Los miradores con mejores vistas de Andalucía
En las localidades y parajes naturales de Andalucía se alzan miradores que dan un punto de vista diferente al que habitualmente disfruta el visitante
1 Zuheros, el pueblo mirador (Córdoba)
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Más que un mirador, la localidad de Zuheros es un balcón en sí misma. Se trata de uno de esos lugares a visitar inexcusablemente en la Andalucía interior. Con apenas 900 habitantes, desde su elevada atalaya se puede contemplar la comarca de la Subbética y la campiña cordobesa. Un municipio de paredes blancas coronado por un castillo que fue clave en la fundación de la localidad.
Zuheros fue lugar de frontera y de conflictos bélicos. Luego, fue un municipio en manos de la casa de Aguilar y los Fernández de Córdoba. Hoy es uno de los puntos estrella del turismo de interior gracias a una combinación de naturaleza, de prehistoria (la Cueva de los Murciélagos es lugar de paso) y de gastronomía.
2 El Balcón del Adarve (Priego de Córdoba)
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Ubicado en Priego de Córdoba, está ubicado sobre las murallas que defendieron tradicionalmente este municipio. Sus 55 metros de altura permiten una amplia visión de todo el entorno de la localidad que, sobre todo cuando nieva, llama la atención de numerosísimos aficionados a la fotografía.
Se encuentra en el Barrio de la Villa, el Casco Histórico de la ciudad de Priego, a medio camino entre la Judería cordobesa y el Albaicín de Granada. Un viaje a Priego permite conocer el amplísimo patrimonio de la localidad, que incluye lugares como la Fuente del Rey, que data de principios del siglo XIX.
3 Las ermitas de Córdoba
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Es el mejor lugar para ver la ciudad de Córdoba desde una posición elevada. Y no hay uno sino varios miradores que aprovechan lugares como el Cerro de la Cárcel, habitado desde hace siglos por eremitas, religiosos que llevaban una vida de retiro en un complejo de hasta 13 edificaciones que están siendo rehabilitadas y que se encuentran repartidas por el entorno.
Los carmelitas descalzos rigen la comunidad desde mediados del siglo pasado. Las vistas del piedemonte, de parte de la Sierra Morena y de la capital cordobesa impresionan. Son un lugar de visita frecuente de los cordobeses.
4 El Yelmo, la ventana a la Sierra de Segura (Jaén)
C.RÍSQUEZ
No son pocas las alturas que elevan la zona noroeste de la provincia de Jaén. Espinazos de roca cubiertos de frondosos bosques que conforman uno de los espacios naturales protegidos más extensos de España. Se yergue el mapa jienense en las sierras de Cazorla, Segura y las Villas que compiten con los numerosos torreones, castillos y fortalezas que coronan algunos de sus montes.
Cerca de Segura de la Sierra, ciudad nacida a la sombra de una imponente recinto amurallado, se levanta, majestuoso, El Yelmo. Cimera de la comarca, maciza mole que se levanta por encima de los 1.800 metros. Desde su cumbre, de fácil acceso gracias al asfaltado del viejo camino, el viajero puede asomarse al vértigo de la naturaleza en todo su esplendor. El blanco de la piedra caliza de su cumbre esta rodeado de espesos bosques de coníferas
Desde esta atalaya natural se perfila las colas del pantano de El Tranco que embalsa a un recién nacido Guadalquivir y entre las brumas la espina dorsal de la serranía, abrupta y quebrada, antes de convertirse en llanura y en campo olivarero.
5 Cerro de Santa Catalina. El balcón de Jaén
C. CÁRCELEN
Jaén es una ciudad con una geografía quebrada. Sus cuestas se empinan hacía lo más alto del cerro de Santa Catalina y desde allí, desde este mirador natural, la mirada se deja caer por las laderas hasta descansar en la vega, llana y fértil, del Guadalquivir que se remansa por la campiña olivarera a la altura de Mengíbar y Andújar.
Todo eso y mucha más es lo que se puede ver desde el espolón del cerro que preside Jaén y que está coronado por una cruz blanca que sirve de mirador a los que, tras visitar el Parador de turismo y la fortaleza; ganada a los musulmanes por Fernando III el Santo, serpenteando por una estrecha vereda llegan hasta esta balconada que deja ver una de las mejores panorámicas de la provincia.
Sobre todo llama la atención el perfil de las torres de la catedral que parecen un barco varado entre las callejuelas y plazas de la ciudad. Hay días que hasta la plaza de Santa María se deja caer la imponente sombra de la montaña que parece querer entrar en el templo buscando el abrigo de las bóvedas.
6 El Mirador de San Nicolás del Albaicín (Granada)
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Es uno de los miradores por excelencia de Andalucía. Visitado por cientos de personas cada día –algunos apuntan a miles en jornadas de alta ocupación turística- este enclave del Albaicín es un compendio de historia y arte. De sensaciones y de visiones. En él se unen el estilo cristiano y el musulmán, el medieval y el renacentista o mudéjar de los edificios de su entorno (la iglesia de San Nicolás, la nueva mezquita, las casas de vecinos). Pero lo que más maravilla es la panorámica.
El imponente perfil de la Alhambra bajo las cumbres de Sierra Nevada ha dejado asombrados a líderes mundiales, a amantes de la cultura, a turistas desprevenidos, a oriundos de la tierra que por más que pasen por este mirador no dejan de maravillarse ante el espectáculo de la puesta de sol.
Es este momento del día cuando más afluencia hay a este lugar neurálgico del Albaicín granadino. Ver en este lugar el ocaso supone un peaje obligado si se visita Granada.
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