Estimado Gothico:
Lo que he entrecomillado son citas textuales, mientras que lo de "anticentralista" es una fuente tan moderna -llevas razón- como que es de mi propia cosecha -y por lo tanto no prescinde de mis prejuicios, lo reconozco.
La cita de Valentín Verástegui a los alaveses la he tomado de Ferrer, Tejera y Acedo: "Historia del Tradicionalismo Español". La del "Manifiesto a los Aragoneses" que refiere el derecho de Agnación también. El "Decreto de Carlos V confirmando los Fueros de Vizcaya" se reproduce en la misma obra, tomo V, pág. 221.
Es obvio que el foralismo no aparece el mismo día 2 de octubre de 1833, cuando en Talavera de la Reina un administrador de correos declara la guerra. Hemos de suponer que la situación es caótica. Los militares más importantes, por ejemplo, estaban en algunos casos en territorio enemigo -recordaré el caso de D. Tomás de Zumalacárregui o de mi paisano D. Miguel Gómez Damas... Y tuvieron que escapar de una zona hostil a uña de caballo.
Creo que el foralismo, aunque -como bien apuntas tú- pudo ser un instrumento del carlismo para allegar voluntariado -que falta les hacía- aparece mucho antes de lo que pareces dispuesto a aceptar. Y aparece así, con esa "oportunidad" que algunos cabecillas inteligentes saben aprovechar.
Claro que los Fueros fueron suprimidos con Cánovas del Castillo y su farándula charlamentaria, pero no hemos de olvidar que en situaciones de rebeldía abierta -como ocurrión en las provincias vascongadas- los Fueros pendían de un hilo, sino es que fueron conservados en la traición de Maroto. Después de la "ocurrencia" del malagueño liberal Antonio Cánovas y su camarilla, el foralismo derivó en algunos casos a la aberración separatista que ahondó Sabino y su hermano Luis Arana. Muy interesante en ese sentido es "Paz en la guerra" de D. Miguel de Unamuno que, pese a no ser carlista en modo alguno -ni siquiera estéticamente como Valle-Inclán- muestra una sensibilidad muy notable en esa novela, describiendo los primeros conatos de lo que más tarde dará por resultado la locura sabiniana.
Creo que la enseñanza que hemos de extraer de la incorporación del foralismo a la Causa -amén de ser respetuosísimos con las libertades y compromisos forales- es esa sindéresis de la que hicieron gala aquellos hombres, partidarios al principio de un pretendiente a la corona, pero profundamente leales a la Tradición, leales hasta el sacrificio más alto. Puedo suponer que los movimientos en la Corte, entre liberaloides que cortejaban a esa desgraciada de María Cristina, no tenían que ser vistos con buenos ojos por los que estaban más cerca, dígase por caso Calomarde.
En fin, es un tema que puede traer mucha cola.
Un saludo
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