma. Juan XXIII (1410-1415) sería el último antipapa en reinar desde Roma, hasta la apostasía post-Vaticano II, que comenzó con un hombre que también se hizo llamar Juan XXIII (Angelo Roncalli, 1958-1963).
Durante el cuarto año de su reinado como antipapa, Juan XXIII convocó el Concilio de Constanza en 1414, a instancias del emperador Segismundo.
Es muy interesante notar que el reciente Juan XXIII también convocó el Vaticano II en el cuarto año de su reinado, en 1962. Y al igual que el Vaticano II, el Concilio de Constanza comenzó como un falso concilio, por haber sido convocado por un antipapa.
La coincidencia y la "provocación" son tan enormes que solo queda pensar que lo eligió precisamente por lo mismo que caracterizó al lejano "Juan XXIII Baltasar Cossa" : la convocatoria de un Concilio (el de Constanza).
De este Concilio de Constanza, se lee en el Tomo III de la ‘Historia de la Iglesia’ (BAC) (Cap 8. “Pisa y Constanza, fin del Cisma”):
... “famosos artículos del concilio de Constanza, base del conciliarismo doctrinal, que, renovados en el concilio de Basilea con gesto más revolucionario y ratificados en la pragmática sanción de Bourges, fueron abrazados como un dogma por la iglesia galicana en 1682.”
O sea: fue la idea de la supremacía del Concilio sobre el Papa (el llamado “conciliarismo”) que se plasmó en Constanza, el ideal que movería a Juan XXIII en 1959 a convocar otro Concilio (Vaticano II) para imponer allí el conciliarismo que, de facto, haría a todo Concilio superior al Primado papal. Y por tanto, borrando todo lo que estableció dogmáticamente el Concilio Vaticano I en los años 1869-70 sobre la inviolabilidad absoluta del Primado pontificio. (Como si ya la Iglesia, a la defensiva hubiera atisbado el peligro que estaba al acecho).
Aunque el Vaticano II establece el poder supremo del "Concilio junto al Papa", no deja de contradecir al Vaticano I que fijaba al Primado Papal inmune y no limitado ni compartido por nada ni por nadie (por supuesto, tampoco por un Concilio por más sumiso al Papa que fuere).
No cabe duda. Resumiendo: Roncalli, se haría llamar “Juan XXIII” a sabiendas, ya desde su elección, por su admiración y deseo de implantar la doctrina conciliarista que plasmó el Concilio de Constanza de su admirado antipapa del siglo XV.
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