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Tema: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    EL MITO DEL “GENOCIDIO ESPAÑOL”

    Comienzo diciendo que el término “genocidio” es anacrónico, así lo evidencia un gran artículo que recomiendo, escrito por César Cervera en la ABC en español[1]. Entre los distintos argumentos presentados, encabeza aquél de las cifras infladas y exageradas de una supuesta matanza masiva por parte de los españoles. Ante este mito histórico, algunos pseudo historiadores gustan de imaginar a Don Juan de Austria (héroe de la batalla de Lepanto) vanagloriándose – supuestamente – del martirio de un grupo de indígenas americanos, cuando en realidad no participó de la Conquista… ¡Es más! Ni siquiera pisó suelo americano. Por otro lado, lo que si arrasó con un grupo considerable de la población indígena, fueron las enfermedades de las cuales los europeos fueron portadores. Ciertamente, estas enfermedades encontraron en los pobladores del Nuevo Mundo a un grupo frágil y aislado, que no tuvo la resistencia biológica para defenderse de dichas enfermedades. Como ejemplo tenemos a la población de Santo Domingo que por una epidemia de viruela acabó con casi toda la población entre 1518 y 1519.

    Por último señores, no nos hagamos aquí de la vista gorda, que detrás de esta Leyenda Negra no hay otra cosa que intereses políticos. Tanto Guillermo de Orange[2] como el resto de holandeses, ingleses y franceses, “padres” de la propaganda negativa del Imperio Español, buscaban sobre todo menoscabar el prestigio de la Monarquía hispánica, y así exageraron de manera grotesca y deplorable la conclusión del libro “Brevísima relación de la Destrucción de las Indias”, escrito por el fraile dominico Bartolomé de las Casas.


    A LOS CATÓLICOS ESCANDALIZADOS

    Finalmente, me parece importante dirigirme a mis hermanos católicos que ignoran el trasfondo histórico de la evangelización de las Américas, y que lloran desconsolados por el “crimen cultural” de la destrucción del sistema religioso azteca. Quisiera presentarles una práctica típica:

    “Cuatro sacerdotes aferraban a la víctima y la arrojaban sobre la piedra de sacrificios. El gran sacerdote le clavaba entonces el cuchillo debajo del pezón izquierdo, le habría la caja torácica y después hurgaba con las manos hasta que conseguía arrancarle el corazón aún palpitante para depositarlo en una copa y ofrecérselo a los dioses. Después, los cuerpos eran lanzados por las escaleras de las pirámides. Al pie, los esperaban otros sacerdotes para practicar en cada cuerpo una incisión desde la nuca a los talones y arrancarles la piel en una sola pieza. El cuerpo despellejado era cargado por un guerrero que se lo llevaba a su casa y lo partía en trozos, después ofrecía a sus amigos, o bien éstos eran invitados a la casa para celebrarlo con la carne de la víctima. Una vez curtidas, las pieles servían de vestimentas a la casta de los sacerdotes.”[3]

    Así mismo, los niños eran lanzados al abismo de Pantilán, las mujeres no vírgenes eran decapitadas, los hombres adultos, desollados vivos y rematados con flechas. Todo esto, porque el principio establecía que la ofrenda de corazones humanos a los dioses debía ser ininterrumpida… sería interesante que esta práctica sea analizada por ciertos ignorantes que expresan que “el cristianismo fue peor”.

    Quisiera recordar a mis hermanos cristianos, que la mismísima Historia Sagrada – sin ánimo de incodarla – nos presenta la realidad del pueblo judío a quien Dios prometió una tierra que no les pertenecía, sino que la arrancaron a la fuerza de sus anteriores habitantes. En otras palabras, ciertos pacifismos utópicos, nos queda claro, no son aplicables a la Historia de la Humanidad.

    Verdaderamente el artículo quedará incompleto pues el tema es extenso, sin embargo he tratado de cubrir las principales posturas absurdas que nacen de un mito sin escrúpulos. Por lo demás, a quienes les interese esclarecer más aún el tema, les recomiendo “Los siete mitos de la Conquista Española” de Matthew Restall.

    Hace un par de días se celebró El Día de la Raza, y como es propio de todos los años, tuve el timeline de mi Twitter lleno de “expertos en historia” comentando sobre el supuesto genocidio cultural que se cometió contra los pobres indios a manos de los malvados españoles que vinieron a arrasar con su cultura precolombina “pacífica y civilizada”. Más aún, es propio de los profesores universitarios y de colegio – los prejuiciados contra la Iglesia sobre todo – enseñar una Leyenda Negra y tortuosa que pinta a los españoles como salvajes mercenarios en busca de oro, cuando la documentación histórica de la época y los frutos de dicha colonización advierten algo muy distinto a lo que ciertos catedráticos de la mentira gustan de enseñar.

    Antes de empezar con este artículo que he querido sea un poco extenso, quisiera aclarar que esta Leyenda Negra nace para poder encubrir los pasteles de la “otra” América, la protestante, que dio (y da) tantas desdeñosas lecciones de moral a la América católica. A partir del siglo XVI las potencias nórdicas reformadas – Gran Bretaña y Holanda, a la cabeza – iniciaron en sus dominios de ultramar una guerra psicológica al inventarse la “leyenda negra” de la barbarie y la opresión practicadas por España…

    Sobre esto, Pierre Chaunu, historiador francés, que fue catedrático de La Sorbona y calvinista (para evitar cualquier sospecha) escribe:

    “La leyenda antihispánica en su versión norteamericana (la europa hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica.”

    Ya entrando en materia, me parece importantísimo que nos deshagamos de moralismos actuales que son irreales, que a menudo tratan de desconocer que la historia es una señora inquietante, y a menudo terrible. En historia señores, resulta impracticable la edificante exhortación de “que cada uno se quede en su tierra sin invadir la ajena”. Toda civilización es fruto de una mezcla que nunca fue pacífica. En otras palabras, quienes se llevan las manos a la cabeza por los malvados usurpadores de las Américas olvidan, que a su llegada, aquellos europeos se encontraron con otros usurpadores. El imperio de los aztecas y el de los incas se había creado con violencia y se mantenía gracias a la sanguinaria opresión de los pueblos invasores que habían sometido a los nativos a la esclavitud.


    LA REALIDAD DE “LA VICTORIA” DE LOS ESPAÑOLES

    Creo que en esto basta un poco de sentido común… el hecho de pensar que un puñado de españoles contra miles de indígenas obtuvo la victoria gracias a sus arcabuces, sus escasísimos cañones (que por cierto resultaban inútiles en aquellos climas porque la humedad neutralizaba la pólvora) o a su caballos (que en la selva no podían ser lanzados a la carga), me parece sencillamente absurdo.

    La victoria de los españoles se dio sobre todo gracias al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y los aztecas. En otras palabras, más que como salvajes colonizadores, los españoles fueron vistos como liberadores. ¡Por amor a Dios! Que algún historiador nos explique cómo fue posible que en tres siglos de dominio hispánico no se produjesen revueltas contra los nuevos dominadores, a pesar de su número tan reducido… Por lo demás, ninguna de las grandes civilizaciones (egipcia, griega, romana ni judía) se creó sin las correspondientes invasiones y las consiguientes expulsiones de los primeros habitantes. Por lo tanto, al juzgar la conquista europea de las Américas me parece sensato que nos cuidemos de la estúpida utopía moralista a la que le gustaría una historia llena de reverencias, de buenos modales, y de “faltaba más, primero pase usted”.


    EL PROTESTANTISMO Y SUS “JOYITAS” BÍBLICAS

    Hemos de saber que en los Estados Unidos de hoy, la población indígena está prácticamente desaparecida, pero por otro lado – al sur – en la zona mexicana, andina y en muchos territorios brasileños, casi el noventa por ciento de la población o bien desciende directamente de los antiguos habitantes o es fruto de la mezcla entre los indígenas y los nuevos pobladores. Más aún, Estados Unidos no le debe a la india más que alguna palabra, ya que se desarrolló a partir de sus orígenes europeos sin que existiese mayor intercambio con la población autóctona, mientras que en la América hispano-portuguesa, la mezcla no fue sólo demográfica sino que dio origen a una cultura y una sociedad nuevas.

    Sin lugar a dudas, esto se debe a los distintos grados de desarrollo que tienen los pueblos, pero se debe además a un planteamiento religioso. A diferencia de los católicos españoles y portugueses, que no dudaban en casarse con las indias, en las que veían seres humanos iguales a ellos, a los protestantes los movía una especie de “racismo” o al menos, cierto sentido de superioridad, de “estirpe elegida”, cual Israel. A esto se le suma, la pérfida teología de la predestinación y la absurda práctica de la Sola Scriptura que llevaban a considerar a los indios como subdesarrollados, porque estaban predestinados a la condenación, mientras que el blanco era desarrollado como signo de “elección divina”.

    En esto señores, no quiero parecer parcializado, pues aunque por parte de los católicos pudo existir algún abuso o comportamiento condenable, dicho comportamiento, al contrario de lo ocurrido en el caso protestante, iba en contra de la teoría y la práctica católicas. El título de “genocidio” o “exterminio” – por otro lado – sí que puede ser atribuido a esa colonización protestante. Un ejemplo muy concreta es, la práctica de arrancar el cuero cabelludo, conocida tanto por los indios del norte como por los del sur. Pero entre estos últimos desapareció pronto, prohibida por los españoles. En otras palabras, esta práctica horrenda no sólo era desconocida en la América católica sino que, de haber tratado alguien de introducirla, habría provocado la indignación de los religiosos – siempre presentes al lado de los colonizadores – y también de los reyes que tutelaban el derecho a la vida de los indios.


    [1] El mito del «Genocidio español»: las enfermedades acabaron con el 95% de la población

    [2] Holandés, escritor de la “Apología”. Padre de la propaganda contra el Imperio Español.

    [3] Vittorio Messori, Leyendas Negras de la Iglesia. Pág. 42











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  2. #22
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    El genocidio español en América no es un mito, es una mentira




    by Admin
    octubre 14, 2016
    in Hispanidad, Hispanoamérica


    Las enfermedades acabaron con el 95% de la población

    Lejos de lo vertido por la Leyenda Negra contra España, la catástrofe demográfica estuvo causada por las epidemias portadas por los europeos. Los habitantes de América habían permanecido aislados del resto del mundo y pagaron a un alto precio su fragilidad biológica


    César Cervera

    El término anacrónico de «Genocidio Americano» es uno de los puntales de la leyenda negra que vertieron los enemigos del Imperio español para menoscabar su prestigio. En un grabado holandés del siglo XVII aparece Don Juan de Austria, héroe de la batalla de Lepanto, vanagloriándose del martirio de un grupo de indígenas americanos. La mentira es insultantemente estúpida: el hijo bastardo de Carlos I de España jamás participó de la conquista ni siquiera pisó suelo americano. Así, entre mentiras, cifras exageradas y episodios novelados, se gestó el mito que pervive hasta la actualidad de que los españoles perpetraron una matanza masiva y ordenada de la población americana. La verdad detrás de esta controversia histórica muestra que el auténtico genocidio, pese a que los españoles no escatimaron en brutalidad para llevar a cabo sus propósitos, lo causaron las enfermedades portadas por los europeos.

    La catástrofe demográfica que sufrió el continente americano desde 1492 –el año del Descubrimiento de Cristóbal Colón– es un hecho irrefutable. Antes de la llegada de los españoles se ha estimado tradicionalmente que la población del continente se encontraba entre los 40 millones y los 100 millones. No obstante, el hispanista venezolano Ángel Rosenblat argumenta en su estudio «La población de América en 1492: viejos y nuevos cálculos» (1967) que la cifra no pasaría de 13 millones, concentrándose los principales grupos en las actuales regiones de México y de Perú, ocupadas por el Imperio azteca y el Inca respectivamente. Sea una cifra u otra, la disminución demográfica fue dramática: el 95 % de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón, según el investigador estadounidense H. F. Dobyns.

    La sangría demográfica hay que buscarla en dos factores: el traumatismo de la conquista (las bajas causadas por la guerra, el desplome de las actividades económicas y los grandes desplazamientos poblaciones) y sobre todo las enfermedades. Los habitantes de América habían permanecido aislados del resto del mundo y pagaron a un alto precio el choque biológico. Cuando las enfermedades traídas desde Europa, que habían evolucionado durante miles de años de Humanidad, entraron en contacto con el Nuevo Mundo causaron miles de muertes frente a la fragilidad biológica de sus pobladores. Un sencillo catarro nasal resultaba mortal para muchos indígenas. El resultado fue la muerte de un porcentaje estimado del 95% de la población nativa americana existente a la llegada de Colón debido a las enfermedades, según los cálculos del ecólogo Jared Diamond.




    ABC, Retrato de Bartolomé de las Casas


    Fueron las grandes epidemias, sin embargo, las que provocaron el mayor impacto. Una epidemia de viruela que se desató en Santo Domingo entre 1518 y 1519 acabó con prácticamente toda la población local. Esa misma epidemia fue introducida por los hombres de Hernán Cortés en México y, tras arrasar Guatemala, bajo hasta el corazón del Imperio Inca en 1525, donde diezmó a la mitad de la población. Precedido por la viruela, la llegada de Francisco Pizarro a Perú fue el golpe final a un imperio que se encontraba colapsado por las enfermedades. La epidemia de viruela fue seguida por la de sarampión, entre 1530-31; el tifus, en 1546; y la gripe, en 1558. La difteria, las paperas, la sífilis y la peste neumónica también golpearon fuerte en la población.


    El genocidio en la leyenda negra


    «Los españoles han causado una muerte miserable a 20 millones de personas», escribió en su texto «Apología» el holandés Guillermo de Orange, esforzado padre de la propaganda negativa del Imperio español. Con la intención de menoscabar el prestigio de la Monarquía hispánica, dueña absoluta del continente durante casi un siglo, los holandeses, los ingleses y los hugonotes franceses exageraron las conclusiones del libro «Brevísima relación de la destrucción de las Indias», escrito por el fraile dominico Bartolomé de Las Casas. Probablemente, este fraile, que acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje, no habría jamás imaginado que su texto iba a ser la piedra central de los ataques a España cuando denunció el maltrato que estaban sufriendo los indígenas. Como explica Joseph Pérez, autor de «La Leyenda negra» (GADIR, 2012), Las Casas pretendía «denunciar las contradicciones entre el fin –la evangelización de los indios– y los medios utilizados. Esos medios (la guerra, la conquista, la esclavitud, los malos tratos) no eran dignos de cristianos; el hecho de que los conquistadores fueran españoles era secundario».




    ABC, Grabado de T. De Bry para «la Historia de la destrucción de las Indias»


    Las traducciones y reediciones de la «Brevísima relación de la destrucción de las Indias» se multiplicaron entre 1579 y 1700: de ellas 29 fueron escritas en neerlandés, 13 en francés y seis en inglés. Lo que todos obviaron cuando emplearon a de Las Casas para atacar al Imperio español es que él mismo representaba a un grupo de españoles con el coraje de denunciar la injusticia, la mayoría misioneros, y a una creciente preocupación que con los años atrajo el interés de las autoridades. Este grupo crítico consiguió que en 1542 las Leyes Nuevas confirmaran la prohibición de reducir a los indios a la esclavitud y sancionaron el fin del trabajo forzoso, la encomienda. Asimismo, en la controversia de Valladolid, donde por desgracia se sacaron pocas conclusiones finales, se enfrentaron quienes defendían que los indígenas tenían los mismos derechos que cualquier cristiano contra los que creían que estaba justificado que un pueblo superior impusiera su tutela a pueblos inferiores para permitirles acceder a un grado más elevado de desarrollo.


    Las leyes nuevas sancionaron el fin del trabajo forzoso

    Curiosamente, los enciclopedistas franceses, muy críticos con todo lo referido a España en otras cuestiones, fueron los primeros en ver que las cifras presentadas por de Las Casas –20 millones de muertos causados por los métodos de los conquistadores– eran del todo imprecisas. En «El Ensayo sobre las costumbres» (1756), Voltaire afirma que Las Casas exageró de forma premeditada el número de muertos e idealizó a los indios para llamar la atención sobre lo que consideraba una injusticia. «Sabido es que la voluntad de Isabel, de Fernando, del cardenal Cisneros, de Carlos V, fue constantemente la de tratar con consideración a los indios», expuso en 1777 el escritor francés Jean-François Marmontel en una obra, «Les Incas», que por lo demás está llena de reproches hacia la actitud de los conquistadores. La Revolución francesa y la emancipación de las colonias en América elevaron a de Las Casas a la categoría de benefactor de la Humanidad.


    Los críticos se convierten en los conquistadores

    Más allá del brutal impacto de las enfermedades, es cierto que la violencia de la Conquista de América provocó la muerte directa e indirecta de miles de personas. El que existiera un grupo de personas críticas con los métodos empleados por los conquistadores –un grupo de hombres que perseguían como principal objetivo el hacerse ricos– o que los Reyes españoles plantearan soluciones –aunque fueran incompletas e incluso hipócritas– no exime a España de sus pecados históricos y del daño cometido, pero sí la diferencia de precisamente los países que censuraron una actuación que luego ellos mismos practicaron. Sin entrar a valorar el fangoso proceso llevado a cabo por los anglosajones en Norteamérica, la explotación de caucho en el África negra dejó a sus espaldas 10 millones de muertos en el Congo Belga.

    «La colonización europea de los siglos XIX y XX fue culpable de crímenes semejantes a los cometidos por los conquistadores españoles. La única diferencia es que no encontraron a un de Las Casas para denunciar las injusticias con tanta repercusión», sentencia el hispanista Joseph Pérez en el citado libro.




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    Fuente:

    https://eldiariodelamarina.com/el-ge...s-una-mentira/

  3. #23
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    «No hubo genocidio en América, 99 de cada 100 nativos murieron por culpa de las enfermedades»

    Borja Cardelús publica «La civilización hispánica», una obra en la que ahonda en las similitudes históricas y sociales que unen a españoles y latinoamericanos




    Manuel P. Villatoro
    @ABC_HistoriaSeguir

    Actualizado:08/05/2018 11:24h
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    Lograr que la verdad histórica una lo que la Leyenda Negra ha conseguido dividir. Este es el principal objetivo que se ha marcado el versado divulgador del legado de España en América, Borja Cardelús, en su nuevo libro: «La civilización hispánica» (Edaf, 2018).


    Pero no es el único, sino que también busca demostrar mediante datos palpables que, a pesar de lo que los enemigos de nuestro país han afirmado durante más de cinco siglos, el genocidio de la mal llamada conquista del Nuevo Mundo (él aboga por denominarla «poblamiento», ya que se llevó a cabo mediante el mestizaje y las escaramuzas fueron mínimas) fue una falsedad forjada con la finalidad de separar a dos pueblos hermanos.






    «Este ensayo pretende poner la primera piedra de un edifico hispánico desmoronado por la Leyenda Negra. Es imprescindible reivindicar lo que hemos construido: una civilización conjunta que cuenta con más de 600 millones de personas», explica el autor a ABC.

    La obra, que será presentada este martes a las 19:00 horas en la Casa de América de Madrid, es además uno de los buques insignias de la fundación «Civilización Hispánica». Una asociación dirigida por el mismo Cardelús que, desde el pasado enero, quiere poner luz sobre una realidad histórica ennegrecida por unos países que vivieron durante siglos a la sombra de nuestro Imperio.

    «Naciones como Holanda o Inglaterra aventaron la Leyenda Negra para separar a los iberoamericanos de los españoles. Debemos darnos cuenta de que hemos sido manipulados y divididos a lo largo de los siglos por intereses espurios y recuperar la unidad que una vez tuvimos», añade Cardelús.


    Grandes falacias

    Como armas contra estas mentiras, el autor usa la historia y la razón. Dos elementos que le permiten hacer añicos falacias tales como que los exploradores españoles se hicieron con el Nuevo Mundo aniquilando sistemáticamente a los americanos. «El saldo final de muertes en las luchas fue minúsculo. De cada 100 nativos muertos que hubo en América, 99 fallecieron por causa de enfermedades como el tifus o la viruela, y solo 1 por los combates», desvela.

    Sin embargo, esta tropelía fue exacerbada hasta la extenuación por Inglaterra, un país que (aunque ha logrado ocultarlo) sí perpetró todo tipo de barbaridades contra los nativos. «Los anglosajones no contaban con los indios, no los querían ni como esclavos. Solo les interesaban sus tierras y, cuando los nativos protestaban, les exterminaban», señala.

    Además, y según se explica en «La civilización hispánica», los ingleses no apostaron por el mestizaje ni por la enriquecedora unión entre civilizaciones. Ellos, por el contrario, cruzaron el océano con sus familias ávidos de riquezas. «Su política era de trasplante, la nuestra de injerto. Los españoles que acudían eran hombres solos que formaron nuevas familias. Y lo revolucionario es que sus leyes alentaban esos matrimonios mixtos», completa.




    Pizarro parte hacia Cajamarca-ABC


    Gracias a este cruce de culturas, hubo un trasvase sumamente beneficioso entre ambos mundos. «Fue algo mutuo, nosotros llevamos hasta allí toda la cultura occidental, pero los médicos y biólogos que fueron a las Indias dejaron también patente la riqueza científica que había allí», destaca Cardelús.

    Con todo, entre las diferentes mentiras que ha extendido la Leyenda Negra hay una especialmente indignante: la que afirma que los españoles trataron a los americanos como esclavos. Algo totalmente falso. «Desde la aprobación de las Leyes de Indias a principios del siglo XVI, los nativos fueron considerados parte de la Corona», señala el autor.

    «Las Leyes de Indias supusieron una auténtica revolución»Estas normas fueron, de hecho, las primeras del mundo en apostar por la igualdad de todos los seres humanos ante la ley. «En ellas se entendía que había que proteger a los nativos. Estipulaban, por ejemplo, que las mujeres locales no debían trabajar y que los hombres debían hacerlo cerca de su casa. Todo ello, para fomentar la vida y la unidad familiar», confirma Cardelús.

    No fueron las únicas ventajas que obtuvieron. Y es que, además, se creó la figura del protector de indios para que los americanos pudieran acudir a él con cualquier reclamación y se estableció (entre otras tantas cosas) que los nativos solo podían trabajar a cambio de un salario digno. «Supusieron una auténtica revolución», finaliza el experto.


    Sabor español

    Para nuestra desgracia, el hombre que construyó los pilares sobre los que se terminó asentado la Leyenda Negra tiene nombre y apellidos castizos: Bartolomé de las Casas.

    Poco después de arribar al Nuevo Mundo, este fraile se encomendó a luchar por los derechos de los nativos. Una noble tarea que llevó a cabo de una forma nada adecuada. «Escribió un libro, la “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, en el que exageró y falseó las barbaridades cometidas por los españoles para causar revuelo a nivel social», señala Cardelús.




    Bartolomé de las Casas-ABC


    Así pues, Bartolomé de las Casas aireó falacias tales como que, antes de la llegada de los españoles a América, había nada menos que 100 millones de nativos. Y no solo eso, sino que una ingente cantidad de ellos había sido pasada a cuchillo por los exploradores. «Está perfectamente documentado que había entre 13 y 14 millones, lo que hace que la cifra de muertos sea muchísimo menor», destaca el autor.

    Por si fuera poco, se limitó a recoger los testimonios minoritarios de aquellos americanos que habían sufrido abusos por parte de los encomenderos y atribuyó matanzas a sus compatriotas que, realmente, habían sido perpetradas por tribus locales. «Consiguió que le escucharan, pero los países enemigos de España difundieron y ampliaron sus argumentos por motivos políticos, religiosos y económicos. Así forjaron la Leyenda Negra», finaliza.



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    «No hubo genocidio en América, 99 de cada 100 nativos murieron por culpa de las enfermedades»

  4. #24
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    NUNCA HUBO UN GENOCIDIO EN AMÉRICA. ¿CÓMO FUE LA CONQUISTA ESPAÑOLA DE AMÉRICA?

    Aun con todos los defectos que se quieran buscar, los conquistadores liberaron y civilizaron Mesoamérica ya que gracias a ellos se dejaron de hacer sacrificios humanos y de practicar el canibalismo, y fundaron infinidad de ciudades, construyeron iglesias, catedrales, universidades, hospitales, puertos, embalses, acueductos, edificios administrativos,... Además de que trajeron el trigo (el pan), el caballo, las vacas (la leche, el queso,...), la gallina (los huevos), las ovejas (la lana), las ocas (el paté), el jabalí, las perdices, el cerdo, la rueda, el alfabeto, el hierro, los libros, la imprenta, la brújula, un idioma común, animales de carga como el burro, la mula o el asno (los aztecas usaban a seres humanos como animales de carga), la vid (el vino), el olivo (el aceite), el vidrio, el azúcar, la miel, muchísimos tipos de frutas (naranjas, limones, peras, manzanas, fresas,...), ... e infinidad de cosas más. Por no hablar del contacto entre productos y culturas precolombinas gracias a los españoles: unos tenían maíz, otros cacao, otros tabaco; pero fue solo el comercio hispánico el que hizo que estos productos americanos se extendieran con eficaz por toda América (patata, cacahuete, aguacate, vainilla, tomate, caucho, etc...). Hace tiempo que está más que demostrado que la mayoría de muertes durante y después de la conquista fue debido a enfermedades traídas, sin saberlo, del viejo mundo (y que de todas formas más tarde o temprano acabarían llegando a América) como lo demuestra que incluso hoy en día en pleno siglo XXI siguen muriendo indígenas en la Amazonia de un simple catarro por eso se los tiene que tener aislados (http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noti... ➚), la caída demográfica que hubo en América fue muy parecida a la que sufrió Europa cuando murió entre un tercio y la mitad de toda la población europea por culpa de la peste negra procedente de Asia que trajeron sin saberlo comerciantes venecianos. A pesar de la innegable superioridad tecnológica, es materialmente imposible que tantas personas pudieran morir a manos de un pequeño número de conquistadores con arcabuces, espadas y ballestas, solo una ignorante o un difamador diría lo contrario. Además la propia Corona española creó leyes para tratar de garantizar derechos a los indígenas (Testamento de Isabel la Católica, Leyes de Burgos, Leyes Nuevas,…), y los españoles jamás buscaron exterminar poblaciones sino hacerlas vasallas y cristianizarlas (entre otras cosas para que dejaran de hacer sacrificios humanos y la antropofagia), no se buscó exterminar poblaciones (como si buscaron hacer, no en el siglo XV sino ya en el XIX, algunas naciones “independizadas” en América). ¿Hubo abusos?, si los hubo, como han existido en absolutamente todos las conquistas e Imperios a lo largo de la Historia (imperio azteca incluido), pero lo que diferencia al Imperio Español del resto es que posiblemente no haya habido en la historia ningún caso de un país que conquista a otro y en el que habitantes del propio país conquistador hayan hecho tanta autocrítica y de manera tan exacerbada como fue el caso de España. Y toda esta autocritica desmesurada que hicieron los propios españoles y que intencionalmente magnificaron los rivales de España en el siglo XVI (ingleses, holandeses,…) para difamar a España (creando La Leyenda Negra) es ahora usada por algunos hispanoamericanos para hacer victimismo indigenista recalcitrante y no querer reconocer que, aún con todos los defectos que se quieran buscar, España civilizó a América. SÍ, ESPAÑA CIVILIZÓ AMÉRICA.


    LO QUE A VECES NO SE DICE DE LA CONQUISTA DE AMÉRICA: ENCUENTRO DE DOS MUNDOS (HÉCTOR B. PETROCELLI): http://argentinahistorica.com.ar/intr...

    "No faltaban en América guerras de conquista y de exterminio, venta de esclavos, sacrificios sangrientos, antropofagia, división de clases y en castas, arbitrariedades e injusticias, epidemias y años de hambre y sequía. Cuando Cortés llego a Yucatán encontró gran cantidad de ciudades en guerra entre sí, diezmadas las poblaciones por las luchas, el hambre y la peste" Ricardo Levene (Historia de América, Ed. Jackson, I, p. 269)

    Puede leerse gratuitamente el libro LO QUE A VECES NO SE DICE DE LA CONQUISTA DE AMÉRICA. ENCUENTRO DE DOS MUNDOS (HECTOR B. PETROCELLI) aquí: ::: ARGENTINA HISTÓRICA - la historia argentina :::...





    https://www.youtube.com/watch?v=RTvCmEZvjyA

  5. #25
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Analizando este mapa sobre el porcentaje poblacional de los nativos americanos en el continente podemos ver como en los lugares donde más fuertemente se implementó la sociedad y la cultura española, México y Perú, es precisamente donde ese índice poblacional nativo es mayor. ¿Pero en esos lugares no había habido un genocidio? ¿El colorcito de esas regiones no debería de ser parecido al que hay en el actual Estados Unidos? Según los que se tragan y difunden la leyenda negra debería de ser así... pero no lo es.





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  4. Don Misael Bañuelos. Un gran erudito español.
    Por WESTGOTLANDER en el foro Biografías
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    Último mensaje: 12/04/2008, 22:34
  5. Sancho III, un gran rey español
    Por Bruixot en el foro Biografías
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    Último mensaje: 10/05/2005, 22:19

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