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Tema: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

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    La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    LA GRAN MENTIRA DE LA ESCLAVITUD Y EL GENOCIDIO ESPAÑOL EN AMERICA

    fuente: LA GRAN MENTIRA DE LA ESCLAVITUD Y EL GENOCIDIO ESPAÑOL EN AMERICA | La oreja de Jenkins





    De todas las mentiras que he escuchado a lo largo de mi vida sobre asuntos históricos, quizá entre las que más me molestan estén las relativas al papel ejercido por España en América. Las que conforman la “Leyenda Negra” que acusa a España de genocida y esclavizadora de los pueblos americanos durante la Conquista. Y me molestan porque son acusaciones falsas e infundadas, que a base de ser repetidas e introducidas con calzador en el ideario popular, hemos acabado por creérnoslas hasta los propios españoles.
    Todo proceso histórico conquistador o colonizador conlleva el uso de la violencia y de las armas. Si bien el Imperio Romano invadió y conquistó España desde el siglo III A.C., arrasando y aniquilando a nuestros antepasados celtíberos, lusitanos, astures o cántabros, a nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría hoy decir que Roma es la culpable de “la aniquilación de España” y del “sometimiento injusto” de nuestro pueblo. Más bien, los españoles mantendremos una deuda eterna con Roma por habernos dejado un legado inigualable tras su paso, latinizándonos y regalándonos su influencia y su organización. Algo parecido, o quizá de superior magnitud, sucedió en lo que respecta a la transmisión de riqueza a América tras nuestra llegada. La diferencia, sin embargo, es que el Imperio Romano no tuvo la mala suerte de contar con un enemigo anglosajón que volcara sobre él durante siglos infinitas mentiras y leyendas destinadas a diezmar su legitimidad y grandeza incontestables.

    También los propios Tlaxcaltecas ayudaron a Hernán Cortés a derrotar a sus enemigos de Tenochtitlán (los Aztecas de Moctezuma), y los Aztecas, a su vez, combatieron junto a los españoles en posteriores colonizaciones…La historia, como vemos, es al final una sucesión de conquistas, y si bien se cometieron algunos casos aislados de maltrato durante los periodos de introducción y de Conquista (inevitables teniendo en cuenta las gentes, las circunstancias y la época) España no ejerció sobre los nativos americanos ningún tipo de genocidio ni esclavitud generalizado. Muy al contrario, podemos decir (y avalarlo con documentación y hechos contrastados de la historia), que España fue el único país de Europa que siempre protegió en su Conquista a los nativos de todos nuestros territorios de Ultramar, garantizándoles una vida digna y unos derechos integrales.
    Pocos años después de nuestra llegada a tierras americanas, y en virtud de nuestra condición de Reino católico (clave en nuestra posterior relación con los indígenas), y del impulso de nuestros frailes Franciscanos y Jesuitas, fuimos los propios españoles quienes dictamos multitud de normas, leyes y decretos oficiales que protegían a los indígenas de cualquier abuso. Y fue la propia Reina Isabel la Católica quien determinó tras el primer viaje de Colón, que los indios nativos no debían ser considerados esclavos, ni siquiera gentes colonizadas, sino súbditos de pleno derecho de la Corona Española, como habitantes de las nuevas provincias recién descubiertas.

    Llegada de Cristóbal Colón a América



    Y nos tomamos tan en serio los españoles la aplicación de justicia sobre los indígenas del Nuevo Mundo, que la Monarquía Hispánica inmediatamente acometió las reformas necesarias para regular su trato de forma oficial. De esta manera, nada más dos décadas después de iniciarse el Descubrimiento (el 27 de diciembre de 1512), España abolió la esclavitud indígena mediante las “Leyes de Burgos”, en las cuales se emitieron las ordenanzas necesarias “para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas” y se estableció que el Rey de España tenía derecho a “justos títulos de dominio del Nuevo Mundo, pero sin derecho a explotar al indio, que era hombre libre y podía tener propiedades, pero que como súbdito debía trabajar a favor de la Corona sin mediar la esclavitud, retribuido y con libertades garantizadas, a través de los españoles allí asentados. España anteponía la evangelización de los nativos a cualquier otra materia, nativos a quienes consideraba hermanos cristianos, dejando a un lado las excepciones salvajes que efectivamente se pudieran dar y de las que de ninguna manera fue culpable España como unidad.
    Pero las “Leyes de Burgos” no fueron unas leyes aisladas en lo referente al trato a los indígenas, y treinta años más tarde (1542), España emitía las “Leyes Nuevas” ( o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por Su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios), en las que entre otras cosas se regulaba aún más en detalle el trato a los nativos, proclamando de nuevo su libertad y suprimiendo igualmente las encomiendas. Eran normas emitidas por los propios españoles y que restaban derechos a los pobladores españoles en beneficio de los indígenas, algo inédito en aquel momento y digno de asombrosa admiración…En esas “Leyes Nuevas”, el Emperador Carlos I mandó constituir una comisión que determinara la limitación de los derechos de los españoles en sus encomiendas y el sistema y forma en que se llevaban a cabo las Conquistas (no podían violarse los derechos indígenas en ese proceso). En dichas leyes, también se regulaban los tributos que los indígenas debían aportar al Estado, como súbditos del Rey que eran y no como esclavos.

    Plano de Lima en 1687, por entonces una de las ciudades más avanzadas del mundo



    En resumen, en lo relativo al trato a los indígenas, las “Leyes Nuevas” aportaban lo siguiente:
    - Sobre la esclavitud:
    * Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios
    * Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna.
    * Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
    * Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
    * Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.
    * Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.

    - Sobre las encomiendas:
    * Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
    * Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

    Y es que, como decía el historiador e hispanista estadounidense Lewis Hanke, uno de los mayores expertos sobre Hispanoamérica: “Ninguna nación europea se responsabilizó de su deber cristiano hacia los pueblos nativos tan seriamente como lo hizo España. Y no solo cuidamos más que ningún otro país nuestra relación con aquellos nuevos compatriotas, sino que el nacimiento del Imperio Español en América supuso, de facto, en inicio de uno de los periodos más prósperos de la historia universal. Un periodo en el cual la ciudad de México llegó a convertirse en la urbe más grande y rica del planeta, o en el que cuando llegaron las independencias, España había creado un legado que convertía a Hispanoamérica en la región más próspera del planeta, con un nivel de vida y una economía incluso superiores a las de la Europa de entonces y con unas ciudades (como Lima, Santa Fe de Bogotá o México), mucho más importantes que Londres, París o la Roma de aquel momento…Y fuimos quizá tan respetuosos y precavidos, que podemos afirmar que los problemas reales de las independencias americanas no fueron causados por España, sino por los trágicos y mal llamados “libertadores”, que en nombre de una falsa igualdad arrebataron a los indios sus derechos y sus tierras comunales, amparadas por las leyes y los derechos que los españoles habíamos decretado siglos antes.
    Nuestra labor en América no tuvo absolutamente nada que ver con genocidios o esclavitudes, y sin embargo sí mucho que ver con el florecimiento en América de una nueva cultura que venía a cambiar para mejor la que nos encontramos al llegar. Descubrimos sociedades tecnológica y humanamente 3000 años atrasadas, generalmente inconexas entre ellas, que en su práctica totalidad practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, y a las cuales situamos a la cabeza del mundo en pocos siglos. Y es España la responsable de haber trasladado a América el urbanismo, el derecho, las economías estructuradas, la agricultura, las universidades, las catedrales, las técnicas arquitectónicas, la influencia del Renacimiento, la imprenta, la rueda, la escritura, la música o la fe, entre otras infinitas cosas. Fundamos 23 universidades en América que daban educación a casi 200.000 alumnos de todas las clases sociales y razas (Portugal no fundó ninguna en Brasil durante su periodo colonial, mientras que la Inglaterra colonial de entonces, por ejemplo, hasta ese momento se había preocupado más bien poco por educar a sus indígenas), y a través de la península, hacíamos llegar a América todas las corrientes intelectuales y las artes que la grandiosa España de entonces absorbía.

    CAPITULO XII del testamento de ISABEL LA CATOLICA: «Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos de ellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en elfo la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concesión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, muy afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han recibido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concesión nos es infundido y mandado».
    ¿Qué se cometieron atrocidades e injusticias? Sin duda, sí. ¿Qué hubo quienes utilizaron su poder personal para esclavizar a veces a los indígenas? También. Pero el 95% de las muertes acaecidas por aquel tiempo en América no son producto de las armas españolas, sino de los virus y enfermedades (como la gripe, la viruela, la escarlatina o el sarampión), que inevitablemente se transmitieron de España a América y de América a España entre dos mundos que hasta ese momento habían estado permanentemente aislados entre sí.
    Por todo ello, creo que es deber de toda la comunidad Hispanoamericana conocer estos hechos, para no dejarnos seguir engañando por la leyenda negra creada por el mundo anglosajón y por quienes encabezaron las distintas independencias e hicieron creer a algunos que la bellísima historia común que tenemos no fue sino una vulgar y cruel escabechina. Con un poco de rigor histórico y cultura, descubrimos que lejos de ser aquello que esos dicen, la historia de España en América es uno de los periodos más hermosos y prósperos de la historia universal, porque España no fue a América para irse sino para quedarse, para construir y para fusionarse. Y fruto de ese aporte y de esa fusión son sus ciudades y sus gentes de hoy, que son el mejor ejemplo vivo de aquella gesta sin igual que hermanó para siempre a una comunidad de naciones que hoy engloba a 450 millones de personas.






    LOS LEGÍTIMOS DE GIBRALTAR 1.502

  2. #2
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    * Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.
    Cita Iniciado por Hyeronimus:126745
    (Portugal no fundó ninguna en Brasil durante su periodo colonial,
    ¿Por qué Portugal no actuó como el resto de Reynos de la Hispanidad si estuvo bajo el manto Hispánico durante 60 años (1580-1640)?

  3. #3
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América


    Basta ya de demagogia antiespañola

    Toda la verdad sobre el supuesto genocidio indio en América


    La Iglesia tiene que pedir perdón por el genocidio de los indios de América, muertos a manos de sus evangelizadores españoles. El desmedido Chávez se lo acaba de echar en cara al Papa. Pero ya está bien de demagogias. Sabemos que murieron cientos de miles de amerindios, quizá millones, entre los siglos XV y XVII, pero también sabemos que no hubo genocidio. Hoy está sobradamente demostrado que la causa fundamental de todas esas muertes fueron los virus y otras enfermedades. Y después, en el XIX, las guerras civiles y la explotación económica a manos de las élites criollas en la Hispanoamérica independiente. Esta es toda la verdad y nada más que la verdad.

    Dijo el Papa en Brasil que la evangelización de América "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña". Era lo que necesitaba Chávez para subirse a la parra y lograr otro titular en la prensa mundial: "Aquí ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y nadie puede negarnos a nosotros esa verdad –dijo el Gorila Rojo-, ni su Santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra, a negar el holocausto aborigen". Lo decía en una alocución nocturna reproducida obligatoriamente por las emisoras de radio y televisión venezolanas, según ha contado Efe. Y añadía Chávez: "Así que, como jefe de Estado, pero vestido con la humildad de un campesino venezolano, yo le ruego a su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América".

    Vieja historia, tópico de la leyenda negra antiespañola. Hace año y medio, el 12 de octubre de 2005, la agencia oficial argentina Télam emitía un texto donde aseguraba que “con la llegada de los conquistadores se inició un exterminio que arrasó con 90 millones de pobladores de la región y quebró el desarrollo cultural de este lado del Atlántico (…) El mayor genocidio de la historia”. España es culpable.


    Las pruebas de la acusación

    ¿En qué se basa esta acusación? En datos de la propia época que hoy sabemos equivocados, pero que durante mucho tiempo se consideraron indiscutibles. Uno, los censos de población india realizados por los españoles en el siglo XVI, que reflejan una reducción brutal del número de nativos. Por ejemplo, los taínos de Santo Domingo pasaron de 1.100.000 en 1492 a apenas 10.000 en 1517. Es decir, en un cuarto de siglo había prácticamente desaparecido la población precolombina de Santo Domingo y las Antillas. ¡Un millón noventa mil muertos en sólo veinticinco años! Esas cifras se extrapolaron después al resto del continente.

    Sorprende que un número exiguo de españoles fuera capaz de matar a tanta gente en tan poco tiempo, pero, al fin y al cabo, hay un testimonio de la época que lo afirma con toda claridad: el del dominico Fray Bartolomé de las Casas, que contrapone la mansedumbre de los indios a la crueldad de los españoles: “En estas ovejas mansas entraron los españoles como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, sino despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas y destruillas por nuevas y varias maneras de crueldad”.

    Irrefutable, ¿no? Pues no. Primero, las cifras del genocidio son imposibles: ¿Noventa millones de muertos en un siglo y pico, en todo el continente americano, a manos de sólo 200.000 españoles? Eso cuadra mal. ¿Un millón de muertos en poco más de veinte años, en un solo sitio, las Antillas, y en el siglo XVI, a base de ballesta y arcabuz? Es impracticable, sobre todo si tenemos en cuenta que los Reyes Católicos habían dado órdenes muy estrictas de tratar bien a los indígenas. Por otro lado, ¿quién hizo el censo? ¿Son fiables esas cifras? Respecto a Las Casas, ¿por qué denuncia tantos crímenes y, sin embargo, nunca dice dónde ni cuándo se produjeron, como tampoco da el nombre del criminal? Y además, si esto pasó en América, ¿por qué no pasó en Filipinas, donde no hay noticia de genocidio alguno? Aún peor: Las Casas logró su objetivo y en 1547 la Corona prohibió el sistema de encomiendas, que según fray Bartolomé era la causa de las muertes, pero los indios siguieron muriendo. ¿Por qué? Y hay más: en el imperio inca, los indios habían empezado a morir masivamente unos veinte años antes de que llegaran los españoles. ¿Cómo es eso posible? Nada encaja. Vamos a explicar lo que pasó de verdad.


    No hubo genocidio

    Primero, los censos no valen. La norteamericana Lynne Guitar, de la Universidad de Vanderbilt, fue a Santo Domingo a estudiar la historia de los taínos (hoy es profesora del Colegio Americano en Santo Domingo) y descubrió que los censos son inútiles: cuando un indio se convertía al cristianismo y vivía como un español, o más aún si se mestizaba, dejaba de ser censado como indio y era inscrito como español. Y si luego venía otro funcionario con distinto criterio, entonces volvía a ser inscrito como indio, y así hay casos de ingenios de azúcar donde los indios pasan de ser unos pocos cientos a ser 5.000 en sólo dos años. Para colmo, los encomenderos –los españoles que regentaban tierras y explotaciones- mentían en sus censos, porque preferían trabajar con negros, a los que podían esclavizar, que con indios, de manera que sistemáticamente ocultaban las cifras reales. Es decir que las cifras censales de los indios en América, en el siglo XVI, son papel mojado.

    ¿Mentía entonces fray Bartolomé al hablar de aquel exterminio? Las Casas vio graves casos de crueldad. Y vio también muchos muertos. Era fácil conectar una cosa con otra. Pero hoy sabemos que la gran mayoría de aquellos muertos, que sin duda se contaron por cientos de miles, fueron causados por los virus, algo que ningún español del siglo XVI podía conocer. También sobre esto hay estudios incontestables. Desde muy pronto se pensó en la viruela; se cree que la introdujo en América un esclavo negro de Pánfilo de Narváez, hacia 1520, y se sabe que hizo estragos en Tenochtitlán. Estudios posteriores, como el del doctor Francisco Guerra, señalan sobre todo a la gripe porcina, la llamada “influenza suina”. El hecho es que los indígenas americanos, que habían vivido siempre aislados del resto del mundo, recibieron de repente y en muy pocos años el impacto combinado de todos los agentes patógenos difundidos por los buques europeos, sus cargamentos, sus animales, sus pasajeros. Hace poco, un investigador de la Universidad de Nueva York, Dean Snow, precisaba que la gran mortandad no tuvo lugar en el siglo XVI, sino después, cuando empezaron a llegar niños, es decir: tosferina, escarlatina, sarampión; fue letal. Del mismo modo que el primer establecimiento español en América, el fuerte Navidad, fue diezmado por las fiebres, así también los indios, en gigantescas proporciones, fueron diezmados por los virus. Virus que sus cuerpos desconocían y que no pudieron resistir.

    Es el mismo proceso que sufrió Europa durante el siglo XIV, con la peste negra, que vino de China. ¿Recordamos algún caso más reciente? Entre los años 1918 y 1919, la llamada “gripe española” (porque España fue el único país donde no se prohibió hablar de ella) causó la muerte de más de treinta millones de personas en todo el mundo. Lo de América no fue inusual.

    De manera que hubo, sí, una mortalidad mayúscula de indios en América, pero no fue un genocidio. Un genocidio requiere que haya voluntad de exterminio. Eso no pasó en la América española. Y aunque hubo encomenderos brutales, no hubo genocidio. Quede claro. Por cierto que en este último punto hay que hacer una mención especial a la Iglesia. Si hubo leyes específicamente destinadas a proteger a la población aborigen –cosa que hasta entonces no había hecho ningún otro imperio en la Historia-, fue precisamente porque la Iglesia planteó el dilema moral de la legitimidad de la Conquista de América. El debate fue convocado por el propio emperador Carlos y se plasmó en la Controversia de Valladolid, entre 1550 y 1551. Allí, entre otras cosas, se gestó la idea moderna de los derechos humanos.

    ¿De dónde viene esa leyenda negra, cómo se sigue propagando pese a todo? Pierre Chaunu, historiador francés, que fue catedrático de La Sorbona, escribe: “La leyenda antihispánica en su versión norteamericana (la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica”. Otro reconocido historiador francés, Jean Dumont, añade: “Si, por desgracia, España (y Portugal) se hubiera pasado a la Reforma, se habría vuelto puritana y habría aplicado los mismos principios que América del Norte ("lo dice la Biblia, el indio es un ser inferior, un hijo de Satanás"), un inmenso genocidio habría eliminado de América del Sur a todos los pueblos indígenas. Hoy en día, al visitar las pocas 'reservas' de México a Tierra del Fuego, los turistas harían fotos a los supervivientes, testigos de la matanza racial, llevada a cabo además sobre la base de motivaciones supuestamente bíblicas”.

    La recurrente imputación de “genocidio” a los españoles contrasta con el tenaz silencio que rodea a uno de los episodios más negros de la historia de la Iberoamérica independiente: las matanzas de indios en las guerras civiles o en los procesos de explotación del territorio –los charrúas de Uruguay, los nativos de la Amazonia-, así como la esclavitud de indios mayas en el México de los años 1840-1860.

    Que alguien le cuente todo esto a Chávez.





    Fuente:

    El Manifiesto
    Última edición por Mexispano; 07/04/2014 a las 06:24

  4. #4
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    LA MENTIRA HISTÓRICA DESVELADA

    ¿GENOCIDIO EN AMÉRICA?

    ENSAYO SOBRE LA ACCIÓN DE ESPAÑA EN EL NUEVO MUNDO

    Tiene que quedar bien claro que España no tiene que pedir perdón a nadie por su acción en América, pues todo lo bueno que se hizo va mucho más allá que los errores cometidos que fueron mucho menores, siendo absurdo culpar a la Madre Patria de las desgracias pasadas, presentes y futuras como habitualmente se hace.

    Por ello os presento un libro que contiene minuciosa y abundante documentación que deshace la mayor injuria soportada por España durante cuatro siglos: la de haber cometido un inmenso genocidio en América.

    Tras la redacción del libro, su autor Juan Luís Beceiro García, licenciado en Derecho e historiador, llega las siguientes conclusiones:



    1) España no cometió genocidio en América.


    2) Las epidemias fueron la causa inmediata de la despoblación de las Indias.


    3) Los mayores genocidios cometidos en la Historia se produjeron en la extinta URSS a partir de la revolución bolchevique, y en la República Popular de China, al término de la segunda guerra Mundial.


    4) El padre dominico Fray Bartolomé de las Casas fue el causante principal, conscientemente o no, de la Leyenda Negra hispanoamericana.


    5) La ignorancia es la causante principal de que se siga manteniendo en el Mundo y en España la denominada Leyenda Negra.


    6) El padre Bartolomé de las Casas constituye una gloria de España y es el símbolo de la conciencia española ante el mundo.


    7) Las «Leyes de Indias» constituyen un monumento jurídico inigualable y son, por ello, motivo de orgullo para España y América.


    8) La colonización española en América es un modelo sin parangón en la Historia, mientras que las de otros pueblos europeos -en América y en el resto del mundo- constituyen la vergüenza de Europa y son ludibrio del mundo civilizado.


    9) El etnocidio -tal como se entiende en la actualidad- es un hecho histórico que se produce siempre que existe un choque entre pueblos de culturas distintas, por lo que no se le puede achacar a España de una manera exclusiva.


    10) Los hechos de la conquista española en América son superiores a cualesquiera realizados por hombres extraordinarios como Alejandro el Grande, Aníbal, Cayo Julio César o Napoleón Bonaparte.


    Portada Mentira Historica.jpg




    Fuente:

    https://es-es.facebook.com/photo.php...type=1&theater
    Última edición por Mexispano; 06/06/2014 a las 05:59

  5. #5
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América


    martes, 8 de octubre de 2013


    NIÑERÍAS DE HOMO ACADÉMICUS: ¿DE QUÉ GENOCIDIO ME HABLAN?





    Dos estatuas no hacen el verano en Yucatán. Esto lo digo porque, francamente algunas ideas que están saliendo del Festival Maya independiente no las comparto. Comparto muchas cosas, como el reconocimiento a Domingo Dzul Poot por su obra literaria, y el no olvidarse de grandes músicos que hacen vibrar el corazón con el mayapax como don Vicente Ek. Eso se alaba, así como hacer conocer a las nuevas voces y raíces del viejo árbol del Yaxché milenario.

    ***
    Pero de ahí a execrar a unas estatuas con estudios sesudos e indigeribles, y poner en el cartel de invitación una parte del bello retablo de la casa de Montejo como para prender los ánimos de los que siguen entrampados en la dicotomía hispanista-mayista, en el que se ve cómo un conquistador pisa dos cabezas de dos “conquistados” que no eran precisamente mayas sino barbudos (moros, tal vez), es algo que no se comparte. Hay cosas mejores que criticar y discutir, más apremiantes, más importantes.

    ***
    La pregunta es, ¿negaremos un pasado que nos pertenece? Y este pasado no solamente estriba en la admiración vacuna por la grandeza eterna de los logros de la sociedad maya, sino, desde luego, en las iglesias de los pueblos, la catedral de Mérida, las fiestas a sus Cristos de las Ampollas y otros patronos, y el retablo de la Casa de Montejo. Este pasado es para el yucateco con miras no estrechas, no entrampadas en la dicotomía hispanista-mayista.

    ***
    Cierto, la mesa panel del 19 de octubre, en el que participarán académicos de valía –y otros, no tanto-, versará sobre, o contra, las estatuas de Montejo que remata el paseo de Montejo del mismo nombre. Ya dije antes que esas dos estatuas reciben más y mejores críticas incisivas de los pájaros y palomas todos los días, que en vez de las críticas anuales de los académicos que tienen mucho tiempo de sobra por lo visto, como para discutir frivolidades.

    ***
    La mesa panel se llamará “Las estatuas de los Montejo: apología del genocidio”. ¿De qué genocidio me hablan? La frase es más que inexacta. En primera porque lo que se dio en el siglo XVI estuvo acorde con el espíritu de la época (católico, eurocéntrico, lo que quieran), y hasta la palabra misma "genocidio" fue acuñada en 1944 por el internacionalista Raphael Lemkin. Si uno deja de ser demasiado, o férvidamente apasionado, comprobará que, es cierto, en las Antillas se dio la desaparición total de los grupos y bandas prehispánicas, pero al llegar a Tierra firme los “castilanes”, no hubo nada de eso: las más desarrolladas sociedades prehispánicas (la mexica y hasta el pasado maya antes del declive en los años 900 d.c) le pasaban más de dos hombros a los "bárbaros" "castilanes", o castellanos. ¿Podríamos entonces hablar de genocidio si lo que comprobamos al leer la historia, fue la sobrevivencia de la sociedad maya? ¿Me hablan de genocidio académicos como Yuri Balam, García Quintanilla, et al, cuando todos los días comprobamos -y comprobamos más, ahora con el Festival de la Cultura maya independiente- que la sociedad maya sobrevivió a ese terremoto del siglo XVI, y que los conquistadores fueron conquistados en varios aspectos? ¿Nos hablan de genocidio, cuando la mitad de los yucatecos es parte de la sociedad maya, y la otra de la sociedad mestiza? No comprendo la lógica que se destila cuando se hablan obviedades.




    Fuente:

    Desde la Península...y las inmediaciones de mi hamaca: NIÑERÍAS DE HOMO ACADÉMICUS: ¿DE QUÉ GENOCIDIO ME HABLAN?
    Última edición por Mexispano; 09/06/2014 a las 06:01
    Carlista Cubano dio el Víctor.

  6. #6
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    El "Genocidio Indígena" y otros mitos

    | por GUILLE da MAUS | lunes, enero 30, 2006

    Algo que falta en el panorama electoral peruano para redondear la cuota de oportunismos es que alguno de los candidatos recurra a cacareos de corte reivindicacionista como el de exigir a España reparaciones, compensaciones o disculpas por los "500 años de opresión" tal como sugirió el inefable Evo Morales, con el aplauso de toda la progresía. Siendo que en España está gobernando el socialismo, Evo no se ha atrevido a más, quizá para no perder el importante apoyo que le ofreció el gobierno de ZP (Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español) como a las dictaduras rojas de Cuba y Venezuela. Aunque el gobierno del PSOE español parece empeñado en aniquilar España (concediendo ventajas a los separatistas del Tripartito Catalán y del ETA vasco) por dárselas de vanguardistas e innovadores -palabritas mágicas en el imaginario progresista-, no está dispuesto a aceptar reclamo alguno que pueda afectar sus arcas.

    Los mitos sobre el descubrimiento y conquista de América persisten en la mente del común que vive resentida y nostálgica por un idílico pasado precolombino que dista mucho de lo que fue la realidad. En el Perú estamos traumados porque 80 españoles "solos" conquistaron un imperio de millones de habitantes, pero casi nadie considera el "detalle" de que muchas etnias indígenas se plegaron al avance español contra los incas - que estaban en guerra civil- y que, a la caída del Imperio, las élites indígenas (hatun-runas, orejones, etc...) se incorporaron al sistema colonial de dominación incluso proveyendo de mitayos a las explotaciones mineras coloniales.

    Al respecto de estos mitos encontré la entrevista a María Saavedra, profesora de Historia de América del Instituto de Humanidades Ángel Ayala, vía Minuto Digital, que echa luces sobre el redivivo indigeno-leninismo, tan de actualidad gracias a Hugo Chávez, Evo Morales y demás políticos de la extrema izquierda iberoamericana que aprovechan cualquier ocasión para atacar a España y la cultura occidental y así atraerse las simpatías de sus alicaídos y empobrecidos pueblos.

    La profesora de Historia de América señala entre otras cosas:

    ________________________

    1. La Corona española jamás tuvo como objetivo en América el genocidio. El español demostró con su conducta que no le interesaba en absoluto arrancar del continente americano a su población nativa. Aparte de que, de haber existido genocidio, no habrían quedado indígenas.

    2. España fomentó la creación de escuelas, colegios y Universidades. Recordemos la temprana fecha de fundación de la Universidad de Santo Domingo (1538), seguida muy pronto por las de Lima y México. O la de San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Bolivia, creada en 1624.

    3. Uno de los objetivos prioritarios de los Austrias fue la evangelización de los indígenas. La evangelización de América es una epopeya misionera que no se puede olvidar. No es justo que algunos quieran formular una leyenda negra. Si bien hubieron sombras, no se puede olvidar la extraordinaria obra de evangelización llevada a cabo por innumerables santos misioneros que en su gran mayoría lo dejaron todo para servir a los indígenas.

    4. Gran parte de los pueblos pasaron de formar parte del Imperio Inca al Imperio Español. La región del Kollasuyu, una de las cuatro que formaban el Tahuantinsuyu (territorio dominado por los Incas), que ahora reivindican algunos líderes indígenas como base de un futuro Estado Autónomo Aymara, no era independiente a la llegada de los españoles.

    5. Las leyes civiles favorecían en el trato a los nuevos súbditos. Durante la época de los Virreinatos el indio recibía exactamente el mismo trato que el resto de los súbditos de la Corona: es decir, un indígena americano recibía la misma consideración que un campesino de Castilla. Con una salvedad: durante años se les consideró “menores de edad” y, por tanto, menos responsables de sus acciones que los nacidos en Europa.

    6. El movimiento indigenista esté promovido por la izquierda. Los movimientos indigenistas, con toda su carga de racismo, nacen en la segunda mitad del siglo XX y son directamente promovidos por los ideólogos de orientación marxista-leninista empeñados en crear el caldo de cultivo social de la revolución marxista. La izquierda se ha aprovechado de situaciones sociales realmente injustas para mezclar conceptos y embarcar a los indígenas en batallas radicales contra el capitalismo, el neoliberalismo, España y los EEUU.

    7. Gran parte del continente americano unió su destino al de la Península Ibérica a partir de 1492. Durante tres intensas centurias se construyó la base de la comunidad iberoamericana: una lengua, una cultura, una religión.Tratar de eliminar este período de la historia es –aparte de imposible- un serio error, que crearía una brutal crisis de identidad entre los americanos.


    ________________________

    Personalmente considero que la mejor muestra de la fusión de los pueblos indígena y español está en la devoción cristiana de nuestro pueblo y en el arte virreinal que podemos encontrar a manos llenas en tantos templos y casonas no sólo en Lima sino, lo más importante de todo, en provincias. Si acaso nos deshiciéramos de los traumas inculcados en el cole respecto a nuestro pasado virreinal y lo apreciáramos como se debiera, no permitiríamos que los delincuentes sigan depredando nuestro irremplazable patrimonio artístico en el interior del país.


    Se podrá discutir si España actúo bien, mal o regular durante la colonización hispanoamericana. Lo que ya no es justificable es, a estas alturas, negar determinadas realidades. Y si no, compárese lo que hizo España y el legado cultural que dejamos, con la actuación de otras potencias colonizadoras como Inglaterra, Francia y Holanda. Por no hablar del genocidio -éste sí- que, en nombre de la Revolución Soviética, que propició Moscú a lo largo y ancho de toda la geografía de la extensa URSS, donde al margen del llamado "genocidio comunista" hubo un bestial "genocidio patriótico" como el que sufrió el pueblo ucraniano en la década de los años 30 del siglo XX a manos del sanguinario Stalin, tan querido por los Che, Pasionaria, Neruda y Alberti. Porque todos estos indígeno-leninistas como la falsaria Rigoberta Menchú, financiados y promovidos por la Cuba de Fidel Castro y la Internacional Socialista ¿qué piensan de los genocidios propiciados por las ideologías que ellos mismos promueven?



    Fuente:

    http://raton-en-la-luna.blogspot.mx/...ros-mitos.html
    Alejandro Farnesio y Montealegre dieron el Víctor.

  7. #7
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América


    El Genocidio Indígena Americano es un Mito

    Enviado por Webmaster el Sáb, 03/04/2006 - 14:46.








    Entrevistas




    "Hablar de genocidio para referirse a la actitud que los españoles adoptaron con los nativos americanos es, cuanto menos, un error de conocimiento histórico", afirma la Dra. María Saavedra, profesora de la Universidad San Pablo-CEU, España

    Entrevista de Pedro Fernández Barbadillo



    El nuevo presidente de Bolivia, Evo Morales, es el último dirigente político hispanoamericano llegado al poder que mantiene el discurso de que el descubrimiento y la conquista de América por los españoles constituyeron "un genocidio". En Venezuela, Hugo Chávez promovió el derribo de una estatua de Cristóbal Colón y en Lima se retiró la estatua de Francisco Pizarro, fundador de la ciudad. Minuto Digital ha hablado con la doctora María Saavedra, profesora de Historia de América del Instituto de Humanidades íngel Ayala CEU sobre ese genocidio


    ¿Cuál era la situación de los indios cuando llegan los españoles?, ¿vivían en una especie de paraíso?

    Hablar de genocidio para referirse a la actitud que los españoles adoptaron con los nativos americanos es, cuanto menos, un error de conocimiento histórico. Un genocidio implica la voluntad de acabar con un pueblo borrando en la medida de lo posible su rastro sobre la tierra. Y si tuviéramos que hablar en términos de intereses, esto estaría muy lejos de los objetivos de la Corona española en América. Pero es que, además, el español demostró con su conducta que no le interesaba en absoluto arrancar del continente americano a su población nativa. ¿Para qué entonces crear escuelas, colegios y muy pronto Universidades? Recordemos la temprana fecha de fundación de la Universidad de Santo Domingo (1538), seguida muy pronto por las de Lima y México. O la de San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Bolivia, creada en 1624.

    Pero la razón más importante es que la Corona impulsa la colonización americana con un objetivo prioritario: la evangelización de los indígenas. El problema está en que hay mentes que no tienen capacidad para entender algo tan aparentemente sencillo. Por supuesto que también existían intereses económicos (¿en qué proceso colonizador no los ha habido?), pero no eran ni únicos ni priorizaban sobre los religiosos.


    Gente como Felipe Quispe afirma que el imperio inca fue una época de felicidad y armonía entre sus súbditos. ¿Cómo gobernaban los incas?, ¿hubo guerras de conquista, esclavitud?

    La región del Kollasuyu, una de las cuatro que formaban el Tahuantinsuyu (territorio dominado por los Incas), que ahora reivindican algunos líderes indígenas como base de un futuro Estado Autónomo Aymara, no era independiente a la llegada de los españoles.

    Algo más de un siglo antes, a mediados del siglo XV, la expansión del Imperio iniciada por Pachacuti, había ido imponiendo un férreo control sobre los diferentes pueblos asentados en la región andina. De hecho, la conquista del señorío de los Collas, del tronco lingíístico aymara, fue uno de los logros fundamentales para la consolidación de la hegemonía cuzqueña. La ampliación del Imperio Inca se hizo, como siempre ha sucedido, a base de guerras de conquista y de imposición de las formas de vida de los vencedores. La compleja administración incaica logró tener controlado un inmenso territorio y adaptar las formas de vida de sus habitantes a las necesidades del Estado. Recordemos la utilización de los mitimaes, grupos de población que eran desplazados de su lugar originario por exclusivos motivos de utilidad estatal, con lo que esto suponía de desarraigo de las comunidades.


    Las llamadas 'religiones ancestrales' se presentan como cultos pacíficos y hasta ambientalmente sostenibles. ¿Se impuso el cristianismo sólo gracias a la fuerza de las armas o por convencimiento?

    Precisamente porque hablamos de "religiones" es imposible hacer una caracterización general de todas ellas, ya que en el mundo andino eran muchos los cultos y creencias que se practicaban antes de la llegada de los españoles. Y sobre todos ellos -sin anularlos- los Incas impusieron el culto oficial al Inti, al Sol, primera divinidad del Estado.

    El cristianismo tuvo dos etapas en su expansión. En la primera, la Biblia era acompañada por la espada. Pero tras las críticas suscitadas por eclesiásticos ante el daño que esta conducta podía hacer a las almas, a finales del siglo XVI el rey Felipe II prohibió la conquista armada como medio de difusión del Evangelio. A partir de este momento, el protagonismo evangelizador lo tendrán sobre todo los religiosos de las grandes órdenes misioneras, que, abandonando todo cuidado por su vida y su salud, penetraban en remotas regiones en busca de comunidades que no hubieran oído hablar de la Redención.


    ¿Qué trato han recibido los indios en las épocas virreinal e independiente?

    Durante la época de los Virreinatos, el indio recibía exactamente el mismo trato que el resto de los súbditos de la Corona: es decir, un indígena americano recibía la misma consideración que un campesino de Castilla. Con una salvedad: durante años se les consideró "menores de edad" y, por tanto, menos responsables de sus acciones que los nacidos en Europa. Esta situación, lejos de perjudicar al nativo, generó actitudes que, en ocasiones, pudieron pecar de paternalistas, pero que, en todo caso, favorecían en el trato a los nuevos súbditos.

    Por otra parte, uno de los grandes monumentos levantados por España en América es el ingente cuerpo legislativo creado para las Indias. Desde las primeras disposiciones de Isabel la Católica, hasta las últimas leyes redactadas por sus sucesores en el Trono (especialmente los monarcas de la dinastía Habsburgo), queda reflejada esa preocupación por el trato favorable que debía recibir el indígena. De hecho, durante años se castigaba con mayor dureza la falta cometida por un español que la del indígena, precisamente por considerar que aún no estaban preparados para asumir en plenitud las cargas derivadas de su incorporación la Corona.


    ¿A qué atribuye que el movimiento indigenista esté apoyado por la izquierda, que en su origen quería diluir las diferencias sociales y establecer la igualdad absoluta entre la personas?

    Más que apoyado, pienso que es un movimiento inventado por la izquierda. El indigenismo no tiene su huella (aunque muchos lo quieran ver así) en las malas condiciones de vida de los nativos en tiempo virreinal. No, los movimientos indigenistas, con toda su carga de racismo, nacen en la segunda mitad del siglo XX y son directamente promovidos por los ideólogos de orientación marxista-leninista empeñados en crear un caldo de cultivo social en el que prendan unas tendencias que ya no se prolongarían mucho en Europa.

    Los Estados iberoamericanos vivieron en aquellas décadas serias crisis políticas acompañadas de situaciones sociales realmente injustas y denunciables. Esta realidad fue aprovechada, repito, por grupos marxistas para promover su praxis de lucha contra el capitalismo. La 'bestia negra' eran los Estados Unidos, pero realmente estos son simplemente el blanco más cercano para aquellos intelectuales. Algunos de estos movimientos promovieron grupos guerrilleros (terroristas) que han asolado las regiones campesinas andinas y selváticas durante años, como Sendero Luminoso, responsable de casi 30.000 muertes.


    Evo Morales sostiene que él desciende de los pobladores originales de América. ¿Se puede excluir de la identidad americana a los blancos, mestizos, negros y mulatos que llevan también siglos allí o acaban de llegar?

    ¿Y a quién se refiere cuando habla de los pobladores originales de América? Porque, en último término, el primitivo habitante de América es fruto de una inmigración procedente de Asia. En sentido estricto, no existe población autóctona americana. El empleo de estos términos podría ser calificado de frivolidad, si no fuera porque están cargados de intencionalidad manipuladora y engañosa, tremendamente peligrosa cuando salen de los labios de un gobernante.

    Gran parte del continente americano unió su destino al de la Península Ibérica a partir de 1492. Y durante tres intensas centurias se construyó la base de la comunidad iberoamericana: una lengua, una cultura, una religión. Tratar de eliminar este período de la historia es -aparte de imposible- un serio error que crearía una brutal crisis de identidad entre los americanos.


    ¿Cree que hay posibilidades de que algunos Estados americanos desaparezcan o se dividan?

    Pienso que no soy yo la más indicada para hacer análisis acerca del futuro político de las repúblicas americanas. Es cierto que en todo el mundo se están cuestionando modelos políticos que llevan vigentes siglos. Nosotros lo tenemos desgraciadamente muy cerca. Las repúblicas americanas son de muy reciente creación, y su vida independiente ha sido inestable, y en muchos casos incluso turbulenta. En cualquier caso, no creo en la posibilidad próxima de crear Estados indígenas: al fin y al cabo, ¿de qué indígenas hablamos? América es desde hace siglos tierra de intercambios, de mezclas, es una encrucijada y precisamente ahí está una de las riquezas mayores del continente. Esos supuestos Estados tendrían que prescindir de una parte de su historia, y la selección de la memoria histórica supone siempre renunciar al menos a una parte de la propia identidad. No resulta difícil hablar de autonomías, pero otra cosa es encontrar la base real sobre la que construir esa autonomía y darle una forma política y social solvente.


    El entrevistador, Pedro Fernández Barbadillo es Profesor del Instituto de Humanidades íngel Ayala-CEU en la Universidad San Pablo-CEU.



    Fuente:

    El Genocidio Indígena Americano es un Mito | Panorama Católico Internacional
    Carlista Cubano dio el Víctor.

  8. #8
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    ¿HUBO GENOCIDIO EN AMÉRICA?

    Se pretende (…) sostener y propalar la hipótesis de un genocidio indígena, consumado sin más trámites por España como resultado del despliegue de su proverbial barbarie. En pocos casos como en éste, los fabricantes de leyendas negras desnudan su mala fe y su ignorancia. La magia de la cifra –típico recurso ideológico tantas veces denunciado- viene aquí a socorrerlos de un modo especial. Porque bastará decir que España acabó con millones de indígenas para que la Conquista gane la repulsa de cualquier espíritu sensible. Ni qué decir tiene si se echa mano de una de esas “palabras talismán” como represión o desaparecidos. La combinación surtirá efectos instantáneos e inconmovibles. Pruébese si no lanzar –como se lanza hoy- al mercado consumidor de fruslerías intelectuales el concepto de que la España represora produjo la desaparición de millones de naturales en un genocidio sin precedentes. La asociación con el nazismo más que subliminal será obvia y grotesca, y ya nadie quedará en condiciones de razonar más. Se habrá consumado así una nueva paradoja: en nombre del racionalismo y del antidogmatismo y con pretensiones de servirlos, se instituye dogmáticamente una mitología cuya fuerza está en la carga emocional que arrastra pero no en las razones que elude analizar. Precisamente si se analizaran razones y no lugares comunes se podría comprender lo que realmente sucedió en este terreno.

    Digámoslo esquemáticamente: España no planeó ningún genocidio.Este delito contra la humanidad como hoy se lo conoce y se lo condena, y que supone la presencia de un corpus de principios raciales, religiosos, culturales o políticos para acabar con una población, consiste en una acción sistemática y orgánica de exterminio, de la cual, por mínimos que sean, deben quedar vestigios documentales en los anales de los genocidas o de sus víctimas. Y bien; no sabemos con qué documentación española o indígena se puede contar para demostrar la existencia de un plan genocida. Y no lo sabemos, simplemente porque dichos planes no existieron nunca.

    No valdrá replicar que este tipo de acciones inicuas deliberadamente no quedan registradas, por razones obvias, porque no necesariamente ha sido así. Conocemos, por ejemplo, las directivas sarmientinas, los consejos mitristas o las sugerencias rivadavianas* para acabar con el elemento criollo e indígena, “incapaz del progreso y de la ilustración”, como entonces se atrevieron a decir. Conocemos también las teorías y las preceptivas soviéticas para borrar de la faz de la tierra a los pueblos por ella sojuzgados, y las distintas iniciativas malthussianas del mundo moderno. Y vemos en la actualidad, no sin asombro, cómo los sedicentes defensores del campesinado y de los indígenas producen sangrías inauditas entre pueblos indefensos, sea en Centroamérica o en Brasil, sin que oculten sus propósitos depredadores. Tampoco los ocultan los norteamericanos, capaces de borrar del mapa a poblaciones enteras, tras una supuesta campaña antiterrorista. Pero no hemos hallado nunca una línea oficial o privada de los protagonistas de la Conquista Española, justificando, avalando, planificando u organizando el genocidio de las tribus americanas. Se encontrarán muertes y guerras, batallas y derrumbes demográficos, combates de todo tipo, pero ni esto puede ser llamado genocidio, ni la causa bélica fue la causa principal del descenso de la población indígena.

    Si toda guerra –sin considerar la justicia o la injusticia de la causa- fuese considerada un genocidio, deberíamos convenir en dos cosas. En modificar el diccionario primero, y en hacer extensivo el odioso calificativo a todos los pueblos de la tierra. Incluyendo –y entre los lugares de privilegio- a los mismos pueblos indígenas, cuyas guerras intestinas están llenas de deportaciones criminales, de cacerías humanas, de sacrificios horrendos y de abundantes experiencias caníbales.



    Fuente: Hispanidad y leyendas negras de Antonio Caponnetto.


    * Se refiere a Sarmiento, Mitre y Rivadavia, tres presidentes argentinos que llevaron a cabo o propusieron el exterminio de buena parte de la población criolla.





    __________________________






    Fuente:

    https://www.facebook.com/77125717629...type=1&theater

  9. #9
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    menciona las Leyes Nuevas pero no completa lo que sucio con ellas, no menciona el fracaso que tuvo su aplicación (con la muerte incluida de un Virrey legitimo), no por nada el problema siguio hasta la polemica de Vallalodolid

  10. #10
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    10 razones que desmontan el genocidio indio en la conquista de América


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    0 Etiquetas Genocidio Indígenas Leyenda negra siglo XVI

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    El famoso genocidio indio o indígena en América. Auténtico ariete con el que los antihispánicos y leyenderos tratan de sojuzgar y fustigar al pobre pueblo hispanoamericano con mentiras e invenciones de todo tipo de pelaje con el objetivo de arrancarle su identidad hispánica y renegar de su historia. Dichas mentiras y falsedades se basan principalmente en obras de ciencia ficción como la fatídica “Brevísima” de Bartolomé de las Casas, la “Apología” de Guillermo de Orange, “Don Carlos” de Verdi y el cine de Hollywood.


    ¿Qué es un genocidio?

    Pero entremos en detalles. Antes de empezar a rebatir barbaridades vamos a definir qué significa la palabra “genocidio”. Término utilizado a diestro y siniestro y sin ningún miramiento en la actualidad. Pues según la Real Academia de la lengua española, el término “genocidio” significa:

    “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”.

    En esta definición conviene remarcar el significado de la palabra “sistemática”:

    “Que sigue o se ajusta a un sistema”.

    Y por si alguien sigue sin poder entenderlo “sistema” tiene dos acepciones aprobadas por la RAE:

    “1. m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí.

    2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto”

    Para hacerlo mucho más sencillo lo vamos a unir todo para que la definición de “genocidio” quede aún más clara:

    “Un genocidio es el exterminio o eliminación de un grupo humano utilizando un sistema racional con reglas ordenadas, es decir, un sistema ejecutado con una intencionalidad de exterminio por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”.

    Pues bien, ciñéndonos a la documentación existente y a verdades históricas comprobables, no a cuentos de ciencia ficción o a la imaginación de algún iluminado, vamos a detallar las razones, motivos y pruebas que indican que tal genocidio nunca existió durante la soberanía española en territorio americano. No hay nada inventado ni sujeto a interpretación, son hechos reales como la vida misma, como realmente ocurrió.







    1 – No hubo un plan sistemático preconcebido de genocidio indígena


    No hay ningún documento ni de la época ni posterior que pruebe que hubo un plan de exterminio y genocidio indio creado, desarrollado o ejecutado por personas que se encontrasen en el Nuevo Mundo. Ni siquiera unas manifestaciones fiables y de personas ponderadas, no como nuestro amigo Bartolomé. Las manifestaciones que se recogen en muchas crónicas sí hablan de maltratos, abusos y casos puntuales de violencia, pero jamás de una matanza per sé, por motivos raciales o religiosos. De hecho, las únicas matanzas sistemáticas que se producían en las Indias eran los sacrificios rituales de las religiones precolombinas y que fueron inmediatamente prohibidos por los conquistadores españoles. Además las expediciones que forjaron la conquista del continente y el sometimiento de la autoridad indígena no tenía ningún tipo de orden relativa a matar, asesinar o exterminar poblaciones, exactamente al contrario, las órdenes mandaban establecer buenas relaciones con los nativos y comerciar con ellos si era posible. Lo más parecido era darles permiso para combatir y reducir o pacificar a las tropas nativas que no aceptasen la soberanía real y la nueva religión.



    2 – La corona española protegió legislativamente a los indígenas

    Desde los primeros años de la conquista de América la corona castellana estuvo muy preocupada por el buen trato al nativo. En esos tiempos la reina de Castilla Isabel I ordenó a los españoles destacados en el Nuevo Mundo que tratasen con corrección a los nativos y respetasen sus modos de vida y costumbres. En el codicilio de su testamento lo dice bien claro que los indígenas no pueden ser esclavizados ni maltratados, obligaba a dar un trato justo y digno calificándolos de súbditos castellanos con los mismos derechos y deberes que los demás. Posteriormente Fernando el Católico promovió las Leyes de Burgos de 1512 en las que se detallaba ya con formato legal el trato que debía de proporcionarse a los nativos. Más tarde, en 1542 el rey Carlos I de España emitió una inmensa jurisdicción para la regulación legal de las Indias y dentro de ellas se definía bien claro el trato a todos los niveles que debía de dispensarse con los nativos. No creo que la corona española sea tan cínica de emitir leyes para proteger a los indios y por detrás los esté liquidando y si lo hubiera hecho así habría quedado constancia de tales órdenes.

    Y alguien dirá, claro, se hacían esas leyes porque existían los maltratos y los abusos y ya por eso no sirven esas leyes porque no se obedecían, y efectivamente, le daré la razón pero que ese alguien me cuente qué ley ha sido respetada y cumplida por el 100% de la población afectada por esa ley, a ver. Desde ese punto de vista todas las leyes democráticas actuales no tendrían validez en tanto en cuanto hay miles de personas en las cárceles por transgredirlas. Y así no funcionan las cosas. La existencia de una ley define a la sociedad y al estado que las promulga y en este caso ese estado, la corona castellana, era benefactora de los nativos.



    3 – La iglesia española protegió activamente a los indígenas

    Si bien al principio de la conquista hubo un serio debate teológico entre distintas facciones de la iglesia católica sobre si el indio era o no era un ser digno de tener alma, pronto se resolvió dicho dilema mediante la bula Sublimis Deus del papa Pablo III de 1537 dejando bien claro que los indios americanos eran seres humanos con alma aunque “no estén en la fe de Jesucristo”. Por ello, ya desde esos primeros difíciles años los misioneros de las distintas órdenes religiosos se emplearon con ardor en la evangelización y cuidado de los nativos. Personajes como Antón de Montesino con su famoso sermón de adviento de 1511 en el que dio la primera voz de alarma sobre el maltrato a los nativos. Cuidado: maltrato, no genocidio. Bartolomé de las Casas luchó, a su manera tan exagerada, por mejorar la vida de los nativos, lo cual es muy loable, no así sus mentiras y exageraciones para lograrlo. Muchos más religiosos lucharon por los nativos como Toribio de Benavente o José de Acosta o Fray Bernardino de Sahagún que recopilaron lenguas nativas en magníficas obras para que no se perdiesen, o Juan de Zumárraga y Hernando de Luque que fueron portadores del cargo de Protector de Indios, institución creada para proteger a los nativos jurídicamente y que pudiesen disfrutar de los mismos derechos que aquellos que sabían leer o ya conocían las leyes de la corona.



    4 – El genocidio indio habría sido económicamente contraproducente

    Quiero pensar que nadie que desee montar un negocio o una empresa sea del tipo que sea desea que se les mueran los trabajadores. Esto supone un problema. Tendrá que buscar a otros que los sustituyan y eso supondrá gastar tiempo, energía y dinero en las nuevas contrataciones. ¿Entonces por qué motivo los encomenderos españoles desearían ejecutar un genocidio indio con sus propios empleados? Creo esto se responde solo. Que en las minas de oro y plata americanas se trabajaba de forma inhumana, sí, que muchos morían de enfermedades laborales, sí, que los horarios eran brutales y provocaban la debilidad del trabajador, completamente de acuerdo. Pero si investigamos las condiciones en que se trabajaban en minas de metales de la propia Castilla, de Alemania, de China o de Africa probablemente serían mucho peores que las minas americanas. Pero volvemos a lo mismo, se produjeron abusos e inhumanas situaciones, pero nunca un genocidio indio orquestado de eliminación nativa. Así eran las cosas en aquella época y eso ocasionaba muertes y miseria. De hecho, tras la mala experiencia en las Antillas en las que la población taína cayó casi hasta su desaparición provocó que en el continente americano (no en las islas) se conservasen formas de explotación laboral prehispánicas, ya que si éstas habían funcionado bien en la época anterior de la conquista ¿por que no lo iban a hacer con los españoles incluso introduciendo mejoras? Son los casos de la mita y el yanaconazgo inca.








    5 – Las epidemias de viruela como agente de mortalidad


    El verdadero agente que provocó esas tristes muertes y en número tan brutal fue el de las epidemias. Los europeos a su llegada al Nuevo Mundo portaron con ellos las bacterias y virus que no se conocían en América y dichos gérmenes camparon sin problemas por los extensos territorios americanos. Voy a detallar epidemias registradas a lo largo del siglo XVI:



    Enfermedad Fechas Porcentaje de mortandad
    ¿gripe? 14941514 20%
    viruela 15191528 35%
    sarampión 15311534 25%
    tifus 15451546 20%
    peste neumónica 1545-1546 15%
    sarampión 15571563 20%
    viruela 15761591 20%
    sarampión 1576-1591 12%
    tifus 1576-1591 15%
    sarampión 15951597 8%
    sarampión 16111614 8%
    tifus 16301633 10%


    Como podemos ver en esta tabla extraída de la Wikipedia las epidemias diezmaron a la población y no solo eso, sino que estas epidemias tan graves provocaban que los campos no pudieran ser cultivados y cosechados y con ello una de las epidemias más graves: el hambre y la desnutrición que hasta varios años después no quedaría normalizado.



    6 – Caída de la natalidad

    Evidentemente la llegada de los españoles a América supuso para los nativos drásticos cambios en su forma de vida. Sobre todo al principio en las islas Antillanas se les obligó a adaptarse a la forma de vida ocidental, con sus horarios de trabajo, sus nuevas técnicas y, lo peor, el abandono de sus costumbres y patrones sociales. Fueron sacados de sus pequeños poblados de bohíos, de sus huertas de autoconsumo, de sus frutas y su pescado y se tuvieron que ir a vivir a las cercanías de las minas y de las ciudades de españoles. No estaban preparados para un cambio tran brusco y sucumbieron, muchos de ellos cayeron en profunda depresión y eso afectó en el caso de las mujeres a sus ganas de vivir y de procrear. Se pudieron observar muchos casos de abortos voluntarios e involuntarios y esto impidió que las generaciones taínas pudiesen restituirse y si no crecer por lo menos mantener un mínimo poblacional. Algo parecido ocurrió en el propio continente, si bien las autoridades españoles trataron de no provocar tanta tensión y crearon los pueblos de indios en los que a pesar de estar bajo soberanía castellana y vigilancia eclesiástica pudieron proseguir con sus costumbres y forma de vida más o menos igual que antes.



    7 – El mestizaje como factor de cambio étnico

    No se puede decir que el mestizaje fuera un factor importante en la caída demográfica india pero sí ayudó a que elementos nativos en vez de ayudar a levantar la raza nativa procreasen mestizos y conformasen un nuevo grupo étnico de gran importancia en América.



    8 – Alianzas de pueblos indígenas con españoles

    Otra prueba del “no-genocidio indio” son las numerosas alianzas que se produjeron durante la conquista entre pueblos nativos y los españoles. ¿En qué cabeza cabe que si alguien está exterminando a tu pueblo te alíes con él? Es absolutamente contraproducente. Incluso al terminar las luchas de la conquista esos pueblos nativos aliados recibieron premios y privilegios por su fidelidad al rey español y pudieron vivir en sus pueblos de indios con libertad y manteniendo sus costumbres y usos. Tan solo tuvieron que aceptar las leyes castellanas basadas en el derecho romano y la vigilancia de los representantes religiosos para mantener la ortodoxia cristiana. Ortodoxia que, por otra parte, aceptaron y asumieron gran parte de los pueblos nativos. De hecho, hoy por hoy, la región de la tierra que más fieles católicos tiene es América.



    9 – Población española insuficiente

    La población española emigrada desde España a América durante la primera mitad del siglo XVI, época de la conquista y del consecuente genodicidio, no pasó de las 50000 personas. Teniendo en cuenta que en esa cifra habrá mujeres y niños digamos que pasaron unos 40000 varones en edad adulta. Los historiadores más moderados calculan que en esos años la población nativa era de unos 30 millones de personas, eso significa que para la ejecución del maléfico genocidio indio cada español tenía que buscar, capturar y ejecutar a 750 nativos. Y además de eso tenía que buscarse el sustento, construir su casa, alimentar a su familia, colaborar en la creación de la nueva sociedad hispanoamericana, etc, etc. Es decir, eran superhombres, si no no se entiende que fueran capaces de realizar tamañas barbaridades.



    10 – Caciques indígenas colaboracionistas

    Ya hemos hablado en este artículo sobre los Pueblos de Indios. Institución creada por la corona española para allí agrupar a los indios en sus propias tierras, de las que eran propietarios, y que pudieran vivir bajo sus usos y costumbres. Cada pueblo tenía su propio cacique o jefe que trabajaba de acuerdo con las autoridades españoles y bajo soberanía del rey de España. ¿Cómo iban los caciques a ser colaboracionistas con unos extranjeros recién llegados que estaban asesinando a sus compañeros de raza? No tendría sentido alguno, probablemente se levantarían y lucharían contra los asesinos, pero no lo hicieron.



    Conclusión

    Por estas razones y otras muchas que son de menor importancia concluímos que el tan manoseado y victimizado genocidio indio no existió. Es una simple artimañana de los antihispanos de diversas orientaciones políticas para enfrentar y romper la unidad de la Hispanidad.

    De todas maneras es bueno aclarar que sí existió un genocidio indio, bueno, existieron dos: el ejecutado por los norteamericanos contra las tribus indias de ese subcontinente actual, es decir, en los territorios de Estados Unidos y Canadá. Y el otro a partir de las indepedendencias sudamericanas en las que las tribus indias perdieron los privilegios concedidos por la corona española y bajo el gobierno de los liberal-masónicos fueron exterminados para liberar sus tierras y pasarlas a manos de los criollos. Ahí también hubo un genocidio con intencionalidad tanto racial como económica. Y ya hablaremos de él.





    __________________________

    Fuente:

    Genocidio indio en la conquista de América: 10 razones que lo desmontan
    Pious dio el Víctor.

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    ALIADOS DE ESPAÑA, LOS TLAXCALTECAS

    por Gran Jinete

    O anqui ye oncan Tlaxcallan Ayahue
    chalchiuh tetzitlaca cuicatoque
    in huehuetitlan Ayahue
    xochin poyon poyon ayahue
    Xicontecatl tecuhtli in Tizatlacatzin
    in Camaxochitzin cuicatica in mellelquiza.
    Allá en Tlaxcala
    con rodelas de cobre incrustadas de jades,
    cantaron y tocaron junto a los tambores:
    delicia, delicia de flores:
    Xicontecatl, señor de Tizatlan
    Camaxochitzin con canto y música se deleitan.
    Tecayehuatzin de Huexotzingo.
    Muy pronto se conmemora el 495º aniversario de la caída de México-Tenochtitlan (con sus lloros y hurras correspondientes). La audacia, la pericia política de Hernán Cortés y sus hombres pasaría a la historia, aunque a sus descendientes no les fuese mejor que a su ancestro extremeño en sus momentos finales, que la pobreza y los problemas economicos fueron siempre una constante en sus vidas. El apoyo decisivo en la historia de la conformación de la Nueva España se debe a un gesto por parte de unas gentes que se asomaban en la faldas de la Matlacueye, un poder independiente de la Excan Tlatohloyan (Triple Alianza), me refiero a casi todos los dominios de lo que es hoy el actual estado de Tlaxcala.
    Mural de Desiderio Hernández Xochitiotzin en el Palacio de Gobierno de Tlaxcala.
    Gracias a ellos Hernán Cortés puede reponer sus fuerzas despues del desastre de la Noche Triste y las continuas escaramuzas y batallas que le siguieron. Ahí fue donde se construyeron las bases de los Bergantines para asediar la capital a través del lago de Texcoco. Ahí fue la base para iniciar su campaña para cercar los dominios centrales de Tenochtitlan. Ahí estuvo la primera diócesis de la Nueva España.
    El territorio de Tlaxcala en el tiempo inmediato a la llegada de los españoles era un tanto diverso (es el periodo conocido en la historiografía mexicana como posclásico, no hablaré del periodo clásico y los 11 señores de Cacaxtla en Tlaxcala, no es el espacio temporal que presento), ya que hay tres idiomas que convivían en aquella época: el náhuatl, el otomí y el pinome, muestra de todos las migraciones y diversos pueblos que han estado en ese territorio.
    El náhuatl tiene origen en las migraciones más tardias posiblemente procedentes del norte y es la lengua de los señorios que conforman los 4 altepetl conocidos (Ocotelulco, Tizatlán, Tepeticpac y Quiahuiztlan), más tarde serían el nombre de las cabeceras de la Provincia de Tlaxcala durante el Virreinato. El otomí tiene origen en poblaciones de agricultores y de migraciones de Teotihuacan muy tempranas, pero también de entradas tardias como los de Xaltocan que venían huyendo de los tepanecas, el poder anterior a la Triple Alianza, pues sus dominios fueron tomados por Cuauhtitlan, un señorío tributario de estos. El Pinome es de migraciones procedentes del sur del actual Puebla y de Veracruz, algunos también que huían del control mexica. La conformación de la población de Tlaxcala es el resultado de migraciones y cambios de poder a lo largo de los siglos, varias poblaciones e influencia culturales de su tiempo, lo más lejano es que el Hombre de Clovis piso alguna vez esos territorios. Migraciones e influencia teotihuacana, tolteca, los olmeca-xicalanca,zacateuhcas y chichimecas, añadiendo el componente europeo y africano siglos más tarde.


    Revista Arqueología Mexicana 139 Mayo-Junio 2016 mostrando los asentamientos formados por nahuas y otomies, los pinomes estaban dispersos entre ambas poblaciones, arriba a la izquierda fragmento del Lienzo de Tepeticpac,muestra el asentamiento de los teochichimecas en Tlaxcala.
    Los ancestros de los señores tlaxcaltecas que apoyaron a Cortés fueron anteriormente conocidos como los teochichimecas (chichimecas divinos) seguramente procedentes del norte fueron en busca de una tierra y se asientan primero en los llanos de Poyauhtlan en el actual estado de México, donde se instalaron temporalmente. Debido a conflictos con sus vecinos y a la dureza del terreno se ven de nuevo obligados a emigrar. Bajo el amparo de su dios Camaxtli y el mando de Culhuatecuhtli ( en otras versiones tiene otros nombre, Xiuhquetzalzin) llegan al valle poblano-tlaxcalteca y fundan el primer señorío Tepeticpac, expulsando a los pobladores y dominadores de la región conocidos como Olmecas-Xicalancas y los zacateuhcas. La fecha de la fundación aún no esta establecida dada la falta de radiación de carbono 14, tomando los diferentes datos de los historiadores está entre 1208 y 1348. Conforme pasa el tiempo se desprenden los otros señorios como es Ocotelulco fundado por Teyohualminqui hermano de Culhuatecuhtli, Quiahuiztlan que es fundado por Mixquitl un guerrero distinguido en las guerras contra los huexotzincas en el siglo XV y Tizatlán que es fundado por gente venida de Tepeticpac, su fundador Xocayamanachan.
    La forma de gobierno es debatida, le han dado diversos nombres: confederación, república, gobierno colectivo, incluso nombres en náhuatl como huey altepetl dado que los soberanos de los diversos señorios se juntaban para debatir las cuestiones de máxima importancia (la ocasión de recibir a los españoles fue una de estas). Al no tener una figura central en el gobierno como el caso el cazontzin con los purepechas o los huey tlatoani de los mexicas (salvo para las cuestiones militares) se le han dado todos esos nombres. Los tlaxcaltecas estuvieron en guerras periodicas con sus vecinos huexotzincas, ocasionalmente con los cholultecas, pero la prueba mayor para ellos fueron los mexicas. Desde el reinado de Izcoatl quien hace la guerra a sus antiguos señores los tepanecas de Azcapotzalco y mediante alianzas con los señores de Texcoco y Tlacopan, establecen la Triple Alianza así inician una escalada de expansión militar por casi toda Mesoamérica, cerca de 400 pueblos dentro de 38 altepetls estaban sujetos a la llegada de los españoles salvo unos cuantos. En Occidente estaba el Imperio Purépecha, en el sur los señorios de Yopitzinco, en la costa del pacífico los mixtecos de Tututepec, al norte los chichimecas y los huastecos independientes, al este la Liga de Mayapan y en el centro los señorios tlaxcaltecas.


    Un mapa con los limites aproximados de los dominio de la Triple Alianza, los mexicas van dominando el espacio mediante la acción militar, la política de alianzas hasta en ocasiones repoblaciones con gente de los alrededores y de Tenochititlan misma. Los rebeldes a su dominio eran severamente castigados. Teotitlán fue tributario de los mexicas pero se le dió cierta autonomía debido a las continuas rebeliones.
    Dado que a mediados del siglos XV hay reportes de una temporada de sequía ne el centro y sur de México, los señores de la Triple Alianza pactan con Tlaxcala, Huexotzinco y Cholula lo que se llaman las Guerras Floridas que son combates rituales en donde los prisioneros son capturados para ser llevados al sacrificio para apaciguar a los dioses, así regenerando la tierra.
    Los tlaxcaltecas fueron completamente rodeados con el paso del tiempo poco a poco su esplendor se fue acabando, dando paso a la austeridad. Vivieron en estado de continuo sitio y les era cada vez más dificil comerciar dado que las rutas del golfo que era donde habitualmente comerciaban se les fueron cerrando. Así tuvieron escasez de productos como la sal y el algodon muy utiles para la industria alimentaria, el vestido o para la guerra pues ambos materiales servían para hacer la armaduras para protección, teniendo que recurrir a sustitutos como el maguey o el tequexquite ambos en abundancia en la región.La obsidiana para sus armas la obtenían de una región llamada actualemente el Paredón en la actual Hidalgo,lugar muy conocido por tener cantidades impresionantes de este material ya que los mexicas lo obtenían de lugares más comunes como la sierra de las navajas.
    Para 1519 la situación era de enemistad entre tlaxcaltecas y mexicas era patente,aunque las señales que anunciaban un evento importante se manifestaban, desde años antes varias “islas que se mueven” estaban llegando, traían consigo hombres, ciervos sin cuernos y perros muy feroces, con armas duras, filosas y desconocidas en ese entonces. Las señales del ocaso de los dioses se aproximaban pues iban a ser sustituidos por un nuevo dios.

    Otro fragmento de los murales de Xochitiotzin,corresponde el regreso de Quetzalcoatl. En la mitología de ellos Camaxtli y Chilmalma procrean y dan como hijo a la tan famosa “serpiente emplumada”. Ahí se encuentran otros dioses como Tlaloc y Xochiquetzal, la señora de las flores. En las parte superior izquierda se puede apreciar los diferentes vaticinios y señales de la llegada.
    Tras el Descubrimiento, la expedición de Francisco Hernández de Córdoba ya había explorado costas del Golfo y entrado en la península de Yucatán, pero la falta de hombres y naves,además del encuentro con los indigenas mayas del lugar, hizo que regresasen a Cuba, con la expedición de Juan de Grijalva había descubierto el Río que lleva su nombre aunque también se retiró por las mismas causas que el primero. Después llegaría Cortés desobedeciendo las ordenes de Diego Velázquez (las ordenes finales eran exploración y no conquista), sin permiso con 11 naves y más de 300 gentes llegar a las costas del Golfo, fundando Veracruz en el proceso. Cortés entra por los limites de Tabasco por el Río conocido como Grijalva y se enfrenta a los mayas-chontales derrotandolos (de las pocas batallas, si no es la única de su momento donde no llevan aliados salvo los cargadores tainos de las islas antillanas) . Ahí en una negociación de paz es donde el señor Taabscoob además de cargadores y provisiones, le da 20 mujeres,de las cuales Marina es integrante se volvería traductora y amante de Cortés. Ahí fundan la villa de Santa María de la Victoria, además de que se oficia la primera misa en territorio de lo que ahora es México, siendo oficiada por Fray Bartolome de Olmedo. De ahí se embarcan a Tenochtitlan, pero pasan antes por Cempoala donde el famoso “Cacique Gordo” le cuenta a Cortés de las penurias y vejaciones a las que son objeto por parte de los mexicas. Cortés manda decirle que no mande más tributos a los tenochcas, detener a la guarnición y gobernantes mexicas que estuviesen ahí a lo cual hicieron. El cacique gordo le ofrece un contingente de soldados para avanzar a Tenochtitlan, aunque los castellanos les preguntan que ruta tomar ya que al parecer los mexicas tiene el dominio de todo el valle, estos le contestan que atraviesen por Tlaxcala. Los españoles van llegando hasta allá y mandan mensajeros hacia Tlaxcala. En aquel entonces lose señores de Tlaxcala debatían si dejban entrar a los extraños o los combaten. El señor de Ocotelulco Maxixcatzin era partidario de dejarlos pasar e incluso hacer alianza con ellos, por el contrario el señor de Tizatlan Xicohténcatl (apodado el viejo ya que uno de sus “tantos” hijos, Xicohténcatl Axayacatzin y el capitán general (yaotequihua) de los ejercitos que combatieron a Cortés y sus aliados) debía procurar la prudencia y no confiar en aquellos extraños. Por tanto prevalece la opción de no dejarles pasar (inicialmente) y salen a combatir a los extraños.

    Pintura titulada: “El Senado de Tlaxcala” hecha en 1875 por el pintor mexicano Rodrigo Gutierréz. En una forma una tanto europeizada sobre los debates que hacían los diferentes señorios y altepetls de Tlaxcala, la propuesta de Maxixcatzin choca contra la de Xicohténcatl Axayacatzin.
    Los tlaxcaltecas mandan de nuevo mensaje a los castellanos , diciendo que no les dejan el paso, Cortés de todas formas decide pasar por el territorio y comienza la confrontación el 2 de Septiembre de 1519 Xicohténcatl Axayacatzin forma un ejercito con los otomies del lugar y gente de los altepetl vecinos. Se enfrentan a Cortés y sus aliados en Tecoac, pero los tlaxcaltecas son derrotados, aunque el recurso principal para poder ganarse a los indigenas se perdió ahí. En un principio a los españoles los tuvieron por dioses, pero al ver que mataron a la yegua de Pedro Moron e hiriesen a este además del envio de comida y provisiones (a quienes Cortés les mandó amputar las narices, orejas y amarrar manos a los mensajeros, pues creyeron que eran espias), era para desmitificar el carácter divino de los recien llegados dado que la posición de Maxixcatzin y los soberanos de aliarse con ellos se hacia más fuerte.En el segundo combate en las laderas de Teocatzingo de nuevo se enfrentaron pero esta vez Xicohténcatl tenía menos efectivos, pues las gentes de Ocotelulco al mando de Chichimecatecuhtli se negaron a luchar en sus filas. En la última lucha de los tlaxcaltecas contra los castellanos y sus aliados se hizo por la noche pero cada vez las fuerzas comanadadas por Xicohténcatl eran cada vez menores, propiciando por ello la derrota de nuevo. Tanto las fuerzas de Cortés como los tlaxcaltecas están muy agotados, el primero oculta sutilmente sus bajas para aparentar la superioridad y la propuesta de Maxixcatzin cada vez más tiene seguidores.
    Un acontecimiento decisivo hace presencia, una comitiva de mensajeros mexicas llega a Cortés dando obsequios como piezas de oro, provisiones y ropas además muestras de felicitación por haber derrotado a los tlaxcaltecas, sus enemigos, incluso hablan de una alianza para poder derrotarlos. Xicohténcatl se entera de esto y manda llamar a los señores para negociar la paz antes de que los mexicas logren aliarse con los castellanos. Es entonces cuando los señores deciden ir al encuentro de Cortés y se encuentran el 20 de Septiembre de 1519. Los españoles se alojan en el palacio de Xicohténcatl en Tizatlan, los castellanos les exhortan al igual que los señores de Cempoala y con otros que dejasen de adorar a sus idolos,sus sacrificios, que aceptasen la soberanía del Rey. Los tlaxcaltecas les ofrecen provisiones,comida, ropas, alrededor de 100 mujeres y le cuentan sobre sus planes y que tienen la intención de convocar a toda la gente disponible para asaltar Tenochtitlan además de convencer a los Huexotzincas de unirseles. Los mismos señores tenían intenciones de dirigir la vanguardia, pero Cortés en vista de ser prudente y precavido solo dice que vaya una fracción del ejército tlaxcalteca, ya que en fondo y por la intrigas de Maxixcatzin quien el advierte que la fracción comandada por Xicohténcatl Axayacatzin desconfía de los señores castellanos quienes a pesar de la paz pactada todavía tenían intenciones de querer asesinarlos.

    Otro fragmento del mural de Desiderio Hernández xochitiotzin mostrando a los señores tlaxcaltecas con Hernán Cortés y sus aliados de Cempoala.Las leyendas dicen que Xicohténcatl el Viejo dado que estaba casi ciego le pide a Hernán Cortés que se acerque para poder apreciar su rostro.
    Cortés siempre ordenó que la fracción del ejército tlaxcalteca marchase separada de los de Cempoala y de los castellanos en vista de cualquier eventualidad inesperada. Llegaron Cholula donde se efectuó la conocida matanza y en la que los mercaderes tlaxcaltecas se hiciesen con recursos como la sal y el algodón que tanto hacían falta en la región. Moctezuma II duda en mandar gente para combatirlos y decide mejor dejarlos pasar hasta que estos llegan a Tenochtitlan. Moctezuma decide salir al encuentro de cortés y los aloja a estos en el palacio de Axayacatl. Pasado el tiempo llega la expedición de Panfilo de Narváez para someter a Cortés a juicio por su desobediencia a Diego Velázquez. Cortés deja al mando a Pedro de Alvarado en Tenochtitlan y se apresta al combate contra Narváez a quien derrota y encarcela. Alvarado como sabemos tal vez por temor, tal vez por horrorizarse de los sacrificios, tal vez por consejo de los aliados decide efectuar la matanza en el Templo Mayor dejando casi sin cabeza y sin elites a los mexicas. A su regreso Cortés decide apresar a Moctezuma y lo obliga a apaciguar al pueblo que esta descontento, no tendremos certeza de cual será la versión correcta si fue asesinado por los españoles o fue muerto por su propio pueblo.Los castellanos y sus aliados estuvieron sitiados en el palacio de Axayacatl hasta que decidieron formar el plan de usar puentes moviles a través de las calzada de Tlacopan (hoy Tacuba) por la cual escaparían. Tras la muerte de Moctezuma se escoge a Cuitlahuac como nuevo tlatoani, quien decide por aplicar una politica hostil a los castellanos y sus aliados, decide emboscarlos usando las calzadas y la canoas en el lago.
    Ahí se produce la Batalla de la Noche Triste donde los mexicas deciden asesinar a casi todos excepto a unos cuantos (para el sacrificio), ahí muere un hijo de Moctezuma, pues este le había pedido que cuidara a sus hijos a su muerte, cosa que hicieron, como sabemos actualmente los descendientes de Moctezuma ostentan el Condado de Miravalle en España. Cortés pierde la mitad de sus fuerzas la mitad de los caballos, los tlaxcaltecas pierden casi todo el ejército (ostentado entre 1000-6000 hombres). Casi todo el oro y cosas conseguidas se perdió en aquella batalla poniendo en jaque su empresa. Los españoles y aliados estuvieron continuamente seguidos, hostigados por los mexicas y los tributarios leales. Hasta la Batalla de Otumba es donde logran acabar con una sección de la vanguardia mexica,dando un momento de aliento a las ya fuerzas diezmadas de Cortés.

    Lámina del Lienzo de Tlaxcala que representa a la Batalla de Otumba. Los tlaxcaltecas en el siglo XVI registraron todas las batallas correspondientes a la caída de Tenochtitlan y la conquista de otros lugares como prueba al Rey Felipe II, fue hecho gracias al consejo del Virrey Luis de Velasco para que los tlaxcaltecas pudieran conservar los privilegios ante el Rey Felipe II.
    Cortés y sus fuerzas logran llegar a los dominios de Tlaxcala donde son recibidos por los señores tlaxcaltecas, más son recibidos con cierta hostilidad por la fracción de Xicohténcatl Axayacatzin. Cuitlahuac había mandado mensajes a los dominios independientes de los mexicas pidiendo la alianza para combatir a los castellanos,lo hizo a los mixtecos, a los purepechas y a los tlaxcaltecas. La voz de Xicohténcatl Axayacatzin se había minimizado pues los señores al ver que su ejército estaba derrotado inmediatamente juntaron gente para combatir a los mexicas, las propuestas de paz y alianza se desecharon. Lo mismo hicieron los mixtecos y los purepechas. Los castellanos inmediatamente pusieron manos a la obra, primeramente llegó otra expedición castellana a las costas desde Cuba y se unió a Cortés para comenzar a cercar a Tenochtitlan. Se comenzaron a construir en Atempan las bases para los bergantines para cercar la ciudad por el mar mientras se cercaban las calzadas por tierra.
    Mientras en Tenochtitlan y sus alrededores comienza una epidemia de viruela la cual comienza a diezmar la población, entre los muertos se encuentra Cuitlahuac, quien fuese tlatoani y señor de Iztapalapa. Los pocos nobles que quedan escogen a Cuauhtémoc, Señor de Tlatelolco quien era sobrino de Moctezuma e hijo de un tlatoani anterior Ahuizotl. Del lado tlaxcalteca Maxixcatzin quien había apoyado a los castellanos y su alianza con ellos había muerto de viruela, su hijo llamado ahora Lorenzo Maxixcatzin sería armado caballero a la usanza española en un acto hecho por Cortés quien tenía un afecto por este primero. Cortés va iniciando su campaña para tomar Tenochtitlan, conforme va pasando el tiempo varios de los señores de la cuenca de México se van uniendo a los españoles como Texcoco, Culhuacán, Mixquic, Coyoacán, Huexotla, Xochimilco, Chalco, Tizayuca, Chimalhuacán quienes o eran independientes o fueron sometidos por los mexicas o eran parte de la Triple Alianza como Texcoco quien alimentado por una crisis sucesoría interna derivado de que cuando capturan a Moctezuma,capturan también a Cacama señor de Texcoco, Cortés da el apoyo a Ixtlilxochitl para que ocupase el lugar de señor de Texcoco o sometido como fue el caso de Tlacopan. El asedio a Tenochtitlan comienza el 26 de Mayo todas las tropas aliadas a Cortés incluyendo a los tlaxcaltecas dan batalla a los mexicas y los pocos aliados que tenían ya, dando fin a los dominios de México Tenochtitlan el 13 de Agosto de 1521. En el asedio se distinguen varios capitanes tlaxcaltecas, pero Xicohténcatl Axayacatzin muere debido a que intenta desertar de las fuerzas y dado que Cortés había decretado penas contra las deserciones es capturado, juzgado y sentenciado a la horca.

    Fragmento del mural de Xochitiotzin, mostrando la caída de México-Tenochtitlan.
    Los tlaxcaltecas incluso despues de la conquista de Tenochtitlan llegarían a acompañar a los españoles a la conquistas de Occidente, Bajío, la Gran Chichimeca, Centroamérica llegando a lugares como Nuevo México, Texas, Nicaragua y Honduras en los siglos posteriores ayudando a la repoblación o fundando pueblos y barrios. Si bien no son los primeros aliados de los españoles (los señorios de Cempoala, que eran tributarios de los mexicas se unieron primero), son los más conocidos.




    Aliados de España, los tlaxcaltecas | Soul Guerrilla
    Última edición por ReynoDeGranada; 31/08/2016 a las 17:36
    Mexispano y Pious dieron el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
    𝕽𝖆𝖒𝖎𝖗𝖔 𝕷𝖊𝖉𝖊𝖘𝖒𝖆 𝕽𝖆𝖒𝖔𝖘

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    Leyenda negra: “La esclavitud la trajeron los españoles”





    La esclavitud existe desde siempre en muy distintas y variadas formas. El hombre siempre ha explotado al hombre, le ha vencido en guerras y para obtener más beneficio lo ha vendido como esclavo a otros o lo ha tomado para trabajos forzados o lo ha regalado como premio. Ha sido una constante en la historia de la humanidad y actualmente, tristemente, sigue existiendo en forma de trata de blancas o de trabajo forzado, sobre todo infantil.

    Centrándonos en el continente americano para muchos de los amantes de la leyenda negra antiespañola la esclavitud la llevaron a América los malditos españoles, sedientos de riquezas y con la avaricia brotándoles de los ojos. Para ellos fueron los españoles los que importaron tan desagradable e infame práctica. Pues bien, como en casi todos los argumentos de esta infausta leyenda, no es cierto, es más, es absolutamente falso que la esclavitud fuera importada y establecida en el “paraíso” indígena preexistente.

    La esclavitud ya existía en la América prehispánica, era muy habitual y también tenía grandes variantes según la civilización o región. En las crónicas de los primeros descubridores y conquistadores se habla de este tema y se exponen cientos de ejemplos:

    Colón nos cuenta en su diario que en las islas Antillas los indígenas caribe atacaban al resto de tribus y tras vencerlas se comían a los hombres, pues la carne de las mujeres y los niños no se les hacía tan sabrosa. A las mujeres las esclavizaban y las usaban como objeto de placer. A los niños los castraban, engordaban y cuando crecían se los comían sin ninguna contemplación.

    – El regalo de esclavos era algo muy común. Por ejemplo en el Darién, Vasco Núñez de Balboa recibió del señor de Comofre setenta esclavos como regalo. El cacique Pocorosa también le regaló, al pasar por sus tierras, otro grupo de esclavos.

    – En su viaje de México a Honduras, Hernán Cortés, se topó con un pueblo llamado Oculan o Acalan. Ahí, el conquistador, conoció a varios mercaderes muy ricos cuyo comercio era el de la esclavitud. Igualmente a Cortés los indígenes mayas de Tabasco le regalaron veinte esclavas entre las que figuraba la, más tarde, célebre Doña Marina (o Malinche).

    – En el reino de Anáhuac, e igualmente en Texcoco hubo leyes que regulaban la esclavitud. Los ladrones eran condenados a ella cuando robaban por primera vez. Si reincidían, sin más, se les condenaba a muerte.

    – En la mixteca a los deudores insolventes se les convertía en esclavos.

    – En Tlaxcala, en la muerte de los señores, se acostumbraba a arrojar a la hoguera a varios de sus esclavos, junto con el cadáver del fallecido. Igualmente se castigaba con la esclavitud al hombre libre que fecundaba a una esclava.

    – La inmolación de esclavos en las ceremonias religiosas y en los funerales de sus amos era un hecho frecuente.


    Y así podríamos seguir contando cientos de ejemplos de esclavitud generalizada en la América Prehispánica. Otra mentira de la leyenda negra que es rebatida y pisoteada.



    __________________________

    Fuente:

    Leyenda negra: "La esclavitud la trajeron los españoles" - Historia del Nuevo Mundo
    Hyeronimus y ReynoDeGranada dieron el Víctor.

  13. #13
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    La esclavitud fue una más de las instituciones sociales vigentes que llegó a América con los europeos, y no una que haya sido especialmente concebida para la Conquista. Ya en el Código de Hammurabi hay referencias a esta, casi dos mil años antes de Cristo. Y sorprendentemente (para hoy) a la llegada de los conquistadores, muchos pueblos indios también practicaban la esclavitud. Pero la verdadera reacción hispana a la esclavitud de los indios se entregó un 12 de octubre: en 1504, en su lecho de muerte, la reina Isabel la Católica daba su mandato eterno: “Ordeno, pido, imploro piedad para mis nuevos súbditos, los indios”. Esa fue la idea rectora que desarrolló la legislación indiana.

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    martes, 20 de septiembre de 2016

    Los españoles no exterminaron a los taínos


    por Nydia González



    Recientemente hice una mini-investigación sobre los indios taínos en nuestra isla, y contrario a lo que la historia ha querido infundir y a lo que se ha pensado durante mucho tiempo, que los indios fueron exterminados por los españoles, expertos en la materia, se han encargado de contradecir este antecedente histórico.

    Hay estudiosos que afirman la exterminación indígena y declaran que la desaparición de los taínos coincide con el poco legado que tenemos de ellos en nuestros días, en comparación con las otras razas que componen al puertorriqueño, como la africana y la española.

    Sin embargo, Juan Manuel Delgado Colón, profesor del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, explicó en una entrevista para la prensa del Colegio de Mayagüez, en un debate sobre el tema El legado indígena en Puerto Rico, que “Desde el punto de vista de la cultura, yo puedo asegurarles que, de las tres raíces, la más que aportó a nuestra formación fue la indígena por una razón obvia y sencilla: porque es la cultura madre…” y las madres son las que enseñan a sus hijos.

    El estudio mitocondrial realizado por el catedrático del departamento de biología de la UPR de Mayagüez, Juan Carlos Martínez Cruzado, en el cual se identificaron 61% de puertorriqueños con origen indígena por vía materna, lo que confirma lo señalado por el profesor Delgado Colón. Aun así, no se puede descartar que nuestros indios taínos fueron los que más sintieron el desastre de la conquista.

    Ratificando la teoría anterior, el arqueólogo Miguel Rodríguez López, comenta en una entrevista a Noticel, sobre La herencia taína lucha en la sangre contra el olvido, que específicamente los colonos españoles se casaban con las indias por el escaso grupo femenino español en la isla o con las cacicas de alguna comunidad para poder tener más control de ese grupo. De esta manera, se reafirma una de las ideas, que los indios no desaparecieron, sino que se mezclaron biológicamente.

    Otro dato importante que encontré fue que “en muchos documentos oficiales que se enviaban a España se decía que no había indígenas con el propósito de que se aprobara el envío de más esclavos” (Taínos en pie de guerra). De manera, que esta otra teoría, indica que los españoles modificaban los documentos enviados a España, para su conveniencia.

    Otra de las hipótesis que defienden la presencia indígena es que los grupos de los taínos que quedaban en la isla decidieron huir y esconderse en las montañas del centro de nuestro país. Para quien esté interesado, una de las novelas del tema taíno más intrigantes que he leído, Los dos indios¸ del doctor caborojeño, Ramón Emeterio Betances, se relaciona a este tema, coqueteando también con la suposición. En el documental llamado El taíno vive, realizado por el fotoperiodista Rafael Urrutia, se entrevistan a arqueólogos, historiadores, antropólogos, descendientes de indios, entre otros, en la cual se reafirma que muchos de los españoles no llegaron a las áreas remotas montañosas del centro de la isla donde muchos de estos indígenas posiblemente se refugiaron huyendo de los colonos españoles.

    De modo, que sí, los indios habían desaparecido, pero solo ante los ojos del español (Delgado Colón). Confirmando este dato, el antropólogo Marc Vía junto con el doctor Juan Martínez Cruzado, hicieron una investigación espacial del mestizaje en Puerto Rico, llamada Análisis del Mestizaje en Puerto Rico, que reveló que la proyección taína se concentra en el área centro-norte y sur-oeste de la isla.

    Así que, acercándose el día del descubrimiento de Puerto Rico a enaltecer la figura del indio que ha estado subyugada en nuestra cultura y a aprender más de nuestra isla, de nuestro pasado y de nuestras raíces.


    ¡Que viva Puerto Rico!



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    Los españoles no exterminaron a los taínos | El Nuevo DÃ*a

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    LA CAÍDA DEMOGRÁFICA O EL SUPUESTO HOLOCAUSTO INDÍGENA:

    Con la conquista española de América desde luego que hubo muertes en las décadas de enfrentamientos, guerras, luchas, alianzas y ofensivas como también las hubo en otros sitios, y con otros protagonistas, y no cabe aquí, en este argumento, desmentir que los españoles invadieran un territorio. Los españoles utilizaban la diplomacia, en la forma de alianzas con una serie de tribus, enemistadas con otras, para enfrentarse a ellas, amén de la estrategia.

    Exactamente lo mismo hicieron los Incas, o los Méxicas, por ejemplo, donde los pueblos conquistados por estos eran muchos, y los odiaban a muerte, y hoy en día, todos se sienten de corazón azteca, pero antes, en aquella época, las cosas no eran de esa manera, ellos hicieron exactamente lo mismo para la construcción de sus añorados imperios. Y como dato a tener en cuenta, del que la Leyenda Negra, desde luego, no habla, es la anécdota de Hernán Cortés a su llegada a la costa con apenas medio millar de hombres, y unas tres o cuatro decenas de caballos, y es que las gentes nativas, les animaban a su paso para atacar y apoderarse de la capital del Imperio, Tenochtitlán, y destruir a los tan odiados Mexicas, y para esto, contó con la inconmensurable ayuda de un enorme ejército no de españoles, si no de no españoles, concretamente por Totonacas, Cempoalenses y Tlaxaltecas, una realidad que seguramente, no es demasiado conocida, y es que el Imperio Azteca fue destruido por sus propios aztecas, esa es la realidad, y no otra, nadie les obligó a punta de lanza a nada.

    En el mismo sentido, hay que recordar lo que los escritores más contemporáneos que se aferran a las fuentes clásicas silencian también, como por ejemplo la matanza de más de diecisiete millones de indios en América del Norte por los anglosajones en un intento de limpieza étnica y cultural sin precedentes, diecisiete millones, una cifra admitida por los gobiernos, y exactamente igual pasó en Australia con la población aborigen, y son cifras reconocidas y admitidas de forma documentada, no así el supuesto holocausto del que se habla en la Leyenda Negra española, donde no se encontrará ningún tipo de documento que indique ni por asomo, la imperiosa necesidad de exterminio étnico indígena para efectuar una limpieza del mismo tipo, ninguno, por mucho que se quiera buscar, y en la lengua u origen que se pretenda, a no ser los escandalosos relatos provenientes de las fuentes de la Leyenda negra.

    Se habla del exterminio masivo de los indígenas americanos a mano de los españoles pero eso no se sostiene entre otras cosa porque no les convenía. Cuál era la razón?, pues muy sencilla, y es que los indígenas, eran considerados españoles de derecho, y, por lo tanto, tenían que pagar sus impuestos a la Corona, y al carecer de dinero, lo hacían con trabajo, durante determinado tiempo al año, ¿a quién le interesaba desprenderse de mano de obra gratuita?...tal crueldad, no pudo ser la causa de la catástrofe demográfica que asoló la población nativa, dada la escasez de población española en la zona, y existen estudios científicos que demuestran que la verdadera razón, no es otra que las enfermedades que los europeos llevaron consigo al Continente, tales como la tuberculosis, gripe, tifus, escarlatina, la peste, la viruela…enfermedades para las que los indígenas no tenían defensas en sus cuerpos, y así lo demuestran varios estudios llevados a cabo por determinadas Universidades americanas en enterramientos masivos pertenecientes a indígenas jóvenes y en apariencia bien alimentados sin mostrar evidencia de maltrato corporal de ningún tipo.






    __________________________

    Fuente:


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  16. #16
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    Sobre la población de América en la época de Colón

    ¿Cuál es el verdadero pueblo original de América?

    Es como si una consigna venida del imperialismo yanqui dijera: "Así como para nosotros el único indio que vale es el indio muerto, para ustedes lo único valioso es: que todos sean o se declaren indios".

    10 de marzo de 2017

    ALBERTO BUELA





    Es sabido que hoy día uno de los temas y asuntos más aprovechados políticamente por el progresismo, tanto de izquierda como liberal, es el del indigenismo.

    No existe prácticamente ningún gobernante –nacional o provincial– de nuestra América que no cante loas al mundo precolombino, a los indios, a los autóctonos, a los mal llamados pueblos originarios. Porque el pueblo original de América es el criollo: somos nosotros “ni tan españoles ni tan indios” como gustaba decir Bolivar. Somos el tertius genus,como son los cristianos para san Pablo, ni tan judíos ni tan paganos.

    Ni que decir para los militantes políticos y los intelectuales del pensamiento único, el tema está comprado en bloque. Es como si una consigna venida del imperialismo yanqui dijera: “Así como para nosotros el único indio que vale es el indio muerto, para ustedes lo único valioso es: que todos sean o se declaren indios”.

    Para apoyar este principio de dominación política y cultural nos han vendido, y nuestra intelligensia ha comprado, la teoría del multiculturalismo que hace pedazos la poca unidad que hemos logrado al cabo de 500 años de existencia. Esta teoría ruin se expresa en el apotegma: la minorías tienen derechos por el solo hecho de ser minorías, tenga o no algún valor lo suyo.

    Y así como es políticamente correcto criticar a los fumadores y a los cazadores de ciervos, por el contrario, es políticamente incorrecto criticar a cualquiera de las mil variantes del indigenismo americano.

    De acá se desprende la primera mentira mayúscula: la matanza de indios que realizaron los españoles fue de 120 millones según Escarrá Malavé, presidente de la comisión de relaciones exteriores del Congreso de Venezuela, de 70 millones según el sociólogo brasileño Darcy Ribeiro, y así siguen los números más inverosímiles. Pero estas cifras son solo suposiciones artificiosas teñidas por el odio a España y lo español producto de la “leyenda negra” creada por las oficinas políticas de Holanda e Inglaterra.

    El filósofo e historiador mejicano José Vasconcelos, nada hispanista, hace constar en su Breve historia de México queno había más de seis millones de indios en todo el norte de América, tesis que años después convalidarían las investigaciones del antropólogo W. Denevan. Mientras que don Ángel Rosemblat, profesor de historia de América colonial, y nada sospechoso de pro hispanismo, estimó para toda América una población, a la llegada de Colón, de trece millones y medio. La que disminuyó en gran parte, no por las matanzas, que ciertamente las hubo, sobre todo en los primeros treinta años de la conquista, sino por las epidemias que los españoles trajeron: gripe, viruela, sífilis, etc.

    Angel Rosemblat nació en Polonia en 1902 en el seno de una familia judía y llegó a Buenos Aires a los seis años, realizó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, se perfeccionó en Europa y en 1946 se afincó en Venezuela, contratado por ese gran pensador venezolano que fue Mariano Picón Salas, habiendo fallecido ahí en 1984.

    Por mi parte, tuve ocasión, allá por 1968, de asistir a varias de sus clases magistrales en la Universidad de Buenos Aires.

    El trabajo que acá publicamos pertenece al libro que le dio mayor fama internacional, La población de América en 1492, editado por el Fondo de Cultura Económica en 1945 y que ha tenido múltiples reediciones. En este trabajo Rosemblat estudió el proceso demográfico de América desde la llegada de los europeos, para lo cual utilizó un original método “invertido cronológicamente”, es decir, fue desde nuestros días –donde contamos con datos más o menos ciertos– hasta 1492, donde la incertidumbre es mayor. Pasó así de los datos comprobables desde 1940, 1825, 1650, 1570, 1492 hasta los datos menos ciertos o verosímiles.

    Este trabajo eximio que don Ángel realizó en 1945 y sobre el que siguió trabajando hasta las ediciones mejicanas de 1964, es de una erudición apabullante que hoy no se encuentra, y da al traste con la inmensa cantidad de trabajos posteriores, que ni por asomo se aproximan en rigor metodológico ni en el manejo de las fuentes al suyo. Un signo más de la decadencia de nuestro tiempo.


    LA POBLACION AMERICANA EN 1492

    Angel Rosemblat


    Hemos seguido paso a paso el movimiento de la población indígena de América retrocediendo desde la actualidad hasta 1570. Estamos, pues, en condiciones de plantearnos el problema final: la población que tenía el continente a la llegada de Colón. De más está decir que la fecha de 1492 tiene sólo un valor convencional. Significa, en términos generales, el momento en que se produce el contacto entre el mundo americano y la civilización europea. Ya hemos visto que ese contacto se produjo por etapas y que en 1570 una gran parte del continente, apenas descubierta, seguía sometida a sus propias leyes demográficas.

    Las apreciaciones de los contemporáneos y de los autores coloniales, que juegan muchas veces con los millones, están falseadas fundamentalmente en varios sentidos:

    1º Cuando Fray Toribio de Benavente o Motolinia dice que en Méjico los padres franciscanos bautizaron, de 1521 a 1536, cerca de cinco millones de indios (según Pedro Fernández de Quirós, en 1609, 16 millones; según Fray Buenaventura Salinas, en 1631, más de 18 millones; según Juan Díez de la Calle, en 1657, 43 millones) trata indudablemente de exaltar la obra evangelizadora de la Orden.

    2º Cuando Hernán Cortés, en carta a Carlos V, describe una lucha contra más de 149.000 tlascaltecas "que cubrían toda la tierra" (el número tiene apariencias de precisión), trata sin duda de destacar el valor temerario de los 400 soldados que le acompañan y su maestría de capitán.

    3º Cuando el historiador mejicano Clavigero cree verosimil que hayan acudido seis millones de indios a las fiestas de inauguración del templo de la ciudad de Méjico en 1486 se deja llevar, sin duda, por la tendencia, bastante general, a engrandecer el pasado indígena.

    4º Cuando Fray Juan de Zumárraga, en 1531, dice que sólo en la ciudad de Méjico sacrificaban a los ídolos más de 20.000 víctimas al año, o Fray Juan de Torquemada dice que en todo el país inmolaban 72.244 víctimas por año, cifra que otros hacen ascender a 100.000, se hacen expresión del horror que produjo a los españoles esta manifestación del culto azteca y tratan, sin duda, de justificar la destrucción de los templos y la conquista misma.

    5º Finalmente, cuando el P. Las Casas afirma que los conquistadores de Méjico exterminaron más de cuatro millones de indios en los doce años que siguieron a la entrada de Cortés, no hace indudablemente una afirmación de tipo estadístico, sino que maneja las cifras con espíritu de hombre de partido, como defensor apasionado de la causa de los indios y detractor del poder civil y militar.

    Podrían agregarse otras causas de deformación, entre ellas la siguiente, anotada ya por Clavigero: el afán universal de agrandar las cosas nuevas que se describen. Al encontrarse con el Nuevo Mundo, el descubridor y el conquistador tuvieron una primera visión de deslumbramiento. Toda visión global, sobre todo del número de habitantes o de casas de una ciudad, el cómputo de una muchedumbre o de un ejército, se expresa siempre hiperbólicamente, como puede comprobarse con la experiencia cotidiana.

    Esas cifras tienen sin duda un valor histórico, aunque no, desde luego, un valor estadístico. ¿Hay acaso cifras de otro género? Evidentemente sí. Cuando se aparta uno de las polémicas político–religiosa, debidas a veces a rivalidades entre órdenes, a conflictos entre el poder eclesiástico y el temporal o a rencillas y rivalidades entre los mismos capitanes y gobernadores, se encuentran abundantes elementos que se prestan para un cálculo aproxima*do: empadronamientos parciales, repartimientos de indios realizados al día siguiente de la conquista, ya veces también la magnitud de los ejércitos. Con ayuda de estos elementos, tomando en cuenta el desarrollo histórico y analizando los medios de vida de las poblaciones precolombinas y los restos de sus culturas, hemos elaborado el cuadro que damos a continuación:


    POBLACION DE AMERICA HACIA 1492


    Norteamérica (norte del Río Grande) 1.000.000

    Méjico, América Central y Antillas …. 5.600.000

    Méjico .......................................... 4.500.000

    Haití y Santo Domingo (La Española) .. 100.000

    Cuba ................................................ 80.000

    Puerto Rico ....................................... 50.000

    Jamaica ............................................ 40.000

    Antillas Menores y Bahamas .............. 30.000

    América Centrav............................... 800.000

    111. América del Sur ......................... 6.785.000

    Colombia ......................................... 850.000

    Venezuela ....................................... 350.000

    Guayanas ........................................ 100.000

    Ecuador .......................................... 500.000

    Perú ................................... ......... 2.000.000

    Bolivia ............................... ......... 800.000

    Paraguay ..................................... 280.000

    Argentina ........................... ......... 300.000

    Uruguay.............................. ......... 5.000

    Brasil. ................................ ......... 1.000.000

    Chile .............................................. 600.000

    Población total en 1492 ................ 13.385.000



    Esta cantidad de casi trece millones y medio de habitantes, con un margen de error que en conjunto no creemos mayor del20 por ciento. Está de acuerdo con el conocimiento del grado cultural que había alcanzado el continente en 1492.

    La densidad de población depende, en efecto, no sólo del medio, sino también de la estructura económica y social. En el estudio de todos los pueblos se ha observado, como es natural, cierto paralelismo entre densidad de población y nivel cultural. Se da particularmente un gran centro de población allí donde cristaliza una gran formación política bajo formas agrícolas de existencia. Tal fue, en América, el caso de las civilizaciones azteca, maya, chibcha e incaica. En ellas alcanzó su apogeo la agricultura precolombina y se congregaron densos núcleos de población. El maíz (América se ha llamado la "civilización del maíz) era la base de la alimentación y se cosechaba en algunas partes dos veces al año. La zona agrícola abarcaba toda la región alta del Occidente americano, especialmente la meseta, desde Arizona hasta Chile. Pero ni siquiera el maíz era general; el cultivo se reducía, en gran parte de esa zona, a plantas tuberosas como la patata y la mandioca, a granos como la quinua ("el trigo de la puna"), a legumbres como los frijoles o las calabazas. La irrigación, el abono artificial y el empleo de instrumentos agrícolas, de madera o piedra, eran excepcionales. Las crónicas mejicanas han conserva*do el recuerdo de horribles períodos de hambre anteriores a la llegada de Cortés.

    Pero si las grandes culturas llegaron a la etapa agrícola, y en el Perú se llegó a domesticar la llama y la alpaca, la mayor parte del continente vivía de la caza, de la pesca y de la recolección. Los pueblos cazadores necesitan extensas praderas y no crean por sí solos grandes centros urbanos, que resultan de la convergencia de los resortes políticos, el comercio y la producción industrial. Se han analizado admirablemente los medios de vida de la América precolombina. Las regiones polares y subtropicales llegan muy pronto a un grado de superpoblación. Los pueblos que se alimentan de la caza y de la pesca están obligados a cierto nomadismo intermitente. La selva no ha albergado nunca grandes poblaciones, por la gran mortalidad, las condiciones climatográficas difíciles, la lucha con insectos y fieras y la escasez de plantas alimenticias. Contra lo que se cree, los recursos alimenticios de la selva son tan limitados –dice Sapper– que el viajero que no vaya bien provisto se morirá seguramente de hambre. Es paradójico –dice por su parte Humboldt*, pero en la zona tórrida, "donde una mano benéfica parece haber derramado el germen de la abundancia, el hombre indolente y flemático se encuentra periódicamente falto de alimentos" Aun hoy las expediciones científicas que llegan a regiones inexploradas se encuentran con poblaciones poco numerosas que se han creado, a través de una lucha secular con los elementos, un pequeño oasis habitable.

    Fuera de la zona agrícola, que se escalonaba en una estrecha franja a lo largo de los Andes (en la región atlántica sólo hubo islotes, seguramente puntos de expansión), el continente era en 1492 una inmensa selva o una estepa. Ya hemos visto que Kroeber, que aplica exclusivamente el criterio de la densidad de población de las áreas culturales, sin detenerse en los datos históricos, calcula para toda América una población de 8.400.000 habitantes. Por nuestra parte hemos llegado a casi trece millones y medio.

    Según nuestros cálculos, desde 1492 hasta 1570 se ha producido una disminución de 2.557.850 indios, balance negativo del primer período de contacto del blanco y del indio en toda amplitud del continente. ¿A qué se debe que se haya hablado de la extinción de decenas de millones de indios? Sería pueril explicarlo simplemente por la fabricación deliberada de una leyenda negra. Por una parte se ha creído en una grandeza legendaria de América; por otra se ha generalizado a todo el continente el proceso de extinción cumplido en las Antillas y se han tomado los hechos aislados –en el proceso que hemos llamado periférico– como índice de una evolución general.

    Analicemos, pues, con alguna detención, el proceso que condujo a la desaparición del indio antillano.

    Vamos a considerar dos cuestiones:

    1º¿Cómo se explican los millones de indios atribuidos a esas islas cuando nosotros apenas encontramos un total de 300.000 indios?

    2º ¿Cómo se explica la extinción vertiginosa del indio antillano? Veámoslo en La Española, el primer ensayo de colonización americana. Es un hecho comprobado repetidas veces que los primeros viajeros que se

    han puesto en contacto con un país exótico han exagerado considerablemen*te su población, en muchos casos hasta decuplicarla. Es lo que pasó con Groenlandia, con Tahití y las islas Sandwich, con Marruecos y el África Occidental. Es lo que pasó también con las Antillas. El navegante, propenso

    . siempre a descubrir grandezas, calcula la población total por las gentes que sus barcos atraen a la costa o generaliza a todo el país la densidad de población del punto hospitalario donde desembarca.

    La Española fue por unos años el Dorado americano. Colón, sugestionado por su propio descubrimiento, o calculando sus frases con frialdad de propagandista, había visto en ella un puerto hondo "para cuantas naos hay en la Cristiandad", un río en el que cabían "cuantos navíos hay en España", y hasta montañas "que no las hay más altas en el mundo" . La Española era el Ofir de las Sagradas Escrituras. Pero la realidad fue algo distinta. El segundo viaje de Colón –17 naves, 1.500 hombres– debía iniciar la gran empresa colonizadora. Años después quedaban más que recuerdos fatídicos: por las ruinas de la Isabela, la primera colonia, vagaban, según la leyenda, los espectros blasfemantes de los que habían muerto de hambre. El Nuevo Mundo no era aún capaz de alimentar a 1.500 europeos. Hubo que expedir urgentemente barcos a España en busca de víveres. Hubo que desistir de expediciones iniciadas, por miedo a morir de hambre en el trayecto.

    Sin embargo, la isla, fuera de las cordilleras casi inaccesibles, de las depresiones áridas y de los bosques espinosos, era de una fertilidad extraor*dinaria, "un verdadero Paraíso arahuaco", como dice Sven Loven en– su estudio de la agricultura de los taínos. Los indios vivían fundamentalmen*te de los productos del suelo y cultivaban de manera intensiva la yuca o mandioca, la batata, el aje, el maíz, los frijoles o porotos, la yautía, el lerén, etcétera. Tenía, además, gran riqueza de árboles frutales, silvestres y de huerta. Pero el único instrumento agrícola era la coa, una especie de azada de madera: "unos palos tostados que usan por azada", según la definición del P. Las Casas. La base de la alimentación era el pan de yuca, el famoso cazabe antillano. La cultura taína, que dominaba en la isla, una rama de la cultura arahuaca del continente, se encontraba aún en la edad de piedra y no había alcanzado un grado avanzado de agregación social, la única base para la existencia de poblaciones densas. La isla estaba' dividida en una serie de cacicatos independientes (cinco al menos, "los cinco reinos" del P. Las Casas) y no presentaba más que pequeñas aldeas de bohíos y caneyes. Una población de 100.000 habitantes nos parece lo máximo que podía haber sustentado la isla en 1494, cuando se inició el choque con el blanco, y es también lo máximo que permiten suponer los 60.000 habitantes con que contaba, según parece, en 1508 y los 30.000 de 1514.

    La fama de la isla, como expresión de la riqueza de las Indias, debió difundirse rápidamente por España. No fue ajeno a ello, sin duda, la necesidad de alentar la empresa colonizadora y de neutralizar los primeros fracasos. Rápidamente surgieron villas y ciudades: en 1502 había tres pueblos; en tres o cuatro años se fundaron quince, "con mucha gente de vezinos, tratantes e trabajadores de minas y granjerías" . Las ilusiones crearon una grandeza ficticia que pronto se desmoronó. Cuando se percibió el fracaso de la explotación minera, y el Dorado se desplazó hacia tierra firme, sobre todo hacia Méjico y el Perú, los colonos empezaron a emigrar. Sólo quedó el recuerdo de una grandeza; mejor dicho, de la ilusión de una grandeza.

    Colón había creído luchar con 100.000 indios en la Vega Real, había creído que la isla era tan grande como Portugal, aunque con el doble de población, y que con los indios había "para hinchar a Castilla y a Portugal, y a Aragón, ya Italia, a Sicilia, e las islas de Portugal y de Aragón, y las Canarias". ¿Qué tenía de extraño que Las Casas, que había visto 25.000 ríos riquísimos de oro sólo en la Vega de Maguá, hubiera visto también tres o cuatro millones de indios en la isla?

    Con todo cómo se reduce esos 100.000 indios de La Española a 60.000 en 1508, a 30.000 en 1514, incluyendo en este número los introducidos de otras islas y de Tierra Firme, ya unos 500 escasos en 1570, para desaparecer lentamente en los siglos siguientes, absorbidos en la población blanca y negra? El proceso, al mismo ritmo, se repite en Cuba, Puerto Rico y Jamaica, y luego, con un siglo de intervalo, en las Antillas Menores y Bahamas, colonizadas por franceses, ingleses, daneses y holandeses.

    Siempre que se ha puesto en contacto una raza conquistadora con un pueblo aborigen, ese contacto, aunque haya sido pacífico, se ha producido a expensas del pueblo conquistado:" su población ha decrecido necesariamen*te, al menos en la primera etapa. Este hecho ha sido estudiado entre los pueblos coloniales de Africa y Asia, y sobre todo en las islas de Oceanía. El mismo proceso se ha registrado aun en la conquista de un pueblo de cultura superior: la Grecia antigua, sometida al Imperio Romano. Es el "clash of peoples" de los ingleses, choque entre pueblos, tantas veces mortal. Aun en los casos en que el conquistador, por propia necesidad, ha puesto todos sus esfuerzos para estimular el crecimiento demográfico de la colonia, la pobla*ción ha descendido día a día, en forma incontenible. Se ha llegado a hablar de "una atmósfera pestilencial" creada por la raza vencedora, de pueblos destinados por la naturaleza a la extinción como una especie de vegetación inferior, y hasta se ha pensado en una acción oculta de carácter misterioso . y no ha faltado quien sostuviera la necesidad de apresurar portadas los medios el proceso para que "sobre las ruinas de los pueblos desaparecidos se pueda desarrollar la vida superior de razas mejor dotadas".

    Pero la extinción del indio antillano no tiene nada de misterioso ni de oculto.

    Un siglo antes de la llegada de Colón los taínos de La Española y de Puerto Rico se encontraban en una fase expansiva: colonizaron el este de Cuba, superponiéndose a la cultura, más primitiva, de los siboneyes. Les detuvo el avance de otro pueblo, el caribe, que en 1492 había conquistado ya gran parte de las Antillas Menores y había invadido el extremo oriental de Puerto Rico, llegando a hacer incursiones, según parece, hasta la costa de Haití. Por un lado, "los indios cobardes y fuera de razón" de Colón frente a la "gente sin miedo". Expresión clara de este proceso era la coexistencia en algunas islas de dos lenguas, una lengua de las mujeres, de origen arahuaco, otra de los guerreros, de la familia caribe, manifestación lingüística de un sistema de conquista bastante general en el mundo primitivo: exterminio de los hombres y apropiación de las mujeres. La llegada del blanco vino a interrumpir la expansión caribe y a inaugurar un período nuevo .

    Resumamos ahora brevemente los hechos externos de la extinción del indio haitiano. El primer contacto entre Colón y "los indios cobardes" fue pacífico. Pero al volver en su segundo viaje, con instrucción expresa de que tratara a los indios "muy bien y amorosamente", encontró las ruinas del pequeño fortín que había dejado, y muertos los 40 hombres de la guarnición. A principios de 1494, fundada la Isabela, comenzaron las expediciones a la "gran Vega", el Dorado haitiano. Las ansiadas riquezas seguían ocultas. Colón inició una activa campaña contra los indios, que duró casi un año, con el empleo de armas de fuego, caballos, perros de caza. Los indios se sometieron. Pero cuando se les impusieron tributos de oro y de algodón, o el servicio personal en minas y granjerías, talaron los campos y huyeron al monte. Era imprescindible llevar oro a España, pagar las primera expedicio*nes, apaciguar a los colonos descontentos y desmentir a los que se habían fugado a la Península pregonando la pobreza de las decantadas Indias. Esta misión debía recaer sobre los indios. Prosiguió la campaña (la caza del indio) hasta lo más intrincado de los bosques. Se les esclavizó, se les marcó a fuego en la frente, como a los negros (la prohibición de herrar a los indios es del13 de enero de 1532), Y aun se inició el envío de cargamentos de indios esclavos para ser vendidos en la Península, hasta que lo prohibió la reina Isabel . Los primeros años transcurrieron en luchas contra los indios y disensiones entre los españoles. Hasta 1500 la empresa era un fracaso. Símbolo de ese fracaso, Colón volvió a España con grillos en las manos y cargado de cadenas.

    Las instrucciones de 1501 y de 1503 a Ovando, y la Real Cédula del 20 de diciembre de 1503, especificaban la libertad del indio, pero también el derecho de compelerlo, mediante salario, para el trabajo en las minas o en los edificios, y para la labranza y la granjería. En ese compeler está el destino de la población indígena, porque el indio rehuía el trabajo, y su rebeldía era ya motivo de justa guerra, y por lo tanto de esclavitud. Las instrucciones de 1503 establecían, además, que debía juntárseles "para ser doctrinados,· como personas libres que son, y no como siervos" Desde 1502 surgieron ciudades y comenzó la explotación intensiva. A cada colono se le concedió una cantidad de indios, a veces cincuenta, a veces cientos (a los oficiales del Rey mucho más). Los indios repartidos trabajaban a la fuerza en la construcción de edificios, en la agricultura, en las minas. Era preciso alternar la vigilancia del trabajo con cruentas expediciones punitivas y con la caza constante de indios. La Reina Isabel murió en 1504. En el codicilo de su testamento suplicaba al Rey, y encargaba y mandaba a su hija la Princesa, y al Príncipe, su yerno, que procuraran atraer e instruir a los indios en la fe católica y mandaran "que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido lo remedien" . En 1508 quedaban, según parece, unos 60.000 indios.

    Como los indios no alcanzaban para las necesidades de la colonia, se empezaron a traer indios caribes, los temidos antropófagos de las Lucayas y de Tierra Firme, que la legislación autorizaba a capturar y vender como esclavos, y aun indios pacíficos de las islas no colonizadas todavía. Pero las cantidades fueron sin duda reducidas . En 1509, al llegar Diego Colón con su nueva corte de favoritos, se hicieron otros repartos de los indios de La Española. Entonces comenzó en favor de los indios la violenta campaña de los dominicos, que culminó con el apostolado vehemente y fanático de Las Casas .

    Fray Antonio de Montesinos dió carácter público a la protesta dominica. En 1511 predicó en una iglesia de Santo Domingo, con violenta elocuencia, contra los abusos de los colonos y contra la encomienda como atentado a la naturaleza libre del indio . Diego Colón le acusó ante los superiores de su Orden, que se solidarizaron con el predicador. Se desencadenó una violenta hostilidad entre dominicos y el poder temporal. Los franciscanos se pronun*ciaron contra la orden rival. Los dominicos llegaron a negar los sacramentos s los que tenían indios encomendados. La lucha se enconó. El provincial dominico de España reprendió a sus hermanos de La Española y les anunció que en la corte se había pensado expulsarlos de la isla. Fray Antonio fue a España y se presentó ante Fernando el Católico. El rey convocó una Junta de letrados, que promulgó, el 27 de diciembre de 1512, las famosas Leyes de Burgos, el primer código que reglamenta la situación del indio. Las Leyes proclamaron la libertad del indio, pero sancionaron la encomienda como forma obligatoria, aunque paternal, de trabajo asalariado Entonces se produjo en La Española el repartimiento de Alburquerque.

    El repartimiento de los indios hecho por Rodrigo de Alburquerque en 1514 muestra el proceso de la extinción indígena en una fase aguda. El dinamismo demográfico de La Española estaba ya roto. Hay repartimientos de 40 y 50 indios en que consta expresamente que no hay ni un solo niño; sobre un total de 22.336 hombres y mujeres de servicios, no había con seguridad más de 3.000 niños, a juzgar por los datos parciales (hemos contado 1515, pero no siempre consta el número). Hay aún otro factor de desequilibrio: había más hombres que mujeres, contra lo que se podía esperar después de un período de guerra (en la Concepción, por ejemplo, contamos 1.072 hombres por 880 mujeres). Consta que 60 encomenderos estaban casados con cacicas. ¿ Y el resto de los varios miles de españoles que poblaban la isla? Se sabe que muchos de ellos vivían con mujeres indígenas, y de la época de Roldán y de Bobadilla hay testimonios de que muchos hasta tenían un harén de indias. La escasez de niños está relacionada indudablemente con la escasez de mujeres, y los cronistas dicen que el indio ponía además trabas a la procrea*ción. Es indudable que en 15141a población indígena de La Española –unas 30.000 almas– estaba a un paso de la extinción. Pocos años después casi no quedaban indios, y casi tampoco quedaban colonos, ahuyentados por la miseria.

    El repartimiento Alburquerque, con su cohorte de favoritismos, injusticias y venalidades, desencadenó la lucha entre dominicos y el poder temporal. Las Casas había llegado a La Española en 1502. En 1511 había acompañado a Velázquez en la Conquista de Cuba mientras fray Antonio predicaba contra las encomiendas en Santo Domingo. Luego, en 1514, se siente iluminado, vende sus tierras, pone en libertad a los indios que tenía en encomienda y se entrega, durante cincuenta años, incansable, heroico, fanático, manejando el ruego o el anatema, arrastrando burlas, amenazas y persecuciones, acusado de delirante, loco, bellaco, desvergonzado, revoltoso y sedicioso, y a pesar de fracasos, derrotas y humillaciones, a la lucha contra "la codicia insaciable" y 'la innata ambición" de "los tiranos que comen la carne y beben la sangre de sus ovejas" ya su fervoroso apostolado: la defensa del indio, que para él era manso, dócil, débil, fiel, humilde, paciente, delicado, pacífico, tierno, sufrido, sin maldad ni doblez, sin rencor ni odio, sin soberbia ni ambición ni codicia. El P. Las Casas quería la conquista pacífica y una especie de república india bajo la tutela de los dominicos.

    La campaña de Las Casas, proseguida ante el rey y ante el cardenal Cisneros, determinó el envío, en 1516, de tres Padres Jerónimos para que pusieran paz en la isla. Las instrucciones que llevaban habían sido redactadas por el mismo Las Casas, con modificaciones del Cardenal y de su Consejo. Los Padres Jerónimos llegaron en diciembre de 1516; según algunos creían, para asegurar la libertad de los indios. Encontraron a los nativos "derramados por toda la isla e tan pocos en cada asiento, por estar todos divididos por las mismas e estancias de los castellanos, que no era posible ni convertirlos en buenos cristianos ni asegurar su procreación". Decidieron entonces reunirlos en pueblos de 400 ó 500, manteniendo las encomiendas. Las Casas, de nuevo inquieto, volvió a España con el propósito de mudar "el tiránico gobierno" de la encomienda por otra manera "razonable y humana" de regir los indios.

    El poder temporal, que no podía renunciar al indio –la principal, casi la única riqueza– , puso todos sus esfuerzos en conservar y aumentar la población indígena. Entonces, para relevar al indio del trabajo exterminador de las minas, y ante las demandas insistentes de los colonos, apoyados por los Jerónimos y por Las Casas, se intensificó el comercio negrero, practicado ya intermitentemente desde 1511, pero suspendido por temores políticos . El negro, más fuerte, más resistente, con mayor capacidad de adaptación a las formas europeas de trabajo, desplazó al indio. Los colonos preferían un negro a cinco indios. Para el cultivo de la yuca un indio fuerte podía hacer 12 montones diarios; un negro podía hacer 140. Hacia 1520 escribía Fernández de Oviedo (Historia, 1, 141): ''Ya hay tantos en esta isla, a causa destos ingenios de azúcar, que paresce esta tierra una efigie o imagen de la misma Ethiopía". En 1545 –cuenta Benzoni– muchos españoles de Tierra Firme estaban seguros de que los negros se iban a apoderar de la isla. En 1560, cuando apenas quedaban unos centenares de indios, había ya unos 20.000 negros.

    El negro agravó la situación del indio aun desde otro punto de vista: las epidemias. A las enfermedades introducidas por el blanco, para las que el indio carecía de inmunidad (epidemias exterminadoras de sarampión o de viruelas), vinieron a agregarse las enfermedades africanas. Se ha dicho que la caballería invisible de los microbios ha hecho en toda conquista más víctimas que las armas. El antropólogo alemán Waitz ha llegado a atribuir a las viruelas el exterminio de la mitad de la población indígena de América. En diciembre de 1518, cuando los indios de La Española iban a abandonar las minas para ira sus pueblos, los treinta pueblos en donde los Padres Jerónimos esperaban que se harían buenos cristianos y podrían procrear, "ha placido a Nuestro Señor –dicen los Padres de dar una pestilencia de viruelas que no cesa, e en la que se han muerto e mueren hasta el presente (10 de enero de 1519) casi la tercera parte de los dichos indios". Los oficiales y oidores reales, en carta al rey, calculaban el 20 de mayo de 1519 que de esa pestilencia había muerto más de la mitad de los indios.

    Las viruelas, el sarampión, el romadizo y cualquier enfermedad infecciosa cobran especial virulencia cuando son el sello de la conquista de una población desnutrida. La gran mortalidad de las epidemias en La Española es un síntoma de que la población indígena estaba derrotada. Frente a la extraordinaria receptividad para el germen, y ante los estragos de la enferme*dad, el indio no tenía más defensa que los recursos de su magia.

    Los esfuerzos para salvar al indio fueron infructuosos. Irremediablemente, entró en franca extinción. Su vida espiritual (sentimientos, creencias, jerar*quías) estaba aniquilada, su sistema de vida desintegrado, sus clases dirigentes destruidas. Tuvo la sensación de su impotencia, de su inferioridad, de su esterilidad. La anarquía se adueñó de su mundo moral y psíquico. Lo que pasaba a su alrededor era superior a su capacidad intelectual. De su familia poligámica, de su desnudez, de sus placeres primitivos, se le quería llevar a la monogamia rígida, al trabajo forzado, a vestirse, a un Dios único. Se sintió abandonado por sus "zemíes" protectores. Su "perversidad" llegó entonces hasta el punto de negarse "a los deberes de la reproducción" o Él usar hierbas para practicar el aborto. Para "sustraerse al trabajo" se suicidaba (con zumo de yuca brava, ahorcándose, despeñándose de las rocas o comiendo tierra), y lo hacían las familias enteras, grupos de 50 indios, y aún pueblos íntegros que "se convidaban a ello"; su crueldad llegaba hasta el punto de hacerlo "por pasatiempo". Sin embargo, todavía fue capaz de una insurrección cruenta y larga: desde 1519 hasta 1533, Enriquillo, un indio educado por los francis*canos, con 4.000 indios según unos, con 50 según otros, dirigía la resistencia. Hubo que llevar 200 hombres de la Península y movilizar más soldados que los que acompañaron a Cortés en la conquista de Méjico. En 1542, cuando se dictaron las Leyes Nuevas, con disposiciones de favor para el indio antillano –era el triunfo de Las Casas, sólo quedaban para poner en libertad, porque los colonos alegaban que sus indios no eran los autóctonos, sino comprados en el continente y en otras islas.

    El proceso de La Española se repitió, con variantes, en Cuba y Puerto Rico.

    En las Antillas Menores, pobladas por indios belicosos, los caribes o caníba*les, el proceso fue más violento: la legislación permitió capturarlos, marcarlos a fuego en la frente, venderlos y hasta mandarlos a España. En último término, el mismo proceso de las Antillas españolas se cumplió luego en las francesas, inglesas, holandesas y danesas. ¿Era el indio antillano tan débil que su existencia constituía –como se ha dicho– "un milagro fisiológico"? Su historia prueba evidentemente que no. Además, la desaparición fue más lenta de lo que se cree. En Cuba quedaban indios casi en nuestros días, y también en Santo Domingo. Los últimos indios antillanos se diluyeron en la mezcla con el blanco y el negro.

    ¿Por qué se ha extinguido entonces en las Antillas mientras se conserva hasta nuestros días, con bastante vitalidad, el indio continental? Sin duda por su carácter de indio insular. El mismo proceso de extinción se ha cumplido *como hemos visto– en grandes regiones del continente, desde el descubri*miento hasta nuestros días. En los Estados Unidos, en la Argentina, en todos los países, el indio ha sido arrojado hacia zonas del interior, hacia las tierras de renta más baja. El indio se ha visto obligado a replegarse hacia lo que hemos llamado zona nuclear. En las Antillas, prescindiendo de los indios que huyeron de isla en isla hasta el continente, en proporciones difíciles de determinar , en el cual, por otra parte, se conservan restos densos del indio antillano, ese proceso tenía poco margen. La zona de extinción debía abrazar pronto todo el ámbito de las islas.

    Se explica así que mientras la población indígena del continente ha aumentado, al parecer, en sus cifras de conjunto, desde 1492 hasta la actualidad, en las islas del Mar Caribe no hayan quedado más que familias aisladas en las que el ojo experto puede reconocer, a través del mestizaje con el blanco y con el negro, un resto de la antigua población antillana.

    El proceso antillano no se puede generalizare a toda América, sino a la que hemos llamado zona periférica. De todos modos, el primer contacto entre el blanco y el indio fue fatal para el indio en toda la amplitud del continente. Lo fue en las regiones donde el contacto se produjo en forma pacífica, pero aún más en >Méjico y el Perú, donde adquirió caracteres de gran violencia. La primera época fue sombría. La historia se detiene en los hechos que más impresionan: la persecución del indio con perros de caza, la venta de indios esclavos, marcados con hierro en la frente. ¿No se les llegó a negar el carácter de seres racionales, y no fue necesario que el Papa Paulo 111 afirmara, en su bula del 2 de junio de 1537, que los indios eran verdaderamente hombres, capaces de adoptar la fe de Cristo? Aun un espíritu bastante mesurado como el P. Toribio de Benavente o Motolina, que era contrario a que se imprimieran las obras del P. Las Casas y escribía a Carlos V que "los indios desta Nueva España están bien tratados, tienen menos pecho y tributo que los labradores de la vieja España, cada uno en su manera", analiza diez causas de la despoblación de la Nueva España, "diez plagas con que Dios hirió las tierras y los habitantes de Méjico": las epidemias, las guerras con los españoles, el hambre, los tributos y servicios de los indios, el trabajo de las minas, la esclavitud, et. Un dominico, Fr. Domingo de Betanzos, profetizó la extinción de la raza indígena si continuaban los desastres.

    Los testimonios son coincidentes en toda la extensión de América, y a veces se apoyan en cifras para presentar más gráfica y elocuente mente la destrucción de las Indias. Fuera de los círculos afectos al P. Las Casas, un cronista de Su Majestad, Francisco López de Gómara, dice que en las guerras civiles entre Pizarras y Almagros murió un millón y medio de indios. nada se presta más para las cifras hiperbólicas que los cálculos de la mortalidad bélica. y, sin embargo, no hay que olvidar que las huestes españolas nunca pasaron de varios centenares de hombres, y muchas veces no llegaron al centenar. En 1580 el padre jesuíta Luis López, en lima, dice que la guerra de Vilcabamba, en que se apresó a Túpac maru, y la guerra contra los chiriguanos se han hecho "con injusticia y mucha costa de indios y españoles y muertes, y particularmente la de los chiriguanes", A lo cual contestaba el Virrey Toledo: "solos murieron cuatro en entrambas guerras, y de indios no entiendo que murieron veinte: los ocho u diez mataron los indios de guerra, y los demás se murieron de sus enfermedades" . Más verosímiles son las cifras de la 'mortandad producida por las epidemias: en la mayoría de las provincias de Méjico –dice Motolina– murió la mitad de la gente de las viruelas introducidas en 1520 por el negro de Narváez; según Torquemada murieron 800.000 indios en la epidemia de 1545 y dos millones en la de 1576. Pero son siempre sospechosas las cifras inspiradas en el terror.

    Con todo, por más discutibles que sean los números, parece evidente que el contacto violento o pacífico, las epidemias, las guerras, la migración de pueblos a consecuencia de la conquista, el nuevo régimen de trabajo y de vida, y aun las arbitrariedades y abusos de autoridades y encomenderos, repercu*tieron desfavorablemente en el desarrollo de la población indígena en el siglo XVI. Pero ya hemos visto que ese contacto no fue simultáneo en todas partes, y hemos visto también, a través de cuatro siglos de historia indígena, que aun en las condiciones más desfavorables una población concentrada en núcleos densos, manteniendo casi intactas su cultura, su familia, su organización social, puede rehacerse después de la hecatombe inicial. George Kubler; que ha estudiado detenidamente el movimiento de la población mejicana en el siglo XVI, cree que ha habido un gran descenso de 1520 a1545, un aumento apreciable de 1546 a1575 y un período estacionario de 1577 a1600. Los hechos luctuosos no constituyen toda la historia. La acción indianófila de fuertes núcleos misioneros, que ganaron muchas veces para su causa a las autoridades y a la corona, el apostolado tan discutido del P. Las Casas y el apostolado indiscutido de Vasco Quiroga, la actitud generosa de una parte de los nuevos pobladores, las reformas administrativas y judiciales, la legislación protectora, y aun el matrimonio legal entre españoles e indias, junto a la necesidad de mantener el desarrollo de la población indígena. Sin dejamos llevar por la tentación de una leyenda negra o de una leyenda áurea –a ninguna de las dos se ajusta la historia del hombre. y menos la del hombre hispano*, hemos llegado a calcular una disminución de unos dos millones y medio de indios de 1492 a1570, y una población americana de unos trece millones y medio en 1492.


    CONCLUSIONES GENERALES


    Hemos seguido hasta ahora un camino inverso al de toda investigación histórica: desde la actualidad nos hemos remontado paulatinamente hacia el pasado. Desandemos ahora el camino recorrido. El desarrollo de la población indígena y el proceso demográfico de América desde la llegada del blanco se expresa en las siguientes cifras:



    Dentro de su valor relativo e hipotético, estos números constituyen un índice de la historia de América. La población indígena, sometida a un proceso continua de extinción por el juego de diversos factores (epidemias de origen europeo, guerras de conquista, régimen de trabajo, sistema colonizador, alcoholismo, despojos y arbitrariedades, nuevas condiciones de vida, derrota material y moral, mestizaje), llega hasta nuestros días, acrecida en número, pero muy mermada en su integridad racial. Pueblos enteros, hasta una cultura floreciente como la chibcha, han desaparecido casi sin dejar rastros. En la mayor parte del continente no quedan hoy ni las huellas del indio. Pero las cifras muestran al mismo tiempo un proceso acelerado de reestruc*tura étnica y cultural. Más que de una extinción del indio hay que hablar de una absorción del indio.

    Hace cuarenta siglos que un conjunto de pueblos, portadores de la lengua y de la cultura, penetraron en Europa. Por todos los procedimientos, desde la conquista pacífica hasta el exterminio, se superpusieron a los pueblos primitivos del continente, creando lo que llamamos hoy civilización occidental. La historia moderna de América no es más que una fase de ese mismo proceso. En cuatro siglos de expansión indoeuropea, el continente americano se ha incorporado al mundo occidental. Aun los grandes núcleos de la América india (Méjico, Perú) o de la América negra (Haití viven, en su vida histórica, dentro de los moldes culturales, políticos y económicos de Europa: Desde luego, se han incorporado a la vida americana muchos elementos de la cultura material y espiritual del indio, en amplias zonas se conservan poblaciones indígenas casi intactas y en zonas aun más amplias el indio sobrevive en el mestizo ("el neo–indio"). Pero en su conjunto, culturalmente, aun más que étnicamente, el continente está ganado para la raza blanca.

    ¿Cabe esperar –como hoy tiende a afirmarse– un renacimiento de la cultura autóctona? Después de cuatro siglos de desintegración étnica, política, cultural y lingüística, parece evidente que no. Pero el indio no ha muerto. Si la cultura propiamente indígena quedó paralizada en su desarrollo desde el momento de la conquista, el indio se fue incorporando a la vida social y cultural de América, y su aportación fue fecunda desde la primera generación americana. Una figura del siglo XVI puede simbolizar esa fusión del alma americana con la cultura europea: el Inca Garcilaso de la Vega, hijo de conquistador y de princesa indígena, criado en el Cuzco hasta los veinte años entre duros conquistadores españoles y los restos de la destronada monar*quía incaica, y que supo, en la más pura y armoniosa lengua de Castilla, traducir los Diálogos de amor de León Hebreo, historiar dramáticamente la conquista de la Florida y reconstruir el pasado incaico y la conquista del Perú en sus magníficos Comentarios Reales, según Menéndez y Pelayo– , quizá el único en que verdaderamente ha quedado un reflejo del alma de las razas vencidas".

    Parece que el porvenir está decidido, y que el pasado americano podrá, cuanto más, sobrevivir como matiz, como estilo, en la gran obra colectiva y universal de nuestra cultura.



    ______________________________________

    Fuente:

    ¿Cuál es el verdadero pueblo original de América? - El Manifiesto

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    ¿Por qué se acusa a los españoles de haber cometido genocidio en el continente americano?



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    Javier Sanz22 Marzo 2017




    Antes de que se me juzgue y condene por escribir este artículo, rogaría que se leyese y que la prueba acusatoria de mi condena no fuese únicamente el título. Aclarado esto, ¿por qué se acusa a los españoles de haber cometido genocidio en el continente americano?

    La respuesta a esta pregunta es muy fácil si recurrimos a la manida Leyenda Negra. Según la RAE, la leyenda negra “es la opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI“. Y de esto se encargaron ingleses, franceses, holandeses e incluso algunos españoles durante los reinados de Carlos I y Felipe II, curiosamente coincidentes con la época de máximo esplendor del llamado Imperio español. Una leyenda que, cinco siglos después, sigue en vigor, que demasiada gente cree a pie juntillas y que desde el continente americano se repite como una letanía cuando en algún texto se narra la historia de los conquista y colonización del continente americano por parte de los españoles, que no de otras potencias europeas.





    Antes de seguir, habría que precisar que nos encontramos en los siglos XV y XVI donde las potencias europeas se afanan en ampliar sus fronteras, descubrir nuevos territorios y someter a sus pobladores, esquilmar las materias primas y metales preciosos, y extender la fe cristiana -más poder, más riqueza y mayor número de súbditos a sus órdenes-. Exceptuando el matiz religioso, algo que ha sucedido a lo largo de toda la historia y en todos los rincones del mundo (incluso en el continente americano antes de llegar los europeos, como en el Imperio azteca). También los habitantes de la península ibérica hemos sido conquistados por otros pueblos: Cartago, Roma, pueblos germánicos, musulmanes o Francia. No descubro nada nuevo, sólo puntualizo que también hemos estado en el lado de los oprimidos o sometidos. Y esto no nos produce ningún tipo de recelo ni animadversión hacia estos pueblos. De hecho, nuestro patrimonio cultural, nuestra propia lengua o ciertas costumbres son un claro ejemplo de todos esos pueblos que pasaron por la península ibérica.

    Entonces, ¿por qué esa animadversión hacia los españoles de algo ocurrido hace siglos? Parece que la respuesta está incluida en el título de este artículo… la acusación de genocidio de los pueblos precolombinos. Pero es que no hubo tal genocidio, y me explico.

    Si se hubiese producido dicho genocidio (según la RAE, genocidio: “aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos“) sería imposible que en las poblaciones actuales de Hispanoamérica/Iberoamérica se viesen rasgos tan acusadamente indígenas. De hecho, al igual que por los rasgos físicos podemos aventurarnos a decir (y digo aventurarnos, que no asegurar) que un europeo es de un país nórdico, también podemos aventurarnos a hacerlo de alguien procedente de un país sudamericano o centroamericano. Además, estamos hablando de un territorio en el que se habla la lengua de aquellos conquistadores, se practica mayoritariamente su religión (actualmente, con mucho más fervor que en España) y, en lo esencial, rige su forma de derecho.



    La historia es testigo de que para que una cultura se asiente en un territorio o pueblo ajeno no es suficiente con la instauración de un poder político o militar, la educación de una población o el establecimiento de unas costumbres, se necesita, sí o sí, el mestizaje humano.



    Las primeras expediciones al continente americano estuvieron compuestas casi exclusivamente por hombres. Así que, lógicamente los primeros encuentros sexuales entre españoles y mujeres indígenas tenían más que ver con la “necesidad sexual” de aquellos que con otra cosa. Aquellas relaciones, puntuales e inicialmente únicamente carnales, con el tiempo se fueron convirtiendo en habituales. La convivencia variaba desde meras mujeres de compañía hasta esposas, formalizadas a veces a través de ritos indios y no cristianos. El problema es que aquellas relaciones mixtas carecían de un verdadero status legal… hasta 1514. El rey Fernando el Católico aprobó en 1514 una real cédula que validaba cualquier matrimonio entre varones castellanos y mujeres indígenas. Al reconocer la posibilidad del matrimonio entre ambas razas, la cédula de Fernando el Católico sirvió para llenar un vacío legislativo referente a la condición legal de los indios, asegurando la absoluta legitimidad e igualdad de la descendencia que surgiera de los matrimonios mixtos comparados con los matrimonios de Castilla. No sólo reconocía una realidad ya existente, también se abría la puerta al mestizaje y a la simbiosis cultural. Esas nuevas generaciones mestizas fueron las responsables de crear una cultura híbrida, mezcla de ambas y con reconocibles patrones indígenas. Si echamos la vista unos kilómetros al Norte, a EEUU y Canadá, donde ingleses y franceses fueron los responsables de la conquista y donde no se produjo el mestizaje humano, podremos comprobar que, exceptuando algunas comunidades aisladas y casi como un reclamo turístico, no queda rastro de las culturas autóctonas, ni rasgos físicos indígenas entre las poblaciones actuales.






    A nadie se escapa que los conquistadores cometieron actos reprochables y miserables a nuestros ojos (propios de todas las conquistas) y que se produjeron muchas muertes, tanto en la lucha directa como a consecuencia del sometimiento y el trabajo en las encomiendas. Aún así, la mayoría de las muertes de indígenas hay que achacarlas a la propagación entre ellos de enfermedades (gripe, viruela, sarampión…) de las que eran ignorantes portadores los recién llegados y para las cuales los indígenas carecían de defensas naturales. En palabras de Agustín Muñoz Sanz, jefe de la unidad de patología infecciosa del Hospital Infanta Cristina de Badajoz y profesor titular de Patología Infecciosa de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura…


    Este fenómeno representa un excelente y dramático ejemplo de lo que hoy se llama patología del viajero y del inmigrante. Las enfermedades infecciosas fueron un aspecto más, sin duda muy importante, del intercambio de personas, bienes y microbios entre dos zonas del planeta separadas durante milenios por un gran mar y por el océano del desconocimiento mutuo. […] Es materialmente imposible que las armas mataran más que las enfermedades y otros factores asociados. Pensar que algo más de cien hombres y unos cuantos caballos dirigidos por Hernán Cortés barrieron a un imperio enorme muy bien organizado y de alto nivel de civilización, como el azteca de Moctezuma (México), es desconocer la realidad de la historia. Algo similar ocurrió en la aventura de Pizarro en el imperio Inca de Huayna Cápac (Perú). La viruela y el sarampión fueron unos perfectos aliados –involuntarios, no intencionados– en el éxito de conquista española.



    Y para los que no tengan claro lo que significa genocidio, un ejemplo… Cuando se pagaban cinco libras por la captura de un aborigen en Tasmania


    Eso sí, hay que reconocer la labor propagandística de todos aquellos que durante siglos se han ocupado y preocupado en mantener viva la Leyenda Negra. Como decía el escritor mexicano Carlos Fuentes, pintaron a España como…
    brutal, sanguinaria y sádica, empeñada en torturar y asesinar a sus súbditos coloniales, en tácito contraste, sin duda, con la pureza inmaculada de los colonialistas franceses, ingleses y holandeses.


    Fuentes: La viruela y el sarampión en la conquista de América, La ley de matrimonios mixtos que cambió la colonización de América, Grandes polvos de la historia – José Ignacio de Arana




    ______________________________________

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    ¿Por qué se acusa a los españoles de haber cometido genocidio en el continente americano? - Historias de la Historia
    Última edición por Mexispano; 30/03/2017 a las 06:16

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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    «Lo del genocidio en América es una barbaridad, ¿por qué iban a matar a la gallina de los huevos de oro?»

    El hispanista francés ganó relevancia internacional con su libro «Leyenda negra» (Gadir) en el que analizaba todas las mentiras que desde hace siglos alimentan la hispanofobia y, en los últimos años, se ha dedicado a reivindicar la figura del Cardenal Cisneros




    Fotografía de archivo de Joseph Pérez - Juan Manuel Serrano Arce


    César Cervera - C_Cervera_M

    09/05/2017 04:28h - Actualizado: 09/05/2017 18:08h. Guardado en: Historia


    A sus 86 años el historiador Joseph Pérez se permite ser políticamente incorrecto sin que le asusten los riesgos. En estos tiempos decir que España no hizo un genocidio en América o que Felipe II no era más intolerante que cualquiera de los otros reyes europeos es parecido a tirarse en paracaídas desde la torre Eiffel con los ojos cerrados. A la leyenda negra contra lo español que lleva media vida combatiendo este hispanista francés de padres valencianos le ha tomado ahora el relevo la dictadura de lo correcto. Ajeno a este cambio de régimen, Pérez se ha dedicado a reivindicar en los últimos años la figura de un inquisidor general, el Cardenal Cisneros, ferreo defensor de una mentalidad mediterránea con la que el historiador se identifica en contraposición con lo germánico. Y precisamente por el viejo y sabio cardenal ha visitado recientemente Madrid para intervenir en la conferencia «Doctores y espirituales. Fernando de Valdés frente a Cisneros», organizada por la Fundación Banco Santander. Aprovechamos su visita para hablar con Pérez de historia, de Cisneros, de la UE y de la actualidad española.


    –Visita Madrid para hablar de la lucha en el siglo XVI entre dos corrientes religiosas dentro del catolicismo español. ¿En qué consistió esta lucha?

    –Se trata del enfrentamiento en el siglo XVI de los que yo llamo los doctores contra los espirituales. Es un debate de fondo que demuestra que España no se quedó al margen de la reforma espiritual que dio lugar a las distintas corrientes protestantes en Europa. Desde finales del siglo XV hubo en el país una preocupación por llegar a una vida religiosa que fuera más vivida que entendida. Para muchos la religión se había convertido en algo rutinario, por lo que anhelaban algo más: una forma de entender la religión desde la espiritualidad interior. No querían que la religión se redujera a dogmas sino que fuera una actitud vital. Esta era la vocación de los llamados espirituales o místicos (este término no se usaba entonces porque hacía referencia a cosas secretas), frente a la de los doctores, que recelaban de que la gente que no sabía experimentara una vida religiosa no rigurosamente conforme con el dogma.

    Cisneros ayudó con los fondos del arzobispado de Toledo a la traducción y publicación de libros en lengua vulgar y a que los textos religiosos estuvieran al alcance del pueblo.

    –Poniendo nombres y apellidos a estas dos corrientes, usted menciona al Cardenal Cisneros y a Fernando Valdés.


    –Son dos inquisidores generales muy representativos de su tiempo.Cisneros, inquisidor general desde 1507 hasta su muerte, era un espiritual que opinaba que había que tener en cuenta las ganas de los fieles por participar en la religión desde el interior. Cisneros ayudó con los fondos del arzobispado de Toledo a la traducción y publicación de libros en lengua vulgar y a que los textos religiosos estuvieran al alcance del pueblo.


    –El tiempo de Cisneros fue seguido de una persecución contra los espirituales encabezada por Fernando Valdés.


    –Cuando Cisneros murió, sus sucesores tomaron decisiones contra los espiritualistas, entre ellos un decreto en 1527 contra los alumbrados de Toledo. Con motivo de este decreto comenzó una persecución contra los representantes de esta corriente que hizo que ser complutense en la España del siglo XVI fuera, a ojos de la mayoría y de la inquisición, ser heterodoxo, incluso hereje. Por su parte, Fernando Valdés fue un perseguidor de los espiritualistas. Él puso en el índice de libros prohibidos todos los textos de piedad, devoción y mística que Cisneros recomendó y financió. Santa Teresa diría su famosa frase al respecto: como no sé latín Dios me ha dicho que, sin libros en lengua vulgar, yo te daré libros vivos.

    La idea que yo desarrollo es que en esta lucha al final triunfaron los doctores. Y hasta cierto punto esta victoria es la de la escuela de Salamanca, de Francisco y Vitoria y compañía, sobre la de Alcalá levantada por Cisneros.


    –¿Nada sobrevivió de los espirituales?

    –El trabajo de Cisneros tiene continuidad en lo que se han llamado luego las beatas, los alumbrados y los místicos. Santa Teresa y San Juan de la Cruz son los grandes reformadores místicos y devolvieron aparentemente el equilibrio entre ambas corrientes avanzado el siglo XVI. Pero solo en apariencia. A Santa Teresa le ponen en los altares a su muerte; la proclaman patrona de España junto a Santiago Matamoros, pero la verdad es que era valorada como escritora sin entrar en el contenido de sus textos. En paralelo a los homenajes, las obras de Santa Teresa no son recomendadas en la mayoría de órdenes de religiosas. Su doctrina no es aceptada.


    –Además de Cisneros, su obra historiográfica ha girado en torno a la idea de la leyenda negra. Hay muchos libros que han seguido la senda del suyo.

    –Bajo el nombre de leyenda negra se están metiendo muchas cosas últimamente. Yo creo que hay tres cuestiones, ni cinco ni dos, tres. Por un lado, un rechazo a lo que se consideraba como imperialismo español. A Felipe II se le acusaba de ambicionar la Monarquía Universal y a los españoles de creerse los elegidos por Dios, los que deben mandar y regir la civilización. Eso desapareció cuando se terminó la pretensión de Monarquía universal, pero la propaganda quedó ahí.

    Por otro lado está la idea de que España es un buen exponente del catolicismo romano y la leyenda negra es, sobre todo, una reacción contra las naciones católicas. La falsa idea de que las religiones protestantes representan el progreso y los que se mantuvieron fieles al catolicismo fracasaron por el fanatismo y el atraso económico es algo presente en esta intoxicación histórica.

    Y el tercer aspecto es la superioridad de la raza germánica y anglosajona sobre las naciones latinas, romanas y mediterráneas. Esa creencia racista también alimentó esta leyenda contra lo español.


    –¿Sigue vigente este tercer aspecto hoy en día?

    –La Europa que estamos viviendo es una Europa alemana, que dicta las normas al sur. La UE no es la unión europea es el triunfo de Alemania, de una Europa germánica. Cisneros combatió esto ya en el siglo XVI, puesto que él era contrario a la tradición germánica. Él era heredero de la tradición romana, la república, el bien común... En el mundo germánico y anglosajón creen que la suma de la libertad individual y los intereses particulares es el interés general, pero es una creencia falsa, pues, ya advirtió Cisneros, el reino no es el rey, es la comunidad lo que está por encima de todo. Aunque la mayoría piense una cosa no tienen siempre razón. La sociedad debe vivir conforme el orden y el sosiego. Sin discriminación, sin viles y afrentados. Que la mayoría tenga en cuenta lo que opina la minoría.

    Los alemanes no saben y no han comprendido nunca lo que es el servicio público, esto es, que por ser ciudadanos todos tienen derecho a unos beneficios y a un mínimo de igualdad. En Francia, a petición de los alemanes, están suprimiendo los servicios públicos: el correo, las escuelas, el ferrocarril… lo único que importa es si es rentable o no un servicio.


    –Parece usted más decepcionado que nunca con la UE.

    –Procedo de una familia española pero me he criado en Francia y me considero francés. La Francia que yo he conocido no tiene nada que ver con la actual. Se construían infraestructuras públicas constantemente y se velaba por la res pública. Lo actual es todo lo contrario de una civilización mediterránea: el servicio público, el interés del pueblo, el ágora, el debate público son propios de Grecia y Roma… y no lo que estamos viviendo.


    –¿Cree que esta Unión Europea puede ser derrocada por los movimientos populistas?

    –Estoy harto de oír hablar de populismo. Cuando se quiere desprestigiar a un líder se usa esa palabra. Yo entiendo lo que sienten estos populistas. El pueblo piensa que las cosas no funcionan como deberían y quiere cambiarlo. Donde yo vivo la gente está molesta porque han cerrado el correo, el comercio, la escuela y en lugar de ello se construyen estadios de fútbol. Cuando yo vivía en París hace 30 años ponía una carta en el buzón y en cuestión de 24 horas llegaba al Pirineo, donde vivían mis padres. La república que yo he conocido era eso, derechos e igualdad sin entrar en la rentabilidad del servicio. La gente que manda en Bruselas está desconectada de la realidad. Cisneros no hubiera consentido esta Europa.


    –Es España el nacionalismo y el populismo se entrecruzan, ¿cómo cree que se va a resolver el asunto catalán?

    –En Cataluña no sé lo que va a pasar. Harán lo que les dé la gana. Pero la idea de que una región aspire a transformarse en nación me parece normal cuando no hay otra solución, por ejemplo en el siglo XIX sirvió en Alemania para unir a todos los alemanes. El nacionalismo tiene sentido cuando vale para reunir gente o para defender a regiones que se sienten discriminadas porque no se les permite, por ejemplo, practicar su religión o hablar su lengua. Solo en esos dos casos es legítimo que el nacionalismo crezca. ¿Se da alguna de estas situaciones en Cataluña? ¿Están discriminados? ¿Se les impide hablar el catalán o bailar la sardana? No, yo no veo razón para decir que se sienten discriminados. Son los castellanohablantes los que a veces se sienten discriminados en Cataluña. Mire, recuerdo una anécdota poco conocida de la Guerra dels Segadors, en 1640, que vivió la secesión de Cataluña. Los catalanes se pusieron de acuerdo con Francia y llegó a este país un emisario de Cataluña, que no sabía francés, para hablar con el Cardenal Richelieu, que no hablaba catalán pero hablaba muy bien castellano. «No podemos hablar la lengua del enemigo, ¿cómo vamos a entendernos sin hablar castellano?», preguntó el emisario, a lo que Richelieu contestó: «No, son las personas las que se hacen la guerra, no las lenguas. Los idiomas están hechos para entenderse entre la gente. Hablaremos castellano».


    –Volviendo a la leyenda negra parece que cobra fuerza entre la izquierda la idea, refutada en su libro, de que en América hubo un genocidio contra la población indígena. ¿Es políticamente incorrecto sostener que aquello fue propaganda?

    –Lo del genocidio es una barbaridad. Para empezar porque a los españoles les interesaba la mano de obra, ¿cómo iban a matar a la gallina de los huevos de oro? Murieron muchos indígenas pero por enfermedad y no tanto por la guerra. Un catarro cualquiera era mortal para un indio porque no tenía la inmunidad necesaria. Los españoles se comportaron de una manera salvaje en muchos casos, pero no diferente a lo que los ingleses y franceses hicieron luego en el siglo XIX, salvo porque ellos no tuvieron a un Bartolomé de las Casas para denunciar los horrores. Los daños que conocemos de la colonización lo sabemos porque lo escribieron así los españoles, mientras que de los otros no supimos nada hasta hace poco. Lo decía Tácito, matan a los hombres y a esto lo llaman pacificar.


    Los católicos ingleses tuvieron que esperar hasta 1830 para tener los mismos derechos que los anglicanos.

    –Si hablamos de intolerancia religiosa el imaginario popular se traslada automáticamente al reinado de Felipe II y la actividad de la Inquisición, ¿está justificado?


    –Felipe II no tuvo nada de excepcional. No existía la tolerancia religiosa en ninguna parte de Europa. No admitían la pluralidad en ese tiempo. Los soberanos consideraban que el sentimiento religioso formaba parte esencial de la comunidad nacional. Para ser un buen español, un buen francés o un buen alemán había que tener la misma religión que el rey. No existía sentimiento nacional según entendemos hoy, pero uno compartía con el rey la religión y esta comunidad de fe hacía mucho para federar el país. No fue algo único de los Habsburgo, los reyes ingleses tampoco permitían que hubiera católicos en su reino. Los católicos ingleses tuvieron que esperar hasta 1830 para tener los mismos derechos que los anglicanos. No tiene sentido hablar de un rey intolerante en Europa, cuando todos lo eran.


    –A nivel historiográfico la leyenda negra parece retroceder, pero en la ficción sigue muy próxima.

    –Actualmente los historiadores están de acuerdo en su mayoría en que la leyenda negra no corresponde a la realidad. ¿Quién hubiera dicho hace 30 años que un historiador inglés iba a escribir un libro tan bueno y completo como la biografía de Felipe II realizada por Geofrey Parker? Entre historiadores hemos dado un salto de gigante, si bien quedan resquicios de la leyenda por culpa de la prensa, el cine y los novelistas malos. Les interesa montar sensacionalismo. Hace cinco años la televisión francesa me entrevistó para un documental de Isabel La Católica. Al final me enfadé con las preguntas, «ustedes que quieren ¿que diga que era una asesina con las manos manchadas de sangre?», les increpé. Como cualquier jefe de Estado con responsabilidades ella fue responsable de muchas muertes pero no voy a presentarla como una reina sanguinaria e inquisitorial. La idea de los españoles como los malos de la película ha estado presente hasta hace poco y ahora empieza a cambiar poco a poco.




    ______________________________________

    Fuente:

    Joseph Pérez: «Lo del genocidio en América es una barbaridad, ¿por qué iban a matar a la gallina de los huevos de oro?»

  19. #19
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    La Conversión de los Indios

    Contrario a lo que se piensa de que la conversión de los naturales o indios fue de forma violenta la realidad fue mucho más compleja de entender. En un inició los sacerdotes si hicieron uso del maltrato ya que el indio o natural no tenia ningún protector y era visto como un hereje o infiel. Las cosas cambiaron con la promulgación de las Leyes de Burgos de 1512 y las Leyes Nuevas de 1542.

    Los ultimó que buscaba la Corona era un conflicto religioso con los indios al momento de su evangelización así que se ordenó a los sacerdotes ingeniárselas para convertirlos sin hacer uso pleno de la violencia. La mayor parte de las conversiones se hicieron mediante mentiras o engaños, los sacerdotes de las ordenes les prometían ciertos privilegios a los indios conversos, pero al final no tenian el poder para cumplir las promesas hechas.

    Otros como Diego Ramirez haciendo uso del ingenio se hacían pasar por Inkas para ordenar a los indios la conversión, les prometían negociar con los españoles para eximirles de los trabajos. Otros sacerdotes aprendían el quechua y las lenguas de los indios para predicarles sobre el infierno y sobre las consecuencias espirituales de no convertirse al catolicismo. Incluso los sacerdotes se disfrazaban de diablos para asustar a los indios en la noche y persuadirlos de esa manera a la conversión, uso del miedo.

    En tanto otros indios se convirtieron cuando sus Señores o Curacas lo hicieron, esto debido a que estos querían mantener su posición social en el Nuevo Orden como los indios de Huaylas. Incluso los Inkas del Reyno de Vilcabamba aceptaron la fé católica y misioneros en sus dominios. Los pueblos quechuas y aymaras se mostraron mas hostiles a la fé católica que los demas, con estos 2 pueblos especialmente si llego a hacerce uso de la violencia para su conversión, además de quemar y destruir todo elemento que mantuviera aun sus creencias.

    La Corona buscaba la unidad de sus Reynos para una mejor administración y control, la religion posibilitaba esa unidad. Durante las Guerras de Independencia los indios y castas que defendían sus Estados de los independentistas usaban símbolos de la fe católica y gritaban "Por Dios y por el Rey".





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    Fuente:

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  20. #20
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    Re: La gran mentira de la esclavitud y el genocido español en América

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    ¿De dónde ha salido esta basura? Dice que los misioneros al principio maltrataban a los indios, porque los veían como herejes o infieles. ¿Herejes? ¿Cómo iban a ser herejes si ni siquiera eran cristianos? Infieles, sí, claro. Por eso cruzaban el mar (que en aquella época era jugarse la vida) para llevarles la luz del Evangelio. Y eso desde el primer momento, ya desde el segundo viaje de Colón. No hubo que esperar a la promulgación de las Leyes de Indias. ¿Que hasta entonces no tuvieron ningún protector los indios? Pues entonces no sé por qué Isabel la Católica escribió el famoso codicilo de su testamento, ni por qué mandó a Colón a buscar los indios que había traído y vendido para recomprarlos y ponerlos en libertad.

    No se evangeliza mediante mentiras ni engaños. Este artículo lo ha escrito evidentemente un anticlerical, que manipula diciendo que los frailes aterrorizaban a los indios amenazándolos con el infierno si no se convertían al catolicismo, y llega a decir que hasta se disfrazaban de demonios para asustarlos por la noche. Claro que les hablaban del infierno, pero también del cielo, y de todas las verdades de fe. Por eso, no sólo se tomaron la molestia de aprender sus idiomas, sino que hasta los codificaron creando las primeras gramáticas y diccionarios de esas lenguas, así como los primeros catecismos. Y pusieron escuelas y les enseñaron a leer y a cultivar la tierra. Y se creó más de una veintena de universidades. No sé de dónde saca que se recurrió a la violencia para la conversión, y menos con quechuas y aymaras.
    Mexispano y ReynoDeGranada dieron el Víctor.

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