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Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Deseo leer y saber más acerca del carlismo, para entender qué fue, cómo comenzó, quiénes fueron sus protagonistas principales y su situación actual.
Sé que este movimiento lo iniciaron los seguidores del Infante Don Carlos María isidro, hermano de Fernando VII, a raíz de la anulacion de cierta ley que no favorecía a Don Carlos María Isidro. Luego de largas idas y vueltas, guerras de por medio y un siglo, me dijeron que el carlismo se segmentó, y que una fracción del carlismo tomó una orientación más bien Liberal y socialista.
Si alguien pudiera recomendarme un autor confiable agradecería mucho.
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
¡ Uf, hay tantos ! Yo a vuelapluma te recomendaría La Formación del Pensamiento Político del Carlismo ( 1810-1875 ), de la Dr. Alexandra Wilhelmsen. Quizá el Nostalgia de Vázquez de Mella del Padre Osvaldo Lira es " menos general ", pero también está bastante bien, disponible en www.nuevahispanidad.com. Y bueno, es que como te digo hay tanto....La Ordenanza del Requeté, mismamente, te puede ayudar a hacerte una idea muy buena; te la encuentras disponible en el bazar carlista ( www.carlistas.org ). Si te interesa la génesis carlista, amén del libro de Doña Alexandra, el de Rafael Gambra sobre las Guerras Realistas, también en Nueva Hispanidad.
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
Y ya que estamos, ¿Algún buen libro sobre la primera Guerra Carlista?
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
JPG: Específicamente sobre el tema no sabría decirte ahora ningún título en concreto, tendría que pensarlo. Aunque esto puede servir:" La Vida Aventurera del General Miguel Gómez Damas. El Carlismo en Andalucía " , por Manuel Fernández Espinosa
Aparte:
" La Bandera Carlista en 1871 ", por el Vizconde de la Esperanza
" La Misión del Carlismo ", por Juan Vázquez de Mella y Fanjul
" Mártires Incruentos de la Epopeya Carlista ", por Carlos Alpens
" Presencia Carlista en Buenos Aires ", por Luis María de Ruschi
" ¿ Qué es el Carlismo ? ", por Francisco Elías de Tejada, Rafael Gambra Ciudad y Francisco Puy Muñoz
" Esbozo de una Constitución de la Monarquía Católica y Tradicional ", por Antonio Aparisi y Guijarro
" El Concepto Dinámico de la Tradición ", por Juan Vázquez de Mella y Fanjul
" El Carlismo identificó al Enemigo ", por Álvaro Pacheco Seré ( Uruguay )
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
JPG, tengo por ahí en formato electrónico una tesis doctoral de Bullón de Mendoza acerca de la Primera Guerra Carlista. Son 4 PDF's con un tamaño total de 90Mb y más de mil páginas. Una burrada, vamos. Creo que con ese material hizo luego un libro, recortando lo menos importante. Me temo que es demasiado "tocho" para lo que tu quieres, pero ahí dejo el ofrecimiento por si te interesa o le interesa a alguien. En todo caso, se puede encontrar igualmente en la biblioteca digitala de la Universidad Complutense (creo que de ahí lo bajé).
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
Ahora que lo dice Kontrapoder, del mismo autor éste también es muy bueno:
https://www.laislalibros.com/foto/mu...42808&size=big
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
Cita:
Iniciado por
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Y ya que estamos, ¿Algún buen libro sobre la primera Guerra Carlista?
Lo mejor que puedes encontrar para realizar una aproximación general es la Breve Historia del Legitimismo Español, de Melchor Ferrer. Está magistralmente escrito, con una prosa elegante y vibrante se lee de un tirón. Lo puedes pedir a Fundación Elías de Tejada, c/ José Abascal núm. 38 baj. Izq. Madrid Teléfono +34 915941913.
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
Muchas gracias Villores, intentaré hacerme con él.
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
Godofredo:
Carlismo para hispanoamericanos, de Miguel Ayuso. Se lee de un tirón y es bien ilustrativo. www.nuevahispanidad.com
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
No me había fijado en los mensajes de Ordoñez y Kontrapoder, gracias por los textos, kontra, intentaré bajármelo para imprimirlo antes que leerlo en el ordenador.
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Respuesta: Carlismo: qué me recomendáis?
" LA FORMACIÓN DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL CARLISMO: 1810-1875 ", DE ALEXANDRA WILHELMSEN
http://3.bp.blogspot.com/_Ff-mj3vAsf...pa%C3%B1ol.jpg
http://2.bp.blogspot.com/_Ff-mj3vAsf...3%ADa-1836.jpg
http://3.bp.blogspot.com/_Ff-mj3vAsf...Carlos+VI-.jpg
http://4.bp.blogspot.com/_Ff-mj3vAsf...+D.+Carlos.jpg
- Ed. Actas. Colección Hernando de Larramendi.
Como les anuncié, tras muchas vueltas ( Todos los libros eran buenísimos y no llevaba demasiado dinero; lo de siempre ), me decidí a comprar este genial libro en el Cerro de los Ángeles, en nuestro acto nacional, que este año ha celebrado el 175 Aniversario de nuestra Santa Causa.
De la Dra. Alexandra ( Al igual que de su viejo, el entrañable Fred ) apenas había leído cosas sueltas. Quizá tras contarme Antonio Barrau desde Sevilla a Madrid cómo conoció al gran Wilhelmsen en sus requetés años, influyó más en decidirme por este título.
El tomo trata una temática tanto compleja como apasionante: La reacción española contra la Revolución desde los mismos años de la Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz ( No en vano nosotros somos sus herederos, como tan bien sentenció Vázquez de Mella ) hasta las postrimerías de Carlos VII el Restaurador; gran apelativo al que añadimos a Carlos el Grande, como recordaba Melchor Ferrer. Alexandra nos va a explicar, con abundante y variada bibliografía, el desarrollo sociopolítico del pueblo tradicional español en diferentes frentes, tanto en época de guerra como de paz. Las diferentes vicisitudes, los difíciles contextos, la repercusión internacional, el apoyo popular, la opinión de los extranjeros de ambos bandos ( ¡ Y todos coinciden en que la mayoría de los españoles apoyaba a los carlistas ! ), el desarrollo de la prensa realista, la intervención en las Cortes, la formación de las proclamas y los ejércitos voluntarios desde Carlos V, Cabrera y Gómez; la fallida " solución fusionista " en tiempos de Carlos VI y Balmes, el trabajo doctrinal y la difusión de folletos y prensa con Fray Magín Ferrer, Vicente Pou, Aparisi i Guijarro, Herrero, el Vizconde de la Esperanza, el Obispo Caixal i Estradé, Dorronsoro, Nocedal; el exilio carlista tanto en Francia como en Hispanoamérica, el desarrollo de la Comunión Católico-Monárquica, la irrupción de los llamados " neocatólicos ".....Todo en base al trabajo del ideario carlista: Dios, Patria, Fueros, Rey; como ya los realistas venían anunciando. Este libro, en clave carlista, desmiente todos los topicazos ignorantes que contra el tradicionalismo español se han cebado, como aquél que los carlistas no querían renovación. Pues sí, sí que la querían. Como desde un principio se desarrolló el tema foralista y se vieron los posibles errores que se cometieron en el pasado, quizá con alguna " vuelta de tuerca " con lenguaje romántico contaminado de la época, se admite; pero con un profundo afán regenerador, desenmascarador de la oligarquía partitocrática, de la exclusión clasista, la nula representatividad del liberalismo, la colonización financiera que sufría España ( Y sigue sufriendo ), la posición de España ante América en particular ( Con el plan virreinal de Carlos VII para las Antillas y las Filipinas; y su deseo federativo con las entonces aún incipientes naciones de allá ) y el mundo en general....Y también, finos análisis que hicieron los carlistas contra la Revolución como un problema global, con grandes ópticas geopolíticas que en sus tiempos podrían estar bastante limitadas.
Explica, asimismo, el Carlismo como un fenómeno pura y genuinamente español, y no sólo localizado en el Norte y el Levante como algo folklórico/romántico, si bien se detiene sobre las causas de la popularidad de la causa legitimista en estas zonas. El Carlismo como defensor de unas Cortes que los liberales nunca convocaron empezando por la falsa sucesión isabelina. El Carlismo como defensor de libertades concretas, de programas políticos concienzudos, de la libertad de una Iglesia oprimida mientras crecía el latifundio tras el latrocinio desamortizador ( Para que luego los secuaces de Blas Infante le echen la culpa a la Reconquista ), el Carlismo como vanguardia de un pueblo castigado por las mismas miserias revolucionarias, como enemigo del engrudo del gabinete centralista que jamás logró la unidad nacional, sino que la deshizo; hablando de " fundaciones constitucionales ", como si la patria hispánica no estuviera bien fundada y fundamentada desde Recaredo I....Los " abiertos de mente " que no admitían otra verdad que su caciquismo burocrático, y hasta hoy. ¡ Y nos acusan de filoseparatistas a los que siempre hemos defendido los fundamentos históricos y presentes de la patria española, mientras que ellos, desde esos años a Rajoy y ZP no hacen más que ponerlos en duda ! ¡ Hipócritas ! Los mismos que nos acusan de ser simplones nostálgicos, como si ellos hubieran descubierto la pólvora. En fin....
Quizá lo que echo un poco de menos es que apenas trata el tema de la relación con la Causa Miguelista; aunque sí da detalles sobre el " influjo portugués " desde la misma estancia allí de Carlos V, y luego el trabajo de la Princesa de Beira.
Con todo, en este 175 Aniversario, constituye una decisión muy seria la lectura de Doña Alexandra. Y de esta obra en especial. Harto recomendable. Por Dios, la Patria y el Rey. Como decía su señor padre, los carlistas, cuando no pelean, estudian. Sigamos estudiando, pues, pero no descuidemos la lucha en todos los ámbitos, que hoy se nos está requiriendo más de la cuenta.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Godofredo, ahí va una que creo te va a gustar:
http://photos1.blogger.com/blogger2/...ipart64217.jpg
Un requeté en Buenos Aires
Estallado el alzamiento nacional en España de julio de 1936, un comandante de requetés que se encontraba en Buenos Aires esperando partir hacia la Península a unirse con sus camaradas de armas, dejó su testimonio sobre "¿Qué es el Requeté?" al diario católico El Pueblo.
El artículo es, además de una interesante rareza, muy didáctico y fue escrito pensando en el público argentino de la época. Agradecemos al Centro de Estudios General Zumalacárregui el haberlo puesto a disposición de los interesados en su sitio en internet. Desde ya, recomendamos su lectura.
http://2.bp.blogspot.com/_ZxaIDu_rwp...0/ElPueblo.JPG
El diario católico El Pueblo fue fundado en Buenos Aires por el R.P. Federico Grote, CSSR, en 1900 y se publicó ininterrupidamente hasta 1954 en que fue clausurado por el gobierno de Juan D. Perón. En 1956 volvió a reeditarse pero ya no pudo volver a sus anteriores niveles de distribución, además de imposibilitársele la obtención de papel prensa, por lo que debió cerrar en en forma definitiva en 1960.
El sacerdote redentorista Grote era originario de Alemania. Discípulo de von Ketteler, Hitze, Pieper y otros, trajo la idea de la fundación de los Círculos Católicos de Obreros a la Argentina, siendo recibido con bastante frialdad por el catolicismo local. En base a las sociedades parroquiales de socorros mútuos y los distintos capítulos de la Sociedad de San Vicente de Paúl, en 1893 el P. Grote funda el primer Círculo en Buenos Aires. Además de la defensa de los intereses de los obreros, los círculos realizaban una importantísima obra mutualista y apoyaron la legislación social de los poquísimos diputados y senadores católicos. Cuando el P. Grote se retiró en 1912, existían 77 círculos en todo el país, con 22.930 socios.
Curiosamente, en la organización de los Círculos, el Padre Grote contó con la valiosa asistencia del presbítero Dionisio Napal y el ingeniero Rómulo Ayerza, ambos hijos de carlistas.
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Labels: Carlismo argentino, El Pueblo, requeté
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Muy bueno!!. Aplicable como eficaz remedio a cualquier cosa que estemos viviendo hoy en día.
Aparte, amigo Ordoñez, me enganché leyendo otros artículos del blog Carlismo Argentino. Es estremecedor leer los relatos del convencimiento y la fé de estas gentes. "No hay como un Requeté recién comulgado...".
"Ante Dios nunca serás héroe anónimo". esta frase se me pegó.
Gracias por la recomendación.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Godofredo: Pues ahí llevas la Ordenanza del Requeté
http://www.requetes.com/Imagenes/aguila.gif
ORDENANZA DEL REQUETÉ (1936-1939)
Tú, BOINA ROJA, eres:
Soldado de la Fe y de la Santa Causa Tradicional.
Tu ordenanza fija tus deberes, exalta tus principios y te encuadra para ser útil.
Tu Trilema permanente:
DIOS - PATRIA - REY
Procedes de la Elección entre los afiliados a la Comunión Tradicionalista.
Eres por tanto, orgulloso y heredero de tus gloriosos antepasados. Te llamas "Boina Roja", porque eres soldado selecto, entusiasta, leal y la Tradición tienn en ti el más firme y valiosos sostén.
Examina tu misión, recuerda viejas glorias, y verás cómo el pensamiento que te rige y el sentimiento que te anima, constituyen la substancialidad que informó la existencia y origen de la España inmortal.
DIOS:
La Fe fundamenta todas las virtudes del soldado "Boina Roja"
Refuerza el espíritu con el culto a Dios
Sírvele siempre
Muere por Él , que morir así, es vivir eternamente
Ante Dios, nuca serás héroe anónimo
La Tradición, habla a tu alma, purifica tus sentimientos y te acerca a Dios. Ella, enseña a amar a la Iglesia. Se siempre Católico práctico, con conocimiento claro de los que Dios desea para servirle, que es el fin esencial. Tú Soldado de la Tradición, habrás de tener puesto en el Reino de Dios.
PATRIA:
Tu Patria es tu Nación; tu Nación, España.
España: Única e indivisible, en su rica variedad autárquica regional, es:
Sublime arcano de tradiciones
Relicario de grandezas
Madre de Nuevos mundos
Luz de la Historia
Albergue de Santidad
Defensora de la Iglesia Católica
España, sin la cruz, dejaría de ser España
Estúdiala, para conocerla
Conócela, para amarla
Ámala, para honrarla
Ten presente que el mas puro de los amores, después de Dios, es el de la Patria
Se siempre católico práctico
Tú, soldado de la Tradición, habrás de tener puesto en el Reino de Dios
REY:
Monarquía cimentada en la cruz y rematada por la cruz
Altar de la Patria
Continuidad en los gloriosos destinos de España
Antiliberal por naturaleza
Antirrevolucionaria y guardadora del derecho, la justicia y la jerarquía
El Rey
Tu Rey es el primer soldado de la Tradición
Jamás absolutista, pero que reina y gobierna
Verdadera autoridad y padre de los españoles
El Rey, en las instituciones tradicionales, dio a la Patria la primera categoría de la Historia. Los Reyes "Liberales" la sometieron a poderes ocultos
En la hora de las responsabilidades, la dinastía legítima, está libre de toda mancha. El primer soldado de la Tradición en el Rey de la Patria.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
UNA MÁS DE CARLISMO
- Los dos primeros de Carlismo Catalán; el segundo de Carlismo: Historia y Cultura - 175 Aniversario
Pasen y vean:
http://i9.ebayimg.com/08/i/000/ed/98/9e5b_1_sbl.JPG
SMC don Carlos VII, Rey de las Españas
Publicado por Requeté Català en 19:06 Etiquetas: CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DEL REY DON CARLOS VII
Iniciamos un pequeño homenaje en recuerdo de SMC don Carlos VII, Rey legítimo de las Españas en respetuosa conmemoración del centenario de su fallecimiento, con diversos documentos y un ramillete de citas extraídas del libro "CARLOS VII, EL REY DE LOS CABALLEROS Y EL CABALLERO DE LOS REYES" de don Francisco López-Sanz, publicado por la Editorial Gómez de Pamplona.
http://1.bp.blogspot.com/_X4x-KouQ_d...400/001656.jpgEl primer carpítulo se titula "MANOJO DE TESTIMONIOS" y tal como figuran los iremos transcribiendo en las próximas fechas.
* El pueblo español sabe que Carlos VII ha de satisfacer sus más legítimas aspiraciones. El instinto del pueblo es seguro; no se equivoca. El corazón es adivino. Don Carlos vendrá, y al verle sentado en su trono y al observar los actos de su reinado, dirán:
Los militares: ¡Es Valiente!
Los diplomáticos: ¡Merece la Corona!
La Grandeza y los nobles: ¡Sabe ser Rey!
El Clero: ¡Es un monarca cristiano!
Las Corporaciones sabias: ¡Es ilustrado!
Los pobres: ¡Es nuestro padre!
Los ricos: ¡Nos ha salvado!
El sacerdocio de la justicia: ¡Es inflexible, recto y justiciero!
El pueblo español: ¡Es digno nieto de Carlos I y de Felipe II!
Y Europa, que hoy nos compadece y desprecia, se admirará y dirá felicitándonos: ¡Don Carlos es la civilización en España!
VICENTE DE MANTEROLA, en su folleto "Don Carlos es la civilización". Madrid 1871.
* Don Carlos realizó mayores esfuerzos personales para ser rey que don Alfonso, al cual se lo dieron todo hecho entre Cánovas y Martínez Campos. Sean cuales fueren nuestras ideas (desde luego no eran carlistas, sino liberales), no se puede negar a Don Carlos gallardía, espíritu de sacrificio, romanticismo y ese don proselitista que constituye el carácter y la idiosincrasia de los verdaderos caudillos.
FRANCISCO GANDMONTAGNE, escritor español que pasó muchos años en la República Argentina.
* ¡No ha de haber un hombre que nos saque de esta anarquía! Pues este hombre libertador es don Carlos de Borbón y de Austria-Este, hijo de cien reyes españoles y representante del Derecho y de la Legitimidad.
FRANCISCO NAVARRO VILLOSLADA, en un artículo publicado, "El hombre que se necesita", que fue leído por todos los españoles después de la revolución de 1868, porque se editaron muchos millares de ejemplares.
* Como el mármol se bruñe con esmeril, así las almas grandes reciben en el taller de la adversa fortuna el brillo que las hermosea. La revolución odia según que teme ¡Qué gloria merecer con preferencia, como Carlos VII, el odio de la revolución!
JUAN DE LA PAZA DE MARTIARTU, República Argentina.
http://3.bp.blogspot.com/_X4x-KouQ_d...S+VII+-+08.JPG* Reconocemos en don Carlos tacto social, tacto político, verdadero tacto de gobernante y de soberano; carácter enégico que no se doblega ante ninguna imposición y que, al contrario, se afirma al seguir las inspiraciones de la justicia, perseverancia extraordinaria que sobrelleva sin esfuerzo heróico las privaciones y el sufrimiento, y con fe inquebrantable no desmaya ante los reveses; un valor sereno y frío, tan seguro de sí mismo; una inteligencia poderosa; un alma grande, que se muestra en la majestad y en la gallardía del talle y de la figura.
"LA ESPERANZA", el único diario carlista que existió en España hasta la revolución de 1868.
* Don Carlos como hombre vale mucho, como Rey no tendría igual. Dichoso el día en que los españoles puedan aclamarle públicamente y experimentar los efectos de su sabiduría, lo mmismo en tiempos de paz que durante la guerra.
CARLOS PUGET, "Biblioteca Popular Carlista", tomo V, página 13.
* ¡Qué dolor y qué vergüenza no poder ser carlista como lo fueron mis antepasados".
JOSÉ ORTEGA Y MUNILLA, padre de los Ortega y Gasset, José y Eduardo.
* Las más nobles cualidades de nuestra raza tienen en Loredán un heróico representante. Sea permitido al viajero dedicar aquí un pensamiento de simpatía al Príncipe ilustre.
JOSÉ ORTEGA Y MUNILLA, en el Álbum de Loredán.
* Don Carlos: Antes, ahora y después, yo siempre con Vos.
EL VIZCONDE DE ORBE.
* Si de Maistre dijo un día de Voltaire: "París lo coronó: Sodoma lo hubiera desterrado", creo que hoy hubiera dicho de don Carlos: "Le dio un destierro su Patria: el mundo le hubiese dado una Corona",
ALEJANDRO MÉNDEZ, político chileno.
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El Requeté, página 234.
Publicado por Requeté Català en 22:46 Etiquetas: ANECDOTARIO, DOCUMENTOS
EL REQUETÉ
LUIS REDONDO Y JUAN DE ZAVALA
EDITORIAL AHR (BARCELONA)
Página 234 y siguientes.
http://3.bp.blogspot.com/_X4x-KouQ_d...NET%C3%8DN.jpgLos trabajos prácticos de este período habían empezado ya en realidad antes de venir la República, pues por ejemplo, en la huelga revolucionaria del año 1930, en Pamplona salieron a la calle 40 Requetés mandados por Jaime del Burgo que cooperaron al orden público. Ya en 1931, con la República a la vista, se multiplicaron las actividades, principalmente en Cataluña y en Navarra. Los gobernantes republicanos enviaron una columna de maniobras por los montes navarros “con la obsesión de cazar a los fantasmas amenazadores de Zumalacárregui, Ollo y Radica”.
En esta última región hubo una reunión en casa de los Baleztena, en Leiza y se decidió organizar unos grupos “para contención de posibles desmanes y que pudieran ser vivero de futuros esfuerzos de mayor envergadura”. En esta reunión están presentes significadas personalidades que traen representación, puede decirse, de todo el Carlismo vasco-navarro. Preside Joaquín Baleztena, y por Guipúzcoa está Ignacio Plazola; por Vizcaya, Jesús Castañaga; por Logroño, José María Herreros de Tejada, y por Navarra, Generoso Huarte. Se habla por primera vez de la posibilidad de un alzamiento armado y se elevan a don Jaime, que está en París, los acuerdos que tienen una significación militar y que el rey aprueba, y más tarde don Alfonso Carlos confirma e impulsa.
http://2.bp.blogspot.com/_X4x-KouQ_d...0/carlista.JPGInmediatamente aparecen los primeros núcleos de requetés que organizaba Generoso Huarte y que consistían en unos grupos de diez hombres, llamados “decurias”, sin que, por lo pronto, hubiera idea de organización superior, aunque sí una coordinación de todas esas unidades, ya que pronto en todo el País Vasco se cuenta con unos 10.000 mozos juramentados. Su carácter inicial era puramente defensivo, por eso no fue necesario un mayor volumen militar, pero de su instrucción se encarga el coronel retirado don Eugenio Sanz de Lerín. La finalidad principal era, por entonces, custodiar los edificios religiosos, pues ya habían ocurrido los sucesos del 11 de mayo, en que ardieron tantas iglesias. Por esta razón hubo un ofrecimiento a las autoridades religiosas de cada localidad. El clero aceptaba aquellos servicios y percatado de la gravedad de los sucesos que se avecinaban, ayudó y cooperó todo lo que pudo a la organización de los “requetés”, que fue creciendo por momentos.
La Comunión Tradicionalista activó sus trabajos políticos en toda España, y los Requetés tuvieron que dedicar sus servicios a la vigilancia y custodia de las calles, locales, círculos y salones públicos donde se celebraban los mítines, así como los periódicos, etc.
Hay que dedicar un recuerdo a aquel periódico que el año 1931 dirigían en Pamplona, Jaime del Burgo y Mario Ozcoidi, el semanario La Esperanza, nombre que tenía un brillante historial en las luchas periodísticas del Carlismo, y que puede simbolizar el espíritu que animaba a los requetés de aquella época. Este semanario fue el primer periódico -6 de junio de 1931- que habló claro sobre lo que era la República y que trató de poner sobre aviso a los buenos españoles de los males que se avecinaban. Así nos describen sus propios fundadores los propósitos que los animaban:
“ Turbar digestiones de personas “sensatas” y “prudentes”.
“Éramos considerados como unos eternos Quijotes, provocadores de conflictos y de situaciones violentas”.
“Teníamos un ideal hermoso y vivo, y sentíamos necesidad de sustentarlo y defenderlo con más razón que nunca”.
“A la revolución laica no se la vence con transacciones ni claudicando, sino con arrogancia y temeridad, utilizando sus misma armas, dando la cara, con orgullo y firmeza de héroes”.
“Las corrientes reconocementeras de la época; la odiosa insinuación de procurar, dentro del desorden, algo de orden, o sea, dentro de la República laica, respeto a la propiedad y al dinero, idea suprema de aquellas masas anodinas –espíritus mozárabes-, sublevan nuestra conciencia de requetés”.
“Y no queríamos vivir del recuerdo de glorias pasadas, con cuya evocación se organizaban magníficas veladas en los círculos y casinos. Queríamos igualarlas, si no superarlas, en un anhelo redentor”.
Culminación de estos primeros esfuerzos fue el colosal mitin que se celebró a los dos meses justos de venir la República, en la plaza de toros de Pamplona, en que se reunieron 30.000 católicos de diversas procedencias y matices políticos, que al salir contagiados del espíritu de los tradicionalistas, gritaban: “¡Viva don Jaime!” y “¡A Madrid, a Madrid!”.
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AQUELLOS MONTEJURRAS DE LOS SESENTA... (4)
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Publicado por CTC - HYC en 4/26/2009 09:06:00 AM 0 comentarios http://www.blogger.com/img/icon18_email.gif http://www.blogger.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Actos, Archivo gráfico carlista, Lugares carlistas
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Un libro muy interesante y lleno de datos que pueden hacer falta es "La Esperanza Carlista (1844-1874)" De la autora Esperanza Carpizo Bergareche, editado por ACTAS Editorial, Colección Luis Hernando de Larramendi.
El libro versa sobre el periódico La Esperanza, verdadero diario de la causa, que seguían con fruición los legitimistas, pues como bien se asegura en las cubiertas de la obra: "cuando un tema estaba en discusión, y no se llegaba a ningún acuerdo, para dirimir la controversia bastaba un - lo ha dicho La Esperanza- para que terminase la discusión".
Es un buen libro, un poco extenso (1037 páginas), ya que abarca mucha hsitoria, pero como digo más arriba, lleno de datos y referencias interesantísimas para entender una época y un ideario político.
en él aparecen todos los personajes que son importantes en el Carlismo de esa época.
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¿Y que tal es el libro de "El carlismo" de Jordi Canal?
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carlismo en la red
La Partida del Cura Santa Cruz y su Bandera
PRÓLOGO
Manuel de Santa Cruz Loydi, sacerdote guipuzcoano, temible guerrillero carlista en la tercera guerra, finalmente misionero en las montañas novogranadinas de Pasto, se halla entre esos grandes caracteres que levantan adhesiones inquebrantables y odios africanos. Iñigo Pérez de Rada, de la estirpe de los marqueses de Jaureguízar, bien conocido por su generoso empeño de custodiar la tradición carlista en sus recuerdos a través del museo que ha levantado en Tabar, en estas páginas llenas también de recuerdos, reconstruye la discutida y apasionante peripecia del cura Santa Cruz. Que hasta el día de hoy sigue sin dejar indiferente. Su pugnacidad sin cuartel y su entrega generosa, en la guerra y en la paz, le hacen modelo de soldado y cristiano. Si en lo primero hubo exceso no es fácil juzgarlo. Desde luego que no sólo sus superiores, sino el propio Rey Don Carlos VII, así lo concluyeron. En todo caso parece que lo trascendió con la segunda.
En febrero de 2005 tuve el honor de acompañar a S. A. R. Don Sixto Enrique de Borbón en su viaje a Pasto. Recuerdo la llegada a ese aeropuerto diríase que milagrosamente abierto entre montañas, como la aún más dificultosa salida. Recuerdo también la simpatía del nutrido grupo, con el presidente de la Fundación Manuel de Santa Cruz a la cabeza, que quiso agasajar al sucesor de aquel Abanderado de la Tradición a quien Santa Cruz sirvió siempre abnegada aunque en ocasiones indisciplinadamente. Recuerdo la catedral de la ciudad, donde se guarda memoria de Agustín Agualongo, el último y mestizo caudillo realista durante la guerra de secesión erróneamente llamada de independencia, y del santo obispo carlista Ezequiel Moreno. Pero, sobre todo, recuerdo la visita al poblado de San Ignacio, donde don Manuel de Santa Cruz vivió los últimos años de su vida entregado a la evangelización de los pobres. Porque es difícil de olvidar el escarpado trayecto a través de valles montañosos que, aunque algo más abiertos que los guipuzcoanos, habían de evocar al clérigo los suyos natales. Como impresiona la presencia de don Manuel en todos los rincones y en todos los habitantes de la aldea. Precisamente con todos ellos reunidos, en la iglesia que él erigió, el padre José Ramón García Gallardo, de acrisolada lealtad carlista, que también acompañaba a Su Alteza, revestido de los ornamentos del cura Santa Cruz, celebró la Santa Misa en el rito de siempre, en el que ofreció todas y cada de una de sus Misas el cura Santa Cruz, y predicó desde el mismo púlpito. Las gentes, sencillas y dignas en su pobreza, saludaron con respeto al Rey de España, pues eran conscientes de quién les visitaba, arremolinándose luego en su torno, y del padre José Ramón, para hacerse unas fotografías que no puedo mirar sin emoción. Aunque para emoción la de los últimos supervivientes que de niños conocieron a don Manuel, cuando en un pueblo cercano a San Ignacio recibieron también la visita de Don Sixto.
Gracias a estas páginas de Iñigo Pérez de Rada la figura de Manuel de Santa Cruz, desfigurada tanto por enemigos de toda laya como de diversos falsos amigos, vuelve a situarse donde debe. En la grande, belicosa y, a veces, piadosa familia del Carlismo.
Miguel AYUSO TORRES
La Partida del Cura Santa Cruz y su Bandera
Por Iñigo PÉREZ DE RADA y CAVANILLES
RESUMEN
La Partida del cura Santa Cruz, levantada por el sacerdote guipuzcoano D. Manuel Santa Cruz y Loidi (1842-1926) fue una de las más afamadas unidades de guerrilleros que combatieron durante la 3ª guerra Carlista, desde su creación en mayo de 1872 hasta su disolución a mediados de diciembre del siguiente año, cuando su jefe toma el definitivo camino al exilio, perseguido por liberales y antiguos correligionarios carlistas.
Aquí se presentan los hechos acaecidos durante este periodo, así como la reproducción fotográfica inédita de la bandera negra utilizada por la Partida, que pertenece por derecho propio al acervo cultural vasco-navarro.
No creemos que exista mejor manera para abrir este breve compendio sobre la Partida del cura D. Manuel Santa Cruz (1) que la descripción sobre su jefe y creador hicieron Ramón Mª del Valle-Inclán y Pío Baroja, ya que a ambos autores del 98 les interesó sobremanera el célebre guerrillero, aunque vistos desde distintos prismas: el primero para profundizar en él ya que simpatizaba con la causa carlista y el segundo, en cambio para deslustrarlo por no comulgar con ella. Así pues Valle-Inclán nos lo presenta como “fuerte de cuerpo y menos que mediano de estatura, con los ojos grises de aldeano desconfiado y la barba muy basta, toda rubia y encendida. Su atavío no era sacerdotal, ni guerrero. Boina azul muy pequeña, zamarra al hombro, calzón de lienzo y medias azules bajo las cuales se cubría el músculo de sus piernas. Aquel cabecilla sobrio, casto y fuerte, andaba prodigiosamente y vigilaba tanto, que era imposible sorprenderle. Los que iban con él contaban que dormía con un ojo abierto, como las liebres” (2). El cabecilla vascongado, alejado de la concepción formal de la guerra con sus ejércitos regulares y aparato administrativo, no ambicionaba charreteras, títulos ni honores, sólo pretendía combatir a su manera sin rendir demasiadas cuentas a sus más inmediatos superiores jerárquicos, y que estos le concedieran un razonable grado de independencia operativa. “Quería reunir bajo su mando todas las partidas guipuzcoanas, y realizar el sueño que tuvo una mañana inverniza, al salir con tres hombres de su iglesia de Hernialde. Iba a ser solo. Haría la guerra a sangre y fuego, con el bello sentimiento de su idea y el odio del enemigo. La guerra que hacen los pueblos cuando el labrador deja su siembra y su hato el pastor. La guerra santa que, está por encima de la ambición de los reyes, del arte militar y de los grandes capitanes” (3).
El retrato de Santa Cruz ofrecido por Pío Baroja es más psicológico y procurando hacerlo odioso al lector: “Llevaba éste la boina negra inclinada sobre la frente, como si temiera que le mirasen a los ojos; gastaba barba ya ruda y crecida, el pelo corto, un pañuelo en el cuello, un chaquetón negro con todos los botones abrochados y un garrote entre las piernas. Aquel hombre tenía algo de esa personalidad enigmática de los seres sanguinarios, de los asesinos y de los verdugos; su fama de cruel y de bárbaro se extendía por toda España. El lo sabía y, probablemente, estaba orgulloso del terror que causaba su nombre. En el fondo era un pobre diablo histérico, enfermo, convencido de su misión providencial. Nacido, según se decía, en el arroyo, en Elduayen, había llegado a ordenarse y a tener un curato en un pueblecito próximo a Tolosa. Un día estaba celebrando misa, cuando fueron a prenderle. Pretextó el cura el ir a quitarse los hábitos, y se tiró por una ventana y huyó y empezó a organizar su partida.” (4) (5).
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Don Manuel Santa Cruz de párroco en Hernialde
D. Manuel Santa Cruz y Loidi viene al mundo el día 23 de marzo (6) de 1842 a las cinco de la mañana en un caserío denominado “Samoa” sito en Elduayen, Guipúzcoa, hijo de Francisco Antonio y Juana Josefa. A los 19 años (7) marcha a Vitoria a realizar sus estudios en el seminario, de donde saldrá una vez ordenado sacerdote para ocupar la parroquia guipuzcoana de Hernialde en donde, y a tenor de los acontecimientos políticos acaecidos en España en las postrimerías del reinado de Isabel “don Manuel se agitaba en su parroquia como un león enjaulado. Desde lo alto de las rocas de su valle, veía fraguarse la tormenta y en su espíritu repasaba todas las proezas de Zumalacárregui, el famoso caudillo de la primera guerra. Su genio militar se despertaba y con certero golpe de vista abarcaba todo el país con sus valles cerrados, sus puertos, sus gargantas, sus riscos inaccesibles, y lo veía como una inmensa ratonera cuajada de cepos para atrapar liberales. Todos los lineamientos de la guerra de partidas, de su guerra, se dibujaban en su cerebro con claridad meridiana.
Por lo demás, jamás creyó Santa Cruz que al desempeñar su papel hacía nada anormal, nada que se opusiese a su papel de sacerdote. En todo el territorio vasco, el clero formaba partidas; los ejemplos abundaban: don Manuel Galbino, cura de Oyarzun, fue un infatigable organizador de ellas. Muñagorri, don Pedro Leñara Lasarte, Macazaga, cura de Orio; Canaecheverría, Solio, Mekobalde, y en Vizcaya el ex jesuita Gorriena, sin mentar otros sacerdotes de Toledo, Astorga, Ávila y Cataluña, alistaban soldados y los llevaban al combate. La causa de don Carlos era para ellos la causa de Dios” (8).
Tras la muerte de Fernando VII en 1833 se produjo en España una concatenación de leyes y disposiciones de índole laicista, de las cuales sobresalía por su importancia la llamada desamortización de Mendizábal. ¿Cómo iba el párroco de Hernialde abstraerse del aluvión de acontecimientos propiciados ahora por el Sexenio Revolucionario, que tanto perjudicaban a la Iglesia? Desde Madrid el Gobierno, entre otras medidas anticlericales suprimió la Compañía de Jesús; propició la libertad de culto y enseñanza; frenó la posibilidad a las comunidades religiosas de adquirir bienes; cierre de conventos fundados a partir de 1837 y merma de los existentes, con algunas pregorrativas, hasta la mitad e incautación de los bienes de las suprimidas; supresión de las facultades de Teología y evanescencia de subvenciones a los seminarios. Debido a que las autoridades liberales ya consideraban a Santa Cruz como un elemento peligroso desde tiempo antes de comenzar la 3ª Guerra Carlista, lo fue a detener una tropa militar el 6 de octubre de 1870 mientras celebraba Misa en su parroquia. Aprovechándose de cierta candidez de sus captores y disfrazándose de casero, logró burlar su detención, escapándose y dando así comienzo el legendario mito del cura guerrillero.
Permaneció dieciocho meses en Francia, pasados los cuales regresó a España convirtiéndose en capellán de la Partida levantada por Recondo (9), antiguo oficial de la Primera Guerra. Si bien el paso de Santa Cruz por esta primera salida suya pasó sin pena ni gloria, reforzó la idea que D. Manuel tenía de cómo había de hacerse la guerra. Este periplo se “redujo a recorrer los montes de Guipúzcoa, y parte de los de Navarra, pasando por Iturrioz, Oñate, Segura, Aya de Ataún, Corri, Lizarrosti, Baraibar, Leiza, Erasun, Beruete y Santesteban, sin más incidentes que un pequeño tiroteo, hasta que entregaron sus armas al Gobierno en el último de los pueblos citados” (10). La partida Recondo se rindió el 10 de mayo de 1872 en Santesteban tras ser derrotadas las armas carlistas seis días antes en Oroquieta (11).
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El Rey Don Carlos VII
Tras lo cual y desligándose de sus antiguos correligionarios, Santa Cruz se interna nuevamente en Francia, hasta que a finales de mayo la abandona y ya al frente de su propia Partida, compuesta entonces por unos 16 voluntarios, se interna en su querida patria por los montes de Oyarzun. “Esta segunda salida, así como también la primera, no fue sino como un ensayo para la siguiente. Las hazañas de esta época se reducen a correr de montaña en montaña, a tener provisiones de boca, a apoderarse de buenas armas, pues las suyas eran muy malas, y a verse libre de las manos de sus enemigos” (12).
Efectivamente, la recién creada Partida comandada por el cura no iba a protagonizar grandes hechos de armas ni gloriosas intervenciones a no ser la captura del propio D. Manuel, seguida de su sonada fuga del edificio del Ayuntamiento de Aramayona. El 6 de agosto, al frente de dos docenas de voluntarios se propuso atacar un convoy liberal, compuesto por 21 soldados y 4 miqueletes mandados por un alférez del Batallón de Cazadores de Segorbe que transportaba armas desde Vergara a Mondragón. Efectuado el ataque con éxito donde se obtuvieron 41 fusiles y 3 cajas de pertrechos, se retiró y en un descanso de la tropa a un joven voluntario accidentalmente se le disparó un arma lesionándole la mano. El cura, abandonando su grupo, condujo al mozo a un sitio seguro donde el herido pudiese ser convenientemente atendido, y a su regreso fue capturado por una avanzada liberal, que maltratándolo lo condujo a Aramayona, donde fue encerrado en su casa consistorial. Esto acaeció el 10 de agosto de 1872; tras dos días de cautiverio, en el que confesó con otro sacerdote, convencido en su inminente fusilamiento. Logró huir descolgándose por un balcón del Ayuntamiento, burlando por segunda vez a sus aprehensores, tras lo cual se ocultó en un cercano río muchas horas hasta que fue socorrido por lugareños simpatizantes con la causa que tan tenazmente defendía el cura, que después de alimentarlo y atenderlo lo escondieron en una cueva situada entre Elorrio y Aramayona. “Allí un muchacho, que venía tocando la flauta como si fuera cuidando el rebaño, me traía la comida y se volvía. En esa cueva estuve tres días, y me fui derecho a Francia: en 24 horas hice 20 leguas hasta la frontera, sin entrar ni parar en ninguna parte” (13).
Durante este su tercer exilio, segundo desde que comenzara la guerra, en Francia pudo D. Manuel observar como “Los mozos vagaban por las calles medio muertos de hambre, y sin que nadie se preocupara de ellos; los oficiales, por el contrario, vivían en los cafés, muy bien tratados y echando planes al por mayor; y entre los que tenían la alta dirección, no todos estaban dotados de aquella energía y talentos que son necesarios para tan altos puestos. En una palabra; se procuraba cubrir las apariencias; pero en realidad, la traición estaba tramada” (14). Así las cosas, vino el nombramiento por parte de Carlos VII en la persona de D. Antonio Dorregaray como Comandante General de Navarra, Vascongadas y Logroño, circunstancia que llevó nuevos bríos a la Causa y trajo implícito que en diciembre de 1872 las armas carlistas resurgieran en estas provincias, ya que hasta entonces, desde verano, únicamente las defendía el general D. Francisco Savalls en Cataluña. Esta nueva designación en tan alta jefatura del Ejército llenó de ilusión a Santa Cruz, quien una vez regresado a Guipúzcoa se afanó en reunir a los mejores y más bravíos exponentes de la raza vascongada para su Partida. “Llevaba consigo segadores con la hoz y pastores con hondas, y boyeros con picas. Su alma se comunicaba en el silencio con el alma de todos, sabía cuáles eran los más fuertes, cuáles los que se consumían en una llama fervorosa, y los que peleaban ciegos, y los que tenían aquél don antiguo de la astucia. Para gobernarlos y valerse de ellos, los tenía en categorías: lobos, gatos, raposas, gamos. A uno solo le llamaba el ruiseñor, porque era un versolari. Jamás hubo capitán que más reuniese el alma colectiva de sus soldados en el alma suya. Era toda la sangre de su raza” (15).
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“Ninguno de la partida tenía mal aspecto ni aire patibulario. La mayoría parecían campesinos del país; casi todos llevaban traje negro, boina azul pequeña y algunos, en vez de botas, calzaban abarcas con pieles de carnero, que les envolvían las piernas". (Pío Baroja, “Zalacaín el aventurero”). El cura Santa Cruz, en el centro con barba, junto a sus hombres.
Regresó Santa Cruz de Francia al frente de cincuenta voluntarios el 1 de diciembre de 1872, estableciéndose en Arichulegui (16), monte próximo a Oyarzun, lugar que habría de convertirse en un futuro en cuartel general de la Partida.
Esos cincuenta hombres pronto se multiplicarían hasta alcanzar los quinientos (17), número que habría de mantenerse relativamente estable durante el resto de la vida de la Partida. Ese incremento en los efectivos de Santa Cruz fue directamente proporcional al auge que experimentaron las armas carlistas por los sucesos que estaban aconteciendo en Madrid: la abdicación de Amadeo de Saboya el 11 de febrero de 1873 y el advenimiento de la 1ª República fueron los detonantes para que muchos patriotas quisiesen abrazar una causa que defendía el Altar y el Trono, engrosando así las filas de los partidarios de Don Carlos. El propio Saboya escribió en estos términos los motivos de su abdicación, en los cuales se encuentra en primer lugar la lucha sostenida por los carlistas: “Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla”.
Durante este periodo se le asignó a Santa Cruz el cometido de “guardar la frontera desde Irún a Vera, y vigilar el camino de hierro del Norte de España hasta beasáin: tuvo pues, con frecuencia que detener los trenes y levantar los raíles” (18). Efectivamente, fue célebre el cura por sus sonados ataques a ferrocarriles, el primero de los cuales se produjo el 3 de diciembre a un convoy que creían transportaba oro que Amadeo sacaba del país. Frustradas sus ilusiones, permitieron por esta vez proseguir su camino al humilde mercancías.
Se sucedieron escaramuzas más o menos sangrientas contra las fuerzas del comandante liberal D. Juan Arana en ese crudo invierno, y continuamente moviéndose entre Guipúzcoa y Navarra, Santa Cruz iba a protagonizar, de nuevo una memorable intervención que iba a contribuir a aumentar aún más su fama de guerrillero audaz. Estando presa su hermana en Tolosa, y pesando sobre ella la amenaza de fusilamiento, el cura no dudó en bajar a la villa disfrazado de casero para aprehender a un significado personaje liberal que tranquilamente descansaba en su casa. Una vez realizado el apresamiento fue realizado el canje de ambos con éxito (19).
El 12 de enero de 1873 se iba a producir un punto de inflexión en la carrera militar de Santa Cruz, granjeándose definitivamente la más profunda animadversión por parte de los gubernamentales: “se presentó en Aizarna, término de Cestona, con 50 hombres no todos armados, exigiendo con amenazas 100 raciones de pan, carne y vino, y dinero; se las llevaron y otros varios efectos, y 2.000 reales en metálico, dirigiéndose hacia la parte de Itumeta, después á Anoeta, se apoderó del alcalde don Rafael Francisco Olamendi, lo sacaron maniatado fuera del pueblo, y sin auxilios espirituales lo fusilaron” (20). El propio Santa Cruz justifica en estos términos el fusilamiento del alcalde Olamendi, alias “Jacas”: “¿Qué había de hacer yo con aquel espía, a quien llamaban Jacas, hombre astuto y que, como decían, valía por todo un regimiento? Le prendí en Anoeta, a media hora de Tolosa; allí, muy cerca, en Irura, había fuerzas liberales. Yo no tenía ánimo de fusilarle; pero él, con la intención de dar tiempo a que acudieran sus amigos, todo era exclamar en voz muy alta: "Santa Cruz!!! Santa Cruz!!! Por tres veces le intimé que se callara y que echara a andar; y las tres veces desobedeció mi orden; entonces mandé hacer fuego contra él. En cambio, los liberales acudieron enseguida ¿por qué habían de hacerlo prisionero y asesinarle a bayonetazos al párroco de Anoeta, que asistió a Jacas en sus últimos momentos?” (21). En represalia, y como hemos visto, los liberales dieron cruel muerte al párroco de la localidad (22). Santa Cruz no tardó mucho en vengar la muerte del cura de Anoeta: capturó a dos milicianos nacionales que bebían en una taberna situada en las afueras de Tolosa, los desarmó y sacándolos fuera de la tasca dio orden de ejecutarlos. A consecuencia de estos acontecimientos el diputado liberal D. Manuel Aguirre ofreció dos días después la suma de 10.000 pesetas por la cabeza de Santa Cruz (23), cantidad que fue doblada el día 24 del mismo mes por el general carlista D. Antonio Lizárraga, a cambio de la de Aguirre, sin duda en agradecimiento por la victoria que el cura había obtenido el 19 sobre las fuerzas del coronel Osta en San Esteban de Ursúbil (24). Los santacrucistas habían de sumarse poco después otro éxito, esta vez al rechazar el ataque liberal de las tropas del general González sobre la población de Iturrioz. “La acción de Iturrioz aumentó el prestigio de Santa Cruz y favoreció mucho al partido. Era un orgullo para los carlistas, todavía resentidos por la derrota de Oroquieta, el que una sola de sus partidas pudiese sostener con ventaja un combate encarnizado contra poderosas fuerzas del ejército” (25).
Se hallaba el cura-guerrillero el 29 de enero con su gente en Zarauz, acaparando dinero y avituallamiento, obtenido los cuales, y tras apalear a algún disconforme, abandonó la villa, perseguido por el general Primo de Rivera, en dirección a Aya, con el propósito de atacar los próximos días este municipio situado al suroeste de San Sebastián. “Quería Santa Cruz tener en este pueblo un punto seguro donde las partidas pudiesen descansar, recobrar las fuerzas perdidas, proveerse de víveres y municiones, y adiestrarse en el manejo de armas” (26).
Para el ataque de Aya había obtenido Santa Cruz la promesa de apoyo y colaboración del general Lizárraga (27). Al efectuarse finalmente el asalto a la población, la ayuda prometida jamás se materializó, dejando solo al cura en su embestida so pretexto de carecer de municiones, y tomando Lizárraga camino contrario a Aya se alejó del frente abierto por el cura, abandonándolo a su suerte. El combate se saldó con un estrepitoso desastre: medio millar de voluntarios de la Partida fueron hechos prisioneros (28). Santa Cruz, consciente de la traición perpetrada por su superior más inmediato dio orden de retirada, replegándose e internándose de nuevo en su más seguro refugio: los montes guipuzcoanos. Este episodio tuvo un importante efecto para la historia de la Partida: hizo que el cura Santa Cruz recelase ulteriormente del alto mando carlista, considerándolos traidores a la causa encarnada por Don Carlos VII, confiando en lo sucesivo únicamente en sí mismo a la hora de acometer nuevas acciones. Esta actitud que se iba pronto a concretar en una nueva forma de combatir, por su cuenta y “sin cuartel” le iba a traer implícito el odio enquistado de Lizárraga quien, tras persuadir a Dorregaray y al marqués de Valdespina, no descansaría hasta obtener, en un futuro, el cese del cura por parte del monarca carlista. Mientras unos veían en el cabecilla un inicuo fanático, Don Manuel estaba convencido de su misión providencial: se debía salvar ante todo a la religión de su amenaza, que no es otra que el liberalismo sectario y hostil a los seculares fueros y tradiciones que hundían sus raíces en Vascongadas y Navarra. La guerra había de sostenerse con las acciones guerrilleras de gran agilidad proyectadas por comandantes conocedores del terreno. A juicio del cura, muchos de los generales de Don Carlos no valían sino para lucir sus fajines y bandas en salones y antecámaras cortesanas, pero estériles para hacer la guerra (29).
Después del desastre de Aya, cuando todos creían derrotado a Santa Cruz, éste rehízo su batallón (30). Sorpresivamente ocupó Deva y tras desarmar a su guarnición, donde obtuvo “43 fusiles remingtons, correajes, trece cajones de cartuchos, una espada-sable, etc” (31) se dirigió a Motrico, plaza que no pudo asaltar debido a la fuerte resistencia ofrecida por sus defensores.
Como vimos antes, la proclamación de la 1ª República Española atrajo renovadas simpatías hacia el carlismo, al declararse íntimamente monárquico, que se materializaron en nuevas incorporaciones de voluntarios a sus filas. Por ello y temeroso el gobierno de Madrid del auge del movimiento, aumentó el número de espías que informasen de lo que en territorio carlista aconteciese para así combatir con un mayor grado de eficacia a un enemigo en ocasiones, y el caso de Santa Cruz era paradigmático, sumamente escurridizo, máxime cuando la abrupta geografía vasco-navarra tan eficazmente lo amparaba. “Nunca podían considerarse como seguros [los liberales], ni por las noches, que el guerrillero las pasaba en vela, ni en los días de tempestad, que eran los preferidos para sus golpes de mano. La vida de los pobres carabineros era una desesperación; jamás tenían un momento de reposo; siempre era necesario estar con el arma al brazo y el oído atento. ¡Ah!, si fuese como Lizárraga o Dorregaray no les daría cuidado. A éstos se les veía venir, con sus avanzadas, sus gastadores, sus furgones y sus carros de aprovisionamiento. Pero con Santa Cruz y su gente era la cosa muy distinta. Cuando menos se les esperaba, caían encima, rápidos, flexibles e implacables. ¡Guerra extenuadora aquélla, en que la sorpresa era la ley!" (32)
Santa Cruz era plenamente consciente del peligro que representaban los espías (33), por considerarlos aún más peligrosos que las tropas armadas del ejército regular, por lo cual, y sumado el importante premio ofrecido por Aguirre a cambio de su cabeza que podía atraer cazarrecompensas, dedicó grandes esfuerzos a combatirlos despiadadamente, El caso del alcalde “Jacas” no fue un hecho aislado ni mucho menos. Fueron numerosos los fusilados acusados de espionaje, los más renombrados fueron el de un personaje que presentándose en Arichulegui para conferenciar con Santa Cruz, se hizo pasar por sacerdote, y aquél, suspicaz, le hizo varias preguntas en latín, a las que no supo contestar el fingido clérigo por no haberlas comprendido el desgraciado; también fue pasada por las armas una mujer en Arechavaleta que se dedicaba a pasar correos ocultos en hogazas de pan (34).
Debido a la profunda desconfianza que el cura sentía por la jerarquía carlista, desde la acción de Aya, éste prosiguió, sin aceptar órdenes superiores, su peculiar forma de combatir en forma de golpes de guerrilla, que tan buenos frutos siempre le había dado. Y para combatir era necesario disponer de recursos, por lo que el cabecilla guipuzcoano no tuvo ningún reparo a la hora de firmar notificaciones oficiales del ejército carlista (35) para recabar peculio en las poblaciones civiles, prohibió la circulación de personas por toda Guipúzcoa sin un salvoconducto rubricado por él, o de apoderarse de todo correo que no llevase sello o franquicia de Carlos VII, privilegios que le estaban vedados, exasperando nuevamente a la cúpula militar, hasta el extremo que el mismo Don Carlos, alarmado, escribiese a Dorregaray: “He leído en los periódicos un manifiesto de Santa Cruz prometiendo la absolución amplia y completa a todos los que acudan a alistarse en su partido. Ignoro si el hecho es cierto, y no sé las razones que han podido motivarlo. Pero en todo caso desapruebo completamente que un simple comandante de batallón dé manifiestos de esa importancia, que no pueden refrendarse sino por la competencia del general en jefe o del comandante general de la provincia, con la aprobación de aquél” (36).
Lizárraga firma el 1 de marzo una orden dirigida al cura en la que le exoneró del mando y enérgicamente le conminaba a que prontamente se presentase ante una autoridad militar para ser arrestado. En caso de vulnerarse, la orden es taxativa: “ser oído en consejo verbal y justificada su desobediencia, sólo se les conceda dos horas de tiempo para que puedan morir cristianamente, pasados por las armas” (37). Por descontado, el taimado sacerdote hizo caso omiso del imperativo mandato.
El sentimiento de mutuo aborrecimiento que sentían Lizárraga y Santa Cruz no iba sino que agrandarse día a día hasta convertirse en un grave asunto que comprometía el curso de la guerra en las provincias Vascongadas y Navarra. Para solventar la cuestión, una persona que contaba con la confianza de ambos, el diputado general de Guipúzcoa D. Miguel Dorronsoro intentó reconciliarlos, sin éxito alguno, granjeándose a la larga la animadversión del cura, quién movido por rencor llegaría a atacar la fábrica de municiones de Peñaplata, levantada por el bienintencionado diputado (38).
Mientras tanto Santa Cruz, indiferente a las amenazas efectuadas por su superior, prosiguió en su particular manera de guerrear, atacando e inutilizando las vías férreas (39), descarrilando trenes y continuamente hostigando y golpeando a las fuerzas liberales, siempre al frente de los voluntarios que integraban su ya proscrita Partida. Enfrente tenía a las fuerzas liberales del general Loma (40) y las del coronel Fontela (41) que le seguían a la zaga. Este último, al frente del Batallón de la Constitución castigó a las fuerzas santacrucistas entre Lesaca y Arechulegui, causando la muerte del lugarteniente de la Partida, Sebastián Soroeta (42).
En Berástegui ordenó el cura dar una buena ración de palos a los concejales de su Ayuntamiento, acusándoles de traición, y a su teniente de alcalde, D. Andrés Alducín lo hizo fusilar (43). No pasaría mucho tiempo hasta que también por mandato suyo diese orden de pasar por las armas a uno de sus propios oficiales, D. Juan Egozcue, alias “el Jabonero” por idéntico motivo (44). Muguerza, un querido amigo del cura fue asesinado por los liberales; decidido a vengar su muerte, Santa Cruz penetró junto a tres de sus hombres en Tolosa, y allí en plena población dio orden de disparar sobre dos nacionales que hacían guardia, resultando ambos muertos.
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General Lizárraga
A pesar de las tormentosas relaciones que el cura mantenía con el Alto Mando, esto es con Lizárraga, Dorregaray, marqués de Valdespina y aún con el Ministro de la Guerra, marqués de Elío, el propio Don Carlos VII, máxima e inapelable autoridad en el campo carlista no se decidía a declararlo rebelde ni apartarle del mando de su Partida. Esta sustancial circunstancia, unida al favorable rumbo bélico que el cura supo imprimir siempre a su carrera y el pavor y espanto que producía en toda Guipúzcoa y norte de Navarra, no se veía su batallón reducido por deserciones, sino todo lo contrario: eran muchos los que aspiraban a ingresar en la Partida de la bandera negra, como así lo prueba la incorporación del respetado abogado navarro y ex-diputado a Cortes D. Cruz Ochoa (45).
El nombre de Manuel Santa Cruz pertenece por derecho propio a la leyenda, aunque sea ésta cruenta. Amado por unos pocos es denostado por la mayoría, que le acusan de cruel y sanguinario. En Endarlaza, sin duda, iba a dar pábulo a sus detractores. Allí, a los pies del río Bidasoa, teniendo enfrente a Francia, existía un cuartel de carabineros, dedicados a perseguir mayormente el contrabando, y del cual Santa Cruz, acompañado de unos doscientos voluntarios, decidió apoderarse el día 4 de junio de 1873. Para ello, y después de haber conminado a la guarnición compuesta por cuarenta hombres a rendirse y estos negarse, emplazó su cañón “mediomundo” (46) que comenzó a vomitar su fuego contra el muro frontal del edificio, causando importantes estragos. Los defensores del cuartel al comprobar que la pared estaba a punto de ceder por efectos de la metralla, izaron una bandera blanca, que según el cura no era otra cosa que un “mantel lleno de manchas de vino”. Santa Cruz al verla, ordeno alto al fuego mientras conminaba a su lugarteniente D. Félix Caperochipi junto a algunos de sus muchachos a acercarse hasta los sitiados para parlamentar y ofrecerles honrosa rendición. Estos al ver acercarse a los santacrucistas tan confiados a unos 15 metros decidieron tirotearlos a traición, causando bajas entre los carlistas, entre los que se encontraba el popular Chango (47), un voluntario muy querido por todos en la Partida. Conscientes del engaño, decidieron proseguir el cañoneo y “tomar a la fuerza la posición. Algunos carabineros se arrojaron al agua por las ventanas del lado de Francia, de los que tres se salvaron gracias a que se hallaban en la orilla francesa, y los otros dos fueron ultimados en el mismo río. Cayeron en poder de Santa Cruz unos 34 con el teniente, y fueron fusilados” (48). Un testigo relata así la captura del grueso de los carabineros, aquellos que no se arrojaron previamente por las ventanas alcanzando el Bidasoa: “Presenciamos perfectamente como salieron por la puerta, 13 de ellos por debajo de un nogal, al cascajo del río, para atravesar en calzoncillos y a nado Francia; 18 restantes fueron detenidos a tiros y cogidos al salir del fuerte” (49). Una vez hechos prisioneros y previendo el fin que les aguardaba, el teniente y máxima autoridad de los carabineros D. Valentín García “se arrodilló a los pies de Santa Cruz y abrazándole las piernas le pedía piedad. El Cura por toda respuesta, mandó le mostraran la bandera que llevaba dibujados una calavera y el letrero de Guerra sin cuartel, a cuya vista desfalleció terriblemente el pobre” (50). En seguida ordenó el cura alinear a los reos en la carretera que conducía a Vera para darles muerte, cuando por allí apareció el cura de la cercana población francesa de Biriatou dispuesto a confesarlos lo cual le fue denegado por la premura de tiempo ya que debido al fragor del combate estarían sin duda advertidos los liberales y no tardarían en enviar una columna, y así ordenó ejecutarlos sin ningún tipo de asistencia espiritual. Como botín de guerra obtuvo la Partida entre otros pertrechos, 27 fusiles Remington y dos cajas de municiones. El general liberal Nouvillas publicó como respuesta a este ataque una airada comunicación, en la que hacía directamente responsable a Elío de la barbarie y que a continuación transcribimos: “Ejército de operaciones del Norte.=E.M.G.=Orden general del día 7 de junio de 1873, en Echarri-Aranaz.=El destacamento del puente de Endárlaza, compuesto de 39 carabineros, se ha dejado sorprender el día 30 del corriente. El oficial y 26 carabineros, rendidas las armas y prisioneros de guerra, han sido bárbaramente maltratados, y con aleve villanía pasados por las armas. Después de que ha tomado el mando de los bandidos de D. Carlos, su pretendido Ministro de la Guerra, titulado general D. Joaquín Elío, de esta manera inaugura su campaña. El desastroso fin de nuestros compañeros es el que os espera, si cometeis la torpeza de dejaros sorprender, con la cobardía de rendir las armas que la República os ha confiado para la defensa de la libertad. Han inaugurado la guerra a muerte; así lo quieren, así sea; ojo por ojo, diente por diente. La sangre de vuestros hermanos reclama más energía y más actividad que nunca, para acabar de una vez con esos vándalos. Que en nombre del altar y del trono llevan el pillaje y el exterminio, como enseña de sus propósitos de feroces instintos. Soldados: ya que vuestros enemigos huyen siempre de vuestras bayonetas, necesario es que redoblemos hoy nuestras marchas, para que no les quede ni aun el recurso de la fuga; nuevos esfuerzos espera, y no duda ni un momento los haréis con entusiasmo, al grito de ¡Viva la República!" (51).
En cuanto Lizárraga tuvo noticias de lo de Endarlaza no pudo menos que exclamar que “era trabajar a favor del infierno” eso de fusilar a prisioneros sin confesión, y su indignación aumentó aún más al informarse que Santa Cruz había ordenado en Echalar propinar 150 palos al teniente coronel carlista D. Juan José Amilibia, muy respetado por Lizárraga, acusándolo de “ojalatero” (52) y traidor por haber rendido sus fuerzas cuando el convenio de Amorebieta. También por esas fechas ordenó el cura que todas las prostitutas que se hallaren bajo su jurisdicción militar debían ser expulsadas de España, y si reincidieren, pasadas por las armas, y publicó un bando en el que a sí mismo se arrogaba de amplios poderes en cuestión de salvoconductos, circulación de mercancías, registros de aduanas y correspondencia postal.
Lizárraga, ya muy exacerbado y consciente que la prensa liberal se hacía eco y aún exageraba las acciones de Santa Cruz con el consiguiente descrédito para las armas carlistas a nivel incluso internacional (53), firmó el 8 de junio una proclama dirigida a los guipuzcoanos en la que le acusa de mal cristiano y peor sacerdote, desobediencia, no ser carlista y les exhorta a abandonarle: “¡Guipuzcoanos! Habéis salido á campaña para defender algo más grande que los caprichos de Santa Cruz. Abandonadle, y al hacerlo estad seguros que ni os faltaran jefes valerosos y entendidos que os dirijan al combate, ni ocasiones de mostrar decisión por la santa causa. ¡Guipuzcoanos! Santa Cruz será vuestra perdición. Abandonadle, abandonadle cuanto antes si queréis evitar al rey y á Guipúzcoa días de amargura y de desolación, que no tardarán en traer las locuras de este hombre funesto” (54).
Otro tanto hizo el diputado Dorronsoro el 12 de junio, en carta escrita a otro diputado en la que manifestaba que Santa Cruz “había olvidado los deberes de sacerdote católico, apaleando sin piedad á amigos y enemigos, y matando sin confesión á los vencidos, habiendo escarnecido nuestros principios políticos, negando de palabra y de hecho la obediencia debida á los superiores legítimos y al Rey […] Es llegada la hora de hablar. Diga usted a sus amigos que Santa Cruz es en el campo carlista un faccioso, un rebelde á toda autoridad, la deshonra de nuestra hermosa bandera: dígales que vean en las crueldades de Santa Cruz el sistema que ha adoptado para llegar, imponiéndose por el terror adonde nunca pudieron aspirar la oscuridad de su nombre y la escasez de sus dotes […] preferiría, y lo mismo mis compañeros, caer en manos de una columna republicana que en las de Santa Cruz; que Santa Cruz es hoy el peor enemigo de la causa, y que si el estado del alzamiento en Guipúzcoa es hoy más fatal que el primer día, nadie más que Santa Cruz tiene la culpa y la responsabilidad; que Santa Cruz no tiene la travesura del guerrillero ni el valor personal del cabecilla, como estoy de ello convencido y se lo demostraré á usted con nuevas pruebas… que Santa Cruz es, en fin, un miembro podrido de la comunión católico-monárquica” (55).
Haciendo oídos sordos al clamor de sus jefes, Santa Cruz continuó impertérrito al frente de sus huestes “aquellos primarios, aquellos hombres sencillos, no vacilaban un momento. Sólo el cura representaba para ellos el interés supremo de la causa y las probabilidades de la victoria. Y, sobre todo, no querían otro jefe, no concebían poderse batir sino bajo sus órdenes. Se acordaban de Aya, y en su corazón leal se despertaba un desprecio profundo para los grandes jefes del carlismo” (56). Penetró en Alegría con 200 hombres para partir a las pocas horas; prosiguió sus arremetidas contra el ferrocarril en Beasain, incendiando vagones, incautándose de correspondencia, bienes y equipajes; atacó por sorpresa, aunque infructuosamente, la fábrica de municiones carlista de Peñaplata, obra predilecta de Dorrosoro; y batió con su cañón el Ayuntamiento de Oyarzun.
El 6 de julio se hallaba Santa Cruz con tres de sus compañías en Vera, población navarra a la que acudió el marqués de Valdespina con mayores fuerzas, más de mil hombres, con el propósito de reducir definitivamente al indomable cabecilla, y con el objeto de pedirle cuentas por no haberle permitido fundir balas de cañón, y haberse incautado de raciones y uniformes. En la primera entrevista que mantuvieron ambos, Valdespina le exhortó a destruir u ocultar definitivamente su bandera negra: “Lo primero que le he exigido hoy es que desaparezca la bandera negra; me lo ha prometido. Veremos” (57). Además de lo de la bandera, también le conminaba a firmar un escrito de sumisión al Rey y otro a Lizárraga. Santa Cruz, disconforme con la última de las exigencias pidió meditarlo y consultarlo con personas de su confianza que habían de venir procedentes de San Juan de Luz. “Pretendía sólo ganar tiempo, esperando salir de aquella encerrona para reunirse con los suyos y poder pactar en condiciones más ventajosas” (58).
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Marqués de Valdespina
Al indeciso cura se le añadió el día siguiente una nueva condición a las anteriores: la entrega de su cuartel en Arichulegui. Santa Cruz, quizá coaccionado ante la superioridad numérica de efectivos con los que contaba el general-marqués, o quizá hastiado de tanta incomprensión de los que se suponía eran sus correligionarios, lo cierto es que el jefe de la Partida contestó que firmaría un documento sometiéndose al Rey, hacer entrega de sus fuerzas y del fuerte de Arichulegui, prometiendo no marchar hasta verificar las entregas. El acuerdo lo firmó el día 9 de julio de 1873, recibiendo a cambió un salvoconducto que le facultaba viajar al extranjero. Aprovechando que los ánimos de Valdespina estaban apaciguados en virtud al acuerdo refrendado y a la oscuridad de la noche, Santa Cruz junto a uno de los suyos huyó a Francia sin cumplir el pacto, al no haber trasferido personalmente la entrega de Arichulegui con la artillería, hombres y pertrechos que contenía. A la mañana siguiente se personó el mismísimo Lizárraga en Vera (59), sin duda para prenderlo y fusilarlo, pero el indómito sacerdote ya estaba a salvo en Francia. El cura no reconoció su huída como tal, y en carta dirigida a Don Carlos el 18 de julio expone sus motivos para su inopinada evasión de Vera: “Yo no quiero hablar de lo que pasó en Vera en los días 7, 8 y 9. Pudo haber faltas de mi parte, lo confieso, y pido a V.M. que considerando mi difícil posición y atendiendo sólo a los impulsos de su noble corazón, me las perdone.
Con objeto de pedírselo [el perdón] a V.M. de rodillas, pasé la frontera el día 10, y mientras tomaba mis disposiciones para acercarme a V.M., burlando la vigilancia de la gendarmería francesa que corría toda ella la frontera para prenderme, V.M. se dirigía por la parte de Sara a España para ponerse al frente de sus leales y valientes voluntarios” (60). Ese solicitado perdón real no llegaría, bien al contrario, Carlos VII había firmado el día 15 una real orden en la que declaraba a Santa Cruz como rebelde, exigiendo se le tratara como tal si regresaba al campo carlista para ponerse al frente de su Partida (61). También se había incoado proceso en contra suya, pero el fiscal encargado del caso, el abogado del cuerpo jurídico militar carlista, D. Roque Alday, arrojó la carpeta conteniendo la causa por un abrupto barranco en una retirada de Lizárraga, quizá atemorizado por una posible represalia o bien por considerar inocente al encausado.
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Sello de la Partida
Iba a estar desterrado en Francia cinco meses, esto es desde julio hasta diciembre, periodo durante el cual la mayoría de los integrantes de la Partida no desafectaron pese a la ausencia de su comandante, ni abandonaron la lucha, sino bien al contrario, la prosiguieron “deseando servir al Rey hasta la muerte, deseos que siempre existieron pujantes en los corazones de aquellos valientes” (62). Mientras tanto, Santa Cruz desplegaba en Francia una agitada actividad con el objeto de remediar la que él consideraba una gran injusticia perpetrada por el que el cura creía un nuevo Maroto, un renovado traidor a la causa, esto es Lizárraga. En septiembre habían sido hechos prisioneros y fusilados por los mismos carlistas dos hombres de su más entera confianza: Francisco Arbeláiz y Esteban Indart, cuando transportaban los haberes de la Partida, 20.000 reales en oro.
La noche del 6 al 7 de diciembre de 1873 repasó la frontera presentándose en Berrobi, cuya guarnición enseguida se puso a sus órdenes. En días sucesivos se le iban a sumar un total de 18 compañías de voluntarios, a los que condujo hasta el pueblo de Asteazu, donde se encontraba Lizárraga al frente de reducidas fuerzas. El cura rodeó el pueblo, ordenó al capitán Pedro Antonio de Ezcurrechea, alias “Antuxe” penetrar con cuatro de sus compañías en busca de Lizárraga con el objeto de parlamentar y lograr así “a que le tratase de igual a igual, a fin de llevar la lucha de común acuerdo” (63). Pese a que el general se hallara en desventaja, logró desarmar al capitán santacrucista y a sus hombres. El cura, que como sabemos aguardaba en las afueras del pueblo y una vez comprobada la insidia de la que era objeto por parte de Lizárraga, en lugar de ordenar un ataque contra su viejo enemigo en el que podría haberlo hecho prisionero si hubiese querido, con el corazón transido de dolor, para evitar lo que sin duda produciría una auténtica guerra civil en las filas carlistas, resolvió ordenar la retirada, abandonando a la fracción de sus hombres cautivos en Asteazu (64). El cabecilla explica su proceder en una carta dirigida a Don Carlos VII: “[…] efectivamente me presenté el día 7 de Diciembre último en Asteasu al frente de las fuerzas que por aquella parte existían. Pero bien pronto un conjunto de circunstancias imprevistas y la fatal coincidencia de dirigirse entonces mismo hacia aquel lado Moriones con fuerzas respetables, me hicieron comprender que lejos de favorecer a los intereses del partido, iba por el camino que había emprendido a perjudicarle en gran manera. Por eso tomé inmediatamente la resolución de retirarme para no dar lugar a una lucha entre hermanos y que el enemigo no se aproveche, contra mi voluntad, de nuestras divisiones, como lo verifiqué saliendo aquel mismo día de Asteazu y entrando poco después en Francia” (65). Sería este hecho de armas el último en la vida de Santa Cruz. Ordenó a las compañías que mandaba marchar en diferentes direcciones, reservándose unas docenas de hombres a los que condujo hasta una borda abandonada. Todos se fueron a dormir, menos el cura, que aprovechándose de la oscuridad de la noche y del descanso de sus fieles guerreros tomó el camino con objeto de alcanzar la cercanía de la frontera con Francia. Quiso jugar una última baza escribiendo a Dorronsoro solicitándole una entrevista, la cual le fue negada por el diputado, aconsejándole en cambio a atravesar la raya francesa. Una vez rebasada no regresaría jamás. El grueso de la Partida santacrucista, ya sin su cabeza, decidió presentarse en Oñate a indulto, el cual no amparaba a la oficialidad.
Santa Cruz sufrió el más amargo destierro por más de media centuria. Después de una estadía en Francia, donde le sorprende la noticia que Don Carlos había definitivamente abandonado España el 28 de febrero de 1876, marcha a Londres donde se entrevista, ya ambos exiliados, con el propio Don Carlos VII. De la capital inglesa zarpa en octubre de 1876 hacia el continente americano, tierra en la que iba a ejercer un seráfico apostolado misionero entre los más desfavorecidos, consagrando el resto de su vida a su sagrada vocación sacerdotal, alcanzando una vida plena de virtudes. Así, habiendo renunciado a su primer apellido sustituyendo este por el materno pasando a firmar como Padre Loidi, recala en Jamaica en 1876, luego a Belize, para pasar de nuevo a Jamaica hasta 1891, año en que viajaría a Colombia, país del que había de hacer su definitivo hogar. Ingresó en la Compañía de Jesús el día de San Ignacio de 1922. El 10 de agosto de 1926 fallecía, rodeado de santidad en su querida misión de San Ignacio de Pasto, Colombia.
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La bandera es de seda, negra, en forma de pendón. Su anverso lleva en su parte inferior cosidas una calavera blanca sobre dos huesos cruzados y sobre éstos la leyenda en rojo: “GUERRA SIN CUARTEL”. El reverso lleva el lema también en rojo: “VICTORIA Ó MUERTE”, y en su parte superior una serie de trabillas confeccionadas en la misma seda de la enseña, quizá con el fin de servir de soporte a un asta. Todo el perímetro de la pieza esta rematado por un galón dorado, exceptuando su borde superior, y en su farpa izquierda conserva un resto de lo que debió ser otrora un gallardo lazo negro a modo de ornamentación. Mide 146 x 97 cm. ¿Por qué eligió Santa Cruz una bandera negra para su Partida? (66). La respuesta nos la ofrece el propio cura: “tuve para mis combates una bandera negra, con el fin de persuadir a mis muchachos que no había que capitular si no vencer o morir” (67). Llevaba la bandera en campaña un tal Martolo “el tuerto”, de Aya, llevándose plegada durante los avances y extendida cuando pasaba la Partida por alguna localidad (68). Estuvo expuesta en el palacio de Loredán, propiedad de Carlos VII en Venecia, para pasar después de varias vicisitudes (69) al Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona (70), donde se exhibió en lugar de honor en la denominada “Sala del cura Santa Cruz” (71) hasta su cierre en la década de 1960.
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La Bandera del cura Santa Cruz en el Museo de
Recuerdos Históricos de Pamplona, h. 1950.
Además de esta bandera negra existieron una segunda, esta vez roja y con una calavera en su centro para advertir a los espías del peligro que corrían, en su 2ª Compañía, aunque “Santa Cruz, apenas se enteró de la ocurrencia de Hilario [el capitán de la 2ª Cía. que la ordenó confeccionar], la mandó ocultar" (72) y hasta una tercera enseña que ostentaba los colores nacionales, esto es rojigualda (73). Como curiosidad acerca de las banderas de la Partida, los hombres encargados de su porte no llevaban más armamento que una pistola con correaje (74).
Es pertinente traer hasta estas líneas el relato que hace D. Julio de Urquijo, visitante del Palacio de Loredán (75), quien nos refiere que “la primera vez fui de estancia al Loredán, Don Carlos me dijo, poco más o menos, estas palabras: <<Voy a enseñarte, en detalle, el Cuarto de Banderas; no sólo porque esto te interesará, sino porque así podrás mostrárselo a los muchos españoles y extranjeros que vienen a verme>>. Después de una explicación minuciosa de la procedencia de los trofeos y objetos que allí se guardaban, añadió: <<Ahora verás algo que no quiero que enseñes a nadie, porque aunque lo tengo aquí, porque en este cuarto conservo todos los recuerdos de la guerra, no lo he aprobado nunca>>. Y descorriendo él mismo unas banderas, puso al descubierto un paño negro con una calavera, dos tibias y esta inscripción: CUERRA SIN CUARTEL ¡Era el estandarte de Santa Cruz!" (76). Efectivamente, la bandera del cura Santa Cruz estuvo oculta en Loredán (77), -adivinándose únicamente parte de su porción inferior- entre las siguientes banderas, según las contemplaba el espectador: al frente la del 1er. Batallón del Maestrazgo, a la derecha la correspondiente al 1er. Batallón de Lérida y en la izquierda la del Ejército Real de Cataluña.
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Palacio de Loredán (Venecia)
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Bandera de Santa Cruz oculta entre otras tres
NOTAS
(1) Es fundamental para comprender al personaje y las circunstancias que lo rodearon leer detenidamente el texto autobiográfico escrito por D. Manuel Santa Cruz en Pasto, Colombia, firmado el 16 de julio de 1916, que a continuación transcribimos, extraído del libro de Xabier Azurmendi, “El Cura Santa Cruz”. Idatz Ekintza, S.A. Bilbao, 1986:
“Dios me ha hecho la gracia de vivir siempre con los Padres de la Compañía de Jesús, desde que me retiré de la guerra. Por esa razón se me ha pedido ahora que diera algunos datos sobre los ministerios en que me he ocupado, con el fin de reunirlos en un volumen y darlos a la publicidad.
Pero como mi vida anterior, en los que no la saben sino de oídas y por referencias falsas o exageradas, tiene que arrojar cierta sombra maléfica sobre todas mis cosas, he creído oportuno declarar brevemente los motivos que me impulsaron a lanzarme a una vida, tan ajena a mi profesión.
Para esto es necesario, ante todo, trasladarse a aquella época y conocer el ambiente que entonces se respiraba en las Provincias Vascongadas. La fe y la religiosidad han sido siempre proverbiales en aquella bendita tierra; y la creencia de que el triunfo de las armas carlistas era también el triunfo de la religión, venía a ser por entonces una persuasión íntima y general; y de estos dos sentimientos brotaba en aquellos corazones valientes y generosos un deseo irresistible de cooperar con sus fatigas y su sangre a la victoria final. Por lo que a mí me toca, sólo diré que estaba tan imbuído y penetrado de estas ideas, que me sucedió muchas veces pasar desvelado la noche pensando en ellas.
Mi vida de campaña comprende dos periodos: el primero, desde el primer levantamiento, a principios del año 72, hasta que caí prisionero en Aramayona; el segundo, desde el Adviento del mismo año hasta el mes de julio del 73.
En el primer periodo, yo no hice más que seguir a la compañía que capitaneaba Recondo: duró pocos días, y los soldados, por orden superior, fueron obligados a rendir las armas en Santesteban (Navarra). Entonces me puse yo a la cabeza de una partida: pero sólo con el fin de ensayar por mi mismo lo que en aquellas circunstancias se podría hacer.
Caí prisionero: pero me fugué de la prisión el 12 de agosto del 72, y fui a Francia, donde permanecí hasta el mes de diciembre. Aquí fue donde yo me di cuenta exacta de la situación de las cosas. Comparaba lo que tenía delante de los ojos con lo que sucedió en la primera guerra, y veía que lo uno no era más que una repetición de lo otro.
Mientras el alto mando estaba en manos de Zumalacárregui, todo iba bien; se hacía guerra sin cuartel, porque así lo exigía la conducta del adversario: por lo mismo las tropas carlistas eran aguerridas, bien disciplinadas, y peleaban con aquella voluntad que sólo inspira el prestigio de los jefes, y no se conocía entonces aquella libertad de dejar las armas y retirarse cada uno a su casa, cuando le daba la gana. Pero le sucede Maroto, y luego se notan en él las señales de un traidor. Don Carlos, aconsejado por el sr. Obispo de León, da orden de fusilar a Maroto, pero luego la retracta: y el buen Obispo logra apenas escapar con vida y refugiarse en Francia. Y viene en seguida lo que era de esperar: la Marotada.
Este mismo era el aspecto de la cosas cuando yo estaba en Francia. Los mozos vagaban por las calles medio muertos de hambre, y sin que nadie se preocupara de ellos; los oficiales, por el contrario, vivían en los cafés, muy bien tratados y echando planes al por mayor; y entre los que tenían la alta dirección, no todos estaban dotados de aquella energía y talentos que son necesarios para tan altos puestos. En una palabra; se procuraba cubrir las apariencias; pero en realidad, la traición estaba tramada.
Y aquí me pregunto yo: ¿Con que título podían licenciar las tropas carlistas? Cuando los mozos se alistan en cumplimiento de alguna ley, tienen obligación de retirarse cuando el Gobierno lo ordene; pero los carlistas no tomaban las armas obligados por ninguna ley, sino voluntariamente y movidos solamente por la excelencia y la justicia de la causa que defendían, y por la confianza que abrigaban de conseguir su fin. Y así, mientras subsistiesen estas dos razones, nadie podía obligarles a desistir de su intento. Y ¿Quién puede decir que, al tiempo del convenio de Vergara o de la entrega de Amorebieta, faltaran gentes o medios de continuar la guerra con probabilidades de buen éxito? ¿No acudían en tropel los mozos, cuando veían aparecer en el campo algún hombre, que estuviese animado de sanas intenciones y de voluntad de vencer? ¿No sucedió esto con el cura Sierra? ¿Qué no hubiera conseguido éste, si, desoyendo órdenes inicuas, hubiera continuado en la lucha? ¿Qué hubiera sido de los liberales, si se hubieran puesto al frente de los carlistas muchos hombres de este temple?
He aquí, expuestas brevemente, las ideas que a mí me impulsaron a lanzarme por fin al campo.
Reuní, pues, mis muchachos; y lo primero que exigí de ellos fue un compromiso serio de no abandonar las filas a su capricho, como sucedía con lamentable frecuencia; lo segundo, una conducta ejemplar, la que convenía a los intereses sagrados que defendían. Gracias a Dios, solo a uno de ellos tuve que despachar por borracho y a otro, por haber correspondido con groserías a una pobre mujer que le dio hospedaje; y solo una vez tuve que cortar una mala conversación que entablaron en mi presencia mis oficiales.
Contra los espías tuve que proceder al principio con mucho rigor para imponer espanto; de lo contrario, me hubiera sido imposible dar un paso por ninguna parte. De otros rigores que empleé, no soy yo el que tengo la culpa, sino aquellos que me dieron causa justísima para ello.
¿Qué había de hacer yo con aquel espía, a quien llamaban Jacas, hombre astuto y que, como decían, valía por todo un regimiento? Le prendí en Anoeta, a media hora de Tolosa; allí, muy cerca, en Irura, había fuerzas liberales. Yo no tenía ánimo de fusilarle; pero él, con la intención de dar tiempo a que acudieran sus amigos, todo era exclamar en voz muy alta: "Santa Cruz!!! Santa Cruz!!! Por tres veces le intimé que se callara y que echara a andar; y las tres veces desobedeció mi orden; entonces mandé hacer fuego contra él. En cambio, los liberales acudieron enseguida ¿por qué habían de hacerlo prisionero y asesinarle a bayonetazos al párroco de Anoeta, que asistió a Jacas en sus últimos momentos?
Innumerables fueron los atropellos que cometieron los liberales con mis amigos. A mi hermana la metieron en la cárcel de Tolosa y la amenazaban con fusilarla. Para librarla, me adelanté con 20 muchachos hacia el camino de Tolosa, prendí a un coronel con cinco oficiales y los llevé atados a Irura, donde tenía mi gente. –Soltad enseguida a i hermana, y no molestéis a mis amigos, porque me obligaréis a hacer lo mismo con los vuestros.
A un padre y a su hijo asesinaron en Aya, solo por ser amigos míos. Por la misma razón dieron muerte a Muguerza, hombre honradísimo y muy querido en toda la provincia. Si en Endarlaza cayeron más de 30 carabineros, ellos tuvieron la culpa. Cuando yo me acerqué allí con mi gente, ellos levantaron bandera blanca; pero al acercarse algunos muchachos míos, les hicieron fuego a bocajarro y echaron a huir; entonces ordené a los míos hacer fuego; y solo tres escaparon con vida.
De mí no se diga nada; varias veces estuve en peligro de muerte; y en cierta ocasión introdujeron fraudulentamente a dos mozos liberales, que se vendían por amigos míos, pero que después resultó que venían armados secretamente, y dispuesto a asesinarme.
Pero lo que yo cuidé más que la misma vida, fue la honra. Atento siempre a no crear dificultades que me estorbasen los propósitos que tenía para más adelante, nunca quise estar solo, sino que siempre me acompañase un oficial; así pudo decir en cierta ocasión una honrada mujer: -De don Manuel dicen muchas cosas, pero ninguno le ha tachado de inmoralidad.
Por lo demás, estaba tan lejos de mi ánimo estos rigores, que me acuerdo bien de lo que me sucedió la primera vez que tuve que apelar a un paisano que faltó de su puesto al hacer la centinela; que tuve que volver la cara al otro lado para disimular las lágrimas.
Poco más de medio año llevaba de esta vida tan azarosa, cuando al fin me persuadí de que la causa estaba perdida. Aunque me cueste trabajo el decirlo, no daba don Carlos pruebas de ser muy conocedor de las personas, al rodearse de consejeros tan poco aptos y fieles a su señor.
Una vez que me decidí a retirarme, di noticia de ello a mis muchachos, con una pena que verdaderamente me arrancaba el alma. Nadie puede figurarse el amor que les cobré, precisamente por la fidelidad que siempre tuvieron. Si muchos supieran el amor que les tenía, no se extrañarían tanto del rigor con que castigaba a los que cometían alguna tropelía con ellos, como sucedió muchas veces.
Me retiré de Lila; hice enseguida Ejercicios; y desde allí mandé el dinero que aún tenía a don Luciano Mendizábal para que lo devolviese a las personas que yo le señalé, sin que yo me quedase con un céntimo.
No faltaron personas que, con el fin de alejarme, me hicieran insinuaciones de venirme a América, prometiéndome muy buenas recomendaciones y esperanzas de medrar y enriquecerme; pero a todas ellas contesté yo, que si iba a América, sería únicamente con el fin de hacer vida de misionero y consagrar todas mis fuerzas en provecho de las almas.
El Señor me ha cumplido estos deseos, y me ha dado a manos llenas trabajos con que santificar mi alma, y fruto abundantísimo, sobre todo en muchísimos indiecitos, a quienes Dios ha querido colmar de gracias por mi medio.
Sea todo para mayor gloria de Dios y de su Santísima Madre.
Manuel Ignacio Santa Cruz ”
(2) Ramón Mª del Valle-Inclán. “Gerifaltes de antaño”. Biblioteca Valle-Inclán dirigida por Alonso Zamora Vicente. Círculo de lectores, S.A. Valencia, 1991. Pág. 48.
(3) Ramón Mª del Valle-Inclán, op. cit., pág. 75.
(4) Pío Baroja. “Zalacaín el aventurero. Historia de las Buenas Andanzas y Fortunas de Martín Zalacaín de Urbía”. Alianza Editorial. Biblioteca Baroja. Madrid 2004. Pág. 90.
(5) El cenagal vertido por Baroja al cabecilla carlista no concluye ahí ni mucho menos. La animadversión que sentía por Santa Cruz lleva al escritor a describirlo arbitrariamente de forma parcial y poco verídica en estos términos, en los que incurre en contradicciones: “Unicamente se distinguió por su crueldad y su fanatismo; mandó emplumar y apalear a mujeres; fusiló a una mujer embarazada en Arechavaleta; apaleó a oficiales carlistas, como el comandante Amilivia (sic); mató a tenientes suyos, de quien estaba celoso; fusiló a veintitrés carabineros y a su teniente en Endarlaza, a pesar de haberles ofrecido cuartel, y quemó y robó la estación de Beasaín […] A pesar de que los rasgos de su cara son correctos, tiene indicios de animalidad: los pómulos son muy anchos; los maxilares, fuertes; la frente, estrecha; la barba, negra, cerrada; las orejas, un tanto separadas del cráneo; hay algo de prognatismo de la mandíbula inferior. Tiene un rasgo que todos los que le conocieron lo recuerdan: es la mirada baja. Quizá es el hábito de hipocresía adquirido en el Seminario. Sea por lo que sea, este rasgo le caracteriza. En su vida de cabecilla tampoco mira de frente. Antes que nada es cura […] Por las fotografías, a mí me recuerda esos hombres que andaban antes por los pueblos comprando galones y oro viejo; tipos siniestros, muchas veces cómplices de crímenes […] Santa Cruz es un perturbado, tiene algo de santón. A pesar de su fuerza y de su cuerpo robusto, ha echado sangre por la boca. Está siempre inquieto y su miedo no le deja dormir. Teme hasta su sombra. Santa Cruz es un cabecilla de sacristía; constantemente está rezando el rosario y haciéndolo rezar a sus soldados. Santa Cruz nunca se lanza a primera línea, ni coge un arma; no tiene la embriaguez de la lucha, no le gustan las batallas. Su mando es sacristanesco; no tiene corneta de órdenes y sus disposiciones las da con un pañuelo […] Santa Cruz no es un estratégico, le falta el genio. Llega a tener cañones, pero no le sirven de nada. Llega a reunir diez y ocho compañías a sus órdenes, y no sabe qué hacer con ellas. En pequeño, el cura se parece al conde de España; tiene como él, sus taras de loco, y de loco sádico […] Como el cura no tiene simpatía, ni condiciones para arrastrar gente, le es necesario pactar con sus capitanes. Al mismo tiempo está celoso de ellos. Un momento, Soroeta se levanta sobre todos; el cura le prepara una celada para acabar con él. El general Loma encuentra a la partida de Soroeta y la ataca. Soroeta espera la ayuda del Cura, pero Santa Cruz no le ayuda, y Soroeta queda muerto en los montes, entre Lesaca y Oyarzun”.
Texto extraído de “Divagaciones Apasionadas”, de Pio Baroja. Ed. Caro Raggio. Madrid, 1985. Págs. 113-128.
A tal extremo llegó la inconsistencia Baroja a la hora de debatir y difamar a Santa Cruz que en su escrito anterior, fechado en 1918, ya daba por muerto al cura, anticipando su muerte nada menos que en ocho años.
(6) Según Gaétan Bernoville, Santa Cruz nació el 25 de marzo del mismo año.
(7) Gaétan Bernoville. “La Cruz Sangrienta. Historia del Cura Santa Cruz”. Traducción de F. Seminario. Librería Internacional de San Sebastián. Aldus, S.A. de Artes Gráficas, Santander. 1929 (?). Pág. 28.
(8) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 45-46
(9) José María de Recondo y Aguirre (1816-1893) sirvió a Don Carlos V de Borbón en la 1ª Guerra Carlista donde obtuvo el grado de capitán, y tras la cual se acogió al Convenio de Vergara. Creado en 1872 Comandante General de Guipúzcoa, emigró tras el desastre de Oroquieta y el subsiguiente Convenio de Amorebieta.
(10) Xabier Azurmendi. “El Cura Santa Cruz”. Idatz Ekintza, S.A. Bilbao, 1986. Pág. 42.
(11) La derrota carlista en Oroquieta provocó que Carlos VII se viese obligado a regresar a Francia, el convenio de Amorebieta ratificado entre el general Serrano y la Diputación de Vizcaya, y la caída en desgracia del general Díaz de Rada.
(12) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 49.
(13) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 60.
(14) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 8
(15) Ramón del Valle-Inclán, op. cit., pág. 76.
(16) Tras la fracasada intentona de tomar Aya los últimos días de enero de 1873, se convirtió Arichulegui en cuartel de las fuerzas santacrucistas. Gaétan Bernoville (“La Cruz Sangrienta. Historia del Cura Santa Cruz”. Pág. 239 )describe Arichulegui en los siguientes términos: “Arrichulegui no puede decirse que sea un pueblo. A unos ocho kilómetros, en los flancos de una abrupta montaña, hay un grupo de cavernas y de agujeros de mina abandonados, y al pie unos cuantos caseríos esparcidos”.
(17) Pío Baroja sostiene en su novela “Zalacaín el aventurero” que los voluntarios pasaban a integrar la Partida bajo coacción de ser sometidos a palizas; este punto creemos es del todo inverosímil.
(18) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 95
(19) Antes de este hecho, había detenido Santa Cruz un lujoso coche que transportaba entre otros al coronel de los Voluntarios de la Libertad y a su anciano padre. El cura les ofreció inmediatamente la libertad a cambio de la de su hermana, bajo palabra de honor, pero esta fue incumplida. A raíz de este suceso, Santa Cruz se vio obligado al golpe de mano perpetrado en Tolosa.
(20) Antonio Pirala. “Historia Contemporanea. Segunda Parte de la Guerra Civil. Anales desde 1843 hasta el fallecimiento de Don Alfonso XII. Tomo II”. Ed. Felipe González Rojas. Madrid, 1895. Pág. 643.
(21) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 9.
(22) Según Azurmendi, el párroco de Anoeta, Don José Ramón Gaiztarro, fue conducido a Tolosa y allí asesinado por la Milicia Nacional “a bayonetazos”. Por el contrario, Pirala sostiene que el presbítero fue linchado hasta morir por el furioso gentío, que desbordó la protección que los milicianos le proporcionaron y tras cuyo homicidio fue incoado sumario.
(23) El cura Santa Cruz enterado de la recompensa ofrecida por Aguirre a su cabeza llego a exclamar: “Mucho me alegro que valga tanto mi cabeza. Mi hermana en Tolosa paga catorce reales, siendo grande dieciocho, por la cabeza del cerdo. Más que esto no puedo ofrecer por la cabeza del gobernador de San Sebastián."
(24) D. Luis Osta, coronel del Regimiento de Luchana, falleció a resultas del fuego carlista recibido en la acción de Ursúbil. Su joven hermanastro, graduado de subteniente, en venganza acuchilló a tres paisanos de Hernialde por el simple hecho de ser amigos de Santa Cruz. Algún tiempo después el joven Osta fue hecho prisionero, y Santa Cruz al informarse de quien se trataba, dio orden de fusilarlo en revancha.
(25) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 132-133.
(26) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 134.
(27) El general D. Antonio Lizárraga (Pamplona, 22-1-1817 – Roma, 7-XII-1877) participó como voluntario carlista durante la I Guerra, alcanzando el grado de oficial y al concluir esta se adhirió al convenio de Vergara. En 1872 es nombrado por Carlos VII comandante general de la Rioja y tras el convenio de Amorebieta, comandante general de Guipúzcoa. Entró en dicha provincia a principios de 1873 con siete hombres, logrando al poco reunir sesenta. Gaétan de Bernoville lo describe como “un jefe preciso, metódico y concienzudo, pero atormentado por un escrúpulo religioso que mezclaba constantemente en sus deliberaciones militares un elemento de turbación y ansiedad. Era el caso de conciencia hecho hombre. Don Carlos se reía a menudo de esta austeridad, que a él no le preocupaba. El estado de alma timorato y tibio de Lizárraga, se prestaba apenas al ejercicio de un mando militar y a las decisiones de una guerra como aquella, cuyo carácter fue especialmente atroz. Lizárraga conocía su oficio, pero temía ejercerlo. Para evitar los conflictos con su deber de estado, se entregaba a la oración”. No es de extrañar que pronto entrasen las personalidades de Lizárraga y Santa Cruz en conflicto, al ser uno excesivamente pacato y el otro pura energía. Lizárraga acompañó a don Carlos al exilio, muriendo en él.
(28) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 140.
(29) Valle-Inclán pone en boca de Santa Cruz la frase: “La guerra se perderá por los generales”. Ramón Mª del Valle-Inclán, op. cit., pág. 143.
(30) Pirala cifra, en el ataque a Deva, que la Partida de Santa Cruz estaba formada por unos 800 hombres.
(31) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 149.
(32) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 207.
(33) Los espías llegaban a cobrar hasta 25 pesetas.
(34) Este famoso caso de la mujer fusilada por espía fue ampliamente divulgado por los liberales para acusar Santa Cruz de despiadado asesino, máxime cuando hicieron circular la noticia que Ana Josefa Garmendia, que así se llamaba la mujer, se hallaba embarazada. Santa Cruz posteriormente reconocería que ordenó su fusilamiento, ya que era espía reincidente , pero aseguró ignorar las circunstancias de gravidez.
(35) A tal extremo se extralimitó Santa Cruz en sus manifiestos que llegó a firmar el 1 de julio de 1873 un manifiesto en el que anulaba “los poderes de los Ayuntamientos, que iban a celebrar, como de costumbre, sus asambleas anuales, y les amenazó con una multa de dos mil duros a todos los que asistiesen inculcando sus órdenes”. Gaétan Bernoville, op. cit., 237
(36) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 182-183.
(37) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 180.
(38) No tuvo fortuna en su ataque Santa Cruz, pero logró aprisionar al capitán Montserrat, que se había distinguido en la defensa de la fábrica de Peñaplata, estando a punto de fusilarlo.
(39) Se dividieron las fuerzas de la Partida el 5 de febrero en Azcárate, yendo Santa Cruz hacia Oñate y Soroeta tomando el camino a Azcoitia.
(40) D. José Loma y Arguelles. En 1874 ascendió a teniente general. Alfonso XII le concedió el marquesado del Oria. Datos extraídos de la obra de Melchor Ferrer, “Historia del Tradicionalismo Español”, Tomo XXV, Ed. Católica Española, S.A. Sevilla, 1958, pág. 65
(41) D. Faustino Fontela y Olay, nacido en Oviedo el 31 de marzo de 1826, falleció en Madrid el 10 de diciembre de 1913. Tuvo una relevante actuación en las guerras de África, en el Norte contra los carlistas y en Filipinas. Datos extraídos de la obra del marqués de Jaureguizar, “Relación de los poseedores del Castro y Palacio de Priaranza del Bierzo, de alguno de sus allegados y descendencia de ellos”, Ed. Fundación Jaureguizar, Madrid 1999, pág. 422.
(42) D. Sebastián Soroeta. “Hombre muy simpático, vestía capa larga y llevaba sable; era el único jefe bien equipado que teníamos, porque los demás vestían de paisano; estimado de todos por su trato llano y servicial; su muerte fue muy sentida y constituyó una gran pérdida para la causa”. Extraído de la obra de Xabier azurmendi, op. cit., pág. 206.
(43) El alcalde de Berástegui, Sr. Gorostidi, simpatizante liberal, había previamente huido de la localidad.
(44) Ramón Mª del Valle-Inclán en su “Gerifaltes de antaño” afirma que Santa Cruz dio orden de fusilar a Egozcue con el objeto de eliminar a un cabecilla que le podía hacer sombra, poniendo en boca del cura la frase siguiente: “Y para fin de traiciones, tienen que acabarse tantos cabecillas, y no quedar más que uno”. Op. cit, pág. 79.
(45) Cruz Ochoa ingresó en la Partida el día 11 de mayo de 1873 como oficial de la misma. Pocos días después escribió un manifiesto publico titulado “A Mi Madre” en el que expone las razones que le impulsaron a incorporarse a las filas santacrucistas, ensalzando a su jefe. Fue célebre Ochoa por haber sido el primer diputado que gritase ¡Viva Don Carlos! en las Cortes.
(46) El cañón, que no pesaba más de 100 libras y disparaba granadas de 5 o 6 libras, fue regalado al cura por su amigo D. Isidro Ortiz de Urruela . Fue bautizado “mediomundo” por un soldado de la Partida que en cierta ocasión al cargárselo sobre sus espaldas para transportarlo afirmó “con este cañón venceremos a medio mundo”.
(47) El soldado Arandia, alias “Chango” era natural de Rentería, amén de ser el chistu y tamboril de la Partida.
(48) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 283.
(49) Testimonio de D. José Domingo Aizpuru, recogido en el libro de Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 285.
(50) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 287.
(51) El Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 á 1876”. Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra. Madrid, 1884. Tomo III. Pág.12-13.
(52) “Ojalatero” era el término con el cual los carlistas designaban a aquellos individuos que simplemente se limitaban a exclamar, de cuando en cuando “ojalá gane nuestro partido”, sin hacer nada más.
(53) Ramón Mª del Valle-Inclán en “Gerifaltes de antaño” pone en boca de uno de sus personajes liberales las frases “La República necesita que haga una degollina Santa Cruz. Los carlistas trabajan en las cortes europeas para obtener beligerancia […] Hace falta una degollina para presentar a los carlistas como hordas de bandoleros. Entonces Castelar alzará los brazos al cielo, jurando por la sangre de tantos mártires, y pasará una nota a todos los embajadores. Ahora la suprema diplomacia es ayudar al Cura”. Op. cit, págs. 55-56. La extensión de la veracidad de la sospecha que Valle-inclán realiza a la hora de acusar a los liberales de apoyar encubiertamente los desmanes de Santa Cruz no se podrá probar, pero es cosa acreditada que el alto mando carlista quiso por todos los medios apartar al cabecilla del caudillaje de su Partida.
(54) Pirala, op. cit., pág. 1011.
(55) Pirala, op. cit., pág. 854-855.
(56) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 230.
(57) Julio de Urquijo. “La Cruz de Sangre. El Cura Santa Cruz. Pequeña rectificación histórica”. Imp. “Nueva Editorial”. San Sebastián, 1928. Pág. 39.
(58) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 252.
(59) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 342.
(60) Xabier azurmendi, op. cit., pág. 353.
(61) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 258.
(62) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 346.
(63) Gaétan Bernoville, op. cit., pág. 276.
(64) Ezcurrechea sería fusilado posteriormente por orden de Lizárraga.
(65) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 399-400.
(66) Existe el precedente que durante la Primera Guerra Carlista, el general Cabrera mandó izar una bandera negra con dos tibias durante el sitio que soportó en Morella.
(67) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 89.
(68) Dato amablemente ofrecido por D. Luis Sorando Muzás.
(69) Al morir en 1909 Carlos VII la colección de banderas de Loredán comienza un novelesco periplo, que es narrado por Manuel de Santa Cruz (seudónimo empleado por D. Alberto Ruiz de Galarreta) en su obra “Apuntes y Documentos para la Historia del Tradicionalismo Español 1939-1966”, Gráficas Gonther, Madrid, 1979, tomo 1, pág. 124-125: “Después de la Segunda Guerra Carlista esta bandera [se refiere a la bandera “Generalísima”, bordada por la princesa de Beira, y principal enseña histórica carlista] y otras famosas, como las del Cura Santa Cruz, fueron a parar al Palacio de Loredán, donde se conservaron dignamente. A la muerte de Don Carlos VII, su esposa, Doña Berta, tan despegada de las cosas del Carlismo, hallándose en dificultades económicas, las vendió a bajo precio a unos anticuarios parisinos. Inmediatamente antes de la guerra de 1936, un judío inglés llamado Midletton las adquirió para tenerlas a punto en sus pretensiones amorosas a una princesa de la estirpe carlista*, pero ésta no le hizo el menor caso y se casó posteriormente con un diplomático italiano que fue embajador en Madrid.
Al empezar la Cruzada, Don Luis Arellano, abogado pamplonés de gran habilidad política, entró en contacto con el tal Midletton y le convenció para que regalara las banderas a la familia Baleztena y no a la Comunión Tradicionalista como inicialmente había pensado. A cambio, parece que se habló de gestionar para el inglés una valiosa condecoración española.
Pero al relatar éste asunto, de manera en todo coincidente con la narración de la Señorita Lola Baleztena, el Conde de Rodezno dice en sus memorias que la secreta intención de Midletton al regalar las banderas era buscar una eficaz representación a Don Nicolás Franco, para montar con él una operación de rescate del oro que los rojos habían sacado al extranjero. Pero ésta pretensión no tuvo más fortuna que la dirigida a la princesa carlista".
El autor de la anterior información cuando alude a “una princesa de la estirpe carlista”, se refiere a la Archiduquesa Doña Margarita de Habsburgo-Lorena y Borbón, nieta de S. M. Don Carlos VII, quién casó en 1937 con el marqués Francesco Taliani di Marchio, embajador de Italia en España.
Ahondando en este mismo tema sobre el devenir de las banderas del Palacio de Loredán veamos lo que dejó consignado el conde de Melgar, secretario de Carlos VII, en su interesante obra "Veinte años con Don Carlos. Memorias de su Secretario el Conde de Melgar", Ed. Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 1940, pág. 181:
"Para alejar a su esposo no sólo de la familia, sino del partido, la segunda Duquesa de Madrid decidió, "para limpiar de basuras el Palacio de Loredan", destruir todo los archivos que piadosamente se conservaban en los desvanes y que abarcaban interesantísimas correspondencias de D. Carlos V, Carlos VI y Carlos VII. Hizo bajar las inmensas arcas que contenían las preciosas reliquias, entregando al fuego su contenido. Quince días, los últimos que yo pasé en Venecia, duró aquel áuto de fe. Tímidamente me decidí un día a observar a don Carlos si no sería conveniente que hiciéramos un expurgó él y yo para salvar lo que mereciera conservarse.
- Ya lo ha examinado todo María Berta- me contestó- ; dice que ahí no hay más que cuentas de la lavandera y de la cocinera.
Asi desapareció aquel tesoro.
Mucho me temo que hayan corrido suerte parecida los trofeos de la guerra que eran el orgullo del Palacio de Loredán.
Don Carlos dejó éste en su testamento a su viuda, diciendo que podía disponer de todo su contenido, excepto de los objetos del Cuarto de Banderas, los cuales le legaba solamente en usufructo con la obligación de pasar la propiedad a su hijo cuando ella muriese.
Habiendo doña María Berta vendido el Palacio de Loredán - en condiciones malísimas por cierto - ignoro dónde habrán ido a parar los gloriosos trofeos. Don Jaime ha escrito a Venecia varias veces para saberlo y la contestación ha sido siempre que la Princesa había depositado aquella herencia de gloria en un guardamuebles, de donde podrían ser retirados a su muerte."
Es cierto que al morir Don Carlos VII, dejó dispuesto en su testamento que sus bienes pasaran a su viuda Doña María Berta, a excepción de los objetos que contenía la “Sala de Banderas”, que únicamente le legaba en usufructo y que a su muerte debían pasar a Don Jaime de Borbón cuando ella falleciese. Doña Berta vendió el edificio y su contenido a la actriz de cine Francesca Bertini (Fermí Prunés Pujol. “Cataluña en Guerra, 1872-1876. Biografía de un heroico soldado de Carlos VII: Pablo Jacas Dalmau”. Ed. Actas. Colección Luis Hernando de Larramendi, 2002. Pag. 132). Después la reina carlista marcharía a vivir a Viena, donde murió el 13 de enero de 1945. El conde de Melgar, sin embargo, se equivocó al pronosticar que Doña Berta hubiese sido capaz de haber mandado quemar las banderas.
(70) Aparece incluida en el “Catálogo de Banderas del Museo de Recuerdos Históricos”, con el número 22, con la descripción: Bandera del Cura Santa Cruz (1872-1876). De seda negra. Sirvió en Guipúzcoa para llevar a cabo el alzamiento de voluntarios realistas a las órdenes del cura D. Manuel Santa Cruz. En el anverso en letras rojas <<Guerra sin Cuartel>>, y en el reverso, en rojo también <<VICTORIA O MUERTE>>. “Catálogo de banderas. Museo de Recuerdos Históricos. Pamplona. Número 1” Pamplona, Gráficas Bescansa, 1942. El lector fácilmente podrá observar que es errónea la datación de la bandera “1872-1876”, ya que la partida fue disuelta en 1873.
(71) Reproducimos a continuación la breve descripción de la bandera que se hace en el folleto “Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona”, de Dña. Dolores Baleztena, Temas Españoles nº 205, Ed. “Publicaciones Españolas. Madrid, 1955, pág.15: “Destaca en ella [la sala del Cura Santa Cruz] la bandera de su famosa partida con el desesperado lema escrito en rojo sobre fondo negro Victoria o Muerte. Diversas fotografías le reproducen de cura joven en Hernialde; de guerrillero rodeado de sus incondicionales <<guizones>>, y últimamente, ya anciano, de misionero jesuita en Colombia”.
(72) Xabier Azurmendi, op. cit., pág. 164.
(73) Dato amablemente ofrecido por D. Luis Sorando Muzás.
(74) Idem
(75) Don Carlos se instala en 1881 en el palacio de Loredán, tras serle cedido por su madre Doña Beatriz de Austria-Este. Dato obtenido del trabajo de Jesús Pabón “No importa. Apuntes del Duque de Madrid sobre la Ultima Guerra Carlista”, Revista de estudios políticos Nº 110, marzo / abril 1960, pág. 44. Es de interés reproducir aquí la descripción que el mismo autor, en la página 45 de la misma publicación, hace del Palacio: “El ambiente de españolismo era el del palacio de Loredan, en el Gran Canal de Venecia, en cuya fachada cuatro grandes mástiles sostenían la bandera española, y en cuyo salón de banderas se guardaban los más gloriosos recuerdos de la guerra. En Loredan recibía Don Carlos a los españoles, tradicionalistas o españoles sin más, y a los extranjeros afectos a sus ideas o amigos de su persona”.
(76) Julio de Urquijo, op. cit.,pág. 60-61.
(77) La publicación “El Estandarte Real” de filiación carlista editó a instancias de Carlos VII una interesante serie de cuatro láminas dibujadas por el artista veneciano Luigi Gasparini reproduciendo cada uno de los lienzos de pared que integraban el “Cuarto de Banderas” del Palacio de Loredán, seguidas de una breve descripción de los objetos trazados. En la ilustración correspondiente a la que nos ocupa “El Estandarte Real” reseña la bandera de Santa Cruz en los siguientes términos: "En el centro, entre las dos puertas, bandera del 1er.Batallón del Maestrazgo; debajo, asomando y tapada por la anterior, la bandera negra de D. Manuel Santa Cruz, que le fue quitada por las fuerzas Reales al mando del Marqués de Valde-Espina, al declarársele rebelde”.
El primer número de “El Estandarte Real” salió publicado en Barcelona el 1 de abril de 1889 bajo la dirección política de D. Francisco de P. Oller y la artística de D. Paciano Ross.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Que alguien me explique esto del tal Martín Zurbano (o tenía doble personalidad o llevaba la boina para despistar, o no entiendo nada):
En el verano de 1835 creó una tropa franca del bando isabelino, conocida como "Batallón de Voluntarios de La Rioja-alavesa" comenzando a actuar en la rioja alavesa. En sus correrías Zurbano y su tropa pone en jaque, de forma rápida y expeditiva a cuanta tropa carlista le sale al paso. Sus tácticas guerrilleras consisten en asaltar por sorpresa a pequeños grupos de soldados carlistas , así como a pueblos que le son afines. Sus éxitos son cuantiosos y pronto se forma una leyenda fabulosa en su figura. Duro, incansable, expeditivo; de nuevo traé la esperanza al bando liberal. Captura a numerosos oficiales carlistas ,incluido al general Verastegui, con la soldadesca no es tan generoso y muchos acaban fusilados de inmediato. Las autoridades realistas ofrecen fabulosas cantidades a quien sea capaz de atentar contra él. Afortunadamente Zurbano, sale bien parado de aquellos atentados.Pronto es ascendido e incorporado al ejército liberal, promocionado sobre todo por su cuasi-paisano Espartero. Llega a participar en grandes operaciones militares en el Norte y en el Maestrazgo participando en la toma de Morella. Al finalizar la guerra tiene el grado de Mariscal de Campo.
http://www.varea.org/martin_zurbano_...s/image002.jpg http://www.larioja.com/prensa/notici...060D3GP1_1.jpg
Esto es lo mas sorprendente de todo :eek::
(Engraving of carlist leader Martín Zurbano). Grabado del líder carlista Martín Zurbano.
http://www.intariamilitaria.com/Rdic06.106.jpg
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Para mí, el "Pirala" es la Biblia respecto a la 1ª Guerra.
Saludos
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carlismo en la red
Orden del General Savalls, dada el 25 de julio de 1875.
Por Iñigo PÉREZ DE RADA y CAVANILLES
Orden dada por el general carlista D. Francisco Savalls el 25 de julio de 1875
http://2.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N..._savalls_1.jpg http://3.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N..._savalls_2.jpghttp://4.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N..._savalls_3.jpg
Pinche para agrandar las imágenenes
D. Francisco Savalls y Massot (La Pera, Gerona, 1817-Niza, 1886) participó como voluntario de Don Carlos V de Borbón en la Primera Guerra Carlista, transcurrida la cual no acepta el convenio de Vergara prosiguiendo la lucha hasta que en 1842 se vió obligado a internarse en Francia.
Regresó a España para ponerse a las ordenes de Cabrera en la guerra de los matiners. Sus espectativas habrían de verse truncadas una vez más, con el fracaso de las armas carlistas, por lo que tomó nuevamente el camino al exilio.
En la península Itálica sirvió en los ejércitos del Duque de Módena, y en los Pontificios como zuavo.
Tornó a su Patria en 1872 para servir a la misma Causa, encarnada ahora por Su Majestad Católica Don Carlos VII, y al frente de diversas partidas catalanas que el general supo reunir bajo su mando, dió comienzo a una fulgurante carrera militar durante la Tercera Guerra Carlista.
Su arrojo, inteligencia y bravura le hicieron situarse entre los más brillantes caudillos militares del campo carlista del Ejército Real de Cataluña, esto es Castells, Tristany, Estartús y aún con el hermano del Rey, el Infante Don Alfonso Carlos de Borbón.
El general liberal Cabrinetti tuvo el mal gusto, por no llamarlo zafiedad, de asegurar que "haría cocinar un chorizo con la carne de Doña María de las Nieves", y con la piel de Savalls mandaría tejer una "alfombra para adornar la entrada de su tienda". Savalls, airado con la falta de respeto hacia la esposa del Infante Don Alfonso Carlos que la acompañaba por tierras catalanas durante la dura campaña, y determinado a vengar semejante ofensa contestó al bravucón liberal no con palabras. Lo hizo como mejor sabía, con las armas.
Así, al frente de sus hombres, Savalls atacó a Cabrinetti en Alpens el 9 de julio de 1873, causándole la muerte y derrotando a sus batallones. Don Carlos VII agradecido por semejante victoria concedió el título de Marqués de Alpens al arrojado gironés, ascendiéndole a la sazón en 1875 a la suprema jefatura del Ejército Real de Cataluña .
Varios son los acontecimientos que propiciaron el declive de las armas carlistas: la Restauración, iba a ser la principal de ellas. Cánovas del Castillo urdió una fina trama para comprar voluntades y afectos entre algunos destacados jefes carlistas con el objeto de finalizar definitivamente la guerra. Savalls jamás aceptó componenda alguna. Tras la caída de La Seo de Urgel y varias escaramuzas, Savalls abandona España, para nunca regresar.
Este interesante documento firmado por Savalls el día de Santiago, Patrón de las Españas, de 1875, ilustra a la perfección la determinación en la victoria que siempre sostuvo el general en la Causa por la que siempre se inmoló. Recomendamos una detenida lectura del mismo.
Publicado por carlismoenlared en 11:41
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Fotos retocadas ¿a que mola como han quedado?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Pues sí, sí que queda bien Reke Ride.
LIGNIÉRES 1970, BAUTIZO DE D. CARLOS JAVIER
http://3.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...canear0046.jpg
El 22 de febrero de 1970, en Ligniéres, más de 2000 carlistas, llegados en autobuses, turismos y en tres aviones especialmente fletados para la ocasión, se congregaron con motivo de la celebración del bautizo del Príncipe D. Carlos Javier. En las fotos puede verse, sostenida por D. Carlos Hugo, la reproducción de la espada de Jaime I que los carlistas valencianos ofrecieron como regalo. También puede apreciarse la actuación de la tuna de Económicas de Madrid, que junto al cuadro de danzas de la peña pamplonesa Mutikho Alaiak amenizaron aquella jornada festiva.
http://4.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...canear0044.jpg
Allí D. Javier dirigió a los asistentes estas palabras:
“Carlistas: Aquí está Carlos; es vuestro.
Carlos: Aquí tienes a los carlistas. Te esperaban con amor. Vienen desde su patria para ofrecerte a la Virgen y los tendrás a ellos, a sus hijos y a sus nietos toda la vida. (...) Este niño renueva el pacto Pueblo-Dinastía.
Carlos: Aquí tienes la primera prueba emocionante de tu vida; es esta fidelidad del carlismo. Puesto que no hemos podido ir a sus regiones para que te conozca el pueblo, es el pueblo el que viene a ti. Han pasado grandes dificultades, grandes sacrificios de tiempo, de incomodidad, de hacer un viaje tan largo en esta época del año. Muchas nubes de la naturaleza y también políticas no han podido oscurecer la luz de la estrella que siguen. Esta estrella que les ha guiado hasta aquí se llama fidelidad. Esta doble fidelidad de los carlistas y de la dinastía es el pacto que nos une, indisolublemente, al servicio de Dios y de España”.
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Las fotografías son gentileza, una vez más, de D. Jesús Blasco, al que agredecemos de nuevo su colaboración desinteresada.
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Etiquetas: Actos, Archivo gráfico carlista, Dinastía
LES MARGARITES: CANÇÒ / LAS MARGARITAS: CANCIÓN
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“Pregonant en son exemple,
als soldats de nostre Rei
les valentes Margarites
sempre prompte estarem.
I si els homes, covards, covards
fugen quan perilla Pàtria i Rei
en defensa de la nostra bandera
si fa falta morirem”
[1]
------------------------------------------------
"Pregonando con su ejemplo,
a los soldados de nuestro Rey
las valientes Margaritas
siempre atentas estaremos.
Y si los hombres, cobardes, cobardes
huyen cuando peligra la Patria y El Rey
en defensa de nuestra bandera
si hace falta moriremos"
[1] Agradezco a Doña Rosa Berga, de Benicarló, su amabilidad al proporcionarme esta canción que cantaban las margaritas del Maestrazgo en los años de la II República.
C.Castán
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Etiquetas: Canciones, II República, Poesía
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Lo he hecho con tanta prisa....espera, las vuelvo a poner pero sin la firma del "alias" que así quedan mejor:barretina:
PD: Es lo que tiene un viernes tarde, solo en casita...:D
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Estoy in teresado en conocer el pensamiento político de Vazquez de Mella, ¿me podeis recomendar alguna lectura?
Gracias
Kurt
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Godofredo de Bouillo
Muy bueno!!. Aplicable como eficaz remedio a cualquier cosa que estemos viviendo hoy en día.
Aparte, amigo Ordoñez, me enganché leyendo otros artículos del blog Carlismo Argentino. Es estremecedor leer los relatos del convencimiento y la fé de estas gentes. "No hay como un Requeté recién comulgado...".
"Ante Dios nunca serás héroe anónimo". esta frase se me pegó.
Gracias por la recomendación.
Sí, pero cuidado. En ese cuaderno de bitácora hay, junto a entradas excelentes, unas cuantas no tan buenas. En materia de historia general y cronología del Carlismo flojea y no pocas veces yerra. Lo mismo cabe decir de los enlaces.
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muñoz
¿Y que tal es el libro de "El carlismo" de Jordi Canal?
Malo.
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Chanza, me gustaria que comentaras mi correo
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JLP
Para mí, el "Pirala" es la Biblia respecto a la 1ª Guerra.
Saludos
Todos lo hemos consultado por su documentación. Es, sin embargo, sesgado, sectario y está ampliamente superado. Sobre la Guerra de los Siete Años, lo mejor es sin duda La Primera Guerra Carlista, de Alfonso Bullón de Mendoza (Actas, Madrid 1992).
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kurt hausser
Estoy in teresado en conocer el pensamiento político de Vazquez de Mella, ¿me podeis recomendar alguna lectura?
Gracias
Kurt
Además de lo que aconseja Ordóñez, hay varios enlaces y archivos aquí: tradicionastur : Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella
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Toronjo
Toronjo me pide que comente esta entrada suya. Pues bien: ni Godofredo ni nadie va a aprender nada sobre el Carlismo en el enlace que Toronjo ha puesto. El mal llamado Partido Carlista (el único partido carlista es la Comunión Tradicionalista) es una microsecta en vías de extinción, rabiosamente anticarlista. Una buena síntesis aquí:
Tetralema - Bitácora Lealtad: La Comunión Tradicionalista, único partido Carlista
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Gracias Chanza solo me referia a la cronologia
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Toronjo
Gracias Chanza solo me referia a la cronologia
La cronología de esa web es caprichosa, sectariamente escogida y redactada. Los términos inducen a confusión y tratan de presentar al Carlismo como nunca fue. Empeora a partir de la III Guerra Carlista, y es descaradamente mentirosa a partir de la década de 1960.
Más arriba me refería a algunos errores del cuaderno de bitácora "Carlismo argentino". Precisamente por ser obra de un no carlista, que conocía bastante poco de la Causa, copió en gran medida de las cronologías ekarras, lo cual acentúa su carácter confusionario.
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Chanza, me gustaria oir tu version de los sucesos acaecidos en Montejurra el 9 Mayo de 1976
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Toronjo
Chanza, me gustaria oir tu version de los sucesos acaecidos en Montejurra el 9 Mayo de 1976
Mi versión no existe, ni tendría interés si existiera. La verdad de los hechos es lo que importa. Toda la información necesaria está aquí: Montejurra
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Pues al loro con algunas "perlas" que circulan por la red, y esto es de una página de historia que hablaba del Carlismo:
“En la actualidad, el carlismo ha derivado en tres tendencias: la de extrema derecha, unida a Sixto de Borbón, afín a la ideología del partido Fuerza Nueva, que no fue reconocida como carlista por Javier de Borbón ni por el Partido Carlista ; la que mantiene su adhesión a la monarquía histórica de Juan de Borbón, conde de Barcelona, actualmente representada por Juan Carlos I ; y la tercera, mayoritaria, ligada a la familia Borbón-Parma, primero al príncipe Javier y posteriormente a su hijo Carlos Hugo, con quien de nuevo se constituyó en Partido Carlista, cuyo programa político se inspira en el definido por el pretendiente Alfonso Carlos en Enero de 1936. En la celebración de Montejurra de 1976, los partidarios de Sixto de Borbón, apoyados por contingentes paramilitares de la extrema derecha española e internacional, ocasionaron dos muertos y diversos heridos graves entre las masas carlistas participantes”.
:eek::eek::eek::eek::eek:
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Nunca había visto tantos disparates juntos en tan pocas líneas.
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Ordóñez
Vienen desde su patria para ofrecerte a la Virgen y los tendrás a ellos, a sus hijos y a sus nietos toda la vida.
Pobre hombre, cuán equivocado iba a estar con su nieto.
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CARLISTAS, ADORADORES NOCTURNOS Y MÁRTIRES DE CASTELLÓN
http://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...ell%C3%B3n.jpgY seguimos con publicaciones relacionadas con la Adoración Nocturna. En este año 2009 se cumple el 125 aniversario de la fundación de la Adoración Nocturna en la ciudad de Castellón de la Plana. Por este motivo se ha editado un opúsculo de veintidós páginas, obra de D. Jesús Vilar –párroco de Moncofa-, con referencias a la persecución religiosa que padecieron los católicos castellonenses en 1936. Es de destacar la fuerte presencia de carlistas entre los mártires adoradores nocturnos de la capital de La Plana. Ofrecemos a nuestros lectores una breve síntesis biográfica de cada uno de ellos. Son estos:
- José Mª Balado Renau, presbítero, director de la Adoración Nocturna (AN) de la Parroquia de la Purísima Sangre y de la Sección de la AN de Castellón. Asesinado el 9 de noviembre de 1936 a los treinta y cuatro años.
- José López Asín, presbítero, director de la AN en Santa María. Murió en la saca del barco-prisión “Isla de Menorca” el 29 de agosto de 1936, dando la absolución a sus compañeros de martirio y a sus verdugos.
- Juan Antonio Albiol Chaler (a)“Vidalo”, labrador de veintiocho años, miembro del Consejo Directivo de la AN y vocal de la Junta la Juventud Tradicionalista.
- Manuel Albiol Chaler (a)“Vidalo”, labrador como su hermano, adorador del turno de San Pascual. Junto a su hermano murió asesinado el 29 de agosto, tras haber pasado por el barco “Isla de Menorca”. Tenía veinticuatro años.
- Antonio Arrufat Ripollés, chófer, de veintinueve años, adorador en el turno de San José y bibliotecario del Círculo Tradicionalista. Asesinado el 22 de agosto de 1936 en la carretera de Benicassim.
- Vicente Castell Montón (a) “Vicentino el Moc”, dependiente en una farmacia, de diecisiete años, adorador en el turno de Ntra. Sra. del Lidón. Asesinado en la saca del 29 de agosto.
- Francisco Cazador Gimeno, contratista de obras de carreteras, adorador en la Parroquia de Santa María. Asesinado el 29 de septiembre de 1936 en las cuestas de La Pobla junto a un grupo de sacerdotes y seglares. Tenía treinta y siete años.
- Jaime Espinosa Pachés, labrador, adorador del turno de San Pascual, tesorero de la junta del Círculo Tradicionalista. Asesinado el 14 de junio de 1938, cuando las tropas rojas abandonaban la ciudad. Tenía cuarenta y seis años.
- Vicente Espinosa Ramón, labrador, de veintiún años, sobrino del anterior. Adorador del turno del Sagrado Corazón. Afiliado a la Comunión Tradicionalista y al Requeté. Asesinado en la saca del 29 de agosto de 1936. Su hermano Francisco también sería asesinado en la matanza del 2 de octubre.
- José Gómez Aznar, capitán de Infantería, se retiró acogiéndose a la “Ley Azaña” de 1931. Era el jefe militar del Requeté de la provincia de Castellón. Adorador Nocturno recto y piadoso, muy recordado por sus compañeros. Asesinado a los cuarenta y dos años en la saca del 29 de agosto de 1936 en el Grao de Castellón.
- José Gozalbo Valverde, labrador, de cuarenta y nueve años, vocal del Círculo Tradicionalista del que había sido vicepresidente en 1932 y adorador nocturno. Asesinado en la saca de la cárcel de Castellón del día 2 de octubre de 1936.
- Vicente Marco Boix (a) “Sentet el Bárbaro”, labrador, de veintisiete años. Adorador del turno del Niño Jesús. Afiliado a la Comunión Tradicionalista. Tras haber pasado la guerra escondido en una casa de campo, fue denunciado por una vecina cuando las fuerzas rojas abandonaban Castellón, siendo asesinado el 13 de junio de 1938.
- Francisco Pruñonosa Fuertes, empleado de Hidroeléctrica del Mijares, era presidente de la Adoración Nocturna de Castellón. Afiliado a la Comunión Tradicionalista. Fue asesinado a los cuarenta y seis años en la carretera del Grao a Benicássim el 22 de agosto de 1936.
- Jaime Rodríguez Agost, jornalero, de veintiún años. Miembro de la Adoración Nocturna y vocal de la Junta de la Comunión Tradicionalista. Fusilado junto a la mayoría de sus amigos en la carretera del Grao a Almassora en la saca del 29 de agosto.
- Juan Segarra Galí, labrador, de dieciocho años, adorador nocturno y abanderado del Círculo Tradicionalista. Asesinado el 29 de agosto de 1936.
- José Luis Serrano Calvo, abogado, de treinta y dos años. Fue secretario de la Junta Local de la Comunión Tradicionalista y durante los años de la República gran propagandista del carlismo por toda la provincia, interviniendo en círculos de formación, mítines y actos. Adorador nocturno fue asesinado en Utrillas (Teruel) el 17 de agosto de 1936.
- Manuel Soler Martí (a) “de la Rulla”,labrador, de treinta años, vocal de la Junta del Círculo, adorador en el turno del Niño Jesús, fusilado en la saca del 2 de octubre en las tapias del cementerio de Castellón.
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Etiquetas: Guerra Civil, Libros, Memoria histórica, Mártires de la Tradición
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EL REQUETÉ
Poema "El Requeté", que nos ha sido recitado por Dª Carmen Roig, joven y activa margarita de Benicarló en los años de la República.
"La boina colorada por cimera
y la cruz de Borgoña por blasón
y en el cinto la repleta cartuchera
y en el hombro un viejo mosquetón,
allá va por la blanca carretera
un robusto y apuesto mocetón
a defender resuelto la bandera
de Don Alfonso Carlos de Borbón.
El clarín del combate le demanda,
no hay tiempo que perder
¡España manda!
y es la voz de la madre justa ley,
por eso el requeté, gallardo y fuerte,
corre a enfrentarse con su misma muerte
por Dios, por la Patria y por su Rey"
http://3.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...quet%C3%A9.jpg
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
LA COMUNIÓN CATÓLICO-MONÁRQUICA AL PUEBLO ESPAÑOL - 20 DE MAYO DEL 1930
http://www.ctcarlista.org/img/reyes/jaimeIII.jpg
* El Carlismo siempre ha estado atento y raudo a las necesidades de la política española, con una mentalidad realista y constructiva. Aquí os ponemos un gran ejemplo, extraído del Foro Carlista:
El año 1930 fue decisivo para los españoles; además, todos eran conscientes de que se estaba cerrando una etapa en la historia del país y aventuraban con esperanza el día después de la caida de la monarquía de Alfonso XIII. Para sustituir al caduco y corrupto régimen político de la Restauración, todos los partidos y corrientes ideológicas españolas ofecían soluciones y preparaban proyectos que, en un clima de efervescencia social, se ofrecían al pueblo español. También los carlistas hicieron público el documento que aquí presentamos con el título de La solución nacional. Al pueblo español. Síntesis de los principios y aspiraciones que pueden redimir a la Patria en los momentos actuales.
Al pueblo español
El inextinguible amor a nuestra querida Patria, la grande y gloriosa España, y el deber sacratísimo que, como ciudadanos, tenemos de mostrar a la faz de todos los españoles conscientes las ideas y sentimientos de la Comunión católico-monárquica en que militamos, en estos momentos de gravedad y confusión reconocidas, nos mueven a los Jefes regionales y forales jaimistas a dirigiros estas palabras.
Derechos y deberes
No os habla una colectividad ni un partido, ni menos una facción. Requiere vuestra generosa y cortés indulgencia para escucharnos la antigua España, siempre vigorosa y remozada siempre, para servir a sus propios destinos. La Comunión católico-monárquica es eso: la vívida y tradicional España. No hay otra Comunión tradicionalista que ella, porque su Lema es completo, sin mengua ni mutilación histórica y real de ninguno de sus términos: Dios, Patria, Rey.
De aquí que los genuinos tradicionalistas, antiguos carlistas y actuales jaimistas o legitimistas -términos sinónimos- aspiremos, no sólo a existir con plena personalidad y justa independencia políticas, sino a intervenir y actuar individual y colectivamente en lo que atañe al gobierno de nuestra Patria, para obtener la reivindicación de nuestros derechos, que son, en otro concepto, deberes altísimos, pero en forma tal que no exista por nuestra parte mancha ni claudicación en los principios que sustentamos y en las acciones que realicemos.
La cuestión religiosa
Ansiamos en el orden primordial religioso, el restablecimiento de la Unidad Católica, símbolo de nuestras glorias, espíritu de nuestras leyes, bendito lazo de unión entre todos los españoles que la aman y la piden como una parte integrante de sus más caras aspiraciones. Y la queremos con todas sus consecuencias jurídicas y sociales, y sin que esto suponga opresión de conciencias disidentes, de la manera como los mismos Papas la realizaban en Roma.
Porque es conveniente decirlo muy claro para evitar las falsas y dañosas interpretaciones de cuantos desean presentarnos ante el país como irreverentes monopolizadores de la fe: nuestra gloriosa Comunión, atenta siempre a las circunstancias de su pueblo y sometida incondicionalmente en este punto a las normas de conducta dictadas por la Santa Sede, no dará un paso más adelante ni más atrás que la Iglesia de Jesucristo, según lo declaró oficialmente hace ya cincuenta y seis años, como nunca adscribirá a su bandera, con necio exclusivismo, el amor y la defensa de la Religión, aunque sostiene con fervor indeclinable que si se puede ser católico sin ser carlista, no se puede ser carlista sin ser católico, frase de alto sentido doctrinal y de sugerencias fecundas que será vano intento buscar en ninguno de los partidos españoles.
Para su mayor dignidad y esplendor, propugnamos la independencia económica de la Iglesia, sin ingerencias ni regalías civiles que no sean las concedidas graciosa y espontáneamente por la Santa Sede; la supresión del presupuesto de Culto y Clero y el reconocimiento de la completa personalidad de nuestra Madre para adquirir, retener, administrar y disponer, a tiempo que se le devuelvan sus bienes en láminas por el importe de la debida capitalización de los actuales emolumentos concordados, con el aumento que requieren las necesidades actuales.
La España federativa
Los gloriosos antecedentes históricos de nuestro país; las vehementes aspiraciones legítimas de cuantos elementos orgánicos le constituyen; los solemnes compromisos de los augustos Representantes de nuestra Causa, tantas veces recordados y mantenidos en actos y documentos oficiales; todo nos mueve a manifestar que nuestra Patria idolatrada es y tiene que ser una e indivisible -la España querida de los sublimes amores y de las radiantes grandezas-; pero tan varia y ordenada que forma un conjunto armonioso e indisoluble de antiguos Reinos, Principados y Señoríos, que hay deber imperioso de reconocer en toda su integridad en la manera que los mismos Pueblos soliciten y recaben en sus Cortes o Juntas generales privativas, con el concurso o el acuerdo de su Rey o Señor, conforme a las modificaciones que las circunstancias les aconsejen y ellos estimen y acepten con plena libertad y sin ajenas intromisiones.
No somos regionalistas de última hora como esos partidos, más o menos logreros, más o menos captadores de adhesiones y sufragios, que incorporan a sus falaces programas reivindicaciones descentralizadoras, si no marcadamente separatistas, para conseguir fines de bastardo proselitismo. No existían ellos todavía cuando la Causa tradicionalista, fiel a sus arraigadas convicciones en la, materia, proclamó y sostuvo esa reintegración foral y esa independencia política sin mengua, tibieza ni mancilla de los sentimientos e intereses sacratísimos de la Nación de nuestros amores.
¿Testimonio fehaciente de esta afirmación?... Recordad las palabras y los hechos del gran Carlos VII, quien juró solemnemente los Fueros de Vizcaya só el Árbol venerable de Guernica el 3 de julio de 1875 y cuatro días después los de Guipúzcoa en la Junta general de sus repúblicas, alcaldías y uniones congregada en Villafranca, y -como estuvo dispuesto- hubiera procedido en idéntica forma con los de Álava, Navarra, Cataluña, Aragón, Valencia, Castilla y otras Regiones, si las vicisitudes de la época no le hubiesen obligado a diferirlo para los días de un triunfo que la Providencia nos negó quizá en castigo y escarmiento de nuestro querido país.
Nuestra Monarquía
El Gobierno supremo y general -origen, promotor y salvaguardia de todas las prosperidades de la Patria- debe ser para. nosotros la Monarquía tradicional y legítima, cristiana, templada y representativa, según la Ley fundamental de Felipe V, de 1713, con exclusión, si se extinguieran las líneas de Don Carlos V, de toda rama autora o cómplice de la revolución liberal.
Pero el Rey legítimo entre nosotros ha de reinar y gobernar efectivamente, para que no se sigan los males que denunciaba el gran Pontífice Pío IX cuando, se refería a los constitucionales y parlamentarios del Sistema liberal; si bien, a fin de que jamás caiga en despótico y cesarista, necesita del concurso de las Cortes para resolver los asuntos más interesantes del país y precisa de la cooperación de autorizados e independientes Consejos superiores que le asesoren, a lo que se sigue el coto que limita cualquier absorbencia centralista y absurdamente igualatoria, formado por el respeto exigido al Régimen foral y a las libertades, buenos usos y costumbres consagrados.
Cortes representativas
Las Cortes generales a que nos referimos pues las regionales estarían instituidas y organizadas por cada comarca según su peculiar legislación al caso- serían las que implantaríamos inmediatamente después del triunfo de nuestros ideales, formadas por Diputados o Procuradores con mandato imperativo y determinado cuanto a materias y tiempo, elegidos libremente, en su seno, por las clases y corporaciones previamente organizadas por si mismas; las cuales serían asambleas propiamente representativas de todos los intereses sociales, conocedoras profundamente de éstos y deseosas de la compenetración y equilibrio de todos ellos para la marcha social progresiva y, asimismo, para una recta independencia política, ya que no era incompatible ni difícil que las clases respectivas eligiesen, al mismo tiempo que al agricultor, al obrero, al comerciante, de su entraña misma, al defensor de una tendencia política que no fuese la forma monárquica por estimarla, más protectora de los intereses que dentro de su clase representaba y atendía.
Lógicas aspiraciones
La regeneración del espíritu colectivo, reconociendo sus derechos y ampliándolos a la familia católica, al municipio y a la región autónomos, sin mengua lo repetimos mil veces- de la unidad y poderío de la Patria; el uso de las lenguas regionales en cuanto se refiere a la órbita interior de los territorios que las emplean y sin perjuicio del debido y general de la castellana; el establecimiento de la buena Enseñanza pública y privada, con la libertad de normas que nos define el Pontífice reinante en su reciente y admirabilísima Encíclica sobre el trascendental problema; la reorganización de los Tribunales de justicia y de las leyes de procedimiento y dotación de todo este orden, de modo que el reconocer a cada uno lo suyo fuera elevada función social, gratuita, eficaz, rápida y nada formalista, sin Jurado popular, perturbador y fracasado, serían labores a que pondríamos mano sin dilación ni parcialidad nociva al bien común.
El problema social
Las prevenciones y resoluciones de las denominadas cuestiones sociales las entendemos de tal suerte que sea, en general, la Sociedad misma no el Estado- la que tome a su cargo el asunto, siguiendo en esto el camino de luz que trazó León XIII en la inmortal Encíclica Rerum Novarum. Por esto rechazamos y combatimos las absurdas propagandas que provocan las luchas de clases y propugnamos la armonía de todos los elementos de la producción como fuente fecunda del bienestar social. Por esto protestamos también del irritante intervencionismo de los Gobiernos, que intentan crear un corporativismo artificioso, complicado e infecundo, además de caro y fomentador de parásitos empleados innumerables, para conjurar los conflictos entre capital y trabajo.
Si como base firme de toda la organización natural, empezamos estableciendo el verdadero censo corporativo por la corporación misma, siempre abierto al individuo y a la clase, tendremos la realidad de los componentes y no la injusticia de la intervención abusiva socialista en los organismos oficialmente formados a título absurdo de mayoritismo ficticio, y, aunque fuera cierto, en perjuicio de sectores de trabajo dignos de representación.
Principios tributarios
Esencialísimo el orden económico y hacendístico para la prosperidad material de la Nación, ansiamos acreditar que no admitimos el subversivo principio socialista de que el Estado tiene derecho a participar de las utilidades de la riqueza y del trabajo de los ciudadanos como dijo la Dictadura fenecida- sino que todos tienen el deber de cooperar al levantamiento de las cargas públicas en proporción a su respectivo haber, lo cual no es lo mismo, porque en lo primero se condensa todo el intervencionismo y ambición del Fisco, y en lo segundo toda la obligación, pero armada de facultad de impedir que el Estado se considere dueño y señor de las fortunas privadas e investigador inquieto de lo más íntimo y espiritual.
El militarismo y Marruecos
Debemos apuntar algo sobre el militarismo, temido por muchos, aunque no por los tradicionalistas, ya que lo previenen y resuelven estableciendo el servicio militar voluntario o profesional y la instrucción militar obligatoria, con lo cual el ahorro del Tesoro es incalculable y el de personal y material guerrero también, demostrando así nuestro espíritu pacifista y nuestro propósito de común defensa de la Patria como soldados y obreros y, a la vez, favorecemos la restitución de brazos a los oficios manuales y culturales. La reorganización de la Milicia debería ejecutarse sobre el fundamento de la interior satisfacción especial de los diversos Cuerpos armados en armonía perfecta con la unidad esencial, de mando en operaciones y sin gravamen económico ni moral para la Patria, como era de esperar del alto deber de los interesados.
Íntimamente unido a este problema lo está el de Marruecos, pavorosa pesadilla nacional durante muchos años y que si hoy, como españoles, nos enorgullece ver pacificado con el triunfo de nuestras gloriosas banderas, quisiéramos asegurar para el porvenir en concepto de Protectorado fácilmente soportable, sin que en ningún caso nos requiera un esfuerzo agotador de nuestra expansión y bienestar peninsulares.
Tres ideales nacionales
Igualmente, es aspiración de la Comunión tradicionalista la consecución de lo que Carlos VII llamó en su inolvidable testamento político los tres ideales nacionales: unión íntima con Portugal, nuestra hermana racial y geográfica; compenetración espiritual y material con las naciones hispanas de América, y soberanía íntegra del territorio español, hoy menoscabado con sombría intervención, en el Peñón de Gibraltar.
¡Esto salvará a España!
Tales son, expresadas en síntesis obligada, los principios y los anhelos inscritos en la santa Bandera de la Tradición; únicos que, por su virtualidad intrínseca y por la eficacia de sus soluciones, pueden reintegrar a nuestro querido país su perdido equilibrio moral y sus pasadas grandezas, restaurando sólidamente su orden interior, devolviéndole el pleno ejercicio de sus legítimas libertades y abriendo las vías anchurosas de la prosperidad y de la gloria, como lo exigen de consuno las páginas resplandecientes de sus anales y el soberano requerimiento de sus destinos.
¿Triunfarán un día para la dicha y el engrandecimiento nacionales? Los que firmamos este documento público, dispuestos a realizar cuanto de nosotros dependa en tal respecto, pedimos -y confiamos en que se nos dará sin regateos, mirando al fin altísimo que le inspira- el concurso generoso, decidido y fecundo de los abnegados leales a la Causa y de todos los españoles de buena voluntad, y hacemos esto, fijo el pensamiento en Dios y en España; atentos a la voz imperiosa de las circunstancias del país; resueltos a todos los sacrificios, por arduos que sean, en bien de nuestro pueblo amado, y obedientes siempre, como esclavos de la disciplina, a los mandatos e instrucciones de nuestro augusto Caudillo, el cual, al recibir, conmovido, la gloriosa herencia de su esclarecido Progenitor, el gran Carlos VII, y suscribir todas sus patrióticas afirmaciones, manifestó en su primera alocución, fechada en su castillo de Frohsdorf el 4 de noviembre de 1909: " Jamás el temor a las iras terroristas me hará retroceder un paso en el camino del deber. Soy español y en mi programa no hay sitio para el miedo.La muerte y yo nos hemos saludado muy de cerca en las más sangrientas batallas que recuerda la historia moderna. Entonces combatía bajo la bandera de un gran pueblo que no es el mío y no vacilé. Mejor sabré ofrecer la vida por mi madre España. "
¡No vacilemos nosotros! ¡Ofrezcamos nosotros la vida por nuestra madre España! ¡Y la madre España se salvará! No procediendo así faltaríamos a nuestra obligación de patriotas y mereceríamos la execración de las futuras generaciones.
Madrid, 20 de mayo de 1930.
- Marqués de Villores, Secretario general político en España de Don Jaime de Borbón, por el antiguo Reino de Valencia
-Conde de Arana, por el Señorío de Vizcaya.
-Lorenzo Sáenz Fernández, por Castilla la Nueva.
-Luciano Esteban Polo, por el antiguo Reino de León.
-Juan María Roma, por el Consejo regional de Cataluña.
-Lorenzo de Cura y Pérez Caballero, por Castilla la Vieja.
-Conde de Rodezno, Joaquín Beunza, por la Junta regional de Navarra.
-Tomás Blanco Cicerón, por el antiguo Reino de Galicia.
-Sancho Arias de Velasco, por Asturias.
- Antonio de Echave-Sustaeta, por Álava.
-Francisco Guerrero Vílchez, por Granada.
- José María Bellido Rubio, por Jaén.
-Ildefonso Porras Rubio, por Córdoba
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
MISCELANEA CARLISTA EN SU 175 ANIVERSARIO.TOMO I
http://3.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...LISTA.+jpg.jpgN° de páginas: 198
Tamaño: 150x210
Editorial Tradicionalista
Autores:
Carlos Mª Pérez- Roldán y Suanzes- Carpegna
César Alcalá
Cristóbal Castán Ferrer
José Luis Orella
Con prólogo de Javier Mª Pérez- Roldán y Suanzes- Carpegna
Para adquirir pulsar aquí
Sinopsis:
EN EL AÑO 2008 SE CUMPLIÓ EL 175 aniversario del Carlismo, y
en el presente 2009 el primer centenario de la muerte de Carlos VII, el arquetipo de rey carlista y por tanto, el santo y seña de las virtudes y fidelidades del pueblo carlista.
El carlismo ha llegado pues al siglo XXI, algo inimaginable para
sus enemigos, que cientos de veces dio por muerta la Causa Carlista. Sin embargo, no es menos cierto que todos aquellos enemigos sí murieron, y ya nadie se acuerda ni del partido progesista, ni del moderado, ni del democrata, ni del conservador.
Pero es más, hoy en día ningún partido político de los existentes en España se declara heredero de ninguno de ellos, ni reivindica como propios los actos políticos de Martínez de la Rosa, Narvéz, O’Donnell, Serrano, Mendizábal, Espartero, Madoz, Prim, Orense,
Rivero o Garrido. Sin embargo, al día de hoy son muchos los grupos carlistas, algunos constituidos como partidos políticos, que sí reinvindican como propias las acciones de sus reyes y aún citany estudian las doctrinas de sus ideológos: Magín Ferrer, Balmes, Donoso Cortés, Aparasi y Guijarro, los Nocedal, Gil Robles, Vázquez de Mella, Víctor Pradera, Elías de Tejada, Melchor Ferrer, Gambra, Puy Muñoz, etc., etc. Esto solo significa una cosa: el Carlismo siempre se mantuvo arraigado al ser y al sentir español, y por eso su vida se perpetua a pesar de las dificultades.
Bien es cierto que al día de hoy el carlismo no es una realidad pujante como lo fue en los dos siglos pasados, pero no es menos cierto que sus soluciones políticas siguen en buena parte inéditas, y que por ello aún conserva al esperanza de su aplicación para la salvación del cuerpo social y político. Por eso, en tiempos de confusiones como los actuales, son varias las personalidades tradicionalistas que han decidido apoyar una iniciativa que esperamos exitosa: la publicación de obras históricas y doctrinales
sobre el tradicionalismo, que será la mejor forma de garantizar la extensión y el conocimiento por parte de una cada más amplia masa de católicos descontentos con la política española actual. Éste es pues, el origen de la Biblioteca Tradicionalista, que principiamos con el presente volumen y que continuará con nuevas publicaciones si el público responde como felizmente esperamos que haga.
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Etiquetas: 175 ANIVERSARIO, Libros
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Cita:
Iniciado por
Ordóñez
El Carlismo de estos autores es más que discutible. Me temo que se trata de un panfleto cargado de superficialidades y con los elementos comunes de siempre (Navarra, romanticismo, pseudohistoricismo) y con alguna más que segura heterodoxía doctrinal debida al sivatismo empedernido de Alcalá, al huguismo de Castán y al democristianismo explícito de Orella.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Cuando lo lea te diré. En principio al leer la sinopsis me pareció bien. Y creo que la Editorial se lo está currando. Ahora que habrá fallos, pues sí, como todo. Por ver fallos lo veremos en todos sitios.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Historia del carlismo de Roman Oyarzun ¿Qué opináis?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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muñoz
Historia del carlismo de Roman Oyarzun ¿Qué opináis?
Flojito y con errores de bulto.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
DOCUMENTOS DEL CAPITÁN BUSTINDUI DEL TERCIO ORIAMENDI
Nuestro amigo, el requeté del Tercio de Oriamendi, José Álvarez Limia nos remite la siguiente comunicación, que por su interés reproducimos:
http://4.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...+Bustindui.jpg
Mis muy estimados amigos:
Por fin he podido acabar el trabajo de los documentos de Mi Capitán Bustindui que ya están en portada de la página web:
http://www.josealimia-requete.com/documentosbustindui.html
Es una material precioso y muy valioso.
Con muy cordiales saludos.
José Alvarez Limia
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Etiquetas: Tercios de Requetés, Webs
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Catecismo Tradicionalista
Catecismo Tradicionalista. Juan María Romá. Barcelona. 1934.
Impreso bajo el Reinado de S.M.C. don Alfonso Carlos, Duque de san Jaime
CATECISMO TRADICIONALISTA
http://4.bp.blogspot.com/_nWns5dIYnO.../s400/DIOS.gifDIOS
1. ¿Cuál es la divisa de la Comunión Tradicionalista?
Dios, Patria y Rey. La escribieron nuestros padres, que constituían la España católica y monárquica.
2. ¿Por qué decís que fue escrita por nuestros padres?
Porque la heredamos de nuestros mayores como rico patrimonio, como Ley fundamental del Reino, como lema glorioso de nuestras banderas, como grito de guerra contra nuestros enemigos.
3. ¿Tiene la sociedad, como el individuo, el deber de dar culto a Dios?
Lo tiene. La sociedad humana fue constituida por Dios, autor de la naturaleza, y de Él emana, como de principio y fuente, toda la copia y perennidad de los bienes en que la sociedad abunda.
4. ¿Qué religión ha de profesar el Estado?
Siendo necesario al Estado profesar una religión, como afirman los grandes Doctores, ha de ser la Católica, Apostólica y Romana, por ser la única verdadera.
5. ¿Puede un tradicionalista ser liberal?
No puede serlo, porque el liberalismo arranca del protestantismo y desciende en línea recta de los réprobos principios de Lutero, siendo uno de los principios a que obedece la negación de Dios en la gobernación de las cosas del mundo. Sin ser liberal se puede, y aún se debe, amar la verdadera libertad, que es hija de Dios.
6. ¿Cómo calificaba Pío IX al liberalismo católico?
De “peste, la más perniciosa, error insidioso y solapado, verdadera calamidad social, pacto entre la justicia y la iniquidad, pérfido enemigo, etc., etc.”.
7. ¿Qué nos impone el deber de ser católicos?
El de profesar abierta y constantemente la doctrina católica y propagarla cada uno según su saber y sus fuerzas, como también el de ser hijos sumisos del Papa y demás autoridades de la Santa Iglesia.
8. ¿Deben los tradicionalistas la Unidad Católica?
Sí. Es nuestro mayor timbre de gloria; y aún políticamente hablando, es el medio más eficaz para que haya unidad y unión en toda España. No por otro motivo, sino por este solo, es tan combatida, y le profesan tanto odio los sectarios y los incrédulos. Esto no obstante, sabemos muy bien que el creer ha de ser obra del entendimiento y de la voluntad por medio de la gracia divina, y que nada debe ser tan voluntario como la religión, la cual, por lo mismo de ser forzada, sería nula. No entienden así la libertad... los liberales, que nos querían hacer laicos a la fuerza.
http://4.bp.blogspot.com/_nWns5dIYnO...400/PATRIA.jpgPATRIA
9. ¿Qué quiere decir “Patria”?
La Patria es cosa natural. Es la herencia de nuestros padres, el tesoro de nuestros hijos, la tierra donde hemos nacido, el hogar que ha sido testigo de nuestras alegrías y de nuestros dolores, es la lengua que hemos aprendido y con la cual nos expresamos fácilmente...
10. ¿Es un deber de conciencia defenderla?
Por ley de naturaleza estamos obligados a amarla y defenderla, de tal manera, que todo buen ciudadano ha de estar pronto a arrostrar la misma muerte por su Patria.
11. ¿Qué relaciones deben de mediar entre la Iglesia y el Estado?
La Iglesia no puede ser sospechosa a los gobernantes ni a los pueblos. A los gobernantes les amonesta a seguir la justicia y a no desviarse jamás del deber, y al mismo tiempo refuerza su autoridad. Las cosas que se refieren al orden civil, la Iglesia no se las disputa, sino que reconoce que pertenecen a su autoridad y a su supremo imperio; en aquellas otras, cuyo juicio, por diverso aspecto, pertenecen a la potestad sagrada y civil, quiere la Iglesia que exista entre ambas potestades concordia.
12. ¿Qué cosas pertenecen a la Iglesia, y qué a la potestad civil?
Todo cuanto, de cualquier modo que sea, tenga razón de sagrado, y todo lo que pertenece a la salvación de las almas y al culto de Dios, todo ello cae bajo el dominio y arbitrio de la Iglesia; pero las demás que el régimen civil y político, como tal, abraza y comprende, justo es que le estén sujetas, puesto que Jesucristo mandó expresamente que se dé al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
13. Los pecados de la sociedad ¿son castigados en esta vida o en la otra?
La justicia de Dios tiene reservados, para los individuos, premios para las buenas obras, como castigos para los pecados. Mas los pueblos y naciones que no pueden perdurar más allá de la vida, menester es que en la tierra lleven el merecido de sus obras. Podrá ser que, por justos juicios de Dios, pues no hay pueblo alguno que no tenga algo de laudable, a algún pueblo prevaricador le salgan bien sus empresas; pero es ley firmemente establecida que para que la suerte de un pueblo sea próspera, importa el que por el pueblo se rinda culto a la virtud y en particular a la justicia, madre de todas las otras. “La justicia levanta a la nación, más el pecado hace miserables a los pueblos”.
14. ¿Qué humano remedio hay para la regeneración de España?
Por lo que estamos viendo y palpando, no hay otro remedio que la Monarquía Tradicional. Debemos creer que España esté destinada si no a morir, a sepultarse en el caos. Cuestión de tiempo y de acción continua nuestra. Los verdaderos tradicionalistas no necesitamos de esperanzas ni ilusiones lisonjeras para seguir constantes en la empresa comenzada hace 100 años; pues los grandes caracteres y los corazones hidalgos, antes que el aliciente del triunfo atienden al cumplimiento del deber. SI no queremos ser indignos de nuestros padres, ya sabemos cual ha de ser nuestra conducta.
http://1.bp.blogspot.com/_nWns5dIYnO..._Corazones.gifREY
15. ¿Qué y cómo se entiende por Rey, tercer lema de la bandera carlista?
Rey por la Gracia de Dios. Porque por lo que hace a la autoridad la Iglesia enseña con razón que viene de Dios, mientras que el liberalismo afirma que de la soberanía nacional emana todo poder, negando por consiguiente que la autoridad es de origen divino.
16. Y haciendo dimanar de Dios la autoridad, ¿no parece menoscabar la supremacía del que la ejerce, sea Rey o su equivalente?
No es así; antes bien, dando a la autoridad ese origen divino, se refuerza el poder civil y su ejercicio y se le da una mayor dignidad y un mayor respeto de los ciudadanos.
17. ¿De qué defecto adolece la tan sobada “soberanía popular”?
Del que al negar a la autoridad todo origen divino, se abre la puerta a toda corrupción. Armada la multitud con la creencia de su propia y única soberanía, se precipita fácilmente a promover turbulencias y sediciones; y quitados los frenos del deber y de la conciencia, solo queda la fuerza, que raras veces puede contener los apetitos de las muchedumbres, formadas siempre de los menos cultos y los menos aptos.
18. ¿Y qué es esto del sistema de mayorías?
No es más que una triste comedia liberal; siendo, por otra parte, un disfrazado derecho de la fuerza, una… dictadura de los más.
19. ¿Y qué me dice del sufragio universal?
Que, generalmente, es una farsa, una mentira. Y si fuese una verdad, constituiría el monopolio de la ignorancia, o el monopolio de la riqueza.
20. ¿Qué es la Ley?
La Ley no es otra cosa que “el dictamen de la recta razón promulgada por la potestad legítima para el bien común”.
21. ¿Somos libres para obedecer o no las leyes?
Justa y obligatoria es la observancia de las leyes, no por la fuerza o amenaza, sino por la persuasión de que se cumplen como un deber. Esto es lo cristiano y lo lógico… Pero si están en abierta oposición con el derecho divino, con el derecho natural y contra la conciencia del buen ciudadano, entonces la resistencia a esas leyes es un deber.
22. ¿Debe el Rey sujetarse a las leyes como cualquier ciudadano?
Claro que sí. Los Reyes de Aragón no tomaban nombre de Rey hasta después de haber jurado en Cortes la observancia de las leyes del Reino. Carlos II, disponiendo en su testamento que Felipe V fuera reconocido por Rey legítimo, añadía: “… Y se le dé luego sin dilación la posesión… precediendo el juramento que debe hacer de observar las leyes, Fueros y costumbres de dichos mis Reinos y Señoríos”. Y así hicieron los Reyes de nuestra Dinastía en las guerras carlistas.
http://4.bp.blogspot.com/_nWns5dIYnO...400/FUEROS.jpgFUEROS
23. ¿Son los Fueros parte integrante de nuestro programa?
Son parte esencial de nuestro sistema político. El regionalismo ha sido defendido siempre por nuestra Comunión desde que vino a la vida. La restauración de los antiguos Fueros y libertades, atemperándolos a las necesidades de los modernos tiempos, ha sido firme voluntad de nuestros Reyes y los carlistas.
24. ¿No limitan los Fueros el poder del Rey?
No ha sido jamás el Tradicionalismo defensor del poder absoluto, es decir, favorable a una monarquía cesarista. El poder del Rey, primeramente, está limitado por sus deberes para con Dios, y por sus deberes para con sus súbditos. En segundo lugar, tiene una limitación general que abraza mil casos particulares, pues antes que Rey es padre de los pueblos que Dios le ha confiado, y como Rey y como padre debe querer todo el bien posible a su pueblo, y alejar de él en lo posible todo mal.
25. El regionalismo ¿no engendra, como dicen los separatistas el separatismo?
De ninguna manera, como no sea en los que tengan albergado en su corazón el fermento del antiespañolismo. Somos nosotros los tradicionalistas, fervorosos amigos de la unidad de la Patria española, pero asimismo decididos defensores de todas aquellas libertades municipales y regionales que la revolución ha ido destruyendo en todas partes. Nuestra monarquía sería llamada federal, si esa palabra no fuese algunas veces desnaturalizada. Digamos, pues, que es representativa por oposición a la parlamentaria, de la que abominamos por el mal que ha hecho a España.
26. Los Fueros ¿son favorables o no a la libertad?
La ínclita Castilla fue libre, las heroicas Navarra y Vascongadas y el nobilísimo Reino de Aragón fueron los pueblos más libres del mundo con las grandes prerrogativas de que gozaron. Lo mismo lo serían una vez restaurados sus Fueros y sus libertades.
Juan María Romá. Barcelona. 1934
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
" EL CARLISMO, LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL ( 1936-1937 ) ", DE JUAN CARLOS PEÑAS BERNALDO DE QUIRÓS
http://www.carlistes.org/image.criti...erra_civil.gif
De la conspiración a la unificación.
- Editorial Actas. Colección Hernando de Larramendi
He aquí uno de los volúmenes adquiridos en el Cerro de los Ángeles.
De una tesis doctoral que tiene buena pinta ha salido esta obra, concretada en el primer año del Alzamiento contra la tiranía tricolor.
Sin duda, el autor recoge una compilación de datos que demuestra una ardua labor investigadora. Desde las conversaciones con el general Mola hasta la toma de poder del general Franco, encontramos todo un lujo de detalles sobre la organización de la Comunión Tradicionalista en todos sus ámbitos: Requeté, pelayos, margaritas, propaganda, círculos, SMC Alfonso Carlos, D. Javier, Fal Conde, Zamanillo, Consejo de la Tradición, conde de Rodezno....También se exponen datos que para nosotros son " dolorosos ", como las divisiones que lograron arraigar, muchas veces alimentadas desde fuera, aun con tipos que estaban dentro, como Rodezno.
Como digo, es una obra de erudición; aunque a veces el lenguaje se hace algo " mecánico " o " academicista ". No obstante, para un pobre historiador como yo, es conveniente leer manuales historiográficos de este cariz; aunque en su " academicismo " creo que a veces no plasma del todo el alma del tradicionalismo español.
En esto de las diferencias, es curioso que el máximo exponente que si bien se movilizó con ganas, doctrinalmente fuera más entreguista, como fue ocurriendo en Navarra. Aunque como se dice, " diferencialismos " que muchas veces fueron alimentados desde fuera.
La exposición de la movilización de las masas carlistas es muy buena. Ahí se muestra el carácter popular de la Contrarrevolución española, que tras más de un siglo de historia contaba con muchos partidarios en los distintos puntos del país; porque si bien la movilización de Navarra fue espectacular, la impronta del Requeté en la Baja Andalucía fue imprescindible para la extensión del Alzamiento. Asimismo, los partidarios entusiastas de Valencia, Cataluña y Toledo fueron importantísimos.
Sobre la memoria histórica, encontramos datos también muy interesantes, razones poderosas por las que se movilizó el pueblo carlista: " Actitud que para el Carlismo se expresa en las declaraciones del alcalde socialista de Alicante: A todo aquel que se sospeche que va a votar a las derechas, se le rompe la papeleta y, si es preciso, se le cortan las manos. La Guardia Civil os protegerá ". Una muestra más de la libertad tolerante de entonces, que también vivimos hoy.
Con todo, no estoy de acuerdo en algunas de las conclusiones, quiero decir: Sí es cierto que la unificación hacia un partido totalitario ( A la que se opuso la base doctrinal del Carlismo y halló el exilio de su jefe más carismático, del gran reorganizador y hombre político bueno que fue Fal Conde ) fue un auténtico jarro de agua fría y descabezó buena parte de la organización legitimista; muchos se olvidaron de " hacer política " ya con la guerra ganada. Mas no es cierto que ello supusiera la desmovilización social del carlismo, ni que éste se quedara en la nostalgia de las guerras decimonónicas. El Carlismo lograba reunir en Montejurra hasta los años 70 del siglo XX hasta cien mil personas. Si bien en el Carlismo ya habían más que arraigado las divisiones, el auténtico descabezamiento lo supuso la deriva del felón Carlos Hugo para con el terror izquierdista y la intervención directa de Fraga en los desgraciados sucesos de Montejurra. Este fue el auténtico punto que intentó fulminar el Carlismo, cosa que no han logrado.
No pocos requetés dijeron que el Carlismo había ganado la guerra pero había perdido la paz, y sin abrazo de Vergara de por medio. Hay mucho de cierto en ello. Mas repito que aun con el imposible engendro totalitario, que hasta el mismísimo Franco se dio cuenta de su fracaso, no se logró tanto desmovilizar al Carlismo como cuando se hizo para preparar a España a la democracia oligárquico-liberal. Los intereses juanistas, el contexto totalitario europeo, la incertidumbre de la guerra mundial, la situación de España en general....Y la cantidad de boinas rojas mártires en la vanguardia del frente son factores a valorar en esta trabajada obra. Con datos importantes que nos harán reflexionar, pues siempre de los errores del pasado se debe aprender. El Carlismo entregó la fuente generosa de su sangre y de su espíritu por la bandera española y la Religión Católica, y en muchas ocasiones, fue usado para después no reconocerse del todo la importancia de su actividad, empezando por el doloroso exilio de su jefe, quien para un servidor de ustedes resulta ser absolutamente clave para entender la continuidad carlista. El mismo Queipo de Llano, en absoluto carlista, los alababa por su preparación y disciplina, por su programa político elaborado; programa, preparación y disciplina que no fueron tomados en cuenta; y que pudieran haber sido una alternativa para la difícil situación que España iba a atravesar. Pero los años y el advenimiento del nuevo régimen de manos de la dinastía usurpadora acabaron de truncar un sueño que se tocó casi de cerca.
En fin, un libro que, con ciertos defectos, no deja de ser imprescindible por sus mayúsculos conocimientos sobre uno de los más importantes episodios de la intervención carlista cuyo recuerdo sigue vivo en muchos españoles, a pesar de las pseudomemorias histéricas. El Carlismo fue la " organización civil " que más voluntarios aportó, cuyo entusiasmo desbordante para las mismas autoridades militares regó la (pen)última Cruzada española; los comienzos y el desarrollo se " fotografían " en la literatura historiográfica que comentamos.
http://www.requetes.com/campana/gruponavarraG.jpg
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
LOS MONTOTO: LA AGENCIA MATRIMONIAL
LA AGENCIA MATRIMONIAL
Por Maruja M.C.
Un inconveniente que acarrea el ser muy longevo es que te da tiempo a ver demasiadas cosas; por ejemplo, la lucha antitabaco. Como ya sabemos surgió con toda su "virulencia" en el siglo XXI o muy a finales del siglo XX. Papá ni se enteró.
Mi padre fumaba "tela", hasta en la cama; la pobre de mi madre tragó bastante humo. La cosa es que se aguantaba, no protestaba casi nada y tendiendo en cuenta lo "mandona" que era...
Pero es que era tan gracioso que te escribía un verso como este, y aunque fuera una "chimenea" se lo perdonabas.
Quiero explicarte, mujer
por qué fumo y por qué toso;
por qué tienes un esposo
que tose al amanecer.
Nosotros no procedemos
de Agencia Matrimonial.
Desde chicos nos queremos
y esta es la causa del mal.
Entramos en Bujalance
los mozos del Requeté
y en tan decisivo trance,
Dolores, me enamoré.
Al punto te convencí
por tu falta de experiencia.
Más no debe ser así,
y eso lo sabe la Agencia.
Tú debiste anunciar
"El que me lleve al Altar
a convertirme en su esposa,
no deberá de fumar,
para que luego no tosa"
!Oh!... ¿Qué hacer? !Pobre de mí!
Te quise de Requeté,
te quiero con frenesí,
más confieso que fumé
y confieso que tosí.
Si, ejercitando un derecho,
pides marido sin tos,
vende, mujer este lecho
que nos cobija a los dos.
Más !en fin!... a lo hecho, pecho.
!!Viva la Agencia de Dios!!
Publicado por cristina ramirez montoto en 17:35 Etiquetas: DE TODO UN POCO, MARUJA
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
CARLISTAS
http://morellacity.iespana.es/historia/image/pixel.gif
Hace más de 150 años, el día 30 de mayo de 1840 las fuerzas carlistas que defendían la plaza de Morella capitularon ante el General Jefe de lo Ejércitos reunidos finalizando con ello la Primera Guerra Carlista, pues entre esta fecha y el 6 de julio de dicho año en que el General Cabrera cruzó con sus tropas la frontera francesa no fue en realidad más que la retirada de un ejército valeroso digno de mejor suerte. Con ello se ponía dramático final a una epopeya que había sido vivida por mucha gente de estas comarcas con la misma ilusión e idéntico heroísmo que la larga guerra contra el francés.
Al terminar el reinado de Fernando VIII, Morella, que siempre había sido fiel a la dinastía reinante luchando denodadamente por sus reyes, se declaró hostil a Isabel II.
Al comenzar la guerra de los Siete Años el Gobierno nombró Gobernador de esta plaza a D. Carlos Victoria, quien el 13 de septiembre de 1.833 hizo salir las tropas con sutil pretexto, y cerradas las puertas de la ciudad, junto al Barón de Herbés, proclamó a D. Carlos de Borbón como Rey de España dando comienzo a una guerra civil que ha pasado a la historia como promovida por motivos dinásticos pero que fue motivada por una protesta social y el enfrentamiento político entre dos facciones en las que podemos distinguir tres periodos, el “trienio constitucional” (1820-1823), la “década ominosa” (1823-1833) y la Guerra Carlista (1833-1840), finalizadas las dos primeras, la muerte de Fernando VII enfrentó de nuevo a los españoles, los liberales se hicieron “Cristinos” y los realistas “Carlistas” para dirimir de nuevo sus diferencias en el campo de batalla.
http://morellacity.iespana.es/histor...ge/cabrera.JPGRAMÓN CABRERA
En 1834 fue nombrada Morella cabeza de partido y se elevó a juzgado de entrada en el 1835.
Morella situada en la encrucijada de tres reinos, plaza fuerte y considerada inexpugnable en otra épocas, fue la pieza clave que se disputaron dos ejércitos en lucha, el Ejército Real de Aragón (carlistas) y el Ejército del Centro (cristinos); y sus sufridos habitantes, de diferente matiz político, tuvieron que soportar las penalidades que las guerras traen consigo.
El renombre que adquirió Morella sobrepasó los límites de la nación haciéndose universal; de sus penalidades pocos se acuerdan, según Madoz en 1845 aún quedaban 150 casas por reedificar, pero lo más doloroso fue la pérdida de vidas humanas, pues en la noche del 29 al 30 de mayo, dos centenares de morellanos perdieron sus vidas en el foso del puente levadizo del Portal de los Estudios.
Las dos figuras militares más representativas de la época fueron agraciadas con títulos nobiliarios con el nombre de esta Ciudad: Ramón Cabrera por su magistral defensa de la plaza en 1838, recibió el título de Conde de Morella por Carlos V; D. Baldomero Espartero por su conquista en 1840, el de Duque de Morella, que debía unir al de la Victoria otorgado por la Regente Mª Cristina; ambos fueron enemigos irreconciliables y ambos figuran hoy en el escalafón de Capitanes Generales del Ejercito Español, Espartero desde 1838 y Cabrera desde 1876.
http://morellacity.iespana.es/histor...brera.1JPG.JPG
BALDOMERO ESPARTERO
Al volver las tropas liberales contra la plaza en el mes de diciembre del 1833, les fue abandonada. Pero los carlistas procuraban seducir a la guarnición, y en el 18 de octubre de 1836 fue descubierta por el gobernador Alcocer una grave e importante conspiración para entregar la plaza al día siguiente. 80 soldados de Lorca y unos cuantos oficiales entraban en el plan, y en un día debía entregarse la plaza a los carlistas. Con energía y actividad, y con el apoyo del primer y segundo batallón de voluntarios de Valencia, Alcocer pudo salvar el compromiso desarmando y encarcelando a cerca de cien conspiradores. Se apoderó enseguida de los oficiales sospechosos y a uno de ellos llamado Argüello, le encontró la correspondencia y trato de capitulación arreglada con los carlistas. La plaza se declaró en estado de sitio. Ignorantes los carlistas de lo ocurrido, por el sigilo con que se practicó todo, acudieron confiados a la hora convenida y fueron vencidos y dispersos.
Insistió Cabrera en ocupar Morella, y después de un largo bloqueo, cuando la iba a abandonar, un artillero traidor le facilitó la entrada una mañana de gran nevada (26 de enero de 1838), asaltando el castillo con una gran escalera de mano por un retrete de la muralla, y sorprendiendo a la descuidada guarnición. Cabrera entró triunfalmente en Morella el 31 del mismo mes.
El 29 de julio el general Oraá, con 22 batallones, 12 escuadrones, 25 piezas de artillería y otras fuerzas, sitió la plaza y, a pesar de la lluvia de fuego y plomo, los sitiados, en número de 1.400 heroicamente resistieron, y el invasor tuvo que retirarse. (Cabrera hizo de la Iglesia Arciprestal depósito de víveres y mandó rebajar algunas torres de la muralla para emplazar artillería de defensa, concentrar sus fuerzas y levantar barriadas en las calles de Morella).
D. Carlos felicitó a Cabrera dándole el título de de Conde de Morella y ascendiéndole a teniente general.
El 21 de noviembre de de 1839, reemplazó Cabrera a O-Callagan, gobernador de Morella, por D. Pedro Beltrán. El 24 pasó a dicha plaza y relevó su guarnición. La falta de Cabrera durante su enfermedad en diciembre, causó algún desorden entre los suyos y para poner freno a tantos abusos se valió cabrera de una horca de nueva invención, que consistía en un palo fijo en tierra, al extremo del cual había una garrucha que sostenía una cuerda con dos garfios de hierro, de donde fueron colgado los que se tenían por revoltosos. En 1840 pasó a Morella Cabrera, en donde celebraron su mejoría con regocijos júbilos y luego de asegurar el orden en la villa y arengado a sus soldados se ausentó.
El 19 de mayo de 1840, el general Espartero emprendió su marcha sobre Morella haciendo el 23 unos 500 disparos de cañón. El 29 había lanzado sobre Morella 29.000 proyectiles; y una bomba incendió un almacén de municiones con miles de arrobas de pólvora y 80.000 cartuchos de fusil, granadas y bombas. En vista de ello, el pueblo indefenso, aprovechando la oscuridad de la noche pensó huir, haciendo burlando el cerco; pero vistos por los sitiadores les hicieron fuego. Retrocedieron el tropel a la ciudad; más la guarnición que quedó en el castillo, confundiéndoles con la tropa que les seguía, los recibió a tiros. Ancianos, mujeres y niños se apelotonaron sobre el puente levadizo, que cedió por la enormidad del peso, cayendo al foso el pueblo desventurado, llenándose en breves instantes de cadáveres. El día 30 los carlistas capitularon, y Espartero, al título de Duque de la Victoria añadió el de Conde de Morella. Una de las primeras órdenes de Espartero fue trasladar a Zaragoza los 2.731 prisioneros capturados a los Carlistas, así como nombrar nuevas autoridades locales.
A los cuatro días de la ocupación, se retiraban del foso del puente levadizo de la Puerta de los Estudios, los casi 150 cadáveres que habían encontrado la muerte en dicho punto la noche anterior a la entrada de las tropas vencedoras en Morella, entre los que se encontraba el cura morellano mosén Antonio Casado, descubriéndose envuelta en sus alforjas la imagen de nuestra patrona la Virgen de Vallivana, que sin duda quería salvar de la avalancha que se avecinaba.
Las tropas conquistadoras se entregaron al saqueo y quema de muchos manuscritos y documentos de incalculable valor, existentes en los archivos de la población, sobretodo en el municipal, y las autoridades requisaron casi todas las jocalías del tesoro de nuestras iglesias; hasta tal punto, que en la arciprestal sólo quedó un cáliz de cobre.
(Muchas efemérides se podrían añadir referentes a Morella durante la guerra civil, pero destacaremos las siguientes.
En julio de 1836, Carlos V nombró a Cabrera Comandante general de Aragón, Valencia y Murcia (y estableció su cuartel general en Zurita); y Miralles, apodado Serrador, fue nombrado el día 15 jefe del bloqueo de Morella, estableciendo su cuartel general en Benasal, mandando tomar posiciones en las Montañas de la Pobreta, Cabrera, desde Zurita. Aquí tuvo lugar una batalla sangrienta entre éste y el general Montes el día 22. Serrador se parapetó después en el acueducto, y el gobernador Alcocer mandó derribar las casas contiguas a las murallas. En julio de 1838, en general jefe M. Oraá comenzó el primer día las operaciones del sitio de Morella. El 5 tenía Oraá a sus órdenes las divisiones de Borso, Pardiñas, San Miguel, Nogueras y Perena. Cabrera designo el día 13 la Arciprestal para depósito de víveres, y mandó rebajar algunas torres de la muralla para emplazar artillería de defensa, concentrar sus fuerzas y levantar barricadas en las calles de Morella. el día 7 de mayo de 1840, cabrera dividió la población en cuatro distritos, nombrando un jefe para cada uno. El 24 en general Espartero, mandó hacer fuego sobre el fuerte avanzado carlista de San Pedro mártir. Al siguiente día llegó un convoy, habiendo tenido las fuerzas liberales 10 muertos y 41 heridos, por 14 y 53 respectivamente del bando carlista. El 26 rompieron fuego contra la plaza ocho cañones. El 27 bombardeó Espartero la población con cinco cañones de á 24. Al siguiente día una bomba penetró en la Arciprestal por una ventana del ábside, matando a dos hombres. El 29, el ejército liberal había arrojado sobre la plaza 7.000 proyectiles de cañón y 502 sobre el fuerte de San Pedro. Y el día 30, el gobernador accidental Castilla pidió la capitulación.)
Al abandonar Morella el General Espartero, dejó como gobernador de la plaza a D. Fernando Vara de Rey y como gobernador de Castillo a D. Bernardino Trías: estos señores conscientes de su responsabilidad, no toleraron ninguna clase de venganza o represalia entre la población. En 1843 se suprimió el cargo de gobernador del Castillo, y su titular D. Bernardino Trias relevó a Vara del Rey, quedando como gobernador militar de la plaza.
Debido a los movimientos subversivos de Catalunya, y de las partidas carlistas que todavía operaban en el Maestrazgo, se consideró oportuno dotar a Morella de guarnición militar; por lo que aprovechando la circunstancia de que los frailes habían abandonado sus conventos en Morella, se habilitó el Real Convento de San Francisco para cuartel de infantería; quedando definitivamente instalada la tropa en 1843. Poco después se añadió el convento de las monjas agustinas para Hospital Militar.
El objetivo principal que tenia encomendado el ejército por medio de la guarnición de Morella, era mantener la paz entre estas montañas y sofocar cualquier intento de rebelión en el Maestrazgo, considerado por Madrid como zona muy adicta al pretendiente y, por lo tanto peligrosa. Para ello las fuerzas hacían constantes correrías por los pueblos de toda la comarca, con lo que se daba una sensación de seguridad.
Cuando la fuerza entraba en los pueblos con sus vistosos uniformes con pantalón rojo, desfilando por sus calles al compás de la banda de cornetas y tambores, constituía una atracción, tanto para la chiquillería como para los mayores, que veían en aquellos soldados la mejor garantía de la paz; luego rompían filas y daban un paseo por el pueblo, y si habían de pernoctar, después de tomar el rancho, se retiraban a descansar a las casas en las que habían sido alojados. En un principio fue el batallón Alicante nº 43 al que se situó Morella, hasta que en 1866 fue disuelto.
En la última guerra civil también sufrió Morella un sitio que en 27 de octubre de 1872 le hicieron los carlistas. Segarra repitió el fuego al día siguiente, intimando la rendición de la plaza, sin resultado. Cucala el 2 de noviembre volvió a intimarla intentando volar la plaza después de 32 días de sitio. El general Palacios acudió a salvar a los sitiados.
Militarmente Morella siempre mantuvo una importante guarnición militar; desde 1849 a 1871 fue cabecera de la Comandancia General del Maestrazgo con jurisdicción sobre 77 pueblos de Aragón, 38 de Cataluña y 58 de esta provincia; y entre 1871 y 1876 Capital en la parte militar de la totalidad de la provincia de Castellón y de la de Tarragona situada al sur del Ebro.
LA BANDERA DE CABRERA
El General Espartero no quiso aceptar condición alguna de la capitulación que le propuso el coronel Castilla por la bandera enarbolada en lo más alto del Castillo de Morella.
Esta bandera hoy figura en el Museo del Ejército como “Bandera tomada en el Castillo de la Plaza de Morella”, pero es conocida vulgarmente como “La Bandera de Morella” o “La Bandera de Cabrera”.
Dicen los textos cualificados que la bandera blanca es signo de convenio, paz o parlamento, mientras que la bandera negra denota hostilidad o rigor extremado contra algo, siendo también signo de piratería.
En relación con la bandera que nos ocupa y Morella se sabe, que en la orden de la Plaza de Morella de fecha 7 de diciembre de 1837, el Gobernador Militar D. Bruno Portilla disponía que, al primer disparo de los carlistas, se izase la Bandera en el Castillo y los gallardetes negros, que estaban dispuestos, en la Torres.
Por otra parte, en el Diario de Operaciones del General Cabrera, figura que el día 23 de julio de 1838 da orden a las guarniciones de Cantavieja y Morella, que por ningún concepto admitiesen parlamento ni fórmula que pudiese suspender las hostilidades por instantes y que con tal objeto izasen una bandera negra cuando se avistase al enemigo. En Morella se cumplió dicha orden el día 29 de dicho mes.
Este es pues el origen de dicha bandera, si bien la que se enarboló en Morella en alfase final de la guerra, tenía la particularidad de ostentar en el centro una calabera con las tibias cruzadas y, a sus lados, un sable y una palma, con la intención de indicar, al parecer, que estaban dispuestos a luchar hasta la muerte u obtener el martirio.
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No se ven las imágenes; una pena. Pinchad en el enlace.
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¿Qué es Tradicionalismo?
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¿Qué es tradicionalismo?
Tradicionalismo, de consiguiente, es el amor a los principios y deducciones de la Tradición, es su estudio y desarrollo y defensa, es el sistema que tiene por objeto establecerlos prácticamente en España; y en virtud de esto, son absolutamente contrarios al espíritu y al programa tradicionalista, tanto los abusos del poder público como la sedición contra la autoridad legítima, así el absolutismo oligárquicos y demagógicos, lo mismo la opresión de la libertad que la autorización de la licencia, igual los antiguos despotismos que los despóticos liberalismos flamantes.
El tradicionalismo nada tiene de crédulo aunque es creyente, no restaura rigorismos extremos aunque es católico; es íntegro sin ser extremado, es intransigente sin ser intolerante, es moderno sin ser modernista, nada tiene que ver con el reprobado tradicionalismo de los Ráulica y los Bonald, ni con el absolutismo galicano de los Bossuet y Luis XIV, ni con el regalismo jansenista de los Pimentel y los Chumacero; defiende principios naturales y cristianos de buen gobierno monárquico, no demasías cortesanas ni privados intereses de dinastías o de favoritos; es de herencia nacional de enseñanzas y procedimientos sanos, que no de tiranías y vetusteces insanas; da origen divino a la autoridad, no al derecho personal de ejercerla, que es humano; y si por derecho divino presta obediencia a los gobernantes que la ejercen rectamente, también por derecho divino pueden negarla a los que la ejerzan tiránicamente.
Tanto se aparta la influencia de los Nithard, como de las infamias de los Godoy; tan lejos va de la mitra de los Opas, Gelmírez y Fonsecas, como de la privanza fatal de los Lunas, Olivares y Oropesas; lo mismo reprueba a la funesta bonachería de Carlos II y Carlos IV, que las tiranías de Felipe V y Fernando VII; si le agrandan reyes como San Fernando, Isabel la Católica, Carlos I y Felipe II quiérelos ver con la investidura de todos los modernos adelantos legítimos; recoge todo lo bueno de las leyes, mas no todas las obras de los reyes; es españolísimo y no dinastisimo, es regionalismo y no centralización; no es francés ni alemán, no es Austria ni es Borbón; es español y españolista, es patria y nación y bandera y se llama España.
España, no partido, antes exige el acabamiento de los partidos, bien admite que admite y respeta la variedad de escuelas y tendencias españolistas dentro de la unidad tradicionalista; porque, en suma, el Tradicionalismo no es más que el españolismo de los siglos, neto, auténtico, legítimo, probado, que no está reñido con la variedad de opiniones honestas y quiere en lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad ; y en todo, caridad.
Si en tiempos que ya pasaron hubo tradicionalistas creyente que de buena fe en los reyes de derecho divino personal o dinástico, y de defensores de la potestad absoluta y de rigorismos extremados, fue porque las extremadas circunstancias de sus días eclipsaron por algunos momentos la verdadera Tradición católica-monárquica de las Españas y porque la clara explicación y aplicación de ella, como de las ciencias mismas, sólo podía venir con el curso de los tiempos.
Oponiendo ardorosos la fortaleza de su celo a las violencias de la malicia revolucionaria , no advirtieron que antes del gobernante es el pueblo; antes del derecho regitivo de la persona ó dinastía designada, el derecho designativo que por ley natural tiene la sociedad; pero bien sabían y propugnaban que no se hizo el pueblo para el rey, sino el rey para el pueblo, y la libertad que es santa y se debe proteger su uso cuanto reprimir su abuso, como de cualquier otra facultad ó virtud moral, por los cual no debían haber consentido que les usurpase la hermosa palabra de Libertad ese sistema opresor y corruptor de la libertad misma, que por antífrasis tomó el nombre de liberalismo.
De la revista valenciana “Tradición y Progreso”Año 1912
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Una pregunta, el carlismo que propone con respecto a las antiguas colonias españolas? Recuperarlas? No creo que se pueda... Sólo por curiosidad pregunto. Propone como una Unión Europea pero de países hispanoparlantes? Gracias
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1 ) - España no tuvo colonias, tuvo Reinos de Indias.
2 ) - El Carlismo no aspira a volver al pasado y sí aprender de los errores de él. Carlos VII, aun en " lenguaje contaminado ", hablaba de " confederación con nuestras antiguas colonias ". El sueño del Rey de integridad, honor y grandeza se basaba en una estrechísima alianza con Portugal e Hispanoamérica, traducido " al actual ", sobre todo en lo diplomático, lo militar, y lo económico; con la ayuda de una Fe común y de una riqueza cultural de tronco reverdecido. Ya esto sería más sardinhista eso sí. Una comunión de naciones hispanas, hablando en plata, y no falsas " cumbres iberoamericanas ".
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Gracias, pero quiero sacarme unas dudas, que es el carlismo? Un movimiento, una doctrina, un partido? Que propone ahora? Siempre seguirá la lucha por el trono de España? Quien es el pretendiente ahora? Gracias
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Defensor: El Carlismo es una Comunión que lucha por la Tradición Española, así de fácil, así de difícil.
En este foro encontrarás muchos y buenos textos que responderán a tus dudas.
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Bien, me podrían definir el concepto de Tradición? Porque no sé que es, la única Tradición que conozco es la Sagrada Tradición apostólica. Y el carlismo nace con la sucesión de Fernando VII o retoma cosas medievales? Hay como una continuación de algo? Nada más. Gracias
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Ah, lo último. Qué otras canciones carlistas me dicen además de la Marcha de Oriamendi?
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Defensor_fidei
Ah, lo último. Qué otras canciones carlistas me dicen además de la Marcha de Oriamendi?
Denensor Fidei, apreciado amigo ¡que nos agobias ! Pareces una ametralladora de hacer preguntas (es broma, eh). Pero viene bien porque esto nos obliga a refrescar memorias y sentar sana doctrina.
Poco a poco se te irá respondiendo.
Un cordial saludo
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Defensor_fidei
Ah, lo último. Qué otras canciones carlistas me dicen además de la Marcha de Oriamendi?
CARLISMO.ES
CARLISMO.ES - Música en Carlismo.es
Ahi tienes unas cuantas.
PD: No puedo poner tildes
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RECORDANDO NAVIDADES: CIPAYOS CONTRA CARLISTAS
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Don Carlos María Isidro de Borbón, Rey Legítimo, de una profunda piedad cristiana, de una condición humana excepcional por sus virtudes, probado en tribulaciones sin cuento, siempre fiel a Cristo y a su Iglesia... El verdadero Rey, el amado por todos los pueblos de las Españas, defendido por todos aquellos que no estaban corrompidos.
HERODIANOS DEL SIGLO XIX CONTRA SU SACRA CATÓLICA REAL MAJESTAD DON CARLOS MARÍA ISIDRO
LA DESPIADADA PERSECUCIÓN DEL REY LEGÍTIMO Y SUS LEALES SÚBDITOS
Pincha aquí: Oriamendi
Año 1834. A José Ramón Rodil y Campillo, General en Jefe del Ejército cristino del Norte, le es encomendada la tarea de perseguir al Rey Legítimo, Don Carlos María Isidro de Borbón. Creyendo que Don Carlos se refugia en los escondidos caseríos de las montañas de Navarra y Vascongadas, Rodil inicia una implacable persecución, dejando a su paso caseríos incendiados y víctimas inocentes. Así nos lo cuenta un inglés, Charles Frederick Henningsen, oficial voluntario bajo las banderas de la Legitimidad carlista:
"Las casas que habían ofrecido al Monarca fugitivo un asilo, que no les era posible rehusar a sus dueños, eran quemadas por completo; se fusilaba a los alcaldes [...] por no informar a los cristinos de los movimientos de los insurrectos, de quienes hubieran recibido igual castigo expiatorio. La injusticia y la crueldad de las tropas de la Reina tuvo, sin embargo, el efecto de animar a los que hasta entonces habían sido tibios: desde los niños hasta los viejos, todos se hicieron partidarios del Rey: mujeres, niños y viejos, todos tomaron parte activa en la insurrección, vigilando, llevando partes y ayudando por todos los medios a su alcance. En la guerra de montaña llegaron a ser poderosos auxiliares".
Los carlistas pasaban por los pueblos navarros, siendo recibidos entre vítores y euforia popular. Repicaban las campanas como en día de fiesta. Los lugareños se entusiasmaban ante el paso del ejército de la Lealtad, las mujeres se ataviaban con sus mejores galas, y espontáneas comitivas formadas por la vecindad acompañaban hasta más allá del pueblo a los carlistas. "Casi arrastrándonos de nuestros caballos para darnos vino, chocolate o cualquier refresco, mientras agitaban en los balcones mantones, chales y cortinas y nos arrojaban flores al pasar" -cuenta el inglés maravillándose ante el entusiasmo popular.
Rodil -con su triste ejército a sueldo- pasaba por los mismos pueblos, a la zaga de los nuestros. De vez en cuando se le descolgaba algún soldado que, por ser carlista, aprovechaba el descuido para pasarse al campo de Don Carlos.
Un oficial español que había desertado del ejército de Rodil, y se había acoplado al ejército carlista, le comentó a Henningsen cuán otro era el recibimiento que esos mismos pueblos daban a los liberales cristinos, entre los que había estado encuadrado antes, diciéndole el desertor cristino al inglés que cuando los "negros" pasaban por estos mismos pueblos no había ese fervor y adhesión, sino que "...reinaba en el pueblo un silencio de muerte, roto solamente por el ruido de los cascos de nuestros caballos: parecía un lugar desierto; todas las puertas estaban cerradas; sólo unas pocas viejas miraban con sus ojos legañosos y algunos niños vagaban por las esquinas de las calles. Aquí y allá asomaba una cabeza en un balcón encima de nosotros; pero se retiraba en seguida, rápidamente. Si nuestros soldados pedían vino, nadie sabía dónde se podía obtener, y velaban la antipatía que sentían hacia nosotros con la apariencia de una estupidez intratable. Los mismos niños que ahora hablan tan de prisa, cuando les preguntábamos dónde habían estado los "facciosos" en el pueblo la última vez, no entendían lo que decíamos, o no los habían visto nunca. Los soldados y oficiales, lanzando juramentos contra los chiquillos, seguían adelante."
En una de aquellas batidas cristinas, a la persecución de un herido carlista, los soldados cristinos tuvieron noticia, facilitada por un traidor, de que el "faccioso" herido se cobijaba en la casa de un anciano de un pueblecito de la merindad de Pamplona. Rodil se personó en la casa referida. Se apeó de su caballo, secóse el sudor de su frente y se caló los guantes en gesto de implacable determinación de encontrar al prófugo.
Rodil mandó arrestar al anciano y, sin miramientos a sus canas, mandó que le sacaran fuera para fusilarle. Dejando las órdenes dadas, Rodil se montó en su caballo y picó espuelas para irse a descansar. Trajeron los soldados al cura para que confesara al viejo, tras su absolución, le vendaron los ojos y lo pusieron de rodillas. Los soldados pusieron el hierro frío de sus fusiles en el pecho del anciano, y de esta guisa, el oficial a cuyo cargo estaban aquellos verdugos le prometió perdonarle la vida al rústico si éste entregaba al rebelde que ocultaba. Incluso así, el campesino aseguró que no tenía ni idea del lugar en que pudieran encontrar al carlista herido.
El oficial cristino terminó diciendo: "Si no sabe, no puede decirlo. Soltadlo".
Avanzó la columna de Rodil, dejando aquel pueblo a sus espaldas. Al día siguiente, el soldado herido se sentó a la puerta de la casa del viejo, como tenía por costumbre desde que aquel paisano le había dado hospitalidad en su casa.
Siendo el día que hoy es, Navidad, nos gustaría pensar que, en aquella anécdota del viejo y el oficial cristino, éste hubiera podido perdonarle la vida al campesino por una razón piadosa, tal vez por ser Navidad; pero lo ignoramos. Lo que sí podemos imaginar es que el herido pasó las Navidades en casa de su anfitrión, a cuerpo de rey por ser ambos leales súbditos del Rey Legítimo.
Recordando la matanza de inocentes de Herodes, y la fuga de la Sagrada Familia a Egipto. Recordando la decapitación del Bautista, por instigación de la maligna Herodías y la sensual Salomé y la lascivia de otro Herodes... Creemos que esta historia de la persecución del Rey Legítimo Don Carlos María Isidro de Borbón, con el rosario de masacres que perpetraron los cristinos y liberales, adquiere inteligibilidad.
Como nuevos herodianos, las fuerzas de ocupación cristina, perseguían al Rey Legítimo, Don Carlos. Arrasando a su paso brutal caseríos y asesinando población civil sospechosa de prestar su apoyo a los leales: matando inocentes... Así fue como se impuso la Revolución en España durante el siglo XIX. Estas cosas no las encontrará el lector en los libros de Historia de Bachillerato, plagados de mentiras históricas y silencios cómplices con la mentira.
Una nueva Herodías -llamada María Cristina-, con el propósito de asegurar el trono a una nueva Salomé -su hija, llamada Isabel- puso a un Herodes -llamado Rodil- como persecutor de la Legitimidad, para que degollara a todo hombre que defendiera la verdad.
Fue, como hoy también lo es, la lucha entre el Bien y el Mal. Y no hay más.
FELIZ Y SANTA NAVIDAD A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
Publicado por Maestro Gelimer en 12:20 2 comentarios
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No sé si alguien publicó este enlace. Sino lo hago yo:
IDEARIO DE LA CTC
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Defensor_fidei
Siempre seguirá la lucha por el trono de España? Quien es el pretendiente ahora? Gracias
Mire en eso unos dirán una cosa y otros tantos otra cosa, pero yo le recomiendo que lea algún libro que hable sobre la vida y muerte de S.A.R. Don Francisco Javier de Borbón Parma y de Braganza, a bien seguro que le sacará de dudas de quién es actualmente el verdadero heredero de la sucesión Carlista por la sangre y cuna.
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UN REQUETÉ DE PEÑÍSCOLA: EL TENIENTE FRANCISCO ROCA LLOPIS
http://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...oca+Llopis.jpg Notas biográficas sobre el teniente Francisco Roca Llopis (1893-1937).
por Cristóbal Castán-
En la milenaria y rica historia de Peñíscola, como una pequeña gota de agua, permanecen diluidos acontecimientos y gentes que el tiempo ha ido dejando en el olvido. Tal vez éste sea el caso del personaje sobre el que centraremos nuestro trabajo. Quizás para muchos nada diga su nombre, pero lo cierto es que, como tantos y tantos otros, forma parte de esa historia sobre la que casi se ha perdido la memoria, pero que fueron verdaderos protagonistas de la misma.
Este artículo trata de dar a conocer la figura del teniente Francisco Roca Llopis, que fue comandante en jefe del catalán y laureado Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat durante el verano de 1937, en el transcurso de la defensa de Codo (Zaragoza).
Nació en Peñíscola (Castellón) el 25 de enero de 1893. Su padre, muy popular en la vecindad, ejercía la doble profesión de barbero y practicante. Desde niño, Francisco, compaginaba sus estudios en la escuela con su colaboración en el oficio del padre.
También desde muy joven siente la llamada a la vocación militar y, a la edad de 17 años, deja el hogar y la profesión paterna para ingresar como voluntario en el Regimiento de Infantería San Quintín nº 47, destacado en Figueres (Girona). Empezaba así su carrera en el Ejército.
En 1921, con el empleo de sargento de Infantería, marchó a África con el Batallón expedicionario “Cazadores de las Navas”, donde participó en la guerra de Marruecos, actuando en Ceuta, Tetuán y Larache.
Tras ser ascendido, regresó a la Península, siendo destinado a Castellón, donde contrajo matrimonio con Luisa Morales Batllé. De esta unión nacieron tres hijos.
De convicciones carlistas, durante su permanencia en Castellón, participa activamente en las reuniones y eventos organizados por los diversos Círculos Carlistas de la provincia, especialmente de los del Maestrazgo, su tierra natal.
Tras proclamarse la República y no estando conforme con los derroteros que ésta iba tomando, trató de sublevarse junto a su Regimiento. Por esta acción fue condenado a tres años de prisión, que le fueron conmutados por dos meses de arresto en el castillo de Santa Águeda (Alicante). Al parecer, en este hecho tuvo que ver la mediación del P. Aldebarau, superior de los franciscanos de Villarreal y confesor de la esposa del entonces presidente de la República, D. Niceto Alcalá Zamora.
Cumplida la sanción fue trasladado al Regimiento de Almansa, de guarnición en Tarragona. Allí le sorprendió el estallido y el fracaso del alzamiento cívico-militar, el día 19 de julio. Por sus antecedentes e ideología fue inmediatamente apresado y encerrado en el buque-prisión “Cabo Cullera”, que junto al “Río Segre”, funcionaba como cárcel flotante. Fue condenado a muerte.
Consiguió librarse de ser ejecutado gracias a la intervención de su hermano Ismael, maestro nacional, de ideología carlista como él, pero que mantenía buenas relaciones con destacados dirigentes frentepopulistas de Tarragona que habían sido alumnos suyos. Consiguió que dejaran en libertad a Francisco, con la condición de que se integrara en la Columna Macià-Companys, integrada por milicianos de Esquerra Republicana de Catalunya y de Estat Català y que se organizó en agosto de 1936 para combatir en el frente de Aragón. La primera ocasión que se le presentó la aprovechó para pasarse a la zona controlada por los nacionales. Ya en zona nacional, en Zaragoza, quedó a la espera de solventar su expediente militar en los Cuarteles del Regimiento de Gerona. Fue ascendido a Teniente y pidió su ingreso voluntario en el Requeté de Aragón.
En agosto de 1936 las autoridades carlistas catalanas iniciaron las gestiones para formar en Zaragoza un tercio de Requetés integrado principalmente por catalanes evadidos de la zona republicana. En septiembre esta unidad recibe el nombre de Tercio de Requetés de Nuestra Sra. de Montserrat, que empieza a recibir un importante número de voluntarios. El primer mando lo asumió el 15 de septiembre el alférez de complemento, Pedro Gallart Folch. Se instaló su Cuartel General primero en el Instituto Goya y, más tarde, en el Real Seminario de San Carlos. A esta unidad se incorporará el teniente Roca, formando parte de la Plana Mayor del Tercio de Montserrat en Zaragoza.
El 24 de septiembre parte hacia el frente de Mediana de Aragón la primera sección del Tercio, que queda agregada al Tercio de Requetés de Almogávares. El 9 de noviembre toma el mando de la unidad el teniente de la Guardia Civil Alfonso Fenollera González, natural de Manresa, el 15 de diciembre pasa a mandar la 1ª Compañía del Tercio ya que es nombrado jefe del mismo el capitán retirado Enrique Monteys Carbó, que fue habilitado como comandante.
El 30 de diciembre el Tercio de Montserrat es destinado a Belchite y poco después, el 20 de enero de 1937, a Codo, a tan sólo cinco kilómetros de distancia. Los doscientos requetés que formaban el Tercio permanecieron largos meses en aquella zona del frente de Aragón, controlando el territorio, siempre vigilantes hacia Cataluña, su tierra. Además de esta misión de control y vigilancia dedicaron ese tiempo a fortificar el terreno y ayudar a la población de Codo, donde dejaron una gran huella de admiración y simpatía.
El 3 de agosto de 1937 se produce un nuevo relevo al mando del Tercio, el comandante Enrique Monteys es substituido por el capitán Fenollera, que solo estará en este puesto dieciocho días, ya que el 21 de agosto es destinado a otra unidad. Toma el relevo en la comandancia nuestro protagonista, el teniente Francisco Roca Llopis, que tendrá que hacerse cargo en un difícil momento.
En efecto, el gobierno de la República, instalado en Valencia, decidió dirigir una gran ofensiva hacia Zaragoza, que debía iniciarse en el sector de Belchite, con el fin de descongestionar el ataque nacional sobre Santander. Unos ochenta mil hombres entre fuerzas del ejército de la República, Brigadas Internacionales, milicias anarquistas y comunistas; cuarenta baterías de varios calibres, cien carros de combate, doscientos cinco aviones, y un número indefinido de servicios auxiliares se pusieron en marcha para romper las defensas que rodeaban Zaragoza, entre las que se encontraban los pueblos de Quinto, Codo, Mediana y Belchite.
Los 182 requetés (el mayor de 68 años y el más joven de 16) que defendían Codo, estaban divididos en dos Compañías y distribuidos en las siguientes posiciones:
- Por el Norte del pueblo, la del” Calvario” y la “Casa del Cura”, con la 1ª Sección de la 1ª Compañía, comandada por el alférez Josep Bach de Fontcuberta.
- Por el Noroeste, las del “Pajar”, “Granero” y “Tapia Hera”, con la 2ª sección de la 1ª Compañía al mando del alférez Mauricio Alós de Bobadilla.
- Por el Oeste, la de la “Carretera de Belchite” y “Trinchera nº 1”, defendidas por la 3ª sección de la 1ª Compañía al mando de alférez Lluis Morales Garcés.
- Por el Sur, las de “Ametralladoras” y “Trincheras 2 y 3” con la 1ª sección de la 2ª Compañía, al mando del alférez Francesc Bonet.
- Por el Este, las del “Camino de Quinto” y “Paredón”, defendidas por las mismas fuerzas.
Como jefe de la 1ª Compañía actuaba el alférez Joan Vilà Mas y de la 2ª el alférez Bonet; el alférez médico era el Dr. Ramón Navarro Garriga; el alférez capellán era el joven sacerdote de 26 años, Rvdo. Ramon Carrera Iglesias y, al mando de todos ellos, el teniente peñiscolano Francisco Roca Llopis.
El 24 de agosto se inició la ofensiva republicana. El armamento era muy básico y la munición escasa, por lo que se hacía necesario clavarse en las trincheras y detener a toda costa el avance republicano hacia Zaragoza, defendiendo a toda costa el pueblo de Codo. Ésa era la orden del alto mando, para así ganar tiempo y poder organizar el envío de tropas de refresco al frente atacado.
Las fuerzas republicanas atacaron en un número de entre ocho y diez mil hombres, con cobertura de artillería, morteros, trece tanques y varios escuadrones de caballería. Frente a ellos los 182 hombres del Tercio de Montserrat, algunos paisanos a los que se dotó con los fusiles de los heridos y 40 falangistas de la 2ª Bandera de Aragón destacada en Belchite, que se vieron sorprendidos por el ataque mientras estaban en el campo haciendo maniobras y que, no pudiendo retroceder, se unieron a los requetés en la defensa de Codo.
Casi todas las posiciones resistieron hasta las 12 horas del día 25, a excepción de la del “Calvario” que resistió hasta las 13,30 horas. Los defensores se fueron replegando hacia el pueblo, hacia la parte alta donde se situaban la Iglesia y la Casa del Cura. Desde allí se organizó la última defensa ya a la desesperada y con poquísimas municiones. El teniente Roca realiza una última comunicación con el Teniente Coronel jefe del sector, instalado en Belchite. Según el testimonio que dejó escrito en su diario Antoni Conill, requeté al servicio del botiquín instalado en la Comandancia de Codo y superviviente de la batalla, esta última conversación transcurrió de la siguiente manera:
“[…] ¿Belchite?... ¿Belchite? Aquí Codo, habla el Teniente Comandante del Tercio de Ntra. Sra. de Montserrat.
- Digan
A sus órdenes mi Teniente Coronel. Nuestra situación se hace por momentos insostenible, las municiones están agotadas y si no llegan refuerzos…
- Lo único que les puedo decir es que no pongo en duda que se portarán ustedes como hombres.
Puede usted tener la seguridad de ello. ¡Viva España! Mi Teniente Coronel – dice el teniente Roca.
-¡Viva siempre España! – contesta el jefe del sector.
Sigue relatando Conill en su diario: “La conferencia ha terminado, y con ello entendemos que no hay que contar ni con la esperanza de que lleguen refuerzos.
Son las 12 de la mañana del 25 de agosto de 1937.
Se ha terminado todo. La suerte del Tercio de Montserrat está echada. Poco después el Teniente Roca ordena replegarse a sus hombres, sin municiones ya, hasta el último baluarte “La Casa del Cura” y desde allí bravamente superándose a sí mismo, ordena la carga a la bayoneta sobre las tropas enemigas acantonadas en el olivar, como única esperanza de llegar a enlazar con alguna avanzadilla nacional.”
En esta salida a la bayoneta resultó muerto el teniente Francisco Roca Llopis. Al frente de sus hombres inició la salida; avanzó entre una lluvia de balas y murió entre sus requetés, compartiendo la misma suerte que sus hombres. El balance final de la batalla para el Tercio de Montserrat fue el siguiente: de los 182 hombres sólo lograron salvar su vida cuarenta y seis: murieron en la lucha su teniente comandante; el alférez Capellán; sus cinco oficiales; sus diez sargentos; nueve cabos y 110 requetés.
http://3.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...ta+de+Codo.jpg
La resistencia de tan pocos hombres frente a un enemigo tan superior durante cuarenta horas, hicieron fracasar el objetivo del ejército de la República de alcanzar Zaragoza. Por esta acción, el 12 de noviembre de 1943 se concedió a la 1ª y 2ª Compañías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, comandadas por el teniente Francisco Roca Llopis, la Cruz Laureada de San Fernando colectiva.
Un eslabón más de la historia de la cual ha sido protagonista un hijo de Peñíscola. Los restos del teniente Roca reposan en la Cripta-mausoleo de Montserrat.
En 1956 se creó la Hermandad de Excombatientes del Laureado Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat con el fin de, entre otros objetivos, perpetuar la memoria de los requetés muertos en combate; custodiar la Cripta-mausoleo donde reposan, en Montserrat, los restos de estos requetés y fomentar las prácticas cristianas. Para ello, anualmente, se siguen realizando salidas colectivas a aquellos lugares que fueron escenarios de los hechos de armas protagonizados por el Tercio de Montserrat, como Codo y Vilalba dels Arcs (Tarragona), para ofrecer una Misa y realizar un Via Crucis orando por todos los que allí perdieron la vida, amigos y enemigos en un verdadero gesto de reconciliación. Quisiera agradecer a D Santiago Fernández su colaboración en la realización de este trabajo.
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Etiquetas: Guerra Civil, Mártires de la Tradición, Personajes carlistas, Tercios de Requetés
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Me pueden recomendar si es que lo hay algún autor carlista pero argentino? Gracias
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REEDICIÓN DE LA HISTORIA DEL TRADICIONALISMO ESPAÑOL
http://1.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...s/s400/HTE.jpgLa editorial pamplonesa Sancho el Fuerte Publicacionesnos comunica la próxima reedición facsímil de la monumental obra de Melchor Ferrer, Historia del Tradicionalismo Español. La obra abarca, en 30 volúmenes, desde la génesis del carlismo hasta la guerra civil española de 1936-39.
Una colección insuperable para los amantes de la historia carlista.
Inicialmente será una edición limitada a 100 colecciones, que estarán listas a partir del mes de abril.
Todos los interesados en adquirirla pueden contactar con el correo de la editorial en el que se les facilitarán más detalles al respecto. También pueden hacerlo a través del teléfono 948 152856 o del Fax 948 230317.
Publicado por CTC - HYC en 2/04/2010 03:53:00 PM 0 comentarios http://www.blogger.com/img/icon18_email.gif http://www.blogger.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Libros, Noticias
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Eso valdrá un ojo de la cara... ¿no?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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Iniciado por
Kontrapoder
Eso valdrá un ojo de la cara... ¿no?
Si van a hacer 100 ejemplares de 33 tomos, precios populares no creo que tenga.
¿Para cuándo la versión en PDF?
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Dios, Patria, Rey
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Dios, Patria, Rey; es decir. Religión verdadera, constitución patria, monarquía templada; autoridad de origen divino, potestad de origen humano, legitimidad de origen y de ejercicio; derecho social constitutivo, derecho popular designativo, derecho dinástico regitivo; ley natural, ley social, ley de buen gobierno; deber y derecho, paz y concordia, premio y castigo; culto, patriotismo, lealtad; verdad, amor, justicia; fe, vida, fuerza; doctrina, pan, protección; enseñanza, trabajo, economía.
Unidad católica, unión nacional, descentralizacion regionalista; política cristiana, elección y mandato por clases, régimen federativo; reducción de ordenes regulares según el espíritu de la Iglesia, municipios autónomos, cortes representativas; Iglesia libre en lo religioso, Estado libre en lo civil, separación económica de entrambos; potestad suprema espiritual, potestad suprema civil, concordia de las dos potestades; fuero eclesiástico, fuero civil, leyes concordadas.
Magisterio pontifical, subordinación doctrinal, independencia gubernativa; continencia del clero en la política cortesana y la banderiza, abolición del regalismo, moderación del patronato; verdad religiosa sin persecución, costumbres sanas sin rigorismo, tolerancia sin aprobación; matrimonio y no concubinato, derecho natural y divino de la sociedad domestica, obligación del Estado en respetarlo; fraternidad cristiana, libertad verdadera, igualdad proporcional.
Rey responsable que reine y gobierne como ministro de Dios, rey de potestad plenisima que provea al bien publico como padre, rey cuyos abusos de poder las leyes y organismos hagan moralmente imposibles; ministros y no favoritos, consejeros y no camarillas , costumbres y no corruptelas; ley contra los aduladores de la potestad, ley contra los que mientan a la majestad; haya opiniones y discusión, pero no bandos; haya preferentemente políticas, pero no partidos; haya diferencias licitas, pero no mas que españoles.
Ni teocracias, ni oligarquías, ni demagogias; ni impiedades, ni sectarios, ni sediciones de pueblos, ni abusos del poder; ley de incompatibilidades, ley de empleados, juicios de residencia; ley contra los ignorantes metidos a maestros de bien publico, ley contra los petulantes sociales seductores de gente, carreras del periodismo; rigor con los maliciosos, piedad con los frágiles, inflexibilidad con los corruptores; orden arriba, orden en medio, orden abajo.
Dignidad del pueblo, glorias patrias, honor nacional; solidaridad católica y española, expansión nacional, bandera inmaculada; derecho de gentes, seguridad nacional, alianzas provechosas; ilustración y progreso, prosperidad y cultura, higiene y urbanidad; odio al error, odio a la ignorancia, odio a la ignorancia, odio al vicio; guerra al liberalismo en favor del libertismo, guerra a la licencia en favor de la libertad, guerra al libertinaje en favor de la moral.
Libertad de la verdad para enseñarla, libertad del bien para hacerlo, libertad de la virtud para practicarla; libertad de pensar y de hablar sin ofender a nadie, libertad de conciencia y de culto en el fuero privado, libertad de enseñanza y de imprenta dentro de un orden; libertad de asociación para fines honestos, libertad de representación para reparar entuertos, libertad de acción para cumplir deberes.
Adelanto de las ciencias y prosperidad de sus centros docentes, desarrollo de las artes y fomento de de sus academias, perfección de los oficios y protección a los gremios; menos supersticiones y mas religión, menos tabernas y mas escuelas, menos planes de enseñanza y mas sencillez en las carreras; imparcialidad de toda especie de tribunales, abolición de recomendaciones e influencias,justicia al merito; magistratura incorrupta, profesorado docto, funcionarios celosos; clero ejemplar y emancipado de direcciones laicas, ejercito profesional y bien retribuido y disciplinado, policía honrada y apta.
Verdad de los presupuestos , inviolabilidad del Tesoro, economías administrativas; simplificación de procedimientos , reducción de empleados, organismos sólidos; tributos moderados, mutualidades económicas, largueza de socorro en las calamidades publicas; proteger la agricultura, fomentar la industria, favorecer el comercio; dignificar al obrero, humanizar el capital, reglamentar el trabajo.
Represión de los monopolios particulares, el alto capital bastese a si mismo, favor al pequeño capital; disminución y equidad perfecta en los arbitrios y consumos, catastro verdadero, castigo a la ocultación; persigase a la concusion, desaparezcan las causas de la emigración, facilitese la inmigración; si hay poderosos, que no haya oprimidos; si hay ricos que no haya explotadores; si hay pobres, que no haya miserables.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Excelente síntesis de lo que es el Carlismo, pero quizás habría que matizar o actualizar algunas cosas. Por ejemplo, en el último párrafo dice "facilítese la inmigración". No sé si en otro momento de la historia hubiera sido conveniente, pero lo que es hoy es más bien al revés.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Se me ha olvidado la fuente: Tradicion y Progreso de 1912.
Por eso Hyeronimus, lo de la inmigracion, suena raro.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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Iniciado por
Defensor_fidei
Siempre seguirá la lucha por el trono de España? Quien es el pretendiente ahora? Gracias
Respecto a esta cuestión es preciso concretar y dejar bien sentado de una vez, que "nunca" ha habido pretendientes, "todos" los miembros de la Dinastía Carlista han sido RECLAMANTES del Trono, por la usurpación de los derechos legítimos de sucesión al mismo.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
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Iniciado por
Reke_Ride
Pues al loro con algunas "perlas" que circulan por la red, y esto es de una página de historia que hablaba del Carlismo:
“En la actualidad, el carlismo ha derivado en tres tendencias: la de extrema derecha, unida a Sixto de Borbón, afín a la ideología del partido Fuerza Nueva, que no fue reconocida como carlista por Javier de Borbón ni por el Partido Carlista ; la que mantiene su adhesión a la monarquía histórica de Juan de Borbón, conde de Barcelona, actualmente representada por Juan Carlos I ; y la tercera, mayoritaria, ligada a la familia Borbón-Parma, primero al príncipe Javier y posteriormente a su hijo Carlos Hugo, con quien de nuevo se constituyó en Partido Carlista, cuyo programa político se inspira en el definido por el pretendiente Alfonso Carlos en Enero de 1936. En la celebración de Montejurra de 1976, los partidarios de Sixto de Borbón, apoyados por contingentes paramilitares de la extrema derecha española e internacional, ocasionaron dos muertos y diversos heridos graves entre las masas carlistas participantes”.
:eek::eek::eek::eek::eek:
¿Dónde has encontrado esta lista de desvaríos?. Desde luego a su autor le está haciendo falta una buena lección de Historia y de Sociología españolas del último tercio del S. XX, esto es uno de los aspectos más negativos de la Red, cualquier necio puede colgar sus ignorancias y paridas sin problema alguno.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
No está mal para la Wikipedia. Breve, pero bastante objetivo si exceptuamos lo que dice de la usurpación contra Isabel II y Alfonso XII. ¿Se anima algún carlista a inscribirse en la versión latina de Wikipedia y completar la entrada?
Carlismus
E Vicipaedia
Salire ad: navigationem, quaerere
http://upload.wikimedia.org/wikipedi...tonRed.svg.png
http://upload.wikimedia.org/wikipedi..._Spain.svg.png http://bits.wikimedia.org/skins-1.5/...gnify-clip.png
Vexillum Carlismi
Carlismus (Hispanice: Carlismo) est politica Hispaniae grex quae regnum Hispaniae fratribus Ferdinandi VII clamat. Saeculo undevicensimo, Carlistae contra Isabellam II et Alphonsum XII usurpationes fecerunt.
Ferdinandus VII anno 1833 moruit? ent? filia singula Isabella regnum accepit, sed frater Ferdinandi, Carolus Maria Isidorus testamentum negavit ob Isabellam mulierem esse. Cum fidelibus se regem clamavit et bellum civile gessit.
Filii nepotesque Caroli regnum sibi clamant hodie.
Sententia Carlista est Deus, Patria, Fora et Rex (Hispanice: Dios, Patria, Fueros y Rey). Id est Carlismus Ecclesiam Catholicam, patriam, morem maiorum, ius antiquum defendet contra administrationem mediam et institutionem monarchicam.
Hymnus Carlistarum
"Embaterium Oriamendi" (Marcha Oriamendi)
Hispanice
Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el Rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la Patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Latine
Pro Deo, pro Patria Regeque
patres nostri pugnaverunt.
Pro Deo, pro Patria Regeque
nos quoque pugnabimus.
Iuncti omnes pugnabimus,
omnes in foedere iuncti
defendentes vexillum
Sanctae Traditionis. (bis)
Constet quanto constet,
hoc impetrare debemus:
Veniat Rex Hispaniae
in palatium Matriti. (bis)
Pro Deo, pro Patria Regeque
patres nostri pugnaverunt.
Pro Deo, pro Patria Regeque
nos quoque pugnabimus.
Bella Carlista
Tria fuerunt bella Carlista, quae regnum clamavant? contra domum regnatricem Borbonum. Etiam traditionem contra liberalismum in Vasconia et Navarra defendebant, loci cum rebus publicis praecipuis (fora).
Vide etiam
http://upload.wikimedia.org/wikipedi...tter_s.svg.png Haec pagina est stipula. Amplifica, si potes!
Carlismus - Vicipaedia
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Iniciado por
Hyeronimus
Pro Deo, pro Patria Regeque
patres nostri pugnaverunt.
Pro Deo, pro Patria Regeque
nos quoque pugnabimus.
Iuncti omnes pugnabimus,
omnes in foedere iuncti
defendentes vexillum
Sanctae Traditionis. (bis)
Constet quanto constet,
hoc impetrare debemus:
Veniat Rex Hispaniae
in palatium Matriti. (bis)
Pro Deo, pro Patria Regeque
patres nostri pugnaverunt.
Pro Deo, pro Patria Regeque
nos quoque pugnabimus.
Lo tengo como portada de mi carpesana. Da hasta gusto sacarla para leer Oriamendi en clase.
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Reke Ride, muy bueno. ¿De dónde están sacadas las imágenes?
La Chouannerie espagnole
http://4.bp.blogspot.com/_sD7IitCiFv...+Carlos+VI.jpghttp://2.bp.blogspot.com/_sD7IitCiFv...Carlos+VII.jpg
L'Action Française Mensuelle (Daniel Paquet, 1936):
"(...) desde que he visto el valor que en el frente muestras estos magníficos requetés, he comprendido que esta boina roja a la que ellos aman tanto, es el símbolo de la sangre que han ofrecido tan generosamente por su sagrada Causa. (...) Ante todo son fervientes católicos y es por la religión por lo que luchan con mayor afán. Y son patriotas que no quieren renegar de su sangre, de esta sangre española que hizo de su país uno de los mayores imperios del mundo y le aseguró siempre la independencia. (...) Pero si quieren a España una y libre, aman también sus Fueros. Algunos han traducido inexactamente la palabra fueros por la de "privilegios". Pero los fueros son lo que Maurras ha llamado "las libertades", trátese de ciudades o regiones, de corporaciones o asociaciones."
"Y son monárquicos, porque sabiendo los males que a España a traido el Liberalismo, solamente el Rey encarna para ellos, todos los principios que les son tan queridos. (...) Los Requetés son gente de campo y de montaña, son hombres sanos de cuerpo y de alma, sumamente sencillos. (...) A ellos van aclamaciones de las ciudades libertadas del terror rojo, que, muchas veces, y muy justamente, los llaman "los voluntarios de Dios". (...) Viendo a estos requetés, muchas veces protregidos del frío solamente por una manta convertida en capote, viendo a estos hombres sencillos y valientes rezar el Rosario en las trincheras y lanzarse al ataque con el escapulario del Sagrado Corazón sobre el pecho, y morir gritando en su último suspiro: "¡Viva España!¡Viva el Rey!", ¿cómo no me han de asaltar los recuerdos de nuestros CHOUANS, que lucharon tan bravamente por su Dios y su Rey, y de los que el propio Napoleón decía que habían hecho una guerra de gigantes?."
EL CARLISMO COMO COLECTIVIDAD, DENTRO DE SUS PRINCIPIOS, ES PERFECTO; PATRIOTISMO, FE VIVA, CREDO INMUTABLE EN TRES PALABRAS: DIOS, PATRIA y REY. PERO COMO INDIVIDUO ES IMPERFECTO, YA QUE ESTÁ COMPUESTO DE HOMBRES COMO LOS DEMÁS, Y CADA HOMBRE TIENE SUS DEFECTOS Y SUS AMBICIONES; CADA HOMBRE ES HOMBRE. LAS MASAS CARLISTAS SON UNA GRAN COSA, SON EL PUEBLO DE PELAYO y DE LA INDEPENDENCIA; SON HEROICAS, NO ECONOMIZAN LA SANGRE; SON ENTUSIASTAS, ESTÁN HENCHIDAS DE FE, TIENEN CREENCIAS, SIEMPRE IRÁN ADELANTE. (...) POR MILAGRO SE CONSERVÓ; LA SANGRE DE SUS MÁRTIRES FUE FECUNDA: HUBO SACRIFICIOS Y PRUEBAS, Y ¡QUÉ PRUEBAS! y SE MULTIPLICÓ, COMO LAS ARENAS DEL MAR. PARA ALGO SERÁ. (SMC Carlos VII)
Publicado por Reke Ride en 08:04
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Hace poco compré algún que otro ejemplar en La Librería Católica, que entre otros, tienen libros muy interesantes sobre carlismo y además a buenos precios.
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Estandarte del Batallón del Príncipe Don Jaime, 3º de Navarra, 1873
Estandarte carlista perteneciente al Batallón del Príncipe Don Jaime, 3º de Navarra (1873-1876). 3ª Guerra Carlista.
http://1.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N...+principe1.JPG
El estandarte está realizado en seda morada sobre la que se ha bordado, en meticulosa labor y por ambas faces, el escudo de las Armas Reales de España, timbrado por corona perteneciente al Príncipe de Asturias, incorporando collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro, todo sobre la Cruz de San Andrés. Es de formato cuadrado, midiendo 50 cm. por lado; flocadura también en morado, menos en el lado de la vaina.
Se conserva expuesto en marco de caoba rematado por Corona de Príncipe fundida en bronce dorado. Pertenece a D. Íñigo Pérez de Rada, quien ha tenido la gentileza de dejárnoslo fotografiar.
El 3er Bon. de Navarra participó en las memorables batallas de Montejurra y Somorrostro, creándose en honor del entonces Príncipe de Asturias, Don Jaime de Borbón y Borbón-Parma (Vevey, 1870 - París, 1931) -hijo del inolvidable Rey Don Carlos VII y de la piadosa Doña Margarita- que a la muerte de su augusto padre pasaría a reinar para los carlistas como Jaime III.
http://1.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N...+principe2.JPG http://4.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N...+principe3.JPG http://1.bp.blogspot.com/_9y-KqwVm4N...cipe+sello.JPG
Publicado por carlismoenlared en 08:24 0 comentarios
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PROCLAMA DEL BARÓN DE EROLES
http://4.bp.blogspot.com/_Ff-mj3vAsf...+de+Eroles.jpg
- Un antecedente claro del carlismo, como ya recordaron en sus obras Rafael Gambra y Alexandra Wilhelmsen. Para entrar más en onda:
La Primera Guerra Civil de España (1821-1823 - Editorial Nueva ...
" LA FORMACIÓN DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL CARLISMO: 1810-1875 ", DE ALEXANDRA WILHELMSEN
Hemos aquí un documento directo sobre la lucha española contra la Revolución:
Textos Tradicionalistas (CIRCULO CARLISTA SAN MATEO)
Textos Tradicionalistas >
Manifiesto del Barón de Eroles
Catalanes: Tiempo había que lloraba en secreto vues*tras desgracias sin atreverme a tomar parte en ellas por temor a agravarlas; mas, viéndoos con las armas en la mano, resueltos a conservar intacta la religión, las cos*tumbres de vuestros mayores y la inviolabilidad del mo*narca, ¿ cómo es posible que yo permanezca frío espec*tador en esta contienda? No, catalanes; vuestro bien*estar ha sido siempre el primer anhelo de mi corazón, y en vuestros votos, mi felicidad y mi gloria. Contando con vuestra fidelidad y decisión, jamás vaciló mi ánimo en los mayores peligros, y fiados vosotros en mi celo y lealtad, jamás desesperásteis de la salvación de la Pa*tria. No se trata ahora de riesgos como aquellos ni de lidiar contra un poder colosal. Provincias enteras sos*tienen vuestra causa; otras se preparan para el alza*miento, y aun en aquellas en que los constitucionales más confían hay, sin comparación, más número de votos a nuestro favor que en el suyo. El ejército, cuyo exter*minio, por más que le debiesen, entraba en el número de sus decretos, que temiendo la reacción de su aluci*namiento había procurado aniquilarlo de mil maneras, re*duciéndolo a un estado puramente nominal, relajando la disciplina y la subordinación para mejor asegurar su caída. ¿ Cómo, reflexionando en su abatimiento, pueden ser del partido de los que han obrado su ruina? ¿ Ni cómo constituirse el defensor de quien lo desdora y lo destruye? No; el Ejército español, oyendo la voz de la razón y de la Patria, que no desconoció jamás, entrará en sus verdaderos intereses, abandonando a los que, guiados de una loca ambición, los han disuadido de sus primeros deberes. La guardia real de Infantería, los carabineros reales, regimientos enteros de milicias provinciales, han comenzado a dar el ejemplo, y todos los que se precian de españoles lo seguirán, quedando sólo en las filas enemigas la chusma de los comuneros y de los detestables anarquistas. Quédense enhorabuena con los compañeros de sus tenebrosos conciliábulos entonando canciones ínfamantes y licenciosas, que éste es el medio de purgar de una vez nuestro suelo de monstruos tan inmundos.
Muchos lo han seguido de buena fe, ,porque, contemplando el estado decadente de la nación, creyendo que se levantaría de su letargo, deslumbrados por los mágicos nombres de la libertad, justicia, ley y constitución, y con las falaces ofertas que aquéllos nos hacían. Sin omitir medios de alucinarnos, ellos nos ofrecieron todo lo que podía excitar el anhelo de un pueblo sencillo, pero ya hemos conocido que el arte de engañar a los hombres no es el arte de hacernos felices.
Ellos nos han ofrecido la felicidad en falsas teorías que sólo nos han traído la desunión y la miseria; han proclamado la libertad con palabras, ejerciendo la tiranía con los hechos; han asegurado que respetarían la propiedad a todos los españoles, y no hemos visto más que usurpaciones y despojos; han ofrecido respeto a las leyes, y han sido los primeros en violarlas después de establecidas; han declarado inviolable la persona del rey, y han permitido y tal vez provocado que lo apedreasen y llenasen de insultos; le han concedido entre sus atribuciones la del nombramiento de todos los empleos, y no han querido admitir a hombres contra quienes nada se ha probado; se le ha otorgado la elección libre de ministros bajo una responsabilidad establecida, y, sin exigirla según la ley, han hallado sofismas para arrancársela, declarado de un modo no practicado aún por nación alguna: que había perdido la fuerza moral; finalmente, han ofrecido reiterados derechos a la seguridad individual, y se han visto allanadas las casas de mil ciudadanos virtuosos, arrancados del seno de sus familias para depositarlos en islas y países remotos sin otra averiguación que los alaridos de los comuneros, y hemos visto ensangrentado el martirio y sacrificada la víctima en la mansión sagrada de las leyes.
Todos lo hemos visto por nuestros propios ojos. ¿ Y aún querrán esos impíos escudarse con el nombre de la Constitución, tratarnos de perjuros, siendo ellos los primeros en violarla y engañar a los pueblos con mentidas ofertas de felicidad?. También nosotros queremos Constitución, queremos una ley estable por la que se gobierne el Estado; pero queremos al mismo tiempo que no sirva de pretexto a la licencia ni de apoyo a la maldad; queremos que no sea interpretada maliciosamente, sino respetada y obedecida; queremos, en fin, que no sea amada sin razón ni alabada sin discernimiento. Para formarla no iremos en busca de teorías marcadas con la sangre y el desengaño de cuantos pueblos las han aplicado, sino que recurriremos a los fueros de nuestros mayores, y el pueblo español, congregado como ellos, se dará leyes justas y acomodadas a nuestros tiempos y costumbres bajo la sombra de otro árbol de Guernica.
El nombre español recobrará su antigua virtud y esplendor, y todos viviremos esclavos no de una facción desorganizadora, sí sólo de la ley que establezcamos. El rey, padre de sus pueblos, jurará, como entonces, nuestros fueros, y nosotros le acataremos debidamente.
Catalanes: Todas las autoridades que nos gobiernan, fundándose en el clamor de los pueblos y en el voto general de las provincias, me han nombrado para el mando en ella y su ejército. Esta circunstancia juzgo digna de expresarse porque nadie entienda que, ciego de ambición, trato de promover una guerra civil, sino de sostener y animar una causa justa y reconocida espontáneamente tal por casi todos los catalanes, que han podido manifestar sus sentimientos con libertad, siendo proclamada a la vez en varias provincias de España, a pesar de los graves riesgos que se oponen a su pronunciamiento. Si me veis, pues, estrechamente unido a vuestra Regencia y al frente de vuestras tropas es con la firme resolución de asegurar vuestro triunfo por todos los medios que dictan la justicia, la experiencia y la razón.
ResueIto a no transigir con nada que se oponga al bien público, conozco que tendré que lidiar con pasiones, con preocupaciones y con hombres que sólo miran las calamidades de su patria como un medio oportuno de saciar su ambición y su codicia. Desde ahora les declaro guerra abierta, cualquiera que sea el disfraz con que se vistan; pero es preciso que todos los hombres de bien se auxilien y sostengan, si no quieren que las armas de la intriga y el egoísmo prevalezcan sobre las impresiones puras y desinteresadas. Campo abierto tiene en diferentes ramos el que quiera dar pábulo a una noble ambición; pero guárdese nadie sin merecerlo y sin desempeñarlo bien de romper el puesto asignado al valor y al mérito. El amor a la patria, a la religión y al Rey no se acredita solicitando empleos, sino mereciéndolos; no se acredita promoviendo el desorden con pretensiones inoportunas, sino auxiliando al orden con voluntad y con obras. El que por primer paso y sin haber contraído todavía mérito solicita un ascenso, da justo lugar a creer que lo que se propone es hacer su fortuna, no es salvar a la patria. ¿Y de qué tratamos, de su salvación, obrando con patriotismo y desinterés, o de su ruina, gravándola con obligaciones insoportables? ¿ Peleamos por la felicidad de los pueblos o por hacer la fortuna de algunos individuos? ¿Se trata de saciar la ambición de frente de esos hombres, o de dejar lugar al mérito y aptitud acreditada de buenos jefes y oficiales, que no han tenido ocasión de unirse a una causa que tienen consagrada con el corazón? ¿Nos enajenaremos de toda esta gente útil y digna de la atención de la patria, para ensalzar exclusivamente a los hasta ahora presentados, o los que han reunido la casualidad?
Los primeros son amantes de su patria, y no quieren preferencia alguna que ceda en perjuicio de ella, y los segundos, si es que los hay, para nada los queremos, y aun es preferible que vayan a engrosar las filas de nuestros enemigos. Los defensores del trono y del altar se han de distinguir por su moderación y virtud; lo demás sería participar de los mismos vicios que combaten.
El orden, la obediencia y la justicia han de presidir todo. Este es el plan de la Regencia del Reino y el que yo trato de auxiliar con todo mi poder, sin menoscabar en nada los servicios distinguidos de los comandantes de las divisiones que abrieron esta empeñada lid y los valientes que los siguieron. Es preciso conducir al ejército a una organización sólida que augure la existencia y subordinación del soldado, la exactitud de las evoluciones, la precisión de las maniobras, la aptitud para todos los lances que proporcionan los sucesos de la guerra y aquel orden, en fin, tan necesario, sin el que es imposible el manejo de grandes masas.
El pueblo y los soldados, conociendo las infinitas ventajas que les resulta de este arreglo, es menester que obren a .competencia para establecerlo, cumpliendo con celo eficaz las paternales disposiciones del Gobierno. De este modo adquiriremos en breve una actitud imponente y estaremos en disposición de dar la ley a nuestros enemigos, cuando ni al contrario ni es posible separarse del apoyo de las montañas, ni combinar con acierto ninguna grande empresa militar. Recordad lo que fué Cataluña durante la última guerra con Francia: mientras que descuidamos el orden y la disciplina, todo fueron pérdidas y derrotas;pero apenas restablecimos la ordenanza en todo su vigor, un pequeño ejército bastó para recobrar una gran parte de la provincia, conseguir tantos triunfos como combates y llevar aun fuera de ella nuestras armas vencedoras. ¿ Quién será, pues, el insensato que no ceda a la evidencia de estos datos y al ejemplo constante de todas las naciones. Creed, catalanes, que el que os hable en otro sentido os engaña manifiestamente, y así, denunciádmelo para castigarle como traidor a la patria. Catalanes, ella os llama a las armas; pero, sobre todo, al orden, a la obediencia y a la ciega confianza de quien os gobierna.
Con estas virtudes ya os aseguro la victoria, y con vuestro esfuerzo enseñaréis a vuestros enemigos y a las generaciones venideras que el Monarca y la nación no pueden separarse el uno de la otra, sin que esta separación produzca los mayores sacudimientos y quebrantos políticos; que el error, los prestigios y las facciones no tienen más, que un tiempo determinado, durante el cual les es, por desgracia, concedido engañar al pueblo y prevalecer sobre los reyes, pero que, al fin, es también dado a los pueblos y a los reyes el reunirse para su mutua felicidad, y el día en que se consuma esta reunión de familia borrará años enteros de seducciones, de calamidades y de crímenes.
Cuartel General de Urgel, 15 de agosto de 1822.-El barón de Eroles.
http://www.carlistes.org/image.artic..._barcelona.jpg
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
ENFERMERAS CARLISTAS
http://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...400/img079.jpg En el libro "POR JESUCRISTO Y POR ESPAÑA. Las Hijas de la Caridad de la Provincia Española en trecientos veinticinco Hospitales de Sangre durante la Cruzada Nacional", del que es autor Eugenio Escribano, CM, editado en 1941, aparecen imágenes y datos sobre la actividad de las enfermeras carlistas en diferentes hospitales durante la Guerra Civil.
http://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...200/img076.jpghttp://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...200/img078.jpghttp://2.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...200/img077.jpg
Esta documentación nos ha sido facilitada por D. Santiago Barco.
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Etiquetas: Archivo gráfico carlista, Guerra Civil, Libros, Margaritas
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Respuesta: Carlismo: ¿qué me recomendáis?
Tercio Hispano
Qué raza la nuestra.
http://3.bp.blogspot.com/_RJ66QFUFYj...889e97fa_b.jpg
En los días de la guerra, un grupo de navarros se vio copado, en situación desesperada. El jefe que los mandaba, viendo tan comprometida a su gente, los arengó diciéndoles:
- "¡Ea, navarros, veamos si sois tan valientes como se dice. Veamos cómo salís de éste apuro!"
El orgullo de la raza bravía, la herencia guerrera de las Navas de Tolosa, de Lácar, de Montejurra, despertó el coraje de los nuestros, y se lanzaron con tal ímpetu al ataque, que consiguieron desalojar rápidamente al enemigo.
Un rojo, sin embargo, quedaba firme en su puesto y, junto a una ametralladora, seguía causando muchas bajas a los navarros. Estaba perdido, pero, estoicamente, moría matando.
De pronto, un requeté llega hasta él con aquel enemigo valiente. Todos contemplaban ansiosos la terrible escena, y cuando creían que el requeté iba a terminar con él, la bayoneta en alto dispuesto a clavarla al cuello de su enemigo, ven con aturdimiento que baja el brazo, cambia con él unas palabras y lo carga sobre sus espaldas.
¿Qué había pasado allí? ¿Por qué quedó desarmado quien tan bravamente acometía? Es tan sencillamente grandioso, que Dios lo podrá recompensar, pero nunca los hombres dignamente alabarlo.
Al acercarse el requeté, vio que el rojo estaba gravísimamente herido y, como al lanzarse al ataque, no sólo despertaron en él los arrestos guerreros de sus antepasados, sino también las virtudes apostólicas de su paisano Javier, temió por la pérdida de un alma y quiso salvarla. ¿Eres cristiano? preguntó. ¿Quieres morir como tal? El rojo contestó afirmativamente.
Cuenta Shakespeare en la venganza de Hamlet, que cuando éste iba a matar a su padrastro, lo encontró rezando, y pensó: "Está en gracia de Dios, si lo matase en este momento iría al cielo." Y no quiso en su furor, concederle tan inmensa gracia.
Nuestro navarro hizo lo contrario. Vio a su enemigo en el error, quizás en pecado mortal, y deponiendo odios, y olvidando agravios, imitó a Cristo, ofreció el perdón y la vida a quien iba a darle la muerte.
El requeté corría, corría con su carga por el campo de batalla; el rojo iba desangrándose, empapando con su sangre a su libertador. Y éste, implorando por su enemigo, decía: "iVirgen de Ujué! Si consigo que llegue a tiempo y se confiese, te prometo ir a pie con la cruz al hombro para darte las gracias."
La Virgen, madre de pecadores, escuchó su ruego, y después de penosa marcha por el monte, encontraron al Páter de la Compañía que administró los Sacramento a aquella alma descarriada, que en sus últimos momentos volvía al regazo de la Iglesia.
El rojo agonizaba abrazado al requeté, y en su agradecimiento le decía: "Coge todo lo mío, tengo bastante plata, y a vosotros también la plata os hace falta."
- "Para mí no quiero nada -le contestó el requeté- ¿Tienes familia?"
- "Sí, mi mujer que está en Jaén."
- "Pues muere tranquilo. Así que acabe la guerra, iré a visitarla, le entregaré todo lo tuyo, y le diré que has muerto como un buen cristiano."
Y mecido por tan consoladora promesa, cerró los ojos, mientras el requeté, de rodillas, empapado en la sangre ya redimida, ora fervorosamente.
Así que terminó la guerra, en la milenaria Romería de Ujué, oímos de "El Templau", que así llamaban al popular requeté, este maravilloso sucedido. Acabada de cumplir su promesa, y al día siguiente partía camino de Jaén.
¿Se deben olvidar rasgos semejantes? Sería imperdonable. Debemos a la historia aportar datos de espiritualidad y valor para que sirvan de ejemplo a las generaciones venideras.
Dolores Baleztena
“Editorial Sancho el Fuerte”
Publicado por Mazadelizana en 17:43
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Este texto es francamente inspirador! No sé si es un relato real pero estoy seguro que muy verosímil. Los ejemplares requetés eran formados para se comportaren como cristianos, fuese cual fuese la situación y el escenario, valientes ante la muerte, clementes ante el enemigo vencido.
Muy buena selección Mazita!!!:aplauso:
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Aparte de manifestar mi intensa emoción por la conmovedora historia del rojo y el requeté quisiera hacer una pregunta que, aunque no está directamente relacionada con este hilo, sí lo está con la Historia del Carlismo.
Se trata de la muerte de don Eduardo Javier de Lobkowicz y Borbón, del que se dice que murió asesinado por terroristas mahometanos en 1984.
¿Podría alguien aumentar esta noticia? Muchas gracias de antemano.
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Antonio Hernández Pé
Aparte de manifestar mi intensa emoción por la conmovedora historia del rojo y el requeté quisiera hacer una pregunta que, aunque no está directamente relacionada con este hilo, sí lo está con la Historia del Carlismo.
Se trata de la muerte de don Eduardo Javier de Lobkowicz y Borbón, del que se dice que murió asesinado por terroristas mahometanos en 1984.
¿Podría alguien aumentar esta noticia? Muchas gracias de antemano.
No sé, pero me estoy acordando de una noticia del ABC. Un sicario había intentado matar a Don Sixto y si no llega a ser porque no le pillo la vena podría haber muerto.
ABC SEVILLA (Sevilla) - 12/07/1980, p. 37 - ABC.es Hemeroteca
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mazadelizana
Lo tengo como portada de mi carpesana. Da hasta gusto sacarla para leer Oriamendi en clase.
Me he quedado pasmado por esta joya latina ya que soy un empedernido latinista. No sabía que existía esta página de Wikipedia en la lengua del Lacio. Quedo muy agradecido. No te acostarás sin saber una cosa más.
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muñoz
Pues tampoco me enteré en su día de esta dramática experiencia de don Sixto, que Dios guarde.
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Carlistas, historia y cultura
LA TOMA DE VINAROZ Y AMPOSTA EN EL DIARIO DE PASCUAL CUCALA
El brigadier D. Pascual Cucala Mir, el Rull de la Mira, natural de Alcalá de Xivert, fue el principal líder carlista del Maestrazgo durante la Tercera Guerra Carlista. Junto al coronel Tomás Segarra y al brigadier Francisco Vallés Roselló protagonizará los principales episodios bélicos en las tierras del norte valenciano y del sur de Cataluña.
En su diario va exponiendo el día a día de aquella guerra y poniendo de manifiesto sus desavenencias con otros mandos carlistas, especialmente Vallés, como puede constatarse en el siguiente extracto de su diario. En él se destacan dos de los principales victorias carlistas: la toma de la población liberal por excelencia del Maestrazgo, Vinaroz, cuna de Wenceslao Ayguals de Izco principal artífice de la leyenda negra contra Cabrera y carlismo en general, y de la principal población, junto a Tortosa, del sur de Cataluña, Amposta.
Este diario se ha conservado en manos de su familia, residente todavía en Alcalá de Xivert, y actualmente está cedido al Aula de Cultura Militar de Castellón "Bermúdez de Castro". Puede consultarse libremente en su web, en la sección Centro Documentación.
Decir que de estos tres líderes, Cucala fue el único que murió en el exilio sin acogerse al indulto del gobierno de la Restauración. Sus restos siguen reposando en una tumba olvidada en el cementerio de Colliure-Port Vendres, en el sur de Francia, curiosamente junto a los de otros españoles exiliados en diferentes circusntancias. ¿Será posible algún día su regreso a la tierra de sus amores?
TOMA DE VINAROZ, 21 DE FEBRERO DE 1874
Toma de Sr. Vallés y Sr. Segarra de Vinaroz. Vinaroz es un pueblo, importante puerto de mar y muy fortificado con su Artillería. Cucala estaba a una hora de Vinaroz al pueblo de Benicarló y notando de que en la guerra pasada jamás pudieron tomarlo los carlistas, pues algunos habitantes estaban armados y dispuestos a defenderse, pero un sargento del pueblo de Chert llamado Nicolás y otro oficial de Artillería estos dos estaban de acuerdo con los carlistas y los cañones los tenía parados con polvora sola el Artillero y Vinaroz estaba vendido en cinco mil duros y les prometió de dejarles la puerta de Cálig abierta y entretanto el sargento Nicolás estaba convidando a la guardia saltaron las murallas los carlistas y enronces el centinela tiró un tiro a los carlistas y entonces por los demás guardias se pusieron en pie y se principió el fuego y los carlistas se volvieron fuera de Vinaroz detrás de las murallas y entonces Segarra les dijo a los carlistas a dentro hijos míos que Don Pascual Cucala ya está dentro por la puerta del mar y entonces los voluntarios recobraron ánimo y saltan otra vez la muralla y no encuentran ya resistencia. Y se marchan en dirección al fuerte y les tiran unos cañonazos y los carlistas como ya sabían de que los cañones estaban con pólvora sola y no les podían hacer ningún daño y entraron por las calles y el coronel que mandaba la guarnición que se componía de cuatro compañías llamado Navarro y el nombre del batallón el llamado de Mérida y Castrejana y algunas fuerzas de carabineros y algunos nacionales con que fue sorprendida y al verse dentro de la población a los carlistas se defendió bizarramente cuatro horas, pero al fin tuvo que rendirse, quedando prisionero el coronel Navarro y el Brigadier Arín que estaba en la población de paso y otros jefes y oficiales, apoderándose los carlistas de tres cañones de hierro, dos de bronce de a 16 y dos obuses y más de 800 fusiles y una porción de escopetas y algunos pertrechos de guerra. Día 20 de febrero 1874.
TOMA DE AMPOSTA, 21 DE FEBRERO DE 1874
Día 21. Don Pascual Cucala pasó a atacarle al pueblo de Amposta, situado en el desembocadero del Ebro y el segundo día del fuego le mandé dos ordenanzas al Sr. Vallés para que le dejase dos cañones con un oficio y Vallés se negó al pedido; y entonces yo fui prosiguiendo el fuego y al tercero día los republicanos de que los carlistas preparaban el asalto por las murallas se desanimaron y abandonaron la población y al pasar el río en la barca querían ponerse muchos dentro y no cabían y cayeron dentro del río; y entré yo en la población y encuentro dos cañones y algunos fusiles y les cogí algunos prisioneros a causa de que no les di tiempo para pasar el Ebro; pues el señor Vallés ya había intentado de ver si podía entrar en esta y no pudo conseguirlo y yo después de haber tomado la población y todos los pertrechos de guerra recibí un parte del general Palacios de que me retirara porque a la población de Amposta no le podía entrar al asalto porque se causarían muchas pérdidas y esto ¿dodo? eran intendencias del Sr. Roca, partidario del Sr. Vallés y este es el único oficio de que ha mandado en toda la guerra el general Don Manuel Salvador Palacios y ni tampoco ha mandado ninguna operación militar; las bajas del enemigo fueron veintitrés y algunos prisioneros y yo no tuve ninguna, más que cuatro contusos.
http://4.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...00/Segarra.jpghttp://4.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...ell%C3%B3..jpghttp://1.bp.blogspot.com/_Fo5f1tGdK-...200/Cucala.jpg
De izquierda a derecha los principales protagonistas de este relato: Francisco Valles, Pascual Cucala y Tomás Segarra.
Publicado por CTC - HYC en 4/12/2010 12:06:00 PM 0 comentarios http://www.blogger.com/img/icon18_email.gif http://www.blogger.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Documentos, Personajes carlistas, Tercera Guerra Carlista
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ALGUNAS LÁMINAS CARLISTAS
INDUMENTARIA Y UNIFORMES MILITARES; MILITARY UNIFOMS AND DRESSES
TROPAS CARLISTAS 1835 / CARLIST TROOPS 1835
Pertenecen a una colección de 22 láminas, preparadas para ser publicadas en un documentado trabajo aún inédito sobre el ejército de Zumalacárregui.
Part of a 22 plates collection, to be published in a well documented, still inedit work, involving the gen. Zumalacárregui and his carlist army
http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...lacarregui.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../Artillero.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...lava_escon.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../Escon_Nav.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uniformil/3er_bon.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../Escon_hon.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uniformil/G_Honor.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...H_Hontoria.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...l_invierno.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../Escon_gui.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...uerrillero.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni...Hon_Capote.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../Guias_nav.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uni.../H_Arlaban.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uniformil/Aband.jpg http://www.iribarren.eu/Imagenes/Uniformil/Recluta.jpg Para consultar acerca de cada obra, precios, formas de pago y de envío, y cuantas preguntas adicionales desee hacer, escriba su mensaje. To consult about each work, prices, ordering, payment, and shipping forms, and other questions you will wish made, write your message
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La Unidad Católica, Ley fundamental de Las Españas
http://2.bp.blogspot.com/_nWns5dIYnO...s_Borgonha.jpg
La Unidad Católica, Ley fundamental de Las Españas
La Unidad Católica es la primera Ley fundamental de la sociedad española, y contra ella, o no informada por ella, no hay ley que obligue, ni derecho que prevalezca, ni Autoridad legítima, ni enseñanza lícita, ni doctrina libre, ni obra permitida; porque ella es nuestra Constitución secular, raíz, base, norma y guía de toda Autoridad y de todo derecho, y Código supremo de toda acción y de toda doctrina.
Ramón Nocedal y Romea
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NUEVO LIBRO
Hoy 22 de Abril, a las 8 de la tarde, en la sede del Instituto de Estudios Históricos del CEU, Carrera de San Francisco, 2, se presenta un libro muy personal de versos dedicados a los Reyes Carlistas, muy especialmente a Carlos VII, y a quienes lucharon por su Causa, obra de Luis Hernando de Larramendi.
Lo publica la Fundación Ignacio Larramendi, que tiene entre sus objetivos fundacionales el "Estudio de la influencia histórica de la accción del Carlismo en la sociedad española", que el autor dedica a su padre, Ignacio Hernando de Larramendi, y a su abuelo, Luis Hernando de Larramendi, ejemplos los dos sin mancha de los paladines a los que la obra trata de rendir homenaje.
El libro ha quedado bellamente editado con pinturas de Augusto Ferrer-Dalmau y grabados de la colección de Victor Sierra-Sesúmaga.
Se encarece la asistencia a quienes puedan asistir al acto.
Publicado por CTC - HYC en 4/22/2010 03:38:00 PM 0 comentarios http://img1.blogblog.com/img/icon18_email.gif http://img2.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Libros, Noticias
FINALIZA LA CLASIFICACIÓN DEL ARCHIVO FAL CONDE
La Universidad de Navarra ha finalizado el proceso de catalogación y clasificación del Archivo Fal Conde, quedando éste a disposición de todos los investigadores.
Puede consultarse la noticia pinchando en este enlace y el contenido y estructura de este Archivo en este otro .
Publicado por CTC - HYC en 4/21/2010 12:42:00 PM 0 comentarios http://img1.blogblog.com/img/icon18_email.gif http://img2.blogblog.com/img/icon18_edit_allbkg.gif
Etiquetas: Archivos, Noticias
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"RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y NÁPOLES DURANTE LA PRIMERA GUERRA CARLISTA", DE JOSÉ RAMÓN URQUIJO GOITIA
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Ed. Actas. Colección Luis Hernando de Larramendi.
He aquí uno de los libros que me compré en el Cerro de los Ángeles. Un tema apasionante y realmente poco estudiado. ¿Qué fue del carlismo y la corte napolitana antes, durante y después de la Guerra de los Siete Años? Nuestro autor desbrozará en una síntesis plena estas relaciones tan estrechas como difíciles.
A mi juicio salen varias cosas a relucir, a saber:
- El "maquiavelismo conservador" de Metternich, con la farsa de "ir aceptando los cambios". Bonapartismo refinado a lo sumo.
- El mucho ardor de Fernando II de las Dos Sicilias para cuestiones "propagandísticas" pero la indecisión en lo económico; en ello no puede decirse lo mismo de Austria o Cerdeña. Rusia se mostró más bien indiferente, si bien estuvo dispuesta a reconocer a don carlos como rey legítimo de España.
- La hábil y traidora gestión de la diplomacia liberal, volviendo a entregar los intereses de la patria tal y como hicieron sus correligionarios en Portugal. A través de Mendizábal y los Rotschild, a la Pérfida Albión y la Francia de Luis Felipe. La inoperancia del liberalismo en un Nápoles que a pesar de las intrigas mayormente los rechazó se tradujo en pasmosa "habilidad" como decimos para con otras cortes, en especial París y Londres. Venta barata de nuestra independencia y economía, creación del caciquismo y "nuevos ricos", veinte golpes de estado en un siglo. Por supuesto, en nombre de la libertad y el progreso.
- La desorganización de buena parte de la diplomacia carlista. Indecisión y divisiones hacia el caos, con el remate en la traición de Maroto, el mismo compañero de armas de Espartero en Ayacucho.
Hay mucho interesante como digo.
¿Contras?
La mucha documentación insertada en francés e italiano sin traducir al español, lo cual se hace más que correoso.
O un gran fallo: Decir que hacia el 1833 no había "problema ideológico". Falso. Creo que todavía hay muchos que no entienden que en la Santa Causa, la legitimidad sucesoria fue proporcionalmente unida a la Contrarrevolución; no fue "una cosa más que la otra".
Con todo y con eso, es de recibo decir que es muy sano ponerse en frente de temas que le pueden resultar a uno espinoso como carlista. Y así, el agradecimiento por la enormidad estudiosa sobre un tema capital del "carlismo histórico", que tantas veces olvidamos en su lógica repercusión.
Ha sido un gran descubrimiento, una obra leída con mucha pasión, evocando la resistencia meridional (Mantengo mi teoría: Los napolitanos son los andaluces de Italia) frente a la revolución masónica y la presencia del legitimismo hispano en sus filas, así como la apertura del horizonte fraterno que siempre está entre unos movimientos contrarrevolucionarios espiritual y naturalmente vinculados con sangre entre sí.