España católica e Inglaterra no, ¿por qué?
Siguiendo a Julián Juderías (La Leyenda Negra), ...España llega a su esplendor en un tiempo en que los intereses políticos se hallaban de tal modo unidos a los religiosos, que formaban una sola cosa. La lucha se entabló entre el catolicismo y la Reforma. De ésta decía un monarca tan escéptico como Francisco I que"semejante novedad tendía por completo a la ruina de la Monarquía divina y humana."
En todo el entramado en que se convirtió Europa, España permaneció fiel a La Iglesia, al Papado, ¿por qué? Es un protestante inglés, Lord Macaulay, quien nos da una primera aproximación:
"España, no sólo no tenía, como los Príncipes del Norte, motivo alguno de interés personal para combatir a la Santa Sede, sino que antes por el contrario, en orden a este punto, la nación y el Rey pensaban y sentían de igual modo, siendo la unión de todos sincera y profunda en amar la fe de sus mayores, que al calor de este sentimiento nobilísimo se fundían, por decirlo así, las instituciones y las glorias de la Patria... He aquí por qué el catolicismo, que en la mente de los pueblos de Europa significaba expoliación y tiranía, en la de los españoles era símbolo de famosos descubrimientos, de gloriosas conquistas, de inmensas riquezas y de grandes libertades y derechos."
Lord MACAULAY El Pontificado Estudios políticos. Mencionado por JUDERÍAS (op.cit)
Y a estas razones JUDERÍAS añade otras de carácter político:
"España no era en el Siglo XVI, ni mucho después tampoco, una nación en el sentido moderno de la palabra; era, aun dentro de la misma Península y prescindiendo de sus dominios en Europa, un conglomerado de reinos en lenguas, en costumbres, en fueros, en privilegios y en efectos diferentes. CAMPANELLA veía en esta diversidad la principal flaqueza de la Monarquía española, y fácil es suponer lo que hubiera sido de aquellos elementos tan discordes, tan recelosos y tan opuestos a toda infracción de sus fueros y de sus privilegios, si la Reforma, penetrando en la Península y difundiéndose por ella, hubiera convertido a aragoneses y catalanes, a vascongados y castellanos, a valencianos y navarros en adversarios en materia de religión.
Esto sin contar con otra razón esencialísima, que parece haber sido desdeñada por cuantos han tratado del asunto. En aquél tiempo, nos referimos a los siglos XVI y XVII, no se concebía el escepticismo religioso, ni la tolerancia en materias de fe, en España ni fuera de ella; había que creer en algo y si no se creía de grado se . creía a la fuerza (...) Los ideales se buscaban en cosas espirituales y no en cosas materiales. Por tanto, el ideal de los españoles tuvo que ser un ideal religioso, y dentro de los ideales religiosos, el ideal católico."
España, como Inglaterra, era una Mancomunidad, pues eso significa Commonwealth, pero España cayó en manos del liberalismo revolucionario para querer transformarse en una nación y así vemos los resultados hoy en día. Lo sorprendente es que Inglaterra, cuna de ese mismo liberalismo que después maridó con el materialismo revolucionario francés, se ha mantenido como mancomunidad y es, quizás, la menos "nacional" de las naciones actuales europeas.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
Marcadores