Revista FUERZA NUEVA, nº 510, 16-Oct-1976
¡Obispos y cardenales adscritos a la Masonería!
ASÍ SE EXPLICAN TANTAS COSAS
En el número 501 del 14 de agosto último, apareció, bajo mi firma, un artículo en el que exponía las impresiones obtenidas en el transcurso de un viaje a Roma. Una de las versiones que recogí en los mentideros romanos fue la de que “... el cabeza y alma de la reforma de la liturgia tras el Concilio Vaticano II se ha descubierto que estaba adscrito a una secta, que es el mayor y más encarnizado enemigo que tiene la Iglesia católica...” Pareciéndome imposible un hecho de tanta envergadura, no paré en mientes, y buscando afanosamente tuve el fin en mis manos escritos probatorios -y que han aparecido a la luz del día- que me han confirmado cuanto me aseguraron en los mentideros de Roma.
Un masón en la reforma litúrgica posconciliar
Según lo que se ha publicado y difundido por los medios de comunicación social, el que fue designado jefe de la comisión para modificar la liturgia tras el Concilio Vaticano II, monseñor Anibal Bugnini, se ha descubierto que era y sigue siendo masón. Según datos que mes ha sido posible obtener, se afilió a la masonería el 23 de abril de 1963.
Anibal Bugnini, antiguo secretario que fue del Concilio, es el “padre” del Nuevo Ordo de la Misa, así como también el autor de la transformación de ella en lenguas vernáculas, independientemente de muchas y sorprendentes modificaciones litúrgicas -que oportunamente comentaré en futuros escritos-, sin que nadie comprendiéramos sus causas, pero que ahora, al airearse estos casos, tienen plena justificación.
Al frente de la Congregación Romana para la renovación litúrgica han pasado grandes purpurados (cardenales Gut, Tavera, Knox). Y vemos como el tal Bugnini ha permanecido siempre en ella como inamovible y ha trabajado “al alimón” y cofabricado el Nuevo Ordo con los pastores protestantes de las Iglesias cismática, anglicana, luterana y Taizé.
Por noticias que paulatinamente han ido apareciendo, vemos que este hecho no ha sido aireado por promovidos calumniadores, sino que se basan en testimonios irrebatibles. Una de tales noticias proviene del escritor católico italiano Tito Casini, quien en el mes de abril último publicó un libro titulado “Nel fumo di Satana” (En el humo de Satanás) y dice así: “La reforma (de la liturgia) ha sido efectuada por este Bugnini, quien, finalmente, ha sido desenmascarado. Exactamente lo que se suponía: un francmasón”.
Posteriormente, en el mes de mayo, monseñor Marcel Lefebvre escribía: “... cuando nos enteramos en Roma que el que ha sido el alma de la reforma litúrgica es un masón, podemos pensar que no es el único. El velo que cubre la mayor mistificación de que los eclesiásticos y los fieles han sido objeto empieza quizá a rasgarse”. Otro testimonio aparece con fecha 8 de julio en el periódico “L’Aurore”. El padre Bruckberger, dando garantía remarcable a lo que muchos católicos franceses ignoraban escribía: “Un buen día, Pablo VI descubrió de forma irrefutable que ese desgraciado de Bugnini es francmasón”.
Por si cuento he enumerado no fuera suficiente, el semanario francés “Minute”, en su número 744 del 14/20 de julio, publicaba en primera página y con grandes titulares: “El escándalo que puede destruir la Iglesia”. “Los francmasones en el Vaticano”. “Este es uno de ellos, un monseñor que ha inventado la Nueva Misa”. Y una fotografía de gran tamaño en la que reza la siguiente inscripción: “Monseñor Anibal Bugnini, autor del Nuevo Ordo, ha sido iniciado en la Gran Logia de Italia”.
El Vaticano no sanciona a los masones infiltrados
Si nos atenemos a la condena de aquel gran Pontífice que fue León XIII, los miembros afiliados a la masonería viven en excomunión. Lógicamente, parece que Bugnini debía haber sido desposeído de su dignidad eclesiástica y casi me atrevo a decir que expulsado de la Iglesia, pero no: fue retirado del Vaticano y enviado a la Nunciatura del Irán, en tierra pagana, tras de que el Capítulo Eclesiástico de Bari se negara a admitirle. ¿Podemos preguntarnos por qué Anibal Bugnini mantiene todavía su jerarquía y sus derechos dentro de la Iglesia católica? La respuesta la hallaremos si analizamos los nombres de otros muchos masones con cargo en la alta Curia vaticana.
Puestos claves dominados por la Masonería
En otra publicación francesa, “Introibo”, en su número del mes de julio, podemos leer la siguiente noticia, que, como católicos, ha de aterrarnos. “En 1976, Dios ha permitido que se haya descubierto la afiliación masónica de altos dignatarios del Vaticano”. Veamos tales detalles:
Cardenal Jean Villot, secretario de Estado del Vaticano (Fecha de afiliación: 6-8-1966).
Cardenal Leo Suenens, primado de Bégica y herético notable (Fecha de afiliación: 15-6-1967).
Cardenal Ugo Poletti, Ugo. Vicario de S.S. en Roma. (17-2-69)
Monseñor A. Casaroli, Agostino. Embajador del Papa responsable de la apertura hacia el Este y de la escandalosa destitución del cardenal Mindszenty. (28-9-57)
Monseñor S. Baggio, considerado por muchos como posible y futuro Papa (14-8-57)
Monseñor P. Pasquale, secretario particular de Pablo VI (23-4-58)
Monseñor Virgilio Noe, secretario del cardenal Knox (de la Congregación de Sagrados Ritos) (3-4-61)
Monseñor Virgilio Levi, responsable de Radio Vaticana (4-7-58)
Cardenal A. Lienart (+), ingresó en la masonería en 1912 en Cambrai. Frecuentaba tres logias en Lille y una en Valenciennes; más otras dos en París reservadas a los parlamentarios. En 1919 fue designado visitador de Grado 3º y en 1924 elevado al Grado 30.
Ante esta invasión masónica nada ha de sorprendernos el estado en que se halla mundialmente la religión católica y que S. S. el Papa Pablo VI haya hablado tan clara e insistentemente del “humo de Satanás infiltrado en la Iglesia”. Ante esta invasión en puestos claves del Vaticano, ¿no cabe preguntarse si el papa es dueño de sus actos y goza de libertad plena en su mandato?
¿Qué pasa en España?
Ante tan terribles noticias, también yo -y tal vez muchos de los que me estáis leyendo- me pregunto: ¿Cuántos podemos tener infiltrados en la Iglesia de España sin que tal vez las máximas jerarquías de ella tengan conocimiento de ellos? (...)
Pedro BOUYSSI BOBED
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