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Tema: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

  1. #21
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    Sin embargo, muchos historiadores lo culpan por las grandes deudas adquiridas por la "Gran Colombia" y heredada en parte por Venezuela después de 1830. Este es un Hecho Criollo.





    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.facebook.com/hechoscriol...type=3&theater

  2. #22
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    Los indignos homenajes a Simón Bolívar en Pasto

    “Por dignidad no cometamos el error al erigir la estatua del genocida en nuestra ciudad”

    Por: Roberto José Segovia |

    Septiembre 28, 2016







    Uno de los sofismas más conocidos y utilizados por los historiadores áulicos, positivistas y dogmáticos del venezolano Simón Bolívar, tanto suramericanos, colombianos y regionales, es, tratar de “tapar el sol con un dedo”, cuando solo muestran la parte universal y divina del ídolo, pero, justifican y minimizan eufemísticamente el comportamiento cruel, el instinto asesino y genocida de su demencial líder, contra el pueblo pastuso y nariñense.

    La historia del origen de la nación colombiana confirma el odio que Bolívar y los áulicos historiadores bolivarianos, sentían contra Pasto y las regiones adjuntas que conformarían el futuro departamento de Nariño, y que se manifestó en ordenes de exterminio, en insultos, en maltratos, en torturas, agresiones físicas y sicológicas, violaciones, asesinatos, y en la crueldad con que ordenó masacres, pillaje, saqueos, profanación, robos sacrílegos a las iglesias y conventos de la “Ciudad Teológica”, y continuó con la destrucción de toda la ciudad. La historia nos demuestra que este agresor se transformó en un “Atila Andino, el azote tropical de Dios”.


    Un acto especial de ese odio de Bolívar, fue la planificación sutil, maquiavélica y demencial del genocidio de la población civil católica de Pasto y sus alrededores, ocurrida los días; 24, 25 y 26 de diciembre de 1822, y conocida en la historia como la ‘navidad trágica’. Fue aquélla una navidad sangrienta, macabra, tenebrosa y trágica “navidad”, que podemos calificar, sin temor a equivocarnos, como un acto belicoso y delirante. Este hecho es un paradigma histórico excepcional: en él, se planeó estratégicamente la acción militar con siete batallones profesionales; “élite” de Latinoamérica. Uno de ellos compuesto por mercenarios irlandeses, para un total de 3.500 soldados bolivarianos; ignorantes, sanguinarios, con instintos perversos. Los soldados “zombis” asesinos, eran guiados por unos “bárbaros generales”, unos vampiros sedientos de sangre inocente. Quienes realizaron la masacre con alevosía y sevicia, contra una población civil, católica y pacífica que sostenía una lucha histórica por su identidad cultural, por su autonomía, soberanía, libertad, lealtad, dignidad, y tolerancia entre las etnias influenciadas por la sagrada montaña de fuego, nuestro imponente volcán Galeras.

    Bolívar, Sucre y sus generales planificaron en forma demoniaca y perversa, para causar el mayor daño psicológico posible al pueblo católico y al espíritu religioso de los Pastusos, con el objeto de disminuir su carácter guerrero, seleccionaron los días de la agresión. Los sitios donde más daño podía causar a un pueblo católico, como son sus iglesias y sus moradas, con sus pesebres y sus cantos navideños. Por tal razón lo planificaron y ejecutaron el día más importante de los católicos; el nacimiento del “Niño Dios,” en las diferentes iglesias y los hogares de la ciudad; un 24 de diciembre; iglesia por iglesia, fue profanada, violando y asesinando indiscriminadamente a nuestras mujeres y pueblo que se había refugiado en ellas, casa por casa saqueada, nuestra ciudad quedó destruida y traumatizada. Masacre que la historia la reconoce como la NAVIDAD TRAGICA, la más impactante, herida sangrienta que hemos sufrido los pastusos y nariñenses. Los niños angelicalmente esperaban al “Niño Dios”, pero se les apareció el “demonio de Sucre”, con sus demenciales, ignorantes y saqueadores soldados bolivarianos asesinos.

    La sangre inocente de civiles que se derramó en la Iglesia de Santiago, y en la zona verde contigua fue tan abundante, que dada la topografía de esa zona, se formó un “torrente” de sangre que tiñó la carrera 23 de Pasto, de un “rojo de todos los colores”. En conmemoración del hecho luctuoso, el pueblo bautizó ese camino como: El Colorado. Este genocidio infame continuó durante 30 días en los 21 ‘pueblitos’ asentados alrededor de la ciudad de Pasto, y marcó un hito imborrable de tragedia y sangre en la vida de Nariño, de la nación, y América. Latina.

    La masacre reveló el deseo imperial despótico de Bolívar, que se apoyaba en cierto instinto asesino que estalló en su odio a Pasto y sus regiones adyacentes. Bolívar no respetó ni el “derecho de gentes,” ni el Tratado de Trujillo, que firmaron él y Pablo Morillo el 27 de noviembre de 1820, sobre la regulación de la guerra. Su espíritu “pirómano y salvaje,” los indujo a quemar los archivos públicos y los libros parroquiales. Su espíritu era el de los saqueadores; pues el “botín” era parte del pago a los soldados bolivarianos, los llevó a cometer profanación y robos sacrílegos en las iglesias y los conventos de la ciudad teológica, en nuestra amada Pasto. Las propiedades de los Pastusos y de los Nariñenses fueron confiscadas, por orden del dictador Bolívar, y distribuidas entre los militares bolivarianos genocidas de nuestro pueblo.

    Bolívar dejo su “plan macabro de pacificación y exterminio de los pastusos y nariñenses”, en manos de uno de sus generales sanguinarios; el venezolano Bartolomé Salóm. Después de la “navidad trágica” la pesadilla para nuestro pueblo se prolongó con el engaño a la población civil, en el acto denominado históricamente como el día de Jura; 20 de enero de 1823, cuando de manera tramposa, se convocó a la población de Pasto y sus zonas de influencia con el pretexto de jurar la nueva constitución, pero fue una coartada para realizar un apresamiento masivo y someter a la esclavitud a más de 1.000 niños, y jóvenes imberbes. Los milicianos adultos ya habían sido eliminados. Para llevarlos como esclavos, amarrados de manos y brazos por parejas hasta Barbacoas, Quito y Guayaquil, y como “carne de cañón” a las batallas de Junín y Ayacucho. A los indígenas que sobrevivieron, les hicieron efectivo el grueso tributo que antes pagaba al rey, que no se los habían cobrado durante los últimos 17 años, y cuya exención ratificó el general pacificador Pablo Morillo.

    El historiador pastuso Emiliano Díaz del Castillo, nos narra otros sucesos demenciales de los “libertadores” bolivarianos, como el lanzamiento al río Guaítara de las catorce 14 parejas de pastusos importantes y líderes de la ciudad, un 23 de enero de 1823, desde el puente de Tacuaya, y el inhumano destierro al Piura (Perú), de las mujeres y su niños pastusos y nariñenses, que sobrevivieron a las masacres, y que participaban en la defensa de nuestra ciudad, región y pueblo.


    Señor Bastidas, a su prócer Simón Bolívar, no lo criticamos por haber ganado y masacrado a los “milicianos” pastusos y nariñenses, que se enfrentaban con piedras, palos, azadones y machetes, en las calles de Pasto, en una batalla desigual, con siete batallones profesionales bolivarianos, uno de ellos con mercenarios, en las horas de la mañana del 24 de diciembre de 1822.

    A Bolívar se lo cuestiona críticamente por su cruel condición humana, los robos sacrílegos, —- con los que se financiaba la campaña bolivariana—- robos de niñas, (para calmar la libido excitado del venezolano – ver libro, la Carroza de Bolívar), la destrucción de los templos y de la ciudad de Pasto, la planificación de la masacre a la población civil refugiada en los templos, la Jura y el lanzamiento de las parejas de pastusos al río Guaitara, el destierro de las mujeres pastusas y nariñenses, y en especial, la planificación demencial del genocidio de nuestro pueblo, por ocho (8) años, hasta la muerte del genocida.


    INDIGNOS HOMENAJES A LOS GENOCIDAS DEL PUEBLO PASTUSO Y NARIÑENSE

    Algunos dirigentes e intelectuales con estulticia histórica sobre los personajes que realizan los homenajes, como la referenciada por el señor Bastidas, la indigna “Asamblea Nariño de 1930”, que obnubilados por la historia oficial bolivariana impuesta, y desconociendo la historia local y regional, realiza un homenaje a uno de los genocidas de su pueblo, el general venezolano Antonio José de Sucre. Podemos decir que es UNA ESTUPIDEZ la decisión de la Asamblea, si se tiene en cuanta el prontuario de Sucre contra nuestro pueblo.

    Es de anotar que un áulico de Bolívar y Sucre, el señor Sergio Elías Ortiz en 1946, realiza un discurso pomposo a Sucre, cuando hacen un homenaje al genocida en Berruecos. Otra estupidez de un intelectual, al enaltecer al genocida de su pueblo.

    Continúan las estupideces y la estulticia histórica, de los dirigentes “bolivarianos colombianos” nacionales como regionales, con la imposición a nuestro pueblo, de la estatua del dictador genocida Bolívar, por otro dictador, el general Gustavo Rojas Pinilla, en el parque El Ejido.

    Espero que los dirigentes actuales, los intelectuales y el pueblo crítico, en general, no cometan otro exabrupto, haciendo un homenaje al agresor, al erigir nuevamente la estatua del genocida de nuestro pueblo, el venezolano Simón Bolívar, en el Parque El Ejido.


    Para finalizar,

    Señor Bastidas, la música de la guaneña que se escuchó en las batalla de Ayacucho, posiblemente era interpretada por los niños y jóvenes esclavizados en la Jura (20 de enero 1823), y llevados como carne de cañón a las batallas de Junín y Ayacucho.

    Por todo lo anterior, considero INDIGNO cualquier homenaje de diferente tipo, de los dirigentes e intelectuales de la región, a LOS GENOCIDAS VENEZOLANOS DEL PUEBLO PASTUSO Y NARIÑENSE: SIMON BOLIVAR, ANTONIO JOSE DE SUCRE, BARTOLOME SALOM, JUAN JOSE FLORES Y CRUZ PAREDES, entre otros.

    Si bien el señor Julián Bastidas Urresty, dice que “En la ciudad de Pasto, en los últimos años, han surgido historiadores que tratan de desdibujar la imagen de Simón Bolívar, incitados sobre todo por la lectura del libro Estudios sobre la vida de Bolívar, de José Rafael Sañudo publicado en 1925”, su afirmación carece de argumento, los historiadores de nuestra ciudad no han surgido de la noche a la mañana, tenemos una tradición de grandes estudiosos de la historia; además, el hecho de que un libro de 1925 aún genere consciencia en los lectores, demuestra la vigencia del pensamiento del filósofo e historiador Rafael Sañudo en la actualidad, no por nada, el escritor Evelio Rosero lo recupera en la novela La carroza de Bolívar (que erróneamente Julián Bastidas la titula “La carroza del Libertador”). La gente sincera de Pasto, no busca protagonismo político, y valora la acción de Agustín Agualongo, en defensa de su pueblo. Asimismo, es incorrecto juzgar la manifestación del grafiti, pues este tiene un reconocimiento mundial como parte de las expresiones del Arte Contemporáneo, y grandes artistas lo han cultivado, entre ellos Jean Basquiat.


    __________________________

    Fuente:

    Los indignos homenajes a Simón Bolívar en Pasto - Las2orillas

  3. #23
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    La primera entrada del general Simón Bolívar a Pasto. La carta a Santander


    Escrito por Enrique Herrera

    Martes, 10 Junio 2014 17:31







    Fotografía: Mario Cepeda



    Derrotado el general Simón Bolívar en la batalla de Bomboná o Cariaco, ha tenido que retroceder y ubicarse en El Trapiche, hoy Ciudad Bolívar en el Departamento del Cauca en espera de nuevos refuerzos. En tanto Pasto y su gente vuelven a la normalidad. Llegados los refuerzos que espera Bolívar, reinicia las amenazas y ataques verbales que en principio no tienen cabida en la dirigencia pastusa hasta cuando se conoce los acontecimientos de la batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822, son los hechos a tratar en la primera parte del programa.

    Ocho días permaneció Bolívar con su ejército en Bombona y predios aledaños, enterrando sus muertos y recogiendo heridos, buscando llegar a un entendimiento con Basilio García para seguir a Quito, sin haberlo logrado y en tal razón tuvo que obligatoriamente iniciar un regreso o retorno al Norte por el camino antes recorrido hasta ubicarse, como ya se dijo en El Trapiche. Ya establecido en lugar, hasta pensó en reiniciar su original proyecto de ir por el pacifico a Guayaquil, pero desconocía que estaba sucediendo con las tropas al mando de Sucre; el haber llegado nuevas tropas provenientes desde Bogotá, cambiaron sus planes, se sentía más fortalecido y en tal razón hizo llegar un comunicado a Basilio García que en sus aspectos más pertinentes le decía: “Es por última vez que dirijo a vuestra señoría palabras de paz. Muchos pasos he dado para evitar a vuestra señoría a esa guarnición y al desgraciado pueblo de Pasto todos los horrores de la guerra; pero la medida de la obstinación ha llegado a su colmo, y es necesario, o que vuestra señoría, esa guarnición y el pueblo de Pasto entren por una capitulación honrosa, útil y agradable, o que se preparen a vencer o morir…tenemos derecho para tratar a todo el pueblo de Pasto como prisionero de guerra, porque todo él, sin excepción de una persona nos hace la guerra, y para confiscarles todos sus bienes como pertenecientes a enemigos. Tenemos, en fin, derecho a tratar esa guarnición con el último rigor de la guerra, y al pueblo para confinarlo en prisiones estrechas, como prisionero de guerra, en las plazas fuertes marítimas, y todo ese territorio secuestrado por cuenta del fisco…”

    Estos drásticos y contundentes planteamientos de Bolívar a Basilio García no fueron dados a conocer al pueblo de Pasto, solamente al estado mayor a su cargo. García sabía que si la gente de Pasto hubiese conocido esta clase de amenazas por parte de quien consideraban había sido derrotado en Cariaco, no dudarían en marchar hasta donde se encontraba para derrotarlo nuevamente.

    Cinco eran los puntos propuestos por Bolívar para la capitulación dando garantía a las tropas españolas para que regresen a su patria, en tanto Pasto y su gente tendrá un tratamiento especial, difiriendo de los planteamientos que escribió en el manifiesto que se acaba de leer. Este comportamiento díscolo de Bolívar era lo que no lo hacía actuar a García para proceder a pactar. Un acontecimiento hizo variar de manera inmediata la actitud de Basilio García y su Estado Mayor: saber de primera mano la contundente derrota de Melchor Aymerich en la batalla de Pichichincha el 24 de mayo de 1822 por parte de las tropas de Antonio José de Sucre. Esta era una noticia inesperada que los obligaba a replantear sus posiciones.

    Con el compromiso de su Estado Mayor, sin que se dé a conocer al pueblo de Pasto la nueva situación que se les presenta, Basilio García procede a enviar ante el general Simón Bolívar sus comisionados en las personas de los tenientes coroneles Pantaleón del Hierro y Miguel Retamal. Bolívar designa de su parte al coronel José Gabriel Pérez y al teniente coronel Vicente González. Los cuatro delegados discuten ampliamente los puntos del acuerdo, suscribiendo el 5 de junio la denominada capitulación de Berruecos, que contempla aspectos favorables para la clase dirigente de Pasto sin que se hubiese tenido en cuenta al pueblo raso, quien desconocía los pormenores del acuerdo, situación que se considero de alta traición para la gente de Pasto, y en tal razón protestarían en su oportunidad.

    Conocidos los resultados de la capitulación, Bolívar, según se ha dicho, manifestó: “Esto vale para mi, y más glorioso que una batalla ganada”, luego dirige una proclama "A las tropas del rey de España y a los pastusos", que dice así: "Una transacción honrosa acaba de estancar la sangre que se vertía de nuestras venas. Ya no se oirá más en Colombia el estruendo de la guerra. Vuestro valor y constancia os han hecho acreedores a la consideración del ejército libertador y pueblo colombiano; en recompensa os ofrecemos nuestra amistad".

    "Españoles; La regeneración de vuestra patria os promete el término final de la guerra, que habéis sostenido por llenar vuestros deberes, con un esfuerzo digno de admiración".

    "Pastusos: Vosotros sois colombianos, y por consiguiente sois mis hermanos. Para beneficiaros, no seré sólo vuestro hermano sino también vuestro padre. Yo os prometo curar vuestras antiguas heridas; aliviar vuestros males; dejaros en el reposo de vuestras casas; no emplearos en esta guerra; no gravaros con exacciones extraordinarias ni cargas pesadas. Seréis, en fin, los favorecidos del gobierno de Colombia".

    "Soldados españoles: La capitulación que ha terminado vuestros padecimientos, os ofrece dos patrias, Colombia y España, Escoged: si queréis un suelo libre, tranquilo y pródigo, sed colombianos; pero si queréis dejar vuestras cenizas en el sepulcro de vuestros padres, la madre España es libre y debe ser dichosa".

    Este lenguaje conciliador, zalamero, que con el tiempo incumple, contrasta con la carta que suscribe Bolívar ocho días atrás cuando entre otras cosas le decía a don Basilio García: "Yo insto a V.S. todavía, Sr. Coronel a que oiga los acentos de la razón y de la justicia para que conjuren la negra y terrible tempestad que se va a descargar sobre la infeliz Pasto; tempestad que arrojará más rayos, más fuegos y más estragos que todos los volcanes de los Andes, que con sus bocas infernales vomitan la muerte desde Pasto a Quito"

    Si ayer fue el aventurero norteamericano Alejandro Macaulay quien amenaza con destruir a Pasto y su gente, luego el general Antonio Nariño, ahora es el propio general Bolívar quien se expresa de manera amenazante contra Pasto, será ésta, con la que suscribe a García previa a la capitulación, una de las primeras cartas con que amenaza el caraqueño con destruir a Pasto.

    Todo indica que la capitulación de Berruecos no fue bien vista por la mayoría de los pastusos, pues don Basilio García consultó únicamente a su Estado Mayor y a los cabildantes de la ciudad, ignorando al pueblo a quien cada que había problemas se convocaba de inmediato para asumir la seguridad adecuada, esta vez no se hizo, ante lo cual Sergio Elías Ortiz plantea al respecto: "El pueblo de Pasto no quería capitular. Don Basilio García se había ausentado de la ciudad por su seguridad personal amenazada por lo descontentos y desde Tasnaque, donde había puesto provisionalmente su cuartel general, atendía la gobernación y comandancia de armas. En las calles y en los hogares el pueblo rugía de rabia mal contenida, porque comprendía que a sus espaldas se tramaba la rendición. Los milicianos desarmados formaban grupos deliberantes en las esquinas, quizá comunicándose instrucciones para un levantamiento en masa contra las tropas libertadoras a su entrada a la ciudad... Entre todos, las mujeres eran quienes más exteriorizaban su descontento contra el jefe García y los miembros del Ayuntamiento, que de allí en adelante cayeron en desgracia ante el pueblo con el dictado de traidores. La palabra capitulado fue en aquel tiempo lo peor de las afrentas que pudiera hacerse a una persona"

    El obispo Jiménez de Enciso, quién huyendo de Popayán, después del triunfo de Boyacá de los republicanos, se había refugiado en Pasto, cuando supo de la cercanía de las tropas de Bolívar, salió corriendo a buscar refugio en Ipiales y regresó al saber de la derrota de las tropas de Bolívar en Cariaco. En carta que suscribe el 26 de abril de 1822 desde Ipiales, promueve nuevamente el odio a Bolívar y los republicanos con su regreso a Pasto con el objeto de “reanimar vuestro espíritu para que hagáis el último esfuerzo a fin de conseguir la total destrucción del enemigo, que ha consecuencia de vuestro valor ya está próximo a ser completamente destruido…”, ratificando su abierta animadversión a Bolívar y todo cuanto tuviese que ver en contra del rey de España para lo cual predicaba odio y persecución contra ellos desde el pulpito, tanto así que "promulgó una excomunión contra todos los patriotas, ordenó a los sacerdotes que no absolviesen ni en artículo de muerte a ningún insurgente... Como signo inequívoco de Carnicería que proyectaba, hizo sacar por orden del obispo los lutos con que servían la iglesia de Santo Domingo en los viernes santos, y de ellos hicieron banderolas que pusieron no en lanzas, sino en los fusiles de cada uno de los soldados. Después tomó tribuna el Obispo, y con su natural elocuencia habló de las prerrogativas del rey, entusiasmó a los soldados para que matasen y arruinasen a cuantos se les presentaren: que sólo debían respetar las campanas porque estas pertenecían a la iglesia; diciéndoles que todo esto era mandato del cielo, que todos los insurgentes estaban separados de la iglesia…"

    La actividad proselitista del obispo Jiménez de Enciso en contra de los republicanos, fue tan determinante para la actitud de Pasto en la denominada guerras de la independencia, obviamente sin desconocer las acciones militares que en contra de las gentes del Sur habían desarrollado los quiteños al mando de Montúfar; y, Santafé con Macaulay y Nariño entre otros, que Bolívar en conversaciones con Perú de Lacroix, el 6 de junio de 1828, le decía: "Los obispos de Mérida y Popayán, señores Lazo y Jiménez, son hombres muy diferentes. El último (Jiménez) ha servido a su rey haciendo atrocidades en Colombia, es el criminal autor de toda la sangre que ha corrido en Pasto y en el Cauca, es un hombre abominable y un indigno ministro de una religión de paz; la humanidad debe proscribirlo…"

    Es clara la discrepancia que se ha generado entre el pueblo de Pasto y su alta dirigencia después de la batalla de Bomboná. El Obispo Salvador Jiménez de Encizo, Don Basilio García y su alto mando militar han entrado en conversaciones con Bolívar a espaldas del pueblo, razón por la cual el malestar cunde por doquier en la ciudad, más aún cuando se conoce de la firma de una capitulación en Berruecos y el ingreso de las tropas de Bolívar a Pasto, son los acontecimientos que trataremos a continuación.

    El 8 de junio de 1822, luego de toda una serie de preparativos, prevenciones y medidas de seguridad al máximo, Bolívar hace su entrada a Pasto, dejemos que sea el propio Basilio García quien nos cuente al respecto: "A las cinco de la tarde fue la entrada de la primera columna, a cuya cabeza venía el presidente de la república, el general Valdés, los ayudantes de su excelencia y del estado mayor con una pequeña escolta, y cuando reconocí ser de los mismos salí a recibirlos, acompañado del jefe de estado mayor don Pantaleón del Hierro y mi ayudante, y al llegar a corta distancia de su excelencia echó pie a tierra, y quitándose el sombrero me saludó en esta forma: "tengo el honor de saludar a vuestra señoría con la mayor consideración; y en prueba de mi cariño, deme vuestra señoría sus brazos para significar la amistad que nos va a unir. Después de habernos abrazado, tomé mi espada y bastón, y arengué a su excelencia de este modo: "Excelentísimo señor: Esta espada y bastón que el rey y mi nación me han concedido para defender sus derechos y los Estados de la corona, los rindo a la superioridad de vuestra excelencia, en vista de la transacción, de guerra en que hemos convenido. A lo que me contestó su excelencia en estos términos: "El gobierno de Colombia no recibe el bastón ni la espada de un General tan valiente como don Basilio García, que se ha conducido tan dignamente con el honor y carácter de militar dotado de virtudes en defender los derechos de su nación y del rey, y no debe rendirlas a nadie; sirviéndole de satisfacción ser el Último que lo ha hecho en este gran mundo".

    A continuación se reanuda la marcha hacia el centro de la ciudad desde el sitio denominado El Calvario, epicentro de interesantes hechos de nuestra historia como la derrota de Antonio Nariño; poco a poco se van acercando a la Plaza Mayor en medio de una multitud de personas que miran con asombro cómo aquel hombre que tanto les habían enseñado a odiar los dirigentes de la región, hoy era recibido con todos los honores, rodeado de una guardia especial que no permitía acercársele. Cuando llegó a la Plaza, Bolívar fue recibido por el propio obispo Jiménez de Enciso, quien revestido de sus mejores galas, bajo el palio que sostenían los curas notables de la ciudad, invitó al Libertador a ingresar al templo Matriz, no sin antes le inciensa y conduce a sitial especial donde estaba un sillón para que desde allí presida el Te Deum que se celebra en su honor. Terminada la ceremonia el Libertador volvió a salir en compañía del prelado, bajo el palio, con las más estrictas medidas de seguridad para llegar a la casa que le tenían preparada para su alojamiento. Las gentes del pueblo en tanto se notaban alteradas, incrédulas ante lo que sus ojos observaban, no podían creer tan sublime recibimiento al "¡infame!, ¡al perjuro Bolívar!", ¡al jefe de los excomulgados! ¡Al hereje!, como solía decir en sus predicas el obispo Jiménez de Enciso. Se temía lo peor al llegar el atardecer, cuando para fortuna de los organizadores de la recepción, hizo su entrada el resto de la tropa republicana para reforzar la guardia personal del general Simón Bolívar.

    En aquella noche se escucharon varios disparos y ¡Abajos! a Bolívar, al obispo, y en general a los dirigentes que habían capitulado, muchos de los cuales tuvieron que salir de la ciudad para salvaguardar sus vidas, entre ellos Basilio García, hecho que se deduce del comunicado que Bolívar suscribe desde Pasto a Santander el día 9 de junio de 1822, un día después de su llegada, donde le dice, entre otras cosas:



    Mi querido General":

    "Había pensado no escribir a usted sino de Pasto, o del otro mundo si las plumas no se quemaban; pero estando en Pasto tomo la pluma y escribo lleno de gozo, porque a la verdad hemos terminado la guerra con los españoles y asegurado para siempre la suerte de la República. En primer lugar la capitulación de Pasto es una obra extraordinariamente afortunada para nosotros, porque estos hombres son los más tenaces, obstinados y lo peor es que su país es una cadena de precipicios donde no se puede dar una paso sin derrocarse. Cada posición es un castillo inexpugnable, y la voluntad del pueblo está contra nosotros, que habiéndoles leído públicamente aquí mi terrible intimación, exclamaban que pasarán sobre sus cadáveres; que los españoles los vendían, y que preferían morir a ceder".

    Al Obispo le hicieron tiros porque aconsejaba la capitulación. El coronel García tuvo que largarse de la ciudad huyendo de igual persecución: Nuestra División está aquí y no hace una hora que me ha pedido una guardia de Colombia por temor de los pastusos. Hasta los niños con la mayor candidez, dicen: que qué han de hacer, pero que ya son colombianitos. El coronel Zambrano está nombrado de Comandante político y militar para atraer estas gentes que sin duda plegarán bajo la influencia del Obispo y de los que tienen que perder. Lo mismo digo de las armas y pertrechos y es precisamente sobre lo que más insisto yo en recoger porque en desarmando a Pasto, ya no hay temor de nada"

    Yo estaba desesperado de triunfar y sólo por honor he vuelto a esta campaña. Tenga Usted entendido que a mi intimación fue lo que produjo el efecto, pues aquí no se sabía ni podía saber nada de la batalla de Sucre, ni se ha sabido hasta el primero. Por lo mismo no quiero que atribuyan a Sucre el suceso de mi capitulación: primero, porque bastante gloria le queda, y segundo, porque es verdad y muy verdad que estaban resueltos a capitular sin saber nada de Sucre; y me parece que será muy oportuno el que se haga un preámbulo en la Gaceta de nuestras glorias respectivas. Sucre tenía mayor número de tropas que yo, y menos numero de enemigos: el país le era muy favorable por sus habitantes y por la naturaleza del terreno, y como nosotros por el contrario, estábamos en el infierno lidiando con los demonios. La victoria de Bombona es mucho más bella que la de Pichincha. La pérdida de ambos ha sido igual y el carácter de los Jefes enemigos muy desigual. El general Sucre el día de la acción, no sacó más ventajas que yo, y su capitulación no le ha dado mucha más ventaja que a mí, porque a decir verdad, nosotros hemos tomado el baluarte del Sur, y él se ha cogido la copia de nuestras conquistas.

    "Al Obispo pienso instar para que se quede en el país, porque un Obispo es un personaje útil entre nosotros".

    No puede usted imaginarse lo que es este país, y lo que eran estos hombres; todos estamos aturdidos con ellos. Creo que si hubieran tenido jefes numantinos, Pasto habría sido otra Numancia, y con esto, adiós; hasta Quito".

    De usted su afectísimo de corazón".

    BOLÍVAR.



    La carta es clara, concreta, sincera y elocuente de los hechos que transcurrieron durante el primer día de su estadía en Pasto. Bolívar sabe que no es bienvenido por el simple prurito de venir, y más aún como llegó, con la gran parafernalia y seguridad que le puso la clase dirigente de la ciudad. La gente del común, a la del pueblo se le ha mentido, no se le ha hecho participe de las conversaciones internas que dieron como conclusión la Capitulación de Berruecos, y ellos, los milicianos pastusos, conscientes, seguros de haber triunfado en Bombona, no admiten que el derrotado Bolívar sea recibido con tanto bombo y platillo, con tanta vistosidad que parecía un héroe triunfador como lo han hecho las autoridades de la ciudad. El malestar es general y la rabia de sentirse traicionados no se hace esperar cuando en la noche se escucha disparos y ¡Abajos! a García, al Obispo y a Bolívar.

    Qué decir frente a las predicas del obispo Jiménez de Encizo que siempre replicaba en sus homilías: “Son herejes y cismáticos detestables, les decía, los que pretenden la independencia de la España; así, los que defienden la causa del Rey combaten por la religión, y si murieren vuelan con derechura al cielo”, según expresa el historiador José Manuel Restrepo, y ahora el obispo era quien lo había recibido, no sin antes enviar una comisión para que le pregunten como quería que sea la ceremonia de recepción. Los cuatro curas que tomaron el palio para cargarlo y proteger bajo su amparo a Bolívar fueron: el vicario Aurelio Rosero; el cura de Matituy, Toribio Rosero; el capellán de monjas, José Paz y Burbano; y el fraile Antonio Burbano.



    __________________________

    Fuente:

    http://pagina10.com/index.php/cultur...ta-a-santander

  4. #24
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    ¿Por qué en Pasto se rechaza a Simón Bolívar?


    Escrito por Enrique Herrera

    Lunes, 06 Junio 2016 07:25








    Es interesante la polémica que ha surgido en Pasto respecto a ubicar no la estatua de Simón Bolívar en lo ancestralmente conocido como el Sector del Ejido de Pasto, luego de su remodelación. De nuestra parte saben muy bien quienes nos están siguiendo en este espacio que hemos dado muchas muestras sobre el porqué no debe estar la estatua del caraqueño en ninguna parte de nuestra ciudad, no en vano se ha escrito un libro que se denomina BOLIVAR EN LA HISTORIA DE PASTO, razón por la cual vamos a continuación a hacer entrega de una serie de documentación para que cada quien saque sus propias conclusiones.

    Muchos son los documentos suscritos por el propio Simón Bolívar condenando a Pasto y su gente al exterminio total, veamos a continuación algunos de ellos para que después de leerlos analicemos si debe o no ir la estatua del venezolano Simón Bolívar en algún lugar de nuestra ciudad.

    Luego de tener conocimiento Bolívar de la imposibilidad de salir desde Buenaventura a Guayaquil para encontrarse con el general Sucre, decide continuar su marcha militar por tierra. Estando en Popayán, en carta que suscribe a Santander el 29 de enero de 1822, dice categóricamente que “espero dar un combate más aventurado que el de Boyacá, y voy a darlo de rabia y despecho, con ánimo de triunfar o de no volver…”

    El general Santander expresa su preocupación en carta suscrita 22 de febrero de 1822, cuando le dice a Bolívar: "Nos queda otra vez el Juanambú y Pasto, el terror del ejército y es preciso creerlo el sepulcro de los bravos, porque 36 oficiales perdió Nariño y Valdés ha perdido 23 que no repondremos fácilmente. Resulta que Ud. debe tomar en consideración las ideas de Sucre y de abandonar el propósito de llevar ejército alguno por Pasto, porque siempre será destruido por los pueblos empecinados, un poco aguerridos y siempre, siempre victoriosos".

    Derrotado en Cariaco o Bomboná, Bolívar se retira, retrocede hasta ubicarse en El Trapiche, hoy ciudad Bolívar en el Departamento del Cauca. Con el triunfo de Sucre en Pichincha el 24 de mayo de 1822, la dirigencia de Pasto capitula en Berruecos el 6 de junio de 1822 por cuanto conoce que Bolívar ha recibido refuerzos de Bogotá, lo hacen sin poner en conocimiento de su decisión al pueblo raso, a las milicias pastusas que siempre estuvieron prestas a dar el combate en defensa de sus vidas y la vida de su gente.

    Desde El Trapiche, Bolívar amenaza a Pasto y su gente el 29 de mayo de 1822, cuando le dice Basilio García: “Yo insto a Vuestra Señoría, todavía, Señor Coronel, a que oiga los acentos de la razón y de la justicia para que conjure la negra y terrible tempestad que se va a descargar sobre la infeliz Pasto; tempestad que arrojará más rayos, más fuegos y estragos que todos los volcanes de los Andes, que con sus bocas infernales vomitan la muerte desde Pasto a Quito…”.

    Días después vuelve Bolívar con sus amenazas a Pasto y su gente, cuando anuncia que: “Tenemos derecho para tratar a todo el pueblo de Pasto como prisionero de guerra, porque todo él, sin excepción de una persona nos hace la guerra, y para confiscarles todos los bienes como pertenecientes a enemigos. Tenemos en fin, derecho a tratar a esa guarnición con el último rigor de la guerra, y al pueblo para confinarlo en prisiones estrechas, como prisionero de guerra, en las plazas fuertes marítimas, y todo ese territorio secuestrado por cuenta del fisco…”

    Al suscribirse el 6 de junio de 1822 la capitulación de Berruecos, Bolívar exclamó: “Esto vale para mí, y es más glorioso que una batalla ganada…”

    Después de los macabros acontecimientos del 24 de diciembre de 1822, donde por órdenes de Bolívar, el general Sucre prácticamente acabó con la ciudad sacrificando algo más de 800 personas, Bolívar llegó el 2 de enero de 1823 permaneciendo hasta el día 14 dejando al mando al general venezolano Bartolomé Salóm con estrictas medidas para acabar con los pastusos, entre ellas aquella de asesinar a sus mejores hombres arrojándolos amarrados en pareja sobre los abismos del río Guitara, testimonio que reconoce el propio Salóm cuando en carta que suscribe a Bolívar le dice: “sorprendieron (los pastusos) una contestación del Sr. Comandante Aguirre sobre la remisión de esposas que yo le pedía para mandar asegurar a los que se me presentaran según instrucciones de su Excelencia, y sacaron del Guáitara los cadáveres de dos pastusos, que con ocho más entregué al comandante Cruz Paredes con la orden verbal de que los matara secretamente…”. Este acto criminal lo corrobora Daniel O’Leary, secretario de Bolívar en sus célebres “Memorias” cuando dice: “Prisioneros degollados a sangre fría, niños recién nacidos arrancados del pecho materno, la castidad virginal violada, los campos talados y las habitaciones incendiadas, son los horrores que han manchado las páginas de la historia militar de las armas colombianas…Los prisioneros fueron a veces atados de dos en dos, espalda con espalda y arrojados desde las altas cimas que domina el Guitara, sobre las escarpadas rocas que impiden el libre curso de su torrente, perdiéndose sin eco entre los terribles vivas de los inhumanos sacrificadores y el ronco estrepito de las aguas, los gritos desesperados de las victimas…”; y el general José María Obando, en “Apuntamientos para la Historia”, refiere así el criminal asesinato ordenado por Bolívar: “El coronel Eusebio Borrero, que se hallaba con el general Salóm en Pasto, tuvo el honor de ser preferido para autorizar el sacrificio de 28 víctimas; pero habría sido mucha condescendencia sacrificarlas por los medios conocidos, y de un solo golpe, y se inventó un género de muerte que no tuviese estos defectos. Amarrados espalda con espalda, apenas le era permitido escoger el compañero con que cada uno debía ser sacrificado: catorce matrimonios cívicos fueron precipitados vivos uno en uno desde lo alto del puente hasta los hondos abismos del Guáitara, haciendo penar a los últimos con el espectáculo sucesivo de los primeros. Recuerdo –dice Obando- entre estas víctimas a los respetables vecinos Matías Ramos y don Pedro María Villota, hombres del todo inocentes y pacíficos…”

    Recordemos que aquel Eusebio Borrero fue el incendiario del Patía, personaje siniestro que cuando vino con Joaquín de Caicedo y Cuero dio orden de prenderle fuego al pueblo del Patía, sacrificando a mujeres, niños y toda clase de persona que estaba refugiada en su hogar.

    Siendo informado de los acontecimientos de Pasto, donde el pueblo se levanta en rebeldía al mando de Agualongo, luego de emitir su orden de destrucción total, Bolívar emite una proclama a los quiteños el 28 de junio de 1823 que dice: “La infame Pasto ha vuelto a levantar su odioso cabeza de sedición, pero esta cabeza quedará cortada para siempre...Esta vez será la última de la vida de Pasto: Desaparecerá del catálogo de los pueblos si sus viles moradores no rinden sus armas a Colombia antes de disparar un tiro…”

    Es un similar lenguaje, guerrerista, belicista y camorrista, muy parecido al del norteamericano aventurero Alejandro Macaulay quien vino con pretensiones de destruir a Pasto, pretextando rescatar al monarquista Joaquín de Caicedo y Cuero en 1812 que había venido a Pasto las 1200 libras de oro de Tacón.

    Preocupado, Bolívar, escribe nuevamente a Santander diciéndole el 3 de julio de 1823: “Imagínese Usted, el conflicto en que yo estaré, habiéndose levantado los pastusos el 12 de junio, y habiendo entrado Cantarac en Lima el 19 del mismo mes. Estos determinados malvados –los pastusos- pueden invadir la provincia de Quito y tomarla si yo mismo no me les opongo con dos pequeños escuadrones y los pocos veteranos que nos quedan de Yaguachi y Vargas…Estos malditos pastusos nos quieren quemar la casa…”

    Cuatro días después expresa a Santander el temor que le causan los pastusos por su valor y bizarría cuando le dice en carta suscrita el 5 de Julio de 1823. “Mañana me voy a encontrar con los pastusos, que tienen tanto orgullo tanto como la guardia Imperial…”.

    Al derrotar en Tahuando, cerca de Ibarra a los pastusos, dice Bolívar a Santander el 21 de Julio de 1823 en carta que suscribe desde Quito: “Logramos, en fin, destruir a los pastusos. No se si me equivoco como me he equivocado otras veces con esos malditos hombres, pero me parece que por ahora no levantaran más su cabeza los muertos. Yo he dictado medidas terribles contra ese infame pueblo y Usted tendrá una copia para el ministerio, de las instrucciones dadas al general Salom. Pasto es la puerta del sur y si no la tenemos expedita, estamos siempre cortados; por consiguiente, es de necesidad que no haya un solo enemigo nuestro en esa garganta. Las mujeres mismas son peligrosísimas. Lo peor de todo, es que cinco pueblos de los Pastos son igualmente enemigos, y algunos de Patía también lo son. Quiere decir esto que tenemos un cuerpo de más de 3.000 almas contra nosotros, pero un alma de acero que no plega por nada. Desde la conquista acá, ningún pueblo se ha mostrado más tenaz que ese. Acuérdese usted de lo que dije sobre la capitulación de Pasto, porque desde entonces conocí la importancia de ganar esos malvados. Ya está visto que no se pueden ganar, y por lo mismo es preciso destruirlos hasta en sus elementos"

    Lo ha escrito Bolívar: "Quiere decir esto que tenemos un cuerpo de más de 3.000 almas contra nosotros"..., en otras palabras, es todo lo que quedaba de la población de Pasto en 1823, cuando de acuerdo a Sañudo en 1809, al darse inicio las guerras de independencia habían algo más de 8.000 habitantes. Una población que como es normal debía crecer, estaba supremamente reducida a su más mínima expresión por el asesinato, el destierro y en general la violencia sistemática que se había empleado en contra de un conglomerado que defendía, no tanto al monarca como se nos ha hecho creer, sino su propia existencia y la de sus familias. Más adelante transcribiremos textos de cartas de Bolívar que confirma esta aseveración.

    Hemos visto como el lenguaje de Simón Bolívar contra Pasto y su gente no es nada conciliador, todo lo contrario: amenazante. Pasto “Desaparecerá del catálogo de los pueblos…Es preciso destruirlos hasta en sus elementos”, lo ha escrito el propio Bolívar.

    Sigamos, entonces, conociendo más documentos que acreditan el odio de Bolívar contra Pasto y su gente.

    Finalmente, así sea muy tangencialmente, conozcamos cómo fue el proceso que se dio en Pasto para que se erigiera en 1957 una estatua al caraqueño.

    El General José María Obando ratifica el odio de Bolívar para con la gente de Pasto cuando en sus “Memorias” dice: “Hecha la pacificación del país, me consagré exclusivamente a meditar su convalecencia y mejora. El Libertador, arrebatado de aquella cólera que engendra un suceso inesperado que viene a perturbar algún plan político, había fulminado aquel famoso decreto reforzado con su proclama de 1822 en la cual sentencia a Pasto a SER BORRADO DEL CATALOGO DE LOS PUEBLOS; sentencia bárbara que hasta entonces había sido fielmente ejecutada, pero era ya tiempo de que no lo fuese, y en pocos meses tuve el placer puro de ver establecidas escuelas en la capital y en varias parroquias…”

    Encontrándose Bolívar en Pativilca, en carta suscrita el 10 de Febrero de 1824, le dice a Bartolomé Salom: “Se debe destruir a los pastusos. Ud. sabe muy bien que mientras exista un solo rebelde en Los Pastos, están a punto de encallar las más fuertes divisiones nuestras...”

    Nos falta espacio para traer a referencia un gran número de documentos que reflejan el martirio, el sacrificio, el dolor de la gente de Pasto frente a los crímenes de los denominados próceres de la independencia, concluyamos por ahora con la lapidaria frase de Simón Bolívar cuando desde Potosí en Bolivia escribió el 21 de octubre de 1825:” "Los pastusos deben ser aniquilados, y sus mujeres e hijos transportados a otra parte, dando aquel país a una colonia militar. De otro modo Colombia se acordará de los pastusos cuando haya el menor alboroto o embarazo, aun cuando sea de aquí a cien años, porque jamás se olvidarán de nuestros estragos".

    Al surgir las discrepancias políticas con José María Obando por estar éste último en contra de la declarada dictadura del General Simón Bolívar, en proclama que dirige a los caucanos el 26 de enero de 1829, al referirse a la gente de Pasto, dice Bolívar: “¡Pastusos! La fama de vuestro antiguo valor ha llevado a Obando a vuestro país para extraviaros; no le sigáis más; abandonadlo a la maldición que el persigue, arrojadlo a los torrentes del Guáitara o del Juanambú. No excitéis más la venganza de Colombia. Mirad que la Providencia castiga a los perjuros, y nos ha concedido la destrucción de nuestros enemigos”.

    Insta a la gente de Pasto a proceder como él diera la orden de hacerlo con la gente de Pasto, para que sean arrojados muchos de sus dirigentes a las torrentes del Guáitara, y se cree delegado de la Providencia cuando afirma que ella, la Providencia o Dios, le ha concedido el poder de la destrucción de sus enemigos.

    Cuando Bolívar estando en Cartagena tiene conocimiento del asesinato de Sucre en el sector de Los Robles, al pie de La Jacoba, muy cerca de la población de La Venta hoy ciudad de La Unión al norte del Departamento de Nariño, de acuerdo con Tomas Cipriano de Mosquera se dice que exclamó: “¡Se ha derramado Dios Excelso, la sangre del inocente Abel! ¡Si tenéis justicia haced caer todo el rayo de vuestras manos sobre aquel monstruo! ¡Desgraciado de mí, que he dejado a ese malvado en el poder de hacer mal!”. Obviamente que se refiere a Obando, a quien culpa del asesinato de Sucre, y en tal razón también involucra a la gente de Pasto y por eso, treinta y ocho días antes de su muerte, Bolívar, desde Barranquilla, escribe la última de sus cartas que tiene que ver con el Sur de Colombia y de manera particular con Pasto y su gente, dirigiéndose a Juan José Flores, el 9 de noviembre de 1830, le dice: “El nuevo General Jiménez ha marchado ya para el Sur con 1500 hombres a proteger el Cauca contra los asesinos de la más ilustre victima (Sucre). Añadiré- dice Bolívar- como Catón El Anciano: “este es mi parecer y que se destruya a Cartago. Entienda Usted por Cartago la guarida de los monstruos del Cauca. Venguemos a Sucre…Vénguese a Colombia que poseía Sucre, al mundo que lo admiraba, a la gloria del ejército y a la santa humanidad impíamente ultrajada en el más inocente de los hombres…”

    ¿La lapidaria expresión no tiene confusión alguna hacia quien está dirigida, cuál es la CARTAGO a que hace referencia? ¿Cuál es la “guarida de los monstruos del Cauca? ¡Es Pasto!, sin lugar a duda. Implica categóricamente del asesinato de Sucre a José María Obando, y Pasto y su gente es el lugar donde el General Obando ha encontrado su refugio político para combatir la dictadura de Bolívar.

    ¡Malditos! ¡Demonios! ¡Infames! ¡Malvados! ¡Infelices! ¡Desgraciados! ¡Monstruos de ex creación!, fueron entre otros los epítetos insultantes con que calificara a la gente de Pasto Simón Bolívar.

    Que cómo en Pasto después de saberse la actitud hostil de Bolívar contra su gente, se erigió una estatua en sectores de El Ejido. La historia es simple: El General Gustavo Rojas Pinilla cuando ejerció la presidencia de Colombia, tuvo como sus más cercanos guardaespaldas a un grupo de gente de Pasto, razón por la cual tomó mucho cariño y estimación a Pasto, correspondiendo con la ejecución de importantes obras para la ciudad tal es el caso del Estadio 13 de junio que hoy se conoce como Libertad; el teatro al aire libre “Agustín Agualongo”; el Coliseo Cubierto “Sergio Antonio Ruano”; la Avenida “Gustavo Rojas Pinilla”, hoy “Los Estudiantes”; el aeropuerto de Cano, hoy “Antonio Nariño”, y otras.

    Se ha dicho que cuando concluía su mandato, respetuosamente solicitó a la dirigencia de aquel entonces, le permitiesen ubicar una estatua de Bolívar, situación altamente comprometedora sabiendo el comportamiento criminal que había tenido el caraqueño para con las gentes de Pasto; sin embargo, Pasto nunca había tenido tantas obras ejecutadas por un gobierno nacional y en tal razón se acordó complacer al General Rojas Pinilla permitiendo que la estatua de Bolívar sea ubicada en el sector de El Ejido, distante, muy distante para aquel entonces del sector urbano de la ciudad.

    Entonces, amable radioyente, se pregunta: ¿es correcto, es digno, que un personaje que quiso destruir y acabar con Pasto y su gente, merezca erigirle una estatua en nuestra ciudad? Si ayer hubo un compromiso que atendemos, no se podía desatender, hoy cuando se está remodelando el parque El Ejido, tengamos la dignidad, el valor, el sentido de partencia para hacer respetar nuestra historia y el sacrificio de los nuestros que combatieron para evitar que los destruyan, los aniquilen personajes que obedeciendo órdenes de Bolívar así lo pretendieron. Por eso no debe ir más Estatua de Bolívar en Pasto, es toda una afrenta que nos tiene que doler como auténticos pastusos que orgullosamente recordamos a nuestros valerosos combatientes del ayer.




    __________________________


    Fuente:

    http://pagina10.com/index.php/cultur...-simon-bolivar

  5. #25
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    ¿Por qué los pastusos tienen fama de tontos?





    https://www.youtube.com/watch?v=D2AkuHLnwNc

  6. #26
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    La masacre de Navidad que le propinó Bolívar a los pastusos

    El Bolívar de instinto asesino, que pocos conocen


    Por: Fabio Arevalo

    diciembre 27, 2015


    Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.







    Desde su fundación hasta los primeros años del Siglo XIX, San Juan de Pasto era una de las más importantes y prósperas urbes de América. Estaba a nivel de Quito, Bogotá y Caracas, dentro de un eje estratégico por ser paso de obligada conexión entre Caracas y Lima. Era un importante centro suramericano que permitía grandes referencias y decisiones, por lo tanto su dominio apetecía a muchos. De mantenerse esa consideración y estatus debería ser tan desarrollada y trascendente al menos como Bogotá o Quito. Pero aún más, dadas las condiciones de sus estoicos habitantes (que a través de los años evolucionaron de manera distinta al resto del país) era la mejor candidata a ser capital de la Gran Colombia y posteriormente de la misma Colombia.


    Sus relaciones con la corona española fueron por ello bastante buenas y era de los pocos lugares latinoamericanos, donde los ‘chapetones’ no se sentían tan extraños. Los pastusos nativos alcanzaron a hacer una importante empatía, ya que el entendimiento y trabajo en equipo, a diferencia del resto del país fueron valiosos. La colonización y dominio poco se notaban hasta el punto de convivir sin muchos recelos nativos y forasteros europeos.


    Es natural deducir que en ese punto, los pastusos ya valoraban más los logros y beneficios de la colonización que el dominio imperial, que ya en la praxis era más retórico y tal vez de orgullo propio latinoamericano. No obstante ello no quería decir que había hecho carrera un gran conformismo. No. Prevalecían más sentimientos de gratitud y lealtad con la corona española, sin ser siervos ni vasallos. Guardando y buscando su propia autodeterminación, como la historia se encargaría de demostrarlo posteriormente, lo cual permitió forjar una identidad muy propia y característica de la estirpe pastusa.

    Las contradicciones con el ‘otro’ país colombiano no tardaron en aparecer. Con la llegada de próceres y libertadores criollos, buena parte de ellos envalentonados y venidos a más sin mayores méritos, los enfrentamientos fueron inevitables. En ese orden ante los gritos de independencia populistas pusieron en el ojo del huracán a la floreciente y magnífica ciudad de Pasto. Inevitablemente fue destruida en varias ocasiones causando históricamente los más aberrantes asesinatos por cuenta de una mal llamada descolonización.

    Pasto despertó celos y envidias entre los precarios estamentos de poder del norte y centro del país. Se convirtió en objeto de conquista a cualquier precio. En ese momento aparece uno de sus más poderosos líderes y gran batallador, el nativo Agustín Agualongo responsable de memorables gestas al enfrentarse al encopetado, encumbrado y soberbio ‘libertador’ el venezolano Simón Bolívar.

    La historia oficial solo enseña y muestra a un Bolívar patético, como un Dios, hombre perfecto, idealizado al extremo. La historia de las escuelas poco cuenta de las masacres y asesinatos causados al pueblo pastuso, por cuenta de su ciega causa libertaria. No cuenta que es el padre del Partido Conservador y de toda su extrema derecha convertida posteriormente posiblemente en uno de los estigmas del país. En nicho de la generación de la mayor violencia de la nación responsable de múltiples masacres y posiblemente del mayor atraso del pueblo colombiano.



    La ‘Navidad Negra’ de Pasto

    Ese Bolívar de instinto asesino, en Navidad es todavía aún más de ingrata recordación entre los pastusos. Es el responsable directo y autor de la llamada ‘Navidad Negra’ de Pasto. Sobre este nefasto, luctuoso y triste hecho, Julio Cepeda Sarasty nos hace una compilación, como producto de la investigación de reconocidos autores, en el siguiente texto:

    “El 24 de Diciembre de 1822 el pueblo del sur fue invadido, pisoteado y abusado, la libertad se tiñó de sangre, se perfumó de muerte, se vistió de persecución, de masacres y sacrificios. Sobre el pie del Galeras, Bolívar bautizó con muertos las calles, con violaciones las iglesias, con represiones a la valentía; no dejó un sueño vivo porque sólo su sueño era posible, porque la independencia debía depender solamente de sus ideales.

    El 23 y 24 de diciembre de 1822, después de rudo combate en el barrio Santiago de Pasto, en horrible matanza que siguió, soldados, hombres, mujeres, niños y ancianos fueron sacrificados y el ejército “libertador” inició un saqueo por tres días, asesinatos de indefensos, robos y otros desmanes; hasta el extremo de destruir, como bárbaros, los libros públicos y los archivos parroquiales, cegando así tan importantes fuentes históricas. No respetaron los templos donde el pueblo pastuso buscó protección.

    Bolívar quien nos llevó a la llamada libertad, el de la Navidad Negra, el de la temible espada, el del caballo blanco, el de uniforme rojo, el que llenó los ojos de los pastusos de dolor y de llanto, el que dejó cientos de niños huérfanos y una multitud de madres y viudas llorando a sus hombres inmolados. En defensa de sus creencias el pueblo pastuso no secundó la lucha por la independencia, no renunció a sus rancias convicciones por un hombre que los desterró y los humilló hasta la muerte.

    El cruel Libertador, el que manchó de muerte las calles, el que nos liberó de la corona pero que nos manchó de miseria, dolor y llanto. La historia de esta patria en construcción nos cuenta que el Libertador asesinó y sacrificó a nuestra pueblo en nombre de la libertad y de la independencia; pero no olvidemos que dejó las huellas de su espada en nuestras gentes, que sometió y humilló nuestros ancestros, que pisoteó nuestro pueblo y que fue el autor de una macabra obra perenne en la memoria de nuestro pueblo.” (Hasta allí la transcripción)

    Ese es el Bolívar que equivocadamente se sigue idealizando y que cual Cid campeador se sigue mostrando como el ‘Dios salvador’ de América. Es evidente que la historia oficial ha sido escrita y contada por la clase de poder, por la extrema derecha dominante, por los perfumados y grandes hacendados del continente. Bolívar fue convertido en ícono, que menos mal los pastusos (la mayoría) jamás se tragaron ese cuento, aun a pesar del unanimismo continental. Allí está la historia de los pastusos. Totalmente en contravía de la política oficial. Contestatarios y rebeldes como Agualongo.

    Por ello Nariño y su capital han recibido maltrato y desatención desde el gobierno central, salvo lo ganado a pulso como hoy acontece, cuando está llegando por fin la nueva y verdadera independencia. Nariño es el único departamento colombiano de izquierda legítima y moderna. El más progresista de todos, con una identidad acentuada que ha ayudado a mejorar su propia autoestima y trabajo en equipo. Ahora que llegamos posiblemente a resolver el gran conflicto que por 60 años ha golpeado al país, por cuenta especialmente de los violentos partidos inspirados en Bolívar, es la hora del gran levantamiento para cobrar con creces esa enorme deuda histórica contra la masacre del pueblo pastuso.

    Sin ninguna duda esta región surcolombiana (por ahora) es la mayor victimizada por esta violencia que inicia con Bolívar y terminará muy posiblemente con el acuerdo entre el Estado y las llamadas FARC. En el resarcimiento en el ‘posconflicto’ Pasto y Nariño deberían tener el máximo de atención e inversión, de lo contrario es la hora de volver a reflexionar sobre aquello que alguna vez escribió Gustavo Álvarez Gardeazábal: ‘Colombia perderá a Nariño como perdió a Panamá’.



    __________________________

    Fuente:

    La masacre de Navidad que le propinó Bolívar a los pastusos - Las2orillas
















    ¿Por qué en Pasto se rechaza a Simón Bolívar?



  7. #27
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    Las mujeres pastusas derrotan a Nariño

    Escrito por Enrique Herrera

    Jueves, 12 Mayo 2016 22:47





    Fotografía: Miguel Garzón Guerrero


    El general Antonio Nariño se encuentra en la afueras de la ciudad de Pasto luego de no encontrar resistencia en el sector de Cebollas y asumir la confrontación de Tasines. El sitio como bien lo han descrito José María Espinosa y José Hilario López es prácticamente un cajón, un anfiteatro donde Nariño pierde algo mas de 300 hombres teniéndose en cuenta que el cruce de tan difícil sitio solo permitía el paso de dos o tres personas a la vez, sin que esto sea obstáculo para continuar su arremetida en su propósito de tomarse a sangre y fuego a Pasto, situación que vamos a continuación a detallar para admirar el comportamiento de la gente de Pasto, particularmente el de las mujeres.

    Declinando el día, cuando el sol comenzaba a ocultarse en occidente, cayó sobre el campo de batalla de Tasines un gran aguacero acompañado de una fuerte granizada y un viento huracanado que obliga a los contrincantes a replegarse a sus respectivos campamentos. Melchor Aymerich, ordena la retirada, conoce el camino y regresa a Pasto. “Todos pensaban que este jefe se resolvería a morir heroicamente en las calles de la ciudad –dice el historiador Leopoldo López Álvarez- haciendo desesperada resistencia a los republicanos que, sin duda, llegarían a mas tardar en la madrugada del día siguiente. Pero ¡cuál no fue el desengaño cuando, todo el temblando de pavor, dijo que fusilaría a todo el Cabildo si inmediatamente no se le suministraba las caballerías necesaria para trasladarse al otro lado del Guaytara, donde haría construir trincheras iguales o superiores a las del Juanambú!

    Con no paliado desdén se le proveyó de todo lo necesario para marchar, como lo ejecutó a media noche, dejando orden terminante de que le siguieran los veteranos españoles a la mayor brevedad posible.

    Pasto, pues, quedaba abandonada a sus solas fuerzas; la victoria no tremolo sus banderas en el anterior combate; y tenía pendiente sobre su cabeza el rayo que debía reducirla a escombros…”, dice finalmente López Álvarez.

    En la madrugada del 10 de mayo de 1814, el general Antonio Nariño divisó desde una de las altas montañas cercanas a la ciudad vía El Calvario, cómo un gran contingente del ejército al mando de Melchor Aymerich salía por el camellón de Caracha rumbo al Guaytara, huía cobardemente para atrincherarse en el Guaytara, dejando a Pasto y su gente sin ejercito, solos al amparo de sus propias fuerzas, tal cual lo habían hecho otros jefes españoles como Miguel Tacón y Juan Sámano. La noche anterior no se puedo dormir, sabiendo que a poca distancia estaba Nariño y su ejército.

    El recuerdo de los macabros acontecimientos del 22 de septiembre de 1811 se hacían palpables cuando se traía a referencia la muerte de tantos y tantas gentes de la ciudad, de los huérfanos que aun deambulaban lamentando el sacrificio de sus padres, de las doncellas que perdieron su virtud y alguna de ellas tenia entre sus brazos el fruto de la salvaje acción de que fue objeto por parte de las tropas quiteñas. Todo era confusión, temor y zozobra, trayendo a referencia el registro de las cartas amenazantes de Nariño que de llegar a Pasto “la destruiría de un modo que nunca jamás pueda volver a ser habitada”, según expresaba en carta que suscribe al Cabildo de Pasto.

    Pasto en síntesis, al salir cobardemente Americh y su ejército de la ciudad, quedaba solo en manos de las mujeres, los ancianos, los niños y uno que otro miliciano que había logrado escapar del llamamiento a filas para marchar al Guaytara según ordenaba el militar español. Algunas de ellas tenían la experiencia de haber combatido en Palacé y Calibio de acuerdo a José María Espinosa. Todas sin embargo estaban dispuestas a defender la ciudad y los suyos aun a costa de entregar su vida de ser necesario para evitar que se repitan los criminales atropellos de los quiteños cuando llegaron tras las 413 libras de oro que se las llevaron después de encontrarlas entre las paredes del templo de los dominicos.

    Observando que el general Antonio Nariño comenzaba a descender con su tropa por el escabroso camino de El Calvario, la mujeres pastusas sacaron las herramientas de trabajo como el pico, la pala, una que otra arma de fuego y cuanto elemento contundente encontraron para habilitarla como arma y procedieron a salir a la calle provistas de estos improvisados objetos para defenderse del ataque que se preveía. Las mas piadosas fueron hasta el templo de La Merced y sacaron en procesión la imagen de Nuestra Señora de Las Mercedes; de igual manera lo hicieron otro grupo de damas pastusas con la imagen de San Santiago.

    El general José Hilario López describe así este episodio: “El pueblo paseaba en procesión por las calles a la Virgen de Las Mercedes y Santiago, que son sus patronos. Las mujeres arrastraban a los soldados que huían, y aun les quitaban los pantalones y se los ponían ellas, manifestándoles que eran indignos de llevarlos…”

    José María Espinosa, el Abanderado del ejercito de Nariño, ratifica la singular escena: “El fuego era tan vivo de todas partes y la gente estaba emboscada y oculta, que no podíamos seguir adelante ni combatir, y el general, no sabiendo lo habría dentro de la ciudad, resolvió que regresemos al Ejido. Desde allí vimos que por la plaza iba una procesión con grande acompañamiento, y llevaban en andas con cirios encendidos la Imagen de Santiago…”

    El Brigadier General Melchor Aymerich, cobardemente abandonó a Pasto y su gente a su suerte al llevarse sus tropas, dejando a la ciudad en manos de mujeres, de niños, de ancianos y algunos de los hombres que escondidos no atendieron la orden de marchar al Guaytara como había previsto el Brigadier General Melchor Aymerich, razón por la cual las mujeres llenas de valor y coraje sacaron cuando de armas contundentes tenían en sus casas como eran las herramientas de trabajo, los picos, la palas y una que otra arma que guardaban en sus casas, y apelando a su fe sacaron las imágenes de la Virgen de Las Mercedes, la de Santiago y San Sebastian para enfrentarse al grueso ejercito que traía Nariño. Entremos a hora a ver cual es el final de este episódico hecho histórico tan trascendental para la historia de Pasto y la actuación valerosa de la mujer pastusa.

    Ante esta inesperada fuerza militar de valerosas mujeres, las tropas del general Antonio Nariño sucumbieron, se desorganizaron, dándose a la fuga cuando se supo falsamente que el general había muerto, cuando en realidad el muerto era su caballo. La incertidumbre, la zozobra, el temor cundió entre las filas republicanas, gran parte de las cuales se replegaron hasta Tasines para comunicar la triste noticia de la muerte del general Antonio Nariño.

    José Hilario López describe así la situación que se presenta: “cuando el general observó que el enemigo nos cargaba con resolución se mostró muy satisfecho y nos dijo que muy pronto tendríamos fusiles útiles y municiones pues íbamos a tomar lo de los nos atacaban. Ordenó que toda la división, en su mismo orden de batalla se metiese dentro del foso, y que con las bayonetas hiciesen escalas para poder cargar con la velocidad en el acto en que un tambor de orden rompiese el paso al ataque, quedando el general solamente en el campo raso sirviendo de blanco por mas de 10 minutos a los tiros del enemigo. Apenas se aproximaron éstos a medio tiro de pistolas sonó la señal anunciada para el ataque, el que fue dado a la bayoneta con la impetuosidad requerida, arrollando cuanto se nos opuso y llevando la carga hasta las primeras calles de Pasto…”

    José María Espinosa, el abanderado del ejercito de Nariño, describe así los acontecimientos: “Al anochecer nos atacaron formados en tres columnas. Los nuestros se dividieron los mismo, y la del centro, mandada por Nariño en persona, les dio una carga tan formidable que los rechazó hasta la ciudad. La intrepidez del general era tal, que olvidaba mi propio peligro para pensar en el suyo, que era inminente. Pero las otras dos alas habían sido envueltas y rechazadas, y los jefes, viendo que Nariño se dirigía a tomar una altura para dominar la población, lo creyeron derrotado y comenzaron a retirarse en dirección a Tasines, donde estaba el resto del ejército, para buscar apoyo. A media noche resolvió Nariño retirarse también, pues no le quedaban sino unos pocos hombres, y las municiones se habían agotado durante la pelea. Si la gente que estaba en Tasines se hubiese movido, como lo ordenó él repetidas veces, nosotros, reforzados, habríamos resistido; pero no se cumplieron sus ordenes, no se por qué…”

    Es clara y contundente la activa participación de la mujer pastusa en la defensa que ha hecho de la ciudad y su gente frente a las tropas de Nariño. Al quedarse sola la ciudad sin las tropas que estaban a cargo del Mariscal de Campo Melchor Aymerich, quien amenaza al Cabildo y luego sale huyendo camino al Guaytara, la mujer pastusa apela a su fe religiosa, la que de manera indiscutible es convocante dentro de un pueblo fervorosamente religioso como lo es el pastuso, para organizarse y de manera contundente derrotar a las tropas de Nariño.

    La derrota de las tropas de Nariño han sido reconocidas de manera oficial por parte de los historiadores del régimen, lo que si no nos habían contado es esta activa participación de la mujer pastusa que determinó la derrota de Nariño y por ende la victoria del pueblo pastuso al no permitir que Nariño triunfe y cobre caro con la destrucción total de Pasto, según propio pronunciamiento de Nariño en carta al Cabildo de Pasto, razón por la cual el 10 de mayo de 1814 es histórico para el actuar de la mujer pastusa que se consagró con su valor y bizarría al derrotar a las tropas de Nariño.






    __________________________

    Fuente:


    Las mujeres pastusas derrotan a Nariño

  8. #28
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    La reconquista realista de Nueva Granada por Alexander Chaparro Silva





    https://www.youtube.com/watch?v=ZjOKfXUy9JI

  9. #29
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    Os traigo el cáncer camaradas vitales. Vale la pena recordar que ninguna nación es perfecta, todas tienen sus fortalezas y sus debilidades. Que cada quien juzgue según su criterio, pero la historia es incambiable.





    https://www.facebook.com/photo.php?f...type=3&theater









    Documento importante.



    Francisco de Paula Santander, vice-presidente encargado del poder ejecutivo de la Republica de Colombia: Canjeadas como se sabe que han sido las ratificaciones del tratado de amistad, comercio y navegacion entre Colombia y S.M. el Rey del Reyno-Unido de la Gran Bretaña è Irlanda...

  10. #30
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    lunes, 27 de marzo de 2017

    Lo que se hereda no se hurta……La traición se lleva en la sangre.

    AutoDefensa de la Verdad Histórica.


    “El pueblo que desconoce su verdadera historia, vagara eternamente en el desierto del error y la vergüenza.”

    Y aquí nos encontramos una vez más, en el desierto del error y la vergüenza en donde gobiernan aquellos que ocultan y falsean la historia real para que el verdadero orgullo nacional jamás despierte, un Orgullo Nacional Real , no el entendido escolarmente en aquellos recintos en donde se endiosaba a la figura de un traidor, masón, asesino, terrorista, usurpador, subversivo, ladrón, dictador y cobarde sobre todo, llamado Simón Bolívar, agente a sueldo de la corona Inglesa, eterna enemiga jurada de todo lo Hispánico alrededor del orbe, hasta el día de hoy.

    Desde hace más de doscientos años que existen estas mal llamadas republicas “libres independientes y soberanas” en el papel, porque la realidad es otra, la dichosa independencia de la madre patria costo bastante, no solo en sangre para aquellos que se mantuvieron fieles a la corona y sus justas leyes y mandato, sino también en dinero, dinero que fue otorgado por Inglaterra a Bolívar y sus compinches, dinero y tropas, porque de no ser por la ayuda de legión británica en donde se agrupaban mercenarios internacionales de la peor calaña entre ingleses, irlandeses, escoceses y algunos alemanes al servicio de Inglaterra, jamás esa patética guerrilla conocida como ejercito patriota hubiese obtenido la victoria, (temporal) eso fue la supuesta campaña libertadora y su independencia, una campaña brutal de una guerrilla facinerosa al mando de Bolívar y de criollos traidores y ambiciosos que para el caso es lo mismo, apoyados y financiados por Inglaterra con tropas y dinero, dinero que obviamente Inglaterra no estaba donando de manera caritativa a una causa en la que ella jamás ha creído, ese dinero fue uno solo de tantos y tantos prestamos que generosamente y por supuesto con intereses Inglaterra le hizo y le ha hecho a las nacientes republicas para que alcanzaran su supuesta “independencia”, dinero que constituye a hoy día una deuda externa y eterna para todas aquellas republicas sin valor que se juran independientes y soberanas, una deuda que a hoy día siguen pagando sin saber aquellos ingenuos seguidores de la fracasada republica de Bolívar y sus ideales.

    Esclavizados a la deuda, así viven hoy los que habitan este territorio y otros más, descendientes de aquellos que en mejores tiempos y bajo el manto del Imperio Español, no sabían lo que era deuda externa y manejaban la moneda más poderosa del mundo, eran parte de un Imperio, el más grande y poderosos de la época, vivían en nuevos reinos fundados allende el mar por valientes conquistadores, y regidos con justicia, no se hablaba de orgullo nacional, se poseía un Orgullo Imperial, eran grandes, desde el norte hasta el sur del continente, de verdad que eran reinos grandiosos y poderosos, una misma lengua y una verdadera unión Hispánica continental , la América Hispánica era grande, poderosa y libre. Realmente Independiente.

    Ahora lo único que existen son un remedo de repúblicas mal armadas de norte a sur y todas esclavizadas al poder del capital manejado desde y por la City de Londres desde hace más de doscientos años, doscientos años vagando en el desierto del error y la vergüenza por negarse a conocer y aceptar la verdadera historia, una desunión Hispanoamericana que nos ha traído episodios tan vergonzosos como la guerra de los mil días y la perdida de panamá, eso solo por nombrar algo de aquí, la guerra colombo-peruana, y a nivel continental, ni hablar de la guerra del pacifico, la guerra de la triple alianza, o la falta de apoyo Hispanoamericano hacia nuestros hermanos del sur cuando enfrentaron a nuestro eterno enemigo en las Malvinas, y un montón de guerras entre hermanos de sangre y cultura todas financiadas y apoyadas por el mismo enemigo a la sombra, la banca internacional manejada por quienes ya todos sabemos…parientes todos en algún grado de los mismos que en Curazao le prestaran dinero a Bolívar para luchar contra España, a acambio de tierras y otros beneficios para su prole, de eso no queda ninguna duda para quien gusta de revisar la historia.

    Y ya que hemos revisado la historia aunque por encima y a ojo de halcón, revisemos a hoy en día quien es quien y de donde viene y hacia donde está llevando este barco en donde usted está montado sin saberlo hace mucho tiempo, ya sabemos de donde proviene tanta libertad e independencia republicana, solo nos falta poner un pequeño ejemplo, y es, que aquello que se hereda no se hurta y a lo largo de la historia de esta fracasada republica llamada Colombia eso lo podemos comprobar de la siguiente forma, analizaremos 3 personajes todos situados en épocas distintas, todos unidos por lazos sanguíneos y todos igual de traidores y vendidos al poder de nuestro eterno enemigo. Empecemos:

    1-María Antonia Santos Plata: Nacida en el Nuevo Reino de Granada en Cincelada, 10 de abril de 1782 – ejecutada en El Socorro, 28 de julio de 1819 Es una de las traidoras al Imperio Español conocida hoy en día como “heroína de la independencia” colaboradora del inefable traidor Simón Bolívar, creo la guerrilla de Coromoro y Cincelada en colaboración con otros subversivos entre ellos su hermano, con dicha guerrilla, doña Antonia Santos y su hermano se dedicaban a asaltar tropas realistas a traición, capturar la correspondencia. Asesinar y robar a los realistas tanto militares como civiles era pan de cada día para esta guerrilla, además de ayudar a al bando supuestamente patriota. Fue capturada y ejecutada, como debieron haberlo sido todos los seguidores de Bolívar y el mismo en persona, pero desafortunadamente la historia es otra, y el legado de Bolívar y de los Santos aun nos persigue como una maldición a través del tiempo y el espacio, Antonia Santos no solo fue una traidora al Imperio, sino que además nos dejó otro legado, uno de sus descendientes, un sobrino nieto, también de ideas bastante oscuras y misteriosas es nuestro siguiente protagonista en esta línea de tiempo.

    2-Eduardo Santos Montejo: Nacido en Tunja Boyacá 28 de agosto de 1888 y muerto en Bogotá 27 de marzo de 1974 bajo el régimen de la ilegitima república, instaurada como consecuencia de proyectos fallidos uno tras otro luego de la campaña de independencia de Bolívar y colaboradores como su consanguínea la guerrillera Antonia Santos. Para no hacer largo el recorrido nos limitaremos a lo siguiente: Presidente N° 39 de la república de Colombia de 1938 a 1942, Masón, Miembro y defensor a capa y espada del partido liberal y su ideario, amigo de la Francia liberal en la que aprendió francés y profundo admirador y defensor de los ideales de la revolución francesa, representante de la republica de Bolívar ante la Sociedad de Naciones, aliado del masón grado 32 Franklin Delano Roosevelt presidente de los Estados Unidos a quien apoyo abiertamente durante todo el transcurso de la segunda guerra mundial, abriéndole las puertas del territorio nacional y ofreciendo toda la ayuda posible a la potencia del norte aliada de la infaltable Inglaterra, junto a una Francia corrompida y una unión de hordas soviéticas, metiendo una vez más a los distintos pueblos que cohabitan este territorio en una conflagración mundial en la cual no debían participar por servir a los intereses una vez más de la banca internacional, el sionismo, y su globalización. Su gobierno fue gran colaborador y el personalmente amigo de grandes industriales norteamericanos a quienes abrió las puertas plenamente y a sus compañías, todo un liberal, masón y globalizador colaborador de potencias extranjeras tal cual como lo fuera su tía abuela la subversiva y traidora Antonia Santos. Este personaje tan siniestro, descendiente de la ya mencionada guerrillera, no solo nos deja una herencia de servidumbre ante las potencias aliadas y la banca internacional, sino que también nos hereda a otro consanguíneo suyo, y es de quien nos ocuparemos a continuación.

    3-Juan Manuel Santos Calderón. Nacido en Bogotá, 10 de agosto de 1951 bajo el régimen ilegitimo de la república de Colombia, es sobrino nieto del señor Eduardo Santos Montejo y en pocas palabras descendiente igualmente de doña Antonia Santos. Este personaje, su vida y carrera política se puede resumir en una sola palabra: Traición. Un eminente miembro del partido liberal al igual que su tío abuelo, amigo personal de la izquierda y la derecha, de masones y banqueros, de extranjeros y propios, sin más ni más, un digno representante más de la familia Santos. (Su tatarabuelo en línea directa paterna José María Eduardo Santos Plata, oriundo de Santander, era uno de los hermanos de la supuesta “heroína” María Antonia Santos Plata, prócer de la independencia de Colombia y en cuyo honor Juan Manuel Santos decidió bautizar a su única hija como María Antonia. Su tatarabuelo en línea directa materna Arístides Calderón Reyes, oriundo de Boyacá, era hermano de Clímaco Calderón Reyes, presidente de Colombia en 1882. Su tatarabuela Francisca Ricaurte Camacho, era sobrina nieta de José Joaquín Camacho y Rodríguez de Lago, presidente de Colombia, oriundo también de la ciudad de Tunja, prócer y mártir de la independencia de Colombia y prima segunda del héroe de San Mateo, el capitán Antonio Ricaurte.) Lo del paréntesis anterior, fue solo para mostrar que ciertos poderes jamás abandonan ciertos círculos y que la información está hoy en día al alcance de todos. Pero volviendo a lo que nos interesa, el señor Juan Manuel Santos, reconocido liberal educado entre Los Estados Unidos y la sin igual y siempre presente Inglaterra, miembro de la Americas Society organización fundada y presidida vitaliciamente desde sus inicios por su propietario el recientemente fallecido David Rockefeller, patriarca de la familia Rockefeller, defensor a ultranza de un proceso de paz ilegitimo con un grupo abiertamente narcotraficante y terrorista como las FARC, a quienes entrego sibilinamente el mando compartido de los destinos de todo un pueblo mediante argucias y tretas judiciales y extrajudiciales, sobornando y comprando consciencias, encarcelando opositores, persiguiéndolos, entregando a jóvenes inocentes a las manos de una dictadura como la de Venezuela, todo por un premio Nobel ilegitimo, como su gobierno al ser elegido con ayuda de dineros ilegales, exactamente como su gran amigo y compinche Ernesto Samper con su presidencia narco-asesina, ambos son joyas de la misma corona, uno con el 8.000 y el otro con los dineros de Odebrecht, ambos igual de ilegítimos y de corruptos, provenientes de familias históricamente ligadas a la traición, la subversión y las acciones más oscuras y nefastas con tal de mantener el poder bajo su poder. Un agente más de la City de Londres y sus intereses globalistas, un lacayo más arrodillado ante su majestad Inglaterra de quien ha recibido apoyo directo para congraciarse con sus socios de vieja data las FARC, y esto no lo digo yo, lo dicen los hechos, como lo fue su visita a Londres en donde se le recibió como a uno más de la familia de esclavos que acostumbran a manejar alrededor del mundo con el tintinear del oro como a perros entrenados.

    Los hechos y las palabras pronunciadas durante su visita a Londres nos lo confirman. A continuación, unos pequeños apartes del nada extraño discurso presentado por Juan Manuel Santos ante el parlamento británico:

    “Es verdaderamente un gran honor para mí, un inmenso privilegio, hablar ante esta institución histórica, “la madre de los Parlamentos”, modelo de los sistemas democráticos del mundo entero.”

    “Por eso, al dirigirme a esta institución representativa del pueblo británico, un pueblo fortalecido por el sacrificio y el coraje, quiero comenzar hablando de un héroe, me refiero al teniente coronel James Rooke, quien comandó la Legión Británica, que apoyó a las tropas de Bolívar en la campaña que dio la independencia a Colombia. Los colombianos jamás olvidaremos el papel primordial que jugó la Gran Bretaña como socia y aliada de la causa de nuestra libertad.”

    “La familia de mi tatarabuelo había organizado una cuadrilla de resistencia contra los españoles, que era conocida como la Guerrilla de Coromoro o “Guerrilla de los Santos”. Este grupo de valientes luchadores por la libertad interceptó a un coronel español que llevaba refuerzos al Pantano de Vargas, y evitó que llegaran a tiempo para la batalla. Muchos historiadores han dicho que esto fue decisivo para garantizar el triunfo de los patriotas. Mi tía tatarabuela, Antonia Santos, fue ejecutada tres días después de la confrontación y es considerada heroína nacional.”

    “Pocos días después de la Batalla del Pantano de Vargas, el 7 de agosto de 1819, los soldados británicos, bajo el mando del sargento John Mackintosh, participaron en la Batalla de Boyacá que ganó para siempre la libertad de Colombia. Esta es la primera vez, en estos dos siglos que llevamos como república independiente, que un Presidente de Colombia realiza una visita de Estado al Reino Unido, como lo hago hoy gracias a la generosa invitación de Su Majestad la Reina Isabel. Por eso quiero aprovechar esta ocasión para agradecer –200 años después– el apoyo que entonces dio el pueblo británico a nuestra libertad, y agradecer su apoyo hoy para terminar más de 50 años de guerra en mi país y el último conflicto armado en el Hemisferio Occidental.”


    “La inversión británica en nuestro país –que ya es cuantiosa– podrá llegar con mucha más confianza y tranquilidad a un país que no sufre ya los efectos de un conflicto armado. Sea el momento de agradecer el apoyo que dio, en su momento, el Parlamento Británico a la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Colombia. Los valores y principios fundamentales que dieron vida a ese tratado siguen vigentes. Por eso, de conformidad con los acuerdos a los que llegue el Reino Unido con la Unión Europea, quiero reiterar ante este Parlamento que Colombia está dispuesta a reforzar su condición de socio comercial y de inversión del Reino Unido.”

    Así es, más de doscientos años vagando en el desierto del error y la vergüenza por no querer conocer la verdad histórica, por estar defendiendo lo indefendible y negarse a romper con ataduras de un pasado siniestro y vergonzoso, por seguir aceptando que familias sirvientes de la Sinarquía Internacional sean los representantes de los distintos pueblos que deberían ser libres o volver a serlo como lo fuera bajo el manto Hispánico Imperial, lo que se hereda no se hurta, los hijos, nietos, sobrinos etc, los descendientes de esa podrida clase dirigente de la fracasada republica de Bolívar son quienes siguen gobernando y gobernaran, junto a sus fuerzas armadas igualmente corruptas e ilegitimas, un gobierno de ocupación es lo que se tiene y lo que se tendrá si el pueblo no reacciona y toma de una vez por todas y para siempre las riendas de su destino y los elementos necesarios para la defensa del mismo y sus derechos.

    Ya es hora que empiece a arder la república, ya es hora que el nefasto tricolor caiga de su asta ensangrentada, su himno, su escudo y toda su mentira sean tirados por el suelo, mientras los nuevos hombres libres levantan la cara con Orgullo Imperial hacia el sol y enarbolan una vieja nueva insignia que nos una de sur a norte como en mejores tiempos, como hermanos en una misma lengua, cultura y tradiciones, ya es hora que retorne un viejo Nuevo Orden Hispánico.

    ¡Frente a su declaración de independencia…….Nuestra declaración de Disidencia!



    ¡MUERTE A LA REPÚBLICA… Y LARGA VIDA AL IMPERIO!

    Diego A. Proscrito

    VERITAS ANTE OMNIA.

    dcubillosproscrito@gmail.com




    _______________________________________

    Fuente:

    El Proscrito.: Lo que se hereda no se hurta……La traición se lleva en la sangre.

  11. #31
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    Re: Pastuso asesinado por Simón Bolivar

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    A Pasto Bartolomé Mitre la llamó la Vendée americana; Juan Montalvo dijo que era la Esparta del continente; los indios pastos fueron un pueblo guerrero de culto solar; en la Monarquía Española, nutridos de la heroica sangre castellana, fueron los máximos defensores de sus derechos, fieles hasta la muerte; derrotados tras el genocidio bolivariano, muchas familias pastusas se esparcieron por el actual Ecuador y los hijos de esa sangre hoy escuchan un llamado interno que quizás no comprendan, pero que los impele a hacer, a hacer cosas grandes. Pasto tiene un misterio más grande y especial del que creíamos, el poder oculto de la sangre.


    _______________________________________

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