Respuesta: Franco ofrendó su espada invicta a Dios
el Caudillo, con uniforme de Infantería y tocado con
boina roja, saludó a quienes le esperaban y con sonrisa y
brazo en alto
Con boina roja y brazo en alto... Eso sucedía en 1939.
¿Quien se imaginaría entonces que 30 años después nombraría Franco como sucesor a Juan Carlos, hijo de don Juan de Borbón, hombre de reconocida simpatía hacia el liberalismo?
Por otra parte, aterra comprobar que a los únicos que juraron sus cargos en serio, creyendo en las verdades eternas que juraban, les estaba reservado por la Historia el desprecio y el olvido. Y que solo se mantendrían vigentes y gozarían de perfecta (y longeva salud) los regímenes nacidos o bien de perjurios o de ateísmos, o de matanzas de religiosos...
En todo este horror debe encerrarse un profundo arcano, que quizás en la otra vida, esperemos, nos sea revelado.
"Gothico, exhibe usted su miopía y su franquismo provinciano y espeso… , sus provocaciones, ...empeñado en convertirse en azote anticarlista y antirregionalista del foro… faltón y caprichoso... descalificador, falto de caridad, confuso, embarullado, exhibidor de sus personales obsesiones, sus equivocadas fidelidades, sus escasos conocimientos, sus malos modales, sus malas digestiones, su bilis," etc.
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