Pascual Cervera y Topete(1839-1909)
Vicealmirante. Se distinguió durante las guerras cantonales. Ya Capitán de Navío, fue encargado de la construcción de los cruceros acorazados de la clase "Vizcaya ". Ministro de Marina en uno de los Gobiernos Liberales de Sagasta, intentó sin conseguirlo, la ejecución de los planes navales previstos. Cuando estalló la guerra se le encomendó en mando de la denominada "Flota de Operaciones de las Antillas" compuesta por los pocos navíos que se pudieron aprestar. Realista con sus posibilidades, intentó por todos los medios que la flota se quedase en la península para servir de protección en caso de que los Estados Unidos decidieran una intervención en Canarias o en las costas españolas. Su llegada a Santiago de Cuba, supuso el bloqueo de la escuadra que intentó romper cuando la caída de la ciudad era inminente. A su regreso a España fue sometido a Consejo de Guerra del que resultó absuelto.

Arsenio Martínez Campos. Conde de Llovera. 1831-1900
General. Nacido en Segovia, ingresó pronto en el ejército. Destacó en las Guerras Carlistas. Durante la dictadura del General Serrano, después de la caída de la Primera República Española, favoreció los intentos de Restauración de la Monarquía de los Borbones en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, destronada por la revolución de 1868. Su pronunciamiento militar en Sagunto, en 1874, supuso la proclamación de Alfonso XII como Rey constitucional de España. El gobierno de Cánovas lo nombró Capitán General de Cuba durante la primera insurrección cubana. Hábil militar y diplomático, puso fin a la insurrección cubana en 1878 mediante la llamada Paz de Zanjón. Se trataba de una paz generosa, sin vencedores ni vencidos, en la que se comprometía a estudiar y realizar abundantes reformas en Cuba. Sin embargo, sus promesas no fueron respetadas por el Gobierno Español. A su salida de Cuba, desempeñó importantes puestos en el Gobierno y Ejército españoles. Cuando estalló la última insurrección cubana, fue nombrado otra vez Capitán General de Cuba en un intento de repetir el éxito de 1878 pero la situación de Cuba había variado sustancialmente y fue incapaz de evitar la propagación de la revuelta. Martínez Campos era consciente de que la victoria del Ejército Español combatiendo con métodos tradicionales era imposible, pero los métodos que intuía (guerra de guerrillas, tierra quemada y concentraciones de población civil en reconcentrados) eran incompatibles con su tradición militar por lo que renunció al mando.

Joaquín Vara del Rey y Rubio 1840-1898
General de Brigada. Nació en Ibiza y su graduó como alférez en 1860. En 1862 ascendió a teniente. Participó en las guerras carlistas en el lado liberal y combatió contra los alzamientos cantonales de Cartagena y Valencia. Ascendido en diversas ocasiones por méritos de guerra, era uno de los militares más capacitados del ejército español. En 1884, siendo ya general, solicitó su traslado a Filipinas, donde llegó a ser Capitán General del archipiélago y Gobernador de las Islas Marianas. En 1890 volvió a España, siendo Gobernador Militar de Ávila hasta abril de 1895 en que solicitó su traslado a Cuba. Desempeñó el puesto de Comandante militar de Bayamo. Derrotó varias veces a los independentistas cubanos. Gracias a su valor fue ascendido a General de Brigada. Durante la invasión yanqui, defendió con valor la posición de El Caney con 549 hombres, sin artillería, frente a 6.500 americanos al mando del General Lawton. Los americanos sólo ocuparon El Caney, al cabo de 10 horas de lucha, cuando el General Vara del Rey fue muerto mientras era evacuado en camilla con graves heridas en ambas piernas.

Víctor María Concas y Palau (1845-1916)
Capitán de Navío. Tomó parte como oficial en las campañas realizadas en Filipinas contra los piratas que asolaban dichas aguas. Intervino también en la primera sublevación tagala. Durante la campaña de Cuba, estaba al mando del "Infanta María Teresa ", siendo herido en la batalla naval de Santiago de Cuba y hecho prisionero. Ministro de Marina en 1905, terminó sus días como Consejero de estado.

Antonio Eulate y Fery (1845-1932)
Al mando del crucero "Jorge Juan" intervino en la protección de los ciudadanos españoles en la localidad de La Guaira, con ocasión de los problemas internos existentes en Venezuela, para lo que desembarcó una dotación de infantería de Marina. Al mando del crucero "Vizcaya" participó en la Batalla de Santiago de Cuba siendo herido y hecho prisionero, Su valor en el combate admiró tanto a los oficiales estadounidenses, que le permitieron conservar su espada.

Emilio Díaz Moreu (1846-1913)
Capitán de Navío. Ingresó en la Marina a los 10 años de forma que, cuando se retiró en 1903, tenía casi medio siglo de servicio. Mandó varios buques durante su dilatada carrera. Entre ellos estaba el crucero ligero "Conde de Venadito" que actuó brillantemente durante la guerra contra Marruecos en 1893. Este buque formó parte, más tarde, de la flota destacada en el Apostadero de La Habana. Díaz Moreu, al mando del "Cristóbal Colón" participó en la Batalla de Santiago. Fue sometido a Consejo de Guerra a su regreso a España, junto con los demás oficiales de la escuadra de Cervera. Absuelto de los cargos, pidió la baja en 1903. Fue Diputado liberal en 1889, 1893, 1898 y 1903. En 1905 fue elegido Senador. En 1911, el Rey Alfonso XIII le designó Senador Vitalicio.

Fernando Villaamil Fernández-Cueto (1845-1898)
Capitán de Navío. Combatió en las campañas de Santo Domingo (1861-1865) y Joló. Comandante del Buque Escuela "Nautilus" en 1892. Fue el creador del buque rápido que hoy se denomina destructor. Bajo su diseño e inspección se construyó en Gran Bretaña (Astilleros del Clyde), en 1887, el primer buque de este tipo llamado precisamente "Destructor" y que dio nombre a esta clase de buque que tanto éxito alcanzó en la Segunda Guerra Mundial. En 1898 tomó el mando de la flotilla de destructores ("Furor" y "Plutón ") que acompañaba a la flota de Cervera, muriendo en la Batalla de Santiago de Cuba a bordo del "Furor ".

Juan Manuel Sánchez y Gutiérrez de Castro. Duque de Almodóvar del Río
En al renovación del Gabinete de Sagasta, mayo de 1898, fue nombrado Ministro de Asuntos Exteriores. Tuvo la difícil tarea de intentar limitar las consecuencias de la derrota en la Guerra contra Estados Unidos.
A lo largo de las conversaciones que mantuvo en Washington el embajador Francés Cambon en representación de España y luego, durante las negociaciones de París, intentó reforzar la posición diplomática española pero la gravedad de la situación militar le dejaba poco margen de maniobra. Procuró por todos los medios impedir la pérdida de Puerto Rico y Filipinas acudiendo a la mediación inglesa que resultó fallida.
El 21 de noviembre de 1898, los representantes americanos presentaron su última oferta, con carácter de ultimátum, amenazando con continuar las hostilidades en caso de no-aceptación. Dicha oferta suponía la pérdida de Cuba, la anexión de Puerto Rico como compensación de guerra, la compra de Filipinas por 20 millones de dólares, la anexión de la Isla de Guam, en las Islas Marianas, y de la Isla de Wake, en las Islas Carolinas, además de derechos de establecimiento de cables telegráficos en cualquier lugar de las restantes posesiones españolas en el Pacífico.
El Duque de Almodóvar intentó nuevamente que los ingleses mediaran ofreciendo la mitad de las Filipinas, lo que nuevamente rechazó el gobierno Inglés. Sin ningún apoyo europeo y con la presión del gobierno alemán para aceptar la oferta estadounidense, ya que el Káiser quería adquirir el resto de las Colonias Españolas, el Ministro no tuvo otro remedio que autorizar a los negociadores españoles la aceptación de las draconianas imposiciones americanas.

Valeriano Weyler y Nicolau 1838-1930
General. Hijo de un médico militar, Weyler nació en Palma de Mallorca. Se graduó como teniente a los 20 años. Durante la Guerra de los 10 años (1868-1878), sirvió en Cuba, organizando un cuerpo de guerrillas entre los cubanos y españoles leales que causó grandes daños a los rebeldes cubanos. En 1878 alcanzó el grado de general. Fue destinado a Filipinas donde fue condecorado con la Gran Cruz de María Cristina por su trabajo al frente del ejército allí destacado (1895).
En 1896 se le destinó a Cuba como Capitán General. Consciente de que a la guerrilla cubana no se la podía derrotar usando grandes formaciones tradicionales, decidió combatir a los rebeldes con sus propios métodos. Dividió la Isla en sectores aislados por trochas, para dividir a las partidas rebeldes y combatirlas separadamente. Para evitar el contacto de la población civil con la guerrilla, concentró a aquella en ciudades protegidas por el ejército y organizó unidades especializadas en lucha de guerrillas. Estos métodos fueron empleados también, más recientemente, por los ingleses y estadounidenses sin tanta indignación internacional. Así logró pacificar la mitad de la Isla. Sin embargo, la dificultad en aprovisionar a los reconcentrados, produjo bastantes víctimas por hambre y enfermedad entre los civiles (cifras exageradas por la prensa yanqui ), lo que provocó la protesta de muchos gobiernos. A la muerte de su valedor, Cánovas, dimitió por la falta de refuerzos solicitados.
Fue varias veces ministro de la guerra y, en 1923, se opuso al golpe de estado del General Primo de Rivera.

http://candamo.iespana.es/1898/tierra5.htm