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Tema: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

  1. #141
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal



    Salida de Hernán Cortés y don Martín Moctezuma a España en 1527. Don Martín es el que aparece detrás de Hernán Cortés con el glifo de un búho (tecolotzin) (a), que formaría parte de su nombre. Códice Mexicanus, lám. 78. Foto: BNF





    Escudo de armas de don Martín Moctezuma. Archivo Ducal de Alba (Palacio de Liria), Madrid. Digitalización: Raíces


    México antiguo

    La vida de Don Martín Cortés Moctezuma Nezahualtecolotzin, uno de los hijos de Moctezuma II

    Por: María Castañeda de la Paz


    Don Martín realizó su primer viaje a España en 1524, acompañado de don Rodrigo de Paz, señor de Tenayuca y pariente suyo. Aunque es muy probable que ambos visitaran la corte, es obvio que el motivo de este viaje es que recibieran instrucción religiosa. Por ello vemos que nada más llegar, los dos ingresaron en el convento de Santo Domingo, en Talavera de la Reina (Toledo), donde los frailes los mantuvieron con los 100 ducados que el rey otorgó para tal fin.

    Don Martín volvió a ir a España en 1527, esta vez acompañado de Hernán Cortés y 40 nobles de varios lugares, aunque en esta ocasión don Martín ya iba con el objetivo de que el monarca le restituyera dos tierras patrimoniales que habían sido de su padre y que sabemos que el rey le regresó. Pero, quizás, lo más llamativo de este viaje sea el ajetreado regreso a México, pues los 40 nobles debieron permanecer un año en Sevilla, de donde no podían partir debido a que algunos murieron o se enfermaron. Lo que sabemos es que la corona se encargó de todos los gastos: el viaje, la estancia, los cuidados médicos, las medicinas y el ropaje de cada uno. Cierta fuente detalla que sólo los más principales, como el hijo de Moctezuma, vistieron calzas de damasco amarillo, gorra y jubón de terciopelo azul, medias encarnadas, camisas y zapatos.

    En 1532, don Martín fue otra vez a España, ahora acompañado de un séquito de nobles tenochcas. Lo hacía porque era la reina la que pedía con urgencia su presencia, bajo la promesa de otorgarle una encomienda con el fin de evitar cualquier pretexto. Todo apunta a que los motivos detrás de esta solicitud fueron los planes de su matrimonio con una noble de la corte, pues fue el único del séquito que regresó casado. Es lo que explica también que, durante su estancia, el rey ordenara la permanencia de don Martín en la corte, como miembro de su guardia real y con el encargo de velar por la seguridad del monarca y su familia, mientras que el resto de los nobles accedieron a puestos en la caballería o infantería.

    El hijo de Moctezuma regresó a la Nueva España en 1536, pero en el camino hacia la capital fue envenenado por alguien en torno al poder político de Tenochtitlan. No es de extrañar. En ese tiempo, la nobleza comenzaba a organizarse alrededor del gobierno de la ciudad, buscando la manera de volver a controlar el poder político del que se habían visto desplazada tras los avatares de la conquista. A los ojos de los españoles, parece que don Martín era el candidato a convertirse en el primer gobernador indígena de Tenochtitlan, pues no sólo estaba bien instruido en la nueva fe, sino que venía casado con una noble castellana, traía escudo de armas, vestía a la manera de los nobles españoles y es probable que también se le hubiese otorgado una encomienda.


    María Castañeda de la Paz, “Estrategias para cambiar el destino. Los hijos de Moctezuma en el siglo XVI”, Arqueología Mexicana, núm. 142, pp. 65-69.



    María Castañeda de la Paz. Doctora en historia por la Universidad de Sevilla, España. Investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Sus líneas de investigación son la historia indígena prehispánica y colonial del centro de México. Los temas de su interés son la nobleza, la heráldica, la cartografía y los códices históricos indígenas.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://arqueologiamexicana.mx/mexic...e-los-hijos-de

  2. #142
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Juan Zapaca Inga

    Biografía

    Zapaca Inga, Juan. Cuzco (Perú), s. XVII – s. XVII. Pintor activo en Cuzco en el ú. t. s. XVII.


    Como muchos otros maestros de su tiempo, era miembro segundón de la aristocracia incaica y tal vez tuviera alguna relación de parentesco con su colega del siglo siguiente Marcos Zapata (o Zapaca). Es probable que se formase dentro del obrador de Basilio Santa Cruz Pumacallao o, en todo caso, dentro de su círculo inmediato de influencia. De hecho, una de sus obras más importantes deriva directamente de la serie sobre la vida de san Francisco de Asís que Santa Cruz había ejecutado y dirigido en el convento franciscano del Cuzco entre 1667 y 1668, y en la cual se cree habría colaborado el joven Zapaca. El nuevo ciclo pictórico franciscano sería remitido a la casa de la misma orden en Santiago de Chile, donde hasta hoy se encuentra. Se ejecutó entre 1668 y 1684 y en él participó además Pedro Nolasco, otro maestro indígena. A Zapaca se atribuyen no menos de diecisiete de las escenas, desde las iniciales sobre La Profecía de San Juan Evangelista y la Anunciación a doña Pica hasta la final del Entierro del santo, esta última firmada y fechada en 1684. Es posible identificar allí al célebre obispo del Cuzco, Manuel de Mollinedo Angulo presidiendo el cortejo fúnebre del santo de Asís. En comparación con la obras de Santa Cruz que le sirvieron de punto de partida, el estilo de Zapaca –de gran refinamiento formal, vivo colorido y gusto por el detalle suntuoso, en detrimento del verismo descriptivo o las reglas de la perspectiva– es más definidamente “cuzqueño” y corresponde al nuevo gusto que iban imponiendo los grandes maestros indígenas de la segunda mitad del siglo, los mismos que se apartaron del gremio de pintores españoles durante el ruidoso conflicto de 1688 que marca el inicio de la pujante escuela pictórica regional.

    Por similitud estilística con la serie chilena se atribuyen otras obras a Zapaca, como una parte de la serie sobre la vida de San Andrés, en el Colegio de Educandas del Cuzco o el San Juan de Dios confortado por un ángel, en el Museo de Arte de Lima.

    Obras de ~: La Profecía de San Juan Evangelista, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; La Anunciación a doña Pica, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; Nacimiento de San Francisco, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; Bautizo de San Francisco, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684- 1688; San Francisco niño reparte pan entre los pobres, Museo de San Francisco, Santiago de Chile; Homenaje del hombre simple, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; La visión de las armas, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 16845-1688; San Francisco parte a la guerra, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; San Francisco prisionero de Perugia, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, 1684-1688; El crucifijo de San Damián habla a San Francisco, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684- 1688; San Francisco es apedreado por los niños, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; San Francisco es castigado por su padre, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; Santa Clara toma el hábito, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; Santa María de los Ángeles aparece en llamas, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; La tentación de la mora, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, 1684-1688; Martirio de los protomártires franciscanos, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, c. 1684-1688; Entierro de San Francisco, Museo de San Francisco, Santiago de Chile, 1684.

    Bibl.: A. Benavides, “Las pinturas coloniales del templo de San Francisco”, en Boletín de la Academia Chilena de la Historia (segundo semestre de 1953), págs. 67-96; E. Pereira Salas, Historia del Arte en el Reino de Chile, Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1965; VV. AA., Álbum de las pinturas que representan el nacimiento, vida, milagros, santidad y último trance de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, ejecutadas hace tres siglos para la Orden Franciscana de Santiago de Chile y en cuyo convento se halla, Zurich, Moulinette Books, 1971; J. de Mesa y T. Gisbert, Historia de la pintura cuzqueña, Lima, Fundación Augusto N. Wiese, 1982, 2 vols.; S. Sebastián López, “El ciclo iconográfico franciscano de Santiago de Chile”, en Boletín de la Academia Chilena de la Historia, n.º 95 (1984), págs. 311-352; L. K. Mebold, Catálogo de pintura religiosa colonial en Chile, Santiago, Ediciones Universidad Católica de Chile, 1985; I. Mateo Gómez, “Aspectos religiosos, sociales y culturales en la iconografía de las órdenes religiosas en Hispanoamérica”, en Relaciones artísticas entre España y América, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1990; H. Schenone, Iconografía del arte colonial. Los santos, t. I, Buenos Aires, Fundación Tarea, 1992; G. Guarda y M. C. García-Atance de Claro, Barroco Hispanoamericano en Chile. Vida de San Francisco de Asís pintada en el siglo XVII para el convento franciscano de Santiago, Madrid, Museo de América, 2002.


    Luis Eduardo Wuffarden




    _______________________________________

    Fuente:

    Juan Zapaca Inga | Real Academia de la Historia

  3. #143
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Gregorio de San Juan

    De Wikipedia, la enciclopedia libre


    Ir a la navegaciónIr a la búsqueda


    Gregorio de San Juan
    Información personal
    Nacimiento Siglo XVI
    Fallecimiento Siglo XVII
    Nacionalidad Virreinato de Nueva España
    Información profesional
    Ocupación Cacique
    Cargos ocupados
    [editar datos en Wikidata]

    Gregorio de San Juan
    fue un cacique nahua activo a fines del siglo XVI y principios del siglo XVII quien escribió un testimonio que trata sobre el sistema de encomiendas instauradas durante el Virreinato en México en el siglo XVI.[1]

    El sistema de encomiendas fue uno de los factores más importantes en el proceso de colonización.[2]​ En el testamento escrito por Gregorio de San Juan se describe cómo las encomiendas ayudaban a que los gobernantes prehispánicos de México conservaran ciertas facultades gubernamentales y administrativas. Por medio de estas encomiendas, Gregorio de San Juan pudo acumular una fortuna y bienes materiales.

    A finales del siglo XVI las leyes de trabajo cambiaron, dejando atrás el sistema de encomiendas y tomando el salario como nuevo agente.[2]
    Referencias[editar]


    • 50 años Centro de Estudios de Historia de México Carso. Fundación Carlos Slim. Soumaya. 2015.
    • Saltar a: abMiranda Márquez, Alfonso (2004). Historia de México: Conquista, Virreinato, Independencia. México: Panorama. ISBN968381252-X.



    https://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_de_San_Juan



  4. #144
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal



    Izquierda: Juana Juárez Cortés Chimalpopoca. India cacica. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces. Derecha: Escudo de armas concedidos por la Corona española a las indias cacicas. Códice García Granados, A4. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces.






    Izquierda: Manuela de Mesa, hija de don Lucas Mesa y doña Anastasia Reinoso, del pueblo de San Bartolomé, jurisdicción de Calpulhuac. India cacica. Monja coronada. Profesó en el Convento de la Compañía de María y Enseñanza de Indias el 18 de marzo de 1827. Anónimo. Colección Josefina Muriel. Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces. Derecha: María Joaquina de San Rafael. India cacica. Monja coronada. Profesó en el Convento de Santa María de los Ángeles de la ciudad de Antequera, Oaxaca, en 1824. Museo Nacional del Virreinato. Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces.



    Las indias cacicas en la época virreinal

    Josefina Muriel


    Durante el virreinato, las indias cacicas fueron reconocidas tanto por los indígenas como por los españoles en todos sus títulos y privilegios, con iguales prerrogativas que los varones; socialmente, se les equiparó con la nobleza de los hijosdalgos, pero no con la alta nobleza española.

    La existencia de las cacicas en las sociedades indígenas fue observada de inmediato por los conquistadores, quienes reconocieron su importancia como autoridades intermedias para controlar al pueblo. Los pipiltin o nobles eran quienes mandaban y a ellos obedecían los macehuales.

    El gobierno hispano les reconoce su posición social, prerrogativas y derechos, pero les impone las limitaciones que el derecho hispano dispone en las Indias. Socialmente, se les equipara con la nobleza de los hijosdalgos (de clase noble por la sangre), pero no con la alta nobleza española. De ello sólo serán excepción los nietos y descendientes del emperador Moctezuma, en quienes se reconocerá a los herederos del legítimo señor de estas tierras, otorgándoles los altos títulos de condes y duques.

    Entre la nobleza indígena, la categoría de cacica era transmitida por herencia o por nombramiento del emperador; el hecho de ser patrimonial, daba lugar a que las mujeres pudieran ocupar el puesto como titulares y heredarlo.


    Los derechos de las cacicas

    Si bien los indígenas consideraban a la mujer noble como “joya de gran valor”, como “un zafiro”, desde su nacimiento y, cuando llegaba a ser cacica, era “muy estimada, temida, respetada y servida”, los españoles, por su parte, ampararon ampliamente a la mujer indígena mediante las Leyes de Indias, las cuales impidieron que fuesen marcadas con hierro candente, que los españoles abusaran de ellas llevándolas a sus expediciones o haciendo servir en sus casas a las jovencitas o sometiéndolas a trabajos forzados o exigiéndoles los mismos tributos que a los hombres, pues llegaron a eximirlas totalmente de ese tipo de contribuciones, prohibieron que hicieran trabajo rudo y exigieron, además, que a todas se les pagara un salario mínimo y que no pudieran ser esclavizadas ni aun en caso de rebeldía.

    La actitud protectora hacia las mujeres indígenas propició el reconocimiento de sus derechos a los cacicazgos, con todos sus títulos y privilegios; así, durante el virreinato fueron cacicas con iguales prerrogativas que los varones. Reconocidas tanto por los indios como por los españoles, quedaron exentas del pago de tributos y tuvieron el derecho a recibir tributos en sus cacicazgos.

    Las de sangre mestiza conservaron también todos los derechos de las cacicas indígenas y se les reconoció el dominio sobre sus tierras, las cuales incrementaron con las mercedes reales que se les concedieron. Al igual que los caciques, gozaban de un fuero especial, pues no podían ser aprehendidas por los jueces ordinarios, salvo por delito grave, y el tribunal que veía sus causas era la Real Audiencia. A lo anterior se añadieron otros privilegios, como las pensiones que les otorgó la Corona, señaladamente a las descendientes de los reyes indígenas. Otros de sus singulares derechos fueron el de utilizar caballos para transportarse y acudir directamente al rey con sus peticiones. Hubo dos derechos más que nos dan una imagen de ellas como damas de la Nueva España: uno fue el de vestirse a la usanza española y el otro el de titularse “doñas”, lo cual indicaba su dignidad de “grandes señoras” con “nobles antepasados”. En aquellos tiempos, ese título era tan importante que en los procesos judiciales y aun en el ingreso a instituciones se aducía como título de hidalguía el ser llamados “don” y “doña”.

    Los reyes les concedieron escudos de armas que ellas usarían para hacer valer sus derechos y que podían colocar en sus casas, palacios o capillas erigidas a su costa. De esto último quedan algunos ejemplos, como el de la iglesia del Sanctorum, en Tacuba, levantada por don Antonio Cortés Totoquihuatzin hacia 1573.


    La educación de las cacicas

    Durante el virreinato, las hijas de los caciques empezaron a ser educadas en los colegios desde niñas por maestras españolas ya en 1526. A esa educación un tanto popular siguió otra a partir de 1540, con el establecimiento del primer convento de monjas, el Convento de la Concepción, donde estuvieron como colegialas las hijas de Isabel Moctezuma y Juan Cano, llamadas doña Isabel y doña Catalina, nietas del emperador, que luego serían monjas y fundadoras de otros conventos, y también estarían allí sus primas doña Leonor y doña Ana Sotelo Moctezuma y doña María de Mendoza Austria y Moctezuma, hija de caciques de Tlatelolco y descendiente del emperador Cuauhtémoc.

    Doña Magdalena de Jesús, hija de los caciques de Tlajomulco, Jalisco, fue educada en el Convento de Santa María de Gracia de Guadalajara. Los caciques de Metepec educaron a su hija doña Felipa con maestras privadas en su propia casa, y varias hijas de los caciques de Michoacán fueron educandas en el Convento de Santa Clara de Morelia, en 1735. En los albores del siglo XIX, los caciques de San Juan Teotihuacán enviaron a su hija doña Isabel al colegio de Guadalupe de Indias de México, donde era maestra y monja otra cacica: doña Manuela de Mesa, hija de don Lucas Mesa y doña Anastasia Reinoso.

    En esas instituciones, las niñas de la nobleza indígena aprendieron a leer, escribir y “contar”, esto es, la aritmética elemental, labores femeniles, cocina, canto, música y doctrina cristiana, como una preparación para ser esposas y madres de familia, es decir, educadoras de sus propias hijas. De ese modo, la cultura hispana dimanaba de las cacicas a ese pueblo que formaban las macehuales que ellas instruían.

    Josefina Muriel. Doctora en historia por la UNAM. Investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. Miembro de la Academia Mexicana de la Historia y de la Real Academia de Letras de Cádiz y otras más. Autora de numerosas obras dedicadas al estudio de la historia colonial. Directora del Archivo Histórico del Colegio de San Ignacio, Vizcaínas.

    Muriel, Josefina, “Las indias cacicas en la época virreinal”, Arqueología Mexicana, núm. 29, pp. 56-63.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://arqueologiamexicana.mx/mexic...poca-virreinal

  5. #145
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Valerio de la Cruz

    De Wikipedia, la enciclopedia libre


    Ir a la navegaciónIr a la búsquedaJuan Bautista Valerio de la Cruz o Xicalchalchilmitl (Texcoco, 1517 - Ciudad de México, 1572) fue un indígena, descendiente de los tlatoque de Tetzcuco, que sirvió al ejército realista del incipiente virreinato de Nueva España como conquistador de parte de la Gran Chichimeca.
    Semblanza biográfica[editar]

    Xicalchalchilmitl fue descendiente del tlatoani poeta Nezahualcóyotl. Terminada la conquista de México, e iniciada la ocupación de los españoles, fue bautizado con el nombre de Juan Bautista Valerio de la Cruz. Su padrino fue el procurador Bernardino de Santa Clara. En 1527 se unió a las milicias reales y fue ascendido a alférez de la Guarda Real de Lanza y Daga en 1529. Dos años más tarde, regresó a su ciudad natal para dedicarse al cultivo de sus tierras.

    En 1534, ocupó Xilotepec con la ayuda de ochenta arcabuceros y cuatrocientos indígenas flecheros. Estando en esta localidad recibió órdenes del virrey Antonio de Mendoza para reunir otomíes y guerreros de la región y así avanzar en la conquista y ocupación de las actuales ciudades de Tula, Tepetlán, San Juan del Río, San Miguel de Allende, y Villa de San Felipe, lugares habitados por los chichimecas. El virrey Mendoza —antes de partir hacia el virreinato del Perú— lo nombró cacique de las tierras que conquistase.[1]​ Valerio de la Cruz ayudó a la construcción del puente y del convento de San José en Tula.

    En mayo de 1559, el virrey Luis de Velasco lo nombró capitán general de los chichimecas. El 30 de octubre de 1559, Felipe II aprobó el nombramiento, adicionalmente lo premió con la cruz y el hábito de la orden de Santiago y le concedió el uso de escudo de armas de los reyes de Texcoco. El escudo tenía un nopal en donde descansaba un águila coronada y una casa fuerte con una víbora, se le añadió la cruz de Santiago y la leyenda Sodatas regia magna operata tua. Murió en la Ciudad de México en 1572, fue sepultado en el convento de Santiago Tlatelolco.[2]



    Referencias[editar]


    • Sosa, 2006; 220
    • Sosa, 2006; 221




    Bibliografía[editar]










    https://es.wikipedia.org/wiki/Valerio_de_la_Cruz


  6. #146
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Moctezuma mandó a labrar en Tenochtitlan, una obra donde aparece la atadura de años y una araña descendiendo de los cielos, simbolizando a las tzitzimimeh, en tanto, el 18 de septiembre, Cortés entraba en Tlaxcala, los castellanos sabían de la importancia de los aliados totonacas, por su valor y bravura, Francisco Solís lo admitió, «...mucha parte para ganar las dichas provincias e paresçe a este testigo que sin la ayuda dellos no ganaran las dichas provincias».

    Permanecieron veinte días en la ciudad, Cortés informó al rey que la ciudad era más grande que Granada, cosa absurda, tanto en tamaño como en belleza, todavía exageraba al decir que había un mercado con treinta mil almas todos los días. Lo que si vieron fue la diferencia de vestimenta, el clima templado obligaba a llevar máxtlatl, tilma y enredos masculinos, las mujeres llevaban las nahuas y el huipil, aunque las pobres llevaban el torso desnudo.

    Cortés forjó una alianza con Maxixcatzin y Xicoténcatl el Viejo, cosa no vista desde que Colón tuvo una alianza con los guacanagarí en La Española. Como presentes para la alianza, los tlaxcaltecas dieron trescientas mujeres, algunas nobles, con la esperanza de que criaran una «generación de hombres tan valientes y temidos», en tanto Cortés mandó traer de Cempoala capas, telas, sal y otras cosas que recibieron con agrado los tlaxcaltecas.

    Cortés pretendió devolver a las indias e insistió en que se convirtiesen al cristianismo, pero se negaron, fray Olmedo le dijo a Cortés que «...no es justo que por fuerza los hagamos ser cristianos... No quisiera yo que se hiciera hasta que tengan conocimiento de nuestra santa fe», Lugo, Velázquez de León y Alvarado lo apoyaron, pero insistió en pedir un templo para colocar a la Virgen y una Cruz, a lo que los tlaxcaltecas accedieron, pero a lo que se negaban los frailes Olmedo y Juan Díaz.

    Las mujeres nobles fueron bautizadas, Tecuelhuatzin, hija de Xicoténcatl, fue bautizada como doña María Luisa y entregada a Alvarado, la hija de Maxixcatzin fue doña Elvira, entregada a Juan Velázquez de León, Juan de Nájera nos dice que hubo muchos hombres que en esos días se casaron con mujeres indias. Mientras los emisarios tenochcas insistían en que Cortés abandonase Tlaxcala para ir a Cholula y los tlaxcaltecas pedían tomar el camino por Huexotzinco.

    Mientras preparaba la expedición a Cholula, mandó a pie a Pedro de Alvarado y a Bernandino Vázquez de Tapia a Tenochtitlan, caminaban muy lento y los tenochacas los jalaban para avanzar más rápido; fueron a Cholula y de ahí al paso entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, para finalmente encontrarse con una delegación en que venía un hijo de Moctezuma y Cuitlahuac, señor de Iztapalapa y hermano de Moctezuma.


    Fuente: Thomas, H. 1994. La conquista de México. México D.F., Editorial Patria S.A. de C.V.

    Imagen: Reconstrucción de una hoja del Lienzo de Tlaxcala, donde se ve el águila de los Habsburgo con el lema de España, Plus Ultra, así como los cuatro señores de Tlaxcala y se hace alusión a la posterior leyenda de la materialización milagrosa de una cruz en el lugar en que los señores recibieron a los españoles.





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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    En la capilla del Sagrario de la Catedral de la Virgen de la Asunción en Tlaxcala capital, se encuentra la primera pila bautismal de toda América. En esta pila fueron bautizados en el año de 1520 los cuatro señores principales de la Antigua República de Tlaxcala, a quienes se les dió los nombres de Lorenzo a Maxixcatzin; Gonzalo a Tlahuexolotzin; Bartolomé a Zitlalpopocatzin y Vicente a Xicohténcatl. Los padrinos fueron Pedro de Alvarado, Andrés de Tapia, Gonzalo de Sandoval, Cristóbal de Olid y el capitán Hernán Cortés.





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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal



    Izquierda: Tizocicatzin (o Tízoc), su hijo Tezcatlpopocatzin y don Diego de San Francisco. Todos llevan la xihuitzolli o diadema de turquesa ceñida en la cabeza y se encuentran en tronos de petate. Debido a que Tezcatlpopocatzin no gobernó en Tenochtitlan, se infiere que debió ser tlatoani de otro pueblo. Genealogía de don Pedro Dionisio. Derecha: Tehuetzquititzin y su glifo onomástico. Códice Cozcatzin, f. 13v. Digitalizaciones: Raíces.





    Don Diego de San Francisco pidió a las autoridades españolas, entre otras cosas, un escudo de armas: a) el que solicitó, AGI; b) el que le otorgaron, Archivo Ducal de Alba, Palacio de Liria, Madrid. Digitalizaciones: Raíces.



    México antiguo

    La casa real de Tenochtitlan. Don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin

    María Castañeda de la Paz


    Don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin era hijo de Tezcatlpopocatzin y nieto de Tizocic (o Tízoc), séptimo tlatoani de Tenochtitlan. Fue el único miembro de este linaje que llegó al trono de Tenochtitlan en la Colonia, el que ocupó entre 1541 y 1554. El nombre “Tehuetzquiti” significa “cosa donosa que haze reyr, o chocarrero, o dezidor”, de ahí que la máscara que forma parte de su glifo onomástico se haya visto como una careta de las que se usan en la interpretación para hacer reír a la gente.

    Las fuentes siempre pintan a Tehuetzquititzin como un personaje de acción, no sólo en el campo de batalla sino también frente al sistema burocrático español. Participó en varias guerras de conquista y a todas trató de sacarles provecho. La primera vez que lo intentó fue mediante una carta escrita junto a otros nobles tenochcas en 1532; en ella hacía valer su papel en la conquista de Honduras, motivo por el cual reclamaba la merced de dos tierras al sur de Tenochtitlan. Es decir, solicitaba al monarca el mismo reconocimiento y las mismas compensaciones con las que él distinguía a los conquistadores españoles.

    A pesar de tales intentos no hay pruebas de que don Diego obtuviera respuesta a sus solicitudes y nada se vuelve a saber de él hasta la llegada del virrey don Antonio de Mendoza (1535), que sin duda fue una persona clave en su vida. El virrey fue quien lo nombró gobernador de los tenochcas en 1541, y en ese mismo año lo acompañó a la guerra de la Nueva Galicia, conocida como la Guerra del Mixtón, encabezando don Diego a las tropas tenochcas. Una decisión que quizás aún formaba parte de los antiguos rituales de entronización, en los que el recién elegido debía ir a la guerra a “lavarse como señor” (motlatocapaca) y validar así su señorío.

    Su buena relación con el virrey explica que el 26 de febrero de 1546, don Antonio de Mendoza y otras autoridades españolas aprobaran su probanza, por medio de la cual don Diego solicitaba 200 pesos de oro anuales para su sustento y un escudo de armas. Los argumentos presentados para recibir una respuesta favorable del monarca solían ser siempre los mismos: la noble ascendencia del autor de la petición, su amistad con los españoles, las acciones que lo avalaban como buen cristiano, pero, sobre todo, los servicios que el solicitante había prestado al monarca en las guerras de conquista. Entre sus 14 testigos había muchos españoles y todos respaldaron cada detalle de su noble ascendencia, las muestras de su verdadera conversión cristiana, su amistad con los españoles, su buen gobierno, así como su infatigable labor en las guerras de conquista: la expedición de las Hibueras junto a Cortés, donde estuvo dos años y medio de su vida; la conquista del Pánuco, también con el marqués del Valle; la posterior sublevación de esta provincia, en cuyo apaciguamiento participó con el capitán Sandoval y, finalmente, su labor en la conquista de la sublevada provincia de Nueva Galicia, donde él fue malherido y su hijo, Pedro Cihuayzte, herido de muerte. El escudo le fue concedido el 23 de diciembre de 1546, pero para su sorpresa, difería enormemente del que había solicitado. Del dinero, nada decía la cédula.

    Un parteaguas en la vida de Tehuetzquititzin fue la llegada del segundo virrey, don Luis de Velasco, el 5 de diciembre de 1550. Éste dictó unas ordenanzas en las cuales se ponía fin al servicio personal que el pueblo daba a sus señores, obligando a que los campesinos y pescadores fueran retribuidos económicamente por su trabajo. Aquellos que se negaron a acatar las órdenes, como le sucedió a Tehuetzquititzin, que se resistía a perder los privilegios inherentes a su condición de noble y gobernador, fueron acusados por el pueblo y sometidos a juicio, el arma legal con la que el pueblo empezaba a defenderse.

    Tehuetzquititzin ya tuvo serios problemas en 1548, con el virrey anterior, pues entonces no pudo evitar la presencia de algunos jueces que acudían al llamado de los macehuales, quienes acusaban a los miembros de su cabildo por gastarse el dinero del tributo en sus fiestas y otros dispendios similares, dejando la caja de la comunidad vacía. Por ignorar las nuevas ordenanzas, don Luis de Velasco también se vio obligado a llamar a otro juez para que pusiera orden. En esta ocasión, el elegido fue don Esteban de Guzmán, principal de Xochimilco, cuyos servicios se requirieron el 15 de junio de 1554. Éste debía averiguar los robos, delitos y excesos que se habían producido en Tenochtitlan por cuenta del cabildo, cuyos miembros volvían a ser acusados de haberse mantenido fuera de la tasación que los otros jueces habían dejado establecida. Entre esas acusaciones figuraba la falta de pago por los materiales que se trajeron para las reparaciones en obras públicas, así como por el servicio personal que algunos hombres y mujeres (barrenderos y moledoras) prestaban a su palacio o tecpan. Pero para bien o para mal, don Diego murió unos días antes de la llegada del juez, quien sólo pudo interrogar a los miembros de su cabildo y se quedó en calidad de juezgobernador, mientras buscaba un sustituto

    María Castañeda de la Paz. Doctora en historia por la Universidad de Sevilla, España. Investigadora del IIA de la UNAM. Estudia la historia indígena prehispánica y colonial del Centro de México, y se especializa en la nobleza, la heráldica, la cartografía y los códices históricos indígenas.

    Castañeda de la Paz, María, “La casa real de Tenochtitlan. Don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin”, Arqueología Mexicana, núm. 159, pp. 78-79.


    Texto completo en las ediciones impresa y digital. Si desea adquirir un ejemplar:

    https://raices.com.mx/tienda/revista...oamerica-AM159

    https://raices.com.mx/tienda/revista...-AM159-digital




    _______________________________________

    Fuente:

    https://arqueologiamexicana.mx/mexic...huetzquititzin

  9. #149
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal



    Los señores que gobernaron en Tenochtitlan aparecen en negritas. Véase cómo prevalecen los miembros del linaje de Axayácatl. Tomado de Castañeda de la Paz, 2013.





    Don Diego de Alvarado Huanitzin, con su glifo de una bandera, junto al nahuatlato de la Audiencia, don Hernando de Tapia, y el virrey don Antonio de Mendoza. Códice Santa Anita Zacatlalmanco. Foto: Archivo de María Castañeda de la Paz.





    Escudo de armas otorgado a la familia Alvarado en 1536. La flor de lis es el emblema heráldico de los que tienen el apellido Alvarado. Archivo Ducal de Alba, Palacio de Liria, Madrid. Foto: Archivo de María Castañeda de la Paz.



    México antiguo

    La casa real de Tenochtitlan. Don Diego de Alvarado Huanitzin

    María Castañeda de la Paz


    El 15 de octubre de 1535 llegaba a la capital de la Nueva España el virrey don Antonio de Mendoza. Para entonces gobernaba en Tenochtitlan el cuauhtlatoani don Pablo Xochiquentzin (1532-1536), quien se había pasado la mayor parte del tiempo en las guerras de la Nueva Galicia. Tras su muerte, el virrey trató de restituir a los linajes legítimos en el trono de Tenochtitlan y contaba con varios candidatos: don Diego de Alvarado Huanitzin (nieto de Axayácatl), don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin (nieto de Tizócic) y don Juan Coatlhuitzilíhuitl (nieto de Ahuítzotl).

    O sea, los nietos de los tres hermanos que, en el pasado, habían gobernado sucesivamente en Tenochtitlan, además del primogénito de Moctezuma, don Martín Cortés Moctezuma Nezahualtecolotzin (nieto también de Axayácatl), y el nahuatlato de la Audiencia, don Hernando de Tapia Motelchiuhtzin (hijo del cuauhtlatoani don Andrés de Tapia Motelchiuhtzin).

    Una estructura que viene a reflejar cómo cada uno de los tres linajes se reorganizó, siguiendo la antigua estructura basada en el orden colateral de sucesión prehispánico. Aunque no tenemos información de los pormenores de la vida en el seno de la elite indígena, sobran los indicios acerca de una fuerte lucha entre algunos de sus miembros por hacerse con el poder. Las tensiones debieron acrecentarse por la larga ausencia del cuauhtlatoani don Pablo Xochiquentzin, inmerso en las conquistas de la Nueva Galicia, y por el ir y venir de algunos nobles a la corte española para ganar favores reales. El punto más álgido de estas intrigas se manifestó cuando don Martín (el hijo de Moctezuma Xocoyotzin) fue eliminado de la escena política, envenenado por don Hernando de Tapia (hijo del cuauhtlatoani don Andrés de Tapia Motelchiuhtzin), cuando volvía de su viaje de España en 1536. Traía por esposa a una mujer española, con lo que ello implicaba: títulos de nobleza, rentas y/o tierras.

    Si Huanitzin estuvo involucrado en esa conspiración es imposible saberlo pero, desde luego, fue el personaje que más se benefició, pues muerto don Martín, él se convertía en el candidato con más posibilidades para acceder al trono de Tenochtitlan. No sólo era del linaje de Axayácatl, sino que fortaleció sus derechos al casarse con doña Francisca Moctezuma, una de las hijas de Moctezuma Xocoyotzin.

    El padre de Huanitzin era un hermano de Moctezuma Xocoyotzin, llamado Tezozómoc Acolnahuácatl, que murió poco antes de la llegada de los españoles. Ambos hermanos se casaron con mujeres de Ehecatepec (probablemente hermanas), cuyos hijos se casaron entre sí: doña Francisca Moctezuma y don Diego de Alvarado Huanitzin. La fecha exacta de este matrimonio no la sabemos, pero debió ser después de 1532, pues cierta fuente informa que en ese año ella aún vivía con su hermana doña Isabel en Tlacopan. En Ehecatepec gobernaba Huanitzin cuando llegaron los españoles.

    Ahora bien, la estrecha relación de Huanitzin con la corte de Tenochtitlan provocó que Hernán Cortés también se lo llevara a la expedición de Las Hibueras (Honduras y Guatemala), entre 1524 y 1526. Unos años después, en 1532, lo encontramos firmando una carta, junto a otros miembros de la nobleza tenochca. En ella hacía varias reclamaciones al rey en materia de tierras, aunque él no fue personalmente a llevarla a España, sino que envió a uno de sus hermanos. Se trataba de don Francisco de Alvarado Matlaccohuatzin, quien en 1536 recibió del monarca un escudo de armas, en agradecimiento por las conquistas en la que él y su hermano habían participado en nombre del rey de España. Poco después, Huanitzin era elegido gobernador de Tenochtitlan por el virrey Mendoza.

    Las fechas de su llegada al trono son muy dispares, sin embargo, considerando que Tehuetzquititzin accedió al poder en 1541 y que Huanitzin sólo gobernó cuatro años, su nombramiento debió tener lugar en 1538. Al personaje lo reconocemos en los códices por el glifo de una sencilla bandera (pánitl o pámitl ), aunque rara vez hallaremos su nombre escrito como Panitzin, pues en todas las fuentes en náhuatl figura como Huanitzin.

    Muy interesante es saber que Huanitzin seguía aferrado al pasado, pues en 1539 se llegó a decir que aún se hacía acompañar de un séquito de sacerdotes, cuyo cometido era encargarse del envoltorio de Huitzilopochtli que se había sacado del Templo Mayor de Tenochtitlan en plena conquista. Debido a que en ese envoltorio residía la fuerza divina que legitimaba a los señores tenochcas en el poder, se comprende que Huanitzin lo custodiara con sumo cuidado.

    Huanitzin y doña Francisca tuvieron varios hijos que se posicionaron muy bien en la sociedad de entonces. A Isabel la casaron con don Antonio Valeriano, el más aventajado colegial de Santa Cruz Tlatelolco; a Juana, con don Antonio Cortés Totoquihuaztli, señor de Tlacopan, y a don Cristóbal de Guzmán Cecetzin lo dejaron con los contactos suficientes para que se convirtiera en gobernador de Tenochtitlan, aunque debían pasar algunos años para que se cumplieran esos deseos. Otro de sus vástagos fue el cronista don Hernando de Alvarado Tezozómoc.

    María Castañeda de la Paz. Doctora en historia por la Universidad de Sevilla, España. Investigadora del IIA de la UNAM. Estudia la historia indígena prehispánica y colonial del Centro de México, y se especializa en la nobleza, la heráldica, la cartografía y los códices históricos indígenas

    Castañeda de la Paz, María, “La casa real de Tenochtitlan. Don Diego de Alvarado Huanitzin”, Arqueología Mexicana, núm. 158, pp. 14-15.




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    Fuente:

    https://arqueologiamexicana.mx/mexic...rado-huanitzin

  10. #150
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    jueves, 2 de abril de 2015

    Códice San Andrés Atlitec, Tepetlaoxtoc




    Códice San Andrés Atlitec original


    Por José Omar Tinajero Morales


    Un códice es un documento antiguo que está escrito con grafías indígenas en donde se plasma la historia, la geografía, la economía de los pueblos originarios de América. Como los códices se siguieron realizando durante la etapa novohispana se conjugaron tanto los glifos indígenas como los caracteres latinos, por lo que este tipo de códices se les ha denominado como mixtos.

    Códice en náhuatl se dice, amoxtli; lector amoxpouhqui; biblioteca, amoxcalli y los escribanos que pintaban los códices se les llamaban tlacuilos.

    Tepetlaoxtoc fue uno de los principales centros productores de códices tanto en la etapa prehispánica como en la novohispana, muestra de ello es que en el Museo Británico está el Códice Tepetlaoxtoc o Kingsborough; en París en la Biblioteca Nacional se localiza el Códice Vergara o San Jerónimo y en la UNAM está el Códice Asunción Cuauhtepotzla.

    Pero afortunadamente en el municipio se cuenta con un códice original del año de 1609, el Códice San Andrés Atlitec, que ha sido conservado de generación en generación por las autoridades locales. El título original es: Croquis de las tierras y aguas del Fundo Legal del Pueblo de San Andrés. Año de 1609. Así que el códice tiene más de 400 años.

    El Códice fue rescatado, reproducido y dado a conocer a instancia de la delegada de San Andrés de las Peras, Susana Andrea Espinosa, quien se dio cuenta de la importancia histórica y jurídica de este importante documento. Le encomendo la tarea de hacer la réplica al artista Javier Galindo, con lo que se le dará mayor difusión a las nuevas generaciones; a la vez que el original se podrá conservar en mejores condiciones.






    En el códice se aprecia en la parte superior izquierda el pueblo de Tepetloxtoc (Tepetlaoxtoc); también se aprecian las localidades de Chutzinco (San Pedro Chiautzingo), San Lorenzo (hoy ya no existe) y La Trinidad.

    Es interesante hacer notar que no se encuentra la localidad de San Bernardo Tlamimilolpan, porque originalmente estaba más arriba y se llamaba San Bernardo Tepapayeca.

    Desde el punto de vista de lo natural se observa la Sierra del Patlachique, ojo de agua de la Trinidad, el río Papalotla, en color azul. Es interesante mencionar que se representó el Camino Real México Veracruz, el camino se representó con líneas paralelas y huellas en medio.

    En la parte central dice: Este es el pueblo de San Andrés y se observa la iglesia con su espadaña, tres casas, dos autoridades locales de perfil y sentadas y de pie se encuentra la imagen de don Rodrigo Cipactli, quien sería la autoridad principal.




    La delegada Susana Andrea Espinosa.






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    Fuente:

    HISTORMEX: Códice San Andrés Atlitec, Tepetlaoxtoc

  11. #151
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Códice San Andrés Atlitec, 1609

    Publicado el 4 jul. 2015

    Omar Tinajero muestra el códice original de San Andrés Atlitec, Tepetlaoxtoc





    https://www.youtube.com/watch?v=3wRG...ature=emb_logo

  12. #152
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Felipe Canuto Castillo

    “Españoles descendientes de aquéllos [indios]”. Nietos españoles de caciques indios

    [13/02/2017]


    Résumé | Index | Plan | Texte | Bibliographie | Notes | Citation | Auteur

    Résumés

    EspañolEnglishFrançais


    El mestizaje biológico que devino de la unión de nobles indios con españoles, durante la época colonial novohispana, permitió que sus descendientes emplearan ambas calidades étnicas según les conviniera. En documentos del siglo XVIII, por ejemplo, estas personas decían ser españolas, aunque reconocían y documentaban su ascendencia indígena para legitimar sus posesiones : son españoles nietos de indios, como se les ha llamado. En este texto se analiza el caso de Eugenio Martín de Alpízar, descendiente de Don Juan Bautista Valerio de la Cruz, cacique conquistador del siglo XVI, quien durante el juicio por una herencia “afirmó claro ser de calidad español”.

    En este trabajo se realiza una aproximación a la calidad étnica de los Martínez de Alpízar : por un lado, se observa la composición étnica y el patrón que seguían en cuanto a la etnicidad. En el caso de Eugenio, se observa que su “calidad biológica” no se encontraba reñida con la sociocultural, lo cual le permitía defender como español sus derechos de indio. Para llevar a cabo el estudio se consultaron documentos de archivo y se partió de la genealogía que se elaboró durante el proceso citado.

    Mestizaje, or inter-racial unions, between indigenous and Spanish nobility during colonial New Spain, allowed descendants to employ both ethnicities as they saw fit. In eighteenth century documents, for example, these individuals claimed to be Spanish but recognized and documented their indigenous ancestry to legitimize their possessions : they are the so-called Spanish grandchildren of Indians. In this paper, we analyze the case of Eugenio Martínez de Alpízar, descendant of Don Juan Bautista Valerio de la Cruz, Cacique, or chief, conqueror of the 16th century, who during an inheritance trial "clearly asserted his Spanish quality".
    In this work, we approximate the ethnicity of the Martínez de Alpízar : first, we observe the ethnic composition and the pattern that followed in terms of ethnicity. In the case of Eugenio, it is observed that the “biological ethnicity” was not at odds with the sociocultural, which allowed him to defend his rights as an Indian. To carry out the study we consulted archival documents and we base the study on the genealogy which was developed during that process.

    Le métissage biologique issu du mariage des nobles Indiens avec des Espagnols durant l’époque coloniale en Nouvelle-Espagne a permis aux descendants d’user de deux qualités ethniques selon leur convenance. Dans les documents du XVIIe siècle, par exemple, ces individus s’autoproclamèrent espagnols tout en reconnaissant et en documentant leur ascendance indienne pour légitimer leurs biens : ils sont appelés « Espagnols petits-fils d’Indiens ». Cet article analyse le cas de Eugenio Martínez de Alpizar, descendant de Don Juan Bautista Valerio de la Cruz, cacique conquistador du XVIe siècle, qui au cours d’un procès en héritage « affirma clairement d’avoir la qualité d’un espagnol ».

    L’analyse porte sur la qualité ethnique des Martínez de Alpízar en observant la composition ethnique et modèle qui a été suivi en termes d’appartenance ethnique. Dans le cas de Eugenio, on relève que la « qualité biologique » n’était pas en contradiction avec la qualité socioculturelle, ce qui lui a permis de défendre ses droits d’Indien tout en étant Espagnol. L'étude repose sur l’examen de documents historiques et sur une généalogie élaborée au cours du procès en question.

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    Entrées d’index

    Mots clés :

    noblesse indienne, métissage, Otomi, Xilotepec, ethnicité

    Keywords :

    indian nobility, mestizaje, ethnicity, otomíes, Xilotepec

    Palabras claves :

    nobleza indígena, mestizaje, calidad étnica, otomíes, Xilotepec

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    Plan

    Introducción

    Metodología

    Algunos apuntes acerca de la calidad étnica en Xilotepec

    La calidad étnica y el derecho a la herencia : los argumentos

    Consideraciones finales

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    Texte intégral

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    Introducción

    1 Durante la época colonial se suscitaron numerosos conflictos por la posesión de tierras en los cuales participaron indios y españoles tanto a nivel colectivo como individual ; algunos fueron protagonizados por familias de la nobleza indígena (o algunos miembros de ellas) y, a pesar del reducido el número de los participantes, la intensidad de la disputa y los recursos que se esgrimieron estuvieron a la par de cualquier otro. Esta situación no era nueva en el contexto novohispano, pues en los últimos años de hegemonía de los mexicas fueron frecuentes los pleitos por esta causa y continuaron en la época colonial debido a que la dinámica del mundo indígena no se truncó en el nuevo orden social impuesto en la Nueva España.1 Se ha señalado que muchos de los litigios fueron promovidos por indios contra otros indios o comunidades indias contra otras, no contra españoles, como lo indican los códices Techialoyan y los Títulos Primordiales.2


    1 García, René, Indios, territorio y poder en la provincia matlatzinca. La negociación del espacio po (...)

    2 Rojas, José Luis de, “Del dicho al hecho… Los pueblos de indios de la Nueva España y la documentaci (...)



    2 En los casos de pleitos por tierra a nivel familiar son notorios, también, la dilación de los procesos y el alto costo de los mismos, pues debían seguirse en la ciudad de México ante la Real Audiencia ; además, a menudo continuaban a través de las generaciones o con el paso de los años se iniciaba un nuevo juicio por los descendientes de los primeros contendientes con el fin de disputar la misma tierra. Un aspecto que se debe considerar es que los indios emplearon todos los recursos legales y extralegales de que disponían para ganar los juicios, siendo recurrente entre ellos la adquisición y elaboración de documentos. 3


    3 Wood, Stephanie, “Pedro Villafranca y Juana Gertrudis Navarrete : falsificador de Títulos y su viud (...)


    3 En lo que toca en particular a los conflictos entre la nobleza india, se puede observar que en el ocaso de la Nueva España continuaban peleando entre ellos por la posesión de la tierra. 4 Uno de los principales argumentos que se esgrimieron en los procesos fue la calidad étnica : puesto que los implicados debían demostrar que descendían de un linaje noble, entre más directa o cercana fuera la línea de consanguinidad que probaran, más posibilidades tenían de obtener un fallo a su favor ya que se consideraba que tenían más derecho que sus oponentes. Otra evidencia era la calidad nobiliaria ; es decir, el título que ostentaban en razón de descender del fundador de una estirpe o del cargo que ocupaban en el gobierno.


    4 Canuto, Felipe, “La adquisición, disposición y defensa de la tierra. El caso de los nobles otomíes (...)


    4 Debido al mestizaje biológico (y cultural) que inició en el siglo XVI entre nobles indígenas y españoles, los hijos de éstos vivían entre dos mundos, aunque fueron tendiendo hacia el lado de los segundos, y gozaban de la “doble nacionalidad” que les permitía elegir entre alguna de ellas en cada momento en función de sus intereses ya que tenían la ventaja de actuar como indios o españoles según lo requirieran las circunstancias y conforme avanzó el periodo colonial hubo cada vez más españoles “naturales del país”.5


    5 Rojas, José Luis de, “La historia de México contando con los indios”, Anales del Museo de América, (...)


    5 El conflicto por tierras que se analiza en este artículo, en lo que toca a la calidad étnica como recurso estratégico, es el que inició en 1790 Margarita Villafranca contra Eugenio Martín de Alpízar y Andrés de Arciniega6 por la posesión de un rancho en la jurisdicción de Xilotepec.7 Los dos primeros decían ser descendientes directos y herederos legítimos del cacique Don Juan Bautista Valerio de la Cruz a quien en 1559 Luis de Velasco otorgó mercedes reales por su destacada participación en la conquista y pacificación de la Gran Chichimeca ; el tercero de los contendientes asistía en calidad de esposo de María Manuela, heredera, y prima de Eugenio. Entre las mercedes concedidas al cacique texcocano en el siglo XVI se encontraba la mencionada estancia de ganado mayor en disputa.


    6 En el expediente se mencionan más nombres y apellidos : Margarita Gertrudis Villafranca González de (...)

    7 Archivo General de la Nación (AGN), Tierras, vol. 2190, exp. 1.




    Metodología

    6 Debido a que la investigación aborda lo relativo a la calidad étnica y los títulos nobiliarios, ya que fueron los argumentos empleados durante el litigio para comprobar la pertenencia al linaje del cacique y el derecho a su herencia, se buscó corroborar la “calidad de español” de Eugenio, quien ganó el juicio, y encontrar algún expediente donde se le mencionara con algún título o cargo en el gobierno ; para tal efecto se consultaron documentos de archivo para conocer, primero, qué se menciona en ellos respecto de la calidad étnica y nobiliaria de los miembros de la familia Martín(ez)8 de Alpízar a través de las generaciones ; segundo, deducir de los registros de calidad un posible patrón en cuanto a su composición étnica ; tercero, determinar si era una familia pluriétnica.


    8 En la mayoría de los registros parroquiales consultados, que corresponden a los años 1680-1749, el (...)


    7 Para efectos de definiciones, la composición étnica refiere a la constitución de una familia en lo que toca a la calidad étnica de cada uno de sus miembros ; una familia pluritétnica estaría integrada por una pareja legalmente casada con hijos biológicos legítimos con calidades étnicas o adscripciones raciales distintas en al menos uno de sus vástagos ;9 así, una familia pluriétnica estaría conformada por personas de calidades diferentes determinadas por aspectos extra biológicos, sobre todo, como se verá adelante.


    9 Carbajal, David, La población en Bolaños, 1740-1848. Dinámica demográfica, familia y mestizaje, Zam (...)


    8 Para llevar a cabo la investigación consulté documentos del Archivo General de la Nación (AGN), el Archivo Histórico de Notarías del Estado de México (AHNEM) y el Archivo Parroquial de Xilotepec, Estado de México (APX).10 El expediente principal que sustenta este trabajo corresponde a la causa que presentó Margarita contra Eugenio y Andrés por la propiedad del rancho. También revisé testamentos de miembros de la familia Martínez de Alpízar ajenos a los que se presentaron durante el juicio con la finalidad de cotejarlos para verificar posibles divergencias.


    10 Los libros parroquiales de Xilotepec también pueden ser consultados en la página de internet de Fam (...)


    9 En lo que toca a la investigación en los libros parroquiales, consulté los volúmenes 1, 2, 3, 4, 5 y 10 de las partidas de bautismos correspondientes a los años 1680-1684, 1688-1694, 1694-1707, 1705-1734, 1707-1716 y 1730-1749, respectivamente. El volumen 6, de los años 1710-1729, no lo revisé debido a que en él se encuentran registrados los bautismos del pueblo de San Andrés y en él no residían los Martínez de Alpízar sino en Sindexe o Cieneguilla.11 Los volúmenes 7, 8 y 9, de los años 1716-1729, 1729-1734 y 1729-1736, tampoco los consulté porque consideré que, según las evidencias encontradas en los primeros cinco volúmenes tocante a la calidad étnica de las personas con apellidos Martínez de Alpízar y por los años que se empalmaban, esta familia debía estar registrada en el décimo “donde se asientan las partidas de bautismos de los españoles de esta doctrina y provincia de Xilotepec”. No en todas las partidas de este volumen se asienta la calidad de los bautizados y en las que sí sucede se encuentran mestizos, coyotes y, desde luego, españoles. En él se asientan los de Margarita y Eugenio, sin que se indique su calidad étnica.


    11 Estos dos nombres podrían referir a un mismo pueblo, pues Sindexe y Cieneguilla, uno en otomí y otr (...)


    10 Para localizar a los Martínez de Alpízar se siguió en parte el método de reconstrucción de familias, de Henry. 12 Según señala este autor, se debe elaborar una ficha familiar donde se concentre y organice toda la información referente a la familia. Una recomendación también es extraer de los registros parroquiales todos los datos adicionales acerca de los lazos de parentesco que puedan existir. La información hallada en los libros la completé con la de los testamentos ; así pude conocer los nombres de todos los hijos de una pareja, pues, en algunos casos, no se localizó su partida de bautismo.


    12 Henry, Louis, Manuel de demografía histórica. Técnicas de análisis, Barcelona, Crítica, 1983.


    11 El segundo aspecto que se aborda en esta investigación es el análisis del discurso de Eugenio en lo que toca a su calidad y “doble nacionalidad”, lo cual fue un argumento fundamental para defenderse de la exclusión a la herencia que le hacía su oponente por ser español. El estudio de los alegatos se centra en las enunciaciones en cuanto a ideología en torno a la calidad étnica y a las cargas valorativas que estaban asociadas a ella. Respecto del género textual del expediente del juicio, se tomó en cuenta su carácter argumentativo más que el descriptivo o narrativo.

    12 De manera general, en este artículo se aborda lo relativo a la calidad étnica que se adjudicaba la familia Martínez de Alpízar para conocer por qué Eugenio decía ser español y cuáles eran los argumentos que le permitían ser de esta calidad y, a la vez, defender sus derechos de indio. Un aspecto a destacar es el hecho de que Margarita no ganó el juicio pese a su calidad étnica y al título nobiliario que ostentaba. ¿Tenía mayores derechos sobre la herencia de un cacique indio un español sin nobleza ?



    Algunos apuntes acerca de la calidad étnica en Xilotepec

    13 Uno de los primeros aspectos que se debe destacar es la falta de uniformidad en el registro de la calidad étnica en los libros parroquiales, pues algunos sí la asientan sistemáticamente y otros no. Algunos volúmenes contienen títulos que enuncian su contenido, pero, como ya se mencionó en el caso del décimo, se señala que son partidas de españoles y en él se asientan de todas las calidades. Con esta salvedad, a continuación, se señalan algunas cuestiones relevantes en cuanto a la calidad étnica de los habitantes de Xilotepec en la época colonial y de las personas con apellidos Martínez de Alpízar, en particular.

    14 En primer lugar, destaca el problema de la asignación de la calidad étnica a los hijos de “padres no conocidos”. Pescador señala que la Iglesia Católica tenía prohibido expresar los nombres de los padres de las criaturas para evitar su infamia ; sólo en el caso de que ésta fuera notoria se debían anotar en el libro de bautismos, pero señalando que eran solteros ; se seguía la misma norma para los niños expuestos, los engendrados por clérigos y “el hijo adulterino”.13 Se observa que en ocasiones los frailes conocían quiénes eran los progenitores de los niños y su calidad, pero debido a lo mencionado anteriormente omitían sus nombres en los registros, como en los casos de los indios Petrona y Lorenzo, los mestizos Andrea y Pascual, y los españoles Lucía y Guillermo ; por otra parte, la condición étnica también fue asignada según su apreciación ; por ejemplo, “Josefa Teresa, al parecer coyota” o “Juana Antonia, al parecer española”.14


    13 Pescador, Juan Javier, “Introducción, la demografía histórica mexicana”, Estudios demográficos y ur (...)

    14 En las citas de documentos de archivos he actualizado la ortografía y la puntuación. Sólo menciono (...)



    15 En los dos últimos ejemplos citados en el párrafo anterior se observa que la calidad asentada en las partidas dependía de la apreciación subjetiva de los frailes que remite al fenotipo. 15 De acuerdo con la historiografía demográfica, la calidad étnica presenta por lo menos seis posibilidades de significado y conformación : como concepto sociocultural, categoría socioeconómica, clasificación clasista, sistema complejo de representación social, clasificación fenotípica y concepto integral que conjunta fenotipo, prestigio social y estatus. 16


    15 Un caso semejante que encontré en otra investigación es el siguiente : “En este pueblo de San Pablo (...)

    16 Carbajal, David, Op. cit., 2008.



    16 No sólo el fenotipo era determinante para asignar una determinada calidad étnica al bautizado sino lo que se conocía de los padres : “Petra dis mestiza de la hacienda de Santa Lucía”, hija de Juan Pascual y María Luisa, mestizos. En ocasiones, el religioso comenzaba a asentar una calidad, pero, se nota, recordaba algún dato étnico o de otra índole y cambiaba el registro : “Juan. Español. Digo, castizo de esta jurisdicción”, hijo de Tomás Martín de Alpízar y Antonia Hernández, castizos.

    17 La nobleza indígena de Xilotepec se distingue regularmente en los registros de bautismos de sus hijos, pues los padres eran nombrados con el título de Don y Doña, y los niños con el de principal; en ocasiones también se menciona su calidad de legítimos ; tales son los casos de Diego, “principal de este pueblo de Xilotepec”, hijo de Don Melchor de la Cruz y Catalina María ; el de Juana, “principal”, hija de Don Gaspar de Rosas y Juana García de Vargas ; y el de Juan Valentín, “principal”, “hijo legítimo” de Don Antonio Mexcoatl y Rosa del Moral. Incluso aquéllos que eran considerados hijos de padres no conocidos, pero se sabía que pertenecían a la nobleza, se les trataba como tales : “En veintiséis de septiembre de mil setecientos y treinta y un años […] bauticé solemnemente a María Josefa, cacique, hija de padres no conocidos. Fue su padrino Francisco de la Cruz”.

    18 En lo que toca a las familias de Xilotepec, se observa entre ellas algunas de composición pluritétnica. Un caso a fines del siglo XVII y principios del XVIII son los Villafranca.17 Tomás de Villafranca y María García tuvieron cuatro hijos : Ramón, Juan, Antonia y Pablo ; todos de calidad español, menos Juan, quien era mestizo. Por su parte, Juan de Villafranca y Petrona de la Cruz procrearon a Petrona, Rosa María, Francisca y Juana de la Cruz ; de la primera no se dice su calidad, la segunda y tercera son mestizas, y la última española. A su vez, Juan (Diego) de Rebollar y Rosa(lía) Villafranca,18 bautizaron a Cristóbal, María, Juan Salvador, Isabel (I),19 Isabel (II) y Juana Isabel ;20 de todos se dice que son españoles de calidad, menos de Juan, de quien no se menciona el dato. Finalmente, Sebastián y Francisco Javier, hijos de Manuel Villafranca y Rosa de Rebollar, fueron registrados como español, el primero, y del segundo no se indica calidad étnica.


    17 No cuento con los datos necesarios para asegurar que todos son de la misma familia ; sin embargo, p (...)

    18 Los nombres, partes de éstos o apellidos que aparecen entre paréntesis indican las variantes que se (...)

    19 El numeral entre paréntesis indica el orden de nacimiento de niños con el mismo nombre.

    20 La primera Isabel nació en 1706, la segunda en 1707 y Juana Isabel en 1711. Según he podido observa (...)



    19 Respecto de las personas con apellidos Martín (de) Alpízar se logró reconstruir las siguientes familias :21 Tomás (Martín de) Alpízar y Antonia de la Cruz (Hernández, Domínguez) tuvieron a Antonio, Juana, Tomás, Juan y Ana ; de los dos primeros hombres se dice son españoles y de las niñas no se indica calidad ; Juan es el castizo citado anteriormente. Juan Martín de Alpízar y María de Rosas procrearon a Diego, José, Antonia, José Francisco, Francisca María, Gregoria Francisca y Manuel ; de todos se dice que son de calidad españoles, menos de Antonia y Gregoria Francisca de quienes no se menciona ninguna ; en esta lista falta, al menos, Bartolomé, quien sería el bisabuelo de Eugenio y de quien no se localizó su partida de bautismo. Otras personas con los apellidos citados son Francisco de la Cruz y Teresa Martín de Alpízar quienes tuvieron a Simona, Simón, María Magdalena (I), María Magdalena (II), Francisco (I), Francisco (II) y Pedro Crisóstomo ; todos de calidad española, menos María Magdalena (I) y Francisco (I), de quienes no se menciona su condición étnica. Gertrudis (I), Gertrudis (II), María y Juliana fueron hijas de Alonso Martín de Alpízar y Clara de Rosas ; de calidad española, menos Gertrudis (II) y María de quienes no se indica.


    21 Sólo menciono las familias reconstruidas a finales del siglo XVII y principios del XVIII cuando se (...)


    20 El documento más antiguo que se localizó en relación con esta familia, independiente de los que se presentaron durante el juicio por la posesión de la estancia, es el testamento de Doña Ana María de la Cruz de Alpízar, nieta de Don Juan Bautista, fechado en 1703.22 En 1708 Miguel de Arteaga y Almaraz, esposo de Magdalena Martín de Alpízar, redactó su testamento.23 Un testamento tardío es el testamento de Nicolás Martínez de Alpízar, en 1777 ; en él menciona que es hijo de Don Alonso Martín de Alpízar y Doña Clara de Rosas.24 En 1779 Prudencio Martínez de Alpízar hizo su testamento y se ostentó como cacique y principal ; dijo ser hijo de Don Miguel de Alpízar y Doña María de Vega.25


    22 AHNEM, caja 1, legajo 2, fs. 2-4.

    23 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 39-42.

    24 AHNEM, caja 2, legajo 1, fs. 68-75.

    25 AHNEM, caja 2, legajo 2, fs. 71- 75.



    21 Otros documentos donde se menciona a los Martínez de Alpízar son la escritura de venta “de un pedazo de tierra”, en 1779, por parte de los hijos y herederos de Don Manuel Martínez de Alpízar ;26 la cesión y venta de terrenos a Don Nicolás Arciniega, en 1779, por los herederos de Doña Antonia Josefa Martínez de Alpízar ;27 la venta de un pedazo de tierra en 1777, herencia de María Martínez de Alpízar ;28 y la información relativa al matrimonio de Manuel de Alpízar, español, hijo de Prudencio de Alpízar y Micaela Navarrete, en 1755.29


    26 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 28v-30v.

    27 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 112-113v.

    28 AHNEM, caja 2, legajo 1, fs. 56-58v.

    29 AGN, Matrimonios, vol. 57, exp. 17, fs. 61-63v.



    22 Por su parte, entre los testamentos presentados en los juicios por la posesión de tierras se encuentra el de Doña Isabel del Clavo, fechado en 1693 ; señaló que era hija de Alonso del Clavo y Petrona Valeriana, de Tula, esposa de Juan Martínez de Alpízar.30 Este testamento concuerda con el de Doña Ana María de la Cruz, su cuñada, respecto de un solar que se encontraba “enfrente de la puerta de los caballos, junto a la pila” ; Doña Ana mencionó que la mitad de este terreno correspondía a los “herederos de Juan Martín de Alpízar, mi hermano, difunto”.


    30 AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14, fs. 1-2.


    23 Los otros tres testamentos presentados en litigios por tierras son el de María de la Cruz, de 1627, donde menciona que su esposo era Juan Martín de Alpízar y sus hijos Juan Martín de la Cruz y Ana de la Cruz ; el segundo es el del citado Juan Martín de Alpízar, de 1651, quien dijo ser casado con María de la Cruz, en primeras nupcias ; y el tercero es el de Juan Martín de Alpízar, de 1672, hijo de Juan Martín de Alpízar, español, y Doña María, cacica y principal, y que su hermana era Doña Ana.31


    31 AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14, fs. 2v-7.


    24 De las 69 personas que se encontraron en las partidas de bautismo de los libros parroquiales cuyos padres o madres se apellidaban Martín(ez) (de) Alpízar, a 26 se les asentó con calidad española, dos como coyotes, dos mestizos y un castizo ; de las restantes 38 no se menciona la condición étnica. En los testamentos y demás documentos, como son la venta de un pedazo de tierra que llevaron a cabo los herederos de Manuel Martín de Alpízar, la cesión y venta de terrenos que hacen los hijos de Antonia Josefa Martínez de Alpízar, la venta de la herencia de María Martínez de Alpízar y en la información matrimonial de Manuel de Alpízar se señala que son españoles.

    25 Respecto de la calidad nobiliaria, con excepción de Doña María de la Cruz, Doña Ana María de la Cruz Alpízar, Prudencio Martínez de Alpízar y Manuel Martínez de Alpízar, de quienes se menciona son caciques y principales, los tres primeros, y teniente alguacil mayor en 1752 el último, de los demás no se sabe nada en lo que toca a su condición de nobles, aunque a algunos se les distinga con el título de Don o Doña. Por otra parte, la composición étnica de esta familia presenta un patrón que tiende a la calidad española, debido a lo cual no es considerada, en su conjunto, una familia pluriténica, aunque sí se presenten casos como los de Juan Martín de Alpízar y María Efigenia Pérez, y sus hijas, que son españoles y coyotes.

    26 La confrontación de los documentos permitió encontrar posibles contradicciones y conocer cuál era la dinámica en cuanto a la etnicidad y otros aspectos de la vida cotidiana. Es el caso de Ana de Jesús, quien en su testamento de 1708 dijo que era mestiza, hija natural de Doña Melchora García, esposa de Juan Martín de Alpízar y llevó dote al poder de su marido cuando se casaron.32 Por su parte, Juan Martín de Alpízar señaló en su testamento, de 1719, que era mestizo, viudo de Ana de Jesús y que ésta no trajo nada a su poder. Finalmente, su hijo Miguel en su testamento, de 1730, indicó que era español.33 ¿Llevó o no llevó dote Ana de Jesús ? ¿Su hijo Miguel era español y ellos mestizos ? Lo que se observa es que las personas declaraban lo que les convenía, según sus intereses, y la calidad étnica era un recurso estratégico.


    32 AHNEM, caja 1, legajo 3, fs. 6 – 7v.

    33 AGN, Tierras, vol. 1096, exp. 3, fs. 1-5.




    La calidad étnica y el derecho a la herencia : los argumentos

    27 Como ya se mencionó, en los juicios quienes contaban con más pruebas escritas tenían mayor posibilidad de ganar el litigio. En el pleito que sostuvo Margarita contra Eugenio y Andrés se presentaron principalmente testamentos que decían conservar de sus antepasados desde el siglo XVII, lo cual a la Real Audiencia le pareció de admirar que tuvieran documentos de los abuelos más remotos y no de los más inmediatos, siendo más posible que no hubiera de los primeros debido al tiempo transcurrido.

    28 Margarita Villafranca presentó los testamentos de Don Lorenzo del Castillo González, su bisabuelo, y dos versiones del de Doña María González de la Cruz, su abuela ; el primero debió ser traducido al español debido a que estaba escrito en idioma otomí y de uno de los segundos se hizo una copia legible debido a la “letra antigua” del manuscrito original. Por su parte, Eugenio Martínez de Alpízar mostró los de Doña María González, Doña María de la Cruz, Don Juan Martín de Alpízar, Doña Isabel del Clavo y el de Don Nicolás Martínez de Alpízar.34


    34 En el juicio promovido por Juan Antonio Rojas (al parecer sobrino de Eugenio por parte de su herman (...)


    29 Una situación que llama la atención en el conflicto es que los contendientes no reconocían el parentesco que podían tener debido a que aseguraban ser parte del mismo linaje. Margarita decía descender de Doña María de la Cruz, hija de Don Juan Bautista, y su primer esposo Don Vicente González mientras que Eugenio argumentaba que lo era por la misma Doña María y Juan Martínez de Alpízar, español, su segundo cónyuge. Sea como parte de las estrategias empleadas durante el litigio, el cambio de apellidos, el olvido o el escaso contacto entre las mismas familias a través de las generaciones, no se consideró la posible consanguinidad entre ellos. Margarita afirmaba : “aunque fuera su pariente como asienta, no podría ser [Eugenio descendiente de Don Juan Bautista] tan inmediato como yo, ni menos ha presentado documento alguno que lo acredite”.

    30 Aun en el caso de que Eugenio fuera descendiente del cacique conquistador del siglo XVI, señalaba Margarita, en la escala de derechos ella era primera debido a que era heredera del primer matrimonio de Doña María con un cacique indio, mientras que Eugenio se entroncaba a partir de las segundas nupcias con un español. En el alegato señalaba que

    … aunque permitamos que [hubiera estado] casada [Doña María] con Don Juan Martínez de Alpízar [en segundas nupcias] […] por qué los [descendientes] de [las] primeras han de ser pospuestos y no han de heredar primero, cuando estas tierras son de cacicazgo y han de sucederse en ellas prefiriendo del mayor al menor y el indio puro al español o mixto para que no llegue el caso de que los cacicazgos vengan a quedar en los españoles y los indios queden desnudos de un derecho propio sólo de ellos. 35


    35 AGN, Tierras, vol. 2190, exp. 1, f. 63.


    31 El testimonio de personas que declararan conocer a los antepasados de los contendientes y su entroncamiento con el cacique conquistador parecería no estar, en un principio, a favor de Eugenio. Aunque la defensa de Margarita le concedía cierta posibilidad de parentesco, lo excluían por su calidad de español :

    …aunque algunos dicen que conocen a [Eugenio Martínez de] Alpízar, nadie asegura ni da noticia del entroncamiento como se pretende y es el fin ; y aunque de oídas deponen que tienen cierta relación y de cierta ciencia que María de la Cruz, hija de dicho Valerio y abuela de mi parte casó con Don Vicente González en primeras nupcias, no aseguran que ésta fue la que casó en segundas nupcias con Alpizar ; y como hubo otra María de la Cruz era necesario distinguieran y contrarrestaran los testamentos producidos por mi parte y su información que dan perfecta idea de la descendencia de Bautista [Valerio, testado] y no relacionan [al] tal Alpizar y antes por el contrario excluyen a éste por [ser] español y de distinta estirpe, aunque su abuela vivió en el barrio de los caciques de donde quiere serlo él y tener dependencia con Don Juan Valerio.36


    36 AGN, Tierras, vol. 2190, exp. 1, f. 31v-32.


    32 La calidad étnica y el título nobiliario, en menor medida, fueron dos argumentos empleados, como se colige de los alegatos. Margarita se ostentaba como india,37 cacica y principal de Xilotepec, y viuda del cacique Don José Gregorio del Castillo ; Eugenio, por su parte, “afirmó claro ser de calidad español”, mayor de 50 años, vecino de Xilotepec y casado con Nicolasa Francisca Almaraz ; no mencionó algún título de nobleza. De acuerdo con los libros de bautismos de la Parroquia de Xilotepec, sabemos que Margarita nació el 22 de junio de 1737 y Eugenio Antonio el 16 de noviembre de 1738.


    37 En su testamento Juana Gertrudis Navarrete, madre de Margarita, dijo ser española, hija de Don Pedr (...)


    33 Según Rojas, la calidad étnica era un recurso estratégico, pues en una circunstancia en la cual a una persona le convendría declararse india se asumiría como tal, mientras que en otra en la cual le sería más favorable ser española se presentaría así. 38 Cuando Eugenio se valió de su “doble nacionalidad” y empleó sus calidades étnicas según las circunstancias fue acusado de falsedad y se pidió sentencia en su contra “en pena de su apasionado y mal modo de poseedor, como consta haberse puesto indio al tiempo de sacar la merced y ahora resulta culpado en declaraciones por ser español y no tener derecho”.


    38 Rojas, José Luis de, Op. cit., 2011.


    34 Más allá de la falsía que se atribuía a Eugenio por este proceder, la pertenencia y el “libre tránsito” entre las dos repúblicas tenían más posibilidades a su favor ; por tanto, podía en determinado momento adscribirse a alguna calidad étnica y mantenerse en ella sin detrimento de la otra y, en consecuencia, asegurar : “Las tierras que se litigan son de patrimonio cacicazgo y yo gozo de ambos fueros : el de caciques, como lo fue mi abuelenga Doña María de la Cruz, hija de Don Juan Bautista de la Cruz, la misma que casó con Don Juan Martínez de Alpizar, natural del reino de Castilla, español, de quienes soy heredero”.

    35 Margarita insistió en su calidad de “india” para demostrar que era la legítima heredera de la estancia e insistió en ello : “más cuanto a mi favor está la presunción de ser yo la dueña de ella, por india, y por tener papeles que acreditan mi descendencia con el mencionado [Juan Bautista Valerio de la] Cruz” ; sin embargo, si consideramos como cierto que la madre de Margarita era española, ésta no sería “india pura” y, al parecer, la defensa de Eugenio lo sabía, por eso señalaba que se reputaba por india principal de Xilotepec y “fundaba en su antojo, sin calificación de su persona”, la presunción de ser dueña de la merced “por [ser] india y por tener papeles que acreditan su descendencia con el nominado Cruz, no haciendo exhibición de ellos ni menos de su entroncamiento”.

    36 Ser de calidad indio no era un argumento suficiente para dirimir el derecho a la herencia, pues, aunque Margarita señaló que Eugenio y Andrés eran españoles y Don Juan Bautista “mi abuelo indio ; [y, por tanto,] qué derecho pueden haber probado hacia las tierras de éste”, éstos le replicaron que la herencia les correspondía “como a sus legítimos descendientes [puesto que] esos mayorazgos y demás herencias han tenido su origen de indios y en el día son de españoles descendientes de aquéllos”.

    37 El abogado de Eugenio y Andrés señaló que la calidad étnica de éstos no era un indicador de pertenencia o no a un linaje ; por tanto, la presunción de Margarita de ser india cacique de Xilotepec y descendiente del cacique no negaba “a mis partes ser tales descendientes de dicho cacique por ser españoles” ; además, aclaró, salía claramente probado por los testamentos presentados que los Alpízar, no obstante de ser españoles, eran “descendientes legítimos de dicho Don Juan” y les tocaban las mercedes hechas a éste “como a sus legítimos descendientes” por serlo de su hija Doña María, casada con Juan Martín de Alpízar.

    38 Después de un dilatado juicio en el cual se trató también “de averiguar quién de las partes que litigan ha estado en posesión del potrero para deducir de aquí a quién pertenezcan en propiedad”, la Real Audiencia determinó que los legítimos propietarios del rancho eran Eugenio Alpízar39 y Andrés Arciniega debido a que probaron “la acción y demanda” que interpusieron. De acuerdo con la genealogía40 que se reconstruyó, la primera generación del linaje fueron el cacique Juan Bautista y su esposa María Mesqual ;41 la séptima correspondía a Eugenio Antonio y María Manuela, esposa de Andrés de Arciniega.42


    39 Los nombres y apellidos durante la época colonial presentan variaciones y, en ocasiones, suelen ser (...)

    40 El árbol genealógico se puede consultar en Brambila, Rosa, “Noticias del Códice de Jilotepec”, en N (...)

    41 Esta variante ortográfica corresponde a Mixcoatl (en los documentos he encontrado que también se es (...)

    42 En el árbol genealógico que se encuentra en el expediente sólo se menciona la descendencia de Don E (...)





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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Consideraciones finales

    39 El hecho de que un “español” peleara la herencia de un indio pareciera ser contradictorio ; sin embargo, se debe considerar las diferentes situaciones que regían en cuanto a la calidad étnica en la época colonial, entre ellas, la adquisición de una calidad que permitiera obtener ventajas en la sociedad y salir de una condición de marginación mediante el blanqueamiento social o racial ; el primero de los casos se lograba mediante el uso de determinados atuendos, el ingreso a ciertas élites y el parecido al modelo social español. 43


    43 Lewin, Juan, “A nuevas situaciones, nuevas ideas. El mestizo como camaleón”, Historia Crítica, 2003 (...)


    40 Por otra parte, en los casos donde se produjo mestizaje, el blanqueamiento, según López, iniciaba con el matrimonio de un español con una india ; su hija mestiza, a su vez, se casaba con un español y el niño de ellos sería más blanco y de calidad castizo ; el casamiento de la hija castiza con otro español producía el último avance y partir de entonces la descendencia podía ser considerada española. 44


    44 López, Carlos, “Sangre y temperamento : pureza y mestizajes en las sociedades de castas americanas” (...)


    41 Por su parte, Hausberger y Mazín señalan que los indios de los barrios de México, Puebla y Valladolid se hacían pasar por mestizos, en primera instancia, para posteriormente convertirse españoles.45 También se ha señalado que en la ciudad de México, por ejemplo, los grupos étnicos habían dejado de ser distinguidos por su origen racial y se distinguían por su estatus social, posición económica, idioma, lugar de residencia o fenotipo. 46


    45 Hausberger, Bernd y Mazín, Óscar, “Nueva España : los años de autonomía”, en Nueva historia general (...)

    46 Márquez, Lourdes, La desigualdad ante la muerte en la ciudad de México. El tifo y el cólera, México (...)



    42 El fenotipo desempeñó un papel importante en la adscripción ; Taylor afirma que las personas que pudieran haber sido clasificados como mestizos, mulatos y castizos pasaban como españoles o indios y en los registros parroquiales se asentaban con calidades diferentes,47 como también señala Carbajal ;48 además, en la calidad de español cabían los mestizos en todas sus variantes, los que eran producto de uniones legítimas y los de color “quebrado” que accedieran por cualquier medio.49


    47 Taylor, William, “Castas, raza y clasificación”, Historias, 2009, núm. 73, p. 37-46.

    48 Carbajal, David, Op. cit., 2008.

    49 Traslosheros, Jorge, “Estratificación social en el reino de la Nueva España, siglo XVII”, Relacione (...)



    43 ¿Cuál era, en particular, la situación socioétnica de los Martínez de Alpízar ? De acuerdo con los datos de que se dispone, esta familia, de manera general, era española en virtud de las características que se conjuntaban en ella (entre otras posibles) : fenotipo, hablantes de la lengua española, éxito económico, influencia política y prestigio social ; lo anterior se señala con base en la calidad que se les registraba cuando se bautizaban, no se menciona en los documentos que necesitaran traductor, poseían tierras, algunos ocupaban cargos en el gobierno local y ostentaban títulos dignatarios, y todo lo anterior les confería estatus alto en su jurisdicción.

    44 El blanqueamiento de los Martínez de Alpízar no estuvo en virtud del mestizaje biológico porque, como ya se demostró, de una generación de abuelos mestizos se pasó a una de nietos españoles. Juan Martín de Alpízar declaraba ser mestizo y, a menos que su esposa Isabel del Clavo hubiera sido “española pura”, sus vástagos hubieran sido castizos ; para completar el blanqueamiento en la siguiente generación, deberían casarse todos éstos con “españoles puros”, también ; sin embargo, de la escasa información del testamento de Isabel se deduce que no ostentaba linaje noble indígena ni español ; declaró que era “hija legítima de Alonso del Clavo y de Petrona Valeriana, vecinos que fueron del pueblo de Tula” y “al tiempo cuando me casé no traje ninguna dote al dicho mi marido”.

    45 Entre los nobles indios de Xilotepec el matrimonio con “españolas” era recurrente. Se han encontrado documentos relativos a los caciques donde éstos manifiestan estar casados con españolas y, a su vez, también sus hijos contraían matrimonio con mujeres que decían ser de esta calidad. 50 Lo anterior nos permite asegurar que el caso de los Martínez de Alpízar no era aislado sino, más bien, un patrón en cuanto al mercado y las estrategias matrimoniales y de calidad étnica.


    50 Canuto, Felipe, Op. cit.


    46 Con los datos de los libros parroquiales y los testamentos se confirmó, en parte, la genealogía de Eugenio Alpízar y su descendencia de Don Juan Bautista ; aunque él no ostentaba un título dignatario o cargo en el gobierno, entre sus antepasados sí los hubo. Y así se entiende por qué peleaba como español las tierras de un indio : conocía las posibilidades que le brindaba la situación de vivir entre dos mundos, el reconocimiento que recibía y el provecho que podía recibir por su condición.

    47 La ascendencia de Eugenio, al menos desde finales del siglo XVII, ya se había españolizado ; es decir, se consideraba de calidad española : la hija del cacique Juan Bautista y María Mesqual, María, era india y se casó con Juan Martín de Alpízar, español, por lo que sus hijos, Ana María y Juan, eran mestizos ; éste último declaró en su testamento, de 1672, que era “hijo legítimo de Juan Martín de Alpízar, español, difunto, y de Doña María, cacica y principal que fue de esa jurisdicción”. Debido a la falta de registros de bautismos de estos años, no se sabe si fue a partir de los hijos de este segundo Juan mencionado e Isabel Clavo cuando se les consideró españoles, pero en la siguiente generación, en sus nietos, prácticamente todos los niños ya eran de esta calidad, como se puede ver en los casos de los vástagos de Tomás y Antonia de la Cruz, Juan y María de Rosas, Francisco de la Cruz y Teresa, Alonso y Clara de Rosas, y de Lázaro y Mariana Monroy.

    48 Siguiendo con la genealogía de Eugenio, de los hijos de Bartolomé Martín y Gertrudis de los Reyes, sus abuelos, sólo localicé la partida de bautismo de Vicente Gerardo, en 1709, y en la cual indica que es español e hijo legítimo. En 1735 se encuentra asentado el bautismo de Feliciano Vicente, hijo de Manuel Vicente Martín y María Sánchez, y en 1738 el de Eugenio Antonio ; en ambos casos no se menciona su calidad étnica.

    49 El fallo de la Real Audiencia dejó sin herencia a Margarita que decía ser india y cacica y la otorgó a Eugenio y, así, las tierras de un indio terminaron en manos de un español. En este caso se puede observar lo que señala Rojas acerca del expolio de tierras indígenas que pasaban a manos españolas, las cuales se revelan, más bien, como la legítima herencia de los “nietos españoles” de un cacique indígena. 51


    51 Rojas, José Luis, Op. cit., 2011.


    50 Eugenio siempre dijo ser español cuando aparentemente le convenía ser indio y Margarita, presunta mestiza, se asió de la calidad india para sus propósitos. De lo anterior se puede colegir que la “calidad biológica”, difícilmente distinguible a finales de la época colonial, no se encontraba reñida con la “calidad social”, aquélla que empleaban estratégicamente según la situación y la cual era aceptada por las sociedades india y española donde se desenvolvían ; por tanto, para ellos la calidad étnica era arbitraria y dependía de las circunstancias ; además, lo importante, en estos casos, no era tanto considerarse parte de uno u otro grupo étnico sino demostrar la pertenencia a un linaje noble.

    51 Adscribirse a una determinada calidad étnica, indio o español, no significaba abandonar la otra ; de ahí que, según les conviniera en determinada situación, podían decir ser españoles y pelear los bienes de un indio como legítimos herederos, pues tenían el reconocimiento social y legal de provenir de ambas líneas, aunque sólo dijeran pertenecer a una. Es el caso de Eugenio, quien pelea por la herencia del cacique Juan Bautista, no la de un posible antepasado español, que muestra que la condición de pertenecer a un determinado linaje es más importante que adscribirse a una calidad étnica.

    52 Aunque Margarita se valió de la calidad española de Eugenio para desacreditar el parentesco de éste con el cacique y su derecho a la herencia, se observa que éste no fue sino un recurso, estrategias en el juicio, con el fin de obtener un fallo favorable, pues ella misma empleaba su calidad india de manera instrumental. Eugenio, por su parte, consideró que el reconocimiento que tenía como miembro de las dos repúblicas era lo que estaba en su favor, sin importar la calidad a la que se adscribiera, ya que de otro modo, en primer lugar, no hubiera insistido en ser español a pesar de que éste era el argumento más fuerte en su contra y, por otra, señalar que el hecho de ser español no invalidaba su pertenencia al linaje de Don Juan Bautista y reclamar que la herencia había tenido origen en un cacique indio en su tiempo pertenecía a españoles descendientes de aquél.


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    Bibliographie

    Brambila, Rosa, “Noticias del Códice de Jilotepec”, en Noguez, Xavier (pról.), Códice de Jilotepec (Estado de México). Rescate de una historia, México, Fondo Editorial del Estado de México / El Colegio Mexiquense / Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2013, p. 13-26.

    Canuto, Felipe, “La adquisición, disposición y defensa de la tierra. El caso de los nobles otomíes de Xilotepec en el siglo XVIII”, Estudios de Cultura Otopame, 2014, n° 9, p. 65-84.

    Canuto, Felipe y Ana Rosalía Aguilera, “Santiago Mexquititlán. Una larga lucha por sus tierras”, en Quaderni di Thule. Rivista Italiana di Studi Americanistici. Memorias del XXXII Congreso Internacional de Americanística, 2010, p. 1005-1013.

    Carbajal, David, La población en Bolaños, 1740-1848. Dinámica demográfica, familia y mestizaje, Zamora : El Colegio de Michoacán, 2008.

    Carbajal, David, “Reflexiones metodológicas sobre el mestizaje en la Nueva España. Una propuesta a partir de las familias del Real de Bolaños, 1740-1822”, Letras Históricas, 2009, n° 1, p. 13-38.

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    Cruz, Patricia, Gil, Francisco y Rojas, José Luis de, “Soy descendiente de Don Juan Istolinque y Guzmán. El cacicazgo de Coyoacán en el siglo XVIII”, Relaciones, 2007, núm. 109, vol. XXVIII, p. 51-73

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    Hausberger, Bernd y Mazín, Óscar, “Nueva España : los años de autonomía”, en Nueva historia general de México, México : El Colegio de México, 2015, p. 263-306.

    Henry, Louis, Manuel de demografía histórica. Técnicas de análisis, Barcelona, Crítica, 1983.

    Kalyuta, Anastasia, “El arte de acomodarse a dos mundos : la vida de Don Pedro de Moctezuma Tlacahuapantli según los documentos del Archivo General de la Nación (México D.F.) y el Archivo General de Indias (Sevilla, España), Revista Española de Antropología Americana, 2011, vol. 41-2, p. 471-500.

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    Wood, Stephanie, “Don Diego García de Mendoza Moctezuma : a Techialoyan mastermind ?”, Estudios de Cultura Náhuatl, 1989, n° 19, p. 245-268



    Fuentes documentales

    Archivo General de la Nación

    AGN, Tierras, vol. 1096, exp. 3

    AGN, Tierras, vol. 2190, exp. 1

    AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14
    AGN, Matrimonios, vol. 57, exp. 17



    Archivo Histórico de Notarías del Estado de México

    AHNEM, caja 1, legajo 2, fs. 2-4

    AHNEM, caja 1, legajo 3, fs. 6 – 7v

    AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 28v-30v, 39-42 y 112-113v

    AHNEM, caja 2, legajo 1, fs. 56-58v, 68-75

    AHNEM, caja 2, legajo 2, fs. 71- 75

    AHNEM, caja 2, legajo 5, fs. 37-38



    Archivo Parroquial de Xilotepec (libros de bautismos)

    Volumen 1, años 1680-1684

    Volumen 2, años 1688-1694

    Volumen 3, años 1694-1707

    Volumen 4, años 1705-1734

    Volumen 5, años 1707-1716

    Volumen 10, años 1730-1749



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    Notes


    1 García, René, Indios, territorio y poder en la provincia matlatzinca. La negociación del espacio político de los pueblos otomianos. Siglos XV-XVII, Zinacantepec, CMQ, 1999.

    2 Rojas, José Luis de, “Del dicho al hecho… Los pueblos de indios de la Nueva España y la documentación”, Actas de las V Jornadas científicas sobre documentación de Castilla e Indias en el siglo XVII, 2006, p. 293-311. Respecto de conflictos por tierras véanse los casos de Pedro de Moctezuma en Kalyuta, Anastasia, “El arte de acomodarse a dos mundos : la vida de Don Pedro de Moctezuma Tlacahuapantli según los documentos del Archivo General de la Nación (México D.F.) y el Archivo General de Indias (Sevilla, España), Revista Española de Antropología Americana, 2011, vol. 41-2, p. 471-500 ; el de los otomíes de Santiago Mexquititlán contra Simón Ruiz y sus herederos en Canuto, Felipe y Ana Rosalía Aguilera, “Santiago Mexquititlán. Una larga lucha por sus tierras”, en Quaderni di Thule. Rivista Italiana di Studi Americanistici. Memorias del XXXII Congreso Internacional de Americanística, 2010, p. 1005-1013 ; y el del pueblo La Asunción Malacatepec en García, René y Arzate, Jesús, “Ilustración, justicia y títulos de tierras. El caso del pueblo de la Asunción Malacatepec en el siglo XVIII”, Relaciones, 2003, núm. 95, vol. XXIV, p. 51-92.

    3 Wood, Stephanie, “Pedro Villafranca y Juana Gertrudis Navarrete : falsificador de Títulos y su viuda (Nueva España, siglo XVIII)”, en Sweet, David y Nash, Gary, (comp.), Lucha por la supervivencia en la América Colonial, México, FCE, 1987, p. 472-485. Wood, Stephanie, “Don Diego García de Mendoza Moctezuma : a Techialoyan mastermind ?”, Estudios de Cultura Náhuatl, 1989, núm. 19, p. 245-268.Carrillo, Alberto, “« Chiquisnaquis» un indio escribano, artífice de « títulos primordiales» (La Piedad siglo XVIII)”, Relaciones, 1991, núm. 48, vol. XII, p. 187-210.

    4 Canuto, Felipe, “La adquisición, disposición y defensa de la tierra. El caso de los nobles otomíes de Xilotepec en el siglo XVIII”, Estudios de Cultura Otopame, 2014, núm. 9, p. 65-84. Cruz, Patricia, Gil, Francisco y Rojas, José Luis de, “Soy descendiente de Don Juan Istolinque y Guzmán. El cacicazgo de Coyoacán en el siglo XVIII”, Relaciones, 2007, núm. 109, vol. XXVIII, p. 51-73

    5 Rojas, José Luis de, “La historia de México contando con los indios”, Anales del Museo de América, 2011, núm. 19, p. 195-210.

    6 En el expediente se mencionan más nombres y apellidos : Margarita Gertrudis Villafranca González de la Cruz, Eugenio de la Cruz Alpízar o Eugenio Martínez de Alpízar y Andrés Francisco de Arciniega.

    7 Archivo General de la Nación (AGN), Tierras, vol. 2190, exp. 1.

    8 En la mayoría de los registros parroquiales consultados, que corresponden a los años 1680-1749, el apellido es Martín de Alpízar y, en ocasiones, sólo Alpízar ; el patronímico Martínez aparece más en los documentos de la segunda mitad del siglo XVIII.

    9 Carbajal, David, La población en Bolaños, 1740-1848. Dinámica demográfica, familia y mestizaje, Zamora : Colmich, 2008. Carbajal, David, “Reflexiones metodológicas sobre el mestizaje en la Nueva España. Una propuesta a partir de las familias del Real de Bolaños, 1740-1822”, Letras Históricas, 2009, núm. 1, p. 13-38.

    10 Los libros parroquiales de Xilotepec también pueden ser consultados en la página de internet de FamilySearch de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días. https://familysearch.org/.

    11 Estos dos nombres podrían referir a un mismo pueblo, pues Sindexe y Cieneguilla, uno en otomí y otro en español, parecen ser sinónimos. Sindexe, Zindehe o Chindeje, de acuerdo con el otomí moderno, se compondría del sustantivo dehe, agua, que se nasaliza al posponerse al reverencial tsi. Así, la traducción sería “agüita”. Por otra parte, en las partidas de bautismo de los hijos de Nicolás Martín de Alpízar y Antonia Ruiz se menciona que éstos vivían en Sindexe y en Cieneguilla alternadamente.

    12 Henry, Louis, Manuel de demografía histórica. Técnicas de análisis, Barcelona, Crítica, 1983.

    13 Pescador, Juan Javier, “Introducción, la demografía histórica mexicana”, Estudios demográficos y urbanos, 1992, vol. 7-1 (19), p. 7-17.

    14 En las citas de documentos de archivos he actualizado la ortografía y la puntuación. Sólo menciono la referencia en los casos de citas mayores a cinco líneas (que aparecen aparte de los párrafos) con el fin de evitar saturar el texto con ellas. En este apartado las citas corresponden al Archivo Parroquial de Xilotepec, libros de bautismos, y en el siguiente al expediente 1 del volumen 2190 del ramo Tierras del AGN, salvo en los casos donde se menciona otra fuente.

    15 Un caso semejante que encontré en otra investigación es el siguiente : “En este pueblo de San Pablo Güilá, en ocho días del mes de octubre de mil setecientos veintidós años bauticé, puse óleo y crisma a María Petrona, hija legítima de Francisco de Ojeda y Juana de la Soledad, personas casi blancas, naturales y vecinos de la ciudad de Antequera”. Archivo Parroquial de Mitla, libros de bautismos, volumen cinco, años 1717-1750.

    16 Carbajal, David, Op. cit., 2008.

    17 No cuento con los datos necesarios para asegurar que todos son de la misma familia ; sin embargo, por la fecha y los matrimonios entre personas que parecen ser hermanos (Rebollar - Villafranca), lo cual he observado en otros casos, es probable que sí lo sean.

    18 Los nombres, partes de éstos o apellidos que aparecen entre paréntesis indican las variantes que se registran para estas personas.

    19 El numeral entre paréntesis indica el orden de nacimiento de niños con el mismo nombre.

    20 La primera Isabel nació en 1706, la segunda en 1707 y Juana Isabel en 1711. Según he podido observar al ensayar reconstruir las familias, los padres solían poner el nombre de un hijo fallecido a alguno de los que nacían después. Por ejemplo, Francisco de la Cruz y Teresa Martín de Alpízar bautizaron en 1701 a María Magdalena y en 1706 a otra niña con el mismo nombre ; en 1697 a Francisco y en 1703 a su tocayo, lo cual indica que los primeros vástagos citados murieron a corta edad. Archivo Parroquial de Xilotepec (APX), libros de bautismos, vol. 3, años 1694-1707.

    21 Sólo menciono las familias reconstruidas a finales del siglo XVII y principios del XVIII cuando se produjo el blanqueamiento, españolización, de la familia Martínez de Alpízar.

    22 AHNEM, caja 1, legajo 2, fs. 2-4.

    23 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 39-42.

    24 AHNEM, caja 2, legajo 1, fs. 68-75.

    25 AHNEM, caja 2, legajo 2, fs. 71- 75.

    26 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 28v-30v.

    27 AHNEM, caja 1, legajo 8, fs. 112-113v.

    28 AHNEM, caja 2, legajo 1, fs. 56-58v.

    29 AGN, Matrimonios, vol. 57, exp. 17, fs. 61-63v.

    30 AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14, fs. 1-2.

    31 AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14, fs. 2v-7.

    32 AHNEM, caja 1, legajo 3, fs. 6 – 7v.

    33 AGN, Tierras, vol. 1096, exp. 3, fs. 1-5.

    34 En el juicio promovido por Juan Antonio Rojas (al parecer sobrino de Eugenio por parte de su hermana Antonia) contra Diego Rebollar se exhibieron los testamentos de Isabel del Clavo, Juan Martín de Alpízar, Doña María de la Cruz y el español Juan Martín de Alpízar. AGN, Tierras, vol. 2718, exp. 14.

    Los Martínez de Alpízar sostuvieron litigios por tierras contra los Rebollar y los Arciniega, familias con las cuales emparentaron.

    35 AGN, Tierras, vol. 2190, exp. 1, f. 63.

    36 AGN, Tierras, vol. 2190, exp. 1, f. 31v-32.

    37 En su testamento Juana Gertrudis Navarrete, madre de Margarita, dijo ser española, hija de Don Pedro Cabrera y Doña Felipa Navarrete ; originaria del Rancho San Nicolás en la jurisdicción de San Miguel Acambay. Casada con Pedro Villafranca, cacique y principal, con quien procreó doce hijos : Antonio, Bárbara, Ana, “una mujercita y un hombre que mal parió y no alcanzaron las aguas del bautismo”, Margarita Gertrudis, Petrona María, Lorenzo Ignacio, Antonio, María Feliciana, Paula Juana y Pedro Alcántara. Archivo Histórico de Notarías del Estado de México (AHNEM), caja 2, legajo 5, fs. 37-38. El primer Antonio (Cayetano) nació en 1732 y murió a los ocho años ; en su partida de bautismo se menciona que es mestizo.

    38 Rojas, José Luis de, Op. cit., 2011.

    39 Los nombres y apellidos durante la época colonial presentan variaciones y, en ocasiones, suelen ser tomados de algún pariente o antepasado ilustre, como es el caso propio caso del propio Juan Bautista ; en el caso de las mujeres es más notoria la diferencia, sobre todo, en los apellidos.

    40 El árbol genealógico se puede consultar en Brambila, Rosa, “Noticias del Códice de Jilotepec”, en Noguez, Xavier (pról.), Códice de Jilotepec (Estado de México). Rescate de una historia, México, Fondo Editorial del Estado de México / CMQ / CONACULTA / INAH, 2013, p. 13-26.

    41 Esta variante ortográfica corresponde a Mixcoatl (en los documentos he encontrado que también se escribe Mezcual). Existió un linaje de caciques en Xilotepec con este apellido (en conjunto con Moctezuma en algunos casos) y, probablemente, la esposa del cacique Juan Bautista perteneció a él.

    42 En el árbol genealógico que se encuentra en el expediente sólo se menciona la descendencia de Don Eugenio Alpízar y Doña María Manuela (esposa de Andrés Arciniega), no la de toda la familia.

    43 Lewin, Juan, “A nuevas situaciones, nuevas ideas. El mestizo como camaleón”, Historia Crítica, 2003, núm. 26, p. 128-141.

    44 López, Carlos, “Sangre y temperamento : pureza y mestizajes en las sociedades de castas americanas”, en Gorbach, Frida y López, Carlos (ed.), Saberes locales : ensayos sobre historia de la ciencia en América Latina, Zamora, Colmich, 2008, p. 289-342.

    45 Hausberger, Bernd y Mazín, Óscar, “Nueva España : los años de autonomía”, en Nueva historia general de México, México, Colmex, 2015, p. 263-306.

    46 Márquez, Lourdes, La desigualdad ante la muerte en la ciudad de México. El tifo y el cólera, México, Siglo XXI, 1994.

    47 Taylor, William, “Castas, raza y clasificación”, Historias, 2009, núm. 73, p. 37-46.

    48 Carbajal, David, Op. cit., 2008.

    49 Traslosheros, Jorge, “Estratificación social en el reino de la Nueva España, siglo XVII”, Relaciones, 1994, núm. 59, vol. XV, p. 45-64.

    50 Canuto, Felipe, Op. cit.

    51 Rojas, José Luis, Op. cit., 2011.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://journals.openedition.org/nuevomundo/70408

  14. #154
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Los tlaxcaltecas insisten en que Cholula no es de fiar, las calles están bloqueadas, lo tejados llenos de piedras, Cortés se entera que un general tlaxcalteca está confabulando con ellos para atacarlos y lo manda a matar, se cree que fue un hermano de Xicoténcatl; Alvarado le informó a Cortés porque doña María Luisa se lo dijo mientras estaban en la cama. Cristóbal Mata fue enviado a reconocer el terreno y regresó con señores menores a los que Cortés despidió con arrogancia.

    Después de eso, varios nobles importantes de Cholula llegaron y juraron vasallaje al rey de España, ante el escribano Godoy, el 12 de octubre, Cortés parte rumbo a Cholula, a 40 km de Tlaxcala, con el consejo de los tlaxcaltecas de que si hace la guerra contra los tenochcas «no quedasen con las vidas los mancebos porque no tome armas, al viejo porque no dé consejos». Al anochecer durmieron cerca del río Atoyac y a la mañana siguiente llegaron más dignatarios cholultecas con sacerdotes, esa noche entraron a Cholula.

    Los aliados indios se quedaron en las afueras y algunos entraron por ser los que acarreaban la artillería, las fuentes comienzan a mostrar diferentes relatos, Andrés de Tapia dice que al principio les daban suficiente alimento a los castellanos, pero Cortés lo niega diciendo que fue poco desde el inicio. Es en Cholula donde se encuentran con el culto a Quetzalcóatl, aunque Andrés de Tapia jamás dice que era blanco, rubio, barbado o que se esperaba su regreso, eso fue romanticismo posterior.

    Sobre las cifras de Cholula hay discrepancia, Cortés, modesto al contar, como siempre, dice que había 430 torres o templos, otras fuentes españolas dan cifras que elevarían la población de la ciudad a 180-200 mil hab., cifra inverosímil, aunque todos aceptan que eran el lugar más poblado entre Tenochtitlan y el mar, todavía hay quien dice que Moctezuma sólo comía en alfarería que provenía de Cholula. Dos hombres gobernaban la ciudad, igual que en Tenochtitlan, pero aquí eran el Tlaquiac, «el Mayor Señor de los alto» y el Tlalchiac «el Mayor de lo bajo del suelo», los cholultecas eran nahuas y pagaban tributo a Moctezuma.

    Los emisarios tenochcas insistían en persuadir a los españoles para que no siguiesen a Tenochtitlan, una mujer informó a Marina que el ejército mexica estaba cerca y que ella la protegería y casaría con su hijo, los castellanos veían como se cerraban calles, el tercer día no se trajo más que leña, los aliados indios dijeron que los cholultecas confabulaban con algunos criados cubanos para matar a los españoles.

    Cortés manda llamar a los dos sacerdotes y con premios y tortura los hace hablar, todo es culpa de Moctezuma, un día quiere recibir a los españoles y al otro matarlos, veinte mil hombres (cifra también exagerada) los esperan para emboscarlos al salir de Cholula, veinte españoles serán dejados en la ciudad para ser sacrificados, el resto irá a Tenochtitlan, todas las mujeres y niños habían sido sacados de la ciudad, Cortés mandó a llamar a los nobles al recinto donde celebraban sus fiestas y después de recriminarles, a la señal de un arcabuz, comenzó el castigo.

    Según Cortés murieron tres mil personas, los cempoaltecas y tlaxcaltecas saquearon la ciudad, el templo de Huitzilopochtli ardió por dos días, los sacerdotes se aventaban de los templos para evitar ser capturados o morir en manos de tlaxcaltecas. Dos días después, Cortés detuvo el saqueo de la ciudad, no se sabe la cifra de los prisioneros llevados a Tlaxcala para ser sacrificados, pero sí que Las Casas, recordando las matanzas de Xaragua en La Española y de Caonao en Cuba, le dio una publicidad inmensa la matanza de Cholula, en su Brevísima relación, coloco a Cortés en un tejado mientras veía la matanza y recitaba:

    Mira Nervo de Tarpeya
    a Roma cómo se ardía;
    gritos dan niños y viejos,
    y él de nada se dolía.


    En tanto otras fuentes mencionan: «En el momento hay acuchillamiento, hay muertes, hay golpes. ¡Nada en su corazón tenían los de Cholula!... No más con perfidia fueron muertos, no más como ciegos murieron, no más sin saberlo murieron». Si bien es muy posible que la conjuración existió, lo más seguro que instigada por los mexicas, Moctezuma negó estar relacionado a ella, en su mensaje a Cortés dijo que habían sido los jefes de las guarniciones de Izúcar y Acatzinco.




    Fuente: Thomas, H. 1994. La conquista de México. México D.F., Editorial Patria S.A. de C.V.

    Imagen: La matanza de Cholula, de Otto Spamer, Das alte Mexiko und die Eroberung Neuspaniens, 1865.






    _______________________________________

    Fuente:


    https://www.facebook.com/gazetamexic...type=3&theater
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  15. #155
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Devuelven a Perú manuscrito de miembro de nobleza cusqueña

    Se trata del manuscrito “Recuerdo de la Monarquía Peruana o bosquejo de la historia de los Incas”.




    (Biblioteca Nacional del Perú)

    Actualizado el 08/11/2019 a las 18:13


    La Biblioteca Nacional del Perú (BNP), a través del Consulado General del Perú en Sao Paulo, recibió el pasado 5 de noviembre el manuscrito “Recuerdo de la Monarquía Peruana o bosquejo de la historia de los Incas” (1838) de don Justo Apu Sahuaraura Inca, miembro de la nobleza cusqueña.

    El consulado peruano expresó a la familia Mindlin el agradecimiento del Gobierno peruano por el gesto de buena voluntad al entregar este bien bibliográfico-documental.

    Participaron en la ceremonia de entrega representantes de la familia -quienes poseían este bien bibliográfico-documental desde la década de 1970- así como funcionarios del citado Consulado.

    Representantes de la BNP hicieron entrega a la familia Mindlin una carta de agradecimiento, así como un ejemplar de la edición impresa del señalado manuscrito (Fundación Telefónica, 2001), la publicación “El Palacio de Torre Tagle y las Casonas de Lima” y una placa recordatoria.

    El manuscrito “Recuerdo de la Monarquía Peruana o bosquejo de la historia de los Incas” (1838) fue sustraído de los archivos de la Biblioteca Pública de Lima (actual Biblioteca Nacional del Perú) en el contexto de la Guerra del Pacífico (1879-1883).

    Con su devolución, se culmina el proceso de recuperación iniciado en diciembre de 2015. En esta fecha el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico (IPHAN) de Brasil solicitó la intervención del Consulado General del Perú en Sao Paulo respecto al pedido de autorización para trasladar el manuscrito a los Estados Unidos, para su venta a través de la casa de subasta Sotheby´s de Nueva York.

    Posteriormente, en mayo de este año se retomaron las gestiones para la devolución del manuscrito, con promisorio resultado.

    La entrega es una muestra del éxito de las acciones que desarrolla la Cancillería, junto con sus misiones en el exterior, e instituciones competentes como la Biblioteca Nacional del Perú, con la finalidad de devolver al territorio nacional los bienes culturales sacados ilícitamente.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://publimetro.pe/actualidad/dev..._IUJqVuEe0ENlU
    Smetana dio el Víctor.

  16. #156
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Tecuelhuetzin





    Alias
    Doña Luisa

    Fecha nacimiento
    Siglo XVI

    Lugar nacimiento
    Xicotëncatl, Tlaxcala

    País nacimiento
    Tlaxcala

    Fecha muerte
    1537

    Lugar muerte
    ¿Antigua? Guatemala

    Cargo
    Noble

    Desarrollo

    Hija del Cacique de Tlaxcala Xicoténcatl el Viejo y hermana de Xicoténcatl el joven, capitán indígena aliado de Cortés. Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, territorio nunca sometido a los mexica, ganaron una primera batalla y sellaron un pacto de alianza para derribar la tiranía del Imperio Mexica. La paz con los caciques Maseescassi y Xicoténcatl se selló con el regalo de algunas mujeres de noble linaje. Xicoténcatl, entregó Cortés a su propia hija, Tecuelhuetzin. Cortés explicó al cacique que estaba casado y a su vez la entregó -era 1519- a don Pedro de Alvarado. Tecuelhuetzin fue bautizada con el nombre de María Luisa Xicoténcatl y se desposó a la usanza india con Alvarado, a quien los indios llamaban, por ser muy rubio, Tonatiúh o El Sol. Tecuelhuetzin advirtió a Alvarado de la posible confabulación de algunos tlaxcaltecas para liberar a Moctezuma. Alvarado sobrevivió a la Noche Triste huyendo junto a Malinalli. De Doña Luisa tuvo Pedro de Alvarado "siendo soltero" un hijo llamado don Pedro que nació en Tutepeque, y una hija llamada doña Leonor nacida en Utatlán. Se piensa que pudo haber un tercer hijo, llamado según las fuentes Diego o Francisco. Doña Luisa acompañó a Alvarado en la Conquista de Guatemala. Alvarado contrajo matrimonio por la Iglesia con doña Francisca de la Cueva en 1527, pero enviudó en seguida y continuó su relación con Doña Luisa mientras estuvo Guatemala y luego se la llevó al Perú con sus hijos en 1534. Tecuelhuezin murió en 1537, celebró su funeral el Obispo de Guatemala. Aunque no fue mujer legítima de don Pedro era tenida por una gran dama, por su noble origen tlaxcalteca. Está enterrada en la Catedral de Antigua Guatemala. Su hijo Pedro murió en Jalisco y Diego o Francisco en el Perú.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.artehistoria.com/es/pers...-tecuelhuetzin

  17. #157
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    ¡Mabel Cadena interpreta a Doña Luisa en 'Hernán' la serie! | Ventaneando

    Publicado el 27 nov. 2019

    Nos visitó en el foro de Ventaneando la joven actriz Mabel Cadena, quien es parte del elenco de 'Hernán' la serie, donde da vida a Tecuelhuetsin o Doña Luisa. Nos habló del gran trabajo de investigación que se hizo y acompañado de ficción, se logró un gran producto para el público.





    https://www.youtube.com/watch?v=SjAOWl9xYVU

  18. #158
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Las Españas.

    Al centro, en el trono bajo dosel está España abrazando a sus hijos [las castas].

    Al frente el Emperador Moctezuma II con Nueva España (a la izquierda del lector), así como Perú y el Emperador Atahualpa.

    Moctezuma trae un tocado con el águila y la serpiente. Nueva España ofrece una canasta con flores.

    Perú ofrece un ramo de flores y Atahualpa tiene posado sobre su mano un cóndor.

    Todos rodeados por fauna nativa: un jaguar, una llama, guajolotes, etc.

    Detalles de la pintura:

    Cuadro colonial de 1770 en que se presenta una alegoría de la monarquía española con los Reinos de México y Perú, personificados en Moctezuma y Atahualpa. Autor No identificado.
    Vía: Ángel Jesús Muñoz Gama






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  19. #159
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    El Perú tuvo más nobles que ningún otro lugar de América

    Nuestro país fue la colonia con la mayor cantidad de titulos nobiliarios, 127 en casi tres siglos. Mario Vargas Llosa es el primer peruano en recibir categoría de noble en 190 años














    RONALD ELWARD

    Editor y Genealogista



    Cuando Simón Bolívar abolió los títulos nobiliarios en 1824, lo hizo porque creía que representaban un legado negativo de la Colonia.

    Y aunque desde entonces no existen legalmente en el Perú, con el tiempo varias familias buscaron su rehabilitación y actualmente ocho peruanos ostentan títulos que vienen de aquella época.

    De ellos, cinco son marqueses y cuatro condes. El ex canciller Fernando de Trazegnies Granda es el único que posee dos: 4º marqués de Torrebermeja y 6º conde de las Lagunas.

    Su ancestro, José Juan Vázquez de Velasco y Ontañón, 4º conde de Las Lagunas, fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia y, según la historia que cuenta él mismo, cuando sus padres descubrieron que un español había pedido que se le adjudique el uso de ese título, decidieron tomar cartas en el asunto.


    NOBLEZA OBLIGA

    Su familia no podía dejar ir así nomás algo tan vinculado a la historia del país y enjuició al supuesto impostor.

    Pero los padres del ex canciller murieron antes de que la corte fallara a su favor, con lo que su hijo Fernando lo heredó en 1984.

    Para él tener un título nobiliario es algo que tiene que ver más con la vida familiar y no con poseer un objeto de brillo social. “Tenerlo implica que ‘nobleza obliga’, y eso nos lleva a vivir con dignidad y a mantener un estándar de conducta”, expresó.

    Su otro título, el de marqués de Torrebermeja, fue otorgado a don Juan Gelder de Calatayud, quien había sido corregidor de Chancay en 1727.

    María Josefa (Chepita) de las Mercedes González de Orbegoso y Alvarado, es la 7ª condesa de Olmos. Para ella, un título es algo que vincula de manera muy especial a su familia con la historia del país.

    Su antepasado fue el mariscal Luis José de las Mercedes de Orbegoso y Moncada-Galindo, presidente del Perú entre 1833 y 1836, e hijo de la 4ª condesa de Olmos.

    “La nobleza impone una manera de ser humilde y sencilla porque es importante dar un ejemplo”, explicó.


    PREMIOS AL SERVICIO

    El primero de su familia en recibir el título fue don Juan de Berazátegui Viniegra y Corral, en 1690. Él había sido corregidor de La Paz y después se estableció en Trujillo.

    Los nueve títulos que existen hoy en el Perú son solamente una fracción de los 127 que, según algunos cálculos, se crearon aquí durante la Colonia. Esto en gran medida simboliza la importancia que tenía Lima durante esa época. Detrás venían Cuba (104) y México (103).

    Durante el Virreinato, los monarcas españoles hacían un reconocimiento especial al trabajo de sus mejores funcionarios, otorgándoles una posición, que podía ser de conde o marqués.

    Con la Independencia, muchas familias volvieron a España, llevándose consigo sus nombres. Una parte de ellos están vacantes porque se quedaron sin descendientes.

    María del Carmen Ortiz de Zevallos de Valle-Riestra desciende de don José Bernardo de Tagle y Portocarrero, 4º marqués de Torre Tagle, quien proclamó la Independencia en Trujillo en 1820 y fue presidente de la República entre 1823 y 1824.

    Al ser la hija mayor en línea directa, la señora Valle Riestra podría ser la actual marquesa de Torre Tagle. Pero el título lo ostenta en Madrid una parienta lejana a quien la familia le ha permitido usarlo “porque ella lo necesita más, esa es su vida social, y nosotros aquí no necesitamos un título”, señaló con desprendimiento.


    NOBLES EXTRANJEROS

    Aparte de la nobleza colonial, en el Perú viven varios miembros de familias nobles europeas.

    Un caso curioso son los nobles polacos que encontraron un nuevo hogar en el país, cuando muchos se vieron obligados a abandonar su tierra de origen después de la Segunda Guerra Mundial.

    Los más conocidos aquí son Stanislaw, conde Potocki, y su esposa Rosa Larco de la Fuente, condesa Potocka, cuya familia fue dueña del castillo Lańcut, considerado uno de los más bellos de Polonia.

    Otra aristócrata polaca muy conocida es María Rostworowski, pero no por razones sociales, sino por su trabajo como historiadora. Ella proviene de una de las más distinguidas y nobles familias polacas, sin título, y su primer esposo fue un conde polaco.

    Alexandra y Desirée von Preussen son posiblemente dos de las personas de mayor abolengo en nuestro medio. Ellas son princesas de Prusia y bisnietas del último emperador alemán, Guillermo II.

    Irónicamente, si contamos a los descendientes de los incas y otras casas reales prehispánicas, el Perú bien podría ser un país con su propia nobleza de sangre, de rango superior a la nobleza de privilegio, que surgió en la colonia.

    Pero muchos de los documentos de estas familias se perdieron, y otros fueron incorporados a la nobleza española después de la conquista.


    QUIÉN ES QUIÉN

    Existen distintas clases nobiliarias

    La posición más alta es la de príncipe, seguido de duque, marqués, conde, vizconde y barón. Pero esto varía según el sistema de cada monarquía.

    En Francia, España y Inglaterra los duques son los nobles de mayor rango. En Alemania, Italia, Polonia y Rusia, son los príncipes.

    Príncipe y duque tienen un origen latín. Un princeps en la Roma antigua era el líder del senado y un dux era un líder militar.

    Marqués también tiene un origen militar pero germánico. Un marchis o markgraf defendía un territorio de los avances de musulmanes, vikingos u otros pueblos invasores.

    La nobleza europea tiene su origen en estos tiempos oscuros del medioevo, entre los siglos IX y X. Con la Revolución Francesa en 1789 los últimos restos de este mundo feudal desaparecieron.


    TÍTULOS EN EUROPA

    Las familias reales tradicionalmente gobernaban y las nobles servían a la realeza. Por sus servicios reciben títulos que, en algunos casos, son similares a los títulos reales, como príncipe y duque.

    Aunque hay diez monarquías en Europa, solamente España y Bélgica tienen la costumbre de dar títulos hereditarios.

    En Inglaterra hoy en día solamente hay nueva nobleza a título personal, que no se puede heredar.

    En la mayoría de los casos: Dinamarca, Holanda, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Noruega y Suecia, la nobleza es una institución ya cerrada.

    Solamente nuevos miembros de las familias reales pueden ser ennoblecidos, como en el caso de Suecia, cuando Daniel Westling se casó con la princesa Victoria.




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  20. #160
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    ¿Pero no se les robaban las tierras? sorpresas que dan leer Reales Cédulas...




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