Terminada una nueva lectura de Revolución y Contra-Revolución «RCR» creo que el libro es de mucho valor.
Las distintas revoluciones: la pseudo-reforma (protestantismo), la ilustración, el comunismo y el neopaganismo hacen parte de un proceso global —del que cada parte no es más que el resultado de llevar a su culmen la manifestación anterior—, proceso todo impulsado por dos pasiones desordenas: la sensualidad y el orgullo. Estas dos componentes se traducen en un liberalismo y en un igualitarismo, las que se van mezclando a distintas proporciones dando lugar a diversas especies de revoluciones.
Tomado en su conjunto, ese proceso es la «Revolución» —se podría decir que es similar al uso de «Modernidad»— y que abarca toda una concepción del mundo: Estado Moderno, Iglesia Moderna, etc.
Puede parecer desolador el avance imparable de la Revolución. Esta apariencia es claramente descrita por Gothico:
«En todo caso gana la Revolución:
Revolución 4 ;Contrarrevolución 0
(Con goles de Lutero, Robespierre, Marx y el Gobierno Mundial, a pase de Juan XXIII)
Sin embargo, RCR no es desesperanzador, todo lo contrario, porque valora la actuación individual del agente Contra-Revolucionario, dejando claro que el factor masa es secundario al factor de élites. Lo importante, es atacar a la Revolución o la Modernidad como un todo; los esfuerzos por atacar aspectos particulares de este proceso, aunque tienen su importancia, a la larga se muestran como dar palos de ciego.
Además, Nuestra Señora anunció en Fátima que por fin su Inmaculado Corazón triunfaría, razón que quita todo duda la victoria de la Contra-Revolución.
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