Lo que voy a contaros no está relacionado directamente con lo que se trata en este hilo, solo esta "enlazado" por la palabra bicentenario.
Y es que en Argentina ya desde el año pasado se están organizando los festejos por el bicentenario de nuestra independencia. Se podrán imaginar la de os.........bofetadas, leches, puñetazos(no quiero contrariar al hermano Hyeronimus con palabras obscenas, pero lo valían para esta ocasíon) que recibirá la Madre Patria España, ya que los mentores, oradores y organizadores de estos festejos son todo izquierdistas, guevaristas, montoneros e indigenistas oportunistas.
DE seguro no han de permitri la palabra a nadie que intente valorizar el glorioso y perdurable bagaje traído y asentado por españoles y portugueses a estas tierras.
Solo se hablará de aniquilación, genocidio, etnicidio, esclavización, sometimiento, etc. Y contaremos con la presencia estelar de destacados defensores de los derechos humanos: Chávez, Correa,alguno de los Castros, y toda esa ralea repugnante que se regodea vituperando a España y Portugal.
Pero claro, los autores de todos los males indigenas, perdón, pueblos originarios, son los españoles y portugueses. Nuestros políticos, luego de que ustedes se fueran(o los echamos, como les gusta decir a ellos) dignificaron y dieron el lugar que se merecían a estos pueblos. tanto es así, que hoy en día siguen en las mismas condiciones( o peores) que en el 1500. Aislados en puebluchos de ranchos, acorralados por el chagas y enfermedades que en otras partes del mundo se quitan con una pastilla, una inyección.Explotados todo el día por solo 30 euros al mes.
Pero claro. Ellos tendrán el tupe de llamarlos hermanos, pedirles perdón, y tirarles algún subsidio.

Vean ustedes lo que se gastará(esto es solo una muestra)en festejos, mientras los "liberados" del yugo español siguen muriendo en el olvido o la indiferencia.
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El Gobierno asignó $926 millones(algo así como 200 millones de euros) en obras para la fiesta del bicentenario: cifra que sextuplica la ayuda enviada a Tartagal Fiesta de gasto en medio de una crisis histórica
DDN. El Gobierno asignó $926 millones en obras para la fiesta del Vicente Nario. La cifra duplica los subsidios por sequía y sextuplica la ayuda a Tartagal. Damián Glanz.


“Me hierve la sangre cuando veo tanta pobreza.” (Cristina en Olivos)



La misma semana que en la quinta presidencial se comprometió a redoblar sus esfuerzos para combatir la “pobreza estructural” –víctimas de “tanto abandono y tanta injusticia”–, Cristina Kirchner le adjudicó a un consorcio de empresas amigas del gobierno K la obra de remodelación del Palacio de Correos que servirá como sede de la Orquesta Sinfónica Nacional. El denominado Proyecto del Centro Cultural del Bicentenario –conocido también como la fiesta de Vicente Nario– costará más de 926 millones de pesos, una cifra que equivale a la mitad del aumento anunciado para los planes sociales. La Presidenta prometió que será el símbolo arquitectónico de los festejos de la Revolución de Mayo. Y es un emblema: el inicio de los trabajos fue prometido hace más de cinco años, el monto adjudicado es 34 por ciento superior al presupuesto oficial calculado un año atrás y el propio Gobierno admite que el edificio no estará terminado para 2010, cuando se cumplan 200 años de la instauración de la Primera Junta.

El martes de 10 febrero se publicó en el Boletín Oficial la resolución 1517/2008 del Ministerio de Planificación Federal que resolvió otorgar el contrato a las empresas Esuco y Riva. La primera pertenece al presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner, un viejo conocido del matrimonio presidencial, beneficiario preferencial del reparto de la obra pública K. La otra compañía es de Amadeo Riva, un empresario que desde los 90 mantiene estrechos lazos con el Estado (ver aparte). La adjudicación fue el cierre de un proceso que lleva más de cinco años.

La obra del Correo Central bate todos los récords de promesas postergadas o incumplidas de la era K. Fue planificada para una época de “vacas gordas”. En septiembre de 2003, el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, junto al ex secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, comenzaron delinear el proyecto. Un año más tarde, Lavagna lo anunció públicamente y el 1 de marzo de 2005 Kirchner firmó el decreto para transformar el palacio construido entre 1889 y 1928. Las fotos comenzaron a acumularse. Al mes siguiente, Lavagna y José Nun, el sucesor de Di Tella, lanzaron una consulta de ideas para la intervención urbana. Los ganadores fueron seleccionados en septiembre de 2005 y en marzo de 2006 se realizó el concurso internacional para decidir el proyecto. En medio de la campaña electoral, la entonces senadora Cristina Fernández y el otrora jefe de Gobierno Jorge Telerman presentaron el “master plan” en septiembre de 2007. “Yo sueño para 2010 lo que podría ser una conmemoración física de un espacio público concreto, donde todos los argentinos y todas las argentinas podamos reconocernos en un acto de reflexión en estos 200 años que va a cumplir nuestro país”, dijo ese día la ahora jefa de Estado. Hubo muchas fotos más. En noviembre, el ministro de Planificación llamó a licitación para realizar la obra y en marzo del año pasado, ya como Presidenta, Fernández de Kirchner encabezó la apertura del sobre Nº 1 del concurso en la Casa Rosada.

Todas las instancias del proceso tuvieron su show. Menos una: la adjudicación. El 29 de diciembre, cuando De Vido firmó la demorada adjudicación no hubo cámaras ni públicos. Sólo un par de amigos. En noviembre de 2007, el Ejecutivo había valuado los trabajos en 709,3 millones de pesos. Un año más tarde convalidó el presupuesto ofrecido por Esuco-Riva de 925,8 millones de pesos: 241,4 millones de pesos más (ver aparte). Las otras empresas que participaron del concurso habían presentado propuestas sensiblemente superiores: las firmas Roggio y Caputo ofrecieron $ 1.220.165.610,13 y el consorcio integrado por Iecsa, Dycasa, Isolux y Calcaterra propuso hacer el centro cultural por $ 950.733.187,79.

Las constantes demoras en la concreción del proyecto emblemático del Vicente Nario provocaron otro desfasaje, además de la diferencia presupuestaria. La puesta en marcha del plan coincide ahora con la “crisis del siglo”. Cuando fue pensado, los autores del Proyecto CCB se preguntaron sobre la necesidad de construir una sala sinfónica para Buenos Aires. “Sin duda, la amplia comunidad musical de la ciudad lo considera indispensable. El Teatro Colón, aunque ofrece excelentes condiciones para la música sinfónica, es un teatro lírico, y sólo eventualmente presta su sala para otras actividades”, justificaron en el cuadernillo de presentación. Ahora, la pregunta es acerca de la oportunidad.
Ayer, al llegar a Tres Arroyos, la Presidenta dio una señal sobre los criterios redistributivos del gobierno nacional. Refiriéndose al paro que realizó el campo la semana pasada, dijo: “Cuando un sector que se puede dar el lujo de no vender sus productos nos parece que ha tenido rentabilidad, no nos molesta, nos parece bien, porque son argentinos pero tienen que comprender que hay otros sectores de la sociedad que necesitan mucho más ayuda y destinar esos recursos públicos a los sectores más vulnerables”. La comunidad sinfónica, agradecida.
Fuente: DDN - FM Noticias