Búsqueda avanzada de temas en el foro

Resultados 1 al 20 de 25

Tema: Reyno de Chile

Vista híbrida

  1. #1
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Antártica Chilena

    Títulos jurídicos de Chile sobre la Antártica




    En cuanto a los derechos de Chile sobre su casquete polar, basta decir que desde el Tratado de Tordesillas, en 1494, y luego durante la Colonia, la Antártica continuó incorporada a la Gobernación de Chile; al independizarse los países hispanoamericanos, las nuevas repúblicas heredaron (por el uti possidetis juris de 1810) los mismos territorios que tenían, recibiendo Chile en forma exclusiva los derechos polares de España.
    Chile es el primer y único país en recibir títulos jurídicos sobre el territorio antártico, en tempranos tiempos coloniales, y esto ocurría cuando aún no se tenía la certeza del aspecto físico y geográfico de aquel enorme continente congelado, de cuya existencia apenas se sabía por relatos con más características de fantasía que de autenticidad. Era la Terra Incógnita o la Terra Australia Non Cognita de los viejos mapas.
    Los títulos de Chile son mérito del conquistador don Pedro de Valdivia, quien insiste hasta conseguir la extensión del dominio de Chile hasta el Estrecho de Magallanes, asignándole la administración de la zona austral a Jerónimo de Alderete. Antes, el extremo austral hasta el Polo estaba en la Gobernación de Pero Sancho de la Hoz, recibida de las concesiones de 1539, quien las cede a Valdivia al año siguiente, quedando así dentro de la Gobernación de Chile.
    Alderete fue entonces el encargado de Valdivia para administrar estas tierras. Al morir Valdivia, una década más tarde, Alderete pasó a ser directamente Gobernador de Chile, incluyendo el Estrecho, en otra prueba de que su administración estaba dentro de los límites de la Gobernación chilena, razón por la cual pudo heredar de Pedro de Valdivia su cargo.


    De este modo, las concesiones sobre la Antártica provienen de dos importantes cédulas reales, simultáneamente emitidas el 29 de mayo de 1555, en las que se decía expresamente que esta jurisdicción abarcaba el área: "...de las tierras y provincias que caen en la demarcación de Castilla, de la otra parte del dicho Estrecho". Se creía entonces que era fácil dar un salto hacia el otro lado del Estrecho para dar con la Terra Incógnita, pues en un curioso error de la época (que perduró por mucho tiempo) se creía que el Sur de la Tierra del Fuego estaba directamente conectado a la Antártica, como lo demuestran prácticamente la totalidad de los mapas de aquellos años.
    Pero a la Corona no le bastó con otorgar la jurisdicción sobre las tierras incógnitas. Interesado en saber lo que había en ellas, y en otro acto indesmentible e incuestionable de los derechos de Chile en el polo, el 20 de diciembre de 1558 Carlos V otorgó por cédula real al Gobernador de Chile Francisco de Villagra una nueva concesión para la Gobernación solicitando la exploración y adjudicación de todo el territorio más austral que el Estrecho, y tomar "...posesión en nuestro nombre de las tierra y provincias que caen en la demarcación de la corona de Castilla", hasta el polo geográfico, donde culminaba la jurisdicción monárquica española, avalada por el Tratado de Tordesillas de 1494.


    Los derechos chilenos quedarían consagrados para la posteridad con este par de concesiones de 1555 y 1558. A ello debemos agregar el natural nexo geográfico que existe entre la Antártica y la zona Austral de Chile, pues estudios científicos indican que ambos estaban unidos en un pasado remoto, y que el desprendimiento de ambos dejó una estela de islas, rocas e islotes que marcan el contorno del Arco de las Antillas Australes o del Sur, cuya línea conecta la Tierra del Fuego con la Península Antártica o Tierra de O'Higgins.
    Todo el océano dentro de este arco austral es Pacífico, a pesar de que tenga el aspecto de internarse en el Atlántico. Aun aceptando que el mar que rodea al continente helado es un Océano Antártico diferenciado de los demás, el Pacífico rodea la totalidad de la zona jurídicamente chilena por esta situación del Arco de las Antillas Australes y del Mar de Scotia, de modo que cualquier pretensión extranjera debe pasar necesariamente por derechos jurídicos claros sobre el mar Pacífico que antecede a la Antártica. Chile, además, es el único país que está en proximidad inmediata a la Antártica, sin cubrir enormes distancias de enlace, y con una vía marítima unioceánica, por lo que sus derechos no son colonialistas como los de todas las demás naciones que alegan territorio en él.


    Otro aporte importante a la verificación de nuestros títulos antárticos lo aporta la "Relación Histórica del viaje a la América Meridional hecho de orden de Su Mag.", de don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa, publicado por orden real en Madrid, en 1748. En la Parte II, Libro 2º, página 335, se lee lo siguiente:
    "Ocupa el dilatado reino de Chile aquella parte de la América meridional que desde los extremos del Perú corre hacia el polo austral hasta el estrecho de Magallanes, haciendo división entre ambos reinos, según queda dicho en otra parte, el despoblado de Atacama..."


    Recuérdese que la convicción errada de entonces de que Tierra del Fuego estaba conectada al polo antártico hace comprender estas referencias al Estrecho de Magallanes como un territorio efectivamente incorporado a la Terra Non Cognita del Austro.
    Por todo lo anterior, tanto jurídicamente (Leyes de Indias y Uti Possidetis Juris) como geográficamente (disposición geológica natural de unión entre territorio antártico y chileno continental) y oceanográficamente (relación del Pacífico con la Antártica), Chile tiene derechos irrenunciables e incuestionables sobre el continente del Polo Sur. Cualquier cuestionamiento a estos derechos es un atropello a las bases históricas de derechos soberanos de las naciones universalmente reconocidos como tales.


    Antrtica chilena o Territorio Antrtico chileno

  2. #2
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Sociedad y Población Rural en la Formación de Chile Actual: La Ligua 1700-1850


    Primera parte: El marco físico y social.



    Capítulo II. La organización político-administrativa.




    La organización político-administrativa.



    Hasta comienzos del siglo XIX la organización político-administrativa de todo Chile se confunde con la eclesiástica. El Obispado de Santiago, que iba desde Copiapó en el extremo norte hasta el río Maule por el sur, estaba dividido en el siglo XVIII en 9 partidos o "corregimientos": Copiapó, Coquimbo, Aconcagua, Quillota, Melipilla, Santiago, Rancagua, Colchagua y Maule.


    Cada uno de estos corregimientos comprendían otros tantos distritos o circunscripciones(11) En 1744 el Distrito de La Ligua (cuya parroquia estaba asentada en la aldea del mismo nombre) componía, junto a otros 7 el corregimiento de Quillota. El distrito se asimilaba en este caso a la estructura del curato(12). El corregimiento abarcaba una superficie de aproximadamente cinco mil kilómetros cuadrados y hacía de sede la villa de San Martín de la Concha de Quillota, donde residía su máxima autoridad: el corregidor.


    En los otros distritos, en cambio, un teniente de corregidor nombrado por el corregidor se encargaba de la administración de la justicia lugareña. Con ello se solucionó el problema de la gran distancia que separaba a la capital del corregimiento de los partidos, y que aislaba a los pequeños centros poblados de la cabecera administrativa(13).


    En todos los reinos del imperio español la administración civil mostró insuficiencias derivadas de una perenne situación crítica de las finanzas reales. Esta forma de debilidad del Estado español se dejó sentir en el reino de Chile precisamente en los momentos en que la población rural, junto con los nuevos centros poblados, comenzaba a crecer lenta pero sostenidamente. La conducción espiritual y civil de esta población creciente recayó en las nuevas parroquias que se crearon constantemente a lo largo del siglo XVIII. El orden, justicia y policía, en forma ad honorem, fueron entregados a los más acaudalados propietarios rurales a través de nombramientos de tenientes de corregidores, jueces encargados y comisionados para la persecución de bandoleros, etc. Por su parte, hacendados y mineros aceptaron de buen grado tales cargos, ya que por una parte les permitía controlar a esta nueva sociedad creciente y, por otra, les entregaba prestigio y poder(14).


    La autoridad política y de administración civil radicaba en el alcalde de minas y sus tenientes nombrados en todos los asientos de minas que, como La Ligua, se constituyeron desde comienzos del siglo XVIII. Entendía en todos los pleitos y causas concernientes a minas contempladas en las ordenanzas, procediendo sumariamente para resolver en forma inmediata. Su jurisdicción alcanzaba también a las causas civiles y criminales que se originaban en el asiento respectivo(15).


    La principal misión del alcalde de minas era el cuidado y la protección de la actividad minera y el resguardo del cumplimiento de las disposiciones reales sobre descubrimiento y explotación de minas. El cargo lo otorgaba el Gobierno por un plazo de dos años, ejerciendo un control directo sobre esta actividad a la que la administración colonial miró siempre con gran interés(16).


    Hasta 1808 las diligencias civiles se cumplían ante el juez local, quien actuaba "por sí y ante sí" y refrendaba los contratos con la aprobación de testigos. Así se obvió la dificultad de comunicación con el escribano o notario del partido, quien siempre residía en la capital del corregimiento.


    Estos jueces locales debían archivar la documentación en cuadernos de fácil consulta, y rendir una cuenta anual de su actuación ante el corregidor. En los asientos de minas, la actividad más importante era la relacionada con el otorgamiento de permisos para la explotación de minerales, los que no podían ser concedidos por el corregidor sino directamente por el Gobierno superior. Sin embargo, aquéllos llevaban un registro de los minerales en explotación al interior de su jurisdicción y vigilaban el cabal cumplimiento de las leyes y ordenanzas reales dictadas para este efecto. Otra actividad importante que debía cumplir el corregidor en los partidos, la constituía la vigilancia del trato dado por los encomenderos a los indios que le estaban encomendados debiendo registrar cada año su número y su "estado"(17).


    En 1780 el Partido de Quillota estaba dividido en 16 diputaciones o distritos y comprendían 8 curatos(18). Era una de las provincias más ricas e importantes del reino de Chile, tanto por su producción agrícola y minera como por su "alto poblamiento". Sólo la población indígena encomendada era de 600 indios repartidos en 7 pueblos, cuando en el resto del país estaban casi extinguidos. Actividad minera había prácticamente en casi todo el corregimiento: "apenas habrá un cerro en esta Provincia que no tenga metales" dice un contemporáneo, y el mismo computa 1591 "boca-minas" de oro, 34 de plata y 11 de cobre(19).


    A fines del siglo XVIII comienza a aplicarse en Chile la "Ordenanza de Intendentes" de acuerdo con la cual la Capitanía de Chile se divide en dos intendencias y éstas, a su vez, en distritos o partidos que serán luego la base de los departamentos republicanos.


    La primera división territorial se hace en 1786, y de acuerdo al espíritu de renovación administrativa que animó en esos momentos a la corona española, se sustituyó en los partidos a los corregidores por los subdelegados. El Partido de Quillota se subdividió en dos subdelegaciones, quedando La Ligua incorporado al primero de ellos que tenía por capital a Quillota y que, junto a otros 11, componían la Intendencia de Santiago(20).


    Hacia 1800 La Ligua entra a constituir el Partido de Petorca. A la cabeza de cada partido quedó el alcalde ordinario, cuya jurisdicción comprendía lo civil y lo político. Este cargo, que era de designación directa del intendente -aunque ratificado por el Rey- vinculó a la autoridad con la comunidad local, lo que se tradujo para el nuevo distrito de La Ligua en la separación definitiva tanto civil, como judicial y administrativa del antiguo Corregimiento de Quillota. Estos funcionarios, si bien cumplían labores esencialmente administrativas, tenían también muchas atribuciones judiciales; en muchos asuntos los subdelegados fueron además jueces de primera instancia.


    En los primeros años del régimen independiente la administración no sufrió grandes innovaciones; por el contrario, siguieron vigentes la mayor parte de las disposiciones legales de la colonia. Los dos primeros decenios del siglo XIX significaron para La Ligua la consolidación de la organización comunal que sólo fue posible de iniciar luego de reorganizada la ciudad entre 1790 y 1808.


    La comunidad urbana, desde el momento mismo de fundarse, obtenía el derecho a constituir un Cabildo a través del cual ejercía la administración y el gobierno local. Además de éste, había un representante del gobierno central con el título de teniente de gobernador primero y luego, simplemente gobernador cuando fue consolidada la organización republicana. No obstante el que esta autoridad se inclinó a veces en favor de la monarquía durante el período separatista, después sólo se reemplazará a la persona por otra leal a la causa criolla pero sin modificar el cargo.


    Los reglamentos constitucionales elaborados en los primeros años del régimen republicano reconocen incluso el nombre de cabildo, y a pesar de que en 1823 se intentó generalizar el término de municipio para designar a esa institución, la costumbre siguió pesando en el lenguaje oficial de las organizaciones comunales tradicionales hasta muchos años después(21).


    En cuanto al territorio, antes del departamento que consolidó la Constitución de 1833, La Ligua fue una delegación o provincia autónoma, aunque por un breve período. Posteriormente quedó comprendida dentro de una mayor llamada Aconcagua. La delegación primero, y el departamento después, abarcaban una superficie cercana a los 1. 500 , de los cuales no más de 150 eran de terrenos planos y el resto de "serranías"(22).



    Fuentes para el estudio de la Historia de Chile - Universidad de Chile
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  3. #3
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Viña del Mar:


    image.jpg


    Historia:


    Las tierras del valle de "Peuco", denominación dada por los Changos, indios pescadores-recolectores, que poblaban el lugar, serán, desde la llegada del conquistador español don Pedro de Valdivia, divididas en dos grandes haciendas, la “Viña de la Mar”, que comprendía desde la ribera Norte del estero Marga Marga hasta la haciendilla de Reñaca, y desde el mar hasta el sector del Olivar; y, "las Siete Hermanas", cuyos limites iban desde la ribera Sur del estero Marga Marga hasta el sector del Rodeo de Lillo (Rodelillo) y desde el sector del Puente Las Cucharas, hasta el Cerro Barón. En algunos momentos, estas haciendas tendrán distintos dueños, pero en otros, estarán bajo el control de un solo propietario. Entre ellos destacan, don Alonso de Riberos, a quien se le debe la plantación de las primeras Viñas, las cuales darán el nombre a la ciudad “Las Viñas de la Mar”; la Orden religiosa de la Compañía de Jesús; la Familia Carrera, y finalmente, don Francisco Xavier Álvarez. Será la familia de este último quienes autorizarán el paso del tendido ferroviario por sus tierras, lo cual dará un nuevo cariz a este sector. Junto con el ferrocarril, llegara el Ingeniero don José Francisco Vergara Echevers, quien contrae matrimonio con doña Mercedes Álvarez Prieto, nieta de don Francisco Xavier y única heredera de sus tierras.


    Don José Francisco Vergara, se propuso la creación de una ciudad independiente de Valparaíso, lo que finalmente fue aprobado por Decreto Supremo de fecha 29 de Diciembre, y cuatro años más tarde, un 30 de Mayo de 1878, se autorizará la creación de la Municipalidad de Viña del Mar; a partir de lo cual, comenzará el desarrollo de la ciudad, impulsado por la instalación de industrias tan importantes como la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar, CRAV, Lever & Murphy Co., Pearson & Son Co., Viña del Mar Electric Company, entre otras, las que no sólo traerán modernidad a la ciudad, sino que serán importante motor de poblamiento de esta. Así, en 1892, don Salvador Vergara Álvarez, hijo de don José Francisco Vergara, fundará la Población Vergara, teniendo como eje principal a la Av. Libertad, ello que permitirá agregar los arenales del lado norte a un poblamiento más efectivo.


    El 16 de agosto de 1906, se producirá un gran terremoto que asolará la zona, dejando a la ciudad de Valparaíso virtualmente en el suelo, por lo que importantes industrias, así como gran cantidad de familias se trasladaran a Viña del Mar y más específicamente a la población Vergara, transformándose en una incipiente ciudad industrial – dormitorio, situación que mantendrá hasta 1928, fecha en que se autorizará a la Municipalidad que contrate un empréstito externo, el que servirá para llevar adelante una serie de obras que modificarán su fisonomía y destino como ciudad. La administración y control de los fondos recae en la Sociedad Pro Balneario, la cual es dirigida por los Alcaldes Gastón Hamel y Manuel Ossa, sucesivamente. Se inician los trabajos y la ciudad se transforma, surgen obras tan importantes como el Casino Municipal, Teatro Municipal, Piscina de 8 Norte, compra de Laguna Sausalito y Futuro Estadio, Piscina de Recreo, Coliseo Deportivo, Baños Públicos, adquisición de los terrenos y comienzo de las obras del Hotel O’Higgins, inicios del Balneario de Caleta Abarca, pavimentación de camino costero a Concón, hermoseamiento del borde costero, en definitiva, obras de vital importancia, para consolidarla como la primera ciudad Balneario – Turística del país, sello que ha enmarcado a nuestra ciudad hasta hoy.


    Con el paso de los años, se han ido potenciando una serie de otros elementos que han dado un ritmo propio a Viña de la Mar, a las obras ya descritas hay que sumar los Balneario de Caleta Abarca, Acapulco, El Sol, las Salinas y Reñaca; una oferta hotelera y gastronómica importante y variada; un clima y paisaje apropiado; espacios adecuados para diferentes actividades deportivas, recreativas y culturales, todo lo cual hace de Viña del Mar una ciudad única, variada y entretenida, que congrega durante todo el año a un sinnúmero de turistas nacionales y extranjeros.


    http://www.vinadelmar.travel/historia.html
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  4. #4
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Fotos de esta hermosa ciudad:

    image.jpg

    image.jpg

    image.jpg


    image.jpg
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  5. #5
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    image.jpg

    image.jpg
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  6. #6
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Fotos cortesía del usuario Klugermann, foro Skyscrapercity:


    SkyscraperCity

    VIÑA DEL MAR | A beautiful city in Chile - SkyscraperCity
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  7. #7
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Obispados de Chile y Concepción:

    Obispado de Chile:


    El 13 de diciembre de 1540 llegaba al valle del río Mapocho la expedición de Pedro de Valdivia. Le acompañaban tres sacerdotes: Rodrigo González Marmolejo, Juan Lobo y Diego Pérez. Con ellos se constituía la primera Iglesia en Santiago del Nuevo Extremo, fundada el 12 de febrero de 1541. 20 años después, el papa Pío IV creó la diócesis de Santiago el 27 de junio de 1561. Su primer obispo titular fue el bachiller González Marmolejo, quien por razones de enfermedad no pudo tomar posesión de la sede y esta fue tomada por medio de un apoderado.


    El organizador de la diócesis de Santiago fue, sin lugar a dudas, fray Diego de Medellín, tercer obispo de Santiago (1574-1593). Su participación en el Tercer Concilio de Lima influyó decisivamente en su labor pastoral:


    Dejó dividida la diócesis en cuatro parroquias y veintiséis "doctrinas de indios";
    fundó el Seminario Conciliar en 1584;
    ordenó a cuatro mestizos como sacerdotes;
    celebró el primer Sínodo diocesano de Santiago en 1586; y
    realizó la visita pastoral a toda la diócesis y erigió canónicamente el primer Monasterio femenino, el de las Clarisas en Osorno en 1571
    Durante toda la colonia resaltan las actividades misioneras llevadas a cabo por las órdenes religiosas: agustinos, dominicos, franciscanos, jesuitas y mercedarios. El obispo Juan González Melgarejo (1743-1753) emprendió la construcción de la actual catedral en 1745.


    Arquidiócesis de Santiago de Chile - Wikipedia, la enciclopedia libre
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  8. #8
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    descuidó de satisfacerse de la existencia de las municiones que debia tener i se le presentaba en noticia; pero casi toda la pólvora habiasido vendida en aquella ciudad, ignorándolo Zabaleta; i atacado de otra fragata inglesa, no tuvo arbitrio para defenderse un capitán ái notoria intrepidez, que tenia dadas muchas pruebas de su valor i su buena conducta; i arrió su bandera. El delincuente se quedó en Inglaterra i Zabaleta fué sentenciado a degradación i reclusión perpetua en un castillo, donde murió.
    (108) El virei le reprendió esta pasioncilla con un paquete de papeles de música, que le dirijió con sobrecarta sellada con el sello de sus armas; i conociendo el golpe el caballero Guill, se desentendió de él.
    (109) No hag"o presente esta escena por malignidad, de cuyo espíritu estoi mui distante; i al mismo tiempo penetrado de los buenos sentimientos, de la verdad i del deseo da evitar lqs males que son frecuentes en aquella tierra, me determiné a leonería para que sin» de ejemplar a los gobernadores i se acuerden alguna vez de examinar las influencias de loa empleados en el despacho de los negocios públicos del elejido para sus confianzas, da sus allegados, de sus familiares i sirvientes; no sea que persuadidos de que obran coi rectitud sin fines particulares, sin adulación i sin engaño (que aunque no es imposible bailar hombres tan cumplidos, es difícil). hagan los irreparables perjuicios que causó esto biea intencionado gobernador con la incauta entrega de su pecho, que aun a él misino le estuvo mal. La malignidad de aquel hombre no supo perdonarlo i ue deslizó a informar que S9 hallaba demente e incapaz de gobernar. Este informe llegó a noticia del gobernador en los últimos dios de su vida i le hizo conocer a la luz de la candela, que avisa de la cercanía de la eternidad los monstruosos hecho de su gobierno, de que hasta entónces jamas quiso persuadirse. Tarde le llegó la luz, de este conocimiento i de ninguna otra cósale sirvió que derramar su corazón en los íntimos sentimientos que le causaba la consider»cion de no quedarle tiempo para remediar el dafio. Lo cierto es que ni este conocimiento ni los sentimientos que le acompañaron pudieron hacer las veces de una justa indemnización de los perjuicios cansado.3 i no faltan quienes hasta hoi los lloren i los lamenten.
    (110) Algunos atribuyen la inoculación chilena al padre frai Matias Verdugo, de la misma orden; pero ya era difunto este relijieso cuando la comenzó a practicar el expresado F. Podro Manuel Chaparro, que sin disputa es tenido por su primer descubridor «i Chile.
    (111) Antes que entrasen los españoles en Chile, no respetaron los indios la lei natural. Ningún vicio fué para ellos desconocido. Siempre vivieron entregados a una frecuente práctica de toda especie de abominación: i su vecindad ha contaminado las costumbres de la plebe española.
    (112) Villucura es una pequeña campiña circuida de un bosque mui esposo situado en territorio español, en la falda occidental de los Andes, que baja a la isla de la Laja.
    (113) Las resultas fueron pésimas, i todas cayeron sobre ti maestre de campo como parte mas débil i contra el real erario, que en esta bufonada desembolsó mas de dos millones de pesos.
    (114) El primer provincial de esta provincia fné el padre Diego de Torres, español, i el último el padre Bal tazar Huever, alemán; sus casas i colejios los siguientes:
    COLEJIOS.
    BN LA CAPITAL, OBISPADO DB SANTIAGO.
    El Máximo de San Miguel )
    San Francisco do Borja ¡ ,,
    San Pablo...., |
    San Francisco Javier J
    OBISPADO DE SANTIAGO.
    El de la ciudad de la Serena
    El de la villa de San Martin ,
    El de Bucalemu
    . CIUDAD DE CONCEPCION.
    El de la ciudad de la Concepción I
    El de San José f
    OBISPADO DE LA CONCEPCION.
    El do Buena Esperanza
    El de San Bartolomé de Gamboa
    El de la ciudad de Santiago de Castro
    OBISPADO DE SANTIAGO.
    El de la ciudad de Mendoza
    El de San Juan
    El de San Luis


    RESIDENCIAS.
    OBISPADO DE SANTIAGO.
    Copiapó
    Aconcagua
    Melipilla
    Valparaíso....
    Sun Fernando.
    Talca,


    OBISPADO DE CONCEPCION.
    A raneo ..
    Valdivia.


    MISIONES.
    FRONTESA DE CHTLE, OBISPADO DE LA CONCEPCION.
    San José de la Mochila
    San Cristóbal •
    San Juan Nepomuceno de Santa Fe
    Santa Joana
    FBONTEHA DE VALDIVIA, OBISPADO DE LA CONCEPCION.
    San José de la Mariquina
    ISLA DE CHTLOÉ, OBISPADO DE LA CONCEPCION.
    Conchi
    Achua


    CASAS DE EJERCICIOS ESPIRITUALES.
    OBISPADO DE SANTIAGO.
    La do la cuidad de Santiago.
    La de la villa de San Martin.
    La del puerto de Valparaíso.


    OBISPADO DE 1A CONCEPCION.
    La de la ciudad do la Conce icion
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  9. #9
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    (115) Esto es, a mi entender, el hecho de armas que un escritor de Chile nos pone en 1773, pues en dicho año ya estaba hecha la paz, i no hubo acción alguna de guerra, sino algunas hostilidades que hacían los indios dirijidas a robar.
    (11G) Francisco Ortega, Dionisio Ortega, Juan Albornos, Francisco Albornos, Basilio Mora, Alejo Bipeti, Juan Astete i Andrés de Luna.
    (117) "Política," lib. 7, c. 9.
    (118) Cuando so necesitan caballerías en Chile para servicio del rei o para los frecuentes trasportes de indios que ha introducido en aquel reino el interés particular, o una voluntaria seducción, qne en todos no la debemos suponer, pe toman del vasallo i no se les paga su alquiler, ni el valor do la especie si se pierde. Se ejecuta esta prorrata (este nombre» da a la exacción de esto servicio) sin la menor discreción ni equidad i es ocasión para qne los comisionados, que por lo regular son hombres de bajas obligaciones, hurten i se venguen. Cometen el primer delito recibiendo dinero por no tocar en las caballerías de quien lo ofrece i lo exhibe, i el segando dirijiéndose a quitarle sus caballos al sujeto do quien ¡a contemplan agraviados.
    (119) El canal llevó buena dirección mientras el caballero Morales estuvo en Chile.
    (120) "De Antiqnitate Homaj," lib. 1. °
    (121) Don Francisco Nuiiez de Pineda^ i Bascuñan en su Cautiverio feliz, discurso 3, cap. 5.
    (122) Ha sido indispensable traer aquí este pasajo de las aventuras de don Ambrosio como introducción al gran papelón que va a empezar en la frontera, i que parecerá eutñu
    0 delirio a los que no hayan visto, esperimentado i conocido al sujeto, i aun al que ahora mismo protesta no haberle pasado por la imajinacion tan brillante i elevada fortuna.
    (123) Véase el cap. 44 del presente tomo.
    (124) Vista del promotor fiscal del obispado de la Concepoion.
    El promotor fiscal del obispado, en vista de los autos que preceden, sobre la permisión i licencia concedida por el señor presidente gobernador i capitán jeneral de este reino a los indios infieles para estraer libremente, i trasportar a sus tierras a las indiecillas e indiecillos jóvenes cristianos que viven entre los españoles, reproduciendo su petición a f. 2 i lo espuesto por el promotor jeneral de naturales de este reino, dice: Que debe consideran* en toda su fuerza i vigor dicha primera petición sin que obste lo que en justificación de la citada licencia, i a fin do suspender la devolución de las indiecillas que con su motivo se estraen por los indios bárbaros, se opone en el oficio de f. 5.
    Es constante que el único fruto que en mas de doscientos años do cultivo han producid) estos dilatados campos, son los indiecillos que, o atraídos del cariño de los españoles, o entregados a éstos voluntariamente por sus padres o propincuos, o libertados de la muerte i cautiverio a que los conduce su adversa suerte en sus guerras i malocas, i criados desde sa tierna edad (o ya adultos) i alimentados con el saludable pasto de la doctrina, se bautizan
    1 viven entre nosotros cristianamente, instruidos como tales en los misterios i cumplimiento de nuestra sauta lei, i admitidos a los sacramentos de la Iglesia, en cuyo gremio reciben asimismo el del matrimonio, resultando de aquí que su descendencia, que en cada jeneracion se va españolizando, es segura ganancia do la Iglesia i al mismo tiempo de nuestro soberano, que por este medio logran abundante cosecha de fieles, soldados i vasallos. B-j modo que no solamente se interesa la relijion que ha sido siempre el principal objeto (ik) debe ser nuestro) de las piadosas celosas ansias de nuestros monarcas, sino también el estado en los vasallos que adquiere en el aumento de tributos i fuerzas, en la facilidad óe adelantar sus conquistas, etc.
    Siendo esto así, como es, ya se ve con la mayor distinción que, franqueada la puerta pira que libremente so trasportasen a sus tierras a petición de sus padres verdaderos o fiujidos, que nunca faltarian, es perder este único fruto i cerrarla a los demás bienes ni» quedan indicados. Porque siendo los indios de ánimo tan voluble i do propensión tan innata i activa a sus supersticiones i ritos, no habría uno (a no ser portento de la graoi») que con la libertad i franquicia de pasarse i sugestiones de los suyos, no abandonas s la relijion que profesó i que con serenidad i gusto practicaba, como lo tocamos todos por esperiencia en la conmoción que excitó la enunciada licencia i permisión, i conocerá cualquier! que tenga conocimiento práctico de estos naturales; a que se agrega qne eatos mismos indios que se criaron entre nosotros vienen' a ser los mas terribles enemigos i perturbadores de la paz i tranquilidad del reino como persuado el promotor jeneral con los acaecimientos pasados, i acreditan hasta lo tumo diarias i dolorosos esperiencias; porque a que los infieles que viven en el centro do su barbarie no les faltan ardides i astucias para maquinar continuas acechanzas contra el español; sin embargo, estos como mas cultivados e instruidos en la debilidad de nuestras fuerzas, e indefenso de nuestras plazas i en fin como enemigos domésticos que. son mas a propósito para causarnos un mal que pudiera ser jeneral i taivez irremediable al mismo-tiempo, i por el «mismo caso que se convierten en nnes&os mayores enemigos; o sea por insinuarse mas bion en el amor a los suyos con el odio a lo» españoles; o porque con las mayores luces se irrita su soberbia i orgullo, lo que tfiiiendo presente entre otros motivos la sínodo diocesana de este obispado interpela i c-m-arga en 1» cons. G, cap. 1. ° a los señores gobernadores i demás ministros reales se embarazase dicho tránsito i aun se solicite de los caciques el regreso da los que hubiesen pasado, cuyo testimonio pide el fiscal se acompañe, a estos autos.
    Esto es, si únicamente se atiende a los bienes que resultan a la relijion i al Estado en no conceder de ningún modo la libre trasportación de los indios cristianos a la infidelidad de los suyos; pero si se reflexiona el agravio e injusticia con que se vulnera el derecho de la Iglesiu en despojarla de aquellas almas que crió i alimentó en su seno i que con ansiosa solicitud i afán apacienta i busca para abandonárselas a evidente perversión i apoetasía, no habrá ánimo cristiano que a lo inénos no se sienta penetrado de un vivo dolor. Que la Iglesia llore a tantos millares de hombres envueltos en las tinieblas de la infidelidad e idolatría con solo el carácter de cristianos, en quienes se malogra el grano del Evanjelio por un jénero de apostasía de la verdadera relijion que profesaron en el bautismo, pero que jamos conocieron: dolor es, pero no tan amargo porque no habiendo tenido alguna vez voluntad propia deliberada de abrazar la fe, debe considerarlos fuera del gremio i sin dejar de aplicar cualquiera fatiga por su conversión, consolarse i decir con San Pablo, 1. ud (Jorinlh, cap. 5: Quid enim milú de as, qui forís .mnt, i como espone Tirino: Koto me immiicere indicio eorum, qui ad Ecdesiam nnllu rationc pertinent; pero que aquellos con deliberación voluntaria la abrazaron, que fueron tanto tiempo participantes de sus soberanos sacramentos i que como obedientes hijos aplicaron gustosos Ja cerviz al suave yugo de la lei, se les franquee permiso para despreciarla, es injuria que ni puede disimular ni menos que espresar con la mayor vehemencia clamando por su oportuno remedio i debida satisfacción.
    Porque, a la verdad, ¿qné motivo de tan graves circunstancias puede ocurrir, no que prepondere, que honeste la referida permisión? No el decir que los párvulos no tienen voluntad propia sino la de sus padres o propincuos i que reclutándolo éstos no pudieron ser bautizados ni entrar al gremio de la Iglesia, i que no habiendo perdido la patria potestad puede volverlos a repetir; pues fuera de lo que en satisfacción de esta objeción queda deducido por el promotor jeueral, es cierto que todos los párvulos criados entre españoles, luego que llegan a los años de la discreción i adolescencia sui juris, viven gustosísimaménte en la lei católica que profesaron, i con plena tranquila voluntad de permanecer i morir en ella, sin que se eche menos cosa en ellos para considerarlos fieles hijos de la Iglesia, i soldados voluntarios de Cristo, ni pueda obstar en lo menor la voluntad reluctante de sus padres, pues la propia prevalece in favorem jidei; esta es doctrina tan cierta i segura, que por lo mismo se omite el comprobarla.
    No el decir que. así conviene a la pacificación del reino, pues ademas de que ni la denegación fué en otros tiempos suficiente motivo a quebrantar la paz, ni en ta actualidad medio bastante para afianzarle la permisión, no pudo convenirse en ella con tan conocido grave perjuicio de la relijion, antes este derecho debió siempre conservarse ileso, i mirarse con preferencia a otro cualquiera respeto, cuando mas a la simple súplica de unos indios, que de mil modos podia evadirse, i cuando fué la mas eficaz no están las cosas en tan estrecha constitución, que no permitan otro espediente; ántes este que se discurre medio proporcionado de conservar una paz, puede ser que sea, permitiendo justamente Dios, que se truequen los fines, la centella que brota continuamente, los estragos que llora el obispado, c omo dice al propósito el señor Solórzano, lomo II, lib. I, cap. V: In ómnibus quippe rebus prencipua semper debet esse fides et religionis consideraíio, gua neglecta relúfma ubipromoveri creduniur pessum enint. Este ha sido el principal e invariable conato i deseo de nuestros soberanos; este el estimulo mas poderoso i eficaz que introdujo en estas vastas rejiones la» armas españolas, i el primer plan que en sus conquistas se propusieron i en que fiaban la prosperidad i buen éxito de sus empresas, i que tanto campo dio a las plumas así nuestras corno estrañas, para elojiarlos sobre todos los monarcas del mundo. Bastará uno do éstos, Camilo Borel, deprafslantia reg., Oath., cap. 50, que dice: Nam Mis qui rendís rex catholiciis effud'd bona, opas, ac sanguinem, ut ecclesia: cdtkolica; cijas nomen gerit amplict principatum . . .. En cuya atención so concedió a nuestros católicos royes el patronato de las Indias Tj or la Santidad de Julio II, en su bula: Univarsalis ecciesiw regimini, dada en liorna, año 1508.
    No últimamente debe hacer rafa esta permisión la imajinada servidumbre, que se pondera. Bien sabe el fiscal lo recomendada que se halla la libertad de los indios, i lo estrocho que producen las leyes i cédulas en este punto, pero esta escepcion en manera alguna puedo tener lugar en nuestro caso, cuando es cierto, i fuera de toda duda, que estos de Chile no padecen alguna, que diga la menor oposición a su recomendada libertad.
    Es bien notorio a cuantos tienen conocimiento de este reino, el suave trato, i amor con' que son mirados esos indiecillos por las personas bajo cuyas manos viven, ni habrá a quien no conste que cuando tiernecitos muchas veces son alimentados a los pechos de sus mismas señoras, criándose casi al igual de sus propios hijos i con el regalo de tales; que si acontece que alguno muera o sea perdido de sus padres cuesta a los de casa lágrimas, no porque se priven de su servicio o esperanza de él, sino por el cariño que le contraen; que íiclultos les prefieren i adelantan en las comodidades de casa, si las hai, i de no, les enseñan el oficio a que se inclinan para que con este auxilio sean útiles así a la república; que cuando están en aptitud les es totalmente libra casarse, separarse de sus amos, mudar de casa- i lugar con la misma franqueza que otro cualquiera español; que hai muchos i muchísimos de ámbog sexos qne viven con absoluta independencia i so mantienen con su propia industria de sus maridos o mujeres;
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  10. #10
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    CATALOGO DE LOS SEÑORES OIDORES DE LA REAL AUDIENCIA DEL REINO DE CHILE.
    Don Pedro Alonso de Solórzano, 1. c de julio do 1G13.
    "Cristóbal de la Cerda Sotomayor, 27 de marzo de 1G19.
    "Hernando Machado, 20 de noviembre de 1G20.
    "Gaspar Narvaez Valdelomar, 19 de enero de 1622.
    "Rodrigo Carvajal i Mendoza, 3 de abril de 1023.
    "Jacobo de Aldaro i San Martin, 29 de marzo de 1632.
    "Pedro González Güemes, 1C de mayo de 1G35.
    "Pedro Machado de Chaves, 16 de diciembre de 1C35.
    "Pedro Gutiérrez de Lugo, 10 de abril do 1G3G.
    "Bernardino de Figueroa i Cerda, 5 de junio de 1G40.
    "Nicolás Polanco de Santillana, de la orden de Santiago, 10 de mayo de 1644.
    "Antonio Fernandez de Heredia, 12 de marzo de 1646.
    "Gaspar da Escalona i Agüero, 9 de mayo de 1649.
    i
    Don Pedro Azaña Solis i Palacio, 1. ° de febrero de 1655.
    "Juan de Huerta i Gutiérrez, 9 de marzo de 1655.
    "Alonso de Solórzano i Velazco, 7 de enero de 1659.
    "Gaspar de la Cueva i Arce, 10 de mayo de 1662.
    "Manuel Muñoz de Cuéllar, 25 de noviembre de 1662.
    "Juan de la Peña Salazar, 20 de diciembre de 1G69.
    ." José Tello Menoses, de la orden de Santiago, 8 de febrero de 1670.
    "Muiuel de León Escobar, 15 de noviembre de 1070.
    "Diego Portales, 14 de marzo de 1678.
    "Juan de la Cueva i Lugo, 16 de mayo de 1682.
    "Sancho García de Solazar, 27 de febrero de 1683.
    "Bernardo de la Haya Bolívar, 28 de marzo de 1684.
    "Diego de Zúñiga i Tobar, de la orden de Santiago, 4"de tuero de 1692.
    "Alvaro Bernardo de Qniroz, 14 de marzo de 1692.
    "José Blanco Kejon, 14 de marzo de 1692.
    "Lucas Francisco de Bilbao la Vieja, 10 de abril de 1693.
    "Juan del Corral Calvo do la Torre, 21 de agosto de 1G98.
    "José Valverde Contreras i Alaroon, 27 de abril de 1702:
    "Ignacio Antonio del Castillo, 10 de marzo do 1708.
    "Francisco Sánchez de la Barreda i Vera, 1. ° de febrero de 1712.
    "Leonardo Fernando de Torqueruada, 17 de octubre de 1712.
    "Ignacio Gallegos, £0 de mayo de 1715.
    "Martin de Reeabárren, 30 de junio de 1716.
    •' Juan Própero de Solis Obando, 20 de marzo de 1719.
    "Juan de Balmaceda i Cenzano, 28 de noviembre de 1742.
    "José Clemente de Traslaviña, 13 do'enero 1744.
    "Gregorio Blanco Leisequilla, 4 de mayo de 1745.
    "Juan Antonio Verdugo, 30 de abril de 1748.
    "Domingo Martínez de Aldunate, 24 de abril de 1719.
    "Melchor de Santiago Concha, 12 de febrero de 1758.
    "Benito de la Mata Linares, 15 de abril de 1777.
    "Tomas Antonio Alvarez de Acevedo, de la distinguida orden de Carlos III, primer
    rejente, 22 de diciembre de 1777.
    "José de Resabal i Ugarte, 6 de abril de 1778.
    "José de Gorbea i Vadillo, 6 de abril de 1778.
    "Nicolás de Mcrida i Segura, 6 de abril de 1778.
    "Luis de Santa Cruz i Zenteno, de la orden de Santiago, 26 de noviembre de 1778.
    ■' Luis de Urriola i Ecbevers, 10 de diciembre de 1782.
    "Fre&cisco Tadeo Díaz do Medina, 10 de marzo de 1783.
    "Juair Hipólito Suarez Trespalacios, 29 de marzo do 1787.
    "Juan Uodriguez Ballesteros, 10 de mayo de 1787.
    "Francisco Antonio Moreno i Escandon, segundo rejente, 10 de noviembre de 1789.
    "Alonso González Pérez, 17 de marzo de 1790.
    "José P^ezabal i Ugarte. tercer rejente.
    "José de Santiago Concha.
    "José Santiago Martínez de Aldunate i Guerrero, supernumerario.
    CATALOGO DE LOS SEÑORES FISCALES DE LA BEAL AUDIENCIA DEL
    REINO DE CHILE.
    Don Jacobo de Adaro i San Martin, 19 de enero de 1622.
    "Pedro Machado de Chavez, 14 de mayo de 1632.
    "Antonio Fernandez de Heredin, 10 de junio de 1030.
    "Antonio Ramírez de Laguna, 12 de marzo de 1040.
    "Juan de Huerta Gutiérrez, 22 de marzo de 1646.
    "Alonso do Solórzano i Velazco, 7 do abril de 1048.
    "Manuel Muñoz do Cuéllar, 7 de marzo de 1049.
    "Francisco de Cárdenas i Solórzano, 2 de diciembre de 1070.
    "Pablo Vázquez de Velazco,'22 de abnil de 1087.
    "Gonzalo Rodríguez de Baqnedauo, de la orden de Santiago, 31 de marzo de 1692.
    "Baltazar de' Lerma i Salamanca, 1. ° de octubre de 1707.
    "Miguel Gomedio, 20 dé mayo de 1715.
    "Martin Gregorio de Jauregui, 14 de mayo de 1723.
    "José Perfecto de Salas, 4 de diciembre de 1747.
    "Lorenzo Blanco Cicerón, 24 de abril de 1777.
    Don Ambrosio Zerdan, 2-t de abril de 1777.
    "José Márquez de la Plata, 22 de diciembre'de 1780.
    "Joaciuin Pérez de Urioudo, 22 de diciembre de 1780.


    ACTUAL TRIBUNAL DE LA KEAL AUDIENCIA DE CHELE (1795).
    Excmo. señor marqués de Aviles, presidente.
    Señor don José Resabal i Ugarte, rejente.
    ," "Francisco Tadeo Diez de Medina, decano.


    ""Alonso González Pérez, sub-decauo.
    ""Luis de Urriola i Chever.
    ""José de Santiago Concha.
    ""José Santiago M. Aldunate, supernumerario.
    ""Joaquin Pérez de Uriondo i Martierena, fiscal. Marqués de Casa Real, alguacil mayor. /■
    MUI NOBLE E ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD DE SANTIAGO, CAPITAL DEL BEINO DE CHILE (1795).
    Señor doctor don Eamon de Bozas, subdelegado. . •
    "Dio¿; Larram, alférez real.
    "Juan de Santa Cruz, decano.
    "Justo Salinas
    "Juan D. Tagle.
    '' José Antonio González.
    "Tadeo Sánchez.
    "Francisco Espejo.
    "Manuel Salas. [ vie;:¿\ores
    "Francisco Javier Larrain. ) J
    "José Eamirez.
    "Francisco Arteaga.
    "José Ignacio Moran, procurador jeneral.
    "Ignacio Valdés, depositario jeneral.
    "Juan Bautista de Aeta, contador entre partes. Don Andrés Villarreal, escribano.
    ACTUAL CONTADURIA MAYOR DEL REINO DE CHILE (1795). El señor don Juan de Oyarzabal, contador mayor con honores del consejo de
    SUPERINTENDENCIA ACTUAL DE LA CASA DE MOÑUDA DE CHILE.
    El señor don Bernardino Altolaguirre, superintendente con honores del consejo de 1 ciencia.
    ADMINISTRACION JENEBAL ACTUAL DE REALES RENTAS DE ALCABALAS DE CHILE.
    Don Manuel Manso, administrador.
    "Carlos Bodriguez, contador.
    "Pedro Larrea, tesorero.


    DIRECCION JENERAL ACTUAL DE TEMPORALIDADES DE LOS EX-JESUITAS DE ¿falE.
    Don Pedro Vigueras, director.
    ADMINISTRACION ACTUAL DE COREBOS DEL REINO DE CHILE.
    Don Fernando Urízar, administrador. "Juan Bautista Aeta, contador.
    CATALOGO DE LOS SEÑORES RECTORES DE LA REAL UNIVERSIDAD DE SAN FELIPE. (1)
    Doctor don Tomas de Azúa.
    ""Alonso Guzman i Peralta.
    ""Pedro Tula Bazan.
    ""Francisco López.
    ""Gregorio Tapia.
    ""Antonio Rodríguez Venegas.
    ""José Valeriano de Ahumada.
    ""Juan José de los Rios i Teran.
    ""Manuel Soto de Salamanca.
    ""Estanislao de Andia e Irarnizaval.
    ""José Ureta i Mena.
    ""José Antonio Martínez de Aldnnate.
    ""José Joaquín de Gaete.
    "José Antonio Bravo.
    ""Estanislao RecaUárren.
    ""Agustín Seco.
    ""José Diez de Arteaga.
    ""José Ignacio Guzman.
    ""José Santiago Rodríguez.
    "•' Juan Antonio Zañartu i Chavarría.
    ""José Cabrera.
    ""Francisco Javier de Errázuriz.
    ""Juan Martínez de Aldunate.
    ESTADO ACTUAL DE LA REAL UNIVERSIDAD DK SAN FELIPE (1795;.
    El señor don Francisco Javier de Ernlzuriz, rector.
    Sesobes Catedráticos
    Doctor don José Santiago Rodríguez, de prima en teolojía.
    ""Vicente Aldunate, del Maestro de las Sentencias.
    "R. P. frai José Silva, de Santo Tomas.
    """ Lorenzo Nuñez, do Escoto.
    """ José Hidalgo, de Ejidio.


    "don Pedro González, dcnioraL
    ""Bamon de Rozas, de prima en cánones.
    ""José Ignacio Meneses, de decreto.
    ""Juan Antonio, Zañartu, de prima de leyes.
    ""Miguel do Eyzaguirre, de instituta.
    ""Ramón de Aristígui, de prima en filosofía.
    "R. P. frai José Godoi, do nona, ídem.


    """ Diego Verdugo, de vísperas, idem.
    ""Antonio Mata, de matemáticas.
    ""José Rios, de medicina.
    CATALOGO DE LOS ILUSTRLSIMOS SEÑ'ORES OBISPOS DE LA CIUDAD
    DE SANTIAGO DE CHILE.


    Don Bartolomé Rodrigo González Marmolejo.
    "frai Fernando de Barrionuevo.
    "frai Diego Medellin.
    "frai Pedro de Azuaga.
    "frai Juan Pérez de Espinosa.
    •' Francisco Salcedo.


    (1) Esta Huta eBts errada e incompleta. Podría rectificarse consultando el libro de acuerdos qnc existo en el archivo de la Universidad.
    Don frai Gaspar de Villarroel. > "Diego Zambrano i Villalobos.
    "Fernando de Avendaflo (no alcanzó a tomar posesión.)
    "frai Diego de Humanzoro.
    "frai Bernardo Carrasco.
    "Francisco de la Puebla González.
    "Luis Francisco Romero.
    "Alejo Fernando de Rojas.
    "Alonso del Pozo i Silva.
    "Juan de Sarricolea i Olea.
    "Juan Bravo del Rivero.
    "Juan González Melgarejo.
    "Manuel de Aldai i Aspee.
    •' Blas Sobrino i Minayo.
    "Francisco de Borja José Maran.
    <
    CATALOGO DE LOS TLÜSTRISIMOS SEÑORES OBISPOS DE LA CONCEPCION
    DE CHILE.
    Don frai Antonio de San Miguel.
    "Agustín de Cisneros.
    "frai Rejinaldo de Lizarraga.
    "Carlos Marcelo Cornerino (no tomó posesión.)
    '' frai Luis Jerónimo de Oré.
    '' Diego Zambrano de Villalobos.
    "frai Dionisio Cimbrón.
    "frai Cristóbal Betancur (nó tomó posesión.)
    "frai Francisco de Loyola i Vergara.
    "frai Antonio de Morales (no tomó posesión.)
    "frai Luis de Lémus (no tomó posesión.)
    "frai Martin de Hijar i Mendoza.
    "Diego Montero del Aguila.
    "Juan do Nicolalde.
    "Francisco Antonio de Escandon.
    "Salvador Bermudez Becerra.
    "Pedro Felipe de Azúa e Iturgóyen. (1)
    "José de Toro Zambrano i Romo.
    "frai Pedro Anjel de Espiñeira.
    "Francisco de Borja José Maram
    "Tomas de Roa i Alarcon.
    "Diego Anfonio Martin de Villodres.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  11. #11
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    CATALOGO DE LOS ALCALDES ORDINARIOS DE LA CIUDAD DE SANTIAGO
    1541. Don Francisco de Aguirre.—Don Juan Dávalos Jofré.]
    1542. Don Juan Fernandez Alderete.—Don Pedro Alonso.
    1543. Don Juan Fernandez Alderete.'—Don Juan Dávalos Jofré.
    1544. Don Juan Fernandez Alderete. —Don Cristóbal Martin de Escobar.
    1545. Don Francisco do Aguirre. —Don Pedro Alonso.
    1546. Don Juan Fernandez Alderete.—Don Rodrigo do Araya.
    1547. Don Juan Fernandez Alderete.—Don Rodrigo de Araya.
    1548. Don Salvador Montoya.—Don Rodrigo de Quiroga.
    1549. Don Francisco de Aguirre.—Don Juan Fernandez Alderete.
    1550. Don Pedro Gómez.—Don Rodrigo de Araya.
    1551. Don Juau Fernandez Alderete.—Don Francisco de Riveros.
    1552. Don Rodrigo de Araya.—Don Alonso de Escobar.
    1553. Don Pedro Gómez de Dn. Benito.—Don Juan Jofré.
    1554. Don Juan Fernandez de Alderete.—Don Juan de Cuevas.
    1555. Don Rodrigo de Araya.—Don Alonso de Escobar.
    1556. Don Pedro de Miranda.—Don Francisco de Riveros.
    1557. Dou Juan Fernandez de Alderete.—Don Juan Jofré.
    1558. Don Rodrigo de Quiroga. —Don Juan Godines.
    1559. Don Francisco Riveros.—Don Pedro de Miranda.
    1560. Don Rodrigo de Quiroga.—Don Juan Jofré.
    1561. Don Francisco Riveros.—Don Pedro de Miranda.
    1562. Don Alonso de Córdoba.—Don Diego García de Cáceres.
    1563. Don Francisco de Riveros. —Don Santiago de Azoca.
    1564. Don Juan de Cueras.—Don Juau Bautista Pastea.
    1565. Don Juan Jofré.—Don Juan Godines.
    1566. Don Juan de Cuevas.—Don Pedro de Miranda.
    1567. Don Juan Godines.—Don Alonso de Escobar.
    1568. Don Francisco de Riveros.—Don Juan Jofré.
    1569. )
    1570. V Se hn estraviado el libro de Cabildo de estos años.
    1571. )
    1572. Don Juan de Cuevas.—Don Pedro Lisperger.
    1573. Don Santiago de Azoca.—Don Alonso Alvaroz Berrio.
    1574. Don Francisco Riveros.—Don Juan de Cuevas.
    1575. Don Marcos Beas.—Don Alonso de Córdoba.
    1576. Don Juan de Barros.—Don Alvaro de Meudoza.
    1577. Don Agustín Briseño. —Licenciado don Juan de Escobedo.
    1578. Don Gaspar de la Barrera.—Don Francisco de Lugo.
    1579. Don Alonso Alvarez de Berrio.—Don Alonso Ortiz de Zúñiga.
    1580. Don Juan de Ahumada.—Don Tomas de Pasten.
    1581. Don Francisco de Irarrázabal.— Don Juan de Barahona.
    1582. Don Agustín Briseño.—Hernán Pérez de Quezada.
    1583. Don Gaspar de la Barrera.—Don Gregorio Sánchez.
    1584. Don Alonso Alvarez Berrio.—Licenciado don Andrés Jiménez de Mendoza.
    1585. Don José de Ahumada.—Don Luis de Cuevas.
    1586. Don Ramiri-añez de Saravia.—Don Francisco PeSa.
    1587. Don Tomas Pasten.—Don Juan Vasrjuez de Acuna.
    1588. Don Gaspar de la Barrera.—Don Jerónimo de Molina.
    1589. Don Agustín Briseño.—Don Juan Hurtado.
    1590. Don Juan de Cuevas.—Licenciado don Francisco Pasten.
    1591. Don Gaspar de la Barrera.—Don Francisco do Escobar.
    1592. Don Luis Jofré.—Don Antonio de Escobar.
    1593. Don Tomas Pasten.—Licenciado don Juan de Morales
    1594. Don Ramiri-añez de Saravia.—Licenciado don Cristóbal d« Escobar.
    1595. Don Nicolás de Quiroga.—Don Luis Monte do Sotomayor.
    1596." 1597. 1598. 159». 1600. 1601.
    1602. ' Don Miguel de Silva.—Don Juan Rniz de León.
    1603. Don Pedro Gómez Pardo.—Don Tomas de Olavarría.
    1604. Don Francisco de Zúñiga.—Don García Gutiérrez Flores.
    1605. Don Jerónimo de Benavides.—Don Santiago de Uriona.
    1606. Don Juan de Azoca.—Don Jerónimo Zapata de Mallorga.
    1607. Don Pedro Gómez Pardo. —Don Bernardino de Quiroga.
    1608. Don Juan de Ugalde.—Don Juan Ruiz de León.
    1609. Don Luis de las Cuevas.—Don Alonso de Córdoba.
    1610. Don Juan de Quiroga i Losada.—Don Diego de Ulloa.
    1611. Don Alvaro de Quiroga i Losada.—Licenciado don Francisco de Escobar.
    1612. Don Rodrigo de Araya i Berrio. —Don Melchor Jofré del Aguila.
    1613. Don Francisco Rodríguez do Ovalle.—Licenciado don Francisco Pasten.
    1614. Don Gonzalo de los Ríos.—Don Diego de Godoi.
    1615. Doctor don Hernando de Molina.—Don Martin de Zamora.
    1616. Don Luis de las Cuevas Mendoza.—Licenciado don Andrés de Toro Mazóte.
    1617. Don Juan de Azoca.—Don Santiago de Uriona.
    1618. Don Gonzalo de los Rios. —Don Melchor Jofré del Aguila.
    1619. Don Francisco Rodríguez de Ovalle.—Don Jines de Lilla
    1620. Don Pedro Lisperguer.—Don Diego de Godoi.
    1621. Don Diego González Montero.—Don Jerónimo Zapata de Mayorga.
    1622. Don Gonzalo de los Rios.—Don Andrés de Toro Mazóte.
    1623. Don Jerónimo de Saravia.—Don Castro Verde.
    1624. Don Juan Jofré.—DonMiguel de Zamora.
    1625. Don Francisco Rodríguez de Ovalle.—Don Pedro Lisperguer.
    1626. Don Diego de Morales.—Don Diego de Jaraquemada.
    1627. Don Gaspar Calderón.—Don Juan de Valenzuela.
    1628. Don Alonso Morales de Córdoba.—Cristóbal de Ahumada.
    1629. Don Miguel Gómez de Silva.—Don Andrés de Gamboa,
    (Se han estraviado los libros de estos años.
    1630. Don Gaspar de Soto.—Don Luis Contreras.
    1631. Don Diego da Jaraqncmada.—Don Juan Ortiz de Urbina.
    1632. Don Miguel Gómez de Silva.—Don Manuel Roco de Carvajal.
    1633. Don Agustín de Arébalo Briseño.—Don Femando Bravo de Naveda.
    1634. Don Valeriano de Ahumada.—Don Gaspar Calderón.
    1635. Don Andrea Illanes de Quiroga.—Don Diego de Escobar.
    1636. Don Diego de Cárcamo.—Don Juan Roco de Carvajal.
    1637. Don Gaspar de Lillo i la Barrera.—Don Andrés Fonzalida i Guzman.
    1638. Don Jerónimo Bravo de Saravia.—Licenciado don Juan de Escobar i Carrillo.
    1639. Don Bernardo de Amasa.—Don Gaspar de la Barrera Chacón.
    1640. Don Francisco Rodríguez de Ovalle.—Don Luis de Contreras.
    1641. Don Tomas Calderón.—Don Miguel do Zamora i Ambulodi. 1643. Don Juan Rodulfo Lisperguer.—Don Francisco Pasten.
    1643. Don Alonso Campofrio Carvajal.—Don Nicolás de las Cuevas i Mendoza.
    1644. Don Diego Rivadeneira i Villagra.—Don Cristóbal Fernandez Pizarro.
    1645. Don Francisco de Urbina i Quiroga.—Don Francisco de León Ahumada.
    1646. Don José de Morales Negrete.—Don Asencio Zavala. /
    1647. Don Antonio Chacón i Quiroga.—Don José Zapata.
    1648. Don Francisco de Urbina.—Don Francisco de Erazo.
    1649. Don Bernardo de Amaza.—Don Martin Ruiz de Gamboa.
    1650. Don Luis de las Cuevas.—Don Francisco Ortiz de Elguea.
    1651. Don Tomas de Contreras Aranda Valdivia.—Don Diego Morales Berrío.
    1652. Don Gaspar de Ahumada.—Don Sebastian Sánchez Chaparro.
    1653. Don Francisco Bravo de Saravia.—Don José de Itivcro i Figueroa.
    1654. Don Antonio de Ovalle.—Don Pedro de Prado.
    1655. Don Francisco Arévalo Briseño.—Don Jerónimo Hurtado de Mendoza.
    1656. Don Valentín Fernandez de Córdoba.—Don Martin de Urquiza.
    1657. Don Antonio de Jaraqnemada.—Don Pedro de Morales Negrete.
    1658. Don Alonso de Soto i Córdoba.—Don Gaspar Hidalgo.
    1659. Don Antonio de Irarrázabal i Andia.—Don Francisco Erazo.
    1660. Don Alonso Alvarez Berrio.—Don Gaspar de la Barrera Chacón.
    1661. Don Juan de Ureta Ordoñcz. —Don Antonio Calero Carranza.
    1662. Don Andrés de Gamboa i Olaso.—Don Juan de Arbe.
    1063. Don Juan Velasquez Covamíbias.—Don Melchor de Carvajal i Saravia.
    1604. Don Francisco Nuñez de Silva.—Don Diego Roco de Carvajal.
    1665. Don José de Guznian.—Don Alonso Rodríguez de Ovalle.
    1666. Don Cristóbal Fernandez Pizarro.—Don Alonso Rodríguez de Gvalle.
    1667. Don Juan de Mendoza i Agüero.—Don Alonso Gómez Silva i Verdugo.
    1668. Don Martin Ruiz de Gamboa.—Don Juan Alonso Velasquez Covarrúbias.
    1669. Don Antonio Puebla i Rojas.—Don Fernando Canales de la Cerda.
    1670. Don Juan Rodulfo Lisperguer.—Don Gaspar de la Barrera Chacón.
    1671. Don Pedro Prado.—Don Martin de Urquiza.
    1672. Don Pedro Irarrázabal i Andía.—Don Jerónimo Pérez Villalon.
    1673. Don Antonio González Montero.—Don Bernardo Cruzat Molleto.
    1674. Don Pedro de Amasa.—Don Antonio Sagrado de Molina.
    1675. Don Leonardo Cortes Ibacache.—Don Antonio Carvajal i Saravia.
    1676. Don lgnacio de la Carrera i Turrugoyen.—Don Jv.au de la Cerda i Contreras.
    1677. Don Gaspar del Aguila.—Don José de Aspée i Artaoche.
    1678. Don Juan Manuel Rivadeneira.—Don Antonio Santibañez.
    1679. Don Pedro do Prado i Lorca.—Don Pablo de Villela.
    1680. Don José Rodríguez Lisperguer.—Don Juan de Ahumada.
    1681. Don José de Morales Negrete.- Don José González Manriquez.
    1682. Don Alonso Velazquez Covarrúbias.—Don Francisco Antonio de A varia.
    1683. Don Antonio Jofré de Loaiza.—Don Fernando de la Llana.
    1684. Don Juan.de Ulloa.— Don Pedro de Torres.
    1685. Don Francisco de la Can-era. —Don Lorenzo de Abaitua.
    1686. Don Francisco de Rojas i Azoca.—Don Jerónimo Cortés de Monroi.
    1687. Don Alonso de Toro Zambrano.—Don Juan de Momios.
    1688. Don Fernando Trrazabal i Andía.—Don Francisco do Aragón.
    1689. Don Juan de Torres Carvajal.—Don Pedro de Elso.
    1690. Don Gaspar Velazquez Covarrúbias.- -DonBlas de los Reyes.
    1691. Don Diego de Santander.—Don Pedro Gutiérrez de Espejo.
    1692. Don Fernando Mendoza Mate do Luna.—Don Antonio Carvajal Campofrio.
    1693. Don Diego Fernandez Céspede Gallardo.—Don Juan de Lecnros.
    1694. Don Cristóbal Hurtado de Mendoza.—Don Antonio Mendoza Ladrón de Guevara.
    1695. Don José de Ureta.—Don Juan Antonio Caldera.
    1696. Don Francisco Rojas de Azoca.—Don Pedro Covamíbias Lisperguer.
    1697. Don Diego de Jaraquemada.—Don Gaspar Hidalgo do Escobar.
    1698. Don Antonio Jotré de Loaiza.—Don Juan de Aranibar.
    1699. Don Juan Roco de Carvajal.—Don Rodrigo Antonio Matías Valdovinos.
    1700. Don Antonio Jofré de Loaiza.—Don Bartolomé Pérez Valenznela.
    1701. Don Jerónimo Cortés de Monroi.—Don Pedro José Leiva Guzman.
    1702. Don Pedro de Padro i Lorea.—Don Cristóbal Cortés Monroi
    1703. Don Agustín de Vargas.—Don Tomas Kuiz de Azúa.
    1704. Don Juan de la Cerda i Contreras.—Don Marcos de Rojas Cambantes.
    1705. Don Alonso Velazquez Covarrúbias.—Don Rodrigo Antonio Matías Valdovinos.
    1706. Don Diego Calvo de Encalada.—Don Jiian Varas Ponce de León.
    1707. Don Pedro Felipe Lisperguer Vitemberg.—Don Santiago Larrain.
    1708. Don José Serrano.—Don Juan Luis Caldera.
    1709. Don Juan de la Cerda.—Don Pedro José de Leiva.
    1710. Don Gaspar de Varas.—Don José de la Plata.
    1711. Don Juan Roco do Carvajal.— Don Matías de Ugas.
    1712. Don Agustín de Vargas.—Don Diego Mesías de Torres.
    1713. Don Pedro Gutiérrez do Espejo. —Don Francisco Ruiz.
    1714. Don Sebastian Chaparro. - Don Pedro Ignacio de Aguirro.
    1715. Don Pedro de Prado i Carrera.—Don Juan Fernandez de Celis.
    1710. Don Miguel de la Carrera i Turrugóyen. — Don Manuel de Manzanal.


    1717. Don Tomas de la Cerda.—Don Antonio Zumaeta.
    1718. Don Andrés de Toro.—Don Gregorio Vadiola.
    1719. Don Juan Fernandez Gallardo.—Don Millan López Martínez. 1220. Don Agustín Brisefio.—Don Antonio Boza.
    1721. Don Joaquín Dinz do Utzurruin.—Don José Larreta.
    1722. Don Melchor del Aguila.—Don José de Perochena.
    1723. Don Juan Fernando Gallardo Lii-perguer.—Don Juan Francisco Goreno.
    1724. Don Francisco Gallardo Verdugo.—Don Juan de RoHales.
    1725. Don Francisco Gallardo Verdugo.—Don Joaquín de Rosales.
    1720. Don Manuel Carvajal.—Don Pedro de Ureta i Prado.
    1727. Don Pedro de Ureta i Prado.—Don Ignacio de Morales.
    1728. Don Pedro de Ureta i Prado.—Don Antonio de Zumaeta.
    1729. Don Pedro Vicente de Espejo.—Don Francisco de Tagle Bracho.
    1730. Don Jnau Luis de Arcaya.—Don Gregorio de ligarte.
    1731. Don Juan Luis de Arcaya.—Don Gregorio de Ugarte.
    1732. Don Gregorio de Ugarte.—Don Juan Francisco Barros.
    1733. Don Manuel Hidalgo.—Don Tomas de Vicuña.
    1734. Don Juan Nicolás de Aguirre.—Don Manuel de la Fuente.
    1735. Don Juan Rodríguez de Ovalle.—Don Juan Francisco Larrain. 1730. Don Nioolas de la Cerda.—Don Pedro Lecaros Berroeta.
    1737. Don Juan Antonio Calderón.—Don Juan Ignacio do Santa Cruz.
    1738. Don Alonso de Lecaros i Ovalle.—Don Manuel de Zaíiartu.
    1739. Don Lorenzo Pérez de Valenzuela. —Don Pedro Gregorio de Elso. 1710. Don Tomas do Toro i Escobar.—Don Jos'é Molina.
    1741. Don Manuel Hidalgo.—Don Bernardo de Echeverría.
    1742. Don Andrés di Rojas i La-Madrid.—Don Francisco Diez de Arteaga.
    1743. Don Pedro Balbontin de la Torre. —Don Domingo Valdés.
    1744. Don Lorenzo de Lecaros i Ovalle.—Don Francisco Valdivieso.
    1745. Don Luis do Ureta. —Don Pedro José de Cañas. .
    1746. Don Pedro de los Rios i Ulloa.—Don Blas de Baltierra. <
    1747. Don Pedro de Leearos i Ovalle.—Don Juan Antonio Arauz.
    1748. Don Nicolás de la Cerda-—Don Manuel Martínez de Aldunate.
    1749. Don Miguel de Ovalle.—Don Alonso de Guzman.
    1750. Don Miguel Bravo de Saravia.— Don José de Ureta i Carrera.
    1751. Don Miguel de Ulloa i Pizarro.—Don Miguel de ArLstegui.
    1752. Don Manuel de Encalada.—Don Mateo de Fuentes.
    1753. Don Manuel de Encalada.—Don Juan Antonio Palacios.
    1754. Don Gabriel de Ovalle.—Don Miguel Pérez de Cotapos.
    1755. Don José de Ureta i Ugarte.—Don Pedro Andrés de Azagra.
    1756. Don Pedro Andrés de Azagra.—Don Francisco Javier de Emizuriz.
    1757. Don Diego Portales de Irarrázabal.—Don José Bernardo Cruzat.
    1758. Don Pedro Fontecilla i Villela.—Don Francisco de Saravia.
    1759. Don Jerónimo de Herrera i Morón. —Martin José Saravia i Vicuña.
    1760. Don Alonso de Lecaros Ovalle.—Don Sebastian de la Barrera.
    1761. Don Antonio de Basenñan.—Don Mateo de Toro Zambrano.
    1762. Don José Basilio de Rojas.—Don José de Ureta i Mena.
    1763. Don Ignacio de Vargas.—Don Antonio Gamboa.
    1764. Don Pedro Gregorio de Echeñique.—Don Diego de Hermida.
    1765. Don Pedro Fernandez Palazuelos.—Don José Miguel do Prado.
    1766. Don Domingo Antonio déla Jara. —Don Juan do Aldunate i Garcós.
    1767. Don Francisco Fonzalida.—Don Ramón de Santelices.
    1768. Don Domingo Eyzagnirre.—Don Juan Darock.
    1769. Don José Miguel de Prado.—Don Pedro de la Sota i Aguila.
    1770. Don Antonio Martin de Apedazan.—Don Nicolás Balboutin i Caldera.
    1771. Don Fernando Bravo de Na veda. — Don Melchor de la Jara Quemada.
    1772. Don José Miguel de Prado.—Don Mariano Savalla.
    1773. Don Fernando Bascuñan.—Don Ignacio de la Carrera.
    1774. Don Santiago de Irarrázabal.—Don Agustín Larrain.
    1775. Don Francisco Bascuñan.—Don Manuel de Salas.
    1776. Don Judas José de Salas.—Don Francisco de Vicuña.
    1777. Don Agustín de Tagle.—Don Francisco Javier Larrain i Salas.
    1778. Don Francisco Javier Valdés.—Don Nicolás do la Cerda.
    1779. Don Francisco Arangnez.—Don Manuel Fernandez Valdivieso.
    1780. Don Juan Domingo Tagle.—Don Martin de Lecuna i Júuregui.
    1781. Don Juan Próspero de Elso.—Don Francisco Javier de Errázuriz.
    1782. Don José Ignacio Guzmau.—Don Pedro José de Prado.
    1783. Don José Ventura do Arcaya.—Don Francisco Javier de Arlegui.
    1784. Don José de Astorga.— Don, José Antonio Luco.
    1785. Don Juan de Cuevas Oyarzun.—Don Francisco Gutiérrez de Espejo.
    1786. Don Diego de Larrain i Salas.—Don Martin Antonio Calvo de Encalada. (1)
    i
    (1) Para completar estn lista, qno Carvallo dejó snspendidn en el año 1786, agregamos aquí los nombres da los alcaldes ordinarios de Santiago hasta 1811.
    1787. Don Pedro Mate de Luna.—Don José Aldunate Santa-Cruz.
    1788. Don Pedro Mate de Luna.—Don Domingo Díaz du Salcedo.
    1789. Don Domingo Diaz de Salcedo.—Don Francisco dj Cisternas.
    1790. Don Francisco de Cisternas.—Don Francisco de Borja Larrain.
    1791. Don Francisco de Borja Larrain.—Don José Miguel Peroz Cotapos.
    1792. Don José Miguel Pérez de Cotapos.—Don José Rainires.
    1793. Don José Ramírez. —Don llamón Rosales.
    1794 Don Ramón Rosales.—Don Francisco Herrera i Rojas.
    1795. Don Francisco Herrera i Rojas.—Don Antonio de Hermida.
    1796. Don Antonio de Horinida.—Don Podro Ugarte.
    1797. Don Pedro Ugarte.—Don Santiago Errázuriz.
    1798. Don Santiago Errázuriz.—Don José Antonio Vadiola.
    1799. Don José Antonio Vadiüia.— Don Juan Antonio Cortés.
    1800. Don Juan Antonio Cortés.—Don José Antonio Valdés.
    1801. Don José Antonio Valdés.—Don Juan Enrique Rosales.
    1802. Don José Santiago ligarte.—Don Pedro González.
    1803. Don Joaquín Aguirre.—Don José María Ugarte.
    1804. Don Pedio Flores Cienfuegos.—Don Jerónimo Hurtado do Mendoza.
    1805. Don Joaquín López ¡Sotomayor.—Don Ramón Guerrero.
    1806. Don Antonio Laviu.—Don Juan Luco Aragón.
    1807. Don Juan Manuel Cruz.—Don Tomas Vicuña,
    1808. Don Santos Izquierdo.—Don Teodoro Sánchez.
    1809. Don Ignacio Aranguez.—Don Fernando Errázuriz.
    1810. Don José Nicolás de la Cerda.—Don Agustín Eyzagnirre.
    1811. Don Joaquín Chavarría.—Don Francisco Javier Errázuriz.
    (nota De Los Editores.)
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  12. #12
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    image.jpg


    REYES DE ESPAÑA DESDE EL DESCUBRIMIENTO DE CHILE.
    Carlos 1 1517
    Felipe n 1556
    Felipe III 1598
    Felipe IV 1621
    Curios II 1665
    Felipe V 1700
    Luis 1 1724
    Felipe V 1724
    Fernando VI 1745
    Carlos III 1759
    Cirios IV 1788
    CATALOGO DE LOS GOBERNADORES' I CAPITANES JENEBALES
    DEL BEINO DE CHILE.


    El adelantado Diego de Almagro, de 1536 a 1537.
    El adelantado Pedro de Valdivia, octubro de 1540.
    El adelantado Francisco de Villagra (interino), diciembre de 1547.
    El adelantado Pedro de Valdivia (vuelve del Perú), junio de 1549.
    El adelantado Bodrigo de Quiroga (interino), enero de 1554.
    Cabildo de Santiago (interino), marzo de 1554.
    El adelantado Francisco de Villagra (interino), octubre de 1554.
    Don García Hurtado de Mendoza, abril do 1557.
    El adelantado Bodrigo de Quiroga (interino), febrero de 1561.
    El adelantado Francisco de Villagra, julio de 1561.
    Pedro de Villagra (interino), julio de 1563.
    El adelantado Bodrigo de Quiroga (interino), junio de 1565. v
    La Audiencia, establecida en Concepción, agosto do 1567.
    El doctor don Melchor Bravo de Saravia, agosto de 1568.
    El adelantado Bodrigo do Quiroga, enero de 1575.
    El mariscal Martin Ruiz de Gamboa (interino), febrero de 1580.
    Diego García de Cáceres (interino), julio de 15S3.
    Don Alonso de Sotomayor, setiembre do 1583.
    El licenciado Pedro de Vizcarra (interino), junio de 1592.
    Don Martin García Oñez de Loyola, octubre de 1592.
    El licenciado Pedro de Vizcarra (interino), noviembre de 1598.
    Don Francisco de Quiñones (interino), mayo de 1599.
    El mariscal de campo Alonso García Ramón (interino), agosto de 1600.
    Alonso de Rivera, febrero de 1601.
    Alonso García Ramón, marzo de 1C05.
    El licenciado Luis Merlo de la Fuente (interino), julio de ICIO.
    Don Juan de Jara-Quemada (interino), enero de 1611.
    Alonso de Rivera, marzo de 1612.


    El licenciado Fernando Talaverano Gallegos (interino), marzo de 1617. . Don Lope de Ulloa i Lémus, enero de 1618.
    El licenciado Cristóbal de la Cerda íinterino), diciembre de 1620.
    Don Pedro Osorez de Ulloa, noviembre de 1621.


    El maestre de campo don Francisco de Alava i Norueña (interino), setiembre de 162 L
    Don Luis Fernandez de Córdoba (interino), mayo de 1625.
    Don Francisco Lazo de la Vega, diciembre do 1629.
    Don Francisco López de Zúüiga, febrero de 1639.
    Don Martin de Mujica i Buitrón, mayo de 1646.


    El maestre de campo don Alonso de Córdoba i Figueroa (interino), abril de 1649.
    Don Antonio de Acuña i Cabrera, mayo de 1650.
    Don Francisco de la Fuente i Villalobos (interino), abril de 1655.
    El almirante don Pedro Portel i Casanate, febrero de 1656.
    Don Diego González Montero (interino), febrero da 1662.
    Don Anjel de Peredo (interino), mayo de 1662.
    El jeneral de artillería don Francisco d?"ileneses, enero de 1664.
    Don Miguel Gómez de Silva (interino), enero de 1668.
    Don Diego Dávila Coello i Pacheco, marzo de 1668.
    Don Diego González Montero (interino), febrero de 1670.
    El maestre de campo don Juan de Henriquez, octubre de 1670.
    El maestre de campo don Marcos José de Garro, abril de 1682.
    El maestre de campo don Tomas Marin de Poveda, enero de 1692.
    El sarjento jeneral de batalla don Francisco Ibañez de Peralta, noviembre de 1700.
    Don Juan Andrés de Dstariz, febrero de 1709.
    El doctor don José de Santiago Concha (interino), marzo de 1717.
    El teniente jenéral don Gabriel Cano de Aponte, diciembre de 1717.
    El licenciado don Francisco Sánchez de la Barreda i Vera (interino;, noviembre de 1733.
    El teniente coronel don Manuel de Salamanca (interino), mayo de 1734.
    El teniente jeneral don José de Manso, noviembre de 1737.
    El jefo de la escuadra don Francisco Alonso de Obando (interino), junio de 1745.
    El teniente jeneral don Domingo Ortiz de Rozas, marzo de 1746.
    El teniente jeneral don Manuel de Amat i Junient, diciembre de 1755.
    El toniente coronel don Félix de Berroeta (interino), setiembre de 1761.
    El mariscal de campo don Antonio Guill i Gonzaga, octubre de 1702.
    El licenciado don Juan de Balmaceda (interino), agosto de 1768.
    El mariscal de campo don Francisco Javier de Morales (interino), marzo de 1770.
    El teniente jeneral don Agustín de Jáuregui, marzo de 1773.
    El doctor don Tomas Alvarez de Acevedo (interino), julio de 1780.
    El brigadier don Ambrosio de Benavides, diciembre de 1780. \
    El doctor don Tomas Alvarez de Acevedo (interino), abril de 1787 (1).
    (1) Hasta aquí ha dejado Carvallo la lista de los gobernadores. Los que sucedieron hasta la ravolucion de la independencia son los siguientes: Don Ambrosio O'Higgins de Vallenar, mayo de 1788. Don José de Rezabal (interino), mayo de 1796. Don Gabriel de Aviles, setiembre de 1796. Don Joaquín del Pino, enero de 1799.
    Don Francisco Tadeo de Medina i Collao (interino), diciembre de 1801.
    Don Luis Muñoz de Guznian, enero de 1802.
    Don Juan Rodríguez Ballesteros (interino), febrero de 1808.
    Don Francisco Antonio García Carrasco, abril de 1808.
    Don Mateo de Toro Zambrano i Ureta (interino), julio de 1810.
    (nota D« Los Edctoees.)



    ACTUAL GOBIERNO MILITAR DE CHILE (1795).
    El excelentísimo señor marques de Aviles, gobernador i capitán jeneral.
    El doctor don Ramón de Rozas, asesor letrado.


    El coronel de milicias don Tadeo Reyes, secretario de la capitanía jeneral.
    Don José Santiago do Ugarte i Salinas, escribano mayor de gobierno.

    http://books.google.com/books?id=CHE...tput=html_text
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  13. #13
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    La Misión Circular Iglesias de Chiloé-Chile- Patrimonio de la Humanidad


    image.jpg


    El Archipiélago de Chiloé, ubicado en el Sur de Chile, se extiende desde el canal de Chacao por el norte hasta el Golfo del Corcovado por el sur. Su centro es la Isla Grande de Chiloé, que tiene 180 km de largo. Es la segunda isla mas grande de Sudamérica después de Tierra del Fuego.
    Para los historiadores, el primer avanzado que divisó las costas de Chiloé fue el navegante español Alonso de Camargo en agosto de 1540.


    El territorio misional de los jesuitas de Chiloé abarcaba de Osorno al Océano Atlántico y hacia el sur hasta el Estrecho de Magallanes.
    En Osorno fueron rechazados por los mapuches; en tierras argentinas el P. Nicolás Mascardi inicia La Misión de Nahuel Huapi en 1670. Luego de varios intentos y martirios a los jesuitas, esa misión es destruída por los indígenas en 1717.


    Su principal Residencia en el Archipiélago, estaba ubicada en Castro, Capital de Chiloé.
    Debido a la disposición geográfica de las innumerables iglesias, los jesuitas establecieron una forma de asistirlas: “La Misión Circular”, aprovechando la experiencia de los huilliches para navegar en sus dalcas y visitarlas tres días al año.


    Zarpaban desde Castro, todos los años desde septiembre hasta mayo. La primera salida la hicieron los jesuitas Melchor Venegas y Juan Bautista Ferrufino en 1609.


    La expresión mas notable del trabajo de los jesuitas se refleja en los “fiscales”, representantes locales nativos en cada iglesia, verdaderos promotores de la doctrina cristiana.
    Atendían las necesidades espirituales de su propia comunidad en la larga ausencia de los misioneros.
    Los patrones cuidan la capilla, las imágenes y el cementerio al lado de la iglesia.
    La elección del fiscal quedaba a cargo del jesuita, sujeto a la aprobación del Gobernador y a ser aceptado también por la comunidad. Estaba liberado de obligaciones con los encomenderos y se autorizaba un fiscal cada 50 habitantes.


    Hasta hoy, los fiscales y patrones se han mantenido junto a sus comunidades por 400 años.
    A la fecha de la expulsión, en 1767, los jesuitas recorrían mas de 4000 km. cada año y atendían 83 capillas durante los ocho meses que duraba la misión.
    Las misiones en Chiloé continuaron en manos de los padres franciscanos que provenían del Colegio Santa Rosa de Ocopa, Perú.


    PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD - UNESCO
    De las 150 iglesias existentes en la actualidad en Chiloé, se evaluaron 60 y 16 obtuvieron primero el reconocimiento de Monumento Nacional, en la categoría Monumento Histórico, por el Gobierno de Chile y posteriormente fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las 16 iglesias representan el estilo denominado Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en Madera.


    Las Iglesias de Chiloé, representan un ejemplo único en América Latina de una extraordinaria forma de arquitectura religiosa en madera. De una tradición iniciada por las misiones circulares jesuitas en los siglos XVII y XVIII, continuada y enriquecida por los franciscanos durante el siglo XIX, y que aún permanece.

    http://www.misionesjesuitas.com.ar/index.php?id=20
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  14. #14
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    RESEÑA HISTÓRICA

    Las estadísticas de salud no nacen de un repollo: jesuitas, aritméticas políticas, estigmergias y oligópticos

    Health statistics aren't born in a cabbage patch: Jesuits, political arithmetic, stigmergy and oligopticons



    Carvajal, Yuri1; Yuing, Tuillang2

    1Médico-Cirujano, Doctor en Salud Pública. Profesor asistente, Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile. Santiago, Chile. ycarvajal@med.uchile.cl
    2Licenciado en Filosofía, Doctor en Filosofía. Profesor, Universidad Mayor, Chile. tuillang@yahoo.com

    Recibido el 22 de agosto de 2012
    Versión final presentada el 12 de noviembre de 2012
    Aprobado 20 de diciembre de 2012



    RESUMEN

    A partir de un análisis del contenido y la red productora de un mapa de 1751, elaborado por la misión circular de los jesuitas en Chiloé (archipiélago ubicado en la costa austral chilena), que contiene cifras de nacimientos, defunciones y habitantes, este artículo discute el rol de las estadísticas de salud, en diferentes registros: históricos, filosóficos, técnicos y sociológicos. De este modo, se busca comprender la génesis de un proceso de producción de cifras y referencias, para debatir de qué están hechas las estadísticas de salud, qué roles cumplen, sus vínculos con la construcción de colectivos y las condiciones de posibilidad de producciones diferentes. Tratamos de ensayar algunas hipótesis que muestran las estadísticas como articulación híbrida de elementos de índole muy diversa: epistemológicos, biopolíticos, históricos y filosóficos, reconociendo en ellos facetas religiosas y demográficas, ontológicas y étnicas, científicas y de gobierno.

    PALABRAS CLAVES: Estadísticas Vitales; Cartografía; Chile.

    ABSTRACT

    By analyzing the content and network of production of a map from 1751, created by the circular mission of the Jesuits in Chiloé (an archipelago located off the southern coast of Chile), that contains birth, death and population data, this article discusses the role that health statistics play historically, philosophically, technically and sociologically. In doing so, the article seeks to comprehend the genesis of a process of production of data and references in order to debate what health statistics are composed of, what ends they are used for, what their connection is to the formation of collectives and the differential conditions of possibility that exist for producing statistics. We attempt to develop hypotheses that demonstrate statistics as a hybrid articulation between diverse elements, epistemological, biopolitical, historical and philosophical in nature, with facets at once religious and demographic, ontological and ethnic, scientific and governmental.

    KEY WORDS: Vital Statistics; Cartography; Chile.



    ESTADÍSTICAS COMO PREGUNTAS

    La discusión y el debate sobre los modos de ser y existencia de las estadísticas no se restringen a una lógica unívoca. Entre muchos protocolos de aproximación, es posible llevar a cabo un análisis con énfasis teórico que atienda a los supuestos y alcances ontológicos y epistémicos de las cifras y sus sintaxis. Pero también es posible llevar a cabo esta reflexión a partir de un objeto material -empíricamente acotado- cuyas distancias de uso permiten una exploración de la materialidad y sus implicancias en la configuración de las estadísticas como objeto tecnocientífico.

    En nuestro caso, proponemos al lector un recorrido que se inclina por el segundo sentido, a partir del estudio de un mapa que tiene 260 años a sus espaldas. La confección de este mapa incluye cifras de lo que hoy llamamos estadísticas vitales, que están referidas al archipiélago de Chiloé en la época colonial chilena. Se trata, además, de un territorio distante de los centros de gobierno no solo en un sentido temporal y geográfico. A ello se suma un modo de vida navegante y nómada posibilitado por un mar interior que resquebraja y desordena tanto el territorio como la administración. La conjunción de estos elementos constituye el punto de partida para esta investigación.



    EL MAPA DE 1751

    Al examinar la Figura 1, la atención es capturada por el mapa del centro. El trazado perfila un contorno alargado y curvo de la isla de Chiloé, diferente de la representación actual. Un número correlativo identifica 76 lugares que hoy igualmente son localidades habitadas. Una línea discontinua describe un trayecto que enlaza los 76 sitios. A la izquierda del mapa -una sola gran columna- se encuentra una enumeración en latín con 15 párrafos. A la derecha, se advierte una tabla de 77 filas y 7 columnas. Los encabezados de la tabla se enuncian con palabras que nos suenan conocidas: oratoria, familias, animas, comuniones, baptismos, matrimonios, defunciones. La última línea: summa; y, por supuesto, al pie de la tabla, explicaciones y descripciones de las categorías usadas. Cada columna representa lugar, familias, personas, matrimonios, nacimientos y defunciones de los sitios representados en el mapa y al pie, los totales. Finalmente un texto.

    Mirando simultáneamente el mapa y las tablas, nos enteramos, por ejemplo, que el primer lugar marcado es Ichuac, con 75 familias, 370 animas, 426 comuniones, 24 baptismos, 2 matrimonios y 12 defunciones. El último lugar es Castro. En total: 2.295 familias, 11.647 animas, 12.720 comuniones, 626 baptismos, 113 matrimonios y 515 defunciones.


    image.jpg


    Figura 1. Misión Circular de los jesuitas de Chiloé del año 1751.
    Fuente: Eduardo Tampe Maldonado (1).




    Se trata no solo de un excelente registro de estadísticas vitales -con todas las variables que actualmente definen este campo- sino además georeferenciado. Todo un paper, si no fuera por el formato en un pliego, la falta de referencias en formato Vancouver o APA; carece de resumen y por supuesto, de palabras claves. ¿La filiación de los autores? Son los jesuitas de la Residencia de Chiloé, en Castro (centro de la isla) que informan de la misión circular realizada en 1751 (Figura 2).




    ¿Cómo ha sido posible esta producción científica de estadísticas vitales en la oscura colonia chilena y tan lejos de la sede monárquica?



    LA ACTIVIDAD DE LOS JESUITAS

    Misiones circulares

    El mapa informa de una de las tantas misiones circulares que los jesuitas emprendían todos los años en el mes de septiembre, hasta mayo del año siguiente, desde 1624 hasta su dolorosa expulsión el 8 de diciembre de 1767 (1). Navegando en dalcas chilotas (a), los padres tenían como misión principal convertir al cristianismo, pero también destinaban tiempo a la construcción de iglesias, recolección y registro de cantos, conocimiento herbolario, y la exploración de pasos como, por ejemplo, el de los Vuriloches que conecta el Estuario de Reloncaví con la Patagonia argentina. Las cifras registradas tenían connotaciones proselitistas y de protección de los indios. Pero a la vez expresaban el empeño de una tarea performativa que vale la pena subrayar y destacar: mediante el uso de tablas, números y gráficos, hacer de estos chonos (b) errantes un colectivo. Se trata de la puesta en forma de un territorio codificado, organizado, diagramado:

    La misión más trabajosa que aquí tienen los padres es la de los chonos, gente más apartada del comercio de los españoles, más cercana al Estrecho e inculta de cuantas hay en estas partes. Divídense en varias parcialidades esparcidas por muchas islas, como en el archipiélago de Chiloé. No tienen morada cierta, de continuo traen el hato a cuestas, mudándose con su familia de isla en isla a coger marisco, que es su ordinario sustento, sin tener otras chácaras ni sementeras; a que añaden beber el aceite de lobos, con que traen el color pálido, y a la causa viven lo más del año dentro del mar, porque les es fuerza buscar en él su sustento. (2 p.555) [cursivas del original]

    ¿Cómo comprender el esfuerzo múltiple de los jesuitas? ¿Qué aspectos se dan cita en este ejercicio diverso de evangelización y civilización? ¿Cómo rescatar los distintos enfoques que intervienen en esta conformación primaria de territorialización, gobierno y población? ¿Cuáles son sus supuestos científicos y disciplinarios?



    Mapa, territorio, gubernamentalidad

    Vale la pena entonces un recorrido en torno a los puntos de encuentro entre mapa y territorio. En efecto, la proposición el mapa no es el territorio, "hecho célebre por Alfred Korzybski"(3 p.26), alude a que la cartografía y elaboración gráfica dista del paisaje. Basta asomarse por aquellas fronteras nacionales situadas en terrenos hostiles como la cordillera o el desierto, para dar cuenta de la imposibilidad de encontrar, en el bello paisaje salvaje, algo así como un señalamiento, una división u otro dispositivo definitorio de la soberanía. La sentencia invita a no confiar plenamente en la representación de lo que se explora y evitar de ese modo el riesgo del extravío. Pero no resta al mapa su sentido ordenador, su pretensión de control: en busca de la orientación, el mapa es un intento de dominio, de gestión, de organización. Por ello, más que perseguir la inmediata cercanía de un paisaje virgen y salvaje, la proposición acusa la consideración de que todo mapa es un ensayo de la voluntad -deliberado o no-, un intento de conformar, inventar y fundar un territorio. En ese sentido, el mapa es, entonces, territorialización: una codificación que permite el avance, el ordenamiento, la delimitación de algo que asoma como desconocido.

    Deleuze y Guattari (4) han entregado algunos alcances en la conceptualización de la territorialización, entendida como un permanente movimiento de despliegue y repliegue de la subjetividad en la diversidad de sus prácticas. Con este lenguaje, estos autores buscan entregar herramientas de explicación de los procesos políticos y culturales sin apelar a la sustancialidad del sujeto ni a procesos estructurales invariantes que proceden con lógicas binarias, en beneficio de una lógica rizomática y de flujos, que enfatiza la movilidad y pluralidad de las dimensiones que intervienen en estos procesos. Así se apela a una complementariedad más que a una oposición entre modelos explicativos, en las que, sin embargo, el principio territorial es ineludible:

    ...uno actúa como modelo y como calco trascendente, incluso si engendra sus propias fugas; el otro actúa como proceso inmanente que destruye el modelo y esboza un mapa, incluso si constituye sus propias jerarquías... (4 p.25)

    Desde esta perspectiva, el mapa interroga y trata de establecer un punto de contacto con las propias referencias, con la propia simbología que permite entender el mundo y ordenar la experiencia. Pero no se trata únicamente de un gesto interpretativo. La geografía está siempre asociada a un impulso conquistador, y así la territorialización señala el despliegue de una subjetividad en avance:

    ...el territorio es sinónimo de apropiación, de subjetivación fichada sobre sí misma. Él es un conjunto de representaciones las cuales van a desembocar, pragmáticamente, en una serie de comportamientos, inversiones, en tiempos y espacios sociales, culturales, estéticos, cognitivos. (5 p.467-468)

    En definitiva, pese al carácter pasivo de las misiones jesuitas, el mapa es indicativo del encuentro entre las pretensiones jesuitas de conversión religiosa del pueblo chono, de existencia nómade en una zona de mar interior. Es el intento de articular un mundo común entre habitantes de mundos disímiles. Por otra parte, Foucault ha descrito esta dinámica en términos de gubernamentalidad. En efecto, el proceso mediante el cual la lógica territorial da paso a una lógica de la población, permite comprender la importancia de la gestión y el ordenamiento del territorio para la conformación de una población:

    Entiendo por gubernamentalidad, el conjunto constituido por instituciones, procedimientos, análisis y reflexiones, cálculos y tácticas que permiten ejercer esta forma, tan específica como compleja, de poder, que tiene como objetivo principal la población, por forma mayor de poder, la economía política, por instrumento técnico esencial, los dispositivos de seguridad. (6 p.655) [traducción nuestra] (c)

    Como buena parte de las nociones que Foucault utiliza, las de territorio y población, más que anularse o desplazarse, se suman, complementan y superponen, cambiando acentos y aguzando los enfoques. Así, la gubernamentalidad supone el gesto previo del ordenamiento y gestión territorial en términos de límite y soberanía, pero va de la mano con la elaboración estadística y el inventario de los elementos que se disponen en el espacio. Se trata, más precisamente, de un arte de gobernar que elabora una racionalidad y unos procedimientos en vistas al funcionamiento del Estado. Más que desconocer el territorio, se trata de su administración, del conocimiento de sus fuerzas y sus particularidades en orden a un proyecto, a un ejercicio de gobernabilidad. Este mapa contempla variables de gobierno, índices de población y una aproximación tentativa al estado de estos indios en la fe. En suma, una primaria puesta en limpio de sus modos de vida. El valor de los mapas para los jesuitas explica que existan varias representaciones de estas misiones y también, que los documentos que registran la labor confesional de la orden, sean relaciones históricas con una gran producción cartográfica, como muestra la Figura 3, tomada del libro de Ovalle.





    Aritméticas políticas

    El uso de cifras para producir colectivos puede tener alguna relación con lo que Foucault llamaba técnicas de gubernamentalidad (7,8). La expresión quizá enfatiza excesivamente el aspecto de gobierno desde una perspectiva vertical y relega problemas más bien horizontales, de referencia, de traducción y de coordinación necesarios en todo colectivo, a un examen en la perspectiva de instituciones más o menos centralizadas que se imponen, en vez de reconocer formas más bien distribuidas y de doble flujo. En efecto, Foucault aborda la gubernamentalidad desde una perspectiva adjetivada como biopolítica, como una tecnología que acusa una específica forma de ejercicio del poder sobre la vida de los individuos y que marca, fundamentalmente, el despliegue de las políticas de Estado sobre la población. Desde luego, así señalada y puesta en vecindad con las tecnologías disciplinarias, la gubernamentalidad no goza de buen semblante, más bien adquiere sospechosas connotaciones de dominación y control que, si bien tiene sentido, no debe hacer olvidar que la implementación y elaboración de la población como objeto de gobierno representa el momento que posibilita la visibilización de carencias, la preocupación por las condiciones de vida y, en ese sentido, la conformación de las garantías sociales básicas. Se trata de una discusión que, a nuestro juicio, descuida la riqueza performativa del gesto técnico contenido en el mapa, y no permite vislumbrar el valor que específicamente guarda para las estadísticas de salud. No hay aquí un juicio de la ética o "militancia"de la racionalidad e intencionalidad susceptible de revelar este trazado jesuita.

    Ahora bien, quizá los salubristas tenemos en mente, cuando hablamos de números y gobierno, a William Petty. Desde luego pensamos en el autor de los Natural and Political Observations; mentioned in a following Index, and made upon the bills of mortality, trabajo presentado bajo la firma de John Graunt en la Royal Society de Londres en 1662, en el que la modelación matemática de la dinámica poblacional, a partir de los registros parroquiales de Londres, le permite en un mismo movimiento calcular los habitantes de la ciudad y tener como interlocutor al Rey.

    Pero Petty puede ser pensado además como precursor del movimiento fisiocrático. Un renovador del mercantilismo que, enfatizando la agricultura y la productividad de los campesinos, propone una transformación intelectual de la concepción de lo económico -liderada por Turgot y Quesnay- alrededor del problema del valor-trabajo (9). Aspectos claves que hasta hoy animan el pensamiento económico y, como tal, son articuladores de la economización de la vida colectiva. Las palabras con que su hijo introduce la edición póstuma de Political Arithmetick de Petty en 1690 destacan su propósito:

    Fue por él denominada Aritmética Política, ya que las materias de gobierno, la Gloria del Príncipe, la felicidad y grandeza del pueblo, son por las reglas comunes de la aritmética, transformadas en una suerte de demostración. (10 p.3) [traducción nuestra] (d)

    Los números para Petty son instrumentos de gobierno pero también de felicidad del pueblo, de debate y demostración. Los números como construcción del colectivo en la vida de Petty estuvieron presentes en el censo de Irlanda, en las cifras de mortalidad y en el desafío de construir cuentas nacionales. Con todo, lo que Petty hizo en el siglo XVII, nuestros jesuitas lo hicieron un siglo después, cimentando las bases de lo que vivimos como un fenómeno de economización de la vida colectiva, bajo reglas de lo que Callon llama una antropología neoclásica: "to higlight the fact that any economics is an antropologics"(11 p.10), pues supone un cierto modelo de lo humano, el de un alguien que es un sujeto, que está individualizado y, a la vez, es portador de una racionalidad económicamente organizada.

    El movimiento de las aritméticas políticas y estadísticas tenía en ese momento algunas décadas de historia:

    Se considera generalmente al profesor alemán Hermann Conring (1606-1681) como el primero en impartir cátedra de este género. Gottfried Achenwall (1719-1772), otro profesor alemán de la misma tendencia, introdujo el término "estadística". Las "estadísticas"que estos profesores manejaban estaban principalmente consagradas a la presentación de datos no numéricos y no tenían, pues, nada en común con lo que hora llamamos método estadístico. No obstante, el objetivo que pretendían era en buena parte semejante al de nuestros cuadros numéricos, aunque éstos estén indudablemente elaborados con métodos un tanto más refinados. (12 p. 201)

    Una reflexión sobre ambos aspectos de las estadísticas, gubernamentalidad y economización, es de urgente actualidad para la salud pública. El creciente proceso de economización de la salud y la necesidad de abordar directamente los aspectos políticos de la salud colectiva requieren examinar objetos tan próximos y de tanto poder como las estadísticas, con un primer gesto de extrañeza (e).

    Cuando decimos economización de la vida colectiva, apuntamos al uso de dispositivos de cálculo que articulan dominios de la vida como fenómenos económicos (18). El estudio de la economización es un área de trabajo de la sociología de la traducción o actor network theory que busca comprender cómo se entrelazan (entanglements y disentanglements) objetos y personas en estos agenciamientos y buscando así condiciones de posibilidad para otras variantes de numeración del colectivo (11).



    CIENCIA MODERNA

    La forma en que los números trabajan en el surgimiento de la ciencia contemporánea tiene estrechas vinculaciones con el significado divino de las cifras. Como demuestra Frances Yates (19), la herejía de Giordano Bruno (1548-1600) no solo era desbancar una teoría astronómica equivocada. Se vinculaba con el diálogo pagano del cristianismo del siglo II del Asclepio y el Pimander (f), equivocadamente atribuidos a los tiempos precristianos. Ubicar el sol en el centro del universo era un giro que además ubicaba a los números y a los signos en una perspectiva distinta. El uso de la mnemotecnia y su trabajo con esquemas espaciales para tales propósitos también es parte de su legado intelectual. Bruno habla de mathesis divina, una de las cuatro guías de la religión (19). Esta mathesis encuentra su eco en el proyecto de la mathesis universal, que según Foucault, se desarrolla durante el siglo XVII y XVIII (20).

    La mathesis universal no es otra cosa que el proyecto de una representación total, vale decir, integrar en signos y símbolos la totalidad del universo. Expresa así, la relación del conocimiento con el orden total: Proyecto de una ciencia general del orden; teoría de los signos que analizan la representación; disposición en tablas ordenadas de identidades y diferencias. (20 p. 86) [traducción nuestra] (g)

    En todo caso, es una noción que engloba muchas acepciones y que no se encuentra de manera totalmente explícita. Antes bien, la mathesis circula como aspiración que se manifiesta en un método de análisis universal, que integra dentro de su esquemática todo tipo de naturalezas simples, vale decir, todo caso particular. La aproximación a cualquier tipo de singularidad, ya sea en el ámbito de los seres vivos, en el de las palabras y nombres o en la estimación del valor monetario -en definitiva todo caso- se encuentra mediada por un diseño general del orden en el que tiene lugar y gracias al cual además se representa. Por la misma razón, la mathesis siempre mantiene una relación estrecha con una génesis -determinación del origen y posibilidad de la comparación- y con una taxinomia -analítica de las representaciones con base en sus similitudes y diferencias- que permiten finalmente la elaboración de un sistema de signos en el que es posible leer el continuum de las cosas. Luego, se asiste a un método de lectura del gran orden de la naturaleza, una clave de análisis que establece una disposición certera entre las representaciones y los signos. Una clave, por cierto, que se enarbola como marco en el que se dan cita la gramática general, la historia natural y el análisis de las riquezas y que, en su conjunto, se constituye como un reflejo del orden del mundo:

    El continuo de la representación y el ser, una ontología definida negativamente como ausencia de nada, una representabilidad general del ser, y el ser manifestado por la presencia de la representación -todo esto es parte de la configuración de conjunto de la episteme clásica. (20 p.219) [traducción nuestra] (h)

    La referencia a los números, un lugar central en la ciencia actual, fue a su vez potenciada y derivada a nuevas implicancias por el uso de la imprenta de tipos móviles y la posibilidad de contar con miles de copias, réplicas similares de un mismo texto (21). Goody señala que, en colectivos donde la difusión de la escritura es restringida, la magia impregna la interpretación de los números (22). Podríamos considerar que a partir de la imprenta, la circulación de textos escritos tampoco se masificó lo suficiente para evitar la magia de los números.

    Ahora bien, es precisamente esa magia la que continúa presente en el mundo jesuita. En efecto, podemos encontrar influencia de Bruno sobre Athanasius Kircher (sacerdote jesuita alemán), quien en sus obras menciona a Bruno y como él, cree aún en la filiación egipcia del cristianismo de acuerdo con la atribución errada del Asclepio y el Corpus Hermético.

    Como ha demostrado Acuña (23), el sacerdote jesuita chileno Alonso de Ovalle, en su visita al Vaticano entre 1647 y 1650, tuvo un importante contacto con Kircher, quien publicó materiales de Ovalle en dos de sus libros. La presencia e importancia de Kircher entre los jesuitas chilenos se expresa en 18 ejemplares de sus libros que pasaron a la Universidad Real de San Felipe (primera universidad de Chile) y el 5 de agosto de 1818 a la Biblioteca Nacional de Chile. Nicolás Mascardi, discípulo predilecto de Kircher, se une a Ovalle en su retorno a Chile y nunca volvería a Italia. Existen siete cartas enviadas por Mascardi a Kircher que dan cuenta de la mantención del vínculo pese a la distancia.

    Mascardi tenía conocimiento de matemáticas y un particular interés por la geografía y, junto con Alonso de Ovalle y otro joven estudiante, José María Adami, visitaron a Giovanni Battista Riccioli, jesuita italiano estudioso de la geografía. Tras la muerte de Mascardi entre sus pertenencias se hallaba la Astronomia de Riccioli.

    Mascardi llegó a Chile en 1652 y tomó el camino de misionero en la villa de Buena Esperanza en la Región de Araucanía. Destruidos sus instrumentos en la insurrección acaudillada por Tinagucupu en 1655, es nombrado rector del colegio jesuita en Chiloé en 1662. Sabemos que este discípulo de Kircher muere en la búsqueda de la Ciudad de los Césares en 1674, en un viaje desde Castro hacia el este, cruzando la cordillera por el Estuario de Reloncaví a través del paso de los Vuriloches.

    El conocimiento técnico y la capacidad de dibujar y contar de los jesuitas de Chiloé, tiene pues un punto común con el surgimiento de las ciencias modernas y el rol de los números. De alguna manera, todos estos elementos: la mathesis, la concepción mágica de los números, la influencia de Giordano Bruno, están presentes en el trabajo y diseño territorial que los jesuitas hicieron en Chiloé. Por otra parte, esto relativiza los juicios acerca de qué es centro y qué periferia, en un momento dado. Estamos tan acostumbrados a juzgar de acuerdo a la narración de los triunfadores (historia whiggish), como si el territorio nunca hubiera estado en disputa por líneas de fuerzas diversas, como si existiera un centro establecido.



    ESTADÍSTICAS Y ESTIGMERGIA

    Las cifras del mapa nos permiten discutir algunas de las explicaciones sobre el surgimiento de las estadísticas. Hervé Le Brass ha cuestionado las formulaciones que analizan el uso de las cifras como forma de organizar colectivos apelando a una mera explicación económica o una racionalidad capitalista (9). Le Brass no acepta que las tablas de mortalidad se relacionen con un cálculo supuestamente racional para los seguros, ni que tengan su origen en las tablas de doble entrada de la contabilidad. La crítica de Le Brass es importante porque entronca con radicales cuestionamientos acerca de la utilidad real de usar la palabra "capitalismo", como el de Goody:

    ...¿porqué no prescindimos de ese término peyorativo que data de la Inglaterra del siglo XIX y reconocemos el elemento de continuidad en el mercado y en las actividades de la burguesía desde la edad de bronce hasta épocas recientes? (24 p.227)

    O como el de Latour:

    ...el capitalismo no tiene enemigo posible puesto que está en "todas partes"pero una determinada sala de operaciones bursátiles en Wall Street tiene muchos competidores en Shangai, Frankfurt y Londres -la rotura de una computadora, un movimiento traicionero de un competidor, una cifra inesperada, una variable desatendida en una fórmula de fijación de precios, un procedimiento contable riesgoso- que puede hacer pasar el balance de una ganancia obscena a una pérdida dramática [...] no nos centremos en el capitalismo, pero tampoco nos quedemos fijados a la pantalla de la sala de operaciones bursátiles: sigamos a las conexiones, "sigamos a los actores mismos". (25 p.256-257) [cursivas del original]

    A partir de algunas de las investigaciones de Foucault, Senra propone comprender las estadísticas como tecnologías de distancia (26) y Desroiséres como una combinación de gobierno y medida (27). Senra reconoce junto con las funciones semánticas o representacionales usuales de las cifras, una función sintáctica de las estadísticas, es decir, organizadora y performativa. Este bifrontismo de los números, que permite examinarlos con miradas más ricas, adolece empero de un estilo de análisis basado en la sospecha y que nos devuelve a la cuestión de la gubernamentalidad.

    Que había cuestiones de gubernamentalidad en el mapa de los jesuitas y en las acciones de la orden, es innegable. Estimaciones contemporáneas señalan que los jesuitas controlaban algo así como el 25% del producto bruto interno de lo que era Chile en ese entonces, constituyendo una especie de gobierno en el inxilio -interno, pero a la vez de una alteridad con un antagonismo pasivo- que por supuesto inquietaba al Rey, toda vez que conocía las fuerzas políticas renovadoras en América y en Europa (28).

    Pero hay algo más que gubernamentalidad en las cifras. Hay también aspectos colectivos incuestionables, lo que hemos llamado la dimensión horizontal de los números, que permiten hacer vida en común. Latour ha propuesto tomar la expresión estigmergia usada en ecología (29,30), haciéndola extensiva a los humanos.

    Surgida de los estudios de los animales que se organizan en colectivos, la estigmergia se refiere a las señales trazadas sobre las paredes de las colmenas, sobre los nidos o en los acúmulos de materias, que guían el trabajo de los animales que continúan la obra. Esas señales permiten coordinar la producción común. Para aquel que no considera la estigmergia, el todo parece emerger como algo inexplicablemente surgido de un caótico agregado de partes. Un colectivo que surge de la acción espontánea de individuos aislados. Pero la estigmergia hace innecesaria la invisible mano de Dios en las colmenas.

    Los holismos y los atomismos en sociología contraponen individuo a sociedad. Pero esa agonía desaparece si consideramos que no hay dos niveles en juego, el individuo y el todo, sino un continuo articulado por trazas estigmérgicas.

    En el mundo humano, enriquecido y multiplicado por esos objetos técnicos que son el lenguaje oral, la escritura, los números, el cero, los gráficos, la imprenta, los computadores e Internet, los objetos estadísticos cumplen un rol que nos atrevemos a llamar estigmérgico. El mapa propone articular formas organizativas de la vida de un colectivo, señalar importancias, tener problemas en común, realizar debates. Son formas por supuesto contingentes y transitorias, sin carácter de necesidad ni organizadas en torno a una ruptura radical con ningún pasado lineal.



    OLIGÓPTICOS

    La producción de estadísticas en salud es parte de esta función estigmérgica, que nos conecta con las expresiones de Dewey acerca de la democracia entendida como la búsqueda de la construcción de un público y el rol que en esa tarea correspondía a los signos y al arte:

    Nuestra babel no es de lenguas, sino de unos signos y símbolos sin los cuales es imposible la experiencia compartida [...] Sólo cuando existen signos o símbolos de las actividades y de su resultado, el flujo puede contemplarse desde el exterior, puede aislarse para considerarlo y juzgarlo, y, en consecuencia, puede llegar a regularse. Los rayos pueden golpear y partir un árbol o una roca, y los fragmentos resultantes retomar y continuar el proceso de interacción. Pero cuando las fases del proceso son representadas a través de unos signos, se interpone un nuevo medio. Como los símbolos se relacionan mutuamente, las relaciones importantes de un curso de acontecimientos se registran y se conservan como significados. La memoria y la previsión se hacen posibles; el nuevo medio facilita el cálculo, la planificación y el nuevo tipo de acción que interviene en lo que sucede para dirigir su curso en interés de lo que se prevé y se desea. (31 p.134,141)

    Como buen discípulo de Peirce, Dewey comprendía las funciones indispensables del signo, en su variante palabra, número, ícono, en la vida colectiva. Su valoración del signo en la constitución de un público es concordante con la visión que del mismo tenía Peirce:

    Es que la palabra o signo que utiliza el hombre es el hombre mismo. Pues lo que prueba que un hombre es un signo es el hecho de que todo pensamiento es un signo, en conjunción con el hecho de que la vida es un flujo de pensamiento [...] El hombre individual, dado que su existencia separada se manifiesta sólo por la ignorancia y el error, en la medida en que es algo aparte de su prójimo, y de lo que van a ser él y ellos, es sólo negación. (32 p.121)

    Un lugar que donde se reúnen las inscripciones (o signos) y se preserva su trazabilidad, es decir su cadena de transformaciones, puede ser considerado un oligóptico:

    ...esos sitios que hacen exactamente lo opuesto de los panópticos: ven demasiado poco como para alimentar la megalomanía del inspector o la paranoia de los inspeccionados, pero lo que ven lo ven bien; de allí el uso de esta palabra griega para designar un ingrediente al mismo tiempo indispensable y que viene en cantidades minúsculas [...] Desde los oligópticos es posible obtener visiones sólidas pero extremadamente restringidas del todo (conectado), mientras se mantengan las conexiones. (25 p.260) [cursivas del original]

    Los jesuitas en su mapa trazaron un oligóptico chilote, juntaron en una sola gráfica bivariada sobre una superficie de papel, lo que a ellos les parecía "importante"' de los chonos. La cuestión de la importancia en estadísticas es de primera relevancia. Como decía Whitehead:

    Concentramos nuestra atención gracias al sentido de la importancia. Y al hacerlo, atendemos a los hechos. Aquellos que de un modo deliberado limitan su atención a los hechos lo hacen por razón del sentido de la importancia que otorgan a aquella actitud. Ambas nociones son antitéticas y se requieren mutuamente. (33 p.14)

    Este documento releva hoy otros sentidos que en ese momento no fueron considerados, como por ejemplo el valor patrimonial arquitectónico de las construcciones y lugares enumerados en el mapa. Si bien es cierto que el oligóptico ve menos que lo que hay, lo cierto es que permite ver simultáneamente lo que de otro modo no veríamos. Algunos llaman a esos oligópticos "el todo"', el diagnóstico de salud, la situación de salud, las prioridades de salud, las estadísticas de salud. No hay problema, no estamos discutiendo nombres. Solo que insistimos que ese todo es siempre más pequeño que las partes y que ese todo es contingente y uno más, entre muchos todos posibles. Otras estadísticas no solo son necesarias. Queremos pensar que son cada vez más posibles.



    NOTAS FINALES

    a. Las dalcas son embarcaciones de tres tablas cocidas y calafateadas con estopa de alerce, dan cuenta de la hibridación que constituyen las misiones circulares.

    b. Los chonos constituían un pueblo navegante en ese territorio insular y conformaron una especie de cultura maderera, cuyo producto más representativo fueron las canoas de tres tablas -dalcas-, y las actuales iglesias chilotas patrimonio de la humanidad. Las Misiones Circulares jesuitas en Chiloé articularon el encuentro religioso, político y material con esta etnia.

    c. "Par gouvernementalité, j'entends l'ensemble constitué par les institutions, les procédures, analyses et réflexions, les calculs et les tactiques qui permettent d'exercer cette forme bien spécifique, bien que complexe, de pouvoir, qui a pour cible principale la population, pour forme majeure de savoir, l'économie politique, pour instrument technique essentiel les dispositifs de sécurité"(8 p.655).

    d. "It was by him stiled Political Arithmetick, in as much as things of Government, and of no less concern and extent, than the Glory of the Prince, and the happiness and greatness of the People, are by the Ordinary Rules of Arithmetick, brought into a sort of Demonstration"(10 p.3).

    e. Con otras palabras y otros enfoques, Adolfo Murillo (13), Augusto Orrego Luco (14), Salvador Commentz (15), Alvaro Covarrubias (16) y Hugo Behm (17) discutieron sobre estadísticas con un afán colectivo.

    f. Pimander es el primer tratado del Corpus Hermeticum, que junto con el Asclepio son textos producidos entre los años 100 a 300 d.c., muy debatidos en el Renacimiento, bajo la convicción de que procedían de la civilización egipcia.

    g. "Projet d'une science générale de l'ordre; théorie des signes analysant la représentation; disposition en tableaux ordonnés des identités et des différences..."(20 p. 86).

    h. "Le continuum de la représentation et de l'être, une ontologie définie négativement comme absence de néant, une représentabilité générale de l'être, et l'être manifesté par la présence de la représentation, -tout ceci fait partie de la configuration d'ensemble de l'épistémè classique."(20 p.219).



    AGRADECIMIENTOS

    Agradecemos a Ana María Adriazola y a sus colegas del Museo Nacional de Medicina Universidad de Chile, por la digitalización de la imagen. Yuri Carvajal reconoce el financiamiento del Conicyt (Fondecyt 3130585) a través del proyecto "Controversias tecno-científicas en la reforma de salud: análisis desde la sociología de la traducción".


    Salud colectiva - Las estadísticas de salud no nacen de un repollo: jesuitas, aritméticas políticas, estigmergias y oligópticos
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  15. #15
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Chiloé: el confín de la Cristiandad



    El confín de la cristiandad
    El archipiélago de Chiloé, la posesión más austral del imperio español en América, conformó durante el período colonial una sociedad de características muy particulares, marcadas por el aislamiento, la pobreza y el marcado sincretismo cultural.
    Descubierto en 1553 por el marino Francisco de Ulloa, fue conquistado por Martín Ruiz de Gamboa recién en 1567. Durante los años que siguieron a la conquista, Chiloé sufrió una constante sangría demográfica, producto del tráfico ilegal de indios encomendados hacia los lavaderos de oro de Chile central. Esta situación sólo se contuvo con la gran rebelión mapuche de 1598-1602, la que conllevó la destrucción de todos los asentamientos españoles al sur del río Bío-Bío. Por ese tiempo, llegó a la isla un contingente de españoles e indios amigos que huían de las devastadas ciudades de Osorno y Villarrica, y que se instalaron en la ribera norte del canal de Chacao, fundando los fuertes de Calbuco y Carelmapu. Asimismo, en 1608 llegaron los primeros jesuitas a Chiloé, cuya labor evangelizadora duraría más de 150 años y dejaría una profunda huella en la población del archipiélago. A partir de entonces, la sociedad chilota se fue consolidando paulatinamente, aun cuando tendría que hacer frente a nuevas amenazas, como la de los corsarios holandeses, Baltasar de Cordes (1600) y Enrique Brouwer (1643).
    A mediados del siglo XVII la economía del archipiélago sufrió una gran transformación producto del auge del comercio de tablas de alerce hacia el Perú, lo que redundó en un progresivo aumento del trabajo exigido a la población indígena encomendada. Ello generó la rebelión huilliche de 1712, que fue brutalmente reprimida. En los años siguientes, y como fruto de las exigencias de los caciques huilliches, se dictaron nuevos reglamentos que suavizaron la situación de los indígenas. En 1780 fueron abolidas definitivamente las encomiendas chilotas, aún cuando se mantuvo la obligación de los indígenas de pagar un tributo directamente al rey.
    La sociedad chilota del siglo XVIII estuvo sustentada económicamente en la exportación de madera al Perú. Su condición de territorio estratégico para la corona española, permitió que en 1767 pasara a depender directamente del Virreinato del Perú y que se fundara la ciudad de Ancud, cabecera militar de la isla. Por otro lado, Chiloé fue zona de misiones, primero a cargo de la Compañía de Jesús y, posteriormente, de los franciscanos del convento de Ocopa. Para facilitar el trabajo evangelizador, los jesuitas crearon un sistema de misión ambulante que recorría las islas del archipiélago y dejaba la actividad religiosa cotidiana al cuidado de los “fiscales”, quienes quedaban a cargo de la comunidad hasta la próxima visita anual de los misioneros. Estos no se limitaron a evangelizar a la población de Chiloé sino también emprendieron expediciones a otros archipiélagos de la zona austral en busca de indígenas para convertir. Por otra parte, los misioneros también viajaron hacia el oriente de la cordillera de Los Andes en busca de la mítica “Ciudad de los Césares”.
    En 1826, y tras varias campañas militares de los patriotas que culminaron con la firma del Tratado de Tantauco, se produjo la anexión definitiva de las islas del archipiélago de Chiloé al territorio nacional.


    Sociedad chilota del siglo XVIII




    A mediados del siglo XVIII se consolidó definitivamente el ordenamiento social del archipiélago. Desde principios del siglo, se había iniciado una lenta recuperación demográfica producto de las nuevas condiciones económicas, bajo las cuales la población indígena dejó de ser considerada como una masa de esclavos susceptibles de ser vendidos en Chile o Perú y pasó a ser una mano de obra necesaria para la extracción de maderas valiosas. La exportación de estas últimas, en particular de tablas de alerce, se convirtió en el único ingreso de la economía isleña frente al monopolio comercial que mantenían los navieros de El Callao. La población indígena logró sucesivas conquistas sociales durante la segunda mitad del siglo, llegando a la supresión total de las encomiendas en 1791. Por otro lado, la evangelización se consolidó bajo el sistema jesuita de “misión circular”, continuado tras su expulsión por los franciscanos. En el último tercio del siglo la monarquía introdujo una serie de reformas administrativas que llevaron al archipiélago a depender directamente del Virreinato del Perú y a la fundación de una nueva capital, San Carlos de Ancud. De todas maneras, al acabar la centuria, el archipiélago seguía siendo un conjunto de islas cubiertas de selva y pobladas de manera dispersa, cuyo aislamiento contribuyó a madurar una cultura única y particular.






    Fuente:
    http://www.memoriachilena.cl/mchilen...nial,1553-1826

    CLASES DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  16. #16
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile

    Fiscales de Chiloé


    Los fiscales de Chiloé son la institución laical más antigua de la Iglesia Católica de Chile cuya fundación se remontaría al 17 de diciembre de 1621, fecha en que el gobernador Pedro Osores de Ulloa -por providencia fechada en Penco- permitió a los jesuítas la potestad de nombrar fiscales.[2] Por parte de los eclesiásticos en tanto, dicha autorización formal se remitiría al año 1688, y más específicamente a los capítulos 7 y 9 de las constituciones emanadas del V Sínodo de Santiago de Chile convocado por el Obispo de Santiago Bernardo Carrasco Saavedra.[3] Cabe indicar eso sí que, según documentación histórica (correspondencia de misioneros jesuitas), la figura del fiscal ya podía ser apreciada en la Isla Grande de Chiloé al menos en 1611.[4]


    Este es un modelo pastoral particular cuyo nacimiento se remonta a la primera etapa de evangelización en América,[5] y que suponía la integración práctica, en la evangelización, de laicos (religiosos o seglares) y personas de la misma raza y condición;[6] mientras que varios autores acotan que fue establecido en Chile por el Padre Luis de Valdivia en 1595, Rector del recientemente fundado Colegio de San Miguel, con el fin de intensificar la evangelización en el sur del país.[7][8]


    Actualmente vigente en la Diócesis de Ancud,[n 1][9] es una institución laical que nace de la idea de los primeros misioneros de hacer al indígena un verdadero apóstol integrado en la ruta de evangelización, al que se les encomendaba la labor de cuidar pastoralmente, vale decir “fiscalizar" los lugares en los cuales no residía ni frecuentaba el sacerdote de manera permanente, detectando por cierto potenciales rebrotes de idolatría;[9] en efecto, se puede indicar que:


    «En general los fiscales, según la legislación conciliar, no sólo velan por el desaparecimiento de la idolatría, sino por la moral pública y las buenas costumbres, cuidando además de los enfermos, a quienes asisten espiritual y corporalmente».


    (Guarda en Los laicos en la cristianización de América, 2004, p.65)[10]

    Origen


    Experiencias en América
    El sistema de los fiscales de Chiloé (o simplemente fiscales) fue implementado por los misioneros jesuitas en virtud de los exitosos resultados vistos de su aplicación, tanto en el Virreinato de México como en el Virreinato del Perú; si bien es cierto esta institución no fue creada por la Compañía de Jesús, si había sido aplicada por estos en el trabajo evangelizador de Juli y de Santiago del Cercado en Lima, siguiendo las directrices del III Concilio Limeño.[n 2][11] Sin embargo, la inclusión de este seglar como apoyo al sacerdote ya había sido tratada en los concilios limeños anteriores, ya sea de manera directa o indirecta.


    En efecto, en la constitución 12 del I Concilio de Lima (1551-1552) se gestó por primera vez la inclusión del indígena como apoyo a la labor sacerdotal, aunque no en la forma de fiscal sino que como alguacil sin incluir por cierto, aspectos concernientes a la doctrina; en particular, se indicaba:


    «en cada pueblo dos indios como alguaciles, de los que parecieren de más confianza y razón, de los cuales tengan cuenta de todos los indios e indias cristianos, grandes y pequeños, e de los nombres dellos, e de los casados, e de verlos que vuelven a sus ritos e costumbres, y dar razón dello al sacerdote. El cual sea obligado a tomar cuenta, a los menos dos veces en cada año, a las tales personas, de todos los baptizados y casados para que se sepa los que son muertos, y con los que fueren vivos tengan cuenta como viven» (constitución 12, I Concilio de Lima, 1552).[12]


    Por otro lado, es en el I Concilio de México (1555) donde se anexa la responsabilidad de adoctrinamiento al seglar indígena, ordenándose lo siguiente:


    «(...) procuren con toda solicitud y cuidado, que cada año se dé á todos los pueblos vuelta examinando á cada uno en particular si sabe la doctrina, y no la sabiendo empadronen á todos los que no la saben y hagan que la aprendan, para lo cual se podrán ayudar de indios bien instruidos y de confianza (...)»
    (Capítulo 65, I Concilio de México).[13] «(...) donde no hubiere ministro que tengan cuidado de las dichas escuelas, que no las haya, mas de que en cada pueblo se pongan dos ó tres indios de confianza bien instruidos, que enseñen la doctrina cristiana á los niños, y á los que no la saben (...) y canten la dicha doctrina en alta voz, como suelen hacer (...)»
    (Capítulo 66, I Concilio de México).[13]
    Posteriormente, en el II Concilio de Lima (1567-1568), se instituye la necesidad de otorgar ayudantes indígenas a los párrocos en lo concerniente a la doctrina; en particular, la constitución 118 se basa en su símil 12 del I Concilio, viniendo a decretar una clasificación pseudo-jerárquica entre el cura doctrinero, los alguaciles y los fiscales. Aunque los dos últimos se encontraban en la misma escala, sus labores y responsabilidades pasaron a ser distintas; así, mientras los alguaciles en términos generales debían dedicarse a reunir a los indígenas para su posterior evangelización o adoctrinamiento, los fiscales pasaron a contabilizar los nacimientos y bautizos, atender a enfermos, identificar focos de idolatrías y amancebamientos.


    Experiencias en Chile
    Para el caso chileno en tanto, se aprecia su presencia en diversos lugares del país: Aculeo (1612), Rapel (1617) y Curimón (1646).[14]


    Experiencias en Chiloé
    La gran diferencia con las experiencias anteriores implementadas en América, se asocia a las labores que la figura del Fiscal chilote realizaba -sin la atención y supervisión de los misioneros-, en efecto, éste asumió oficios y prerrogativas acompañadas de gran autonomía y responsabilidades, distintas a las que podría llevar a cabo un símil en otra parde del continente;[11][15] dentro de las razones de ello se pueden mencionar las siguientes:


    La gran dispersión de poblados en el archipiélago, y que en gran parte explicaba también la forma en que fue llevado el proceso evangelizador en la zona;[n 3] en particular, las comunidades se veían desprovistas de religiosos durante largas temporadas, por lo que los fiscales, sotafiscales y patronos de capillas se transformaron en los encargados de mantener la continuidad de la obra misionera en ausencia de los misioneros.[16]
    La aplicación de un sistema de misiones circulares por parte de los jesuitas, dando pie a la formación de pequeños puntos de apoyo (costeros principalmente) donde se habrían de construir capillas,[17] teniendo el fiscal un rol fundamental en cada una de ellas;[18] de hecho, éstos son considerados como verdaderos intermediarios culturales en materia de ritos y prácticas sincréticas que permanecen aún hoy, después de cuatro siglos.[16]
    La dotación de religiosos muchas veces era insuficiente.[16][19]
    Al ser instituido este modelo pastoral en Chile, el Padre Luis de Valdivia determinó como insignia un bastón terminado en cruz, aunque para el caso del archipiélago de Chiloé, se aprecia la utilización de una cruz patriarcal que en muchos casos, resulta en coronación del báculo del estandarte.[1]


    Evolución histórica
    En un principio, la figura del fiscal estuvo dirigida específicamente a los indígenas, presentándose diversos problemas relacionados a las labores que debía prestar al encomendero; esta situación fue subsanada -al menos en teoría- por el Gobernador Pedro Osores de Ulloa en 1621 al dejar exentos de todo trabajo personal, militar o consejil a quienes ostentaran la categoría de fiscal, entregando la potestad de nombramiento a los sacerdores previa aprobación del gobernador de la provincia.[2] Sin embargo, existen antecedentes que permitirían afirmar que al menos en la época de la rebelión huilliche de 1712 aún se utilizaba a los fiscales en la encomienda chilota, a pesar de la oposición de los jesuitas.[20]


    El 2 de abril de 1741 en tanto, arribó a Chiloé Pedro Felipe de Azúa e Iturgoyen, primer obispo auxiliar de Concepción para dicha zona,[n 4] iniciando una visita pastoral de al menos ocho meses en la que recorrió los tres curatos existentes (Chacao, Castro y Calbuco).[21] Durante este período, el prelado realizó diversas tareas pastorales, entre las que se destaca el nombramiento como fiscales a españoles, con el fin de apoyar a dicha comunidad que vivía en el archipiélago, y que hasta esa fecha rechazaba la autoridad espiritual de los indígenas, toda vez que se consideraba una actividad donde el indígena evadía su responsabilidad con el encomendero.[11]


    Al respecto, algunas investigaciones sugieren que con la acción del obispo auxiliar Azúa, se configuraría por primera vez la figura de un fiscal para los españoles,[11][22] sin embargo, existen antecedentes que indican que ya hacia 1724, dicha figura -en manos de los indígenas- era aceptada por lo menos en el curato de Calbuco;[22] en particular, el Libro Primero de Bautismos de dicho curato, da principio el 15 de enero de 1724 con lo siguiente:


    «En la Santa Iglesia Parroquial del Fuerte de Calbuco en seis días del mes de agosto de mil setecientos veinti seis años. Bauticé Sub-condi-tione, puse Óleos y Crisma a Alonso de edad de ocho meses bautizado por un fiscal en caso de necesidad, hijo legítimo de Juan Asencio Gutiérrez y de Norberta Almonacid. Padrinos Domingo Rollizo y Antonia Almonacid. Y de ello doy fe. Thomás Nieto de la Torre Párroco.»


    (Libro Primero de Bautismos del Fuerte de Calbuco, 1724, citado en Barruel, 1997, p. 81).[22]
    En este contexto, la decisión del obispo auxiliar se focalizó más bien nombrar a españoles como fiscales para atender a su propio grupo (idealmente gente joven),[11] reafirmando por cierto que al estar en unión residencial indígenas, mestizos y españoles, la condición eclesiástica era diferente.[22]


    Disposiciones histórico-reglamentarias de la figura
    La institución de los fiscales tiene un conjunto de disposiciones y reglamentaciones sinodales aplicables a la figura del fiscal chileno, mientras que para el caso del fiscal chilote, se aprecian disposiciones y reglamentaciones específicas en su forma sinodal y circular:


    Disposiciones genéricas
    Capítulos 7 y 9 de las constituciones emanadas del V Sínodo Diocesano de Santiago (1688) convocado por el Obispo de Santiago Bernardo Carrasco Saavedra.
    Títulos XIV y XIX de las constituciones emanadas del VI Sínodo Diocesano de Santiago (1763) convocado por el Obispo de Santiago Manuel de Alday y Aspée,[n 5] y que vinieron a reafirmar lo planteado en el sínodo realizado en 1688 (cap. 7 y 9 del anterior respectivamente).[3][17]
    Disposiciones particulares
    Título XX y sus respectivas constituciones emanadas del I Sínodo Diocesano de Ancud (1851) convocado por el obispo Justo Donoso.
    Circular del obispo Francisco de Paula Solar fechada el 2 de septiembre 1862 y que consigna las distintas obligaciones exigibles a los fiscales de Chiloé, sotafiscales y patronos, anexando además una función especial: la de vigilar y/o denunciar delitos y pecados de carácer público.
    Circular del Vicario Capitular de la diócesis de Ancud fechada el 2 de agosto de 1883, en las que confirma las reglamentaciones planteadas en 1862.
    "Pequeño manual del diocesano para Chiloé" escrito por el obispo Ramón Munita Eyzaguirre en 1935 en las que describe de manera acotada las obligaciones, reglas del culto y privilegios de los seglares.
    "Manual del Diocesano y del Fiscal" escrito por el obispo Ramón Munita Eyzaguirre en 1938 en las que detalla -entre otras materias- las obligaciones, reglas del culto y privilegios del fiscal de Chiloé, los sotafiscales y patronos.
    Sotafiscales
    En conjunto con la institución del fiscal chilote, se debe acotar que también existía la figura de los sotafiscales,[n 6] una especie de ayudante que siempre eran jóvenes indígenas que aún no tenían la edad de tributar, y que podrían llegar a ser Fiscales con posterioridad.[11] Al respecto, durante el denominado Primer Sínodo Diocesano chileno de la Época Republicana (1851) llevado a cabo en la ciudad de Ancud, se señalaba que éstos:


    «(...) son nombrados para suplir las ausencias y enfermedades de los fiscales, debiendo entonces desempeñar las funciones, y cumplir todos los deberes que incumben a los fiscales». (I Sínodo Diocesano de Ancud, 1851



    Fiscales de Chiloé - Wikipedia, la enciclopedia libre
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  17. #17
    Avatar de Michael
    Michael está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    03 may, 10
    Mensajes
    2,924
    Post Thanks / Like

    Re: Reyno de Chile


    Chileno reclama la mitad de Australia

    Gustavo Martin, un historiador chileno radicado en Camberra, sostiene que el rey de España la habría cedido a la Capitanía General de ese país en 1788





    Según sostiene el historiador, los españoles durante el reinado de Felipe II arribaron a Australia y la bautizaron con el nombre de Australia del Espíritu Santo, por Austria, ya que el rey era de la casa de los Hasburgo.

    En 1788, dice Martin, el rey Carlos IV ante la llegada de los ingleses a Australia cedió la parte oriental de ese país a la Capitanía General de Chile por desesperación, debido a la gran fuerza del enemigo y por miedo a no poder defender el territorio.

    Además, el historiador añadió que el gobernador chileno de esa época, Ambrosio O Higgins, nunca se enteró de la existencia de ese documento de cesión.

    Consultado por el diario Las Ultimas Noticias de Chile acerca del origen de su versión, el historiador sostiene que fue una carta anónima publicada en 1984 por The Camberra Times, y donde relata la historia escrita por el ex embajador de España Carlos Fernández Shaw.

    Pero lo más extraño es que el documento donde consta la cesión nunca apareció por ningún lado. Gustavo Martin sostiene: "No porque no esté, significa que no exista".

    https://www.infobae.com/2006/02/05/2...tType=amp-type
    Última edición por Michael; 03/03/2018 a las 06:15
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Temas similares

  1. Al Reyno D Toledo
    Por Ordóñez en el foro Reino de Toledo
    Respuestas: 5
    Último mensaje: 23/03/2013, 14:38
  2. En la cuna del Santo Reyno de Jaén
    Por Hyeronimus en el foro Reynos del Andaluzía
    Respuestas: 4
    Último mensaje: 03/06/2009, 19:28
  3. REYNO, NO herrialde...
    Por Tradición. en el foro Navarra
    Respuestas: 11
    Último mensaje: 01/02/2007, 22:24
  4. Batzegada Reyno de Sevilla
    Por vascongado en el foro Reynos del Andaluzía
    Respuestas: 4
    Último mensaje: 08/08/2006, 18:56
  5. Gentes de este Reyno
    Por Ordóñez en el foro Reynos del Andaluzía
    Respuestas: 1
    Último mensaje: 24/08/2005, 17:36

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •