Búsqueda avanzada de temas en el foro

Resultados 1 al 11 de 11
Honores7Víctor
  • 2 Mensaje de Hyeronimus
  • 1 Mensaje de Hyeronimus
  • 2 Mensaje de Hyeronimus
  • 1 Mensaje de Hyeronimus
  • 1 Mensaje de Hyeronimus

Tema: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

  1. #1
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Siempre le oí decir a mi madre que no hay nadie más antiespañol que los españoles. Desgraciadamente, la experiencia me ha enseñado que es así ni más ni menos. Es un defecto muy hispánico sentir complejo de inferioridad hacia lo foráneo. Y hasta agachamos la cabeza y aceptamos las leyendas negras que nos imponen y somos los primeros en propagarlas, sin molestarnos en comprobar que no resisten el menor análisis. Desde luego, tampoco hay que irse al extremo opuesto y creernos más santos, buenos o listos que nadie (defecto al que siempre han sido propensos los anglosajones) y despreciar al resto del mundo. Pero sí es necesario compensar esa actitud tan negativa y tomar conciencia de nuestra valía, de lo que hemos aportado al mundo. Y una forma de recobrar la autoestima perdida es ahondar en la historia. Escarbar en el pasado y retirar los escombros amontonados por el olvido y por las tergiversaciones y manipulaciones de historiadores.

    Un aspecto prácticamente desconocido de nuestro pasado es el relativo a nuestro quehacer científico. Se nos ha hecho creer que nuestros siglos de oro fueron ciertamente una época de esplendor en las letras y las artes, pero que no somos un pueblo de científicos y vamos a la zaga de otros pueblos más capacitados de allende los Pirineos. Pero gracias a Dios, en los últimos años han empezado a publicarse algunos trabajos sobre la ciencia, la medicina y la tecnología de esos tiempos y ha salido a la luz documentación olvidada en los archivos. Entro otros autores, cabe citar al ingeniero y profesor de la Universidad de Valladolid D. Nicolás García Tapia, que ha sacado a la luz abundante documentación que dormía en Simancas y otros archivos nacionales, y a raíz de la cuales ha publicado numerosos trabajos de divulgación. Así fue como a principios del siglo XX el físico e historiador de la ciencia Pierre Duhem, gran conocedor de las lenguas clásicas, husmeando en archivos y bibliotecas de toda Francia descubrió innumerables manuscritos y documentos que fueron la base para su monumental obra Le système du monde, que en diez voluminosos tomos vino a echar por tierra la imagen esterotipada de la Edad Media como una época de oscurantismo e ignorancia. Imagen que tuvo su origen en el Renacimiento pero cobró vigor con la Reforma (lógico: de lo contrario Lutero, Calvino y compañía se quedaban sin muchos argumentos) y alcanzó su punto culminante en la Ilustración. Al final resultó que los grandes avances y descubrimientos de los científicos renacentistas no fueron sino la culminación de los trabajos de sus predecesores. Ya había dicho Bernardo de Chartres en el siglo XII aquello de «somos enanos subidos en hombros de gigantes».

    Pues bien, entre los grandes científicos hoy olvidados de nuestros siglos áureos, hay uno que descuella bastante entre los demás y sobre el cual el mencionado doctor García Tapia ha investigado durante más de quince años y escrito algunos libros y trabajos de gran interés. Me refiero al navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont. (Aclaración: El nombre por el que me identifico en el foro no es en honor a este inventor; tiene que ver con mi profesión de traductor, por mi santo patrono.) Descendiente de los reyes de Navarra, comendador de la Orden de Calatrava, luchó en Flandes junto a Farnesio, fue gobernador de Martos, regidor de Murcia y más tarde administrador de las minas del Reino. Es decir, que estaba a cargo de las 550 minas que había en la Península más la de América, tomando muestras y realizando ensayos. Si bien nunca llegó a visitar las de Indias, como era su deseo, estuvo en todas las de la Península. Dios fue generoso a la hora de concederle talentos: se cuenta que era bueno como cantor, músico, pintor y cosmógrafo. También era famoso por su fuerza, y los testimonios --exagerados sin duda-- nos lo presentan como una especie de Sansón capaz de doblar patos de metal con los dedos o arrancar una reja con las manos. Lope de Vega llegó a dedicarle un soneto en una obra de teatro hoy bastante olvidada. Pero el mayor don con que lo dotó la Providencia fue el de solucionar problemas, en muchos casos con un nivel tecnológico que no volvería a encontrase sino uno o dos siglos más tarde.

    Un documento de Felipe III fechado el 1 de septiembre de 1606 otorga privilegios de invención (lo que hoy en día llamaríamos patentes) a Jerónimo de Ayanz por nada menos que 48 inventos. Cabe señalar que, al contrario de otras invenciones, como algunas de Leonardo de Vinci, que quedaron en el papel, Ayanz llegó a hacer prototipos de todas estas y probarlas con éxito, ya que era un requisito para la concesión de patentes. Veamos algunas:

    --Creó un traje de buceo que permitió, el 2 de agosto de 1602, que un hombre permaneciera durante una hora tres metros bajo las aguas del Pisuerga en presencia del Rey y de la Corte, hasta que monarca se cansó y lo mandó salir. El aire se suministraba desde el exterior por medio de tuberías flexibles. Los buzos también podían ser autónomos, para lo cual iban provistos de vejigas de aire y fuelles que accionaban con los brazos.

    --La «barca submarina», verdadero sumergible, que construyó con madera calafateada que impermeabilizó recubriéndola de un lienzo pintado de aceite. Y avanzaba por medio de remos. Herméticamente cerrada, tenía un sistema de renovación de aire perfumado con agua de rosas, contrapesos para subir y bajar, ventanas de gruesos cristales y hasta unos guantes con los se podían recoger objetos desde el interior de la nave, de forma parecida a los que se utilizan en los laboratorios para manipular sustancias radiactivas dentro de un recipiente hermético.

    --Para los barcos que iban a América, ideó un horno con destilador de barro que eliminaba malos sabores al destilar el agua marina para su consumo por los navegantes. Incluía una suspensión cardán (como se llamaría actualmente) para que no se moviera con el vaivén de la nave.

    --Su cargo de administrador general de minas lo obligó a buscar la solución a numerosos problemas. Investigando en los archivos nacionales, descubrió minas que habían sido abandonadas por falta de recursos y estaban sin explotar. Ideó procedimientos para utilizar los minerales negrillos, los cuales permitieron la explotación de las minas de plata de Potosí, que se resistían a los métodos metalúrgicos entonces conocidos. También construyó molinillos, destiladores, hornos de fundición y hasta balanzas de precisión «que pesaban la pierna de una mosca». Un sifón con intercambiador le permitió desaguar minas inundadas. Lo más sorprendente, sin embargo, es el empleo del vapor para desaguar las minas o para producir lo que hoy conocemos como aire acondicionado. Hasta ahora se consideraba que el inglés Thomas Savery había patentado la primera máquina de vapor en 1698. La patente de Ayanz, como dijimos, es de 1606. Este sistema le permitió desaguar las minas de plata de Guadalcanal (Sevilla) y reactivarlas después de su desahucio. Perfeccionó el sistema con un eyector de vapor que le permitió refrescar el aire de las habitaciones. O sea, lo que ahora llamamos aire acondicionado.

    Todas estas invenciones las realizó entre 1598 y 1602. Ni Leonardo da Vinci había conseguido tantos avances en tan poco tiempo y, como dijimos, no quedaron en papel como muchos inventos de Leonardo. La concesión de las patentes exigía demostrar el funcionamiento de las invenciones. Los doctores Juan Arias de Loyola y Julián Ferrofino, dos de los científicos más prestigiosos del Reino, fueron a visitarlo a su casa de la Calle de la Cadena en Valladolid en marzo de 1602. La admiración por lo que vieron en la casa de Ayanz quedó reflejada en el informe que elevaron al Rey. Nunca habían visto nada semejante: balanzas de una precisión increíble, hornos muy variados, máquinas capaces de realizar múltiples operaciones industriales hasta entonces desconocidas. Al entrar a una sala, notaron un aire fresco y agradable que salía de un ramillete de flores situado en un jarrón sobre la mesa. Parecía cosa de magia. No podían imaginar que en nuestros tiempos actuales el aire acondicionado sería algo habitual, si bien producido por unos difusores menos estéticos que los que ocultaba el jarrón de flores de Ayanz. Vieron también los equipos de buceo y para sumergirse, que lógicamente no se podían probar en la casa, de modo que Felipe III dispuso que se hiciese la demostración en el río que mencionamos más arriba.

    Podría seguir hablando de otros aspectos en que Ayanz se adelantó a su tiempo, pero no quisiera alargarme demasiado. Con estos botones de muestra, da para hacerse una idea de su talento inventivo.
    sjl y Pious dieron el Víctor.

  2. #2
    Avatar de Arnau Jara
    Arnau Jara está desconectado Miembro graduado
    Fecha de ingreso
    16 mar, 05
    Mensajes
    1,106
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Excelente artículo. Si es tuyo, deberías firmarlo y referenciarlo. Debemos acostumbrarnos a ello. De esta manera, se puede luego utilizar para otros menesteres.

    "Siempre le oí decir a mi madre que no hay nadie más antiespañol que los españoles". Pues tu madre tenía razón.
    Vita hominis brevis:
    ideo honesta mors est immortalitas

    Que no me abandone la Fe,
    cuando toque a bayoneta,
    que en tres días sitiamos Madrid
    y en otros quince la capital, Lisboa.


    Sic Semper Tyrannis

  3. #3
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Un hallazgo que cambia la Historia

    La primera máquina de vapor fue española: Jerónimo de Ayanz
    JOSÉ JAVIER ESPARZA

    Ni inglesa, ni francesa ni alemana: la primera patente de una máquina de vapor moderna, aquel invento que desencadenaría la revolución industrial, fue española. La registró en 1606, con otro medio centenar de inventos, el militar y político navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, Administrador General de las Minas del Reino. No sólo la patentó, sino que además la aplicó. Era la época de Galileo, un tiempo vibrante para la ciencia. Cuando el inglés Savery patente su máquina de vapor, en 1698, lo hará sobre las ideas de don Jerónimo. Es una historia que vale la pena contar. De paso, borraremos muchos tópicos sobre el atraso científico de la España barroca.

    Podemos empezar nuestra historia con una curiosa estampa. Estamos en Valladolid, el 2 de agosto de 1602. Felipe III y su corte se han desplazado a orillas del Pisuerga para asistir a un espectáculo sorprendente: un hombre va a sumergirse hasta tres metros de profundidad. El hombre está embutido en una extraña vestimenta. Desaparece bajo el agua. Pasa el tiempo. El rey se inquieta. Durante una hora, los asistentes permanecen con el corazón encogido por la incertidumbre: ¿Habrá muerto? Finalmente, el buzo sale a la superficie: vivo y contento. Acaba de inventarse el primer traje de buzo registrado en España. Los asistentes aplauden al inventor: don Jerónimo de Ayanz, 49 años, caballero, militar y hombre de ciencia.

    Hoy pocos saben quien fue Jerónimo de Ayanz y Beaumont, pero en su época, a caballo entre los siglos XVI y XVII, fue una auténtica celebridad. Lo fue, ante todo, en el campo militar. Nacido en 1553, de familia noble, había empezado su carrera como paje de Felipe II. Dotado, según las crónicas, de una fuerza descomunal, había combatido en Túnez, San Quintín, Flandes, Portugal, las Azores, La Coruña… Había desmantelado una conjura francesa para asesinar en Lisboa a Felipe II. Lope de Vega le dedicaría unos versos en su comedia Lo que pasa en una tarde. Dicen así:

    “Tú sola peregrina no te humillas / ¡oh Muerte!, a don Jerónimo de
    Ayanza (…) / Flandes te diga en campo, en muro, en villas / cuál
    español tan alta fama alcanza. / Luchar con él es vana confianza/
    que hará de tu guadaña lechuguillas”.

    Ayanz, caballero de la Orden de Calatrava, desempeñó importantes cargos públicos: regidor de Murcia y gobernador de Martos, Felipe II le nombró en 1587 administrador general de las minas del Reino, es decir, gerente de las 550 minas que había entonces en España y de las que se explotaban en América. Pero, además, don Jerónimo fue músico, pintor, cosmógrafo, empresario y, sobre todo, inventor. En 1606 se le reconoció la patente (“privilegio de invención”, se llamaba entonces) de medio centenar de inventos. Entre ellos, la primera máquina de vapor.

    El falso atraso de la España barroca

    Antes de explicar el invento de Ayanz conviene deshacer un tópico que ha falseado nuestra Historia: la España de los siglos de oro no fue un país atrasado en lo científico. Es verdad que, en 1558, Felipe II había prohibido a los españoles estudiar o enseñar en universidades de países que estuvieran en guerra con España. El asunto suele despacharse con una acusación de “oscurantismo” al rey y a la Iglesia, pero el motivo de aquella prohibición no era cultural o religioso, sino militar: había que impedir que el enemigo adquiriera los conocimientos españoles sobre náutica, cosmografía o armamento. El desarrollo de la ciencia y la tecnología estaba ligado a los fines militares; casi todos los trabajos debían ser secretos.

    Esa situación produjo un aislamiento de España respecto a la ciencia que se hacía en el resto de Europa, pero precisamente por eso Felipe II creó, a propuesta del arquitecto Juan de Herrera, la Academia de Matemáticas de Madrid en 1583. Hoy sabemos que la actividad científica de España en esos siglos fue intensa. Conocemos los inventos de Juanelo Turriano y Blasco de Garay, o la expedición de Francisco Hernández. Empezamos a conocer también, gracias al catedrático de Valladolid Nicolás García Tapia, los numerosos estudios tecnológicos de la época y los nombres de sus autores: Zubiaurre, Lobato, Lastanosa. ¿Por qué este trabajo fue, después, tan silenciado? Hoy tiende a pensarse que el tópico del “atraso” obedece más bien a la escasa formación tecnológica de los historiadores posteriores, que no supieron valorar la importancia de los datos custodiados en los archivos. El hecho es que no hubo tal atraso.

    La investigación tecnológica en España fue fruto directo de las exigencias del poder: un país que dominaba medio mundo, continuamente tenía que ofrecer respuestas técnicas a desafíos concretos. En el caso de don Jerónimo, ese desafío nació de su gestión al frente de las minas del Reino: había que aumentar su rentabilidad y solucionar problemas que iban desde la limpieza de los metales hasta los impuestos sobre los proveedores, pasando por el desagüe de las explotaciones inundadas por las lluvias. El propio Ayanz, hombre práctico, se lo expuso a Felipe III en un memorial donde venía a proponer lo siguiente:

    “Se deben dar exenciones y libertades a los que registren las minas, como se hacen en otros reinos donde las minas son más pobres que las españolas. Está comprobado que España es más rica en minas de oro, plata y otros metales que ningún otro reino de la Cristiandad, por lo que no es necesario importarlos. (…) La salida de España de los expertos alemanes sin que adiestrasen a los españoles ha sido la causa de que no funcionen correctamente los ingenios de las minas. (…) Es necesario nombrar jueces honrados que conozcan el funcionamiento de la minería, y que las apelaciones se hagan ante el administrador general de las minas y no ante otra instancia. Que no se les obligue a pagar a los dueños de las minas diezmos sobre los salarios de los trabajadores. (…) Hay que moderar el rigor de las leyes y pragmáticas referentes a las minas. Hay que modificar, en particular, los puntos referentes a los impuestos, que deben ser más bajos y facilitar la privatización de las minas reales. (…) Solamente en el caso de que no se encuentren particulares para la explotación de las minas de interés, debe hacerse cargo de ello la Hacienda Real”.

    El vapor

    Como se ve, don Jerónimo era un firme defensor de la iniciativa privada. Pero fue esa otra cuestión del desagüe, tan vital, la que le condujo a su invento. Las minas de la época tenían dos problemas serios: la contaminación del aire en su interior y la acumulación de agua en las galerías. Inicialmente, Ayanz inventó un sistema de desagüe mediante un sifón con intercambiador, haciendo que el agua contaminada de la parte superior, procedente del lavado del mineral, proporcionara suficiente energía para elevar el agua acumulada en las galerías. Este invento supone la primera aplicación práctica del principio de la presión atmosférica, principio que no iba a ser determinado científicamente hasta medio siglo después. Y si este hallazgo es realmente prodigioso, lo que eleva a Ayanz al rango de talento universal es el empleo de la fuerza del vapor.

    La fuerza del vapor de agua era conocida desde tiempos remotos. El primero en utilizarla fue Herón de Alejandría, en el siglo I. Mucho después, en el siglo XII, consta que en la catedral de Reims había un órgano que funcionaba con vapor. Los trabajos sobre la materia prosiguieron tanto en España como en Francia e Inglaterra. Lo que se le ocurrió a Ayanz fue emplear la fuerza del vapor para propulsar un fluido (el agua acumulada en las minas) por una tubería, sacándola al exterior en flujo continuo. En términos científicos: aplicar el primer principio de la termodinámica –definido un siglo después- a un sistema abierto. Además, aplicó ese mismo efecto para enfriar aire por intercambio con nieve y dirigirlo al interior de las minas, refrigerando el ambiente. Ayanz había inventado el aire acondicionado. Y no fue sólo teoría: puso en práctica estos inventos en la mina de plata de Guadalcanal, en Sevilla, desahuciada precisamente por las inundaciones cuando él se hizo cargo de su explotación.

    Don Jerónimo inventó otras muchas cosas: una bomba para desaguar barcos, un precedente del submarino, un traje de buceo (ese que veíamos al principio de nuestra historia), una brújula que establecía la declinación magnética, un horno para destilar agua marina a bordo de los barcos, balanzas “que pesaban la pierna de una mosca”, piedras de forma cónica para moler, molinos de rodillos metálicos (se generalizarían en el siglo XIX), bombas para el riego, la estructura de arco para las presas de los embalses, un mecanismo de transformación del movimiento que permite medir el denominado “par motor” es decir, la eficiencia técnica, algo que sólo siglo y pico después iba a volver a abordarse… Hasta 48 inventos le reconocía en 1606 el “privilegio” firmado por Felipe III. Decía así:

    “Y nos, superintendentes, que atento al trabajo, estudio y industria que habéis puesto en declarar y apurar los ingenios, trazas e invenciones, por la orden y forma contenida en la declaración y dibujos que aquí van insertos y declarados, tan útiles y necesarios a nuestro servicio y al bien público, fuésemos servido de daros y concederos nuevo privilegio para que vos y vuestros sucesores, y no otra persona sin licencia vuestra o suya, puedan usar de ella, o como la nuestra merced fuese. Lo cual, visto en el nuestro Consejo de la Cámara, habemos tenido por bien, y por la presente damos licencia y facultad a vos, el dicho don Jerónimo de Ayanz, para que por tiempo de los veinte años siguientes, siendo las dichas invenciones, ingenios y máquinas nuevos en nuestros reinos, podáis usar y uséis de ellas, so pena que cualquier otra persona o personas que sin tener vuestra licencia o de quien vuestro poder hubiere, durante el dicho tiempo hiciere o usare de los dichos ingenios o trazas de cualquiera de ellas, incurra por el mismo caso y hecho, cada vez que los hiciere, en cincuenta mil maravadís de pena y el arte perdido”.

    Ayanz murió demasiado pronto para gozar de esos veinte años de patente. Desde 1608 se había dedicado a la explotación privada de un yacimiento de oro cerca de El Escorial y a la recuperación de las minas de Guadalcanal, las mismas donde había aplicado por primera vez en el mundo una máquina de vapor. Pero enfermó gravemente. El 23 de marzo de 1613 moría en Madrid. Sus restos se trasladaron a Murcia, la ciudad que había gobernado. Hoy están inhumados en su catedral. Mientras tanto, la técnica del vapor siguió su camino. El inglés Somerset, sobre los trabajos de Ayanz, diseñó una máquina que a su vez le será copiada por el también inglés Savery y que se aplicó igualmente a la minas. El francés Papin, el alemán Leibniz, el inglés Newcomen… esos son los nombres del camino que lleva a la máquina de vapor atmosférica en 1712, antes de la máquina de Watt con condensador incorporado. Así empezaría la revolución industrial.

    Don Jerónimo de Ayanz y Beaumont fue uno de los mayores talentos de la historia de España. En muchos de sus planteamientos se adelantó dos siglos al nivel tecnológico de su tiempo. Algunos de sus inventos se hicieron de uso común; otros tendrían que esperar siglos para ser llevados a la práctica, porque no se contaba con los materiales adecuados ni se conocía bien el principio científico que los animaba. En todo caso, su obra habría sido imposible si la España de los siglos de oro no hubiera poseído un nivel científico muy superior al que la historia convencional nos cuenta. Y a don Jerónimo hay que recordarle como lo que fue: un verdadero genio.

    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  4. #4
    Avatar de DON COSME
    DON COSME está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    23 sep, 06
    Ubicación
    Canarias
    Mensajes
    2,657
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Fascinante. Desconocía la existencia de este prohombre de las ciencias.
    Esto nos demuetra una vez más la importancia del papel que debe asumir el Estado en divulgar nuestra historia y así evitar que nos la escriban las historiografías oficiales de países terceros.

  5. #5
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    MÁQUINA DE VAPOR DE JERÓNIMO DE AYANZ Y BEAUMONT

    Entre finales del siglo XVI y principios del XVII, España atraviesa el tránsito entre el Renacimiento y el Barroco, surge la figura de Jerónimo de Beaumont, un hombre polifacético y de gran talento. Consiguió unos avances científicos que le sitúan al mismo nivel que otros genios contemporáneos de su época como Galileo Galilei o Leonardo Da Vinci.


    Inventó el primer prototipo de máquina de vapor para desaguar minas y un sistema de aire acondicionado para refrigerar las mismas. Mejoró la instrumentación científica, desarrolló molinos de viento, destiladores, balanzas y nuevos tipos de hornos de fundición para operaciones metalúrgicas, industriales, militares y domésticas, ingenió una campana para bucear e incluso llegó a diseñar un submarino.



    JERÓNIMO DE AYANZ

    Jerónimo de Ayanz y Beaumont fue descendiente de los reyes de Navarra, Ayanz Beaumont, nacido en Guedelain, en 1553. De joven recibió una excelente formación, una educación rica en todos los sentidos que le convirtió en un hombre propio del Renacimiento por sus polifacéticas habilidades: militar, administrador, cosmógrafo, inventor, empresario, pintor, cantor, músico, matemático, arquitecto...

    Caballero de la Orden de Calatrava, y militar de los Tercios Reales, combatió en Túnez, San Quintín, Portugal, las Azores y La Coruña, destacándose en las campañas de Flandes junto al general Alejandro Farnesio. Tal era su destreza en la lucha que Lope de Vega le dedicó un soneto en una comedia llamada Lo que pasa en una tarde, y que dicen así:

    "Tú sola peregrina no te humillas
    oh muerte!, a don Jerónimo de Ayanza.
    Flandes te diga en campo, en muro, en villas
    cuál español tan alta fama alcanza.
    Luchar con él es vana confianza
    que hará de tu guadaña lechuguillas".


    Estuvo muy relacionado con la corte de Felipe II y Felipe III, por eso llegó a ocupar diversos cargos y títulos nobiliarios: paje de Felipe II, gobernador de Martos, regidor de Murcia y más tarde, desde 1587, administrador general de las minas del Reino de España.

    Como administrador de minas controlaba las 550 minas que había en la península, más las de América. Por su responsabilidad en este cargo, se las ingenió para solucionar situaciones adversas allá donde l mantenimiento del Imperio necesitase de nuevas aportaciones científicas. Aquellos logros tecnológicos volverían a aparecer al mismo nivel uno o dos siglos más tarde.

    Entre sus actividades estaban las de analizar muestras y realizar ensayos tratando de aumentar la productividad de las minas, las de solucionar problemas que iban desde la limpieza de los metales negrillos hasta los impuestos sobre los proveedores, pasando por desaguar las explotaciones inundadas por las lluvias.

    Uno de los mayores inconvenientes que surgieron en las explotaciones mineras fueron los derivados de la alta contaminación del aire en su interior y la acumulación de agua en las galerías; que de no solucionarse hubiesen paralizado la explotación de esa fuente de ingresos tan vital para el Imperio.

    En 1599, Ayanz envió realizó un memorial destinado a Felipe III explicando los problemas del sector metalúrgico y proponiendo sus respectivas soluciones en cuestiones como la poca iniciativa privada, una mano de obra costosa, los impuestos excesivos, la legislación caótica y corrupta, la deficiente preparación de técnicos, las malas infraestructuras, los conocimientos anticuados o la incorrecta explotación de las minas. La carta decía así:

    “Se deben dar exenciones y libertades a los que registren las minas, como se hacen en otros reinos donde las minas son más pobres que las españolas. Está comprobado que España es más rica en minas de oro, plata y otros metales que ningún otro reino de la Cristiandad, por lo que no es necesario importarlos. (…) La salida de España de los expertos alemanes sin que adiestrasen a los españoles ha sido la causa de que no funcionen correctamente los ingenios de las minas. (…) Es necesario nombrar jueces honrados que conozcan el funcionamiento de la minería, y que las apelaciones se hagan ante el administrador general de las minas y no ante otra instancia. Que no se les obligue a pagar a los dueños de las minas diezmos sobre los salarios de los trabajadores. (…) Hay que moderar el rigor de las leyes y pragmáticas referentes a las minas. Hay que modificar, en particular, los puntos referentes a los impuestos, que deben ser más bajos y facilitar la privatización de las minas reales. (…) Solamente en el caso de que no se encuentren particulares para la explotación de las minas de interés, debe hacerse cargo de ello la Hacienda Real”.


    Para este contratiempo, Ayanz ideó un sistema de desagüe mediante un sifón con intercambiador. Este sistema consiguió que el agua filtrada en la mina salga a la superficie, mientras que el agua contaminada de la parte superior, procedente del lavado mineral, proporcione la energía necesaria para elevar el agua desde la profundidad de la mina. E$ste invento supuso la primera aplicación práctica del principio de la presión atmosférica, ley que no iba a ser determinada científicamente hasta medio siglo después por Guericke y Papin.

    Y si este hallazgo es realmente prodigioso, lo que eleva a Ayanz al rango de talento universal es el empleo de la fuerza del vapor.

    La fuerza del vapor de agua era conocida desde tiempos remotos. El primero en utilizarla fue Herón de Alejandría, en el siglo I. Mucho después, en el siglo XII, consta que en la catedral de Reims había un órgano que funcionaba con vapor. Los trabajos sobre la materia prosiguieron tanto en España como en Francia e Inglaterra.

    Ayanz idearía un sistema de vapor a través de la domesticación de la energía del vapor de agua, y su conclusión en los procesos productivos, lo que dio origen a la revolución industrial a finales del siglo XVIII. Esta máquina consite en una caldera que calentaba el agua acumulada de la mina y que se quería extraer, convirtiéndola en vapor de agua. La presión del vapor elava el agua al exterior en flujo continuo a través de una tubería.

    Esta aplicación científica es conocida como principio de la termodinámica a un sistema abierto, definido un siglo después por Thomas Savery sobre las ideas de Jerónimo de Ayanz. En 1698 Savery patentaba su máquina de vapor, pero la del científico navarro lo fue en 1606.

    Además, aplicó ese mismo efecto para enfriar aire por intercambio de nieve u otros fluidos mediante el eyector de vapor y propulsarlos al interior de la minas, refrigerando el ambiente. Ayanz había inventado el aire acondicionado.

    El inventor hace uso destacado de sus máquinas de vapor, eyectores y demás inventos, registrándolas en 1606, para desaguar las minas, en especial la de Guadalcanal, en Sevilla, que logra volver a poner en marcha tras su desahucio por las inundaciones cuando él se hizo cargo de su explotación, o las de plata de Potosí, que se resistían a los métodos metalúrgicos entonces conocidos.

    Un documento de Felipe III fechado el 1 de septiembre de 1606 reconoció hasta 48 patentes, antes llamados privilegios de invención, relacionados con diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología, y conseguidas entre 1598 y 1606.

    Ni Leonardo da Vinci, el gran genio del Renacimiento, logró tantas innovaciones en tan pocos años, mucho menos pudo verificarlas en la práctica, como lo hizo Jerónimo de Ayanz. Aquellas invenciones pudieron ser comprobadas con éxito como exigía el protocolo de concesión de patentes. Así pues, los doctores Juan Arias de Loyola y Julián Ferrofino, dos de los científicos más prestigiosos de la Monarquía hispánica, pudieron verificar el funcionamiento de sus avances en el propio domicilio del navarro sito en la calle de la Cadena en Valladolid en marzo de 1602.

    El informe que dictaron describía balanzas de una precisión, hornos muy variados, máquinas capaces de realizar múltiples operaciones industriales hasta entonces desconocidas. En una sala comprobaron la salida de aire fresco producido por unos difusores, se trataba del primitivo sistema de aire acondicionado que puso en marcha en las explotaciones mineras.

    Aquel “privilegio” firmado por Felipe III decía así:

    “Y nos, superintendentes, que atento al trabajo, estudio y industria que habéis puesto en declarar y apurar los ingenios, trazas e invenciones, por la orden y forma contenida en la declaración y dibujos que aquí van insertos y declarados, tan útiles y necesarios a nuestro servicio y al bien público, fuésemos servido de daros y concederos nuevo privilegio para que vos y vuestros sucesores, y no otra persona sin licencia vuestra o suya, puedan usar de ella, o como la nuestra merced fuese. Lo cual, visto en el nuestro Consejo de la Cámara, habemos tenido por bien, y por la presente damos licencia y facultad a vos, el dicho don Jerónimo de Ayanz, para que por tiempo de los veinte años siguientes, siendo las dichas invenciones, ingenios y máquinas nuevos en nuestros reinos, podáis usar y uséis de ellas, so pena que cualquier otra persona o personas que sin tener vuestra licencia o de quien vuestro poder hubiere, durante el dicho tiempo hiciere o usare de los dichos ingenios o trazas de cualquiera de ellas, incurra por el mismo caso y hecho, cada vez que los hiciere, en cincuenta mil maravadís de pena y el arte perdido”.

    DIBUJO DEL TRAJE DE BUZO

    Uno de esos ingenios fue el primer traje de buceo operativo, cuya demostración fue efectuada en el río Pisuerga al paso por Valladolid, un 2 de agosto de 1602, con Felipe III y su corte como testigos. Ayanza permaneció sumergido a tres metros de profundidad durante más de una hora hasta que el monarca le ordenó salir.

    El aire se suministraba desde el exterior por medio de tuberías flexibles. Los buzos también podían ser autónomos, para lo cual iban provistos de vejigas de aire y fuelles que accionaban con los brazos.

    Los continuos viajes a las Américas conllevan otras necesidades que debían ser resuletas, inventando novedosos procedimientos en el campo de las artes náuticas. Por ejempo, para la necesaria destilación de agua en los barcos que cruzaban el Atlántico inventó una máquina capaz de proporcionar agua potable para consumo de los marineros a partir de agua salada del mar, mediante un horno de barro de su invención que evitaba malos sabores. Ayanz había inventado el primer prototipo de destilador. Además, añadió al sitema de destilación una suspensión que hoy es llamada Cardan para evitar que se desplazase con el movimiento del barco.

    Diseñó el primer precedente de submarino, al que denominó como “barca submarina”, un verdadero sumergible que construyó con madera calafateada y que impermeabilizó recubriéndola de un lienzo pintado en aceite.

    Herméticamente cerrado, tenía un sistema de renovación de aire perfumado con agua de rosas, contrapesos para subir y bajar, ventanas de gruesos cristales, incluso remos para desplazarse. También contaba con una especie de pinzas o guantes extensibles para poder recoger objetos desde el interior de la nave, de forma parecida a los que se utilizan en los laboratorios para manipular sustancias radiactivas dentro de un recipiente hermético.


    BOCETO DEL PROTOTIPO DE SUBMARINO

    En otro campo elaboró una informe, simultáneamente al inglés Gilbert, sobre la aguja de marear (brújula), estableciendo incluso la declinación magnética, a la que denominaba nordestear.

    Para un mejor desarrollo agrícola mejoró diversos modelos de molinos de sangre, movidos por la fuerza animal, a los que mediante el movimiento de vaivén adaptaba a la tracción humana.

    Descubrió la mayor eficacia de las piedras de moler de froma cónica y los molinos de rodillos metálicos, que se utilizaron de manera industrial en las fábricas de harinas en el siglo XIX.

    Aportó dos innovaciones a los clásicos molinos de viento: la orientación automática, gracias a que el propio viento abre los portillones; y el molino con un tornillo helicoidal, que hacía mover con aire y que dos siglos después, en Londres, se movían con agua, de la misma forma que se emplea hoy en día en Japón.

    Innovó el macnismo de transformación del movimiento que permite mediar el denominado "par motor", es decir, la eficacia técnica, algo que sólo siglo y pico después iba a volver a abordarse.

    Mejoró el sistema de riego de plano horizontal lo que se conocía en el vertical: el arco y la bóveda. Plantea las presas de arco, de manera que las fuerzas internas de la estructura, como ocurre en las dovelas, consigan que los empujes de agua se transmitan a las orillas que debían ser de roca firme, es decir, que la idea estaba basda en la misma estructura de arco con las que se construyen las presas de los embalses.

    Para el riego también mejoró las bombas inventadas por el sabio Ctesibio, bombas tisibicas de émbolo. Hoy estas bombas de husillo se usan en sistemas hidráulicos y se caracterizan por la suavidad de su funcionamiento.

    Todos estos ingenios de la técnica fueron desarrollados especialmente en Murcia, donde ocupaba el cargo de corregidor desde 1587, y en Martos, donde era gobernador desde 1595. En estos lugares impulsó sectores económicos como las obras públicas y la ganadería.


    Ayanz murió demasiado pronto para gozar de esos veinte años de patente. En 1608 abandonó el cargo de administrador general de minas dedicándose a la explotación privada de un yacimiento de oro cerca de El Escorial y desde 1611 a la recuperación de las minas de plata de Guadalcanal, las mismas donde había aplicado por primera vez en el mundo una máquina de vapor. Pero enfermó gravemente. El 23 de marzo de 1613 moría en Madrid. Sus restos se trasladaron a Murcia, la ciudad que había gobernado. Hoy están inhumados en su catedral.

    Mientras tanto, la técnica del vapor siguió su camino. El inglés Somerset, basándose en los trabajos de Ayanz, diseñó una máquina que a su vez le será copiada por el también inglés Savery y que se aplicó igualmente a la minas. El francés Papin, el alemán Leibniz, el inglés Newcomen, etc., esos son los nombres del camino que lleva a la máquina de vapor atmosférica en 1712, antes de la máquina de Watt con condensador incorporado. Así empezaría la revolución industrial.

    MANUSCRITO SOBRE LA INVENCIÓN DE LA MAQUINA DE VAPOR


    ESPAÑA ILUSTRADA: MÁQUINA DE VAPOR DE JERÓNIMO DE AYANZ Y BEAUMONT
    Sucre y Pious dieron el Víctor.

  6. #6
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Jerónimo de Ayanz, el genio español

    Entre 1553 y 1613 vivió uno de los personajes sin duda más interesantes y geniales del siglo de Oro.
    Jerónimo de Ayanz nació en 1553, en la localidad Navarra de Guenduláin, en el seno de una familia noble.
    Hoy pocos saben quien fue Jerónimo de Ayanz y Beaumont, pero en su época, a caballo entre los siglos XVI y XVII, fue una auténtica celebridad.
    Entre sus muchas invenciones destacan los buzos autónomos o las barcas submarinas, diversas máquinas de vapor, aparatos para destilar el agua del mar o balanzas capaces de pesar la pata de una mosca.
    Además de inventor, este polifacético navarro destacó como pintor, músico, empresario, cosmógrafo, geógrafo, conocedor de todo lo referente al arte de la caballería y excelente lidiador de toros, autor de tratados de minería y tecnología, político, aventurero y destacado militar por cuyas hazañas consiguió de Felipe II el hábito de caballero de la Orden de Calatrava de la que llegó a ser comendador, político y hábil negociante... desde luego no tiene nada que envidiarle a Leonardo Da Vinci.
    Da Vinci dejó sus proyectos diseñados sobre el papel, mientras que Ayanz además de diseñarlos, los hizo y los demostró. A eso hay que añadirle que el número de inventos del navarro fue superior en cantidad y en importancia a los de Leonardo Da Vinci. Lo más curioso es que todos estos inventos los realizó Ayanz entre los años 1598 y 1602.
    La concesión de las patentes (en aquel tiempo) ya exigía demostrar el funcionamiento de las invenciones. Los doctores Juan Arias de Loyola y Julián Ferrofino, dos de los científicos más prestigiosos del Reino, fueron a visitarlo a su casa de la Calle de la Cadena en Valladolid en marzo de 1602. La admiración por lo que vieron en la casa de Ayanz quedó reflejada en el informe que entregaron al Rey. Nunca habían visto nada semejante: balanzas de una precisión increíble, hornos muy variados, máquinas capaces de realizar múltiples operaciones industriales hasta entonces desconocidas.
    No solo era un genio sino que también era un hombre muy fuerte.... se dice que era capaz de oradar con su dedo un plato de plata, o de sostener a un caballo mientras era azuzado por su jinete. En una ocasión, arrancó de cuajo el enorme portalón de un convento.
    Como militar combatió en Túnez, San Quintín (1557), Flandes, Portugal, las Azores y en La Coruña, entre otros muchos sitios. Hasta llegó a desmantelar un complot francés que tenía como objetivo asesinar en Lisboa a Felipe II, acción que hizo que Lope de Vega le dedicase un poema a Jerónimo de Ayanz.
    Desempeñó varios cargos públicos y además en lugares muy variados; regidor de Murcia, Gobernador de Martos, administrador general de las minas del Reino de España desde 1587 por nombramiento de Felipe II (gerente de las 550 minas que había en España y de las que se explotaban en América), diputado del Reino de Navarra en las Cortes de 1628.
    En 1597 fue nombrado administrador general de las minas españolas. Fue autor de 48 inventos, reunidos en un privilegio de 1606, con los que pretendía mejorar la economía española del momento.
    Entre ellos hay dos ingenios de vapor (1606), destinados a purificar el aire y bombear el agua dentro de las minas ó explotaciones mineras, lo que constituye la primera aplicación conocida del vapor a una actividad industrial, mucho antes que la patente del inglés Thomas Savery (1698). Ayanz también realizó varios prototipos de submarinos y equipos de buceo..
    Valladolid, el 2 de agosto de 1602. Felipe III y su corte se han desplazado a orillas del Pisuerga para asistir a un espectáculo sorprendente: un hombre va a sumergirse hasta tres metros de profundidad. El hombre está embutido en una extraña vestimenta. Desaparece bajo el agua. Pasa el tiempo. El rey se inquieta. Durante una hora, los asistentes permanecen con el corazón encogido por la incertidumbre: ¿Habrá muerto? Finalmente, el buzo sale a la superficie.
    Acaba de inventarse el primer traje de buzo registrado en España.
    Para los barcos que iban a América, ideó un horno con destilador de barro que eliminaba malos sabores al destilar el agua marina para su consumo por los navegantes. Incluía una suspensión cardán (como se llamaría actualmente) para que no se moviera con el vaivén de la nave.
    Las demás mejoras se referían a instrumentos de medida (pesos, fuerzas, brújulas), diversos equipamientos (hornos, molinos, bombas, presas), así como nuevos procedimientos para el beneficio de la plata.
    Ayanz también diseñó varios modelos de molinos de viento, llegando a la conclusión que las piedras cónicas y los rodillos metálicos eran óptimos para el proceso; revolucionó los sistemas eólicos, la planificación del regadío, las grandes obras hidráulicas…; inventó los sensores de potencia para el vapor (que no volverían a verse hasta el siglo XVIII) y muchas cosas más.
    Jerónimo de Ayanz moría el 23 de marzo de 1613 en Madrid, siendo traslado su cuerpo a Murcia, la ciudad que él había gobernado, en cuya catedral reposan actualmente.
    Un auténtico caballero inventor y un genio con mayúsculas.

    Jerónimo de Ayanz, el genio español - El blog de Emma Rodríguez
    Pious dio el Víctor.

  7. #7
    Dvx
    Dvx está desconectado Proscrito
    Fecha de ingreso
    05 feb, 13
    Mensajes
    30
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Interesantísimo todo lo que nos cuenta aquí sr Hyeronimus. No tenía ni idea de la existencia de Jerónimo Ayanz. Me pregunto si sus patentes se llegaron a comercializar o por el contrario se quedaron en la fase experimental (como tantas veces ha ocurrido con inventos españoles).

  8. #8
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    JERÓNIMO DE AYANZ Y BEAUMONT, SOLDADO E INVENTOR




    Tras décadas de leyenda negra y pensamientos pesimistas sobre la capacidad de innovación española que se resumen en “que inventen ellos” muchos hemos desconocido a grandes mentes que nuestro país ha dado a la humanidad. Uno de estos olvidados es el navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont (Guedelain, Navarra 1553 – Madrid 1613) que se adelantó en más de un siglo a la máquina de vapor de James Watt.
    Alguno pensara que raro que en este blog se trate de temas no militares, pues no os preocupéis no dejare de hablar de mi tema, Ayanz fue uno de los más notables militares de su época.
    Como miembro de la dinastía real navarra fue enviado en 1567 a la Corte para servir como paje del rey Felipe II, donde se le instruyó en diferentes saberes: tanto en letras y bellas artes como en matemáticas y en la milicia...

    Como buen navarro sirvió en el Ejército Real, combatiendo en las campañas de Francia. Participó en la Batalla de San Quintín (1557) y en Flandes, Portugal y las Azores como en tierra de moros. Tal fue su fama que Lope de Vega dedicó al Hércules español una comedia basada en su vida, “Lo que pasa en una tarde”, donde le dedica entre otras estos versos:
    "Tú sola peregrina no te humillas
    oh muerte!, a don Jerónimo de Ayanza.
    Flandes te diga en campo, en muro, en villas
    cuál español tan alta fama alcanza.
    Luchar con él es vana confianza
    que hará de tu guadaña lechuguillas."
    Texto de Jerónimo de Ayanz y Beaumon,
    Biblioteca Nacional
    Gracias a salvar la vida de Felipe II en un atentado ejecutado por un francés, le fue concedida la Orden de Calatrava. Años después la encomienda de Ballesteros de Calatrava y la encomienda de Abanilla. Pero sería con el nombramiento de Administrador General de las Minas del Reino cuando comenzó a sacar provecho de su genialidad para mejorar la productividad de las 550 explotaciones mineras de la Corona.
    Para acabar con los dos mayores problemas de las minas, que eran y son los problemas de calidad del aire y las inundaciones diseño y construyó dos máquinas. Para el primer contratiempo, Ayanz ideó un sistema de desagüe mediante un sifón con intercambiador, primera aplicación práctica del principio de la presión atmosférica.
    Manuscrito de Jerónimo de Ayanz y Beaumont
    Pero sería la solución al problema de las inundaciones, lo que le haría pasar a la Historia, con el primer sistema de bombeo a vapor. Esta máquina consiste en una caldera que calentaba el agua de la mina y que se quería extraer, convirtiéndola en vapor de agua. Haciendo que la presión del vapor elevara el agua en un flujo continuo a través de una tubería al exterior. Sus inventos fueron un éxito en las minas de Guadalcanal en Sevilla y la mina de plata de Potosí en Perú.
    En un periodo corto de tiempo, entre 1598 y 1602, desarrolló 48 invenciones que fueron registradas por Felipe III, el 1 de septiembre de 1606. Entre todas estas invenciones destaca el primer sistema de aire acondicionado, balanzas de precisión, bombas de riego, un mecanismo para medir el par motor y un desalinizador de agua para los barcos de la Carrera de Indias.
    Pero la más importante desde el punto de vista de tecnología militar fue su primer traje de buceo, sí los submarinistas son un invento made in Spain. De hecho creó dos versiones de su invento uno que suministraba el aire a través de una tubería y el otro mediante unas vejigas y unos fuelles que el buzo accionaba con sus brazos. El 2 de agosto de 1602, con Felipe III y su corte como testigos realizó en el rio Pisuerga a su paso por Valladolid una exhibición de su nuevo invento. Ayanz permaneció sumergido a tres metros de profundidad durante más de una hora hasta que el monarca le ordenó salir.

    También fue el creador de un sumergible al que denominó “Barca submarina”. Construida en madera e impermeabilizada con un lienzo pintado en aceite lo que le convertía en hermético. Tenía un sistema de renovación de aire perfumado con agua de rosas, contrapesos para subir y bajar y unas ventanas de gruesos cristales, incluía remos para desplazarse. También contaba con unos guantes extensibles para poder recoger objetos desde el interior de la nave.
    Barca submarina, bocetos originales

    Espero que ahora que conocéis a esta gran figura de la ingeniería española sigáis descubriendo otros grandes científicos de la España Imperial. Os invito a leer el artículo del Blog Vascosgados sobre su persona y obra e indagar sobre otros grandes vascos y navarros que fueron unos grandes patriotas españoles.



    Jerónimo de Ayanz y Beaumont, soldado e inventor” Francisco García Campa – Bellumartis Historia Militar

    BELLUMARTIS HISTORIA MILITAR: JERÓNIMO DE AYANZ Y BEAUMONT, SOLDADO E INVENTOR
    Pious dio el Víctor.

  9. #9
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    El héroe de los Tercios de Flandes que inventó el «aire acondicionado» y el traje de buceo

    El navarro Jerónimo de Ayanz, nacido en 1553, puede ser considerado como el Leonardo da Vinci español; se le atribuyen 50 invenciones


    @Pedro Gargantilla


    Actualizado:04/10/2019


    La historia de la invención es caprichosa y muchas veces envía al rincón del olvido a personajes que deberían tener reservado un puesto de honor. En la sepultura de la indiferencia se encuentra uno de los mayores ingenieros de nuestra historia, un pionero en innovación que asombró a sus contemporáneos con las más diversas patentes.

    El nombre de nuestro protagonista es Jerónimo de Ayanz y Beaumont. Nació en Navarra en 1553 y durante su infancia desempeñó un puesto muy codiciado en la corte, el de paje. No estaba al alcance de cualquiera y lo pudo conseguir gracias a que su padre era montero de Felipe II.

    En San Lorenzo de El Escorial –a la sombra del monte Avantos– no tardó en sorprender a propios y extraños por su afilada inteligencia y un espíritu inquieto, destacando muy pronto en disciplinas tan dispares como el latín, la geometría, la aritmética, la astronomía o la música.

    Alistado en los Tercios de Flandes

    Posteriormente se alistó en el ejército español, sirviendo primero en Túnez y Lombardía, para finalmente recabar en los famosos Tercios de Flandes, en donde se decía que los hombres labraban su fama o cavaban su tumba.

    A Jerónimo le pasó lo segundo. Regresó convertido en un verdadero héroe, con una prometedora carrera militar. Pero sus inquietudes eran otras. Gracias a la mediación de su tío –inquisidor en Murcia– se desposó con Blanca Dávalos Pagán, una joven perteneciente a una de las familias murcianas con mayor renombre y fortuna, lo cual le catapultó hacia puestos relevantes dentro de la administración.

    No pasó mucho tiempo cuando regresó a la Corte, en esta ocasión como administrador general de minas, un cargo que le permitiría desempolvar su vocación tecnológica. Sabemos que visitó personalmente más de 500 explotaciones mineras, dando soluciones mecánicas a los problemas más variopintos.

    «Aire acondicionado» y otros muchos inventos


    Durante esta época diseñó una balanza de precisión, de la que se decía que era capaz de «pesar la pata de una mosca», un sifón capaz de drenar minas, una brújula para establecer la declinación magnética, una bomba hidráulica que achicaba agua de los barcos, bombas para el riego, molinos de rodillos metálicos y unhorno de enorme eficiencia energética.

    A pesar de todo, su gran aportación fue la invención de una máquina con una caldera esférica que se calentaba con un horno de leña y que producía vapor, el cual salía a gran velocidad por un orificio, generando el movimiento continuo de un fluido.

    Imagino que más de un lector habrá reconocido que en este invento se esconde la máquina de vapor, «redescubierta» por el ingeniero escocés James Watt más de un siglo después.

    La verdad es que Jerónimo no pretendía mover locomotoras con esta máquina, sino renovar el aire viciado de las minas, por lo que, siendo estrictos, lo que inventó realmente fue el primer aire acondicionado de la historia.

    El primer equipo de buceo


    Sin embargo, el invento que más fama le granjeó fue su equipo de buceo, el primero de la historia. Con él se sumergió en el río Pisuerga a comienzos de agosto del año 1602. Este acontecimiento, como era de esperar, congregó a muchos vallisoletanos, que expectantes contuvieron el aliento durante el tiempo que duró la inmersión.

    Parece ser que fue el propio monarca –Felipe II– el que le pidió que regresara a la superficie después de más de una hora de zambullida. Cuando Jerónimo se entrevistó con el soberano le aseguró que habría continuado bajo el agua tanto tiempo como le permitiese «la frialdad de ella y el hambre».

    Cuatro años después la Corona le concedió la paternidad de cincuenta invenciones, tras ser sometidas todas ellas a un minucioso examen por un equipo de expertos. Con todos estos logros el título de «Leonardo da Vinci español» está más que merecido.



    https://sevilla.abc.es/ciencia/abci-...2_noticia.html


  10. #10
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    JERÓNIMO DE AYANZ Y BEAUMONT INVENTÓ LA MÁQUINA DE VAPOR UN SIGLO ANTES QUE EL INGLÉS SAVERY

    27 febrero, 2020






    Ayanz y Beaumont, Jerónimo de. Guenduláin (Navarra), 1553 – Madrid, 23.III.1613. Inventor, ingeniero, científico, administrador de minas, comendador, regidor, gobernador, militar, pintor, cantante y compositor de música.

    Nació en 1553 en el señorío de Guenduláin, cerca de Pamplona,perteneciente a la casa de los Ayanz por la rama paterna y de los Beaumont por la materna, apellidos de la alta nobleza navarra. Era el segundo de una familia de cuatro hermanos, y, al no heredar el señorío, se dedicó a actividades militares y cortesanas.

    Con catorce años marchó a Madrid para ser paje del rey Felipe II, al que serviría en relevantes cargos durante la vida del Monarca. Jerónimo de Ayanz adquirió su formación en actividades de la milicia, sirviendo en las campañas de La Goleta, Lombardía, Flandes y Portugal. En la jornada de Flandes fue herido gravemente en una acción en que se hizo famoso por su valor y su fuerza física. Casado con Luisa Dávalos, de una influyente familia de Murcia, tuvo cuatro hijos que murieron tempranamente. Vivió en Murcia actuando como regidor de la ciudad, impulsando la construcción de defensas militares en la costa, así como la actividad del puerto de Cartagena. Intervino en la defensa de La Coruña contra los ingleses. Nombrado por el Rey caballero de la Orden de Calatrava y comendador de la misma, administró tres ricas encomiendas de la Orden. Fue nombrado luego gobernador de Martos, donde permaneció hasta 1597 y donde revitalizó la producción local y la cría de caballos.



    En 1597 fue nombrado por Felipe II administrador general de las minas del reino, recorriendo los yacimientos mineros y haciendo ensayos de los minerales con procedimientos de su invención. En una inspección minera estuvo a punto de morir por los gases tóxicos desprendidos, lo que le llevó a idear sistemas para poder respirar en aire viciado. Concibió también la forma de beneficiar la plata de las ricas minas del Potosí en América y de poder desaguar las profundas galerías subterráneas, incluso con el empleo de máquinas de vapor de las que fue el primer inventor, un siglo antes que las del inglés Savery.

    A partir de 1599 residió durante dos años en Madrid, donde realizó ante la Corte diferentes experimentos metalúrgicos para mostrar la posibilidad de explotar varios metales útiles para la industria. También propuso un sistema económico basado en la liberalización de las minas, la organización del trabajo, la rebaja de los costes de la explotación y la creación de escuelas especializadas de minería. Esta propuesta era demasiado avanzada para la mentalidad de la Corte de Felipe III y no fue ni entendida ni aceptada.






    https://somatemps.me/2020/02/27/hisp...ingles-savery/

    Última edición por Hyeronimus; 28/02/2020 a las 18:00

  11. #11
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está desconectado Miembro Respetado
    Fecha de ingreso
    16 ene, 07
    Mensajes
    19,101
    Post Thanks / Like

    Re: Un genio olvidado: Jerónimo de Ayanz

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    MUERE JERÓNIMO DE AYANZ (23 MARZO 1613)






    Cuando el 23 de marzo de 1613, murió en Madrid Jerónimo de Ayanz y Beaumont, solo habían transcurridos dos años desde que había publicado sus trabajos para demostrar que no era posible construir una brújula insensible a la declinación magnética y por lo tanto que no era este el sistema para calcular la posición en longitud de un navío en alta mar. Podemos pensar que nos encontramos con una oscura y olvidada personalidad científica del siglo XVII, habríamos acertado en cuanto a lo de olvidada, pero nos habríamos quedado cortos en lo de científica. Ayanz no lo solo era científico, era también militar, atleta, escritor y conocido frecuentador de tertulias mundanas. Fue el Leonardo da Vinci español.

    Nacido en 1553 en Navarra, en el seno de una familia de la alta aristocracia. Descendía por padre y madre del rey Carlos de Navarra. Su padre era militar y había participado en diversas acciones al servicio del rey de España. De pequeño ya destacó por su corpulencia física (era un gigantón), su voz, su oído musical y sus habilidades en aritmética, latín y dibujo. Era el segundón de la familia y por tanto no podía aspirar al gobierno del señorío familiar. De ahí que su padre utilizara sus influencias para que entrara al servicio de Felipe II como paje real.

    La educación de un paje real era lo mejor que se podía obtener en aquella época y que los prejuicios no os nublen el entendimiento. La formación consistía en el estudio de letras y artes, manejo de las armas, aritmética, algebre, geometría, astronomía, cosmografía, náutica, fortificación, artillería, arquitectura e ingeniería. El imperio necesitaba gente preparada.

    En 1574 lo encontramos en la acción fracasada de recuperación de la fortaleza de La Goleta. Pasa en 1575 a la Lombardía bajo el mando de Farnesio. Hace el Camino Español acudiendo a la llamada del Duque de Alba. Participa en la campaña contra los holandeses y en el asalto de la ciudad de Zierikzee es herido gravemente cuando repelió el ataque de varios contrincantes, a pesar de su estado.

    Lo encontramos en 1579 en la ciudad de Madrid, convaleciente. Pero todavía no había tenido bastantes aventuras cuando en 1580, organiza a su costa un destacamento para participar, a las órdenes de Sancho Dávila, en la campaña de Portugal. En 1581 evitó el atentado que un francés planeaba contra Felipe II. En 1582, bajo las órdenes del marqués de Santa Cruz, embarca en los navíos que rumbo a las Azores participaron en la batalla de la Isla Terceira. En 1589, reúne tropas navarras y murcianas, también a su cargo para acudir a La Coruña en apoyo de Juan Padilla a repeler el ataque ingles de la contraarmada dirigida por Francis Drake.

    Era momento de descansar y buscar una poltrona confortable. En 1597 Felipe II le nombró administrador general de Minas del Reino. El cargo representaba ser responsable de las 550 minas que había entonces en España y en América. Podía haberse quedado tranquilamente en Madrid, leyendo los informes de sus oficiales, pero se lanzó a un incómodo viaje a las regiones mineras del sur, que iba a durar casi dos años, pera evaluar las condiciones de explotación sobre el terreno.

    ​Su viaje tuvo dos consecuencias. Redactó un informe donde se proponían reformas económicas que se adelantaban cien años a las tesis capitalistas y se puso manos a la obra para inventar artefactos y técnicas que resolvieran prácticamente los problemas que había visto sobre el terreno.

    ¿El resultado?

    Ayanz desarrolló una balanza de precisión que era capaz de «pesar la pierna de una mosca», según se dice en la documentación al respecto, para mejorar los análisis de los minerales. Inventó nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. De pasada diseñó unos dispositivos similares a los denominados «suspensión Cardan» (supuestamente atribuida a Cardano), para dar estabilidad a los hornos portátiles. También se dedicó al problema del tratamiento de los minerales y desarrolló numerosos molinos, entre ellos los de rodillos cuya invención se suponía realizada en el siglo XIX. Introdujo muchas mejoras en los molinos de viento, y propuso diversos modelos, de turbina, de tornillo, que no llegaron a desarrollarse hasta el siglo XIX. Diseñó presas de agua en forma de arco y bóveda, que son las que hoy se emplea en las modernas presas de hormigón. Bombas hidráulicas de émbolo para el achique de agua de los navíos, de pistón en forma de husillo. En el ámbito del mundo submarino, equipos de buceo, con renovación de aire continua e incluso un submarino. Maquinas de vapor, eyectores, máquinas frigoríficas.

    Todo ello en el corto espacio de tiempo entre 1598 y 1602.

    En 1611, forma una empresa para la explotación de unas minas de plata en Guadalcanal, cerca de Sevilla que estaban anegadas y nadie sabía cómo extraer el agua. Ayanz aplicó sus inventos y comenzó la explotación. Sin embargo la muerte le llegó en 23 de marzo de 1613, después de una penosa enfermedad.

    Felipe III había firmado un privilegio de concesión de patente donde se describían sus invenciones, pero como en una película de Indiana Jones, el documento quedó enterrado en el Archivo de Simancas, donde permaneció sin estudiarse hasta nuestros días. Fue otro español, adelantado a su tiempo.


    Manuel de Francisco Fabre



    https://es.wikipedia.org/wiki/Jerónimo_de_Ayanz_y_Beaumont
    Jerónimo de Ayanz y Beaumont | Real Academia de la Historia
    http://historico.oepm.es/museovirtua...de%20Ayanz.pdf



    https://espanaenlahistoria.org/efeme...23-marzo-1613/


LinkBacks (?)

  1. 08/11/2009, 13:29

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Temas similares

  1. Los marranos: ¿víctimas o victimarios de España?
    Por Erasmus en el foro Historia y Antropología
    Respuestas: 191
    Último mensaje: 17/04/2020, 18:41
  2. El liberalismo es pecado
    Por Ordóñez en el foro Política y Sociedad
    Respuestas: 35
    Último mensaje: 29/06/2019, 23:30
  3. Hernán Cortés; Conquistador de la Nueva España
    Por Ordóñez en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 201
    Último mensaje: 04/04/2019, 20:27
  4. Apuntes Socieconómicos Hispanoamérica XVIII
    Por Ordóñez en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 4
    Último mensaje: 27/05/2011, 20:25
  5. Del Sudoeste Español a la Conquista de los Andes
    Por Ordóñez en el foro Hispanoamérica
    Respuestas: 2
    Último mensaje: 22/11/2009, 00:12

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •